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Sion y la vieja historia de atacar y huir tratando de engañar al mundo

El día 11 de julio de 1998 (menos de un mes antes de las explosiones africanas), todos los corresponsales occidentales en Oriente Medio difundieron una noticia que el gobierno libanés confirmó, luego, oficialmente: había sido descubierta en Líbano una red de espionaje israelí, integrada por 77 ciudadanos libaneses, que tenía por objetivo principal destruir – por medio de un «atentado terrorista»– la embajada de Estados Unidos en Beirut. Luego, al igual que había sucedido en Buenos Aires unos años antes, se acusaría a Hezbollah de haber realizado el atentado. Un desertor del Ejército del Sur de Líbano desbarata la operación. Nada nuevo: terrorismo encubierto. Todos los estudiosos de la política exterior israelí conocen esa estrategia.

«Es la misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo» (Livia Rokach, El terrorismo de Estado israelí: un análisis de los Diarios de Moshe Sharett en Israel´s Sacred Terrorism, Arab News, 8 de marzo de 1980. Anexo 3).

En este caso, para engañar al mundo luego del fracaso libanés, había que generar a un «culpable» creíble.



La primera tentativa se orientó hacia Irak. Aunque no sea un Estado islámico es, al menos, un Estado árabe. La «venganza de Sadam« sigue siendo una imagen convincente y terrorífica. Pocos meses antes, estando Netanyahu de visita en los EUA, no se pudieron concretar los bombardeos sobre Irak, poseedor de «armas de destrucción masiva« con capacidad «para destruir tres veces al planeta tierra».

Hasta ese punto se habían deteriorado las relaciones entre los gobiernos de Washington y de Tel Aviv. Pero ahora, dos días antes de las explosiones del África oriental, los inspectores de las Naciones Unidas se retiraron intempestivamente de Bagdad, luego de adoptar una postura insultante – claramente provocadora – para la dignidad de Irak.

Se dice que ese gobierno pretendía impedir la continuidad de las inspecciones (que ya casi habían terminado: obviamente no había armas de «destrucción masiva» en Irak). Ante el extraño hecho consumado el gobierno de Sadam se queda atónito: faltaba muy poco para finalizar la inspección que levantaría el embargo. No podían impedir las inspecciones porque los inspectores, simplemente, ya se habían marchado (afortunadamente existe una película difundida por la televisión iraquí que es absolutamente clarificadora sobre este episodio).

El segundo intento consistió en relacionar los atentados africanos con anteriores operaciones contra tropas norteamericanas de guarnición en Arabia Saudí: en los sagrados lugares. Para ello se inventa una organización inexistente: Frente Internacional Islámico para la Lucha contra Israel y los Cruzados. Hasta el nombre es ridículo e ilógico. Ridículo: porque intenta implicar forzadamente a Europa occidental [los «Cruzados»]; ilógico: porque no se comparecen los conceptos «internacional» e «islámico» [pertenecen a dos épocas distintas dentro del siglo XX: la comunista «internacional» y la poscomunista]. Personalmente no tengo dudas de que fue inventado por el propio Instituto para los Estudios de Contraterrorismo de Tel Aviv. Es esa institución la que difunde en Occidente la imagen de ese Frente Internacional Islámico y Anticruzada (una forma burda de implicar al cristianismo contra el Islam): «una organización que extiende sus tentáculos desde el desierto de Nubia, en África, hasta Afganistán».

Algunos grupos en Israel están particularmente interesados en señalar la naturaleza anónima e internacional del «nuevo terrorismo», dado que no hubo ni habrá reivindicación del atentado; lo que en teoría va contra toda lógica política:

«Está claro que el terrorismo internacional e indiscriminado no está muerto, pero, como un virus maligno, parece que ha pasado por un proceso de mutación. A las organizaciones terroristas ya no les interesa identificarse reivindicando la responsabilidad de sus crímenes… porque han vuelto a la sombra. Y al igual que los terroristas que cometieron el atentado por bomba contra la embajada de Israel en Buenos Aires, los que atentaron contra las embajadas USA en Africa se han convertido en (terroristas) indiscriminadamente internacionales…» (Jerusalem Post, 9 de agosto de 1998).



La guerra mundial contra el «terrorismo islámico» está servida:

«El rastrear a terroristas es ahora una prioridad internacional y los americanos merecen pleno apoyo y colaboración internacional en la caza (de los terroristas). Ciudadanos de prácticamente todos los países han sido asesinados por terroristas y quedan pocos países que hacen todavía concesiones por una motivación «ideológica» de estos crímenes. Por lo tanto, si se comparte el sufrimiento, la responsabilidad de atrapar a terroristas de cualquier índole debe compartirse doblemente» (JP, ibídem.)

La «conexión saudí» es señalada explícitamente por un periódico inglés de clara tendencia pro-israelí, The Independent. En su edición del 12 de agosto Robert Fisk escribe:

«La clave de la identidad y los motivos que inspiraron a las personas que atentaron contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es Salaam se encuentra en las profundidades de la nación que los estadounidenses consideran su principal aliado en el Golfo Pérsico: Arabia Saudí. El ataque… reflejó la furia creciente de miles de saudíes – incluidos algunos miembros de la familia real – contra la continua presencia militar y política de EUA en la tierra que alberga dos de los más importantes santuarios del islam: La Meca y Medina… No fue una casualidad que las bombas explotasen… coincidiendo con el octavo aniversario de la llegada de las primeras tropas de EE.UU. a Arabia Saudí, en 1990…»

El Jerusalem Post (JP), a su vez, recuerda el anterior atentado contra tropas norteamericanas realizado en territorio saudí:

«Las susceptibles autoridades saudíes, ante el temor que las investigaciones podrían revelar alguna conexión políticamente embarazosa con un Estado de la región, obstruyeron constantemente las investigaciones y negaron el acceso de oficiales USA a los sospechosos clave. Este comportamiento fue particularmente irritante, ya que los saudíes son aliados de los americanos y dependen en mucho de la protección americana contra amenazas regionales como desde Irak o Irán…» (JP, Ibídem).

La tercera hipótesis fue desarrollada por «analistas» argentinos al servicio del Estado judío, que quiere implicar a Irán a toda costa, en los atentados de Buenos Aires. Para estos cipayos los autores de los atentados africanos son miembros de

«… la internacional islamista, (que es el) ala dura del poder iraní que intenta por todos los medios ‘frenar’ el acercamiento a Occidente del nuevo presidente iraní (más) una combinación de varios actores en la que intervendrían algunos sectores disidentes del grupo chiita proiraní Hezbollah, teledirigido por Irán y Siria. El contexto interior iraní se hace obvio por la cruda batalla que libran en Teherán los renovadores de Jatamí y el ala conservadora fiel a los valores del Ayatolah Jomeini» (en Página 12, Buenos Aires, 10 de agosto de 1998).

Como de costumbre, se construye una gran imagen falsa a partir de algunos elementos ciertos. Como por ejemplo la disidencia de Hezbollah. Pero naturalmente no se aclara que el «grupo de Baalbek« no tiene ninguna capacidad de acción más allá del Valle de La Bekaa, en Líbano. De esa hipótesis, al parecer fecunda, se han derivado luego otras, como la que expone el Foreign Report de Londres, el 13 de agosto. Los «guardianes de la Revolución» iraníes habrían actuado en coordinación con las fuerzas del saudí Ussana Ben Laden, supuestamente exiliado nada menos que en el Afganistán talibán.



Conviene recordar que los talibanes, en su origen, fueron una creación de la CIA contra las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán. Esto parece olvidarlo hoy en día la diplomacia rusa, que señala a Afganistán como el centro del «terrorismo islámico internacional». Pero ya sabemos cuál es la posición – hegemónica – que tienen los judíos en la Rusia pos-soviética. A través de los talibanes queda metido en la olla, donde se cocina este nauseabundo guiso de acusaciones, el Paquistán musulmán, flamante miembro del club atómico. Se hace difícil imaginar cómo los iraníes pueden negociar con elementos que mantienen secuestrados a 11 de sus diplomáticos en territorio afgano recientemente conquistado por las fuerzas talibanes.

Por otra parte los iraníes, al igual que antiguamente los soviéticos, siempre han denunciado la conexión norteamericana e israelí dentro de la alianza talibán-paquistaní.

Por N. Ceresole

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Kishik: Un ingrediente infaltable en la cocina de Oriente Medio

Kishik

Kishek, keshek, kishik, kishk o keshk , sin importar cómo se deletree, el plato es el mismo. Un ingrediente infaltable en las preparaciones de la cocina libanesa especialmente en los fríos inviernos de las montañas.

Este alimento es muy común en Líbano, Siria, Palestina y Turquía.

El nombre «Kishik» se origina de la palabra persa «kashk«, refiriéndose a una mezcla de trigo y cebada molida. Se hace a partir de leche agria y salvado de «Burgol» (trigo triturado, con sus diferentes tipos: suave o grueso, blanco, oscuro entre otros). Se conoce en algunos países árabes como «Jamed«.

Es un polvo fino, una mezcla de trigo burgol que ha sido remojado y fermentado con yogur (laban). Este es definitivamente un alimento probiótico y puede ser la razón por la que se ha consumido tradicionalmente en invierno como yogur para ayudar a digerir las comidas de invierno más pesadas. Es un alimento básico de invierno en las montañas de Líbano; Las áreas y regiones circundantes tienen platos similares, algunos hechos con yogur seco convertido en polvo. Se come como un sabroso desayuno, almuerzo o cena. Es ideal para espesar sopas y potajes.



Kishik casero

Hay dos formas de preparar kishik casero y esta preparación varía según la región.

Una de las más conocidas por las mujeres de las montañas libanesas se realiza con el yogur desecado al sol hasta que se transforma en polvo. Se muele en mortero y se agrega de a poco trigo burgol finamente molido. Conservar en frascos en lugar seco. Puede agregarse sal.

La otra forma de prepararlo es agregando el trigo burgol a el laban extendiendo la pasta en un lienzo limpio. Dejar secar al sol y luego molerlo en mortero.

Modo de hacer el «Kishik»

La temporada de «Kishik» comienza en verano, cuando la producción de leche está en la cima y el sol está a pleno. El trigo molido empapado en leche o yogur durante casi una semana, y la fermentación se mantiene bajo control, añadiendo pequeñas cantidades de lácteos cada período. Después de que el trigo triturado absorba los productos lácteos y la fermentación alcance su grado adecuado, surge el producto pre-final, que es una masa comestible llamada «kichik akhdar«, luego se forman bolas y conservados en el aceite de oliva. Para llegar al «kishik«, la masa se extiende en sábanas blancas limpias en los techos de las aldeas. Una vez totalmente seco, el «Kishik» se desmenuza con las manos para obtener un polvo fino y blanquecino, una conserva más nutritiva para el invierno.



El éxito de la preparación de un buen Kishik depende por un lado del clima (éste debe ser muy seco y cálido). Es por esto que se prepara en verano para almacenarlo para el invierno. El otro secreto está ligado a la molienda. Para ello se debe contar con un buen mortero (por lo general hecho de piedra), ya que cuanto más fina la molienda más consistencia dará a las preparaciones y se sentirá más suave al paladar.

Kishe

Suele agregarse a un sin número de preparaciones para acentuar su sabor.

Algunos platos con «Kishik»

«Omaysheh«: plato ampliamente conocido en el área de Shouf y en las regiones de Hasbaya y Rachaya , Líbano. Está hecho de «Kishik» y burgol (trigo) fino, mezclado con agua tibia y luego combinado con aceite de oliva para suavizar la masa, y consumido con cebollas asadas.

«Kishik o khodra«:  (kishik con verduras) , típico de la región de Arsal, distrito de Baalbek / Hermel, se hace con el polvo del «kichik«, mezclado con agua fría para formar una masa suave a la que se añaden tomate picado , pepino, rábano, cebolla, menta y ajo picado y aceite de oliva.

«Kishik akhdar ma jaouz»:  (kechek verde con nueces) – este plato de kherbet Qanafar, distrito de Bakaa Oueste, consiste en difundir el «Kishik» en el plato y florido con nueces picadas, cebolla, menta y tomate. Su sabor picante combina perfectamente con las nueces.

«Kibe bi kishik» :  el famoso plato de kebbe con «Kichik«.




Sopa de Kishik

Sopa de Kishi

Ingredientes:

3 cucharadas mantequilla
6 dientes de ajo picados
½ lb. de carne molida, cordero o ternera
½ cucharadita sal o al gusto (algunos kishik pueden ser salados)
1 C de kishik seco
3 C de agua filtrada

Preparación :

  1. Derrita la mantequilla en una olla mediana.
  2. Agregue el ajo y saltee hasta que esté fragante, no lo deje dorar.
  3. Agregue la carne molida y rómpala con un tenedor mientras se cocina.
  4. Cuando la carne se dore, agregue el kishik seco y mezcle lo suficiente para que absorba todas las grasas (mantequilla y grasa de la carne), de la olla.
  5. A continuación, agregue lentamente agua mientras revuelve.
  6. Revuelva la sopa cada minuto más o menos para que no se pegue al sartén. Haga esto hasta que espese durante unos 10 minutos.
  7. Pruebe y añada más sal si la necesita.
  8. Esta mezcla se espesará a medida que se enfríe, se sirve mejor caliente con un lado del pan tradicional de algún tipo, o sobre arroz blanco,lentejas o garbanzos.

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Dabke Libanés – Una tradición que nace de la solidaridad

«En el ritmo, nuestras piernas siempre el compás marcan; en la unión, nuestras manos es que de hecho se unen; en el grupo, nuestros hombros es que después de todo se tocan; y en la voluntad, la realidad nunca se deforma; en la nostalgia, Que se forjan; en la vivencia, los opuestos es que se complementan; Tu y Yo, nosotros dos en un gesto; tú y yo, juntos con todo el resto; en la solidaridad es que los hombre se forman; y en nuestro baile es que la gente Transforma y se transforma».



Origen de una danza que nace de la solidaridad de un pueblo

Mucho se habló y se habla de la danza tradicional llamada «dabke«, que es un baile popular en Líbano, Siria, Jordania, Turquía, Palestina, Irak y norte de Arabia Saudí y que representa la herencia folclórica de estos países. Se practica a menudo en festivales y bodas, siendo que el grupo de dabke consiste en un equipo de más de diez personas.

El difunto músico libanés, Zaki Nassif, cuenta en una de sus entrevistas sobre la historia de la dabke libanés: «El Dabke tiene una historia interesante, probablemente debido al proceso de pavimentación de techos de tierra en las aldeas libanesas construidas con piedra. En esa época, la superficie estaba hecha de tierra y grava esparcida en un estrado de madera, donde estaba arriba el techo. Solían comprimir las superficies con las piernas, antes de la invención del rollo de piedra, que conocemos hace cuarenta o cincuenta años. Generalmente los hombres se daban las manos, hombros con hombros, y empezaban a girar, caminando en círculos. La tradición del dabke, según la creencia de los narradores, surgió de ese hábito”.



Solían decir palabras de orden para adquirir energía y fuerza en este trabajo: «al aouna, al aouna, al aouna», que en lenguaje siríaco significaba «ayuda»; y la letra D (dal) era la señal en siríaco que equivalía al artículo definido al (o, a, los, as). Así nació d + al aouana = ala dalouna, es decir, vamos todos en la ayuda, uno ayudando al otro, para que podamos concluir la superficie y hacer los techos de las casas.

Esta maraña de manos, hombros e impulsión formó una especie de sistema de ritmo y cuenta: uno, dos, tres, cuatro, cinco, (levanta la pierna) y golpean todos el pie en el suelo en el conteo del seis, cantando la música «ala dalouna». El resto es folclore, baile, grupos de hombres y mujeres. El dabke se ha convertido en la alegría del pueblo, la unión de todos, el encuentro de los opuestos. Y en Líbano todo comienza y termina en dabke.

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Los clanes de las montañas de Líbano

Pierre Gemayel con sus hijos Amin y Bashir

Líbano, el auténtico Líbano es, sobre todo, la montaña. Las ciudades del litoral, Beirut, Trípoli, Saida, Tiro, fueron añadidas al abrupto e histórico originario País de los Cedros. Es por esto que los poderosos clanes, las influyentes familias tradicionales cristianas drusas, siguen teniendo sus feudos en su cadena montañosa, ya sea en Metn, en Kesruan, en Bcharre, o en el Chuf.

Bukfaya es un hermoso pueblo en el que hay todavía casas de piedra con tejados a cuatro vertientes de tejas rojas. En una de sus antiguas casonas vive la familia de los Gemayel, una de las más prominentes familias políticas libanesas a la que pertenecía el joven Pierre Gemayel, asesinado ministro de Industria. Su abuelo, que tenía el mismo nombre de pila, fue el fundador del partido del Kataeb o Falange que en 1975 con los guerrilleros palestinos desencadenaron la larga guerra civil de quince años. Esta familia que ha dado dos presidentes a la república, Bechir, también asesinado en 1982, y Amin, padre de la víctima, ha encarnado una cierta idea de Líbano radical maronita.

El otro clan rival, también maronita, el de los Frangie, algunos de cuyos miembros siempre se han decantado hacia Siria, tiene otra hermosa población de la montaña, Zghorta, como base de su autoridad.



La tercera gran familia maronita influyente que contó con un presidente de la república, la familia Chamun, está arraigada en la bella localidad de la montaña, en Deir el Kamar, el Convento de la Luna, en la misma región del Chuf en la que domina el jefe druso Walsd Jumblat, otro de los perennes señores de la guerra de Líbano.

La historia del Líbano es una historia de sangre, de sangre vertida en las intestinas luchas de clanes y familias originarias de la montaña. En 1977, en el feudo de los Frangie, un grupo de milicianos capitaneados por Sami Geagea, llamado el Doctor, actual jefe de las Fuerzas libanesas, irrumpió en la mansión de Tony Frangie, asesinándole con su mujer y sus dos hijos. La vendetta de los milicianos falangistas quiso castigar al clan Frangie que se oponía a su política y mantenía muy buenas relaciones con el Jefe del Estado de Siria. Dos años después, en un balneario de la costa, las piscinas de Saframarina quedaron manchadas de sangre cuando los hombres de Bechir Gemayel, tío del ministro asesinado el martes en Beirut, quisieron eliminar una pequeña milicia cristiana rival, la de los Tigres, salvándose de milagro Dany Chamun y los suyos.

En 1982 tras la invasión israelí fue asesinado Bechir Gemayel en su cuartel general de Achrafie. Y diez años más tarde, en la bella localidad de Deir el Kamar, antigua capital del principado de Líbano, unos hombres armados que nunca pudieron ser identificados mataron a Dany Chamun, a su esposa y a sus dos hijos. Las venganzas, los ajustes de cuentas, los asesinatos forman parte de esta política de una guerra incesante de mil caras. Todos estos crímenes, todos los demás magnicidios cometidos en treinta y cinco años, han quedado totalmente impunes. Una guerra secreta yace siempre por debajo de los conflictos armados que brotan en la población.

Sami Geagea cuenta también con su propio feudo montañés en Becharre, donde nació el poeta Gibran Khalil Gibran, la localidad vecina de los Cedros, de los últimos y milenarios cedros, que aún quedan en Líbano, y del valle de la Kadicha donde se encuentran antiguos monasterios y conventos excavados en las rocas.

Sami Geagea y el general Michel Aoun, también cristiano maronita que ya se enzarzaron entre 1988 y 1989 en una escandalosa guerra civil, se enfrentan de nuevo políticamente, en este nuevo tiempo de amenazas e incertidumbres de Líbano. Aún apoya al Hizbullah en contra de los demás jefes de los clanes maronitas que se han alineado con el gobierno antisirio del musulmán suní Fuad Siniora.



El asesinato de Pierre Gemayel ha embarazado a estos partidos de la oposición que habían planeado, antes del crimen, manifestaciones callejeras en favor de su plan de constituir un gobierno de unidad nacional. Porque quieren evitar ahora cualquier movimiento popular que exponga a Líbano a desbordantes oleadas emocionales. Todos los dirigentes han codeado el asesinato y han exhortado a sus simpatizantes que mantengan la calma. La jornada de la Fiesta de la Independencia de Líbano fue decretada día de luto nacional.

Por La Vanguardia

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Santuario de Saydet El Mantara (Ntra. Señora de la Espera) – Líbano

En el sur de Líbano, a la entrada de la aldea de Maghdouche, el santuario mariano greco-católico de Saydet El Mantara (Nuestra Señora de la Espera), es un sitio de peregrinación nacional establecido.

El sitio ha sido reconocido por el Ministerio de Turismo durante varios años, y muchas agencias de viajes ya lo han integrado en sus recorridos bíblicos.

El santuario de Saydet El Mantara es un lugar de peregrinación compartido por todas las comunidades religiosas y uno de los principales lugares turísticos del sur de Líbano. Muchos historiadores creen que la devoción a la Virgen María en Líbano reemplazó el culto a la diosa Astarte, el ícono del culto fenicio.

De hecho, muchos de los santuarios y templos cristianos de hoy en el país se convirtieron de lugares de culto a Astarte, incluido el Santuario de Saydet El Mantara.

Muchos años antes del nacimiento de Cristo, la ubicación del santuario fue elegida como una torre de vigilancia para los sacerdotes de la diosa. La historia tradicional detrás de la historia de Saydet El Mantara afirma que la Virgen María, como mujer judía, tenía prohibido el acceso a algunas ciudades en ese momento.

Las huellas de una carretera romana cerca del santuario sugieren que la cueva probablemente estaba en la carretera que une Jerusalén con Saida, a través de la antigua ciudad romana Cesárea de Filipo y el sitio Panias, ambos ubicados al pie del monte Hermón. En 324 d.C, Santa Elena, la madre del emperador Constantino I el Grande, construyó una capilla dedicada a la Virgen María en el lugar donde actualmente se encuentra la torre y la capilla estaba decorada con un icono de San Lucas.

Debido a las persecuciones religiosas que tuvieron lugar durante el siglo VIII, la entrada a la cueva se ocultó, solo para ser redescubierta accidentalmente en 1726 por un pastor que encontró un altar y un icono de madera.



Desde entonces, se ha convertido en un lugar de peregrinación, y en 1860, la comunidad greco-católica tomó posesión de la tierra y la desarrolló. A principios de la década de 1960, el obispo Basil Khoury hizo construir la capilla hexagonal junto con una torre de 28 m de altura coronada con la estatua llamada «Madonna y niño», del artista italiano Pierrotti.

El santuario está ubicado en la cima de una colina, a la entrada de Maghdouche, con vistas a la costa y a la ciudad de Saida. La cueva y la basílica son accesibles para discapacitados y están abiertas durante todo el año.

Un largo paseo marítimo de aproximadamente 4.000 metros cuadrados separa la capilla y la torre. La cueva ha sido restaurada como una capilla de roca y en su entrada hay una estatua de una virgen esperando frente a un pozo. Un sendero en el santuario ilustra los eventos bíblicos, que según la tradición oral se han llevado a cabo en Líbano.

A lo largo de un camino bordeado de romeros y olivos, se conmemoran a través de estelas talladas en piedra. Debajo de la gran basílica, se han construido una sala de usos múltiples y un albergue. En la entrada del sitio, hay espacio para estacionamiento y una tienda con recuerdos y artículos religiosos.

Con información de Lebanon traveler

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Zajal – Duelo de poesía ingeniosa improvisada y hábil

El Zajal libanés es una de las formas de entretenimiento más populares en Líbano. ¡La noche zajal está llena de canciones, poesía, hermosas palabras y risas!

El zajal libanés es una forma de poesía semi improvisada, semi cantada u orada en el dialecto coloquial. Zajal llegó a Líbano hace aproximadamente medio siglo y se expresó por primera vez en siríaco, un antiguo idioma arameo hablado en Siria desde el siglo III hasta el siglo XIII que sobrevive como el idioma litúrgico de varias iglesias cristianas orientales. Estaba al tanto de los clérigos, ya que eran la clase educada en el momento. Más tarde, Zajal cambió al árabe clásico. Poco a poco, la redacción cambió y pronto se utilizó el coloquial árabe libanés.

«Desde el primer día y durante 500 años, Zajal estuvo al servicio de la gente», explica Moussa Zgheib, poeta y destacado ‘zajjalin’. “Fue orado en cualquier ocasión, ya sea un compromiso, una boda, un funeral o cualquier evento especial. Zajal también fue una parte importante de la vida de los pastores y los conductores de mulas, quienes lo utilizaron para entretenerse y mantenerse despiertos durante las largas noches.

Zajal fue utilizado en guerras, con letras y melodías que inspirarían coraje y una sensación de patriotismo en los soldados. Más tarde, se convirtió en un importante medio de entretenimiento, especialmente antes de la radio, la televisión e Internet. Hoy en día, sigue siendo popular ya que la gente todavía viene en hordas para disfrutar de la poesía ingeniosa, improvisada y hábil «.



Todas las canciones libanesas desde Rahbani hasta Wael Kfoury, desde Wadih el Safi hasta Carole Sakr, se originaron en zajal.

 

Una noche típica de zajal reúne a varios poetas, separados en dos grupos, que se desafían entre sí para recitar la mejor poesía (¡la batalla original de rap de estilo libre si lo desea!). Estos poetas se sientan tradicionalmente en dos mesas enfrentadas, a menudo con mezze libanés y Arak, por supuesto, colocados frente a ellos para crear un ambiente relajado. La noche comienza con un diálogo poético, donde cada miembro del equipo muestra sus talentos y habilidades literarias y lingüísticas.

Un miembro del primer equipo inicia el desafío recitando un verso, que a menudo se sigue con un coro, luego un miembro del segundo equipo responde, y así sucesivamente. Esto puede durar varias rondas que se convierten en un duelo verbal que culmina con la recitación de la poesía de amor (ghazal).

Los instrumentos de percusión (con el instrumento de viento ocasional como el ney), y el reddadi, un coro de hombres y más recientemente mujeres, que repiten versos o refranes recitados por los poetas, generalmente acompañan a zajal. El formato generalmente consiste en la recitación en la forma qasid (oda), seguido de debates en las formas maanna y qerradi (subformas populares que a veces se llaman literarias moukhammas mardoud que significan una respuesta de quinteto o una respuesta en cinco versos), lo que lleva a ghazal recitaciones en diversas formas, como la muwasshah, que en su encarnación libanesa zajal es un género alegre y coqueto.

“El poeta zajal es un poeta del escenario; a diferencia de otros artistas, no tienen mucho tiempo para presentar sus líneas, ya que se improvisan reflejando la situación inmediata en la que se encuentran, y eso requiere mucho trabajo.

Personalmente escribo más de 5 horas al día para ejercer mis capacidades y mejorar mis capacidades, y lo he estado haciendo desde que tenía 14 años. Siempre tenemos que estar preparados para cualquier situación y escribir es la forma de hacerlo ”, explica Zgheib. Él continúa diciendo que no todas las personas que pueden escribir poesía pueden convertirse en zajjalin.

No solo requiere un cierto talento en poesía, sino que la persona también debe tener un gran sentido del ingenio y una respuesta, así como una buena voz.



Y, por último, también debe tener una memoria increíble (los poetas Z no tienen tarjetas de referencia), y poder improvisar ante cualquier situación. Muy a menudo, los poetas tienen el desafío de hablar sobre ciertos temas siguiendo ciertas métricas.

“Me pasó una vez durante la guerra. Había estado fuera de la escena por algún tiempo y el maestro de ceremonias me retó a cantar en ciertos versos. Estaba semipreparado, pero aún así podía superarlo. Y de eso se trata ser un poeta zajal ”.

“El zajal sigue siendo muy valorado incluso hoy. En su versión moderna, lo hemos editado y eliminado temas no relevantes como el antariyat (historias épicas de Antar Ibn Shadad), para satisfacer los gustos modernos. Durante la guerra civil libanesa, recorrí el mundo siete veces y zajal sirvió para crear nostalgia en los corazones de la diáspora libanesa, así como un sentido de pertenencia y la urgencia de regresar a casa «.

Por Lebanon traveler

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El Másbaha – Una historia de Fé en cada cuenta

Másbaha de coral negro

Tenía 11 años y fue amor a primera vista, lo cual es aún más sorprendente dado el hecho de que no tenía idea de lo que estaba viendo. Sin embargo, pronto aprendí que estos objetos fascinantes eran cuentas de oración”, dice Najib Takieddine, un graduado de la Universidad de Cornell, profesor y ávido coleccionista de másbahas.

Takieddine ha dedicado mucho tiempo al estudio de la evolución del másbaha. 

“El másbaha islámico original comprende una configuración de cuerda de 99 cuentas con un único casco alargado (imán), en el extremo y separadores (shawahed), que separa las cuentas en conjuntos de 33.

El número 99 es significativo ya que las cuentas ayudan a los musulmanes a contar y recitar los 99 atributos de Dios «, explica.

Con el tiempo, sin embargo, la duración del másbaha resultó poco práctica y el número de cuentas disminuyó. “Había dos versiones adicionales, a saber, 66 y 33; así que la persona que usó cualquiera de los dos para orar pudo usar la cuerda según fue necesario para llegar al número 99, que es una solución bastante elegante y adecuada».

Como el másbaha es un artículo personal, a menudo refleja el gusto y el carácter del individuo. “En general, las opciones más populares están hechas de coral negro ( yusr ), ámbar ( kawraba ) y koka (semilla de árbol Koka). Yusr existe en abundancia en el Mar Rojo. Es un material duro, negro, pero suave al tacto. Una forma de verificar su autenticidad es exponiéndola a una luz brillante y verificando si tiene un brillo parduzco”, dice Takieddine.



Curiosamente, elementos como la plata a menudo se usan para agregar un toque extra a las cuentas, lo que los convierte en un accesorio de moda. «Es una de las razones por las que muchas personas en todo el mundo comenzaron a recolectar másbahas, elevando su estado a un objeto de arte».

Másbaha de ámbar

La segunda opción más popular es el ámbar, cuyo precio depende de su edad, oxidación y peso. De hecho, un solo gramo puede costar hasta 150 USD. “Esta sustancia se encuentra principalmente alrededor del mar Báltico. La resina, que luego se transforma en ámbar, proviene de los diferentes pinos que solían crecer allí”.



La edad del ámbar en un másbaha de este tipo es generalmente de 15-20 millones de años. El otro elemento importante que se tiene en cuenta al estimar el valor materialista de una pieza es cuánto se han oxidado las cuentas, lo que ocurre cuando los aceites corporales naturales de la mano interactúan con el ámbar.

Además, este proceso altera las cuentas de ámbar de translúcidas a opacas. En base a éso, el másbaha, que tiene en sus cuentas ámbar que data de hace 15 millones de años, podría tener 15 años según el momento en que se diseñó. Por un lado, cuanto mayor es la oxidación, más valor adquiere y más frágil se vuelve.

Es por eso que cuando se trata de coleccionistas, se establece una especie de fecha de vencimiento en el másbaha, después de lo cual se guarda de forma segura o se exhibe. Esto es necesario porque, en caso de que caiga, algunas de las cuentas, que pueden ser insustituibles, se fracturarán, haciendo que el másbaha sea inútil.

“En general, cuanto más transparente es el ámbar, menos costoso es. La mejor manera de averiguar si un pedazo de ámbar es genuino es sumergirlo en agua salada, lo que haría que flotara”, explica Takieddine.

Másbaha de coral rojo

El tercer tipo de másbaha popular en Líbano está hecho de coral rojo ( merjan ), y su precio principal depende de cuán claro u oscuro sea su color, siendo este último más caro. Viene en numerosas variedades, la principal llamada sangre de buey. Takieddine comenta: “Debido a que el material es bastante pesado, frágil y bastante caro, se ha convertido en un accesorio más adecuado para las mujeres. El tipo de coral utilizado, que se encuentra predominantemente en el sur de Italia y Túnez, es cada vez más escaso; Es por eso que en algunos países ahora está prohibido venderlo o importarlo».



Takieddine advierte que la tecnología actual puede emular con bastante precisión casi cualquier tipo de material y que los compradores no tienen acceso a ningún laboratorio que pueda verificar que el másbaha sea auténtico. “Esa es una de las lecciones que aprendí por las malas, pero tuve la suerte de haber conocido a dos de los comerciantes más respetables de Líbano en quienes confío y los recomiendo. Walid Nader opera en Hamra y Toufic Abdul Wahad tiene una tienda en Achrafieh. Si no encuentra lo que está buscando, estoy bastante seguro de que pueden adquirirlo por usted”, dice Takieddine.

Con información de Lebanon Traveler

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