Investigando los orígenes de la lengua árabe

Sheikh Dr. Sultan bin Muhammad Al Qasim

En Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), 3 mil lingüistas se han dedicado durante años a documentar los orígenes de las palabras en árabe; los primeros avances se han recopilado en 17 volúmenes de un Corpus lingüístico.

La lengua árabe, cuyo alfabeto data desde el año 400, no sólo es un misterio para las personas de occidente, sino también para sus propios hablantes, quienes por primera vez han emprendido la titánica tarea de rastrear los orígenes y evolución de sus palabras a través de los siglos.

Tres mil lingüistas, financiados por el Sheikh Dr. Sultan bin Muhammad Al Qasimi, gobernante de Sharjah, el Emirato Cultural por excelencia de los Emiratos Árabes Unidos, han estado trabajando desde hace cuatro años y medio en documentar la historia de la lengua árabe, explica Mohamed Al Safi Mosteghanemi, Secretario General de la Academia de la Lengua Árabe de Sharjah.

Hasta ahora, se han analizado tan sólo cinco letras del alfabeto árabe (que cuenta con 28 letras en total): hamza (ء), ba (ب), ta (ت) tha (ث) y jeem (ج). El resultado de esta “excavación” lingüística se ha traducido en los primeros 17 volúmenes del “Corpus histórico de la Lengua en árabe” (“Historical Corpus of the Arabic Language”).

El hacer este Corpus podría compararse con una hazaña arqueológica: el estudio ha creado una base de datos a partir de 20 mil libros en árabe, manuscritos, documentos históricos, antiguas inscripciones e incluso hallazgos arqueológicos que datan del siglo III, antes del Islam.

“La lengua árabe es tan vasta, profunda y rica que no hace que esta sea una tarea fácil de lograr. Este proyecto sería imposible lograrlo si una sola persona lo trabajara, es por eso que es una colaboración con múltiples instituciones, académicos, lingüistas de Sharjah y de todos los Emiratos y la región; todos ellos pueden traer a la vida a este proyecto masivo”, explica Mohamed Al Safi Mosteghanemi.

El experto explica que, debido a que la lengua árabe es un campo de estudio muy extenso, se requiere el apoyo de la tecnología en el proceso para poder llevarlo a cabo. En este caso, el uso de Optical Character Recognition (OCR), una herramienta que permite a la computadora identificar los caracteres, la digitalización de documentos, su almacenamiento en una biblioteca digital, son las herramientas tecnológicas que han facilitado el desarrollo del proyecto.

La cuestión es que, debido a la caligrafía, las letras varían su forma dependiendo de su posición en una palabra. Por ejemplo, la letra “a” no se ve igual al inicio de una palabra, que en medio o al final de otras, explica el traductor. La tecnología OCR ayuda a ubicar las letras entre las diferentes formas de las palabras, las cuales están escritas con diferentes estilos de fuente a lo largo de la historia (desde manuscritos hasta panfletos impresos).

De acuerdo al Secretario general de la Academia de la Lengua Árabe de Sharjah, la principal diferencia entre este diccionario y un diccionario ordinario en árabe, es que el Corpus documenta la historia del significado de la palabra y sus usos en su propio contexto.

“La compilación de documentos ha permitido ver a detalle la evolución del lenguaje árabe. Ver cómo se ha ido transformando una palabra y bajo qué contexto. Por ejemplo, la palabra ‘estrategia’, no existió en la antigüedad; documentando los orígenes de esta palabra, aunque sean relativamente nuevos, es de 1800, uno puede trazar cómo adquirió su significado”, explicó el especialista.

El “Corpus histórico de la Lengua en árabe” muestra el desarrollo de frases en árabe, contiene listas de palabras en desuso y explica el por qué se dejaron de usar. También se exponen las influencias del árabe en otras lenguas, como el hebreo.

“Este proyecto es algo que la gente ha esperado desde hace como 80 años”, destacó Mohamed Al Safi Mosteghanemi.

Por Frida Juárez
Con información de El Universal

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Muere Sabah Fakhri, la voz que le cantó a Siria durante 70 años

Sabah Fakhri

Se apagó la luz de la música en el Levante mediterráneo. Así se ha descrito la muerte de Sabah Fakhri, el popular cantante de música tradicional siria que iluminó varias generaciones árabes durante 70 años. A los 88 años y a causa de muerte natural, Fakhri murió el martes 2 de Noviembre en un hospital de Damasco. “Su corazón dejó de latir”, declaró su hija Anas: “No sé qué decir. Es una gran pérdida para el arte sirio”.

Las redes sociales se han volcado de expresiones de lamento y de cariño hacia el reputado cantante, publicados tanto desde Siria como desde alrededor del mundo. “Su interpretación de ‘Ya Mal al-Sham’, una canción sobre la capital de Siria, a menudo se toca en reuniones nostálgicas de expatriados sirios que cantan imitando el característico movimiento de la mano del Sr. Fakhri”, escribió Sara Dadouch, periodista siria afincada en Beirut que ejerce de corresponsal para The Washington Post cubriendo Líbano y Siria. “Cada vez que suenan sus canciones, las manos comienzan a agitarse, los ojos se llenan, los pies se mueven. Él era nuestro hogar”, escribía la propia Dadouch en su cuenta personal de Twitter.

Nacido el 1933 e hijo de un jeque, Sabah Aby Qaws —así era su nombre real— creció en la ciudad de Alepo, considerada una de las cunas de la música oriental árabe, rodeado de los sonidos que emitían las mezquitas. Uno de sus primeros trabajos fue, precisamente, trabajar de muecín en una de ellas, recitando el canto a la oración en la mezquita al Rawda de su ciudad natal. Décadas más tarde declararía que el canto del Corán es una gran escuela para la actuación y la buena pronunciación.

Atraído por la voz del joven Sabah, el músico Sami al-Shawa se lo llevó de gira musical por todo Siria, donde el aprendiz se construyó un nombre en seguida. Fue entonces cuando Sabah adoptó su nombre artístico en honor al líder nacionalista sirio, Fakhri al-Barudi. En 1948, a la edad de 15 años, ofreció uno de sus primeros conciertos públicos al actuar en el Palacio Presidencial de Damasco enfrente de los entonces presidente Shukri al-Quwatli y del primer ministro Jamil Mardam Bey, anteriores a la dinastía al-Asad.

Todos los obituarios publicados desde el mundo árabe coinciden en recordar el concierto que Fakhri ofreció en Caracas el 1968, en el que estuvo cantando durante 10 horas de forma ininterrumpida, batiendo un Récord Guiness

La combinación de la poesía tradicional con la música lo llevó a erigirse como símbolo de la época dorada de la canción árabe. Fakhri adoptaba versos de antiguos poetas de hasta el siglo X, como Abu Firas al-Hamdani o al-Mutanabbi, y era capaz de cautivar la audiencia durante interminables horas, solo interrumpidas por el canto de la oración a la madrugada siguiente. Todos los obituarios publicados desde el mundo árabe coinciden en recordar el concierto que Fakhri ofreció en Caracas el 1968, en el que estuvo cantando durante 10 horas de forma ininterrumpida, batiendo un Récord Guiness.

Según SANA, el medio público sirio, Fakhri ocupó cargos en entidades artísticas sirias y árabes, siendo el vicepresidente de la Unión de Artistas Árabes y el director del Festival de la Canción Siria. “Mis condolencias a su familia personal y artística, así como a los fans en todo el mundo árabe”, declaró el cantante saudí Sileiman al Manah. Fahed Alnasser, compositor de Kuwait, ha considerado a Fakhri “la melodia de Alepo”, y ha concluido que “la luz de la música se apaga en el Levante”.

Por Joan Cabasés Vega
Con información de El Salto Diario

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