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Cultura y Arte del Tarab en la música clásica árabe

La música árabe, multifacética, de características muy vibrantes, vivas y auténticas, es producto de una amalgama de manifestaciones musicales y culturales que se originaron en la Península Arábiga muy anterior al surgimiento del Islam, y que su sofisticación y proyección se dio fuertemente durante el apogeo de la expansión islámica entre los siglos VIII y XIII. Gracias al natural contacto, intercambio y armonización étnica que suelen ser consecuencia de una vasta expansión geográfica de determinada civilización, sobretodo con otras de muy marcada y establecida identidad cultural (Bizancio, Mesopotamia, Siria, Persia, India) la cultura árabe, además de mantener fuertes elementos propios tal como el trato poético de su lengua, muy notable en el lirismo de sus canciones y el recitado de los versos coránicos, fue también nutriéndose y enriqueciéndose en reciprocidad con nuevas características musicales, nuevas técnicas de ejecución e interpretación, nuevos aspectos de entonación y la utilización de nuevos instrumentos musicales.

El estimulo creado por el contacto con los esplendores de imperios de otrora ya conquistados, la traducción a la lengua árabe de los antiguos tratados filosóficos y científicos griegos hicieron de los califatos en centros mundiales de recopilación, estudio y diseminación del conocimiento humanístico, intelectual y artístico, por ende se nos hace indudable el hecho de que la expansión árabe haya sido influencia catalizadora, modificadora y renovadora de muchas de las expresiones culturales vecinas con las que estableció en contacto, más aún con las de carácter musical.



La expresión musical árabe está basada en el talento individual; el músico suele ser compositor, intérprete y libre improvisador, centrándose la valoración del arte en los detalles más que en la estructura. La interpretación está organizada en torno a los Maqamat, una serie de indicaciones sobre notas preferidas, pequeñas células rítmico-melódicas, conclusiones y otros convencionalismos, todo ello alrededor de un modo melódico concreto.

Con estos elementos y un sentimiento general basado en una emoción y una filosofía concretas unidas a cada modo, el solista compone, interpreta e improvisa. Todo ello se dirige a conseguir el Tarab, el punto donde se encuentran el sentimiento y el intelecto del arte de hacer música.

No existe una palabra literal en castellano que describa la definición específica del Tarab. La palabra “Tarab” es usada en el árabe para describir los efectos emocionales producidos por la música. No obstante, el término también se le asocia a una de las formas tradicionales de música árabe anterior a la Primera Guerra Mundial en países como Egipto y la región del este del Mediterráneo. Los etnomusicólogos han descrito el Tarab como un estado emocional provocado en los oyentes como resultado de una interrelación dinámica entre el ejecutante, la música, las letras de la canción, la audiencia y ciertos otros tipos de factores, lo que A. J. Racy describiría como un “modelo de retroalimentación extática” (Shannon, 2003: 75)

El término en sí, es difícil de traducir ya que éste connota a varios conceptos. En árabe, Tarab se refiere lingüísticamente a un estado de emocionalidad elevada, usualmente traducidos también en palabras tales como “arrebato”, “éxtasis” o “encantamiento”, pero éste también puede evocar sensaciones de tristeza al mismo tiempo que de alegría. También el Tarab se asocia a un estilo de música, ejecución y performance donde esos estados emocionales son evocados y provocados tanto por el ejecutante como por la audiencia.

El Tarab constituye un término general en la filosofía estética árabe que describe un tipo de dicha y felicidad con respecto a un objeto artístico, por ejemplo, una persona puede experimentar el Tarab cuando oye recitarse un poema o cuando detalla y visualiza una pintura, como también a través del disfrute musical, aunque usualmente la definición está restringido al hecho estético de la percepción sonora. Históricamente, el término Tarab estuvo asociado en un principio, con el recitar de poesías y del Qur’an. Dada las diferentes connotaciones que tiene este término, muchos teóricos se refieren a la cultura tarábica como “un conjunto de emociones y prácticas estéticas sociales y culturales compartidas, relacionadas a la ejecución y escucha de la música y otras artes aurales” (Shannon, 2003: 74).



Durante los primeros tiempos del Islam la música era considerada una rama dentro de los estudios de la matemática y la filosofía, tal como sucedía en la antigua Grecia. En la época del califato abásida, varios teóricos comprendieron la capacidad de influencia emocional que traía en sí el arte musical, entre ellos Abū Naṣr Muḥammad ibn al-Faraj al-Fārābī (870-950), autor del tratado Kitāb al-mūsīqā al-kabīr (El Gran Libro de la Música), en él establecía que “tanto el hombre como el animal, bajo el impulso de sus instintos, emiten sonidos que expresan sus emociones, sean estos de regocijo o de temor. Pero la voz humana expresa aún una mayor variedad –tristeza, ternura, rabia–. Estos sonidos, en la diversidad de sus notas, causan al oyente una gama de sentimientos y pasiones que le arrebatan, elevan a ciertos estados de conciencia o lo tranquilizan.”

Hay referencias que afirman que cuando Al- Fārābī tocaba el ûd podía hacer que sus oyentes cayeran en llanto, estallaran de la risa o se quedaran dormidos dependiendo de los ánimos y el carácter de sus tonadas, además de que también fue inventor de dos instrumentos: el rabab y el qanun, aún muy usados en los ensambles de música tradicional árabe (Saoud, 2004: 4). Esto nos da una noción de lo arraigado que está en la visión estética musical árabe de crear una conexión emocional entre el ejecutante y el oyente.

Es menester también entender que desde Marruecos hasta Irán, por más que el elemento árabe y la fe islámica sean la unidad cultural característica, las tradiciones musicales están muy mezcladas; la música en sí está presente en la vida de cualquier árabe, existe en cualquier celebración y en el sentir popular, es un vínculo para compartir sentimientos comunes. Sin embargo, cada pueblo diseminado en esta región tiene su propia tradición musical de carácter colectivo que los distingue, y el Tarab no escapa de ello.

En palabras de Racy podemos señalar lo siguiente:

La cultura del Tarab en particular es, en esencia, un fenómeno urbano nativo de las ciudades como el Cairo, Beirut y Damasco. Los artistas del Tarab son nacidos en estas ciudades, o han vivido una gran porción de sus vidas en ellas, o fueron ampliamente expuestos a la vida e idiosincrasia de los centros urbanos donde el Tarab ha sido establecido como un arte, un oficio. Después de la Segunda Guerra Mundial, con el crecimiento urbano de éstas ciudades, la popularización de la música del Tarab a través de los modernos medios de comunicación masivos y la emulación del modelo musical del Cairo en comunidades urbanas vecinas, hizo que las prácticas y el atractivo hacia la música Tarab del este del Mediterráneo se fuera expandiendo a otras regiones. (Racy, 2004: 16)

Los artistas del Tarab tienden a tener una experiencia común en el aprendizaje de este arte. En el largo proceso de convertirse en un artista del Tarab, el artista usualmente pasa por cinco fases, como las de todo músico: la primera es el descubrir que se tiene un talento para ello, preferiblemente que sea notable desde la niñez; la segunda es su obsesión hacia la música hasta el punto tal de tener que encarar varias barreras sociales y familiares que puedan desestimarle el deseo de profesionalizarse en esta carrera; la tercera es lograr el reconocimiento tanto familiar como social, así sean renuentes, del deseo y talento musical que tenga el iniciado; el cuarto es tener un entrenamiento teórico y práctico en el arte de la música; y por último el llevar a cabo una carrera de ejecutante en el arte del Tarab. Estas fases generales no suelen suceder de manera estrictamente lineal, muchas veces éstas se superponen y coinciden entre ellas en la vida del artista.

Tradicionalmente, el aprendizaje de la música del Tarab se ha relacionado, directa o indirectamente con el contexto religioso. Vale recalcar que los rituales religiosos islámicos son también considerados de alto valor y relevancia musical. Antes de la Primera Guerra Mundial un gran número de cantantes egipcios desarrollaron sus destrezas vocales a través de la ejecución de liturgias sufíes. A estos ejecutantes se les reconocía su entrenamiento en las órdenes sufíes con el título de “Shaykh” precediendo sus nombres. Varios cantantes famosos entre ellos ‘Abduh al-Hamuli y el Shaykh Salamah Hijazi (1852-1917), quien fue un cantante del Tarab, actor y uno de los pioneros del movimiento dramático en Egipto, desarrollaron sus voces como mu’ethín, es decir, ejecutando el llamado al rezo en los minaretes de las mezquitas para los tiempos en que la tecnología para la amplificación del sonido no estaba aún desarrollada. La escogencia del mu’ethín adecuado para las liturgias dependía, además de su carácter religioso y conocimiento teológico, de sus capacidades musicales en la voz y su profundo impacto emocional (Saoud, 2004: 2).



Otro de los métodos de estudio era por medio del recitado de cantos coránicos, ahí la voz del cantante adquiría una mayor notoriedad y popularidad, particularmente con el desarrollo del ilm al-quiráa, o la ciencia del recitado. Este arte llamado Tajwid, o la elaboración melódica para recitar el Qur’an, implicaba el dominio de ciertas reglas para la propia pronunciación, entonación y evocación textual de los versos del sagrado libro, desarrollando también el dominio de los Maqamat y cultivando la destreza de la improvisación.

El estudio del Tarab también se ha dado a través de vías seglares. Durante el período de dominio otomano existieron varios sindicatos y grupos de músicos donde se prestaba una educación personalizada e interactuada entre maestro-alumno. En Egipto, el aprendizaje se centraba en el Takht, que era un pequeño ensamble muy común en las ciudades árabes anterior a la Primera Guerra Mundial. Muchos jóvenes iniciados con prometedores talentos tomaban el Takht como elemento para pulir y desarrollar sus destrezas musicales e ir afianzándose públicamente en este mundo artístico.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el acercamiento cultural que se tuvo con Europa y el resto del mundo occidental fue profundizándose gracias a la modernización tecnológica y la transformación social que significó el establecimiento de los ingleses y franceses como potencias colonizadoras en la región. Parte importante de esos cambios hacia tiempos modernos fue la expansión de los ensambles folklóricos hacia estructuras orquestales de corte europea con instrumentos occidentales (por ejemplo el uso de violines, violas, cellos, contrabajos sustituyendo a los de cuerdas frotadas tradicionales árabes como el Kamanjah), mezclados con algunos tradicionales árabes; y el establecimiento de conservatorios, donde se fueron centrando el estudio del arte musical tanto occidental y oriental, incluyendo el Tarab, desplazando así los antiguos sindicatos del período otomano.

Por Rawy Makarem El Rayes
Escuela de Música – Univ. de los Andes – Venezuela

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Los poetas-cantantes árabes

La poesía iba siempre del brazo de la música, Homero acompañaba sus poemas al son de un instrumento musical tocado por él mismo. Son bien conocidos en la Edad Media los Trovadores, que recorrían las regiones europeas recitando sus propias poesías en forma de canto. Muchos de los poetas españoles de la Generación del 27 fueron poetas y músicos a la vez, como Federico García Lorca que entonaba su poesía tocando su famoso piano, componía música para algunos romances, como el de Las Tres Morillas de Jaén. Nos es suficiente citar aquí dos célebres obras para convencernos de la hermandad que ha existido siempre entre la poesía y la música: el Cantar de los Cantares de Salomón y las Cantigas de Alfonso X el Sabio.



En cuanto a los árabes, su primer poeta al-Muhalhil cantaba también sus poemas. El poeta Imru’ al-Qays (500-555 d. J.C.) mencionaba asimismo el gusto de la gente al oír su canto. Abu al-Fara al-Isbahání (897-963) que es el autor del mejor libro antológico de la poesía árabe desde que ésta fue conocida, en el siglo VI hasta el siglo X en el que le tocó vivir. Y es muy significativo que el primer “ejemplar” fuese adquirido por el califa cordobés al Hakam II “el Sabio” (962-976). Y es más significativo todavía que el autor diera a su magnífico libro el titulo de al-Agani, es decir, ”los Cantos”, cuenta que al Sulayk b. al Sulaka (m. 605) recitaba sus poesías cantando. ‘Al qama b. ‘Abdata al-Fahl (m. 603) cantaba sus poesías a los reyes gassaníes’.

Por Mahmud Sobh (Univ. Complutense).

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Cantos de Egipto para ahuyentar a los genios

Con fines preservadores se canta en Egipto lo siguiente, para ahuyentar a los genios (ifrit – عفريت) en las noches de Ramadán:

Ay, Ramadán; ay, tronco de cerilla…
Ay, el que prende a los duendes todos…
Ay, Ramadán; ay, cuenco de cobre…
A Abu l-’Abbás te eché encima…
y pasarás la noche con nosotros.
A Abu l-’Abbas te eché encima…
y te romperá la cabeza con el cerrojo. (1)

En otro país (Argelia, Mzab) y con la misma finalidad de aplacar a los
genios se canta (2):

Huéspedes vuestros, huéspedes de Dios
huéspedes vuestros y de mi Señor:
aquí estamos pidiendo perdón.
Vuestro dueño es nuestro señor Salomón.
Nada os haremos, no nos causéis dolor.
Ciegos, no podemos veros.
Sordos, no podemos oíros.
Somos musulmanes vuestros
Nada os haremos, no nos causéis dolor.

Por S. Fanjul


Notas:

  1. M.Qandil al-Baqlí, Suwar min adabi-na as-sa’bi p. 96-97.
  2. A. M. Goichon, La vie féminine au Mzab, II, París. 1927, p. 242.

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Zajal – Duelo de poesía ingeniosa improvisada y hábil

El Zajal libanés es una de las formas de entretenimiento más populares en Líbano. ¡La noche zajal está llena de canciones, poesía, hermosas palabras y risas!

El zajal libanés es una forma de poesía semi improvisada, semi cantada u orada en el dialecto coloquial. Zajal llegó a Líbano hace aproximadamente medio siglo y se expresó por primera vez en siríaco, un antiguo idioma arameo hablado en Siria desde el siglo III hasta el siglo XIII que sobrevive como el idioma litúrgico de varias iglesias cristianas orientales. Estaba al tanto de los clérigos, ya que eran la clase educada en el momento. Más tarde, Zajal cambió al árabe clásico. Poco a poco, la redacción cambió y pronto se utilizó el coloquial árabe libanés.

«Desde el primer día y durante 500 años, Zajal estuvo al servicio de la gente», explica Moussa Zgheib, poeta y destacado ‘zajjalin’. “Fue orado en cualquier ocasión, ya sea un compromiso, una boda, un funeral o cualquier evento especial. Zajal también fue una parte importante de la vida de los pastores y los conductores de mulas, quienes lo utilizaron para entretenerse y mantenerse despiertos durante las largas noches.

Zajal fue utilizado en guerras, con letras y melodías que inspirarían coraje y una sensación de patriotismo en los soldados. Más tarde, se convirtió en un importante medio de entretenimiento, especialmente antes de la radio, la televisión e Internet. Hoy en día, sigue siendo popular ya que la gente todavía viene en hordas para disfrutar de la poesía ingeniosa, improvisada y hábil «.





Todas las canciones libanesas desde Rahbani hasta Wael Kfoury, desde Wadih el Safi hasta Carole Sakr, se originaron en zajal.

 

Una noche típica de zajal reúne a varios poetas, separados en dos grupos, que se desafían entre sí para recitar la mejor poesía (¡la batalla original de rap de estilo libre si lo desea!). Estos poetas se sientan tradicionalmente en dos mesas enfrentadas, a menudo con mezze libanés y Arak, por supuesto, colocados frente a ellos para crear un ambiente relajado. La noche comienza con un diálogo poético, donde cada miembro del equipo muestra sus talentos y habilidades literarias y lingüísticas.

Un miembro del primer equipo inicia el desafío recitando un verso, que a menudo se sigue con un coro, luego un miembro del segundo equipo responde, y así sucesivamente. Esto puede durar varias rondas que se convierten en un duelo verbal que culmina con la recitación de la poesía de amor (ghazal).

Los instrumentos de percusión (con el instrumento de viento ocasional como el ney), y el reddadi, un coro de hombres y más recientemente mujeres, que repiten versos o refranes recitados por los poetas, generalmente acompañan a zajal. El formato generalmente consiste en la recitación en la forma qasid (oda), seguido de debates en las formas maanna y qerradi (subformas populares que a veces se llaman literarias moukhammas mardoud que significan una respuesta de quinteto o una respuesta en cinco versos), lo que lleva a ghazal recitaciones en diversas formas, como la muwasshah, que en su encarnación libanesa zajal es un género alegre y coqueto.

“El poeta zajal es un poeta del escenario; a diferencia de otros artistas, no tienen mucho tiempo para presentar sus líneas, ya que se improvisan reflejando la situación inmediata en la que se encuentran, y eso requiere mucho trabajo.

Personalmente escribo más de 5 horas al día para ejercer mis capacidades y mejorar mis capacidades, y lo he estado haciendo desde que tenía 14 años. Siempre tenemos que estar preparados para cualquier situación y escribir es la forma de hacerlo ”, explica Zgheib. Él continúa diciendo que no todas las personas que pueden escribir poesía pueden convertirse en zajjalin.

No solo requiere un cierto talento en poesía, sino que la persona también debe tener un gran sentido del ingenio y una respuesta, así como una buena voz.





Y, por último, también debe tener una memoria increíble (los poetas Z no tienen tarjetas de referencia), y poder improvisar ante cualquier situación. Muy a menudo, los poetas tienen el desafío de hablar sobre ciertos temas siguiendo ciertas métricas.

“Me pasó una vez durante la guerra. Había estado fuera de la escena por algún tiempo y el maestro de ceremonias me retó a cantar en ciertos versos. Estaba semipreparado, pero aún así podía superarlo. Y de eso se trata ser un poeta zajal ”.

“El zajal sigue siendo muy valorado incluso hoy. En su versión moderna, lo hemos editado y eliminado temas no relevantes como el antariyat (historias épicas de Antar Ibn Shadad), para satisfacer los gustos modernos. Durante la guerra civil libanesa, recorrí el mundo siete veces y zajal sirvió para crear nostalgia en los corazones de la diáspora libanesa, así como un sentido de pertenencia y la urgencia de regresar a casa «.

Por Lebanon traveler

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Relación de la música y los yinn en la Arabia pre-islámica

En la Arabia pre-islámica se invocaba a los yinn y al mundo de los espíritus por medio de la música, e incluso se creía que el profeta David tañía un arpa (mi’zaf) para convocar en torno suyo a los genios:

“parece claro que en los cultos pre-islámicos había ritos acompañados de canción. San Nilo refiere que los árabes del norte cantaban mientras circunvalaban una piedra o ara sacrificial (nusb), y es posible que el llamado nasb pre-islámico constituyese parte del culto”.



La referencia al nasb 1 es interesante pues éste es descrito 2 como canto de viajeros, cantoras profesionales y jóvenes, es decir, gentes que se mueven de un lado a otro y abiertas por tanto a innovaciones y promiscuidades y porque nos acerca al punto de vista de Mauss sobre la “creación” musical:

“las cuestiones relativas a la invención se plantean mal, generalmente; nosotros estamos pensando siempre en términos de Invención individual y es la única forma en que la concebimos porque entre nosotros el inventor, el creador, pasa por ser un individuo poderoso que lo ha creado todo.

Pero la invención, la creación, fuera de nuestras sociedades, no se conoce ni se comprende, de ordinario, en cuanto que obra de un individuo sino en cuanto que “ha sido revelada” 3« lo cual puede entenderse también como prueba de la calidad del receptor, por haber sido capaz de concitar la revelación o inspiración por parte de los espíritus malignos o benignos. Y así veremos como jaculatorias, preces breves, cancioncillas diversas tienen un fin claramente propiciatorio.

Por S. Fanjul


Notas:
  1. Los antiguos géneros serían: nasb, sinâd (ritmo lento y reiterativo), y el hazay (ritmo rápido «que arrastra los corazones y excita el pensamiento»), vid. A. as-Sûfi. «Lamha…», p.213.
  2. Tanto por el mencionado as-Sûfi como por al-Ibsihî mismo (II, p.385).
  3. Mauss, p.208.

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Sayed Makkawi, el Jeque de los Compositores

Sayed Makkawi, apodado el Jeque de los Compositores, un artista egipcio que participó en muchas canciones y melodías de la herencia egipcia.

Cantante y compositor egipcio, famoso en Egipto y en todo el mundo árabe. A lo largo de su carrera artística, se distinguió por sus nuevas e innovadoras melodías que realizó para los mejores cantantes durante su actividad artística.

Era conocido por su colaboración en la radio con Fouad Haddad sobre el personaje de la herencia de Ramadán «Al-Mishrati» que había estado presentando durante todo el Ramadán.

Los inicios

Sayed Makkawi nació en mayo de 1928 en el distrito de Qabudan en el distrito de Nasiriyah de Sayeda Zeinab en El Cairo. Vivió y creció en un centro sencillo.

Perdió la vista cuando era joven, y este fue el factor más importante para empujar a su familia hacia él en la dirección del camino religioso. Memorizó el Corán y lo recitó en el barrio que habitaba en la mezquita de Abu Tabl y Hanafi. Memorizó el mashahat y los himnos mientras escuchaba a los que leen, como el Sheikh Ismael Sukar y Sheikh Mustafa Abdel Rahim.

Tenía dos amigos que compartían su pasión por el arte: Isma’il Raafat y Mahmoud Raafat. Tocaban el qanun y el violín. Tenían muchos discos antiguos y modernos de músicos contemporáneos como Abdel Hay Helmi, Sayed Darwish, Daoud Hosni y Mohamed Osman.

Los logros de Sayed Makkawi

Sayed Makkawi se convirtió en cantante en la radio egipcia a principios de los años cincuenta, cantaba música oriental en fechas fijas al aire. Su primera canción especial fue «Mohammed», compuesta por su amigo Abdul Azim Abdel Haq, y la segunda canción fue compuesta por Ahmed Sidqi, «Túnez El Khadra».

A mediados de los años cincuenta, la radio egipcia emitió canciones religiosas de Sheikh Mohammed al-Fayoumi, «Dios Todopoderoso», «Amén», «O Rifai, Rifai, mataron a todas las serpientes» y «Heiri en la puerta del perdón».

En el mismo período, se lanzaron varias canciones, como «Halawa Mafish Keda» y «Matalala Ya Masada» («La Dama») del poeta Abdallah Ahmad Abdullah. La canción «Haduta» fue el punto de partida y la fama de McAfee, y fue escrita por un amigo formado por el poeta Salah Jahin.

La canción «Mabrouk ya ya majabani ya ghali» y la canción «Eslak Maala», que logró todo el éxito en el centro egipcio, se hicieron conocidas por los intérpretes y compusieron para la cantante Laila Murad, «Nuestra historia», y para la cantante libanesa Shadia, «Hoy Ya Hui Yally Ente Tayer», «Hossam El Hob Ya Ahla Kalam», y para la talentosa cantante Sabah «Estoy aquí, hijo de Halal». También compuso la canción «Ya Mesharni» para el Planeta Oriental Umm Kulthum. Su canto y grandeza. También ha interpretado muchos temas para la gran cantante Warda Aljazeera, como «Shaoury Nihatek», «Kalaby Said», «Bahbak Sedqni» y «Yaqati Belly».

Makkawi participó en muchas de las presentaciones musicales de las series de radio y televisión, como las series «Reda Bond», «Hamza Hamza», «Cuentos de nuestro vecindario», «Arquitectura Shtara» y muchas introducciones en las que eligieron hacer una comedia de tono claro los poetas Abdul Rahman Shawky y Asmat Al – Tabuk.

Makkawi tenía una cita cada Ramadán en la radio egipcia con el pasaje de «Al-Mishrati», que eran las palabras de Fouad Haddad y sus canciones y era uno de los hitos más famosos del mes de Ramadán entre los egipcios.

En la agresión de Port Said en 1956, participó en una canción colectiva titulada «Luchamos todos, luchamos todos», y durante la guerra de 1967 presentó dos canciones del gran poeta Salah Jahin. «La lección terminó para las canciones» de la cantante Shadia después del bombardeo de la escuela Bahr al-Bakr, y «Dejen que los trabajadores me maten»

Ha interpretado muchas obras de teatro como «School of the Rioters», «Souk El Asr», «Hallo Dolly», «Al-Arayes» y «Big Night», que aún son famosas.

En 1961 se casó con Zeinab Khalil, una artista plástica. Tuvieron dos hijas.

Perdió la vista por la crisis provocada por la muerte de su padre.

Sayed Makkawi murió el 21 de abril de 1997.

Con información de Arageek

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Wael Jassar – Quiero verte todos los días (بدي اشوفك كل يوم)

أنا أحبك فيفيانا


بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيب
وتسلم عليا عا بكره وعشية وخبيك بعنيا يا حبيبي
بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيبي
وتسلم عليا عا بكره وعشية وخبيك بعنيا يا حبيبي
يا وردة مقطوفه من اجمل بستان توعدي وما بتوفي يا قمر الزمان
وما بتعرفني بحبك قد البحر بحبك وما بتعطيني قلبك يا حبيبي
بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيبي
راسمتك على ورقه من لون الربيع خفت بليل الفرقى تضيعني وتضيع
مرت الليالي يا طول الليالي وما رحت من بالي يا حبيبي
بدي شوفك كل يوم يا حبيبي ولا تغيب عني ولا يوم يا حبيبي



Te Amo Viviana.

Quiero verte cada día, amor mío
Y que no te vayas de mi lado ni un día, amor mío
Y que me saludes por la mañana y por la noche
Y guardarte en mis ojos, amor mío
Y guardarte en mis ojos, amor mío.

Oh flor tomada del más bello campo, prometes y no cumples tus promesas, oh luna de esta Era.

Y sabes que te quiero tanto como grande es el mar
Y no me das tu corazón, amor mío.

Quiero verte cada día, amor mío
Y que no te vayas de mi lado ni un día, amor mío.

Te dibujé sobre una hoja del color de la primavera
Temí que en la noche de la despedida me perdieras de vista y te perdieras.

Y pasaron las noches, oh largura de las noches, y no te has ido de mi mente, amor mío.

Quiero verte cada día, amor mío
Y que no te vayas de mi lado ni un día, amor mío.

Wael Jassar


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