Archivo de la categoría: Líbano

El Canto y la Fortuna – Gibrán Khalil Gibrán

Los cedros de Líbano – Edward Lear (1812-1888, Reino Unido)

El hombre y yo somos amantes.
Él me desea y yo suspiro por él,
Pero ¡ay! Entre nosotros va la
Portadora de desdichas.
Es cruel y exigente,
Poseedora de vacua seducción.
Su nombre es materia
Nos sigue dondequiera que vayamos
Y nos observa como un centinela, trayendo
Desasosiego a mi amante.

Busco a mi amado en los bosques,
Bajo los árboles, junto a los lagos.
No puedo hallarlo, pues la Materia
Lo ha impulsado hacia la clamorosa
Ciudad y lo ha sentado en el trono
De las deslumbrantes, metálicas riquezas.

Lo llamo con la voz del
Conocimiento y la canción de la Sabiduría.
No me escucha, pues la Materia
Lo ha encerrado en el calabozo
Del egoísmo, donde mora la avaricia.


Lo busco en los campos de la Satisfacción,
Pero estoy sola, pues mi rival me ha
Encarcelado en la caverna de la glotonería
Y la avidez, y allí me ha apresado
Con dolorosas cadenas de oro.

Lo llamo al alba, cuando la Naturaleza sonríe.
Pero él no oye, pues el exceso ha
Desbordado sus embriagados ojos de enfermizo sueño.
Lo he entretenido al atardecer, cuando reina el
Silencio
Y duermen las flores. Pero él no responde,
Pues el temor de lo que traerá el amanecer
Obnubila sus pensamientos.

Se esfuerza por amarme;
Me busca en sus propios actos. Pero no
Me hallará sino en los actos de Dios.

Me busca en los edificios de su gloria
Cimentada sobre los huesos de otros;
Me susurra desde
Sus montañas de oro y plata;
Pero sólo me hallará viniendo hasta
La morada de la Simpleza construida por Dios
Al borde del manantial del afecto.

Desea besarme ante sus arcas,
Pero sus labios jamás rozarán los míos excepto
En la riqueza de la brisa pura.

Me pide que comparta con él su
Fabulosa riqueza, pero yo no abandonaré la
Fortuna de Dios; no me despojaré de mis bellos
ropajes.
Busca al engaño como término medio; yo sólo busco
El centro de su corazón.
Hiere su corazón en la estrecha celda;
Yo enriquecería su corazón con mi amor.
Mi amado ha aprendido a condolerse y a
Llorar por mi enemiga, la Materia; Yo le
Enseñaría a derramar lágrimas de amor.


Y a tener misericordia en los ojos del alma
Por todas las cosas;
Y a suspirar satisfecho con
Esas lágrimas.

El hombre es mi amado;
A él quiero pertenecer.

Gibrán Khalil Gibrán

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Wael Jassar – Quiero verte todos los días (بدي اشوفك كل يوم)

أنا أحبك فيفيانا


بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيب
وتسلم عليا عا بكره وعشية وخبيك بعنيا يا حبيبي
بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيبي
وتسلم عليا عا بكره وعشية وخبيك بعنيا يا حبيبي
يا وردة مقطوفه من اجمل بستان توعدي وما بتوفي يا قمر الزمان
وما بتعرفني بحبك قد البحر بحبك وما بتعطيني قلبك يا حبيبي
بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيبي
راسمتك على ورقه من لون الربيع خفت بليل الفرقى تضيعني وتضيع
مرت الليالي يا طول الليالي وما رحت من بالي يا حبيبي
بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيبي



Te Amo Viviana.

Quiero verte cada día, amor mío
Y que no te vayas de mi lado ni un día, amor mío
Y que me saludes por la mañana y por la noche
Y guardarte en mis ojos, amor mío
Y guardarte en mis ojos, amor mío.

Oh flor tomada del más bello campo, prometes y no cumples tus promesas, oh luna de esta Era.

Y sabes que te quiero tanto como grande es el mar
Y no me das tu corazón, amor mío.

Quiero verte cada día, amor mío
Y que no te vayas de mi lado ni un día, amor mío.

Te dibujé sobre una hoja del color de la primavera
Temí que en la noche de la despedida me perdieras de vista y te perdieras.

Y pasaron las noches, oh largura de las noches, y no te has ido de mi mente, amor mío.

Quiero verte cada día, amor mío
Y que no te vayas de mi lado ni un día, amor mío.

Wael Jassar


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El lugar donde juega la vida – Gibrán Khalil Gibrán

Una hora en pos de la Belleza
Y el Amor merece un siglo entero de gloria,
Concedido al poderoso por el débil asustado.

Desde aquella hora proviene la Verdad del hombre; y
Durante aquel siglo la Verdad duerme en
Los desasosegados brazos de inquietantes sueños.

En aquella hora el alma ve con sus ojos
La Ley Natural, y durante aquel siglo se
Condena a sí mismo con la ley del hombre;
Y es encadenada por la férrea opresión.

Aquella hora inspiró los Cantares
De Salomón, y aquel siglo fue el ciego
Poder que destruyó el templo de Baalbek.

Aquella hora fue el nacimiento del Sermón de la
Montaña, y aquel siglo hizo temblar los castillos de
Palmira y la Torre de Babilonia.

Aquella hora fue la Hégira de Muhammad, y aquél
Siglo olvidó a Allâh, el Gólgota y el Sinaí.
Una hora dedicada a condolerse y lamentarse de


La igualdad arrebatada a los débiles es más noble

que un

Siglo pleno de avidez y codicia.
Fue aquella hora la que vio al corazón
Henchido de pesares,
Iluminado por la antorcha del Amor.
Y desde ese siglo, las ansias de Verdad
Están sepultadas en el seno de la tierra.
Aquella hora es la raíz que debe revivir.
Aquella hora es la hora de la contemplación,
La hora de la meditación, la hora de la
Oración, y la hora de la nueva era del bien.
Y aquel siglo es la vida de Nerón desperdiciada
En investiduras tomadas tan sólo de la
Materia terrena.
Así es la vida.
Representada en escenarios durante eras;
Registrada en la tierra durante siglos;
Inexplorada durante años;
Cantada como himno durante días,
Enaltecida sólo por una hora; pero esa
Hora es una gema preciosa de la Eternidad.

Gibrán Khalil Gibrán

©2019-paginasarabes®