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El códice Copto que revela hechizos mágicos de la era cristiana

Malcom Choat y Lain Gardner, dos profesores de la Macquarie University y la University of Sydney, han descifrado un códice de veinte páginas de pergamino escrito en copto y una antigüedad aproximada de 1.300 años de antigüedad en las que se dan detalles de cómo exorcizar espíritus malvados, realizar hechizos de amor o tratar la ictericia negra, una infección que todavía hoy es incurable.




El estudio, publicado recientemente por la editorial Brepols, ya está a disposición de la comunidad científica.

El códice comienza con una larga serie de invocaciones que culminan con dibujos y palabras de poder. Después le siguen un número de hechizos para acabar con la posesión de espíritus y varias dolencias, además de cómo tener éxito en el amor y los negocios. Según estos investigadores podría estar datado entre el siglo VII u VIII D.C.

Algunas de las invocaciones están relacionadas con los Setianos, un grupo religioso herético que apareció en Egipto en los primeros años del Cristianismo y tenían como referente a Seth, el considerado tercer hijo de Adán y Eva.

En una de esas invocaciones se dice: «Seth, Seth, el Cristo vivo».

Sin embargo, en este manuscrito aparecen tanto invocaciones de los Setianos como también del Cristianismo Ortodoxo. Esto parece indicar que este texto se ubicaría en un momento de transición entre ambas creencias.

No está claro si este códice era usado por un religioso, clérigo o monje, pero Choat apunta que el lenguaje utilizado en él pertenecería a un hombre y sería un instrumento que le serviría para sus rituales.




No se conoce el origen de este manuscrito, tal vez del Alto Egipto, quizás de Ahshmunein/Hermopolis. La Macquarie University lo adquirió en 1981 a Michael Fackelmann, un anticuario vienés al que ya le habían comprado diversos papiros en años anteriores.

Con información de Livescience.com

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Dijo el Imam As-Sadiq (P): Cuídate de la vanidad…

Dijo el Imam As-Sadiq (P):

«Cuídate de la vanidad, la mala moral y la poca paciencia, ya que con esas tres características no conservarás ningún compañero, y por ellas no dejarás de tener quien te censure de entre la gente».




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El viaje espiritual en la visión de lbn ‘Arabi

Con independencia de otras consideraciones teóricas, lo que nos describe Ibn ‘Arabi en sus escritos no son sino los pormenores del prodigioso viaje espiritual que conduce, pasando por los diferentes reinos de la naturaleza -humano, animal, vegetal y mineral- y ascendiendo a través de las esferas celestiales, hasta arribar al corazón de la existencia y el horizonte supremo, que es una de las denominaciones que recibe Dios en el Corán (53:7).




El viaje -exterior e interior- es un motivo recurrente, tanto en la obra de lbn ‘Arabi como en su propia vida. Por otra parte, el modelo de esta clase de periplo metafísico nos lo proporciona, en el ámbito del sufismo, el llamado Viaje Nocturno y la Ascensión, un tipo de experiencia mística, cuyo principal exponente es el recorrido iniciático del Profeta Muhammad, donde el sujeto se ve transportado hasta la presencia inmediata de Dios.

El Sayj al-Akbar concede especial importancia a los pormenores prácticos concernientes a la vida religiosa: oración, recuerdo de los nombres divinos, ayuno, peregrinación, examen de conciencia, retiro, etcétera. En ese contexto distingue entre adoración esencial y adoración ritual. La primera de ellas se refiere a la adoración natural que, en su exclusivo y desconocido lenguaje, rinden a Dios todos los seres sin saberlo,mientras que la segunda consiste en los mandamientos transmitidos por los diferentes enviados religiosos.

Resulta imperativo tomar conciencia de dicha adoración esencial e ineludible, ya que aporta la base de la adoración prescrita y voluntaria. Sólo el ser humano está en condiciones de conjugar ambos tipos de adoración.

El conjunto de la doctrina de Ibn ‘Arabi converge, a la postre, en su concepción del ser humano perfecto, quien es, en su opinión, el espejo y el ojo de Dios en el cosmos. De ese modo, el individuo que ha realizado plenamente su potencial espiritual se transforma en eje que comunica cielo y tierra, en confluencia de tiempo y eternidad y en compasivo ojo a través del cual el Todo-Misericordioso derrama sus bendiciones sobre los mundos. En tanto microcosmos y síntesis de la creación, el ser humano congrega realidades contrapuestas.

Por eso, buena parte del trabajo espiritual estriba en la armonización de los aspectos en apariencia contradictorios del ser. En consonancia con su naturaleza universal y sintética, el ser humano perfecto también respeta las distintas religiones y creencias como expresiones de una sola verdad.




Y, como epítome de dicha perfección, no podemos sino evocar a los santos o «amigos de Dios» y, entre ellos, a las «gentes de la reprobación» (malamiyya) y los «solitarios» (airad), los cuales engrosan las filas de la santidad suprema. A pesar de sus más que encomiables virtudes, quienes componen ese selecto grupo disimulan sus profundas experiencias espirituales y, por tanto, suelen ser considerados personas ordinarias que no se arrogan ninguna sabiduría ni poder especial. Como reza un antiguo adagio sufí:

«Cuando están, nadie advierte su presencia y, si se marchan, ninguno se percata de su ausencia».

Por F. Mora

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El Mundo Religioso Cananeo

Baal

Algunos autores han creído ver en este mito un reflejo de la muerte y reaparición anuales de la vegetación. Pero en Siria y Palestina el verano no trae consigo la «muerte» de la vida vegetal, sino que es precisamente la estación de los frutos. No es el calor tórrido lo que más teme el agricultor, sino una sequía prolongada. Parece, por tanto, más plausible que la victoria de Mót se refiera al ciclo de siete años de sequía, del que también hay ecos en el Antiguo Testamento (Gn 41; 2 Sm 24,12 y sigs.). 1




Pero el interés de este mito va más allá de sus ocasionales relaciones con el ritmo de la vegetación. De hecho, estos acontecimientos patéticos y a veces espectaculares nos revelan un modo específico de la existencia divina, concretamente un modo de existir que implica la derrota y la «muerte», la «desaparición» en forma de sepultura (Baal), o desmembramiento (Mót), a la que siguen unas «reapariciones» más o menos periódicas. Este tipo de existencia, a la vez intermitente y circular, recuerda la modalidad de los dioses que rigen el ciclo de la vegetación. Se trata, sin embargo, de una nueva creación religiosa que trata de integrar los aspectos negativos de la vida en un sistema unitario de ritmos antagónicos.

En resumidas cuentas, los combates de Baal, con sus derrotas y sus victorias, terminan por asegurarle la soberanía en el cielo y en la tierra, pero Yam sigue reinando en el mar y Mót permanece como señor del mundo subterráneo de los muertos. Los mitos ponen de relieve la primacía de Baal y, en consecuencia, la perennidad de la vida y de las normas que rigen el cosmos y la sociedad humana. Y esto mismo hace que los aspectos negativos, representados por Yam
y Mót, se justifiquen. El hecho de que Mót sea hijo de Él y sobre todo el que Baal no logre aniquilarlo es una manera de proclamar la «normalidad» de la muerte. En último análisis, la muerte viene a ser la conditio sine qua non de la vida. 2

Es probable que el mito en que se relata el combate entre Baal y Yam se recitara durante la fiesta del Año Nuevo, mientras que el conflicto entre Baal y Mót lo sería con ocasión de la cosecha, pero ninguno de los textos conocidos hasta el momento menciona estos hechos. También es posible que el rey, del que sabemos que desempeñaba un importante cometido en el culto, representara a Baal en estos dramas mítico-rituales, pero esta cuestión es aún objeto de discusiones. Los sacrificios eran considerados alimentos ofrecidos a los dioses. El sistema sacrificial parece semejante al del Antiguo Testamento; comprendía holocaustos, el sacrificio u ofrenda de «paz» o de «comunión» y el sacrificio expiatorio.

Los sacerdotes (khnni) tenían el mismo nombre que en hebreo (kohéri). Además de los sacerdotes se mencionan también las sacerdotisas (khnt] y los qadecim, personas «consagradas». (En la Biblia, este término designa la prostitución sagrada, pero los textos ugaríticos no aluden a nada semejante.) Finalmente, se citan los sacerdotes oraculares o profetas. Los templos estaban provistos de altares y de imágenes de los dioses y de símbolos divinos. Aparte de los sacrificios cruentos, el culto se componía también de danzas y numerosos gestos orgiásticos que habrían de despertar más tarde la ira de los profetas.




Pero no hemos de olvidar que las lagunas de los documentos sólo nos permiten formar una visión aproximativa de la vida religiosa cananea. No conocemos ninguna plegaria. Se sabe que la vida es un don divino, pero ignoramos el mito de la creación del hombre. Esta visión religiosa no era exclusiva de los cananeos. Pero su importancia y significación se realzaron por el hecho de que los israelitas, al penetrar en Canaán, se hubieron de enfrentar con este tipo de religiosidad cósmica que tenía la virtualidad de provocar unos actos cultuales complejos y que, a pesar de sus excesos orgiásticos, no carecían de cierta grandiosidad.

Los israelitas compartían la misma convicción acerca del carácter sagrado de la vida, y ello les planteaba en principio un problema: ¿cómo conservar esta creencia sin integrarla en la ideología religiosa cananea? Porque ésta implicaba, como acabamos de ver, una teología específica centrada en la modalidad circular e intermitente del principal de sus dioses, Baal, símbolo de la totalidad de la vida. Pero Yahvé no compartía tales modos de existencia. Tampoco Él, aunque este dios había sufrido ya otras modificaciones humillantes. Por otra parte, si bien el culto de Yahvé comprendía determinados sacrificios, este dios no se dejaba subyugar mediante los actos de culto, sino que exigía la transformación interior del individuo a través de la obediencia y la confianza.

Los israelitas asimilaron muchos elementos de la religiosidad cananea. «Pero incluso estos préstamos eran un aspecto más del conflicto: se luchaba contra Baal con sus propias armas. Si tenemos en cuenta que otros grupos extranjeros, incluso no semitas, como los hurritas y los filisteos, llegaron a olvidarse de su religión propia al poco tiempo de su llegada a Canaán, habrá que juzgar como algo humanamente extraordinario el hecho de que esta lucha entre Yahvé y Baal se prolongara durante tanto tiempo y que, a pesar de los compromisos y a través de muchas infidelidades, terminara con la victoria del yahvismo.» 3

Por Mircea Eliade


Notas:

  1. Véanse Cyrus Gordon, iCanaanite Mythology», 184, 195 y sigs.; M. Pope, en WdM I, págs. 262-264.
  2. Tan sólo en la mitología búdica aparece otro gran dios de la muerte, Mará, que debe su poder inmenso al amor ciego que los humanos tienen a la vida. Pero, evidentemente, en la perspectiva india postupanishádica, el ciclo vida-sexualidad-muerte-retorno a la vida constituye el mayor obstáculo en el camino hacia la liberación.
  3. R. de Vaux, Historia antigua de Israel I, pág. 161.

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El Evangelio Según Judas: La Orden Secreta de Jesús

Un manuscrito datado del siglo III o IV y que contendría la única copia conocida del Evangelio según Judas, el apóstol que entregó a Jesucristo a los romanos, ha sido autentificado, ha anunciado la revista National Geographic, que ha publicado en exclusiva la primera traducción al inglés del texto.




El papiro con el Evangelio según Judas, de 26 páginas, fue hallado cerca de la localidad de Beni Masar, en Egipto, en 1978. En 2000, la Fundación Mecenas de Arte Antiguo de Basilea (Suiza), se hizo con el documento e inició los trabajos de traducción. Los expertos consideran que se trata de una copia de un texto aún más antiguo, en el que Judas aparece retratado como una figura benévola que trata de ayudar a Jesús a salvar a la raza humana.

Durante 2.000 años, la Biblia ha retratado a Judas como el apóstol traidor que entregó a Jesús a los romanos para que le juzgaran, recibiendo a cambio 30 monedas de plata. Sin embargo, este Evangelio le retrata de manera positiva, describiéndole como uno de los apóstoles predilectos de Cristo y explicando su traición como la culminación de un plan divino, destinado a provocar la crucifixión y dar así origen al Cristianismo. En pocas palabras: Judas habría traicionado a Jesús siguiendo sus propias órdenes.

La autentificación del documento se ha llevado a cabo utilizando numerosas técnicas, como la prueba del carbono 14, el análisis de tinta, la imagen multiespectral, así como los índices paleográficos e históricos, según ha informado Terry Garcia, vicepresidente de National Geographic. Por el momento, el manuscrito se ha traducido al inglés, al francés y al alemán.

La Orden Secreta de Jesús

Terry Garcia ha calificado el documento en una rueda de prensa como uno de los tres textos antiguos más importantes descubiertos en el último siglo, junto con los manuscritos del Mar Muerto y los de Nag Hammadi (Egipto). Se conocía de la existencia del Evangelio de Judas por una referencia hecha por el obispo Irineo de Lyon en el año 180, en su tratado Contra la herejía, pero hasta ahora nadie sabía a qué hacía mención.

El libro comienza así: «El relato secreto de la revelación que Jesús hizo en conversaciones con Judas Iscariote durante una semana antes de que celebrasen la Pascua». En él se retrata a Judas como «el único discípulo que conoce la identidad verdadera de Jesús», según George Wurst, profesor de la Universidad de Augsburg, en Alemania. En el texto, Jesús dice a Judas: «Tú superarás a todos ellos. Tú sacrificarás al hombre que me recubre». De modo que el apóstol no lo traicionó, «sino que sólo hizo lo que Jesús le pidió», afirma Craig Evans, profesor de Nuevo Testamento de Acadia Divinity College, en Canadá.

El texto está en línea con la tradición de los cristianos gnósticos, que enfatizaban la importancia del conocimiento: gnosis, en griego. Según esta filosofía, Judas, al entregar a Jesús a la muerte, habría facilitado su salida del cuerpo y la liberación de la divinidad que llevaba dentro, explica Wurst. No es la primera vez que se ha lanzado la hipótesis de que Judas actuó por indicación de su maestro al venderlo con un beso. Sin embargo, se trata del primer documento antiguo que defiende esta visión.




Una Revelación Polémica

Si esta versión fuese cierta, esto supondría una completa revolución de la imagen de Judas que hasta la actualidad ha difundido la Biblia. Craig Evans recuerda que, en dos ocasiones, Jesús pidió cosas en privado a dos de sus discípulos, según el Nuevo Testamento, y se pregunta si su entrega a las autoridades judías por parte de Judas no sería una tercera.

Por su parte, el padre Donald Senior, presidente de la Unión Católica de Teología de EE UU, asegura que este texto no se ancla en ninguna tradición histórica. A su juicio, usa los personajes de los libros canónicos, pero «es una expresión de una teología específica», la gnóstica, en su concepción del cuerpo humano y la creación, que son muy diferentes a la de los Evangelios aceptados por la Iglesia Católica.

Quién lo escribió es otro misterio. En ningún lugar se dice que fuera Judas, pero eso no debería hacer dudar de su veracidad, pues la autoría de los Evangelios del Nuevo Testamento tampoco está asegurada.

Con información de El País

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La Iglesia de Alejandría y los Alejandrinos

La Iglesia de Alejandría

Antigua sede cristiana. El cristianismo alejandrino primitivo era de raíz judeocristiana. Algunos señalan sus diferencias con la predicación de Pablo. La primera mención bíblica a los cristianos en Alejandría se refiere al predicador Apolos. La tradición señala a Marcos, el evangelista, como primer obispo de la ciudad. La iglesia copta se considera una continuación de Alejandría y su patriarca afirma ocupar «el trono de San Marcos». A partir del siglo II puede identificarse una escuela de teólogos.




Los Alejandrinos

Teólogos cristianos de Alejandría, pertenecientes a la escuela alegórica que interpreta las Escrituras, así como una serie de teólogos cristianos de la antigüedad radicados en Alejandría o vinculados a esa ciudad de Egipto. No deben confundirse con alguna denominación en particular.

La tradición alejandrina abarcaba escuelas helenísticas de filosofía religiosa y formas helenísticas de judaísmo y cristianismo. Existió además una escuela catequística alejandrina que se propuso difundir el evangelio entre intelectuales paganos y judíos.

Clemente y Orígenes están entre los grandes alejandrinos; ambos se opusieron al gnosticismo, pero los acusaron de gnósticos. La obra de Clemente culmina con Orígenes, cumbre de la interpretación alegórica. La teología alejandrina posterior estuvo bajo la influencia de Orígenes, y se desarrolló en base a una rivalidad con la escuela de Antioquía que insistía en la interpretación histórica de la Biblia.




Filón fue un gran exégeta y erudito religioso judío de Alejandría que influyó en otros pensadores y hasta en estudiosos vinculados al cristianismo.

Los teólogos alejandrinos florecieron entre los siglos II y V.

Por M. A. Ramos

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El Mensajero de Dios (B y P) ordenó siete cosas y prohibió siete cosas

Al-Barâ’ bin ‘Âzib dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) nos ordenó hacer siete cosas y nos prohibió siete cosas.

Nos ordenó:

1. Seguir las procesiones fúnebres,
2. visitar a los enfermos,
3. aceptar las invitaciones,
4. ayudar a los oprimidos,
5. cumplir nuestros juramentos,
6. responder a los saludos y
7. decir: ‘Yarhamuk Allah’ (Dios te bendiga) a quien estornuda.



Y nos prohibió:

  1. Los cubiertos de plata,
  2. beber o comer en recipientes de oro y plata,
  3. los anillos de oro,
  4. las ropas con seda,
  5. Al-diybáÿ (seda pura),
  6. el qusay (tejido con seda)
  7. el istabraq (tejido con seda).

Por Sahîh Al-Bujârî

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