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Blemios – La última tribu de Nubia

Mandulis

Origen de los Blemios

Los blemios, un pueblo nómada originario de la Baja Nubia, (entre la primera y la segunda catarata y las costas del Mar Rojo), cuya antigüedad se remontaba al II milenio a.C.

Fueron los últimos paganos fieles a la religión egipcia. Aún seguirían adorando a Isis y a Mandulis casi dos siglos más hasta que los dioses abandonaron Egipto, cuando el emperador Teodosio mandó cerrar definitivamente los templos en el año 392 d.C, encarcelando a los sacerdotes y trasladando las estatuas sagradas a Constantinopla.

La civilización Blemia fue un reino tribal que existió aproximadamente entre el año 600 a.C. y el tercer siglo d.C., y lucharon contra el Imperio Romano para defender sus tierras en las regiones de Nubia, Kush y Sudan.Las primera referencias indubitables datan del siglo VII a. C., en los registros del Napata, en el reinado de Anlamani (620 a. C. – 600), en el templo de Amón en Kawa, cerca del actual Kerma (Sudán), que los presenta asentados en la Baja Nubia.





La última referencia segura es del 537, relacionada con el cierre del templo de Isis en Philae, por orden de Justiniano I, y su derrota por el rey Silko de Axum, aunque existe una posible mención posterior en 758, en relación al incumplimiento abbasí del baqt nubio, que habría provocado incursiones de blemios en el Alto Egipto.

Durante el Imperio Nuevo Egipcio, los blemios son conocidos como Blehu, según las inscripciones jeroglíficas, en las fuentes egipcias de época de Ramsés I,aunque la referencia es discutida. Los registros del reino de Napata evidencian que en el siglo VII a. C. los blemios estaban asentados en la Baja Nubia, donde se reconocían como súbditos del hegemónico reino de Napata, lo que no evitaba ocasionales expediciones de castigo, como las llevadas a cabo por Anlamani (623 a. C. – 593 a. C.), en el Desierto Occidental. Entre los siglos V a. C. se extendieron por la Alta y la Baja Nubia.

Las incursiones de los blemios debieron ser considerables, dada la existencia de preces de protección en los rituales amónicos egipcios en el siglo VI a. C. en tiempos de Darío I el Grande de Persia. Existen menciones posteriores, a ésta. Además de ésta existen otras menciones posteriores a los blemios, Heródoto habla de su presencia en los confines del Alto Egipto en el siglo V a. C.. También es conocido que el rey Harsiyotef de Napata (404 a. C. – 369 a. C.), se vio obligado a batirlos en la Baja Nubia, para contener la amenaza que suponían. Aunque el enfrentamiento con los blemios continuó en tiempos del rey Nastasen de Napata (335 a. C. – 315 a. C.).

Mapa de Estados Nubios

Los blemios terminaron por desplazarse sucesivamente a las regiones montañosas del desierto oriental del Alto Egipto y la Alta NubiaDurante su período de apogeo, en la época del Imperio Blemio, parece haber evidencias de que al menos una parte de ellos,​ se sedentarizaron. En ese período su capital en Khalābsha durante los siglos III y IV, y en Shimalo (aunque este último nombre podría ser el de Kalābsha en lengua blemia) durante el siglo V. Son el origen del mito sobre un pueblo fantástico de hombres acéfalos conocidos como blemias.

La decadencia del reino de Napata, progresivamente sustituido por el reino de Meroë, lleva a una inicial despoblación de la zona, que hace que en los siglos IV a. C. y III a. C., la Baja Nubia, esté poco poblada, pero en ese período, los blemios se reasentaron en la Baja Nubia, reconociéndose como súbditos del reino de Meroë, que, eran el poder dominante en Nubia y Sudán en ese período, aunque había algunos estado independientes  asociados o dependientes del reino de Meroë.

Cuando en 540 se cierra definitivamente el templo de Isis en Philae, los blemios, se refugian en el desierto. La pista documental de los blemios desaparece, aunque se tiene el nombre de un rey, Bachia y algunos restos arqueológicos datados hasta el siglo VII en torno a su “capital del desierto” Deraheib, ubicada entre Wadi Halfa y el Mar Rojo. Así es como la última mención a los blemios aparece en el 758 cuando los gobernantes abbásidas de Egipto incumplen el baqt nubio, lo que desencadena incursiones blemias.


Etnia de los Blemios

La caracterización étnicas de los blemios es compleja. Ya que al tratarse de un pueblo antiguo en una región donde existen pueblos de varias familias lingüísticas definir su etnia se vuelve muy complicado.​

Se consideran a los blemios como los sucesores de los buka o medjay (medju, en singular), que eran básicamente “nubios” emigrados a Egipto en el segundo milenio y que fueron utilizados como fuerzas policiales, bien como descendientes de los grupos no emigrados, bien como sustitutos en el territorio vaciado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que algunos “nubios” eran de etnia nilo-sahariana, como atestiguan las inscripciones meroíticas, mientras que el área ocupada por los blemios está ocupada actualmente por pueblos de etnia cushítica. Así mismo, los blemios son considerados, a su vez, los ascendientes de los bejas.

Un punto de vista diferente, de las fuentes clásicas greco-romanas, los considera tribus etíopes, ya que Lybia en sentido amplio se refiere al África que circunda a Egipto. Así mismo existen referencias romanas que los identifican como árabes.

Las creencias religiosas y actividades culturales de los blemios debían ser similares a las de las culturas egipcia, napata y meroítica, dada su fuerte inculturación, pero solo se tienen pruebas de algunas de sus divinidades: Mandulis, que parece ser su dios principal, en Kalābsha.  Ariteñ, “hijo mayor y patrón de Amani”, en la inscripción de Kalābsha. Isis, en el templo de Philae.

Blemios

Blemios, las criaturas sin cabeza

En la actualidad son muy pocos los que creerían en la existencia de criaturas como los Blemios. Sin embargo, tampoco se ha podido explicar cuál fue la causa que llevó a tantos autores antiguos a escribir sobre tales seres. Incluso hay autores de ciencia ficción, por ejemplo, que en sus relatos han planteado la posibilidad de que los Blemios fueran extraterrestres.

Otra posible explicación es que los Blemios no fueran más que seres humanos cuyos hombros se alzaran a una altura desproporcionada debido a una alteración anatómica provocada durante su infancia. Otra de las hipótesis sugiere que, quizás, todo se deba a que la propia vestimenta tradicional de los habitantes de los desiertos, (beduinos y otros nómadas), junto a sus tocados podrían haber dado una impresión equivocada a los antiguos escritores haciéndoles ver, en realidad, a personas sin cabeza.

El término ‘Blemios’ también aparece en la “Geografía” de Estrabón. Este geógrafo griego del siglo I describe a los Blemios no como monstruos extraños, sino como una tribu que habitaba las tierras bajas de Nubia, a lo largo del río Nilo y en dirección al Mar Rojo.

Fue el escritor romano Plinio el Mayor quien relacionó a los Blemios de Estrabón con las criaturas sin cabeza de Heródoto. En su “Historia Natural”, Plinio escribe: “los llamados Blemios carecen de cabezas, encontrándose sus ojos y bocas sobre sus pechos”. Hay que aclarar que, tal y como también sucede con Heródoto, todo el conocimiento de Plinio acerca de los Blemios está basado en simples rumores. Además, la visión geográfica de Plinio es similar a la de Heródoto: para ambos los extremos del mundo conocido están habitados por extrañas criaturas. Así vemos que Plinio también escribió sobre los Himantópodos, “unas gentes con pies que parecen sandalias, mediante los cuales se desplazan según su naturaleza, con paso serpenteante”.

Con información de  Ancient


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Maltés – Única lengua semítica de Europa

Lenguas semíticas

La región tradicional de las lenguas semíticas es el Asia Occidental, en particular Arabia, Mesopotamia y SiriaPalestina.

Aparte de Arabia, el Fértil Creciente y Etiopía también el habla semita se ha difundido fuera de estas regiones en virtud de la emigración o la conquista.

La penetración de los árabes en el norte de África y en las islas del Océano Índico; los asirios en Anatolia; o los fenicios por las costas e islas del Mediterráneo.

 El fenicio fue usado incluso en Karatepe, Cilicia, donde el autor de las inscripciones reales parece haber estado acostumbrado al uso del fenicio para propósitos lapidarios. El arameo ganó una difusión espectacular como lingua franca desde Afganistán a Egipto.


El maltés, la única lengua semítica de Europa

Se trata de un idioma muy especial y particular, y es el único idioma oficial de un país de la Unión Europea que proviene del árabe. De hecho, es el último superviviente de los dialectos árabes que se hablaban en España y Sicilia en la Edad Media y es la única lengua semítica en el mundo que emplea el alfabeto latino.

El maltés es una lengua totalmente diferente de las de los demás países que le rodean: Italia, Túnez y Libia, los países balcánicos, (Grecia, Albania, y la ex Yugoslavia). En realidad proviene del árabe dialectal magrebí, con muchas palabras incorporadas del italiano y del inglés, así como de otras lenguas antiguas y modernas, incluido el castellano, (de la época de los Caballeros de Malta), y el catalán, (de los siglos en que fue parte de la Corona de Aragón y por la emigración de menorquines en el siglo XVIII y XIX). Es evidente que comparte además con el catalán y el castellano muchísimas palabras “mediterráneas”, como el nombre del delicioso pescado de otoño, la “llampuga”, en maltés llamada “lampuka”. En realidad, el maltés tiene una estructura de lengua semítica, sobre todo en su morfosintaxis.

Las palabras se forman con raíces generalmente trilíteras, como el árabe, por derivación interna. Su sintaxis es algo más sencilla que la del árabe literal o clásico, pero se acerca mucho a la del árabe dialectal hablado en la vecina costa tunecina, (a unos 200 kms al otro lado del mar, como dista Alicante de la vecina costa argelina de Ténès). Magrebíes y malteses se entienden con cierta dificultad, porque el maltés ha asimilado muchísimas palabras nuevas, en una evolución autóctona de casi IX siglos, (como el castellano de los judíos desterrados de España, que ha evolucionado de forma autóctona, en Marruecos y en el Imperio Otomano, sin el continuo lazo lingüístico que ha unificado casi totalmente el español peninsular y el americano).

Por eso el maltés, que puede calificarse de lengua semítica o de origen árabe, reclama con razón una singular originalidad.

De las lenguas semíticas el maltés se distingue además por escribirse en letras latinas, como su vecina la lengua italiana.

Pero el maltés es, sobre todo, un testimonio de la extraordinaria riqueza de la historia del archipiélago. Una historia que se erige como crisol de pueblos y naciones procedentes del Mediterráneo y más allá. Una historia repleta de encuentros y desencuentros, que fueron dejando el legado de las lenguas árabe, italiana, siciliana y, finalmente, el inglés.

Este conglomerado de lenguas sobrevive en la actualidad, y los malteses presumen de ser políglotas, siendo capaces de hablar maltés, inglés e italiano.

En realidad el maltés fue durante muchos siglos lengua oral, de literatos, que sólo sabían escribir en italiano o en inglés, las lenguas oficiales y cultas del país.

La escritura del maltés, anárquica, no se empezó a normalizar hasta principios de este siglo. En 1934 se adoptó oficialmente la escritura normativizada actual, curiosamente muy pocos años después de que el turco adoptara la escritura latina y que las diversas hablas catalanas, valencianas y baleáricas unificaran su sistema de escritura en Castellón (1932).

En los tres casos, como en otros muchos coetáneos en el mundo, se trataba de un acto de política cultural, para preservar una lengua debilitada por el hecho de ser eminentemente oral y cuya escritura se quería facilitar para llegar a ser lengua de cultura y de expresión escrita de un pueblo. Actualmente, el maltés es co-oficial con el inglés, tiene su prensa y publicaciones propias y figura en todas las inscripciones bilingües, (rótulos de las calles, avisos oficiales y privados, etc).


La afluencia turística y el hecho de que casi la mitad de los malteses, (casi 300.000), son emigrantes residentes en países anglófonos hacen del inglés una lengua conocida de todos, que la pueden utilizar en cualquier momento —a veces con el italiano, facilitado por la televisión vecina— , aunque los malteses hablan sólo en maltés entre ellos, en la radio y televisión y en la enseñanza y las actuaciones públicas.

Sobre el origen del maltés, las opiniones difieren apasionadamente, en Malta. A pesar de sus relaciones muy antiguas con el italiano, lengua oficial de las Islas al menos desde el siglo XVI, (con los Caballeros de San Juan de Jerusalén o de Malta), y lengua de las instituciones católicas, de gran influencia cultural en el país, (“según la leyenda, los malteses son ciento por ciento católicos”), es evidente que el maltés difiere muy sustancialmente de los dialectos italianos o neolatinos de sus vecinos del norte.

Pero reconocer que viene del árabe, lengua de los musulmanes, de los seculares enemigos de Malta en el Mediterráneo, siempre ha parecido inaceptable para muchos sectores culturales malteses. A pesar de las evidencias científicas, singularmente demostradas por el gran lingüista maltés profesor Joseph Aquilina, muchos han buscado otros orígenes semíticos en Oriente Medio o en la vecina Cartago. La corriente que podemos llamar “púnica” o “fenicia” quiere encontrar el origen del maltés en una lengua semítica de la costa sirio-libanesa-palestina, sea el hebreo o el fenicio. Se entroncaría con el púnico norteafricano, hablado en el Magreb actual en tiempos del predomino cartaginés.

El púnico ha dejado, por otra parte, numerosas inscripciones en el archipiélago maltés, singularmente una preciosa estela bilingüe. El propio profesor Aquilina ha encontrado algunas palabras de posible origen púnico y hasta fenicio o hebreo, en el maltés. Pero rechaza categóricamente que en esta lengua haya otro elemento estructurante diferente y anterior al árabe magrebí medieval, que barrió todo elemento lingüístico precedente, como probablemente el latín había eliminado las lenguas anteriores, fueran el púnico, el griego u otra lengua prehistórica local. ¿Por qué desapareció el latín y dominó tan totalmente el árabe en el archipiélago maltés, a diferencia de la vecina Sicilia, donde más de dos siglos de presencia musulmana no consiguió enraizar el árabe? El profesor Aquilina contesta tajantemente: “porque Malta y Gozo son pequeñas y fueron conquistadas antes que Sicilia por una población magrebí árabe hablante, que dominó todo el territorio isleño, política, demográfica y lingüísticamente”.

Siglo y medio después de la conquista cristiana de 1090, en 1240, de una población de 1.119 familias, 830 eran “sarracenos” es decir musulmanes, 250 cristianos y 33 judíos, pero todos hablarían, como ahora, el maltés, derivado del árabe. Si esta lengua, rediviva y actualmente en pleno florecimiento normalizado, no ha podido ser desterrada nunca, a pesar de no haber sido durante siglos la lengua de las autoridades, de origen foráneo, menos lo será ahora, cuando es lengua nacional de la República de Malta independiente.

Por Juan Gil-Albert

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Programa Nº 1 de Música Árabe en Berkana Radio

Primer programa de Páginas Árabes en Berkana Radio. Una hora completa de música árabe. Esperamos lo disfruten.


El influjo principal de estos cantores es el de haber introducido en el canto árabe la música persa. Nos cuenta el autor de al-Agani que Ibn Misyah e Ibn Muhriz recorrieron Persia y Siria y a su vuelta dieron carta de ciudadanía entre los árabes a la música persa. Todos estos cantores extranjeros introdujeron entre los árabes también nuevos instrumentos musicales para acompañar el canto. Entre estos instrumentos se encontraban el laúd, el tambor persa, la flauta, el qanun (una especie de arpa griega), según se nos refiere en uno de los libros de al-Mas’udi (m. 956).


Esta musicalización del cantar influyó extraordinariamente en el ritmo de la poesía árabe. Este ritmo contribuyó a que los versos fuesen mucho más cortos utilizando metros más breves. Quizá fuera ‘Umar b. Abi Rabi’a (644-711) el que más influencia tuviera en toda esta innovación.

Es curioso el fenómeno que se observa del influjo mutuo que ejercieron entre si los cantores y los poetas, ya que a su vez los cantores tenían que modificar la inflexión de su voz, adaptándose a la exigencias de la poesía. Con frecuencia les unía una gran amistad. Así por ejemplo, ‘Asa Hamdán (m. 702) era amigo del cantor al-Nasbí. El primero componía sus poesías para el segundo.

Otras veces los mismos cantores pedían a los poetas que compusieran unas estrofas para un ritmo determinado indicado por ellos. Como por ejemplo, el cantor Ibn ‘Aisa que pidió al poeta ‘Urwa b. Udayna que le hiciese una estrofa según el ritmo del Rayaz, cosa que éste hizo.


De ahí que algunos poetas empezaran a aprender el canto. Así lo hizo el poeta Ibn Udayna, quien aprendió la música con el fin de cantar él mismo sus propias poesías. A su vez los cantores se pusieron a aprender la métrica, para componer ellos mismos la letra de sus cantos. Entre ellos hay que mencionar a Abu Sa’id, mawlá (liberto), de Fá’id y a la cantora Sallamtu al-Qass, que era poetisa al mismo tiempo. Y cuando murió su mawlá (aquí significa patrón, jefe, protector), el califa Yazíd b. ‘Abd al-Malik (n. 690, 720-724), ella misma compuso una elegía que entonó en las honras fúnebres.

Por M. Sobh



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