Archivo de la categoría: Religión

El Corán como un libro perfecto

El Corán contiene y explica el objetivo perfecto del género humano de la mejor manera posible, ya que esta meta humana ha sido proyectada en él de manera realista. Incluye una perfecta visión del mundo y adopta principios morales y leyes prácticas adecuadas a esta idea del mundo. El Corán describe este objetivo de una manera perfecta. Dice Dios, exaltado sea:

“Guía (el Corán) hacia la Verdad y a un sendero recto”. (46:30)

Y en otro lugar, luego de mencionar al Pentateuco (Torah), y el Evangelio (anteriores revelaciones), dice:

“…y Te hemos revelado el Libro (Corán) con la Verdad, como confirmación de lo que tenéis (de anteriores revelaciones), de la Escritura y como guardián (y protector), de ella (la revelación)”. (5:48)

Y en el contenido del Corán, acerca de la misma verdad de la religión de los Profetas del pasado, dice :

“Os ha prescripto (en leyes y regulaciones) en materia de dîn (religión y modo de vida), lo que ya había ordenado a Noé , y lo que te hemos revelado a tí (Muhammad), y lo que  ordenamos a Abraham, Moisés y Jesús” . (42:13)



Y de una manera más amplia afirma:

“Y te revelamos (Muhammad), el Libro (Corán), como una clara explicación de todo”. (16:89)

La conclusión de los versículos citados es que el Corán contiene – reúne en sí – la verdad de los significados de todos los Libros revelados y algo más. Describe, de una forma perfecta, todo lo que la humanidad necesita en su marcha hacia la felicidad y completitud en los ámbitos tanto de la creencia como de la acción.

Por  ‘Al.lamah Tabataba’i

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Las parábolas del maestro Sufí

Un maestro Sufí tenia la costumbre de contar una parábola al terminar cada lección, pero los alumnos no siempre entendían el mensaje de la misma.

-Maestro_ le dijo en tono desafiante uno de sus estudiantes un día-, siempre nos haces un cuento pero nunca nos explicas su significado más profundo.

-Pido perdón por haber realizado esas acciones- se disculpó el maestro-, permíteme que para reparar mi error, te brinde mi rico durazno.

-Gracias maestro.

-Si embargo, quisiera agradecerte como mereces. ¿Me permites pelarte el durazno?

-Si, muchas gracias- se sorprendió el alumno, halagado por el gentil ofrecimiento del maestro.

-¿Te gustaría que, ya que tengo el cuchillo en la mano, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?



-Me encantaría, pero no quisiera abusar de su generosidad, maestro.

-No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte en todo lo que buenamente pueda. Permíteme que también te lo mastique antes de dártelo.

-¡No maestro, no me gustaría que hiciera eso!-se quejó sorprendido y contrariado el discípulo.

El maestro hizo una pausa, sonrió y le dijo:

-Si yo les explicara el sentido de cada uno de los cuentos a mis alumnos, sería como darles a comer fruta masticada.

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Desde antiguo, muchas religiones se han expresado quemando libros

Incendio de la Biblioteca de Alejandría

Valentino Gentile (1520-1566), era natural de Nápoles y vivió en Ginebra. Seguidor de Socino, escribió un discurso sosteniendo que la doctrina trinitaria de Calvino postulaba un cuarto miembro de la Trinidad. Fue encarcelado durante nueve años. No obstante, a través de la tortura se retractó, pero no sirvió de nada y fue decapitado en Berna. Su obra fue quemada.

Akenatón hizo desaparecer cientos de textos para consolidar el culto de Atón.

Durante el saqueo de Constantinopla en 1453 se quemaron miles de manuscritos contrarios a la fe de Muhammad.

En el incendio de la Biblioteca de Alejandría se destruyeron más de setecientos mil manuscritos.

En cincuenta y seis túneles de las montañas Chistan, en la comunidad de Quetta, en Pakistán, un grupo de sirvientes se desvive hoy por custodiar un cementerio con setenta mil bolsas que resguardan ejemplares dañados del Corán. Estos depósitos son llamados «Jabal-E-Noor-Ul-Quran».



En abril de 2003 se saqueó el Museo Arqueológico de Bagdad, más de catorce mil artefactos menores fueron robados, también ardió el Archivo Nacional, con más de diez millones de registros del período otomano y republicano, y se quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional; esto se repitió en las bibliotecas de Awqaf, de la Universidad de Bagdad y en decenas de bibliotecas universitarias de Irak.

En Basora, el museo de historia natural fue incendiado, así como la Biblioteca Pública Central, la Biblioteca de la Universidad y la Biblioteca Islámica. En Mosul, la Biblioteca del Museo fue visitada por expertos en manuscritos, quienes seleccionaron ciertos textos y se los llevaron. El museo de Tikrit fue saqueado sin contemplaciones por bandas organizadas. Todas las piezas robadas, así como las de Hatra, Isin, Kulal Jabr, Nínive, Larsa, Tell el-Dihab, Tell el-Jebeit, Tell el-Zabul, Tell Jokha, Ur, Tell Naml y Umm el-Aqarib fueron transportadas a Damasco y Kuwait y se vendieron a coleccionistas  privados de Roma, Berlín, Nueva York y Londres, donde se pagaron cantidades astronómicas. Lo verdaderamente triste es que dentro de un tiempo veremos muchas de esas piezas en museos oficiales, tras ser compradas por los gobiernos correspondientes a precios espectaculares.

Se cuentan por cientos de miles los libros destruidos o perdidos desde la más remota antigüedad; los verdaderos orígenes del conocimiento se han perdido.

Por S. Río

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No te aferres a nadie más que Allâh, (Enaltecido y exaltado sea)

No te aferres a nadie más que Allâh (Enaltecido y exaltado sea)

Allâh (Enaltecido y exaltado sea), es Quien da la vida y la muerte, y sólo Él provee a toda la creación, ¿por qué habríamos de temerle a las personas o alteramos por sus acciones?. Creo que en nuestra sociedad gran parte de la angustia y la ansiedad es provocada por nuestro apego a las personas, nuestras ansias de complacerlas, de obtener sus favores, de luchar para adular a los importantes y de sentirnos heridos cuando nos menosprecian. Todo eso indica una debilidad en nuestra creencia en Allâh (Enaltecido y exaltado sea).



Dijo un poeta árabe:

“Ojalá que te complazcas cuando la vida sea amarga, y ojalá te complazcas cuando las personas se enfurezcan. Si tu amor por Allâh es verdadero, todo lo demás es insignificante, y todo lo que hay encima del polvo es polvo”.

Por Aaidh ibn Abdullah al-Qarni

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Relación de la música y los yinn en la Arabia pre-islámica

En la Arabia pre-islámica se invocaba a los yinn y al mundo de los espíritus por medio de la música, e incluso se creía que el profeta David tañía un arpa (mi’zaf) para convocar en torno suyo a los genios:

“parece claro que en los cultos pre-islámicos había ritos acompañados de canción. San Nilo refiere que los árabes del norte cantaban mientras circunvalaban una piedra o ara sacrificial (nusb), y es posible que el llamado nasb pre-islámico constituyese parte del culto”.



La referencia al nasb 1 es interesante pues éste es descrito 2 como canto de viajeros, cantoras profesionales y jóvenes, es decir, gentes que se mueven de un lado a otro y abiertas por tanto a innovaciones y promiscuidades y porque nos acerca al punto de vista de Mauss sobre la “creación” musical:

“las cuestiones relativas a la invención se plantean mal, generalmente; nosotros estamos pensando siempre en términos de Invención individual y es la única forma en que la concebimos porque entre nosotros el inventor, el creador, pasa por ser un individuo poderoso que lo ha creado todo.

Pero la invención, la creación, fuera de nuestras sociedades, no se conoce ni se comprende, de ordinario, en cuanto que obra de un individuo sino en cuanto que “ha sido revelada” 3« lo cual puede entenderse también como prueba de la calidad del receptor, por haber sido capaz de concitar la revelación o inspiración por parte de los espíritus malignos o benignos. Y así veremos como jaculatorias, preces breves, cancioncillas diversas tienen un fin claramente propiciatorio.

Por S. Fanjul


Notas:
  1. Los antiguos géneros serían: nasb, sinâd (ritmo lento y reiterativo), y el hazay (ritmo rápido «que arrastra los corazones y excita el pensamiento»), vid. A. as-Sûfi. «Lamha…», p.213.
  2. Tanto por el mencionado as-Sûfi como por al-Ibsihî mismo (II, p.385).
  3. Mauss, p.208.

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¿En qué creen los musulmanes? – Parte 4

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Musulmanes: nuestra creencia

Creemos en la realidad de todo cuanto afirmó Allâh, el Altísimo, sobre sí mismo y en lo que dijo el Profeta, (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”).

Sobre Él: Sus nombres y atributos. Pero, sin embargo, somos inocentes de dos desvíos: El antropomorfismo que afirma ya sea con el pensamiento o mediante las palabras que los atributos de Allâh, el Altísimo, son semejantes a los atributos de los seres creados. Y el atribuirle una forma a los atributos de Allâh, el Altísimo, afirmando con el pensamiento o la palabra: Los atributos de Allâh, el Altísimo, son de tal o cual forma.

Negamos todo lo que Allâh, el Altísimo, negó sobre si mismo y lo que negó el Profeta, (Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”), sobre Él, ya que al negarlo afirmamos la perfección contraria a lo negado. Así como también callamos sobre todo aquello que Allâh, el Altísimo, y su Profeta,(Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”),  han guardado silencio.


Consideramos que esta senda es una obligación inexpugnable porque todo cuanto afirmó o negó Allâh, el Altísimo, sobre si mismo es información verídica revelada y Él es quien mejor se conoce a sí mismo. Es el más elocuente y el más veraz en sus palabras. Mientras que los seres creados no pueden comprenderlo en su esencia y realidad.

Todo cuanto nuestro Profeta,(Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”),  afirmó o negó sobre Allâh, el Altísimo, es información verídica. Es quien mejor conoce y puede describir a su Señor porque fue la persona más elocuente y veraz.

En las palabras de Allâh, el Altísimo, y su Profeta,(Sal-la Allahu ‘aleihi wa sal-lam, “Que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él”),  encontramos la perfección del conocimiento y la veracidad, por lo que carece de argumento quien las rechaza o duda en aceptarlas.

Por el Sheij Muhammad ibn Salih Al-Uzaimin

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El inicio de la escritura en el Hiyaz – Al Baladhuri

El estudio de las corrientes históricas nos muestra que en los albores del Islam, no existía en la Península más que algunos individuos, en número muy limitado, que sabían leer y escribir. Al Baladhuri nos relata al final de su libro «Futah al Buldan» (La conquista de las regiones), 1  el inicio de la escritura en el Hiyaz.

«Tres personas se reunieron, Moramir Ibn Mullah, Aslam Ibn Sadzah y Amir Ibn Yadrah 2 . Establecieron una escritura, copiando las letras árabes de las letras sirias. Las enseñaron a las gentes de Al Anbar que las transmitieron a continuación a las del Al Hirah. Bishr Ibn Abdulmalik, hermano de Akidur Ibn Abdulmalik Ibn Al Kindi, gobernador de Dawmatul Yandal 3 , el cual era cristiano, iba y venia del territorio de las gentes de Al Hirah. Es así como aprendió allí su escritura. Más adelante, se dirigió a la Meca para negocios.


Un día, Sufian Ibn Umaiiah -el tío paterno de Abu Sufian– y Abu Qays Ibn Abd Manaf Ibn Zohra Ibn Halek, lo vieron escribir y le pidieron que les enseñara el alfabeto, a lo cual accedió. Los tres partieron enseguida a Ta’if por negocios. Allá, tuvieron por compañero a Guilan Ibn Salmah Al Thaqafi a quien enseñaron el arte de escribir. Bishr les dejó yéndose a Misr (Egipto) donde enseñó este arte a Amri Ibn Zurarah apodado «El Escribiente». Posteriormente, Bishr regresó a Siria donde difundió a otras personas este alfabeto”.

Por Ayatollah Morteza Mutahari


Notas:
  1. Ahmad Ibn Yahya Ibn Yabar Ibn Dawud Baladhuri, historiador y geógrafo, muerto hacia 890.
  2. Ver «Deh Joda, letra alif», p. 2.484.
  3. Hoy Yawf, cerca de Tabuk sobre el Mar Rojo.

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