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Creencias y Esoterismo en el Antiguo Egipto (Segunda Parte)

Tutankamón

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  • Para mejor adorar a su Dios, Iknatón resuelve abandonar Tebas y construir la Ciudad del Horizonte de Atón. Al quedar Tebas relegada a ciudad de provincia debilitaba al sacerdocio.
  • Es entonces que cambia su nombre de Amenofis -La Paz de Amón- en Iknaton.
  • La nueva ciudad se construyó sobre una isla en el Nilo a unos 250 kilómetros sud de la actual Cairo.
  • Poco después nace Meket-Atón, -Protegida de Atón-.
  • Durante el octavo año se instala en la nueva ciudad. Nace Ankhes-enpe-Atón-, -Ella vive para Atón-.
  • En el undécimo año nace Nefer-neferu-Atón. Empieza a desarrollarse la nueva religión. Hacia esa época se escribió el “Himno a Atón”.
  • Se nota la influencia de Nefertiti.
  • Al-Ra es nombrado Gran Sacerdote de Atón.
  • Durante los decimotercer y decimoquinto año nacen dos nuevas hijas.
  • La madre de Iknatón, Teye, visita el Templo en la Ciudad del Horizonte de Atón. Muere poco después. Fue enterrada en Tebas.
  • Con su muerte desaparece la moderación: el nombre de Amón es
    sistemáticamente borrado, aún de los más pequeños objetos. De millones de inscripciones conocidas, pocas se salvaron.



  • Hasta en la tumba de Amenofis III sustituyeron su nombre por el de Nis-Maat-Ra.
  • También se nota un detalle extraño: a su quinta hija la llamó Nefer-Ne-Feru-Ra y a la sexta Sotep-en-Ra; “Ra”, en vez de “Atón”, como a sus cuatro primeras hijas. Deseaba un hijo varón. Pero después de las seis “desilusiones” tuvo aún una séptima. No tuvo otra descendencia, al menos que haya sobrevivido la primera infancia. La primera hija casó con Smenk-ha-Ra, un noble egipcio.
  • El Rey de Babilonia pidió para cada uno de sus hijos: concedió la cuarta. La tercera casó con Tutank-Atón, quien fuera el Faraón Tutankamon.
  • La segunda era delicada de salud y murió joven, así como la hermana de Iknatón, Beket-Atón.
  • Como era delicado de salud, construyó muy pronto su tumba.
  • Al no tener sucesor, las perspectivas de su religión eran sombrías.
  • Asuntos exteriores agravaron su situación, tales como la querella con Babilonia y con las Hititas, las aventuras de Asiru, etc. Iknatón desarrolló una extraña pasividad; dejó sin ayuda a Rey Byblos, Risaddi, que le era fiel.
  • A los treinta años de su reinado, los faraones celebraban el jubileo. Iknatón lo hizo a los treinta años de edad, como si quisiera retroceder su reinado a la fecha de su nacimiento.
  • A esa edad ya era flaco y descarnado. Decide que todos los dioses, no sólo Amón, tengan su nombre borrado de cualquier inscripción. Sólo quedaba Atón. Esta medida no se aplicó muy estrictamente. Se borraban los nombres de Hathor, Etha, etc., y hasta el plural “Dioses”.
  • Mientras se limitó a borrar a Amón, no tuvo sino “un” clero en su contra; luego los tuvo a todos.
  • Parecía que el jefe del ejercito, Horenheb, en desacuerdo con la política pacifista de Iknatón, haya planeado en secreto las campañas que más tarde realizaría; tal vez en connivencia con el Gran Sacerdote de Atón, Meri-Ra.
  • Sin descendencia, con gran oposición, hasta dentro de sus funcionarios, otorgó su confianza a Smenkara, casado con gran pompa con su hija mayor, cuando ésta tenía doce años.
  • Asoció su yerno a la regencia, y cuando eventualmente lo sucedió,
    adoptó el epíteto de “Bien amado de Iknatón”.
  • El tener un asociado en el trono resultó una medida insuficiente. La Siria estaba casi perdida, y los grandes gastos para la construcción del Horizonte de Atón agotaron el inmenso tesoro egipcio.
  • Sin duda comprendió que la religión de Atón, no le sobreviviría, como en realidad aconteció.
  • Lo único que se sabe es que cuando se desplomaba su imperio murió. El examen de su momia sugiere un ataque. Se cree que era epiléptico. Tendría en ese entonces unos treinta años. Se creía que era el año dieciocho de su reinado, pero se ha encontrado una inscripción que hace mención del diecinueve.
  • De Nefertiti, nada más se sabe. Se cree que sólo sobrevivió un año a su marido. Su yerno y sucesor, Tutankhatón fue persuadido de volver a Tebas, y se abandonó definitivamente la Ciudad del Horizonte. A una época de contemporización entre los cultos de Atón y Amón, pero por influencia de Horenbeh, jefe del ejército, primó Amón.



  • A los cuarenta años de la muerte de Iknatón, el clero de Amón recobró íntegramente su influencia. El nombre de Iknatón fue borrado; se refería a él como “ese criminal”. Las inscripciones “Amenofis IV”, no fueron tocadas.
  • El Templo de Atón en Karnac fue demolido. Iknatón fue sepultado en la tumba de Teye. Esta fue abierta y retiraron el cuerpo de Iknatón. Su nombre fue retirado de todas las cintas recortándolas. Borraron las inscripciones. Luego fue repuesto en el féretro.
  • Esta lucha de Amón y Atón fue llamada la lucha de los dos Soles.
  • La semilla dejada por los partidarios de Atón, en forma curiosa, cristalizó en Osiris, encarnado y muerto entre los hombres por la salvación del mundo.

Por el Maestro S. Bovisio

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La eterna interacción de Osiris, Isis y Tifón

No es entonces descabellado que los egipcios sostengan en su mitología que el alma de Osiris es eterna e incorruptible, mientras su cuerpo es repetidamente desmembrado y ocultado por Tifón, e Isis lo busca por todas partes y logra recomponerlo nuevamente. El ser está por encima de toda corrupción, así como de todo cambio.

Plutarco, Iside et Osiride, LIV.



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Dionisos y la campaña de Egipto

Mosaico de Mougga, Dionisos perseguido por los piratas

El ejército de Dionisos llega frente a la costa de Egipto, y se instala en la corte de Proteo de Faros. Al rey le lleva el vino como obsequio y, aprovechando su situación, se pone a trabajar desde Faros en la preparación de su primera campaña. Reedita para su causa a las amazonas de Egipto, amazonas combativas por naturaleza, que van a servirle de espléndida fuerza de choque.

Con ellas y con la furia de la venganza, se lanza a la batalla contra los Titanes. La victoria le llega pronto, es la confirmación de su poder y categoría.

Emulando a Alejandro, el dios se pone en marcha hacia el corazón del este, cruza la Mesopotamia, derrotando a todos sus adversarios, y llega hasta la Indias sometiendo la península a su poder, pero no sin haber dejado antes el recuerdo de su presencia, con el cultivo de la vid y el secreto del vino. Terminado su camino en los confines del este, decide el triunfal Dionisos regresar a Grecia, al centro del mundo. Pero el retorno no iba a ser tan rápido y sencillo como se pensaba en un principio, pues su ejército va a tener que luchar ahora contra sus antiguas aliadas amazonas, que esperaban dispuestas para el combate en el Asia Menor, sin que se sepa bien por que las guerreras han querido hacerlo.


Se acepta el reto de las amazonas y se da comienzo a la sangrienta e insensata batalla. Dionisos da la orden de que sea ésta una guerra sin cuartel, en la que sus huestes van a terminar exhaustas de perseguir y matar a las amazonas, que pronto se ven vencidas y de las cuales sólo un puñado consigue huir y encontrar refugio seguro en Éfeso, pues el temible Dionisos enfurecido no sabe perdonar el insensato y orgulloso ataque inicial de que ha sido objeto, y se afana en lograr el total exterminio de sus ex aliadas, para que sirva su muerte de inolvidable escarmiento al osado que piense en enfrentarse a su voluntad.

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Los principales Dioses de Egipto – Atum

Según la tradición egipcia, es el más antiguo de los dioses, se le llama: «el dios divino, aquel que se ha creado a sí mismo, el hacedor de los dioses, el creador de los hombres, aquel que ha extendido los cielos, aquel que ha iluminado el Tuat con sus ojos (es decir, el sol y la luna). Ya existía cuando el cielo no existía, la tierra no existía, los hombres no existían, los dioses no habían nacido, la muerte no existía».

No se ha dicho bajo que forma existía, pero creó para sí mismo un lugar donde morar, la gran masa de las aguas celestes a la que los egipcios dieron el nombre de Nun. Vivió allí un cierto tiempo completamente solo y luego, por una serie de esfuerzos del pensamiento, creó los cielos, los cuerpos celestes, los dioses, la tierra, los hombres y las mujeres, los animales, los pájaros y los seres que se arrastran, sólo con su espíritu.

Thot, «la inteligencia o el espíritu de Atum», tradujo en palabras estos pensamientos o ideas de creación; y cuando profirió las palabras, toda la creación empezó a existir.


La gran Orden de los sacerdotes de Anu, Heliópolis, puso a Atum al frente de la asamblea de los dioses y ya en la época de IV dinastía, hicieron de Ra, el dios del sol, el usurpador de su lugar, de sus poderes y de sus atributos. Se representaba a Atum como el dios del sol del atardecer o del principio de la noche.

Nun fue el nombre que se dio a la vasta masa de agua que se encontraría situada en el cielo. Constituye la parte material del gran dios Atum, creador del universo, de los dioses y de los hombres.

En esta masa de agua, cuya profundidad es insondable y su extensión sin límites, se encuentran los gérmenes de toda vida y de todas las especies de vida; por esto el dios que sería la personificación del agua (o sea Nun), fue llamado «Padre de los dioses y el que produjo la Gran Asamblea de los dioses»: la masa acuática sería una imagen del Gran Océano cósmico.

De Nun salía un río que corría a través del Tuat u «otro mundo»; su valle dividía el Tuat en dos partes haciéndolo semejante a Egipto. Las aguas de Nun formaban la residencia de Atum, de donde provenía el sol, que era el resultado de uno de los primeros actos de creación de Atum.

Los primeros habitantes de Egipto pensaban que el sol navegaba sobre las aguas de Nun en dos barcas mágicas; el sol avanzaba en la primera durante la mañana de su día, que terminaba en la segunda.

Por W. Budge

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Libia, tierra de origen del mito de Atenea

Neith – Atenea

Lo que sí parece ser cierto es el hecho de que Libia sea el lugar de origen del mito. Digamos que la Libia clásica es un gran territorio, de cara al Mediterráneo, que arranca justo en el delta del Nilo y que se extiende indefinidamente hasta llegar a la Numidia, situada en lo que ahora se llama Libia y Túnez. Desde esa costa (hoy Egipto), a través de Creta, un cruce de rutas muy importante, en el centro mismo del mundo civilizado de la época. A través de la escala insular, todas las influencias de viajeros y comerciantes fueron una continuada vía de comunicación cultural y religiosa.


Platón cuenta que Neith, diosa libia, es la base sobre la cual se construye la nueva historia griega, bajo la denominación de Atenea. Naturalmente, entre la iconografía egipcia se pueden encontrar muchas imágenes de Neith, asimilada al culto oficial faraónico. Otros autores también señalan el origen libio de la divinidad, contando los ritos de esa deidad, en los que figuraba la lucha sagrada anual entre las sacerdotisas de Neith, como la forma de acceso a la posición de sacerdotisa máxima, en una recreación de la muerte de la niña antagonista y de la singularidad posterior de la nueva divinidad, que se erige como tal una vez que se produce el desenlace fatal, el que el destino ha señalado como trámite inicial de su imperio.

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La tradición de invocar a Mushkil Gusha en Irán

La costumbre de invocar a Mushkil Gusha se practica en Irán, especialmente entre las mujeres musulmanas tradicionales. El cuento se cuenta cada semana en la víspera del viernes, el comienzo del día santo musulmán, (los musulmanes miden sus días desde la puesta del sol hasta la puesta del sol, por lo que la «víspera del viernes» se presentará antes del viernes por la mañana, al igual que la «Nochebuena» antes del día de Navidad.) Además de contar la historia, compartir un refrigerio especial con los pobres. A veces llamado aajeel y a veces nokhod kishmish, que es una mezcla de cosas como garbanzos tostados, pasas, dátiles secos, higos secos, nueces y semillas.

El nombre Mushkil Gusha que en persa se traduce como «Remover de dificultades». ¿Pero exactamente quién y qué es él?. Si preguntas a los iraníes, obtienes diferentes respuestas. Algunos dicen que él es ‘Ali, el primo, yerno del profeta Muhammad y verdadero sucesor, según lo consideran los chiítas, cuya rama del Islam predomina en Irán. Pero una mujer iraní me dijo simplemente: «Es Dios, ¿no es así?»





Otros dicen que Mushkil Gusha es el profeta Khidr, el «Verde», el santo patrón de los santos musulmanes llamados derviches. (Khidr es el nombre árabe. En Irán se lo llama Khezr y en Turquía, Hizir). Khidr aparece en muchos relatos musulmanes como el portador de la fortuna, un papel que comparte con el profeta Elías, de quien muchas de las mismas historias son reproducidas por la tradición judía. Este cuento fue contado principalmente de «The Story of Mushkil Gusha» en Persian Tales, recopilado y traducido por DLR y EO Lorimer, Macmillan, Londres, 1919, y con los aportes de  Kave Eshgi de Bristol, Inglaterra, cuya abuela le contó el cuento cada víspera de viernes, mientras crecía en la ciudad iraní de Kerman.

Por Aaron Shepard

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Mushkil Gusha – El Disipador de Dificultades y el palacio del leñador

En esencia, Mushkil Gusha es la historia de nuestra propia e individual relación con el mundo interno. Y dado que estamos viviendo en un momento en el que hay una gran necesidad de comprender el poder curativo que hay dentro de nosotros, esta historia no debe ser olvidada, para que, en palabras de Mushkil Gusha, “las personas que tengan verdadera necesidad podrán encontrar su camino”.

Entonces, un día, sucedió que un rey, acompañado por sus visires, estaba regresando a su palacio después de un día de caza. Por casualidad él pasó al lado del majestuoso nuevo palacio construido por el cortador de espinos. Aquel hombre, un humilde leñador que había sido favorecido por Mushkil Gusha, el Disipador de Dificultades, quien había entregado al humilde hombre y su joven hija una gran cantidad de piedras preciosas con las que el cortador de espinos había construido aquella lujosa fortaleza.

Y quedando el rey sumamente sorprendido, él inquirió sobre el dueño. Sus cortesanos le informaron que había sido construido bastante recientemente, y que nadie sabía de quién era. Lo único que todos sabían era que el nombre del dueño era La‘el l-e Sowdagar, (comerciante de gemas).

Oyendo ésto, el rey consultó con sus visires más cercanos. Uno de ellos sugirió que ellos fueran al palacio y, bajo el pretexto de conseguir un poco de agua para el rey, intentar averiguar qué estaba pasando y quién era el dueño. Todos estuvieron de acuerdo y así ellos se acercaron el palacio, y cuando alguien vino a la puerta, uno de los cortesanos dijo, «Su Majestad Imperial, el Centro del Universo, está volviendo a su palacio de cazar y está sediento. Nosotros deseamos tener un poco de agua.» Sucedió que el cortador de espinos respondió a la puerta; así, habiendo oído la petición, hizo una reverencia, diciendo, «Pero claro, por supuesto; es un placer.»


Entonces entró rápidamente y llenó una copa dorada con gemas incrustadas con sorbete de cardamomo y agua de rosas y se lo entregó al rey. Después de beber el sorbete el rey miró la copa y dijo, «Qué copa tan hermosa. No hay ninguna como ella en todo mi tesoro». El cortador de espinos hizo una reverencia una vez más y dijo, «¿Puedo regalárselo a su majestad?». El rey estaba complacido. Él preguntó entonces quién era el dueño del palacio. El cortador de espinos contestó, «Su majestad, pertenece a su sirviente y esclavo, La ‘l-e Sowdagar.» El rey se dirigió a casa sin esperar más.

En su llegada él corrió hacia su hija que inquirió por qué regresaba tan temprano. El rey le contó la historia entera. No teniendo ningún compañero de juegos, la princesa dijo, «me gustaría que le hubiera preguntado si tenía una hija de mi edad, para que pudiera ser mi dama.» El rey envió inmediatamente a algunos de sus sirvientes a preguntar. A su regreso ellos informaron no sólo tenía La’el l-e Sowdagar una hija, sino que era tan bonita que invocaba a la luna para que no surgiera, para que ella pudiera iluminar la noche por sí misma.

Ellos concluyeron que era perfecta para ser la dama de la princesa. La princesa envió a sus sirvientes para traerla. La hija del cortador de espinos estaba encantada y partió para el palacio del rey. Al principio la princesa sintió celos de la belleza de la muchacha, pero pronto se hicieron buenas amigas. Se encontraban todos los días, e iban a menudo y nadaban y jugaban en un arroyo que el rey había constituido para su hija.

Un día, la princesa llevaba un hermoso collar, y antes de bañarse, se lo quitó y lo colgó en un árbol al lado del arroyo. Cuando salió del agua se olvidó que lo había colgado en el árbol, y no pudiendo encontrarlo, decidió que su nueva dama lo había robado. La princesa contó ésto a su padre, que arrestó a la muchacha y a su padre. La joven fue vendida como esclava, y el hombre fue enviado a prisión. Lo curioso, sin embargo, fue que cuando los soldados fueron a confiscar el palacio de La’el l-e Sowdagar y su mobiliario encontraron que todo se había esfumado y había desaparecido.

La recién encontrada riqueza del cortador de espinos se había acabado. Fue tratado como un delincuente común. No más sorbetes o carnes delicadas en sus comidas. Tenía que vivir de pan y agua, y dormir sobre paja sucia. Entonces una noche de miércoles él tuvo un sueño: Un santo varón luminoso, que llevaba sandalias, manto y turbante verdes, se le acercó y, referente a él con su bastón de caminante, dijo, «Oh, tú! interiormente ciego, usted se ha olvidado de recordar a Mushkil Gusha. Ahora, levántese; hay un penique escondido bajo el umbral de la puerta. Tómelo, compre un poco de fruta seca, y cumpla su promesa.» El hombre se despertó con un sobresalto, y entonces recordó su sueño. Al mismo tiempo comprendió que era jueves. Buscó el penique y efectivamente allí estaba.

Recogió el dinero, y llamó a través del orificio de la llave al carcelero, diciendo, «Dios lo bendiga, hermano, por favor tome esta moneda y cómpreme un poco de fruta seca». El guardia dijo, «yo debo decir, que tiene usted valor. Usted quiere que yo siga un encargo tonto para que usted pueda escapar. No, nada haré.» Un par de minutos después el cortador de espinos repitió la misma demanda a un hombre a caballo que vio pasar fuera de la ventana de la cárcel; pero el hombre inventó alguna excusa y siguió su rumbo.

Una mujer vieja que caminaba despacio pasó por allí. El hombre la llamó, «Dios la bendiga, señora. Por favor tome este penique y consígame un poco de fruta seca para que yo pueda cumplir mi promesa.»

La vieja mujer contestó, «Estimado señor, mi hijo está moribundo, pero no importa yo le ayudaré.» Así que la mujer vieja trajo la fruta, y el cortador de espinos le agradeció y le preguntó si ella la compartiría con él y simplemente escucharía su historia.

Ella consintió, y apenas concluyó de narrar su historia alguien se apresuró y llamó a la mujer vieja, «Usted no puede creer esto, pero su hijo justo ha logrado escapar de las garras de Azra’il (El Ángel de Muerte). Él está requiriéndole.»


Ese  mismo día, la princesa fue a bañarse en el arroyo de nuevo. Creyó ver su collar que yaciendo en el fondo del arroyo. Pero cuando miró de nuevo comprendió que era un reflejo de su collar lo que ella vio. Buscó, y allí estaba, aun esperando en la rama dónde ella le había dejado, era su collar. Ella se apresuró al rey y le contó las noticias. El rey ordenó entonces que el cortador de espinos y su hija fueran liberados. La princesa y la muchacha se hicieron amigas de nuevo, y aunque parezca extraño, cuando el cortador de espinos y su hija regresaron a su casa ellos se dieron cuenta de que su palacio todavía estaba allí. Una vez más, el cortador de espinos se volvió Al ‘l-e Sowdagar, y todos vivieron felices por siempre. Nosotros rogamos a Dios que cumpla vuestro deseo tal como Él cumplió los suyos. Dios lo quiera.

No olvides compartir esta historia esta noche, cuando el sol se ponga.Comparte unos dátiles, Mushkil Gusha, el disipador de dificultades, estará allí.

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