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Mujeres árabes – Líderes en los parlamentos europeos

Khadija Arib

Mujeres de origen árabe han obtenido cargos importantes en la vida política europea durante los últimos años. Su desempeño en los parlamentos han marcado una notable diferencia, resaltando su labor parlamentaria y haciéndolas verdaderas referentes de la política del continente.

Khadija Arib

De origen holandés-marroquí, Khadija Arib fue elegida el 13 de enero de 2016 como portavoz de la Cámara de Representantes holandesa. Se trata de un nombramiento sin precedentes en los Países Bajos, con una población de 17 millones de personas, de las cuales 380.000 son de origen marroquí. Arib, diputada por el Partido Laborista holandés desde 1998 –con un breve descanso entre 2006 y 2007-, recibió 83 votos en el Parlamento sobre un total de 134.

Nació en Marruecos en 1960 y llegó a Holanda en su adolescencia. Fue elegida portavoz del partido después de que su predecesora, Anouchka van Miltenburg, dimitiera en diciembre con motivo del acuerdo sobre los vendedores de drogas adolescentes que también condujo a la dimisión del ministro de justicia, entre otros.

El Partido Laborista holandés es el segundo partido en número de escaños en el Parlamento, con 36 bancas , después del Partido Liberal –dirigido por el actual primer ministro Mark Rutte -, que tiene 40. Ambos partidos forman la actual coalición de gobierno.


Arib no es la única política de origen marroquí elegida para un cargo de prestigio en Países Bajos; Ahmed Aboutaleb es alcalde de Rotterdam, la segunda ciudad del país, desde 2009.

Sawsan-Chebli

Sawsan-Chebli

Sawsan Chebli es una inmigrante musulmana palestina que en la actualidad ocupa el cargo de portavoz del Ministerio de Exteriores alemán.

Chebli, que procede de una familia palestina sin estudios, ha logrado convertirse en la primera mujer de origen no alemán que ha trabajado como asesora política en cuestiones interculturales de la administración de la ciudad de Berlín.

El 24 de enero de 2014, Chebli fue nombrada portavoz del Ministerio de Exteriores alemán, lo que la convierte en la primera mujer musulmana de la historia alemana en ocupar este prestigioso cargo.

Es la primer árabe y la segunda musulmana elegida para un cargo importante en el nuevo gobierno alemán, después de que Aygul Ozkan, de origen turco, fuera nombrado ministro de Asuntos Migratorios, Refugiados e Integración en Alemania.

La familia de Chebli tuvo que desplazarse a Líbano tras la guerra árabe-israelí de 1948. Vivieron en Líbano durante casi 20 años, antes de emigrar a Alemania, donde nació Sawsan. En la actualidad tiene 35 años y se crió en condiciones difíciles, ya que tuvo el estatus de apátrida hasta la edad de 15 años. Sus padres no apoyaron el camino educativo que eligió, puesto que eran analfabetos y en casa sólo se hablaba árabe. A pesar de ser la undécima de un total de 12 hijos, fue capaz de superar estas difíciles circunstancias, terminar secundaria y acudir a la universidad para estudiar ciencias políticas. Su elección no fue una coincidencia, dice Sawsan. El hecho de crecer como una refugiada palestina le permitió entender muy joven cómo la política podía determinar el destino de toda una familia.

Najat Vallaud Belkacem

Najat-Vallaud-Belkacem

Najat Vallaud-Belkacem es una política francesa que ocupa el cargo de ministro de cuestiones de la mujer y fue también portavoz del gobierno de Jean-Marc Ayrault durante la presidencia de Francois Hollande, del 16 de mayo de 2012 al 2 de abril de 2014. Fue entonces nombrada ministro de la mujer y de la juventud y los deportes en el gabinete de Manuel Valls.

Belkacem es considerada un modelo del éxito de las mujeres inmigrantes árabes en Francia, dado que es la ministro más joven del gobierno, y se está encargando de la cuestiones relativas a la mujer al mismo tiempo que gestiona los temas de juventud y deportes y cumple con sus funciones como portavoz oficial del gobierno.

De 36 años de edad y apariencia siempre sonriente, tiene la doble nacionalidad francesa y marroquí. Nació en la localidad de BniChiker, en la provincia de Nador en el norte de Marruecos. En 1982 viajó a Francia con su madre siguiendo a su padre, que trabajaba como jornalero en Lyon. Tiene seis hermanos y procede de una familia de escasos recursos.

Destacó en sus estudios y continuó su educación superior especializándose en derecho y ciencias políticas. Tras obtener la ciudadanía francesa a los 18, comenzó a planificar su carrera profesional, que inició trabajando como asesora legal en una empresa de abogados en el Consejo de Estado en Lyon. Se unió al Partido Socialista en 2002 y trabajó como asesora en la oficina de Gerard Collomb, alcalde de Lyon, que también era miembro del Senado francés.

Después de que Hollande ganara las elecciones presidenciales de mayo de 2012, Belkacem fue nombrada ministro de la mujer y portavoz oficial del gobierno. Ésto la convirtió en la ministro más joven del gabinete de Ayrault. El periódico The Guardian la llamó “la nueva cara de Francia”, al representar a una generación nueva y joven.

Rachida Dati

Rachida-Dati

Rachida Dati nació el 27 de noviembre de 1965, y es una política francesa de origen magrebí. Su padre es marroquí y su madre argelina, y se la considera la primera mujer de origen árabe en ser nombrada ministro  en un gobierno francés.

Dati fue portavoz del ejecutivo de Nicolás Sarkozy durante las elecciones presidenciales de 2007, ocupando después el cargo de Guardiana de los Sellos y Ministro de Justicia en los dos primeros gobiernos de François Fillon, de mayo de 2007 a junio de 2009. También fue elegida alcaldesa del séptimo distrito de París el 29 de marzo de 2008, y desde el 14 de julio de 2009 es diputada en el Parlamento Europeo.

Nació en la ciudad de Saint-Remy en una familia de escasos recursos y sin formación. Su padre era albañil y Dati era la segunda de 12 niños. Para financiar su educación trabajó como auxiliar de enfermería. Destacó en sus estudios de derecho en la Universidad de Pantheon-Assas, que prosiguió con un máster en economía y gestión de empresas.


En 2002 comenzó a labrarse un nombre en la política a través de Nicolás Sarkozy, a la sazón ministro de interior. Él la nombró su asesora en un proyecto contra la delincuencia. Dati actuó como vínculo entre Sarkozy y los jóvenes de los suburbios franceses, que fueron testigos de numerosos actos de violencia a finales de 2005. Dati desempeñó un papel vital a la hora de mejorar las relaciones entre Sarkozy y las comunidades inmigrantes de los suburbios franceses.

En 2006, se unió a la Unión por el Movimiento Popular (UMP) dirigida por Sarkozy. En 2007, fue nombrada portavoz de Sarkozy durante la contienda por las elecciones presidenciales. Tras su victoria, la nombró ministro de justicia, convirtiéndola en la primera mujer árabe en ocupar ese cargo en un país europeo. Desempeñó este papel durante el primer y el segundo gobierno de François Fillon, hasta su dimisión en mayo de 2009.

Estas mujeres, han dejado sin duda alguna, un precedente y han abierto las puertas a la inclusión de las mujeres de origen árabe en los cargos parlamentarios de la comunidad europea.

Con información de Monitor de Oriente

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Amin Maalouf: «En el mundo árabe ha faltado un Siglo de las Luces»

Amin Maalouf ©reuters

Amin Maalouf están preocupado por lo que ocurre en Francia y la puesta en cuestión de los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa. Pero tanto o más desazón le produce si cabe la involución que se vive en el mundo árabe. Para este libanés afincado desde hace 40 años en París, Occidente vive en una permanente impostura. A la aparente libertad se opone un obsesivo empeño por cerrar fronteras y anteponer todo a la seguridad. Maalouf, que ganó el Premio Príncipe de Asturias de las letras, lamenta la regresión que supone el integrismo islamista y echa la culpa de ellos a la ausencia en los países musulmanes de un Montesquieu o un Voltaire. “En el mundo árabe ha faltado un Siglo de las Luces, una nueva forma de entender y relacionarse con los textos sagrados”, dice. El novelista y miembro de la Academia Francesa presentó ‘Un sillón que mira al Sena’ (Alianza Editorial), un homenaje a los dieciocho predecesores que ocuparon su puesto en esa institución, entre los que se encuentran Claude Bernard, Ernest Renan, Henry de Montherlant y Claude Lévi-Strauss, entre otros. Repasando la vida de quienes se sentaron en el sillón 29, el intelectual hace un recorrido de cuatro siglos por los cambios culturales, sociales, científicos y políticos que han presidido el devenir de Francia.

Como Stefan Zweig, el escritor añora un mundo que ya no es el suyo. En 1976 huyó de la guerra civil que devastaba Líbano y se embarcó rumbo a Chipre. Cuando puso pie en tierra, lo primero que hizo fue visitar la Embajada francesa en Nicosia para que el jefe de la diplomacia le redactara una carta de recomendación con el fin de que París le diera refugio. Ese simple documento escrito a mano bastó para que Francia le acogiese. “Contado hoy, cuando hay que hacer verdadera contorsiones para cruzar las fronteras europeas, parece que es cosa de otra planeta”.

El autor de ‘León el Africano’, una novela sobre el granadino Hasan ben Muhamad al Wazzan, que tuvo que escapar de la ciudad para no caer en las garras de la Inquisición, es un firme partidario del mestizaje cultural. Está convencido, sin embargo, de que Occidente está dado pasos atrás. “Estamos entrando en un periodo inquietante. Las sociedades europeas están preocupadas por su propia seguridad. En Francia y en Austria, se refleja esa inquietud ante lo que se ve como una invasión de extranjeros. La democracia, la libertad y el humanismo están amenazados”.

La excepción y la norma

No siempre fue así. A mediados de los 70 Francia y, por extensión, Europa eran hospitalarias con peticionarios de asilo y los inmigrantes. Pero el discurso xenófobo campa a sus anchas de unos años acá. “Se está convirtiendo en norma lo que antes era una excepción”.

El escritor fue el primer libanés que ingresó en la Academia Francesa. Maalouf cree que la historia de la institución corre pareja a la de Francia. El caso Dreyfus, el auge del nacionalismo y la política colonial son acontecimiento que tuvieron consecuencias en esa entidad donde se sentaron pensadores de fuste. Allí estuvieron Claude Bernard, que tuvo un papel determinante al teorizar sobre las relaciones entre la ciencia y la fe; o Ernest Renan, un visionario sobre las nociones de nación y religión. “Renan, que fue tachado de por la Iglesia de “hereje europeo”, desempeñó un papel decisivo para forjar lo que es la identidad de las naciones”. Para Renan la lengua, la religión y la raza eran elementos secundarios a la hora de construir el sentimiento de pertenencia.

Por Antonio Paniagua
Con información de El Norte de Castilla

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Jean Lartéguy y Yasmina Khadra – Antagónicos literatos combatientes

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Los momentos más grandes de nuestra vida son aquellos en que por fin tenemos el valor de declarar que el mal que llevamos en nosotros es lo mejor de nosotros mismos.

Nietzsche

A través de la lectura de Yasmina Khadra, he recordado otra crónica de Argel desde la óptica contraria, la de Jean Lartéguy. Son veredas opuestas de la misma realidad, la una independentista, la otra colonialista, y en verdad me pregunto si el pueblo argelino ha salido favorecido con alguna de ellas.

El mismo Yasmina Khadra, (que ha luchado en el bando de los independentistas), nos cuenta en  «El otoño de las quimeras» que los campos siempre estaban sembrados en el período colonial, (a pesar de que el pueblo pasaba necesidades y los sembrados eran ajenos), y que posteriormente, (con el advenimiento de la «revolución»), llegó otro tipo de corrupción, y los traidores de siempre comenzaron a manejar los hilos de la economía, los destinos del país y el hambre del pueblo fue de mal en peor.

¿Cómo no vibrar con el intelectual capitán Philippe Esclavier, el imperturbable capitán Julien Boisfeuras, el duro coronel Pierre Raspeguy, el aristócrata capitán Jacques De Glatigny cuando, defendiendo los que creen son los «valores franceses» llegan a poner orden en los levantamientos de Argel que, posteriormente, devienen en revolución libertadora del yugo francés para constituírse en yugo de su pueblo.

Lartéguy nos plantea, en la figura del oficial argelino Mahmudi al luchador por la independencia de  su país, a aquél que ha luchado por la fusión e integración de la colonia con la metrópoli francesa, con aquella Francia por la que él ha combatido, ha caído prisionero y ha sobrevivido. A cambio de ello, su gente ha sufrido el oprobio, la humillación, segregación, racismo y la opresión de la corrupta administración colonial, por tanto, y en oposición a la misma, optaron por una revolución de «carácter contrario», la ligada al comunismo de extracción soviética. Mahmudi es un romántico, y el romanticismo ya no tiene cabida en las guerras revolucionarias.

La trilogía de Jean Lartéguy, (Los Centuriones, Los Pretorianos y Los Mercenarios), nos narra los sucesos hasta los «Acuerdos de Evián» de 1962 y el reconocimiento de la Independencia de Argel. Antes de escritor, combatiente y Caballero de la Legión de Honor de Francia.

La cuestión es que, cuando leemos a Yasmina Khadra, combatiente también, pero en las antípodas políticas de Jean Lartéguy, nos encontramos con que las condiciones de vida para el ciudadano común dieron un vuelco de 360º, fue un cambio netamente gatopardista, hicieron realidad aquello de «cambiemos todo para que nada cambie». y simplemente el opresor pasó de ser un extranjero a ser un coterráneo.

No se puede reprochar a los combatientes que todo lo han dado por servir a su patria, cuyos gobiernos, por lo general, son los que terminan traicionándolos. Ambos autores coinciden en ésto, de hecho, Jean Lartéguy comienza “Los Centuriones” con esta cita, dejando en claro que la traición es tan vieja como el género humano:

Nos habían dicho, al abandonar la tierra madre, que partíamos para defender los derechos sagrados de tantos ciudadanos allá lejos asentados, de tantos años de presencia y de tantos beneficios aportados a pueblos que necesitan nuestra ayuda y nuestra civilización.

Hemos podido comprobar que todo era verdad, y porque lo era no vacilamos en derramar el tributo de nuestra sangre, en sacrificar nuestra juventud y nuestras esperanzas. No nos quejamos, pero, mientras aquí estamos animados por este estado de espíritu, me dicen que en Roma se suceden conjuras y maquinaciones, que florece la traición y que muchos, cansados y conturbados, prestan complacientes oídos a las más bajas tentaciones de abandono, vilipendiando así nuestra acción.

No puedo creer que todo esto sea verdad, y, sin embargo, las guerras recientes han demostrado hasta qué punto puede ser perniciosa tal situación y hasta dónde puede conducir.

Te lo ruego, tranquilízame lo más rápidamente posible y dime que nuestros conciudadanos nos comprenden, nos sostienen y nos protegen como nosotros protegemos la grandeza del Imperio.

Si ha de ser de otro modo, si tenemos que dejar vanamente nuestros huesos calcinados por las sendas del desierto, entonces, ¡cuidado con la ira de las Legiones!

                                  MARCUS FLAVINIUS

Centurión de la 2* Cohorte de la Legión
Augusta, a su primo Tertullus, de Roma.

A estos valerosos combatientes los ha ganado la desazón, y así lo hacen saber a través de sus personajes, (¿reales o ficticios?, ¡qué más da!), que en definitiva, al salir de su pluma, son su propia voz.

Declaraciones como la del capitán Esclavier , en “Los Pretorianos”:

Mi tío se equivocó, señor Donadieu; no es por cansancio por lo que he dejado el Ejército, sino porque este Ejército no podía llegar a ser el que habíamos soñado entre unos cuantos en un campo de prisioneros de Indochina. Hemos llegado muy lejos, hemos pasado incluso el Rubicán, como hubiera dicho el tío Paul. Sólo que, mire usted: el hombre a quien pusimos en el poder no es de los nuestros. Es de otro ejército y de otra historia. Uno de mis amigos, Boisfeuras, ha caído en el combate, otros se han resignado y hasta se han entendido con el poder, los más locos se han comprometido en complots sin esperanza. Yo he preferido marcharme”.

Porque, a diferencia de los magnates del imperialismo, ellos habían comprendido que hacer la gue­rra y conquistar tierra no era suficiente. Para cons­truir un reino, importaba ante todo tener al pueblo de su parte”. Lección que aún no han comprendido los saqueadores Libia y del Oriente Medio, que aún siguen derramando sangre inocente y generando odio en aquellos a los que pretenden llevar su modo de vida “occidental y cristiano”.

Porque en definitiva, así se trate del “amor” o  la política, las palabras del médico Día, (de la trilogía de Lartéguy), aplican perfectamente:

“El amor tiene un olor, el del sudor de la pareja y su deleite. Está hecho de esa lucha del hombre y la mujer, incesante, cruel, porque cada uno quiere imponer al otro su sueño y destruir el que no es el suyo».

Por eso mismo, en Argelia, el ejército francés, para ganar y para convencer, había llegado a emplear los mismos métodos de tortura que los inquisidores y los comisarios. Pero a causa de sus escrúpulos, no había erigido esta tortura en sistema, y tampoco había mostrado la discreción que debe rodear a este género de prácticas y que al mismo tiempo les confiere un horror casi sagrado.

Lartéguy, en boca del capitán Jacques de Glatigny nos cuenta:

“Quise a una chica jellouze y la obligué a entregar a sus amigos. Me repugna que por causa mía traicionara a sus camaradas para nada. «Cuando voy a Argel, siempre me acerco a ver a Aicha. Ya no la toco: ella me habla de su país,-pues ha seguido siendo nacionalista. Con ella fui a hacer una visita a su hermano, el capitán Mahmudi, que ha sido trasladado desde París. Continúa recluido en la fortaleza de Fort-l’Empereur.

«A veces doy la razón a Aicha y a su hermano. Me digo que es imposible conservar un país contra la voluntad de quienes lo habitan. Ya no soy entonces más que el defensor de un caduco orden colonial. Otras veces, cuando estoy entre los colonos junto a quienes combatí en Italia, les doy la razón por haber des­brozado esta tierra y encuentro inadmisible que se les abandone. Han pagado el doble precio del sudor y de la sangre.

«En otras ocasiones, también sueño con un entendimiento entre las dos comunidades. Aicha me dijo un día: «La única paz po­sible será la de los combatientes. Si se me pidiera que hiciese un cuartel para unir a los hombres del maquis, exhibiría un paracaidista y un jellouze, cada uno con la mano del otro, pero conservando sus metralletas, y como divisa «Juntos haremos la Argelia nueva». Desde luego, habría que empezar por fusilar a algunos colonos gordos y a unos cuantos bachagas bien cebados.

Y así Lartéguy nos describe la guerra, su guerra, su particular visión de la realidad, (su realidad), desde un punto de vista más marcial. Sin embargo Khadra lo hace más desde el llano en la Trilogía de Argel, tanto en la sencilla y sapiente filosofía pueblerina del comisario/escritor Brahim Llob , como en la fascinante galería de personajes que lo circundan.

En la adolescencia, la lectura de la trilogía de Jean Lartéguy mostróme el universo particular de los paracaidistas franceses, de sus códigos de honor, espíritu de cuerpo, de esa Stirps Virilis, (Lema de la gloriosa Agrupación de Comandos Anfibios (APCA), la Fuerza de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina Argentina, de destacada actuación en la Guerra de Malvinas en 1982). Una trilogía que comienza en Corea, sigue por Indochina y termina en Argel. La historia de siempre, de gobiernos que exigen a sus grupos de élite el máximo sacrificio para luego, abandonarlos a las manos de Dios y las garras de una justicia vengativa y desmemoriada que olvida que sus sueños fueron velados por esos mismos hombres que hoy condena.

Más que gracia, genera bronca ver al pueblo francés declamar por los derechos humanos, rasgarse las vestiduras por la historia reciente del Tercer Mundo, las redes exhibiendo pancartas con el “Je suis”, sin el menor asomo de autocrítica, ni del gobierno, ni del pueblo. La ocupación francesa de Argel ha hecho escuela en el Tercer Mundo, las prácticas de tortura se han exportado en los setentas, han viajado para enseñarlas. Y no hace falta ser agricultor para saber que, “si siembras vientos… recogerás tempestades”. En aquellos años, USA y Francia se repartían la enseñanza, unos apadrinaban una fuerza y otros otra. Fue famoso en aquellos años cierto librito de métodos para “recabar información” recopilado por la CIA que competía en “efectividad” con la experiencia argelina de Francia. No debemos olvidar tampoco que, ambas naciones venían de guerras en el sudeste asiático, en las cuales, su bagaje de métodos “disuasivos” se había incrementado enormemente al incorporar los brutales empleados por el enemigo.

¿Qué les acontece a los gobiernos, los imperios, las revoluciones, que terminan traicionando a los hombres que les ayudaron a ascender y mantenerse en el poder? ¿Qué los lleva a abandonar a aquellos que confiaron ciegamente en ellos? ¿Qué ocurre con las promesas dadas al pueblo que puso su cuerpo, sus sueños e ideales en sus manos que, al final de cuentas, volverán a estar vacías? ¿Qué valor tienen las revoluciones que forjan millonarios mandatarios de pueblos hambreados y empobrecidos? ¿Con qué derecho se arrogan la potestad de matar el sueño de los justos, el futuro de los niños, el bienestar de los ancianos?

Quizás sea como nos dice Khadra en boca del viejo Da Achur:

«Es un proceso biológico. El mundo está padeciendo el metabolismo de su senilidad. Entramos en una era extática, el milenio de los gurús. Las civilizaciones van a ser barridas a lo bestia y vamos a volver a los principios. Las fronteras se van a hacer añicos, igual que las razas y los valores fundamentales. Ya no habrá patrias, ni himnos nacionales, sino cofradías y encantamientos. Las sectas tentaculares gangrenarán la tierra, que estará infectada de fakires y de profetas colgados, y hasta los rellanos de las casas se convertirán en tierra de nadie. Se acabaron sus majestades, se acabaron sus señorías, se acabaron los escrutinios y las leyes electorales: la gente elegirá, entre aprendices de morabitos, a sus propias divinidades y practicarán rituales estúpidos y exaltaciones suicidas. El integrismo ya ha convertido la fe en un culto a la charlatanería. Las religiones del mundo no podrán resistir mucho tiempo al vértigo de las demonizaciones. Las iglesias serán sustituídas por templos heréticos. Las mezquitas ya no se atreverán a alzar sus minaretes frente al palco de los mutantes… El tercer milenio será fundamentalmente místico, Llob. El Apocalipsis será percibido como el orgasmo de los encantamientos…»

Si Lartéguy representa al brazo ejecutor del colonialismo francés, Khadra es la otra cara de la moneda, es el representante de la resistencia argelina que puso fin al mandato francés a costa de su propia sangre. Es el mismo que nos cuenta como se degradó la revolución. Que nos cuenta como la revolución perpetrada por muchos fue para beneficio de unos pocos. (Como fue en el pasado y seguramente repetirá el futuro). Las revoluciones las pergeñan los del medio, cuyo fin es llegar arriba, valiéndose de los de abajo. En la revolución francesa, la burguesía azuzó al pueblo para derrocar a la aristocracia y quedarse con sus negocios. En Libia ocurrió lo mismo, en busca del petróleo. En definitiva, el fin siempre es el mismo, (así lo hagan por “derechas” o por “izquierdas”), enriquecerse, obtener y ostentar mayor poder y dominación.

Hoy, (como en las décadas anteriores en Latinoamérica y el Tercer Mundo), vemos a líderes enriquecidos, (millonariamente enriquecidos), dirigiendo masas juveniles fanatizadas, (que en el caso del yihadismo occidental y pro-sionista de Daesh), esperan acceder a un paraíso al que jamás van a acceder. Es hora de que la juventud deje de ser rebaño de estos depredadores y entienda que, (como dice el teniente Lino): “la manera más razonable de servir a una causa no consiste en morir por ella, sino en sobrevivirle”.

Como bien dice Yasmina Khadra: “Una vez arriba, ya nada hay que envidiar a los dioses. Al carácter más horrible se le califica de singular, y los antecedentes infamantes se presentan como hazañas bélicas. Cuando se tiene el dinero en una mano y el poder en la otra, el cielo importa un bledo”.

Justamente por ello, elijo cerrar con las palabras del comisario Brahim Llob:

“La auténtica carrera de un hombre, Lino, es su familia. Tiene éxito en la vida quien tiene éxito en su casa. La única ambición justa y positiva es la de sentirse orgulloso en el propio hogar. Lo demás, todo lo demás, (promoción, consagración, vanagloria), no es sino pura fachada, huída hacia adelante, engañifa… “

Por Moro
Para Páginas Árabes

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Tres muertos y diez mujeres en burkini

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Diez señoras que usaban burkini han sido sancionadas.

Durante el mes de julio y agosto de este año, más de un millón de mujeres musulmanas se han bañado en las costa de Francia, pero sus cuerpos, puestos al sol, por muy hermosos que pudieran ser, no han merecido la atención de los grandes medios de masas y de los legisladores. Las protagonistas han sido una decena de mujeres que usan para ir a la playa el burkini. Estas mujeres han sido multadas por no vestir adecuadamente y se ha decretado una legislación que va en contra de su libertad religiosa. Cannes, Villeneuve-Loubet y Sisco han prohibido el acceso a sus playas a todas las mujeres con ‘burkini’, bajo la amenaza de una multa de 38 euros. Se ha vulnerado la declaración Universal de Derechos Humanos que dice literalmente:

Artículo 18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Ante la presencia de estas mujeres, con su cuerpo tapado por los burkinis, algunos legisladores franceses han enloquecido, y en su demente razonamiento les han impedido ir vestidas de esa forma. No han hecho lo mismo con los punkies, los snobs, los heavies o los pijos. El blanco de su histeria han sido una decena de mujeres vestidas con burkinis para ir a la playa. No se ha obligado a los skin-head a dejarse crecer el pelo, y a dejar de ir con botas pero sí se ha prohibido a estas mujeres ir tapadas a la playa con burkinis.

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No crean que esta prohibición de llevar burkini a la playa se ha establecido porque algunos legisladores franceses, en su delirio machista, necesiten ver carne fresca femenina, sino porque quieren combatir el terrorismo, y preservan el estado laico francés, frente a una decena de mujeres, cuya presencia, según la mente febril de estos legisladores, hace tambalearse todos los principios identitarios de Francia. El Primer Ministro Francés, en un nuevo acto de islamofobia ha declarado que el ‘burkini’ «no es compatible con los valores de Francia y de la República» y ha añadido que «Entiende que los ayuntamientos, en un momento de tensión, tengan el reflejo de buscar soluciones, de evitar problemas de orden público». Si se prohíbe el burkini ¿por qué no se prohíben los McDonald’s o las pizzerías, que no forman parte de la identidad cultural francesa? y, si una mujer no es libre para taparse el cuerpo como la de la gana, ¿dónde están los principios de la libertad consagrada por la revolución francesa?.

Se está manipulando la laicidad para generar un problema artificialmente donde antes no existía.  Se está enfrentado a los musulmanes con el resto de la población de manera artificial y se está imponiendo un canon de mujer que no deja de ser la expresión del machismo y el neocolonialismo, que una vez más «quiere civilizar a los musulmanes y en concreto a sus mujeres diciéndoles cómo tienen que vestir». El neocolonialismo es heredero del colonialismo decimonónico, que cometió un sinfín de masacres por todo el mundo, y cuyos valores morales y éticos fueron puestos de manifiesto por el genocidio y el exterminio de pueblos enteros en África y Asia, durante el siglo XIX y hasta mediados del siglo XX.

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Una decena de mujeres con Burkini tampoco representan ningún problema de seguridad, ya que en sus ropas no se puede esconder una bomba, algo que si se puede hacer en una cesta o en una mochila que se lleva a la playa.

Se está creando una psicosis colectiva en la población Francesa, (y Europea, en general), a costa del islam, estigmatizando a los musulmanes constantemente y señalándolos como presuntos o potenciales terroristas, para justificar una política de intervención en Oriente Medio que, básicamente, consiste en gastar dinero en armamento y saquear a los pueblos de todas sus riquezas.

Se podría hablar de un neocolonialismo de tercera generación, donde los pueblos no son invadidos físicamente por potencias occidentales, sino que éstas utilizan como instrumento de dominio y saqueo a grupos terroristas, que arman y entrenan. Estos grupos terroristas son financiados en su mayor parte por países del Golfo Pérsico y adoctrinados en el llamado salafismo wahabí, a lo que se añade un componente ideológico claramente fascista, y que se demuestra por el uso (y el culto) a la violencia extrema. No existe por tanto un islamo-fascismo o una versión fascista del islam, sino una manipulación del islam, donde se unen componentes fascistas y salafistas, para lavar el cerebro de delincuentes salidos de la cárcel, de fanáticos y de mercenarios, que encuentran en esta ideología criminal, un modus operandi para sus despreciables vidas.

Esta psicosis colectiva de miedo al musulmán está siendo alimentada por los grandes medios de comunicación, que actúan como voceros de sus amos, difundiendo, manipulando y exagerando continuamente noticias que unas veces son falsas y otras carecen de la relevancia que se les da.

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Si atendemos a la tipología de los terroristas de los últimos atentados, podemos ver que el asesino de Niza recibió 100.000 euros que hizo llegar a su familia, que el asesino del hacha en Alemania era un enfermo mental y que los asesinos del sacerdote francés eran dos ignorantes embrutecidos y adoctrinados. Es decir, mercenarios, enfermos mentales y fanáticos, al servicio del nuevo colonialismo occidental, que está desintegrando y balcanizando países enteros, (como Libia, Siria, Somalia o Afganistán), para extraer sus riquezas en el mercado negro, mientras miles de personas son asesinadas, con la completa indiferencia de los medios de comunicación occidentales, donde los atentados terroristas de Bagdad, Pakistán o Siria, apenas son algo más que una nota a pie de página. Neocolonialismo de tercera generación.

Ante tales circunstancias no deberíamos sorprendernos de que en Twitter se emitan diariamente una media de casi 7.000 mensajes  islamófobos en el mes de julio o de que el 15 de julio del 2016, se registraran 21.190 mensajes islamófobos después del atentado terrorista ocurrido en Niza (Francia), cuando un camión arrolló a una multitud, matando a 85 personas, de las cuales 31 eran musulmanas, para información de los islamófobos que se dedican a atacar el islam desde internet.

Khalid Jabara fue asesinado a tiros por su vecino Stanley Vernon Majors, quien se dirigía a él y a su familia de manera habitual como «sucios árabes o inmundos libanenes». Este crimen, apenas si ha tenido repercusión en la prensa occidental. Diez señoras en burkini eran una noticia más interesante que el asesinato de un árabe a manos de su vecino, presuntamente islamófobo.

El Maulama Akonjee, que ejercía de imám en una Mezquita de Queens, y su ayudante Thara Uddin, murieron asesinados, cuando salían de la mezquita Al Furqan Jame Masjid, por un extraño desconocido no identificado en lo que parece ser un delito de odio, pero este crimen tampoco ha tenido en los grandes medios de masas la misma atención que la prohibición de los burkinis. Las asociaciones musulmanas estadounidenses, relacionaron estos hechos con el lenguaje de odio islamófobo de Donald Trump y sus constantes ataques verbales contra el islam, pero nadie ha sancionado a Donald Trump, sin embargo diez señoras que usaban burkini sí han sido sancionadas.

La islamofobia es una cáncer que habita en muchos medios de comunicación y que está calando en la sociedad enfermándola hasta el extremo de ir destruyendo la libertad religiosa y los derechos civiles.

Por Ángel Álvarez Hernández
Con información de: Webislam

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Fatima,madre en tierra extraña

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Fatima, de Philippe Faucon

“Un día mi corazón suspira y al siguiente siente rabia”

Fatima tiene 44 años, es argelina, y vive sola con sus hijas: Nesrine, la mayor, tiene 18 años, es una chica aplicada, obediente y estudiante, y acaba de empezar primero de medicina, Souad, la pequeña, tiene 15 años, es de carácter rebelde e irascible, no estudia, protesta, y además, insulta a su madre. Fatima trabaja de sol a sol como limpiadora de hogar para poder sacar adelante a su familia y ayudar a sus hijas. El cineasta Philippe Faucon (1958, Oujda, Marruecos) lleva más de un cuarto de siglo realizando un cine naturalista, de índole social, en el que explora y reflexiona sobre los problemas de los inmigrantes en Francia, en su mayoría. Ahora, basándose en los poemas, fragmentos y pensamientos de Fatima Elayoubi recogidos en los libros Prière à la lune y enfin je peux marcher toute seule, se ha detenido en un relato sobre mujeres, sobre tres mujeres árabes que viven en Francia, tres generaciones diferentes, la madre, la que emigró buscando una vida mejor, y las dos hijas, ya nacidas en Francia, con otras inquietudes y necesidades.

Tres formas de vida que conviven, se mezclan, dialogan y discuten, en un contexto social de grandes dificultades, en el que el trabajo es precario, y las escasas oportunidades demandan un gran sacrificio y esfuerzo. Faucon instala su cámara en ese microcosmos de relaciones familiares, en el que conviven el árabe y el francés, el idioma que dificulta las relaciones entre madre e hijas, en los diferentes puntos de vista de cómo afrontar la dura realidad cotidiana, y todos los conflictos que van surgiendo en un ambiente difícil de llevar. Las barreras idiomáticas, las costumbres árabes que chocan contra el estilo de vida y costumbres del país en el que viven, y la compleja situación que genera entre una madre que trabaja hasta la extenuación en un empleo y la hija pequeña que denigra y no acepta esa condición. Una película breve (apenas su metraje alcanza los 79 minutos) contenida, de tono naturalista, en la que Faucon captura de manera sensible y delicada las relaciones, las pequeñas alegrías y los sinsabores que se van generando entre madre e hijas. Las luchas diarias para ser esa persona que quieres ser, y sobre todo, la tenacidad, la valentía y el sacrificio que hace una madre por el bienestar de sus hijas.

El cineasta francés huye de cualquier sentimentalismo y convencionalismo dramático, su película nace de la necesidad de contar una realidad que viven y sufren miles de personas adultas de origen humilde cuando llegan al país europeo, para alcanzar una vida mejor que la que dejan, aprender otro idioma, las envidias y críticas de los paisanos que no aceptan otro tipo de existencias, y las terribles dificultades para acceder a un mercado laboral deshumanizado y fascista que sólo obedece a los números. El trío protagonista compuesto por Soria Zéroual, actriz no profesional que encarna a esta heroína de corazón noble y carisma de león, Zita Hanrot (que se llevó el revelación en los premios César de la Academia Francesa) actriz en ciernes, que compone un personaje valiente, sacrificado y noble, y la benjamina, Kenza-Noah Aïche, la intransigente y díscola que pasa de estudiar, y sólo disfruta en la calle con sus amigos. Un grupo humano de inusitada capacidad para la interpretación que revela el contenido esencial y sensible que destila la película, una narración sencilla y honesta que muestra una realidad cotidiana, a partir de una mirada sensible y cercana en el que se acerca a los conflictos de forma transparente y humana.

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Francia prohíbe lecciones de árabe y turco

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El alcalde de Migennes en Francia prohibió las lecciones de turco y árabe por «la amenaza de seguridad y terrorismo».

El alcalde de Migennes en Francia, François Boucher, conocido por sus opiniones racistas y anti-islámicas, prohibió las lecciones de turco y árabe por «la amenaza del terrorismo».

El vicepresidente de la Fundación de Cultura Turca de Migennes, Faruk Bıyık, informó que Boucher, de los Republicanos, decidió prohibir las lecciones de turco y árabe ofrecidas en el marco del programa de Enseñanza de Lengua y Cultura de Origen (ELCO) por «la amenaza de seguridad y terrorismo».

Informó que 90 estudiantes recibían estas lecciones y afirmó que la Academia Francesa y la Gobernación regional de Migennes no tienen al tanto de esta decisión del alcalde.

Resaltó que lucharán hasta el final para la reanudación de las lecciones y tachó de «ilegal y arbitraria» la citada decisión.

Se apunta que Boucher comentó que «no se sabe de dónde vienen ni tampoco saben francés los profesores que imparten lecciones de turco y árabe», pero que no ha conocido a ninguno de estos profesores.

Se informa que el profesor de turco da la misma lección en 4 ciudades aparte de Migennes, pero que no vive ningún problema en sus escuelas.

El programa de Enseñanza de Lengua y Cultura de Origen (ELCO) dirigido a los niños de las familias que trabajan en Francia está válido desde 1977 en el marco de acuerdos bilaterales suscritos entre Argelia, Italia, Marruecos, Serbia, Portugal, Túnez y Turquía.

Con información de TRT

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Los cuadernos de Esther, cómic cuenta vida de los niños

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Esther es la protagonista del cómic que el autor y realizador francés Riad Sattouf acaba de publicar. Un niña despierta, que describe su cotidiano con una naturalidad hilarante. Esther es algo así como si nuestra querida Mafalda fuera de carne y hueso, y que Quino se hubiera dedicado a plasmar en viñetas todo lo que la chica le contaba.

Eso fue lo que hizo precisamente Sattouf, como lo contaba a nuestra compañera de RFI, Sophie Torlotin: «Sí, Esther existe realmente. Va a cumplir 11 años y es la amiga de una pareja de amigos a la que volví a ver cuando estaba trabajando en mi libro ‘El árabe del futuro’, donde contaba mi propia infancia. Esta niña, que había crecido mucho desde la última vez que la vi, se puso a contarme su historia, cómo ella ve el mundo, sus amigos, su escuela, las cosas que le interesan, como ve su futuro. Inmediatamente quise poner en perspectiva lo que ella me contaba con mis propios recuerdos de infancia. Si en ‘El árabe del futuro’ yo contaba mi propia infancia en Medio Oriente, tenía ganas de contar la infancia en Francia en 2016».

Y eso es lo que hace Sattouf en su nueva publicación, hablar con la voz de una pequeña que vive actualmente en Francia, con todo lo que eso implica. Es decir, su cómic no evita hablar de racismo, de homosexualidad o de pobreza; todo con la inocencia y sinceridad de alguien que no cuenta aún con todos los filtros sociales.


Pero Esther habla sobre todo de lo que le pasa a diario, en la escuela, de cómo los niños ven a los adultos con quienes les toca convivir, cómo se dejan atrapar por las modas o el miedo que sienten al futuro.

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Y Sattouf explica por qué: «Más que la mirada del cotidiano de la gente, creo que lo que más me gusta es el punto de vista que tienen del mundo los niños. De repente hay cosas que se vuelven absurdas y es un punto de vista que me agrada muchísimo y que corresponde a la realidad, porque la verdadera Esther, cuando trata de explicarme cosas que no entiende realmente, cosas del mundo de los adultos, tiene una manera algo inesperada de contarlas y las cosas se vuelven absurdas y es muy divertido».

A Esther le gusta hacer garabatos, aunque no lo hace seguido. Lo encuentra demasiado vulgar, es cosa de niños. Le gusta también jugar en el colegio a la familia, juego en el que a ella siempre le toca hacer de adolescente y cuando habla de temas complejos, por ejemplo de homosexualidad, no tiene miedo a decir su verdad. O sea, que le parecería horrible tener dos papás, pero dice no entender cómo, cuándo y por qué los adultos comenzaron a ver mal el ser gay.

Y a la pregunta de si las cosas han cambiado mucho entre su pequeña escuela de Siria y el colegio privado de Esther, Sattouf responde: «Es algo que me sorprendió. Hay muchos puntos en común entre lo que yo viví y lo que me cuenta Esther. El principal punto en común es que los niños y las niñas no se hablan entre ellos. Es divertido, parece ser que hay convenciones que se imponen unos a otros y siempre hay niños que no entran en ellas y son excluidos. Esther me contó la historia de un pequeño que se llama Michel, que detesta el fútbol y que está enamorada de una niña, a la que le confesó amar. Pero las niñas atacaban a Michel todo el tiempo, siempre está triste porque no calzaba en las convenciones. Me gusta mirar y contar esas cosas».

Precisamente eso es lo que hace a Esther universal. Porque sus historias, salvo detalles como nombres de músicos, calles, y por supuesto el idioma, podrían pasar tanto en la India como en Perú.


Sattouf dice que esa es una de las razones por las que seguirá escribiendo la vida de Esther. Porque pretende publicar varios tomos de su cómic…claro que todo depende de la voluntad de Esther de querer seguir contándole sus secretos.

Por Paula Estañol
Con información de rfi

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