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El Grupo 13, el SAS y Ronald Reagan, socios para bombardear a Khadafi

Ivonne Fletcher es asesinada frente a la Embajada de Libia

GRUPO 13
(1970)

Escuadrón de asesinos encubierto del Ministerio de Asuntos Exteriores británico.

Grupo 13: incluso el nombre está envuelto por el secreto. Su existencia, obviamente, nunca ha sido reconocida de manera oficial, pero aquellos que están lo bastante cerca como para saber, y lo bastante lejos como para hablar, han afirmado que el Grupo 13 opera como algo que está entre un brazo ejecutor y un escuadrón de protección para el personal del SAS que interviene en misiones altamente secretas. Es posible que sus métodos de trabajo sean más paramilitares que políticos, pero su agenda siempre ha sido establecida por los jefes de la inteligencia británica y en la consecución de los objetivos —a veces a la extrema derecha— de la comunidad de los servicios secretos británicos.

La teoría de la conspiración

Cuando la agente de policía británica Yvonne Fletcher fue abatida de un disparo durante una manifestación de protesta contra el coronel Khadafi ante la embajada de Libia en St. James Square, Londres, el 17 de abril de 1984, la reacción tanto del público como de los medios de comunicación británicos fue absolutamente comprensible. La conmoción y la ira se fundieron con la repugnancia para crear una atmósfera en la que prácticamente cualquier acción de represalia que se emprendiese contra Libia sería aprobada. De modo que, cuando dieciocho meses más tarde Gran Bretaña autorizó que ocho aviones de guerra estadounidenses estacionados en suelo británico participasen en una incursión sobre Trípoli, la capital libia —en respuesta, según declaró el gobierno de Ronald Reagan, a un atentado con explosivos apoyado por Libia contra la discoteca La Belle, en Berlín occidental, nueve días antes—, muy pocos británicos derramaron una lágrima. Pero se habrían formulado muchas más preguntas si se hubiese sugerido que la agente Fletcher no fue muerta por un experto tirador libio, sino por un agente especial británico. ¿Estaba la mano del Grupo 13 detrás de este incidente?

En marzo de 1990, Jonathan Moyle, el editor de la revista británica Defence Helicopter World, fue encontrado colgado en una habitación de un hotel de Santiago de Chile. Por la acumulación de bolsas de plástico y extrañas prendas de ropa interior, la conclusión de la policía fue que Moyle había muerto en el curso de un frenético intento de aumentar su placer sexual. La imagen creada por esa acusación era tan fuerte y desagradable que la reputación de Moyle como un periodista serio dedicado a temas de defensa quedó muy dañada. Más tarde, sin embargo, se supo que Moyle había estado muy cerca de penetrar en un círculo de venta de armas que implicaba a una compañía fabricante de municiones británica y de conocer en detalle los planes para equipar a helicópteros chilenos con un sistema de orientación electrónico para misiles antitanque. El intento póstumo de manchar el nombre de Moyle era típico de la clase de campaña de «juego sucio» a la que los servicios de inteligencia eran tan afectos. ¿El Grupo 13 otra vez?


Las pruebas

La bala que acabó con la vida de la agente Yvonne Fletcher era un «proyectil terminal» diseñado para «modular» el sonido de una descarga, con ánimo de sugerir a los especialistas forenses la idea de que el proyectil había sido disparado desde corta distancia. La prueba de esta afirmación apareció en 1966 en el respetado programa de investigación de la televisión británica «Dispatches», emitido a través de Channel 4. Un grupo de expertos en balística fue consultado en relación a este tema, aunque la culpa por la muerte de la agente Fletcher fue atribuida por igual a la inteligencia británica y estadounidense.

Uno de los pocos miembros de la industria armamentística que ha hablado en público acerca de sus experiencias es Gerald James, el ex presidente de la compañía Astra, dedicada a la fabricación de explosivos y fuegos artificiales. En su libro In the Public Interest, publicado en 1995, James revela evidencias anecdóticas de gente del gobierno y afirma: «Se dice que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha formado el Grupo 13 con agentes reclutados del SAS y también de empresas de seguridad privadas. Su misión consiste en prestar una clase de “servicio a la nación” que sólo se encomienda a los oficiales del SAS más veteranos y despiadados».

El autor Gary Murray intentó sacar a la luz la historia del Grupo 13, pero su iniciativa estuvo a punto de costarle la vida. En 1991 fue persuadido, con una pistola en la cabeza, de que el libro que tenía intención de escribir acerca de las actividades del Grupo 13 tal vez no fuese comercialmente viable. Cuando bajó, tambaleante y aturdido, de la parte posterior de la furgoneta en la que lo habían metido por la fuerza, ya se había decidido por un tema menos conflictivo, y el escuadrón de asesinos del Grupo 13 —si efectivamente fueron ellos los responsables— consiguió un nuevo encubrimiento para sus acciones.

El veredicto

No hay ninguna prueba sólida de que las dos organizaciones sean sinónimos, pero tanto el programa «Dispatches», junto con el libro de Gerald James, constituyen la evidencia más seria de que disponemos en cuanto a la existencia del Grupo 13.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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¿Por qué no judíos toleran y difunden la propaganda del holocausto?

Los motivos que impulsaron a Inglaterra y a una reticente Francia a declarar la Guerra a Alemania el 3 de Septiembre de 1939, poco o nada tenían que ver con algún deseo idealista de apoyar al dictatorial Estado Polaco. Más bien, las intenciones de Inglaterra eran las de restaurar el equilibrio de poder en el Continente y el de mantener apartado de la competencia a un competidor en el mercado de la exportación.

Como la guerra se prolongó, los gastos se incrementaron cada vez más al demostrar Alemania ser mucho más dura de vencer de lo que inicialmente se pensaba. Finalmente una Inglaterra debilitada perdió la mayor parte del Imperio. La completa destrucción de las potencias anti-comitern como entidades militares dejó un vacío en Europa que fue rápidamente ocupados por las fuerzas comunistas. La gran cantidad de monumentos y de instituciones de la civilización occidental destruidos también impresionaron al mundo. La tesis del Holocausto fue de utilidad para justificar los tremendos gastos y la forma de llevar adelante la guerra por parte de Inglaterra y de sus aliados.

En relación con la Unión Soviética todo el mundo se vio obligado a reconocer el tremendo error cometido al confiar en ella y apoyarla en sus objetivos militares prácticamente sin reserva alguna. Aquellos que habían dado voz de alarma contra la Unión Soviética podían ahora ser acallados por medio de las acusaciones del Holocausto, que fueron entonces difundidas activamente para demostrar que una victoria alemana habría sido peor que la prepotencia de posguerra de la Unión Soviética.


Extrañamente podemos constatar que el gobierno de Alemania Occidental en Bonn, procesa aquellos que cuestionan las acusaciones del Holocausto. Este extraño comportamiento por parte de un gobierno “alemán” debe atribuirse al miedo a sufrir boicots a los productos alemanes en los mercados internacionales y a presiones de parte de las potencias vencedoras, las cuales, hasta cierto punto, controlan a la Alemania Occidental como si fuera territorio ocupado. La mayoría de los gobiernos suelen decir que sus súbditos están en mejor situación que los anteriores gobiernos. El gobierno de Bonn no es una excepción a este fenómeno. Por lo cual se esfuerza para denigrar al gobierno Nacional-Socialista. La actitud del gobierno de Bonn se resume acertadamente en las líneas 3581-2 del Fausto de Goethe:

“Wie schien mir ´s schwarz, und schwárzt’s noch gar,
Mir ´s immer doch nicht schwarz g´nug war”.

Por C. E. Weber
Con información de Journal of Historical Review, Vol III, Nº 2, PP 105

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La supremacía de los sionistas de Israel

Rabinos extremistas han congregado a los colonos israelíes en las escuelas religiosas con el propósito de someterles a entrenamientos militares, influir en ellos y cambiar su manera de pensar y prepararlos para perpetrar actos terroristas contra los palestinos de la Cisjordania y las tierras palestinas ocupadas en 1948

“No acepto que se haya hecho un gran mal a los Pieles Rojas de América, o a los negros de Australia por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de más alta graduación haya llegado y ocupado su lugar.”

Declaración de Churchill en la Comisión Real sobre Palestina en 1937 para referirse a la ocupación y colonización de Palestina.

La prensa española dedica diariamente alguna página a normalizar el crimen de Estado sionista israelí. Se presenta a Israel como democrático, a pesar de las leyes de discriminación racial, de la expulsión de los habitantes de Palestina, de las continuas detenciones, de los encarcelamientos sin juicio, de su legalización de la tortura, de la ocupación, de las matanzas de palestinos, del enfrentamiento con el Derecho Internacional, de las numerosas condenas del Tribunal Internacional por crímenes de guerra y genocidio, del muro ilegal en Cisjordania, del bloqueo a Gaza, de la desobediencia de las Resoluciones de la ONU, de …


La prensa sionista, a pesar de todo, hace campaña diciendo que su única opción es defenderse, cuando su ejército, el 3º o 4º del mundo, acomete contra un pueblo que no tiene ejército, ni grande ni pequeño, y no cuenta con ayuda de ninguna fortaleza militar, tan sólo dispone de su unidad sobre la tierra de sus ancestros.

Un ejemplo de la normalización de los crímenes del Estado sionista de Israel lo encontramos en el artículo aparecido en El País el viernes 28 de Octubre de 2015, 3/4 de página bajo el título: “Israel, paraíso para la ciencia en situación excepcional”, magnificando “el paraíso para la ciencia” y encubriendo a costa de qué y de quiénes generan ese adelanto. En el artículo, además de aleccionar a quien lee sobre el buen ejemplo que dan los sionistas en sus dedicaciones empresariales, no se dice que tienen mano de obra palestina casi esclava y sin derechos iguales con los israelíes, y sí se resalta en número de Premios Nobel que ha conseguido el Estado israelí.

Pero el comienzo ya es todo un cartel de culpas para el otro, que ni se nombra, siendo el afectado por lo que hace Israel. Lean la “percha” que va a dar entrada a las alabanzas, al lavado de cara, a la normalización de los crímenes del ocupante de Palestina: “La constante amenaza ha servido como acicate para construir muchas de las fortalezas de un país que figura entre los líderes mundiales en innovación”.

La constante amenaza ¿?… El artículo no oculta que el avance tecnológico israelí se basa en la guerra, aunque no dice que numerosas empresas multinacionales, la última ha sido Veolia, se han ido de Israel por el desprestigio que supone aparecer en el mundo como participante del genocidio que Israel lleva a cabo contra el pueblo palestino, o emplazarse en el territorio en el que se secuestra y encarcela a niños y niñas, se les tortura e incomunica.

En los periódicos españoles, no hay espacio para noticias como ésta: Basil y Nariman, los padres del niño que intentó secuestrar un soldado israelí, -al que se enfrentaron mujeres y niños que participaban en una manifestación contra la ocupación, y más concretamente contra el que los colonos roben con protección del ejército israelí el único manantial de agua del que se abastece el pueblo palestino, se vio como le quitaban el buzo con el que cubría la cara y le hicieron imposible que se lo llevase- los padres del niño, decía, han sido detenidos como represalia en un control militar.

Es tanto el interés entre los pueblos del mundo por el genocidio contra el pueblo palestino que el Estado sionista de Israel necesita encubrirlo, necesita blanquearlo, o dicho de otro modo, “normalizarlo”, y el articulista destaca lo siguiente: “La experiencia en el ejército es clave para muchos emprendedores”. Lo curioso es que esos que llaman “emprendedores” se fundamentan en experimentos guerreros que usan en los sucesivos asaltos a Gaza y Cisjordania, aplicando técnicas de tortura, acoso, expulsión, espionaje, nuevas armas, pero el periódico evita estas áreas y su consiguiente explicación, y le da vueltas y vueltas a las “capacidades” de los sionistas, dejo aquí sus palabras: “No es fácil atraer talento internacional a Israel”.

A lo largo del artículo se mantiene de forma continuada la idea de que los sionistas son capaces de hacer lo que no hace ningún pueblo porque tienen un “algo” especial, un talento superior, sin embargo una sola vez se dice que Israel “recibe más ayudas del Consejo de Investigación Europeo que España Italia o Suecia”. Como ven, la capacidad mayor de matar al pueblo palestino tiene premio.

¿Se dan cuenta cómo se encubre la ocupación?, ¿se dan cuenta cómo se ignora la resistencia popular?, ¿se dan cuenta cómo desde ésta prensa normalizan el crimen?. Y todo para situarse en línea con “el vicepresidente de EEUU, Joseph Biden, que atribuyó un “genio especial en los judíos”, adulación servil que avergonzó incluso a intelectuales judíos liberales de Nueva York”.


El entrecomillado pertenece al sociólogo James Petras, y es el comienzo de su ensayo “La doctrina de la supremacía: el vínculo entre Israel y el sionismo mundial”. En éste trabajo James Petras denuncia, de manera contundente, la tendencia de la prensa y los gobiernos a blanquear los crímenes de Israel, y mostrar a los invasores de Palestina como seres inteligentes por encima del resto, la supremacía de la raza.

Han conseguido organizarse en EEUU para actuar en las decisiones del gobierno estadounidense. Se pregunta Petras ¿qué impide que muchos judíos inteligentes, liberales y progresistas cuestionen abiertamente la agenda de Israel, y sobre todo enfrentar el papel de los fanáticos sionistas que sirven como 5ª columna de Tel Aviv contra los intereses de EEUU?.

Entre los elementos posibles se centra en “la ideología” mediante la cual se atribuyen cualidades especiales para situarse por encima de la población no judía. Para mostrárnosla describe el “contorno de la ideología judía supremacista”, y después avanza en la crítica. Al final hará una evaluación de las consecuencias de ésta ideología y propondrá una alternativa democrática. Los supremacistas colocan a su lado a científicos, médicos, abogados y multimillonarios, para luego desarrollar un discurso con el que mostrarse por encima del resto de los mortales: ellos son los “elegidos”.

Nos señala Petras que durante siglos esa sabiduría que se atribuyen no ha dado cabida más que al dogma religioso, a la superstición, al control social y a la intolerancia ciega, además de no aportar nada a la razón ni contribuir al progreso científico y humano.

Los que sobresalieron en el trabajo y el estudio lo hicieron junto a no judíos, en instituciones, universidades y centros de estudio no judíos, tanto musulmanes como cristianos como no adscritos a religión alguna. A ésto debemos añadir que habían renunciado a las limitaciones judío sionistas tanto rabínicas como de sus instituciones. Petras añade que la mayoría de los Nobel y científicos prestigiosos no tienen nada que ver con el judaísmo y contribuyen a la cultura secular en la que se encuentran inmersos.

Únicamente los que se denominan raza superior reclaman de modo irracional el “crédito racial” sacándolo de las personas que no se relacionan con ellos, ni colaboran ni se identifican con Israel. “Los “genios” de Israel destacan por haber conseguido hacer de ese Estado uno de los mayores vendedores de armas, por su espionaje tecnológico intrusivo, por sus asesores y torturadores militares y paramilitares creadores de escuadrones de la muerte en África y América Latina”.

Si hablamos de los sionistas que se han llevado el Premio Nobel de la Paz encontramos algo común a los tres que lo tienen: han llevado a cabo la limpieza étnica en los territorios palestinos. Los tres son: Menahen Beguin, reconocido terrorista; Isaac Rabin, militarista a quien asesinó otro racista más radical que él; y Shimon Peres.

Entre las personalidades sionistas que dan lecciones de moral y ejemplo de paz al mundo encontramos a Henry Kissinger, (el 11 de Septiembre hace 43 que dirigió en la sombra el golpe de Estado contra el Presidente Salvador Allende, con el resultado de decenas de miles de asesinados, y una dictadura que duraría décadas y de la que aún perviven leyes represivas), Kissinger, declarado criminal de guerra por lo que no puede ir por el mundo por el temor a ser detenido, él fue quien llevó de su mano la guerra del Vietnam, con cuatro millones de vietnamitas muertos, y otro de sus casos terroristas fue la destrucción de Timor Oriental, todo un sionista que se llevó el Nobel de la Paz.

Más “elegidos”, más “supremacistas”: “Bernar Madoff, estafador, a la misma altura están Ivan Bresky, Michel Milken y Marc Rich, como dice Petras forman parte de la lista de megadelincuentes financieros. Hay que sumarles “el multimillonario pedófilo y proxeneta Jeffry Epstein; Dominique Strauss Kahn, jefe del FMI; el empresario y “nudista” Elliot Spitzer; el congresista y exibicionista Anthony Weiner y el empresario deportivo amante de la diversión que derribó la FIFA, el pirata Chuck Blazer. Curiosamente ninguno de éstos es citado como ejemplo de los “supremacistas” israelíes”.

Continúa Petras fijándose en los millones de refugiados del Cercano Oriente y África del Norte para referirse al papel de EEUU y los impulsores de su política, neo-liberales, neo-conservadores y legisladores, también “supremacistas”. La guerra de Irak organizada y dirigida por los sionistas estadounidenses junto con neocons de Bush y Obama; Paul Wolfowitz, Douglas Feit, Elliot Abrams, Dennis Ross, Martín Indyk, David Frum, Shulsky, Levey, Cohen, Rahm Emanuel, etc …, que siguen buscando las formas de llevar la guerra a Irán y han sido los patrocinadores de las tragedias de Irak, Siria y Libia de donde huyen millones de personas.

La responsabilidad de la crisis financiera por la que atraviesa el mundo arranca “de las políticas llevadas a cabo por la Reserva Federal encabezada por Alan Greespan. El rescate del billón de dólares de Wall Street por Ben Shalon Bernacke y Stanley Fischer, y a su lado Janet Yellen que dejó sin casa a millones de estadounidenses por las ejecuciones hipotecarias”.

De ésta minoría “supremacista” también han salido los “mafiosos ruso-judíos que comparten el puesto con la mafia italiana en Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Miami, … Son unos genios de la extorsión y el asesinato a sabiendas de que siempre encuentran refugio seguro en la “Tierra Prometida”.

“En el campo cultural los mejores escritores artistas, músicos, científicos que se atribuyen ninguno de ellos ha nacido ni se ha formado en Israel. Y si alguno ha emigrado a Israel otros muchos han optado por marcharse rechazando el apartheid racista, intolerable y represivo”.

Concluye Petras que lo que los sionistas llaman “genio judío” lo atribuyen a los que “han financiado los crímenes de guerra del Estado de Israel” y han hecho posible la expansión de los colonos violentos en toda Palestina ocupada, generando la miseria y el desplazamiento en millones de personas.

Nos recuerda que en el pasado un buen número de judíos sí lucharon por los valores humanistas universales, rechazando así la idea de pueblo elegido. Que no se olvide nunca que la doctrina de supremacía racial condujo a Alemania al totalitarismo y las guerras en las que murieron millones de personas. Nuestra obligación es criticar, desmitificar y hacer frente a la ideología supremacista que une el poder sionista y sus clones en Israel.

La raíz del problema no es genética, es la demencia política colectiva, la ideología que reclama una élite escogida que puede dominar y explotar a la mayoría de estadounidenses. Llegará el momento en que los desastres acumulados obligaran al pueblo estadounidense a desenmascarar a esa élite en rechazo de su doctrina de supremacía. Esperamos que actúe con pasión guiada por la razón.

Los dos artículos, el de El País y el de Global Research, éste último de Petras, manifiestan interés por el mundo de la ocupación, pero el de El País para ocultarla y normalizar los crímenes del Estado de Israel, y el de Petras para hacer frente al encubrimiento israelí. En Israel no hay nada genial, nada supremo, solo una minoría de ladrones y terroristas.

Por R. Pedregal Casanova (2015)


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