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EU devuelve a Irak la espada de Sadam Hussein

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La espada fue introducida a EU de contrabando por miembros del Ejército estadounidense

El Gobierno de Estados Unidos devolvió a Irak una ornamentada espada ceremonial del ex gobernante Sadam Hussein que había sido robada durante un saqueo de su oficina en 2003, informó la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés).

Durante una ceremonia privada, el director asociado de la Oficina de Investigaciones de ICE, James Dinkins, hizo la devolución de la espada, que fue introducida a EU en contrabando por miembros del Ejército estadounidense, al nuevo embajador iraquí ante la Casa Blanca, Lukman Faily.

“La propiedad cultural, como la espada que estamos devolviendo hoy al pueblo de Irak, representa parte de la historia de un país que nunca debió ser robada o puesta en subasta”, dijo Dinkins en un comunicado emitido por ICE.

Por su parte, Faily agradeció al Gobierno estadounidense, en nombre del pueblo iraquí, la entrega de “este patrimonio que pertenece a Irak y su pueblo”.

La espada mide 109 centímetros y su funda dorada tiene incrustadas letras en árabe que la designan como un regalo hecho al exdirigente iraquí, quien fue ejecutado en la horca en diciembre de 2006, tres años después de la invasión estadounidense al país árabe.

La espada fue vendida en octubre de 2011 a la empresa Amoskeag Auction Company (AAC) en Manchester (Nuevo Hampshire), que en su catálogo de enero de 2012 indicó que esta fue extraída de la oficina personal de Hussein en un complejo militar iraquí en Bagdad por parte de soldados estadounidenses tras la caída del régimen en 2003.

Agentes especiales de ICE lograron recuperar la espada en enero de 2012, pocos días después de que esta se vendiera en subasta por 15 mil dólares.

Las autoridades de Estados Unidos han logrado la repatriación de numerosas obras culturales a Irak, incluyendo varios cuadros de la era de Hussein, rifles AK-47 rifles, tablillas y estatuas de arcilla, y demás objetos de arte y antigüedades que fueron introducidos ilegalmente a este país a través del contrabando.

En total, desde 2007 EU ha repatriado más de siete mil 150 objetos a 26 países, incluyendo cuadros de Francia, Alemania, Polonia y Austria, manuscritos de los siglos XV al XVIII de Italia y Perú, así como piezas de arte de China, Camboya e Irak, según ICE.

Con información de : Vanguardia

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GAZA

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En Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia, los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

Por  Eduardo Galeano

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