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Ser árabe – Cuando se conjugan el corazón y la razón

Sin lugar a dudas, la cultura árabe contiene una gran riqueza de tradiciones y costumbres muy arraigadas. Estando presente en todo el mundo a través de sus expresiones culturales como la danza, música, literatura y gastronomía.

Igualmente se ha destacado por tener personalidades como Jaber íbn Hayyan, Amr Diab, Yasser Arafat, Ibn Sina, Al-Mamún, y el Profeta Muhammad.

Rasgos de esta cultura se muestran en ciudades como El Cairo, Abu Dhabi, Jiddah, Dubái, Marrakech, Luxor y Medina.

Cultura árabe

La cultura árabe se originó en la Península Arábiga, extendiéndose geográficamente por el norte de África y Medio Oriente.

Se conoce como mundo árabe al conjunto de países que hablan la lengua arábiga y que conforman la Liga Árabe. En este sentido, las naciones que conforman el mundo árabe son: Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Arabia Saudita, Siria, Yemen, Libia, Sudán, Marruecos, Túnez, Kuwait, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Omán, Mauritania, Somalia, Palestina, Yibuti y Comoras.

Por ello es importante señalar, que la valoración de la cultura árabe, aunque tenga vínculos históricos con el Islam, es exclusivamente lingüística, tanto que muchos musulmanes no hablan árabe y un grupo de árabes profesan otras religiones.

Nacionalismo árabe

El nacionalismo árabe procura la alianza de prácticamente todo el mundo árabe como una sola nación. De tal forma, existen tres factores que determinan si una persona puede ser considerada árabe o no.

Políticos: si vive en un país miembro de la Liga Árabe, definición que cubre a más de 300 millones de personas.
Lingüísticos: si el idioma materno es el árabe, un concepto que abarca más de 200 millones de personas.
Genealógicos: si tiene ascendencia de originarios de la Península Arábiga.

Cuando fue fundada la Liga Árabe se estableció que: “árabe es una persona que hable árabe, viva en un país de lengua árabe, y simpatice con las aspiraciones de los pueblos árabes”.

En la organización geopolítica del mundo árabe, adicional a la Liga Árabe, el territorio se divide de la siguiente forma:

Magreb: son los países que se encuentran al occidente de Egipto, como Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Estas naciones conforman la Unión del Magreb Árabe o UMA.
Mashrek: está conformado por el resto de las naciones que se ubican al oriente del mundo árabe, incluyendo Egipto. La única organización existente en esta área es el Consejo de Cooperación para Estados Árabes del Golfo, integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Entre otros organismos políticos dedicados a incentivar el desarrollo económico, político y hermandad entre los árabes, para la organización de la economía ,el Fondo Monetario Árabe, Consejo de Cooperación Árabe, Consejo Económico de Unidad Árabe, Organización de los Países Árabes exportadores de Petróleo.


Períodos históricos

Se pueden distinguir dos grandes períodos históricos de la cultura árabe, que sirvieron la culturizar a Europa.

Preislámico

Esta etapa estuvo formada por los pueblos semitas que emigraron de la Península Arábiga, caracterizados por tener un idioma parecido. Así, los babilonios, caldeos, asirios, egipcios, arameos, fenicios, nabateos, sabaneses, himaritas fueron la base de la cultura árabe. De estos pueblos que actualmente conforman el mundo árabe, sobre todo Egipto, los griegos adquirieron muchos de sus conocimientos.

Islámico

Durante este período aparece el Islam, los pueblos de origen semita se unen en torno a las prédicas de Muhammad, constituyendo una civilización árabe musulmana. Con la muerte de Muhammad, empieza la expansión del Islam y una serie de disputas por el poder político-religioso. En este sentido, los sucesores de Muhammad fueron sus discípulos, llamados califas, que instauraron los siguientes califatos.

Ortodoxo (632 -660 D.C.).

Fue el único califato elegido y reconocido por los musulmanes suníes y shiíes. Estuvo distinguido por cuatro califas: Abu Beker, Omar, Otman y Alí, quienes implantaron la Guerra Santa contra los infieles. Conquistaron Palestina, Siria, Armenia, Bizancio, Mesopotamia, Persia y Egipto, y establecieron la capital en Medina.

Omeya (660 – 750 D.C.).

Constituye el primer califato hereditario de orientación musulmana sunnita. Instauraron la capital en Damasco, e iniciaron nuevas conquistas como Beluchistán, Afganistán, Turquestán, norte de África y España.

Abásida (750 – 1242 D.C.)

Fue un califato impuesto por Abu Abbas, luego de asesinar a la familia de los Omeyas, trasladando la capital a Bagdad y posteriormente a El Cairo.

El Islam se expandió hasta las fronteras con la India, pero una cantidad de vaivenes y diferencias generaron su división en tres califatos. De esta manera la civilización árabe musulmana quedó separada en: Califato de Bagdad, Califato de Córdoba, y Califato de El Cairo.

Escritura

Se puede afirmar que la escritura árabe es el principal arte islámico, ya que está basada en veintiocho letras del alfabeto árabe que se unen entre sí, formando las palabras mediante ligeros trazos de caligrafía cursiva llamados ductus, que poseen una gran flexibilidad y elegancia, a la vez que permiten alargar o compactar palabras.

Antes de la llegada del Islam, la mayoría de los árabes rendían culto a varios dioses como Hubal, Wadd, Al-Lat, Manat y Uzza. En ese entonces, algunos pueblos profesaban el cristianismo, otros el judaísmo y un grupo muy reducido, los hanif, rechazaban el politeísmo. Con la expansión del Islam, la mayoría de los árabes se convirtieron en musulmanes, desapareciendo las tradiciones politeístas.

Las principales corrientes de la religión islámica

Sunnitas: constituyen la rama más grande del Islam, y profesan los preceptos establecidos en las enseñanzas de Muhammad. Los sunitas dominan la mayoría del territorio del mundo árabe, especialmente al norte de África.

Shiitas: son los seguidores del yerno de Muhammad, llamado ‘Ali , al cual consideran su sucesor legítimo. Predominan en Bahréin, sur de Irak, adyacencias de Arabia Saudita, sur de Líbano, algunas partes de Siria, norte de Yemen, sur de Irán, y en las costas de Omán.

Otras corrientes son el sufismo, el jariyismo y yihadismo.

Dentro de la religión de la cultura árabe, los cristianos siguen a las iglesias maronitas, coptas, siriacas y griegas ortodoxas, en cambio los judíos no son considerados árabes.

También existe una pequeña comunidad drusa, una rama minoritaria del Islam, que se encuentra principalmente en Siria, Líbano y Jordania.

En la cultura árabe existen diferentes tipos de símbolos y costumbres de acuerdo a cada región, pero hay algunas que generalmente son una constante.

Vestimenta

Existe una tendencia a ser conservadores en la vestimenta, y en muchas ocasiones difieren de la forma de vestir occidental. Por ejemplo, las mujeres en Egipto usan un pañuelo para cubrir su cabeza llamado hijab, mientras que en Arabia Saudita se cubren la mitad inferior de la cara con un niqab, contrariamente, en Líbano el estilo es más occidental. Los hombres se visten con túnicas y camisas largas u otros usan trajes o jeans con una camiseta.

Para los árabes los valores como la lealtad y el honor son importantes en las relaciones para establecer la confianza. El sentido de la amistad, en esta cultura, es tomado muy en serio, por ello son muy selectivos. Ello incide en la interacción masculina, por ejemplo, cuando dos amigos se encuentran, se abrazan, se intercambian besos en la mejilla o se cogen de la mano si van caminando, no indicando esta conducta una preferencia sexual. Usualmente los hombres cuando conversan con una mujer no mantienen un contacto visual, y menos le estrechan la mano.

También, las leyes del matrimonio en el mundo árabe, le permiten al hombre tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo.

Otra característica de la cultura árabe es la arguile, una pipa de agua que se suele fumar entre varias personas.

Una frase muy frecuente en la cultura árabe es In Shâ Allâh, que quiere decir si es lo que Dios quiere.

Legado árabe

El legado que le ha dado la cultura árabe a la humanidad aparte de inmenso, ha sido muy valioso.

Medicina.

En la antigua cultura árabe se descubrió la circulación de la sangre, se realizaban operaciones con anestesia y amplia tecnología.

Farmacia.

Los árabes fueron excelente alquimistas, descubriendo fórmulas químicas que se usan actualmente en muchas medicinas.

Química.

Lograron la extracción de minerales y metales, la mezcla de colores, el curtido del cuero y otras técnicas que surgieron de los procesos de investigación de sustancias químicas.

Fueron los pioneros en elaborar el papel de algodón, que sirvió posteriormente para que los europeos desarrollaran la imprenta.

Geografía.

No solamente en la cultura árabe se perfeccionó la brújula, debido al gran conocimiento astronómico, sino que también, elaboraron la cartografía que posteriormente utilizó Colón para «descubrir» América.

Arquitectura.

Sobresalieron en la construcción de muchas mezquitas con unos diseños propios y decorados en marfil, madera, yeso esculpido, mosaicos.


Otros aportes

En los números y la matemática fueron los precursores del cero, álgebra, trigonometría y geometría. De igual forma se le asigna al califa y poeta Al-Mamún la inspiración de la famosa obra Las mil y una noches.

La gastronomía árabe se ha internacionalizado con platos como el kebbe, cuscús, falafel, maqluba, hummus, shawarma, etc.

Vestimenta:

En la vestimenta árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab. La forma en la que visten se basa en lo que reglamenta el Corán, de esta manera, se enfoca en aspectos tales como: no debe ser estrecha, transparente, imitar alguna moda y evitar los colores llamativos. Sin embargo, existen variaciones en la manera de vestir en los países que componen la cultura árabe.

Un requisito fundamental de la vestimenta árabe, es que el hombre debe cubrir el awrah, es decir, la parte del cuerpo entre el ombligo y las rodillas, igualmente, los atuendos deben ser sencillos, ligeros y no ceñidos al cuerpo. Generalmente, en los países del mundo árabe, los hombres utilizan como prenda diaria una túnica ancha de mangas largas que llega hasta los tobillos, llamada thawb o suriyah, que en verano es de algodón blanco y en invierno de lana oscura, además, lo acompañan con un turbante o kufiyya que usan en la cabeza, representando uno de los símbolos árabes.

Aunque en la cultura árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab, que es una mantilla que cubre completamente la cabeza y el cuello, representando un símbolo tanto religioso como femenino con una gran variedad de estilos, como el niqab que oculta el rostro dejando al descubierto los ojos, también el al-amira, un manto de dos piezas ajustados a la cabeza, mientras que el shayla, por su largo envuelve la cabeza y se pliega en los hombros, o el khimar, que forma una capa que llega hasta la cintura arropando el cabello, el cuello y los hombros.

Entre otros tipos de vestimenta árabe femenina está la reconocida burka, un vestido que encubre absolutamente todo el cuerpo menos los ojos, igualmente, el chador que es una manta muy usada por las iraníes fuera del hogar, o la chilaba, que abriga desde el cuello hasta los tobillos, y es llevada encima de la ropa solo para salir a la calle, de un lugar a otro.

Ciertamente, cada uno de los países que configuran la maravillosa cultura árabe ha realizado sus adaptaciones a estos vestuarios, siempre respetando los cánones que rigen sus tradiciones, es por ello, que la vestimenta árabe se ha convertido en un elemento con mucha información sobre este particular estilo de vida.

Con información de  Cultura10

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Al-Wazzani, maldito entre malditos

Se concibe al África Negra como una región inerte, brutal, no civilizada… salvaje.
Se concibe al África Negra como una región inerte, brutal, no civilizada… salvaje.

“Los términos sustitutos de África del Sur o al norte del Sahara no logran disimular ese racismo latente. Aquí se afirma que el África Blanca tiene una tradición cultural milenaria, que es mediterránea, que prolonga a Europa, que participa de la cultura grecolatina.

Se concibe al África Negra como una región inerte, brutal, no civilizada… salvaje. Allá se escuchan todo el día reflexiones odiosas sobre violaciones de mujeres, sobre la poligamia, sobre el supuesto desprecio de los árabes por el sexo femenino.

Todas estas reflexiones recuerdan por su agresividad las que se han descrito tan frecuentemente como propias del colono. La burguesía nacional de cada una de esas dos grandes regiones, que ha asimilado hasta las raíces más podridas del pensamiento colonialista, sustituye a los europeos y establece en el Continente una filosofía racista terriblemente perjudicial para el futuro de África”

(Frantz Fanon, Los Condenados de la Tierra).

África es una realidad polisémica. Los signos culturales se entrelazan creando realidades complejas y, en muchos casos, alejadas para el occidental, que siente el deseo de acercarse a ellas. Etnias diversas, fronteras borrosas, historias míticas o la oralidad dificultan la comprensión de cualquiera que intente analizar esos signos desde los que se construye la imagen de África. Por eso, la tentación del orientalismo fue reducir estos signos a la categoría de subalternos, primitivos o exóticos.

A finales del siglo XIX, el colonialismo —impulsado por razones fundamentalmente económicas— fomentó estas visiones desde un ámbito académico. Los profesores de prestigiosas universidades europeas, legitimados por una visión positivista de la antropología y la historia, pontificaban sobre relatos de exploradores, manuscritos robados y algún otro paraíso perdido que tendrían que civilizar. Este tipo de discursos se fundamentaba en otros anteriores como, por ejemplo, los de Hegel, quien en sus Lecciones de Filosofía de la Historia dice: «Lo que entendemos como África es lo segregado y carente de historia, o sea lo que se halla envuelto todavía en formas sumamente primitivas que hemos analizado como un peldaño previo antes de incursionar en la historia universal».

La opinión de Hegel es un síntoma de lo que se avecinaba, aunque él mismo no tuviese en mente cómo sus palabras transformarían África. Para los etnólogos y científicos de la época, la realidad era lo que se daba en los datos y eso, en una mentalidad sin hermenéutica, convertía en realidad aquello que argumentaba el emisor del discurso. Las primeras décadas del siglo XX no fueron mucho mejores. África acabó siendo controlada por los alumnos de esos profesores que, traicionando la idea de que la ciencia debe ayudar al progreso, la usaron al servicio de las autoridades para dominar a las poblaciones indígenas. Como explica Fanon, muchos de ellos se esmeraron en crear unas élites europeizadas que ayudaran a proseguir con ese mito del África negra por generaciones.

La modernidad, a partir del siglo XVI, produjo una concepción epistémica abismal —como explica Boaventura de Sousa Santos— con la que se absolutizó la propuesta intelectual occidental científica, metafísica y mecanicista como la única posible. Esta estaba fundada tanto en una estructura que cartografiaba la realidad como en la necesidad de excluir al «otro», es decir, en la reafirmación de la idea de la existencia de una sola estructura de realidad respecto al poder y a la verdad. El poder absoluto de las monarquías occidentales también adoptó esta epistemología de la razón y de la anulación de lo diferente para justificar su expansión colonial. Con ello generó una serie de subalternos, objetos de conocimiento que no llegaban a sujetos para este paradigma moderno. De entre estos subalternos destacan los negros, quienes fueron malditos por su color de piel y por vivir en un paralelo diferente.



Tan malditos quedaron, que dieron con sus huesos en los ingenios de caña de azúcar de Cuba y en los cafetales de Colombia. Para aquellas mercedes, los doctos licenciados de la modernidad, los negros no valían nada, no tenían alma, no tenían existencia. Filósofos como Hume, Kant o Hegel lo dejaron claro años después en textos referenciales para la historia del pensamiento Occidental. Los negros poco valían entonces, y esta maldición se prolonga hasta nuestros días. Los episodios de la valla en la “triste frontera” lo atestiguan y el racismo institucional cotidiano lo remarca. De poco vale mencionar los manuscritos de Tombuctú o las historias del rey Son-Jara Keïta, el mítico Rey León quien sometió a los reyes-brujos del Sahel.

«El otro» se separaba por un tremendo abismo de ignorancia. Sin embargo, hubo un tiempo que no fue tan así. En el mundo andalusí África siempre estuvo muy presente, para África —llamada Bilad al-Sudan en árabe— Al-Ándalus también fue siempre una referencia. Aún hoy a la jurisprudencia se la llama andalusí y cientos de manuscritos guardan colofón con mención a Al-Ándalus. La cultura mauritana es en sí una mezcla suntuosa de la presencia andalusí, la fiereza bereber y el encanto de más allá del río Senegal.

Pero quizás de entre todos los andalusíes que viajaron a África pocos —a excepción del fascinante arquitecto y sabio andalusí al-Saheli— llegaron a conocerla tan bien como Hassan Ibn Muhammad al-Wazzani, a quien el Papa de Roma le impuso el nombre de Juan León el Africano.


Autor de la Della descrittione dell’Africa et delle cose notabili che iui sono, al-Wazzani (por respeto a su memoria utilizaremos su verdadero nombre) fue un maldito entre malditos. Curiosamente ser maldito suele ir acompañado de sabiduría, algo que no le faltaba a este granadino universal. Nacido como mudéjar (un musulmán nacido bajo dominio cristiano), su familia se vio obligada a partir al exilio tras la toma de Granada. Estudió en la prestigiosa Universidad de al-Qarawiyyin (Fez, Marruecos) y muy joven participó en una delegación diplomática al Songhay (actual Mali) desde donde realizó la ruta hacia la Meca a través de la tradicional ruta africana visitando diversos países del mundo islámico.

Años después, en 1518, sería capturado por piratas cristianos y vendido como esclavo. Al darse cuenta de su inteligencia y cultura fue llevado a Roma donde fue liberado por el Papa León X y bautizado a la fuerza, a fin de cuentas había que darle un «alma» y cierta «existencia ontológica» al pobre infiel. Sirvió en el Vaticano hasta la muerte del Papa en 1521, a partir de entonces sobrevivió como traductor por Italia, volviendo posteriormente a Túnez donde se reconvertiría al Islam y moriría allí. Su obra fue publicada por Giovanni Ramusio en 1550 y se convirtió en uno de los libros más fascinantes publicados en el renacimiento europeo.

Su obra es una de las fuentes principales para comprender que era África y justificar su importancia en la historia. La descripción que hace al-Wazzani en su libro es calmada, detallista y asombrada. A diferencia de Ibn Battuta, no suele juzgar moralmente y se deja cautivar por la belleza del lugar. Es un libro pre-moderno, es decir, ni es científico ni lo pretende. Es un relato, una narración de cómo se viaja y qué se ve.

Della descrittione le dedica su libro séptimo al Bilad al-Sudan, la tierra de los negros. Hassan al-Wazzani se permite el lujo de introducir detalles históricos típicos de las crónicas árabes. Genealogías, líneas reales y las trazas del poder son los objetos de deseo histórico de nuestro autor, que se entremezclan con datos geográficos. Mención especial merecen las descripciones de las ciudades de Tombuctú y Gao. Como detalle se cita a Ishaq al-Saheli al-Garnati bajo la imagen de «un arquitecto de la Bética», quien construyó la mítica mezquita para el emperador Kankan Musa. De la mítica ciudad de Gao queda fascinado por su arquitectura también del arquitecto granadino. El texto prosigue hasta llegar a la mítica Agadez —ciudad de los reyes tuaregs—, a cinco de las siete ciudades hausa: Kano, Katsina, Zaria, Zanfara y Gobir. También habla al-Wazzani  de la mítica Borno, el reino islámico más antiguo de África, terminando con la mítica Nubia al sur de Egipto. Una joya para todo aquel que guste de narraciones de otros tiempos.

Algunos autores señalan que al-Wazzani, probablemente, no visitó estos lugares porque el itinerario no es real. Pero el historiador finlandés Pekka Massonen indica que este tipo de libros no hay que verlos en clave científica, sino como relato puesto en orden años después. El valor de la obra, y si nos atrevemos de la figura incluso, de al-Wazzani es otro, más allá que la pretensión moderna de verdad y empirismo. Se trata de la experiencia de la convivencia en un entorno distinto, extraño y complejo, y el no extrañarse más allá de lo normal. Esto es algo típico de las maldiciones de la modernidad, excluirte o desprestigiarte si no juegas con su método.

Aunque suene obvio esto, no lo es. Al-Wazzani transmite, a lo largo de su monumental obra, una realidad muy extraña con normalidad. Por otra parte, no debe sorprendernos porque en la época los musulmanes se preocuparon mucho de articular las diferentes realidades a través del comercio o la cultura como ocurría en Tombuctú. De hecho, el caso de Tombuctú no es algo raro porque comercio y conocimiento iban unidos, al igual que en Meca. Los lugares que atraían extranjeros para comerciar tenían siempre un exceso de sabiduría porque había intercambio, bibliotecas y adquisición de nuevas habilidades y de otras culturas. Hoy en día no son pocos especialistas los que mencionan que la mayor parte de la herencia esotérica africana se la debe al Islam. Curiosamente este universo africano de los songhay o de los hausas es diferente a otras partes del mundo islámico y sin embargo se unen por la sed de conocimiento fundamental. Recordemos que así se salvó a Platón, Aristóteles y a Hipócrates de perecer en el olvido.

La obra de al-Wazzani requiere en castellano una revisión urgente. La edición castellana de Serafín Fanjul —conocido por su pública aversión a al-Ándalus y marcada islamofobia— publicada por El Legado Andalusí no satisface todos los puntos que requeriría una magna obra como la del granadino, siendo una crepuscular imitación de la magna edición francesa de Alexis Epaulard. De los episodios del Sudán hay una excelente traducción y edición del Profesor John Hunwick en su libro Timbuktu and the Songhay Empire.



La figura de Hassan al-Wazzani representa a un maldito en sí mismo. Hijo de malditos que huyeron de la persecución y el genocidio de la triunfante modernidad. Que fue maldecido nuevamente tras violentar su conciencia, acabando cuestionada su obra por no plegarse a los oscuros deseos de «objetividad» de la ciencia. Sin embargo, este texto fue la fuente principal para todos los geógrafos de la modernidad, porque este maldito estuvo en Tombuctú con otros malditos y alimentaron el mito de aquella ciudad donde rebosaba el oro. Una conjunción de malditos que aún hoy alimenta la imaginación de los que hemos decidido vivir en la frontera.


Antonio de Diego Gonzalez: Al-Wazzani, un maldito entre malditos. Publicado en Malditos. Secreto del Olivo, edición en papel, número 2, Córdoba, 2016. Con información de AIM.

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El cortijo de los desposeídos

Un trabajador lleva un cubo de agua a la cocina de un cortijo abandonado en el que vive en Níjar, Almería ©Santi Palacios
Un trabajador lleva un cubo de agua a la cocina de un cortijo abandonado en el que vive en Níjar, Almería ©Santi Palacios

“Vivir aquí es una mierda”. Mussa sobrevive desde hace años hacinado en un cortijo abandonado, sin luz, agua corriente ni esperanza. Cada mañana, a las siete y media se planta en la rotonda de San Isidro de Níjar y espera a que algún “jefe” de los invernaderos pare y le ofrezca un jornal. Así, buscándose la vida desde hace ocho años, cuando llegó a España. Como él, miles de trabajadores viven en decenas de asentamientos y cortijos abandonados y camuflados entre los plásticos del campo almeriense, según el recuento de las organizaciones que trabajan con los migrantes. Son trabajadores indigentes, que sacan adelante y en resignado silencio las cosechas que venden en los supermercados de media Europa. Este es el Calais español, invisible a ojos de unas autoridades que miran hacia otro lado.

Cae la tarde y van llegando al cortijo de Mussa (nombre ficticio) un goteo de subsaharianos montados en bicicleta, agotados y cubiertos de polvo. Da comienzo entonces el trasiego de cubos de agua para lavarse detrás de una tela roja a cielo abierto. Una persona, un cubo. Es la ley no escrita y exótica en un país en el que el agua sale del grifo como por arte de magia. Después un trabajador cocinará para todos en un hornillo mugriento y quedarán listos para dormir amontonados en un sótano lúgubre y helador.

En este cortijo hay gente de Mali, otros de Costa de Marfil y de Mauritania. En el pueblo les llaman “los morenos”. Los hay que llegaron en patera hace diez años y otros sorteando la valla de Melilla en el gran salto de hace un par de años. Algunos tienen papeles y otros no. Hay un grupo que ha llegado hace poco de un cortijo vecino, donde vivieron años dentro de un aljibe vacío hasta que el dueño les echó hace unos días.

Luego llega Kamagate de recoger tomates cherry. Cuenta que desembarcó en Canarias en patera hace más de siete años en plena crisis de los cayucos. Eran tiempos de ilusión y de proyectos de vida que con los años se han tornado en amargura y resignación. Ha probado suerte con la agricultura por media España y piensa que el tajo de Almería es el peor de todos. “Pensé que esto iba a ser totalmente distinto, que en dos años tendría un buen trabajo. Casi no conozco a mi hija de ocho años. Mi cabeza no está tranquila”. Otro trabajador, también llegado a Canarias desde Malí explica que tiene papeles “porque un jefe bueno se los hizo”. En penumbra y sentado en una silla de hospital desvencijada hace recuento junto a sus compañeros de los días que han trabajado. Los que mantienen contactos bien engrasados con los “jefes” les llaman directamente el día que les necesitan. El resto son carne de rotonda. Explican que algunos dicen que no tienen papeles aunque los tengan para tener más posibilidades de trabajar. Cobran entre 30 y 35 euros por ocho horas de trabajo. Hablan de jefes buenos y jefes malos, de una arbitrariedad ajena a las condiciones de trabajo reguladas; como si aquí rigieran relaciones laborales propias de otra época.

Un trabajador subsahariano de los invernaderos de Almería muestra sus manos en Níjar ©Santi Palacios
Un trabajador subsahariano de los invernaderos de Almería muestra sus manos en Níjar ©Santi Palacios

Junto a los veteranos, los recién llegados que aún conservan el entusiasmo. Como un chico de Costa de Marfil que asegura que llegó hace cuatro meses en zodiac a Tarifa en el quinto intento. “Fue difícil, pero gracias a Dios estoy aquí”. Dice que sí, que en su país los que vuelven les dicen que la vida aquí no es fácil, pero también dice que llegan con ropa nueva y cochazos y entonces no les creen. De momento no ha conseguido trabajo más allá de alguna media jornada suelta. “Veo a mucha gente que cada mañana sale a trabajar y pienso, un día yo también voy a trabajar”.

Ya es noche cerrada, cuando dos coches de policía se presentan armando cierto escándalo en el cortijo. Han recibido una llamada alertándoles de una pelea, pero resulta que no es aquí. “Hace diez años los inmigrantes [sin papeles] corrían cuando veían a la policía, ahora ya no. ¿Para qué?”. Los agentes confirman que estos asentamientos están dejados de la mano de Dios, que los trabajadores inmigrantes parecen no importarles a nadie y que los servicios sociales “están saturados y no pueden encargarse de esta gente”. Mientras el policía habla, un habitante del cortijo desdentado que ha perdido la cabeza pasa dando gritos. “Es una pena vivir así”, termina el agente.

Recuperación económica

Un kilómetro escaso más allá, en otro cortijo abandonado, a los trabajadores les da la risa floja cuando se les pregunta por la recuperación económica,. “La recuperación no es para los inmigrantes, eso es para los ciudadanos. Todo el mundo lo sabe”, dice un joven con chándal y chancletas de plástico blanco sentado en una silla de oficina desahuciada. Unas flores sembradas en el orificio de una pila de neumáticos dan fe de los esfuerzos por adecentar el campamento. “Somos negros pero somos humanos”. Un trabajador con una bombona de butano en equilibrio inestable sobre la barra de una bicicleta entra en el recinto. Por momentos da la impresión de estar en otro país, en otro continente.

A menos de una decena de kilómetros de este cortijo se esconde La Paula, un poblado chabolista construido con plásticos. Allí vive más de un centenar de marroquíes, conocidos en el pueblo como “los moros”. Se les ve caminando por la pista agrietada que une Paula con la carretera. Aquí, como a otros asentamientos no llega el transporte público. A la hora de la oración, los trabajadores van saliendo de sus casetas y rezan en la mezquita semienterrada y construida también con plásticos. En el muro de una nave abandonada se lee una pintada en árabe que más bien parece una broma de mal gusto: “Prohibido tirar basura”.

Cuentan en La Paula que llevan aquí muchos años. Que algunos se fueron a otras zonas de España a trabajar en la construcción, pero que la crisis les devolvió a la chabola, a la casilla de salida. “España es como Marruecos. Yo quiero ir a Berlín”, dice Mohamed. Llegó aquí hace nueve años y gana entre 600 y 900 euros al mes. El problema es que no hay trabajo todos los meses. Todos son hombres y la mayoría tiene papeles pero trabaja sin contrato. “Almería no da derechos a los extranjeros. Aquí trabajas 30 días y figuras cinco en nómina, o te pagan como media jornada”. Pero en general, aquí nadie tiene muchas ganas de hablar. ¿Para qué? No confían en que vaya a servir para nada. Son demasiados años de tozuda realidad como para fantasear con buenas noticias.

Cae la noche y en San Isidro apenas se ve población autóctona en la calle. Dicen los vecinos que con tantos forasteros no se sienten seguros. El censo de Níjar indica que hay 12.404 extranjeros en el municipio, que representan cerca del 42% de la población, sin contar los más de 4.000 de los asentados que calcula Cepaim, una organización de apoyo a los migrantes que trabaja en la zona. En los bares, se repiten los mismos argumentos: que los extranjeros destrozan las casas cuando alquilan, que son de otra cultura e incapaces de adaptarse y que en la zona hay robos y que es lógico, dicen que los autores sean los que no tienen de qué vivir. La alcaldesa de Níjar, Esperanza Pérez, rebaja la cifra de asentados a medio millar y dice que uno de los problemas es que son terrenos de propiedad privada y que evalúan la construcción de alojamientos de temporeros. Duda además, de que los inmigrantes lleven tanto tiempo aquí como aseguran.

Al día siguiente, Andrés Góngora, responsable de frutas y hortalizas de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG ofrece su interpretación. Asegura que los explotadores son apenas un puñado de manzanas podridas y que las inspecciones de trabajo son muy duras; que la inmensa mayoría de los agricultores cumplen la ley. “Somos 17.000 agricultores y tiene que haber de todas clases”. El principal problema, piensa, es que las grandes cadenas de supermercados les aprietan y tienen muy poco margen para subir los salarios. El cambio climático, explica ha acelerado la producción y pulverizado el equilibrio de la oferta y la demanda. Eso hace que se decanten por cultivos que precisan poca mano de obra, como las sandías que comienzan a asomar en su invernadero de 10.000 metros, en el que no hay un solo trabajador. “La situación es grave. Este año se han arruinado muchos agricultores. No hay quien aguante. Los agricultores están en los bancos renegociando las hipotecas de los invernaderos”. Calcula que el 70% de los trabajadores del municipio son extranjeros.

Preocupación por los autóctonos

Eva Moreno, coordinadora de Cepaim, coincide en que el problema trasciende a los agricultores y cifra en más de 60 los asentamientos. Su organización pide a la Administración que ofrezca alojamientos y que de momento al menos recojan la basura. “Los inmigrantes son gente que trabaja y que consumen en las tiendas y que contribuyen a que Níjar salga adelante. Los que no están documentados es porque no les hacen los papeles”. Las pocas veces que se hace algo, se lamenta, es para desalojar a los migrantes sin ofrecer soluciones alternativas.

Ya en la capital, Gracia Fernández, delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía reconoce que hay gente viviendo en asentamientos junto a los invernaderos en toda Almería, aunque dice que no disponen de cifras y se explaya en el discurso oficial. Dice que en Andalucía la integración social de los inmigrantes es buena, que la vivienda es competencia del municipio y pide al Gobierno central recursos para viviendas sociales. “Nos preocupan los inmigrantes, pero también los autóctonos, muy afectados por la crisis”. Sostiene además que muchos inmigrantes aguantan en la indigencia porque prefieren ahorrar para enviar remesas a sus países.

En los cortijos todos dicen que preferirían vivir en un piso. También el joven que llegó a Melilla en zodiac, que no se atreve a explicarle a sus padres cómo vive, porque están felices de que haya llegado a Europa. “No les cuento lo difícil que es esto para que no se pongan tristes”. Imposible contarles que el sueño era esto.

Por Ana Carbajosa
Con información de El País

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El Perfume en la vida de Jesús

La hagiografía abunda en historias que insisten en la emanación de perfumes inexplicables que actúan como signo de beatitud.

La Magdalena lava los pies a Jesús en un óleo de Veronés.
La Magdalena lava los pies a Jesús en un óleo de Veronés.

Los perfumes en vida de Jesús

Desde muy pequeño, Jesús toma contacto con los perfumes más valorados. Al ofrendarle su homenaje, los magos llegados de Oriente descritos en Mateo 2:11, le ofrecen sus presentes: oro, incienso y mirra.

Es evidente que la presentación de estos dones al Niño Jesús y su específica mención en el Evangelio no es un hecho trivial. El oro ha sido apreciado por todas las culturas, pero para comprender la estima en que se tenían al incienso y la mirra, es necesario efectuar algunas consideraciones y no olvidar los valores del mundo antiguo.

a. Incienso

La primera de las sustancias odoríferas mencionadas es el incienso. Esta palabra (en griego thumiama) proviene del latín incendere (quemar) y designa una sustancia aromática que se obtiene de ciertos árboles resinosos de la familia de las burseráceas cuyas exudaciones, al ser quemadas, despiden buen olor. Para producir un aroma más penetrante y pesado se le agregan otras sustancias, generalmente en número de cuatro, pero pueden llegar hasta trece, entre las que se encuentran sándalo, bálsamo, mirra, áloe, cedro, enebro, benjuí, almizcle, estoraque, ámbar. El incienso se conocía desde antiguo y se usaba para las ofrendas religiosas, ahuyentar a los espíritus malignos, alejar a las enfermedades y, naturalmente, como medio de comunicación de los hombres con sus dioses ya que los perfumes deliciosos agradaban a las divinidades y los predisponían a favorecer lo implorado en las plegarias. Colocado sobre rescoldos de carbón, el incienso se consumía lentamente, dejando escapar su fragancia exótica. Al igual que el olor del sacrificio de animales y la quema de ofrenda de cosechas, su aroma agradaba a las divinidades y quien lo ofrecía accedía desde la tierra al estrato divino. Sus ruegos, mimetizados con el humo, ascendían hasta el dios.

En el Antiguo Egipto, el incienso se usaba también para embalsamar y fumigar y en las fiestas, las damas más finas colocaban sobre sus pelucas conos de incienso que se disolvían lentamente, impregnando su ropa y su pelo con perfume. En los tiempos bíblicos, la quema de incienso acompañaba los sacrificios de aceite, frutas, vino y otros sacrificios incruentos en el Templo de Jerusalén. Existía un altar especial en patio del Templo para la quema exclusiva de incienso. El propio Dios prescribe a Moisés la fórmula del incienso, que sólo podía ser preparado por la tribu de los levitas y los únicos que poseían el privilegio de ofrendarlo en el Templo eran los sacerdotes. (Éxodo 30, 34-38)

Al Sancto Sanctorum, donde se encontraba el arca de la Alianza, sólo estaba permitido entrar una vez al año. Esto era en el Día del Perdón, y el gran sacerdote, único autorizado, lo hacía quemando incienso (Levítico 16, 12-13).

Pese al legado judaico, la quema del incienso no forma parte de los ritos religiosos en los primeros tiempos cristianos. Lucas lo menciona en su relato sobre el nacimiento de Juan el Bautista, cuando el ángel se le aparece a Zacarías a la derecha del altar del incienso(Lucas 1,8-11). Otra referencia neotestamentaria al incienso se encuentra en Apocalipsis 8,3-5.

Probablemente ambas alusiones al uso de incienso sean referencias a costumbres hebreas, con las cuales los primeros cristianos indudablemente estaban familiarizados. La práctica del encendido del incienso aparece en la liturgia cristiana alrededor del año 500 y al principio, sólo la Iglesia de Oriente quemaba incienso. Lo hacía antes de las plegarias con que se abría la liturgia y lo repetía muchas veces durante las ceremonias. Esta práctica continúa siendo hoy muy intensa en las Iglesias Ortodoxas ya que forma parte estructural de la liturgia: el incienso se usa para fumigar iconos, altar, utensilios de culto y la fumigación constituye un acto dedicado Dios, a quien se le rinde así honor y gloria. También se inciensan personas y esto significa que hasta ellos ha descendido el Espíritu Santo. Los incensarios que se utilizan en el ámbito de las Iglesias Orientales, derivan de las formas de la arquitectura religiosa (Iconos, 2000:65) y presentan la forma característica de las cúpulas bizantinas.

En el rito romano de la Iglesia Católica, el incienso se usa sólo como acompañamiento de otras acciones y su uso es aleatorio. Se puede emplear en la procesión de entrada, en la lectura del Evangelio, en el ofertorio y en la elevación de la Eucaristía. Al igual que en otras religiones, el humo del incienso significa la ascensión de las plegarias de los creyentes hasta Dios. El incienso no siempre se quema, ya que en para el período de cuarenta días que media entre la Pascua y la Ascensión se insertan cinco granos de incienso en el cirio pascual, que simbolizan las cinco heridas de Cristo.

El ingrediente principal de los granos de incienso es una sustancia gomosa resinosa (llamada también incienso) que se extrae de diversos árboles o arbustos que crecen en ambas orillas del mar Rojo y de los golfos de Suez y de Aqaba (Arabia meridional —el llamado país de Saba— de donde procede el mejor incienso), en el noreste de Africa (Somalia) y en la India. Para obtener esta resina, se le hacen incisiones a las plantas para que exuden unas lágrimas semiopacas amarillas o rojizas que endurecen al contacto con el aire. El incienso deliberadamente producido por cortes provocados, se llama «incienso hembra». El que produce la planta naturalmente, es el «incienso macho» u olibano y es más puro y de mejor calidad que el obtenido artificialmente. Su comercio era uno de los más lucrativos e importantes en la Antigüedad y la Edad Media, ya que se trataba de un artículo exótico, lujoso, sumamente costoso y muy apreciado.

En la Antigüedad se creía que el incienso era una sustancia divina y sus recolectores eran considerados sagrados. Durante la cosecha, los trabajadores debían abstenerse de ciertas actividades consideradas impuras, tales como asistir a funerales, tocar a los muertos, o tener relaciones sexuales. Al terminar la jornada, los cosechadores debían desvestirse para ser revisados y evitar así la sustracción de la resina, prevención inútil ya que el temor y el respeto sagrado provocados por el divino incienso evitaban por sí solos cualquier intento de robo.

El uso que se le daba en el mundo antiguo era principalmente ritual. Egipcios, griegos, romanos, quemaban incienso en sus casas y en sus templos y lo empleaban en sus ceremonias funerarias, en la creencia de que el alma ascendía junto con el humo. Plinio (HN 12.83) relata que el emperador Nerón mandó quemar la cosecha de incienso de Arabia de todo un año durante los funerales de su esposa Popea en el año 65.

El incienso también se usaba en cosméticos y medicinas. Los egipcios lo mascaban para combatir el mal aliento y también para aliviar lastimaduras en la boca. Griegos y romanos lo mezclaban con bálsamo y fabricaban ungüentos para las heridas y los chinos inhalaban el humo para curar los males respiratorios

b. Mirra

La otra sustancia aromática que menciona Mateo es la mirra. Se trata de una gomorresina aromática exudada por diversos árboles del noreste de África (Somalia), Arabia y Anatolia (Turquía). De la familia de las burseráceas, es un árbol espinoso que alcanza una altura de 1,2 a 6 metros (Burgstaller, 1984:102), y presenta un tronco desproporcionadamente grueso al que se le practican incisiones para recoger una sustancia que, al secarse, se torna roja, traslúcida, frágil y brillante. Las gotas que exuda contienen entre un 25 y un 45% de resina, de 3 a 8% de aceite esencial y entre 40 y 60% de goma.

Su nombre, mirra, proviene del árabe (murr) y significa amargo (The Oxford, 1979, p. 600). Tiene una doble connotación: por un lado se refiere al sabor acre de la mirra, de la que se dice posee «gusto amargo y dulce olor» (Vaughan, 1998). Y por otro, se refiere a la asociación de la mirra con el dolor, en referencia a su empleo funerario. Se la utilizaba también en las ofrendas y se la podía quemar sola o junto con otras resinas, ya que formaba parte de la mayoría de las fórmulas del incienso.

De múltiples usos en la Antigüedad, se utilizaba la mirra para la fabricación de perfumes, ungüentos, medicinas. Se creía que curaba casi todo, desde las paspaduras de pañal hasta la calvicie. Se la utilizaba para tratar lastimaduras, problemas digestivos como atonía digestiva, dispepsia, gastralgia, diarrea y disentería; también como enjuague bucal, para bajar la fiebre y como emenagogo (para provocar el flujo menstrual) (Burgstaller, 1984:102).

Se le atribuía también un cierto efecto narcótico. Era práctica entre los romanos —como resabio de compasión hacia los condenados a tormento seguido de muerte— que se les ofreciera vino mezclado con mirra, a fin de adormecerlos previamente a su agonía. Antes de clavar a Jesús en la cruz le ofrecen, según esta costumbre, vino con mirra, bebida que rechaza : «Y le dieron a beber vino mezclado con mirra, más él no lo tomó» (Mateo 27:34).

Se usaba también en los embalsamamientos: los egipcios llenaban los cuerpos vacíos con mirra en polvo. Por un lado, tapaba los olores de la carne en descomposición y por otro, también ayudaba a conservar el cadáver. Asimismo, se creía que purificaba el cuerpo, preparándolo para la vida en el más allá. Heródoto destaca que el incienso no era utilizado en los menesteres momificatorios, lo que probablemente se deba a su carácter netamente ofrendatorio. Los judíos, que no practicaban el embalsamamiento, usaban mirra y áloe en los ungüentos funerarios para la preservación del cuerpo. Los cadáveres eran perfumados y ungidos con óleos y sustancias aromáticas antes de ser envueltos en lienzos blancos. En Asiria se quemaba mirra en la cabecera de los moribundos, tal vez con intenciones antisépticas. Debido a su uso en los padecimientos y en los preparativos mortuorios, la mirra se asocia con el dolor y la muerte en las culturas antiguas.

Antes de ordenarle a Moisés cuáles han de ser los componentes del incienso, Dios especifica la receta para el óleo que han de usar los sacerdotes para sacrificar y ungir (Éxodo 30,23-31).

El significado de la palabra Mesías en hebreo («Maschiah») es «el ungido» y se tradujo al griego como «Khristós», que no es un nombre propio sino que quiere decir «el ungido del Señor». La palabra griega «khrîsma» expresa la acción de ungir y pasó a denominar al óleo (santo crisma) que se utilizaba para la unción. El óleo que debía ungir al Mesías, al Cristo Jesús, se preparaba con la dulce mirra.

Por otro lado, en el plano terrenal y profano, la mirra se asociaba con estilos de vida lujosos, con la opulencia y la riqueza, como símbolo de un elevado nivel socio-económico. A fines del tercer milenio a. C., el egipcio Ipu-wer se queja amargamente del orden social trastocado y denuncia que los nuevos ricos han elegido a la mirra como emblema de su nuevo estatus.

La mirra se relacionaba en el mundo antiguo con los preparativos amorosos, la voluptuosidad y el placer. Era el perfume con que se aromatizaban los lechos cuando se preparaban para el amor: «He rociado mi alcoba con mirra y óleo, y cinamomo: Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana; solacémonos con amores (Proverbios 7:17-18)». El Cantar de los Cantares (1:12-13) se refiere a la práctica de las mujeres de llevar una pequeña bolsa que contenía mirra, bajo sus vestidos (Keller, 1980:223): «Mi amado es una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos.» Con mirra se perfumaban las camas y las ropas de los reyes, y con mirra se preparaban a las bellas jóvenes que eran elegidas para formar parte del harén. El libro de Ester (2:13) refiere que las futuras esposas debían ungirse durante seis meses con óleo de mirra antes de ser presentadas al rey Asuero, a quien se lo identifica con el rey Jerjes I, que reinó entre 585 y 465 a. C.

Su elevadísimo precio hacía que antaño se le considerara un tesoro; una sola gota de mirra tenía el poder de convertir a un perfume ordinario en costosísima y codiciada fragancia. Pero su demanda decreció a partir de la difusión del cristianismo ya que los enterramientos simples de los cristianos menguaron las prácticas crematorias romanas y con ello, el habitual uso de la mirra en los funerales. Hoy en día, su aplicación es muy limitada (fabricación de tónicos, dentífricos, remedios para el estómago y medicinas para calmar el dolor de encías y boca) y por ello ha perdido su valor económico.

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EEUU y el Daesh buscan derrocar al León sirio

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Assad en árabe significa león. En el discurso al país anunciando el ataque al Daesh (1), que el presidente Barack Obama pronunció no casualmente un día antes del recordatorio del atentado del 11-S, se ponen en evidencia lineamientos de la política exterior que está desarrollando Estados Unidos en un mundo con tendencia multipolar, y que siguen basándose en dos patas principales de su poder. La económica, con el sistema del dólar como principal moneda fiduciaria para las transacciones internacionales que crea la dependencia de cada país a través de sus fuentes y sumideros en esa divisa (en que el préstamo y deuda externa son instrumentos de peso para la dominación), y por otro lado su superioridad como primera potencia militar mundial.

El 10 de septiembre, Obama decía ‘…En el extranjero, el liderazgo estadounidense es la única constante en un mundo incierto. Es América (Estados Unidos) que tiene la capacidad y la voluntad para movilizar al mundo contra los terroristas. Es América que ha reunido al mundo contra la agresión rusa, y en apoyo del derecho de los pueblos ucranianos para determinar su propio destino. Es América – nuestros científicos, nuestros médicos, nuestros conocimientos técnicos – que pueden ayudar a contener y curar el brote de ébola. Es América que ayudó a eliminar y destruir las armas químicas declaradas por Siria para que no puedan constituir una amenaza para el pueblo sirio o el mundo de nuevo. Y es América que está ayudando a las comunidades musulmanas de todo el mundo y no sólo en la lucha contra el terrorismo, sino también en la lucha por la oportunidad, por la tolerancia, y por un futuro más esperanzador… Como estadounidenses, damos la bienvenida a nuestra responsabilidad de liderar. De Europa a Asia, desde los confines de África a las capitales devastadas por la guerra de Oriente Medio, estamos a favor de la libertad, de la justicia, de la dignidad. Estos son los valores que han guiado a nuestra nación desde su fundación’. La prepotencia del autoproclamado destino manifiesto de Estados Unidos y su misión de imponer los valores de su libertad y justicia, es decir su ‘Lex’ en todo el mundo, hoy llamada excepcionalidad sigue presente. Su visión geopolítica apunta a conservar el liderazgo global en una multipolaridad que pretende debilitada y ficticia.

El 3 de marzo de 2011, Obama afirmaba sobre el líder libio Muammar Kadafi ‘…Ustedes han visto con gran claridad que él ha perdido legitimidad con su pueblo, así que no seré ambiguo. El Coronel Kadafi necesita dar un paso al costado y dejar el poder. Esto es bueno para su país y su pueblo. Es lo correcto para hacer… Kadafi debe irse’. El 20 de octubre de 2011, la Secretaria de Estado Hillary Clinton festejaba jocosamente en Libia con los líderes del Consejo Nacional de Transición ‘…Vinimos, vimos y murió’.



En Siria, Washington está repitiendo el guión, la estrategia para el cambio de régimen aplicada en Libia. Una furibunda campaña de bombardeo aéreo en aquel caso ‘humanitario’ a cargo de la OTAN liderado por Francia y con el imperio detrás, mientras el trabajo sucio terrestre lo realizaron los entonces llamados ‘luchadores por la libertad y la democracia’, en realidad mercenarios, terroristas y opositores a Kadafi funcionales a Washington, a países europeos de la OTAN, Turquía, Arabia Saudí, regímenes del Golfo e Israel. Hoy Libia está fragmentada de hecho, debilitada y en conflicto intestino permanente donde prevalece la barbarie y la intolerancia, justamente la inversa de un país unido, fuerte, anti-occidental y con un líder que defienda su soberanía. La intervención, produjo el caos organizado que necesita Washington y sus socios. Libia dividida nunca será de nuevo un obstáculo para la hegemonía occidental en Africa.

Así el 18 de agosto de 2011, Obama repetía ‘…El futuro de Siria debe ser determinado por su pueblo, pero el presidente Bashar al Assad está interpuesto en su camino… Para el bien del pueblo de Siria, ha llegado el tiempo para que el presidente Assad dé un paso al costado’. Un año y medio después, el 24 de marzo de 2013, Obama reiteró ‘…Bashar al Assad ha perdido su legitimidad y debe irse’.

Al respecto, sobre la estrategia contraterrorista actual para destruir al Daesh, Obama dijo ‘…conduciremos una campaña sistemática de ataques aéreos contra los terroristas… no vacilaremos en tomar acciones contra el ISIL (Daesh) en Siria, y en Irak. Este es el principio central de mi presidencia: Si ustedes amenazan a Estados Unidos, no encontrarán un santuario seguro… Incrementaremos nuestro apoyo a las fuerzas terrestres que pelean contra esos terroristas’, y agregó alevosamente y con toda impunidad ‘…Hemos incrementado nuestra ayuda militar a la oposición siria. Plantearé de nuevo en el Congreso que nos dé autoridad adicional y recursos para entrenar y equipar a estos combatientes. En la lucha contra el ISIL, no podemos confiar en el régimen de Assad que aterroriza a su propio pueblo – un régimen que nunca va a recuperar la legitimidad que ha perdido. En su lugar, debemos fortalecer a la oposición como el mejor contrapeso a extremistas como ISIL, mientras perseguimos la solución política necesaria para resolver la crisis siria de una vez por todas… Esta estrategia para erradicar a los terroristas que nos amenazan, apoyando socios en las líneas del frente de combate, es como la que seguimos exitosamente por años en Yemen y Somalia’.

Pero la llamada oposición ‘moderada’ contra al Assad, como el Ejército Libre Sirio, no es tal, sino ideologicamente afín al Frente al Nusra vinculado a su vez con al Qaeda y con el Daesh. Es decir, tanto los moderados como los extremistas cumplen el mismo rol de terrorismo útil, se trata de los enemigos funcionales de Washington y sus aliados. Sobre el tema, en la conferencia de París donde el imperio intentó mostrar su liderazgo en la convocatoria para una coalición contra el Daesh y el ataque en Siria, el canciller ruso Serguéi Lavrov afirmó ‘…El eje de la lucha antiterrorista siempre ha sido la disponibilidad de combatir todas sus formas, sin dividir a los terroristas en ‘malos’ y ‘buenos’. Por desgracia, este principio ha comenzado a fallar’.

Una de las causas por la que la oposición terrorista al gobierno de Siria no ha logrado derrocar a al Assad después de luchar más de tres años, a partir de los movimientos disparados por la llamada primavera árabe que terminó con la caída de los regímenes de Túnez, Egipto y Libia, es que no cuenta con el apoyo de la mayoría del pueblo sunita sirio. Los terroristas no pueden reunir la masa crítica de población necesaria para que la rebelión no se auto-extinga. Por ello necesitan apoyo militar externo como la del núcleo Estados Unidos-OTAN-Golfo que para justificar la intervención utiliza su herramienta, el Daesh .

Lo que poco se dicen los grandes medios sobre la conferencia de París es no hubo acuerdo sobre el ataque en Siria. Los países que aceptaron el bombardeo sobre Siria sin su autorización, son los que patrocinan el terrorismo funcional a Washington y la OTAN, como Francia, Canadá, Arabia Saudí, Qatar, Omán, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos. Mientras otros acompañaron con reservas como Alemania, Turquía y Gran Bretaña (que se le abrió un frente de potencial inestabilidad con la independencia de Escocia), o tuvieron diferencias por la intención de derrocar a al Assad, como Rusia y China. Ausentes, estuvieron dos países que son los que realmente vienen resistiendo a los terroristas, Siria e Irán y hasta hace poco Irak con al Maliki. Tampoco asistió Israel, que notablemente no es ni siquiera mencionado ni tocado por los terroristas del Daesh.

El gobierno de Siria ha advertido que cualquier operación militar unilateral de Estados Unidos en su territorio, será considerada una violación de su soberanía. Por su lado el régimen de Obama, al no coordinar con el presidente al Assad los ataques contra el Daesh en Siria, dá lugar al bombardeo no solo de los extremistas sino de las mismas fuerzas del Ejército Arabe Sirio. Es más, Obama advirtió ‘…si las fuerzas del gobierno de al Assad se atreven a atacar aeronaves estadounidenses en el espacio sirio durante las operaciones militares contra el Daesh, ordenaré a las fuerzas estadounidenses destruir el sistema de defensa aérea sirio, lo que llevará al derrocamiento de Assad’. Y ha ido aún más allá. El Secretario de Defensa, Chuck Hagel, afirmó que si Siria ataca a la oposición moderada, como el Ejército Libre de Siria, Estados Unidos atacará a su vez a las fuerzas sirias. Aquí, la respuesta de canciller Lavrov dada en la conferencia de París, marca una jugada importante ‘…Bagdad y Damasco son aliados naturales en la lucha contra el Estado Islámico. En Irak y en Siria el enemigo es el mismo y aquí no puede haber lugar para dobles raseros… Moscú prestará toda la ayuda militar posible a Siria e Irak para combatir el terrorismo’. En otras palabras, Rusia se involucrará militarmente apoyando al gobierno de al Assad.

Los terroristas de 83 nacionalidades no se están uniendo al Daesh por afinidad con los musulmanes, sino porque están siendo coordinados por los cuerpos de inteligencia de los Estados foragidos (sea Estados Unidos, algunas potencias de la OTAN, Israel, Arabia Saudí y otros del Golfo) haciendo de cabezas de grupo. Inversamente en Estados Unidos, Obama aseguraba en su discurso pre11-S que ‘… Nuestra comunidad de Inteligencia estima que miles de extranjeros (incluyendo europeos y estadounidenses) se han unido al ISIL en Siria e Irak. Estos combatientes entrenados y endurecidos por la batalla podrían tratar de volver a sus países de origen y desarrollar ataques mortales’. Al tiempo preparando la matriz de opinión occidental, las grandes usinas mediáticas han lanzado sus campañas de operaciones psicológicas para lavar el cerebro de la opinión pública, difundiendo miedo. Afirman que los terroristas del Daesh podrían haberse infiltrado en Estados Unidos, en otros países Europeos, y en Australia. Justo cuando Gran Bretaña anunció que no participará en el ataque Siria, el Daesh publicó otra presunta decapitación esta vez de un ciudadano británico y culpó al premier David Cameron.

Luego del impacto mediático que causaron las salvajes pero oportunas decapitaciones de los periodistas, 2/3 de la población estadounidense dice sentirse insegura, confía que el gobierno la protegerá y está apoyando el bombardeo en Siria. No hay que olvidar que en la civilización occidental y cristiana, ya en 1789 durante la segunda revolución Liberal, los revolucionarios franceses por la igualdad, libertad y fraternidad utilizaban la decapitación no solo en forma sistemática sino mecanizada, lo que fue el inicio del capitalismo liberal.



La visión espacial de las elites de poder del imperio anglosajón y sus estrategas no es regional sino de alcance planetario, y en lo temporal no calcula en téminos de micro-historia sino de macro-historia, es decir por varias generaciones a futuro. Así Oriente Medio, Ucrania y la cuenca del Donbas, el Cáucaso y el Transcáucaso, aunque geograficamente diferentes son regiones energéticas adyacentes y geopoliticamente conexas. Desde 2011, la política exterior de Washington re-enfocó su atención hacia el corazón de Asia: Rusia y China las únicas potencias con capacidad real para resistir a Estados Unidos y Gran Bretaña. Mientras mantiene a Rusia ocupada en el frente abierto en Ucrania, lanza el ataque a Siria. En Ucrania, la OTAN y Washington necesitan que el conflicto armado no se extinga, para justificar su despliegue contra Rusia y continúan armando fuertemente y modernizando al ejército fascista de Kiev, ganando tiempo con el endeble alto el fuego, aceptado por el gobierno de los oligarcas porque sus fuerzas estaban perdiendo la batalla con el pueblo independentista del Donbas (que en realidad no busca anexarse a la Federación de Rusia y rechaza el sistema euroatlántico), y por la urgencia de la llegada del invierno con la dependencia del país del gas ruso.

Basado en el axioma histórico del emperador romano Julio César, ‘divide et impera”‘, desde los 80’s Occidente está sembrando la violencia e inestabilidad en Oriente Medio y Africa basándose en la doctrina de balcanización Carter-Brzezinski, llamada del caos constructivo, ordenado o controlado. El proceso se observa en Libia, Palestina, Líbano, Irak, Yemen, Somalia y Siria. Según Brzezinsky geopolítico asesor de Jimmy Carter y hoy de Obama, en las regiones con diversidad étnica y religiosa, Washington debe manipular hábilmente los potenciales conflictos para provocar y dirigir las crisis aprovechándolas para sus objetivos geoestratégicos.

En Eurasia, las regiones susceptibles a desestabilización interna y externa comprenden a Ucrania (conexa a Europa, con litoral en el mar Negro y fronteriza con Rusia), Azerbaiyán (en el Cáucaso con acceso a las cuencas del mar Caspio, gasoductos hacia Europa, y fronteriza con Rusia e Irán) y Uzbekistán donde como en Ucrania existe oposición a una integración con Moscú (situada en la región del Transcáucaso, llamada Balcanes Euroasiáticos por el vacío de poder similar a los Balcanes europeos). En China, las regiones autónomas de Tibet al sur y Xinjiang (Sinkiang) al norte. En estas regiones un factor común para la desestabilización es una combinación de islamismo y diversidad étnica.

Por otro lado, en la visión de Brzezinski, el núcleo de la resistencia que realmente amenaza al liderazgo supremo de Estados Unidos en una multipolaridad debilitada está, en Asia en los países de la Organización de Cooperación de Shanghai (Shanghai Cooperation Organization; SCO) compuesta por China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán, Uzbekistán; en Oriente Medio en Irán, y en América Latina en el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, El Salvador, Surinam y países del Caribe.

El golpe de Estado en marcha en Siria a favor de Washington y sus socios, es un paso más hacia la configuración Gran Oriente Medio, no es menor que el Daesh opere como califato con fronteras móviles, y es parte de un proceso global para debilitar la tendencia multipolar. En lo regional busca la pérdida de influencia de Irán en Líbano, y en Irak con el desplazamiento de al Maliki y el aumento de la presencia militar estadounidense con permanencia en el largo plazo con el apoyo de sus aliados europeos y del Golfo, todo gracias a sus enemigos a muerte, pero funcionales, del Daesh. Observando la propagación de los patrones de movimientos desestabilizadores y la distribución de los santuarios de los yihadistas fundamentalistas, pueden observarse polos en Malí y Argelia (un nodo de oleoductos hacia Europa), en Libia, Egipto, Arabia Saudí, Qatar, Afganistán, Irak, Siria, Turquía. Desde estos tres últimos países no hay razón que impida que los próximos pasos de las hordas de terroristas herramientas de Occidente, sean hacia Irán y el Cáucaso (como en Azerbaiyán), y luego a Rusia, abriéndole otro frente de conflicto importante, que se sumará a la amenaza de Washington y la OTAN desde Ucrania que ya ha plantado una nueva división Este-Oeste. La Federación Rusa es un Estado federal multiétnico que se extiende desde el Báltico hasta el Pacífico, que incluye un gran número de repúblicas autónomas y pueblos que no son de cultura rusa, lo cuál crea condiciones favorables para una susceptible fragmentación.

Pero hay más, en vista del ahogamiento económico-financiero y militar que el Imperio está aplicando a Rusia, no es casual que en América Latina esté reactivando sus campañas de inestabilidad y penetración para impedir que Moscú ocupe espacios, y porque en las cercanas elecciones presidenciales en varios países hay probables cambios hacia regímenes pro-estadounidenses. En el caso de Venezuela existe una poderosa doble razón para la desestabilización, por un lado su rol como uno de los principales actores hacia la integración y unidad latinoamericana con un carácter ideológico anti-imperialista hostil para Washington, y por otro, por constituir la segunda reserva mundial de petróleo a cinco días por barco, de Texas…

(1) En lengua árabe Daesh significa Estado Islámico en Irak y Siria. Con toda intención, mal llamado por Obama ISIL (Islamic State of Iraq and the Levant). En la región del Levante pueden incluírse a Irak, Siria, Turquía, Egipto, Líbano, Israel, Palestina, Jordania, Chipre.

Por Gustavo Herren
Con información de Argenpress

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El sagrado mes del Ramadán

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Fieles a sus creencias, a partir del 29 de junio más de mil 200 millones de musulmanes en todo el planeta observarán con fervor el ayuno del sagrado mes del Ramadán, uno de los cinco pilares fundamentales en los que se sustenta la milenaria religión islámica, aunque no todos, por adversas circunstancias, lo podrán realizar en medio de la paz y el sosiego espiritual que sus preceptos demandan.

El mes del Ramadán es el noveno del calendario Lunar Islámico (Hégira) y se inicia con la aparición de la luna a finales del Sha´ban, octavo mes de ese calendario, tras el cual los musulmanes practican el ayuno diario, el que enfermos y niños no están obligados a cumplirlo.

Ramadán es también el momento en el que el Profeta Muhammad tuvo la primera revelación y por eso es llamado también el “Mes del Corán”, el libro sagrado de los musulmanes.

Durante ese período de tiempo, los seguidores de las enseñanzas del Profeta, se abstienen de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales en la parte del día comprendida entre el amanecer y la puesta del Sol.

Para los creyentes del Islam, que en el idioma árabe significa paz y obediencia, este es una etapa de purificación, devoción, fortalecimiento de la fe, plegarias y meditación; de generosa práctica de la caridad, peregrinación a las mezquitas y santos lugares, y también de amor, paz, solidaridad humana, unión y júbilo familiar.



Cada día al finalizar el ayuno se levantan las regulaciones y a las escasas actividades de la jornada da paso el Iftar, las cenas familiares y la animación de diversas celebraciones, que se prolongan hasta horas de la madrugada.

Al término del Ramadán se inicia El Eid Al Fitr, que son los tres días de celebraciones festivas en las que los musulmanes disfrutan en hogares y mezquitas de comidas familiares, dulces, visitas entre amigos, paseos y otros divertimentos.

No obstante, esta práctica de fe no transcurrirá de igual modo para todos los pueblos del mundo musulmán, pues muchos de sus fieles seguidores del Islam en Afganistán, Irak, Egipto, Siria, Palestina, Libia, Yemen, Turquía, Túnez, Sudán, Somalia, Sahara Occidental, o Nigeria, entre otros, se verán obligados a cumplir sus ritos religiosos en medio de la extrema violencia, guerras de agresión y ocupación, injerencia extranjera, terrorismo, fratricidas conflictos armados, étnicos y confesionales o desplazados de sus lugares de origen.

Cruentas tragedias causantes de enormes sufrimientos, de pérdidas de vidas humanas, de destrucción material, de herencias y valores culturales milenarios, contrarias a los nobles y pacíficos principios a los que convoca el mes del Ramadán.

Deberes, meditaciones y oraciones, los cuales todos los fervorosos musulmanes miembros de la Liga Islámica de Cuba y demás devotos islámicos en nuestro país, pueden practicar en sus hogares y centros de reunión, rodeados de un clima de paz, hermandad, comprensión y respeto a su creencia religiosa.

Por Juan Dufflar Amel
Con información de Trabajadores

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Siria y la mentira del «I have a dream»

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Siria y la mentira del «I have a dream»

Regreso de Berlín donde, por puro azar, asistí a parte de la celebración del Festival del S.P.D, una fiesta anunciada y ampulosa que transformó la capital alemana por unos días en un paisaje decorado con pancartas y cubos de cartón con logo que se transformaban en sillas improvisadas, en discursos, proyecciones, conciertos y arengas diversas. Los organizadores tomaron, literalmente, la Puerta de Brandenburgo, que se divisaba como un espacio difuso entre las intersecciones de metal formadas por los andamios y escalinatas, escaparates perecederos de demagogia y palabras.

A lo largo del día era inevitable encontrarse con alguno de las decenas de actos que se habían planeado para acordonar Berlín: fastuosas exposiciones o proyecciones multimedia, técnicamente perfectas e impactantes, llenas de contenidos ególatras, con una mirada a la historia totalmente sesgada, por incompleta, al esquivar intencionadamente “la otra versión” del pasado, recitando un eslogan que se resumía en todo lo hicimos, nos levantamos y conseguimos la paz de dos Alemanias, somos una nación limpia y esforzada.

Me acompañaba en este viaje mi hijo, un muchacho de 23 años que no tiene el bagaje vital que le permitiría comprender con cierta intensidad la realidad de la pacificación de Alemania, su pasado y otras realidades, más allá de ese asesinato a la esperanza y esa injusticia que se esconde tras el eufemismo de la llamada actual crisis de Europa, pero con la sensibilidad y capacidad de indignación suficiente como para mostrar hasta qué punto se ha instaurado la desconfianza en nosotros. Aún no conociendo a fondo la Historia, y con un pragmatismo que en muchas ocasiones admiro, al ver una de las mega proyecciones de la celebración, me dijo:“ Así que el utilizar la Historia como una alfombra debajo de la que esconder la porquería, es una técnica nada nueva ¿no? ” Hablaba de “la porquería”. La nuestra. Hablaba de “esconder”, de “esconderla”.

Al cabo de unos días comenzaba ya a afirmarse, descarada y públicamente, lo que llevan más de dos años tramando entre sus manos, genocidas e imperialistas, los USA: el genocidio de Siria. Mentiras con acento americano, pronunciadas sin ningún tipo de vergüenza y manipulación de la información hasta el punto de que los datos veraces, si los hubiera, pasarán ante nosotros sin que los percibamos, manipulados como estamos por los falsimedia vendidos a los intereses económicos, que no humanitarios ni sociales.

La portada de hoy, 30 de agosto, de THE NEW YORK TIMES incluye un titular que es uno más de los insultos a la verdad y una partícula de la porquería de la que hablaba mi hijo, con consecuencias letales y crueles no sólo para los habitantes de Siria sino también para el resto del mundo. Según este diario, el objetivo del ataque con misiles que los USA está planeando, es restaurar la borrosa “linea roja” que Obama marcó hace un año contra el uso de armas químicas. Produce escalofríos leer cómo se pretende definir (y justificar ya ni siquiera subliminalmente) la acción homicida, imperialista y genocida del gobierno americano, ése que nos vende un líder de color como una muestra de su talante democrático y no racista. El ataque genocida, denominado, también eufemísticamente “posible intervención”, se justifica como una actuación (manera infame de evitar decir asesinato de población civil) que ayudará al orden mundial porque marcará una amenaza para que los “malos” (es decir, el resto del planeta que no son los sobrinos del tío Sam y sus aliados) no utilicen armas químicas y contengan sus ímpetus bélicos, sus pretensiones de conquista. A estas alturas, no hace falta decir que ésto, esta posible justificación del posible genocidio, es una GRAN MENTIRA, una peligrosísima MENTIRA.

Se nos ha querido hacer cómplices del genocidio a través de discursos, de la mentira de la necesidad y búsqueda de la unidad de Naciones Unidas, de imágenes y noticias, no porque se busque nuestra opinión –NO CONTAMOS, para el poder económico-político, EN ABSOLUTO, ni para ésto ni para NADA- sino para avanzar en los planes de manipulación y domesticación que ellos saben que les auparán más fácilmente hasta la cumbre del poder y, además, para tantear a países y descubrir quién está con ellos y quién no, para dar y prometer, conceder a cambio de pactos y compromisos que impulsan el engranaje de la economía (venta de armas, exportaciones, empresas que reconstruirán lo asolado, compras de recursos y tierras que depreciarán momentáneamente su valor, mapa de comunicaciones y accesos económicos …)

Nos han querido vender que la información sobre el ataque con armas químicas del gobierno sirio es veraz, y se ha demostrado que es TOTALMENTE FALSO, pero no han sido difundidas, ni explicadas, con tanta profusión noticias como :

  1.  La aceptación, realizada por parte de ese gobierno, de ser investigados, e investigar el ataque, por observadores externos.
  2. Las posturas en contra de la posible intervención con misiles.
  3. La extraña antelación, junio 2013, con la que Obama anunció que ayudaría militarmente a los rebeldes sirios ante las irrefutables (nunca las aportó) pruebas de que el gobierno había utilizado armas químicas.
  4. La información que recuerda que los supuestos “rebeldes extremistas” han sido armados y financiados por alguien (se supone que no por el mismo gobierno sirio) con la aprobación tácita y coordinada del Este, desde que se quisieron presentar, interesadamente, las protestas sirias como un “levantamiento”.
  5. La existencia de un grupo de inteligencia, una alianza probada, entre Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Francia, Qatar, Turquía, Arabia Saudita, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y grupos paramilitares libaneses, bajo la influencia de Arabia Saudita, que tiene intereses económicos y estratégicos poderosos comunes, entre los que está el control de Siria, pretendido por esos gobiernos, sus instituciones, donantes privados de esos países, contratistas militares y empresarios, unidos para facilitar desde marzo de 2011 la transferencia de armas a los rebeldes.

Hace unas horas, Obama se ha atrevido a comentar públicamente que él, el que buscaba la unión de posturas, realizará la intervención con o sin la ONU, con o sin el Reino Unido, que ha dicho NO a la intervención. En el colmo de la hipocresía, para redondear un plan macabro, que le reportará suculentos beneficios, Obama se ha despachado con un titular que no tiene desperdicio y que explica que El presidente reconoció que su intervención “no terminará con la muerte de civiles inocentes en Siria”, pero hará que el régimen entienda que el uso de armas químicas interfiere con los intereses nacionales de Estados Unidos.

Más “porquería” que no cabrá bajo la alfombra de la Historia.

Y en paralelo, dejando al descubierto la verdadera verdad, permítanme el juego de palabras, la HIPOCRESÍA, el mismo impulsador del genocidio, hace dos días, presidia los actos de conmemoración del pronunciamiento del discurso I HAVE A DREAM, de M. Luther King:

“De pie en la zona cero del campo de batalla del movimiento por los derechos civiles, el presidente Barack Obama retó a las nuevas generaciones el miércoles a apoderarse de la causa por la equidad racial y honrar a los “gloriosos patriotas” que marcharon hace medio siglo a los mismos escalones desde los que el reverendo Martin Luther King habló durante la Marcha sobre Washington”

“El arco del universo moral podría doblarse hacia la justicia, pero no lo hará por sí solo“, dijo el presidente genocida, pero evito decir que el sentido de justicia al que se refería es el sinónimo de IMPERALISMO e Injusticia, invasión, expolio y mentiras. Evito recordar que el artículo 2/4 de la Carta de Naciones Unidas declara ilegal cualquier uso de la fuerza realizado por un país sobre otro, que el 2/7 prohíbe la intervención en las disputas internas de otro país…

Obama sufre una peligrosa amnesia selectiva: su país utilizó Napalm y cantidades elevadísimas de Agente Naranja en Vietnam, mucho antes que se produjese el supuesto uso de armas químicas del gobierno sirio. Su país, el que pretende ser el sheriff mundial, y según prueban informes desclasificados de la CIA, ayudó con armas químicas a Hussein en el conflicto que enfrentó a Irán e Irak. Su limpio y democrático país ha estado utilizando otros países para sus experimentos sobre armas químicas, como es el caso de las Islas Vieques, en Puerto Rico, en donde durante más de 60 años, los Estados Unidos han experimentado con humanos y el medio ambiente los efectos del Agente Naranja, el napalm, el uranio enriquecido, el mercurio, el TNT y otros agentes químicos, utilizados letalmente en su territorio.

A Obama se le olvidan muchas cosas, por eso puede mantener la mentira de su I HAVE A DREAM.

Por Pura María García

Con información de : Diario Octubre

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