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La historia – Ibn Jaldun: al-Muqaddimah

«Has de saber que realmente la historia es el conocimiento de la persona como ser social, que es la base de la civilización»

(Ibn Jaldun: al-Muqaddimah)



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Retorno a Granada: el gran sueño moro

La Alhambra desde el Albaicín de Granada –  David Roberts

Los escritores del siglo XIX, como Irving y Emerson, expresaron un gran interés en el militarismo árabe, pero su recuerdo de las conquistas árabes e islámicas y la invasión de los árabes de Andalucía, involucraba la idea de que las energías árabes latentes potenciales pueden ser detonadas si los árabes tuvieran un liderazgo heroico, como el liderazgo del Profeta Muhammad, en particular, tomado por algunos para servir como un guardián, de manera que sirva para propósitos políticos contemporáneos, incluyendo la distorsión del hombre árabe y el temor a la pérdida de sus capacidades militares, como sucedió en la historia.

En libro Alhambra (1832) Irving da una descripción precisa (pero intrigante de las preocupaciones y temores), de la invasión árabe de la península árabe de Iberia que, sin las batallas del sur de Francia, el hombre árabe invadió Europa: una ola del gran diluvio árabe había azotado las costas de Europa. ‹‹Los árabes avanzaron desde Gibraltar hasta las fronteras de Irene, donde los triunfos de los musulmanes tanto en Siria como en Egipto progresaron. Si no fuera por su contención de las llanuras de Torus, habrían sido barridos por el Este, y la Media Luna creciente hoy resplandecería sobre las iglesias de París y Londres›› (Irving.[n.d.]: 33).



En este texto, Irving presenta un informe histórico sobre lo que los árabes han logrado a partir de las conquistas del pasado. Pero independientemente de lo que este texto pueda dejar en la mente del lector estadounidense (que no conoce la naturaleza de las conquistas islámicas con sus elevados objetivos espirituales), de impresiones y preocupaciones, el segundo texto del mismo escritor podría pasar por temores occidentales de las energías futuras de los árabes.

Este texto habla de la evacuación de árabes de España después de ocho siglos de prosperidad plagada de conflictos internos y externos, pero advirtió a Occidente de la posibilidad de un regreso árabe a España: habla del gobernador de Tetuán, a principios del siglo XIX, espera un momento en que los árabes preparen su propiedad en Andalucía, donde realizarán el culto islámico en la mezquita de Córdoba, e Irving señala una advertencia al mencionar dos puntos importantes: que, en contraste con los sueños de los musulmanes de regresar a España, en primer lugar, los andaluces restantes, por el momento en el norte de África, todavía mantienen una especie de entidad cerrada independiente, porque no se mezclan con sus homólogos musulmanes en el norte de África, y como resultado de una sensación de un pueblo exiliado, pero no muerto, y en segundo lugar, Irving considera el mantenimiento de los descendientes andaluces del norte de África en los llaves de sus propiedades y los documentos de sus bienes inmuebles en la ciudad de África del Norte son una muestra de sus esperanzas de devolver el paraíso perdido.



También se dice que estas familias aún lamentaban el paraíso terrenal que les pertenecía. Todavía levantan las oraciones en los viernes, pidiendo a Dios que acelere el regreso de Granada a los creyentes. Es un día esperado con certeza, y los libios ardían con anhelo de restaurar el Santuario. También se dice que algunos aún conservan los viejos mapas y documentos de sus abuelos en Granada, e incluso tienen las llaves de las casas, como evidencia que los respalda y como un legado, después del regreso de Andalucía (Irving, 1864: 33).

Por I. Ali Gaber (University of Baghdad / College of Languages- Department of Spanish language).

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Ibn Jafaya e Ibn al- Zaqqaq, los poetas de la naturaleza y las flores

Una obra de interés por el material que reúne sobre descripciones de jardines, flores o frutos, es el Kitab al-Tašbihat de Ibn al-Kattaní 1, autor cordobés del siglo X que en su antología dedica algunos capítulos a la poesía descriptiva; entre otros temas, consagra un capítulo a la primavera y las flores, otro a las rosas, al canto de los pájaros en los jardines, al agua (ríos, canales, aguas corrientes y aguas turbias), a los alcázares, aljibes y árboles, a las norias y molinos, a las frutas, etc.



La poesía floral y de jardines llega a su máxima expresión en al-Andalus durante el siglo XII: en su primera mitad, durante el dominio de los almorávides, surge en Levante una generación de poetas conocida como “escuela levantina o valenciana”, en la que destacan sobre todo dos autores que son tío y sobrino: Ibn Jafaya e Ibn al- Zaqqaq, los cuales van a quedar en la literatura árabe como “los poetas de la naturaleza y de las flores” por excelencia.

Ibn Jafaya 2, apodado al-Yannan (el jardinero), a través de su extenso Diwan eleva la poesía descriptiva en al-Andalus a su más alto rango —no sólo en el tema de las flores y los jardines, sino también en otros muchos temas—, describiendo de todas las formas posibles la belleza del paisaje levantino, sus jardines, sus huertos, árboles, flores y frutos 3.

Su sobrino, Ibn al-Zaqqaq 4, sigue esta línea poética perfeccionando y puliendo la poesía descriptiva, hasta llegar a lo que García Gómez ha definido como “la dramatización de la metáfora5.

Por Celia del Moral




El jardín y la paloma


El jardín era un rostro de una blancura

resplandeciente,
la umbría, una cabellera negra, 
y el agua del arroyo una boca de hermosos dientes. 
Fue allí donde la paloma nos regocijó una tarde 
al dejarnos oír su dulce arrullo.

Ibn Jafaya


Notas:

  1. Traducida al alemán por W. Hoenerbach con el título Dichterische Vergleiche der Andalus-Araber. Bonn, 1973, ha sido objeto de una tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid por la Dra. Nafissa Moufok. Estudio y traducción del Kitab al-Tašbihat de Ibn al-Kattani. Madrid, 2001.
  2. Cf. Diwan Ibn Jafaya. Ed. por S. Gazi, Alejandría, 19792. Hamdan Hayyayi. Vida y obra de Ibn Jafaya, poeta andalusí. Trad. María Paz Lecea. Madrid, 1992; Ibn Jafaya de Alzira. Antología poética. Ed. trilingüe. Selección, fijación del texto árabe, prólogo y traducción castellana de Mahmud Sobh. Trad. al valenciano a partir de la trad. castellana de J. Piera. Valencia, 1986.
  3. Para un estudio más amplio del concepto paisajístico y la arquitectura del paisaje en la poesía andalusí, especialmente en Ibn Jafaya, véase el artículo de B. Foulon. “Les representations paysagères dans la poesie descriptive d’Ibn Hafaga. Analyse de la structure hypsométrique du paysage et de l’action des météores”.
    Arabica, 52-1 (2005), pp. 66-108.
  4. Ibn al-Zaqqaq, Poesías. Ed. y trad. en verso de E. García Gómez. Madrid, 1978.
  5. Ibíd. pp. 17-19.

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Los poetas-cantantes árabes

La poesía iba siempre del brazo de la música, Homero acompañaba sus poemas al son de un instrumento musical tocado por él mismo. Son bien conocidos en la Edad Media los Trovadores, que recorrían las regiones europeas recitando sus propias poesías en forma de canto. Muchos de los poetas españoles de la Generación del 27 fueron poetas y músicos a la vez, como Federico García Lorca que entonaba su poesía tocando su famoso piano, componía música para algunos romances, como el de Las Tres Morillas de Jaén. Nos es suficiente citar aquí dos célebres obras para convencernos de la hermandad que ha existido siempre entre la poesía y la música: el Cantar de los Cantares de Salomón y las Cantigas de Alfonso X el Sabio.



En cuanto a los árabes, su primer poeta al-Muhalhil cantaba también sus poemas. El poeta Imru’ al-Qays (500-555 d. J.C.) mencionaba asimismo el gusto de la gente al oír su canto. Abu al-Fara al-Isbahání (897-963) que es el autor del mejor libro antológico de la poesía árabe desde que ésta fue conocida, en el siglo VI hasta el siglo X en el que le tocó vivir. Y es muy significativo que el primer “ejemplar” fuese adquirido por el califa cordobés al Hakam II “el Sabio” (962-976). Y es más significativo todavía que el autor diera a su magnífico libro el titulo de al-Agani, es decir, ”los Cantos”, cuenta que al Sulayk b. al Sulaka (m. 605) recitaba sus poesías cantando. ‘Al qama b. ‘Abdata al-Fahl (m. 603) cantaba sus poesías a los reyes gassaníes’.

Por Mahmud Sobh (Univ. Complutense).

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Invocación de la historia árabe-islámica por escritores occidentales

Washington Irving y sus amigos literarios

El material árabe-islámico se utiliza como un nuevo campo para algunos escritores occidentales que desean sobresalir a través de invertir temas nuevos derivados de fuera del mundo industrial y sus temas consumidores. El material árabe era un campo de juego y trasfondo intelectual para varios escritores que querían jugar el drama de la ambición personal y el apego individual. 1 Por lo tanto, los materiales árabes e islámicos se usaron en un amplio espacio que podría preparar a los aspirantes con nuevas ideas que nunca les precede a ellas alguien antes. Observemos la carta personal del gran orientalista Charles Doughty a su amigo orientalista Hogarth, en la que expone los motivos de escribir su libro famoso Arabia Deserta (Arabia Desierta):

Los volúmenes de Arabia Desierta tenían necesariamente un tono personal. Una de las principales causas de su escritura fue, junto a la intersección de la vida semítica en tiendas de campaña, mi aversión al inglés victoriano; y deseaba mostrarlo, y pensé que podría ser capaz de demostrar, que había algo diferente más (Taylor,s.f.:1).



También en la segunda carta a Hogarth, Doughty confirmó a las aspiraciones paralelas, como el deseo de adular y enriquecer la literatura inglesa, ya que descubriera que los materiales árabes podrían facilitar el renacimiento de la excelencia literaria que disfruta el inglés en los siglos medievales, de la siguiente manera:

No fue mi intención principal de escribir Arabia Deserta representar la exposición de viajes personales entre personas de importancia bíblica, así como un intento de hacer un esfuerzo ideal para reanudar la antigua tradición de los poetas Choser y Spencer, resistido con todo el poder de la decadencia del inglés: si bien mi trabajo debe ser importante para los orientalistas, debe ser su contribución a mi vida, hasta el momento, en la literatura (Hogarth, 1928: 114-115.)

Por otro lado, las ideas y los materiales culturales árabes no eran un campo abierto para mentes inteligentes como Doughty, que querían explorar los mundos olvidados para demostrar sus genios. Tales ideas y temas sin fundamento brindaron una oportunidad de oro para los escritores fracasados en Occidente al invertir oportunidades de sus viajes al este para escribir y componer. James Mackintosh, el fundador de la Sociedad Literaria en Inglaterra, expresó claramente esta motivación cuando afirmó que: ‹‹había luchado para crear una dirección espiritual general entre aquellos cuya única contribución al aumento del conocimiento. Se derivaba de los tesoros de Oriente. He intentado de promover las consignas generales de la tradición histórica que hasta ahora parecen haber sido olvidadas›› (Yapp, 1962:344).

También el historiador alemán de Gustav Weil, se incluye en su libro History of the Caliphs este tipo de aspiración individualista, porque este historiador ha hecho su trabajo para presentar un libro gigante paralelo a La Historia de los papas de Leopold von Ranke (Dunlop, 1962: 329).

El representante de la literatura estadounidense, Washington Irving, cumple con este motivo individual, es difícil para el estudioso colocar a este escritor en la categoría de los sirvientes del imperio, en un momento en que Estados Unidos sigue siendo una emancipación moderna de la administración británica, pero, a pesar de esto, no escapó al sentido occidental de la arrogancia y la superioridad.

Pero acerca de Oriente oprimida, según su opinión, Oriente tiene un enorme potencia militar. En su carta al príncipe ruso Dolgorouki, su compañero en el viaje de Andalucía en 1829, Irving comentó sobre su historia: “Es una especie de experiencia en la literatura” (Pierre Munro e Irving, 1864: 366)



Esta tendencia experimental e individualista se materializa en la utilización de los materiales históricos árabes y técnicas narrativas inspiradas en Las mil y una noches en uno de sus mejores libros; la Alhambra. Una serie de leyendas y apuntes sobre moros y españoles. En contraste con la verdad histórica que debe ser la luz que guíe al historiador, Irving destruye el muro que separa la historia por un lado, y la historia romántica por el otro, a través de una nueva producción literaria de nueva forma, como notamos en la dedicación del libro la Alhambra a su amigo el príncipe ruso, donde quería Irving
escribirle algo «con un sabor especial y único en el estilo de Harun al-Rashid 2 dice:

Mi querido amigo–dice en ella–: Recordará usted que, en las andanzas que juntos realizamos por algunas viejas ciudades de EspañaToledo y Sevilla, sobre todo –, advertimos una intensa mezcla del sarraceno con el gótico, restos del tiempo de los moros; más de una vez nos sorprendieron escenas e incidentes callejeros que trajeron a nuestro recuerdo pasajes de Las mil y una noches. Me incitó usted entonces a que escribiese algo que representase estas singularidades, ‘algo a la manera de Harun al Raschid’, que tuviese cierto sabor a esa especia árabe que lo impregna todo en España. (Millet, 2015:192)

Los escritos de Irving van más allá de los deseos literarios individuales ofrecidos por la historia del califato árabe en España, ya que sus historias andaluzas con sus dos grandes volúmenes, Muhammad y sus sucesores 3 están bajo el impulso del deseo de dibujar la imagen estadounidense (una imagen del yo americano), esta imagen escrita y coloreada por el autor usando el pasado de los árabes y sus logros militares y de civilización como modelo.

La historia del islam en general, y la historia del Califato árabe en Andalucía en particular, reflejan la autoimagen del escritor estadounidense de su nuevo estado en ese momento, así como reflejan » los temores y esperanzas del historiador cuando sigue cómo evoluciona esta imagen de una manera similar al futuro de los Estados Unidos. Como refleja el espejo histórico árabe. Para establecer la imagen de sí mismo a través del árabe, Irving sugiere un paralelo histórico entre la conquista de la Península de Iberia por parte de los árabes y la adquisición de los primeros inmigrantes del Nuevo Continente a través del Atlántico.

Pero Irving usa la historia de los árabes para vivir ocho siglos en España como una forma de justificar la construcción de los Estados Unidos a expensas de su población indígena, independientemente de la humanidad de los árabes que tratan a los indígenas de España y no tratan de apedrearlos o aislarlos de una manera que haga que su población sea sometida y aplastada culturalmente al igual que los primeros inmigrantes en Nuevo Continente.



El nuevo pueblo” que nació a través de la estabilidad de los árabes en España, “el español de Morisco”, se asemeja y anticipa al nuevo pueblo que crea en América como una experiencia histórica pionera; es un pueblo híbrido, que se enfrenta al desafío de la supervivencia por un lado y al desafío de construir una nueva civilización que se diferencia de las civilizaciones del mundo antiguo por otro lado.

Por I. Ali Gaber (University of Baghdad / College of Languages-
Department of Spanish language).


Notas:

  1. Véase más información Dr.Mahdi I kareem Al-Utbi. Critical Discourse Anaysis of hate speech, Journal of the college of languages. Baghdad, University of Baghdad, 2019, 19-40.
  2. Harun al-Rashid (que traducido significa «Aarón el Justo») fue el quinto califa abasida y gobernó el Imperio Árabe desde el 786 hasta el 809 d. C. Durante su reinado, el califato se extendía desde España en el oeste hasta la India en el este, y era el ente político más poderoso del mundo. Harun fue un gobernante capaz y su reinado supuso una época de progreso científico y cultural, y de prosperidad para sus súbditos, véase Civilization V CIVILOPEDIA Online: Civilizaciones y líderes, http://www.dndjunkie.com/civilopedia/es/LEADER_HARUNAL_RASHID.aspx
  3. Para más información sobre la idea de Irving sobre Muhammad e Islam, véase Muhammed A. Al-Da’mi. “Irving on Muhammed”. Revista de American estudios, India, vol 19, 1989, pp.1-6.

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Lagarto Rojo, el legendario tren a las montañas de Túnez

Entre los trenes clásicos tenemos al Lagarto Rojo. Construido en talleres del norte de Francia a principios del siglo XX (entre 1911 y 1926), y terminado de decorar en Burdeos.

Una vez finalizado fue ofrecido al bey de Túnez, para sus desplazamientos privados entre Bardo, Túnes, Hammam-Lif y La Marsa. Hoy sigue dando servicios, ahora a los turistas en una de las excursiones clásicas para descubrir las montañas del norte de Tozeur.



Después de la independencia de Túnez en 1956 y la proclamación de la República en 1957, el tren pasó muchos años de abandono y decadencia ya que constituía un recuerdo de la época monárquica y colonial.

A partir de 1975 se le bautiza como «El Lagarto Rojo» y recién en 1984, después de su restauración, vuelve a operar como ruta turística.

La ruta del Lagarto Rojo serpentea entre las gargantas del oued Seldja al principio de Metlaoui y permite apreciar paisajes soleados de barrancos salvajes mientras degustamos un té a la menta en uno de sus vagones restaurados en su estilo original del 1900.

Cuenta con seis vagones, incluyendo alguno con techo de cristal, un vagón bar, y realiza excursiones a las montañas que duran aproximadamente 2 horas atravesando profundas gargantas y túneles.



Un agradable paseo nostálgico que nos devuelve a los viejos tiempos en los que los viajes se emprendían con fastuosidad oriental.

Con información de Lezard-rouge

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La catedral donde descansan los restos de los tres Reyes Magos

Hace algo más de siete siglos, el mercader veneciano Marco Polo narró en su libro de viajes que en la ciudad persa de Sava estaban enterrados Baltasar, Gaspar y Melchor. A lo largo de dos capítulos describe las tradiciones locales relacionadas a los Reyes Magos y el sitio en el que encontró sus tumbas: «…están enterrados en tres grandes y magníficos sepulcros. Encima de los cenotafios hay un templete cuadrado, muy bien labrado. Estos sepulcros se hallan el uno junto al otro. Los cuerpos de los Reyes están intactos, con sus barbas y sus cabellos». El viajero también afirma que Sava fue el lugar de donde partieron siguiendo la estrella de Belén.



La ciudad que visitó Marco Polo actualmente se llama Saveh y se encuentra en Irán. No quedan allí vestigios de aquellas tumbas pero, de haber existido, es probable que, a mediados del siglo XIII, el veneciano en realidad se haya topado con los sepulcros de sacerdotes del zoroastrismo. También pudo simplemente haber inventado la historia para darle algo más de color a tan colorido relato. O quizás realmente se topó con la tumba de los Reyes de Oriente, tal vez los intactos cuerpos descritos fueran en realidad grabados o parte de algún tipo de monumento funerario. Porque para entonces los restos ya llevaban un siglo en Colonia.

LA CATEDRAL MEDIEVAL DE COLONIA

Colonia es la cuarta ciudad más poblada de Alemania así que no es un pequeño pueblo. Y sin embargo, a 770 años del inicio de su construcción, la catedral medieval es el segundo edificio más alto. Destaca desde casi cualquier rincón de la ciudad y es por eso que siempre ha sido no sólo un símbolo sino también una referencia geográfica, como lo fue para las tropas francesas que tomaron Colonia en 1794.

La catedral de Colonia es una de las catedrales católicas más grandes del planeta, allí todo es superlativo. Entre la inmensidad y la quietud, cualquier despistado viajero podría llegar a agobiarse y olvidar el por qué de tal impresionante estructura.

EL RELICARIO DE LOS TRES REYES DE ORIENTE

La respuesta no está oculta, no es un secreto ni una diminuta reliquia en alguna cajita de cristal. Está detrás del altar mayor, en una zona accesible sólo de a ratos. Es un relicario grande, pesado, cubierto de oro y adornado con detalladas figuras de apóstoles y escenas de la vida de Cristo. Es una obra tan hermosa que parece haber sido hecha para un rey. O mejor, para tres reyes. Es que la Catedral de Colonia, Alemania, es el lugar de descanso final de los Tres Reyes Magos.

Antes de Colonia, los restos de los Reyes Magos estaban en Milán. Pero es dificultoso rastrear cómo es que un tesoro tan importante para el cristianismo llegó allí desde algún punto de Oriente Medio. La teoría más aceptada señala como responsable a la emperatriz romana Elena. Su hijo fue Constantino el Grande, emperador que legalizó el cristianismo en 313 y fundó la actual Estambul, ciudad que por entonces llevaba un nombre que honraba al soberano: Constantinopla.

Constantino no sólo era tolerante sino que sentía cierta fascinación por el naciente credo, fue por eso que envió a su madre en busca de las primeras reliquias del cristianismo. En sus dos años de viaje Elena mandó a construir templos y monasterios, entre ellos la Iglesia de la Natividad en Belén, pero también se dedicó a rastrear tesoros. La tradición afirma que Elena efectivamente logró importantes descubrimientos, entre ellos la cruz verdadera, en la que había sido crucificado Cristo, y también los restos de los Reyes Magos. Es posible que el hallazgo haya sido en la misma Sava que visitó mil años más tarde Marco Polo.

LOS VIAJES DE LAS RELIQUIAS

Las reliquias fueron enviadas alrededor del año 330 a Constantinopla, ya por entonces capital del Imperio Romano, pero no es fácil determinar cuánto tiempo permanecieron allí. Algunas versiones afirman que no fue mucho, ya que apenas catorce años más tarde fueron donadas por el emperador a San Eustorgio, arzobispo de Milán, quien las trasladó a esa ciudad. A partir de entonces los restos de Melchor, Baltasar y Gaspar permanecieron en la basílica que construyó el mismo San Eustorgio y que hoy lleva su nombre.



A media tarde la catedral ya está repleta de turistas, de cámaras, de flahes, de guías, de clicks, de selfies. En las puertas hay personal de seguridad que revisa mochilas y bolsos, pero también hay vendedores y limosneros que se mezclan con los participantes de una manifestación política frente al edificio. Hay gente, mucha gente. Y ya no se perciben ni las dimensiones ni los detalles de tamaña construcción. Si la mañana temprana es el horario ideal para visitar el interior de la catedral, la tarde es el momento de alejarse y tener una visión más general.

La exclusiva y excluyente razón de la opulencia de la catedral es aquel dorado relicario algo oculto detrás del altar mayor. Consiste en tres sarcófagos que forman una suerte de pirámide y está cubierto de oro, plata y numerosas piedras preciosas. Pesa 350 kilos y mide 2.20 metros de largo y 1.50 de alto. Ni siquiera la enormidad del edificio lo hace ver pequeño. Brilla como la más hermosa joya, reflejando las luces de algún flash y de las cámaras que no logran captar los intrincados detalles. Es una obra tan compleja que se necesitaron casi 45 años para terminarla. Fue recién en 1225. A partir de entonces se planificó una catedral acorde al tesoro que debía resguardar y con suficiente capacidad para albergar a los miles de peregrinos que querrían verlo. La construcción comenzó 23 años más tarde y se extendería por más de seis siglos.

En Milán aún extrañan tanto a los Reyes Magos que la Basílica de San Eustorgio conserva en la punta del campanario una estrella en lugar de la tradicional cruz. En el interior de la iglesia hay un sarcófago romano de mármol vacío desde que Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano, invadió y saqueó Milán en 1164. La última parte del largo andar de los restos es probablemente el único dato histórico certero y fidedigno de todo el recorrido: Barbarroja regaló las reliquias a Reinaldo de Dassel, uno de sus consejeros más cercanos y arzobispo de Colonia, quien las llevó al sitio en el que permanecen hasta hoy. A partir de entonces el escudo de la ciudad exhibe en su parte superior tres coronas doradas.



¿Pero qué certeza hay de que los tres Reyes Magos, aquellos que alguna vez siguieron una estrella desde Oriente y que hoy visitan nuestras casas a bordo de sus camellos, están realmente en Alemania? A mediados del siglo XIX se abrió el relicario y se encontraron huesos que correspondían a los restos de tres hombres. Ese es un comienzo. Lo cierto es que el relato bíblico no ofrece demasiados detalles sobre estos misteriosos hombres: no dice que fueran reyes, ni que fueran tres, ni sus nombres, ni sus orígenes, y tampoco que fueran magos, al menos no como sinónimo de hechiceros. Si la tradición les ha dado rostro e identidad a aquellos viajeros hasta el punto tal que hoy los niños cantan en las calles disfrazados de Reyes Magos, la misma tradición bien puede colocar su descanso final en Colonia. Misma tradición que hace que cada 5 de enero haya algo de pasto y un poco de agua en algún lugar de la casa.

Con información de  Infobae

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