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Friedrich Holderlin y su visión sobre Jesucristo, «El Dios sirio»

Friedrich Holderlin  es uno de los más importantes poetas alemanes. Poéticamente parece encontrarse en el fiel de la balanza entre clasicismo y romanticismo; su nostalgia de los dioses antiguos y el entusiasmo que le inspiraban Grecia y su mitología, por una parte, y la revolución francesa por la otra, parecen situarlo en la modernidad de la época, pero al mismo tiempo en una antigüedad religiosa, precisamente por religiosa no recuperable ni comprensible para la mentalidad cientista, positivista y progresista de la burguesía moderna para la cual la modernidad suponía en el fondo la liquidación de los valores espirituales vinculados con la religión, aunque fuera la de los dioses antiguos, si un poeta los sentía como dioses y no como simples alegorías.



En todo caso los dioses se han retirado a sus moradas y el hombre moderno está solo, pero volverán y en esa aspiración o esperanza estriba buena parte del sentido religioso de Holderlin que invoca con frecuencia al Padre, el Padre augusto, el Altísimo o Padre eterno pero este Dios Padre se figura a menudo como el Padre Éter de la Grecia antigua.

En realidad la visión de la divinidad en este poeta es ambigua: las representaciones de los dioses de la antigüedad se entretejen con representaciones cristianas, dándonos una visión sincrética de la revelación divina entre la eternidad y la historia que culmina en la poesía de Hólderlin con el advenimiento de Cristo :

«Tantos acontecimientos se producen/ Y todos sin efecto pues somos insensibles, somos sombras hasta que / Nuestro Padre el Éter reconozca a todos y a todos pertenezca. / Mientras tanto adviene, llevando una antorcha entre las sombras, / el Hijo del Altísimo, el Dios sirio. / Los sabios bienaventurados lo ven; de las almas prisioneras / Sube y brilla una sonrisa y sus ojos se abren a  la luz».

El Dios sirio es Jesucristo, llamado sirio porque la Siria de la antigüedad incluía parte del territorio de la actual Palestina, donde nació Jesús.

Así concluye esta larga elegía que lleva significativamente por título «El pan y el vino» : las dos especies de la Eucaristía. Pero donde más se revela el aspecto propiamente religioso-cristiano de Hólderlin es en el Himno a la Madona («Oh cuánto he sufrido /por ti y por tu hijo, / Oh María»), también en el himno titulado «El Único» (el único es Jesucristo), pero sobre todo en el himno «Patmos», la isla griega donde San Juan escribió el Apocalipsis y que, después de la evocación de aquella isla, es sobre todo un himno dedicado a la última cena, a la pasión de Cristo y a la fidelidad de los apóstoles.



En es te poema el Padre no es ya el Éter sino visiblemente el Dios de los cristianos con una referencia explícita a las Escrituras :

«Lo que prefiere el Padre que reina sobre todas las cosas / es que se respete la letra inmutable y que se interprete / con cuidado todo lo que permanece / Y a ello se amolda la poesía alemana» ; dice el poeta para concluir su himno. Hólderlin naufragó en la locura, no cumplidos aún los 40 años.

Por el Dr. Américo Ferrari (Poeta y critico literario Miembro de la Academia Peruana de la Lengua Universidad de Ginebra octubre de 1998).

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Hezbollah: la leal defensa a pueblos cristianos de Siria y Líbano

El padre Elías Zahlawi, pastor de la Iglesia de Nuestra Señora de Damasco, comentó que la presencia de Hezbollah allí se ha convertido en sinónimo de seguridad, especialmente desde que los combatientes de la resistencia respetan totalmente todas las santidades cristianas en el país.

Es por eso que Hezbollah intervino en Siria.

El padre Elías Zahlawi no trató de ocultar su placer cuando se le preguntó acerca de la presencia de combatientes de Hezbollah en pueblos y ciudades cristianas. Esos hombres eran sus más feroces defensores cuando las ciudades y pueblos fueron atacados por los Takfiris.

El padre Zahlawi comienza saludando a Siria, Líbano y todo el mundo árabe, especialmente Palestina.

«La pregunta sobre Hezbollah es un placer para mí, y podemos preguntarnos qué habría pasado con Líbano si no hubiera sido por Hezbollah. La resistencia actuó de manera humana en Líbano, evitando permanentemente que ‘Israel’ tome el control del país después de que la comunidad internacional haga la vista gorda porque [«Israel»] es su hijo mimado. Hezbollah representó la reacción natural a la barbarie que estaba siendo perpetrada por «Israel», y la resistencia en Líbano fue la inmunidad definitiva para prevenir al enemigo «israelí» de pensar en atacar Líbano. Cuando se atrevió a hacerlo en 2006, lamentablemente planeado con los principales países y algunos estados árabes, el enemigo descubrió que la resistencia era más fuerte de lo que pensaba «.



El padre Zahlawi asegura que «la resistencia es sólida en su filosofía, espíritu y práctica». Esta opinión se basa en las cosas que aprendió sobre la conducta de la resistencia en el sur de Líbano, su respeto por todas las comunidades cristianas en esa región después de la liberación como así como lo que escuchó de Su Eminencia, Sayyed Hassan Nasrallah, a quien describió como un ser humano excepcional.

“Cuando Hezbollah intervino en Siria para respaldar al ejército sirio, lo hizo porque sabía que la caída de Siria será el comienzo de la caída de otros países. Y que si no intervenía, Líbano será el próximo», explicó. Esto es lo que me dijeron las personas que cuidaban de al-Qusayr y Yabroud.

El patrón de la Iglesia de la Señora de Damasco señaló que aún no se ha reunido con los funcionarios de la resistencia.

«Desearía haberlo hecho», dijo. «Estoy escuchando a Su Eminencia Sayyed Hassan Nasrallah con gran admiración. Lo digo con franqueza porque es un hombre excepcional e histórico. Vino a nosotros en el momento adecuado y no sólo a Líbano sino a todo Oriente. Sinceramente, lo que sé sobre Hezbollah y sus combatientes en Siria provino de los residentes de las ciudades de al-Qusayr y Yabroud en la región de Al Qalamoun. Me puse en contacto con muchos de ellos, y estas personas me dijeron que los combatientes de Hezbollah eran modelos a seguir y lo digo con toda honestidad y gran emoción. Hablaron de su disciplina y respeto por la ley, así como de sus honorables tratos con toda la gente. Muchos de ellos incluso querían estar cerca de la gente cuando las tribulaciones se intensificaron «.

El padre Elías Zahlawi afirma que no es posible que las personas que enfrentan la muerte todos los días peleen como lo hicieron los combatientes de la resistencia en Siria, con tanta nobleza y sacrificio, con personas que se sienten cómodas cerca de ellos.

«Es bien sabido que la mayoría de los residentes en la ciudad de al-Qusayr son cristianos. Una gran parte de la población de Yabroud también es cristiana. Escuché la sensación de tranquilidad que la residencia tiene a su alrededor. Desde aquí, aplaudo a Hezbollah por el hecho de que su posición hacia las santidades cristianas era similar a su posición hacia todas las personas en Siria. Hezbollah no puede tratar los lugares sagrados cristianos de manera diferente a como trata a las personas en Siria «.



El padre Elías Zahlawi expresó su gratitud a Su Eminencia Sayyed Hassan Nasrallah a través de Al-Ahed por su «pensamiento creativo que lo hizo producir e innovar este partido. Me gustaría tranquilizar a muchos en Líbano y fuera de Líbano, pero específicamente en Líbano, acerca de los objetivos de Hezbollah porque Hezbollah, según tengo entendido y concluyo, es leal a lo que dijo Sayyed Hassan Nasrallah. Es leal a Líbano, leal a su humanidad, leal a Siria, leal a su nacionalismo y leal a Palestina, que está defendiendo como lo están haciendo los sirios «.

Con información de Al Ahed (Cortesía del Sheij Móhsen Ali).

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La violencia sexual como arma de guerra

Desde el lanzamiento de la cruzada estadounidense contra Afganistán e Iraq hace más de una década, la situación en Oriente Próximo no ha dejado de degradarse. A la sombra de las invasiones militares, ocupaciones extranjeras, enfrentamientos inter-comunitarios y guerras civiles, varios estados han implosionado, convirtiendo una de las regiones más estratégicas del mundo en un caos de pronóstico poco alentador. De acuerdo con los datos del International Institute for Strategic Studies 1, Oriente Próximo sumó en el año 2014, más del 60 % de las víctimas mortales ocasionadas en todos los conflictos armados del mundo, con 71.000 muertos en Siria, 18.000 en Irak, 12.000 en Sudán, 3.800 en Yemen y 2.500 en Palestina.



Las masacres civiles, atentados terroristas, desplazamientos forzados y demás vicisitudes que sufren las poblaciones de Oriente Próximo, no son ajenos a los intereses económicos y geoestratégicos de Occidente, a saber el control sobre el 65 % de las reservas mundiales de petróleo y la seguridad de Israel (Gresh 2015). La conflictividad regional se suele atribuir a un conjunto de factores externos (la división colonial de la región en estados pluri-confesionales de difícil equilibrio, la agenda neoliberal impuesta a través de las instituciones financieras internacionales, la ocupación prolongada de Palestina y la invasión militar de Iraq), y de dinámicas de carácter endógeno (la corrupción y el autoritarismo de los dirigentes autóctonos, las desigualdades sociales y el empobrecimiento de las clases populares, la represión de las fuerzas de oposición, especialmente el islamismo, y el sometimiento por las armas de los levantamientos populares que estallaron en 2011).

En Palestina, están convergiendo dos fenómenos aparentemente opuestos: por un lado una reafirmación nacional en torno a la identidad árabo-musulmana frente al ocupante israelí, y, por otro, unas relaciones culturales sostenidas con Occidente a través de la diáspora palestina y la cooperación internacional.

Es una idea avalada internacionalmente que los conflictos suelen exacerbar las desigualdades de género y exponer a las mujeres a situaciones de mayor vulnerabilidad. Varios informes han estudiado el impacto de género del conflicto israelo-palestino, demostrando que la ocupación colonial y las operaciones militares israelíes vulneran gravemente los derechos humanos de las mujeres, especialmente en la Franja de Gaza 2.

En una sociedad asediada por tierra, mar y aire, donde el empleo femenino es muy inferior al masculino 3, las palestinas sufren los efectos de la pobreza debiendo ingeniárselas para alimentar a sus familias. Si enviudan, esta situación se torna insostenible. Dado que su existencia transcurre en gran parte entre las paredes de sus hogares, las mujeres se ven también gravemente afectadas por las demoliciones de casas. Tan sólo en Gaza, el ataque israelí del verano 2014 arrasó más de dieciocho mil viviendas que siguen hoy en día sin reconstruir.

Asimismo, por razones atribuibles a las normas de género vigentes en la región, el Muro del Apartheid y otros obstáculos físicos como son los roadblocks (cortes de carreta con bloques, piedras o zanjas) y los checkpoints (puestos de control militares israelíes), restringen especialmente la movilidad de las mujeres, quienes a menudo prefieren renunciar a su derecho a la salud o a la educación antes que someterse a desplazamientos costosos, arriesgados y vejatorios.

La denegación por Israel de la reunificación familiar y la prohibición de los enlaces matrimoniales entre palestinos israelíes y ciudadanos de la Autoridad Palestina (AP) quebrantan el derecho a la vida familiar de las mujeres y las obligan a vivir escondidas por temor a ser arrestadas por la policía israelí. Otro colectivo de mujeres especialmente lastimado por el conflicto son las esposas de los presos políticos. Separadas de sus maridos durante periodos a menudo indeterminados 4, están obligadas a compaginar una onerosa defensa legal y penosas visitas a cárceles israelíes, con la responsabilidad de atender las necesidades de sus familias (EMHRN 2014, 32-38).

Ante la evidencia de las relaciones entre género y conflicto, conviene alejarse de lecturas estereotipadas según las cuales los hombres serían los únicos protagonistas de los conflictos, y las mujeres víctimas ajenas a las tensiones políticas, económicas, étnicas, confesionales o ideológicas subyacentes. Esta visión, que perpetúa la objetivación de las mujeres, reservando la condición de sujeto a los hombres, no suele responder a la realidad de ninguna guerra. Como reconoció la UNSCR 1325, las mujeres no son solamente víctimas de los conflictos armados, sino también agentes activos en su prevención y resolución.

Se ha constatado que los contextos bélicos pueden favorecer la incorporación de las mujeres a actividades tradicionalmente reservadas a los hombres, aunque es cierto que esta subversión de los roles de género tiene en general un carácter temporal. En el caso que nos ocupa, la pérdida de empleo masculino palestino en los sectores de la agricultura y la construcción en Israel a raíz de la Segunda Intifada, ha propiciado la participación económica de las mujeres para compensar la mengua de ingresos familiares. Sin embargo, como pudo comprobar el Banco Mundial, esta incorporación femenina se dio mayoritariamente en trabajos precarios y mal remunerados o en actividades económicas informales, y no parece haber provocado cambios sustanciales en las relaciones de género dentro de las familias (World Bank 2010).

Nicola Pratt y Sophie Richter-Devroe alertan de otro riesgo epistemológico que aflora cuando se abordan las intersecciones entre género y conflicto: el de avalar, como ha ocurrido en relación con Iraq y Afganistán, narrativas aparentemente feministas que, al representar a las mujeres del Sur como víctimas que deben ser «liberadas» por las «democracias occidentales», acaban justificando intervenciones militares imperialistas y deslegitimando a las organizaciones feministas locales. De acuerdo con estas autoras,

si se pasan por alto las relaciones complejas entre guerra y género, los discursos sobre la necesidad de «salvar a las mujeres» del Sur Global pueden provocar un retroceso local contra el activismo femenino en situación de conflicto y post-conflicto, que puede ser asociado con las intervenciones extranjeras y las agendas militares extranjeras. (2013, 2)



Entre todos los aspectos de los estudios sobre género y conflicto, el que más interés suele recabar es la violencia de género y, más concretamente, la violencia sexual. Ya en los años setenta, Susan Brownmiller (5) demostró que la violación es un proceso consciente de intimidación a través del cual todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo.

En situación de conflicto, la violación es un arma de guerra con efecto atemorizador y desmoralizador. La violencia sexual simboliza la derrota de los combatientes y es percibida como una humillación del grupo entero, porque es en las mujeres, y más concretamente en sus cuerpos sexuados postulados por el patriarcado, que se suelen depositar las identidades nacionales, étnicas o comunitarias. Las mujeres son quienes «encarnan» la nación: la representan simbólicamente y la reproducen dando vida a sus futuros hijos.

También se ha demostrado que tanto en contextos bélicos como en tiempos de paz, la violencia sexual presenta altos niveles de impunidad, debido a factores que van desde la falta de acceso a la justicia, la ausencia de atención especializada y el carácter patriarcal de las leyes y operadores jurídicos, hasta el sentimiento de vergüenza de las víctimas y su miedo a las represalias y al estigma social (Nuño). En las sociedades árabo-musulmanas, las mujeres que han sido violadas corren el riesgo de ser repudiadas por sus maridos o rechazadas por sus familias. Pueden incluso ser forzadas a casarse con sus agresores o con el primero que tenga la «bondad» de hacerlo con una mujer que no entrega su virginidad como dote matrimonial 6. Por todo ello, las víctimas suelen mantener en secreto los abusos sexuales, tanto si los autores pertenecen al bando enemigo como si son miembros de su propia comunidad.

En sus informes periódicos, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe de Siria reconoce que la violencia sexual juega un papel predominante en el conflicto sirio y señala la dificultad de valorar la magnitud del fenómeno, porque «lo común es que no se presenten denuncias de violencia sexual o que tarden en presentarse» (CDDHH2013). Según las estimaciones de Red Siria de Derechos Humanos, se podrían haber perpetrado 6000 violaciones sólo en Siria en el año 2013.

En su informe We just keep silent, ONU-Mujeres señala que para más de la mitad de las refugiadas sirias en los campos del Kurdistán iraquí, el miedo a ser violadas es uno de los principales factores que motivaron su huida de Siria, un dato ya evidenciado en 2012 entre la población siria refugiada en Líbano (4). Por su parte, la Relatora especial sobre violencia sexual en conflicto, Zainab Bangura dio la voz de alarma ante la extrema gravedad de los casos de violencia sexual contra mujeres y niñas en el conflicto que asola Siria e Iraq, después de entrevistarse con las mujeres yezidies que habían sido raptadas por ISIS en el Kurdistán, violadas innumerables veces, casadas a la fuerza y vendidas como esclavas sexuales en un mercado de Siria. Real o simbólica, la violencia sexual es omnipresente en todos los conflictos armados.



Por Magaly Thill (Cátedra de Género. Universidad Rey Juan Carlos)


Notas:

  1. International Institute for Strategic Studies. Armed Conflicts Database. En: https://acd.iiss.org/
  2. Por ejemplo: Amnesty International. Conflict, Occupation and Patriarchy: Women Carry the Burden. 2005; Euromediterranean Human Rights Network. Palestinian women’s rights in the relations between EU and Israel and EU-Palestinian Authority. 2014; World Bank, Checkpoints and Barriers: Searching for Livelihoods in the West Bank and Gaza. Gender Dimensions of Economic Collapse. 2010.
  3. En 2012, la tasa de actividad de los hombres (69,1 %) era cuatro veces más importante que la femenina (17,4%), y el desempleo entre mujeres (32,9%) era más alto que entre los hombres (20,5 %) (Palestinian Central Bureau of Statistics 2013).
  4. Como es el caso de las llamadas «detenciones administrativas».
  5. Esta joven de Hebrón fue asesinada en 2011 por su tío paterno, supuestamente como castigo por verse con un compañero de la facultad. El hallazgo de su cuerpo en un pozo tres meses después de su desaparición, obtuvo una gran repercusión en la sociedad palestina y en medios internacionales, lo que obligó a la Autoridad Palestina a reaccionar.
  6. Conviene recordar al respecto que la mayoría de los marcos legales de los países de mayoría musulmana, incluyendo los dos códigos penales vigentes en Cisjordania y Gaza, prevén el indulto del autor de una violación en caso de contraer matrimonio con la víctima.

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Cristo el Galileo no era judío

En interés de análisis futuros se impone a la Imagen de Cristo no solamente en su pureza inmaculada de todo lo circundante, sino también en su relación con ese medio ambiente. Muchos fenómenos importantes del pasado y del presente son, de lo contrario incomprensibles. No es de ninguna manera indiferente si mediante un agudo análisis adquirimos conceptos precisos acerca de lo que en esta figura es judío, y lo que no lo es.

En cuanto a esto impera desde los comienzos de la era cristiana y hasta el día de hoy, y desde los bajos niveles del mundo intelectual hasta sus cimas más altas, una desesperante confusión. No solamente una figura tan excelsa era fácil de captar y apreciar en su tiempo, sino que todo convergió para borrar y adulterar sus verdaderos rasgos: idiosincrasia religiosa judía, misticismo sirio, ascetismo egipcio, metafísica helénica, pronto también tradiciones estatales y pontificias romanas, agregado a ello la superstición de los bárbaros; no hubo malentendido ni incomprendida que no participasen en la obra.

En el siglo diecinueve, por cierto, muchos se han dedicado al desenredo de esta situación, pero sin que yo sepa, alguno haya logrado extraer de la masa de hechos los pocos puntos principales y ponerlos ante los ojos de todos. Es que contra el prejuicio y la prevención no protege ni siquiera la honesta erudición.

Queremos intentar aquí, si bien lamentablemente sin conocimientos especializados, pero también sin prejuicio, investigar en qué medida Cristo pertenecía a su entorno y se valía de sus conceptos, en qué se diferenciaba y se elevaba inconmensurablemente sobre él; sólo de esta manera puede lograrse extraer la personalidad en su plena dignidad autónoma más allá de todas las contingencias.

Preguntémonos, pues, por lo pronto:

¿Era Cristo un judío en cuanto a la pertenencia a la rama étnica (Stammesangehörzgkeit)?

Esta pregunta tiene a primera vista algo de mezquino. Ante semejante imagen las peculiaridades de las razas desaparecen. ¡Un Isaías sí! Por mucho que descuelle frente a sus contemporáneos, sigue siendo judío totalmente, ni una palabra que no brote de la historia del espíritu de su pueblo; también allí donde despiadadamente pone al desnudo y condena lo característicamente judío, se acredita –precisamente en esto- como judío: en Cristo no hay ni vestigio de esto.

¡Oh, nuevamente un Homero! Este despierta, el primero, al pueblo helénico a la conciencia de sí mismo; para poder hacerlo, debió albergar en el propio pecho la quintaesencia de todo helenismo. ¿Dónde, empero, está el pueblo que despertado por Cristo a la vida se hubiera ganado por ello el precioso derecho –y aunque viviese en las Antípodas- de calificar a Cristo como suyo? ¡De cualquier modo no en Judea!



Para el creyente Jesús es el Hijo de Dios, no de un ser humano; para el no creyente será difícil encontrar una fórmula que designe el hecho a la vista de esta personalidad incomparable en su inexplicabilidad, de una manera tan breve y expresiva. Es que existen manifestaciones que no pueden ser incorporadas al complejo de representaciones del intelecto sin un símbolo. Esto en cuanto a la cuestión principal y para alejar de mí toda sospecha de que pudiera navegar sujeto al cabo de remolque de aquella escuela ‘’histórica’’ chata que emprende la tarea de explicar lo inexplicable. Es cosa distinta instruirnos sobre el medio histórico de personalidad solamente para ver ésta con una mayor claridad. Si hacemos esto, entonces la respuesta a la pregunta:

¿Fue Cristo un judío? De ninguna manera es sencilla. Según la religión y la educación lo fue sin ninguna duda; según la raza –en el sentido más limitado y propio de la palabra ‘’judío’’– con la mayor probabilidad no.

El nombre Galilea (de Gelil haggoyim) significa Comarca de los Paganos. Parece que esta parte del territorio, tan alejada del centro espiritual, nunca se había mantenido tan pura, ni siquiera en los viejos tiempos en que Israel aún era fuerte y unido y en que servía a las tribus Naftalí y Sebulon como patria. De la tribu Naftalí se refiere que originariamente era ‘’de procedencia muy mezclada’’ y si bien la población primitiva no-israelita se mantuvo en todo el ámbito de Palestina, esto ‘’no sucedió en ninguna parte en tan grandes masas como en las masas del norte’’. (1)

A ello se agregaba otra circunstancia. Mientras que la restante Palestina por su situación geográfica está en cierto modo separada del mundo, ya cuando los israelitas ocuparon el país existía una vía de comunicación del lago Genesaret a Damasco. Y Tiro y Sidón podían ser alcanzadas más rápidamente desde allí que Jerusalén. Y así vemos a Salomón ceder una considerable parte de esta Comarca de los Paganos (como ya entonces se llamaba. /Reyes IX. 11) con veinte ciudades al rey Tiro en pago de sus suministros de cedros y abetos y de los 120 quintales de oro que éste había entregado para la construcción del templo; tan poco caro era al rey de Judea este país a medias poblado por extranjeros.

El rey Tirio Hiram debió encontrarlo en general poco poblado, ya que aprovechó la ocasión para radicar en Galilea a distintos pueblos extranjeros. (2) Después vino, como es sabido, la separación en dos reinos y desde esa época, es decir, desde mil años antes de Cristo se produjo sólo transitoriamente, de vez en cuando, una conexión más estrecha, política, entre Galilea y Judea, y sólo ésta, no una comunidad de la fe religiosa, promueve una fusión de los pueblos.

También en tiempos de Cristo galilea estaba separada totalmente de Judea desde el punto de vista político, de tal modo que estaba con respecto a ésta ‘’en la situación de un país extranjero’’. (3) Pero entretanto había ocurrido algo que debió eliminar el carácter israelita de esta región norteña casi por completo: 720 años A.C (o sea alrededor de un siglo y medio antes del cautiverio babilónico de los judíos), el reino norteño de Israel fue devastado por los asirios y su población –presuntamente en su totalidad, de todos modos en gran parte- deportada: y ello a distintas y alejadas comarcas del reino, en las que en poco tiempo se fusionó con los habitantes y, en consecuencia, desapareció completamente. (4)

Al mismo tiempo fueron trasladadas tribus extranjeras, de zonas apartadas, para su afincamiento en Palestina. Los eruditos sospechaban, empero, (sin poder dar seguridades al respecto) que una considerable fracción de la anterior población mestizada con sangre israelí, había quedado en el país, pero de todos modos ella no se mantuvo separada de los extranjeros, sino que se diluyó en ellos. (5)

El destino de estos países fue por consiguiente, muy diferente al de Judea. Porque cuando más tarde también fueron llevados los judíos, su país quedó por así decirlo vacío, poblado sólo por pocos campesinos autóctonos, de tal modo que al regreso del cautiverio de Babilonia, en el cual además habían conservado la pureza de su raza, los judíos pudieron sin dificultad seguir manteniendo esta pureza.

Galilea, por el contrario, y los países adyacentes habían sido, como queda dicho, colonizados sistemáticamente por los asirios, y, como se desprende de los informes bíblicos aparentemente de sectores muy distintos de este enorme reino, entre otras del norte montañoso de Siria. En los siglos previos al nacimiento de Cristo inmigraron, asimismo, muchos fenicios y también numerosos griegos. (6)

Conforme a estos últimos hechos hay que presumir que también sangre aria pura fue transplantada allí; pero es seguro que se produjo una gran mezcla de las más diversas razas, y que los extranjeros se habrían asentado en mayor número en la Galilea, más accesible y además más fértil. El Viejo Testamento mismo cuenta con subyugante ingenuidad como estos extranjeros originariamente llegaron a conocer el culto de Yahvé (II Reyes XVII, 24 y sig.) en el país despoblado se multiplicaron las fieras; se tomo esta plaga como una venganza del ‘’dios local’’ descuidado (versículo 26); pero no había nadie que hubiese sabido como éste quería ser venerado: así los colonos mandaron enviados al rey de Asiria y solicitaron un sacerdote israelita del cautiverio, y éste vino y ‘’les enseñó el culto del dios local’’.

De este modo los habitantes de Palestina norteña, a partir de Samaria, se convirtieron en judíos en cuanto a la fe, también aquellos de entre ellos que no tenían ni una gota de sangre israelita en sus venas. En épocas posteriores pueden muy bien haberse afincado allí algunos genuinos judíos; pero probablemente sólo como extranjeros en las ciudades mayores ya que una de las cualidades más dignas de admiración de los judíos –en especial a partir de su regreso del cautiverio, donde también se presenta por primera vez el concepto nítidamente circunscrito, de judío como designación para una religión (véase Zacarias VII, 23) –fue su preocupación de mantener pura la raza; un matrimonio entre judío y galileo era inconcebible. Sin embargo, también éstos núcleos judíos en medio de la población extranjera fueron completamente eliminados de Galilea no mucho tiempo antes del nacimiento de Cristo.

Simon Tharsi, uno de los macabeos fue el que, después de una campaña exitosa en Galilea contra los sirios: ‘’reunió a los judíos que vivían allí y los determinó a emigrar y a asentarse todos sin excepción en Judea (7). Y el prejuicio contra Galilea siguió siendo tan grande entre los judíos que, cuando Herodes Antipas hubo construido durante la juventud de Cristo la ciudad de Tiberias y quiso introducir a los judíos allí, no lo logró ni mediante promesas, ni por la fuerza (8).

No existe, pues, como se ve, ni el menor motivo para admitir que los padres de Jesucristo hayan sido, en cuanto raza, judíos.

En el ulterior transcurso de la evolución histórica tuvo lugar algo para lo cual se podía mostrar más de una analogía en la historia: entre los habitantes de la Samaria, situada más al Sur e inmediatamente adyacente a Judea, que sin duda por la sangre y el intercambio estaban mucho más próximos a los judíos propiamente dichos que los galileos, se conservó la tradición de la repugnancia y de la envidia norisraelita contra los judíos: los samaritanos no reconocieron la supremacía eclesiástica de Jerusalén y eran de ahí tan odiosos a los judíos como heréticos que no estaba permitido ningún trato con ellos: ni un pedazo de pan podía el ortodoxo tomar de sus manos, era considerado como si hubiera comido carne de cerdo. (9)

Los galileos, en cambio, que para los judíos eran directamente ’’extranjeros’’ y como tales despreciados y mantenidos excluidos de ciertas ceremonias religiosas, eran sin embargo ‘’judíos’’ estrictamente ortodoxos y frecuentemente hasta fanáticos. Querer ver en ello una prueba de su origen, es insensato.

Es exactamente lo mismo que si quisiera identificar a la población eslava genuina de Bosnia o los más puros indoarios de Afganistán etnológicamente con los turcos porque son musulmanes ortodoxos mucho más devotos y fanáticos que los auténticos otomanos. La expresión judío designa a una raza humana determinada, mantenida sorprendentemente pura, sólo en segundo término e impropiamente a los que profesan una religión. Tampoco puede ser de ninguna manera que se equipare el concepto ‘’judío’’ como últimamente sucede con frecuencia, con el concepto ‘’semita’’; el carácter nacional de los árabes por ejemplo, es absolutamente distinto al de los judíos.

Llamo la atención sobre el hecho de que también el carácter nacional de los galileos contrastaba esencialmente con el de los judíos. Consúltese la historia que se quiera de los judíos, la de Ewald, de Graetz o de Renán, en todas partes se encontrará que los galileos se diferenciaban por su carácter de otros habitantes de Palestina; se los califica de hombres coléricos, de idealistas enérgicos, de hombres de acción. En los largos disturbios con Roma, antes y después de la época de Cristo, los galileos son por lo general, el elemento propulsor y a los que únicamente la muerte vencía.



Mientras que las grandes colonias de judíos genuinos estaban en excelente relación, en Roma y Alejandría, con el imperio pagano, donde llevaban la buena vida como intérpretes de sueños (10), ropaviejeros, mercachifles, prestamistas, actores, consejeros legales, comerciantes, eruditos, etc., en la lejana Galilea, aun en época de César, Ezekia el Galileo osó levantar su bandera de la rebelión religiosa. A él siguió el famoso Judas el Galileo, con el lema: ‘’¡Dios sólo es Señor, la muerte es indiferente, la libertad uno y todo!’’ (11)

Luego se formó en Galilea el partido de los Sicarios (es decir, cuchilleros), no muy distintos de los actuales thugs indios; su jefe más importante, el galileo Menahem, aniquiló en tiempos de Nerón la guarnición romana de Jerusalén, y en agradecimiento, bajo el pretexto de que había querido hacerse pasar por el Mesías, fue ajusticiado por los mismos judíos; también los hijos de Judas fueron clavados en la cruz como agitadores peligrosos para el Estado (y ello por un procurador judío); Juan de Giachala, una ciudad en la extrema frontera norte de Galilea, dirigió la desesperada defensa de Jerusalén contra Tito, y la serie de héroes galileos fue cerrada por Eleaser, quien durante años después de la destrucción de Jerusalén se mantuvo atrincherado con una pequeña tropa en las montañas donde, cuando la última esperanza se había perdido, mataron primero a sus mujeres e hijos y luego se mataron a sí mismos. (12)

En estas cosas se manifiesta, evidentemente, un carácter nacional especial, diferente. Con frecuencia también se refiere que las mujeres de Galilea habrían poseído una belleza sólo peculiar a ellas; los cristianos de los primeros siglos hablan además, acerca de su gran bondad y su amabilidad en su trato con adherentes de otras religiones, en contraste con el soberbio desprecio de que eran objeto por parte de las judías genuinas. Este carácter nacional tuvo, empero, otra precisa particularidad: la lengua. En Judea y en los países limítrofes se hablaba en tiempos de Cristo el arameo; el hebreo ya era una lengua muerta, que únicamente seguía viviendo en las escrituras sagradas. Ahora bien: Se refiere que los galileos habrían hablado un dialecto del arameo tan peculiar y extraño, que se los reconocía a la primera palabra; ‘’tu lengua te traiciona’’ dicen los siervos del sumo sacerdote a Pedro. (13)

El hebreo se dice, no eran capaces de ninguna manera de aprenderlo, en especial sus sonidos guturales eran para ellos un obstáculo insalvable, de tal modo que a los galileos por ejemplo, no se los podía admitir para recitar las oraciones, porque su ‘’pronunciación descuidada causaba risa’’. (14)

Este hecho prueba una diferencia física en la construcción de la laringe y por sí sólo haría suponer que se había producido un fuerte agregado de sangre no semita; porque la riqueza en sonidos guturales y la virtuosidad en usarlos es un rasgo común a todos los semitas (15).

De esta cuestión -¿Fue Cristo un judío según la raza?- he creído haber tenido que ocuparme con cierta amplitud, porque en ninguna obra he encontrado reunidos claramente los hechos concernientes a ello. Hasta en una obra objetivamente científica, no influenciada por ninguna clase de intenciones teológicas, como la de Albert Réville (16) el conocido profesor de investigación religiosa comparada en el College de Francia, la palabra judío se emplea a veces par la raza judía, a veces para la religión judía. Leemos por ejemplo: ‘’Galilea estaba habitada en su mayor parte por judíos, pero había también paganos sirios, fenicios y griegos’’. Aquí por tanto, judío significa el que venera al dios local de Judea, indistintamente del origen racial. En la página siguiente, empero, se habla de una ‘’raza aria’’ en contraste con una ‘’nación judía’’ aquí por tanto, judío designa un tronco humano determinado, estrechamente limitado mantenido puro durante siglos. Y seguidamente hace la profunda observación: ‘’La cuestión si Cristo es de origen ario, es ociosa. Un hombre pertenece a la nación en cuyo medio se ha criado’’. ¡Esto se llamaba ciencia en el año del Señor de 1896!

En las postrimerías del siglo 19 un erudito aún no debía saber que la forma de la cabeza y la estructura del cerebro tienen una influencia del todo decisiva sobre la forma y la estructura de los pensamientos, de tal modo que la influencia del entorno, por grande que sea la importancia que se le asigne, está sin embargo limitada por ese hecho inicial de las disposiciones físicas a determinadas capacidades y posibilidades, con otras palabras, que están señalados caminos determinados; no debía saber que precisamente la figura del cráneo pertenece a aquellos caracteres que son transmitidos por herencia, de modo que mediante mediciones craneológicas se distinguen las razas y aún después de siglos de mestización los integrantes primitivos que se manifiestan atávicamente son revelados al investigador podía creer que la así llamada alma tiene su asiento fuera del cuerpo al que lleva de la nariz como un muñeco!

¡Oh Edad Media! ¿Cuándo se apartará tu noche de nosotros? ¿Cuándo comprenderán los hombres que la figura no es un accidente sin importancia sino una expresión del ser más íntimo? ¿Qué justamente aquí, en este punto, los dos mundos del interior y del exterior, de lo visible y de lo invisible, se tocan?

Denominé a la personalidad humana el mysterium magnum de la existencia; ahora bien: en su imagen visible este milagro insondable se presenta a la vista y al intelecto escudriñador. Y de la misma manera que las posibles figuras de un edificio están determinadas y limitadas por la naturaleza del material en construcción en aspectos esenciales, así también la posible figura de un ser humano, la interior y la exterior, está determinada en aspectos sustanciales por los elementos constructivos heredados, de los cuales se hace la composición de esta nueva personalidad.

Seguramente puede suceder que se dé una significación abusiva al concepto de raza: con ello se menoscaba la autonomía de la personalidad y se corre el peligro de subestimar el gran poder de las ideas; además, la cuestión racial es infinitamente más complicada que lo que cree el profano, pertenece eternamente al terreno de la antropología y no puede ser solucionada por sentencias de lingüistas e historiadores.

Pero, con todo, no puede ser que se deje simplemente de lado la raza como quantité négligeable; menos puede ser que se enuncie algo directamente acerca de la raza y permitir que semejante mentira histórica llegue a cristalizar si, en un dogma incontrovertible. El que sostiene la aserción de que Cristo fue un judío, es o bien ignorante o falta a la verdad: ignorante, si hace una mezcla confusa de religión y raza, falta a la verdad, si conoce la historia de Galilea y mitad calla mitad desfigura los hechos sumamente enredados a favor de sus prejuicios religiosos o aún para mostrarse complaciente al poderoso judaísmo. (17)

La probabilidad que Cristo no fue un judío, que no tenía una gota de sangre judía en las venas, es tan grande que casi equivale a una certeza. ¿A qué raza pertenecía? A esto no se puede dar ninguna respuesta. Como el país estaba situado entre Fenicia y Siria, impregnada en su porción sudoeste de sangre semita, además quizá no estaba del todo limpio de su anterior población mestizada con israelíes (pero nunca con judíos), la probabilidad de un árbol genealógico preponderantemente semita es grande. Pero el que ha echado aunque sea sólo un vistazo a la Babel de razas del reino asirio (18), y luego se entera de que de las partes más diversas de este reino se trasladaron colonos a aquel anterior hogar de Israel, no tendrá pronta la respuesta.

Es bien posible que en algunos de estos grupos de colonos existiese una tradición de casarse entre ellos, con lo que entonces una rama étnica se habría mantenido pura; pero que esto haya sido realizado durante más de medio milenio, es casi increíble pues precisamente por el traspaso al culto judío se iban borrando paulatinamente las diferencias étnicas, que al comienzo (II Reyes, XVII, 29), habían sido mantenidas por costumbres religiosas patrias. En épocas posteriores inmigraron además, como hemos oído, griegos; de todos modos pertenecía a las clases más pobres y por supuesto adoptaron de inmediato el ‘’dios local’’.

Sólo una afirmación podemos dejar sentada, por lo tanto, sobre sano fundamento histórico: en toda aquella parte del mundo había una única raza pura, una raza que mediante estrictas prescripciones se protegía de toda mezcla con otros pueblos, la judía; que Jesucristo no pertenecía a ella, puede ser considerado como seguro. Toda ulterior aseveración es hipotética.



Este resultado aunque puramente negativo es de gran valor; significa un importante aporte al exacto conocimiento de la imagen de Cristo, y con ello también para la comprensión de su influencia hasta el día de hoy y para el desenredo del ovillo terriblemente embrollado de conceptos, contradictorio e ideas erróneas, que se ha enlazado alrededor de la sencilla, transparente verdad. Pero ahora debemos calar mas hondo. La pertenencia exterior es menos importante que la interna; recién ahora llegamos a la cuestión decisiva: ¿hasta que punto Cristo pertenece como manifestación (Erscheinung) al judaísmo, hasta que punto no?

Por H. St. Chamberlain


Notas:

  1. Wellhausen Israelische und judische Geschichte (Historia israelita y judía) 3 ed.L8097, pág, 16 y 74. Como además Jueces /30 y 33 y aquí más abajo cap 5.
  2. Graetz: Volkstumbliche Geschichte der Juden, (Historia popular de los judíos/88.
  3. Graetz: Ic/ 567. Galilea y Perea tenían juntos un tetrarca propio que gobernaba independientemente, mientras que Judea, Samaria o Idumea estaban bajo un procurador romano. Graetz agrega en este lugar: ‘’Por la animosidad de los samaritanos, cuyo país formaba una cuña entre Judea y Galilea la comunicación entre las dos porciones de territorio separados estaba aún más trabada.’’ –Que además no se tiene el derecho de identificar a los genuinos ‘’israelitas’’ del norte con los ‘’judíos’’ propiamente dichos del sud, no lo he mencionado aquí por razones de simplicidad.
  4. Tan completamente desapareció que algunos teólogos que disponían de suficientes horas de ocio como para romperse la cabeza también en el siglo diecinueve sobre qué pudo haber sido de los israelitas ya que no podían admitir que cinco textos de un pueblo al que Yahvé había prometido toda la Tierra hubiesen simplemente desaparecido. Una cabeza ingeniosa hasta llegó a la conclusión de que las diez tribus que se creían perdidas eran los actuales ingleses! Tampoco se encontró en apuros en cuanto a la moraleja de este descubrimiento: por eso a los británicos les pertenecen por derecho cinco sextos de toda la superficie terrestre el restante sexto a los judíos. Compo. H.L.: Lost Israel where are they to be found? (Los israelitas perdidos, dónde se los encontrará? (Edinburg 6a,1877). En este folleto se menciona otra obra, Wilson Our Israelistisch Origin, nuestro origen Israelita. Hasta hay, según estas autoridades, honestos anglosajones que han remitido su genealogía hasta Moisés!
  5. Hasta qué considerablemente medida ‘’el carácter distintivo de la nación israelita estaba perdido’’, lo refiere Robertson Smith, The prophets of Israel (los profetas de Israel), (1895) pag. 1953
  6. Albert Reville Jesús de Nazareth 416. No se olvide tampoco que Alejandro el Grande había poblado después del alzamiento del año 331 a la próxima Samaria con macedonios.
  7. Graetz Lc. /.400. Véase también Macabeos V.23.
  8. Graetz Lc./ 544. (COMPO.Josefo, Libro XVIII, cap3.
  9. De la Mishna citado por Renan: Vie de Jesús, Vida de Jesus 23 ed. Pág 242.
  10. Juvenal cuenta: Aere minuto Quallacunque voles Judaei somnía verdunt
  11. Mommsen: Römische Geschichte, (Historia romana) V, 515
  12. También aún más tarde los habitantes de Galilea formaban una raza especial distinguida por su vigor y su valentía, como lo demuestra su participación en una campaña bajo el persa Sharbaza y en la toma de Jerusalén. En el año 614.
  13. Se podrían por cierto resumir de los Evangelios suficientes testimonios sobre la diferenciación entre los galileos y los judíos propiamente dichos. En particular, en Juan se habla reiteradamente de ‘’los judíos’’ como de algo extranjero y los judíos por su parte declaran: ‘’De Galilea no sale ningún profeta’’ (7,52).
  14. Compo. P. ej a Graetz lc/./, 575. Sobre la peculiaridad de la lengua de los galileos y la incapacidad de los mismos para pronunciar correctamente los sonidos guturales semitas: Comp. Especialmente a Renan: Langues sémitiques. Lenguas semitas 5ª. Ed. Pag 230.
  15. Véase p.Ej., el cuadro omparativo en Max Müller Science of Language, 9º ed,p. 169 y en cada uno de los tomos de los Sacred Books of the East (Libros Sagrados del Este). La lengua sanscrita conoce sólo seis auténticos guturales, la hebrea, diez; es principalmente llamativa la diferencia en el sonido alto gutural, la h, para el cual las lenguas indogermánicas desde siempre solo conocieron un solo sonido, las semitas en cambio cinco distintos. A su vez, se encuentran en el sanscrito siete distintos sonidos linguales y en hebreo sólo dos. Cuán inmediatamente difícil resulta borrar completamente tales signos raciales lingüísticos heredados; todos los conocemos perfectamente por el ejemplo de los judíos que viven entre nosotros; el dominio correcto de nuestros sonidos linguales les resulta tan imposible como a nosotros la maestría para emitir sonidos guturales.
  16. Jesus de Nazareth, etudes critiques sur le antécedents de l’historie evangelique et la vie de Jesús (Jesús de Nazareth estudios críticos sobre los antecedentes del a historia evangélica y la vida de Jesús) 2 vol 1897.
  17. ¿Cómo se puede explicar por ejemplo que Renan, en su Vie de Jesus aparecido en 1863 dice que es imposible aun hacer suposiciones en cuanto a la raza a la que perteneció Cristo por su sangre (véase cap. II), en el quinto tomo terminado en 1891 de su Historie du Peuple d’Israel, sostiene la categórica afirmación, Jesus etait un Juif, y ataca con inusitada violencia a la gente que osa poner esto en duda ¿No será que la Alliance Israélité con quien Renan en sus últimos años de vida se halló en tan vivas relaciones, tuvo también una palabra que decir en esto? En el siglo diecinueve escuchamos tantas cosas bellas sobre la libertad de la palabra, libertad de la ciencia, etc. Pero en verdad estuvimos mucho peor avasallados que en el siglo 18, porque a los anteriores detentadores del poder, se agregaron nuevos y peores. La coacción anterior podía, con toda su amarga injusticia, fortalecer el carácter. La nueva, que sólo parte del dinero y sólo tiene en vista el dinero, humilla la más baja esclavitud.
  18. Comp Hugo Wincker Die Volker Vorderasiens (Los Pueblos del Asia interior), 1900.

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Zajal – Duelo de poesía ingeniosa improvisada y hábil

El Zajal libanés es una de las formas de entretenimiento más populares en Líbano. ¡La noche zajal está llena de canciones, poesía, hermosas palabras y risas!

El zajal libanés es una forma de poesía semi improvisada, semi cantada u orada en el dialecto coloquial. Zajal llegó a Líbano hace aproximadamente medio siglo y se expresó por primera vez en siríaco, un antiguo idioma arameo hablado en Siria desde el siglo III hasta el siglo XIII que sobrevive como el idioma litúrgico de varias iglesias cristianas orientales. Estaba al tanto de los clérigos, ya que eran la clase educada en el momento. Más tarde, Zajal cambió al árabe clásico. Poco a poco, la redacción cambió y pronto se utilizó el coloquial árabe libanés.

«Desde el primer día y durante 500 años, Zajal estuvo al servicio de la gente», explica Moussa Zgheib, poeta y destacado ‘zajjalin’. “Fue orado en cualquier ocasión, ya sea un compromiso, una boda, un funeral o cualquier evento especial. Zajal también fue una parte importante de la vida de los pastores y los conductores de mulas, quienes lo utilizaron para entretenerse y mantenerse despiertos durante las largas noches.

Zajal fue utilizado en guerras, con letras y melodías que inspirarían coraje y una sensación de patriotismo en los soldados. Más tarde, se convirtió en un importante medio de entretenimiento, especialmente antes de la radio, la televisión e Internet. Hoy en día, sigue siendo popular ya que la gente todavía viene en hordas para disfrutar de la poesía ingeniosa, improvisada y hábil «.



Todas las canciones libanesas desde Rahbani hasta Wael Kfoury, desde Wadih el Safi hasta Carole Sakr, se originaron en zajal.

 

Una noche típica de zajal reúne a varios poetas, separados en dos grupos, que se desafían entre sí para recitar la mejor poesía (¡la batalla original de rap de estilo libre si lo desea!). Estos poetas se sientan tradicionalmente en dos mesas enfrentadas, a menudo con mezze libanés y Arak, por supuesto, colocados frente a ellos para crear un ambiente relajado. La noche comienza con un diálogo poético, donde cada miembro del equipo muestra sus talentos y habilidades literarias y lingüísticas.

Un miembro del primer equipo inicia el desafío recitando un verso, que a menudo se sigue con un coro, luego un miembro del segundo equipo responde, y así sucesivamente. Esto puede durar varias rondas que se convierten en un duelo verbal que culmina con la recitación de la poesía de amor (ghazal).

Los instrumentos de percusión (con el instrumento de viento ocasional como el ney), y el reddadi, un coro de hombres y más recientemente mujeres, que repiten versos o refranes recitados por los poetas, generalmente acompañan a zajal. El formato generalmente consiste en la recitación en la forma qasid (oda), seguido de debates en las formas maanna y qerradi (subformas populares que a veces se llaman literarias moukhammas mardoud que significan una respuesta de quinteto o una respuesta en cinco versos), lo que lleva a ghazal recitaciones en diversas formas, como la muwasshah, que en su encarnación libanesa zajal es un género alegre y coqueto.

“El poeta zajal es un poeta del escenario; a diferencia de otros artistas, no tienen mucho tiempo para presentar sus líneas, ya que se improvisan reflejando la situación inmediata en la que se encuentran, y eso requiere mucho trabajo.

Personalmente escribo más de 5 horas al día para ejercer mis capacidades y mejorar mis capacidades, y lo he estado haciendo desde que tenía 14 años. Siempre tenemos que estar preparados para cualquier situación y escribir es la forma de hacerlo ”, explica Zgheib. Él continúa diciendo que no todas las personas que pueden escribir poesía pueden convertirse en zajjalin.

No solo requiere un cierto talento en poesía, sino que la persona también debe tener un gran sentido del ingenio y una respuesta, así como una buena voz.



Y, por último, también debe tener una memoria increíble (los poetas Z no tienen tarjetas de referencia), y poder improvisar ante cualquier situación. Muy a menudo, los poetas tienen el desafío de hablar sobre ciertos temas siguiendo ciertas métricas.

“Me pasó una vez durante la guerra. Había estado fuera de la escena por algún tiempo y el maestro de ceremonias me retó a cantar en ciertos versos. Estaba semipreparado, pero aún así podía superarlo. Y de eso se trata ser un poeta zajal ”.

“El zajal sigue siendo muy valorado incluso hoy. En su versión moderna, lo hemos editado y eliminado temas no relevantes como el antariyat (historias épicas de Antar Ibn Shadad), para satisfacer los gustos modernos. Durante la guerra civil libanesa, recorrí el mundo siete veces y zajal sirvió para crear nostalgia en los corazones de la diáspora libanesa, así como un sentido de pertenencia y la urgencia de regresar a casa «.

Por Lebanon traveler

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Conformación de la Arabia histórica

Los antiguos habían dividido la Arabia en tres regiones: la Arabia Pétrea al Noroeste, la Arabia Feliz al Sudoeste, y la Arabia Desierta al centro y al Este.

La Arabia Pétrea comprendía toda la región situada entre la Palestina y el mar Rojo. La Arabia Desierta se componía del gran desierto de arena que se extiende de los confines de la Siria y de la Mesopotamia hasta el Éufrates y el golfo Pérsico. Finalmente, la Arabia Feliz abrazaba toda la parte meridional de la península, el Nedjed, el Hedjaz, el Yemen, el Omán, etc., etc.

Los geógrafos orientales no han usado nunca estas divisiones; y no sólo no admiten a la Arabia Pétrea como una parte de la Arabia, sino que establecen las divisiones del modo siguiente :

El Hedjaz, región montañosa y arenosa, que compone la parte media de la que baña el mar Rojo, y contiene las ciudades santas de la Meca y Medina. El Yemen, que, situado al Sud del Hedjaz, forma el ángulo Sudoeste de la península arábiga, de la cual es la región más fértil y rica. El Hadramot, el Mahrah, el Omán y el Hazá, que están colocados uno después de otro, según se ve en el mapa, desde el golfo de Aden hasta el golfo Pérsico. Y el Nedjed, gran meseta fértil, poblada de ciudades importantes, aunque rodeada de desiertos, que se halla en el centro de la Arabia.



Las divisiones precedentes, la mayor parte de las cuales datan de los tiempos más lejanos de la historia, no corresponden ya a las divisiones políticas. Antes de Muhammad estaba la Arabia dividida en millares de tribus independientes; y bajo el imperio árabe todas estas tribus no formaron más que un solo pueblo. Después de la caída de aquel imperio, la Arabia volvió a su primitiva manera de ser; y, excepto los tres imperios formados por el Nedjed, el Yemen y el Omán, se compone de pequeños principados y de tribus independientes, cada una de las cuales no reconoce más que a un jefe.

Por G. Le Bon

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Napoleón y sus movimientos en Egipto y Palestina

Batalla de las Pirámides (1798)

Al atardecer del primero de julio de 1798, treinta y seis mil soldados, algo más de dos mil oficiales y unas trescientas mujeres entre esposas de militares y prostitutas embarcadas ilegalmente en una de las flotas de guerra más grandes jamás armadas, pusieron pie en las playas egipcias de Alejandría, Rosetta y Damietta. Salvo una reducidísima élite militar, ninguno sabía a ciencia cierta qué esperaba Francia de ellos al otro extremo del Mediterráneo.

Superados los primeros inconvenientes, en sólo veinte días parte de esos efectivos se habían hecho ya con el control del Delta del Nilo y descendían rumbo a El Cairo. Allí vieron por primera vez las impresionantes pirámides de Giza, y bajo sus sombras picudas derrotaron a las poco organizadas hordas de combatientes mamelucos. De esta forma, se ponía fin a tres siglos de dominio otomano en Egipto.



Quien dirigió tan colosal como desconocida operación fue el prometedor y ambicioso general Napoleón Bonaparte. Con la complicidad del ministro de Asuntos Exteriores y del cónsul francés en la capital egipcia, éste planeaba cortar la próspera ruta comercial de los ingleses con Asia, para debilitar así al peor enemigo que tenía Francia por aquel entonces. Napoleón, no obstante, pronto cayó preso de su propia ambición. El almirante británico Horace Nelson localizó y hundió su flamante flota frente a las costas de Abukir el 1 de agosto de aquel mismo año, causando más de mil setecientas bajas y dejándole aislado, sin suministros y a merced de sus enemigos en un territorio hostil y extraño. Pero los franceses resistieron con tenacidad.

Durante los siguientes catorce meses que pasó en tierras egipcias, Bonaparte aprovechó bien el tiempo: fundó un instituto para estudiar el misterioso pasado de aquel pueblo, y puso a trabajar a más de ciento sesenta sabios expresamente reclutados en Francia para exprimir de sus estériles arenas el jugo de una ciencia olvidada y poderosa. Sólo esa acción demostraba que su propósito final en tierras faraónicas no era exclusivamente bélico.

Tal fue la obsesión del general por controlar aquella región del planeta que incluso se adentró en Tierra Santa con la intención de sojuzgarla. Era como si Bonaparte pretendiera emular las hazañas de los primeros cruzados. De hecho, al modo de un templario del siglo XIII, atravesó Palestina de sur a norte, hasta que el 14 de abril de 1799, contra la voluntad de todos los generales que le acompañaban, quiso pernoctar en un pequeño villorrio cercano al lago Tiberiades llamado Nazaret. Jamás —nunca, ni siquiera en su postrer exilio en Santa Elena— explicó el porqué de aquella decisión.

Su campaña militar en los Santos Lugares y Siria fue otro fracaso. Sabía que su carrera amenazaba con desplomarse si persistían las derrotas y los errores estratégicos. Quizá por ello Napoleón asedió Jaffa, la conquistó a sangre y fuego y acabó con las vidas de soldados, mujeres, ancianos y niños sin ningún miramiento. Pero San Juan de Acre —el último reducto de los turcos rebeldes— se le resistió, truncando sus planes de llegar hasta las puertas mismas de Constantinopla, y echando por la borda su secreto deseo de emular las conquistas de Alejandro Magno.

Desmoralizado, el general regresó a El Cairo para descubrir que, el 15 de julio de 1799, más de quince mil turcos apoyados por los ingleses habían desembarcado en Abukir dispuestos a expulsarle definitivamente de Egipto. El lugar elegido por sus enemigos trajo funestos recuerdos a Napoleón. Pero el 25 de julio sus tropas derrotaron a los mamelucos, vengando en parte el agravio de Nelson.

Bonaparte, embriagado por el éxito, puso de nuevo rumbo a El Cairo, adonde llegó el 11 de agosto, en medio de los calores más fuertes del año. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado: mientras ultimaba discretamente su regreso triunfal a Francia, decidió pasar otra noche en un lugar poco recomendable. Esta vez, en el interior de la Gran Pirámide de Giza.



Tampoco explicó nunca el porqué de esta otra decisión. Ni dio demasiados detalles de lo que allá adentro le ocurrió. Sus biógrafos no resolvieron jamás el misterio. Pero después de permanecer la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1799 en el vientre del mayor monumento levantado por el hombre en la antigüedad, Napoleón no volvería a ser ya el mismo…

Por J. Sierra

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