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Muqdad al-Khouri: Siria apoya a Palestina en la lucha por sus derechos

El Viceministro de Asuntos Exteriores y Emigrantes, Dr. Faisal Mekdad, se reunió hoy con el Dr. Ramzi Khoury, Presidente del Consejo Supremo de Iglesias en Palestina y su delegación acompañante.

    • El Dr. Miqdad destacó que Siria apoya al pueblo fraternal palestino en su lucha por la restauración de sus derechos históricos legítimos e inalienables, incluido su derecho al retorno, la autodeterminación y el establecimiento de un estado independiente en sus tierras con Jerusalén como su capital.

El viceministro de Relaciones Exteriores también señaló que el pueblo palestino necesita la unidad ahora más que nunca para enfrentar los desafíos que amenazan su existencia y sus derechos.


    • A su vez, el jefe de la delegación destacó que el pueblo palestino luchará por todos los medios disponibles para enfrentar el llamado «acuerdo del siglo» y restaurar los derechos del pueblo palestino.
    • Señaló que el objetivo de la visita de la delegación a Siria es unir los esfuerzos sirios y palestinos frente al «acuerdo del siglo» y resistir las decisiones estadounidenses, que son legal, moral y políticamente rechazadas como una «capital» de la entidad sionista y considerando al Golán árabe sirio como parte de la entidad israelí.

Asistieron a la reunión Osama Ali, Director de la Oficina del Viceministro, el Dr. Nabil Suleiman, Director de la Oficina del Ministro de Awqaf y Alia Mahfouz Ali, Oficina del Viceministro.

En el lado palestino estuvieron Anwar Abdel Hadi, Director General del Departamento Político de la Organización de Liberación de Palestina, Hina Amira, ex Presidenta del Consejo, Musa Farah Hadid, Miembro del Comité Superior de Iglesias en Palestina, Amira Hannaina, Directora General del Comité Superior de Iglesias en Palestina.

Con información de Tishreen

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Creación del Estado Artificial de Israel

Por una simple cuestión de respeto por las jerarquías nos ha parecido justo empezar por los crímenes de este nuevo Estado, bueno por definición. Aunque, ya se sabe, nadie es perfecto. El Estado de Israel nació con el despojo de Palestina, territorio ocupado por los árabes desde hace bastante más de mil años. Ese estado artificial fue creado por decisión unilateral de los gobiernos soviético y americano, movidos ambos, lógicamente, por los poderes fácticos.

Su oficialidad fue consagrada por una votación de la O.N.U., que le adjudicaba algo menos de 10.000 kilómetros cuadrados. De 10.000, pese a las reconvenciones puramente formales de la O.N.U. pasó pronto a 30.000 y, tras la guerra de los Seis Días, a casi 100.000, aun cuando hoy, para calmar a los nacionalistas egipcios y dividir al Mundo Árabe, estén devolviendo a Egipto, con cuentagotas, una parte de los arenales de la Península del Sinaí.

Contrariamente a lo que pretenden los grandes medios de «información», no fueron los palestinos, ni los árabes en general, los que iniciaron el terrorismo en Tierra Santa. Fueron las organizaciones judías «Stern» e «Irgun Zvai Leumi», que atacaron a los ingleses y a los árabes, pero no en guerra abierta, sino en acciones de guerrillas, dirigidas tanto contra militares ingleses y árabes como contra civiles árabes. El terrorismo de esas organizaciones, apoyadas por una tercera, la «Haganah», especializada en raptos seguidos de petición de rescate, dio comienzo en 1946.


En Julio de ese año, los terroristas del «Irgun» hicieron estallar una bomba de gran potencia en el Hotel King David, de Jerusalén, acción dirigida contra los ingleses, que habían instalado allí su Cuartel General. 92 hombres y mujeres muertos bajo los escombros y otros 45 heridos, casi todos civiles que trabajaban en las oficinas militares, fué el balance de la operación.

Unos días después, era asesinado a tiros, en El Cairo, Lord Moyne, Residente General Británico en la zona, personalidad con rango ministerial. Mandaba esas unidades terroristas Menaghem Beghin, que
luego llegaría a Primer Ministro del Estado de Israel. Continúan las exacciones contra los ingleses que –Chamberlain dixit– fueron arrastrados por el mundo judío a la guerra contra Alemania.

Un día son dos soldados ingleses que son hallados, colgados de unos naranjales; otro día un sargento ingles que es hallado, horrorosamente mutilado, en las calles de Haifa. En Abril de 1948, los terroristas del «Irgun», mandados por Menaghem Beghin, atacan al pueblecito árabe de Deir Yassin, donde no hay un sólo soldado árabe ni inglés. Los judíos rodean, el 10 de Abril, la tranquila e indefensa villa, donde viven unos 600 árabes agricultores y, sin provocación alguna, pasan a cuchillo a no menos de 250 personas. De entre estos seres asesinados habían 25 mujeres embarazadas, cuyos fetos fueron ensartados en las bayonetas judías, 52 madres junto a sus hijos y otras 60 mujeres jóvenes. Las demás fueron atadas y llevadas en carretas al cuartel judío de Jerusalén y una vez desnudadas las hicieron desfilar por las calles mientras eran abucheadas por la población judía (1).

El Conde Bernardotte, Presidente de la Cruz Roja Internacional y emparentado con la familia Real sueca, presentó un informe en el que se daban a conocer esos hechos. Pocos días después era abatido por las balas asesinas del «Irgun». Y casi simultáneamente, los terroristas de «Stern» atacaban el poblado palestino de Nasiruddin y acuchillaron a ciento ochenta árabes más.

Estos son, cronológicamente, los primeros atentados contra civiles registrados en Tierra Santa. Luego vendría el contraterrorismo árabe, al que no pretendemos justificar, aunque es una verdad histórica que sólo se produjo como reacción ante el terrorismo judío. Entre árabes y judíos ha habido, desde entonces, un verdadero pugilato de violencias y salvajadas, si bien debe tenerse muy presente que:

a) No fueron los árabes, sino los Buenos, los judíos, los que invadieron Palestina, ocupada por árabes desde once siglos atrás, y los expulsaron de sus hogares a sangre y fuego, quedando casi un millón y medio de árabes hacinados, desde entonces, en errantes campos de concentración.
b) No fueron los árabes, sino los Buenos, los judíos, los implantadores del terrorismo en Palestina.
c) No fueron los árabes, sino los Buenos, los judíos, los perpetradores de las más crueles matanzas, en ese torneo de crímenes que se ha desencadenado a raíz de la creación del Estado artificial de Israel. El atentado árabe que costó más victimas a los judíos fue el ataque a un autobús cerca de la frontera israelo-libanesa; veintisiete muertos. Es un crimen. No lo negamos. Ahora bien, dejando aparte Deir Yassin, varios crímenes peores que éste han sido cometidos por los Buenos. Por ejemplo, el 14 de Octubre de 1953, el pueblecito Jordano de Qibyah fue atacado por los soldados del «Irgun». Una villa puramente agrícola: 135 civiles asesinados, más de la mitad, mujeres y niños (2). El 11 de Diciembre de 1955, sin provocación previa alguna, y rompiendo la Tregua impuesta por el Consejo de Seguridad de la O.N.U., las tropas judías atacaron con artillería y morteros varios pueblecitos sirios en la Costa Este del Lago Tiberiades. Los árabes tuvieron 75 muertos y más de un centenar de heridos.

Una confesión de parte: El escritor judío David Hirst afirmó: «Ha habido violencias de los palestinos, pero no en la escala ni en la efectividad alcanzada por los sionistas » (The Gun and the Olive Branch ).


Vivimos en una época de total transmutación de los valores morales. Por eso, sólo puede sorprender relativamente que a Menaghem Beghin, el dinamitero en jefe del Hotel Rey David, el matarife en jefe de Deir Yassin y de Qibyah y Jefe del Gobierno Israelí, todo en una pieza, se le haya concedido el Premio Nobel de la Paz. Si el «Guernica» es una obra maestra; Picasso un pintor genial; el Sufragio Universal un sistema perfecto para elegir a los mejores y la República Democrática y Caníbal de Monomotapa un estado soberano, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Menaghem Beghin nos parece perfectamente lógica (3).
Así va el Mundo.

Por J. Bochaca 


Notas:
  1. Guy Ottewell: » Deir Yassin, 1948 «.
  2. No se trata de la unilateral y subjetiva versión árabe. Es la versión del Jefe del Servicio de Supervisión de la Tregua, dependiente de la O.N.U., General Vagn Bennike, expuesta ante el Consejo de Seguridad el 24-XI-1953. ( N. del A.)
  3. Otro candidato a tan importante premio pudo haber sido el rabino Korff quien, en 1948 encabezó una marcha de 600 sionistas en Washington, pidiendo a Truman que lanzara una bomba atómica sobre……Londres !. Esa bomba hubiera causado centenares de miles de muertos, pero, en cambio Menaghem Beghin, buen pragmático, acuchilló, de verdad, a varios centenares de árabes-. Como dice el sabio proverbio: «Más vale pájaro en mano, que ciento atomizando». Por eso debió preferirse Beghin a Korff. ( N. del A.)

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Censura periodística en Palestina ocupada – Principio de la Intifada

La avenida Dizengoff, a cuatro cuadras de la costa, bien puede ser la avenida Santa Fe de Buenos Aires o la Gran Vía madrileña. Vidrieras, fiebre de consumo, automóviles en doble fila con esposas ansiosas que volverán en cinco minutos, shoppings, jovencitas que se pavonean deseadas como fetiches.

La gente que camina devorando vidrieras aprendió aquí el hebreo, pero le canta a sus hijos canciones de cuna en inglés o ruso, y quizá sueñe en idish. El servicio militar parece haberse convertido en la única experiencia común de esta sociedad que se maquilla a la europea.

La guerra, entonces, sólo aparece en los bares cuando los adolescentes llegan vestidos de fajina y ordenan su ametralladora sobre la mesa. Piden una hamburguesa y revisan el seguro. No hay accidentes. De haberlos, sólo con dos UZI destrabadas, que cayeran al suelo por casualidad, podría haber mas de quince muertos. Nunca ha ocurrido. Las meseras ondulan por el local, toman el pedido y le dan la espalda a la metralleta, seducidas por la costumbre.

El cuarenta por ciento de estos jóvenes ve con simpatía al Gush Emunim (Bloque de la Fe, una organización ultraderechista y racista); sólo un 23% adhiere a Shalom Ajshav (Paz Ahora) y un 49% cree -según una encuesta preparada por la Dra. Mina Tzemaj para el Comité Judío Norteamericano– que los árabes mienten cuando hablan de lograr una paz genuina. Una cuarta parte de estos jóvenes ha pensado en irse del país. Pero ahora, cuando desenvuelven su hamburguesa Mac Davis y miran alrededor buscando un premio -pueden ganar desde una bolsa de papas fritas hasta una motocicleta – sólo piensan que esto es Occidente y que esa niña, la mesera del buzo gris, quizá quiera pasar la noche con un patriota.


Raspo mi tarjeta de premio y gano una Mac Davis de pollo. Es tonto, pero me alegra; nunca he ganado nada ni en una kermesse escolar. –Israel es así -asegura Celso– es el país de las grandes oportunidades. Lo insulto y le ofrezco la mitad. Después caminamos hasta el Ministerio de Defensa. El trámite para acreditarse y trabajar en los territorios es relativamente simple. De allí a la Oficina de Censura Militar.

-Pero ahí dice Club de la Prensa.
-Si, es acá.
-No puede ser. Debe ser al lado.
-Es acá. Los periodistas y la censura funcionan en el mismo edificio.

No puede negarse el costado práctico. Llegamos resoplando al cuarto piso, y un teniente nos saluda en medio de un bostezo. Murmura ante los formularios, los sella e imparte instrucciones. Pregunta si quiero recorrer alguna zona con una patrulla israelí. Decimos que no, que tal vez, que más adelante. Es mejor entrar solos a las ciudades árabes.

-No me quiero sentir un conquistador -dice Celso, que sufrió seis meses de prisión militar por haber publicado su diario de guerra en la Folha de Sao Paulo, mientras cumplía el servicio en Hebrón.

A esta oficina acuden los editores de todos los diarios. La censura funciona por un acuerdo previo, y cualquier noticia referida a los territorios ocupados debe ser revisada antes de su publicación. En el caso de las fotografías, los reporteros deben copiar contactos antes de su publicación. En la planta baja del edificio hay un restaurante, y allí los corresponsales extranjeros matan el tiempo jugando a las cartas y contando hazañas. Aquí la guerra es simplemente una aventura individual.

Al otro lado de la calle está el edificio del MAPAM. Allí debo pasar en limpio una larga lista de entrevistas con políticos, intelectuales y periodistas. En el tercer piso me encuentro con Latif Dori. Dirige la Comisión Árabe del partido. Dori será nuestro contacto con palestinos de los territorios. Los árabes guardan confianza y respeto hacia este judío iraquí que desde hace años trabaja a favor de la paz.

-No, no tuve sorpresas con la revuelta -asegura-. Sí me sorprendió que hubiera tardado tanto. Los que llevan la bandera de la revuelta son los jóvenes que nacieron durante la ocupación, los Shaba. Ellos no tienen nada que perder. Sólo las cadenas.

La historia que detalla Latif mientras insiste en invitar caramelos de menta, no ha pasado por el tamiz de la censura. La solidaridad se ha reforzado en los territorios: los propietarios dejaron de cobrar los alquileres, los comerciantes olvidaron las deudas y muchos hombres de negocios locales aseguran que la revuelta les devolvió el orgullo nacional. La guerra de las piedras ya lleva cien muertos, mas de tres meses de huelga general y once comunicados de la Comisión Nacional de la Revuelta, que son cumplidos al pie de la letra.

En este tercer piso del centro de Tel Aviv, la guerra comienza a dibujarse como un espejo roto. Latif asegura que el conflicto comenzó el 9 de diciembre, con un choque circunstancial entre un camión del ejército israelí y un automóvil que transportaba trabajadores palestinos. Esa fue la gota que se extendió como una mancha de aceite. En las próximas semanas, en Gaza, trataré de reconstruir el comienzo de la guerra de las piedras. Celso se preocupa por la suerte del abogado detenido anoche en la Universidad. Dori devuelve un gesto de resignación y ensaya una respuesta:

-Se mantienen las mismas leyes del mandato británico. Pueden detener sin juicio previo, y lo hacen en cantidad. En la primera sesión de la Knesset, al fundarse el Estado, Beguin dijo, refiriéndose a esa legislación -que él mismo había sufrido- que se trataba de leyes nazis. El resto del diálogo se pierde en consultas prácticas: será difícil dormir en Gaza, hay un hotel pero nadie puede garantizarnos un mínimo de seguridad. Es mejor entrar por la mañana y salir a la media tarde. Salimos de la oficina con una pequeña lista de teléfonos y una cita retrasada.


Abraham Allon, funcionario de la Histadrut es quien espera en un restaurante de la calle Dizengoff. Lleva folletos de la central sindical y habla castellano con fluidez.

-¿Argentino?
-¿Usted también?

Allon dedica una introducción de quince minutos a detallar los logros de su central sindical, controlada por los laboristas y uno de los holdings empresarios más importantes del país. Un par de preguntas respecto de los territorios lo desilusionan:

-¿Usted quería hablar con los árabes? Mire, nosotros no vamos a arrodillarnos ante chicos de trece años que nos tiren piedras.

Los dos terminamos el postre con ansiedad y, por último, intercambiamos tarjetas y sonrisas congeladas.

Por J. Lanata

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Dolores de parto – Fadwa Tuqán

El viento arrastra el polen,
y nuestra tierra se sacude de noche en los

[temblores del parto.

Y el verdugo se engaña a sí mismo,
contándose la historia de la incapacidad,
la historia de la ruina y los escombros.

¡Joven mañana nuestra…! Cuéntale tú al verdugo
cómo son los temblores del parto;
cuéntale cómo nacen las margaritas
del dolor de la tierra,
y cómo se levanta la mañana
del clavel de la sangre en las
heridas.

Fadwa Tuqán


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Siempre vivo – Fadwa Tuqán

SIEMPRE VIVO

Querida patria, no.
A pesar de todo lo que gire, en la estepa sombría,
sobre ti, la piedra del dolor.
No podrán, amor nuestro,
arrancarte los ojos.
No podrán.

¡Que estrangules los sueños, la esperanza!
¡Que claven en la cruz
la libertad de construir y trabajar!
¡Que nos roben las risas de los niños!
¡Que quemen!
¡Que destruyan…!
De la propia miseria.
De nuestra gran tristeza.
De la sangre pegada en nuestros muros.
Del temblor de la vida y de la muerte,
surgirá en ti la Vida nuevamente.
¡Tú, vieja herida nuestra!
¡Dolor nuestro!
¡Nuestro único amor!
Me basta con morir encima de ella,
con enterrarme en ella.

Bajo su tierra fértil disolverme, acabar,
y brotar hecha yerba de su suelo.
Hecha flor, con la que acaso juegue
la mano de algún niño crecido en mi país.
Me basta con seguir en el regazo de mi tierra:
Polvo, azahar y yerba.

Fadwa Tuqán



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A Cristo – Fadwa Tuqán

Jesús y la samaritana

A Cristo

 

Señor, gloria de los universos
Este año en tu cumpleaños
Toda la alegría de Jerusalén ha sido crucificada
¡Todas las campanas, Oh Señor
Están en silencio!

Por dos mil años,
No han estado en silencio en tus cumpleaños,
A excepción de este año
Las cúpulas ahora están de luto
Lo negro está envuelto en negro
En la Vía Dolorosa,
Jerusalén es azotado
Bajo la cruz
Está sangrando
En las manos del verdugo.

El mundo es inflexible ante la tragedia
La luz se ha apartado de ese despiadado

[maestro perdido

Que no encendió una vela
Que no derramó una sola lágrima
Para lavar las penas de Jerusalén
Los labradores han matado al heredero,

[Oh Señor,

Y usurpado la vida.


Los labradores mataron al heredero, mi Señor
El pájaro del pecado se ha dispersado
Dentro de los pecadores del mundo
Y voló a profanar la castidad de Jerusalén
Qué maldito diablo es,
Odiado incluso por el Diablo.

Oh, Señor, gloria de Jerusalén
Fuera del pozo de agonía
Fuera del abismo
Fuera de los recovecos de la noche
Fuera del horror
El gemido de Jerusalén asciende a Tí
Misericordia, Señor

¡Libérale este cáliz!

Fadwa Tuqán

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La supremacía de los sionistas de Israel

Rabinos extremistas han congregado a los colonos israelíes en las escuelas religiosas con el propósito de someterles a entrenamientos militares, influir en ellos y cambiar su manera de pensar y prepararlos para perpetrar actos terroristas contra los palestinos de la Cisjordania y las tierras palestinas ocupadas en 1948

“No acepto que se haya hecho un gran mal a los Pieles Rojas de América, o a los negros de Australia por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de más alta graduación haya llegado y ocupado su lugar.”

Declaración de Churchill en la Comisión Real sobre Palestina en 1937 para referirse a la ocupación y colonización de Palestina.

La prensa española dedica diariamente alguna página a normalizar el crimen de Estado sionista israelí. Se presenta a Israel como democrático, a pesar de las leyes de discriminación racial, de la expulsión de los habitantes de Palestina, de las continuas detenciones, de los encarcelamientos sin juicio, de su legalización de la tortura, de la ocupación, de las matanzas de palestinos, del enfrentamiento con el Derecho Internacional, de las numerosas condenas del Tribunal Internacional por crímenes de guerra y genocidio, del muro ilegal en Cisjordania, del bloqueo a Gaza, de la desobediencia de las Resoluciones de la ONU, de …


La prensa sionista, a pesar de todo, hace campaña diciendo que su única opción es defenderse, cuando su ejército, el 3º o 4º del mundo, acomete contra un pueblo que no tiene ejército, ni grande ni pequeño, y no cuenta con ayuda de ninguna fortaleza militar, tan sólo dispone de su unidad sobre la tierra de sus ancestros.

Un ejemplo de la normalización de los crímenes del Estado sionista de Israel lo encontramos en el artículo aparecido en El País el viernes 28 de Octubre de 2015, 3/4 de página bajo el título: “Israel, paraíso para la ciencia en situación excepcional”, magnificando “el paraíso para la ciencia” y encubriendo a costa de qué y de quiénes generan ese adelanto. En el artículo, además de aleccionar a quien lee sobre el buen ejemplo que dan los sionistas en sus dedicaciones empresariales, no se dice que tienen mano de obra palestina casi esclava y sin derechos iguales con los israelíes, y sí se resalta en número de Premios Nobel que ha conseguido el Estado israelí.

Pero el comienzo ya es todo un cartel de culpas para el otro, que ni se nombra, siendo el afectado por lo que hace Israel. Lean la “percha” que va a dar entrada a las alabanzas, al lavado de cara, a la normalización de los crímenes del ocupante de Palestina: “La constante amenaza ha servido como acicate para construir muchas de las fortalezas de un país que figura entre los líderes mundiales en innovación”.

La constante amenaza ¿?… El artículo no oculta que el avance tecnológico israelí se basa en la guerra, aunque no dice que numerosas empresas multinacionales, la última ha sido Veolia, se han ido de Israel por el desprestigio que supone aparecer en el mundo como participante del genocidio que Israel lleva a cabo contra el pueblo palestino, o emplazarse en el territorio en el que se secuestra y encarcela a niños y niñas, se les tortura e incomunica.

En los periódicos españoles, no hay espacio para noticias como ésta: Basil y Nariman, los padres del niño que intentó secuestrar un soldado israelí, -al que se enfrentaron mujeres y niños que participaban en una manifestación contra la ocupación, y más concretamente contra el que los colonos roben con protección del ejército israelí el único manantial de agua del que se abastece el pueblo palestino, se vio como le quitaban el buzo con el que cubría la cara y le hicieron imposible que se lo llevase- los padres del niño, decía, han sido detenidos como represalia en un control militar.

Es tanto el interés entre los pueblos del mundo por el genocidio contra el pueblo palestino que el Estado sionista de Israel necesita encubrirlo, necesita blanquearlo, o dicho de otro modo, “normalizarlo”, y el articulista destaca lo siguiente: “La experiencia en el ejército es clave para muchos emprendedores”. Lo curioso es que esos que llaman “emprendedores” se fundamentan en experimentos guerreros que usan en los sucesivos asaltos a Gaza y Cisjordania, aplicando técnicas de tortura, acoso, expulsión, espionaje, nuevas armas, pero el periódico evita estas áreas y su consiguiente explicación, y le da vueltas y vueltas a las “capacidades” de los sionistas, dejo aquí sus palabras: “No es fácil atraer talento internacional a Israel”.

A lo largo del artículo se mantiene de forma continuada la idea de que los sionistas son capaces de hacer lo que no hace ningún pueblo porque tienen un “algo” especial, un talento superior, sin embargo una sola vez se dice que Israel “recibe más ayudas del Consejo de Investigación Europeo que España Italia o Suecia”. Como ven, la capacidad mayor de matar al pueblo palestino tiene premio.

¿Se dan cuenta cómo se encubre la ocupación?, ¿se dan cuenta cómo se ignora la resistencia popular?, ¿se dan cuenta cómo desde ésta prensa normalizan el crimen?. Y todo para situarse en línea con “el vicepresidente de EEUU, Joseph Biden, que atribuyó un “genio especial en los judíos”, adulación servil que avergonzó incluso a intelectuales judíos liberales de Nueva York”.


El entrecomillado pertenece al sociólogo James Petras, y es el comienzo de su ensayo “La doctrina de la supremacía: el vínculo entre Israel y el sionismo mundial”. En éste trabajo James Petras denuncia, de manera contundente, la tendencia de la prensa y los gobiernos a blanquear los crímenes de Israel, y mostrar a los invasores de Palestina como seres inteligentes por encima del resto, la supremacía de la raza.

Han conseguido organizarse en EEUU para actuar en las decisiones del gobierno estadounidense. Se pregunta Petras ¿qué impide que muchos judíos inteligentes, liberales y progresistas cuestionen abiertamente la agenda de Israel, y sobre todo enfrentar el papel de los fanáticos sionistas que sirven como 5ª columna de Tel Aviv contra los intereses de EEUU?.

Entre los elementos posibles se centra en “la ideología” mediante la cual se atribuyen cualidades especiales para situarse por encima de la población no judía. Para mostrárnosla describe el “contorno de la ideología judía supremacista”, y después avanza en la crítica. Al final hará una evaluación de las consecuencias de ésta ideología y propondrá una alternativa democrática. Los supremacistas colocan a su lado a científicos, médicos, abogados y multimillonarios, para luego desarrollar un discurso con el que mostrarse por encima del resto de los mortales: ellos son los “elegidos”.

Nos señala Petras que durante siglos esa sabiduría que se atribuyen no ha dado cabida más que al dogma religioso, a la superstición, al control social y a la intolerancia ciega, además de no aportar nada a la razón ni contribuir al progreso científico y humano.

Los que sobresalieron en el trabajo y el estudio lo hicieron junto a no judíos, en instituciones, universidades y centros de estudio no judíos, tanto musulmanes como cristianos como no adscritos a religión alguna. A ésto debemos añadir que habían renunciado a las limitaciones judío sionistas tanto rabínicas como de sus instituciones. Petras añade que la mayoría de los Nobel y científicos prestigiosos no tienen nada que ver con el judaísmo y contribuyen a la cultura secular en la que se encuentran inmersos.

Únicamente los que se denominan raza superior reclaman de modo irracional el “crédito racial” sacándolo de las personas que no se relacionan con ellos, ni colaboran ni se identifican con Israel. “Los “genios” de Israel destacan por haber conseguido hacer de ese Estado uno de los mayores vendedores de armas, por su espionaje tecnológico intrusivo, por sus asesores y torturadores militares y paramilitares creadores de escuadrones de la muerte en África y América Latina”.

Si hablamos de los sionistas que se han llevado el Premio Nobel de la Paz encontramos algo común a los tres que lo tienen: han llevado a cabo la limpieza étnica en los territorios palestinos. Los tres son: Menahen Beguin, reconocido terrorista; Isaac Rabin, militarista a quien asesinó otro racista más radical que él; y Shimon Peres.

Entre las personalidades sionistas que dan lecciones de moral y ejemplo de paz al mundo encontramos a Henry Kissinger, (el 11 de Septiembre hace 43 que dirigió en la sombra el golpe de Estado contra el Presidente Salvador Allende, con el resultado de decenas de miles de asesinados, y una dictadura que duraría décadas y de la que aún perviven leyes represivas), Kissinger, declarado criminal de guerra por lo que no puede ir por el mundo por el temor a ser detenido, él fue quien llevó de su mano la guerra del Vietnam, con cuatro millones de vietnamitas muertos, y otro de sus casos terroristas fue la destrucción de Timor Oriental, todo un sionista que se llevó el Nobel de la Paz.

Más “elegidos”, más “supremacistas”: “Bernar Madoff, estafador, a la misma altura están Ivan Bresky, Michel Milken y Marc Rich, como dice Petras forman parte de la lista de megadelincuentes financieros. Hay que sumarles “el multimillonario pedófilo y proxeneta Jeffry Epstein; Dominique Strauss Kahn, jefe del FMI; el empresario y “nudista” Elliot Spitzer; el congresista y exibicionista Anthony Weiner y el empresario deportivo amante de la diversión que derribó la FIFA, el pirata Chuck Blazer. Curiosamente ninguno de éstos es citado como ejemplo de los “supremacistas” israelíes”.

Continúa Petras fijándose en los millones de refugiados del Cercano Oriente y África del Norte para referirse al papel de EEUU y los impulsores de su política, neo-liberales, neo-conservadores y legisladores, también “supremacistas”. La guerra de Irak organizada y dirigida por los sionistas estadounidenses junto con neocons de Bush y Obama; Paul Wolfowitz, Douglas Feit, Elliot Abrams, Dennis Ross, Martín Indyk, David Frum, Shulsky, Levey, Cohen, Rahm Emanuel, etc …, que siguen buscando las formas de llevar la guerra a Irán y han sido los patrocinadores de las tragedias de Irak, Siria y Libia de donde huyen millones de personas.

La responsabilidad de la crisis financiera por la que atraviesa el mundo arranca “de las políticas llevadas a cabo por la Reserva Federal encabezada por Alan Greespan. El rescate del billón de dólares de Wall Street por Ben Shalon Bernacke y Stanley Fischer, y a su lado Janet Yellen que dejó sin casa a millones de estadounidenses por las ejecuciones hipotecarias”.

De ésta minoría “supremacista” también han salido los “mafiosos ruso-judíos que comparten el puesto con la mafia italiana en Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Miami, … Son unos genios de la extorsión y el asesinato a sabiendas de que siempre encuentran refugio seguro en la “Tierra Prometida”.

“En el campo cultural los mejores escritores artistas, músicos, científicos que se atribuyen ninguno de ellos ha nacido ni se ha formado en Israel. Y si alguno ha emigrado a Israel otros muchos han optado por marcharse rechazando el apartheid racista, intolerable y represivo”.

Concluye Petras que lo que los sionistas llaman “genio judío” lo atribuyen a los que “han financiado los crímenes de guerra del Estado de Israel» y han hecho posible la expansión de los colonos violentos en toda Palestina ocupada, generando la miseria y el desplazamiento en millones de personas.

Nos recuerda que en el pasado un buen número de judíos sí lucharon por los valores humanistas universales, rechazando así la idea de pueblo elegido. Que no se olvide nunca que la doctrina de supremacía racial condujo a Alemania al totalitarismo y las guerras en las que murieron millones de personas. Nuestra obligación es criticar, desmitificar y hacer frente a la ideología supremacista que une el poder sionista y sus clones en Israel.

La raíz del problema no es genética, es la demencia política colectiva, la ideología que reclama una élite escogida que puede dominar y explotar a la mayoría de estadounidenses. Llegará el momento en que los desastres acumulados obligaran al pueblo estadounidense a desenmascarar a esa élite en rechazo de su doctrina de supremacía. Esperamos que actúe con pasión guiada por la razón.

Los dos artículos, el de El País y el de Global Research, éste último de Petras, manifiestan interés por el mundo de la ocupación, pero el de El País para ocultarla y normalizar los crímenes del Estado de Israel, y el de Petras para hacer frente al encubrimiento israelí. En Israel no hay nada genial, nada supremo, solo una minoría de ladrones y terroristas.

Por R. Pedregal Casanova (2015)


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