Archivo de la categoría: Religión

El Masbaha de mi abuelo

De pequeño solía verlo sentado frente al gran granado del patio en la vieja casona de Damasco. Con la mirada perdida como queriendo adentrarse a un inmenso mundo interior.

Entre sus manos que delataban casi un siglo de trabajo duro, un masbaha con cuentas de madera y marfil parecía explicar cada día de su vida en esta tierra.

Recitando oraciones secretas en cada esfera, un eterno suspiro en cada cuenta, una plegaria y una respuesta a la pregunta que solo él podía conocer.



El masbaha de mi abuelo era el camino a la sabiduría, el perdón, la paciencia, la contemplación y la paz.

El atardecer no se hacía esperar y después de darle muchas vueltas levantaba su mirada en torno a mí, esbozaba una leve sonrisa y con sus ojos de muchos amaneceres y desiertos eternos, alineados a los míos decía con voz suave cual canción de cuna: Bismilahi Rahmani Rahim.

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El Algarrobo en la cultura árabe

La Ceratonia Siliqua, árbol leguminoso, siempre verde, de flores purúreas y cuyo fruto se denomina Algarroba, siendo una legumbre con semilla de color de café, azucarada y muy alimenticia.

La Biblia cuenta que el Hijo Pródigo sólo comía Algarrobas al regresar al hogar paterno, y así lo encontramos citado en otras leyendas parecidas de otros sistemas religiosos. Desde nuestro punto de vista, es árbol lunar; pero que recibe grandes y significadas impresiones solares.

Los árabes lo cultivaron en jardines sagrados, como remedio contra la epilepsia, pero para esta enfermedad sólo son útiles los frutos de una tercera generación de algarrobos cultivados bajo formas astrológicas.

Los árabes lo llaman Kahrub y los franceses Caroubier, de cuya palabra procede la medida Carate, Quilate, pues en tiempos remotos usaban las semillas de la Algarroba para pesar las piedras preciosas. De ahí tomó también su nombre la moneda árabe.



Ricardo I, en sus cruzadas estuvo expuesto a perecer de hambre con sus huestes de no haberse alimentado con Algarrobas, que dio aquella época en cosecha abundante y capaz de sostener a un ejército sitiado.

En casi todas partes, se llama al Algarrobo Pan de San Juan, ya que dice la leyenda que el Bautista no tomaba otro alimento que el fruto de este árbol. Al preguntársele el porqué, respondió que ese árbol, siendo lunar, marchaba en su evolución a convertirse en solar, de lo cual era símbolo el Bautismo y la Redención.

Cuando San Juan murió mártir, se perdió su cabeza después de la horrible exposición, y al encontrarla los cristianos se había convertido en Ortiga. La Ortiga es mercuriana, pero con influencias de Marte, y por eso el hierro que contiene es doblemente medicinal. Analizada la Ortiga, vemos que tiene las mismas sales que la sangre humana. Su extracto, por consecuencia, es de grandiosos resultados para mantener prolongadamente una vida sana.

Por el Dr. K-Heller

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El papiro del sacerdote escriba egipcio HAN ANA

Durante la época del Imperio Nuevo egipcio, y bajo el reinado del faraón SETI II en la dinastía XIX, vivió un sacerdote que fue escriba, cuyo nombre era HAN ANA, el cual hace 3300 años dejó escrito en un papiro que lleva su nombre, lo siguiente:

«Miren, en este papiro está escrito.
Lean esto hombres del futuro, si es que sus
dioses os dieron inteligencia.
Os pido que aprendáis los secretos de mi hoy
que es vuestro pasado y que para vosotros
se encuentra tan lejano, pero en verdad tan
próximo.

Los hombres no viven solo una vez y se van
para no volver. Viven muchas vidas en
diferentes lugares, incluso fuera de este
mundo. También hay un velo de oscuridad
entre una vida y otra. Nuestra ciencia nos
enseña que vivimos eternamente, y la
eternidad al ser sin principio y sin fin, es como
un círculo, por lo tanto si seguimos viviendo,
también es que hemos vivido siempre.

Nuestros Ka, que son nuestras secretas almas,
nos brindan de la fuente infinita de la sabiduría aquello que está oculto, olvidado en
el ser del hombre, así como dan a quienes
están formados en la Sagrada Ciencia poderes
para obrar milagros.

Entre los de nuestro pueblo, el escarabajo
Kephri, no es dios, si no, un símbolo que lo
representa porque pone a incubar sus huevos
dentro de una bola de lodo.
Como Dios, que hace rodar al mundo, que
parece ser redondo y hace que produzca
vida.

Todos los dioses envían su amor al mundo, sin
el cual éste no sería. Mi fe me enseña que la
vida no acaba con la muerte y por lo tanto ese
amor, siendo el alimento del alma debe existir
mientras ella exista.

La fortaleza (Djedú) de ese amor, que aunque
no se vea es como un cordón, unirá a dos almas
mucho después de que el mundo mismo esté
muerto.

Si perdieras a tu gran amor, no sufras, la
muerte es solo la nodriza que lo ha puesto
a dormir y por la mañana se despertará
otra vez para recorrer otro día
con aquellos
que la han acompañado desde el principio.
Sabe que el hombre, vuelve a la existencia
muchas veces y llega un momento en el cual él
es consciente de todas sus vidas pasadas…. «



En todos los escritos egipcios que se refieren a la reencarnación, veremos que se representa siempre simbólicamente a la vida, o a la nueva vida, como la duración de un día que recorrerá renaciendo o despertando por la mañana.

No podemos dejar de sorprendernos al ver como en un texto de mas de tres mil años de antigüedad, ya se tenía el concepto de la redondez de la tierra, así como el de la relatividad del tiempo, unido al entendimiento de la eternidad y el amor como motor de toda la creación.

Sin embargo, podemos encontrar similar información documentada también en papiros o en textos inscriptos en distintas tumbas, con una antigüedad mucho mayor inclusive.

Por S. A. Merek

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El Calendario Musulmán – Único calendario lunar

El calendario musulmán comienza en el 622 de la era cristiana, con la huida de Muhammad de La Meca; es el único calendario lunar que se usa en la actualidad, no sigue las estaciones y tiene un anticipo de entre 10 y 12 días por año con respecto al calendario gregoriano.

El calendario musulmán, es el único calendario lunar (354 o 355 días; con meses de 29 y 30 días), utilizado en la actualidad. El año 2019 de la era cristiana se corresponde con el año 1440 de la era musulmana, año que comenzó el día 12 de octubre del pasado año 2018.

La Hégira

Los musulmanes toman desde el año 622 d. C. el primer día del año lunar en el que se produjo  -16 de julio de 622- como referencia para su calendario.

Este hecho llamado “la Hégira”, tuvo lugar cuando los seguidores del Profeta se hicieron numerosos en la Meca y las autoridades, empezaron a verle como una amenaza contra el orden establecido, pues proponían la eliminación de todos los dioses y su sustitución por el dios único Allâh, por lo que se le acusó  de impostor y comenzaron las persecuciones.

En el 637, fue el califa Omar quien hizo oficial la costumbre de fechar los acontecimientos a partir de la hégira.

Las amenazas a la seguridad de Muhammad llegaron a tal extremo que, después de la muerte de su esposa Jadiya, decidió huir a la ciudad de Medina considerándose el momento de esa huida o migración, como la fecha fundacional del Islam que marca así su año primero.

Una vez en Medina, Muhammad se convirtió no solo en un caudillo religioso, sino también político y militar.

Los enfrentamientos entre las ciudades de Medina y La Meca culminaron con la conquista de esta última por los seguidores del Profeta en el 630, fruto tanto de la presión militar como de la negociación política y los convenientes enlaces matrimoniales.

Un Muhammad triunfante, eliminó del santuario de la Kaaba – piedra negra procedente de un meteorito que se veneraba en La Meca – los ídolos que lo ocupaban, siendo inmediatamente consagrado a Allâh.

Poco antes de morir, el profeta realizó una peregrinación de Medina a La Meca, que ha servido de modelo para efectuar este rito, que todo musulmán debe realizar al menos una vez en su vida.

Su muerte el 8 de junio del 632 sin heredero varón, produjo una serie de luchas por la sucesión, recayendo el cargo en el suegro del profeta Abu Bakr, convertido así en su sucesor y el primer califa de los denominados “ortodoxos”.



El año lunar musulmán

El hecho de que se rija por ciclos lunares, hace que tanto los 12 meses del año como las fiestas sean móviles. Para alguien ajeno a ello, resulta extraño que no exista un sistema para mantener los meses fijos en la misma estación con respecto al sol. De este modo, retroceden todas las estaciones en ciclos de 32 años y medio. En estos ciclos, los años bisiestos son 13 y se corresponden con el 2º, 5º, 7º 10º, 13º, 16º, 18º, 21º, 24º, 26º y 29º de cada ciclo. El día extra se añade al último mes del año.

Las semanas son también de siete días. Festivo es el viernes, día en que se acude al rezo comunitario en las mezquitas. De ahí su nombre de día de “la asamblea”. El sábado seria día “del reposo”, en referencia al sabat judío. Por tanto, el primer día de la semana es el domingo.

En este sistema, las referencias más seguras del tiempo las ofrecen las festividades religiosas. Éstas quedan establecidas de modo fijo en un día del mes. Los nombres de los meses provienen de la arabia preislámica. De esta época, también el Islam preservó el carácter sagrado de 4 meses, que se correspondían con la paz obligatoria entre las tribus. Fechas propicias para realizar peregrinaciones o ayunos voluntarios (Qur. 9, 36). Los meses 2º (Safar), 4º (Rabi’ al-Thani), 5º (Yumada al-Wula) y 6º (Yumada al-Thaniya), no tendrían ninguna fecha festiva.

El calendario musulmán

Muharram (mes 1º). Día 1: primer día del año. Dia 10, día de difuntos.

Rabi’ al-Awwal (mes 3º). Día 12: nacimiento del Profeta.

Rayab (mes 7º). Día 27: viaje nocturno de Muhammad.

Sha’abán (mes 8º). Día 15: noche en que se perdonan los pecados.

Ramadán (mes 9º). Mes del ayuno. Día 27: noche en que el Corán descendió a la tierra.

Shawwal (mes 10º). Día 1 al 3: ruptura del mes de ayuno.

Du al-Hiyya (mes 12º). Días 8 al 10: peregrinación a la Meca. Día 10: fiesta del Sacrificio. Los shiíes incluirían en este mes el día 18, en el que Muhammad designó a ‘Ali como su sucesor.

La descompensación que produce este cómputo del tiempo, causa grandes complicaciones a la hora de establecer compatibilidades con el año solar. Tradicionalmente, se han elaborado tablas de concordancias. Hoy día, los programas informáticos facilitan esta labor.

Por José María Hidalgo López

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La Sabiduría Árabe Esotérica y La Mujer Velada

  1. Ya se sabe que entre los orientales no sólo se admitían las mujeres en la Orden sino que hasta podían llegar a ocupar el cargo supremo. Y fue una mujer, aproximadamente 2500 años antes de Cristo, la que dirigió los destinos de la Tabla de Hoggard.
  2. Era una alta entidad que por última vez descendía al mundo físico con humanas vestiduras. Por eso había de ser como un símbolo, como una recopilación de la era mental que se iba, dejando paso a la era del sentimiento cristiano que despuntaba.
  3. Abbumi, la mujer que no tiene cuerpo pues su cuerpo ha sido puro y perfecto, desde niña fue educada y preparada para ejercer el sacerdocio de la Sabiduría.
  4. Los Caballeros de camellos, de blancos turbantes y capas ondulantes al viento le enseñaron los siete idiomas, los siete poderes y las siete fórmulas mágicas.
  5. ¿A que más puede aspirar un ser viviente? Fortificarse cada vez más en aquel místico castillo que es su única morada, donde la sabiduría y el conocimiento son el pan y el amor y ningún hálito humano empaña aquellas sagradas murallas.
  6. La madre de Abbumi había muerto cuando ella nacía. Su padre la adoraba y veneraba, pero el amor entre ellos no era más que una comprensión expresiva de la mente.
  7. El corazón de ella era frío y blanco como la cima del monte Merú. La muerte, el dolor, la miseria, el amor y los deleites humanos eran para Abbumi muecas ilusorias de los velos de la Madre.
  8. ¿Contará ella en el número de aquellas almas selectas que durante centurias conquistaron, para la vida esotérica, el fruto de la más pura sabiduría?
  9. Cabalgando por el desierto avanzan dos viajeros, perdidos en el espejismo de las arenas. El hambre, el cansancio, la desesperación, la debilidad y la próxima locura, pronto acabarán con ellos.
  10. Oschar, el compasivo, pide ayuda para ellos, pero la Madre del desierto contesta: “Dejad que en ellos se cumpla la ley del desierto”.
  11. Otra vez pide el compasivo: “Déjame, Madre, que salve esas vidas”.
  12. Ella contesta: “Salva sus carnes, si quieres. Y si puedes, salva sus almas”.
  13. Presurosamente el árabe, con sus camellos, corre a salvar a los perdidos y con ellos vuelve al Hoggard.
  14. ¿Por qué accede la Madre a la súplica de su discípulo y recibe y visita a los extranjeros?
  15. Un sentimiento nuevo ha nacido en ella. Su alma se ha fijado en otra alma que la mira implorante y dolorida. Siente piedad y, espantada, se pregunta: “¿Es éste el amor humano?”
  16. ¿Dónde está tu sabiduría, oh Madre?
  17. ¿De qué te valen los secretos que conoces si no logras dominar los sentimientos de piedad que se han despertado en ti, y cabalgan desenfrenadamente sobre las nubes de la ilusión?
  18. Abbumi conocerá ahora los dolores de los hombres, sus horas amargas, y padecerá pensando como auxiliarlos.
  19. Está de luto el Hoggard y abandonado el Sello Sagrado. Desolados están los sabios porque la Madre no enciende diariamente su lámpara.
  20. ¡Que muera el culpable!
  21. Inútilmente Oschar procurará salvarle y avisar a la Madre. El alma vale más que el cuerpo y el extranjero ha de morir.
  22. Esta muerte, no obstante, no ha devuelto a Abbumi su antigua sabiduría porque ha abierto en su corazón un surco nuevo: el del sentimiento.
  23. Desde entonces una corriente nueva fue engendrada: con la Sabiduría, el amor.
  24. Desde entonces, las órdenes Esotéricas se dividieron en dos grandes corrientes de fuerza: la del Saber en donde predomina el concepto politeísta de Dios, y el culto a las ciencias; y la del Amor en donde predomina el concepto monoteísta de Dios, con el culto a la salvación de la humanidad.



Por S. Bovisio

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La paloma y el cálamo – Cuento sufí

Erase una vez en Damasco, en aquellos días lejanos cuando reinaba la paz. Se cuenta, que el hijo del jardinero del palacio Azem encontró una paloma enferma, casi inmóvil en un parterre del jardín.
Agachándose, la acaricia y pregunta:
“¿Qué te ocurre?”

“Estoy enferma – responde la paloma – de miedo por el futuro que he visto, enferma de muerte por el sufrimiento y dolor que se cernirán sobre esta tierra”.

“¿No puedo curarte?”
“Nada ni nadie puede curar el horror de la visión, nada más puedo decirte.
– El futuro a los humanos se les revela sólo a su tiempo.
– No obstante déjame cumplir con mi misión ya que me queda poco tiempo”.
“Escucha”:
“Arranca y toma para ti una pluma,
de mi pecho, junto al corazón,
la pluma tornasolada, verde. azulada.
Y mis ojos, serán tus ojos,
mis alas, tu dirección,
mi pluma, tu cálamo
mi vuelo, tu inspiración”
“Se me ha encargado revelarte – continuó la paloma – que tu misión en la vida será la búsqueda y la lucha por la paz”.

“Pero… ¿Qué puedo hacer yo? Desde mi nacimiento vivo entre estos altos muros mi señor, el gobernador, me cuida y sustenta, raras veces salgo salvo para ir a encargos al zoco. Apenas tengo contacto con el mundo exterior no hablo más que con el granado, los geranios, las adelfas y ahora contigo. Y hasta dudo por ello de mi cordura. Sólo Salomón tenía esa cualidad y yo soy solo un labrador”.

“Sigue estas simples instrucciones –le indicó la paloma -: Escribe con mi pluma y siempre con tinta verde, deja fluir tu pensamiento y libre el movimiento de tu mano”.

El muchacho acarició a la paloma mientras expiraba, la enterró cuidadosamente al pie de un olivo joven y se despidió de ella de la siguiente forma:
«¡Que la paz sea siempre contigo!
Que tu viaje sea como el del Profeta y que te dirija a los jardines prometidos
y que en ellos encuentres todo lo que te faltó en tu existencia terrenal.
Allí, si Dios lo quiere, nos reuniremos».



Después de lo acaecido, el muchacho siguió con su tarea meditando todo ello y decidió comprobar si todo había sido un sueño.
Al final del día fue al bazar, compró papel y tinta y en la soledad de su habitación tomó una hoja y en ella escribió cuatro preguntas:
¿Quién soy?
¿De Dónde vengo?
¿Cuál es mi fortuna?
¿A quién me dirijo?

Al cabo de un momento su mano, tenuemente iluminada por la vela, como dirigida empezó a moverse y pausadamente a escribir:

Yo soy
El hijo de la palmera
del olivo y de la higuera.
de la parra y del jazmín
de la caña y la yuca
de la chumbera y la vid.
Yo soy
Del naranjo y el limonero,
del pino y el ciprés
Del tomillo y el romero,
hijo de jardinero.
Yo soy
de piedra y de hiedra.
del huerto y del jardín,
mi aliento es albahaca y yerbabuena.
La acequia, el manantial y la fuente,
son la sangre que corre por mis venas.
Mi piel las tierras y las arenas.
Mis ojos son agua del mar,
del color de los azules y las nubes,
del cielo.
Mi voz es la brisa del Mediterráneo.
Yo soy
hijo de Oriente,
del desierto y del oasis,
y del viento de Poniente,
del minarete,
y del sol naciente.
Yo soy
de la duna y de la luna.
Esta es toda mi fortuna.
Y esta es Padre, mi oración:
A Ti me dirijo:
Trátame con compasión.
Que vengo desde Ur, de Caldea.
De largo viaje, ya cansado.

Cuidadosamente apartó y limpió el cálamo y comprobó que nada era imaginario.

Meditó sobre el escrito, el extraño suceso de la paloma, y comprendió no solo de donde venía, sino a donde se dirigía, de quien finalmente era hijo, y, que la misión de la paloma era muy simple: que continuara la labor que ella agotada, derrotada y desesperada no pudo acabar. Y a ello y con todas sus fuerzas dedicó el muchacho todos los días hasta el fin de su vida.

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Ben Hecht y la crucifixión de Jesucristo

«Uno de los hechos más exquisitos que la plebe haya podido realizar, fue la crucifixión de Jesucristo. Desde el punto de vista espiritual fue una gesta brillante. Pero hay que reconocer que la masa actúa sin capacidad suficiente. Si yo hubiera sido el encargado de la crucifixión de Cristo, habría actuado de otra manera. Le habría enviado a Roma y le hubiese echado como despojos a los leones. Del cuerpo en carne picada nunca se hubiera podido hacer un redentor.»

Ben Hecht * en A Jew in Love.



*Era hijo de inmigrantes ruso judíos, nacido en Nueva York en febrero de 1894 y que solo terminó la secundaria.

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