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Lectura recomendada: La tradition chevaleresque des Arabes

La tradición caballeresca de los árabes

La tradition chevaleresque des Arabes (La tradición caballeresca de los árabes), es una obra de Wacyf Bputros Ghali (1878-1958), escritor y político egipcio, en la que intenta establecer un vínculo entre la tradición caballeresca de la Edad Media europea y los usos y las costumbres de los árabes.




El autor aborda varias propiedades claves de la caballería, a saber: el pedigrí ancestral y moral; el respeto a las mujeres, a los caballos y a las armas, y, sobre todo, el honor —un rasgo común de los árabes y en la Europa medieval, en su opinión—. «Mientras Arabia cultivaba el Honor como fruto de su propia tierra», escribe, «Francia se embriagaba con su perfume, que esparció por toda la humanidad».

Ghali, un cristiano copto ortodoxo, fue parte de la élite cosmopolita egipcia que hablaba francés. Desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, los vínculos culturales entre Egipto y Francia fueron particularmente estrechos: escuelas, periódicos, publicaciones literarias, asociaciones, revistas, teatro, programas radiales y conferencias en francés formaron parte integral de la vida cultural en El Cairo y Alejandría.

En 1952, todavía había cuatro periódicos diarios franceses y 36 publicaciones periódicas en El Cairo, mientras que Alejandría ostentaba cinco periódicos diarios y 26 revistas.

Como tantos de su clase social, Ghali se educó en este entorno francófono y participó de él. Fue de los estadistas de mayor edad entre los intelectuales francófilos en Egipto. A pesar de sus vínculos con el partido nacionalista egipcio Wafd (prestó servicio como ministro de Relaciones Exteriores en cuatro gabinetes del Wafd), fue un verdadero producto de la cultura francesa: vivió en Francia durante largos períodos, se casó con una francesa y publicó este libro en París. Sus escritos críticos recibieron grandes influencias de la erudición orientalista y de la crítica literaria francesa líder de su época.

Para Ghali, la caballería representaba la manifestación de lo mejor de la civilización francesa. La denomina «la semilla divina de la nobleza moral plantada en lo profundo de nuestros corazones», la misma que crece en el seno de otras naciones y culturas, incluso en el mundo árabe.





Referencias:

  • Ghali, Wasif Butrus,” in Arthur Goldschmidt, Jr, Biographical Dictionary of Modern Egypt (Boulder: Lynne Rienner, 2000).
  • Jean-Jacques Luthi, Cinqante ans de littérature égyptienne d’expression francais, 1934–1984 (Alexandria: L’Atelier, 1985).

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Cultura y Arte del Tarab en la música clásica árabe

La música árabe, multifacética, de características muy vibrantes, vivas y auténticas, es producto de una amalgama de manifestaciones musicales y culturales que se originaron en la Península Arábiga muy anterior al surgimiento del Islam, y que su sofisticación y proyección se dio fuertemente durante el apogeo de la expansión islámica entre los siglos VIII y XIII. Gracias al natural contacto, intercambio y armonización étnica que suelen ser consecuencia de una vasta expansión geográfica de determinada civilización, sobretodo con otras de muy marcada y establecida identidad cultural (Bizancio, Mesopotamia, Siria, Persia, India) la cultura árabe, además de mantener fuertes elementos propios tal como el trato poético de su lengua, muy notable en el lirismo de sus canciones y el recitado de los versos coránicos, fue también nutriéndose y enriqueciéndose en reciprocidad con nuevas características musicales, nuevas técnicas de ejecución e interpretación, nuevos aspectos de entonación y la utilización de nuevos instrumentos musicales.

El estimulo creado por el contacto con los esplendores de imperios de otrora ya conquistados, la traducción a la lengua árabe de los antiguos tratados filosóficos y científicos griegos hicieron de los califatos en centros mundiales de recopilación, estudio y diseminación del conocimiento humanístico, intelectual y artístico, por ende se nos hace indudable el hecho de que la expansión árabe haya sido influencia catalizadora, modificadora y renovadora de muchas de las expresiones culturales vecinas con las que estableció en contacto, más aún con las de carácter musical.



La expresión musical árabe está basada en el talento individual; el músico suele ser compositor, intérprete y libre improvisador, centrándose la valoración del arte en los detalles más que en la estructura. La interpretación está organizada en torno a los Maqamat, una serie de indicaciones sobre notas preferidas, pequeñas células rítmico-melódicas, conclusiones y otros convencionalismos, todo ello alrededor de un modo melódico concreto.

Con estos elementos y un sentimiento general basado en una emoción y una filosofía concretas unidas a cada modo, el solista compone, interpreta e improvisa. Todo ello se dirige a conseguir el Tarab, el punto donde se encuentran el sentimiento y el intelecto del arte de hacer música.

No existe una palabra literal en castellano que describa la definición específica del Tarab. La palabra “Tarab” es usada en el árabe para describir los efectos emocionales producidos por la música. No obstante, el término también se le asocia a una de las formas tradicionales de música árabe anterior a la Primera Guerra Mundial en países como Egipto y la región del este del Mediterráneo. Los etnomusicólogos han descrito el Tarab como un estado emocional provocado en los oyentes como resultado de una interrelación dinámica entre el ejecutante, la música, las letras de la canción, la audiencia y ciertos otros tipos de factores, lo que A. J. Racy describiría como un “modelo de retroalimentación extática” (Shannon, 2003: 75)

El término en sí, es difícil de traducir ya que éste connota a varios conceptos. En árabe, Tarab se refiere lingüísticamente a un estado de emocionalidad elevada, usualmente traducidos también en palabras tales como “arrebato”, “éxtasis” o “encantamiento”, pero éste también puede evocar sensaciones de tristeza al mismo tiempo que de alegría. También el Tarab se asocia a un estilo de música, ejecución y performance donde esos estados emocionales son evocados y provocados tanto por el ejecutante como por la audiencia.

El Tarab constituye un término general en la filosofía estética árabe que describe un tipo de dicha y felicidad con respecto a un objeto artístico, por ejemplo, una persona puede experimentar el Tarab cuando oye recitarse un poema o cuando detalla y visualiza una pintura, como también a través del disfrute musical, aunque usualmente la definición está restringido al hecho estético de la percepción sonora. Históricamente, el término Tarab estuvo asociado en un principio, con el recitar de poesías y del Qur’an. Dada las diferentes connotaciones que tiene este término, muchos teóricos se refieren a la cultura tarábica como “un conjunto de emociones y prácticas estéticas sociales y culturales compartidas, relacionadas a la ejecución y escucha de la música y otras artes aurales” (Shannon, 2003: 74).



Durante los primeros tiempos del Islam la música era considerada una rama dentro de los estudios de la matemática y la filosofía, tal como sucedía en la antigua Grecia. En la época del califato abásida, varios teóricos comprendieron la capacidad de influencia emocional que traía en sí el arte musical, entre ellos Abū Naṣr Muḥammad ibn al-Faraj al-Fārābī (870-950), autor del tratado Kitāb al-mūsīqā al-kabīr (El Gran Libro de la Música), en él establecía que “tanto el hombre como el animal, bajo el impulso de sus instintos, emiten sonidos que expresan sus emociones, sean estos de regocijo o de temor. Pero la voz humana expresa aún una mayor variedad –tristeza, ternura, rabia–. Estos sonidos, en la diversidad de sus notas, causan al oyente una gama de sentimientos y pasiones que le arrebatan, elevan a ciertos estados de conciencia o lo tranquilizan.”

Hay referencias que afirman que cuando Al- Fārābī tocaba el ûd podía hacer que sus oyentes cayeran en llanto, estallaran de la risa o se quedaran dormidos dependiendo de los ánimos y el carácter de sus tonadas, además de que también fue inventor de dos instrumentos: el rabab y el qanun, aún muy usados en los ensambles de música tradicional árabe (Saoud, 2004: 4). Esto nos da una noción de lo arraigado que está en la visión estética musical árabe de crear una conexión emocional entre el ejecutante y el oyente.

Es menester también entender que desde Marruecos hasta Irán, por más que el elemento árabe y la fe islámica sean la unidad cultural característica, las tradiciones musicales están muy mezcladas; la música en sí está presente en la vida de cualquier árabe, existe en cualquier celebración y en el sentir popular, es un vínculo para compartir sentimientos comunes. Sin embargo, cada pueblo diseminado en esta región tiene su propia tradición musical de carácter colectivo que los distingue, y el Tarab no escapa de ello.

En palabras de Racy podemos señalar lo siguiente:

La cultura del Tarab en particular es, en esencia, un fenómeno urbano nativo de las ciudades como el Cairo, Beirut y Damasco. Los artistas del Tarab son nacidos en estas ciudades, o han vivido una gran porción de sus vidas en ellas, o fueron ampliamente expuestos a la vida e idiosincrasia de los centros urbanos donde el Tarab ha sido establecido como un arte, un oficio. Después de la Segunda Guerra Mundial, con el crecimiento urbano de éstas ciudades, la popularización de la música del Tarab a través de los modernos medios de comunicación masivos y la emulación del modelo musical del Cairo en comunidades urbanas vecinas, hizo que las prácticas y el atractivo hacia la música Tarab del este del Mediterráneo se fuera expandiendo a otras regiones. (Racy, 2004: 16)

Los artistas del Tarab tienden a tener una experiencia común en el aprendizaje de este arte. En el largo proceso de convertirse en un artista del Tarab, el artista usualmente pasa por cinco fases, como las de todo músico: la primera es el descubrir que se tiene un talento para ello, preferiblemente que sea notable desde la niñez; la segunda es su obsesión hacia la música hasta el punto tal de tener que encarar varias barreras sociales y familiares que puedan desestimarle el deseo de profesionalizarse en esta carrera; la tercera es lograr el reconocimiento tanto familiar como social, así sean renuentes, del deseo y talento musical que tenga el iniciado; el cuarto es tener un entrenamiento teórico y práctico en el arte de la música; y por último el llevar a cabo una carrera de ejecutante en el arte del Tarab. Estas fases generales no suelen suceder de manera estrictamente lineal, muchas veces éstas se superponen y coinciden entre ellas en la vida del artista.

Tradicionalmente, el aprendizaje de la música del Tarab se ha relacionado, directa o indirectamente con el contexto religioso. Vale recalcar que los rituales religiosos islámicos son también considerados de alto valor y relevancia musical. Antes de la Primera Guerra Mundial un gran número de cantantes egipcios desarrollaron sus destrezas vocales a través de la ejecución de liturgias sufíes. A estos ejecutantes se les reconocía su entrenamiento en las órdenes sufíes con el título de “Shaykh” precediendo sus nombres. Varios cantantes famosos entre ellos ‘Abduh al-Hamuli y el Shaykh Salamah Hijazi (1852-1917), quien fue un cantante del Tarab, actor y uno de los pioneros del movimiento dramático en Egipto, desarrollaron sus voces como mu’ethín, es decir, ejecutando el llamado al rezo en los minaretes de las mezquitas para los tiempos en que la tecnología para la amplificación del sonido no estaba aún desarrollada. La escogencia del mu’ethín adecuado para las liturgias dependía, además de su carácter religioso y conocimiento teológico, de sus capacidades musicales en la voz y su profundo impacto emocional (Saoud, 2004: 2).



Otro de los métodos de estudio era por medio del recitado de cantos coránicos, ahí la voz del cantante adquiría una mayor notoriedad y popularidad, particularmente con el desarrollo del ilm al-quiráa, o la ciencia del recitado. Este arte llamado Tajwid, o la elaboración melódica para recitar el Qur’an, implicaba el dominio de ciertas reglas para la propia pronunciación, entonación y evocación textual de los versos del sagrado libro, desarrollando también el dominio de los Maqamat y cultivando la destreza de la improvisación.

El estudio del Tarab también se ha dado a través de vías seglares. Durante el período de dominio otomano existieron varios sindicatos y grupos de músicos donde se prestaba una educación personalizada e interactuada entre maestro-alumno. En Egipto, el aprendizaje se centraba en el Takht, que era un pequeño ensamble muy común en las ciudades árabes anterior a la Primera Guerra Mundial. Muchos jóvenes iniciados con prometedores talentos tomaban el Takht como elemento para pulir y desarrollar sus destrezas musicales e ir afianzándose públicamente en este mundo artístico.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el acercamiento cultural que se tuvo con Europa y el resto del mundo occidental fue profundizándose gracias a la modernización tecnológica y la transformación social que significó el establecimiento de los ingleses y franceses como potencias colonizadoras en la región. Parte importante de esos cambios hacia tiempos modernos fue la expansión de los ensambles folklóricos hacia estructuras orquestales de corte europea con instrumentos occidentales (por ejemplo el uso de violines, violas, cellos, contrabajos sustituyendo a los de cuerdas frotadas tradicionales árabes como el Kamanjah), mezclados con algunos tradicionales árabes; y el establecimiento de conservatorios, donde se fueron centrando el estudio del arte musical tanto occidental y oriental, incluyendo el Tarab, desplazando así los antiguos sindicatos del período otomano.

Por Rawy Makarem El Rayes
Escuela de Música – Univ. de los Andes – Venezuela

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Ibn Jafaya e Ibn al- Zaqqaq, los poetas de la naturaleza y las flores

Una obra de interés por el material que reúne sobre descripciones de jardines, flores o frutos, es el Kitab al-Tašbihat de Ibn al-Kattaní 1, autor cordobés del siglo X que en su antología dedica algunos capítulos a la poesía descriptiva; entre otros temas, consagra un capítulo a la primavera y las flores, otro a las rosas, al canto de los pájaros en los jardines, al agua (ríos, canales, aguas corrientes y aguas turbias), a los alcázares, aljibes y árboles, a las norias y molinos, a las frutas, etc.



La poesía floral y de jardines llega a su máxima expresión en al-Andalus durante el siglo XII: en su primera mitad, durante el dominio de los almorávides, surge en Levante una generación de poetas conocida como “escuela levantina o valenciana”, en la que destacan sobre todo dos autores que son tío y sobrino: Ibn Jafaya e Ibn al- Zaqqaq, los cuales van a quedar en la literatura árabe como “los poetas de la naturaleza y de las flores” por excelencia.

Ibn Jafaya 2, apodado al-Yannan (el jardinero), a través de su extenso Diwan eleva la poesía descriptiva en al-Andalus a su más alto rango —no sólo en el tema de las flores y los jardines, sino también en otros muchos temas—, describiendo de todas las formas posibles la belleza del paisaje levantino, sus jardines, sus huertos, árboles, flores y frutos 3.

Su sobrino, Ibn al-Zaqqaq 4, sigue esta línea poética perfeccionando y puliendo la poesía descriptiva, hasta llegar a lo que García Gómez ha definido como “la dramatización de la metáfora5.

Por Celia del Moral




El jardín y la paloma


El jardín era un rostro de una blancura

resplandeciente,
la umbría, una cabellera negra, 
y el agua del arroyo una boca de hermosos dientes. 
Fue allí donde la paloma nos regocijó una tarde 
al dejarnos oír su dulce arrullo.

Ibn Jafaya


Notas:

  1. Traducida al alemán por W. Hoenerbach con el título Dichterische Vergleiche der Andalus-Araber. Bonn, 1973, ha sido objeto de una tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid por la Dra. Nafissa Moufok. Estudio y traducción del Kitab al-Tašbihat de Ibn al-Kattani. Madrid, 2001.
  2. Cf. Diwan Ibn Jafaya. Ed. por S. Gazi, Alejandría, 19792. Hamdan Hayyayi. Vida y obra de Ibn Jafaya, poeta andalusí. Trad. María Paz Lecea. Madrid, 1992; Ibn Jafaya de Alzira. Antología poética. Ed. trilingüe. Selección, fijación del texto árabe, prólogo y traducción castellana de Mahmud Sobh. Trad. al valenciano a partir de la trad. castellana de J. Piera. Valencia, 1986.
  3. Para un estudio más amplio del concepto paisajístico y la arquitectura del paisaje en la poesía andalusí, especialmente en Ibn Jafaya, véase el artículo de B. Foulon. “Les representations paysagères dans la poesie descriptive d’Ibn Hafaga. Analyse de la structure hypsométrique du paysage et de l’action des météores”.
    Arabica, 52-1 (2005), pp. 66-108.
  4. Ibn al-Zaqqaq, Poesías. Ed. y trad. en verso de E. García Gómez. Madrid, 1978.
  5. Ibíd. pp. 17-19.

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Zajal – Duelo de poesía ingeniosa improvisada y hábil

El Zajal libanés es una de las formas de entretenimiento más populares en Líbano. ¡La noche zajal está llena de canciones, poesía, hermosas palabras y risas!

El zajal libanés es una forma de poesía semi improvisada, semi cantada u orada en el dialecto coloquial. Zajal llegó a Líbano hace aproximadamente medio siglo y se expresó por primera vez en siríaco, un antiguo idioma arameo hablado en Siria desde el siglo III hasta el siglo XIII que sobrevive como el idioma litúrgico de varias iglesias cristianas orientales. Estaba al tanto de los clérigos, ya que eran la clase educada en el momento. Más tarde, Zajal cambió al árabe clásico. Poco a poco, la redacción cambió y pronto se utilizó el coloquial árabe libanés.

«Desde el primer día y durante 500 años, Zajal estuvo al servicio de la gente», explica Moussa Zgheib, poeta y destacado ‘zajjalin’. “Fue orado en cualquier ocasión, ya sea un compromiso, una boda, un funeral o cualquier evento especial. Zajal también fue una parte importante de la vida de los pastores y los conductores de mulas, quienes lo utilizaron para entretenerse y mantenerse despiertos durante las largas noches.

Zajal fue utilizado en guerras, con letras y melodías que inspirarían coraje y una sensación de patriotismo en los soldados. Más tarde, se convirtió en un importante medio de entretenimiento, especialmente antes de la radio, la televisión e Internet. Hoy en día, sigue siendo popular ya que la gente todavía viene en hordas para disfrutar de la poesía ingeniosa, improvisada y hábil «.





Todas las canciones libanesas desde Rahbani hasta Wael Kfoury, desde Wadih el Safi hasta Carole Sakr, se originaron en zajal.

 

Una noche típica de zajal reúne a varios poetas, separados en dos grupos, que se desafían entre sí para recitar la mejor poesía (¡la batalla original de rap de estilo libre si lo desea!). Estos poetas se sientan tradicionalmente en dos mesas enfrentadas, a menudo con mezze libanés y Arak, por supuesto, colocados frente a ellos para crear un ambiente relajado. La noche comienza con un diálogo poético, donde cada miembro del equipo muestra sus talentos y habilidades literarias y lingüísticas.

Un miembro del primer equipo inicia el desafío recitando un verso, que a menudo se sigue con un coro, luego un miembro del segundo equipo responde, y así sucesivamente. Esto puede durar varias rondas que se convierten en un duelo verbal que culmina con la recitación de la poesía de amor (ghazal).

Los instrumentos de percusión (con el instrumento de viento ocasional como el ney), y el reddadi, un coro de hombres y más recientemente mujeres, que repiten versos o refranes recitados por los poetas, generalmente acompañan a zajal. El formato generalmente consiste en la recitación en la forma qasid (oda), seguido de debates en las formas maanna y qerradi (subformas populares que a veces se llaman literarias moukhammas mardoud que significan una respuesta de quinteto o una respuesta en cinco versos), lo que lleva a ghazal recitaciones en diversas formas, como la muwasshah, que en su encarnación libanesa zajal es un género alegre y coqueto.

“El poeta zajal es un poeta del escenario; a diferencia de otros artistas, no tienen mucho tiempo para presentar sus líneas, ya que se improvisan reflejando la situación inmediata en la que se encuentran, y eso requiere mucho trabajo.

Personalmente escribo más de 5 horas al día para ejercer mis capacidades y mejorar mis capacidades, y lo he estado haciendo desde que tenía 14 años. Siempre tenemos que estar preparados para cualquier situación y escribir es la forma de hacerlo ”, explica Zgheib. Él continúa diciendo que no todas las personas que pueden escribir poesía pueden convertirse en zajjalin.

No solo requiere un cierto talento en poesía, sino que la persona también debe tener un gran sentido del ingenio y una respuesta, así como una buena voz.





Y, por último, también debe tener una memoria increíble (los poetas Z no tienen tarjetas de referencia), y poder improvisar ante cualquier situación. Muy a menudo, los poetas tienen el desafío de hablar sobre ciertos temas siguiendo ciertas métricas.

“Me pasó una vez durante la guerra. Había estado fuera de la escena por algún tiempo y el maestro de ceremonias me retó a cantar en ciertos versos. Estaba semipreparado, pero aún así podía superarlo. Y de eso se trata ser un poeta zajal ”.

“El zajal sigue siendo muy valorado incluso hoy. En su versión moderna, lo hemos editado y eliminado temas no relevantes como el antariyat (historias épicas de Antar Ibn Shadad), para satisfacer los gustos modernos. Durante la guerra civil libanesa, recorrí el mundo siete veces y zajal sirvió para crear nostalgia en los corazones de la diáspora libanesa, así como un sentido de pertenencia y la urgencia de regresar a casa «.

Por Lebanon traveler

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Qûrtuba de fiesta – Primer festival en homenaje a Siria

Al Hákima Ensamble

El sábado 27 de Abril, en el marco de un nuevo aniversario de la independencia de la República Árabe  Siria, se realizó el primer festival en homenaje a este maravilloso país.

Con el auspicio del Gobierno de la Provincia de Córdoba y el Municipio de la ciudad de Córdoba, se realizó en el Paseo del Buen Pastor, organizado por la Juventud de la Sociedad Sirio Libanesa de esta ciudad y con la participación de Sirios radicados en nuestra ciudad, sus descendientes y todo el público que se acercó a este emblemático lugar, a conocer sobre nuestra cultura.

Estuvieron presentes autoridades de la colectividad como el cónsul honorario de la República Árabe  Siria, Abdala Saddi, representantes de la Sociedad Sirio Libanesa y el Club San Lorenzo, (fundado por  los primeros árabes inmigrantes), entre otros.

Orquesta de Raffi Avakián con Majed Hermes

El festival contó con la presencia de los cuerpos de baile folclórico IkramAteneo Sirio Libanés, el grupo musical Al Hákima Ensamble y la Orquesta de Raffi Avakián.

No podemos dejar de destacar la maravillosa voz de Majed Hermes, “La voz de Siria”.

Samir El Sukaría

Una noche llena de emoción donde los sabores de nuestras comidas típicas fueron representados por las distintas propuestas gastronómicas de los restaurantes árabes, Qara, La Zette y los exquisitos shawarmas de la familia  El Sukaría.

Pudimos participar de los stands de la carpa de migraciones donde nos ilustraban acerca de la maravillosa tierra de Siria y sus puntos turísticos, así como también la historia de los primeros inmigrantes que se establecieron en esta ciudad hacia fines de 1800.





Las damas asistentes pudieron disfrutar de una antigua costumbre árabe como el tatuaje de henna y compartir un poco de los orígenes  y costumbres a partir de la realización de esos elaborados dibujos en el cuerpo de las jóvenes novias. Una tradición que según las costumbres, traían fortuna y protección a la pareja.

Henna

La noche cerró con un maravilloso dabke con la participación de todos los presentes encabezado por nuestro querido bailarín y representante de nuestra gran cultura de la danza de Medio Oriente, Gabriel Bufe, desplegando una enorme bandera Siria, orgullo de nuestras raíces.

Gabriel Bufe

Sin lugar a dudas, una noche inolvidable donde un rincón de la ciudad se transformó en una gran fiesta llena de color, olores y sabores de nuestra querida Patria Grande. Compartiendo una vez más nuestra cultura con esta ciudad que acogió a nuestros abuelos, haciéndolos parte de la sociedad cordobesa.

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Cuento de una pintura – Hamdi Mukhlaf al-Hadithi

Pintura del artista Nazir Naba

La narrativa inspirada desde una obra de arte se transforma en una obra nueva. Los sentidos sueles aflorar frente a una obra plástica y este artista pretende, a través de la pluma, deshojar una historia que va mucho más allá de las imágenes. Transformándolas en palabras,  en historias y plasmándolas en el arte de la narración.

El artista  iraquí Hamdi Mukhlaf al-Hadithi se detuvo frente a una nueva colección de Artes Plásticas, frente a 17 pinturas de artistas y pintores iraquíes, de Siria, Kuwait, Egipto, Palestina y Yemen, logrando que salieran de cada panel  una breve historia. El iraquí Hamid Said se paró frente a las pinturas de pintores árabes e internacionales, cuestionó y sacó poemas dispersos en su poesía, llamada Hamdi Makhlaf Hadith en su libro «El poema en la poesía de Hamid Said».


Cuento de una pintura

Parece que esta experiencia de Hamid Said ha enriquecido lo moderno, ha dejado un impacto en sí mismo y ha decidido realizar el mismo experimento, pero esta vez para expresar los cuentos en las pinturas, cada uno representa una historia.

Seleccionando pinturas realizadas por artistas iraquíes, incluyendo pintura «Birds» pintor Ibrahim Zayer«Cuervo» Alaa Bashir«Dick» Ismail Fattah Turk , «árboles» Laila Al-Attar, «mujer siesta» para Jawad Salim, y el «horizonte» de Nazaret para Rafi, el narrador entregó su colección de cuentos inspirado en las obras mencionadas.

El narrador también eligió pinturas de Naim Ismail, Nazir Nabaa, Elías Zayyat de Siria, Munir Juez Khalifa Al-Qattan de Kuwait, George Bhjor y Kamal Amin Awad, de Egipto, e Ismail Shammout de Palestina, Ali Raven de Yemen, por lo que la medida de cada historia es una explicación de la placa, de acuerdo con su visión.

Por otro lado, si no hubiera sido por su experiencia  en el dibujo y la crítica plástica, su innovación literaria, Hadithi no habría tenido éxito en su colección narrativa, que se publicó en Amman unos días antes de la editorial Millennium Publishing en 2017.

Narrador y crítico de arte, nació en la ciudad de Haditha, en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak y recibió una licenciatura en Administración y Economía en 1982. Trabajó en la gestión de alabastro,  comenzó su experiencia de escritura de arte plástico y el cuento, y fue la primera ,en la Guerra del Golfo entre Irak e Irán 1980-1988 de impacto prominente en la continuación de la historia corta, especialmente desde que participó y ha estado cautivo por las fuerzas iraníes durante más de ocho años.

Hadithi participó en muchas conferencias literarias,  contribuyó a las exposiciones de artes plásticas y varias exposiciones creadas en la Unión de Escritores de Irak y el Sindicato Iraquí de miembro de Bellas Artes. Ha dicho que sus fuentes, incluyendo «capítulos de obras de arte en Irak», Shakir Hassan Al Said, 1983, le imprime una colección de historias titulada «Cuando la tierra brilla» en 1982, un estudio sobre el artista Akram Shukri, una novela titulada «The Circle Begins Me», y otros libros impresos.

Por Salam al-Shamma

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La expresión del arte en el campo de refugiados de Za’atari

Pintura de un refugiado de Za’atari

No hay nada peor que la pérdida de la patria.

Encarnando el caso de los miles de refugiados sirios en el campamento de Za’atari, las pinturas fueron realizadas con detalle poniendo énfasis en la esperanza.

El campo de refugiados de Za’atari acoge a más de 80.000 personas que se han visto obligadas a huir de la guerra en Siria. Más de la mitad son niños. Fue abierto en 2011 y al día de hoy es la cuarta ciudad más grande de Jordania en número de habitantes, lo que supone un enorme reto a nivel de infraestructuras y servicios.


Pintura de niño refugiado

El arte como medio de expresión

Las tiendas de lona que dan asilo no impiden resguardarse de las frías noches del desierto y apenas protegen del sol. Artistas de Siria convierten en arte y con ello un mensaje que quieren entregar al mundo a través de su arte. «A pesar del dolor, la esperanza sigue siendo un discurso amplio sobre la crisis de su país y su gente”.

El artista sirio Mohammed al-Amairi  reflexiona “cuando se destruye la patria y el ser humano, solo queda la esperanza”.

Hemos trabajado en varios estilos de arte dentro de las escuelas con una variedad de técnicas a través de los materiales utilizados en las pinturas, como la utilización de telas de las tiendas del campamento de Za’atari con colores simples.

Pintura de niño refugiado

El objetivo principal de esta exposición de dibujo y pintura es comunicar nuestras ideas y mensajes a través del lenguaje del arte que todas las personas entienden en sus diferentes idiomas y nacionalidades, dice Amairi.

Más de cien pinturas fueron coleccionadas por artistas sirios en una exposición titulada “Stamp of Hope”. La exposición contó con la participación de 25 niños sirios del campamento de Za’atari, junto con los artistas.

Según el artista sirio Emad al-Kafi, un refugiado del campo de  Za’atari, «los niños querían transmitir un mensaje a través de la exposición al mundo y destacar la destrucción y el desplazamiento que provoca la guerra».

Enseñamos durante un año y medio a los niños a dibujar y mantener así los cursos, para trasmitir sus mensajes en un lenguaje de arte alejado de la violencia.

Esta es la segunda participación de niños en la exposición que se realizó en el Centro Soeriat a través de la frontera en la capital jordana de Amman. Los organizadores hicieron hincapié en que el arte sirio refleja la actualidad lejos de la guerra y la política.

Las pinturas tratan diferentes temas, algunos muestran el sufrimiento de los refugiados sirios en la diáspora, otras son imágenes cotidianas que los refugiados desplazados padecen a diario.

Pintura de familia refugiada

Los artistas, muchos de ellos venidos de Irbid, esperan que la exposición sea el comienzo del establecimiento de un foro de arte técnico de nivel en Jordania, que reúna a los artistas sirios, jordanos otros artistas árabes que residan en la región.

Por Nader Al-Manaseer
Con información de Souriyati


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