Archivo de la etiqueta: Siria

Zajal – Duelo de poesía ingeniosa improvisada y hábil

El Zajal libanés es una de las formas de entretenimiento más populares en Líbano. ¡La noche zajal está llena de canciones, poesía, hermosas palabras y risas!

El zajal libanés es una forma de poesía semi improvisada, semi cantada u orada en el dialecto coloquial. Zajal llegó a Líbano hace aproximadamente medio siglo y se expresó por primera vez en siríaco, un antiguo idioma arameo hablado en Siria desde el siglo III hasta el siglo XIII que sobrevive como el idioma litúrgico de varias iglesias cristianas orientales. Estaba al tanto de los clérigos, ya que eran la clase educada en el momento. Más tarde, Zajal cambió al árabe clásico. Poco a poco, la redacción cambió y pronto se utilizó el coloquial árabe libanés.

«Desde el primer día y durante 500 años, Zajal estuvo al servicio de la gente», explica Moussa Zgheib, poeta y destacado ‘zajjalin’. “Fue orado en cualquier ocasión, ya sea un compromiso, una boda, un funeral o cualquier evento especial. Zajal también fue una parte importante de la vida de los pastores y los conductores de mulas, quienes lo utilizaron para entretenerse y mantenerse despiertos durante las largas noches.

Zajal fue utilizado en guerras, con letras y melodías que inspirarían coraje y una sensación de patriotismo en los soldados. Más tarde, se convirtió en un importante medio de entretenimiento, especialmente antes de la radio, la televisión e Internet. Hoy en día, sigue siendo popular ya que la gente todavía viene en hordas para disfrutar de la poesía ingeniosa, improvisada y hábil «.



Todas las canciones libanesas desde Rahbani hasta Wael Kfoury, desde Wadih el Safi hasta Carole Sakr, se originaron en zajal.

 

Una noche típica de zajal reúne a varios poetas, separados en dos grupos, que se desafían entre sí para recitar la mejor poesía (¡la batalla original de rap de estilo libre si lo desea!). Estos poetas se sientan tradicionalmente en dos mesas enfrentadas, a menudo con mezze libanés y Arak, por supuesto, colocados frente a ellos para crear un ambiente relajado. La noche comienza con un diálogo poético, donde cada miembro del equipo muestra sus talentos y habilidades literarias y lingüísticas.

Un miembro del primer equipo inicia el desafío recitando un verso, que a menudo se sigue con un coro, luego un miembro del segundo equipo responde, y así sucesivamente. Esto puede durar varias rondas que se convierten en un duelo verbal que culmina con la recitación de la poesía de amor (ghazal).

Los instrumentos de percusión (con el instrumento de viento ocasional como el ney), y el reddadi, un coro de hombres y más recientemente mujeres, que repiten versos o refranes recitados por los poetas, generalmente acompañan a zajal. El formato generalmente consiste en la recitación en la forma qasid (oda), seguido de debates en las formas maanna y qerradi (subformas populares que a veces se llaman literarias moukhammas mardoud que significan una respuesta de quinteto o una respuesta en cinco versos), lo que lleva a ghazal recitaciones en diversas formas, como la muwasshah, que en su encarnación libanesa zajal es un género alegre y coqueto.

“El poeta zajal es un poeta del escenario; a diferencia de otros artistas, no tienen mucho tiempo para presentar sus líneas, ya que se improvisan reflejando la situación inmediata en la que se encuentran, y eso requiere mucho trabajo.

Personalmente escribo más de 5 horas al día para ejercer mis capacidades y mejorar mis capacidades, y lo he estado haciendo desde que tenía 14 años. Siempre tenemos que estar preparados para cualquier situación y escribir es la forma de hacerlo ”, explica Zgheib. Él continúa diciendo que no todas las personas que pueden escribir poesía pueden convertirse en zajjalin.

No solo requiere un cierto talento en poesía, sino que la persona también debe tener un gran sentido del ingenio y una respuesta, así como una buena voz.



Y, por último, también debe tener una memoria increíble (los poetas Z no tienen tarjetas de referencia), y poder improvisar ante cualquier situación. Muy a menudo, los poetas tienen el desafío de hablar sobre ciertos temas siguiendo ciertas métricas.

“Me pasó una vez durante la guerra. Había estado fuera de la escena por algún tiempo y el maestro de ceremonias me retó a cantar en ciertos versos. Estaba semipreparado, pero aún así podía superarlo. Y de eso se trata ser un poeta zajal ”.

“El zajal sigue siendo muy valorado incluso hoy. En su versión moderna, lo hemos editado y eliminado temas no relevantes como el antariyat (historias épicas de Antar Ibn Shadad), para satisfacer los gustos modernos. Durante la guerra civil libanesa, recorrí el mundo siete veces y zajal sirvió para crear nostalgia en los corazones de la diáspora libanesa, así como un sentido de pertenencia y la urgencia de regresar a casa «.

Por Lebanon traveler

©2019-paginasarabes®

Conformación de la Arabia histórica

Los antiguos habían dividido la Arabia en tres regiones: la Arabia Pétrea al Noroeste, la Arabia Feliz al Sudoeste, y la Arabia Desierta al centro y al Este.

La Arabia Pétrea comprendía toda la región situada entre la Palestina y el mar Rojo. La Arabia Desierta se componía del gran desierto de arena que se extiende de los confines de la Siria y de la Mesopotamia hasta el Éufrates y el golfo Pérsico. Finalmente, la Arabia Feliz abrazaba toda la parte meridional de la península, el Nedjed, el Hedjaz, el Yemen, el Omán, etc., etc.

Los geógrafos orientales no han usado nunca estas divisiones; y no sólo no admiten a la Arabia Pétrea como una parte de la Arabia, sino que establecen las divisiones del modo siguiente :

El Hedjaz, región montañosa y arenosa, que compone la parte media de la que baña el mar Rojo, y contiene las ciudades santas de la Meca y Medina. El Yemen, que, situado al Sud del Hedjaz, forma el ángulo Sudoeste de la península arábiga, de la cual es la región más fértil y rica. El Hadramot, el Mahrah, el Omán y el Hazá, que están colocados uno después de otro, según se ve en el mapa, desde el golfo de Aden hasta el golfo Pérsico. Y el Nedjed, gran meseta fértil, poblada de ciudades importantes, aunque rodeada de desiertos, que se halla en el centro de la Arabia.



Las divisiones precedentes, la mayor parte de las cuales datan de los tiempos más lejanos de la historia, no corresponden ya a las divisiones políticas. Antes de Muhammad estaba la Arabia dividida en millares de tribus independientes; y bajo el imperio árabe todas estas tribus no formaron más que un solo pueblo. Después de la caída de aquel imperio, la Arabia volvió a su primitiva manera de ser; y, excepto los tres imperios formados por el Nedjed, el Yemen y el Omán, se compone de pequeños principados y de tribus independientes, cada una de las cuales no reconoce más que a un jefe.

Por G. Le Bon

2019-paginasarabes

Napoleón y sus movimientos en Egipto y Palestina

Batalla de las Pirámides (1798)

Al atardecer del primero de julio de 1798, treinta y seis mil soldados, algo más de dos mil oficiales y unas trescientas mujeres entre esposas de militares y prostitutas embarcadas ilegalmente en una de las flotas de guerra más grandes jamás armadas, pusieron pie en las playas egipcias de Alejandría, Rosetta y Damietta. Salvo una reducidísima élite militar, ninguno sabía a ciencia cierta qué esperaba Francia de ellos al otro extremo del Mediterráneo.

Superados los primeros inconvenientes, en sólo veinte días parte de esos efectivos se habían hecho ya con el control del Delta del Nilo y descendían rumbo a El Cairo. Allí vieron por primera vez las impresionantes pirámides de Giza, y bajo sus sombras picudas derrotaron a las poco organizadas hordas de combatientes mamelucos. De esta forma, se ponía fin a tres siglos de dominio otomano en Egipto.



Quien dirigió tan colosal como desconocida operación fue el prometedor y ambicioso general Napoleón Bonaparte. Con la complicidad del ministro de Asuntos Exteriores y del cónsul francés en la capital egipcia, éste planeaba cortar la próspera ruta comercial de los ingleses con Asia, para debilitar así al peor enemigo que tenía Francia por aquel entonces. Napoleón, no obstante, pronto cayó preso de su propia ambición. El almirante británico Horace Nelson localizó y hundió su flamante flota frente a las costas de Abukir el 1 de agosto de aquel mismo año, causando más de mil setecientas bajas y dejándole aislado, sin suministros y a merced de sus enemigos en un territorio hostil y extraño. Pero los franceses resistieron con tenacidad.

Durante los siguientes catorce meses que pasó en tierras egipcias, Bonaparte aprovechó bien el tiempo: fundó un instituto para estudiar el misterioso pasado de aquel pueblo, y puso a trabajar a más de ciento sesenta sabios expresamente reclutados en Francia para exprimir de sus estériles arenas el jugo de una ciencia olvidada y poderosa. Sólo esa acción demostraba que su propósito final en tierras faraónicas no era exclusivamente bélico.

Tal fue la obsesión del general por controlar aquella región del planeta que incluso se adentró en Tierra Santa con la intención de sojuzgarla. Era como si Bonaparte pretendiera emular las hazañas de los primeros cruzados. De hecho, al modo de un templario del siglo XIII, atravesó Palestina de sur a norte, hasta que el 14 de abril de 1799, contra la voluntad de todos los generales que le acompañaban, quiso pernoctar en un pequeño villorrio cercano al lago Tiberiades llamado Nazaret. Jamás —nunca, ni siquiera en su postrer exilio en Santa Elena— explicó el porqué de aquella decisión.

Su campaña militar en los Santos Lugares y Siria fue otro fracaso. Sabía que su carrera amenazaba con desplomarse si persistían las derrotas y los errores estratégicos. Quizá por ello Napoleón asedió Jaffa, la conquistó a sangre y fuego y acabó con las vidas de soldados, mujeres, ancianos y niños sin ningún miramiento. Pero San Juan de Acre —el último reducto de los turcos rebeldes— se le resistió, truncando sus planes de llegar hasta las puertas mismas de Constantinopla, y echando por la borda su secreto deseo de emular las conquistas de Alejandro Magno.

Desmoralizado, el general regresó a El Cairo para descubrir que, el 15 de julio de 1799, más de quince mil turcos apoyados por los ingleses habían desembarcado en Abukir dispuestos a expulsarle definitivamente de Egipto. El lugar elegido por sus enemigos trajo funestos recuerdos a Napoleón. Pero el 25 de julio sus tropas derrotaron a los mamelucos, vengando en parte el agravio de Nelson.

Bonaparte, embriagado por el éxito, puso de nuevo rumbo a El Cairo, adonde llegó el 11 de agosto, en medio de los calores más fuertes del año. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado: mientras ultimaba discretamente su regreso triunfal a Francia, decidió pasar otra noche en un lugar poco recomendable. Esta vez, en el interior de la Gran Pirámide de Giza.



Tampoco explicó nunca el porqué de esta otra decisión. Ni dio demasiados detalles de lo que allá adentro le ocurrió. Sus biógrafos no resolvieron jamás el misterio. Pero después de permanecer la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1799 en el vientre del mayor monumento levantado por el hombre en la antigüedad, Napoleón no volvería a ser ya el mismo…

Por J. Sierra

©2019-paginasarabes®

El Hakawati – Una forma muy antigua de narración de Oriente Medio

Con una espada en una mano y un libro de cuentos en la otra, Ahmad al Lahham cautiva a los espectadores que intentan evadirse en una cafetería de Damasco, escuchando historias de reinos lejanos y conquistadores valientes.

Tradición oral

Todas las noches, este sirio se pone un fez rojo (gorro de la época otomana), y se transforma en «hakawati», el tradicional narrador de cuentos árabes en la cafetería Nawfara del casco antiguo de la capital de este país devastado desde hace años por la guerra. «El oficio está en vías de extinción. Soy el único hakawati del casco viejo. Si paro, dejará de haber narradores», lamenta Abu Sami (su nombre artístico).

Encaramado a una silla de madera esculpida, este hombre de 58 años está sentado frente a un grupo de jóvenes que beben té o fuman arguile (pipa popular en Oriente). «Hemos vivido un periodo (de guerra), en el que no podíamos salir mucho, pero el propietario de la cafetería insistió en que los hakawatis sigan contando historias, aunque en realidad éramos sólo dos, él y yo», afirma. «Hoy la situación ha mejorado considerablemente y decenas de personas me esperan cada noche», afirma con orgullo Abu Sami.

Estas citas suelen tener lugar una vez por semana pero durante el mes sagrado musulmán del ramadán son diarias. Los espectadores acuden al local por la noche, después de la comida de ruptura del ayuno, y suelen quedarse hasta el alba.

Relatos atrapantes

Esta noche, los espectadores viajan al siglo XIII, con el relato heroico del sultán Baybars, y luego se dejan transportar por las aventuras del caballero pre-islámico Antar bin Shadad.

Estos mitos teñidos de bravura y acompañados de conquistas se hicieron populares después del estallido de la guerra en 2011, en detrimento de los relatos románticos y de los poemas tradicionales, según Abu Sami.

«Vivimos cada episodio del conflicto, allá donde vayamos. Todos los medios de comunicación hablan de tragedias. Venimos a la cafetería para olvidar, los cuentos del hakawati nos ayudan», afirma Mohamad Dyub, un asiduo cliente de la cafetería.

Este hombre de 49 años siempre se sienta en el mismo sitio, envuelto en el humo del arguile. A veces pide una historia en concreto. Le permite viajar «al pasado para escapar de la realidad». «El hakawati nos da un espacio para respirar», dice.



Mantener viva la tradición

Junto a él, Mohamad Jaafar, de 57 años, cierra los ojos para concentrarse en la voz de Abu Sami. «Desde el comienzo del ramadán, no me pierdo ningún relato del sultán Baybars. Estas historias nos llevan a nuestra historia gloriosa, en comparación con la situación actual».

Las paredes de la cafetería Nawfara están adornadas con mosaicos damascenos del siglo XVII, según su propietario. Los retratos de personajes históricos se codean con la fotografía de un anciano, con túnica blanca y fez rojo: «Abdelhamid al Hawari, el primer hakawati de Damasco nacido en 1885″, se lee en árabe.

El oficio es poco atractivo para los jóvenes, interesados en las profesiones bien remuneradas. Wasim Abdelhay, de 32 años, fue hakawati a tiempo completo pero su situación financiera le obligó a cambiar de empleo y ahora trabaja en una central eléctrica. Con motivo del ramadán, retoma su pasión. Con bombachos negros y cinta blanca alrededor de la cabeza, lee cuentos en un restaurante lujoso de Damasco.

«Antes de la crisis, éramos un grupo grande (de hakawatis), que íbamos a los países del Golfo. Pero a causa de la situación, no podemos viajar más, intentamos preservar la tradición aquí», recalca. «Los que quedan en el país se cuentan con los dedos de una mano».

Con información de  llibres

©2019-paginasarabes®

Cocina árabe – Sopa de lentejas amarillas

La sopa de lentejas al estilo sirio es muy conocida en Oriente Medio y es un plato fundamental en la mesa durante la época más fría. Se sirve como entrada o plato único dependiendo si es al mediodía o por la noche.


Ingredientes

        • Una taza de lentejas amarillas
        • Una cebolla mediana
        • Una taza de calabacines cortados en cubos .
        • Una zanahoria cortada en cubos
        • Una taza de tomates sin piel ni semillas
        • Una taza de papas cortadas en cubos
        • Sal y pimienta de cayena
        • Comino
        • Cilantro
        • 2 litros de agua aproximadamente



Preparación

Lavar las lentejas para quitar impurezas. Lavar bien las verduras. Cortar las verduras en trozos. Colocar las lentejas y las verduras en una cacerola de tamaño mediano.

Llenar la cacerola con agua hasta que las verduras y las lentejas estén cubiertas. Llevar a fuego hasta que hierva  y todos los ingredientes estén tiernos.

Dejar enfriar. Poner la mezcla en la licuadora.

Luego,  colocar la mezcla en la cacerola y llevar sobre el fuego.

Agregar sal, pimienta y comino  a gusto. Cocinar durante cinco minutos revolviendo continuamente. servir con una cucharada de cilantro fresco.


©2019-paginasarabes®

Cocina Siria – Yatara – Sopa de lentejas (شوربة العدس)

Es un plato típico de la cocina siria.Suele prepararse en la región de las montañas en época invernal. Hay muchas variantes de este plato especialmente la incorporación de las distintas variedades de lentejas.


Ingredientes

200 grs. de Lentejas amarillas
1 zanahoria pelada, cortada en cubos pequeños
4 tazas de agua
1 rama de canela
2 cucharadas de aceite vegetal
1 Cebolla picada
1 Cucharadita de comino
1 cucharadita de sal
Jugo de 1 limón
Cubos de pan tostado en aceite de oliva para acompañar



Preparación

Hervir las lentejas en el agua (previamente remojadas por al menos 12 horas), agregar las zanahorias y la canela en una cacerola a fuego alto. Cuando hierva, cocine a fuego lento, luego cubra la olla. Dejar hervir la mezcla durante quince minutos.

Calentar el aceite en un sartén, agregar la cebolla y remover. Agregar la sal, comino y revuelva hasta que las cebollas se doren. Agregue la cebolla a las lentejas, y deje hervir por otros 5 minutos. Poner la sopa de lentejas en la batidora eléctrica, la mezclamos para que quede suave.

Servir con el jugo de limón y los cubos de croûton (pan tostado).


©2019-paginasarabes®

Reunión tribal en Alepo en apoyo a Al Assad

Las tribus y clanes en la provincia de Alepo y sus alrededores manifestaron su rechazo a cualquier bloque o coalición cuyos objetivos coinciden con los designios estadounidenses que pretenden dividir a Siria y crear cantones artificiales que deshagan la unidad del territorio sirio.

“Las tribus de la provincia de Alepo condenan y repudian la presencia estadounidense y turca, y la de sus agrupaciones mercenarias terroristas presentes en territorio sirio”, afirmaron las tribus en una declaración.

Tacharon de traidores a Siria y al Arabismo a aquellos que asistieron al “Encuentro Tribal de Ein Isa” que fue organizado recientemente por las tropas de ocupación yanquis.

Otra nota firmada por las tribus del campo sur de Alepo apeló a la conciencia patriótica de los hijos de las tribus de la región de Al-Jazeera (El territorio sirio ubicado al este del río Éufrates), para frustrar los objetivos de este falso y bochornoso encuentro que promociona la presencia estadounidense que pretende asentar términos divisionistas como la “Zona al oeste del Éufrates” y la “Zona al Este del Éufrates” que son concepciones cuyo objetivo es dividir a Siria.

No es la primera vez que los distintos líderes se reúnen en apoyo al gobierno de Siria. El 8 de febrero del corriente año, dignatarios del barrio Tarik al Bab en Alepo, junto con jeques de distintas tribus del campo de Alepo y figuras religiosas, musulmanes y cristianas, se congregaron para expresar su rechazo a la política intervencionista de Turquía y EEUU en los asuntos de Siria, y para exigir la retirada inmediata de las tropas foráneas del suelo de la Patria.

Los dignatarios manifestaron su apoyo al Ejército sirio en su guerra contra el terrorismo y sus patrocinadores, expresando su confianza en la capacidad de nuestros soldados héroes de liberar todo el territorio sirio.

Asimismo reiteraron su apego a la unidad nacional y a la integridad territorial del país.


El acto contó con la presencia de jeques de tribus de al Akrad de Tal Aran, al Bona de Manbey, al Bakara, y al Naim, además de figuras religiosas de la comunidad cristiana ortodoxa.



Organizaciones tribales en Siria

Las tribus árabes de Siria se dividen en qabilas (confederaciones tribales nacionales y transnacionales), y ‘ashiras (tribus individuales). Las ‘ashiras se subdividen a su vez enfukhud (clanes), khums o ibn `amm (linajes), y en su escalón más bajo, en al-bayt o aa’ila (familias extendidas). Las ‘ashiras están presentes normalmente en una región concreta del país. Ejemplos de ello son las ‘ashiras al-Haddadine en el noroeste de Aleppo e Idlib, al-Muwali en Idlib y al-Damaakhla en Idlib, Hama, Aleppo y Raqqa, Bani Khalid en centro-oeste de Homs y Hama y al-Zoubi en Daraa y al o largo de la frontera con Jordania.

La organización tribal se construye en base al concepto de familia tradicional, de base patriarcal, conformando históricamente grupos semi-autónomos de personas unidas por vínculos de sangre que pastoreaban sus rebaños dentro de sus respectivos territorios. La nota distintiva de cada clan es compartir un ancestro masculino común, que al mismo tiempo reúne a diferentes grupos o ramas respecto de un pariente masculino común aún más distante. Cada grupo tribal, desde el más pequeño hasta la confederación más grande, normalmente comparte el nombre del antepasado común que supuestamente fundó el grupo concreto.

Con información de : Sana

©2019-paginasarabes®