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Rababa (Rabel o Jawzah) – El dulce sonido Sufí

Este instrumento de arco que proporciona un dulce y agradable sonido gracias a sus cuerdas de pelos de caballo y a la caja armónica de coco sobre la cual hay tensada una piel de cabra. Su sonido invita a la relajación. Apropiado tanto para musicoterapia como para música sufí. Jalaluddin Rumi tocaba este instrumento, y su hijo, Sultan Veled, escribió un tratado dedicado al mismo.

Normalmente, la Rababa o Jawzah (en Iraq), tiene un cuerpo pequeño, generalmente redondo (en Siria tiene un bastidor cuadrado a modo de caja de resonancia), cuya parte frontal está cubierta por una membrana de diversos materiales como por ejemplo piel de oveja.

Tiene un largo cuello y cilíndrico y de una a cuatro cuerdas. Se mantiene en posición vertical apoyado en la pierna o en el suelo. Suele tener de una a cuatro cuerdas, según el lugar.

Es un instrumento muy utilizado en la música persa, en la India o en Marruecos, pero en muchos de países árabes donde era tocado tradicionalmente, ha sido desplazado por el violín.

Definiríamos el rabel como un instrumento perteneciente al grupo de los cordáfanos en la sistematización llevada a cabo por Curt Sachs, esto es, instrumento con una cuerda que es el elemento que vibra. Está formado por una caña y un bordón. El medieval solía tener tres cuerdas afinadas en quintas (sol, re, la).



Partes de un rabel

Caja de resonancia: hecha en madera de cerezo, de sauco, de fresno. Se recubre con una piel de cabrito o con una chapa de hojalata.

Puente mástil sin trastes, clavijero

Cuerdas: de tripa, de crines de cola de caballo.

Arco: hecho de madera de avellano o de fresno y con crines de cola de caballo (unas veinticinco).

Origen del rabel

Como opinión generalizada se dice que el rabel es un violín en su forma primitiva, sin embargo éste ya existía y se conocerá antes. Todos los autores parecen estar de acuerdo en que el rabel tiene su origen en Persia. Se le llamó rebáb y con la expansión árabe llegó a Europa y aquí se fue desarrollando y se convirtió en un instrumento de arco (el arco aparece en la Península Ibérica durante el siglo X). El rebáb árabe (en castellano: rabé morisco) surge en AI-Andalus a partir del siglo X. Surge por la aplicación del arco (en 1100), a la mandura (laúd corto dotado de tres cuerdas que se punteaban con un plectro). El rebáb tenía forma de mazo, con la tapa armónica dividida transversalmente en dos partes, con rosetas y con clavijero plano doblado hacia atrás con clavijas laterales; tenía una o dos cuerdas y se tocaba al modo oriental apoyado sobre las rodillas.

La rubaba latina (en castellano: rabé o rabel ; en catalán: rebec)

Parece que surge en el siglo XI como evolución de las gigas. Tenía tapa armónica con rosetas y el clavijero en forma de hoz, con clavijas laterales. Era un instrumento latino-árabe pero se tocaba al modo occidental, apoyado en el hombro o en el brazo. Y «rebec» es el nombre que recibe un instrumento medieval de cuerda con arco, en forma de pera alargada y partida verticalmente, con las tablas de la cara superior planas, con el fondo abombado y el clavijero en forma de barca pequeña y las clavijas al costado. Se extendió por España, Portugal y sur de Francia.

Documentalmente al rabel se le llama giga en la descripción del conquistador de Babilonia en el «Libro de Alexandre» (de mitad del s. XIII), que para R. Menéndez Pidal era «una especie de rabel con tres cuerdas». En la boda de Alfonso XI, en 1328, los juglares tenían el rabé que para M. Pidal «es el primitivo violín, desde mu y antiguo usado por los persas, jorasanles y árabes».

El Arcipreste de Hita, en 1330, cita el rabé morisco que también siguiendo a M. Pidal, «sería una variedad del anterior». Luys de Narváez, en 1538, en el «Libro del Delphin» ya habla del dulzor que al pastor le provoca el tañer su rabel.



Dispersión del rabel por la Península Ibérica

 

      • Asturias (hoy desaparecido, pero se tienen noticias).
      • Santander (Valles de Cabuérniga, Iguña, Polaciones, Campóo, Valderredible)
      • Burgos (Sierra de Pineda: Barbadillo, Río Cabado)
      • Logroño (Valle de Ojacastro).
      • Madrid (eran de juguete y hoy han desaparecido)
      • Toledo (Las Ventas de San Julián, Lagartera)
      • Cáceres (zona limítrofe con la prov. de Toledo)

Casi siempre se juzga que los árabes no traspasaron las montañas cántabras. Sin embargo, observamos que la cultura islámica no sólo penetra en ellas sino que se mantiene viva hasta nuestros días.

Toledo toca el rabel apoyado en el hombro, costumbre, como hemos dicho, occidental, latina, pese a haber sido un fuerte foco de influencia islámica (quizá mitigada siglos más tarde por la autoridad eclesiástica y la corte, que introducen modas europeas).

En cambio, Santander, toca el rabel apoyado sobre las rodillas, en el Valle de Polaciones y sobre el hombro en el de Campóo. Estos dos focos santanderinos, sobre todo el valle de Polaciones, donde se toca apoyado en las rodillas, costumbre oriental, nos podían hacer pensar en la confluencia de dos culturas, árabe por una parte y cristiana por otra. Respecto a la presencia árabe en dicha zona sería necesario un estudio profundo para comprobar cómo llegó hasta allí la costumbre oriental de tañer el rabel (aspecto que habría que comparar con la representación de instrumentos orientales en los Beatos mozárabes).


Bibliografía:  

  • Robert Donington: Los instrumentos de música. Madrid. Alianza Editorial. 1976.
  • Fernando Gomarín Guirado: El Rabel , instrumento músico-folklórico. Santander. Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz, Vol. 11 – 1970.
  • Consolación González Casarrubios: Algo sobre el arte pastoril. Revista Arte y Hogar. Madrid . Octu- bre, 1977
  • M. Lamaña: Los instrumentos medievales. Barcelona.
  • Ramón Menéndez Pidal: Poesía juglaresca y juglares (Aspectos de la historia literaria y cultural de España» Madrid, Espasa-Calpe. Colecc. Austral, 300 – 6a. ed. 1969.

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El museo más antiguo de la historia – Ennigaldi-Nanna

El descubrimiento del primer museo que se conoce, en 1925, reveló que esta práctica tiene sus raíces, al menos, hace 2500 años, puesto que el Museo de Ennigaldi-Nanna data del 530 a.C.

    • El citado museo es el primero que se conoce por la humanidad, y fue descubierto en 1925 por el arqueólogo Leonard Woolley. Cuando excavaba un palacio de Babilonia hace 90 años, dio con una colección de objetos que le llamó la atención.

Entre todos los objetos descubiertos, había cosas de diferentes lugares y tiempos de la humanidad. Además, estaban perfectamente organizados y con etiquetados. Así pues, era evidente que el arqueólogo había descubierto el primer museo conocido por el ser humano.

    • El Museo de Ennigaldi-Nanna se encuentra ubicado en la actual región de Dhi Qar, perteneciente al país de Irak. Sin embargo, en su día era parte del estado de Ur, y se ubicaba en el sureste de un célebre zigurat que recibe el mismo nombre.

Según se ha podido saber, este museo que data del año 530 a.C. Era administrado por la princesa Ennigaldi, hija del último rey del Imperio de Neo-Babilonia, que tiene por nombre Nabonido.

    • Leonard Woolley cuenta en sus libros su sorpresa mientras excavaba en el palacio babilonio en el que descubrió el Museo de Ennigaldi-Nanna. De repente, encontró una piedra del periodo Kassita, con más de 3000 años de antigüedad, una estatua llamada Dungi del año 2058 a.C . y tablillas de arcilla del 1700 a.C. Todo ello hizo que el arqueólogo se preguntase cómo podían encontrarse aquellos objetos de distintas épocas y países en un único lugar que databa del siglo VI antes de la Era Común.

Poco después, Wolley observó que los objetos allí encontrados no tenían un orden cronológico, pero si estaban bien dispuestos y etiquetados. De ahí la conclusión de que aquello era un museo. Resulta curioso descubrir que el ser humano ha tenido pasión por la historia y el coleccionismo desde los orígenes de la civilización.

    • Sabemos que el museo fue construido con el apoyo y el estímulo de su padre, el rey, quien era un anticuario comprometido y coleccionista de artefactos antiguos. Es difícil saber de dónde vino su interés en el pasado, pero podría haber tenido algo que ver con el hecho de que provenía de orígenes humildes que se describían a sí mismos y que solo se sentaba en el trono porque había derrocado a su predecesor. Sin una rica historia real de su propiedad, es posible que Nabonidus haya encontrado un sustituto en la antigua ciudad de Ur.

Con ese fin, el rey emprendió lo que se convertiría en su contribución más duradera a la arqueología, y esa fue la restauración del Gran Zigurat de Ur. Si bien no estamos 100% seguros de qué propósito sirvió esta estructura masiva (la mejor suposición es que él y los otros zigurats eran una especie de templo), sí sabemos que el zigurat sumerio original se había derrumbado a la nada en la época de Nabonidus, y así decidió restaurar el zigurat a su antigua gloria (y algo más). El descubrimiento de los restos de este segundo zigurat en el siglo XIX sería clave para identificar este sitio como la antigua ciudad de Ur y, a su vez, configurar las excavaciones de Leonard Woolley en la década de 1920.



El Museo de Ennigaldi-Nanna demostró que los antiguos babilonios, inmersos en un imperio que se colapsaba sobre sí mismo en aquellos tiempos, mantuvieron viva su pasión por conocer y estudiar otras épocas de los hombres.

Con información de  Gizmodo

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Desde antiguo, muchas religiones se han expresado quemando libros

Incendio de la Biblioteca de Alejandría

Valentino Gentile (1520-1566), era natural de Nápoles y vivió en Ginebra. Seguidor de Socino, escribió un discurso sosteniendo que la doctrina trinitaria de Calvino postulaba un cuarto miembro de la Trinidad. Fue encarcelado durante nueve años. No obstante, a través de la tortura se retractó, pero no sirvió de nada y fue decapitado en Berna. Su obra fue quemada.

Akenatón hizo desaparecer cientos de textos para consolidar el culto de Atón.

Durante el saqueo de Constantinopla en 1453 se quemaron miles de manuscritos contrarios a la fe de Muhammad.

En el incendio de la Biblioteca de Alejandría se destruyeron más de setecientos mil manuscritos.

En cincuenta y seis túneles de las montañas Chistan, en la comunidad de Quetta, en Pakistán, un grupo de sirvientes se desvive hoy por custodiar un cementerio con setenta mil bolsas que resguardan ejemplares dañados del Corán. Estos depósitos son llamados «Jabal-E-Noor-Ul-Quran».



En abril de 2003 se saqueó el Museo Arqueológico de Bagdad, más de catorce mil artefactos menores fueron robados, también ardió el Archivo Nacional, con más de diez millones de registros del período otomano y republicano, y se quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional; esto se repitió en las bibliotecas de Awqaf, de la Universidad de Bagdad y en decenas de bibliotecas universitarias de Irak.

En Basora, el museo de historia natural fue incendiado, así como la Biblioteca Pública Central, la Biblioteca de la Universidad y la Biblioteca Islámica. En Mosul, la Biblioteca del Museo fue visitada por expertos en manuscritos, quienes seleccionaron ciertos textos y se los llevaron. El museo de Tikrit fue saqueado sin contemplaciones por bandas organizadas. Todas las piezas robadas, así como las de Hatra, Isin, Kulal Jabr, Nínive, Larsa, Tell el-Dihab, Tell el-Jebeit, Tell el-Zabul, Tell Jokha, Ur, Tell Naml y Umm el-Aqarib fueron transportadas a Damasco y Kuwait y se vendieron a coleccionistas  privados de Roma, Berlín, Nueva York y Londres, donde se pagaron cantidades astronómicas. Lo verdaderamente triste es que dentro de un tiempo veremos muchas de esas piezas en museos oficiales, tras ser compradas por los gobiernos correspondientes a precios espectaculares.

Se cuentan por cientos de miles los libros destruidos o perdidos desde la más remota antigüedad; los verdaderos orígenes del conocimiento se han perdido.

Por S. Río

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El Proyecto Babilonia: La superarma iraquí y Gerald Bull

1990
El inventor Gerald Bull fue asesinado por el Mossad

El desarrollo de misiles balísticos durante la segunda guerra mundial convirtió en obsoleta la idea de piezas de artillería gigantescas y ultralargas, pero el ingeniero canadiense Gerald Vincent Bull (1928- 1990), estaba obsesionado con la idea de construir un enorme superarma que pudiese lanzar un satélite al espacio y ponerlo en órbita.

Aunque las principales potencias militares habían abandonado los trabajos en este campo, Bull estaba decidido a continuar sus investigaciones. Esta actividad lo llevó a frecuentar el oscuro mundo de las armas ilegales y a tratar con países sobre los que pesaba la prohibición internacional de comprar tecnología militar avanzada.

Siguiendo su sueño de poder construir finalmente un «arma espacial», Bull había diseñado armas de largo alcance para Sudáfrica a instancias de la CÍA. También trabajó para Chile, Taiwán y China, creando el obús G5, que vendió para poder financiar sus investigaciones. En 1980, el G5 provocó que tuviese graves problemas con la administración Cárter, y pasó seis meses en prisión por vender armas de forma ilegal, pero salió de la celda con la misma determinación de poner un proyectil en órbita.


Su ambición parecía estar a punto de verse realizada a mediados de la década de 1980, cuando consiguió convencer a Saddam Hussein de que Irak jamás alcanzaría el estatus de superpotencia sin un programa espacial. Se estableció entonces un acuerdo secreto para el Proyecto Babilonia o la «máquina PC-2»: un cañón de ciento cincuenta metros de largo y un peso de dos mil cien toneladas que podía poner en órbita un proyectil de dos mil kilos. Aunque tendría capacidad orbital, también podía arrojar un proyectil sobre Teherán o Tel Aviv.

El 22 de marzo de 1990, antes de que el proyecto se viese realizado, Bull fue asesinado a balazos en Bruselas por dos pistoleros que le dispararon a corta distancia. Nadie fue detenido por este asesinato, y la teoría generalmente aceptada es que el Mossad organizó su muerte porque su proyecto secreto en Irak constituía una amenaza demasiado grande para Israel.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Cuento de una pintura – Hamdi Mukhlaf al-Hadithi

Pintura del artista Nazir Naba

La narrativa inspirada desde una obra de arte se transforma en una obra nueva. Los sentidos sueles aflorar frente a una obra plástica y este artista pretende, a través de la pluma, deshojar una historia que va mucho más allá de las imágenes. Transformándolas en palabras,  en historias y plasmándolas en el arte de la narración.

El artista  iraquí Hamdi Mukhlaf al-Hadithi se detuvo frente a una nueva colección de Artes Plásticas, frente a 17 pinturas de artistas y pintores iraquíes, de Siria, Kuwait, Egipto, Palestina y Yemen, logrando que salieran de cada panel  una breve historia. El iraquí Hamid Said se paró frente a las pinturas de pintores árabes e internacionales, cuestionó y sacó poemas dispersos en su poesía, llamada Hamdi Makhlaf Hadith en su libro «El poema en la poesía de Hamid Said».


Cuento de una pintura

Parece que esta experiencia de Hamid Said ha enriquecido lo moderno, ha dejado un impacto en sí mismo y ha decidido realizar el mismo experimento, pero esta vez para expresar los cuentos en las pinturas, cada uno representa una historia.

Seleccionando pinturas realizadas por artistas iraquíes, incluyendo pintura «Birds» pintor Ibrahim Zayer«Cuervo» Alaa Bashir«Dick» Ismail Fattah Turk , «árboles» Laila Al-Attar, «mujer siesta» para Jawad Salim, y el «horizonte» de Nazaret para Rafi, el narrador entregó su colección de cuentos inspirado en las obras mencionadas.

El narrador también eligió pinturas de Naim Ismail, Nazir Nabaa, Elías Zayyat de Siria, Munir Juez Khalifa Al-Qattan de Kuwait, George Bhjor y Kamal Amin Awad, de Egipto, e Ismail Shammout de Palestina, Ali Raven de Yemen, por lo que la medida de cada historia es una explicación de la placa, de acuerdo con su visión.

Por otro lado, si no hubiera sido por su experiencia  en el dibujo y la crítica plástica, su innovación literaria, Hadithi no habría tenido éxito en su colección narrativa, que se publicó en Amman unos días antes de la editorial Millennium Publishing en 2017.

Narrador y crítico de arte, nació en la ciudad de Haditha, en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak y recibió una licenciatura en Administración y Economía en 1982. Trabajó en la gestión de alabastro,  comenzó su experiencia de escritura de arte plástico y el cuento, y fue la primera ,en la Guerra del Golfo entre Irak e Irán 1980-1988 de impacto prominente en la continuación de la historia corta, especialmente desde que participó y ha estado cautivo por las fuerzas iraníes durante más de ocho años.

Hadithi participó en muchas conferencias literarias,  contribuyó a las exposiciones de artes plásticas y varias exposiciones creadas en la Unión de Escritores de Irak y el Sindicato Iraquí de miembro de Bellas Artes. Ha dicho que sus fuentes, incluyendo «capítulos de obras de arte en Irak», Shakir Hassan Al Said, 1983, le imprime una colección de historias titulada «Cuando la tierra brilla» en 1982, un estudio sobre el artista Akram Shukri, una novela titulada «The Circle Begins Me», y otros libros impresos.

Por Salam al-Shamma

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Falacias con respecto al antisemitismo histórico en Alemania

Adol Hitler y Rashid Alí El Gailani (05-12_41)

¿Es correcto decir que los nacional-socialistas eran antisemitas?

La expresión «antisemitismo« en el sentido de «oposición a los judíos« es en realidad una expresión inapropiada, ya que los Árabes, cuya lengua es muy afín al hebreo, son también Semitas. Es una declaración oficial publicada en Neues Volk (Berlín, 17 de diciembre 1942,P12-13), en respuesta a unas preguntas del primer ministro iraquí, Rashid Alí El Gailani, El Prof. Gross, Jefe de la Oficina de Política Racial (Rassenpolitisches Amt), hizo notar que la política Nacional Socialista en relación con los Judíos tenían la finalidad de proteger a Alemania de las corrosivas influencias del Judaísmo, pero que los valores de los Árabes tenían todo el respeto de los Alemanes.

Por C. Weber



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Donald Rumsfeld, Irak y el imperio estadounidense

El «Proyecto para un nuevo siglo estadounidense» es un plan para crear un imperio norteamericano.

El «Proyecto para un nuevo siglo estadounidense», (PNAC, en sus siglas en inglés), es una institución creada en 1997 por William Kristol, el editor de una revista llamada The Weekly Standard. Sus críticos sugieren que tiene una agenda secreta para que Estados Unidos ejerza el dominio militar del mundo en un «nuevo siglo estadounidense».


Kristol formaba parte del movimiento neoconservador, (neocon), en Estados Unidos, fundado en tiempos de la guerra fría por un grupo de intelectuales anticomunistas que incluía a su padre, Irving. En 1997, Kristol reunió a un grupo de estos neoconservadores, entre los que se encontraban Jeb Bush, Donald Rumsfeld, Dick Cheney y Paul Wolfowitz, para crear el PNAC. Su sitio en internet, (newamericancentury), afirma que «el liderazgo estadounidense es bueno para Estados Unidos y para el mundo». Ya en 1998, los miembros del PNAC, incluyendo a Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, le escribieron una carta al presidente Clinton instándole a invadir Irak.

En enero de 2001, después de que George W. Bush fuese elegido presidente, Dick Cheney fue elegido vicepresidente y colocó de inmediato en el Departamento de Defensa a Rumsfeld y a Wolfowitz. En septiembre de 2000, el PNAC hizo público un informe titulado «Reconstruyendo las defensas de Estados Unidos». Este informe sugería que Estados Unidos, una vez acabada la guerra fría, tenía el deber de desplegar bases militares permanentes en todo el mundo y que existía una «justificación inmediata» para la presencia militar estadounidense en Irak.

Pocas semanas antes de que se produjesen los ataques del 11-S, siguiendo los consejos de Rumsfeld y otros miembros del PNAC, el presidente Bush declaró que cualquier nación hostil sería considerada enemiga de Estados Unidos. Ello suponía la aceptación implícita de la política promovida por el PNAC, y llevaría inevitablemente a una invasión de Irak, a pesar de que ese país no tuviese ninguna conexión con los ataques del 11-S. El PNAC finalmente se salió con la suya.

Con información de Conspiracy Encyclopedia


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