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“Los tiranos árabes construyen mezquitas pero no colegios”

Una agitada semana en Praga tuvo el escritor español Juan Goytisolo, autor de ‘Señas de Identidad’ y varias veces candidato al premio Nobel de Literatura. El domingo inauguró el Festival de Escritores de Praga, en la Nueva Escena del Teatro Nacional. El lunes participó en un coloquio con hispanistas y traductores en el Instituto Cervantes de Praga. El martes dirigió una conferencia sobre el futuro del islam y el miércoles clausuró el Festival de Escritores, con una lectura de sus textos.

 

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A los 81 años, Juan Goytisolo se muestra lúcido y belicoso todavía, de discurso afilado, que si no te cuidas te corta. En la capital checa se dio la maña de defender a su amigo Günter Grass, atacado por sus críticas a Israel, al dedicarle el premio Spiros Vergos a la libertad de expresión.

Hay quien le reprocha a Juan Goytisolo que abogue por la libertad de expresión y que viva radicado en un país como Marruecos, donde la libertad de expresión está limitada.

Pero Goytisolo no se corta al momento de criticar a los regímenes árabes, como demostró en un animado coloquio con hispanistas, periodistas y traductores en el Instituto Cervantes de la capital checa.

“Hay que tener en cuenta que en los países árabes el índice de lectura es bajísimo, muy bajo. No sé dónde leí, pero publiqué justo al comienzo de las revoluciones árabes un artículo en El País con una cita de Catalina la Grande: ‘Educar al pueblo jamás, porque si saben lo mismo que yo, me desobedecerán en la medida que ahora me obedecen’. Una frase maravillosa que expresa la actitud de todos los tiranos árabes de construir todas las mezquitas en todos lados pero no colegios”.

Y pone el ejemplo de Grecia, que a pesar de estar inmerso en una crisis económica, cuida mucho de la educación de sus ciudadanos.

“Se publican mayor número de libros en Grecia, en griego, que en la totalidad de los países árabes juntos. Hay que decir las cosas como son. Yo escribí sobre la regresión educativa en el mundo árabe y cómo por influencia salafista la filosofía desaparecía de los departamentos. Hay que buscar las raíces de los problemas en esto, en una voluntad deliberada de Arabia Saudí y de las monarquías del golfo de no educar al pueblo. Gastan el dinero en grandes manifestaciones, espectáculos o en comprar equipos de fútbol y no en educar a la gente para que reflexione”.

Pero no solo el mundo árabe le preocupa a Goytisolo. También es consciente de un grave problema que enfrenta todo Occidente, que explica a continuación.

“Sobre la trivialización de la cultura, es evidente. Hace pocos meses publiqué, en enero me parece, un texto de opinión que se llamaba ‘Más y más cosas pero menos importantes’, y era que, en efecto, en el mundo actual conocemos más y más cosas, pero las cosas importantes se van difuminando. Y esto es cierto, nos enteramos con apretar el botón de Internet, estamos al corriente de lo que pasa, hasta de la vida privada de la gente, esta invasión de lo público por lo privado me parece horroroso, abres cualquier televisión y un matrimonio peleándose, no tú me engañaste primero, yo no, ese tipo de cosas”.

Para ilustrar este tema, cita a un amigo filósofo francés como uno de los más lúcidos en relación a este tema.

“De todos los pensadores del siglo XX el que ha acertado más me parece que es Guy Debord, mi amigo Guy Debord con ‘La Sociedad del Espectáculo’. Él lo vio muy bien ya en los años 50, en su boletín de la Internacional Situacionista, siempre hablaba del espectáculo que estaba sustituyendo la realidad. Aquí nos enfrentamos a bastantes confusiones, se confunde la intensidad creativa con la visibilidad. Uno cuanto más visible es, cuanto más sale en la foto, más importante es. Importa poco el contenido de su obra escrita, si lo que escribe es realmente algo nuevo, algo innovador”.

Por eso no confía en las listas de best-sellers e intenta proteger a escritores que no tienen acceso a los medios de comunicación masivos.

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“Concretamente en España hay un grupo de cuatro o cinco escritores jóvenes, para mí, alrededor de 40, 45 años, extraordinarios, que si no fuera por mí, no tendrían acceso a la prensa porque están marginados, no pertenecen a un grupo importante, no ofrecen este tipo producto hecho, preparado, que se come, se digiere y se evacua como los sandwiches en cualquiera de estas cadenas de comida rápida. Esto es lo que se vende. Es decir, una obra creativa exige un esfuerzo del autor, un esfuerzo del lector. André Gide había dicho con toda la razón que lo que se comprende en un abrir y cerrar de ojos no suele dejar huella. Tenía toda la razón del mundo”.

Juan Goytisolo aprovechó de comentar, en su encuentro con hispanistas y traductores checos, que una editorial en España está recopilando sus obras completas, o incompletas, como él las llama.

“Están editando ahora mis obras que yo llamo incompletas, porque aún estoy con ustedes, y allí al releer se me ha ocurrido poner las críticas que recibieron mis libros. Es una maravilla. La crítica sobre ‘Las Virtudes del Pájaro Solitario’ no tiene desperdicio. No hay nada, no hay estilo, no hay obra, un ataque así. Pero luego me he consolado porque he leído la correspondencia de Flaubert con George Sand. Dice por ejemplo: ‘¿Ha visto usted cómo me tratan? Cuando pienso en los elogios que reciben…’. Y da una lista de cinco o seis nombres que nadie sabe quiénes son”.

Algo similar pasó con ‘La Regenta’, de Leopoldo Alas Clarín, obra maestra de la literatura española del siglo XIX, continuó relatando.

“Ahora todo el mundo está de acuerdo en decir que ‘La Regenta’ es la mejor novela española del siglo XIX, con perdón de ‘Fortunata y Jacinta’, que también es una gran novela, pero ‘La Regenta’ es la mejor. Se me ocurrió buscar en la prensa cómo fue acogida ‘La Regenta’ en el momento de su salida. Es una maravilla. Los críticos estrella de la época, uno: ‘Lo más pesado que se ha escrito desde el comienzo de la era cristiana’. Otro: ‘¿Padece usted de insomnio? Compre la novela de don Leopoldo Alas Clarín y a partir de la tercera página le entrará un sueño invencible’. Es decir, yo nunca he hecho el menor caso porque es así y será siempre así. Toda novedad choca al que está habituado al producto habitual, al que confunde el texto literario con el producto editorial. Entonces cuando se encuentra algo que le sorprende no sabe que es una aventura, no sabe lo que es releer, no sabe lo que es la esencia de la literatura”.

Reconoce que nunca ha sido un escritor comercial, porque él no apunta a eso, al contrario.

“Toda novela es una empresa que es una aventura. Por lo menos yo, a partir de Don Julián, al empezar a escribir, no sé cuál va a ser el contenido de mi libro. Lo voy viendo poco a poco, a veces retrocediendo, cambiando el orden, a veces sabiendo de una forma programada, tal vez en mi libro más difícil lo escribí así, pero gradualmente, ‘Las Virtudes del Pájaro Solitario’, un homenaje a San Juan de la Cruz. Mientras que las novelas que se venden, si sabes el punto de partida y el punto de llegada ya de entrada, es fácil prever, es un viaje en tranvía o en autobús, no es una aventura literaria”.

Y más que lectores, lo que Juan Goytisolo busca, y no se cansó de repetirlo en Praga, es relectores de su obra.

“Las obras que me interesan son las que me obliga a releerlas. Yo recuerdo que alguien me dijo: ‘He leído ‘Las Virtudes del Pájaro Solitario’. Me gustó mucho’. Yo le dije: ‘La ha releído usted’. Se quedó muy sorprendido y dijo que no. Entonces yo dije: ‘O yo soy mal escritor o es usted mal lector’. Porque lo importante es la relectura. A medida que avanza en la edad, yo por ejemplo me dedico ahora a releer. Y lo que yo releo a mi edad no tiene que ver nada con lo que yo leía cuando tenía 30 años”.

Y se apresura a dar un ejemplo de lo anterior.

“Yendo a los clásicos españoles, leí de joven ‘Guzmán de Alfarache’, de Mateo Alemán, y no me enteré de lo que leía. Lo leí hace quince años y es una bomba lo que hay ahí. En cada frase, hay que leerlo como en Cervantes, las cosas que dice Cervantes de una forma disimulada, es impresionante, te obliga a la relectura. Después de ‘La Celestina’, de Fernando de Rojas, es un texto donde claramente la cúpula protectora de la divinidad no existe. Allí dice textualmente: ‘Cuando Júpiter creo el mundo primero creó al burro y luego creó al hombre, y el burro al contemplar lo creado lo roció con lo suyo’. Es decir, el burro se orina en la creación, vean ustedes qué visión tenía”.

Y también explicó su fascinación con don Julián, que da título a su novela ‘Reivindicación del Conde Don Julián’ (1970), que hace referencia a este ex gobernador de Ceuta que apoyó a los musulmanes en su invasión a España.

“Instalado en Tánger, contemplando la costa española me identifiqué absolutamente con la figura de don Julián. Es decir, destruir toda la tradición nacional-católica en la que se fundaban los obispos que habían bendecido la cruzada de Franco, todo lo que yo había tenido que soportar después de la guerra, la educación nacional-católica que recibí, el haber estado en un colegio de los jesuitas cantando el ‘Cara al Sol’ con el brazo en alto durante dos años, todo esto me brotó así de repente como una especie de rabia incontenible y lo escribí así. Creo que era como una especie de purificación, no sé cómo decir”.

El lema del Festival de Escritores de Praga de este año fue ‘Solo el Futuro Existe’. Pues curioso que hayan invitado a Juan Goytisolo, que siempre ha sido muy pesimista sobre la condición humana, por experiencia propia, y que no augura un futuro muy promisorio que digamos a la humanidad, como lo demuestra el propio rey de España, asesinando elefantes indefensos en África mientras su pueblo está inmerso en una crisis económica descomunal.

Por  Gonzalo Núñez

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El cercano Oriente: nueve años después

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Acaba de celebrarse en Bagdad, una menguada Cumbre de la Liga Árabe, que refleja por sus pobres resultados, la dramática situación que existe en la región. El tema central, por supuesto, fue la situación en Siria.

Hace nueve años, cuando éramos testigos directos, desde la embajada de Cuba en esa capital árabe, de la criminal guerra desatada por el sioimperialismo, para deponer uno de los gobiernos que no se había sometido a sus intereses y que formaba parte de listado de siete países a atacar en la región –dado a conocer en posterior entrevista por el Gral. Wesley Clark–, no podíamos imaginarnos, aún por muchos ejercicios de futuros escenarios que hiciéramos, que la situación se movería en la dirección que lo ha hecho.

En aquel entonces, veíamos la decisión de atacar y sobre todo la pretensión de ocupar Irak y sus inmensos recursos energéticos, como una irresponsable y criminal aventura que podría convertirse, tarde o temprano, en un desastre militar para los Estados Unidos. A finales de marzo y en los primeros días de abril, las tropas invasoras, cuyas columnas mecanizadas se vieron obligadas a entrar únicamente desde la frontera kuwaití, avanzaban por el desierto hacia Bagdad y no habían logrado ocupar ninguna importante ciudad. Parecían empeñarse en lograr primero el descabezamiento del régimen con sus constantes e implacables bombardeos de la capital, utilizando todo su moderno arsenal de bombas y cohetes, criminalmente llamados inteligentes.

Irak, debilitado por largos años de sanciones, bloqueo económico y campaña mediática que lo satanizaba por supuesta posesión de armas de destrucción masiva, era una presa que estimaban fácil y muy apetecible. En ese entonces, después de Arabia Saudita, poseía las mayores reservas energéticas del mundo. Lo hacía vulnerable su división interna: las contradicciones entre sunnitas (35% de la población) y chiitas (65%), y los problemas con los kurdos, quienes desde hacía tiempo mantenían bajo su control tres provincias en el norte con protección de la aviación estadounidense y británica, que las habían declarado “zonas de exclusión aérea”. Bajo la misma supuesta protección aérea estaban regiones predominantemente chiitas en el sur, que como precedente a lo que ocurrió recientemente en Libia, durante meses fueron objeto de bombardeos casi a diario para liquidar radares y destruir objetivos militares. Esto lo pude presenciar en una visita que realicé a Basora, días antes de comenzar la invasión. El plan era, que una vez tomado Irak, podrían avanzar después en sus planes de desestabilizar Irán y liquidar el gobierno baasista en Siria, ambos países fronterizos.

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Hacía años que Israel había hecho público, a través de declaraciones de un vocero de su Ministerio de Asuntos Exteriores, Oded Yinon, que la destrucción y división de Irak, por considerarlo su enemigo potencial más peligroso, era la prioridad política del estado judío. Lo mismo que ahora hacen con Irán.

Visto el escenario después de nueve años de aquellos dramáticos momentos que vivimos en Bagdad, de los siete países priorizados para atacar por el gobierno de George W. Bush, escogidos dentro de los por él calificados como “60 o más rincones oscuros del mundo”, han sido objetos de agresión, de una forma u otra, con mayor o menor intensidad: Afganistán, Irak, Líbano, Libia y Somalia. Más recientemente la emprendieron contra Siria, la cual mantenían sancionada y hostilizada desde hace años y ahora la empujan hacia una guerra civil, estimulada y apoyada desde el exterior, cuyo final aún parece impredecible. Junto a ello, acrecientan hasta niveles increíbles su campaña de terrorismo mediático, que como artillería de ablandamiento y dirigida también a Irán, se empeña a fondo en crear condiciones para un ataque que podría traer desastrosas e incalculables consecuencias.

En Irak sin embargo, las cosas no le salieron como esperaban y aunque han destruido una buena parte del país y propiciado su posible división, fueron obligados a retirar casi la totalidad de sus tropas, y para evitar una derrota total han debido llegar a un endeble acuerdo oportunista con autoridades chiitas, conscientes de que éstos tienen más coincidencia con los intereses de Teherán, que con los de Washington. Las grandes empresas petroleras de EE. UU. y sus aliados aunque han avanzado acuerdos para controlar y explotar los enormes yacimientos del país, están conscientes de que el terreno que pisan es movedizo por lo que han demorado la ejecución de las grandes inversiones necesarias para elevar la capacidad productora y exportadora, que aún no alcanzan los niveles deprimidos que existían antes de la guerra.

La ausencia en la recién celebrada Cumbre de Bagdad, de seis de los siete jefes de Estado de las monarquías del Golfo, no solo es una muestra de la desconfianza de estos respecto al gobierno del chiita Nuri Al Maliki, sino una señal de protesta por sus vínculos preferenciales con Irán, que lo han llevado a asumir posiciones contrarias a las de la alianza occidental con el Consejo de Cooperación del Golfo, en el empeño de derribar al gobierno de Bashar al Assad en Damasco.

La guerra y ocupación de Irak le ha costado a los EE. UU., unos 5 mil muertos y decenas de miles de heridos y traumatizados. El costo económico, según el economista y Premio Nobel estadounidense Joseph Stiglitz, se acerca a los 3 trillones de dólares (tres millones de millones). Estas cifras sin embargo, son incomparables con las pérdidas sufridas por Irak, incalculables en lo económico y con estimados que posiblemente superen el millón de muertes entre su población. Las cuentas por los vejámenes y crímenes padecido por el pueblo iraquí, se acumulan en odio.

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Pero en Irak la intervención estadounidense no ha terminado. Estados Unidos tratará por todos los medios de que no se produzca una reconciliación nacional que lleve al país a recuperarse en lo económico y pueda de nuevo jugar un importante papel independiente. El pueblo iraquí, profundamente nacionalista y patriótico, deberá actuar con mucha inteligencia, evitar las provocaciones y el sectarismo, para que no prospere el viejo plan de dividir el país en tres: una región chiita y otra sunnita, ambas árabes, con un norte donde ya gozan de autonomía más de 4 millones de kurdos, que aunque también son islámicos, no son árabes.

El plan de división sin embargo, no goza de mucha simpatía entre los aliados de los EE. UU. Arabia Saudita ve con mucha preocupación el surgimiento de un estado o enclave chiita en el sur iraquí que tendría acceso al Golfo y sería un aliento para la rebelde y mayoritaria población chiita de Bahrein, así como para las importantes minorías de esta secta en el este de su propio territorio (15% de la población saudí) y mayoritaria en esa, su principal zona petrolera; y también de Kuwait, donde alcanzan el 40%. En Omán, y Yemen, predominan los zayditas, un subgrupo de la rama chiita. Un Golfo predominantemente chiita, bajo la influencia de Irán, sería la más terrible pesadilla para las corruptas monarquías sunnitas que hasta ahora allí deciden. Esta también es una de las razones por las que se quiere atacar y destruir al país persa.

Por otro lado, aunque EE. UU. e Israel verían con buenos ojos el surgimiento de un estado kurdo independiente o un enclave autónomo en el norte de Irak, Turquía se opone a ello pues sería un aliento muy fuerte para los 15 millones de kurdos turcos (20% de la población), quienes en territorio adyacente, desde hace muchos años desarrollan una lucha en demanda de estos mismos objetivos.

En Afganistán, donde se inició la primera de las “guerras contra el terrorismo” después del ataque a las Torres Gemelas en New York, están empantanados en un conflicto que se extiende ya por más de una década y no tiene fin. Es evidente que no tienen otra alternativa que retirarse, dejando tras ellos la destrucción y el caos.

En Líbano, las agresiones lanzadas por Israel fueron derrotadas aún con todo el apoyo estadounidense y la acción personal de Condolezza Rice, quien en la práctica asumió la dirección de las operaciones en constantes visitas a la zona, en el último empeño de destruir la resistencia patriótica dirigida por Hizbulá en el 2006. Ello no solo puso en crisis al gobierno de Tel Aviv, si no que convirtió a Hizbulá en la fuerza político militar más influyente en el país, e hizo que su gobierno, junto al de Siria e Irán, constituyan en la actualidad el eje de resistencia antisionista y antiimperialista a derrotar en el Cercano Oriente. Este podría fortalecerse, si el gobierno de Bagdad continúa moviéndose hacía posiciones independientes, pero más cercanas a Teherán.

La guerra contra Libia utilizando a la OTAN, logró derribar al gobierno de Gadafi y ocupar el país, pero el caos entronizado allí, amenaza con prolongar la inestabilidad y provocar incluso la división del extenso territorio, siguiendo intereses tribales y de clanes. Grupos extremistas, que constituían hasta hace poco la principal preocupación de Estados Unidos y sus aliados de Europa, amenazan con apoderarse del poder en Trípoli y otros países de la zona. El gobierno de Washington maniobra tratando de utilizar a Turquía como ejemplo de islamismo moderado y moderno, para que la situación no se le vaya de las manos. Ahora coquetean con los partidos y organizaciones del corte de los Hermanos Musulmanes, anteriormente considerados terroristas y enemigos. Ankara, por el momento, se presta al juego con el objetivo de ganar más influencia, pero parece tener también su propia agenda para convertirse en la potencia regional más influyente en el mundo árabe islámico. Tiene recursos y potencial para ello, pero debe tenerse en cuenta que los sentimientos del pueblo turco –que cinco años de convivencia in situ me hicieron conocer-, son profundamente antisionistas y antiimperialistas. Occidente los acepta como socios militares en la OTAN, pero rechaza su entrada en la Unión Europea por ser de cultura islámica.

El tema palestino, que ha sido el eje fundamental del conflicto regional durante más de medio siglo, ha permanecido inalterable en lo fundamental. Israel, los EE. UU. y sus aliados de la UE, continúan actuando en contra de verdaderas negociaciones de paz, que necesariamente deben estar basadas en una solución justa y acorde con las resoluciones de la ONU rechazadas todas por el Estado judío. Pero la falta absoluta de moral de éstos, más que la práctica de una doble moral, alimenta la firmeza del pueblo palestino y el rechazo de los pueblos árabes e islámicos. Por eso el tiempo juega en contra de ellos a pesar de la construcción de más asentamientos y de sus crímenes y continuos abusos.

Los gobiernos que lleguen al poder bajo el dominio de partidos y organizaciones islámicas, como parece ser la tendencia actual, deberán definir ante sus pueblos, no solo una política que tenga en cuenta las reivindicaciones económicas, políticas y sociales por las cuales se han venido sublevando en las llamadas primaveras que no han sido tales, sino también en la actitud a asumir frente al tema palestino y los planes de dominación de la región por el sioimperialismo. Eso será determinante en el curso futuro de los acontecimientos.

Por Ernesto Gómez Abascal
Fuente: CubavsBloqueo

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Israel: fantasías y realidades

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El primer ministro Benjamin Netanyahu de Israel visitó Estados Unidos a principios de marzo de 2012. Vino a decir, una vez más, que un Irán con energía nuclear implicaría una amenaza existencial para Israel, y que Israel se reservaba el derecho de tomar acciones en el tiempo apropiado para contrarrestar esto. El presidente Obama expresó con vigor equivalente que sí, que un Irán nuclear implicaría una amenaza existencial para Israel y que Estados Unidos no aceptaría esta cuestión, pero que la sincronía planteada por Netanyahu no era correcta. Las acciones no militares contra Irán deberían agotarse primero antes de pensar en otras acciones.

Examinemos las premisas. ¿Por qué Irán, con armamento nuclear, implicaría una amenaza existencial para Israel? Es decir, ¿quién cree que si Irán tuviera armamento nuclear sus autoridades las utilizarían para bombardear Israel? De hecho, nadie con algún puesto de responsabilidad en Israel, en Estados Unidos, o en el resto del mundo, cree esto. Únicamente dicen que lo creen.

Comencemos por los argumentos ostensibles. Los funcionarios israelíes se refieren al hecho de que el presidente Ajmadineyad y otros han dicho que desearían «arrasar» (o algún término semejante) a Israel. Por supuesto, muchos expertos han señalado que esta traducción de los eventos es incorrecta. Pero incluso si fuera precisa, ¿es esto algo más que la repetición de la duradera posición de un vasto número de personas en Medio Oriente que se opone al concepto de un Estado judío y que favorece varios otros resultados para la prolongada disputa?

¿Por qué Irán habría de bombardear a Israel? Si lo hiciera, esto mataría al menos tantos árabes como israelíes. De inmediato respondería Israel, puesto que está muy bien armado con armas nucleares. Que Irán bombardee a Israel es una fantasía que ningún líder responsable cree.

Así que si no lo creen, ¿por qué lo dicen? La respuesta me parece clara. Si Irán contara con algunas cuantas armas nucleares, de hecho cambiaría algo. Cambiaría el equilibrio geopolítico en Medio Oriente y debilitaría la posición de Israel. Esto también conduciría a la rápida adquisición de armas nucleares por parte de algunos otros países. Pienso en Arabia Saudita, Egipto y Turquía, para empezar.

Si Israel o Estados Unidos bombardearan a Irán preventivamente, habría de inmediato enormes consecuencias políticas. Primero que nada, existe la casi total certeza de que sería relativamente ineficaz en cuanto a detener el proyecto iraní. Segundo, debilitaría la posición política de Israel y Estados Unidos en todo el mundo. Las dos razones juntas explican por qué hay tanta oposición por parte de los servicios militares y de inteligencia, tanto de Israel como de Estados Unidos, a todo el discurso militar. Lo que temen es que el discurso prenda y permita que algunos líderes políticos, que por el momento no controlan los gobiernos de Israel o Estados Unidos, sean lo suficientemente insensatos como para iniciar la guerra.

Israel y Estados Unidos están atrapados en una situación donde de todos modos pierden. Hagan lo que hagan, perderán en lo político. Creo que están conscientes de esto, y ni Netanyahu ni Obama pueden imaginar lo que harán en realidad ni cómo mantener sus propios interese políticos a nivel interno. Así que desperdician su tiempo culpándose y chantajeándose uno al otro. Mientras tanto, el liderazgo iraní utiliza el discurso para agitar los estandartes del patriotismo y fortalecer su postura interna, que ha sufrido serios ataques recientes.

Entretanto, en Palestina, que sigue siendo un punto real para Israel, y no sólo una fantasía, Hamas decidió vincular su estrategia con Egipto y con la Hermandad Musulmana –que parece a punto de controlar al gobierno egipcio. Es claro que Fatah teme, correctamente, que podría perder el control de Cisjordania ante Hamas. Atrapado entre Hamas y el gobierno estadunidense, el presidente Mahmoud Abbas, de la Autoridad Nacional Palestina, se halla también en una posición donde de todos modos pierde y tampoco sabe qué hacer. Así que titubea, lo que no parece ser la mejor táctica de supervivencia.

El futuro está en las calles palestinas. Y yo simplemente no pienso que puedan mantenerse latentes. ¿Puede Israel llegar a arreglos con las calles palestinas? Muy pronto lo sabremos.

Por Immanuel Wallerstein
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Traducción: Ramón Vera Herrera
Fuente : La Jornada

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Arabia Saudita,¿el enemigo encubierto del mundo árabe?

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Dime con quien andas … y te diré quien eres.

Mientras en el mundo árabe Líbano tiene un estatus más liberal,Arabia Saudita es al contrario un país partidario de emplear métodos más radicales, incluso en política exterior.

Arabia Saudita y su enfoque bélico

Así en el 2011, cuando Libia estaba inmersa en el caos de la revuelta, Arabia Saudita propuso su intervención militar en el conflicto. En Siria, otro país de la región, Arabia Saudita es considerado como el principal patrocinador de la oposición armada.

“Cuando las cosas no avanzaron como se esperaba, sobre todo por los vetos de Rusia y China en la ONU, creo que ellos decidieron jugar un mayor papel, incluso anunciando públicamente sus planes de armar a los rebeldes en Siria”, dijo Camille Otrakji, editor de la revista en línea Syria Comment.

Arabia Saudita es el país más conservador del mundo, ahí las mujeres tienen prohibido conducir un auto y para conseguir trabajo necesitan un permiso de sus esposos, padres o hijos. La familia real afirma que estas normas son parte del acervo cultural del país.

Sin embargo, aunque han impuesto este restrictivo estilo de vida para sus súbditos, algunos miembros de la élite saudí, los príncipes sobre todo, no aplican estas normas para sí mismos y gastan miles de dólares en el extranjero en mujeres y clubes nocturnos.

Los excesos de una minoría selecta y las excesivas restricciones para los demás no han pasado desapercibidos en la sociedad y el descontento público se ha manifestado durante el año pasado en reiteradas ocasiones.

EE.UU. y Arabia Saudita, ¿socios en la guerra?

Sólo en el 2012 cuatro manifestantes han sido asesinados en Riad y hasta 50 han sido arrestados. Este mes, el consejero religioso del país emitió un decreto legal islámico o ‘fatwa’ que considera las manifestaciones como un pecado que debe ser castigado con la muerte.

“Una manifestación en Arabia Saudita es típico que sea reprimida severamente. Y ha habido muchos informes de reporteros independientes y de defensores de derechos humanos verificandolo. Las manifestaciones en Arabia Saudita simplemente son ilegales”, indicó Ibrahim Alloush, profesor de la Universidad Zaytouneh en Jordania.

Sin embargo, a pesar de su mano dura dentro del país y para con el extranjero, el reino de Arabia Saudita nunca es criticado por EE. UU. Actualmente Riad y Washington negocian una venta de armas estadounidenses por unos 60.000 millones de dólares. Y este fructífero negocio parece superar todas las diferencias políticas.

Fuente RT

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El Katayef – (Empanadillas Dulces)

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La Feria del Libro de Riad, un oasis amenazado por la censura saudí


La Feria Internacional del Libro de Riad, considerada una vía de escape para los amantes de la literatura en un país de costumbres estrictas como Arabia Saudí, abre hoy sus puertas bajo la amenaza de censura por cuestiones religiosas.

El grupo ultraconservador de «Al Muhtasabin» («supervisores» en árabe) ya ha puesto el grito en el cielo ante la posible presencia de libros escritos por «herejes» en la cita de este año, que concluirá el próximo 16 de marzo.

Este grupo teme que entre los más de 200.000 libros, procedentes de 25 países, se expongan algunos contrarios a la religión islámica, señaló a Efe el jeque radical Saad al Qaud.

Por eso, ha pedido al Ministerio saudí de Cultura e Información que prohíba la llegada de textos que «pasen por encima de lo divino e infrinjan la educación del islam».

«Permitir la entrada de estos libros es como jugar con fuego. Supone una provocación para los civiles», apuntó Al Qaud.

La furia de los ultraconservadores parece no frenar el interés de los saudíes más liberales por la feria, la cual definen como «una oportunidad de oro» para la lectura.

«La censura suele ser muy estricta cuando se revisan los libros que entran en Arabia Saudí, pero, en el caso de esta feria, se permite la exposición de ejemplares que antes estaban prohibidos», argumentó a Efe el periodista Haizam al Sayed, contento por la posibilidad que se presenta para leer estos últimos.

Aunque los «muhtasabin» ya han amenazado con combatir todo tipo de «herejía literaria», los clérigos musulmanes de las mezquitas han querido rebajar la tensión.

Para ello, han pedido a los más radicales que sean «sabios y flexibles en el tratamiento de los vicios» y que eviten «enfrentarse con la gente».

En la calle, existen opiniones para todos los gustos: desde quienes agradecen que se cumpla estrictamente con los preceptos religiosos hasta quienes acusan a los «muhtasabin» de querer hacer fracasar este importante evento cultural molestando sin tregua a los lectores.

Por su parte, la Comisión saudí para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, la policía saudí encargada de velar por el cumplimiento de los estrictos códigos islámicos sobre la vestimenta y la moral, se desmarcó del grupo de Al Muhtasabin y recordó que este trabaja por su cuenta.

Para intentar resolver las más que posibles disputas entre los ultraconservadores y las editoriales, la policía de la moral solicitó a los primeros que rellenen un formulario y viertan allí sus comentarios.

De ese modo, las denuncias sobre los libros que supuestamente difunden ideas herejes llegarán a un comité que las revisará, decidirá y actuará en consecuencia.

Estos enfrentamientos entre la corriente más conservadora y la más liberal de la sociedad no son nuevos en la Feria del Libro de Riad, capital del reino donde se sigue el rito wahabí del islam, que parte de una interpretación rigorista del Corán, el libro sagrado islámico revelado al Profeta Muhammad (BPD).

El año pasado, el permiso para que hombres y mujeres entrasen juntos al recinto de exposiciones, sin la tradicional segregación por sexo que impera en los espacios públicos saudíes, fue motivo de confrontación entre los «muhtasabin» y los visitantes.

Este año el Ministerio de Cultura ya ha anunciado que las personas de ambos sexos podrán entrar de nuevo juntas a la feria, un motivo de fricción que se suma a la ya polémica presentación de libros «alternativos».

Pese a la entrada autorizada de mujeres, se espera que situaciones como la firma de autógrafos o los coloquios sobre literatura entre mujeres y hombres sigan dando trabajo a la policía religiosa y a los llamados supervisores de la moral islámica.

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Arte moderno en el mundo árabe – Entre la leyenda y la realidad – Wijdan ‘Ali


¿Qué es el arte moderno y cuáles son sus referencias? Estas son preguntas cuyas respuestas dependen de la disposición geográfica, el periodo de tiempo y el ambiente cultural del país en cuestión; de ahí que, para comprender el modernismo en el arte árabe, debamos remontarnos a unos cuantos siglos atrás.

El mundo árabe incluye Argelia, Bahrein, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Omán, Palestina, Qatar, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y Yemen, y se extiende por Oriente Medio (o el Mediterráneo oriental), la Península Arábiga y el norte de África. Desde mediados del siglo XVI, todas estas regiones formaron parte del Imperio Otomano, con la excepción de Marruecos, el único territorio árabe que no estuvo sometido a la autoridad otomana. Así pues, la influencia turca no se ha hecho sentir en la cultura y el arte marroquíes, los cuales representan una tradición ininterrumpida que se remonta a la España islámica.

Los primeros países árabes de Oriente Medio que adoptaron el arte occidental fueron Líbano y Egipto. Las primeras olas de occidentalización penetraron en Líbano de la mano de los misioneros europeos, quienes abrieron conventos y escuelas misioneras en las montañas e introdujeron la prensa escrita. Fueron los misioneros de Líbano quienes, durante el siglo XVIII, crearon las bases para una vida cultural, social y política centrada en el Cristianismo, lo que dio lugar a un despertar intelectual y artístico. A través de la Iglesia, el estilo gótico se hizo popular en Líbano durante el siglo XVIII, y con el tiempo vio nacer un estilo local de pintura religiosa gótica.

En Egipto, la invasión de los ejércitos de Napoleón en 1798 sometió repentinamente a la nación al control europeo, convirtiendo al país en el primer territorio árabe en verse expuesto a gran escala a la influencia del arte occidental durante el siglo XVIII. Era la primera vez desde la Cruzadas que una potencia occidental no sólo invadía un país árabe con sus fuerzas militares, sino también con sus intelectuales, artistas, historiadores y escritores. Cuando Napoleón fundó la Academia de Estudios Orientales, dio comienzo la ola de orientalismo occidental y nació el interés de Europa por los logros científicos y literarios de los árabes, junto al interés por sus aspectos militares, sociológicos, políticos y económicos. Por otro lado, la población de Oriente Medio tomó conciencia a gran escala de la civilización occidental.

La pintura de caballete es un fenómeno bastante reciente en el arte árabe. [3] A medida que el genio estético y creativo del arte islámico tradicional se iba debilitando a lo largo del siglo XIX, la cultura árabe cedió cada vez más ante las formas y estilos del arte occidental, el cual se había extendido por el mundo árabe gracias a la superioridad y el dominio de Occidente en el terreno político, económico, científico y militar. El orientalismo occidental alcanzó su apogeo en Europa a mediados del siglo XIX, y varios artistas extranjeros, entre ellos David Roberts [4] y Eugène Fromentin, visitaron Egipto y reflejaron sus costumbres nativas, lugares históricos y paisajes, empleando un estilo artístico tremendamente recargado y romántico. Otros, como Jean-Léon Gérôme, quien residía en El Cairo durante varios meses al año, introdujo en el país la pintura de caballete.

La mejora de los medios de comunicación entre Europa y los países árabes expuso el mundo árabe a las influencias occidentales a un ritmo cada vez mayor y, con el tiempo, permitió la expansión del colonialismo occidental y la difusión del arte y la cultura de Occidente. Desde finales del siglo XIX se produjo un renacimiento artístico en Oriente Medio y el norte de África que finalmente condujo a un cambio radical en la estética y propició una nueva evolución artística en el campo de las artes plásticas.


El príncipe Yusuf Kamal, miembro de la familia real egipcia y un entusiasta mecenas de las artes, inauguró la Escuela de Bellas Artes de El Cairo en 1908. Empleó a artistas extranjeros como profesores, creando así la primera institución del mundo árabe que enseñó arte occidental. Sus primeros estudiantes representaron el núcleo de la generación pionera de artistas árabes modernos. Entretanto, en otros países árabes como Irak y Siria, la pintura seguía confinada dentro de los límites de las tradición otomana.

Sudán se convirtió en una entidad política tras la conquista turco-egipcia de la región en 1821, y los británicos ocuparon el país desde finales del siglo XIX hasta su independencia en 1951. Se trata de una nación con un trasfondo cultural faraónico, africano, copto e islámico. El arte moderno, y en concreto la pintura, es un fenómeno reciente en la cultura sudanesa, el cual apenas comenzó a despuntar en la década de 1940. El arte moderno sudanés se desarrolló a un ritmo acelerado entre 1950 y 1960.

Tras la Primera Guerra Mundial en 1918, el gobierno otomano en el mundo árabe llegó a su fin. En 1919 se había establecido un Mandato francés sobre Líbano y Siria, mientras que Irak, Jordania y Palestina se encontraban bajo Mandato británico, y Egipto se convertía en un Protectorado del Reino Unido. A diferencia de los colonialistas franceses, el principal interés de las autoridades del Mandato británico era formar a funcionarios civiles competentes, de modo que apenas adoptaron medidas para contribuir al desarrollo cultural de los países bajo su control. Así pues, la educación y el mecenazgo artísticos ocuparon un lugar muy bajo en la lista de prioridades británicas en Irak, Jordania y Palestina. Esta es la razón por la cual todos los artistas jordanos y palestinos del periodo posterior a 1950 fueron aficionados autodidactas que practicaban la pintura como pasatiempo. Los movimientos artísticos comenzaron a desarrollarse en ambos países a partir de la década de 1950 y 1960, respectivamente.

La pintura de caballete al óleo se inició en Irak a comienzos del siglo XX, de la mano de un grupo de oficiales que había recibido su formación en las academias militares otomanas de Estambul. Ellos formaron el núcleo que permitió el desarrollo del arte irakí moderno. Este grupo de artistas fue el primero en introducir la pintura occidental en Irak a través de sus propios trabajos, de clases particulares y de la enseñanza en escuelas secundarias. Durante la década de 1930, el progreso en el ámbito cultural comenzó a hacerse notar cuando el gobierno irakí estimuló las actividades artísticas. En 1931, el gobierno, por orden del rey Faisal I, comenzó a conceder becas para estudiar arte en el extranjero y, en 1936, el Ministerio de Educación fundó el Instituto de Música que más tarde, en 1939, se convertiría en el Instituto de Arte.

Fue en la década de 1960 cuando la estética occidental y el arte moderno comenzaron a aparecer en la Península Arábiga, que hoy en día incluye a los estados de Bahrein, Kuwait, Omán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Dos factores clave en la difusión del arte occidental en los países del Golfo fueron la introducción de un sistema educativo moderno en la década de 1950, y la concesión de becas gubernamentales a los estudiantes que deseaban estudiar arte en el extranjero.


En el norte de África, el ejército francés conquistó Argelia en 1830 y la convirtió en una parte de Francia, en lugar de una colonia o un mandato. Como madre patria, Francia consideraba que su deber era “civilizar” el territorio y la población recién adquiridos. En 1881, Túnez dejó de ser parte del Imperio Otomano y se convirtió en Protectorado francés hasta su independencia en 1955. En 1882, Eugène Delacroix se transformó en el primer pintor francés en visitar Argelia y Túnez. Un número considerable de orientalistas franceses siguieron sus pasos a partir de entonces, y algunos incluso se establecieron, residieron y trabajaron en el norte de África. En 1923, el Centre d’Art de la ciudad de Túnez fue la primera escuela de arte que abrió sus puertas en el norte de África. Sin embargo, hasta la independencia en 1955, el número de alumnos tunecinos era insignificante si lo comparamos con el de estudiantes extranjeros.

La introducción en Marruecos de la pintura de caballete está relacionada con el periodo durante el cual el país se convirtió en un Protectorado francés (1912) y la costa mediterránea del norte quedó sometida al dominio español. Como en Egipto, fueron los orientalistas quienes introdujeron en Argelia, Túnez y Marruecos la pintura de caballete.

La mayoría de los países árabes obtuvo su independencia del gobierno colonial británico y francés entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años cincuenta. Aunque el entorno político, económico y social ha provocado desde el siglo XIX la decadencia de las artes tradicionales en el mundo árabe, a su vez ha allanado el camino para el desarrollo de movimientos de arte moderno que incorporan la estética occidental e incluso han tenido éxito a la hora de crear inconfundibles estilos de escultura y pintura, haciendo uso de sus antiguas tradiciones y vinculándolas con las tendencias artísticas internacionales. A mediados del siglo XX, la pintura árabe moderna se había desarrollado basándose en la estética y las normas occidentales; y a finales del siglo XX, en todos los países árabes se habían extendido movimientos de arte moderno que reflejaban su crecimiento artístico y cultural a través de instituciones de arte, actividades artísticas, un número de artistas cada vez mayor y las nuevas tendencias del arte que interactuaban con otros movimientos artísticos en varias partes del mundo.

Temáticas

Un fenómeno interesante del arte árabe moderno es que todos los artistas árabes han experimentado, directa o indirectamente, la tensión y la ansiedad creada por las realidades políticas de la región, y en particular por la ocupación de Palestina. Muchos de ellos comparten una temática común relacionada con los problemas políticos y sociales resultantes de la perdida de una parte de su tierra. Incluso quienes han nacido fuera de Palestina y forman parte de los movimientos artísticos en sus naciones de origen o de acogida han mostrado fuertes vínculos nacionales. Este tema compartido es sin duda único en la historia del arte árabe y ha influido a otros artistas procedentes de países en vías de desarrollo, así como a artistas judíos israelíes, algunos de los cuales han llegado a participar en exposiciones junto a artistas árabe-israelíes y palestinos. Para los palestinos en particular, el arte se ha convertido en un mecanismo emocional de introspección mediante el cual preservan su identidad y dan a conocer su causa en todo el mundo. Otros acontecimientos que han influido en la temática de las obras de muchos artistas árabes son, entre otros, la segunda guerra del Golfo, las sanciones de la O.N.U sobre Irak, el doble rasero que las grandes potencias aplican en el trato a musulmanes y árabes, las guerras civiles, el fundamentalismo, la destrucción del medio,mujeres, la pobreza, los derechos humanos, la superpoblación o la islamofobia. Algunos de los artistas árabes cuyo trabajo gira en torno a estos temas son, entre otros, Nasr Abdul Aziz, Abed Abidi, Nabil Anani, Suleiman Mansour, Mounira Nusseibeh, Leila Shawa y Samia Zaru, todos ellos de Palestina; Abdul Jabbar Ghadban, de Bahrein; Hachemi Azza, de Marruecos; Karima Ben Othaman, de Jordania; Paul Guiragossian, del Líbano; Nazir Nabaa, de Siria; Rachid Koraïchi, de Argelia; o Hamid Nada, de Egipto.

La escuela de caligrafía

La caligrafía no sólo simboliza un vínculo con el patrimonio religioso, literario y artístico del pasado, sino que también constituye un presente vivo que continúa estando vigente en la actualidad. Los artistas árabes comprendieron que podrían unir las tendencias del arte moderno con su propia herencia cultural, y así fue tomando impulso el movimiento de recuperación del patrimonio árabe, el cual culminó con el desarrollo de la Escuela de Artes Caligráficas. Los artistas encontraron allí una estética con la cual podían identificarse, y al mismo tiempo compaginar su formación de tipo occidental con su entorno cultural islámico, para alcanzar una identidad artística con la cual desarrollar una nueva personalidad cultural. Muchos son los artistas árabes dedicados a la caligrafía, entre los cuales podemos destacar a Yussef Ahmad, de Qatar; Aziz Amoura, Muhammad al-Jouqi, Nassar Mansour, Muna Saudi y Wijdan, todos ellos de Jordania; Kamal Boullata y Samir Salameh, de Palestina; Taha Boustani, Raad Dulaimi, Issam El-Said y Hassan Massoud, todos ellos de Irak; Ali Omar Ermes, de Libia; Moustafa Fathi y Khairat Saleh, ambos de Siria; Nja Mahdaoui, de Túnez; Ahmad Moustafa, de Egipto; y Maisoon Saqr Qasimi, de los Emiratos Árabes Unidos.


El arte abstracto

El impulso hacia el internacionalismo y la modernización también ha estado presente en el ambiente artístico del mundo árabe, culminando en el arte abstracto, un estilo internacional sin rasgos regionales que se ha convertido en la tendencia más popular entre muchos artistas árabes, tales como Nawal Abdallah, Khaled Khreis, Nabil Shehadeh, Dodi Tabaa y Fahrelnissa Zeid, todos ellos de Jordania; Farid Balkahia, de Marruecos; Ali Ghaddaf, de Yemen; Haidar Khalid y Mahmoud Ubeidi, ambos de Irak; Mohamed Omer Khalil, de Sudán; Abdel Latif Mufiz, de Bahrein; Ayad Nimmer, de Egipto; y Faisal Samra, de Arabia Saudita.


Sin embargo, no se puede trazar una frontera exacta entre los distintos estilos. Por ejemplo, Rachid Koraïchi, Maysoon Qasimi y Samir Salameh relacionan sus trabajos de caligrafía con temáticas nacionalistas y humanitarias, mientras Laila Shawa emplea una mezcla entre caligrafía y graffiti, y las estilizadas composiciones de Hamid Nada se sitúan entre las abstracción y el simbolismo.

El arte árabe moderno transmite al mundo un destello de belleza y autenticidad, a través del cual se pretende dar a conocer la riqueza de la cultura del pueblo árabe.

BIOGRAFÍA RECOMENDADA

– Hashim Cabrera, Islam y arte contemporáneo , Junta Islámica, Navarra, 2009.

– José Miguel Puerta Vílchez, La aventura del cálamo , Edilux, Granada, 2007.

NOTAS.-

[1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado para promocionar la exposición titulada “Between Legend and Reality: Modern Art from the Arab World”, con obras procedentes de la colección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania. Publicado en Nafas Art Magazine , diciembre de 2003. Disponible online en: http://universes-in-universe.org/eng/nafas/articles/2003/modern_art_from_the_arab_world Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . (Nota de la Redacción).

[2] La princesa Wijdan Ali es historiadora del arte y pintora, y actualmente reside en Ammán (Jordania). Fundó e impulsó el Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania y la Real Sociedad de Bellas Artes.

[3] La pintura de caballete hace referencia a todas las obras pictóricas realizadas sobre un soporte móvil, ya sea tabla o lienzo. (Nota de la Redacción).

[4] Para más información sobre la figura de David Roberts, véase R. H. Shamsuddín Elía. “ David Roberts: de Granada a Jerusalén ”, revista Alif Nûn nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).

Fuente: kálamo

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