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Judíos Ashkenazíes:Del origen en Khazaria a la usurpación de Palestina

Khazaria

La raza judía moderna nació el 740 DC en un país situado entre el Mar Negro y el Mar Caspio, conocido como Khazaria, con un territorio que hoy en día ocuparía predominantemente Georgia, pero también llegaría hasta Rusia, Polonia, Lituania, Hungría y Rumanía. Una raza judía moderna, que por cierto no es judía.

Como puede ser eso, os preguntáis? Pues en aquellos momentos, el pueblo de Khazaria se sentía vulnerable, ya que a un lado había musulmanes y al otro cristianos, y por lo tanto constantemente temía ser atacado desde ambos lados. Por otra parte, la gente de Khazaria no profesaba ninguna fe, practicaban la idolatría, lo que propiciaba la invasión por parte de algún pueblo que quisiera convertirlos a una determinada fe.

Bulán, el Rey de Khazaria, a fin de protegerse de un ataque, decidió que su pueblo se convirtiera a una de estas religiones, pero ¿a cual? Si se convertían a la fe musulmana correrían el riesgo de ser atacados por los cristianos y si se convertían a la fe cristiana se arriesgaban a ser atacados por los musulmanes.



Tuvo una idea. Había otra raza que era capaz de tratar tanto con los musulmanes como con los cristianos que los rodeaban, sobre todo en materia de comercio. Una raza que también tenía tratos con la gente de Khazaria. Esta raza eran los judíos. El Rey Bulán decidió que si hacía que su pueblo se convirtiera al judaísmo podría contentar tanto a musulmanes como a cristianos, ya que ambos ya estaban dispuestos a negociar con los judíos, por lo tanto eso es lo que hizo.

El Rey Bulán tenía razón. Viviría para ver cómo su país no era conquistado, su pueblo se convirtió al judaísmo con entusiasmo y adoptó los principios del libro judío más sagrado, el Talmud. Pero hubo muchas cosas que el rey no vio.

No vivió lo suficiente como para ver que su raza asiática de conversos al judaísmo, un día representaría el 90% de todos los judíos del planeta, y se llamarían a sí mismos judíos asquenazíes, cuando en realidad no eran judíos, sino simplemente una raza asiática de un pueblo que se había convertido a la religión judía, mientras continuaban hablando el idioma de Khazaria, el yiddish, totalmente diferente a la lengua de los hebreos.

No viviría para ver a su pueblo convertirse en la descendencia de un hombre, mucho más poderoso que él, que nacería poco más de 1.000 años después, en Alemania, un hombre llamado Bauer, que engendraría la dinastía de los Rothschild.

No viviría lo suficiente como para ver a esta dinastía usurpar la riqueza del mundo a través del engaño y la intriga, financiándose a base de enormes riquezas que acumulaban a medida que usurpaban la riqueza del mundo para hacerse con el control de la oferta monetaria mundial.

No viviría para ver a su pueblo exigiendo una patria propia en Palestina como derecho de nacimiento, y asegurándose que todo primer ministro desde su creación en 1948 fuera un judío asquenazí, aunque la verdadera patria de los judíos asquenazíes, Khazaria, su reino, está a unos 800 kilómetros de distancia.



Y no viviría para ver a su pueblo cumpliendo la profecía bíblica, como la «sinagoga de Satanás».

«Conozco tu tribulación y tu pobreza, aunque de hecho eres rico; sé cómo te calumnian esos que se hacen llamar judíos sin serlo, ya que son una sinagoga de Satanás«.

Apocalipsis 2:9

Por A. C. Hitchcock

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Los árabes no pueden destruir a Israel, pero los rabinos sí

Los árabes no pueden destruir a Israel, pero los rabinos si pueden. Los rabinos pueden hacer eso convirtiendo a Israel en la clase de entidad política en que los judíos vivieron por 2000 años, convirtiéndola en un lugar gobernado por la ley clerical y el pensamiento clerical que se ha vuelto tan atrasado y xenófobo que Israel no será capaz de funcionar como un estado.

Ze’ev Chafets, (editor colaborador del Jerusalem Post, Abril del 2001)

Entre 1985 y 2000 dos tendencias sociales provocaron cambios en la sociedad judía israelí. Estas tendencias y sus repercusiones polarizadas que se desarrollaron a partir de allí afectaron y fueron afectadas por el fundamentalismo judío. La primera tendencia fue el deseo de muchos judíos israelíes de una resolución del conflicto árabe-israelí y de una paz duradera. El deseo era hacer ciertas concesiones para alcanzar una situación sin guerra. Dentro del contexto del proceso de Oslo, Israel se retiró de parte de los territorios ocupados desde 1967 y permitió a los palestinos vivir allí con un gobierno más autónomo, pero no soberanamente.



A continuación de esa retirada más judíos israelíes reconocieron a la Autoridad Nacional Palestina y la necesidad de un estado palestino de algún tipo. Hubo una reacción, porque muchos judíos israelíes son chauvinistas que sienten orgullo en el despliegue de poder judío y consideraban que era una compensación por siglos de humillación judía. Estos chauvinistas percibían el cambio que ocurría como una humillación nacional. Los extremistas religiosos, o sea los fundamentalistas judíos, entre estos chauvinistas consideraban el cambio como un insulto a Dios.

Dirigieron su ira no solamente en contra de los enemigos árabes sino incluso más en contra de los traidores judíos, los cuales decían que habían debilitado la voluntad nacional Tales sentimientos estuvieron entre los que motivaron a Yigal Amir para asesinar al Primer Ministro Rabin y a Baruch Goldstein para masacrar a civiles palestinos en Hebrón.

Los resultados comparativos de las elecciones de 1992 y 1996 muestran que la proporción de judíos israelíes que se oponían a concesiones ulteriores se incrementó progresivamente. Por ejemplo, en la elección de 1992, 61 integrantes de la Knesset apoyaban el proceso de Oslo. En la elección de 1999 el número cayó a 46 a pesar de la victoria de Barak sobre Netanyahu en la elección para primer ministro. En orden a llevar adelante sus planes, Barak tuvo que considerar el forjar acuerdos con partidos de derecha; consideró a dos partidos fundamentalistas, el Shas con 17 escaños en la Knesset y el Yahadut Ha’Tora con 5 escaños. Estos dos partidos haredim usualmente han estado preocupados solamente por cuestiones religiosas y visto que sus deseos eran lograr estas cuestiones, han estado mayormente deseosos de aceptar casi cualquier política exterior y/o económica.



El Partido Religioso Nacional (PRN), que tenía 6 escaños en la Knesset luego de la elección de 1999, tradicionalmente ha puesto por encima de todo la política exterior, y especialmente el apoyo a los colonos religiosos en Cisjordania.

Por N. Mezvinski

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A 50 años de la quema israelí de Al-Aqsa – Por Suhail Hani Daher Akel

El 21 de agosto de 1969, con el visto bueno de los soldados de la ocupación, el terrorista pirómano australiano Rohan, perteneciente a la secta cristiana-sionista, se filtró en el interior de Al-Aqsa y desató un brutal incendio.

A 50 años de la quema israelí de Al-Aqsa latente en la actualidad bajo la ocupación.

Mientras que el recientemente fundado Israel ocupó el sector Occidental de Jerusalem en 1948, durante la guerra de junio de 1967 el poder militar sionista derrotó a varios países árabes en apenas 6 días y ocuparon, además, del Golán sirio, parte de Jordania y Egipto, el resto de Palestina y su capital el sector Este de Jerusalem. Con ironía el general israelí Moshe Dayan, al entrar en la milenaria ciudad, aseguró: “Entramos a Jerusalem para no salir nunca más”.

Desde esa instancia, el régimen ocupante agresivamente emprendió diversas excavaciones debajo de la Mezquita Al-Aqsa con mentirosos pretextos frente a la real motivación de dañar sus cimientos para el derrumbe del edificio erigido en el siglo VII y establecer en su lugar el templo de Salomón. Si bien, esto fue reiteradamente denunciado, a nadie le interesó escuchar las desesperadas voces, proteger y arrancar de las manos israelíes la primera Quibla del Islam.

Por estas avanzadas políticas de judaización de Jerusalem, la explanada de las mezquitas Al-Aqsa y la cúpula de la Roca quedaron a merced de los extremistas fanáticos israelíes. El jueves 21 de agosto de 1969, en horas tempranas y con el visto bueno de los soldados de la ocupación, el terrorista pirómano australiano Dennis Michel Rohan, perteneciente a la secta cristiana-sionista, se filtró en el interior de Al-Aqsa y desató un brutal incendio.

Advertidos por las sirenas los guardias palestinos del complejo Al-Aqsa alertaron del voraz incendio dentro de la sala de oración. De inmediato centenares de palestinos entre musulmanes y cristianos luego de quebrar el impedimento de las tropas sionistas con fuertes enfrentamientos en el Noble Santuario, hicieron cadenas humanas para apagar el incendio con cubos de agua hasta que llegaran los bomberos palestinos de las ciudades de Ramallah, Hebrón y Tulkarem, tras superar las trabas sionistas en los cruces de las carreteras.



El fuego ardió durante horas y se extendió por las partes más antiguas destruyendo el púlpito de madera de olivo, sándalo y marfil de 900 años de antigüedad obsequiado por el iraquí sultán Salah al- Din al-Ayubbi (Saladino). El daño fue considerable y arrasó con los antiguos paneles de mosaico en las paredes y los techos, carbonizando las alfombras y una gran parte de literatura musulmana.

El terrorista austriaco Rohan, que fue traído en los fatídicos chats por la Agencia Judía para trabajar y colonizar Palestina, lo detuvieron el 23 de agosto y llevaron ante un tribunal israelí que irónicamente lo juzgó, lo encontró culpable y lo consideró como ‘persona con alteraciones mentales’ enviándolo de regreso Australia donde falleció de muerte natural y en libertad en 1995.

El gobierno israelí de la terrorista ucraniana, la premier Golda Meir, como fuerza ocupante no solo no se hizo cargo de lo ocurrido, sino que lo incitó a Rohan hacerlo como parte cómplice del crimen de lesa humanidad que nunca tuvo culpables que pagaran sus culpas.

Cincuenta años después con el apoyo del excéntrico presidente Donald Trump, Israel judaizó la ciudad y los peligros siguen acechando a la explanada de las mezquitas profanada diariamente por centenares de ilegales colonos judíos que la ensucian con sus cánticos talmúdicos.

Por Suhail Hani Daher Akel *
Con información de Palestinian Information Post-PIP

(*) – Fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina.
– Fue el primer Representante de la OLP en la Argentina.
– Analista internacional sobre la situación de Palestina.

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Abbas ávido de poder vuelve a mendigar una reunión con Netanyahu

Abbas ávido de poder vuelve a mendigar una reunión con Netanyahu responsable de crímenes de guerra.

Ataviado por la semántica, la Autoridad Palestina-AP busca el trampolín de Rusia para acercarse solapadamente al nefasto ‘Acuerdo del Siglo’ que será propuesto por el presidente Donald Trump, a mediados del próximo mes de mayo.

En las giras a costa del pueblo palestino que permanentemente realiza el corrupto gobierno de la AP, su canciller Riad al-Malki, tras la reunión con su par ruso Serguéi Lavrov, en Moscú, aseguró ayer martes 16/4 a la agencia rusa Sputnik, que: “el presidente Mahmoud Abbas, está preparado para reunirse sin condiciones previas con el primer ministro Benjamin Netanyahu, si Moscú acoge la misma”.

Aunque Al-Maliki, dijo que: “rechazará cualquier propuesta que no reconozca la independencia del Estado de Palestina y a Jerusalem Este”. El inconsistente pedido “sin condiciones previas” choca con un Netanyahu, que ganó las elecciones con sus propuestas de anexar gran parte de la Ribera Occidental ocupada en 1967 y explotar todos sus esfuerzos para que se trasladen las embajadas extranjeras de Tel Aviv a Jerusalem ocupada, una estrategia para legalizar la judaización de la capital palestina.

Abbas, sigue tomando medidas unilaterales valiéndose de un Parlamento Palestino-CNP clausurado por él mismo desde el 2007 y violando los derechos nacionales palestinos. Los argumentos de una independencia palestina firmada con el enemigo sobre la base del fracasado plan de 2 estados, no es más, que seguir dilatando la resistencia contra un gobierno sionista que públicamente anunció que jamás reconocerá un Estado palestino. Más aún, cuando Netanyahu, que ya rechazó una reunión con Abbas en Moscú en 2018, está respaldado por el decreto estadounidense de Mr. Trump, del pasado mes de marzo, al considerar indebidamente los territorios ocupados palestinos en 1967 como ‘territorios controlados por Israel y no ocupados’.


Daño a la unidad nacional

Esta movida incrementa los sospechados entretelones que mantiene la AP con el enemigo y aleja cualquier posibilidad de unidad palestina para acabar con la maléfica división interna y lograr los consensos entre los líderes palestinos y los grupos de la resistencia para enfrentar los peligros que diariamente impone la potencia ocupante con la anexión de más territorio, la frenética campaña de demolición de hogares, la judaización de Jerusalem, la masacre de los chicos palestinos y la limpieza étnica de la población.

Por otro lado. Que significa 2 estados, si no es más que resignar los territorios palestinos ocupados en 1948, olvidar los derechos de los millones de refugiados al retorno, aceptar migajas del territorio palestino ocupado en 1967 para que miserablemente los palestinos vivan dentro de una autonomía y no en una legítima autodeterminación palestina en su propio territorio.

Por Suhail Hani Daher Akel (*) (17/4/2019 )

(*) Fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina. Fue el primer Representante de la OLP en la Argentina. Es Analista Internacional sobre la situación de Palestina.

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Muqdad al-Khouri: Siria apoya a Palestina en la lucha por sus derechos

El Viceministro de Asuntos Exteriores y Emigrantes, Dr. Faisal Mekdad, se reunió hoy con el Dr. Ramzi Khoury, Presidente del Consejo Supremo de Iglesias en Palestina y su delegación acompañante.

    • El Dr. Miqdad destacó que Siria apoya al pueblo fraternal palestino en su lucha por la restauración de sus derechos históricos legítimos e inalienables, incluido su derecho al retorno, la autodeterminación y el establecimiento de un estado independiente en sus tierras con Jerusalén como su capital.

El viceministro de Relaciones Exteriores también señaló que el pueblo palestino necesita la unidad ahora más que nunca para enfrentar los desafíos que amenazan su existencia y sus derechos.


    • A su vez, el jefe de la delegación destacó que el pueblo palestino luchará por todos los medios disponibles para enfrentar el llamado «acuerdo del siglo» y restaurar los derechos del pueblo palestino.
    • Señaló que el objetivo de la visita de la delegación a Siria es unir los esfuerzos sirios y palestinos frente al «acuerdo del siglo» y resistir las decisiones estadounidenses, que son legal, moral y políticamente rechazadas como una «capital» de la entidad sionista y considerando al Golán árabe sirio como parte de la entidad israelí.

Asistieron a la reunión Osama Ali, Director de la Oficina del Viceministro, el Dr. Nabil Suleiman, Director de la Oficina del Ministro de Awqaf y Alia Mahfouz Ali, Oficina del Viceministro.

En el lado palestino estuvieron Anwar Abdel Hadi, Director General del Departamento Político de la Organización de Liberación de Palestina, Hina Amira, ex Presidenta del Consejo, Musa Farah Hadid, Miembro del Comité Superior de Iglesias en Palestina, Amira Hannaina, Directora General del Comité Superior de Iglesias en Palestina.

Con información de Tishreen

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Creación del Estado Artificial de Israel

Por una simple cuestión de respeto por las jerarquías nos ha parecido justo empezar por los crímenes de este nuevo Estado, bueno por definición. Aunque, ya se sabe, nadie es perfecto. El Estado de Israel nació con el despojo de Palestina, territorio ocupado por los árabes desde hace bastante más de mil años. Ese estado artificial fue creado por decisión unilateral de los gobiernos soviético y americano, movidos ambos, lógicamente, por los poderes fácticos.

Su oficialidad fue consagrada por una votación de la O.N.U., que le adjudicaba algo menos de 10.000 kilómetros cuadrados. De 10.000, pese a las reconvenciones puramente formales de la O.N.U. pasó pronto a 30.000 y, tras la guerra de los Seis Días, a casi 100.000, aun cuando hoy, para calmar a los nacionalistas egipcios y dividir al Mundo Árabe, estén devolviendo a Egipto, con cuentagotas, una parte de los arenales de la Península del Sinaí.

Contrariamente a lo que pretenden los grandes medios de «información», no fueron los palestinos, ni los árabes en general, los que iniciaron el terrorismo en Tierra Santa. Fueron las organizaciones judías «Stern» e «Irgun Zvai Leumi», que atacaron a los ingleses y a los árabes, pero no en guerra abierta, sino en acciones de guerrillas, dirigidas tanto contra militares ingleses y árabes como contra civiles árabes. El terrorismo de esas organizaciones, apoyadas por una tercera, la «Haganah», especializada en raptos seguidos de petición de rescate, dio comienzo en 1946.


En Julio de ese año, los terroristas del «Irgun» hicieron estallar una bomba de gran potencia en el Hotel King David, de Jerusalén, acción dirigida contra los ingleses, que habían instalado allí su Cuartel General. 92 hombres y mujeres muertos bajo los escombros y otros 45 heridos, casi todos civiles que trabajaban en las oficinas militares, fué el balance de la operación.

Unos días después, era asesinado a tiros, en El Cairo, Lord Moyne, Residente General Británico en la zona, personalidad con rango ministerial. Mandaba esas unidades terroristas Menaghem Beghin, que
luego llegaría a Primer Ministro del Estado de Israel. Continúan las exacciones contra los ingleses que –Chamberlain dixit– fueron arrastrados por el mundo judío a la guerra contra Alemania.

Un día son dos soldados ingleses que son hallados, colgados de unos naranjales; otro día un sargento ingles que es hallado, horrorosamente mutilado, en las calles de Haifa. En Abril de 1948, los terroristas del «Irgun», mandados por Menaghem Beghin, atacan al pueblecito árabe de Deir Yassin, donde no hay un sólo soldado árabe ni inglés. Los judíos rodean, el 10 de Abril, la tranquila e indefensa villa, donde viven unos 600 árabes agricultores y, sin provocación alguna, pasan a cuchillo a no menos de 250 personas. De entre estos seres asesinados habían 25 mujeres embarazadas, cuyos fetos fueron ensartados en las bayonetas judías, 52 madres junto a sus hijos y otras 60 mujeres jóvenes. Las demás fueron atadas y llevadas en carretas al cuartel judío de Jerusalén y una vez desnudadas las hicieron desfilar por las calles mientras eran abucheadas por la población judía (1).

El Conde Bernardotte, Presidente de la Cruz Roja Internacional y emparentado con la familia Real sueca, presentó un informe en el que se daban a conocer esos hechos. Pocos días después era abatido por las balas asesinas del «Irgun». Y casi simultáneamente, los terroristas de «Stern» atacaban el poblado palestino de Nasiruddin y acuchillaron a ciento ochenta árabes más.

Estos son, cronológicamente, los primeros atentados contra civiles registrados en Tierra Santa. Luego vendría el contraterrorismo árabe, al que no pretendemos justificar, aunque es una verdad histórica que sólo se produjo como reacción ante el terrorismo judío. Entre árabes y judíos ha habido, desde entonces, un verdadero pugilato de violencias y salvajadas, si bien debe tenerse muy presente que:

a) No fueron los árabes, sino los Buenos, los judíos, los que invadieron Palestina, ocupada por árabes desde once siglos atrás, y los expulsaron de sus hogares a sangre y fuego, quedando casi un millón y medio de árabes hacinados, desde entonces, en errantes campos de concentración.
b) No fueron los árabes, sino los Buenos, los judíos, los implantadores del terrorismo en Palestina.
c) No fueron los árabes, sino los Buenos, los judíos, los perpetradores de las más crueles matanzas, en ese torneo de crímenes que se ha desencadenado a raíz de la creación del Estado artificial de Israel. El atentado árabe que costó más victimas a los judíos fue el ataque a un autobús cerca de la frontera israelo-libanesa; veintisiete muertos. Es un crimen. No lo negamos. Ahora bien, dejando aparte Deir Yassin, varios crímenes peores que éste han sido cometidos por los Buenos. Por ejemplo, el 14 de Octubre de 1953, el pueblecito Jordano de Qibyah fue atacado por los soldados del «Irgun». Una villa puramente agrícola: 135 civiles asesinados, más de la mitad, mujeres y niños (2). El 11 de Diciembre de 1955, sin provocación previa alguna, y rompiendo la Tregua impuesta por el Consejo de Seguridad de la O.N.U., las tropas judías atacaron con artillería y morteros varios pueblecitos sirios en la Costa Este del Lago Tiberiades. Los árabes tuvieron 75 muertos y más de un centenar de heridos.

Una confesión de parte: El escritor judío David Hirst afirmó: «Ha habido violencias de los palestinos, pero no en la escala ni en la efectividad alcanzada por los sionistas » (The Gun and the Olive Branch ).


Vivimos en una época de total transmutación de los valores morales. Por eso, sólo puede sorprender relativamente que a Menaghem Beghin, el dinamitero en jefe del Hotel Rey David, el matarife en jefe de Deir Yassin y de Qibyah y Jefe del Gobierno Israelí, todo en una pieza, se le haya concedido el Premio Nobel de la Paz. Si el «Guernica» es una obra maestra; Picasso un pintor genial; el Sufragio Universal un sistema perfecto para elegir a los mejores y la República Democrática y Caníbal de Monomotapa un estado soberano, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Menaghem Beghin nos parece perfectamente lógica (3).
Así va el Mundo.

Por J. Bochaca 


Notas:
  1. Guy Ottewell: » Deir Yassin, 1948 «.
  2. No se trata de la unilateral y subjetiva versión árabe. Es la versión del Jefe del Servicio de Supervisión de la Tregua, dependiente de la O.N.U., General Vagn Bennike, expuesta ante el Consejo de Seguridad el 24-XI-1953. ( N. del A.)
  3. Otro candidato a tan importante premio pudo haber sido el rabino Korff quien, en 1948 encabezó una marcha de 600 sionistas en Washington, pidiendo a Truman que lanzara una bomba atómica sobre……Londres !. Esa bomba hubiera causado centenares de miles de muertos, pero, en cambio Menaghem Beghin, buen pragmático, acuchilló, de verdad, a varios centenares de árabes-. Como dice el sabio proverbio: «Más vale pájaro en mano, que ciento atomizando». Por eso debió preferirse Beghin a Korff. ( N. del A.)

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Censura periodística en Palestina ocupada – Principio de la Intifada

La avenida Dizengoff, a cuatro cuadras de la costa, bien puede ser la avenida Santa Fe de Buenos Aires o la Gran Vía madrileña. Vidrieras, fiebre de consumo, automóviles en doble fila con esposas ansiosas que volverán en cinco minutos, shoppings, jovencitas que se pavonean deseadas como fetiches.

La gente que camina devorando vidrieras aprendió aquí el hebreo, pero le canta a sus hijos canciones de cuna en inglés o ruso, y quizá sueñe en idish. El servicio militar parece haberse convertido en la única experiencia común de esta sociedad que se maquilla a la europea.

La guerra, entonces, sólo aparece en los bares cuando los adolescentes llegan vestidos de fajina y ordenan su ametralladora sobre la mesa. Piden una hamburguesa y revisan el seguro. No hay accidentes. De haberlos, sólo con dos UZI destrabadas, que cayeran al suelo por casualidad, podría haber mas de quince muertos. Nunca ha ocurrido. Las meseras ondulan por el local, toman el pedido y le dan la espalda a la metralleta, seducidas por la costumbre.

El cuarenta por ciento de estos jóvenes ve con simpatía al Gush Emunim (Bloque de la Fe, una organización ultraderechista y racista); sólo un 23% adhiere a Shalom Ajshav (Paz Ahora) y un 49% cree -según una encuesta preparada por la Dra. Mina Tzemaj para el Comité Judío Norteamericano– que los árabes mienten cuando hablan de lograr una paz genuina. Una cuarta parte de estos jóvenes ha pensado en irse del país. Pero ahora, cuando desenvuelven su hamburguesa Mac Davis y miran alrededor buscando un premio -pueden ganar desde una bolsa de papas fritas hasta una motocicleta – sólo piensan que esto es Occidente y que esa niña, la mesera del buzo gris, quizá quiera pasar la noche con un patriota.


Raspo mi tarjeta de premio y gano una Mac Davis de pollo. Es tonto, pero me alegra; nunca he ganado nada ni en una kermesse escolar. –Israel es así -asegura Celso– es el país de las grandes oportunidades. Lo insulto y le ofrezco la mitad. Después caminamos hasta el Ministerio de Defensa. El trámite para acreditarse y trabajar en los territorios es relativamente simple. De allí a la Oficina de Censura Militar.

-Pero ahí dice Club de la Prensa.
-Si, es acá.
-No puede ser. Debe ser al lado.
-Es acá. Los periodistas y la censura funcionan en el mismo edificio.

No puede negarse el costado práctico. Llegamos resoplando al cuarto piso, y un teniente nos saluda en medio de un bostezo. Murmura ante los formularios, los sella e imparte instrucciones. Pregunta si quiero recorrer alguna zona con una patrulla israelí. Decimos que no, que tal vez, que más adelante. Es mejor entrar solos a las ciudades árabes.

-No me quiero sentir un conquistador -dice Celso, que sufrió seis meses de prisión militar por haber publicado su diario de guerra en la Folha de Sao Paulo, mientras cumplía el servicio en Hebrón.

A esta oficina acuden los editores de todos los diarios. La censura funciona por un acuerdo previo, y cualquier noticia referida a los territorios ocupados debe ser revisada antes de su publicación. En el caso de las fotografías, los reporteros deben copiar contactos antes de su publicación. En la planta baja del edificio hay un restaurante, y allí los corresponsales extranjeros matan el tiempo jugando a las cartas y contando hazañas. Aquí la guerra es simplemente una aventura individual.

Al otro lado de la calle está el edificio del MAPAM. Allí debo pasar en limpio una larga lista de entrevistas con políticos, intelectuales y periodistas. En el tercer piso me encuentro con Latif Dori. Dirige la Comisión Árabe del partido. Dori será nuestro contacto con palestinos de los territorios. Los árabes guardan confianza y respeto hacia este judío iraquí que desde hace años trabaja a favor de la paz.

-No, no tuve sorpresas con la revuelta -asegura-. Sí me sorprendió que hubiera tardado tanto. Los que llevan la bandera de la revuelta son los jóvenes que nacieron durante la ocupación, los Shaba. Ellos no tienen nada que perder. Sólo las cadenas.

La historia que detalla Latif mientras insiste en invitar caramelos de menta, no ha pasado por el tamiz de la censura. La solidaridad se ha reforzado en los territorios: los propietarios dejaron de cobrar los alquileres, los comerciantes olvidaron las deudas y muchos hombres de negocios locales aseguran que la revuelta les devolvió el orgullo nacional. La guerra de las piedras ya lleva cien muertos, mas de tres meses de huelga general y once comunicados de la Comisión Nacional de la Revuelta, que son cumplidos al pie de la letra.

En este tercer piso del centro de Tel Aviv, la guerra comienza a dibujarse como un espejo roto. Latif asegura que el conflicto comenzó el 9 de diciembre, con un choque circunstancial entre un camión del ejército israelí y un automóvil que transportaba trabajadores palestinos. Esa fue la gota que se extendió como una mancha de aceite. En las próximas semanas, en Gaza, trataré de reconstruir el comienzo de la guerra de las piedras. Celso se preocupa por la suerte del abogado detenido anoche en la Universidad. Dori devuelve un gesto de resignación y ensaya una respuesta:

-Se mantienen las mismas leyes del mandato británico. Pueden detener sin juicio previo, y lo hacen en cantidad. En la primera sesión de la Knesset, al fundarse el Estado, Beguin dijo, refiriéndose a esa legislación -que él mismo había sufrido- que se trataba de leyes nazis. El resto del diálogo se pierde en consultas prácticas: será difícil dormir en Gaza, hay un hotel pero nadie puede garantizarnos un mínimo de seguridad. Es mejor entrar por la mañana y salir a la media tarde. Salimos de la oficina con una pequeña lista de teléfonos y una cita retrasada.


Abraham Allon, funcionario de la Histadrut es quien espera en un restaurante de la calle Dizengoff. Lleva folletos de la central sindical y habla castellano con fluidez.

-¿Argentino?
-¿Usted también?

Allon dedica una introducción de quince minutos a detallar los logros de su central sindical, controlada por los laboristas y uno de los holdings empresarios más importantes del país. Un par de preguntas respecto de los territorios lo desilusionan:

-¿Usted quería hablar con los árabes? Mire, nosotros no vamos a arrodillarnos ante chicos de trece años que nos tiren piedras.

Los dos terminamos el postre con ansiedad y, por último, intercambiamos tarjetas y sonrisas congeladas.

Por J. Lanata

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