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La posición del Islam contra la usura – Parte I

La cuestión de la usura

La posición del Islam contra la usura es tajante. Allâh dice en el Corán:

«Allâh ha permitido el comercio pero ha prohibido la usura»(1).

Esta prohibición de la usura fue Ley ya en los tiempos del Profeta Moisés, que la paz sea con él, concerniendo a todos los seres humanos; también el Profeta Jesús, que la paz sea con él, confirmó esta misma prohibición; y el Ultimo Profeta, Muhammad, que la paz y las bendiciones sean con él, reiteró la condena de la usura para todos los tiempos venideros.

Aunque muy poca gente sepa hoy lo que es realmente la usura, el crimen de la usura ha sido siempre condenado por todos los grandes hombres de nuestra civilización:

En la antigua Grecia: Platón(2), quien la consideraba como enemiga del bienestar social por crear una clase, la de los ricos prestamistas usureros, a costa de la de los pobres prestatarios; Aristóteles(3), quien la consideraba antinatural; Aristófanes(4); o Plutarco(5), quienes la consideraban como un robo.

Entre los romanos hombres como Séneca(6), o Cicerón(7), quienes comparaban la usura con el asesinato.



Entre los primeros padres de la iglesia cristiana: Gregorio Nysseno(8); Juan Chrisostomo(9) ; Agustín(10); Tomás de Aquino(11), quienes comparaban al usurero con alguien que trata de vender el vino y su uso separadamente; o Duns Escoto(12) . La condena también incluye a la mayor parte de los concilios celebrados hasta 1830 -año en el que la oficina vaticana empieza a autorizar el cobro de pequeñas cantidades de beneficio fijo en el préstamo de dinero- y de papas, como Benedicto XIV(13) .

Entre los reyes cristianos españoles algunos como Alfonso X, el Sabio(14), o Alfonso XI(15). Y la práctica totalidad de los califas musulmanes.

Entre los autores modernos tenemos a Goethe(16), quien se burlaba del timo del recién nacido papel-moneda; Richard Wagner(17), quien combatió a riesgo de su vida contra el estado y la usura; J.P. Proudhon(18) quien considera la usura la primera causa de paralización comercial e industrial; o Ezra Pound(19) quien, por condenar la usura, se vio acusado de traidor por su propio país.

La gran y desgraciada excepción histórica (y presente) es la de los judíos, que se empeñaron una y otra vez en la tergiversada interpretación talmúdica de las leyes mosaicas que les daba y da licencia para prestar con usura a los no judíos como medio para alcanzar poder,como bien muestra Werner Sombart en su libro «Los judíos y la vida económica».

El paso de la prohibición de la usura a su permisividad no se produjo de la noche a la mañana sino que llegó paulatinamente, al tiempo que se transformaba la visión del mundo y la existencia. Una atención especial merece la evolución del concepto de valor a lo largo de la historia.

Si nos remontamos a Aristóteles, observamos como su condena de la
usura fue bien clara y contundente. Aristóteles consideraba que en toda transacción comercial los valores de los bienes intercambiados son iguales, y advirtió que la medida del valor no puede «estar» en el hombre, ya que cosas con mucha importancia tienen poco valor, como el agua, mientras que cosas con poca importancia, como los diamantes, tienen mucho valor. Es por tanto, en el marco de la interrelación del mercado donde el valor sucede. Reparó en que, dadas las condiciones de mercado de Libertad y Equidad, en todo intercambio de un bien por otro, establecemos una equivalencia entre ambos.

Por ejemplo, cuando intercambio mi trabajo de una semana por unas cuantas monedas, estoy estableciendo que esta cantidad de monedas equivale a mi trabajo, que de hecho ha merecido el esfuerzo de mi trabajo. Esta apreciación tan elemental resulta de una trascendental importancia. Así, para Aristóteles valorar es un acto vivido y, por tanto, el valor, no es una representación subjetiva, sino el resultado vivido de valorar.

Esta misma forma de entender el valor fue traída a Occidente por los
musulmanes entre quienes Qadi Abu Bakr ibn al-Arabi, uno de los más
famosos jurista de Al-Andalus, definiría la usura de la forma considerada tradicional, como: “la usura es todo incremento no justificado entre el valor de los bienes recibidos y el contravalor de los bienes entregados”.

Los incrementos no justificados son todos aquellos debidos a irregularidades en las condiciones generales del mercado o de la transacción misma. Por ejemplo, son incrementos no justificados los debidos a la existencia de monopolios o monopsonios, o la imposición de precios máximos o mínimos, o la compulsión de una mercancía como medio de cambio o moneda, etc; y también los debidos al alquiler de mercancías no alquilables (de consumo), o establecimiento de incertidumbre en el contrato, loterías o juegos de azar, etc.



El Escolasticismo europeo preservó para toda la cristiandad esta concepción clásica del valor que condenaba la usura. Así, Tomás de Aquino distingue entre mercancías alquilables y mercancías no alquilables (como la moneda), para poder preservar la condición de equidad de todo trato comercial, esto es, la igualdad de valores:

Al prohibirse la usura se prohibía la posibilidad de que en los intercambios alguien pudiera ganar algo a cambio de nada.

La historia de la usura es tan antigua como el comercio mismo y ha sido su mal crónico, aliviado o agudizado, en la medida de la habilidad de los usureros y la fortaleza de las gentes. La ley romana, a parte de algunos fracasados intentos por prohibirla, admitía una limitada tolerancia y finalmente una abierta práctica de la usura, que condujo a la destrucción de Roma (20).

Como la práctica de la usura estaba prohibida a los cristianos y a los musulmanes, muy pronto se convirtió ésta en dominio exclusivo de los judíos. Desde el siglo XI hasta el XV, Venecia, centro del comercio mediterráneo, con un desproporcionado número de judíos, se convirtió en la más importante ciudad usurera de Europa, donde se establecieron los primeros negocios de depósito y crédito bancarios, que sirvieron de escuela a los futuros banqueros europeos.

Por ‘Umar Ibrahim Vadillo


Notas:
  1. «Corán» 2, 275
  2.  Platón, «Leyes», v. 742.
  3.  Aristóteles, «Política», 1258 b 1, 2-8.
  4.  Aristófanes, «Las Nubes», 1283 sqq.
  5.  Plutarco, «Moralia», Sobre el préstamo, 829.
  6.  Séneca, «De Beneficiis» VII x.
  7.  Cicerón, «De Oficiis», II, xxv, acerca de Cato.
  8.  Gregorio Nysseno, PG 46, 434.
  9. Juan Chrisostomo, PG 53, 376: 57, 61 s.
  10.  Agustín, PL 33, 664.
  11. Tomás de Aquino,»Summa» II-II q. lxxviii; «De malo» q. xiii, t. 2a 14)
  12.  Duns Escoto, «In lV Sentent», d. 15, q. 2, nn. 17-20 y 26.
  13.  Benedicto XIV, «Encíclica a los obispos italianos del año 1745».
  14.  Alfonso X, “Partidas», 1ª, Título XIII, Ley IX.
  15.  Alfonso XI, «Ordenamiento de Alcala», Titulo XXIII.
  16.  Goethe, «Fausto», Parte II, Acto 1, Escena 2.
  17.  Ver su discurso en la revolucionaria ciudad de Dresden el 14 de Junio de 1848 en el libro deHouston Stewart Charnberlaín «Richard Wagner».
  18.  Proudhon, «¿Qué es la Propiedad?,1983, Barcelona, pag. 163.
  19.  Ezra Pound, «Cantos», XLV, XLVI .
  20. Ver «La grandeza y decaimiento de Roma» de Ferrero.

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Los bellos nombres de Allâh

Los 99  nombres de Allâh

BISMILLAH IR-RAHMAN IR-RAHIM

Nuestro  amado  Profeta (que  la Paz y las Bendiciones de Allâh sean con él), dice en un hadiz informado por Abu Hurayrah (quiera  Allâh estar complacido con él), «Hay 99  nombres que son solamente de Allâh. Quienquiera que los aprenda, comprenda y enumere (`ihsa’), entra en el Paraíso y logra eterna salvación.»

Este hadiz no significa que Allâh posea solamente 99 nombres. Existen nombres adicionales atribuídos a Allâh en el Corán, e infinitos otros que Él ha revelado a Su creación elegida. Si alguien dice «El Señor XX posee mil pesos que él ha reservado para dar  a otros,» ¿acaso está significando que la persona no tiene más dinero que ese?

Aquellos que saben dicen que Allâh posee tres mil nombres: mil, Él ha revelado a  Sus ángeles; mil, Él ha revelado a Sus profetas; trescientos están en los “zahur” – los salmos de David; trescientos se hallan en la Torah;  trescientos están en los  Evangelios; 99 están en el Sagrado Corán. Uno, el nombre de Su esencia,  Él lo ha mantenido para Si Mismo y se halla oculto en el Corán.



Los bellos nombres de Allâh son prueba de la existencia de la unicidad de Allâh. Oh ustedes que están cargados y conflictuados con el peso y el sufrimiento del mundo material, quiera Allâh hacer de Sus bellos nombres un bálsamo suavizador para vuestros heridos  corazones. Aprendan, comprendan y reciten los bellos nombres de Allâh. Busque las huellas de los atributos de Allâh arriba en los cielos, abajo en la tierra, y en aquello que es hermoso en su ser. Usted descubrirá en ello bendiciones hasta la extensión de su sinceridad.  Con el permiso de  Allâh,  el  inmerso  en  duda  hallará seguridad,  el  ignorante encontrará sabiduría, el negador obtendrá confirmación. El mezquino se convertirá en generoso, los tiranos inclinarán sus cabezas, el fuego en los corazones de los envidiosos será extinguido.

Por el Sheikh Tosun Bayrak al-Jerrahi al-Halveti

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Plegaria para los momentos difíciles, así como ante la pena

  • ¡Oh, Aquel a través de Quien se abren los nudos de las desgracias y las dificultades! ¡Oh, Aquel a través de Quien se quiebra la rigidez de los problemas! ¡Oh, Aquel a Quien se le pide la salida de la estrechez hacia el alivio!
  • Las dificultades resultan allanadas por Tu poder; los recursos son establecidos a través de Tu favor; el decreto es puesto en marcha a través de Tu autoridad; todo anda según Tu voluntad.
  • Y todo acepta Tu orden y se ejecuta según Tu deseo, sin que les digas nada, sin necesidad de expresar Tu mandato con la palabra, y todos se ajustan acorde a Tu intención, sin que expreses la prohibición.
  • Tú eres invocado para resolver los problemas que el ser humano por sí mismo no puede solucionar. Tú eres el refugio en las desgracias. No se rechaza de las dificultades excepto aquello que Tú rechazas, y no se aparta de ellas sino lo que Tú apartas.
  • Entonces, ¡oh, Señor!: Ha surgido para mí algo cuyo peso me agobia y se ha caído sobre mí un problema cuya carga me ha agotado.
  • Tú con Tu poder me has impuesto esto. Tú con Tu dominio lo has inclinado hacia mí.
  • Luego, no existe quien pueda hacer retornar aquello que Tú has hecho ingresar; no existe quien pueda cambiar y modificar aquello que Tú has impuesto; no existe quien pueda abrir aquello que Tú has cerrado; no existe quien pueda cerrar aquello que Tú has abierto; no existe quien pueda facilitar aquello que Tú has hecho difícil, y no existe ningún ayudante para quien Tú has humillado.



  • Entonces, bendice a Muhammad y a su familia, y abre para mí, ¡oh Señor!, la puerta del alivio con Tu misericordia, quebrando el reino de la tristeza con Tu fuerza. Haz que tenga una buena visión sobre aquello por lo cual me he quejado y haz que deguste la dulzura del beneficio de lo que Te he pedido. Otórgame de Tu parte la misericordia y la tranquilidad fácilmente, y por Tu gracia establece el rescate y la liberación rápidamente.
  • No hagas que me distraiga interesándome en algo que me prive de cumplir con las obligaciones y actos meritorios hacia Ti.
  • ¡Oh, Señor! Estoy agotado por lo que me ha sucedido, y estoy lleno de pena y tristeza por cargar con aquello que me ha ocurrido. Tú eres poderosísimo para apartar mis dificultades y rechazar lo que me ha acaecido. Entonces, Te pido que hagas todo esto, aunque ante Ti yo no sea merecedor de esto. ¡Oh, dueño del Trono Inmenso!.

Por el Imam ‘Ali ibn Al Husain Zain al Abidín (P)

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Cantos de Egipto para ahuyentar a los genios

Con fines preservadores se canta en Egipto lo siguiente, para ahuyentar a los genios (ifrit – عفريت) en las noches de Ramadán:

Ay, Ramadán; ay, tronco de cerilla…
Ay, el que prende a los duendes todos…
Ay, Ramadán; ay, cuenco de cobre…
A Abu l-’Abbás te eché encima…
y pasarás la noche con nosotros.
A Abu l-’Abbas te eché encima…
y te romperá la cabeza con el cerrojo. (1)

En otro país (Argelia, Mzab) y con la misma finalidad de aplacar a los
genios se canta (2):

Huéspedes vuestros, huéspedes de Dios
huéspedes vuestros y de mi Señor:
aquí estamos pidiendo perdón.
Vuestro dueño es nuestro señor Salomón.
Nada os haremos, no nos causéis dolor.
Ciegos, no podemos veros.
Sordos, no podemos oíros.
Somos musulmanes vuestros
Nada os haremos, no nos causéis dolor.

Por S. Fanjul


Notas:

  1. M.Qandil al-Baqlí, Suwar min adabi-na as-sa’bi p. 96-97.
  2. A. M. Goichon, La vie féminine au Mzab, II, París. 1927, p. 242.

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Conformación de la Arabia histórica

Los antiguos habían dividido la Arabia en tres regiones: la Arabia Pétrea al Noroeste, la Arabia Feliz al Sudoeste, y la Arabia Desierta al centro y al Este.

La Arabia Pétrea comprendía toda la región situada entre la Palestina y el mar Rojo. La Arabia Desierta se componía del gran desierto de arena que se extiende de los confines de la Siria y de la Mesopotamia hasta el Éufrates y el golfo Pérsico. Finalmente, la Arabia Feliz abrazaba toda la parte meridional de la península, el Nedjed, el Hedjaz, el Yemen, el Omán, etc., etc.

Los geógrafos orientales no han usado nunca estas divisiones; y no sólo no admiten a la Arabia Pétrea como una parte de la Arabia, sino que establecen las divisiones del modo siguiente :

El Hedjaz, región montañosa y arenosa, que compone la parte media de la que baña el mar Rojo, y contiene las ciudades santas de la Meca y Medina. El Yemen, que, situado al Sud del Hedjaz, forma el ángulo Sudoeste de la península arábiga, de la cual es la región más fértil y rica. El Hadramot, el Mahrah, el Omán y el Hazá, que están colocados uno después de otro, según se ve en el mapa, desde el golfo de Aden hasta el golfo Pérsico. Y el Nedjed, gran meseta fértil, poblada de ciudades importantes, aunque rodeada de desiertos, que se halla en el centro de la Arabia.



Las divisiones precedentes, la mayor parte de las cuales datan de los tiempos más lejanos de la historia, no corresponden ya a las divisiones políticas. Antes de Muhammad estaba la Arabia dividida en millares de tribus independientes; y bajo el imperio árabe todas estas tribus no formaron más que un solo pueblo. Después de la caída de aquel imperio, la Arabia volvió a su primitiva manera de ser; y, excepto los tres imperios formados por el Nedjed, el Yemen y el Omán, se compone de pequeños principados y de tribus independientes, cada una de las cuales no reconoce más que a un jefe.

Por G. Le Bon

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Las organizaciones de Masones Operativos en Egipto

No hay duda alguna que había, hace algunos siglos, no sólo en Egipto sino en otras partes del mundo musulmán, organizaciones de Masones Operativos o de otros obreros; estos Masones orientales utilizaban incluso marcas similares a los de sus colegas occidentales de la Edad Media, y que eran llamadas en árabe Khatt el–Bannâin (es decir, «escritura de los constructores»); pero todo esto pertenece a un pasado ya bastante lejano.

Por otra parte, en las turuq islámicas o cofradías esotéricas (que son, de hecho, igualmente «operativas», pero evidentemente en otro sentido más profundo que el puramente «profesional»), han sido conservados ciertos elementos que recuerdan extrañamente al Compañerazgo occidental, por ejemplo: el uso de la banda; el uso del bastón, que tiene exactamente la misma forma; por lo que concierne al simbolismo de estos bastones, habría mucho que decir en referencia con las ciencias secretas que son atribuidas especialmente a Seyidnâ Suleymân (pues cada uno de los grandes Profetas posee sus propias ciencias, caracterizadas por el cielo sobre el cual preside).



Hay también otros puntos de interés más especialmente masónico: por ejemplo, en algunas de las turuq, el dhikr no puede cumplirse ritualmente si no hay al menos la presencia de siete hermanos; en la investidura de un naqîb hay algo que recordaría al cable–tow, etc.

Por otra parte, hay una interpretación simbólica de las letras árabes que forman el nombre de Allâh y que es puramente masónica, proveniente probablemente de las Organizaciones en cuestión: el alif es la regla; las dos lâm el compás y la escuadra; el ha el triángulo (o el círculo según otra explicación, la diferencia entre las dos corresponde a aquella entre Square y Arch Masonry); el nombre entero era pues un símbolo del Espíritu de Construcción Universal.

Estos pocos hechos no son más que simples referencias a un asunto que nos es conocido por experiencia directa y por tradición oral.

Por el Barón Rudolf von Sebottendorf

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Los primeros Árabes de la China

Así que quedó constituido el Imperio de los Árabes, los califas de Oriente y los soberanos de China se enviaron frecuentemente embajadores; y se establecieron con regularidad relaciones comerciales entre chinos y árabes por mar y tierra.

Lo mismo que en todos los países donde penetraron los Árabes, el Islam hizo luego muchos progresos en China, y hoy se cuentan allí veinte millones de musulmanes, según la reciente obra de Mr. Dabry de Thiersant sobre el Islam en China. Ya se habrá comprendido que estos musulmanes no son de origen puramente árabe, sino que están mezclados de sangre china; y siguiendo al autor que acabo de citar, vienen a componer una raza especial, resultado del cruzamiento de tres sangres, la árabe, la turca y la china.

Según su parecer, «el primer núcleo de musulmanes de Occidente implantado en China, se compuso de un contingente de cuatro mil soldados árabes que el califa Abu-Giafar envió en el año 775 en socorro del emperador Su-Tsong, amenazado por el rebelde An-Lo-Chan. En recompensa de sus servicios, el emperador les permitió establecerse en las principales ciudades del imperio; y esos soldados, que .se casaron con mujeres chinas, deben ser considerados como el origen de los musulmanes chinos.»



Después de citar la opinión de Anderson, que dice que su honradez es superior a todo encomio, de lo cual da curiosas pruebas, el autor añade lo siguiente, sugerido por sus propias observaciones:

«Generalmente están dotados de un gran sentimiento de rectitud y honradez; de modo que los que ocupan cargos públicos son queridos y estimados de las poblaciones, y los que se dedican a negociar disfrutan de excelente reputación. Todos son caritativos por principio religioso, y parecen no formar más que una sola familia, cuyos miembros se protegen y sostienen mutuamente.

Lo que sobre todo demuestra su superioridad es que a pesar de su defecto original, a favor de las bien meditadas concesiones que han sabido hacer a las exigencias de su país adoptivo, como también a favor del lazo de confraternidad religiosa que les une a todos entre sí, han llegado a crecer y desarrollarse, mientras que las demás religiones extranjeras que han tratado de establecerse en China, no han hecho más que pasar o vegetar.»

La gran tolerancia de los musulmanes chinos, su espíritu liberal, su cuidado en no faltar, como los misioneros de otros cultos, a los usos, leyes y creencias del país donde recibían la hospitalidad, han hecho que disfrutasen exactamente de los mismos privilegios que los demás chinos, pudiendo ser mandarines, ocupar empleos en el ejército, y hasta tenerlos en la corte del emperador.

Me he visto obligado a ahincar en este capítulo respecto a puntos bien descuidados hasta ahora por los historiadores, a pesar de ser dignos de meditación preferente; pues sólo su lectura puede esclarecer la sucesión de los acontecimientos históricos. Entre los diversos factores que contribuyen a determinar la evolución de un pueblo, la capacidad moral e intelectual figurará siempre entre los más poderosos.



Ese conjunto de sentimientos inconscientes que se llama carácter, y que son los verdaderos móviles de la conducta, el hombre los posee cuando viene al mundo; pues como están compuestos de la sucesión de los antepasados que lo han precedido, influyen en él con un peso del cual nada sería capaz de librarlo, y desde el seno de su polvo todo un pueblo de muertos le dicta imperiosamente su conducta.

En los tiempos pasados se han elaborado los motivos de nuestras acciones, y en los tiempos presentes se preparan las de las generaciones que nos sucederán: esclavo del pasado, el presente es señor del porvenir; por lo cual el estado del uno será siempre indispensable para el conocimiento del otro.

Por G. Le Bon

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