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Turismo islámico busca oferta halal

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El árabe disfruta en general viajando en tren, pero no cuando viajan por periodos largos en los que prefieren alquilar un coche”.

El auge del turismo islámico es una de las grandes tendencias del sector turístico en el siglo XXI. Se estima que el gasto de los turistas musulmanes aumentará un 52% de aquí hasta el 2020. Ante el crecimiento de este mercado, cada vez más empresas turísticas, sobre todo cadenas hoteleras, apuestan por desarrollar establecimientos «halal» (admisible). La oferta turística española también quiere crecer en este segmento.

Hacia el año 2020 el 14% de los viajes internacionales será realizado por turistas musulmanes, según un informe presentado por Dinar Standard en la feria ITB de Berlín el pasado mes de marzo.

Dicho informe se basó en los hábitos viajeros de musulmanes que residen en Asia, Oriente Medio, Norte de África y América y en una encuesta realizada a un millar de personas que realizan viajes internacionales habitualmente.

Preguntados sobre qué era lo más importante para ellos en el destino, el 67% indicó como respuesta la comida «halal», es decir, elaborada según los preceptos del Corán. Un 53% viaja con su familia, un 23% con amigos y un 19% con sus esposas.

Los autores del informe recomiendan a las empresas turísticas interesadas en estos turistas que no sólo ofrezcan menús halal, sino también habitaciones para el rezo u otros servicios especiales para el período de ayuno del Ramadán, como por ejemplo almuerzos antes de la salida del sol, como parte del paquete de viaje.

Por otra parte, Dinard Standard estima que los turistas musulmanes gastan casi 98.000 millones de euros en viajes al año y la previsión es llegar a los 149.000 millones de euros en el año 2020, un 52% más que ahora.

Ante el crecimiento de este mercado, cada vez más empresas turísticas, sobre todo cadenas hoteleras, apuestan por desarrollar hoteles «halal».

Casos prácticos

Los hoteles 100% «halal» no sirven bebidas alcohólicas, ofrecen menús con certificación «halal», instalaciones específicas para las mujeres, salas de oración y, en general, un ambiente acogedor para el turista musulmán.

Otros establecimientos optan por adaptar su oferta. Por ejemplo, durante el Ramadán, el famoso Hotel Sacher en Viena, Austria, dispone unas instalaciones específicas para la oración y las comidas especiales antes del amanecer («sahur») y a la puesta del sol («iftar»).

También otros locales como el lujoso Lord Milner en Londres o la cadena Holiday Villa hotel, se han adaptado instalando una señal de indicación «qibla» en sus habitaciones, que marca la dirección de La Meca.

El fundador y director ejecutivo de Crescentrating, Fazal Bhardeen, organización que hace clasificaciones de hoteles y aeropuertos de acuerdo a cómo se adecuan a las necesidades de los musulmanes, explica que este tipo de turismo es muy rentable ya que los turistas musulmanes viajan en grandes grupos familiares, permanecen en el lugar que eligen por períodos superiores a la media y tienen un gasto superior.

Destinos favoritos

Hasta ahora los destinos favoritos del turismo emisor musulmán han sido Egipto, Malasia, Turquía, Qatar o Emiratos Árabes Unidos.

Aunque otros destinos como Australia o Nueva Zelanda ya están adaptando su promoción turística a este tipo de viajeros.

En Dubai, Almulla Hospitality prevé abrir 150 hoteles Halal para el año 2015 en Medio Oriente, Europa y América del Norte.

Asimismo, la cadena hotelera Jawhara se propone implantar en el 25% de sus establecimientos en Dubai los servicios adecuados para que estos sean totalmente compatible con los preceptos contemplados en la Ley Islámica o Sharia.

Incluso estos hoteles dedican un 2,5% de sus beneficios netos como «zakat», la tasa de solidaridad o limosna islámica que se considera obligatoria para todo musulmán adulto con ingresos.

Por su parte, la cadena hotelera Kempinski pretende construir de aquí al 2015 cerca de 30 hoteles en colaboración con una consultora de asesoramiento islámico. Bajo la marca Shaza, se abrirán hoteles en el norte de África, la región del Golfo y Europa.

Best Western, ya ofrece hoteles Halal en Malasia, Bahrein y Omán, y se planea abrir más hoteles en los próximos años.

Por su parte, Rezidor Hotel Group, con sede en Bruselas, que opera marcas como Radisson SAS y Park Inn, ha estimado que el mercado hotelero compatible con la ‘Sharia islámica’ crecerá en torno a 20% por año durante la próxima década.

Turismo hacia España

Buena parte del turismo emisor islámico tiene su origen en los ricos países del Golfo Pérsico. El pasado mes de mayo, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo anunció sus planes para intensificar la promoción turística de España en dicha área.

El anuncio fue realizada durante la visita de la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego, a la feria turística Arabian Travel Market (ATM), que se celebró en Dubai.

De este modo, “la promoción pasará por poner en valor el patrimonio cultural y natural de España así como las diferentes posibilidades de nuestro país para el turismo de negocios, uno de los segmentos más buscados por estos turistas, además del de compras”, según informó el Ministerio.

El Gobierno también se ha comprometido a agilizar la emisión de visados turísticos en los países del Golfo.

Una muestra del poder adquisitivo de los turistas procedentes de estos mercados emisores la encontramos en el Índice de Precios Hoteleros de Hoteles.com. De acuerdo con esta web de reservas, los turistas de Oriente Medio son los visitantes que más gastaron en hoteles de España a lo largo de 2012, con una media de 145 euros.

Este gasto también conllevó el mayor incremento de la tabla con un 31% respecto a 2011. Cabe apuntar que en segundo lugar se situaron los turistas japoneses, con un gasto medio por habitación y noche de 121 euros, mientras que los viajeros australianos fueron terceros con 119 euros de media.

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Intervenciones, barbarie y desestabilización

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Intervenciones, barbarie y desestabilización

Un total de 25 personas murieron ayer en diversos atentados en Irak, la mayoría cometidos contra la comunidad chiíta en un contexto de crecientes tensiones entre integrantes de esa facción y los de minoría sunita. Un día antes, varios ataques en territorio iraquí, también atribuidos a la confrontación sectaria, habían causado 34 muertes, 21 de ellas en la capital, Bagdad.

Tales hechos se dieron en paralelo con un atentado suicida que provocó la muerte de 15 personas –cinco estadunidenses y 10 civiles afganos– registrado en Kabul, capital de Afganistán. Por otra parte, presuntos grupos opositores al régimen sirio de Bashar Assad –simpatizantes de Al Qaeda– difundieron un video de la ejecución y decapitación de 11 individuos –acusados de pertenecer a las fuerzas del gobierno de Damasco–, en lo que constituye la tercera presentación en video de actos de barbarie similares en lo que va esta semana. En uno de los videos más cruentos, divulgado el pasado lunes, se muestra a un supuesto combatiente rebelde sirio sacar el corazón de un soldado y llevárselo a la boca.

Este trágico conjunto de atentados y manifestaciones de violencia es la más reciente expresión del grado de desestabilización y de barbarie a que han sido llevadas las referidas naciones de Medio Oriente y Asia central. En Irak, la invasión ilegal, injustificable y bárbara emprendida por George W. Bush, y continuada en la presidencia de Barack Obama, no sólo dejó incalculables pérdidas materiales y un saldo incontable de muertes, sino que agitó el avispero de la violencia sectaria como consecuencia de las componendas entre la potencia invasora y una de las facciones en pugna.

Algo similar parece estar gestándose en Siria, nación en la que Estados Unidos y Europa occidental han atizado la confrontación armada y la barbarie, tanto en el bando gubernamental como en el de los opositores, mediante una abierta intromisión en favor de estos últimos. Las circunstancias en Irak y en Siria se conectan por la presencia de miles de refugiados iraquíes y por los lazos entre los rebeldes sirios, predominantemente sunitas, y la comunidad correspondiente iraquí.

Por añadidura, tanto con el derrocamiento de Saddam Hussein como con la campaña de desestabilización en contra del régimen de Assad, Washington y sus aliados han erosionado dos de los factores de equilibrio de Medio Oriente y han contribuido a convertir a esas naciones en polvorines regionales.

Por lo que hace a Afganistán, la presencia prolongada de las tropas invasoras no ha derivado en la pacificación de una nación que ha debido enfrentar dos invasiones de superpotencias –la Unión Soviética y Estados Unidos– y una guerra civil en el curso de las pasadas cuatro décadas, y ni siquiera ha servido para acabar con el talibán –expulsado del poder tras la intervención última– y con su aliados de Al Qaeda, organización que ha experimentado una expansión por gran parte de Asia y África. Resulta sumamente significativo que el propio gobierno dócil de Hamid Karzai –impuesto por los invasores– venga exigiendo desde hace meses el retiro total de los militares occidentales, entre otras razones, por el altísimo número de muertos inocentes que han causado.

Lejos de sus promesas iniciales de apartarse de los lineamientos de política exterior establecidos a sangre y fuego por George W. Bush, el presidente Barack Obama quedó atrapado por las mismas lógicas belicistas e injerencistas de su antecesor. Puede afirmarse, incluso, que el ciclo de intervencionismo militar inaugurado por el político texano está siendo continuado en Siria por el actual mandatario. En suma, a dos sexenios de que inició la invasión estadunidense a Afganistán, a una década del arranque de la guerra en Irak, y tras dos años de guerra civil en Siria, esos países y sus respectivos entornos regionales padecen un avance preocupante de la barbarie y la desestabilización. En los tres escenarios, el común denominador es la intervención criminal y torpe de Washington y sus aliados.

Con información de : La Jornada

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