Archivo de la categoría: República Árabe Democrática Saharahui

Madre – Poesía Saharaui

Madre sé que sufres,
sé que el dolor te hace llorar
y que tus lágrimas son de cera y calor.

Madre sé que te han cegado los ojos
y te han ahogado la voz
para no cantar al mundo tu libertad

Madre sé que de tus brazos
te han arrancado los hijos
que tus senos deseaban
con amor alimentar
y más que tus senos
tu historia y cultura enseñar.

Madre sé que tu llanto,
tu llanto mudo aún está
e hizo a todo el mundo escuchar.

Madre sabré también que vas a cantar,
a cantar con una voz que llegará al mas allá
y cuando amanece, tus brazos se abrirán
para tus hijos que están aquí y allá.

Madre sabré que tu alborada va a alumbrar
los puntos cardinales y mas allá
de la frontera y de la mar.

¿Y tus lágrimas Madre?
¡oh! tus lágrimas esta vez serán de júbilo y felicidad
y cuando todo sucede
cuando la corona solo reina en su lugar
tú, tú, Madre Patria, seguro, seguro que vas a olvidar
porque tu corazón es todo AMOR Y PAN.

Saleh Abdalahi Hamudi

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Resolución: Absuelto – Chejdam Mahmud

No quiero ser/el hijo de un profeta./No quiero ser/el amigo de un valiente.
Tampoco quiero ser/un soldado desconocido./Sería, a lo mejor, un
cobarde,
un irracional,/una rata desagradecida.
No quiero ser/pariente de los hombres.
Ustedes, humanos,/y sus sonámbulas lenguas/y pesados cerebros,/no
paran de hablar de los paraísos divinos./Yo no los quiero./Quiero ser
amigo/de mi mismo,/porque al menos soy bueno:/no sé hacer/perder el
tiempo a los demás.
En mi tierra musulmana/allá, donde las noches inspiran miedo,/y el sol
quema sin piedad,/mi madre me dio:/ʻHijo, somos esclavos del pasadoʼ.

Chejdam Mahmud

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Refugiado Saharaui construye albergues resistentes al clima

Un joven refugiado Saharaui construye un albergue resistente al clima con botellas plásticas llenas de arena en un campamento en Tinduf, Argelia. © ACNUR/Russell Fraser

En el remoto desierto del suroeste de Argelia, un joven refugiado Saharaui llena botellas desechadas con arena para construir albergues resistentes al difícil clima.

Con una maestría en eficiencia energética, el refugiado Saharaui, Tateh Lehbib Breica, tenía el plan original de construir una casa energéticamente eficiente en el desierto, usando botellas desechadas para un tejado verde.

Pero, como la forma circular del tejado presentaba algunos desafíos de construcción, el joven de 27 años notó que tenía muchas botellas de sobra que no le funcionarían para el fin que les tenía, que era cultivar plantas.

“Me pregunté a mí mismo: ¿Qué puedo hacer con esto?”, dijo Breica, quien nació y creció en el campamento de refugiados Awserd, asistió a la universidad de Argel gracias a una beca DAFI, y realizó su maestría en una universidad española.

“Recordé un documental que había visto…sobre construcción con botellas de plástico, y pensé: ¿Por qué no intentarlo?”.

“Entonces recordé un documental que había visto durante la universidad, sobre construcción con botellas de plástico y pensé: ¿Por qué no intentarlo?”.

En el campamento Awserd, brindar casas adecuadas que puedan resistir las dificultades climáticas del desierto resulta un desafío. Este es uno de los cinco campamentos que alberga refugiados Saharaui, quienes huyeron de los combates de la Guerra de Sahara Occidental hace más de 40 años.

Las casas construidas con ladrillos de barro o adobe son vulnerables ante las fuertes lluvias que periódicamente azotan el Desierto del Sahara, incluyendo una tormenta a finales de 2015 que destruyó miles de hogares. Las frecuentes tormentas de arena también cubren las casas y tiendas tradicionales Saharaui, con un asfixiante polvo, lo que provoca evacuaciones temporales.

La primera casa que Breica construyó usando botellas desechadas llenas de arena fue para su abuela, quien caminaba con dificultad y que quedó herida cuando la llevaban a un centro comunitario en el campamento, donde esperaba a que pasara la tormenta de arena.

Aparte de tener una mejor resistencia estructural al agua, la casa circular de paredes gruesas también presenta un perfil más bajo para el viento y prueba ser mejor para que no entre el penetrante polvo y la arena de las tormentas de arena o “haboobs”.

El interés de Breica en construir con plástico desechado le ganó el sobrenombre de “Majnoun al qarurat” (el loco de las botellas). La particularidad de la estructura, junto con las publicaciones que Breica hizo en Facebook, aseguraron que la casa recibiera mucha atención fuera del campamento.

“Después de las fuertes lluvias de octubre de 2015 que dañaron y destruyeron decenas de miles de casas de adobe, ACNUR ha estado trabajando con los Saharaui para mejorar las técnicas de construcción, y hacer que soporten de mejor manera las condiciones climáticas de la región”, dijo Juliette Murekeyisoni, Coordinadora en el Terreno del ACNUR en Tinduf. “Hemos apoyado el uso de ladrillos fortificados con cemento, y ahora estamos apoyando el uso de botellas plásticas”.

“Las casas de adobe pueden destruirse con lluvias muy fuertes o prolongadas, el uso de botellas plásticas…creará estructuras más duraderas”.

Otis Moore, Oficial encargado de albergues, explica que las botellas plásticas tienen ventajas sobre los ladrillos de adobe y las tiendas familiares tradicionales que usan la mayoría de los Saharaui, así mismo, que el diseño circular de las casas también tiene sus propios beneficios.

“Las casas de Adobe pueden destruirse con lluvias muy fuertes o prolongadas, el uso de botellas plásticas en lugar de ladrillos de barro creará estructuras más duraderas. Y hemos adoptado la forma circular porque es aerodinámica y puede soportar las tormentas de forma más efectiva”.

Ahora, en un proyecto financiado por el Fondo de Innovación del ACNUR, Breica está trabajando con la Agencia de la ONU para los Refugiados en la construcción de 25 casas usando botellas plásticas llenas de arena en lugar de ladrillos en los cinco campamentos: Awserd, Boujdour, Dakhla, Smara y Laayoune. Las viviendas, que estarán listas este mes, se destinarán a personas vulnerables.

Como reconocimiento a sus creativos diseños, Breica recientemente recibió el premio de Personalidad del Año 2016 en una revista local. Sin embargo, el sobrenombre que le dieron se ha quedado: “Las personas todavía me ven como el chico obsesionado con reciclar botellas y construir casas inusuales”, dijo él.

Con información de: ACNUR

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Expolio y contrabando de arena, ¿es el fin de las playas?

Un barco con sacos de arena robados en Maldivas
Un barco con sacos de arena robados en Maldivas

Tres de cada cuatro playas están desapareciendo, y el año 2100 podría no quedar ni una en todo el planeta. Muchas son robadas, literalmente, por mafias que extorsionan, sobornan y matan para extraer hasta el último grano de sílice, que luego venden de contrabando. El tráfico mundial de este material, usado para fabricar desde pasta de dientes hasta tecnología, es enorme. Es el segundo recurso natural más usado tras el agua.

La playa es el destino turístico por excelencia, elegido por una de cada tres personas para su asueto estival. Si usted, lector, es una de ellas, ¡aproveche! Porque, desgraciadamente, dentro de poco puede que no quede ni una sola playa en todo el planeta. “Ah, ¡el cambio climático!”, tal vez esté pensando. En parte tiene razón, pero el motivo principal de la desaparición de este bello ecosistema natural no será ese, sino que se acabará la arena.

“Vamos a la playa, ponemos la toalla, tomamos el sol, tal vez hacemos un castillo de arena con nuestros hijos. Y nos vamos tan contentos, sin plantearnos nada. Pero, el 75% de las playas del planeta está desapareciendo. En el 2100, de seguir así, no quedará ni una sola. Hay mafias que matan por conseguir arena, hay contrabando. Y si la voracidad de ciertos países continúa, acabaremos viendo a indonesios, indios o malasios defendiendo a tiros sus costas a no tardar”. Quien así habla es Denis Delestrac, un realizador de documentales francés que investigó a fondo durante tres años qué estaba ocurriendo con este recurso natural.

En el 2013 estrenó un documental sobre el tema, Sand Wars, guerras de arena, en el que denuncia la sobreexplotación de esta materia y las gravísimas consecuencias que acarrea para el planeta. Su filme ha sido premiado en numerosos festivales e incluso ha propiciado que las Naciones Unidas (ONU), en el marco de su programa de medio ambiente (UNEP), hayan publicado un informe, basado en su investigación, titulado Arena, más escasa de lo que pensamos, en el que alerta sobre la situación, que califica de “emergencia”.

Una de cada cuatro playas del planeta ya muestra los efectos de la extracción masiva de arena. Paradójicamente, el impacto global de este fenómeno pasa inadvertido para la mayoría de las oenegés, gobiernos, científicos y medios de comunicación. La extracción de arena, en muchos sitios, ha resultado en la destrucción de playas y ecosistemas enteros, y ha tenido gran impacto en el turismo de esas zonas y el medio de vida de muchos pescadores.

LA NUEVA FIEBRE DEL ORO.

Vamos a la playa y se suele dar por sentado que la arena va a estar ahí, se ven grandes extensiones doradas, parece un recurso inacabable, infinito. Pero tiene los días contados porque se ha colado en todos los rincones de nuestra vida.

Se estima que cada año, el tráfico mundial de este material es de cerca de 18.000 millones de toneladas, según un informe de la International Union of Geological Sciences. Esta cantidad es seis veces superior al consumo de petróleo, de unos 3.400 millones de toneladas.

“Al ser un material a priori tan abundante, se ha utilizado tradicionalmente en muchos procesos industriales. Se usa para hacer desde pasta de dientes, pintura y productos de limpieza del hogar hasta alimentos deshidratados, vidrio… Y por las capacidades semiconductoras del silicio, el elemento principal de la arena, también se emplea para fabricar chips, ordenadores, móviles”, explica Joan Poch, profesor de Geología de la Universitat Autònoma de ­Barcelona.

Aunque los sectores que más cantidad devoran son la construcción y el turismo. El primero lo hace de forma muy voraz: el 80% de las autopistas, puentes, edificios y otras obras públicas están hechas con ingentes cantidades de arena. Esto se debe a que desde hace medio siglo se usa el hormigón armado como material de construcción, sumamente eficiente y de bajo coste. “Construcciones como parkings subterráneos o bloques de muchas plantas o rascacielos sólo son posibles gracias a este material”, indica Albert Cuchí, arquitecto y profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya.

El hormigón se elabora con agua, cemento, gravas y arena, que en España procede de canteras en montañas (también alteran el entorno), porque la ley de Costas prohíbe que se obtenga del litoral. Pero en otros países se extrae del fondo marino y de las playas. El problema es que las cantidades que se necesitan para edificar o hacer puentes o carreteras son astronómicas. “Si cogiésemos un edificio recién construido, lo arrancásemos con los cimientos y lo pesáramos, tendríamos más de dos toneladas de material por metro cuadrado. Y más de la mitad sería arena y gravas”, señala Cuchí.

Singapur es uno de los países que más arena consumen del planeta –quizás el que más–. Es una de las naciones más ricas pese a su reducido tamaño. “Para mantener su estatus de hub financiero internacional desde los años 60 ha aumentado un 20% su superficie. ¿Cómo? Echando tierra al mar. Y para ello ha importado arena de Indonesia, Vietnam, Malasia”, denuncia Megan MacInnes, responsable de campaña de la oenegé británica Global Witness.

Primero, explica, usaron legalmente la arena importada de sus vecinos, hasta que estos se percataron de que sus costas estaban devastadas y prohibieron la exportación. Singapur empezó a ir más lejos a comprarla. Y también, entonces, comenzó el tráfico ilegal.

“Hay ladrones que van por la noche a playas paradisiacas de Malasia o Indonesia y se llevan toneladas de arena de la costa en pequeñas barcas. Luego van al puerto de Singapur, donde la venden, sin que la policía los intercepte”, asegura el realizador Denis Delestrac. O hay barcos que anclan en la costa y dragan grandes cantidades de arena a la superficie, lo que tiene igualmente consecuencias devastadoras al acabar con el ecosistema del fondo del mar, afectar a la pesca tradicional y poner en jaque la subsistencia de muchas familias.

Indonesia es seguramente el país que más ha sufrido la avaricia singapurense. Las autoridades locales afirman que han desaparecido ya 24 pequeñas islas de su litoral, y Greenpeace Indonesia alerta de que muchas más de las 83 islas que conforman la costa norte del país podrían ser engullidas por el mar en la próxima década debido al robo de arena.

“El daño que se está produciendo en la costa es irreparable. Y resulta irónico, porque Singapur tiene un marco legal muy avanzado para la protección del medio ambiente, pero claro, dentro de sus fronteras. Lo que les ocurre a otros países no parece importarle demasiado”, acusa Megan MacInnes.

Que islas enteras desaparezcan dragadas resulta catastrófico para la seguridad de Indonesia, porque las pequeñas actúan de escudos de las más grandes y habitadas ante tormentas y tsunamis. “En algunas comunidades del océano Índico los efectos del terremoto y posterior tsunami en el 2004 fueron peores por la extracción de arena”, señala Claire Le Guern, directora de Santa Aguila Foundation-Coastal Care, una entidad norteamericana que lleva 10 años alertando sobre los peligros de la extracción de arena.

Dubái, en los Emiratos Árabes, es otro voraz consumidor de arena. El minúsculo país vive un boom por construir rascacielos. Cuenta con cerca de 200, entre ellos el Torre Jalifa, el más alto del mundo. Y hay previstos casi medio millar más que, de llegarse a edificar, la convertirán en la ciudad del mundo con más construcciones de este tipo. Y para ello, claro, se necesita más y más arena.

El país desarrolló además dos proyectos –tildados de estrambóticos por algunos– de islas artificiales. Uno, The World, un archipiélago de 300 islas que forman un mapa del mundo, se ha abandonado. Y otro es The Palm Jumeira, una isla artificial con forma de palmera.

¿Imagina los millones de toneladas de arena que se necesitaron para crear esas islas? Cerca está el desierto, pero no se puede usar su arena. “El grano de la del desierto está muy erosionado por la acción del viento y es muy redondo y pulido, no se une a otro. En cambio, el de playa es más rugoso, desi­gual y funciona muy bien para construir”, explica Joan Poch.

LA MAFIA DE LA ARENA.

India es uno de los principales suministradores de arena de Dubái. En el país del sur de Asia, la mafia de la arena es la organización más poderosa; empresas de construcción y material, así como policías y políticos corruptos están detrás del robo de playas enteras, afirma Delestrac. “Hay crimen organizado, con conexiones con las más altas esferas políticas; un sistema bien organizado que va desde la extracción hasta la venta y la construcción. Y las personas que se ven obligadas a excavar la arena son muy pobres, una especie de esclavos, a quienes amenazan con matar a sus familias si no lo hacen”, cuenta.

También en Africa Coastal Care tiene noticia de organizaciones criminales que matan y extorsionan para hacerse con este recurso. De hecho, la oenegé ha documentado la devastación de las playas marroquíes del norte. “Antes estas playas eran muy largas, podías casi recorrer toda la costa por ellas. Y eran bellísimas, con enormes dunas. Constituían uno de los principales atractivos turísticos del país. Y vimos con nuestros propios ojos cómo se las llevaban día y noche. Hombres, incluso niños, cogían la arena con palas, la cargaban en burros para meterla en camiones. Ahora esa zona es paisaje lunar. Da muchísima pena”, cuenta Le Guern.

Marruecos tiene como despensa el Sáhara. El país exporta cada año unas 50.000 toneladas de arena procedente de territorios ocupados, por lo que la ONU ha dictado que el comercio de este recurso es ilegal, aunque continúa, denuncia la oenegé Western Sahara Resource Watch. Y afirma que entre los principales compradores está España, que desde hace 30 años importa arena del desierto para rellenar playas canarias.

¡VAMOS A LA PLAYA!

Además de la construcción, el otro agujero negro de la arena es el turismo. Es una industria muy potente de la que muchos países dependen económicamente por la actividad que genera, desde alojamiento hasta restauración y ocio. De ahí que todos quieran ofrecer playas anchas y bonitas, aunque eso implique prácticas como robar arena de los vecinos.

En Cancún, en el 2009, se registró el caso de un hotel que había vaciado una playa de otra zona turística para rellenar su propia playa. Y no hace falta ir tan lejos: en Cádiz, el año pasado, Ecologistas en Acción denunció el robo de arena de la playa de Valdevaqueros que fue vendida a Gibraltar, que la usó para crear playas artificiales.

En España y otros países es muy habitual extraer arena del fondo del mar, de la costa, para rellenar las playas. Poco antes de comenzar la temporada de baño, es frecuente ver enormes barcos anclados frente a la costa dragando arena para luego verterla en la zona en que pondremos la toalla meses después. “Ya apenas quedan playas naturales en el mundo. Casi todas son artificiales, porque si no las rellenásemos cada cierto tiempo, desaparecerían”, explica Jorge Guillén, geólogo marino del Instituto de Ciencias del Mar-CSIC (ICM-CSIC).

La extracción de arena del fondo marino no es inocua. Muchos microorganismos y pequeños animales y algas viven en esa arena y constituyen la base de la cadena alimenticia marina. Si ellos desaparecen, peces mayores no tienen con qué alimentarse. Y así hasta llegar a nosotros, los humanos. Además, rellenar las playas es un parche temporal, porque esa arena se vuelve a perder. ¿Y eso por qué?

Las playas son ecosistemas muy dinámicos que cambian con cada estación. En invierno apenas se ve arena, y en verano, en cambio, aparecen grandes franjas doradas. Esos cambios en el aspecto de la playa no implican modificaciones de volumen, sino de distribución de la arena. Es un proceso que de manera natural funciona a la perfección, en el que no se pierde ni se gana un solo grano. En geología, a este equilibrio se le llama balance sedimentario.

Los problemas empiezan cuando ese balance es negativo. “La pérdida de arena de las playas tiene que ver con la intervención del ser humano”, señala Joan Poch. La mayoría de los granos de arena de la playa procede de la erosión de las montañas y tarda decenas de miles de años en llegar a la costa. Son transportados por el viento y, sobre todo, por los ríos. No obstante, la mayoría de los ríos están ahora regulados mediante presas, que detienen el agua y asimismo el aporte de sedimentos al mar.

“En España, se calcula que, antes de construir las presas, el río Ebro, por ejemplo, aportaba unos 20 millones de toneladas de sedimentos al mar. Ahora puede que lleguen apenas unas 150.000 toneladas”, señala Jorge Guillén. Esto, sumado a la edificación en primera línea de mar, sin respetar la forma de la playa y sus dunas; a la construcción de puertos por toda la costa, que desvían las corrientes submarinas que antes distribuían la arena, y al avance del nivel del mar por el cambio climático, “hace que la gravedad de la situación vaya en aumento; las playas ejercen de amortiguadores entre el océano y la tierra. Sin esa protección y con el aumento del nivel del mar, las olas están invadiendo la tierra, salinizando la capa freática y contaminando el agua que bebemos y que usamos para la agricultura. Es un auténtico desastre”, alerta Claire Le Guern.

VIDRIO RECICLADO.

Pero ¿qué se puede hacer para evitarlo? Porque el problema, coinciden en señalar todos los expertos, irá al alza. La arena es un recurso natural finito, la demanda seguirá aumentando, continuarán las mafias, el contrabando y los desastres naturales. “Una solución puede ser reciclar lo que ya tenemos. Dedicar más recursos y energías, e inversiones tecnológicas a investigar las posibilidades del reciclaje”, señala la directiva de la organización Coastal Care.

En este sentido, en Florida, en Estados Unidos, están regenerando las playas con vidrio reciclado. En esa zona del país, la costa es clave para la economía, puesto que es el principal reclamo turístico: aguas prístinas, buen clima, arena fina. No obstante, como en tantos otros lugares, aquí también han construido en primera línea de mar, las playas se han erosionado, y llevan décadas teniendo que rellenarlas. Y hace un tiempo se quedaron sin arena.

Entonces se les ocurrió una solución ingeniosa. Al parecer, una tercera parte del vidrio es imposible de recuperar, y en Florida han cogido esa parte, la han machado hasta pulverizarla y la han puesto de nuevo en las playas. “Se comporta exactamente igual que la arena. No hay turistas por ahí con los pies cortados”, bromea Le Guern. Debe de ser muy similar porque incluso las tortugas han regresado a esas playas a poner sus huevos.

Donde más tienen que cambiar las cosas es en la construcción. Para Sonia Hernández -Montaño, arquitecta experta en bioconstrucción y fundadora del estudio Arquitectura Sana, “podemos optar por una solución parche y seguir construyendo con hormigón armado, aunque buscando alternativas para no tener que seguir reventando montañas o vaciando playas”. En España, cuenta esta arquitecta, se ha llevado a cabo algún experimento con autopistas, en las que se han usado escorias de la industria metalúrgica que no se podían reciclar.

En Sant Cugat, cerca de Barcelona, la planta de Unión Transmóvil, dedicada al reciclaje de residuos de la construcción, recoge los escombros de obras de reforma y de derribos, los somete a un proceso de limpieza y así consigue recuperar material apto para volver a ­construir.

Ya se emplea en carreteras, drenajes, canalizaciones. “Los vertederos son el negocio tradicional, adonde van a parar todos los residuos de la construcción, pero eso contamina, crea canteras y desaprovecha recursos. Hay muchos residuos susceptibles de convertirse en productos para abastecer el mercado. ¿Por qué usar solamente materiales nuevos?”, se pregunta Roger Domènech, gerente de la citada planta.

Otra opción es introducir más materiales naturales, como la madera laminada, usada en Austria y Alemania, aunque tiene un límite constructivo: no se pueden superar las cuatro o cinco plantas.

Para el arquitecto y profesor Albert Cuchí, “la construcción del futuro tendrá que orientarse más a la rehabilitación y no tanto a la nueva construcción. También tenemos que repensar el modelo de ciudad, sólo así podremos utilizar otros sistemas de construcción. ¿Hace falta que más de la mitad de la población mundial viva en la costa?”.

Igualmente, habrá que reflexionar sobre el modelo de arquitectura. Ahora está globalizada, se construye igual en Dubái que en Finlandia, dice Hernández-Montaño, “los arquitectos deberíamos tratar de repensar cuál es la arquitectura tradicional de cada lugar y usar los materiales de la zona. No tiene sentido hacer los mismos edificios en todas partes, cuando el clima es distinto”.

Como civilización no podemos detener el mundo que tenemos en marcha, pero tampoco podemos seguir haciendo las cosas igual que hace 50 años, porque la situación en el planeta ha cambiado. La población ha aumentado, los recursos naturales menguan y el cambio climático avanza. “Tenemos que hallar nuevas maneras sostenibles de adaptarnos a las nuevas situaciones. Necesitamos invertir en nuevo pensamiento. De otra forma, ¿qué Tierra vamos a dejar a los que vienen detrás?”, se pregunta Claire Le Guern, de Coastal Care.

Por Cristina Sáez
Con información de Magazine

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Sáhara Occidental, 2º país africano con mayor tasa de alfabetización

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Sáhara Occidental se convierte en el segundo país africano con mayor tasa de alfabetización.

Según datos de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura.) los campamentos de refugiados saharauis poseen una alfabetización del 96%. Una cifra majestuosamente alta y que en el continente africano es solo superada por Sierra Leona, que cuenta con una tasa de alfabetización del 99%.

Los expertos señalan que al inicio de la invasión marroquí del Sáhara Occidental en el 1975, la tasa de alfabetización no superaba el 25% de la población. Por ello admiran la voluntad de los saharauis por aprender a pesar de las adversidades. Aunque reconocen que no es el primer caso de que un pueblo que fue expulsado de su tierra y en plena guerra, logre una proeza de este tamaño, la Autoridad Palestina ya lo logró en 2009.

La tasa de alfabetización del Sáhara Occidental es de un 96%, la cual se encuentra muy por encima de otros países como Marruecos, que cuenta con un 70,1 %, Egipto con un 66,4% o Túnez con un 77,7%.

Esto es en parte gracias a las medidas de educación impuestas por el gobierno del Sáhara Occidental, por sus acuerdos unilaterales con países como Cuba, Argelia y España entre otros y sobre todo por las ayudas que proporciona a los estudiantes saharauis en las escuelas de los campamentos de refugiados (material escolar) y su deseo para seguir progresando y educando a los saharauis.

La UNESCO estima que en 2020, la alfabetización será erradicada del Sáhara Occidental. También elogia y admira a los saharauis por tal logro, especialmente a los líderes que impulsaron la educación, una herramienta indispensable para crecer como persona. Además reconocen que no es muy usual en países en guerra encontrar altos índices de alfabetización.

El curso escolar comenzó la semana pasada en todos los campamentos de refugiados saharauis, un total de 35.000 iniciaron su rutina estudiantil.

Con información de: El Confidencial Saharaui

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Un pueblo culto jamás será colonizado

Jatari Hamudi, rector de la Universidad de Tifariti de la República Árabe Saharaui Democrática
Jatari Hamudi, rector de la Universidad de Tifariti de la República Árabe Saharaui Democrática

Mientras que durante la colonización española el pueblo saharaui tenía un 95% de analfabetismo, hoy se ha eliminado por las continuas campañas de alfabetización, señaló Jatari Hamudi, rector de la Universidad de Tifariti de la República Árabe Saharaui Democrática.

Hamudi, quien se encuentra de visita en Lima para realizar convenios de cooperación con universidades locales, dijo que ese logro fue gracias a que como pueblo y como Estado han dado mucha importancia al sector Educación.

“Tenemos más de 40 años viviendo en campamentos de refugiados debido a la invasión marroquí. Muchos indefensos saharauis huyeron de la invasión buscando un lugar en donde puedan salvarse. Los marroquíes nos atacaron con bombas prohibidas internacionalmente y en ese clima hemos dado clases de alfabetismo en las cuevas, en el desierto y los resultados son palpables: todos saben leer y escribir. La primera lengua es el árabe y la segunda el español”, expresó Hamudi.

La Universidad de Tifariti es el primer centro de altos estudios en un campo de refugiados. Actualmente estudian 400 jóvenes en Enfermería, Educación, Periodismo y Administración Informática. Existen tres anexos que pertenecen al Ministerio de Cultura que pasarán como facultades y son Música, Bellas Artes y Audiovisuales. Como no puede abarcar a otros estudiantes estos lo hacen en universidades de Europa, Argelia y Cuba.

“Estamos formando los cuadros para que en el día de la independencia haya gente capaz para llevar adelante la construcción y el progreso de este Estado. Un pueblo culto jamás será colonizado”, enfatizó.

De otro lado mencionó que la vida en los campamentos es muy difícil y los jóvenes quieren un futuro mejor inclinándose a la guerra en vista que los marroquíes bloquean el referendo de autodeterminación dispuesto por las Naciones Unidas porque tienen la certeza que los saharauis votarán por la independencia; además, los invasores marroquíes están cometiendo toda clase de violaciones de derechos humanos y expolian nuestros recursos en el Sahara Occidental.

Pidió que el presidente Pedro Pablo Kuczynski restablezca las relaciones diplomáticas con la RASD establecidas en 1984, pero canceladas en el régimen de Fujimori. “Hay muchos países que tienen relaciones con la RASD y en sus capitales se encuentran las dos embajadas, la marroquí y la saharaui”, finalizó Hamudi.

Por Ricardo Sánchez Serrao
Con información de  Diario Uno

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In memoriam: Mohamed Abdelaziz

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Mohamed Abdelaziz (17 de agosto de 1947-31 de mayo de 2016)

“No luchamos por nuestra generación, ni por la de nuestros hijos, luchamos por todas las generaciones saharauis” (Mohamed Abdelaziz).

Ve en paz, descansa presidente, lo has hecho bien, créeme. Fuiste el presidente de las generaciones del exilio. Fuiste padre de tus hijos y también el de todo un pueblo. Alzaste la bandera de la libertad y te seguimos todos hasta el último momento. Lo hiciste bien, créeme. Tan bien, que hoy tu país es reconocido por decenas de países.

Tu valentía de seguir te hizo ser el líder de un pueblo que sigue tus pasos. Te has ido físicamente, y queda lo que de ti aprendimos. Con tu voz en el alza y tu mano izquierda con el símbolo de la victoria te recordaremos siempre. Sencillo, siempre sencillo y con una sonrisa estrechando la mano o abrazando y saludando a quienes se cruzan en tu camino. Fuiste el hombre que apostó por la vía pacífica y la estabilidad de un país que cuanto menos quería volver a las armas, y lo hiciste bien, créeme.

Supiste con sensatez implantar la calma donde había viento, supiste regar y hacer creer en que la resistencia del pueblo debía ser una bandera, y lo conseguiste. Hiciste llorar a cientos de compatriotas en más de una ocasión con tu voz inquebrantable y el grito de “kula lwatan aw achahda” y lo hiciste bien, créeme.

Fuiste el presidente que abría las puertas de su casa, recibía a quienes por allí pasaban a saludarte, tu “ya awladi lwatan zuma alwatan” “hijos la patria y la patria” en más de una ocasión hizo de ti ser el presidente de la eterna juventud. Nos hiciste creer que eras invencible, plantaste cara al dolor, al sufrimiento, a los reproches internacionales que no entendían de tus 40 años de presidente y ganaste, te fuiste tal y como viniste en silencio, dejando el paso y cediendo, haciendo que tú pueblo hoy no lloré tu ausencia física porque sigues presente.

Nos hiciste creer que no había cabida para quienes apostaban por el tribalismo, implantaste el sistema de “wahad wahad w chaab sahara wahad” “uno uno uno el pueblo saharaui es uno” y te fuiste como viniste siendo uno más. Allá donde estés, descansa, porque lo hiciste bien, créeme. Y mira si lo hiciste bien, que hasta Marruecos celosamente te envidia, y no te creas que eso sea malo, todo lo contrario es un piropo. Ve, ve en paz presidente. Que lo hiciste bien, créeme.

“La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!” Hunter S. Thompson

Por Benda Lehbib Lebsir
Con información de : Noticias del Sáhara

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