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Daoud Basha – Una receta árabe de origen Turco

Este plato recibe su nombre del pasha otomano Daoud / Dawad / Davad, que administró el monte Líbano en el siglo XVIII. Fue esposo de la hija de Mehmed III y Halime Sultán. Se sabía que Daoud Basha era un tirano. Podría haber sido un déspota, pero definitivamente tenía buen gusto para la comida. Si este plato fue su favorito o si se creó algo, probablemente no esté en los registros. Pero la receta obviamente había sido grabada y pasada.

El plato también se conoce como «Kebab Hindi» en algunar regiones. Es muy similar a las recetas de kofta vegetariana / carne india, ya que la mayoría de los koftas en la India se cocinan en una salsa de tomate y cebolla. Las almendras o los anacardos se utilizan en lugar de piñones.


Ingredientes

Para la salsa

1 cebolla pequeña
2 dientes de ajo
3 cucharadas de aceite de oliva
4 tomates grandes maduros, hechos puré o  -240 grs. de tomate triturado
1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida
1 cucharadita de hojuelas de chile rojo, o según su gusto
2.5 cucharaditas de melaza de granada (si tiene alguna)
1 cucharadita de azúcar
una buena pizca de orégano
una pizca de azafrán

Para las Albóndigas / Kofta

1 libra de carne picada (generalmente se usa cordero o ternera, pero he usado pollo aquí)
1 rebanada gruesa de pan, remojada en pocas cucharadas de leche para ablandarla o alrededor de 1/2 taza de migas de pan
1/4 tazas de piñones
2 cucharadas de pasas
1/2 cebolla mediana, rallada y escurrida
2 dientes de ajo, picados
1 ″ pieza de jengibre, finamente rallado
3 cucharadas de menta fresca, finamente picada
1 cucharadita de hojuelas de chile rojo
1 cucharadita de pimienta negra molida
1/4 cucharadita de canela en polvo o todo el polvo de especias
1 cucharadita de comino molido
1 cucharadita de jugo de limón
sal
Aceite para cocinar las albóndigas y tostar los piñones.

Para Pilaf

arroz Basmati crudo
mantequilla
unas cucharadas de leche tibia
azafrán
sal



Para hacer el Pilaf

Lavar el arroz hasta que el agua salga clara. Remojar durante unos 15-20 minutos y escurrir.

Remoje los hilos de azafrán en la leche tibia.

Calentar un botón de mantequilla en una sartén. Agregue el arroz escurrido y sofría moviendo el arroz rápidamente, hasta que la mantequilla cubra los granos de arroz. El arroz brillará. Añadir la sal y la leche con el azafrán empapado. Revuélvalo por un par de minutos.

Agregue agua (1,5 tazas de agua con 1 taza de arroz sin cocer), y hierva a fuego alto hasta que desaparezca el agua de la parte superior, pero todavía hay más agua en la olla. Reduzca el calor al mínimo posible e inmediatamente cubra la olla herméticamente. Después de 5 minutos, apague el fuego, pero deje la tapa en la olla hasta que esté listo para servir. Cuando esté listo para servir, espolvoree el arroz con un tenedor.

Cubra una sartén con aceite y fríe ligeramente los piñones, hasta que estén dorados. Retirar de la sartén, y reservar.

Coloque la carne picada en un tazón grande. Combine todos los otros ingredientes para la albóndiga que no sea el aceite. Añadir los piñones tostados. Mezcle y cubra con sus manos y divida, luego mezcle en bolas del tamaño de una nuez; Hará unas 20-24 bolas. Ruede entre las palmas húmedas de tu mano para darles una forma esférica. Colóquelos en un plato en una sola capa. Cubrir con film transparente y enfriar hasta que se requiera.

Caliente una sartén de fondo plano y rocíe un poco de aceite sobre la sartén. Freír las albóndigas en el aceite caliente hasta que estén bien doradas, reduciendo así el calor para cocinar. No los abrume demasiado.

Engrase una bandeja para hornear y hornee las albóndigas durante unos 20 minutos a 375 F, o hasta que empiecen a dorarse y se cocinen.

Escurrir las albóndigas en una toalla de cocina. Dejar de lado.

Si está utilizando tomates frescos, hágalos puré en una licuadora.

Calentar el aceite de oliva en una sartén y agregar la cebolla y el ajo. Cocine a fuego alto hasta que la cebolla comience a ablandarse y se vuelva dorada.

Agregue el puré de tomate o los tomates triturados a la sartén. Agregue el azúcar, la pimienta negra, el orégano, las hojuelas de chile, la sal y el azúcar en los tomates y la cebolla. Cocine a fuego lento durante 5-7 minutos y luego agregue la melaza de granada y el azafrán. Cocine parcialmente cubierto durante unos 12-15 minutos hasta que la salsa comience a espesar.

Coloque las albóndigas en la salsa de tomate en una sola capa y cocine por otros 10 minutos o cuando haya suficiente salsa para cubrir las albóndigas y un poco más. (Puedes cocinar por menos tiempo si quieres una salsa más fina) .

Servir con arroz pilaf y un poco de ensalada y yogurt al lado.


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Simit (Açma) – Pan turco

El simit o açma es un pan ligeramente dulce típico de la cocina turca que podemos encontrar en las calles de Beirut ofrecido por los vendedores ambulantes. Una receta llevada en la invasión turco-otomana que se hizo parte de los sabores de nuestra tierra.


Ingredientes

2 claras de huevo
1 taza de café de aceite de girasol
1 paquete de levadura
1.5 taza de té de agua tibia
1 cucharadita de  polvo de hornear
2 cucharaditas de sal
1 taza de té de leche caliente
6 tazas de harina
150 g de margarina
2 yemas de huevo
6 cucharadas de azúcar
Semillas de sésamo (blanco y negro).



Preparación

Mezclar la leche y el agua. Añadir la levadura y el azúcar y derretirla revolviendo. Ponga la harina en un tazón grande y abra un hueco en el centro. Añadir la mezcla de levadura, añadir la sal de aceite las claras ligeramente batidas y amasar. Añadir harina si es necesario. Cubrir con un paño húmedo y dejar actuar durante 40 minutos. Corte las piezas del tamaño de un huevo de la masa y ábralas con la mano. Coloque 1 cucharadita de margarina suave en el centro y cerrar el bollo.

Dejar descansar por otros 30 minutos. Extienda la masa en tiras y gírela en ambos extremos en la dirección opuesta. Hacerlo en forma de aro uniendo los extremos. Coloque en una bandeja de papel enmantecado y deje en un lugar cálido durante 20 minutos. Pintar con yema de huevo sobre ellos. Espolvoree la semilla de sésamo y hornee en el horno a 190 grados hasta que estén dorados. Servir.

En algunas regiones se pinta el simit con melaza de granada, se reboza con las semillas antes de llevar al horno.


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Imam Bayıldı («El imam desmayado») – Plato tradicional turco

Plato griego de origen turco. En la región de Anatolia vivieron durante muchos años turcos griegos, que fueron expulsados y llevaron consigo esta receta y otras, a sus nuevas tierras en las islas o en el continente de Grecia.

El Imam bayıldı, (literalmente traducido como «El imam desmayado»), es uno de los platos tradicionales de la cocina turca elaborados con zeytinyağı (aceite de oliva). Es un tipo de mezze entendido como un conjunto de ingredientes vegetarianos. El principal ingrediente de este plato es la berenjena que se rellena con cebolla, ajo y tomates, ingredientes que suelen freírse en aceite de oliva, como la berenjena misma. Una vez rellenado, las berenjenas se siguen cocinando en el horno.

El Imam Bayıldı suele servirse frío como otros zeytinyağlı platos (comidas preparadas con aceite de oliva).



Ingredientes
(Para 2 personas)


4 berenjenas

Sal y pimienta
1/2 taza de aceite de oliva
Perejil picado
1 pizca de azúcar
1 hoja de laurel
100 gr de almendras picadas
2 cebollas
500 grs de tomate
1 diente de ajo

Preparación

Partir las berenjenas a lo largo; hacer en su pulpa unas incisiones en forma de cruz; salar y echar pimienta. Las medias berenjenas se fríen en aceite caliente hasta que se pueda sacar la pulpa con una cuchara y entonces se retiran del fuego.

Poner en un sartén con aceite caliente las cebollas partidas en trozos grandes y 2/3 de los tomates cortados en rodajas. Añadir el ajo, el perejil y la pulpa de las berenjenas.

Añadir sal, pimienta, azúcar y laurel, (que luego se retira del plato). Por último, añadir a la masa las almendras picadas.

Llenar las medias berenjenas con este puré; colocarlas en una fuente para horno; cubrirlas con los tomates restantes cortados en rebanadas y salpimentar ligeramente.

Llevar todo al horno y dejarlo de 12 a 15 minutos.

Se puede servir caliente o frío.



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El Tratado Hispano – Turco de 1782

El tratado hispano-turco de 1782, inicialmente publicado por A. del Castillo, en su capítulo 4º establece y garantiza tolerancia religiosa, seguridad personal y jurisdicción de los respectivos cónsules a los súbditos españoles y otomanos residentes en el otro país. En lo que a los españoles se refiere tales garantías se hicieron extensibles a los peregrinos a Tierra Santa, los cuales podrían beneficiarse de igual trato y concesiones que “los demás [viajeros] de las potencias amigas”.

La aplicación del tratado fue lenta, entre otros motivos porque los intereses mercantiles de España en el área, al menos en el punto de partida, resultaban ser escasos por no decir nulos. De otro lado el tráfico marítimo no resultó seguro hasta la normalización plena de relaciones con los estados magrebíes, que no fue completa, según ha quedado referido, hasta entrada la década de 1790, aparte de que la apertura y consolidación de mercados también llevaría su tiempo.

Se comprende que Bouligny tardase en diseñar una red consular capaz de garantizar la seguridad de personas e intereses en ese inmenso país comprendido entre los Balcanes, los confines de Persia y el Océano Índico de un lado, y que por el otro cubría todo el arco mediterráneo desde Albania a las fronteras orientales de Marruecos, dejando dentro la entonces muy dilatada Turquía europea, Grecia, Anatolia, Siria, Mesopotamia, Líbano, Palestina, Arabia, Egipto, Libia actual, Tunicia y Argelia. El diseño de referencia no quedaría ultimado hasta 1790.

Aparte de la legación en Constantinopla, fue previsto un consulado general en Esmirna y consulados ordinarios en Salónica, Alepo y un puerto de Chipre a determinar, principales escalas de la navegación en el área. Esa red consular sería servida por diplomáticos profesionales, y se preveía reforzarla con tres viceconsulados (Atenas, Artha y Alejandría), atendidos por agentes locales interesados en ello. El proyecto sólo pudo aplicarse en parte, y por el propio Bouligny, designado ministro plenipotenciario de España en el Imperio Otomano, cargo que desempeñó hasta su marcha en 1793.


Para entonces, a falta de cónsules, cuyos nombramientos no parecían justificados en Madrid, habida cuenta el elevado coste de su mantenimiento y los escasos intereses a proteger en sus respectivos distritos, Bouligny había provisto por propia decisión viceconsulados servidos por agentes del país en los puntos mencionados, aparte de Scuttari, Dardanelos, islas Scíes y Filípolis, nombramientos que sí ratificó la Secretaría de Estado en atención al bajo coste del sostenimiento de esas oficinas.

Como puede verse, en principio no fue previsto establecimiento consular alguno en Palestina, dado que la inseguridad de los tiempos hacía técnicamente casi imposible la llegada a los lugares santos del cristianismo de peregrinos españoles por tierra, y por mar no dejaba de ser empeño muy arriesgado. Pero los franciscanos españoles en Tierra Santa no podían quedar sin protección, tanto más por cuanto Bouligny, muy vinculado a ese instituto religioso, detentaba además la representación de la Obra Pía de los Santos Lugares ante el sultán otomano. Por ello, y aduciendo además la necesidad de ofrecer alguna cobertura consular al corto comercio existente en esa región con España, abrió sendos viceconsulados en San Juan de Acre y Haifa. Para este último puerto, que lo era de entrada a Palestina, designó vicecónsul de España al franciscano Gabriel de Lamadrid, procurador de la Obra Pía en Tierra Santa, lo que indica cuales eran, finalmente, los intereses prioritarios a defender e impulsar en la región.

Ambos viceconsulados fueron mantenidos por el hijo de Bouligny, José Heliodoro, encargado de negocios en Constantinopla entre 1793 y 1799, y luego por varios de sus sucesores, si bien rebajados de viceconsulados a simples agencias servidas por vicecónsules honorarios de escasa o nula retribución, y con frecuencia religiosos franciscanos con destino en alguno de los conventos de Palestina. Estos, a sus obligaciones ordinarias, sumaban la atención de los contados buques españoles que se acercaban de tarde en tarde a aquellos apartados puertos, o a los escasos peregrinos de igual nacionalidad que se aventuraban hasta allí.


Como puede verse negocios y religión se hallaban en Palestina estrechamente conectados, lo que por lo demás hasta cierto punto resulta lógico. Pero al final, por extraño azar del destino, los intereses espirituales fueron los que prevalecieron, dado que el comercio con el Imperio Turco nunca alcanzó verdadera relevancia por más que se esforzaran en incentivarlo gente tan experimentada como el menorquín Juan Soler, destacado como encargado de negocios en Constantinopla con esa finalidad expresa, y perteneciente a una conocida dinastía de intérpretes y hombres de negocios (los Soler, Camps Soler, Creux Soler…) resellados como diplomáticos, especializados en los asuntos del Mediterráneo islámico, y que entre 1790 y 1830 acapararon como titulares y subalternos no pocos de los destinos disponibles en la legación y consulados de España en Turquía y sus dependencias.

Con información de Revista AWRAQ

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Venid, benditos de mi Padre – Sor Emmanuelle

Madeleine Cinquin nació en Bruselas, Bélgica, en 1908 en el seno de una familia acomodada. Su padre era francés, su madre belga, pero tras una vida de casi cien años, ¡murió con triple nacionalidad: ¡belga, francesa y egipcia!

A la edad de seis años vio como su padre moría ahogado accidentalmente: este hecho supuso un enorme choque para ella y, posteriormente, dijo que, en su inconsciente su vocación religiosa nació aquel día tan triste. Pronunció sus votos en 1931 en la congregación de Nuestra Señora de Sión y eligió el nombre de Sor Emmanuelle.

Sor Emmanuelle enseñó la filosofía durante mucho tiempo en Turquía, en Túnez y en Egipto. Hubiera preferido ocuparse de los pobres que se encontraba en esos países, pero cuando lo solicitaba se lo denegaban, de modo que hubo de continuar con su trabajo de profesora de jóvenes de familias acomodadas. Le parecían superficiales y fue en Egipto donde por fin pudo empezar a ocuparse de las chicas jóvenes del barrio de Bacos, en Alejandría. Ahí fue donde se quedó prendada de Egipto, ese gran país tan hermoso.

Al llegar a la edad de la jubilación fue a instalarse a uno de los barrios de chabolas más pobres del Cairo, Ezbet-Al-Najl, en el seno de la comunidad de mayoría copta, los zabbalines, los «traperos del Cairo»; las estrechas callejuelas estaban jalonadas de montones de desperdicios, había carretas de madera tiradas por burros, los camiones estaban llenos a reventar de basura, y los traperos de todas las edades portaban grandes sacos a la espalda. Allí iba a poder llevar a cabo lo que deseaba hacer desde hacía tanto tiempo: establecer una comunidad, iniciar proyectos relacionados con la salud (dispensarios), la educación (escuelas, jardines de infancia), y la protección social para mejorar las condiciones de vida de los más pobres de entre los pobres.


Incansablemente, siguió con su actividad en otros barrios y creó refugios para permitir que las familias tuvieran un alojamiento lejos de los lugares en los que se separa la basura. Su carisma personal le permitió recolectar donaciones y hasta que se hicieran actos políticos a favor de las familias a las que ayudaba.

Con 85 años y a petición de su congregación, tuvo que abandonar Egipto. Pero desde Francia ha seguido luchando para que el mundo sea un lugar más solidario. Hasta que se le agotaron las últimas fuerzas puso toda su energía en escribir libros, dar conferencias, participar en programas de radio y de televisión para sensibilizar y conseguir que el público se comprometa. Su grito, «Yala», se ha hecho famoso.

«Tenemos el deber de buscar a través de los acontecimientos más terribles, a través del cielo más negro, ese trocito azul del cielo. Siempre hay, en un cielo de tormenta, una pequeña claridad. Imponte la regla de mirar la parte luminosa de todo». Esta frase de Sor Emmanuelle tiene su eco en un libro de Marie-Hélène Mathieu titulado «Más vale encender una lámpara que maldecir la oscuridad».

En nuestras comunidades, sea cual sea nuestro entorno económico, compartimos todos el mismo gozo, el gozo del que queremos ser mensajeros. Sor Emmanuelle tenía el corazón siempre lleno de gozo, y le habría gustado todo lo que se dice en nuestra Carta, este párrafo en especial: «Las comunidades de todo el mundo forman una gran familia internacional. En todas las provincias, en todos los países, compartimos las penas, los sufrimientos y las alegrías los unos de los otros. Su solidaridad se expresa a través de una ayuda financiera para la vida de Fe y Luz, pero también a través del compartir sus dones específicos, la sabiduría de su experiencia, la amistad y su fidelidad en la oración. Miembros de una misma familia, las Comunidades tienen empeño en vivir en la unidad y en el amor.» (Carta III. 4).

Sor Emmanuelle

La Alegría del Evangelio
El todo es superior a la parte (N°237)

La Buena Noticia es la alegría de un Padre que no quiere que se pierda ninguno de sus pequeñitos. Así brota la alegría en el Buen Pastor que encuentra la oveja perdida y la reintegra a su rebaño. El Evangelio es levadura que fermenta toda la masa y ciudad que brilla en lo alto del monte iluminando a todos los pueblos. El Evangelio tiene un criterio de totalidad que le es inherente: no termina de ser Buena Noticia hasta que no es anunciado a todos, hasta que no fecunda y sana todas las dimensiones del hombre, y hasta que no integra a todos los hombres en la mesa del Reino. El todo es superior a la parte.

A ella le gustaba decir la expresión árabe «Yala», una manera alegre de decir «¡vamos!». A la imagen de Sor Emmanuelle, estamos llamados a comunicar nuestro gozo a todos, a aliviar su sufrimiento, empezando por los más pequeños. Jesús nos dice en el Evangelio: «Cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis». Vamos a revivir ese pasaje del Evangelio para interiorizar mejor la palabra de Jesús.




Revivir el Evangelio

Venid, benditos de mi Padre (Mateo 25: 34-40)

Personajes: Jesús, 5 justos, el extranjero, un hombre sediento, el hombre de la manta.

Jesús está en el centro de la habitación y a su derecha los cinco justos.

  • Jesús llama a los justos: Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
    Los justos se acercan y Jesús les abraza.
    Jesús se dirige al primer justo: Tuve hambre, y me diste de comer.
    Luego le abraza.
  • El justo: ¿Cuándo te he dado de comer?
    El extranjero se acerca. Como en un flash back, Jesús cuenta:
  • Jesús: Un extranjero que había hecho un largo camino a pie y no tenía nada que comer llamó a tu puerta.
  • El extranjero: Tengo hambre, ¿puedes darme un pan?
  • El justo: Ten, amigo mío, toma dos.
  • Jesús se dirige al segundo justo: Tuve sed, y me diste de beber. Luego le abraza.
  • El justo: ¿Cuándo te he dado de beber?
    El hombre sediento se acerca.
    Jesús: Tras una larga caminata bajo un sol abrasador, un hombre sediento fue a llamar a tu puerta.
  • El hombre: Tengo sed, ¿puedes darme de beber?
  • El justo: Entra, amigo mío, tengo un hermoso cántaro con agua fresca para ti.
  • Jesús se dirige al tercer justo: Estaba desnudo y me has vestido. Luego lo abraza.
  • El justo: ¿Cuándo te he vestido?
    El hombre envuelto con una manta se acerca.
  • Jesús: Un hombre al que habían atacado en un camino los bandidos le quitaron todo, incluso la ropa, y llamó a tu puerta.
  • El justo: Entra, amigo mío, tengo ropa para ti.
    Se repite la misma escena con el enfermo, el prisionero…
  • Jesús se dirige a todos: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.

Con información de Fe y Luz internacional

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Mihrimah Sultana – La Heredera de Suleimán y Hurrem

Mihrimah Sultana: (turco otomano:مهر ماه سلطان, pronunciación turca [mihɾiˈmah suɫˈtan]), era la hija del sultán otomano Suleiman El Magnífico y su esposa Hürrem Sultana. Su nombre en turco significa Sol y Luna.

Nació en Estambul el 21 de marzo de 1522, justo el día de equinoccio. Viajó por todo el Imperio Otomano con su padre mientras éste inspeccionaba las tierras y conquistaba nuevas. Acompañándolo incluso en las batallas como la de Gizah en el norte de Egipto, fuera de Alejandría, en la que según aparece en la literatura persa viajaba en un caballo llamado Batal.

Al cumplir la edad de diecisiete años contrae nupcias con el Gran Visir Rüstem Pasha (1500-1561) el 26 de noviembre de 1539, con el cual tendría tres hijos. Mihrimah floreció como patrona de las artes y continuó viajando con su padre hasta la muerte de su marido.

Ocupó el puesto de Valide Sultan o Directora del Harem, para su padre tras la muerte de su madre la sultana Hurrem, desde 1558 hasta 1566.

Durante este periodo Mihrimah animó a su padre para poner en marcha la campaña contra Malta, con la promesa de construir 400 galeras con su propio dinero; sosteniendo correspondencia directa con el rey Segismundo II de Polonia.

Intervención política

Mihrimah junto con su madre Hürrem sultan y su esposo Rüstem el Gran Visir otomano, hicieron una alianza y se convirtieron en el poder que dominaba el diván, (gabinete), y el círculo interior de palacio. Desafortunadamente para Mustafá, esta condición se convirtió en un gran obstáculo para él acceder al trono, aunque fue apoyado por los jenízaros.

Las fuentes otomanas y extranjeras indican que se creía ampliamente que los tres trabajaron primero para eliminar al principe Mustafá para asegurar el trono al hijo de Hürrem y hermano mayor de Mihrimah, el príncipe Bayezid. La rivalidad terminó con la ejecución de Mustafá a manos de los enviados de su propio padre en 1553 durante la campaña contra la Persia safávida debido al miedo a una rebelión por parte del sultán.

Vida caritativa

La Sultana tuvo acceso a abundantes recursos financieros por lo que financió diferentes centros caritativos como las Mezquitas de Üsküdar y Edirne, ambas llevan su nombre y fueron construidas por el arquitecto imperial Mimar Sinan.

La Mezquita Mihrimah en la Puerta de Edirne fue construida entre 1562 y 1565 ubicada en la pared occidental de la vieja ciudad de Constantinopla, (Estambul), fue uno de los diseños más imaginativos de Sinan, utilizando nuevos sistemas de apoyo y espacios laterales para aumentar el área disponible para las ventanas. Mientras que la mezquita de Mihrimah Sultan en Üsküdar también conocida como mezquita de İskele se construyó entre 1546 y 1548, considerada uno de los monumentos más destacados de la ciudad de Üsküdar. Tras la muerte de su padre le prestó a su hermano sultán Selim II 50 000 monedas de oro para cubrir sus necesidades inmediatas.

Junto a su único esposo Rüstem Pasha tuvo tres hijos:

Ayşe Hümaşah sultan, Sultanzade Osman Bey y Sultanzade Mehmed Bey.

Muerte

La vida de Mihrimah sultana es incierta después de la muerte de Selim II en 1574, retirándose al Palacio Viejo o Esky Saray. Muere en Constantinopla el 25 de enero de 1578 durante el reinado de su sobrino Murad III, sobreviviendo a todos sus hermanos. Fue enterrada en el complejo de la Mezquita Süleymaniye junto a su familia.

Leyenda

Hay muchas leyendas sobre el amor de arquitecto Sinan y la hija del sultán Suleiman; Mihrimah. Cuando la hija del sultán Suleiman; Mihrimah llegó a la edad de diecisiete años, dos personas querían casarse con ella. Uno de los candidatos era gobernador de Diyarbakir Rustem Pasha y el otro era el famoso arquitecto Sinan. El Sultán elige a Rustem Pasha sobre Sinan, porque Sinan ya estaba casado y tenía cincuenta años. Sin embargo, él estaba desesperadamente enamorado de Mihrimah.

Cuando él comenzó a construir mezquitas en Estambul, Mihrimah reflejaba su amor a estos magníficos edificios. Mihrimah es una articulación de nombres juntos, Mihran y Mah que significa sol y luna en persa.

Estas dos mezquitas siguen en pie en Üsküdar y Edirnekapi, localidades de la ciudad. Cuando se contemplan desde Estambul, el sol se pone tras la mezquita de Mihrimah en Edirnekapi y la luna sale detrás de los dos minaretes de la mezquita de Mihrimah en Üsküdar el dìa del cumpleaños de la Sultana Mihrimah, es decir el 21 de marzo ,que ademàs es cuando sucede el equinoccio. 

Con información de Ecured

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La influencia de las telenovelas turcas en la culturas occidentales

Desde la emisión de las producciones para televisión con formato de “telenovelas” provenientes de países como Turquía nada volvió a ser igual en los corazones de las mujeres y hombres occidentales.

El impacto que produce en las personas de Occidente, con poco conocimiento de las culturas de Medio Oriente es tal, que suele no poder diferenciarse que se está frente a una ficción. Razón por la cual tanto el contexto como las historias narradas en las tiras se desdibujan en un límite poco claro de entendimiento para el espectador con costumbres occidentales y con poco alcance o ninguno de la cultura turca o de los países árabes.

La primera apuesta surge en Brasil

Brasil es uno de los países de latinoamérica con más inmigrantes árabes del cono sur, (libaneses, sirios, egipcios etc). Por ello no era de sorprender que la puesta en escena de la telenovela “EL CLON” fuese tan exitosa tanto en su país de origen como en todo américa latina a pesar que la tira debió ser traducida al español para el resto de América.

La fascinante historia de Jade,una joven musulmana que tras la pérdida de su madre debe ir a vivir a Marruecos con la familia de su padre en casa de su tío Alí, un hombre sabio y respetado por su comunidad, arraigado a las costumbres y preceptos del Islam.

Lucas, el protagonista masculino, un empresario exitoso de Brasil quien conoce a Jade en un viaje de placer a Marruecos llevado por su padre amigo entrañable del tío de Jade.

En esta producción  cuyo libro original pertenece a la escritora Gloria Pérez, se trata de mostrar en un contexto romántico a través de una historia de amor las diferencias culturales existentes entre los protagonistas y las dificultades que ello trae a la hora de entablar relaciones interpersonales.

Podría decirse que esta historia no tiene nada que envidiarle a las historias de Sherezade en los cuentos de la Mil y Una Noches si ellos hubieran sido escritos en el siglo XXI.

La tira realizada en 2010 abrió por primera vez para el público latino, una ventana al lejano oriente, sus costumbres, paisajes y al Islam.

Por supuesto que se trató de una ficción y así debió haber sido tomada por los televidentes ya que si bien se intentó mostrar una cultura de Medio Oriente, no alcanzó a desentrañar el modo de vida de una cultura de más de 5.000 años.


Sherezade y “Las Mil y una noches”

Binbir Gece en turco. Bajo este nombre fue conocida esta serie de origen turco que pretendió mostrar una historia de amor moderna situada en aquel lejano país.

Onur Aksal, un exitoso empresario se enamora de una arquitecta de su empresa constructora, Sherezade Evliyaoğlu que tras una propuesta indecente, termina teniendo una relación llena de dificultades. Si bien en esta producción que transcurre dentro de los foros y nos permite ver apenas los paisajes de Turquía, para la teleaudiencia latina no dejó de tener tintes mágicos que les eran dados precisamente por transcurrir en aquel país lejano y misterioso. Su modo de vida con un estilo europeo no significó una pérdida de los encantos de aquella lejana región, así como tampoco lo hizo la falta de detalles que implican posiciones religiosas.

El Sultán

Muhteşem Yüzyıl, (El siglo magnífico), conocida en algunos países como El sultán o Suleimán, el gran sultán, es una serie turca que pone en escena la historia de Suleiman  El Magnífico, Emperador del Imperio Otomano situada en el año 1520.

En esta producción se recreó la historia de Suleimán, poniendo de manifiesto la ostentación de aquel antiguo imperio. Las costumbres, las conquistas turcas en aquel período y sobre todo , como no podía faltar, la historia de amor entre Suleimán y Hurrem, la favorita del harém que se convirtió en la mujer más importante del aquel imperio.

La historia es adaptada ya que la realidad histórica hubiera resultado cruel y sangrienta para el espectador latino. No obstante respeta ciertas características de la época como sus costumbres, religión, contexto histórico entre otras.

La teleaudiencia de esta exitosa serie se vio fascinada con tanto lujo puesto de manifiesto en esta superproducción que le dió el éxito antes mencionado.

Obviamente se trata de costumbres del pueblo turco que no pertenece al conjunto de países que llamamos árabes, puesto que no hablan este idioma sino el turco. El imperio turco fue hasta no hace mucho un sometedor de otros pueblos de lengua árabe por lo cual quien no esté informado de dichos acontecimientos confunde esta cultura como cultura árabe.

Debemos decir entonces que dentro de un contexto de ficción la obra fue muy bien realizada, adaptada a nuestros tiempos pero que carece de especificaciones que aporten al televidente y le permitan diferenciar  con respecto a lo que es árabe de lo que no es.

Sila

Una producción turca del año 2006 que llega a nuestro continente trayendo una propuesta donde las costumbres ancestrales chocan con las nuevas culturas con respecto al papel de la mujer en las sociedades modernas.

Sila es una mujer que nació en Mardin, al sureste de Turquía. Su padre Celil no pudo encargarse de su familia y la vendió a una millonaria pareja de esposos de Estambul. Luego de 16 años, Celil llega a Estambul para llevarse a Sila, pues su madre biológica Bedar deseaba verla porque creía que ya iba a morir. Sila presencia el matrimonio de su hermano Azad, sin saber que este le pondría una pistola en la cabeza si no se casa con Boran, patriarca de la tribu de Mardin, para pagar un delito que él cometió. Azad escapó con Narin, la hermana del jefe.

Sila obtiene un nuevo estilo de vida al acceder a casarse. Vivirá condenada y cautiva por amor en su propia tierra, bajo un hogar que sigue la tradición al pie de la letra. Sila no se quedará con los brazos cruzados y verá cómo escapar del mundo obsoleto en el que está viviendo.


Asimilar una cultura dentro de la cultura misma

Uno de los preceptos de la sociología moderna es el estudio y análisis de una cultura dentro de la cultura misma.

No podemos hacer emisión de juicios de una cultura tan milenaria como las culturas árabe o turca en un contexto occidentalizado ya que caeríamos en una seguidilla de contradicciones y resultados equívocos.

Promover, difundir y mantener la cultura árabe es un compromiso de quienes tratamos de mantenerla viva en toda su esencia. Ha sobrevivido por miles de años adaptándose a los cambios propuestos por la humanidad y aún así no ha perdido la raíz de esta cultura.

Interpretarla desde una telenovela o superproducción donde  el alma de las mismas es el entretenimiento a través de la ficción, es un error común en el que muchos caemos.

Estos ejemplos, por citar algunos, son interpretados como una realidad cultural inexistente que dista mucho de la verdadera cultura del pueblo al que se hace mención.

Se produce entonces una interpretación equívoca de las culturas de medio oriente , generando un concepto errado donde se desvirtúa el SER de un pueblo.

Las consecuencias de esto están a la vista. Una cultura incomprendida y tildada de cruel atemporal, arcaica. Por otro lado esta confusión no aporta al occidental una realidad acabada de las culturas de Medio Oriente, generando así problemáticas como la Islamofobia o el cuestionamiento  de valores éticos y morales.

Por Páginas Árabes

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