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Operación Black Dog: armas biológicas yankies en la guerra del Golfo

El teórico de la conspiración David Guyatt, en su página «Deep Black Lies» de internet, afirma haber investigado un caso que incluyó el uso de armas biológicas por parte de Estados Unidos durante la primera guerra del Golfo.

La operación Black Dog consistió en un avión de la CÍA que despegó de un portaaviones en el mar Rojo y tenía como objetivo una planta de armas químicas y biológicas en Irak. La fuente de Guyatt no fue capaz de identificar el portaaviones, pero especula que pudo haberse tratado del USS Saratoga, o bien del USS Kennedy. El avión se estrelló en Irak, dejando escapar accidentalmente su agente bacteriológico letal, pero nuevamente la fuente no pudo identificar de qué sustancia se trataba, sosteniendo que carecía de nombre, sólo un número de serie. Fue la bacteria que provocó que los hombres contaminados con ella se ahogasen en sus propios fluidos.

La fuente de Guyatt sostiene que participó en la recuperación de los restos del avión siniestrado y de sus municiones, y se sintió tan azorado por el uso de armamento bacteriológico que tomó fotografías y se las pasó a las Naciones Unidas.

Este relato cuenta con todos los elementos propios de una teoría de la conspiración: la CÍA utilizando ilegalmente armas bacteriológicas en un avión sin distintivos lanzado desde un portaaviones no identificado que navegaba en aguas del mar Rojo. Ni siquiera se cuenta con la identificación del arma. La atmósfera de secreto que rodea las auténticas operaciones especiales permite que las operaciones ficticias sean descritas con el mismo grado de imprecisión.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué la mayor amenaza de exposición fue ignorada para una única misión previa a la guerra? No parece tratarse más que de un intento de meter en el mismo saco a las fuerzas especiales norteamericanas, la CÍA y Saddam Hussein.



La fuente “B” se agitó cuando nos conocimos. El olor del miedo y la incertidumbre era palpable, un hecho que no fue una sorpresa en vista de lo que me iban a contar. Esta no era mi primera cita encubierta tipo 007 Bond, pero sin duda sería la más sorprendente.

Habíamos acordado reunirnos para que la fuente pudiera contarme sobre una operación estadounidense altamente secreta y aún más sensible conocida como “Black Dog”. Ninguno de nosotros confiaba en la comunicación electrónica y, por lo tanto, una reunión cara a cara era esencial.

Era un día soleado y nuestro encuentro fue en un pub sórdido en algún lugar del campo de Inglaterra. Había vigilado todo el viaje, por las dudas. La reunión siguió una historia que había escrito sobre la enfermedad de la Guerra del Golfo, cuando me habían informado con cautela sobre una misión ultrasecreta de Estados Unidos conocida como “gato negro”. Esto, me dijeron, involucró a un bombardero B52 estadounidense “negro” que despegaba de Offut AFB en Nebraksa, y volaba de ida y vuelta al Golfo Pérsico.

El enorme bombardero llevaba una bomba cargada con el agente nervioso VX, el arma química más potente del arsenal de CW de EEUU. La bomba fue lanzada contra elementos de la Guardia Republicana en el sur de Irak, según me informaron. Fuertes bajas aparentemente resultaron. La operación, dirigida por la Agencia Central de Inteligencia, fue un contraataque de un Scud iraquí que cayó sobre Israel. El misil había contenido Sarin y había llevado al gobierno israelí casi a la rabia. Disgustados, los israelíes se habían preparado para detonar una ojiva nuclear muy por encima de Bagdad. Solo la rápida intervención del presidente George Bush se anticipó a lo que hubiera sido una movida cataclísmica destinada a desentrañar la cuidadosamente forjada coalición respaldada por los árabes alineada con  Saddam Hussein.

Para evitar que cualquiera de los agentes nerviosos volara hacia las tropas de la coalición, la misión implicó el lanzamiento, desde Dhahran de un Hércules C130 que llevaba una, posiblemente dos, masivas bombas Fuel Air de cinco toneladas. Estos fueron detonada por encima del punto cero – la ubicación del golpe del agente químico VX – para asegurar que todos los rastros del agente nervioso fueran destruidos. Muy posiblemente, el Dispositivo de Combustible Aire destruyó todas las pruebas del contraataque ilegal también, al incinerar los cuerpos. La limpieza por fuego es tan antigua como la guerra misma.

Esta información me llevó a hablar con varias fuentes mientras buscaba la corroboración. Me aconsejaron contactar a Tim Sebastian, ex corresponsal de la BBC y autor conocido. Durante una breve llamada telefónica, Sebastian confirmó que también tenía la misma información que yo, y recomendó que me pusiera en contacto con la condesa de Mar, una representante de la Cámara de los Lores con un interés especial en los asuntos de la Guerra del Golfo. Conocí a Margaret Mar una tarde a finales del verano de 1997. Una persona encantadora y honesta, confirmó que había llevado la información de Sebastian al Ministerio de Defensa en privado. Más tarde le informaron que después de consultar con los funcionarios del Departamento de Defensa de los EEUU., No se había encontrado ningún registro de la misión. Claramente esto no fue una negación.


Además, su explicación no se gelificó de otras maneras significativas. El funcionario que respondió a la investigación MOD fue Bernard Rostker, el Asistente Especial para la Enfermedad de la Guerra del Golfo. Difícilmente, pensé, la persona que uno esperaría tener acceso a la información secreta superior en una operación sensible de la CIA. Además, más tarde supe que Black Cat casi con certeza estaba sujeto a un nombre de misión “compartimentado”. Esto simplemente significa que a diferentes niveles de la estructura de comando a la misión se le habría asignado un nombre diferente. Este ingenioso dispositivo, similar al del Almirante Horatio Nelson que sostiene un telescopio para su ojo ciego y observa que “no ve naves”, se adapta bien a la denegación instantánea, pero también ayuda a identificar el nivel del que provienen las fugas. Inteligente. En cualquier caso, meses después, en diciembre de 1997, Tim Sebastian me dijo que había corroborado por completo a Black Cat durante un viaje de un mes a Estados Unidos. Esta fue una buena noticia, pero no sorprendente.

En cualquier caso, Source B no estaba preocupado con Black Cat, que supe que conocía con cierto detalle, sino con una segunda misión mucho más sensible conocida como Black Dog. Esta misión había ocurrido alrededor del 25 de febrero de 1991 e involucraba armas biológicas, según me dijeron. Específicamente, el arma era una bacteria que causaba que aquellos que estaban contaminados se ahogaran en sus propios fluidos corporales. Black Dog involucró un avión lanzado desde un portaaviones estadounidense en el Mar Rojo que atacó una planta iraquí de armas de guerra. La bomba fue diseñada para dispersar su carga a través de un aerosol. La Fuente B proporcionó información adicional que no puede revelarse por temor a identificar el individuo y otras fuentes.

Mi primer encuentro con Lady Mar fue principalmente para discutir esta segunda misión. Tanto ella como Tim Sebastian estaban al tanto de una segunda misión que ambos conocían como “Black Cat 11”, pero no tenían detalles. No estaba sorprendido. Algunas semanas antes me había contactado con un periodista estadounidense de alto rango para preguntarle si colaboraría en mi historia. Le di un breve resumen de Black Cat, con la esperanza de que también pueda tropezar con Black Dog. Lo hizo, o al menos obtuvo detalles de una misión notablemente similar.

Los meses de investigación dieron como resultado el desarrollo de los siguientes detalles de la misión:

La fuente original (B) declara que Black Dog implicó el lanzamiento de un avión de guerra de la Marina de los EEUU. Desde un US Carrier en una estación en el Mar Rojo. La fuente sigue sin poder identificar a cuál de los dos portaaviones se lanzó la aeronave, (tanto el USS Saratoga como el USS Kennedy estaban en la estación en el Mar Rojo durante este período de tiempo: 24/25 de febrero de 1991). La fuente tampoco puede proporcionar la fecha exacta de esta misión. La fuente declaró además que la tripulación y tripulación de tierra eran de la CIA.


La fuente continuó diciendo que el avión arrojó municiones de guerra biológica en una fábrica iraquí de armas químicas / biológicas y que resultaron numerosas muertes. La fuente indica que la (s) munición (es) contenía (n) un agente bacteriológico con una vida de no más de 48 horas. La bacteria no era transmisible, y no tenía un nombre de pila, solo un número de lote. Aquellos atacados con esta arma se ahogaron en sus propios fluidos corporales, según la fuente, quien agregó que la bio-bomba fue lanzada en paracaídas y su contenido fue dispersado por aerosol.

Las fuentes de EE. UU. Afirman que un avión S3A Viking de la Armada de EE. UU. Se estrelló, (presumiblemente como resultado de un incendio en tierra), detrás de las líneas enemigas antes del comienzo de la guerra terrestre. Se desconoce si la aeronave estaba obligada hacia el exterior en su misión o si se encontraba confinada a su hogar después. En cualquier caso, el espectro de un avión “desinfectado” de los EE. UU. Fuertemente armado con armas químicas y posiblemente biológicas, volando sobre territorio hostil durante el tiempo de guerra excluye lógicamente la posibilidad de que se tratara de una misión de entrenamiento o de cualquier otra misión “inocente”.

El Viking se utiliza en una función de guerra de reconocimiento anti-submarino de largo alcance. Por lo tanto, solo está ligeramente armado para la defensa. En este caso, sin embargo, las fuentes dicen que la aeronave se modificó fuertemente con capacidades sigilosas y fue coloreada de un gris oscuro plano. La aeronave no tenía marcas, insignias u otra identificación. La instrumentación fue fabricación de los Estados Unidos. Las bombas se unieron externamente a los pilones de las alas. Se sabe que el procedimiento de usar un avión militar no marcado, (conocido como “sanitizado”, es decir, una negación plausible), es consistente con otras muchas operaciones “negras” de la CIA que han llegado al dominio público.

Las fuentes confirman además que la misión se llevó a cabo bajo los auspicios de la Agencia Central de Inteligencia y que el piloto era un empleado de la Agencia, (presumiblemente un piloto USN). El avión transportaba, según nos dicen, solo dos bombas debido a “consideraciones de peso”. El avión derribado tenía una bomba restante unida a pilones externos. Esta munición contenía una mezcla mortal de Tabun, Sarin y Cyclo-Sarin. Sin embargo, las fuentes de los EEUU no pueden identificar un objetivo ni confirmar si este avión fue lanzado desde un operador de la USN, lo que da lugar a la comprensible advertencia de que esta era una y la misma misión, aunque el perfil de la misión es similar.

Mientras tanto, fuentes estadounidenses confirman que el sitio del accidente se encontraba aproximadamente a 60 kilómetros detrás de las líneas enemigas, (coordenadas exactas 45.90E – 29.73N), en un yermo desierto. Allí el avión permaneció por varios días. Mientras tanto, el piloto, que no se eyectó pero bajó con su avión, fue recuperado vivo.

Tras el lanzamiento de la Guerra de tierra, (24 de febrero de 1991), las divisiones de EEUU y  Francia barrieron a las fuerzas iraquíes lejos del área general, (As Salman), lo que permitió la recuperación intacta de la aeronave. En consecuencia, las tropas de Estados Unidos Black Ops, (“Buscar equipo”) fueron enviadas desde el Campo Cuatro, en Arabia Saudí, (coordenadas 44.30E-29.00N), para localizar el avión estrellado y proporcionar coordenadas exactas para la recuperación.

El Campamento Cuatro era un gran complejo en expansión que albergaba principalmente fuerzas estadounidenses, pero también algunos elementos británicos. Fue un punto de partida para el US 101 Airborne, (Screaming Eagles), en Irak la noche del 23 al 24 de febrero de 1991. El complejo fue ampliamente utilizado para alojar y reparar una variedad de equipos.

El equipo de búsqueda de dos hombres viajó al norte, a Irak, en jeep el 27/28 de febrero de 1991 o en fechas cercanas. Las fuentes indican que el avión se estrelló aproximadamente una semana antes y que la demora en comenzar las operaciones de búsqueda y recuperación se debió al comienzo inminente de la guerra en terreno. Ninguno de los miembros del equipo de búsqueda de dos hombres eran empleados del gobierno de EEUU. De hecho, una empresa privada de los EEUU, casi con certeza propiedad de la CIA, empleó ambas personas que llevaban vestimentas de batalla pero no tenían insignias u otros parches de identificación, un hecho que nuevamente es consistente con las operaciones de la CIA. Una fuente militar británica independiente confirmó la presencia en Camp Four, de un equipo estadounidense de dos personas “Spec Ops”, a fines de febrero de 1991. Source afirmó que eran especificaciones de Estados Unidos, sin insignias o rango aparente y proporcionó una descripción física de un individuo.


A cierta distancia de Irak, rumbo al norte a lo largo de la 45.90 Latitud Este, coordinamos que el equipo de búsqueda observó el avión derribado a distancia, según nos cuentan. La inspección a través de binoculares mostró que faltaba el ala derecha del avión. El ala izquierda estaba intacta. La observación adicional reveló la presencia de una bomba restante ubicada en la torre exterior más cercana al fuselaje. La bomba tenía un color negro mate sin marcas visibles. Estaba goteando.

Ambos miembros del equipo usaron equipo de protección CB, se nos informó y se nos acercó. La bomba contenía un fusible fabricado en Alemania diseñado para encender la munición sobre el suelo. Se identificó como una munición Mark Eleven Seven (MC 117), modificada para el uso de productos químicos líquidos y compuesta por un cuerpo de acero con un conjunto de aletas Mark 131 y un tubo de explosión central, según la información disponible.

Se realizó una prueba de armas químicas con un kit de prueba de campo, (designado como “Mary 256”), y se reveló que la munición contiene una mezcla de Tabun, Sarin y Ciclo-Sarin. Debe destacarse que un kit de prueba de campo de armas químicas no podría, repito, ser capaz de detectar la presencia de cualquier arma biológica. La detección en el campo de organismos / bacterias biológicas es considerablemente más compleja y requiere personal especializado y equipo. Este punto se destaca por razones obvias. La presencia de una bacteria como se indica por la fuente primaria no se corrobora, ni se descarta, por estos descubrimientos. Sin embargo, es significativo que prevalezca la doctrina soviética y la OTAN en el uso de armas biológicas y químicas, llamada una “carga mixta”.

El equipo de búsqueda informó su descubrimiento a la base, y se le ordenó retirarse inmediatamente. Antes de partir del lugar del accidente, ambos miembros del equipo estaban desconcertados por la presencia de varios soldados iraquíes muertos. Todos llevaban máscaras faciales, (posiblemente equipo de protección CB, pero también pueden haber sido protección contra la arena transportada por el viento), y no mostraron heridas de entrada aparentes u otras manifestaciones de sus muertes. Ambos miembros del equipo estaban lo suficientemente desconcertados por estos cuerpos para tomar fotografías en color de ellos, según nos informaron. Estas fotografías y otros detalles se enviaron posteriormente a una fuente de las Naciones Unidas para su investigación.

Tras abandonar el sitio del accidente, el equipo de búsqueda fue reemplazado por un “Equipo de recuperación” afiliado a la Marina de los EEUU. El último equipo recuperó el avión. La bomba fue recuperada y transportada a otro lugar. El avión dañado fue transportado por aire, presumiblemente por un helicóptero Jolly Green Giant, de regreso al Campo Cuatro y temporalmente alojado en un recinto rodeado de alambre de púas. Aquí, varias personas lograron fotografiar el avión dañado en el sitio. Copias de estos y otros datos de apoyo se enviaron en privado a las Naciones Unidas para su investigación. Mientras tanto, otras fuentes militares confirman la presencia del alambre de púas en ese lugar.

El equipo de dos hombres Black Ops, (búsqueda), estaba en el Golfo actuando bajo el Comando del Ejército. Su misión, y, según nos dicen, la del último equipo de recuperación, se llevó a cabo bajo las órdenes del general Fred Franks, comandante del Cuerpo V11, la unidad más grande de la Guerra del Golfo. Tanto el equipo de “Búsqueda” como el de “Recuperación” formaron parte de una Unidad Especial con la designación “SCRSWA” operada bajo el mando directo del Coronel Johnson, (adscrito a AVSCOM – Comando del Sistema de Aviación, Ejército de EEUU.). Esta unidad no ha sido identificada, a pesar de una llamada telefónica a la biblioteca del Pentágono. Un empleado del Pentágono le dijo a este escritor, con una risa nerviosa, que la designación de la unidad es desconocida. Según las fuentes, hubo una participación británica. Esto aún debe ser identificado y confirmado, pero se pensó que el arma bacteriológica podría haber sido de fabricación británica. En cualquier caso, las municiones restantes fueron puestas bajo la custodia del coronel Johnson, según las fuentes. Ambos miembros del equipo de búsqueda eran especialistas en colocar, ocultar y camuflar dispositivos de vigilancia, nos dijeron. Estos incluyen la colocación de paquetes de orientación láser de aeronaves.

En noviembre de 1997, a petición mía, la condesa de Mar, en compañía del ex ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro, Lord Howe, se reunió con un alto funcionario del Ministerio de Defensa para hablar sobre la operación Black Dog. La reunión fue áspera. El resultado fue que el oficial de MOD no pudo confirmar ni negar la operación, pero personalmente dudaba de la posibilidad de que un avión viking fuera elegido para ese papel. Si esta sigue siendo la única duda cualitativa del oficial, tengo algunos consejos para él.

Una llamada telefónica a la publicación premier y muy respetada, Janes Defense Weekly, será recompensada con una discusión informativa sobre la capacidad del avión y la actitud “Gung Ho” de la Armada estadounidense cuando se trata de operaciones “negras”. Uno de los periodistas expertos de Jane me dijo, meses antes de la reunión de MOD, que no hay nada teóricamente que impida que un viking realice una misión como se describe. El periodista pasó a describir otras misiones aún más “aparentemente” improbables, incluido el lanzamiento de “aviones espía” U2 de los transportistas de la Armada de los EEUU., Entre otros hechos.

Queda por decir que me informaron -de fuentes totalmente no relacionadas y, de hecho, una historia completamente no relacionada- que un equipo especial de aviadores de la CIA estuvo estacionado en Offut AFB durante la Guerra del Golfo. Uno de estos, un ex piloto de la Armada y un miembro del equipo principal, supuestamente fue enviado a un portaaviones estadounidense para asumir el cargo temporal, (TDY), como Comandante del Grupo Aéreo (CAG) durante el mismo período de tiempo. Por una variedad de razones, ahora creo algunas sospechas de que esta información posterior pudo haberse ingeniosamente “plantado” como desinformación para desacreditar esta historia. La identidad del miembro principal del equipo, empleado por la CIA y la ONI, es conocida por mí, así como también por sus antecedentes, y de alguna manera aumenta mis preocupaciones.

A medida que continuaba nuestra investigación de esta historia, nos enteramos de una posible razón para Black Dog. A fines de febrero de 1991, un Scud iraquí había aterrizado en Israel. Las fuentes pudieron confirmar que el misil contenía organismos biológicos que estaban “muertos al llegar”. No está claro si los organismos estaban destinados a estar muertos o no, pero la experiencia iraquí en estos asuntos es bien conocida. Esto claramente, a la luz de la lógica imperante de Black Cat, es razón suficiente para autorizar a Black Dog, creo.

Lo anterior, debe decirse, es una poderosa evidencia de que EEUU pudo haber participado en al menos dos misiones de guerra química y biológica durante la Guerra del Golfo. Sin embargo, no es una prueba positiva. La precaución es comprensiblemente una palabra clave entre la fraternidad periodística. Al mismo tiempo, la influencia externa y perversa para “aumentar” o desacreditar las noticias altamente sensibles es cada vez más una realidad. Aquellos que puedan dudar de que los medios puedan ser seducidos tan fácilmente solo necesitan enfocar su atención en las consecuencias de la “Serie Dark Alliance” de Gary Webb / San Jose Mercury News, para presenciar la timidez de los medios.


Después de haber trabajado personalmente en la historia anterior durante casi nueve meses y de haber visto a numerosos editores, periodistas y otros representantes de los medios rehuir de ella sin una buena razón, me inclino a concluir que esta es una de esas historias destinadas a nunca llegar a la luz de día.


Con información de Conspiracy Encyclopedia y Deep Blacklies

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Bush Jr concretó un viejo anhelo imperial

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Las estrechas relaciones de Bush –y también de Cheney– con la industria petrolera le dan una connotación especial a la agresión a Irak y a extender la influencia en el estratégico Golfo Pérsico. Una de las claves para entender esta determinación tiene relación con los importantes campos petrolíferos de Irak. “Tanto el presidente Bush como el vicepresidente Cheney –escribió el presidente de la Fundación de Tendencias Económicas de Washington, Jeremy Rifkin– están relacionados con el petróleo. Ambos proceden de la industria petrolífera. Sus carreras han estado definidas por los intereses del petróleo. Sus fortunas políticas han sido fomentadas por los grupos de presión petrolíferos” ( 28/10/02).

Al mismo tiempo, la política de agresión a Irak llevó adelante viejos planes imperiales. En 1945, el Departamento de Estado –como recordó Noam Chomsky– describió la “inmensa riqueza petrolera de Irak” como “una formidable fuente de poder estratégico y uno de los mayores premios materiales en la historia del mundo”.

El control de “las fuentes estratégicas –anota Chomsky– alimenta el poder económico y militar de EE.UU. y el ‘poder estratégico’ se traduce en una palanca para controlar el mundo” ( 9/11/02). Este mismo propósito estuvo presente en la llamada guerra del Golfo a comienzos de los noventa. George Bush padre en sus memorias reconoce que se bombardeó Irak porque no se podía permitir “que un poder regional hostil tuviera de rehén buena parte del suministro mundial de petróleo”.

Irak posee las segundas reservas mundiales conocidas de petróleo. El ex ministro saudí, Al Jamani, sostiene que las potencialidades de Irak son superiores a las que indican las estadísticas. “La única fuente de energía segura de la magnitud de Arabia Saudí –señala– es Irak, el país que ocupa el segundo lugar del mundo en reservas de crudo. Según nuestros estudios –agrega–, los cálculos son aún demasiado prudentes para Bagdad; las reservas podrían alcanzar a las de Arabia Saudí. El petróleo es de buena calidad, muy fácil de extraer y de transportar por rutas nuevas y políticamente no peligrosas para EE.UU.” ( 26/1/03). De allí su gran interés para EE.UU.

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Bush y Cheney mantuvieron los vínculos con el sector energético luego de asumir sus cargos. En los primeros meses de 2001, Cheney mantuvo reuniones, que durante un largo tiempo permanecieron secretas, para definir la política estadounidense en esta estratégica área económica. El vicepresidente se negó a proporcionar, a pesar de los requerimientos del Congreso, los nombres y vínculos empresariales de los participantes en las deliberaciones.

Posteriormente se conoció un informe elaborado por el National Energy Policy Development Group, redactado por el propio Cheney, fruto de esas deliberaciones, que define la estrategia de EE.UU. para hacer frente a la creciente necesidad de suministros petroleros en el primer cuarto del siglo XXI. El documento le concede una alta prioridad a la adquisición de nuevas reservas externas. El informe cifra la dependencia estadounidense de los suministros desde el exterior, señalando que aumentarán desde el 52 por ciento del consumo en el 2001 a 66 por ciento en 2020. Si se considera que el consumo, al mismo tiempo, irá aumentando, se deberá importar un 60 por ciento más que al iniciarse los años 2000, pasándose de 10,4 millones de barriles diarios a aproximadamente los 16,7 millones, en circunstancias de que la producción estadounidense no cesa de disminuir.Basándose en estas previsiones, el texto define el incremento de las importaciones petroleras como “una prioridad de nuestra política comercial y exterior”.

Una de las propuestas del documento –y en cuyo ámbito se encuentra la agresión a Irak– es aumentar las adquisiciones desde el Golfo Pérsico. El coste de extracción de crudo irakí está entre los más bajos a nivel mundial. Extraer cada barril tiene un costo promedio de poco más de un dólar. La caída de Saddam Hussein, en el análisis estadounidense, termina con el embargo petrolero y permite el desarrollo del negocio en Irak.

La guerra, al decir del vicesecretario de comercio internacional de EE.UU., Grant Aldonas, en un foro de empresarios efectuado a comienzos de 2003, “abriría la espita del petróleo irakí, lo que tendría un profundo efecto en la economía mundial y para los países consumidores de petróleo” ( 21/2/03). Sin embargo, la recuperación de la producción irakí, que oficialmente al comenzar el año 2003 se ubicaba en los dos millones de barriles diarios, no será fácil. El ex ministro irakí del petróleo durante los años 1987-1990, Issam al-Chalabi, manifestó en una reunión efectuada en Houston (EE.UU.) que “el mundo no puede esperar un ‘boom’ instantáneo de la industria petrolera irakí y que se necesitarán muchas inversiones antes de que el país vuelva a producir 3,5 millones de barriles diarios, su nivel en agosto de 1990”. Ese nivel de producción, en su opinión, se volverá a alcanzar recién al menos en dos años y requerirá de una inversión de unos US$ 3.000 millones (23/2/03).

La industria petrolera de Irak ha quedado rezagada. En Houston se informó que de los 526 bloques petroleros descubiertos, delimitados y probados, solo 125 han sido desarrollados, es decir, apenas un 20 por ciento del total. La estructura económica de Irak fue duramente golpeada primero por la guerra con Irán (1980-1988) y posteriormente por el embargo impuesto por las Naciones Unidas después de la Guerra del Golfo.

En 2001, EE.UU. importó 11,6 millones de barriles diarios y más del 20 por ciento de ese crudo era saudí. De allí la importancia que tiene, al mismo tiempo, el curso de los acontecimientos en Arabia Saudita. La Casa Blanca teme que el reino caiga en la inestabilidad política en manos de los integristas islámicos. El wahabismo, la rama más integrista del mundo musulmán, se presume en estos análisis, se encuentra muy arraigada en la sociedad saudí e incluso entre muchos miembros de la familia real.

Un reportaje del diario británico The Guardian, citando a un especialista en inversiones de una empresa bursátil en Nueva York, expresa también este temor estadounidense. “De los 22 millones de habitantes de Arabia Saudita –señala–, la mitad son menores de 25 años y la mitad de éstos son desempleados. Muchos quieren ver el final de la familia real y, lleve esto cinco meses o cinco años, sus días están contados. Si Arabia Saudita cayera en manos de los fundamentalistas musulmanes y se pararan las exportaciones, no hay suficiente petróleo extra en otro lado para compensar la merma” (26/1/03).

El petróleo de Irak no libera a EE.UU. de su dependencia del crudo saudí, pero lo hace menos fuerte. Arabia Saudita es el único país capaz de producir hasta 12 millones de barriles diarios. Al finalizar 2002, su producción era de alrededor de ocho millones de barriles al día, estando en condiciones –según sus ejecutivos– de elevar su producción a diez millones de barriles en forma muy rápida y a 10,5 millones en tres meses. “Los sauditas tienen lejos la cantidad más grande de capacidad no utilizada”, ha destacado Guy Caruso, jefe de la administración de Información de Energía del Departamento de Energía. Agregando que la Reserva de Petróleo Estratégica de Estados Unidos y las existencias en otros países –entre ellos en primer lugar Arabia Saudita– representan la mejor defensa contra las interrupciones a corto plazo ( 27/11/02).

La estrategia propuesta por el informe es no solo depender de los suministros provenientes del Golfo Pérsico. “La diversificación de las fuentes de abastecimiento –señala el documento– es de primordial importancia”. En esta dirección, en América Latina adquieren una importancia particular México, Venezuela y Colombia, que estuvieron entre el conjunto de países desde donde se realizaron las mayores exportaciones a EE.UU. en 2001. Los manejos norteamericanos en Venezuela y Colombia se inscriben en esta perspectiva. En Venezuela han participado abiertamente en maniobras desestabilizadoras. Al tiempo que en Colombia la “asistencia” financiera concedida incluye la protección de los oleoductos transportadores del petróleo desde sus pozos hasta las refinerías. La influencia en México se garantiza a través del TLCAN.

En octubre de 2002, Washington envió a Colombia una avanzada de diez militares de sus fuerzas especiales para entrenar a 6.500 soldados colombianos, preparándolos para proteger el principal oleoducto del país, en Arauca, en la frontera con Venezuela, explotado por el consorcio estadounidense Occidental Petroleum. Se trata del oleoducto Caño Limón-Coveñas, de 780 kilómetros de longitud, que transporta diariamente 105.000 barriles de crudo. En enero, se enviaron otros setenta militares para reforzar el contingente de entrenamiento. Los efectivos norteamericanos fueron formados en el Comando Sur de Estados Unidos en operaciones de inteligencia, combates contraguerrillas y tácticas para proteger la infraestructura petrolera.

Un estudio publicado en noviembre de 2002 por la Agencia de Información Energética –organismo dependiente del Departamento de Energía estadounidense– afirmó que en 2025 el 51 por ciento de la producción mundial de petróleo provendría de los países miembros de la OPEP. Al momento del estudio, ese porcentaje alcanzaba al 38 por ciento, de los cuales dos tercios se originaban en el Golfo Pérsico. George Bush manifestó que esta dependencia del Golfo Pérsico es “virtualmente intolerable” (28/12/02). Debe superarse por diferentes medios.

Un documento elaborado por el Instituto James Baker III de Políticas Públicas de la Universidad Rice de Texas y el Consejo sobre Relaciones Internacionales para la administración Bush antes de los atentados de septiembre de 2001, titulado “Desafíos para una Política Estratégica de Energía del Siglo XXI”, llega a conclusiones similares. Ello vuelve a demostrar que los planes agresivos no surgen después de los atentados, sino que responden a una elaboración anterior. El estudio considera a Irak como vital para los flujos de petróleo desde el Medio Oriente y afirma que por razones de seguridad militar no se puede permitir que Saddam Hussein desarrolle la explotación petrolera. Por tanto, la conclusión es que se requiere un nuevo régimen en Irak.

El análisis destaca que tanto Dick Cheney como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld adquirieron funciones dirigentes en el país en 1974 bajo la presidencia de Gerald Ford, durante el embargo petrolero árabe, y tienden a identificar la situación creada en esos años con la que se puede producir al comenzar la década actual. Con la intervención militar se pretende obtener una mayor seguridad para EE.UU. “Por desgracia –anota el economista norteamericano Jeffrey Sachs, analizando el estudio de la Universidad Rice–, una guerra cuyo motivo sea el petróleo solo desestabiliza aún más la política y la sociedad internacionales y debilitará aún más la seguridad de EE.UU. y el mundo” (31/1/03).

De otra parte, participar en la explotación del petróleo iraquí constituyó una pieza central en la estrategia norteamericana para unir fuerzas tras su política agresiva. Ello ya fue planteado por el ex director de la CIA entre 1993 y 1995, James Woolsey, consejero además de grandes corporaciones como British Airways, y abogado especializado en litigios internacionales. “Francia y Rusia –manifestó Woolsey– tienen empresas petroleras e importantes intereses económicos en Irak. Debemos decirles que si nos ayudan a conseguir que Irak disponga de un Gobierno decente, haremos lo posible para que las nuevas autoridades de Bagdad y las compañías estadounidenses cooperen con sus empresas” (16/9/02).

La afirmación se lee, al mismo tiempo, como que la falta de “cooperación” deja al margen del reparto de la riqueza petrolífera irakí. Precisamente, la posición contraria a la guerra del gobierno francés llevó a funcionarios estadounidenses a advertir que, por su posición, Francia podría quedar excluida del reparto de los recursos petroleros después de producida la intervención. Compañías rusas como Lukoil o Slavneft, la francesa TotalFinaElf, la china National Oil Company y empresas de India, Italia, Argelia y Vietnam, firmaron acuerdos con el Gobierno de Hussein desde que acabó la guerra del Golfo. Esos acuerdos quedaron en suspenso, a la espera de que concluyese el embargo decretado por las Naciones Unidas. Saddam Hussein firmó incluso convenios de producción compartida con compañías extranjeras, entre ellas Total Fina Elf.

Una intervención militar acompañada de la caída del régimen (de Hussein) y la colocación de un poder directamente a sueldo de Estados Unidos –escribió el eurodiputado y profesor invitado de la Universidad Carlos III, de Madrid, Sami Nair, antes de la agresión– replantearía este reparto, que por el momento excluye a estadounidenses y británicos. Se sabe –agrega Nair– que las discusiones estadounidenses con las diversas fuerzas de la oposición iraquí en el extranjero versan principalmente sobre este punto” (27/12/02).

Lo que está en juego, escribió el novelista John Le Carré, “no es el bien y el mal, sino el petróleo, el dinero y la vida de la gente. La tragedia de Saddam es estar sentado sobre el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo. La de su vecino Irán es poseer las reservas de gas natural más grandes del mundo. Bush quiere ambas, y quien le ayude a conseguirlas recibirá una parte del pastel. Y quien no le ayude, no la recibirá. Si Saddam no tuviera petróleo, podría torturar y asesinar a placer a sus ciudadanos” (20/1/03).

La agresión a Afganistán forma también parte de la misma estrategia. “Sus objetivos  afirma Nair, al analizar esta relación– eran claros: poner el pie en una región cuyos recursos petrolíferos son todavía parcialmente desconocidos y cuyos recursos de gas son probablemente muy importantes; contrarrestar la voluntad de expansión de China en esta región; garantizar la seguridad de las redes de tránsito del petróleo consiguiendo que el proyecto estadounidense de oleoducto (cruzando Georgia hasta Turquía) fuera aceptado antes que el proyecto chino, algo que hasta el 30 de agosto de 2001 los talibanes se habían negado a conceder a los estadounidenses, que negociaban secretamente con ellos. Con la guerra de Afganistán, la amenaza que pesa sobre Irak y la guerra de Palestina, Estados Unidos se asegura así el control para los años venideros de lo que los expertos estadounidenses llaman “la elipse estratégica de la energía”, zona que abarca desde la península arábiga hasta Asia central. Ésa es la nueva ley de la historia que los poderosos, ávidos de oro negro —concluye el eurodiputado—, quieren imponer al mundo”.

Por Hugo Fazio
Con información de la Rev. Estudios Árabes.Año 1,número 1

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Bush Jr concretó un viejo anhelo imperial por Hugo Fazio se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2014/11/10/bush-jr-concreto-un-viejo-anhelo-imperial.

Reflexiones sobre la guerra del golfo

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Por aquellos años en que comenzaba la “Cruzada” de Junior, Eduardo escribía estas líneas,a la luz de la historia,adquieren una mayor dimensión:

Seré curioso. A mediados del año pasado, mientras esta guerra se estaba incubando, George W. Bush declaró que “debemos estar listos para atacar en cualquier oscuro rincón del mundo“. Irak es, pues, un oscuro rincón del mundo. ¿Creerá Bush que la civilización nació en Texas y que sus compatriotas inventaron la escritura? ¿Nunca escuchó hablar de la biblioteca de Nínive, ni de la torre de Babel, ni de los jardines colgantes de Babilonia? ¿No escuchó ni uno solo de los cuentos de las mil y una noches de Bagdad?

¿Quién lo eligió presidente del planeta? A mí, nadie me llamó a votar en esas elecciones. ¿Y a ustedes?

¿Elegiríamos a un presidente sordo? ¿A un hombre incapaz de escuchar nada más que los ecos de su voz? ¿Sordo ante el trueno incesante de millones y millones de voces que en las calles del mundo están declarando la paz a la guerra?

Ni siquiera ha sido capaz de escuchar el cariñoso consejo de Günter Grass. El escritor alemán, comprendiendo que Bush tenía necesidad de demostrar algo muy importante ante su padre, le recomendó que consultara a un sicoanalista en lugar de bombardear Irak.

En 1898, el presidente William McKinley declaró que Dios le había dado la orden de quedarse con las islas Filipinas, para civilizar y cristianizar a sus habitantes. McKinley dijo que habló con Dios mientras caminaba, a medianoche, por los corredores de la Casa Blanca. Más de un siglo después, el presidente Bush asegura que Dios está de su lado en la conquista de Irak. ¿A qué hora y en qué lugar recibió la palabra divina?

¿Y por qué Dios habrá dado órdenes tan contradictorias a Bush y al Papa de Roma?

Se declara la guerra en nombre de la comunidad internacional, que está harta de guerras. Y, como de costumbre, se declara la guerra en nombre de la paz.

Bush, Dick Cheney y la dulce Condoleezza Rice, ¿habrán renunciado realmente a sus altos empleos en la industria petrolera? ¿Por qué esta manía de Tony Blair contra el dictador iraquí? ¿No será porque hace 30 años Saddam Hussein nacionalizó la británica Irak Petroleum Company? ¿Cuántos pozos espera recibir José María Aznar en el próximo reparto?

La sociedad de consumo, borracha de petróleo, tiene pánico al síndrome de abstinencia. En Irak, el elixir negro es el menos costoso y, quizá, el más cuantioso.

En una manifestación pacifista, en Nueva York, un cartel pregunta: “¿Por qué el petróleo nuestro está bajo las arenas de ellos?”

Estados Unidos ha anunciado una larga ocupación militar, después de la victoria. Sus generales se harán cargo de establecer la democracia en Irak.

¿Será una democracia igual a la que regalaron a Haití, República Dominicana o Nicaragua? Ocuparon Haití durante 19 años y fundaron un poder militar que desembocó en la dictadura de Francoise Duvalier. Ocuparon Dominicana durante nueve años y fundaron la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Ocuparon Nicaragua durante 21 años y fundaron la dictadura de la familia Somoza.

La dinastía de los Somoza, que los marines habían puesto en el trono, duró medio siglo, hasta que en 1979 fue barrida por la furia popular. Entonces, el presidente Ronald Reagan montó a caballo y se lanzó a salvar a su país amenazado por la revolución sandinista.Nicaragua, pobre entre los pobres, tenía, en total, cinco ascensores y una escalera mecánica, que no funcionaba. Pero Reagan denunciaba que Nicaragua era un peligro; y mientras él hablaba, la televisión mostraba un mapa de Estados Unidos tiñéndose de rojo desde el sur, para ilustrar la invasión inminente. El presidente Bush, ¿le copia los discursos que siembran el pánico? ¿Bush dice Irak donde Reagan decía Nicaragua?

Títulos de los diarios, en los días previos a la guerra: “Estados Unidos está pronto a resistir el ataque”.

Récord de ventas de cintas aislantes, máscaras antigás, píldoras antirradiaciones… ¿Por qué tiene más miedo el verdugo que la víctima? ¿Sólo por este clima de histeria colectiva? ¿O tiembla porque presiente las consecuencias de sus actos? ¿Y si el petróleo iraquí incendiara el mundo? ¿No será esta guerra la mejor vitamina que el terrorismo internacional está necesitando?

Nos dicen que Saddam Hussein alimenta a los fanáticos de Al Qaeda. ¿Un criadero de cuervos para que le arranquen los ojos? Los fundamentalistas islámicos lo odian. Es satánico un país donde se ven películas de Hollywood, muchos colegios enseñan inglés, la mayoría musulmana no impide que los cristianos anden con la cruz al pecho y no es muy raro ver mujeres con pantalones y blusas audaces.

No hubo ningún iraquí entre los terroristas que voltearon las torres de Nueva York. Casi todos eran de Arabia Saudita, el mejor cliente de Estados Unidos en el mundo. También es saudita Bin Laden, ese villano que los satélites persiguen mientras huye a caballo por el desierto, y que dice presente cada vez que Bush necesita sus servicios de ogro profesional.

¿Sabía usted que el presidente Dwight D. Eisenhower dijo, en 1953, que la “guerra preventiva” era un invento de Adolfo Hitler? Afirmó: “Francamente, yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante”.

Estados Unidos es el país que más armas fabrica y vende en el mundo. Es, también, la única nación que ha arrojado bombas atómicas contra la población civil. Y siempre está, por tradición, en guerra contra alguien.

¿Quién amenaza la paz universal? ¿Irak?

¿Irak no respeta las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU)? ¿Las respeta Bush, que acaba de propinar la más espectacular patada a la legalidad internacional? ¿Las respeta Israel, país especializado en ignorarlas?

Irak ha desconocido 17 resoluciones de la ONU. Israel, 64. ¿Bombardeará Bush a su más fiel aliado?

Irak fue arrasado, en 1991, por la guerra de Bush padre, y hambreado por el bloqueo posterior. ¿Qué armas de destrucción masiva puede esconder este país masivamente destruido?

Israel, que desde 1967 usurpa tierras palestinas, cuenta con un arsenal de bombas atómicas que le garantizan la impunidad. Y Pakistán, otro fiel aliado que además es un notorio nido de terroristas, exhibe sus propias ojivas nucleares. Pero el enemigo es Irak, porque “podría tener” esas armas. Si las tuviera, como Corea del Norte proclama que las tiene, ¿se animarían a atacarlo?

¿Y las armas químicas y biológicas? ¿Quién vendió a Saddam Hussein las cepas para fabricar los gases venenosos que asfixiaron a los kurdos, y los helicópteros para arrojar esos gases? ¿Por qué Bush no muestra los recibos?

En aquellos años, guerra contra Irán, guerra contra los kurdos, ¿era Saddam menos dictador de lo que es ahora? Hasta Donald Rumsfeld lo visitaba en misión de amistad. ¿Por qué los kurdos son conmovedores ahora, y antes no? ¿Y por qué sólo son conmovedores los kurdos de Irak, y no los kurdos mucho más numerosos que sacrificó Turquía?

Rumsfeld, actual secretario de Defensa, anuncia que su país usará “gases no letales” contra Irak. ¿Serán gases tan poco letales como esos que Vladimir Putin usó, el año pasado, en el teatro de Moscú, y que mataron a más de cien rehenes?

Durante unos cuantos días, Naciones Unidas cubrió con una cortina el Guernica de Picasso, para que esa desagradable escenografía no perturbara los toques de clarín de Colin Powell.

¿De qué tamaño será la cortina que esconderá la carnicería de Irak, según la censura total que el Pentágono ha impuesto a los corresponsales de guerra?

¿Adónde irán las almas de las víctimas iraquíes? Según el reverendo Billy Graham, asesor religioso del presidente Bush y agrimensor celestial, el paraíso es más bien chico: mide nada más que mil 500 millas cuadradas. Pocos serán los elegidos. Adivinanza: ¿Cuál será el país que ha comprado casi todas las entradas?

Y una pregunta final, que pido prestada a John Le Carré:

-¿Van a matar a mucha gente, papá?

– Nadie que conozcas, querido. Sólo extranjeros.

Por Eduardo Galeano
Con información de La Jornada

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