Archivo de la etiqueta: judaísmo

La historia olvidada: judíos que viven en Líbano

El judaísmo es una religión reconocida en ese país, pero solo hay medio centenar de fieles.

La pequeña comunidad judía existente en Líbano se han acostumbrado a mantener un perfil bajo, a menudo ocultando sus nombres y la religión con el fin de evitar el ostracismo o la hostilidad ©eltiempo
La pequeña comunidad judía existente en Líbano se han acostumbrado a mantener un perfil bajo, a menudo ocultando sus nombres y la religión con el fin de evitar el ostracismo o la hostilidad ©eltiempo

Los judíos han formado parte de la historia de Líbano desde hace trece siglos. Sin embargo, referirse ahora a esta comunidad es un tema tabú para la mayoría de los libaneses. Aunque el judaísmo es una de las 18 sectas oficialmente reconocidos en la Constitución libanesa ha estado ausente de la conciencia colectiva.

A diferencia del resto de los estados árabes, de los cuales los judíos se marcharon en masa después de la fundación del Estado de Israel en 1948, Líbano vio crecer su comunidad judía en la década de 1950. Pero la serie de guerras árabe-israelíes en las dos décadas siguientes hicieron reducir el número de esta comunidad a menos de 2000 cuando en 1970 era superior a 12.000 judíos.

Para los que se quedaron, las cosas pronto se pusieron peor. Durante la guerra civil de 1975-1990, el histórico barrio judío de Beirut se encontró a lo largo de una línea defensiva que dividió el este y el oeste de Beirut. Incluso en 1982, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, en sus siglas en inglés) bombardearon la sinagoga, (Nota de bitácora: Israel la destruye y Líbano la vuelve a construir, paradójico), como parte de una campaña aérea en la zona contra los combatientes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El clima de violencia y los continuos enfrentamientos convencieron a casi todos los restantes miembros de la comunidad judía a abandonar el país.

En la actualidad, menos de medio centenar de judíos viven en el país. La pequeña comunidad judía existente en Líbano se ha acostumbrado a mantener un perfil bajo, a menudo ocultando sus nombres y la religión con el fin de evitar el ostracismo o la hostilidad.

“Los miembros de nuestra comunidad evitan asistir a las funciones públicas. Prefieren mantenerse en el anonimato por seguridad y oran en silencio en sus hogares”, indica  Simon Behur. (Nota de bitácora: al menos tienen seguridad y paz en sus hogares, cosa que el sionismo invasor no otorga a los palestinos)

Este empresario judío libanés que ronda los sesenta ha sido el encargado de promover y conseguir los fondos para la restauración de Maghen Abraham, la última sinagoga que fue construida en 1926 por la familia Dishy en el barrio Wadi Abu Jamil, en el centro de Beirut.

“Queremos que los judíos vuelvan a tener un lugar de culto, como el resto de las otras 17 confesiones religiosas que hay en Líbano”, exclama el también secretario general del consejo de la comunidad judía de Líbano.

“La reapertura de Maghen Abraham es, pues, un recordatorio muy necesario de la convivencia religiosa. Todos los partidos políticos del Líbano, incluido Hezbolá, ofrecieron su apoyo a los esfuerzos de la reconstrucción”, destaca Behur, sentado en el despacho del abogado Bassam al-Hout, que se encarga de los asuntos legales de los nacimientos, matrimonios y defunciones de la comunidad judía, al igual que hizo su padre Mahmud, también abogado, antes de jubilarse. (Nota de bitácora: Líbano muestra respeto hacia todos los cultos, luchadores de la primera hora como lo es Hezbu’Allâh brindan su apoyo para la reconstrucción mientras, las «víctimas del mundo» intentan destruir toda mezquita en la Palestina ocupada).

Al Hout es musulmán suní pero se crió entre los judíos libaneses. “En el Líbano no tenemos ningún problema con los judíos. Lo que no apoyamos es al Estado de Israel”, manifiesta el abogado libanés frente a su cliente judío. Behur añade que él también como libanés está en contra de “la política belicista” del Estado de Israel sobre Líbano. “Nunca he estado en Israel ni estaré. Es mi forma de protestar por los ataques de las fuerzas israelíes en el sur del Líbano”, exclama este judío libanés.

“La mayoría de los fondos recaudados provienen de la diáspora judía libanesa, -que incluye a los Safras, una familia prominente de banqueros-”, explica Behur.

También, grupos empresariales y políticos libaneses hicieron su contribución. La firma inmobiliaria Solidere SAL, creada por la familia del ex primer ministro asesinado, Rafic Hariri, “se comprometió a donar una cantidad de 150.000 dólares”, detalla Behur antes de agregar que el costo total de la restauración, ronda entre 4 y 5 millones de dólares.

Las obras finalizaron a principios de 2014 y Maghen Abraham iba a volver a abrir sus puertas tras décadas de marginación, detrás de unos muros con grafitis antisemitas y olor a orín.

Sin embargo, el clima de inestabilidad política, y con el Estado Islámico a las puertas de Líbano, se decidió posponer la apertura. “Por seguridad, decidimos que no era el momento adecuado”, puntualiza Behur, sin dar más explicaciones.

Si bien Maghen Abraham ha sido restaurada después de décadas de abandono, no hay rabinos disponibles para oficiar servicios en el país de los cedros. El último rabino jefe, Yakoub Chreim, dejó Líbano en 1978.

Existen otras cuatro sinagogas más antiguas repartidas por todo Líbano -en Bhamdoun, Deir al Qamar, Sidón y Trípoli-, todas abandonadas o cerradas durante décadas.

Los cementerios judíos del país están descuidado y cubierto de arbustos o zarzales, y los antiguos hogares judíos están habitados por ciudadanos libaneses cristianos o musulmanes.

Aún así, “no hay que olvidar que los judíos son parte de la cultura y la historia de Líbano. No debemos ignorarlo”, defiende  el historiador Nagi George Zeidan, que ha escrito un libro sobre la comunidad judía en Líbano, pero todavía no ha encontrado una editorial que se lo publique.

Zeidan reconoce que los judíos que se quedaron prefieren mantenerlo en secreto. “Tienen miedo y, a menudo, ni siquiera dicen que son judíos” advierte.

El historiador estima que la pequeña comunidad de Líbano “desaparecerá dentro de una o dos décadas”.

«La mayoría de ellos son viejos, y los que se fueron no mantienen ninguna esperanza de volver», puntualiza Zeidan ante de agregar que “todo lo que tienen aquí son sus recuerdos.»

Por Ethel Bonet
Con información de El Tiempo

©2016-paginasarabes®

Indígenas guatemaltecos expulsan comunidad judía

indigenas_guatemala

Indígenas de un pueblo del oeste de Guatemala decidieron expulsar a 32 familias que integran una comunidad de judíos ortodoxos por supuestos actos de discriminación y atentar contra las costumbres ancestrales del lugar, informó este viernes un líder del poblado.

«Han discriminado nuestra cultura y nuestras prácticas como comunitarios», dijo a periodistas Pedro Vásquez, representante del Consejo de Ancianos de San Juan La Laguna, un pintoresco municipio a la orilla del paradisíaco Lago de Atitlán, unos 220 km al oeste de la capital guatemalteca.

Los dirigentes comunitarios realizaron la víspera una reunión donde acordaron la expulsión de la comunidad judía asentada hace seis años en el municipio, pero aún no han procedido con la medida.

De acuerdo con Vásquez, la comunidad de judíos ortodoxos, compuesta por unas 200 personas, ha «discriminado» las creencias religiosas y mayas de la región y «hay costumbres que (ellos) tratan de imponer», por lo que pidió apoyo a las autoridades para proceder a la expulsión.

«Hacemos un llamado a la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y a las instituciones del Estado para que nos ayuden a que estas personas se retiren del municipio», agregó el líder indígena.

De su lado, el guatemalteco Misael Santos, converso al judaísmo porque su abuela fue judía, explicó al rotativo Prensa Libre que ante la decisión de los jerarcas indígenas están preparando detalles para que la salida sea pacífica, debido a que desde hace seis meses la comunidad judía es objeto de insultos verbales y racistas.

En Guatemala existe la libertad de culto y los católicos son casi el 70% de los 15 millones de habitantes.

Con información de Noticias MVS

©2014-paginasarabes®

Sionismo:Todos los palestinos deben morir

muertos_palestina
…Incluso los niños …

“Nuestra raza es la raza maestra. Nosotros somos dioses sobre este planeta. Somos tan diferentes de las razas inferiores, como ellos lo son de los insectos. De hecho, comparados con nuestra raza, las otras son bestias, ganado como mucho. Las demás razas son consideradas como excremento humano. Nuestro destino es gobernar sobre las razas inferiores. Nuestro reino terrenal será gobernado con vara de hierro por nuestro líder. Las masas lamerán nuestros pies y nos servirán como nuestros esclavos”.

Menagen Begin, Premio Nobel de la Paz 1978, ex primer ministro Israel, discurso en el Parlamento

La frase de Menagen Begin ha prendido en las sucesivas generaciones y se ha enquistado en la clase gobernante del usurpador régimen sionista. Así vemos como Ayelet Shaked, miembro del Parlamento israelí, mujer bien conocida en los círculos políticos de su país, abogó en unas polémicas declaraciones por la muerte de las madres de los “terroristas” (léase “aquellos que se resisten a ser asesinados por el régimen sionista”) palestinos porque -dijo- dan a luz a «pequeñas serpientes».

«Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas fallecidos», escribió en su página en Facebook Ayelet Shaked, diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío.

Sus declaraciones han desatado una gran polémica en la sociedad, pues muchos las perciben como un llamamiento al genocidio al declarar que todos los palestinos son los enemigos de Israel y deben morir.

«Detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres sin los cuales no podría atentar. Ahora todos son combatientes enemigos, y su sangre caerá sobre sus cabezas. Incluso las madres de los mártires, que los envían al infierno con flores y besos. Nada sería más justo que siguieran sus pasos», publicó la política el pasado 7 de julio. (www.actualidad.rt.com)

Referiéndose a las mujeres palestinas Shaked señaló: «Deberían desaparecer junto a sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes». (Queda a la vista su postura de ¿«pobre víctima»?)

En realidad, si ahondamos un poco veremos que es lo que la mayoría de los sionistas fanáticos pretenden para nosotros, los goyim. (El término «Goyim» es usado en todas partes y esto es un término judío para Gentiles o no-judíos. Esto es un término despectivo y es sinónimo de la palabra ganado. En otras palabras, ellos ven a los Gentiles (incluso la raza Blanca) tanto como ganado para ser manejado, juntado en manada, y finalmente matado, o esclavizado a beneficio de los Judíos).

“¿Si un judío necesita un riñón, es permitido, con el fin de salvar su vida, tomar el riñón de un goy (no-judío)… incluso si el gentil no es culpable de nada? En mi opinión, la Torá lo permite. La vida de un judío es inestimable… Hay algo infinitamente más santo y único sobre la vida judía, que la vida de un no-judío “- rabino de Lubavitch, Itzjak Ginsburgh, Jewish Week, 26 de abril de 1996.

“Dado que los Judios son las personas más elevadas y más cultas de la tierra, los Judios tienen el derecho de subordinar para sí mismos al resto de la humanidad y de ser los amos de la tierra entera. Ahora, de hecho, este es el destino histórico de los Judios. El judaísmo es el comunismo, el internacionalismo, la hermandad universal del hombre, la emancipación de la clase obrera y la sociedad humana. Es con estas armas espirituales que los Judios conquistaremos el mundo y la raza humana.” – A Program for the Jews and An Answer To All Anti-Semities: A Program for Humanity, por Harry Watson (judío), publicado por el Committee for the Preservation of the Jews, nueva York, 1939.

Pero no crean que se trata de un hecho aislado, de modernas ideas tendientes a “defenderse” de los palestinos que no se resignan a ser asesinados cotidianamente luego de ser usurpadas sus tierras, expulsados sus seres queridos y asesinados sus familiares, no, la idea es mucho más antigua:

El 13 de enero de 1489, Chemor, el Rabino judío de Arles, en Provence, Francia, escribió al gran Sanedrín, que entonces tenía su asiento en Constantinopla, para el consejo, cuando la gente de Arles amenazaba las sinagogas. ¿Qué deberían hacer los Judíos? Esta era la respuesta:

«Queridos Hermanos amados en Moisés, hemos recibido su carta en la cual usted nos habla de las ansiedades y las desgracias que está soportando. Somos perforados por un gran dolor de oírlo tal como ustedes mismos.

El consejo de los Grandes Sátrapas y Rabinos es el siguiente:

1. Respecto a lo que usted dice que el Rey de Francia le obliga a hacerse Cristianos: hágalo, ya que usted no puede hacer de otra forma, pero deje que la ley de Moisés sea guardada en sus corazones.

2. Respecto a lo que usted dice sobre la orden de despojarle de sus bienes (la ley era que tras hacerse convertidos, los Judíos mantuvieron sus posesiones): haga de sus hijos comerciantes para que poco a poco ellos puedan despojar a los Cristianos de las suyas.

3. Respecto a lo que usted dice sobre sus tentativas atentar sobre vidas de ustedes: haga a sus hijos doctores y boticarios, para que ellos pueden llevarse vidas cristianas.

4. Respecto a lo que usted dice de la destrucción de sus sinagogas: haga a hijos Canonigos y clérigos a fin de que ellos puedan destruir las iglesias de ellos.

5. Respecto a los muchos otros disgustos de que usted se queja: arregle que sus hijos se hagan fiscales y abogados y vea que ellos siempre se mezclen bien con los asuntos del Estado, a fin de que poniendo a los Cristianos bajo su yugo usted pueda dominar el mundo y vengarse sobre ellos.

6. No se desvíe de esta orden que le damos, porque usted encontrará por la experiencia que humillado como usted está, usted alcanzará el poder en realidad.

V.S.S.V.F.F firmado., Príncipe de los Judíos,
21 Caslue (noviembre de 1489) «

Y vaya que siguieron el ejemplo al pie de la letra …

Pero, ¿por qué estos ashkenazíes hablan de la tierra de sus ancestros si ellos mismos son europeos al igual que sus abuelos,bisabuelos,tatarabuelos y choznos?, ¿por qué expulsan a los verdaderos dueños de la tierra palestina?

Benjamín Freedman, un negociante judío en New York, que había criticado abiertamente el Sionismo tras la Segunda guerra Mundial y que estaba relacionado personalmente con figuras políticas destacadas tales como Woodrow Wilson o Joseph Kennedy dijo:

“¿Cuáles son los hechos acerca de los Judíos? (yo les llamo judíos ahora, porque así se les conoce, pero yo mismo no les llamo judíos, yo me refiero a ellos como “los así llamados judíos” porque sé perfectamente lo que son…No hay ni uno solo de ellos cuyos ancestros haya pisado jamás la Tierra Prometida. ¡Ni uno solo de ellos!. Y sin embargo, van a los cristianos y les piden ayuda para formar una insurrección armada contra los palestinos. “¿Quieres ayudar a repatriar a los Hijos Elegidos de Dios a la Tierra Prometida, ¿verdad? Es tu deber cristiano”, pero es tan ridículo llamarles “hijos de la Tierra Sagrada” como sería llamar ‘árabes’ a los 54 millones de chinos musulmanes”.

¿A qué se refiere Freedman aquí? ¿Es que acaso los judíos no provienen de Oriente Medio como nos han hecho creer durante años?

Escritores judíos muy valientes como Arthur Koestler han confirmado que los judíos no tienen una reclamación histórica de la tierra de Israel porque ellos no se consideran los judíos bíblicos y ciertamente no son semitas (los pueblos semitas son los que están localizados en el norte de Africa, incluyendo Sudán y Etiopia y Oriente Medio desde Siria e Irak hacia el Sur incluyendo Yemen y Omán). Los verdaderos orígenes de la gran mayoría de los “judíos” se remontan a los ‘jázaros’, sumerios que llegaron a ser conocidos bajo ese nombre en las regiones del Sur de Rusia y montañas del Cáucaso.

Koestler, que había nacido en Budapest en una familia judía, escribió:

“Sus ancestros por lo tanto no provenían del Jordan, sino del Volga, no de la tierra de Canaan sino del Caúcaso, que aún se asocia con el origen de la raza “aria”, y genéticamente están emparentados con los hunos, los uigur y las tribus magiar y no con las semillas de Abraham, Isaac o Jacob. Esto significaría que el propio término “antisemitismo” carece por completo de sentido para referirse al anti-judío puesto que está basado en la confusión del término por parte de la victima y de sus verdugos. La historia del Imperio Khazar (Jázaro) comienza a ver la luz y se presenta como el engaño más cruel que se haya perpetrado jamás en la historia” (www.khazaria.com/kitroser.html)

Los descendientes jázaros llegaron a ser conocidos como “judíos” y su auténtico origen se perdió para la historia, aunque no para las familias de la élite y la Iglesia Romana que prefirieron mantener la falsa versión de la historia para el resto del mundo. Lo que fueron los Jázaros hoy se les conoce como ´ashkenazi´ (judíos provenientes de Europa del Este), y las cifras y estudios indican que entre el 90 y 95 por ciento de los que se llaman a sí mismos “judíos” son ashkenazi, es decir antiguos jázaros. Los demás judíos son conocidos como “sefarditas” y éstos sí tienen conexiones con Oriente Medio, aunque por supuesto esto no significa que la idea de una raza elegida por Dios tenga alguna razón de existir o que su reclamación de las tierras pobladas por palestinos sea legítima en lo más mínimo.

De hecho, ni siquiera la “estrella de David” les pertenece…el símbolo del hexagrama que hoy está presente en la bandera del Estado de Israel y es el símbolo mundialmente más conocido de los judíos, era el símbolo del escudo de la Casa de los Rothschild’s, tambien conocido como la Estrella de David o Sello de Salomón. No estaba considerado un símbolo judío hasta que se adoptara por parte de los Rothschild’s y puede encontrarse en muchos lugares de otras culturas religiones; lo usaban por ejemplo los magos árabes, los druidas y los satanistas.

(Recordemos que el Sionismo es un movimiento creado por los Rothschild’s para fundamentar la falsa reclamación de la tierra que conocemos ahora como Israel y que pertenece por derecho histórico a los palestinos.

Mucha gente cree que ‘sionismo’ es sinónimo de ‘judío’ pero es en realidad un movimiento político, diseñado, financiado y promocionado por la Casa de Rothschild con el fin de la creación del estado de Israel. La reclamación de una “madre patria” de los judíos en la antigua Palestina fue desde el principio una estrategia de Los Rothschild’s, con ayuda de su red secreta establecida a nivel global.

Un nieto de los Rothschild’s apuntó que “los Rothschild’s habían creado el estado de Israel como su juguete personal para hacerles más ricos y poderosos”. Son hechos probados que los Rochschild’s, siempre a través de sus agentes, financiaron a los primeros pobladores del nuevo estado de Israel, manipularon los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y el ascenso nazi en Alemania (a través de Warburg y la IG Farben) y más tarde emplearon el argumento de la persecución y holocausto de los judíos por parte de la Alemania Nazi, para conseguir su objetivo final, que no era otro que crear su propio “feudo” en Palestina donde la gente pudiera ser controlada y abusada desde su creación: Israel.

El plan se denominó “Sionismo” y la planificación ya había comenzado en el siglo XIX, cuando se comenzó a reclamar, por medio de políticos a sueldo de los Rochshild’s, la necesidad de crear un estado en Palestina para que los judíos “volvieran” a su ´madre patria´.

Para aclarar definitivamente lo que es el sionismo veamos lo que dice en una carta a la ejecutiva sionista en Diciembre de 1938 David Ben Gurion, el primer ministro de Israel:

Salvar vidas humanas de judíos de las manos de Hitler aquí está considerado como una amenaza potencial para el Sionismo, a menos que éstos sean traídos a Palestina. Si el Sionismo tiene que elegir entre los judíos y el Estado Judío, preferirá siempre, y sin dudarlo, lo último.

Queda claro entonces que el sionismo no es otra cosa que una forma particular de fascismo.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los movimientos sionistas apoyaron de forma continuada a los grupos de extrema derecha e ignorando siempre los cargos criminales contra estos).

El autor Tupper Saussy escribió:

“Consciente de que los Rothschild’s son una familia judía importante, les busqué en la Enciclopedia Judaica y descubrí que poseen el título de “Guardianes del Tesoro del Vaticano” . El nombramiento de los Rothschild’s le proporcionó al Papa Negro (el máximo pontífice de la jerarquía jesuita) una privacidad financiera absoluta. ¿Quién buscaría jamás la llave de la riqueza del Vaticano en la Casa de unos judíos ortodoxos?”

Y Hill Hughes escribe en “Los terroristas secretos y el enemigo desenmascarado”:

“Los Rothschild’s son jesuitas que emplean su pasado judío como fachada para encubrir sus siniestras actividades. Los Jesuitas, trabajando a través de los Rothschild’s y el financiero Nicholas Biddle, persiguieron siempre el control del sistema bancario de los Estados Unidos”. (www.primeross.blogspot.com)

Así que en este punto estamos… entonces… ¿qué espera la comunidad internacional para tomar cartas en el asunto?

Que se alineen con los bien nacidos o asuman definitiva y públicamente su participación como miembro activo del movimiento sionista mundial!

Por Moro
Para Páginas Árabes

©2014-paginasarabes®

Licencia Creative Commons
Sionismo:Todos los palestinos deben morir por Moro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2014/07/23/todos-los-palestinos-deben-morir.

Antisionismo no es antisemitismo

judaismo_sionismo_02_a

El judaísmo es una religión, una serie de creencias monoteístas, y se practica por todo el mundo por gente de todas las lenguas, países y culturas. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas más difundidas (junto con el cristianismo y el Islam), y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos religiones. Sin embargo, a su vez, históricamente, el pueblo judío ha sido perseguido y discriminado; muchas veces teniendo el rol de chivo expiatorio en tiempos de crisis, por ser una minoría y, por tanto, una diana fácil. En la historia moderna, esta discriminación se ha manifestado, primero, en la Rusia del Zar en el siglo XIX, con los pogromos de los judíos y el antisemitismo de la sociedad rusa.

Hubo varias respuestas a este antisemitismo. Por una parte, muchas personas judías emigraron a otros países de Europa y a EEUU en búsqueda de una vida más segura y tranquila. Otras, que no tenían los recursos o las ganas de irse, se quedaban a luchar dentro de los movimientos obreros para conseguir alcanzar otro tipo de sociedad sin racismo y antisemitismo. Pero una minoría de personas judías, básicamente de clase media, pensaba que el antisemitismo era algo inherente al ser humano y no se podía luchar en su contra. Su única solución era fundar un estado exclusivamente judío, separado de otras creencias; un lugar seguro donde las personas judías de todo el mundo pudieran vivir.  Fue de ahí de donde surgieron las ideas del sionismo político. Una idea simple, pero poco práctica. El sionismo, en su primera época, no tenía claro dónde establecer este estado judío. Siria, Argentina o Tanzania fueron algunas de las opciones, pero al final optaron por Palestina. ¿Por qué? La intención era convencer a más personas judías a unirse a su proyecto por las conexiones emocionales y religiosas que tenía “la tierra prometida”. Movimiento que, por cierto, fue minoritario hasta el propio Holocausto.

El sionismo tiene dos fallos básicos. Primero, nunca consideró la existencia de la población que vivía en Palestina, los palestinos y palestinas; lo que propició que desde su inicio haya sido una ideología racista, discriminatoria y exclusiva. Segundo, que para realizar su proyecto, siempre ha tenido que depender de una fuerza imperial para darle apoyo, empezando con el imperio otomano, pasando por Alemania, el imperio británico y, después de la Segunda Guerra Mundial, EEUU. A cambio se debía erigir como el guardián de los intereses geoestratégicos en la zona, lo que en tiempos modernos se ha traducido por el control sobre el petróleo. El antisemitismo no es más que otra forma de racismo: discriminar a un grupo de gente por sus creencias o su cultura. Por eso, las personas que se consideran socialistas y revolucionarias deben luchar contra el antisemitismo con la misma fuerza que luchan contra la islamofobia o cualquier otro tipo de racismo.

Pero debemos tener claro que ser antisionista no es lo mismo que ser antisemita. El antisionismo significa oponerse a un estado colonial y racista desde sus orígenes, y todo lo que ha conllevado durante 65 años de ocupación ilegal. Es luchar contra el opresor e identificarse con las personas oprimidas. Es luchar contra un nacionalismo de derechas nefasto y mezquino. Y es ser, por encima de todo, internacionalistas, creyendo, a diferencia de los primeros sionistas, que es posible luchar contra del racismo y por un mundo mejor para todas las personas.

Por Steve Cedar. Judío, antisionista, miembro de  Unitat Contra el Feixisme i el Racisme en Vic (Catalunya) Con información de La Ciudad Futura Colaboración de Ernesto Rosenberg.

©2013-paginasarabes®

Plomo Fundido sobre la conciencia judía – León Rozitchner

Operación plomo fundido
Operación plomo fundido

«Plomo Fundido» sobre la conciencia judía

«Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos.»

Albert Einstein, carta a Weizmann, 1929.

 

¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la «solución final» occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.

El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el «destino» del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos «hacer memoria» si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada.

Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá?

Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeocristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano.

Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O  van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos  congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido?

Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: las categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático. Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como «solución final» fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo.

Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación «amigo-amigo», el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de «amigo–enemigo» que Schmitt vuelve a poner de relieve en el «estado de excepción» como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del «comunismo ateo y judío». Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana.

Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía : un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa «teozoología política»– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.

Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos «judeocomunistas»– el impacto aterrorizante de la «solución final» hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos.

Los judíos cristianizados por el terror del cristianocapitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su «hogar» fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la «solución final» judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.

Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la «parte» secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los israelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia «neutral», cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.

Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeocristianos como el rabino Bergman, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío «progresista» y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristianocapitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al «judeocristianismo».

Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la «solución final» europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó  de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían.

Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese «olvido» del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio.

Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo estalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso. Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.

Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era «amigo/cristiano–enemigo/judío». Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: «amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán». ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros.

León Rozitchner, 1924 – 2011, in memoriam.

Con información de La Ciudad Futura

Colaboración de Ernesto Rosenberg

©2013-paginasarabes®

Antisemitismo: una funesta invención europea – Por Aisar Albornoz

 

Amigos ...
Amigos … El mito del antisemitismo en Oriente Medio

Desde tiempo inmemorial existía en Jerusalén una costumbre emocionante: los niños judíos y musulmanes nacidos en el mismo barrio y en la misma semana eran tratados por sus familias como hermanos de leche, (el niño judío era amamantado por la madre musulmana y el niño musulmán por la madre judía). Esta costumbre establecía relaciones íntimas y duraderas entre las dos familias y las dos poblaciones. La costumbre cayó en desuso …

Con esta referencia quiero refutar desde el comienzo el mito de la enemistad tradicional entre judíos y árabes. La historia, hasta la funesta invención del Oriente Medio por los europeos durante el siglo XIX, no había conocido conflictos serios entre ellos. Muy al contrario, estas dos ramas de la raza semítica habían vivido durante muchos siglos pacíficamente, una al lado de otra, habían tenido el mismo destino, habían sufrido las mismas contrariedades, particularmente en Tierra Santa. El antisemitismo es una invención de Occidente. Tiene sus hondas raíces en el mundo greco-romano, y las primeras persecuciones de judíos tuvieron lugar en la Alejandría helenística.

Se intensificaron durante el obscurantismo medieval, cuando el pueblo judío fue difamado, atribuyéndosele el asesinato de Jesucristo. Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en el año 1099, pasaron a cuchillo no sólo a los habitantes musulmanes, sino también a los judíos, en una de las matanzas más horrorosas de la historia. Y durante los siglos que siguieron, los países musulmanes fueron refugio para sus hermanos israelitas perseguidos en Europa.

Las víctimas de la Inquisición española, (los llamados sefardim o sefardíes), huyeron a los países árabes de África del Norte y hasta Egipto y el Oriente Medio, donde fueron recibidos fraternalmente.

De la misma manera este mundo árabe fue en el siglo XIX refugio para los judíos que escaparon de las persecuciones en la Europa central y oriental, de aquellas horribles matanzas en Polonia y en Rusia.

Con toda razón la Enciclopedia hebraica, en su edición española de 1936, podía escribir: «Durante varios siglos los países islámicos fueron la verdadera salvación para los judíos europeos».



Todavía entre las dos guerras mundiales, en Marruecos y en Túnez hasta después de 1945, hubo judíos que figuraron como ministros en los gobiernos árabes. Durante la Segunda Guerra Mundial, el rey de Túnez y el rey de Marruecos emplearon todos sus esfuerzos para proteger a sus súbditos judíos contra las leyes racistas del régimen de Pètain. Y el autor judío Eric Rouleau escribió en el prólogo al libro del autor sirio Sami Al-Yundi, Juifs et Arabes, que «como judío que pasó su infancia y su juventud entre los árabes, puedo atestar que el antisemitismo es completamente ajeno a las tradiciones y a la mentalidad de los pueblos de Oriente Medio».

Las relaciones entre los dos pueblos hermanos fueron envenenadas en Tierra Santa sólo en el siglo XX, y únicamente por las potencias europeas. En primer lugar por los ingleses, que dispusieron  de un país que no les pertenecía, para lograr sus objetivos imperialistas en la región.

Doscientos mil judíos abandonaron España en 1492. De cien a ciento veinte mil entraron a Portugal, donde les esperaba un destino cruel; sólo una parte de ellos pudo salvarse al llegar, en  1497, a tierras islámicas, donde se habían refugiado aproximadamente ciento cincuenta mil judíos. Otros se fueron a Italia y a los Países Bajos.

Un flujo considerable de expulsados llegó por distintas vías, por los puertos italianos y los caminos magrebíes, a través de dolorosas aventuras, al Imperio Otomano: «millares y decenas de mil», (nos cuenta el cronista Eliyahu Kapsali), «llegaron después de 1492, y llenaron aquella tierra», (paráfrasis del Éxodo,1,7), estableciéndose en la Península Balcánica, Asia Menor, Siria y Palestina.

Otro cronista judío cuenta que «el sultán Bayasid, que reinaba entonces en Estambul, (1481-1512), dió la orden a los gobernadores de las regiones y de las ciudades del país de acogerlos con generosidad y bondad». ¿No se cuenta acaso que «el soberano otomano se sorprendió del comportamiento del rey de España, Fernando, y de la necedad de su decisión de expulsar a los judíos, y que añadió: «este príncipe con fama de sensato ha empobrecido su reino y enriquecido el mío?».

En la correspondencia de un judío turco a su correligionario establecido en Europa, leemos lo siguiente:

Turquía es un país donde cada cual vive en paz, a la sombra de su higuera y de su viña … Es un vasto espacio, (literalmente «océano»), que nuestro Dios, por su gracia, ha abierto ante nosotros. Allí los pórticos de la libertad están ampliamente abiertos y puedes aplicar todas las leyes y todos los preceptos del judaísmo.

Los judíos se establecieron en Salónica, Safed, Bagdad, desarrollando actividades económicas y culturales.

Por supuesto que la mayoría de los casos citados han transcurrido antes del invento del sionismo por parte del judío húngaro Theodor Herzl, y se sobre-entiende que dichos ejemplos no aplican hoy en los territorios palestinos ocupados.

Por Aisar Albornoz

Con información de:

  • Historia de Palestina. Desde los primeros tiempos hasta nuestros días. R.Reichert.
  • El mensaje del Islam. Muharram 1417

©2013-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Antisemitismo: una funesta invención europea por Aisar Albornoz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2013/05/09/antisemitismo-una-funesta-invencion-europea-por-aisar-albornoz/.

¿Fué en verdad culpa de Eva?

adan_y_eva_franz_von_stuck
Adán y Eva – Franz von Stuck (1863-1928)

 

Las tres religiones están de acuerdo en un hecho: Tanto los hombres como las mujeres han sido creados por Dios, el Creador de todo el Universo. Sin embargo, la discrepancia comienza poco después de la creación del primer hombre, Adam, y de la primera mujer, Eva. La concepción judeocristiana de la creación de Adam y Eva está narrada con detalle en el Libro del Génesis (2:4 y 3:24).

Dios les prohibe a ambos que coman los frutos del Árbol Vedado. La serpiente induce a Eva a comerlos, y Eva, seguidamente, induce a Adam a comer con ella.

Cuando Dios inquiere a Adam por lo que ha hecho, éste echa toda la culpa a Eva:

«La mujer que pusiste a mi lado me ha dado la fruta del árbol y yo la he comido.»Por consiguiente, Dios dice a Eva:»Yo aumentaré tus sufrimientos durante el embarazo; parirás tus hijos con dolor. Tu deseo será el de tu marido y él tendrá autoridad sobre ti.»Él le dijo a Adam:»Puesto que obedeciste a tu mujer y comiste del Árbol… maldeciré a la tierra por tu causa; conseguirás el pan con gran esfuerzo todos los días de tu vida.

«La concepción islámica de la primera creación se encuentra en numerosos lugares del Corán. Por ejemplo:»‘¡Oh Adán! ¡Habita con tu esposa en el Jardín y comed de lo que queráis, pero no os acerquéis a este árbol! Si no, seréis de los impíos’. Pero Shaytán les insinuó el mal, mostrándoles su escondida desnudez, y dijo: ‘Vuestro Señor no os ha prohibido acercaros a ese árbol sino por temor de que os convirtiérais en ángeles u os hiciérais inmortales’. Y les juró: ‘¡De verdad que os aconsejo bien!’. Les hizo, pues, caer dolorosamente. Y cuando hubieron gustado ambos del árbol, se les reveló su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín. Su Señor les llamó:‘¿No os había prohibido ese árbol y dicho que Shaytán era para vosotros un enemigo declarado?’. Dijeron: ‘¡Señor! Hemos sido injustos con nosotros mismos. Si no nos perdonas y Te apiadas de nosotros, seremos, ciertamente, de los que pierden’.»(Corán, 7-19,23)

Una mirada cuidadosa sobre los dos relatos de la historia de la Creación, revela algunas diferencias fundamentales. El Corán,contrariamente a la Biblia, atribuye la misma responsabilidad a ambos, Adán y Eva, por el error cometido.En ningún lugar del Corán podemos encontrar la más leve insinuación de que Eva tentó a Adán para que éste comiera del árbol o que ella hubiese comido antes que él. En el Corán, Eva no es tentadora, seductora o engañadora.

Además, Eva no es castigada con sufrimientos durante el embarazo. Dios, de acuerdo con el Corán, no castiga a uno por las faltas de otro. Ambos, Adán y Eva, cometieron un pecado y entonces pidieron perdón a Dios y Él los perdonó a los dos.

El legado de Eva

La imagen bíblica de la Eva tentadora ha tenido un impacto extremadamente negativo sobre las mujeres en la tradición judeocristiana. Todas las mujeres creían haber heredado de su madre, la bíblica Eva, su culpa y su mentira. Consecuentemente, todas eran infieles, moralmente inferiores y malvadas. La menstruación, la concepción y el embarazo fueron considerados como justo castigo por el ancestral delito cometido por el maldito sexo femenino. Para poder apreciar en toda su dimensión la negativa influencia de la Eva bíblica sobre todas sus descendientes femeninas hemos de acudir a los textos de algunos de los más importantes pensadores judíos y cristianos de todas las épocas.

Comencemos por el Antiguo Testamento y miremos en los textos de la llamada Literatura Sapiencial, en donde encontramos:

«Encontré más amarga que la muerte a la mujer enredadora, cuyo corazón es una trampa y cuyas manos son cadenas. El hombre que agrada a Dios debe escapar de ella, pero el pecador en ella habrá de enredarse…mientras yo, tranquilo, buscaba sin encontrar, encontré a un hombre justo entre mil, más no encontré una sola mujer justa entre todas». (Ecclesiastes 7:26-28).

En otro lugar de la Literatura Hebrea, que se encuentra en la Biblia Católica podemos leer:

«No hay maldad comparable a la maldad de la mujer…El pecado llegó con una mujer y a ella se debe el hecho de que todos nosotros habremos de morir.» (Ecclesiasticus 25:19,24).

Los rabinos judíos registraron nueve maldiciones inflingidas a las mujeres como consecuencia de la Caída:

«Él [Dios] concedió a las mujeres nueve maldiciones y la muerte: soportar la sangre de la menstruación y la sangre de la virginidad, la carga del embarazo, la carga del parto y la de criar a los hijos; su cabeza está cubierta como quien está de luto; horada sus orejas como una esclava o joven esclava que sirve a su señor; ella no es tenida nunca por inteligente; y después de todo, muere». 1

Hasta el día de hoy, los judíos ortodoxos, en sus oraciones diarias matinales recitan:

«Bendito seas Dios, Rey del Universo, porque Tú no me has hecho mujer».

Las mujeres, por otra parte, agradecen a Dios cada mañana «por hacerme de acuerdo a Tu Voluntad» 2

Otra plegaria aparece en muchos libros de oraciones judíos:

«Alabado sea Dios que no me ha creado gentil. Alabado sea Dios que no me ha creado mujer. Alabado sea Dios que no me ha hecho ignorante.» 3

Eva había pecado, induciendo después a Adán a seguir su conducta. Por consiguiente, Dios los expulsó a ambos del Cielo a la Tierra, que habría sido maldita por su causa. Ellos legaron su pecado, que no había sido perdonado por Dios, a todos sus descendientes y, por eso, todos los humanos nacen en pecado. Para purificar a los seres humanos de su ‘pecado original’, Dios tenía que sacrificar en la cruz a Jesús, que es considerado ‘el Hijo de Dios’.

Por consiguiente, Eva es responsable de su propio error, del pecado de su marido, del pecado original de toda la humanidad, y de la muerte del ‘Hijo de Dios’.

En otras palabras, una mujer actuando por su cuenta causó la caída de la humanidad. ¿Qué ocurrió con sus hijas? Ellas son tan pecadoras como ella y tienen que ser tratadas como tales.

Escuchemos el tono severo de San Pablo en el Nuevo Testamento:

«La mujer debe aprender a estar en calma y en plena sumisión. Yo no permito a una mujer enseñar o tener autoridad sobre un hombre; debe estar en silencio. Adán fue creado primero, luego Eva. Y Adán no fue el engañado; fue la mujer quien fue engañada y se volvió pecadora». (I Timoteo 2:11-14).

San Tertuliano es aún más grosero que San Pablo cuando, hablando a sus ‘hermanas más queridas’ en la fe, dijo: 4

«¿No sabéis que cada una de vosotras es una Eva? La sentencia de Dios sobre vuestro sexo sigue vigente: la culpa debe existir también necesariamente. Vosotras sois la puerta del Diablo: sois las transgresoras del árbol prohibido: sois las primeras transgresoras de la ley divina: vosotras sois las que persuadísteis al hombre de que el diablo no era lo bastante valiente para atacarle.Vosotras destruísteis fácilmente la imagen que de Dios tenía el hombre. Incluso, por causa de vuestra deserción, habría de morir el Hijo de Dios.»

San Agustín, fiel al legado de sus predecesores, escribió a un amigo:

«Lo que la diferencia, ya sea esposa o madre, es que es aún Eva la tentadora, de la que nosotros debemos protegernos en cualquier mujer…… Yo no veo la utilidad que puede tener la mujer para el hombre, con excepción de la función de parir a los hijos.»

Siglos después, Santo Tomás de Aquino todavía consideraba a las mujeres como seres defectuosos:

«Respecto a la naturaleza individual, la mujer es incompleta y mal dispuesta; la fuerza activa contenida en la semilla masculina tiende a la producción de una semejanza perfecta en el sexo masculino; mientras la producción de la mujer proviene de un defecto en la fuerza activa o de alguna indisposición material, o incluso de una cierta influencia externa.»

Finalmente, el famoso reformador Martin Lutero no podía ver beneficio alguno en la mujer salvo en el hecho de traer al mundo tantos niños como le sea posible, sin tener en cuenta cualquier otro aspecto:

«Si se cansan o incluso se mueren, eso no tiene importancia. Dejémoslas morir en el parto, que es para lo que ellas están allí».

Una y otra vez las mujeres son denigradas a causa de la imagen de la Eva tentadora, gracias al relato del Génesis.

Para resumir, la concepción judeocristiana de la mujer ha sido contaminada por la creencia en la naturaleza pecadora de Eva y de su descendencia femenina.

Si prestamos ahora atención a lo que el Corán nos dice sobre las mujeres, comprenderemos pronto que la concepción islámica de la mujer es bastante diferente de la Judeocristiana. Dejemos que el Corán hable por sí mismo:

Leer Más …