Archivo de la categoría: Marruecos

Mechoui – Cordero asado a la brasa al estilo marroquí

El mechoui es una oveja o un cordero entero tostado en el asador, sobre las brasas de un fuego de leña. La palabra viene del verbo árabe šawa que significa «tostado, asado». Este plato es muy común en Marruecos y el norte de África.





Ingredientes

            • 1,5 kg carne de cordero (o medio cordero)
            • Aceite de oliva
            • 100 g de mantequilla 
            • Ajo rallado
            • 1 cucharada de pimienta negra
            • 1 cucharada de jengibre en polvo
            • Sal
            • Azafrán
            • Papel de aluminio

Para la presentación

            • Unos trozos pequeños de pepinillos
            • Unos trozos pequeños de queso
            • Aceitunas verdes
            • Tomates cortados en pequeños cubos
            • Hojas de ensalada verde
            • Comino y sal al gusto

Preparación

  • En un recipiente grande, mezclar el aceite de oliva, el ajo, la sal, la pimienta negra, el azafrán, el jengibre.
  • Para favorecer la cocción, hacer unas ligeras y pequeñas incisiones en la carne (al hacer las incisiones no hay que olvidar el aspecto estético final del plato).
  • Con la mano, recubrir la carne con una parte de la preparación insistiendo para que la salsa se incorpore a la carne y que la perfume.
  • Tapar la carne enteramente y dejar reposar unas 7 horas.
  • Poner la carne en una fuente, con la mano añadir otra vez lo que queda de la preparación y algo de mantequilla caliente.
  • Cubrir enteramente la carne con papel de aluminio. En el plato añadir un poco de agua y llevar al horno de  2 a 3 horas.
  • Vigilar la cocción y añadir de vez en cuando un poco de agua, poco a poco la carne estará tierna y tendrá un color dorado.




Presentación

  • Poner la carne en un plato con un lecho de ensalada verde.
  • Preparar cazuelitas con aceitunas verdes, tomates cortados en pequeños cubos, trozos de pepinillos y queso (se puede elegir cualquier tipo de queso al gusto y según la disponibilidad).

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Hassan llega a Fez luego de abandonar Granada

Henri Pontoy – Vue de Bahlil, près de Fès

Antes de llegar a Fez, jamás había puesto los pies en una ciudad, jamás había observado ese hormiguero ajetreado de las callejuelas, jamás había sentido en el rostro ese poderoso soplo, como el viento en alta mar, pero cargado de gritos y de olores. Es cierto que nací en Granada, majestuosa capital del reino de Andalucía, pero ya estaba muy avanzado el siglo y sólo la he conocido agonizante, vacía de sus hombres y de su alma, humillada, extinguida y, cuando salí de nuestro arrabal del Albaicín, éste ya no era para los míos más que un vasto campamento de barracas, hostil y desmantelado.



Fez era otra cosa y tuve toda mi juventud para enterarme. De nuestro primer encuentro, aquel año, no me quedan más que recuerdos borrosos. Me había acercado a la ciudad montado en una mula, lastimoso conquistador medio dormido, sujeto con mano firme por mi padre, pues todos los caminos estaban en cuesta, tan empinados a veces que la montura no avanzaba sino con paso vacilante y poco seguro. A cada sacudida, me ponía derecho antes de volverme a amodorrar. De pronto, sonó la voz paterna:

Hassan, despiértate si quieres ver tu ciudad!

Emergiendo del sopor, me di cuenta de que nuestro pequeño convoy estaba ya al pie de unas murallas de color arena, altas y macizas, erizadas de innumerables merlones puntiagudos y amenazadores. Deslizando una moneda en la mano de un portazguero, pudimos cruzar una puerta. Estábamos dentro de los muros.

-Mira -insistía Mohamed.

Alrededor de Fez se alineaban, hasta donde se perdían de vista, colinas en que se incrustaban incontables casas de ladrillo y piedra, adornadas, en muchos casos, como en Granada, con azulejos.

-Allí, en aquella llanura que cruza el wadi, está el corazón de la ciudad. A la izquierda, la orilla de los andaluces, fundada hace siglos por emigrados de Córdoba; a la derecha, la orilla de los de Kairuán, en cuyo centro están la mezquita y la escuela de los kairuaníes, ese gran edificio de tejas verdes donde, si Dios quiere, recibirás enseñanzas de los ulemas.



Escuché distraído esas doctas explicaciones pues lo que más me entró entonces por los ojos fue el espectáculo de los tejados: aquella tarde de otoño, gruesos nubarrones suavizaban la luz del sol y, por doquier, sentados como en azoteas, había miles de ciudadanos, platicando, gritando, bebiendo, riendo, fundiéndose todas sus en una inmensa algarabía. A su alrededor, tendida o puesta a secar en el suelo, de ricos y pobres se estremecía con cada soplo de la brisa, como el velamen de un navío.

Por Amin Maalouf

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Oasis del Tuat y Ghurara, cabeza de línea de las caravanas saharianas

… Nuestra siguiente etapa nos condujo hacia los oasis del Tuat y del Ghurara, cabeza de línea de las caravanas saharianas. Es allí, en efecto, donde los mercaderes y los demás viajeros se esperan para partir juntos.

Muchos comerciantes judíos estaban establecidos en estos oasis pero habían sido víctimas de una curiosa persecución. El mismo año de la caída de Granada, que era también el año de la expulsión de los judíos españoles, había venido a Fez un predicador de Tremecén que incitaba a los musulmanes a exterminar a los judíos de la ciudad. En cuanto se enteró, el sultán mandó expulsar a aquel agitador que fue a refugiarse a los oasis del Tuat y del Ghurara y consiguió sublevar a la población contra los judíos; los asesinaron a casi todos y se incautaron de sus bienes.



En esa comarca hay muchas tierras cultivadas, pero son áridas, pues no se las puede regar más que con agua de los pozos; son también tierras pobres y para enriquecerlas los habitantes utilizan un método poco común. Cuando llega un visitante, lo invitan a alojarse en sus casas, sin pedirle nada a cambio, pero recogen el estiércol de las monturas y hacen comprender a las personas que los ofenderían si hicieran sus necesidades fuera de sus casas. Por eso se ven los viajeros obligados a taparse la nariz cuando pasan junto a un campo cultivado.

Esos oasis son la última estación en que hay la posibilidad de aprovisionarse como es debido antes de cruzar el Sáhara. Las aguadas se van espaciando cada vez más y se precisan más de dos semanas para llegar al primer lugar habitado. Hay que precisar también que en ese lugar, llamado Teghaza, no hay más que minas de las que se extrae sal. La guardan hasta que viene a comprarla una caravana para venderla en Tombuctú, donde siempre escasea. Cada camello puede llevar hasta cuatro barras de sal. Los mineros de Teghaza no tienen más víveres que los que les llegan de Tombuctú, situada a veinte días de camino, o de alguna ciudad igualmente alejada. A veces se ha dado el caso de que, al haberse retrasado alguna caravana, se haya encontrado a algunos de esos hombres muertos de hambre en sus cabañas.

Pero pasada esa localidad es cuando el desierto llega a ser un auténtico infierno. Ya sólo se encuentran osamentas blanqueadas de hombres y de camellos muertos de sed, los únicos animales vivos que se ven con profusión son las serpientes. En la zona más árida de ese desierto se hallan dos tumbas coronadas por una piedra que tiene grabadas unas inscripciones. En ellas puede leerse que en ese lugar se hallan sepultados dos hombres. Uno era un rico mercader que, de paso por allí y torturado por la sed, le había comprado al otro, un caravanero, una taza de agua por diez mil monedas de oro. Pero tras haber dado unos cuantos pasos, vendedor y comprador se habían desplomado juntos, muertos de sed. ¡Sólo Dios dispensa vida y bienes!



Aunque fuera yo más elocuente y mi pluma más dócil, hubiera sido incapaz de describir lo que se siente cuando, tras semanas de agotadora travesía, con los ojos lacerados por los vientos de arena, la boca tumefacta por agua salada y tibia, el cuerpo abrasado, sucio, dolorido de mil agujetas, se ven aparecer por fin los muros de Tombuctú. Es cierto que, al salir del desierto, todas las ciudades son bellas, todos los oasis se asemejan al jardín del Edén. Pero en ningún otro lugar me ha parecido la vida tan sonriente como en Tombuctú

Por Amin Maalouf

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La Mezzé Árabe de Año Nuevo

Finaliza este año y un nuevo año comienza. Paginas Árabes quiere agradecerles por habernos acompañado un año más en esta tarea de difundir y promulgar la cultura árabe en todas sus formas.

Estamos convencidos que lo que más nos acerca a nuestras raíces son nuestras costumbres y tradiciones. Entre ellas la cocina tradicional. Las extensas mesas compartidas con la familia donde no han de faltar las anécdotas, las risas, el canto y el baile.

Quisimos cerrar este nuevo año y recibir el año que comienza compartiendo con ustedes esta propuesta de la mesa de Año Nuevo repleta de sabores y recuerdos a infancia.

Esperamos que sea de su agrado y que disfruten como nosotros estos platos exquisitos que son parte de nuestra historia.





La región del Medio Oriente está llena de los mejores platos, de aperitivos, platos principales y postres, ya que el desayuno oriental se distingue por su pan, yogur y derivados de la leche, además de manakish con tomillo o labneh con huevos fritos y garbanzos, mientras que el almuerzo consiste principalmente en arroz y parrilladas acompañados por exquisitas y frescas ensaladas.. Por la noche, el café y el té se preparan y se unen a deliciosos dulces orientales, como baklava, boussa namura o knafe.


ENTRADAS

MUTABAL O BABAGANUSH

Mutabal es uno de las entradas más populares en muchas regiones orientales, y los sabores varían de un país a otro, pero la berenjena es el ingrediente principal de este plato, y a la mayoría le encanta servirla con parrilladas, platos fritos y encurtidos, y se prepara tomando los trozos de berenjena y asándolos al horno o poniéndolos en la estufa y revolviéndolos. Ocasionalmente, luego, pélalo y aplástalo bien en un tazón, luego agrega ajo, tahini y aceite de oliva, y hay quienes les gusta agregar algunas semillas de granada, hojas de menta u otros sabores.

FATTOUSH

Fattoush es una de las entradas más populares en la región de Levante en general y en Líbano en particular. Se dice que su origen es palestino, donde se llamaba Abu Melih y se prepara con pan seco o tostadas. Hoy en día, se prepara agregando tomates, pepinos y perejil y decorándolo con aceitunas negras y trozos triangulares de pan.

FALAFEL

El falafel es uno de Las entradas calientes más importantes en la región de Al Sharq, donde se llama Taameya en Egipto, Sudán y Al-Bajia en Yemen, que son garbanzos fritos en aceite. El falafel se sirve en pan o con verduras en escabeche, salsa picante o tahini. El falafel se prepara tomando garbanzos secos y remojándolos en agua durante toda una noche, luego moliéndolos y amasándolos con especias, y luego haciendo la masa en forma de bolitas y freírlas en aceite caliente.

KEBBE FRITO

El nombre de este plato se remonta al verbo árabe «kebkab», lo que significa girar el uno hacia el otro, donde el kebbe se prepara en Siria, Líbano, Jordania, Palestina e Irak agregando carne y burgol que se unen hasta que se convierten en masa y luego la masa se rellena con cordero picado y frito. Previamente mezclado con almendras y nueces. Se fríe en aceite caliente.





PLATOS PRINCIPALES

AL MAHASHI

La cocina oriental es famosa por muchos platos principales deliciosos, el más importante de los cuales es el relleno, donde se rellenan calabacín, berenjena o repollo a diferencia de los países del Magreb, que se rellenan con pimiento verde o tomate. Al Mahashi es uno de los viejos platos tradicionales de Oriente Medio, y su preparación lleva mucho tiempo, pero sin duda merece todo ese esfuerzo y fatiga por su maravilloso sabor. Hay dos formas principales de preparar rellenos con salsa de tomate o yogur, donde las verduras se toman y se lavan bien, luego se cavan desde el interior un hoyo sin romperlas, luego se rellenan con carne previamente asada con cebolla y especias y se le agrega arroz.

MAKLUBE

El maklube es un plato tradicional popular en el Medio Oriente, fue famoso primero en Palestina antes de extenderse al resto de los países vecinos. El maklube se prepara con diferentes tipos de verduras, como papas, coliflor y berenjenas, y se les agrega pollo. La mayoría prefiere prepararlos en días festivos y ocasiones familiares, ya que les gusta comer juntos, y este plato generalmente se sirve con ensalada de verduras o con arroz.

KABSA

Kabsa es conocida en los países del Golfo Árabe, como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait. También se llama majbous, Se trata de un arroz de grano largo cocido con cordero, cabra o pollo. Y agregue nueces y pasas encima, y el color y el sabor del plato varían según la región donde el Kabsa varía entre rojo, amarillo, blanco y marrón.

MANSAF

Mansaf es el plato más popular en Jordania y Palestina, donde se sirve en bodas, eventos y banquetes, y su popularidad se extiende a otros países vecinos como el sur de Siria y el norte de Arabia Saudita. Mansaf se prepara cocinando la carne con leche agria, y se agrega a la cuajada. Después de que la carne esté tierna, se mezcla con manteca y arroz. El Mansaf se sirve en un plato grande y se decora con almendras, piñones y perejil.

SHAWARMA

Shawarma es una de las comidas más famosas, no solo en el Medio Oriente, sino en todas partes del mundo, y este plato se remonta al período otomano cuando la carne se colocaba en un palo largo y se cocinaba a la parrilla y se envolvía en pan.

SHISH TAWOOK

Shish Tawook son pequeñas porciones de pollo preparada de una manera muy especial. Se agrega sal, pimienta negra, mostaza, yogur y, a veces, pasta de tomate y tomillo y se coloca en el refrigerador hasta que los trozos de pollo absorben todo el adobo y luego se tuestan a fuego lento. Este alimento se sirve en el este con pasta de ajo y aceite de oliva, además de papas crujientes. También puede mezclar shish tawook con vegetales, como pimiento verde u otros encurtidos, ponerlos en brochetas y asarlos a fuego moderado.

BARBACOAS-PLATOS A LA PARRILLA

En las vacaciones, las familias en el Medio Oriente se reúnen alrededor de barbacoas, donde los platos se preparan a la parrilla con carbón o, a veces, se colocan en una bandeja del horno. Y los métodos para sazonar la carne, el pollo o el pescado se encuentran entre las etapas más importantes para preparar deliciosos platos, y difieren de una casa a otra y de una región a otra según los diferentes gustos. Entre los métodos más destacados se encuentran el condimento de cebollas, vinagre, aceite, jugo de limón y condimento de tomate, al que se le agrega ajo y les da un sabor especial. Uno de los platos más destacados es el kebab o Kafta a la parrilla.





POSTRES

UMM ALI

El postre de Umm Ali fue famoso primero en Egipto antes de que su popularidad se extendiera al resto de los países vecinos. Umm Ali se prepara con hojuelas de masa y se acompaña con leche y algunas nueces Se sirve caliente en ocasiones especiales y bodas. La historia de este postre se remonta a la esposa de Izz al-Din Aibek, el primero de los sultanes mamelucos, que mató a su hijo Ali bin Izz al-Din Aibek . Fue nombrado Sultán después de la muerte de su padre. Su esposa preparaba este exquisito postre al sultán. En Iraq, estos dulces se llaman Khumai’a, mientras que en Sudán se les conoce como fattah al-Laban y se han convertido en uno de los principales dulces en bodas y fiestas.

baklawa

BAKLAVA

Baklawa se prepara con capas muy delgadas de masa philo rellena de nueces, como pistachos y nueces, y luego se mete en el horno hasta que la masa esté dorada y endulzada con miel y almíbar para darle un sabor dulce. Baklawa es uno de los postres más famosos del mundo. Es probable que sus orígenes se remonten al el Imperio Otomano, al siglo II aC, cuando los asirios lo prepararon por primera vez en Mesopotamia.

KNAFE

Knafe se prepara con harina y mantequilla, y se le agrega queso Akkawi, luego se endulza con azúcar, agua de azahar y jugo de limón, y se decora con nueces para agregarle un gran valor nutricional. Knafe es popular en el Levante en general, es decir, en Palestina, Egipto, Siria y Líbano, y su popularidad se ha extendido a Turquía, el Cáucaso y Grecia, donde se ofrece a los huéspedes con té o café. Knafe es uno de los postres indispensables en las mesas de Ramadán. Después de un largo día de ayuno, muchas personas prefieren comerlo para proporcionarles energía.

NAMURA O BASBOUSA

Los métodos de preparación de namura difieren de un país a otro, ya que se prepara en Egipto agregando agua de rosas y se sirve frío a diferencia de algunos países árabes, donde prefieren servir caliente una vez que se sacan del horno. En cuanto a Bahrein y Yemen, se rellena con dátiles, pero los ingredientes principales son sémola, agua y azúcar, y hay quienes le agregan Yogur, coco o chocolate al gusto.

MOHALABIA

La mohalabia o mousse dulce es uno de los postres más famosos del Levante. Se considera que proviene de la pulpa del árbol de mahlab y se le agrega arroz, crema o sémola, ya que hay aquellos preparados con almidón y leche y agrega crema de leche para que se vuelva más espesa y con una consistencia firme para verter en un tazón y decorar con nueces y canela. En cuanto a la razón para nombrarlo, se dice que este postre pertenece al estado omeya, donde Yazid entre Al-Muhallab bin Abi Safra ordenó a sus sirvientes que le prepararan un postre especial, así que lo prepararon para él y lo nombraron en su nombre.





BEBIDAS SIN ALCOHOL

JALLAB

La bebida jalllab proviene de la melaza de pasas o melaza sin dátiles, lo que la convierte en una bebida rica en vitaminas y minerales que ayudan a aliviar el dolor de estómago y el dolor de estómago.

QAMMAR EL DINN

La región del Medio Oriente es famosa por preparar la bebida Qammar el Dinn, especialmente en el bendito mes del Ramadán, porque ayuda a renovar la energía en el cuerpo humano, especialmente después de un largo día de ayuno. Esta bebida está hecha con jugo de albaricoque fresco, agregue azúcar y hierva sobre la estufa.





BEBIDAS CON ALCOHOL

Arak

ARAK

El arak es una bebida alcohólica anisada. Se bebe en proporciones iguales de arak y agua helada. Esta bebida acompaña a todas las comidas y es tradicional de Medio Oriente por excelencia.

INFUSIONES CALIENTES

TÉ ÁRABE

El se suele beber tanto caliente como frío siempre acompañado con hojas de menta.

CAFÉ ÁRABE

El café árabe se prepara agregando una cucharada de café por taza en agua caliente. Se suele utilizar un recipiente de cobre. Una vez que hierve se baja el fuego y se deja hervir un tiempo más. Cuanto más tiempo hierva, más sabroso resultará. En algunas regiones se agregan semillas de cardamomo. Se sirve muy caliente y se deja reposar en la taza ya que no se cuela por lo que hay que dejar decantar el café en la taza.


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Rababa (Rabel o Jawzah) – El dulce sonido Sufí

Este instrumento de arco que proporciona un dulce y agradable sonido gracias a sus cuerdas de pelos de caballo y a la caja armónica de coco sobre la cual hay tensada una piel de cabra. Su sonido invita a la relajación. Apropiado tanto para musicoterapia como para música sufí. Jalaluddin Rumi tocaba este instrumento, y su hijo, Sultan Veled, escribió un tratado dedicado al mismo.

Normalmente, la Rababa o Jawzah (en Iraq), tiene un cuerpo pequeño, generalmente redondo (en Siria tiene un bastidor cuadrado a modo de caja de resonancia), cuya parte frontal está cubierta por una membrana de diversos materiales como por ejemplo piel de oveja.

Tiene un largo cuello y cilíndrico y de una a cuatro cuerdas. Se mantiene en posición vertical apoyado en la pierna o en el suelo. Suele tener de una a cuatro cuerdas, según el lugar.

Es un instrumento muy utilizado en la música persa, en la India o en Marruecos, pero en muchos de países árabes donde era tocado tradicionalmente, ha sido desplazado por el violín.

Definiríamos el rabel como un instrumento perteneciente al grupo de los cordáfanos en la sistematización llevada a cabo por Curt Sachs, esto es, instrumento con una cuerda que es el elemento que vibra. Está formado por una caña y un bordón. El medieval solía tener tres cuerdas afinadas en quintas (sol, re, la).





Partes de un rabel

Caja de resonancia: hecha en madera de cerezo, de sauco, de fresno. Se recubre con una piel de cabrito o con una chapa de hojalata.

Puente mástil sin trastes, clavijero

Cuerdas: de tripa, de crines de cola de caballo.

Arco: hecho de madera de avellano o de fresno y con crines de cola de caballo (unas veinticinco).

Origen del rabel

Como opinión generalizada se dice que el rabel es un violín en su forma primitiva, sin embargo éste ya existía y se conocerá antes. Todos los autores parecen estar de acuerdo en que el rabel tiene su origen en Persia. Se le llamó rebáb y con la expansión árabe llegó a Europa y aquí se fue desarrollando y se convirtió en un instrumento de arco (el arco aparece en la Península Ibérica durante el siglo X). El rebáb árabe (en castellano: rabé morisco) surge en AI-Andalus a partir del siglo X. Surge por la aplicación del arco (en 1100), a la mandura (laúd corto dotado de tres cuerdas que se punteaban con un plectro). El rebáb tenía forma de mazo, con la tapa armónica dividida transversalmente en dos partes, con rosetas y con clavijero plano doblado hacia atrás con clavijas laterales; tenía una o dos cuerdas y se tocaba al modo oriental apoyado sobre las rodillas.

La rubaba latina (en castellano: rabé o rabel ; en catalán: rebec)

Parece que surge en el siglo XI como evolución de las gigas. Tenía tapa armónica con rosetas y el clavijero en forma de hoz, con clavijas laterales. Era un instrumento latino-árabe pero se tocaba al modo occidental, apoyado en el hombro o en el brazo. Y «rebec» es el nombre que recibe un instrumento medieval de cuerda con arco, en forma de pera alargada y partida verticalmente, con las tablas de la cara superior planas, con el fondo abombado y el clavijero en forma de barca pequeña y las clavijas al costado. Se extendió por España, Portugal y sur de Francia.

Documentalmente al rabel se le llama giga en la descripción del conquistador de Babilonia en el «Libro de Alexandre» (de mitad del s. XIII), que para R. Menéndez Pidal era «una especie de rabel con tres cuerdas». En la boda de Alfonso XI, en 1328, los juglares tenían el rabé que para M. Pidal «es el primitivo violín, desde mu y antiguo usado por los persas, jorasanles y árabes».

El Arcipreste de Hita, en 1330, cita el rabé morisco que también siguiendo a M. Pidal, «sería una variedad del anterior». Luys de Narváez, en 1538, en el «Libro del Delphin» ya habla del dulzor que al pastor le provoca el tañer su rabel.





Dispersión del rabel por la Península Ibérica

 

      • Asturias (hoy desaparecido, pero se tienen noticias).
      • Santander (Valles de Cabuérniga, Iguña, Polaciones, Campóo, Valderredible)
      • Burgos (Sierra de Pineda: Barbadillo, Río Cabado)
      • Logroño (Valle de Ojacastro).
      • Madrid (eran de juguete y hoy han desaparecido)
      • Toledo (Las Ventas de San Julián, Lagartera)
      • Cáceres (zona limítrofe con la prov. de Toledo)

Casi siempre se juzga que los árabes no traspasaron las montañas cántabras. Sin embargo, observamos que la cultura islámica no sólo penetra en ellas sino que se mantiene viva hasta nuestros días.

Toledo toca el rabel apoyado en el hombro, costumbre, como hemos dicho, occidental, latina, pese a haber sido un fuerte foco de influencia islámica (quizá mitigada siglos más tarde por la autoridad eclesiástica y la corte, que introducen modas europeas).

En cambio, Santander, toca el rabel apoyado sobre las rodillas, en el Valle de Polaciones y sobre el hombro en el de Campóo. Estos dos focos santanderinos, sobre todo el valle de Polaciones, donde se toca apoyado en las rodillas, costumbre oriental, nos podían hacer pensar en la confluencia de dos culturas, árabe por una parte y cristiana por otra. Respecto a la presencia árabe en dicha zona sería necesario un estudio profundo para comprobar cómo llegó hasta allí la costumbre oriental de tañer el rabel (aspecto que habría que comparar con la representación de instrumentos orientales en los Beatos mozárabes).


Bibliografía:  

  • Robert Donington: Los instrumentos de música. Madrid. Alianza Editorial. 1976.
  • Fernando Gomarín Guirado: El Rabel , instrumento músico-folklórico. Santander. Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz, Vol. 11 – 1970.
  • Consolación González Casarrubios: Algo sobre el arte pastoril. Revista Arte y Hogar. Madrid . Octu- bre, 1977
  • M. Lamaña: Los instrumentos medievales. Barcelona.
  • Ramón Menéndez Pidal: Poesía juglaresca y juglares (Aspectos de la historia literaria y cultural de España» Madrid, Espasa-Calpe. Colecc. Austral, 300 – 6a. ed. 1969.

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Los Árabes, una irreemplazable civilización

Hemos empezado por los Árabes en razón a que su civilización es una de aquellas que nuestros viajes nos han dado mejor a conocer; una de aquellas cuyo ciclo es más completo, y en la que se manifiesta con mayor claridad la influencia de los factores, cuya acción hemos procurado discernir; en fin, una de aquellas cuya historia es a un tiempo la más interesante y la menos conocida.

Reina la civilización árabe desde hace doce siglos en la inmensa región que se extiende desde las orillas del Atlántico hasta el mar de las Indias, desde las playas del Mediterráneo hasta los arenales del interior de África; y las poblaciones que habitan estas comarcas siguen la misma religión, hablan la misma lengua, poseen las mismas instituciones y artes, y formaron antiguamente parte del mismo imperio.

Encerrar en un conjunto las principales manifestaciones que esta civilización tuvo en los pueblos donde dominó, reproducir todas las maravillas que dejó en España, África, Egipto y Siria, Persia e India, trabajo es que todavía no se intentara. Las mismas artes, con ser el elemento más conocido de la civilización árabe, no habían sido aún sometidas a un cuadro de conjunto; pues los pocos autores que han emprendido la descripción de ellas reconocen a porfía que no existe nada de aquel cuadro, y que la falta de documentos les impedía probar de llevarlo a cabo.





Sin duda resultaba evidente que la identidad de creencias había establecido un gran parentesco entre las manifestaciones artísticas de cada país sometido a la ley del Islam; pero no resultaba menos evidente que la variedad de razas y de comarcas había producido profundas divergencias. ¿En qué consistían esas analogías, y esas divergencias?.

A medida que se adelanta en el estudio de esta civilización, se descubren nuevos datos y horizontes más extensos; quedando luego probado que la Edad Media no conoció a la antigüedad clásica sino por conducto de los Árabes; que durante 500 años las universidades de Occidente se alimentaron exclusivamente de sus libros, y que los Árabes son los que han civilizado a Europa en el triple concepto intelectual, moral y material. El que estudia sus trabajos científicos y descubrimientos ve que ningún pueblo los ha producido mayores en tan breve tiempo; y el que examina sus artes reconoce que poseyeron una originalidad que nadie ha sobrepujado.

La influencia de los Árabes, aunque muy grande ya en Occidente, fue todavía mucho mayor en Oriente; pues ninguna raza ha impreso su sello aquí de un modo igual. Los pueblos que antiguamente dominaron en el mundo, Asirios, Persas, Egipcios, Griegos y Romanos, han desaparecido entre el polvo de los siglos, sin dejar más que informes ruinas; y sus religiones, lenguas y artes no han quedado sino como recuerdos; pero aunque los Árabes, a su vez, hayan desaparecido también, los elementos más esenciales de su civilización, la religión, la lengua, las artes, todavía viven; y desde Marruecos hasta la India más de cien millones de hombres siguen las instituciones del Profeta.

Si varios conquistadores han derribado a los Árabes, ninguno ha pensado en reemplazar la civilización que éstos crearon, sino que por el contrario todos han abrazado su religión, han adoptado sus artes y la mayor parte hablan hoy su lengua. Dondequiera que se haya establecido la ley del Profeta, parece haberlo sido para siempre. Esa ley ha hecho retroceder en la India a ciertas religiones que databan de muchos siglos; esa ley ha convertido en árabe a aquel Antiguo Egipto de los Faraones, en el cual tan corta influencia lograron tener Persas, Griegos y Romanos; y aunque los pueblos de Persia, de Egipto y África han tenido otros señores que los discípulos de Muhammad, no han reconocido otra ley, desde que éstos les enseñaron la suya.

Maravillosa historia es la de ese alucinado ilustre, cuya voz sometió a aquel pueblo indócil, que ningún conquistador pudiera domar; en nombre del cual fueron derribados los más poderosos imperios, y que desde el fondo de la tumba retiene aún bajo su ley a millones de seres.

La ciencia moderna llama enajenados a esos grandes fundadores de religiones e imperios; y en el concepto de la verdad abstracta tiene razón. Sin embargo, hay que venerarlos; porque encarnan el alma de una época y el genio de una raza, y generaciones en masa de antepasados desaparecidos hablan por sus bocas. Sin duda esos creadores de ideales no engendran más que fantasmas; pero esos terribles fantasmas nos han hecho tales como somos, y sin ellos ninguna civilización habría llegado a nacer. La historia no es otra cosa que la relación de los acontecimientos que el hombre ha llevado a cabo para creer este o aquel ideal, para adorarlo, o para destruirlo.





Un pueblo semi-bárbaro formó la civilización árabe, saliendo de los desiertos de Arabia, derribando el poder secular de los Persas, de los Griegos y de los Romanos, fundando un inmenso imperio que se extendió desde la India hasta España, y produciendo esas maravillosas obras cuyos restos nos sorprenden, admiran y asombran .

¿Qué factores dirigieron el nacimiento y desarrollo de esa civilización e imperio? ¿qué causas tuvieron su grandeza y decadencia? Demasiado baladíes son las razones alegadas por los historiadores para sujetarlas a un examen. Así que no cabe someter a mejor prueba un método analítico que aplicarlo a un pueblo tan especial.

El Occidente procede del Oriente, y por consiguiente en este mismo Oriente debe buscarse la clave de los acontecimientos pasados. En esta maravillosa tierra se han manifestado las artes, las lenguas y casi todas las grandes religiones. Y es que los hombres no son aquí lo que en otras partes: las ideas, los pensamientos y sentimientos son diferentes; y como hoy en día las transformaciones se verifican en esta tierra con mucha lentitud, al recorrerla, uno puede examinar toda la cadena de las edades. Por eso lo mismo los artistas, que los sabios y los poetas, se sentirán siempre movidos a contemplarla. ¡Cuántas , veces sentado al pie de una palmera o del pilón de algún templo me he enajenado en largas divagaciones, llenas de claras visiones de las edades que fueron!

Uno se queda ligeramente adormecido; y por entre un fondo luminoso se le aparecen luego ciudades extrañas, cuyas torres almenadas, cuyos palacios fantásticos, y cuyos templos y minaretes centellean bajo un sol dorado, recorridos por caravanas de nómadas, por multitud de asiáticos vestidos de colores brillantes, y por masas de esclavos de piel bronceada, y de mujeres veladas.

Muertas están ya hoy en día esas grandes ciudades del pasado; Nínive, Damasco, Jerusalén, Atenas, Granada, Memfis y Tebas la de las cien puertas; los palacios del Asia y los templos de Egipto convertidos están en ruinas; y los dioses de Babilonia, de Siria, de Caldea y de las orillas del Nilo no existen sino en nuestras memorias. Pero ¡qué elocuencia en esas ruinas! ¡qué mundo de ideas en esos recuerdos! ¡cuántos secretos no se pueden pedir a todas esas razas diversas que se suceden desde las columnas de Hércules hasta las fértiles mesetas de la vieja Asia, y desde las verdes playas del mar Egeo hasta los abrasados arenales de Etiopía!

Muchas enseñanzas saca el hombre de esas lejanas comarcas; y no pocas creencias deja en ellas. Su estudio nos demuestra cuán grande es el abismo que a los hombres separa, y hasta qué punto son quiméricas nuestras ideas de civilización, y de fraternidad universal; como también hasta qué punto los principios y verdades que parecían más absolutos cambian al pasar de uno a otro país.





La historia de los Árabes contiene, pues, muchos problemas sin resolver, y más de una lección que recordar. Es este pueblo uno de los que mejor personifican a esas razas de Oriente que tanto se diferencian de las de Occidente. Europa las conoce todavía muy poco; a pesar de que conviene que sepa lo que son, porque se acerca el día en que sus destinos dependerán mucho de los de ellas.

Por G. Le Bon

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Leonardo Fibonacci y su nexo con los alquimistas árabes

Recordemos que en el siglo XII un mercader, Leonardo Fibonacci (1170-1245), conoció a unos alquimistas árabes en Bujia (Argel), donde le enseñaron el sistema de cálculo que nosotros utilizamos ordinariamente.

Alrededor de 1228 escribió el Liber abaci, donde daba forma a la nueva numeración que se extendió desde Italia por toda Europa. Introdujo, además, la numeración posicional, las operaciones con números enteros y fraccionarios, la trigonometría y el álgebra, fue un gran divulgador y un genio matemático, sus postulados, soluciones y descubrimientos alimentaron sin variar durante tres siglos el conocimiento matemático.



Hay que señalar que hasta el año 1959 aún trabajaban en la ciudad de
Fez (Marruecos) varios laboratorios alquímicos, uno de ellos subterráneo.

Por S. Río

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