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El Islam – Seyyed Hossein Nasr

El Islam, en el sentido más universal significa la reafirmación de la Verdad que siempre ha sido y siempre será y de la que participan todos los órdenes de la existencia, incluida la naturaleza.



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La ciencia del hadiz – Sahîh Al-Bujari

Teniendo en cuenta que la Sunnah es la segunda fuente en importancia en el Islam, la determinación de su autenticidad preocupó a varias generaciones de musulmanes que elaboraron una compleja disciplina para la clasificación de las tradiciones (‘Ilm mustalah al-hadîz), que comprende diversos estudios complementarios, el principal de los cuales es el estudio de las biografías de los narradores (‘Ilm al-riÿâl: lit.: ciencia de los hombres).

En un hadiz se distinguen dos partes esenciales: el isnâd, es decir la cadena de nombres de las personas que se fueron transmitiendo el dicho profético, entre el Compañero que escuchó o vio al Profeta (B y P) y el compilador; y el matn, el texto propiamente dicho.

A ambas partes del hadiz se lo somete a un análisis crítico. El matn o texto es sometido a un análisis filológico, de comparación con otras tradiciones similares 1 , comparación con el Sagrado Corán 2 , análisis de la situación en que fue proferido, etc. etc.


En cuanto al isnâd, es un elemento esencial en la autentificación del hadiz. Se estudia a los transmisores, que están clasificados en extensas compilaciones biográficas que cubren al menos los dos primeros siglos de la Hégira. Estudiando estas biografías los sabios de la ciencia del hadiz establecieron una clasificación de los transmisores 3 , basándose en cuestiones como sus antecedentes personales, su piedad, su conducta de vida, etc. La presencia de personas tendenciosas, mentirosas o débiles en su fe en una cadena de transmisión obliga automáticamente a clasificar el hadiz como poco confiable o incluso falso.

La veracidad de un narrador se puede tomar como una evidencia externa y la crítica del texto como la evidencia interna para establecer la autenticidad de un hadiz.

Sobre la base de estos criterios de análisis crítico los tradicionistas (muhaddizûn) clasifican los hadices en varios tipos:

1º) Sahîh: (lit.: sano, correcto, seguro), es decir las tradiciones auténticas sin sombra de dudas;

2º) Hasan: (lit.: bueno), tradiciones seguras con algún pequeño defecto (en su texto o en su cadena de transmisores),

3º) Da‘îf: (lit.: débil), tradiciones poco confiables. En realidad las clasificaciones son mucho más variadas y complejas que este simple resumen 4 , pero no es éste el lugar para entrar en precisiones.

Digamos por último sobre este tema que el estudio del hadiz fortaleció e hizo prosperar otras disciplinas: el estudio de la historia, de la lengua y literatura árabe, etc.

Sahîh Al-Bujari


Notas: 

  1. En las obras clásicas de tradiciones proféticas es frecuente encontrar hadices muy parecidos, que varían sea en alguna palabra (reemplazada por un sinónimo), o en algún agregado. Ésto se debe a los cambios, pérdidas o adiciones que el dicho profético sufrió debido a la transmisión oral durante más de un siglo. Varias tradiciones similares, de distintos narradores, con sólo algunas diferencias en las palabras, se apoyan mutuamente para acreditar su autenticidad.
  2. Ninguna tradición puede contradecir al Corán, en cuestiones dispositivas y definidas. Este es un principio de la ciencia del hadiz, establecido por el Profeta (BP) en una famosa tradición.
  3. Una clasificación da seis tipos fundamentales de narradores, en orden descendente de fiabilidad: 1º) Imâm o hâfiz (memorizador, memorioso), 2º) persona confiable y digna de fe, 3º) narrador que comete errores, 4º) narrador débil, 5º) narrador descartado (por los tradicionistas), 6º) falsificador de hadices.
  4. Hay autores que dan hasta setenta y más tipos diferentes de hadices dependiendo de los criterios de clasificación. Están los hadices qudsí, que ya mencionáramos; los hadices mashhúr, famosos; los hadices ahad, solitarios por provenir de un solo narrador; garîb, raro, por su texto o el tema que trata, que no se encuentra en otras tradiciones; maqtu‘, cortado, interrumpido, porque existe un hiato en su cadena de transmisión, o un narrador desconocido, etc.


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José de Arimatea y el Grial

El cronista Elinando, que fue el primero en referir la historia del Grial haciendo aparecer en ella a José de Arimatea, escribe: Gradalis autem vel gradale dicitur Gallice scutella lata et aliquantulum profunda in quia preciosas dapes, cum suo jure divitibus solent apponi, et dicitur nomine Graal… Hanc historiam latine scriptam (entiéndase: en los escritos de la Iglesia), invenire non potui, sed tantum Gallice scripta habentur a quibusdam proceribus, nec facile, ut aiunt, tota inveniri potest. En 1260, Jakob van Maerlant desmentirá la historia del Grial, precisamente basándose en el hecho de que hasta entonces la Iglesia todavía no sabía nada o, mejor dicho, no quería saber nada de ella.

Si bien en algunos textos el cáliz de José de Arimatea se identifica con el de la última Cena, en ninguna tradición cristiana se encuentran rastros de tal asociación. Por otra parte, aunque en los textos más posteriores y de fuerte tendencia cristiana el Grial adoptará, en este sentido, una función análoga a la del cáliz eucarístico en el misterio de la Misa, la repugnancia de un Robert de Boron, por ejemplo, a hablar de la naturaleza del Grial y la alusión a palabras secretas que a él se refieren, que nadie debe repetir y que sólo habían sido transmitidas a José de Arimatea, hacen pensar que se trata de un misterio diferente al del rito católico, y que en cualquier caso aparece celebrado por otros, no por el clero ortodoxo, junto a un simbolismo y a un esoterismo totalmente ajenos al cristianismo .


Y cuando algunos textos identifican el Grial como copa con el cáliz de Jesús y la lanza con la lanza de la crucifixión, quien sigue la lógica interna y advierte el tono fundamental del conjunto no puede dejar de preguntarse si se trata de algo más que de imágenes de la conciencia religiosa predominante tomadas a modo de préstamo como medio para expresar un contenido distinto. Que ese contenido arranca de tradiciones ajenas al cristianismo y refleja un clima bastante poco reducible a la religiosidad cristiana resulta bastante claro para todo aquel que considere en su conjunto las leyendas del Grial.

Wolfram von Eschenbach hace remontar las fuentes de su narración a un «Kyot el Provenzal», que a su vez había encontrado la leyenda de Parsifal y del Grial en textos paganos, descifrados por él gracias a su conocimiento de los caracteres mágicos. Flegetanis, de la estirpe de Salomón, había escrito en tiempos antiquísimos la historia del Grial contenida en esos textos, basándose en su ciencia astrológica, al haber leído el nombre del Grial en las estrellas. «Examinando las estrellas, descubrió secretos profundos de los que no hablaba sin estremecerse».

Por J. Evola


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