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El Cherual (Saruel)- El pantalón árabe que cruzó fronteras

El «Cherual» (saruel) fue una pieza de ropa que la mayoría de los hombres de Líbano, y del levante usó durante siglos. Hasta la década de 1970, personas pobres o ricas, comunes o autoridades vestían este tipo de pantalones en Líbano, Palestina y Siria.

El origen de la palabra «Cherual» es persa (chloar), siendo que su pronunciación viene del idioma arameo. Es una auténtica vestimenta oriental conocida desde la antigüedad, llevada por los persas a los países árabes, donde quedó conocida por «cheruar«, para luego girar «Chirual» o «Sirual«.

Los pantalones Saruel generalmente estaban hechos de percal (tela de algodón delgada con un tejido muy cercano), y se cree que provino de Persia alrededor del siglo VI y pronto fue adoptada por muchas comunidades árabes. ; por hombres y mujeres en el norte de África y la Península Arábiga en países predominantemente musulmanes.




En el pasado, el «Cherual» era sinónimo de riqueza y ostentación. Cuanto más amplio y decorado, era indicio de prestigio, seriedad y estatus social. Vale resaltar que las decoraciones y guarniciones en los pantalones eran ubicadas en dos lugares: arriba y abajo de los bolsillos, con adornos coloridos, miniaturas y bordados que tomaban formas, líneas y diseños geométricos, como triángulos y cuadrados, además de configuraciones como la luna y el Sol, que tenían dimensiones mitológicas y sociales, con varios símbolos y significados.

El «Cherual» Popular es conocido por tres tipos

El de los pantalones finos, casi pegadas al cuerpo desde la rodilla hasta el pie, teniendo la parte superior más amplia, yendo de la cintura hasta la rodilla, y haciendo que la parte posterior del pantalón quedara ajustada, produciendo una especie de «Torsión» protuberante, y que quedó popularmente conocida como «Liyat Alshrwal«. El pantalón se fijó en la cintura por una cuerda sólida y retorcida, colocada en la parte superior del cinturón y conocida como «Daket el cherual» (hebilla del cherual), haciendo que la cuerda o hilo quedara colgado a través de dos aberturas por delante del pantalón .Es comúnmente usado por los jeques de la comunidad drusa, que lo ven como un complemento básico de la identidad religiosa en los pueblos de Bekaa, Baalbek y Chouf, en el monte Líbano.

El modelo clásico tenía un cordón de cuero en la cintura y se podía atar en la cintura o la cadera. Su forma era de un simple rectángulo, cortado de tres o cuatro piezas de tela, la parte central más grande. Cuanto más ancha era esta parte del pantalón, más tejido se necesitaba en su fabricación y el precio de la pieza aumentó. Esta característica era importante no solo desde un punto de vista estético sino también funcional, ya que era una prenda práctica para algunas tareas, como montar camellos y caballos. Los pantalones rectos no funcionarían de la misma manera.El cherual todavía se podía usar debajo de vestidos, túnicas y una túnica fluida tradicional.

El segundo tipo de «cherual«, de color blanco, se parece a lo tradicional, pero la parte de «Torsión» que queda suelta detrás, es más estrecha, para dar mayor libertad al movimiento.

El tercer tipo del «Cherual» es aquel sin las torceduras, y cuya longitud de las piernas llega hasta el límite superior de la rodilla. Es un poco ancho en el cuerpo y es generalmente hecho de paño pesado.

El «Cherual» se ha convertido en un patrimonio cultural, y siempre es el invitado de honor en festivales folclóricos, usados por los bailarines de dabke.

En la época medieval, surgió una amplia variedad de estilos cherual, considerando su longitud (tobillos, pantorrillas o rodillas), su corte (más ancho o más cerca del cuerpo), y el gancho (más alto o más bajo). Su estilo podría variar regionalmente, pero los pantalones cherual siempre se caracterizaron por ser holgados y anchos, especialmente en las caderas. Cada tipo de cherual tenía un nombre diferente según quienes adoptaran el estilo. Hombres y mujeres usaban estos pantalones independientemente de la época y la región en la que vivían (ya sea urbana o rural). Esta tradición continúa hoy en muchos países islámicos.




Hoy, el «Cherual» desfila también con el nombre de «Saruel» en el mercado de moda femenina internacional, especialmente cuando la moda se sumerge en la memoria de los pueblos, cavando su herencia para enriquecer el presente y presentar a las generaciones más jóvenes el estilo de vida  nuestros ancestros.

Por  Consulado Geral do Libano no Rio de Janeiro

La “bombacha” del  gaucho Argentino

Resulta claro y verificable que la indumentaria del gaucho argentino en la primera mitad del siglo XIX, no incluía la bombacha, sino el chiripá. Todos los cronistas y viajeros europeos así lo constatan, como las acuarelas y litografías y los uniformes militares.

Así, la bombacha es un elemento de la indumentaria árabe o turca que no llegó a la Argentina a través de España. Es Jorge V. Duizeide, quien ha explicado esta curiosa traslación.

En marzo de 1856, se firma el Tratado de Paz que da fin a la Guerra de Crimea, que enfrentó a las fuerzas de liadas de Gran Bretaña, Francia, Turquía y Cerdeña contra Rusia.

Siendo presidente de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza, al año siguiente de finalizar la guerra, el representante diplomático francés ante el gobierno de Paraná, informó que su país estaba en condiciones de vender a un precio muy conveniente, 100.000 bombachas que habían sido fabricadas para el ejército turco y que como consecuencia de la paz se habían convertido en «rezago militar».

Urquiza se entusiasmó con la forma de pago, que era un trueque por productos y lograda la aprobación de la compra por parte del gabinete se aceptó la oferta de las bombachas originalmente destinadas al ejército turco.

Todas las bombachas fabricadas por los franceses eran del color del uniforme de dicho país, el gris «ojos de perdiz» de color blanco sucio o isabelino y éste es el origen de la bombacha gaucha que entra en Entre Ríos a fines de 1858.

Muchos paisanos que traían productos del litoral a Buenos Aires vendían también «bombachas batarazas» -en Entre Ríos muchas fueron revendidas- y como algunos de los comerciantes eran de origen árabe o turco, la fábrica de origen fue confundida. En tres años, se difundió con gran éxito. Es después del triunfo de Mitre en Pavón en 1861, que se difunde en forma generalizada.

Cabe señalar que en esos mismos años, los ponchos que se vendían en las pulperías eran fabricados por la industria británica y ya no por los telares locales.

Tanto la bombacha fabricada en Francia como el poncho salido de las industrias textiles francesas muestran cómo después de la caída de Rosas la Argentina entró en un proceso de globalización económica.

Otros sostienen que Ricardo Güiraldes importó de Francia bombachas vascas, de donde también provino la alpargata, pero esto fue muy posterior y recién en los comienzos del siglo XX; pero hay también quien argumenta que con el ingreso de las primeras colonias de este origen traídas por Pedro Luro en 1862 fue como se difundió la bombacha vasca y la alpargata.




Pero en mi opinión, el origen predominante del uso de la bombacha proviene del rezago francés fabricado para el ejército turco, siendo la influencia vasca posterior y en todo caso concurrente.

Por Rosendo Fraga

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Dijo el Imam As-Sadiq (P): Cuídate de la vanidad…

Dijo el Imam As-Sadiq (P):

«Cuídate de la vanidad, la mala moral y la poca paciencia, ya que con esas tres características no conservarás ningún compañero, y por ellas no dejarás de tener quien te censure de entre la gente».




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Negociaciones sionistas para la creación del estado de Israel

La duplicidad que caracteriza a toda la historia del sionismo se expresa en las interpretaciones de lo que fue la implementación de los esfuerzos de Herzl, es decir, la “Declaración de Balfour” (1917). La fórmula del “hogar nacional judíos” fue retomada en el Congreso de Bale. Lord Rothschild había preparado un proyecto de declaración preconizando “el principio nacional del pueblo judío”. La declaración final de Balfour no habla ya de toda Palestina, sino del “establecimiento en Palestina de un Hogar nacional para el pueblo judío”. De hecho todo el mundo dice habla de un hogar como si se tratase de un centro espiritual y cultural cuando en realidad piensa en un Estado.




Herzl siguió el mismo proceso. Lloyd George escribe en su libro The truth about the peace treaties 1: “No hay duda alguna acerca de lo que los miembros del Gabinete tenían en mente… Palestina debía ser un Estado independiente”. Resulta significativo que el General Smuts, miembro del Gabinete de Guerra, declarara el 3 de noviembre de 1915 en Johannesburgo: “Durante las generaciones venideras van ustedes a ver alzarse de nuevo allí [en Palestina] un gran Estado judío”.

El 26 de enero de 1919 Lord Curzon escribía: “Cuando Weizmann le diga algo y usted piense “hogar nacional judío”, en realidad tendrá otra cosa totalmente diferente en mente. Aspira a un Estado judío y a una población árabe sumisa gobernada por los judíos, y aspira a hacerlo confiando en la protección y la garantía británica”.

Weizmann había explicado con toda claridad al gobierno británico que el objetivo del sionismo era el de crear un “Estado judío” con una población de cuatro o cinco millones de judíos. Lloyd George y Balfour le dieron la garantía de “que al usar el término de hogar nacional en la Declaración Balfour hablamos de un Estado judío”.

El 14 de mayo de 1948 Ben Gurión proclama la independencia en Tel-Aviv: “El Estado judío en Palestina se llamará Israel”.

Hubo divergencias entre dos corrientes, la que, como Ben Gurión, consideraba un deber de cada judío del mundo ir a vivir a Israel y la de aquellos que pensaban que la acción de los judíos de Estados Unidos era más importante en defensa del Estado de Israel. Ésta última se impuso: sobre un total de 35.000 judíos norteamericanos o
canadienses que emigraron a Israel, sólo 5.400 se quedaron 2.

El Estado de Israel fue admitido en las Naciones Unidas gracias a las descaradas presiones del lobby. Eisenhower no deseaba enajenarse a los países árabes productores de petróleo: “Una prodigiosa fuente de poder estratégico y una de las mayores riquezas de la historia del mundo” decía 3.

Truman aparcó sus escrúpulos en función de sus intereses electorales al igual que harían sus sucesores. Él mismo declaró ante un grupo de diplomáticos acerca del poder del lobby sionista y del voto judío en 1946: “Lo lamento señores, pero debo corresponder a centenares de miles de personas que esperan el triunfo del sionismo. No hay miles de árabes entre mis electores” 4. El antiguo Primer Ministro inglés Clement Atlee aporta este testimonio: “La política de los Estados Unidos estaba modelada por el voto judío y por las subvenciones de la mayoría de las firmas judías” 5.

Eisenhower, de acuerdo con los soviéticos, había detenido en 1956 la agresión israelí – apoyada por los dirigentes ingleses y franceses – contra el canal de Suez. El senador J. F. Kennedy, por su parte, no había mostrado entusiasmo alguno en este asunto. En 1958, la Conferencia de presidentes de las asociaciones judías encargó a su presidente, Klutznik, contactar con Kennedy que por aquel entonces se perfilaba como posible candidato. Le manifestó con toda crudeza: “Si dice usted lo que debe decir, puede usted contar conmigo. Si no lo hace, no seré el único en darle la espalda”. Lo que debía decir el propio Klutznik se lo resumió: la actitud de Eisenhower en el asunto de Suez había sido errónea, mientras que en el 48 Truman iba por el buen camino.

Kennedy siguió este consejo en 1960 cuando fue designado por la Convención demócrata candidato. Tras sus declaraciones en Nueva York ante diversas personalidades judías recibió 500.000 dólares para su campaña, a Klutznik como consejero y el 80% del voto judío 6.

En su primer encuentro con Ben Gurión en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York en primavera de 1961, John F. Kennedy le dijo: “Sé que he sido elegido gracias a los votos de los judíos americanos. Les debo mi elección. Dígame lo que debo hacer por el pueblo judío” 7.

Tras Kennedy, Lyndon Johnson fue aún más lejos. Un diplomático israelí escribía: “Perdimos a un gran amigo. Pero hemos encontrado a otro mejor… Johnson es el mejor de los amigos que el Estado judío pueda tener en la Casa Blanca” 8.

Efectivamente Johnson apoyó enérgicamente la Guerra de los Seis Días en 1967. En lo sucesivo el 99% de los judíos americanos defenderían el sionismo israelí. “Ser judío hoy en día significa estar unido a Israel” 9.




La resolución 242 de las Naciones Unidas de noviembre de 1967 exigió la evacuación de los territorios ocupados durante la guerra. De Gaulle, tras esta agresión, decretó el embargo sobre las armas destinadas a Israel. El parlamento americano le siguió. Pero Johnson hizo que se levantara dicho embargo en diciembre y entregó a Israel, bajo presión de la AIPAC, los aviones Phantom que éste le había solicitado 10. A cambio de lo cual Israel no criticó la guerra de Vietnam 11. Cuando en 1979 Golda Meir fue a EEUU, Nixon la comparó con la “Déborah bíblica” y le cubrió de elogios en razón de la prosperidad israelí 12. El “Plan Rogers” que recogía lo esencial de la resolución 262 de la ONU fue rechazado por Golda Meir 13. Nixon entregó a Israel 245 Phantoms más y agregó 80 bombarderos Skyhawk.

Nasser moría el 8 de septiembre de 1970 y Sadat propuso la paz con Israel. Moshe Dayan, ministro de defensa, rechazó la propuesta en contra de la opinión de Abba Eban. El 6 de octubre de 1973 Sadat lanzó en consecuencia la ofensiva que recibió el nombre de la guerra del Yom Kippur y destruyó la reputación de Golda Meir que, junto a Moshe Dayan, se vio obligada a dimitir el 10 de abril de 1974. Con todo, el lobby judío del Capitolio logró un gran éxito con el rearme acelerado de Israel: dos mil millones de dólares bajo el pretexto de combatir a un lobby rival árabe 14. El dinero de los bancos judíos de Wall Street se añadió a la ayuda gubernamental 15.

De las 21 personas que donaron más de 100.000 dólares al senador Hubert Humphrey 15 eran judías y, en primera fila estaban alguno de los jefes de la “mafia judía de Hollywood como Lew Wasserman. En total aportaban más del 30% de los fondos electorales del Partido Demócrata” 16. La AIPAC se movilizó y obtuvo en tres semanas, el 21 de mayo de 1975, la firma de 76 senadores que pedían al Presidente Ford que apoyase como ellos a Israel17.

El camino de Jimmy Carter ya estaba trazado. En la sinagoga de Elisabeth, en New Jersey, cubierto con la toga de terciopelo azul, proclamó: “Honro al mismo Dios que vosotros. Nosotros [los baptistas] estudiamos la misma Biblia que vosotros”. Y concluyó: “La supervivencia de Israel no va ligada a la política. Es un deber moral” 18. Era la época en la que Beguin y los partidos religiosos habían arrebatado el poder en Israel a los laboristas. “Beguin se consideraba más judío que israelí”, escribe su biógrafo 19.

En noviembre de 1976 Nahum Goldmann, presidente del Congreso Judío Mundial, vino a Washington a ver al Presidente y a sus consejeros Vance y Brzezinski. Dio un consejo inesperado a la administración Carter: “Hacer añicos el lobby sionista en los Estados Unidos” 20. Goldmann había consagrado su vida al sionismo y había jugado un papel de primer orden en el “lobby” desde la época de Truman; ahora decía que su propia creación, la Conferencia de Presidentes, era una “fuerza destructiva” y un “obstáculo mayor” para la paz en Oriente Medio. Beguin estaba en el poder y Goldmann estaba decidido a minar su acción política aunque fuera al precio de destruir su propio grupo de presión. Seis años más tarde, Cyrus Vance, uno de los interlocutores de este encuentro, confirma las intenciones de Goldmann: “Goldmann nos propuso acabar con el lobby, pero el Presidente y el Secretario de Estado respondieron que no tenían ese poder y que eso sería la antesala del antisemitismo21.

Beguin, que compartía el poder con los laboristas, designó a Moshe Dayan Ministro de Asuntos Exteriores en lugar de Simon Peres. El Presidente de la Conferencia de Presidentes judíos de los Estados Unidos, Schindler, hizo aceptar esta concesión a los extremistas y recalcó el pragmatismo de Dayan. Beguin, durante un tiempo al menos, no se preocupó apenas por los sionistas americanos a los que consideraba como un apoyo de los laboristas. Pero los hombres de negocios americanos, al constatar la influencia de los rabinos sobre Beguin y, sobre todo, el apego de éste al “libre mercado” (principio contrario al concepto de Estado de los laboristas), saludaron con alivio los acuerdos de Camp David de septiembre de 1978. Sadat, que firmó una paz por separado con Israel, no tocaría Cisjordania (Judea y Samaria, tierras bíblicas según Beguin) y no retendría más que el Sinaí que, para Beguin, no era tierra bíblica 22.

En 1976 Carter había recibido el 68% del voto judío; en 1980 no obtuvo más que el 45%. En el intervalo había dado aviones F 15 a Egipto y Awacs a Arabia Saudí, asegurando sin embargo que esto jamás iría contra Israel ya que el ejército americano dirigía todas las bases militares.

Con todo fue derrotado por Reagan en 1980 quien, al contrario, acordó 600 millones de dólares de créditos militares para los dos años siguientes. Beguin, tras asegurarse tras Camp David de que no iba a ser atacado por Egipto y también por el hecho de que los Awacs vendidos a Arabia Saudí estaban totalmente bajo control americano, pudo mostrar a los estadounidenses su poder por medio de una guerra preventiva procediendo (como los japoneses en Pearl Harbour y los israelíes con la aviación egipcia durante la Guerra de los Seis Días), a la destrucción, sin declaración previa de guerra, de la central nuclear iraquí de Ozirak, construida por los franceses. Beguin seguía invocando el mismo mito sagrado: “Jamás habrá otro Holocausto” 23.

Envalentonado por la debilidad de la protesta americana temiendo un agravamiento de la situación en Oriente Medio, Beguin bombardeó un mes más tarde, el 17 de julio de 1981, el Oeste de Beirut para destruir, dijo, bases de la OLP.

Reagan anunció entonces el proyecto de vender por ocho mil millones y medio varios Awacs así como otros misiles a Arabia Saudí siempre en condiciones que no amenazarían en absoluto a Israel, ya que el control americano era total. Una mayoría del Senado aceptó este buen tratado económico y este refuerzo de la economía americana en el Golfo, (los saudís se comprometieron a no sobrevolar Siria ni Jordania y, por tanto, Israel) 24.




Beguin, siempre subyugado por la visión del “gran Israel” de la leyenda bíblica, prosiguió con la implantación de colonias israelíes en Cisjordania (empezadas por los laboristas), que Carter había declarado “ilegales” y contrarias a las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas. Pero Reagan veía en Israel un medio de bloquear las aspiraciones de la Unión Soviética sobre el petróleo del Golfo. En noviembre de 1981 Ariel Sharon, Ministro de guerra de Beguin, se reunió con su homólogo americano Caspar Weinberger y elaboró con él un plan de “cooperación estratégica” para alejar toda amenaza soviética de la región 25. El 14 de diciembre Beguin se anexionó el Golán. Reagan protestó contra esta nueva violación de la resolución 242 y Beguin se soliviantó: “¿Somos acaso una república bananera? ¿Un estado vasallo del suyo?” 26. Al año siguiente Beguin invadía Líbano. El general Haig, al mando del departamento de guerra, dio luz verde a esta invasión destinada a imponer un gobierno cristiano en Beirut 27.

Por Roger Garaudy


Notas:

  1. Gollancz, 1938, vol. 2 pp. 1138-1139.
  2. Melvin I. Wrofsky, We are one! American jewry and Israel, New York, 1978, Ander Press Doubleday, pp. 265-266.
  3. Bick, Ethnic linkage and Foreign policy, p. 81.
  4. William Eddy, F. D. Roosevelt and Ibn Saoud, N. Y., American friends of the Middle East, 1954, p.31.
  5. Clement Atlee, A Prime Minister Remember, Heinemann, Londres 1961, p. 181.
  6. Melvin I. Wrofsky, op. cit., pp. 265-266 y 271-280.
  7. Edward Tivnan, The lobby, p. 56 citando la biografía de Ben Gurión de Michel Bar Zohar.
  8. I. L. Kenan, Israel’s defense line, Buffalo 1981, Prometehus book, pp. 66-67.
  9. Shlomo Avineri, The Making of modern sionism, N. Y. 1981, Basis Book, p. 219.
  10. Bick, op. cit., pp. 65 y 66.
  11. Abba Eban, Autobiografía, p. 460.
  12. Steven L. S. Spiegel, The other arab-israeli conflict, University of Chicago Press, 1985, p. 185.
  13. Kenan, op. cit., p. 239.
  14. Neff, Warriors of Jerusalem, p. 217.
  15. Bick, op. cit. p. 65 y Abba Eban, op. cit., p. 460.
  16. Stephen D. Isaacs, Jews and American politics, N. Y. 1974, Doubleday, cap. 8.
  17. Texto integral en Shechan, Arabs, Israelis and Kissinger, Reader’s digest press, p. 175.
  18. Time del 21 de junio de 1976.
  19. Silver, Beghin, the haunted prophet, p. 164.
  20.  Stern, Nueva York, 24 de abril de 1978.
  21. Entrevista a Cyrus Vance de Edward Tivnan, The lobby, Simon y Schuster, 1987, p. 123.
  22. Stephen D. Isaacs, Jews and american policy, Doubleday, 1974, p. 122.
  23. Washington Post del 10 de junio de 1981.
  24. Facts and files, 20 de septiembre de 1981, p. 705.
  25. New York Times, 1 de diciembre de 1981.
  26. Steven Emerson, Dutton of Arabia en el New Republic del 16 de junio de 1982.
  27. Ze’ev Shiff y Ehud Ya’ari, Israel’s Lebanon War, N. Y., Simon and Schuster, 1984.

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El viaje espiritual en la visión de lbn ‘Arabi

Con independencia de otras consideraciones teóricas, lo que nos describe Ibn ‘Arabi en sus escritos no son sino los pormenores del prodigioso viaje espiritual que conduce, pasando por los diferentes reinos de la naturaleza -humano, animal, vegetal y mineral- y ascendiendo a través de las esferas celestiales, hasta arribar al corazón de la existencia y el horizonte supremo, que es una de las denominaciones que recibe Dios en el Corán (53:7).




El viaje -exterior e interior- es un motivo recurrente, tanto en la obra de lbn ‘Arabi como en su propia vida. Por otra parte, el modelo de esta clase de periplo metafísico nos lo proporciona, en el ámbito del sufismo, el llamado Viaje Nocturno y la Ascensión, un tipo de experiencia mística, cuyo principal exponente es el recorrido iniciático del Profeta Muhammad, donde el sujeto se ve transportado hasta la presencia inmediata de Dios.

El Sayj al-Akbar concede especial importancia a los pormenores prácticos concernientes a la vida religiosa: oración, recuerdo de los nombres divinos, ayuno, peregrinación, examen de conciencia, retiro, etcétera. En ese contexto distingue entre adoración esencial y adoración ritual. La primera de ellas se refiere a la adoración natural que, en su exclusivo y desconocido lenguaje, rinden a Dios todos los seres sin saberlo,mientras que la segunda consiste en los mandamientos transmitidos por los diferentes enviados religiosos.

Resulta imperativo tomar conciencia de dicha adoración esencial e ineludible, ya que aporta la base de la adoración prescrita y voluntaria. Sólo el ser humano está en condiciones de conjugar ambos tipos de adoración.

El conjunto de la doctrina de Ibn ‘Arabi converge, a la postre, en su concepción del ser humano perfecto, quien es, en su opinión, el espejo y el ojo de Dios en el cosmos. De ese modo, el individuo que ha realizado plenamente su potencial espiritual se transforma en eje que comunica cielo y tierra, en confluencia de tiempo y eternidad y en compasivo ojo a través del cual el Todo-Misericordioso derrama sus bendiciones sobre los mundos. En tanto microcosmos y síntesis de la creación, el ser humano congrega realidades contrapuestas.

Por eso, buena parte del trabajo espiritual estriba en la armonización de los aspectos en apariencia contradictorios del ser. En consonancia con su naturaleza universal y sintética, el ser humano perfecto también respeta las distintas religiones y creencias como expresiones de una sola verdad.




Y, como epítome de dicha perfección, no podemos sino evocar a los santos o «amigos de Dios» y, entre ellos, a las «gentes de la reprobación» (malamiyya) y los «solitarios» (airad), los cuales engrosan las filas de la santidad suprema. A pesar de sus más que encomiables virtudes, quienes componen ese selecto grupo disimulan sus profundas experiencias espirituales y, por tanto, suelen ser considerados personas ordinarias que no se arrogan ninguna sabiduría ni poder especial. Como reza un antiguo adagio sufí:

«Cuando están, nadie advierte su presencia y, si se marchan, ninguno se percata de su ausencia».

Por F. Mora

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El Mundo Religioso Cananeo

Baal

Algunos autores han creído ver en este mito un reflejo de la muerte y reaparición anuales de la vegetación. Pero en Siria y Palestina el verano no trae consigo la «muerte» de la vida vegetal, sino que es precisamente la estación de los frutos. No es el calor tórrido lo que más teme el agricultor, sino una sequía prolongada. Parece, por tanto, más plausible que la victoria de Mót se refiera al ciclo de siete años de sequía, del que también hay ecos en el Antiguo Testamento (Gn 41; 2 Sm 24,12 y sigs.). 1




Pero el interés de este mito va más allá de sus ocasionales relaciones con el ritmo de la vegetación. De hecho, estos acontecimientos patéticos y a veces espectaculares nos revelan un modo específico de la existencia divina, concretamente un modo de existir que implica la derrota y la «muerte», la «desaparición» en forma de sepultura (Baal), o desmembramiento (Mót), a la que siguen unas «reapariciones» más o menos periódicas. Este tipo de existencia, a la vez intermitente y circular, recuerda la modalidad de los dioses que rigen el ciclo de la vegetación. Se trata, sin embargo, de una nueva creación religiosa que trata de integrar los aspectos negativos de la vida en un sistema unitario de ritmos antagónicos.

En resumidas cuentas, los combates de Baal, con sus derrotas y sus victorias, terminan por asegurarle la soberanía en el cielo y en la tierra, pero Yam sigue reinando en el mar y Mót permanece como señor del mundo subterráneo de los muertos. Los mitos ponen de relieve la primacía de Baal y, en consecuencia, la perennidad de la vida y de las normas que rigen el cosmos y la sociedad humana. Y esto mismo hace que los aspectos negativos, representados por Yam
y Mót, se justifiquen. El hecho de que Mót sea hijo de Él y sobre todo el que Baal no logre aniquilarlo es una manera de proclamar la «normalidad» de la muerte. En último análisis, la muerte viene a ser la conditio sine qua non de la vida. 2

Es probable que el mito en que se relata el combate entre Baal y Yam se recitara durante la fiesta del Año Nuevo, mientras que el conflicto entre Baal y Mót lo sería con ocasión de la cosecha, pero ninguno de los textos conocidos hasta el momento menciona estos hechos. También es posible que el rey, del que sabemos que desempeñaba un importante cometido en el culto, representara a Baal en estos dramas mítico-rituales, pero esta cuestión es aún objeto de discusiones. Los sacrificios eran considerados alimentos ofrecidos a los dioses. El sistema sacrificial parece semejante al del Antiguo Testamento; comprendía holocaustos, el sacrificio u ofrenda de «paz» o de «comunión» y el sacrificio expiatorio.

Los sacerdotes (khnni) tenían el mismo nombre que en hebreo (kohéri). Además de los sacerdotes se mencionan también las sacerdotisas (khnt] y los qadecim, personas «consagradas». (En la Biblia, este término designa la prostitución sagrada, pero los textos ugaríticos no aluden a nada semejante.) Finalmente, se citan los sacerdotes oraculares o profetas. Los templos estaban provistos de altares y de imágenes de los dioses y de símbolos divinos. Aparte de los sacrificios cruentos, el culto se componía también de danzas y numerosos gestos orgiásticos que habrían de despertar más tarde la ira de los profetas.




Pero no hemos de olvidar que las lagunas de los documentos sólo nos permiten formar una visión aproximativa de la vida religiosa cananea. No conocemos ninguna plegaria. Se sabe que la vida es un don divino, pero ignoramos el mito de la creación del hombre. Esta visión religiosa no era exclusiva de los cananeos. Pero su importancia y significación se realzaron por el hecho de que los israelitas, al penetrar en Canaán, se hubieron de enfrentar con este tipo de religiosidad cósmica que tenía la virtualidad de provocar unos actos cultuales complejos y que, a pesar de sus excesos orgiásticos, no carecían de cierta grandiosidad.

Los israelitas compartían la misma convicción acerca del carácter sagrado de la vida, y ello les planteaba en principio un problema: ¿cómo conservar esta creencia sin integrarla en la ideología religiosa cananea? Porque ésta implicaba, como acabamos de ver, una teología específica centrada en la modalidad circular e intermitente del principal de sus dioses, Baal, símbolo de la totalidad de la vida. Pero Yahvé no compartía tales modos de existencia. Tampoco Él, aunque este dios había sufrido ya otras modificaciones humillantes. Por otra parte, si bien el culto de Yahvé comprendía determinados sacrificios, este dios no se dejaba subyugar mediante los actos de culto, sino que exigía la transformación interior del individuo a través de la obediencia y la confianza.

Los israelitas asimilaron muchos elementos de la religiosidad cananea. «Pero incluso estos préstamos eran un aspecto más del conflicto: se luchaba contra Baal con sus propias armas. Si tenemos en cuenta que otros grupos extranjeros, incluso no semitas, como los hurritas y los filisteos, llegaron a olvidarse de su religión propia al poco tiempo de su llegada a Canaán, habrá que juzgar como algo humanamente extraordinario el hecho de que esta lucha entre Yahvé y Baal se prolongara durante tanto tiempo y que, a pesar de los compromisos y a través de muchas infidelidades, terminara con la victoria del yahvismo.» 3

Por Mircea Eliade


Notas:

  1. Véanse Cyrus Gordon, iCanaanite Mythology», 184, 195 y sigs.; M. Pope, en WdM I, págs. 262-264.
  2. Tan sólo en la mitología búdica aparece otro gran dios de la muerte, Mará, que debe su poder inmenso al amor ciego que los humanos tienen a la vida. Pero, evidentemente, en la perspectiva india postupanishádica, el ciclo vida-sexualidad-muerte-retorno a la vida constituye el mayor obstáculo en el camino hacia la liberación.
  3. R. de Vaux, Historia antigua de Israel I, pág. 161.

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Mechoui – Cordero asado a la brasa al estilo marroquí

El mechoui es una oveja o un cordero entero tostado en el asador, sobre las brasas de un fuego de leña. La palabra viene del verbo árabe šawa que significa «tostado, asado». Este plato es muy común en Marruecos y el norte de África.





Ingredientes

            • 1,5 kg carne de cordero (o medio cordero)
            • Aceite de oliva
            • 100 g de mantequilla 
            • Ajo rallado
            • 1 cucharada de pimienta negra
            • 1 cucharada de jengibre en polvo
            • Sal
            • Azafrán
            • Papel de aluminio

Para la presentación

            • Unos trozos pequeños de pepinillos
            • Unos trozos pequeños de queso
            • Aceitunas verdes
            • Tomates cortados en pequeños cubos
            • Hojas de ensalada verde
            • Comino y sal al gusto

Preparación

  • En un recipiente grande, mezclar el aceite de oliva, el ajo, la sal, la pimienta negra, el azafrán, el jengibre.
  • Para favorecer la cocción, hacer unas ligeras y pequeñas incisiones en la carne (al hacer las incisiones no hay que olvidar el aspecto estético final del plato).
  • Con la mano, recubrir la carne con una parte de la preparación insistiendo para que la salsa se incorpore a la carne y que la perfume.
  • Tapar la carne enteramente y dejar reposar unas 7 horas.
  • Poner la carne en una fuente, con la mano añadir otra vez lo que queda de la preparación y algo de mantequilla caliente.
  • Cubrir enteramente la carne con papel de aluminio. En el plato añadir un poco de agua y llevar al horno de  2 a 3 horas.
  • Vigilar la cocción y añadir de vez en cuando un poco de agua, poco a poco la carne estará tierna y tendrá un color dorado.




Presentación

  • Poner la carne en un plato con un lecho de ensalada verde.
  • Preparar cazuelitas con aceitunas verdes, tomates cortados en pequeños cubos, trozos de pepinillos y queso (se puede elegir cualquier tipo de queso al gusto y según la disponibilidad).

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Jefe de Tribunal Militar en Líbano libera a un probado asesino traidor

Amer Fakhury

Cuatro días después de emitir una decisión de “absolver” al confeso criminal y traidor a la patria, Amer Fakhury, conocido como el “verdugo de Al Khiam”, el jefe del tribunal militar Hussein Abdulá presentó este viernes su renuncia al cargo.




La dimisión ocurre después de las movilizaciones y protestas realizadas por el Comité de Prisioneros y por las víctimas y familias de los mártires que murieron a causa de las torturas en la prisión de Khiam en el sur libanés, que el mismo Fakhury dirigió de 1985 a 2000 durante la ocupación de ese territorio por el régimen sionista de Tel Aviv.

Abdulá dijo en su carta de renuncia, que se produjo después de que Estados Unidos sacó a su “agente” Fakhury fuera de Líbano, que “en respeto a mi juramento y honor militar, renuncio a la presidencia del tribunal militar en el que la aplicación de la ley es igual la fuga de un traidor que tachar de traición a un juez”.

El jueves, El bloque parlamentario “Lealtad a la Resistencia” de Hezbolá, censuró la sumisión del jefe y los miembros del tribunal militar que cedieron a presiones estadounidenses para absolver al torturador y asesino Amer Fakhury.

“Es una vergüenza que en un país (Líbano), que se enfrentó y derrotó al enemigo israelí, existen jueces en el Tribunal militar que ceden ante presiones de un país extranjero patrocinador de su enemigo y del terrorismo contra su patria”, señala la nota de los diputados.




Con esa decisión “se humilla a todos los libaneses, aunque también consolida el compromiso de luchar contra el enemigo israelí”, agrega.

El canciller libanés, Nassif Hitti, convocó a la embajadora de Estados Unidos en Líbano, Dorothy Shea, a quien reclamó explicaciones sobre cómo Amer Fakhury salió del país con apoyo norteamericano.

Con información de Al Ahed News

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