Archivo de la etiqueta: Literatura

Sátira – Amjad Nasser

Sana Helwâ Sabri!

Como un halcón con el corazón abatido
Como una tempestad mellada
A las puertas de la ciudad
Yo me recuesto.

Y de mi espalda
Corto los despojos de los amigos.

Me acuerdo de mi abuela
De su larga pipa
Poco caso haré de las primeras conquistas árabes
Apenas imaginaré en París el término del viaje
En nada me lamentaré sobre la suerte de los Pirineos
Fundiéndose en nuestras manos
Como copo de nieve.

Para Al-Ghâfiki
Por nada tenderé mis manos hacia Dios
En el paso del cortejo
Del rey de Bany Al-Ahmar
Jamás ordenaré a mis chambelanes
Saludarlo.

Jamás olvidaré
El sable ni la suerte
Jamás olvidaré
El oro ni la plata. Jamás olvidaré
Al tunante ni a las cabras
Que vienen a beber
En los cuencos perforados de mis manos.

A las puertas de la ciudad
Yo me recuesto
El corazón abatido
Como un halcón
Sin raíz
Como una tempestad.

Amjad Nasser *




* Amjad Nasser, (seudónimo de Yahya Numeiri al-Naimat). Nació en Al-Turra, Jordania en 1955. Poeta y periodista. Actualmente reside en Londres, donde es jefe de redacción de la página cultural del periódico árabe Al-quds Al Arabi. Ha publicado cerca de diez libros de poesía, entre ellos: Pastores de la soledad, 1986; La llegada de los extranjeros, 1990; Dichoso quien te ha visto, 1994; La huella de lo efímero, selección de poemas publicados en el Cairo, 1995 y Ascensión del amante, L’Harmattan, 1998. Fue co-editor y co-fundador de Banipal magazine.


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El Corán como un libro perfecto

El Corán contiene y explica el objetivo perfecto del género humano de la mejor manera posible, ya que esta meta humana ha sido proyectada en él de manera realista. Incluye una perfecta visión del mundo y adopta principios morales y leyes prácticas adecuadas a esta idea del mundo. El Corán describe este objetivo de una manera perfecta. Dice Dios, exaltado sea:

“Guía (el Corán) hacia la Verdad y a un sendero recto”. (46:30)

Y en otro lugar, luego de mencionar al Pentateuco (Torah), y el Evangelio (anteriores revelaciones), dice:

“…y Te hemos revelado el Libro (Corán) con la Verdad, como confirmación de lo que tenéis (de anteriores revelaciones), de la Escritura y como guardián (y protector), de ella (la revelación)”. (5:48)

Y en el contenido del Corán, acerca de la misma verdad de la religión de los Profetas del pasado, dice :

“Os ha prescripto (en leyes y regulaciones) en materia de dîn (religión y modo de vida), lo que ya había ordenado a Noé , y lo que te hemos revelado a tí (Muhammad), y lo que  ordenamos a Abraham, Moisés y Jesús” . (42:13)



Y de una manera más amplia afirma:

“Y te revelamos (Muhammad), el Libro (Corán), como una clara explicación de todo”. (16:89)

La conclusión de los versículos citados es que el Corán contiene – reúne en sí – la verdad de los significados de todos los Libros revelados y algo más. Describe, de una forma perfecta, todo lo que la humanidad necesita en su marcha hacia la felicidad y completitud en los ámbitos tanto de la creencia como de la acción.

Por  ‘Al.lamah Tabataba’i

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Vengan compañeros de cadenas y tristezas – Mahmoud Darwish

Vengan compañeros de cadenas y tristezas
Caminemos para la más bella margen
Nosotros no nos someteremos
Sólo podemos perder
el ataúd.

Mahmoud Darwish



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Las parábolas del maestro Sufí

Un maestro Sufí tenia la costumbre de contar una parábola al terminar cada lección, pero los alumnos no siempre entendían el mensaje de la misma.

-Maestro_ le dijo en tono desafiante uno de sus estudiantes un día-, siempre nos haces un cuento pero nunca nos explicas su significado más profundo.

-Pido perdón por haber realizado esas acciones- se disculpó el maestro-, permíteme que para reparar mi error, te brinde mi rico durazno.

-Gracias maestro.

-Si embargo, quisiera agradecerte como mereces. ¿Me permites pelarte el durazno?

-Si, muchas gracias- se sorprendió el alumno, halagado por el gentil ofrecimiento del maestro.

-¿Te gustaría que, ya que tengo el cuchillo en la mano, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?



-Me encantaría, pero no quisiera abusar de su generosidad, maestro.

-No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte en todo lo que buenamente pueda. Permíteme que también te lo mastique antes de dártelo.

-¡No maestro, no me gustaría que hiciera eso!-se quejó sorprendido y contrariado el discípulo.

El maestro hizo una pausa, sonrió y le dijo:

-Si yo les explicara el sentido de cada uno de los cuentos a mis alumnos, sería como darles a comer fruta masticada.

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Omar Khayyam-Desde la trigonometría hasta la poesía de los cuartetos

Estatua de Omar Khayyam

(Omar Jayyam o Khayyam; Nishapur, actual Irán, 1048 – id., 1131) Poeta, matemático y astrónomo persa. Se educó en las ciencias en su nativa Nishapur y en Balkh. Posteriormente se instaló en Samarcanda, donde completó un importante tratado de álgebra. Bajo los auspicios del sultán de Seljuq, Malik-Shah, realizó observaciones astronómicas para la reforma del calendario, además de dirigir la construcción del observatorio de la ciudad de Isfahán. De nuevo en Nishapur, tras peregrinar a la Meca, se dedicó a la enseñanza y a la astrología. La fama de Khayyam en Occidente se debe fundamentalmente a una colección de cuartetos, los Rubaiyat, cuya autoría se le atribuye y que fueron versionados en 1859 por el poeta británico Edward Fitzgerald.

Si en Occidente Omar Khayyam tan sólo es conocido como poeta, Oriente, en cambio, lo conoció casi exclusivamente durante toda la Edad Media como astrónomo, matemático y filósofo; en el ámbito de la matemática estudió las ecuaciones cúbicas proporcionando una solución geométrica para algunas de ellas, e intentó clasificar ecuaciones de diversos grados según el número de términos que aquéllas contuvieran. Sólo a partir de mediados del siglo XIX, desde que la traducción de Edward Fitzgerald de los Rubaiyat dio celebridad a su nombre en Europa y en América, empezó también a ser estudiado y admirado como poeta por el Oriente persa y árabe.

    • Pocos hechos de su vida se encuentran atestiguados históricamente. Nació en Nishapur en año impreciso, alrededor de 1050. El nombre entero que se da en su Álgebra es Omar ibn Ibrahim al-Khayyami, de la que fue extraída la forma que él mismo usa en sus cuartetos como nombre poético: Khayyam (en árabe «fabricante de tiendas»). La noticia de su amistad de adolescente con el futuro ministro seleúcida Nizam al-Mulk y con el futuro jefe de los asesinos Hassan ibn as-Sabbah suscita serias dificultades de cronología. Pero es indudable que, en 1047, el todavía joven científico fue invitado por el sultán Malik-Shah, juntamente con otros dos eruditos, a preparar una reforma del calendario persa, que terminó con la fijación de una nueva era, la era Gialali, denominación que procede del sobrenombre del sultán.

En 1112, el compilador Nizami Arudi Samarquandi recuerda haber encontrado al maestro en Balkh y haber oído de él una profecía sobre su propia tumba, que él vio después cumplida en Nishapur, donde el sepulcro de Omar Khayyam, como el mismo poeta había predicho, estaba cubierto de pétalos de flores y a la sombra de un peral y de un melocotonero. Un pasaje recientemente descubierto del ilustre az-Zamakhshari (literato y teólogo fallecido en 1143), atestigua una relación suya con Omar Khayyam, de la que se desprende la doctrina y la modestia del científico y poeta persa (otros en cambio lo habían descrito como intratable y soberbio), y su conocimiento del que puede considerarse en algunos aspectos como su precursor árabe, Abu al-Ala al-Maarri.

    • Rubaiyat no es el nombre de una obra sino de una forma métrica (en singular, «rubai», que puede traducirse como «cuarteto»). Tal estrofa, formada por cuatro versos con el esquema de rima A-A-B-A, era extraña a la poesía árabe clásica, y fue usada sobre todo en la persa. Se encuentran cuartetos designados con el vocablo árabe «rubaiyat» desde los comienzos de la lírica persa, en el siglo X; los vemos después atribuidos a muchísimos poetas, y aun a hombres de ciencia, como Avicena; entre los más insignes sobresalen los poetas místicos Abu Saìd de Mehne (968-1049), y su contemporáneo Baba Tahir de Hamadàn. Pero los Rubaiyat por antonomasia son los atribuidos a Omar Khayyam.

Algunos investigadores sostienen que Khayyam nunca hizo poesía y que los Rubaiyat se le han atribuido por su fama y erudición. Ciertamente, el número de poemas atribuidos a Omar Khayyam es excesivo (entre quinientos y un millar), y es probable que tan sólo alrededor de unos doscientos sean suyos. Estas breves composiciones tienen su origen en la literatura persa pre-islámica, y suelen condensar en sus versos una descripción ambiental y un pensamiento. En los poemas de Khayyam, escritos con un magistral poder de síntesis, el poeta canta aparentemente a los goces del vino y el amor como refugio a la transitoriedad de la vida, mas bajo ello subyace una profunda y a menudo pesimista reflexión sobre la naturaleza del universo, el paso inexorable del tiempo y la relación del hombre con Dios.



La fisonomía del poeta que estos versos traslucen es inequívoca, orientada hacia un amable goce de las efímeras alegrías de la vida y hacia un íntimo y amargo escepticismo sobre las posibilidades del hombre para alcanzar las verdades supremas, estado de ánimo que continúa toda una tradición de poesía escéptica oriental que se remonta ya a Avicena (se sabe que Khayyam fue un apasionado estudioso de Avicena), y que es presentado con excepcional fuerza epigramática, no sin una acentuada nota de intelectualismo. Junto a la hondura con que se tratan temas metafísicos como la relación del hombre con Dios, la eternidad y la incertidumbre de la existencia humana, a través de concisas y tajantes sentencias, Khayyam realza la belleza y sensualidad del mundo material, la alegría de vivir, la naturaleza y los placeres. Sus versos son simbólicos y transmiten la sabiduría antigua con sencillez y voluptuosidad, a menudo con un irresistible hechizo o entre una aureola de misterio, y son estimados como uno de los más brillantes tributos del genio persa a la literatura universal.

Con información de :  Biografias y Vidas

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Los primeros libros aparecieron en Sumer

Los primeros libros de que se tiene noticia parece que aparecieron en Sumer por razones económicas. A partir de los análisis y hallazgos de los arqueólogos Denise Schamandt-Besserat (Before Writing, 2 volúmenes, Austin, 1992), se han definido tres etapas anteriores a la invención de la escritura:

a) En pleno neolítico se pasó de la pintura al pictograma y se elaboraron bolas con fichas. En Uruk se han encontrado pelotas de arcilla en cuyo interior hay fichas con figuras. Es obvio que la pelota hacía referencia a una unidad administrativa y constituía una forma inicial de contabilidad. Las figuras de las fichas parecían animales y, en otros casos, representaban formas geométricas.

b) En un segundo momento, las pelotas de arcilla tenían signos impresos en su exterior, lo que indica que por razones de velocidad en la revisión de los registros se avanzó hacia el diseño de signos capaces de representar en segundo grado un contenido interno.

c) Finalmente se impusieron las tablillas, dado que eran más prácticas. Los signos llegaron a ser entendidos no sólo como signos sino como sonidos. La escritura se tornó más abstracta y hacia 2000 a. J.C. los escribas dotaron cada signo de una complejidad tal que se redujo el número.

En el período de explosión creativa, es decir, hace entre treinta y cinco y cuarenta y cinco mil años, encontramos signos de herramientas complejas (lámparas, anzuelos, etcétera), pero no sabemos hallar historias y explicaciones. Dieciocho mil años atrás encontramos las pinturas de Lascaux, Altamira y Chavette, podemos interpretar su significado primario, pero no podemos explicar qué significan las señales grabadas encima de los animales.



El conocimiento no sólo se ha transmitido a través de escritos, sino también a través de símbolos, grabados, edificios, imágenes y sonidos. El problema estriba en poder descifrar el mensaje, podemos adelantar deducciones de sus significados en algunos de ellos, quizá erróneos, pero bastantes continúan en la más oscura de las noches. La sensación que nos traslada la mayoría de ellos es que fueron dejados por civilizaciones muy superiores a las existentes en el momento de su ejecución.

En realidad nos encontramos con un gran puzle mundial, se van encajando algunas piezas, pero aún falta mucho trabajo por hacer para poder colocar todas las que se van encontrando en su sitio, en el tablero final, donde se deberá ver una vez terminado la imagen final: el Gran Rostro.

Sorprendentemente, algunas de las piezas halladas del gran puzle nos llevan a la proposición de que todas las culturas antiguas inventan su propia divinidad: Tot en Egipto, Nabu en Asiria, Tenjin en Japón, Oghama en Irlanda, Hermes en Grecia. Deduzco que, exactamente igual que sucede en la actualidad, para que una cultura se sostenga debe llevar a sus miembros hacia una ilusión común, parece imprescindible llevarlos hacia la adoración de un dios.

No todos los escritos han desaparecido o han sido destruidos, así pues, ¿dónde está toda la producción a lo largo de esos miles de años? Parece que muchos documentos han sido guardados y aparecen sólo cuando algún motivo desconocido los hace valiosos.

Por S. Río

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Desde antiguo, muchas religiones se han expresado quemando libros

Incendio de la Biblioteca de Alejandría

Valentino Gentile (1520-1566), era natural de Nápoles y vivió en Ginebra. Seguidor de Socino, escribió un discurso sosteniendo que la doctrina trinitaria de Calvino postulaba un cuarto miembro de la Trinidad. Fue encarcelado durante nueve años. No obstante, a través de la tortura se retractó, pero no sirvió de nada y fue decapitado en Berna. Su obra fue quemada.

Akenatón hizo desaparecer cientos de textos para consolidar el culto de Atón.

Durante el saqueo de Constantinopla en 1453 se quemaron miles de manuscritos contrarios a la fe de Muhammad.

En el incendio de la Biblioteca de Alejandría se destruyeron más de setecientos mil manuscritos.

En cincuenta y seis túneles de las montañas Chistan, en la comunidad de Quetta, en Pakistán, un grupo de sirvientes se desvive hoy por custodiar un cementerio con setenta mil bolsas que resguardan ejemplares dañados del Corán. Estos depósitos son llamados «Jabal-E-Noor-Ul-Quran».



En abril de 2003 se saqueó el Museo Arqueológico de Bagdad, más de catorce mil artefactos menores fueron robados, también ardió el Archivo Nacional, con más de diez millones de registros del período otomano y republicano, y se quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional; esto se repitió en las bibliotecas de Awqaf, de la Universidad de Bagdad y en decenas de bibliotecas universitarias de Irak.

En Basora, el museo de historia natural fue incendiado, así como la Biblioteca Pública Central, la Biblioteca de la Universidad y la Biblioteca Islámica. En Mosul, la Biblioteca del Museo fue visitada por expertos en manuscritos, quienes seleccionaron ciertos textos y se los llevaron. El museo de Tikrit fue saqueado sin contemplaciones por bandas organizadas. Todas las piezas robadas, así como las de Hatra, Isin, Kulal Jabr, Nínive, Larsa, Tell el-Dihab, Tell el-Jebeit, Tell el-Zabul, Tell Jokha, Ur, Tell Naml y Umm el-Aqarib fueron transportadas a Damasco y Kuwait y se vendieron a coleccionistas  privados de Roma, Berlín, Nueva York y Londres, donde se pagaron cantidades astronómicas. Lo verdaderamente triste es que dentro de un tiempo veremos muchas de esas piezas en museos oficiales, tras ser compradas por los gobiernos correspondientes a precios espectaculares.

Se cuentan por cientos de miles los libros destruidos o perdidos desde la más remota antigüedad; los verdaderos orígenes del conocimiento se han perdido.

Por S. Río

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