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Alhambras en América

Un libro publicado por Almed repasa la influencia de la arquitectura neo-árabe en Latinoamérica. Alhambras, Mezquitas y Giraldas proliferaron por estos países.




En un salón de estilo alhambresco dos indianos, él vestido con chaleco y camisa blanca y ella con mantón de manila sobre los hombros, juegan al billar. Esta singular imagen llena de encanto realizada por un fotógrafo holandés en el Palacio Portales de Cochabamba (Bolivia) es la portada del libro Alhambras. Arquitectura neoárabe en Latinoamérica, y su mejor síntesis. La editorial granadina Almed acaba de publicar esta espectacular obra que se presentó en el Palacio de Carlos V. Un novedoso estudio coordinado por los profesores de la Universidad de Granada Rafael López Guzmán y Rodrigo Gutiérrez Viñuales que explica, a través de los artículos de importantes especialistas, la influencia que la Alhambra y otros monumentos hispano-musulmanes como la Giralda o la Mezquita de Córdoba han tenido en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. «La Alhambra ha sido fuente de inspiración desde palacios a logias masónicas, salones de té y de fumar, edificios institucionales, mansiones privadas e incluso plazas de toros», apuntó Reynaldo Fernández Manzano, director del Patronato de la Alhambra y el Generalife.

Fernández Manzano señaló las figuras de Jerónimo Páez, responsable de Almed, y Rafael López Guzmán como artífices «de grandes cosas que se han hecho en Granada. La ciudad les debe un reconocimiento porque han trabajado mucho y muy bien. Esta obra coral y polifónica es la prueba. Un interesante y rico inventario de las obras neo-árabes en Latinoamérica, con referencias bibliográficas y recursos digitales. Se trata de una rayuela de miradas, de un abanico que recoge a destacados especialistas e investigadores», comentó.

TENER UN SALÓN PROPIO DE ESTILO ALHAMBRESCO ERA UN SÍMBOLO DE DINERO Y ESTATUS LA PUBLICACIÓN RECOGE MÁS DE UN CENTENAR DE EDIFICIOS QUE BEBIERON DEL ESTILO ANDALUSÍ.

El editor destacó la labor de todos las personas que han hecho posible el libro, desde los coordinadores a los autores de los distintos artículos, al diseño de Manigua y la colaboración del Patronato de la Alhambra, Proyecto Mutis y Fundación Telefónica, con la especial implicación de su directora en Andalucía, María Jesús Almazor, que también quiso respaldar con su presencia el proyecto editorial. «Con este tipo de obras también pretendo que Granada tenga la capacidad de difundirse no solamente a nivel andaluz, sino a nivel nacional e internacional», enfatizó Jerónimo Páez.

Plaza de toros Real de San Carlos – Colonia del Sacramento – uruguay

En su línea de pensar a lo grande para conseguir grandes cosas, Páez propuso que con el libro como argumento se organice una reunión en la Alhambra con los embajadores de los distintos países que aparecen. También insistió en la capacidad de Granada como lugar de conexión no sólo con el mundo árabe, también con Latinoamérica. «Debemos ser capaces de materializar estas relaciones y convertir la Alhambra en el centro de saber a nivel internacional que debe ser».




En su intervención también destacó la gran labor que Telefónica puede hacer por la Alhambra a nivel digital y tecnológico, palabras que recogió María Jesús Almazor subrayando que «este libro que ha publicado Almed aúna muchas de las cosas con las que Telefónica se identifica. En primer lugar Latinoamérica, porque gran parte de nuestro negocio está allí. Telefónica tiene, además, una apuesta muy importante en Andalucía por las grandes tecnologías».

La aportación más importante del libro, según el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Granada Rafael López Guzmán, ha sido el inventario de más de 150 obras que muestran la enorme cantidad de arquitecturas que se inspiraron en la Alhambra o en otros edificios singulares de la cultura andalusí, como la Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla: «El patrimonio americano está relacionado, en muchas ocasiones, con el origen hispano de sus habitantes, que buscan recuerdos de su tierra cuando encargan a arquitectos que han viajado por Europa la construcción de sus viviendas».

La añoranza de la madre patria es el caso de una importante familia originaria de Moguer (Huelva) que emigró a Colombia y se hizo millonaria gracias a la elaboración de un refresco que se sigue tomando en la actualidad. Una de las hijas incluso llegó a casarse con un presidente colombiano. Encargaron una mansión de estilo alhambresco que también aparece en el libro. Se trata de la Casa Román, en Cartagena de Indias. «Vinieron a Granada y se llevaron una serie de yeserías y cerámica para construirla», explicó López Guzmán.

Muchas grandes fortunas destinaron el estilo alhambresco a alguna de las estancias de sus casas. Hacerlo era símbolo de poder y estatus. Es el caso mencionado al comienzo de este texto, el Palacio Portales de Cochabamba, en Bolivia, construido entre los años 1915 y 1927 por el arquitecto francés Eugene Bliault, que fue la residencia de Simón Iturri Patiño, millonario boliviano, conocido como el barón del estaño.

El libro se pasea no sólo por las Alhambras que existen en América, también por las Giraldas, los Teatros Falla, las mezquitas y otras arquitecturas que han bebido de nuestros emblemáticos monumentos. «Granada habría ganado mucho si todo el estilo arquitectónico se hubiera concebido como homenaje a la Alhambra y en sintonía con ella», apuntó en este sentido el editor Jerónimo Páez.

El profesor Rodrigo Gutiérrez Viñuales explicó casos muy interesantes como el de la plaza de toros de estilo neoárabe Real de San Carlos diseñada por el arquitecto José Marcovich en 1909, en una zona rural de Uruguay, concretamente en Colina de Sacramento. Viñuales destacó que, aunque la Alhambra fue la más imitada y recreada en todos los países, en segundo plano lo fueron el Alcázar de Sevilla, la Giralda y la Mezquita de Córdoba.

Torre del Reloj o Torre Morisca – Guayaquil – Ecuador

En el libro se recuperan más de 30 ejemplos de Giraldas, que están fundamentalmente en Estados Unidos pero también en el resto de países americanos. Un ejemplo fue la del Madison Square Garden, «un edificio que fue simbólico en Nueva York hasta su destrucción en 1927. Fue uno de los que iniciaron el skyline de Nueva York». Los quioscos de plazas en estilo neo-árabe también están presentes en esta obra: «Recuperamos una treintena, pero el más importante de todos es el de Santa María de la Ribera en Ciudad de México».

Otro capítulo del libro está dedicado a arquitectos que fueron especialmente relevantes por su producción de estilo neo-árabe como Pedro Adolfo de Castro y Francisco Roldán en Puerto Rico; Alfredo Barea en Cartagena de Indias o Adolfo Morales en Río de Janeiro. «Todos ellos tienen una amplia obra desarrollada en esta línea».




A través de los artículos, el libro explica el fenómeno alhambrista desde el Caribe a Centroamérica sin olvidar Estados Unidos. «El país donde más recreaciones alhambristas existen», según explicó el profesor Gutiérrez Viñuales. La arquitectura morisca, como argumenta en su artículo Lily Litvak, profesora de la Universidad de Texas, se desarrolló de manera especial en California. «En todas las ciudades grandes y pequeñas se construyeron edificios de estilo morisco. En los alrededores de San Francisco hay interesantes ejemplos de viviendas de estilo de apartamentos en estilo morisco como El Alhambra Apartments».

Un sorprendente libro que permite descubrir y enorgullecerse de la fascinación que ejercen nuestros monumentos al otro lado del Atlántico.

Por Brígida Gallego-Coin
Con información de Diario de Sevilla

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La geopolítica del agua del siglo XXI

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La «geopolítica del agua» del siglo XXI- Por Alfredo Jalife-Rahme
Un impactante análisis de Peter Engelke, becario del Atlantic Council, y de Russell Sticklor, investigador del Stimson Center, contempla las guerras del agua como el próximo gran detonador de conflictos globales, en el influyente portal The National Interest .

Aunque pertenecen a escuelas ultraconservadoras de Estados Unidos –similares en su irredentismo trasnacional a los polémicos Aspen Institute y Wilson Center (que prohijó con el ITAM el regalo del petróleo de México a Estados Unidos)–, Peter Engelke y Russell Sticklor abordan la geopolítica del agua para el siglo XXI, análoga a la del petróleo que configuró la geopolítica del siglo XX: el agua tiene el poder de reordenar (¡supersic!) las relaciones internacionales en el siglo presente y su geopolítica mundial emergente es complicada ya que los recursos de agua fresca están distribuidos en forma desigual en todo el planeta.

Juzgan que existen grandes potencias acuíferas dotadas con enormes reservas renovables como Brasil, Rusia, Estados Unidos, Canadá y China (¡supersic!), que conforman los primeros cinco del ranking mundial de la CIA .

Consideran que, pese a ello, aun dentro de estos inmensos países, la asequibilidad no es uniforme, ya que en el sur de Brasil, la parte occidental de Estados Unidos, el norte de China y otras subregiones, confrontan intenso estrés acuífero. Nada es perfecto.

Señalan que en número los países carentes de agua superan a las grandes potencias hidráulicas: una creciente lista de países que sufren la tormenta perfecta (¡supersic!) de un rápido crecimiento poblacional, agotamiento de recursos, pobre gobernación (sic), estancamiento económico e impactos de cambio climático inquietantes en medio de una aridez crónica.

Los países más frágiles en materia acuífera están concentrados en un significativo cinturón estratégico que va del norte de África a través del Medio Oriente y el cuerno de África hasta las partes oriental, sureña y central de Asia .

Es en este cinturón de países naturalmente áridos o semiáridos donde la escasez de agua tiene el mayor potencial de infligir un grave daño.

Señalan que el estrés acuífero se entiende mejor como un precursor de conflictos y apuntan el ejemplo de tres países islámicos: Siria, Yemen y Pakistán, que pertenecen al célebre arco de crisis geopolítico.

El arco de la crisis fue un concepto muy socorrido por Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama , el cual regresa ahora bajo el esquema de la crisis global del agua.

En referencia a la martirizada Siria, los autores aducen que entre 2006 y 2010, fue golpeada duramente por la sequía, que arrasó con el modo de vida rural y causó desplazamientos internos significativos, que a su vez ayudaron a espolear la olla que hizo bullir y desembocó en una guerra civil que eventualmente se desparramó a Irak.

Aquí discrepo, ya que la atroz guerra ilegal de Estados Unidos y Gran Bretaña en Irak provocó masivas migraciones y desplazamientos que alcanzaron a Damasco. Más bien es la confluencia de las dos guerras consecutivas de Irak por el nepotismo dinástico de los Bush (padre e hijo) y la guerra civil en Siria la que confluyó para crear todas las turbulencias desde la antigua Mesopotamia (que significa tierra entre dos ríos: el Éufrates y el Tigris) hasta la costa nororiental del Mar Mediterráneo.

Peter Engelke y Russell Sticklor citan a investigadores, consultados por The New York Times (NYT), quienes vinculan el conflicto sirio a la sequía empeorada por el cambio climático .

A propósito, hace cinco años, antes que el NYT, apunté que Siria era el teatro de la primera revuelta árabe por el agua y el cambio climático .

Peter Engelke y Russell Sticklor juzgan que en los recientes dos años, los yihadistas de Daesh/ISIS han contemplado el acceso al agua y su control como un objetivo estratégico primario de su campaña, y han expropiado presas hidroeléctricas, canales de irrigación, depósitos de agua, acueductos/gasoductos y otras infraestructuras de agua para cimentar sus adquisiciones territoriales.

Arguyen que el agua ha jugado un papel importante en el colapso en curso de Yemen, donde “décadas de mal manejo lo han dejado –uno de los países más escasos en agua del mundo– con una infraestructura dilapidada de agua, reservas subterráneas acuíferas severamente agotadas, y altas tasas de ineficiencia de uso de agua”. ¿Qué le dejan a la Bolivia del DF y Edomex ?

Saná, la capital de Yemen, puede convertirse en la primera capital del mundo moderno en carecer funcionalmente de agua, posiblemente (sic) tan temprano como 2025. ¿Antes que la Bolivia mexicana?

Aportan el ejemplo de Pakistán y su galopante crecimiento poblacional, con patrones de lluvia cambiantes que amenazan su perspectiva acuífera.

Citan al Daily Times, de Pakistán, que pronostica que su población masiva casi se duplicará en los próximos 36 años (nota: casi 200 millones y una pirámide demográfica similar a la de México) y cuya demanda de sus acuíferos limitados se intensificará en una forma que es casi inimaginable.

Pakistán, potencia nuclear con 120 ojivas, es ya uno de los países con mayor escasez de agua en el planeta, lo cual reconfigura la región (léase: el subcontinente indio de mayor población planetaria) cuando muchos grupos militantes pakistaníes por largo tiempo hostiles a India han suplantado sus protestas sobre el control de Cachemira por India con más protestas específicas sobre el acceso al más valioso recurso de Cachemira: el agua.

Peter Engelke y Russell Sticklor concluyen que existen otros países que se unirán a la triada de Siria, Yemen y Pakistán y enfrentarán una combinación similar de estrés acuífero e inseguridad política y social, como Irak y otros países proclives (¡supersic!) a conflictos y de significado geopolítico como Irak, Irán (¡supersic!), Afganistán, Egipto, Libia, Nigeria y Somalia”. ¿Y la Bolivia mexicana de la metrópoli, que va desde Iztapalapa hasta Ciudad Neza?

No es precisamente la aplicación interesada de la fétida ley Korenfeld –que favorece los intereses de Israel en detrimento de México y pretende privatizar hasta el agua de lluvia y utilizarla para el letal fracking– lo que resolverá el severo estrés acuífero de la metrópoli mexicana.

A juicio de Peter Engelke y Russell Sticklor es todavía más preocupante (¡supersic!) que pesos pesados globales como China, India y el mismo Estados Unidos enfrenten incómodos futuros, dados los contrastes entre la demanda pronosticada del agua y las exprimidas (sic) fuentes de abastecimiento.

No siempre la carencia de agua estimula los conflictos; también su superabundancia, como el caso singular del Líbano: motivo del apetito de saqueo acuífero de Israel en el río Litani .

Un tema convergente en el arco de crisis  es la expropiación del agua subterránea palestina por el Estado racista y de apartheid de Israel.

Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de :La Jornada

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