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EU devuelve a Irak la espada de Sadam Hussein

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La espada fue introducida a EU de contrabando por miembros del Ejército estadounidense

El Gobierno de Estados Unidos devolvió a Irak una ornamentada espada ceremonial del ex gobernante Sadam Hussein que había sido robada durante un saqueo de su oficina en 2003, informó la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés).

Durante una ceremonia privada, el director asociado de la Oficina de Investigaciones de ICE, James Dinkins, hizo la devolución de la espada, que fue introducida a EU en contrabando por miembros del Ejército estadounidense, al nuevo embajador iraquí ante la Casa Blanca, Lukman Faily.

“La propiedad cultural, como la espada que estamos devolviendo hoy al pueblo de Irak, representa parte de la historia de un país que nunca debió ser robada o puesta en subasta”, dijo Dinkins en un comunicado emitido por ICE.

Por su parte, Faily agradeció al Gobierno estadounidense, en nombre del pueblo iraquí, la entrega de “este patrimonio que pertenece a Irak y su pueblo”.

La espada mide 109 centímetros y su funda dorada tiene incrustadas letras en árabe que la designan como un regalo hecho al exdirigente iraquí, quien fue ejecutado en la horca en diciembre de 2006, tres años después de la invasión estadounidense al país árabe.

La espada fue vendida en octubre de 2011 a la empresa Amoskeag Auction Company (AAC) en Manchester (Nuevo Hampshire), que en su catálogo de enero de 2012 indicó que esta fue extraída de la oficina personal de Hussein en un complejo militar iraquí en Bagdad por parte de soldados estadounidenses tras la caída del régimen en 2003.

Agentes especiales de ICE lograron recuperar la espada en enero de 2012, pocos días después de que esta se vendiera en subasta por 15 mil dólares.

Las autoridades de Estados Unidos han logrado la repatriación de numerosas obras culturales a Irak, incluyendo varios cuadros de la era de Hussein, rifles AK-47 rifles, tablillas y estatuas de arcilla, y demás objetos de arte y antigüedades que fueron introducidos ilegalmente a este país a través del contrabando.

En total, desde 2007 EU ha repatriado más de siete mil 150 objetos a 26 países, incluyendo cuadros de Francia, Alemania, Polonia y Austria, manuscritos de los siglos XV al XVIII de Italia y Perú, así como piezas de arte de China, Camboya e Irak, según ICE.

Con información de : Vanguardia

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GAZA

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En Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia, los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

Por  Eduardo Galeano

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Antisemitismo: una funesta invención europea – Por Aisar Albornoz

 

Amigos ...
Amigos … El mito del antisemitismo en Oriente Medio

Desde tiempo inmemorial existía en Jerusalén una costumbre emocionante: los niños judíos y musulmanes nacidos en el mismo barrio y en la misma semana eran tratados por sus familias como hermanos de leche, (el niño judío era amamantado por la madre musulmana y el niño musulmán por la madre judía). Esta costumbre establecía relaciones íntimas y duraderas entre las dos familias y las dos poblaciones. La costumbre cayó en desuso …

Con esta referencia quiero refutar desde el comienzo el mito de la enemistad tradicional entre judíos y árabes. La historia, hasta la funesta invención del Oriente Medio por los europeos durante el siglo XIX, no había conocido conflictos serios entre ellos. Muy al contrario, estas dos ramas de la raza semítica habían vivido durante muchos siglos pacíficamente, una al lado de otra, habían tenido el mismo destino, habían sufrido las mismas contrariedades, particularmente en Tierra Santa. El antisemitismo es una invención de Occidente. Tiene sus hondas raíces en el mundo greco-romano, y las primeras persecuciones de judíos tuvieron lugar en la Alejandría helenística.

Se intensificaron durante el obscurantismo medieval, cuando el pueblo judío fue difamado, atribuyéndosele el asesinato de Jesucristo. Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en el año 1099, pasaron a cuchillo no sólo a los habitantes musulmanes, sino también a los judíos, en una de las matanzas más horrorosas de la historia. Y durante los siglos que siguieron, los países musulmanes fueron refugio para sus hermanos israelitas perseguidos en Europa.

Las víctimas de la Inquisición española, (los llamados sefardim o sefardíes), huyeron a los países árabes de África del Norte y hasta Egipto y el Oriente Medio, donde fueron recibidos fraternalmente.

De la misma manera este mundo árabe fue en el siglo XIX refugio para los judíos que escaparon de las persecuciones en la Europa central y oriental, de aquellas horribles matanzas en Polonia y en Rusia.

Con toda razón la Enciclopedia hebraica, en su edición española de 1936, podía escribir: «Durante varios siglos los países islámicos fueron la verdadera salvación para los judíos europeos».



Todavía entre las dos guerras mundiales, en Marruecos y en Túnez hasta después de 1945, hubo judíos que figuraron como ministros en los gobiernos árabes. Durante la Segunda Guerra Mundial, el rey de Túnez y el rey de Marruecos emplearon todos sus esfuerzos para proteger a sus súbditos judíos contra las leyes racistas del régimen de Pètain. Y el autor judío Eric Rouleau escribió en el prólogo al libro del autor sirio Sami Al-Yundi, Juifs et Arabes, que «como judío que pasó su infancia y su juventud entre los árabes, puedo atestar que el antisemitismo es completamente ajeno a las tradiciones y a la mentalidad de los pueblos de Oriente Medio».

Las relaciones entre los dos pueblos hermanos fueron envenenadas en Tierra Santa sólo en el siglo XX, y únicamente por las potencias europeas. En primer lugar por los ingleses, que dispusieron  de un país que no les pertenecía, para lograr sus objetivos imperialistas en la región.

Doscientos mil judíos abandonaron España en 1492. De cien a ciento veinte mil entraron a Portugal, donde les esperaba un destino cruel; sólo una parte de ellos pudo salvarse al llegar, en  1497, a tierras islámicas, donde se habían refugiado aproximadamente ciento cincuenta mil judíos. Otros se fueron a Italia y a los Países Bajos.

Un flujo considerable de expulsados llegó por distintas vías, por los puertos italianos y los caminos magrebíes, a través de dolorosas aventuras, al Imperio Otomano: «millares y decenas de mil», (nos cuenta el cronista Eliyahu Kapsali), «llegaron después de 1492, y llenaron aquella tierra», (paráfrasis del Éxodo,1,7), estableciéndose en la Península Balcánica, Asia Menor, Siria y Palestina.

Otro cronista judío cuenta que «el sultán Bayasid, que reinaba entonces en Estambul, (1481-1512), dió la orden a los gobernadores de las regiones y de las ciudades del país de acogerlos con generosidad y bondad». ¿No se cuenta acaso que «el soberano otomano se sorprendió del comportamiento del rey de España, Fernando, y de la necedad de su decisión de expulsar a los judíos, y que añadió: «este príncipe con fama de sensato ha empobrecido su reino y enriquecido el mío?».

En la correspondencia de un judío turco a su correligionario establecido en Europa, leemos lo siguiente:

Turquía es un país donde cada cual vive en paz, a la sombra de su higuera y de su viña … Es un vasto espacio, (literalmente «océano»), que nuestro Dios, por su gracia, ha abierto ante nosotros. Allí los pórticos de la libertad están ampliamente abiertos y puedes aplicar todas las leyes y todos los preceptos del judaísmo.

Los judíos se establecieron en Salónica, Safed, Bagdad, desarrollando actividades económicas y culturales.

Por supuesto que la mayoría de los casos citados han transcurrido antes del invento del sionismo por parte del judío húngaro Theodor Herzl, y se sobre-entiende que dichos ejemplos no aplican hoy en los territorios palestinos ocupados.

Por Aisar Albornoz

Con información de:

  • Historia de Palestina. Desde los primeros tiempos hasta nuestros días. R.Reichert.
  • El mensaje del Islam. Muharram 1417

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Licencia Creative Commons

Antisemitismo: una funesta invención europea por Aisar Albornoz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2013/05/09/antisemitismo-una-funesta-invencion-europea-por-aisar-albornoz/.

La misión imposible del nuevo Papa

El banquete de Belshazzar' Rembrandt

El pontífice que será elegido en el cónclave, recibirá una iglesia en crisis y tendrá, entre otras, la inmensa tarea de recuperar la confianza de millones de personas y erradicar una burocracia manchada por la corrupción y el abuso.

En su momento, Joseph Ratzinger admitió que el papado es demasiado grande para un hombre.

Varios días después de haber sido electo en el 2005, el Papa Benedicto XVI -como escogió llamarse- habló como si estuviera en shock. En su primera misa pública, preguntó: «Debo asumir esta enorme tarea, que realmente excede la capacidad humana. ¿Cómo puedo hacerlo?».

En un encuentro con compatriotas alemanes al día siguiente, Benedicto XVI sorprendió a sus feligreses al comparar la experiencia de ser elegido en la Capilla Sixtina con sentirse mareado al observar la hoja de una guillotina cayendo sobre él.

Ahora ha optado por romper seis siglos de tradición y renunció. Y la Iglesia Católica se pregunta si en una era de democracia, televisión ininterrumpida y Twitter, el actual papado -modelado en la monarquía de la era del Renacimiento- sufrirá la misma suerte.

Hubo escándalos de abuso sexual, disputas con musulmanes y judíos, sospechas de lavado de dinero en el Banco Vaticano y meteduras de pata comunicacionales. Los achivos privados robados por el propio mayordomo de Benedicto XVI han documentado la corrupción y las peleas internas entre funcionarios de alto rango del Vaticano.

Benedicto XVI entrega una institución de 2 mil años con una reputación mancillada. Sus enseñanzas son desafiadas por un mundo cada vez más secular y los sacerdotes deben esforzarse por servir a su creciente población.

El hombre que lidere la mayor Iglesia del mundo debe ser un guía espiritual para millones de personas, una inspiración para los oprimidos y el administrador de una burocracia vaticana disfuncional y envuelta en riñas internas.

«Ningún hombre en su sano juicio busca el peso del papado», comentó George Weigel, un prominente teólogo católico en Washington D.C. «Es por definición imposible, porque pide a un hombre asumir una carga de liderazgo que ningún ser humano puede absorber por sus propios medios», agregó.

El desafío de los cardenales que entrarán al cónclave el martes es aprovechar la oportunidad para enfrentar los problemas e identificar reformas que ayuden al próximo Papa a lidiar con ellas. El trabajo de liderar a los cerca de mil 200 millones de católicos en el mundo debe ser hecho por un hombre.

Thomas Reese, un erudito jesuita y autor de Inside the Vatican, lo define en forma simple: «Lo que están buscando es a Jesucristo con una maestría en administración de negocios».

¿Qué salió mal?

Para llegar a la raíz de los problemas de la Iglesia, algunos miran más allá del papado de Benedicto XVI hasta llegar a 1978, cuando tras un período turbulento el Papa Juan Pablo II ocupó el trono de San Pedro para reafirmar la doctrina católica ortodoxa y la autoridad vaticana.

El entonces cardenal Ratzinger era el vigilante doctrinal de un papado vigoroso que ahogó la discusión sobre temas como el rol de la mujer en la Iglesia o asuntos sobre la sexualidad humana.

Ese problema quedará expuesto por la ausencia de un hombre en el cónclave. El mes pasado, el cardenal de Escocia Keith O’Brien se unió a las filas de hombres de fe denunciados por abusos sexuales.

Sacerdotes más jóvenes se quejaron de que O’Brien se había comportado inadecuadamente con ellos en la década de 1980. Desde entonces, se ha disculpado por una conducta sexual «por debajo de los estándares esperados de mí».

El Papa Benedicto XVI lidió con casos de abuso sexual en los últimos años del papado de Juan Pablo II, y cuando se convirtió en Papa, comenzó en forma audaz.

Ordenó que el reverendo Marcial Maciel, fundador de la estricta orden de los Legionarios de Cristo y uno de los favoritos de su predecesor, se retirara a un monasterio como penitencia por su vida secreta como el padre de varios hijos, abusador sexual de seminaristas y consumidor de drogas.

Además, se disculpó por los escándalos y sostuvo reuniones privadas con víctimas de abusos como parte regular de sus visitas al extranjero.

Encubrimientos

Pero la suciedad seguía apareciendo. Cuatro informes oficiales sobre abusos de religiosos contra niños en Irlanda durante cuatro años expusieron detalles sobre pecados de sacerdotes y cómo la jerarquía los encubrió.

Uno de ellos dijo claramente que el Vaticano era cómplice, lo que provocó una reprimenda alguna vez impensable por parte del primer ministro Enda Kenny. La embajada de Dublín en la Santa Sede fue cerrada a fines del 2011 y las relaciones continúan tensas.

Entre diciembre del 2009 y abril del 2010, tres obispos irlandeses renunciaron y se disculparon por su mal manejo de los casos de abuso en sus diócesis.

También en el 2010, un obispo alemán abandonó su cargo y se disculpó por abusar físicamente de niños. Un obispo belga dimitió tras admitir haber abusado de sus propios sobrinos menores de edad.

Un obispo chileno acusado de abusar de un acólito se retiró en el 2012, afirmando que había cometido «un acto imprudente», pero que el muchacho no era menor de edad.

Tal nivel de «tolerancia cero» no siempre se aplicó a los obispos que protegían a los depredadores en sus diócesis. El cardenal Roger Mahony de Los Angeles se mantuvo en el cargo durante años pese a acusaciones -que posteriormente se probó que eran genuinas- de que protegió a sacerdotes abusadores.

Mahony ha admitido haber cometido «errores» y dijo que fue ingenuo sobre el impacto de los abusos.

El obispo Robert Finn aún dirige la diócesis de Kansas City tras ser condenado por no alertar a las autoridades sobre una gran cantidad de pornografía infantil encontrada en el computador de un sacerdote y se disculpó «por el daño que han causado estos eventos».

En estos y otros casos, el patrón fue que la Iglesia sólo actuó bajo presión resistiéndose a los llamados a castigar a obispos que habían manejado mal los incidentes.

Los católicos que ven a los políticos avergonzados por escándalos sexuales y a los ejecutivos despedidos por mala administración se preguntan por qué los que toman las decisiones en la Iglesia no deberían ser responsabilizados.

«Deseamos que llegue el día en que los representantes de la Iglesia anuncien que este cardenal o este obispo va a ser degradado y por qué cosa (…) Funcionarios de la Iglesia quieren limpiar las cosas», comentó David Clohessy, jefe de la Red de Sobrevivientes de Abusados por Sacerdotes.

No existen cifras centralizadas para medir el impacto de estos abusos en las finanzas de la Iglesia.

Pero en Estados Unidos un estudio realizado en el 2006 por el Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado de la Universidad de Georgetown (CARA, por su sigla en inglés) en Washington, mostró que los católicos fueron menos generosos hacia sus diócesis tras el 2002, el año en que se desataron los escándalos.

Los católicos, en una señal de que desconfían de los obispos, siguieron contribuyendo en general, pero dieron más dinero a sus parroquias o caridades independientemente de sus diócesis, dijo Mary Gautier, asociada de investigación de CARA.

Desde el 2005 al 2011, la Iglesia ha pagado más de 2 mil 300 millones de dólares en acuerdos por resolver casos de abusos, afirma CARA.

En Alemania, alrededor de 180 mil personas abandonaron a la Iglesia Católica en el 2010, un aumento de un 40 por ciento respecto del año previo.

La tasa se redujo a 127 mil el siguiente año, cerca del nivel normal de desertores por motivos financieros u otros.

Retroceso de la fe

Los abusos no son la única razón que llevó a los católicos a dar la espalda a la Iglesia. Una retirada general de eventos religiosos organizados deja perplejos a muchos líderes que crecieron en sociedades donde la Iglesia tenía una enorme influencia.

El cambio es más evidente en Europa, el corazón tradicional del catolicismo. Ocho años después de que el cardenal Ratzinger escogiera el nombre papal de Benedicto en honor al santo patrono de la región, los bautismos, apostolados y matrimonios todavía siguen cayendo.

La tendencia tiene consecuencias políticas. Gobiernos y tribunales alrededor del mundo han ignorado las objeciones de la Iglesia y han legalizado las uniones o matrimonios entre personas del mismo sexo y han insistido en que las agencias de adopción católicas deben ayudar a parejas homosexuales a encontrar un hijo.

Incluso en la sumamente católica Polonia, los políticos están proponiendo una separación clara entre el Estado y la Iglesia.

El alcalde de la ciudad sureña de Czestochowa, cuyo monasterio y la famosa pintura de la Virgen Negra atraen a millones de peregrinos cada año, desea ofrecer a las parejas la opción de un tratamiento de fertilización en vitro, rechazado con firmeza por el Vaticano.

Los obispos en Europa y América del Norte han comenzado a defender con mayor energía las enseñanzas de la Iglesia debido a las presiones políticas. En Filipinas, el único país de Asia con una mayoría católica, las tendencias laicas han llegado al punto en el que Manila aprobó una ley de planificación familiar pese a la fuerte oposición de la Iglesia.

El rol de las mujeres

En el suburbio de Evaston en Chicago, la abogada Lynne Mapes-Riordan ya se está preparando para un cambio y sigue estudiando para asumir un rol de liderazgo que la Iglesia no permite por el momento.

«Espero que abran esto a las mujeres alguna vez», dijo la mujer de 50 años y madre de dos niños. «No tengo ningún indicio particular sobre cuándo podría ocurrir», sostuvo.

Las restricciones para las mujeres son una medida cada vez más desactualizada en un mundo donde ahora asumen una infinidad de tareas que van desde soldados a presidentas ejecutivas.

La canciller alemana, Angela Merkel, es la política más poderosa de Europa y hasta países musulmanes han tenido mujeres desempeñándose como primeras ministras.

Muchos dicen que la Iglesia no puede operar sin las mujeres porque ellas traspasan la fe como madres y educadoras religiosas. De todas formas, en la atmósfera tradicionalista alentada por Benedicto XVI, pequeños avances como la posibilidad de que niñas suban a los altares como monaguillas han sido eliminados.

Incluso las mujeres que no están a favor del sacerdocio femenino -algo que el Vaticano descarta por completo- cuestionan el rol que la Iglesia Católica les ha otorgado a ellas y a sus hijas.

Sondeos realizados en Estados Unidos muestran que las mujeres católicas menores de 30 años son menos religiosas que sus pares masculinos de la misma edad: un 45 por ciento asiste a misa una vez al año o menos, en comparación con el 39 por ciento de hombres.

Cuando en un estudio de la Universidad de Indiana se les preguntó si tenían total confianza en las organizaciones religiosas, el 16 por ciento de los hombres dijo que sí. Pero ninguna de las mujeres respondió afirmativamente.

La hermana Patricia Wittberg, una socióloga que hizo el estudio usando datos del 2002 al 2008, dijo que se trata de la primera generación de católicas estadounidenses que es menos religiosa que los hombres.

«Eso, en mi opinión, es extremadamente negativo (…) ¿Quién va a bautizar a esos niños?», inquirió.

África conservadora

El nuevo Papa estará bajo presión para dirigir a la Iglesia en momentos de un profundo y masivo cambio en la procedencia de la mayoría de los fieles.

Alrededor del 68 por ciento de la población católica del mundo se encuentra ahora en Latinoamérica, África y Asia, pero eso no se refleja en el Vaticano. Europa todavía cuenta con 61 cardenales entre los 115 electores que ingresarán al cónclave, mientras que el mundo en desarrollo tendrá apenas 39, cerca del 34 por ciento del total.

Estos católicos del sur del mundo están lejos del bloque central de liderazgo. Cada área tiene su propio foco y el manejo de las diversas prioridades regionales requiere las habilidades de un diplomático experimentado.

La África subsahariana ha sido la región de más rápido crecimiento de la fe en el mundo en el último siglo, al llegar al 16 por ciento de la población católica del globo en el 2010 desde apenas un 1 por ciento en 1910. Y los católicos africanos son mucho más conservadores que los del Hemisferio Norte.

«África está fuertemente a favor de mantener las creencias católicas», dijo el reverendo Isaac Achi, cuya iglesia situada cerca de la capital nigeriana de Abuya perdió 44 fieles cuando un atacante del grupo Boko Haram condujo un auto lleno de explosivos hacia el edificio en la Navidad del 2011.

«Luchamos contra el aborto, los homosexuales, las lesbianas y los métodos anticonceptivos», sostuvo.

Miles de kilómetros al oriente, en Luwero, Uganda, el mecánico Kizito Emmanuel de 38 años está de acuerdo. «No queremos ningún cambio», declaró. «La planificación familiar no necesita de estas píldoras. No estoy de acuerdo con que los sacerdotes se casen».

Protestantes más prácticos

La pobreza acosa también a muchas congregaciones latinoamericanas, pero los principales desafíos de la iglesia están en las incursiones hechas por las iglesias evangélicas y pentecostales en lo que alguna vez fue un bastión católico.

Esas iglesias protestantes ofrecen servicios más ágiles, ayuda práctica para los pobres y un mensaje alentador más alineado con las economías en crecimiento del continente, que con el sacrificio que a los católicos les enseñan que deben padecer.

La cantidad de personas que abandonan la Iglesia Católica es dramática. En Brasil, el país católico más grande del mundo, hoy un 65 por ciento de la población es católica, una profunda caída desde el 92 por ciento que se registraba en 1970.

Miriam Vargas Nunes, una mujer de 35 años con dos hijos de Niteroi, cerca de Río de Janeiro, dejó la Iglesia Católica hace una década después de visitar una iglesia bautista con amigos. «Me sentí mucho mejor recibida que en una misa católica», dijo.

En Argentina, Claudia Valenzuela, de 26 años, se unió a un grupo evangelista de estudio de la Biblia hace dos meses después de perder su empleo y no encontrar a nadie en la Iglesia Católica que la consolara.

Gran parte de este cambio se ha producido con la migración de trabajadores rurales a las grandes ciudades. Y el éxodo se ve también entre las comunidades latinas en Estados Unidos.

Un sondeo de Gallup el año pasado estimó que había un 54 por ciento de católicos y el número estaba cayendo, y un 28 por ciento de protestantes. La cantidad de latinos sin ninguna religión aumentó al 15 por ciento desde el 11 por ciento en el 2008.

Un abismo clerical

También crece la falta de sacerdotes, particularmente en países occidentales. Hay tantos cerca o más allá de la edad de retiro que la iglesia enfrenta un «abismo clerical».

El catolicismo está centrado en sacramentos, especialmente la eucaristía en la misa, que sólo hombres ordenados en la iglesia pueden dar. Sin curas, las iglesias o parroquias locales no pueden operar.

Los rangos del clero en Europa y América del Norte comenzaron a debilitarse a fines de la década de 1960, a medida que los sacerdotes descontentos se fueron y pocos hombres ingresaron. Aquellos que permanecieron se están muriendo y los nuevos no son suficiente s para reemplazarlos. En Estados Unidos, por ejemplo, había 58 mil 632 sacerdotes en 1965 y sólo 38 mil 964 el año pasado.

Irlanda, alguna vez un gran exportador de curas, tuvo sólo seis ordenaciones en el 2010, año en el que 55 sacerdotes murieron. Polonia fue el único país europeo con números positivos, registrando 516 ordenaciones frente a 285 muertes.

Pero aún allí, las muertes se están acelerando mientras que las ordenaciones disminuyen.

Incluso en África, un lugar de auge de nuevos sacerdotes, no está al nivel del crecimiento de la población católica.

Esto significa una creciente carga de trabajo. Los sacerdotes usualmente deben trabajar en más de una parroquia para compensar la falta de colegas.

Las parroquias están siendo reagrupadas en unidades mayores para compartir personal. En América Latina, donde sólo hay un sacerdote para más de 7 mil católicos comparado con uno por cada mil 500 en Europa, la escasez es vista como una razón por la que muchos han encontrado mejores opciones en los movimientos evangélicos.

Curando la curia

Dentro del Vaticano, el nuevo Papa tendrá que enfrentar a la Curia, una burocracia de siglos de antigüedad dominada por clérigos italianos, que pueden hacer o destruir un papado porque pueden bloquear o demorar proyectos.

La mayoría de los cardenales ponen alto en sus listas de prioridades para el futuro la «gobernabilidad» o «reforma de la Curia», diciendo que otros cambios pueden partir desde allí.

El escándalo de «Vatileaks» el año pasado mostró corrupción y luchas internas en altos niveles, y la Curia tampoco es conocida por la eficiencia en sus filas. En el Vaticano, que engendró el término «nepotismo» por los papas del Renacimiento que daban trabajo a sus sobrinos («nipote» en italiano), las contrataciones no siempre son en base al mérito.

La influencia de la Curia dentro de la Iglesia es sorprendente porque tiene sólo dos mil integrantes, quienes usualmente dejan su trabajo temprano en la tarde.

No hay reuniones de gabinete y la coordinación interna entre los departamentos, que incluyen tareas como mantener la doctrina católica, nombrar nuevos santos o promover la unidad cristiana, es irregular. Allí prevalece una atmósfera serena de cortesía que remite a un mundo antiguo.

Weigel, el teólogo estadounidense, ha identificado una serie de reformas que un determinado Papa puede hacer, incluyendo introducir una semana de 40 horas laborales, cambiar un equipo de italianos a otro realmente internacional y crear un equipo ejecutivo para el pontificado.

Pero ninguna reforma estructural funcionará, dijo, si el personal tiene una mentalidad gerencial en vez de verse a sí mismo como misioneros que trabajan para el Papa.

«La Curia aún está profundamente influenciada por los hábitos de trabajo italianos y eso es problemático», afirmó. «Si miras al resto de esta sociedad, verás que no está funcionando muy bien», concluyó.

Fuente : La Jornada

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La guerra online

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En el imaginario popular del último siglo, Edison y Tesla quedaron inmortalizados como los héroes de la tecnología, por lo menos en su versión más romántica. Al igual que esos “inventores” geniales que abundaban en las novelas de Julio Verne, parecía que ellos eran capaces de resolver cualquier problema que se les planteara, desde la transmisión de la energía hasta la comunicación con el más allá.

En esa epopeya, Edison era quien encarnaba la voluntad y el poder del capital. Por su parte Tesla, un hombre cuya leyenda crecería hasta perderse en las seudociencias, interpretaba el papel del genio incomprendido y a veces engañado por los poderosos.

Entre los vaticinios que cada tanto formulaban los dos ante la prensa, Edison solía prometer el Arma Final, que sería tan terrible como para impedir cualquier guerra futura; por supuesto, estaría en las mejores manos, las de los Estados Unidos.

A Tesla le gustaba presentarse como pacifista, pero no dejaba de tener sus armas secretas. Cuando lo entrevistó la revista Science & Invention para su número de febrero 1922, pronosticó que la guerra futura sería “una competencia entre máquinas”, una suerte de espectáculo donde no habría bajas humanas. Entre otras cosas, Tesla había incursionado en la robótica, diseñando máquinas y hasta submarinos telecomandados, y eso era lo que recomendaba desarrollar. Frank Paul, el gran dibujante de las revistas de Gernsback, se había encargado de ilustrar la nota con una escena de combate entre máquinas terrestres y aéreas, que por supuesto obtenían energía de una torre de Tesla.

El tiempo ha visto cómo se realizaban algunas de las fantasías de Edison y de Tesla. En cuanto a la automatización, hemos llegado a superar todo lo que ellos podían imaginar con los recursos de su tiempo. Pero si bien las máquinas de matar o espiar de hoy pueden ser tan inteligentes como implacables, no las hemos visto luchar entre sí, a la manera deportiva. Se las sigue usando contra los seres humanos, tan frágiles y baratos como siempre. Y, sin embargo, hasta esas máquinas pueden ser muy frágiles en este mundo informatizado donde el silicio puede más que el acero.

AEROMODELISMO MILITAR

Las potencias de hoy cuentan con toda una gama de armas automatizadas y hasta autónomas que parece haber excedido todas las previsiones de los escritores de ciencia ficción, incluyendo las exageraciones de los que pretendían ser satíricos. Cuando los generales salen de compras, las armas que los seducen son las que todavía no estén al alcance de cualquiera. Las estrellas del mercado son esos aviones sin piloto que se conocen como drones (“zánganos”). Se distinguen de los misiles de crucero, que cuentan con los mismos recursos robóticos, porque éstos se destruyen cuando alcanzan el blanco, y los drones pueden ser recuperados para otras misiones.

Muchos de estos aviones son dirigidos por control remoto. Pero también los hay autónomos, que son capaces de despegar, ir a su objetivo, volver y aterrizar contando sólo con sus programas.

Históricamente, los primeros drones fueron modelos a escala con control remoto, similares a los que arman los aeromodelistas. Fueron usados durante la Segunda Guerra Mundial, para entrenar a los soldados que operaban las baterías antiaéreas.

Los drones renacieron para la Guerra del Golfo, contando ahora con una tecnología de otro orden. Se multiplicaron durante los conflictos balcánicos, y fueron ampliamente usados por Estados Unidos en todas sus guerras (declaradas o no) en Irak, Afganistán y Pakistán. Son aviones remotos para guerras remotas, que espían y matan por control remoto. En el Golfo Pérsico también se han empleado drones submarinos, como los que imaginó Tesla.

Considerados desde un punto de vista puramente técnico, los drones tienen gran utilidad para las tareas de observación y para aquellas otras sucias, tediosas o peligrosas, especialmente cuando se trata de sobrevolar ambientes contaminados, tóxicos o radiactivos. Nadie objetará que se los utilice para combatir al narcotráfico, pero las cosas comienzan a ponerse menos claras cuando se habla de contrainsurgencia o terrorismo. Mucho más cuando nos enteramos de que se los emplea para combatir a pobres desarmados en busca de trabajo, por ejemplo para esa vigilancia costera que intenta rechazar a los inmigrantes africanos de Europa. En Estados Unidos, las operaciones con drones Reaper permitieron detener unos doscientos narcos en los últimos años, pero también apresar a nada menos que cinco mil indocumentados.

PASEN Y VEAN

Si hay algo que aún frena la expansión de los drones es su elevado costo. Pero eso, como suele ocurrir con la tecnología, es algo que puede llegar a bajar. Un helicóptero artillado de los convencionales sale menos de dos millones de dólares, pero un drone Firescout alcanza los cincuenta. Ocurre que un solo piloto humano es más barato que ese combo que incluye el avión, la estación de control, el enlace satelital y el equipo de operadores.

Entre los más grandes y más caros se cuentan el Predator, con alas de ocho metros, y el Reaper, que tiene una envergadura de once y está equipado con misiles Hellfire. El mayor de todos es el Global Hawk. Sus alas miden 35 m., pero no tiene ninguna ventanilla, porque a bordo no viaja nadie. A todos ellos les han puesto nombres fanfarrones, como Depredador, Segador, Aguila Global, Fuego del Infierno, lo cual nos da una idea de sus intenciones.

En el otro extremo están las miniaturas, que parecen juguetes, pero están atiborradas de material electrónico. Son ideales para el espionaje, y por lo general tienen nombres más inocuos que sus hermanos mayores: el Butterfly (mariposa) que producen los israelíes tiene un peso de 20 gramos, el Hummingbird (colibrí) pesa 18 y el Wasp (avispa) sólo medio kilo. Quizás haya que combatirlos con aerosoles insecticidas o cazarlos con palmetas y papel matamoscas.

El setenta por ciento de la flota mundial de drones pertenece a los Estados Unidos. Como no necesitan bases muy conspicuas, los aviones robots son operados desde puestos de control muy discretos ubicados en lugares como Etiopía o las islas Seychelles.

Irán ya ha copiado algunos aparatos norteamericanos que logró capturar, Hezbolá ya cuenta con ellos y Chávez anunció la producción de un prototipo venezolano. Los Estados Unidos ya no son los únicos: Polonia se dispone a comprar doscientos drones, treinta de ellos armados, para reemplazar a los viejos cazas de fabricación soviética que desplegaba para su defensa.

El paso más grande se está comenzando a dar con la difusión de estos vehículos en la actividad privada. Para el año próximo se estima que ya habrá quien los use para fines comerciales inocuos, como supervisar una plantación, y no tan inocuos, como hacer espionaje industrial. Aún falta saber qué ocurrirá cuando su uso se generalice y abarate. Los drones permitirán ofrecer servicios que van desde el seguimiento de parejas infieles hasta el espionaje de deudores morosos, filmaciones extorsivas y grabación de conversaciones secretas.

COLATERALES Y PERVERSOS

Uno de los principales temores que inspiran los drones es que la inteligencia artificial de la cual están dotados puede llegar a decidir cuáles son los mejores objetivos y ponerse a atacarlos por su propia cuenta. De hecho, los marines que están desplegados en zonas de combate de Afganistán temen que algún día los drones se descontrolen y empiecen a tirarles a ellos.

Sin llegar a pensar en algo tan al estilo Frankenstein, las situaciones que se dan pueden ser bastante extrañas. Ocurre que los drones transmiten información a un satélite militar, para lo cual se manejan mediante un enlace satelital, que puede ser hackeado. Quizá la Internet pueda ser el nuevo campo de batalla, como quedó probado cuando un grupo de insurgentes de Hezbolá logró apoderarse de la señal con la cual se manejaban los Predators y los puso fuera de combate, porque descubrió que por un rato se habían olvidado de encriptar los mensajes. Lo más ridículo fue que pudieron hacerlo gracias a un programa de origen ruso que se llama SkyGrabber. Sólo vale veintiséis dólares, puede bajarse de la red y hasta se lo piratea.

Más absurdo aún fue el ataque de virus que sufrió una base de la Fuerza Aérea en Nevada y llegó a inmovilizar a toda una flotilla de Predators en 2011. En este caso, no hubo ataque enemigo sino apenas contagio, algo bastante difícil, porque se supone que las armas secretas no están conectadas a la Internet pública. Casi seguramente el contagio fue provocado por el uso de discos y otros soportes que cargaba el personal por su cuenta.

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EL JOYSTICK Y EL GATILLO

Por lo general, el equipo que opera los drones se compone de un “piloto”, que dirige su vuelo, un operador de cámaras y sensores que también puede ser artillero, y un tercero que hace de enlace con la fuerza que requiere el servicio.

Uno de los represores argentinos que declararon en el Juicio a las Juntas dijo que se había limitado a disparar contra el blanco que le había asignado la superioridad: se había programado para no ver más que eso. Los operadores de drones están en una situación quizá peor, porque ni siquiera están cerca de sus víctimas. Están seguros, se encuentran a miles de kilómetros del blanco y para ellos todo es un videojuego. El distanciamiento es total; no hay peligro, sangre, miedo, ni dolor: todo consiste en acertarle a una manchita que se mueve y gritar ¡bingo! cuando cae un ser humano. Lo que todavía causa asombro, y nos da cuenta de que aún tienen alguna sensibilidad ética, es que sufren estrés postraumático, igual que los combatientes, según atestiguan los psicólogos, capellanes y médicos que los atienden.

Desde que a Obama le adelantaron el Premio Nobel por las hipotéticas contribuciones que iba a hacer a la paz mundial, docenas de vehículos aéreos no tripulados estuvieron realizando centenares de operaciones en Pakistán. Según un informe del Washington Post mataron a más de dos mil civiles “sospechosos”.

En Afganistán, donde el conflicto es más agudo, los sicarios voladores identificados vienen matando diez civiles por cada combatiente, la mayoría por el pecado de ser solidarios. El distanciamiento hace la guerra tan impersonal que un operador puede estar espiando desde el aire a la aldea donde sabe que se oculta un terrorista. Durante horas puede estar observándolo ir y venir, comer con su familia y jugar con sus hijos. Cuando le dispara y ve cómo acuden en su auxilio los rescatistas, los vecinos y familiares, suele tentarse de barrerlos con una ráfaga desde el aire, violando todas las reglas que penosamente se fueron estableciendo desde la creación de la Cruz Roja.

Para anestesiar la conciencia moral de los soldados, en la Gran Guerra los emborrachaban antes de mandarlos a una carga de bayoneta calada. En Vietnam los drogaban. Ahora se los ciega moralmente borrándoles los límites entre el mundo real y el virtual. Cualquiera puede tener el mouse o el joystick fácil si se trata de matar a alguien que sólo parece ser un personaje de un juego. Las torturas de la cárcel de Abu Ghraib, durante la invasión a Irán, tenían el mismo aire de irrealidad perversa. Quienes las infligían muy probablemente se habían formado viendo pornografía sadomasoquista, donde se finge el dolor para goce de mentes enfermas, pero no estaban en condiciones de darse cuenta. Jugaban con sus víctimas un siniestro juego de humillaciones con una amoralidad pocas veces vista, que quizá facilitaría una buena ración de drogas.

Por cierto, ninguna guerra es buena, pero quizás haya que lamentar que las guerras de robots hayan quedado relegadas a las películas o a las ferias de ciencias del colegio. Estos robots reales no son como los de ficción; no sólo son capaces de destruir vidas sin mancharse de sangre, sino también de anestesiar las conciencias.

Por Por Pablo Capanna
Fuente: Página 12

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