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Los primeros Árabes de la China

Así que quedó constituido el Imperio de los Árabes, los califas de Oriente y los soberanos de China se enviaron frecuentemente embajadores; y se establecieron con regularidad relaciones comerciales entre chinos y árabes por mar y tierra.

Lo mismo que en todos los países donde penetraron los Árabes, el Islam hizo luego muchos progresos en China, y hoy se cuentan allí veinte millones de musulmanes, según la reciente obra de Mr. Dabry de Thiersant sobre el Islam en China. Ya se habrá comprendido que estos musulmanes no son de origen puramente árabe, sino que están mezclados de sangre china; y siguiendo al autor que acabo de citar, vienen a componer una raza especial, resultado del cruzamiento de tres sangres, la árabe, la turca y la china.

Según su parecer, «el primer núcleo de musulmanes de Occidente implantado en China, se compuso de un contingente de cuatro mil soldados árabes que el califa Abu-Giafar envió en el año 775 en socorro del emperador Su-Tsong, amenazado por el rebelde An-Lo-Chan. En recompensa de sus servicios, el emperador les permitió establecerse en las principales ciudades del imperio; y esos soldados, que .se casaron con mujeres chinas, deben ser considerados como el origen de los musulmanes chinos.»



Después de citar la opinión de Anderson, que dice que su honradez es superior a todo encomio, de lo cual da curiosas pruebas, el autor añade lo siguiente, sugerido por sus propias observaciones:

«Generalmente están dotados de un gran sentimiento de rectitud y honradez; de modo que los que ocupan cargos públicos son queridos y estimados de las poblaciones, y los que se dedican a negociar disfrutan de excelente reputación. Todos son caritativos por principio religioso, y parecen no formar más que una sola familia, cuyos miembros se protegen y sostienen mutuamente.

Lo que sobre todo demuestra su superioridad es que a pesar de su defecto original, a favor de las bien meditadas concesiones que han sabido hacer a las exigencias de su país adoptivo, como también a favor del lazo de confraternidad religiosa que les une a todos entre sí, han llegado a crecer y desarrollarse, mientras que las demás religiones extranjeras que han tratado de establecerse en China, no han hecho más que pasar o vegetar.»

La gran tolerancia de los musulmanes chinos, su espíritu liberal, su cuidado en no faltar, como los misioneros de otros cultos, a los usos, leyes y creencias del país donde recibían la hospitalidad, han hecho que disfrutasen exactamente de los mismos privilegios que los demás chinos, pudiendo ser mandarines, ocupar empleos en el ejército, y hasta tenerlos en la corte del emperador.

Me he visto obligado a ahincar en este capítulo respecto a puntos bien descuidados hasta ahora por los historiadores, a pesar de ser dignos de meditación preferente; pues sólo su lectura puede esclarecer la sucesión de los acontecimientos históricos. Entre los diversos factores que contribuyen a determinar la evolución de un pueblo, la capacidad moral e intelectual figurará siempre entre los más poderosos.



Ese conjunto de sentimientos inconscientes que se llama carácter, y que son los verdaderos móviles de la conducta, el hombre los posee cuando viene al mundo; pues como están compuestos de la sucesión de los antepasados que lo han precedido, influyen en él con un peso del cual nada sería capaz de librarlo, y desde el seno de su polvo todo un pueblo de muertos le dicta imperiosamente su conducta.

En los tiempos pasados se han elaborado los motivos de nuestras acciones, y en los tiempos presentes se preparan las de las generaciones que nos sucederán: esclavo del pasado, el presente es señor del porvenir; por lo cual el estado del uno será siempre indispensable para el conocimiento del otro.

Por G. Le Bon

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Alemania,China,Rusia.Nueva ruta de la seda.¿Troika del siglo XXI?

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Alemania y China edifican la nueva ruta de la seda a través de Rusia: ¿la troika del siglo XXI? – Por Alfredo Jalifeñ-Rahme.

A diferencia de Alemania y Rusia, la prensa china ha otorgado mucho vuelo a la «nueva ruta de la seda»: un proyecto geoeconómico de primer orden de Pekín que lo conecta geoeconómicamente con Berlín y Moscú, pero que, a mi juicio, tiene un transcendental trasfondo geopolítico ( emsnews, 30/3/14). Durante su visita al emblemático puerto alemán de Duisburgo –el mayor puerto interno del mundo en la región siderúrgica y comercial del Ruhr, además de ser la encrucijada de transporte y logística de Europa–, el mandarín chino Xi Jinping exhortó a construir el cinturón económico de la ruta de seda.

Mientras Estados Unidos (EU) realiza cuentas alegres con los dos brazos de sus ominosas tenazas geopolíticas/geoeconómicas –tanto de la Asociación Transpacífico (ATP) como de la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), los cuales supuestamente captarían las dos terceras partes del comercio global–, las tres grandes geoeconomías de la proyectada «nueva ruta de la seda» conectarían a la hoy segunda geoeconomía global, China –a punto de desbancar a EU–, Alemania (primera en Europa y la cuarta a escala global) y Rusia (octava economía global).

La osadía geoeconómica/geopolítica del mandarín chino puede acelerar los planes de guerra de EU y Gran Bretaña, ya que ha sido un axioma inmutable de la geopolítica anglosajona desde sir Halford Mackinder (creador conceptual de la OTAN), en el intermezzo de las dos guerras mundiales a inicios del siglo XX: impedir a cualquier precio una alianza entre Alemania y Rusia en Europa. Hoy China y Alemania están conectadas por la red ferroviaria internacional Chongqing/Xinjiang/Europa.

Según Xinhua (28 y 30/3/14), la red ferroviaria «Yu Nueva Europa», bautizada como la «nueva ruta de la seda», se ha convertido en la «más importante ruta de comercio del mundo (¡supersic!) al conectar la relevante metrópoli sur-occidental de Chongqing (China) con Duisburgo», que entró en operación en 2011 y recorta cinco semanas de transporte marítimo a sólo dos –lo cual fue seguido en 2013 por la conexión ferroviaria de cargo de Chengdu (capital de Sechuan y santuario de los legendarios Pandas)/Lodz (Polonia)que atraviesa Kazajistán, Rusia y Bielorrusia: mercados emergentes donde pasa la ruta de carga, que toma 12 días de transportación (http://www.alfredojalife.com/?p=1075 ).

Se vaticina que China se convertiría en el mayor socio comercial de Alemania en los próximos cinco años, cuando los principales socios de Berlín, tanto Francia como EU, «carecen de un poderoso potencial de crecimiento».

En medio de las sanciones de Oc­cidente a Rusia, la prensa iraní destaca el acercamiento de China con Alemania, publica una entrevista con el investigador estadunidense-alemán William Engdahl, muy versado en geopolítica de los energéticos, las finanzas y los alimentos, además de ser catedrático de universidades en China y Alemania (http://www.presstv.ir/detail/2014/04/06/ 357386/china-uses-economy-to-avert-cold-war/). A juicio del entrevistador iraní, el presidente chino, Xi Jingping, dio un golpe maestro de «diplomacia económica» para contrarrestar el «esfuerzo de la facción neoconservadora de Washington para propiciar una nueva confrontación entre la OTAN y Rusia».

Para Engdahl, la proclama de Xi en Duisburgo comporta «implicaciones asombrosas de crecimiento económico en Eurasia». Resulta y resalta que Alemania y China representan «dos locomotoras económicas» a cada lado de la ruta de la seda y rememora que el término de «ruta de la seda» describe «la antigua ruta comercial y cultural entre China, Asia Central y el Sur de Asia, Europa y Medio Oriente, que fue creada durante la dinastía Han, 200 años aC».

Tanto la «ruta de la seda económica» como la «ruta de la separada seda marítima (sic)» fueron mencionadas por Xi durante la tercera sesión plenaria del Partido Comunista chino. Para Xi la ruta euroasiática representa una «prioridad estratégica», ya que «China necesita encontrar nuevos mercados de exportación y preservar los existentes, así como disminuir las brechas de desarrollo entre las áreas costeras bien desarrolladas como Shanghai y la parte menos desarrollada al interior del país», lo cual servirá para «preservar la estabilidad al interior de China y en su vecindad».

La provincia efervescente de Xinjiang (China) se encuentra a lo largo de la ruta de la seda, donde prevalecen los islámicos uigures: centroasiáticos de origen mongol.

Engdahl destaca que «el camino del corredor de la nueva infraestructura pasa por Rusia (¡supersic!)», por lo que «no existe alternativa económica» y hace inevitable la profundización de la cooperación entre Alemania y Rusia y, por ende, de China con los dos. A Engdahl no se le pasa por alto que una semana antes de su periplo por varios países de Europa, Xi recibió en Pekín al príncipe heredero de Arabia Saudita, Bin Abdulaziz Al Saud, a quien invitó unirse en la construcción del cinturón económico tanto de la ruta eurosiática de la seda y como de la «ruta marítima de la seda» del siglo XXI que promuevan la «conectividad del transporte y la cultural».

Llama la atención que Xi siempre acompañe la cuestión cultural en sus intercambios comerciales, como dejó entrever en su histórica visita a Yucatán: el «espíritu de Chichen Itzá». El mandarín chino no deja nada al azar y, al unísono de su primer ministro, ha realizado visitas a varios países centroasiáticos a lo largo de la ruta de la seda: Turkmenistán, Kazajistán, Uzbekistán y Kirguizistán.

La elusiva estabilidad en Asia Central será fundamental para el éxito de la nueva ruta de la seda que comporta una propuesta visionaria y muy ambiciosa de cinco puntos del Xi: 1) la cooperación económica conjunta (¡supersic!); 2) el fortalecimiento de las conexiones de ruta para construir un gran corredor de transporte del Pacífico al mar Báltico y de Asia central al océano Índico (¡supersic!); 3) la facilitación comercial mediante la eliminación de barreras comerciales; 4) el fortalecimiento de la cooperación monetaria (¡supersic!), lo cual, a mi juicio, desplazaría gradualmente al dólar e impulsaría al renminbi chino, la rupia de India y al euro «alemán», y 5) el estrechamiento de las relaciones de sus poblaciones: 30 mil (¡supersic!) miembros del Consejo de Cooperación de Shanghai estudiarán en las universidades chinas en los próximos 10 años.

Detrás de la decisión de China de enfocarse en dirección de su «occidente», se encuentra un componente mayúsculo de seguridad, a juicio de Engdahl, cuando China es «muy vulnerable a la interrupción del estrecho de Malaca, donde pasa 85 por ciento de sus importaciones que incluyen 80 por ciento de sus necesidades energéticas».

Con la mirífica «nueva ruta de la seda», en sus componentes terrestre y marítimo, China intenta dar la vuelta al virtual bloqueo del estrecho de Malaca.

¿Dejará la dupla anglosajona, muy versada en balcanizaciones y desestabilizaciones, prosperar el eje euroasiático tripartita Berlín-Moscú-Pekín, que puede definir el nuevo orden multipolar?

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de : La Jornada

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Repliegue estratégico y expansión cibertecnológica/mercantil de EU

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Dr. Alfredo Jalife-Rahme

Ahora que Barack Obama anda de gira por Asia para promover su polémica política del «pivote» contra China (Bajo la Lupa, 19/5/13), El Diario del Pueblo (9 y 10/4/14), portavoz del Partido Comunista de China, percibe un «repliegue estratégico» de Estados Unidos e investiga lo que «se encuentra bajo su superficie» con la opinión plural de seis expertos: dos de Estados Unidos –Joseph Nye, politólogo de la Universidad Harvard y anterior asistente del Pentágono, quien acuñó el término de «poder blando»; y Douglas Paal, vicepresidente de estudios del Carnegie Endowment for International Peace–, dos de China –Ding Gang, prominente reportero del Diario del Pueblo, y Yuan Peng, vicepresidente del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China–, y dos de Singapur –Bo Zhiyue, investigador becario del Instituto del Este de Asia de la Universidad Nacional de Singapur, y Chen Gang, investigador becario del Instituto del Este de Asia.

El rotativo expone el punto de vista superoptimista de Joseph Nye, quien cita un sondeo del Pew Research Center y del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), donde 52 por ciento de estadunidenses piensan que Estados Unidos «debe consagrarse a sus asuntos y dejar que otros países resuelvan los suyos». El mismo porcentaje considera que el país es «menos importante y poderoso» debido al error de las guerras en Irak y Afganistán, por lo que deberá ser «más selectivo en sus compromisos sin sucumbir al aislacionismo, cuando mantiene una presencia considerable en el mundo».

Joseph Nye juzga que Clinton se ajustó a una situación global en la que «Estados Unidos no tenía un enemigo claro», pero después del 11-S se enfocó al «adversario terrorista» y a las guerras de Afganistán e Irak, cuando se «sobremilitarizó».

Nye considera que la presente política exterior de Estados Unidos es la de un «compromiso selectivo»: permanecerá como «el principal poder en el mundo durante décadas que no puede escapar de sus responsabilidad global», pero también debe percatarse de que cesó de ser una potencia hegemónica, por lo que «deberá seleccionar con cuidado las áreas donde se compromete o se retira».

Douglas Paal arguye que «Estados Unidos experimenta la fatiga de combate, que no significa lo mismo que una retirada», cuando su «poder duro» (militar) no se encuentra en declive, sino que está en reposo cuando su «economía está en el estadio primario de recuperación, de acuerdo con su desempeño bursátil del año pasado». Aduce que los intereses de Estados Unidos son todavía «vastos y muy defendibles», pero que los militares «necesitan recuperarse de conflictos mal concebidos y mal conducidos».

Ding Gang razona que el «ajuste estratégico» de Estados Unidos conlleva al outsourcing, lo cual implica un mayor énfasis en la cooperación, y al «reposicionamiento de sus recursos», mientras «gana fortaleza en otras áreas». Para 2020, de acuerdo con su plan naval, 60 por ciento de la fuerza militar de Estados Unidos será desplegada en la región del Pacífico, donde su número de barcos se incrementará de 50 a 65, al unísono de la implementación de su estrategia conjunta de batalla «aire/mar» en cooperación con sus aliados asiáticos, particularmente Japón.

En el contexto global, según Ding Gang, «Estados Unidos es el más capaz en términos de transformar sus propios objetivos estratégicos en otros que comparta con distintos países» y lo que parece su «repliegue estratégico» significa más bien «mirar hacia adelante, mientras retrocede un paso»: un «cambio de forma, o de tácticas, pero los objetivos estratégicos siguen intactos», cuando la intervención de Obama «entremezcla los impulsos morales (¡supersic!) y políticos de Estados Unidos con los tiempos económicos restringidos actuales», por lo que ajustará su política exterior, mientras su «cartera está agotada». De allí que busque «maximizar su influencia diplomática con la menor cantidad de dinero posible, ondeando la bandera moral (¡supersic!)».

Yuan Peng sostiene que Obama exhibe un estilo diplomático más precavido que su antecesor Baby Bush, mediante el que intentará «mantenerse fuera de las guerras en la medida de lo posible» cuando «Estados Unidos pasa por un periodo de contracción (sic) estratégica»: dos guerras y una crisis financiera que «lo han dejado lisiado», por lo que, pese a las reformas que «han generado algunos resultados, aún se encuentra muy lejos de la plena recuperación» y debe emprender un «cálculo cuidadoso de los riesgos implicados antes de sumergirse a cualquier cosa que implique problemas».

Hoy, según Yuan Peng, las «amenazas y desafíos» son «multifacéticos» en esta nueva era, cuando suceden dos situaciones: un «repliegue estratégico», en el sentido tradicional, al mismo tiempo de «una expansión estratégica» en nuevas áreas como Internet, el espacio, las nuevas tecnologías, la nueva energía y el establecimiento de nuevas alianzas y reglas mercantiles. Desde el punto de vista geopolítico, juzga Yuan Peng, «Estados Unidos sigue expandiendo su influencia en la región Asia-Pacífico», y sentencia que cuando se sienta más poderoso, «está destinado a realizar un regreso una vez que sus heridas hayan sanado».

El académico chino Yuan Peng avanza que la recuperación económica y la estabilidad social siguen siendo las principales prioridades, con el lacerante problema del desempleo, que aún no encuentra solución, mientras que en el frente internacional, con el ascenso colectivo (¡supersic!) de nuevos poderes, «Estados Unidos está rediseñando su mapa estratégico con nuevas reglas internacionales y nuevas ventajas competitivas», cuando «todavía prevalece el sentimiento antiguerra en la sociedad».

Yuan Peng juzga que es «absolutamente imposible para Estados Unidos caer en el aislacionismo», ya que «posee intereses nacionales en todo el mundo», por lo que «adopta una intervención delegada (¡supersic!), condicional y selectiva»: empuja a Japón y a Filipinas en las disputas de los mares del Sur y el Este de China, mientras se mantiene «en la parte trasera» dentro de su estrategia de «poder inteligente» ( smart power).

Bo Zhiyue alega que «la proeza económica de Estados Unidos ha disminuido, pero militarmente es todavía lo suficientemente poderoso para intervenir en temas globales», cuando Obama, en contraste con Baby Bush, enfatiza más los «temas domésticos como el empleo, la salud y el control de armas y tiende a interferir menos en los asuntos internacionales».

A juicio de Bo Zhiyue, Obama deja atrás el unilateralismo y el «poder duro», mientras abraza el multilateralismo y el «poder blando», ya que las intervenciones directas de Estados Unidos son siempre «fáciles de empezar, pero muy difíciles de concluir». Vaticina que en cuanto mejore significativamente la economía de Estados Unidos, existe la posibilidad de que se vuelva más intervencionista.

Chen Gang arguye que “el ascenso de China e India cambió la estructura de poder global, y después de la crisis financiera de 2008, el «modelo estadunidense es menos atractivo».

A mi juicio, la mayoría de los expertos consultados no da por muerto a Estados Unidos, que mantiene ventaja en las nuevas tecnologías pese a su franca decadencia, cuando no existen poderes hegemónicos que le hagan frente a escala global, pero sí a nivel regional.

Es probable que el «mundo post Crimea» y el epílogo de las disputas en los mares del Sur y Este de China definan el destino de Estados Unidos y el de sus rivales: Rusia y China.

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de : La Jornada

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Ucrania: la nueva geopolítica/geoeconomía del mar Negro

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Dr. Alfredo Jalife-Rahme

Se concreta el acuerdo histórico entre Rusia/EU/Unión Europea (UE)/Ucrania que previó Bajo la Lupa hace mes y medio (http://www.jornada.unam.mx/2014/03/05/opinion/018o1pol ), donde Moscú avanza su predominio en el mar Negro.

A cada superpotencia su mare nostrum. Estados Unidos ha delimitado el suyo en el «mar Mediterráneo de EU» (http://www.alfredojalife.com/?p=1086 ) –la suma del Golfo de México (sic) y el mar Caribe–, según los preceptos del geopolitólogo Spykman.

China intenta crear su mare nostrum en el mar del Sur de China como medida preventiva a la asfixia marítima de Estados Unidos y Japón. Y ahora Rusia recupera en forma gradual el dominio que tenía la URSS del mar Negro en codominio con Turquía/Estados Unidos/OTAN.

El mar Negro mide más de 400 mil kilómetros cuadrados (mayor al territorio alemán reunificado) y se conecta al mar Egeo/mar Mediterráneo a través de los estrechos Bósforo/Los Dardanelos.

La revista The Diplomat (16/4/14), consagrada a la región Asia-Pacífico, publica un llamativo ensayo de James Holmes –profesor en el US Naval War College, especialista en estrategias marítimas de Estados Unidos, China e India y en historia diplomática y militar de Estados Unidos– sobre «La geopolítica del mar Negro».

Más allá de su proclividad nativa y laboral, James Holmes divulga que el acuerdo Incidentes en el mar (Incsea, por sus siglas en inglés), concretado por Washington y Moscú hace 42 años, antes de la desaparición de la URSS, sigue vigente, a pesar del reacomodo entre las flotas de ambas superpotencias en el mar Negro durante la crisis ucraniana.

A su juicio, hoy «Estados Unidos posee (¡supersic!) el mar Caribe y el Golfo de México», mientras que «China detenta tanto el mar del Sur de China como el mar del Este de China», y «parece que Rusia tiene el mar Negro y codicia una supremacía en el océano Ártico descongelado» (nota: por el cambio climático).

Varios estrategas manejan que la tercera guerra mundial, en caso de escenificarse, se librará en los mares, a lo que se preparan ya Estados Unidos y China.

James Holmes juzga que «existen dos paradigmas (¡supersic!), los de Estados Unidos y China», y rememora que en la era de la doctrina Monroe –que, por cierto, el secretario de Estado, John Kerry, considera caduca– «Estados Unidos se consideró el justo (sic) guardián de los mares en el continente americano, lo cual impidió nuevas adquisiciones europeas de bases navales en el Caribe», pese a su «intromisión y hasta abuso hacia las repúblicas de Latinoamérica»; aunque Washington «nunca proclamó los términos de la navegación de transporte foráneo en los mares del hemisferio occidental (sic)».

No había necesidad de proclama alguna cuando la confiscación de Estados Unidos vía el axioma del geoestratega Spykman era más que suficiente.

Hasta aquí el «paradigma de Estados Unidos en los mares». Quizá a James Holmes le faltó agregar la conducta más pirata que marítima de Gran Bretaña, en particular, su polémica presencia militar en las Malvinas, desde donde irradia su cobertura irredentista hasta la superestratégica Antártida.

En cuanto al «paradigma chino», James Holmes aduce el «acordonamiento» de la mayor parte del mar del Sur de China, declarada zona de «soberanía indisputable», lo cual la incorpora como mar interno, sujeto a su ley doméstica.

¿Existe un «paradigma ruso» de sus mares aledaños? La geografía del mar Negro difiere de los mares Mediterráneo, Caribe y los de China, debido a que Turquía «se encuentra sentada a horcajadas en su único paso», que lo conecta al mar Mediterráneo.

James Holmes arguye que «el prospecto de aislar a Rusia del mar Mediterráneo» –por tanto, del mar Rojo y el océano Atlántico– podría modificar la forma en que Moscú aborda esta preservación (sic) marítima”.

El título del ensayo de James Holmes es muy rimbombante –»La geopolítica del mar Negro»–, y se queda corto en enunciar los alcances geoestratégicos de Rusia, que se iniciaron, a mi juicio, en su guerra con Georgia en 2008 –lo cual desembocó en la separación de Abjasia en la costa oriental del mar Negro– y se consolidaron seis años más tarde durante la crisis en Ucrania (cuya única salida marítima es el mar Negro) con la reincorporación de la «República Autónoma de Crimea» a la «madre Rusia».

El dominio parcial, hasta ahora, de Rusia de su único mare nostrum, sin contar el océano Ártico, no se confina exclusivamente a la «geopolítica del mar Negro», sino que, a mi juicio, trasciende mediante un aspecto geoeconómico con derivaciones turísticas, como la inversión de más de 50 mil millones de dólares en Sochi, en la parte oriental del mar Negro –en las laderas del incandescente Cáucaso–, donde se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno.

Desde 2008, el zar Vlady Putin ha recuperado parte de las posesiones de la antigua URSS en el mar Negro –sea por intención preprogramada, sea por los graves errores geoestratégicos de Estados Unidos/UE/OTAN, tanto en el Cáucaso como en Ucrania.

Desde 2008 se han concatenado sucesos estrujantes en el litoral del mar Negro: separación de Abjasia (Sujimi: capital costera en el mar Negro); la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi; la anexión de Crimea (donde se ubica la principal flota rusa en el puerto de Sebastopol) y su reposicionamiento en el litoral de Ucrania oriental en las provincias rusófonas/rusófilas a veleidades secesionistas.

Sin contar la solicitud de un referéndum separatista en Odesa (http://www.alfredojalife.com/?p=1089 ), principal puerto comercial cosmopolita (todavía de Ucrania) en el mar Negro, queda pendiente la compleja separación de la rusófila Transnistria de Moldavia (http://www.alfredojalife.com/?p=1092 ) y que ostenta una presencia de mil 200 soldados rusos.

En medio del gran brillo mediático de Vlady Putin, que reconoce hasta el Financial Times (17/4/14), el eclipsado premier Dimitry Medvediev ha tenido el tiempo de reaparecer y anunciar la creación de una «zona libre económica en Crimea», la cual, a mi juicio, pudiera conectar gran parte de la costa norte del mar Negro: desde el circuito Transnistria/Odesa pasando por Crimea hasta Sochi/Abjasia (http://www.alfredojalife.com/creacion-de-una-zona-economica-especial-en-crimea/ ).

Poco se ha manejado el dramático giro geopolítico del proceso en Egipto con su acercamiento a Rusia (http://voiceofrussia.com/radio_broadcast/no_program/271262591/ ) cuando el candidato presidencial, el general Sisi, es apuntalado por Arabia Saudita, que fue tratada con guantes de seda durante la conferencia por televisión de Vlady Putin.

Lo real es que Arabia Saudita cada día se aleja más de Estados Unidos, en la medida en que se acerca a Rusia y a China.

La geopolítica/geoeconomía del mar Negro no es tan lineal y trasluce hipercomplejidades de varios niveles, y tampoco se puede soslayar el papel preponderante de Turquía –donde ha sido relegido el primer ministro Erdogan–, que es muy dependiente tanto del gas ruso como del iraní.

Y aquí entra en juego la trascendente conectividad de las interacciones geoeconómicas mediante la llave de Turquía –paradójicamente miembro extraño de la OTAN simultáneamente rechazado por la UE–, para la salida de Rusia del mar Negro al mar Mediterráneo, lo cual, en la era del fin del petróleo barato, puede ser paliado por las exportaciones del gas ruso.

El mar Negro sufre hoy su enésima transformación histórica.

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

 

Con información de :La Jornada

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Blackstone y Rothschild, ganan con tragedia de Malaysia Airlines – Por Alfredo Jalife-Rahme

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En la era tripolar geoestratégica del «mundo post Crimea» entre Estados Unidos, Rusia y China, es imperativo contrastar la avasallante desinformación de «Occidente» mediante la imprescindible consulta del portal multimediático ruso Russia Today (22/3/14).

Como suele suceder en los «accidentes» misteriosos, la insólita desaparición del avión del vuelo MH 370 de Malaysia Airlines –cuya explicación no satisface a nadie, menos a la mayoría de los afectados chinos– ha provocado infinidad de interpretaciones, algunas descabelladas y otras perturbadoras.

Mientras arreciaba la «guerra de sanciones» de Estados Unidos y la Unión Europea contra Vlady Putin, Russia Today publicaba en forma estrujante que «a los cuatro días (¡supersic!) de que el vuelo MH 370 desapareciese, una patente de semiconductores fue aprobada por la oficina de patentes de Estados Unidos» (http://es.scribd.com/doc/215253613/Us-008671381 ). ¿Se desató la «guerra de patentes»?

A juicio de Russia Today, el beneficiado con la patente de semiconductores de marras es Jacob Rothschild, de la polémica cuan legendaria dinastía bancaria.

La patente estaba compartida entre cinco titulares con 20 por ciento cada uno: la empresa Freescale Semiconductor, con sede en Austin (Texas), y los otros cuatro oriundos de la ciudad de Suzhou (China) son empleados de la empresa texana, quienes se encontraban a bordo del extraviado avión.

El portal ruso señala que «si el titular de la patente muere, los demás titulares compartirán equitativamente (sic) los dividendos de la persona fallecida, siempre y cuando no se dispu­te en su testamento». «Desaparecidos» y/o «muertos» los cuatro copropietarios chinos de la patente, por tanto «quien quede con vida consigue 100 por ciento de la patente», como sucedió en este caso con la texana Freescale Semiconductor, que pertenece a la controvertida empresa invisible Blackstone, cuyo propietario es el banquero israelí-británico Jacob Rothschild (http://actualidad.rt.com/actualidad/view/123046-rothschild-hereda-patente-semiconductores-avion-malasio ).

Los «inventores» y «aplicantes» fueron los cuatro chinos «desaparecidos» y el «asignado» nada menos que Freescale Semiconductor. ¡Vaya suerte!

Destaca en forma inquietante la identidad invisible de Blackstone y su interconectividad con BlackRock y Evercore Partnership las que, coincidentemente, se encuentran detrás de la privatización de Pemex (http://www.jornada.unam.mx/2013/12/11/opinion/026o1pol ).

Resalta que Blackstone gestó a Black­Rock http://es.scribd.com/doc/190771679/Ralph-S, dirigido por el israelí-estadunidense Larry Fink (http://dealbook.nytimes.com/2014/01/23/lessons-from-blackstone-for-blackrock/?_php=true&_type=blogs&_r=0 ). Más allá de la interconectividad cupular de Blackstone/BlackRock/Rothschild/GeorgeSoros/Scotia bank/Evercore Partnership/Protego http://es.scribd.com/doc/190772197/C-Financiero2 con Kissinger Associates y la polémica aseguradora AIG (http://www.muckety.com/American-International-Group-Inc/5000105.muckety ) que preside el israelí-estadunidense Maurice Hank Greenberg (http://www.sourcewatch.org/index.php/Blackstone_Group), vale la pena escudriñar la identidad empresarial de Freescale Semiconductor.

Resulta extraño que entre los 239 pasajeros, «20 pasajeros eran empleados del Pentágono», además que «cuatro pasajeros tenían pasaportes apócrifos».

Por encima de las inevitables conjeturas, lo relevante radica en la profesión en electrónica de los 20 empleados del Pentágono muy versados en el arte de la «guerra electrónica» para evitar los sistemas de radares militares (http://www.examiner.com/article/malaysia-jet-hidden-by-electronic-weaponry-20-ew-defense-linked-passengers ).

Curioso: de los 20 empleados «desaparecidos» de Freescale Semiconductor, 12 eran oriundos de Malasia y ocho de China.

Freescale Semiconductor se jacta de que sus productos tienen aplicaciones en comunicaciones en el campo de batalla; avionics; guía de misiles; guerra electrónica e identificación de amigo o enemigo.

La polémica empresa texana fue una de las primeras de semiconductores en el mundo que inició como una división de Motorola, de la que luego se separó para ser adquirida en 2006 por Blackstone (de los Rothschild), el omnipotente Grupo Carlyle y TPG Capital.

Grupo Carlyle ostenta la titularidad del nepotismo dinástico de los Bush, de Frank Carlucci (ex consejero de Seguridad Nacional y ex secretario del Pentágono), del ex premier británico John Major, y cuyo representante en México es el polémico Luis Téllez Kuenzler, hoy a cargo de la bolsa, donde han sucedido varias interrupciones extrañas de las cotizaciones (http://www.muckety.com/Carlyle-Group/5000357.muckety ).

TPG Capital es una poderosa firma de inversiones con sede en Fort Worth (Texas) que preside el israelí-estadunidense David Bonderman, quien se excede en extravagancias como el haber pagado 7 millones de dólares a los Rolling Stones para celebrar su cumpleaños número 60, en 2002.

Freescale Semiconductor se especializa en la «guerra electrónica» y su «tecnología furtiva» (“cloak technology”) usa estrategias de «contramedidas electrónicas basadas en radares» (ECM): 1) interferencia del radar; 2) modificaciones de los objetivos y 3) el cambio eléctrico de las propiedades del aire.

Según The Daily Beast, un ataque israelí contra Irán iría más lejos que los conocidos bombardeos de aviones y probablemente desplegaría una «guerra electrónica» contra todo el sistema eléctrico del país persa, su Internet, su red de celulares y las frecuencias de emergencia para bomberos y policías.

The Daily Beast asevera que «Israel ha desarrollado una arma capaz de mimetizar la señal de mantenimiento de celulares», que «detiene efectivamente las transmisiones» (http://www.thedailybeast.com/articles/2011/11/16/israel-s-secret-iran-attack-plan-electronic-warfare.html ). En la pasada década, «Israel ha acumulado un amplio espectro de armas de alta tecnología de un valor multimillonario que le permitiría atascar, cegar y ensordecer las defensas de Teherán en caso de un bombardeo aéreo preventivo».

Más aún: existe una «nueva tecnología furtiva» que «torna a los aviones invisibles a los radares y los oculta a los ojos humanos», mientras el «camuflaje de alta tecnología» puede crear campos electromagnéticos, según expone military.com

China acusa a Estados Unidos de una escalada de ataques hacking (http://www.shanghaidaily.com/national/China-points-finger-at-US-as-hacking-attacks-soar/shdaily.shtml ), al unísono de que Pekín y Washington aceleran la carrera armamentista para la «tecnología de ocultamiento» de los aviones invisibles (http://www.foxnews.com/tech/2013/12/17/invisible-airplanes-chinese-us-scramble-for-cloaking-tech/ ).

La poderosa empresa bélica británica BAE Systems (http://www.muckety.com/BAE-Systems-Inc/5009237.muckety ) –vinculada al NSA, a Seguridad del Hogar y al ominoso Wilson Center (http://es.scribd.com/doc/190331938/l-Hamilton ), expuesta en el pestilente escándalo «Al-Yamama», posee el programa adaptiv, que tiene como objetivo «ocultar los vehículos motorizados», extensivo a barcos y helicópteros.

¿Detrás de la «caja negra» del vuelo MH 370 se encuentra la dupla financiera lúgubre de Blackstone/BlackRock de los Rothschild?

Con información de : La Jornada

Don Alfredo Jalife-Rahme
Por Don Alfredo Jalife-Rahme

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Dilema shakespeariano de Obama: ¿guerra fría contra Rusia o China?- Por Alfredo Jalife-Rahme

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Hoy el «nuevo muro» entre Washington y Moscú se recorrió de Berlín a Kiev: al borde de la balcanización entre la parte «occidental» (eurófila) de Ucrania y su parte «oriental» (rusófila), cuando la superestratégica Crimea ha retornado a la «madre patria» rusa.

Después de su sonoro fracaso en Crimea, con su política de asfixiante cerco a Rusia y su pretendido «cambio de régimen» con disfraz «democrático» en Moscú, Zbigniew Brzezinski comenta en Twitter (19/3/14): «Si Occidente apoya, Ucrania libre (sic) puede sobrevivir (sic). Si no lo hace, Putin puede desestabilizar toda Ucrania».

El fulminante revire del zar geoestratégico global, Vlady Putin, tiene hoy a la parte «oriental» en jaque con su exquisito movimiento de ajedrez en Crimea, que colocó a la defensive a Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter, íntimo de Obama y connotado rusófobo, quien tendió la letal trampa jihadista a la URSS en Afganistán que, por sus metástasis, derrumbó el Muro de Berlín y mutiló al imperio soviético.

Los ciudadanos de Estados Unidos y Gran Bretaña no desean más aventuras bélicas en Siria ni en Ucrania, cuando sus multimedia se olvidan de las bravatas atómicas de John McCain, quien goza la menor aceptación como senador, y explotan una amenaza de Dmitry Kiselyov, presentador de la televisión Rossiya-1, quien espetó que Rusia podría «convertir a Estados Unidos en ceniza radiactiva» (http://news.yahoo.com/state-tv-says-russia-could-turn-us-radioactive-212003397.html ).

Sí existen líneas rojas, no sólo de Estados Unidos, sino también de Rusia, lo cual es susceptible de desembocar en una guerra nuclear de «destrucción mutua asegurada» (MAD, por sus siglas en inglés), cuando las «cenizas radiactivas» serían «mutuas».

Un editorial del rotativo chino Global Times (http://www.globaltimes.cn/NEWS/tabid/99/ID/849399/Putin-faces-war-of-attrition-with-West.aspx ) comenta que las sanciones, de corte sado-masoquista, para lastimar la economía de Rusia, «señalarán el grado de determinación de Occidente para contener a Rusia», cuando Putin «ha mostrado su dedicación para asegurar los intereses de Rusia, que han impresionado al mundo entero (sic)».

El rotativo considera que Obama no ha tomado aún «una decisión final en la forma de contener a Rusia estratégicamente», cuando “Putin despedazó las ofensivas (¡supersic!) de Occidente en el este de Europa, que empezaron al final de la guerra fría”.

Hoy «el límite estratégico entre Rusia y Occidente está siendo redefinido»: Rusia, «estrangulada durante un largo periodo, ha acumulado demasiada fuerza para lanzar una contraofensiva» y puede «enfrentar una guerra de desgaste con Occidente».

El rotativo chino tampoco se hace ilusiones y sentencia que «la fuerza de Rusia es limitada (¡supersic!). Ni tiene la fuerza nacional de la anterior URSS ni la ayuda del Pacto de Varsovia. Si Occidente está determinado a emprender una confrontación prolongada (sic) con Moscú, Rusia sufrirá desafíos sin precedente». Sin duda. Pero es mucho mejor que el «cambio de régimen» preprogramado de Estados Unidos en Moscú.

Su pronóstico es adverso: las «sanciones económicas desembocarán en una situación perder-perder. Occidente compartirá el peso de las pérdidas económicas, mientras Rusia estará sola» (¡supersic!), cuando «la estabilidad de Rusia no está garantizada».

Por lo pronto, «Moscú le ha dado a Occidente y a sus seguidores una lección, obligándolo a reconsiderar el papel de Ucrania en Europa» y aconseja que «Putin debe dejar algún espacio para que Occidente se retire en una manera elegante, lo cual maximizará los intereses de Rusia». De acuerdo.

El editorial chino arguye que «Occidente se percató que ha perdido la batalla por Crimea», que «puede ser una victoria para Moscú o el inicio de una confrontación sin fin entre Rusia y Occidente».

Juzga que a Putin le conviene «mantener el pleito en baja (sic) intensidad, que se acomode a los intereses de largo plazo de Rusia».

El editorial no se jacta que el gran triunfador resultó China (a mi juicio, junto a Irán e India), lo cual expresa sin tapujos el investigador geoestratégico Artyom Lukin: “el triunfador en Ucrania… es China” (http://www.fpri.org/articles/2014/03/ukraine-and-winner-china ).

Juzga que las sanciones de Occidente contra Rusia «empujarán inevitablemente a Moscú a los brazos de Pekín», lo cual «incrementará la probabilidad de que sus políticas se alíneen frente a Occidente», lo cual, a su vez, «reforzará las posiciones estratégicas de China en Asia».

China «se sentirá más confiada en su rivalidad con Estados Unidos para su primacía en la región Asia/Pacífico, después de haber adquirido a Rusia como una zona estratégica segura en su espalda, así como un acceso privilegiado a su abundante energía, a su base de minerales y a sus tecnología militar avanzada», a juicio de Artyom Lukin, en la visita de Putin a China en mayo «será muy visible cuando los eventos de Ucrania ayudarían a concretar el proyectado gasoducto de Rusia a China».

No soslaya que los comentarios de la prensa oficial china son «simpáticos a Moscú», al enfatizar la «determinación de Putin para proteger los intereses de Rusia y los ciudadanos rusófilos», mientras los ciudadanos chinos expresan su admiración (¡supersic!) por Putin y su desafío a Occidente en portales como Weibo.

Artyom Lukin aduce que existe una «probabilidad cero (sic) para que Pekín apoye cualquier castigo político y económico en contra de Moscú»: algo así como una «neutralidad benevolente» de China con el Kremlin.

Cita a «algunos estrategas de Estados Unidos quienes lamentan que una presión excesiva (¡supersic!) de Occidente puede alterar el equilibrio geopolítico al empujar a Rusia más cerca de China».

Artyom Lukin arguye que ahora Estados Unidos se encuentra en una posición delicada para confrontar a dos grandes potencias en Eurasia en forma simultánea y «tendrá que decidir cuál región es más importante a sus intereses: la Europa oriental post soviética (cuyo corazón es Ucrania) o Asia oriental».

Considera que una batalla sin compromisos en Ucrania oriental de Estados Unidos contra Rusia, «en 10 o 15 años puede significar la pérdida de Asia oriental».

Concluye en forma optimista que la «presente situación en Ucrania no resultará en una guerra, pero puede convertirse en un paso mayor hacia la transformación del orden internacional a una bipolaridad confrontativa» entre «Occidente, encabezado por Estados Unidos, frente al eje China/Rusia», lo cual se subsume en mi tesis del «G-7 frente a los BRICS» (ver Bajo la Lupa, 16/3/14): el nuevo «muro de Kiev» de la bipolaridad metarregional.

Si no malinterpreto a Artyom Lukin, Rusia exhorta a Occidente a la cesión de «Ucrania oriental» a cambio de no arrojarse a los brazos de China y, por extensión, a los BRICS e Irán.

Mientras Michelle Obama llega con sus hijas a una visita de siete días a Pekín, por invitación de la esposa del mandarín Xi, no hay que soslayar la búsqueda de Zbigniew Brzezinski de un acercamiento de Estados Unidos con China para castigar a Rusia, como sucedió con Nixon hace 43 años.

Entramos a la «teoría de juegos», con tres rivales geoestratégicos, de característica no lineal hipercompleja.

Obama se encuentra ante el shakespeariano dilema geoestratégico de su vida: ¿quién será el máximo competidor geopolítico de Estados Unidos: Rusia o China, o los dos?

Don Alfredo Jalife-Rahme
Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de : La Jornada

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«Celebrando» el 11 de septiembre: (armemos el rompecabezas…)

Obama y el factor Putin
Obama y el factor Putin

Este miércoles se cumple el duodécimo aniversario de los mega-ataques terroristas contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington DC, lo que marcó el inicio de la “Guerra Global contra el Terrorismo” liderada por Estados Unidos y el Reino Unido.

Hoy, aquella justificación inicial para ir a la guerra ha quedado debilitada y necesita ser reforzada. La actual crisis en Siria ha colocado a los Dueños del Poder Global en un brete. ¿Estarán considerando alguna «celebración» inimaginable duplicando -incluso triplicando- su apuesta para generar una guerra de alcances mundiales? ¿Una suerte de «11 de septiembre, 2ª. Edición»?

Tratemos de comenzar a armar este rompecabezas…

El enfrentamiento por Siria

La reunión del G20 que juntó a los líderes clave en torno a la crisis de Siria –los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas– en San Petersburgo la semana pasada, pareció ser la última oportunidad para el mundo de evitar una confrontación mayor.

No pudo llegarse a ningún acuerdo de paz debido a la intransigencia estadounidense cuyos gobernantes se encuentran bajo la presión extrema de las estructuras de poder sionista para que lancen un ataque contra Siria e Irán, pase lo que pase.

Pero, contrariamente a lo ocurrido en Irak y Libia, esta vez no habrá manera de lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU le entregue a EE.UU., Reino Unido y Francia un cheque en blanco para atacar a Siria, pues Rusia (y China) simplemente les han trazado una línea roja muy clara, y no tolerarán que la misma sea sobrepasada.

De manera que el presidente Barack Obama está ante un grave dilema: si pierde el apoyo del Congreso se verá forzado a dar un paso atrás, convirtiéndose en un presidente muy débil . Si el Congreso lo apoya y él ordena un ataque militar contra Siria, ya sabemos que el presidente Vladimir Putin ha dicho que Rusia apoyará a Siria militarmente. Sólo Dios sabe entonces que ocurrirá luego que caigan los primeros misiles norteamericanos sobre Damasco.

Éstas parecían ser las únicas opciones hasta que el Secretario de Estado de EEUU John Kerry desafió públicamente a Bashar al-Assad a “entregar sus armas químicas, respondiendo “¡Sí, cómo no. Haremos exactamente eso…”

¡¡Los halcones en EEUU e Israel deben estar caminando furiosos por las paredes!!

¿Avalará el Congreso esta guerra?

La opinión pública norteamericana parece estar en contra de acciones apresuradas y sólo aceptaría que se ataque si existe un claro mandato de las Naciones Unidos avalándolo. Pero el secretario general de la ONU, Ban-ki-Moon, ya dijo que las conclusiones de la investigación llevada a cabo en torno al horrendo ataque con armas químicas en el barrio Ghorta de Damasco que determinará si los responsables fueron fuerzas gubernamentales de Bashar al-Assad o terroristas apoyados por las potencias occidentales, recién se conocerán dentro de un par de semanas.

Agreguemos ahora la novedad del proceso disparado por Rusia de entrgar las armas químicas sirias a observadores internacionales y, ¡todo el proceso que busca atacar a Siria ahora podría desarticularse en pocas semanas!

En verdad, la “ventana de oportunidad” para entrar en guerra contra Siria parece estar cerrándose rápidamente.

Esa demora podría enfriar aún más al Congreso y a la opinión pública contra cualquier aventura bélica. Para colmo de males, para los intervencionistas cualquier informe auténticamente imparcial de la ONU bien podría terminar en catástrofe si el mismo concluyera que los terroristas rebeldes son los responsables de este ataque, y no a Al Assad como Obama y sus amigos desean.

¿No fue acaso un reportero de la agencia AP, Dale Gavlack, quién obtuvo declaraciones de uno de los grupos insurgentes indicando que aquella terrible matanza se debió ya no a un ataque sino a un accidente que sufrieron cuando manipulaban incorrectamente armas químicas provistas por el jefe de inteligencia de Arabia Saudita, Bandar bin Sultan? ¡Muy comprometedor!

Todo venía tan bien luego que la comisión de relaciones exteriores del Congreso norteamericano votara a favor de la intervención en Siria, empujados por la enorme presión ejercida por lobistas halcones como los senadores John McCain (Republicano por Arizona) y Lindsey Graham (Republicano por Carolina del Sur). La resolución emitida al respecto dice que sería política estadounidense “cambiar el ritmo en el campo de batalla sirio”.

Otro halcón intervencionista, el senador Ron Johnson (Republicano, Wisconsin), recomendó que «…si vamos a entrar allí militarmente, si vamos a golpearlos, entonces ¿porqué no darles una trompada que los deje knock-out?»

¡Qué contratiempo para los neoconservadores que gritan “¡Israel Primero!” Especialmente al ver que justo los rusos le terminaron dando una salida de escape a Obama ante su terrible disyuntiva de tener que elegir entre un Guerra Sionista (¡otra más!) y la Paz Mundial…

Pregunta: ¿Se quedarán tranquilos los neoconservadores, AIPAC, el poderosos Lobby pro-Israel, los halcones como McCain y Graham, o aguardarán alguna nueva y mejor oportunidad para seguir peleándola? ¿O decidirán fabricar una oportunidad semejante?

Quizás no tengan otra opción que seguir peleando. Si no, EEUU y el Reino Unido habrán perdido otra enorme porción de credibilidad global, lo que equivale a una derrota ante Rusia (y China) que saldrán victoriosos ante los ojos del mundo.

No, no… Eso claramente no es aceptable… La alianza EE.UU./Reino Unido/Francia/Israel está totalmente decidida a ir a la guerra de una manera u otra. Y si «una» manera no funciona, bueno… entonces habrá que buscar esa «otra» manera para hacerlo…

«Otra» manera de ir a la guerra…

Aquí es donde necesitamos empezar a armar parte del rompecabezas. Al menos algunas que luego nos permitirán identificar otras partes que, si se ensamblan correctamente en los días y semanas por venir, bien podrían deparándonos una imagen correcta de la Realidad de toda esta compleja situación. Veamos algunas piezas clave:

Pieza No. 1: Aniversario del 11 de septiembre. Claramente un día terrible cargado de gran y justificada emotividad que nos impone profunda meditación.

Aquello sirvió de justificación original para atacar a Afganistán, Irak, Libia y, hoy, Siria. Pero también sirvió para desenmascarar al presidente George W Bush como un mentiroso serial por haber invadido Irak en 2003 debido a un inexistente arsenal de armas de destrucción masivas, admitiendo luego que no existía conexión alguna ente Saddam Hussein y los ataques del 11 de septiembre…

Si la histeria estadounidense sobre armas nucleares de destrucción masiva en Irak dio resultado en 2003, una década después una nueva histeria estadounidense sobre armas químicas de destrucción masiva en Siria no dará el mismo resultado, salvo que ….

¡Salvo que ocurra algo realmente grande, dramático, horrendo y convincente!

Pieza No. 2: Carolina del Sur. ¿Carolina del Sur? Sí, el estado de Carolina del Sur del que es oriundo el senador halcón Lindsey Graham, quien junto a John McCain viene bregando ante el Congreso por un ataque a Siria. Graham es miembro del comité del senado para las fuerzas armadas.

Resultan interesantes algunas extrañas declaraciones que el 3 de septiembre hizo Graham a la cadena CBS en su estado natal sobre Siria, en las que enfatizó que «si no hay una respuesta estadounidense tendente a bloquear a Irán en su desarrollo de armas nucleares, entonces en manos de terroristas esas armas nucleares podrán resultar en que se arroje una bomba sobre el Puerto de Charleston (Carolina del Sur)». Enfatizó su mensaje agregando que «las situaciones en Siria e Irán en Oriente Medio están entrelazadas».

Pieza no. 3: ¿Se están reposicionando bombas atómicas? Ese mismo 3 de septiembre, el periodista independiente Anthony Gucciardi, de EE.UU. reveló algunas noticias preocupantes en su sitio Storyleak.com referidas a una supuesta «alta fuente militar dentro de las fuerzas armadas que confirma que la base de Dyess de la fuerza aérea en Texas, se encontraba activamente desplazando ojivas nucleares a la costa este de los EEUU», aparentemente a Carolina del Sur.

Quizás esto pudiera descartarse como descabellado de no ser por ciertos antecedentes preocupantes de esta clase, notablemente el incidente ‘Lanza Torcida’ (‘Bent Spear’) ocurrido el 29 de agosto de 2007 en las bases de la fuerzas aérea Minot y Barksdale en los EE.UU., luego que seis misiles ACM crucero tipo AGM-129, cargados con ojivas nucleares W80-1 de potencia variable «desaparecieron» durante 36 horas «debido a un error».

Muchos observadores creen que, en verdad, se trató de una tentativa fallida de los neoconservadores de Bush y Cheney de hacerse con algunas bombas nucleares para su «uso especial» que, afortunadamente, fueron conjurados cuando alguien filtró la noticia a la prensa …

Pieza No. 4: Pedido por la paz sin precedentes del Papa Francisco. De acuerdo: se trata de un nuevo papa que tiene un estilo muy personal y particular, pero admitamos que hay pocos antecedentes en estos tiempos violentos que vivimos en que el Vaticano adopte una acción tan proactiva ante una inminente guerra, llamando a un Día de Oración por la Paz el 7 de septiembre, que tuvo altísimo perfil global.

A su vez, el papa Francisco despachó una misiva a los líderes del G20 específicamente oponiéndose a un ataque unilateral estadounidense y francés contra Siria, diciendo que ello «empeorará la masacre, aumentará los odios y luego no habrá manera de limitar la violencia una vez desatada».

Apuntó un dedo acusador señalando que los hombre «hemos perfeccionado nuestras armas pero nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles las razones para justificarnos, y como si fuese una cosa normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte».

El papa Francisco dejó un mensaje de extrema preocupación al decir que «la guerra siempre es una derrota para la humanidad…En la querida nación Siria, en Oriente Medio, en todo el mundo, recemos por la reconciliación y la paz» . Ante tales palabras cargadas de dramática preocupación, ¿tendrá el Vaticano alguna información que el resto de la humanidad (aún) no conoce en su totalidad, por lo que procura algunas acciones de último momento para detener la locura de esta guerra?

Pieza No. 5: El 11 de septiembre se ha transformado en un talón de Aquiles para Estados Unidos y los Dueños del Poder Global que controlan ese desdichado país. Crecientes sectores de la opinión pública comienzan a comprender que indudablemente hubo algo muy extraño, oscuro y escalofriante detrás de aquel 11 de septiembre, que nada tiene que ver con la versión oficial de los hechos. Lo mismo respecto a otros ataques terroristas similares, como el de Londres del 7 de julio de 2005 que ayudaron a mantener avivada la llama de «la Guerra Global contra el Terrorismo».

El concepto de ataques de «Bandera Falsa» se viene debatiendo y entendiendo cada vez más claramente en todo el mundo, lo que representa un gravísimo peligro para sus perpetradores dentro y fuera de los gobiernos. Cuando se los aborda con una perspectiva histórica en torno a eventos clave de la historia del último siglo, nos brindan una visión muy diferente desde “detrás del telón” de fechorías inconfesables que han disparado grandes guerras y matanzas. Esta mayor concientización está erosionando rápidamente la efectividad de los ataques de tipo Bandera Falsa, con lo que ahora los poderosos deben actual rápidamente.

Pieza no. 6: Presión sionista. Según informáramos en un reciente artículo publicado en RT, la paciencia de Israel con todo esto se está agotando, lo que representa muy malas noticias para Obama, para el Congreso de EE.UU., para los militares estadounidenses y para todo el mundo.

Para poder entender por qué, entendamos que mientras una mirada superficial sobre la política mundial puede hacernos creer que EE.UU. maneja a discreción amplias partes de este infeliz planeta, una mirada más profunda nos permitirá descubrir que en realidad es el lobby pro-Israel el que controla a la política exterior norteamericana. He ahí el quid de la cuestión.

Pieza no. 7: ¡Obama es simplemente perfecto! Quienes hoy se esfuerzan por ingenierizar esta nueva guerra tienen la enorme ventaja de no tener que lidiar con la incómoda carga de un presidente neoconservador impresentable como George W Bush (o como hubieran sido John McCain o Mitt Romney si le hubieran ganado las elecciones a Obama).

No. Los neoconservadores hoy tienen la ventaja de que un Demócrata ocupe la Casa Blanca quien obviamente no tiene un perfil neoconservador: para empezar, claramente no es un «WASP» (de las siglas en inglés de blanco, anglosajón, protestante) al estilo Bush y Clinton; no proviene de una familia del Establishment, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz y…. ¡es un fanático de ir a la guerra contra Siria e Irán!!!

Encima, Obama es totalmente controlable y descartable, pues a su debido momento será muy fácil echarle todas las culpas cuando las cosas empiecen a ir muy mal para EE.UU. Mirándolo bien, ¡Barack Obama es absolutamente perfecto!

Pieza No. 8: ¿Qué pasaría si…? – Todos los juegos de guerra se basan sobre la metodología de elaborar escenarios potenciales de conflicto, que parten de la premisa de preguntarse: «¿Qué pasaría si…?»

Por ejemplo, ¿qué pasaría si China bloqueara a EE.UU. en el Pacífico? ¿Qué pasaría si Rusia le cortara el gas a Europa en pleno invierno? ¿Qué pasaría si un artefacto nuclear fuera detonado en un futuro cercano en algún lugar de los Estados Unidos? Sobre Charleston, Carolina del Sur, por ejemplo…

Claramente una conclusión demasiado simplista pero puede que todo estos forme parte de un crescendo de guerra psicológica ingenierizada para preparar a la opinión pública para una histeria belicistas si los Dueños del Poder Global decidieran realizar algún necesario (para ellos)ataque de Bandera Falsa para promover sus objetivos. ¿Adónde? Vaya a saber: en territorio estadounidense quizás; o contra algún interés norteamericano en otra parte del mundo; o contra algún aliado clave…

¿Será que el mensaje de los neoconservadores que debemos leer entre líneas es que necesitan de un nuevo “ataque” de Bandera Falsa que haga que el 11 de septiembre parezca un juego de niños en comparación, lo que les aportaría su tan anhelada guerra en Siria, Irán y mucho, mucho más?

Si algo así ocurriera, igual que el 11 de septiembre de 2001, inmediatamente los gobiernos occidentales y sus obedientes multimedios globales nos dirán “quiénes tienen la culpa” de semejante ataque.

En 2001 fue Osama bin Laden y Al-Qaeda lo que les permitió justificar guerras inmediatas contra Afganistán y todo el mundo musulmán. Un ataque terrorista con armas nucleares en suelo estadounidense conformaría una «prueba más que suficiente» de que fue perpetrado por esos espantosos iraníes en connivencia con los sirios, respaldados por los rusos (y los chinos), y veremos como la «Guerra Global contra el Terrorismo» se intensificaría rápidamente hasta el estado de una guerra cuasi-total.

Entonces veremos cómo harán estallar a Siria por los aires, borrarán a Irán del mapa, se enfrentarán al Oso Despertado y hasta harán que FEMA meta presos a todos aquellos patriotas estadounidenses armados, que insisten en pensar con sus propios cerebros y no el de Washington o Nueva York…

Puede imaginarse toda una cuidadosa escenificación planetaria emanada desde usinas de guerra psicológica a través de declaraciones gubernamentales, flashes informativos, impactantes notas periodísticas, y los consabidos «análisis» transmitidos las 24 horas por CNN, FoxNews, ABC-CBS-NBC, BBC, New York Times, Telegraph, Washington Post, TV5 France, etc…

Claramente, viviríamos un nuevo y terrible capítulo de la novela “1984” de George Orwell…

Sigan sintonizándonos: hay más piezas del rompecabezas en camino…

Por Adrian Salbuchi

Adrian Salbuchi es analista político, autor, conductor del programa de televisión “Segunda República” por el Canal TLV1 de Argentina. Fundador del Proyecto Segunda República (PSR).

 Con información de RT

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