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Ser árabe – Cuando se conjugan el corazón y la razón

Sin lugar a dudas, la cultura árabe contiene una gran riqueza de tradiciones y costumbres muy arraigadas. Estando presente en todo el mundo a través de sus expresiones culturales como la danza, música, literatura y gastronomía.

Igualmente se ha destacado por tener personalidades como Jaber íbn Hayyan, Amr Diab, Yasser Arafat, Ibn Sina, Al-Mamún, y el Profeta Muhammad.

Rasgos de esta cultura se muestran en ciudades como El Cairo, Abu Dhabi, Jiddah, Dubái, Marrakech, Luxor y Medina.

Cultura árabe

La cultura árabe se originó en la Península Arábiga, extendiéndose geográficamente por el norte de África y Medio Oriente.

Se conoce como mundo árabe al conjunto de países que hablan la lengua arábiga y que conforman la Liga Árabe. En este sentido, las naciones que conforman el mundo árabe son: Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Arabia Saudita, Siria, Yemen, Libia, Sudán, Marruecos, Túnez, Kuwait, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Omán, Mauritania, Somalia, Palestina, Yibuti y Comoras.

Por ello es importante señalar, que la valoración de la cultura árabe, aunque tenga vínculos históricos con el Islam, es exclusivamente lingüística, tanto que muchos musulmanes no hablan árabe y un grupo de árabes profesan otras religiones.

Nacionalismo árabe

El nacionalismo árabe procura la alianza de prácticamente todo el mundo árabe como una sola nación. De tal forma, existen tres factores que determinan si una persona puede ser considerada árabe o no.

Políticos: si vive en un país miembro de la Liga Árabe, definición que cubre a más de 300 millones de personas.
Lingüísticos: si el idioma materno es el árabe, un concepto que abarca más de 200 millones de personas.
Genealógicos: si tiene ascendencia de originarios de la Península Arábiga.

Cuando fue fundada la Liga Árabe se estableció que: “árabe es una persona que hable árabe, viva en un país de lengua árabe, y simpatice con las aspiraciones de los pueblos árabes”.

En la organización geopolítica del mundo árabe, adicional a la Liga Árabe, el territorio se divide de la siguiente forma:

Magreb: son los países que se encuentran al occidente de Egipto, como Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Estas naciones conforman la Unión del Magreb Árabe o UMA.
Mashrek: está conformado por el resto de las naciones que se ubican al oriente del mundo árabe, incluyendo Egipto. La única organización existente en esta área es el Consejo de Cooperación para Estados Árabes del Golfo, integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Entre otros organismos políticos dedicados a incentivar el desarrollo económico, político y hermandad entre los árabes, para la organización de la economía ,el Fondo Monetario Árabe, Consejo de Cooperación Árabe, Consejo Económico de Unidad Árabe, Organización de los Países Árabes exportadores de Petróleo.


Períodos históricos

Se pueden distinguir dos grandes períodos históricos de la cultura árabe, que sirvieron la culturizar a Europa.

Preislámico

Esta etapa estuvo formada por los pueblos semitas que emigraron de la Península Arábiga, caracterizados por tener un idioma parecido. Así, los babilonios, caldeos, asirios, egipcios, arameos, fenicios, nabateos, sabaneses, himaritas fueron la base de la cultura árabe. De estos pueblos que actualmente conforman el mundo árabe, sobre todo Egipto, los griegos adquirieron muchos de sus conocimientos.

Islámico

Durante este período aparece el Islam, los pueblos de origen semita se unen en torno a las prédicas de Muhammad, constituyendo una civilización árabe musulmana. Con la muerte de Muhammad, empieza la expansión del Islam y una serie de disputas por el poder político-religioso. En este sentido, los sucesores de Muhammad fueron sus discípulos, llamados califas, que instauraron los siguientes califatos.

Ortodoxo (632 -660 D.C.).

Fue el único califato elegido y reconocido por los musulmanes suníes y shiíes. Estuvo distinguido por cuatro califas: Abu Beker, Omar, Otman y Alí, quienes implantaron la Guerra Santa contra los infieles. Conquistaron Palestina, Siria, Armenia, Bizancio, Mesopotamia, Persia y Egipto, y establecieron la capital en Medina.

Omeya (660 – 750 D.C.).

Constituye el primer califato hereditario de orientación musulmana sunnita. Instauraron la capital en Damasco, e iniciaron nuevas conquistas como Beluchistán, Afganistán, Turquestán, norte de África y España.

Abásida (750 – 1242 D.C.)

Fue un califato impuesto por Abu Abbas, luego de asesinar a la familia de los Omeyas, trasladando la capital a Bagdad y posteriormente a El Cairo.

El Islam se expandió hasta las fronteras con la India, pero una cantidad de vaivenes y diferencias generaron su división en tres califatos. De esta manera la civilización árabe musulmana quedó separada en: Califato de Bagdad, Califato de Córdoba, y Califato de El Cairo.

Escritura

Se puede afirmar que la escritura árabe es el principal arte islámico, ya que está basada en veintiocho letras del alfabeto árabe que se unen entre sí, formando las palabras mediante ligeros trazos de caligrafía cursiva llamados ductus, que poseen una gran flexibilidad y elegancia, a la vez que permiten alargar o compactar palabras.

Antes de la llegada del Islam, la mayoría de los árabes rendían culto a varios dioses como Hubal, Wadd, Al-Lat, Manat y Uzza. En ese entonces, algunos pueblos profesaban el cristianismo, otros el judaísmo y un grupo muy reducido, los hanif, rechazaban el politeísmo. Con la expansión del Islam, la mayoría de los árabes se convirtieron en musulmanes, desapareciendo las tradiciones politeístas.

Las principales corrientes de la religión islámica

Sunnitas: constituyen la rama más grande del Islam, y profesan los preceptos establecidos en las enseñanzas de Muhammad. Los sunitas dominan la mayoría del territorio del mundo árabe, especialmente al norte de África.

Shiitas: son los seguidores del yerno de Muhammad, llamado ‘Ali , al cual consideran su sucesor legítimo. Predominan en Bahréin, sur de Irak, adyacencias de Arabia Saudita, sur de Líbano, algunas partes de Siria, norte de Yemen, sur de Irán, y en las costas de Omán.

Otras corrientes son el sufismo, el jariyismo y yihadismo.

Dentro de la religión de la cultura árabe, los cristianos siguen a las iglesias maronitas, coptas, siriacas y griegas ortodoxas, en cambio los judíos no son considerados árabes.

También existe una pequeña comunidad drusa, una rama minoritaria del Islam, que se encuentra principalmente en Siria, Líbano y Jordania.

En la cultura árabe existen diferentes tipos de símbolos y costumbres de acuerdo a cada región, pero hay algunas que generalmente son una constante.

Vestimenta

Existe una tendencia a ser conservadores en la vestimenta, y en muchas ocasiones difieren de la forma de vestir occidental. Por ejemplo, las mujeres en Egipto usan un pañuelo para cubrir su cabeza llamado hijab, mientras que en Arabia Saudita se cubren la mitad inferior de la cara con un niqab, contrariamente, en Líbano el estilo es más occidental. Los hombres se visten con túnicas y camisas largas u otros usan trajes o jeans con una camiseta.

Para los árabes los valores como la lealtad y el honor son importantes en las relaciones para establecer la confianza. El sentido de la amistad, en esta cultura, es tomado muy en serio, por ello son muy selectivos. Ello incide en la interacción masculina, por ejemplo, cuando dos amigos se encuentran, se abrazan, se intercambian besos en la mejilla o se cogen de la mano si van caminando, no indicando esta conducta una preferencia sexual. Usualmente los hombres cuando conversan con una mujer no mantienen un contacto visual, y menos le estrechan la mano.

También, las leyes del matrimonio en el mundo árabe, le permiten al hombre tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo.

Otra característica de la cultura árabe es la arguile, una pipa de agua que se suele fumar entre varias personas.

Una frase muy frecuente en la cultura árabe es In Shâ Allâh, que quiere decir si es lo que Dios quiere.

Legado árabe

El legado que le ha dado la cultura árabe a la humanidad aparte de inmenso, ha sido muy valioso.

Medicina.

En la antigua cultura árabe se descubrió la circulación de la sangre, se realizaban operaciones con anestesia y amplia tecnología.

Farmacia.

Los árabes fueron excelente alquimistas, descubriendo fórmulas químicas que se usan actualmente en muchas medicinas.

Química.

Lograron la extracción de minerales y metales, la mezcla de colores, el curtido del cuero y otras técnicas que surgieron de los procesos de investigación de sustancias químicas.

Fueron los pioneros en elaborar el papel de algodón, que sirvió posteriormente para que los europeos desarrollaran la imprenta.

Geografía.

No solamente en la cultura árabe se perfeccionó la brújula, debido al gran conocimiento astronómico, sino que también, elaboraron la cartografía que posteriormente utilizó Colón para «descubrir» América.

Arquitectura.

Sobresalieron en la construcción de muchas mezquitas con unos diseños propios y decorados en marfil, madera, yeso esculpido, mosaicos.


Otros aportes

En los números y la matemática fueron los precursores del cero, álgebra, trigonometría y geometría. De igual forma se le asigna al califa y poeta Al-Mamún la inspiración de la famosa obra Las mil y una noches.

La gastronomía árabe se ha internacionalizado con platos como el kebbe, cuscús, falafel, maqluba, hummus, shawarma, etc.

Vestimenta:

En la vestimenta árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab. La forma en la que visten se basa en lo que reglamenta el Corán, de esta manera, se enfoca en aspectos tales como: no debe ser estrecha, transparente, imitar alguna moda y evitar los colores llamativos. Sin embargo, existen variaciones en la manera de vestir en los países que componen la cultura árabe.

Un requisito fundamental de la vestimenta árabe, es que el hombre debe cubrir el awrah, es decir, la parte del cuerpo entre el ombligo y las rodillas, igualmente, los atuendos deben ser sencillos, ligeros y no ceñidos al cuerpo. Generalmente, en los países del mundo árabe, los hombres utilizan como prenda diaria una túnica ancha de mangas largas que llega hasta los tobillos, llamada thawb o suriyah, que en verano es de algodón blanco y en invierno de lana oscura, además, lo acompañan con un turbante o kufiyya que usan en la cabeza, representando uno de los símbolos árabes.

Aunque en la cultura árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab, que es una mantilla que cubre completamente la cabeza y el cuello, representando un símbolo tanto religioso como femenino con una gran variedad de estilos, como el niqab que oculta el rostro dejando al descubierto los ojos, también el al-amira, un manto de dos piezas ajustados a la cabeza, mientras que el shayla, por su largo envuelve la cabeza y se pliega en los hombros, o el khimar, que forma una capa que llega hasta la cintura arropando el cabello, el cuello y los hombros.

Entre otros tipos de vestimenta árabe femenina está la reconocida burka, un vestido que encubre absolutamente todo el cuerpo menos los ojos, igualmente, el chador que es una manta muy usada por las iraníes fuera del hogar, o la chilaba, que abriga desde el cuello hasta los tobillos, y es llevada encima de la ropa solo para salir a la calle, de un lugar a otro.

Ciertamente, cada uno de los países que configuran la maravillosa cultura árabe ha realizado sus adaptaciones a estos vestuarios, siempre respetando los cánones que rigen sus tradiciones, es por ello, que la vestimenta árabe se ha convertido en un elemento con mucha información sobre este particular estilo de vida.

Con información de  Cultura10

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Póker y juegos de azar en Oriente Medio y el mundo islámico

Según dicen, el póker es más norteamericano que el pastel de manzana. Se juega en todo Estados Unidos y también en la mayor parte del globo. Dejando de lado el póker online, en el imaginario popular, el juego suele asociarse con ciudades como Las Vegas,(de sus 55 eventos, el Main Event o Evento Principal es el de más valor. El ganador del Main Event suele ser considerado como el mejor jugador de poker del mundo), o Melbourne. Estos destinos alojan las partidas y torneos más altos, pero puedes encontrar partidas de póker en todo el mundo.

Encontrar partidas de póker en Oriente Medio no es fácil, especialmente en los países islámicos, donde tanto la Sharia como las leyes civiles prohíben todo tipo de juego.

En Líbano hay un par de salas de juego como el Hipódromo Du Parc De Bevrouth en Beirut y el Casino du Liban en Maameltein. El segundo es el más grande y tiene 56 mesas de juego, cientos de máquinas tragamonedas y 6 mesas de póker.


Varios de los mejores pros son de Líbano como Freddy Deeb, que reside en Estados Unidos, es el líder en ganancias del país con 8,5 millones de dólares. También son de Líbano, Nicolas Chouity ($3.2 millones), Fadi Kamar ($2 millones), y Walid Bou Habib ($1.3 millones).

Aunque el póker no tiene mucha presencia en Oriente Medio, al menos existe. El hecho se verifica con la cantidad de jugadores de la región que tienen éxito en los circuitos internacionales.

Por ejemplo, el difunto Amir Vahedi que hizo mesa final en el Evento Principal de las WSOP (Serie Mundial de Póker), cuando ganó Chris Moneymaker sigue manteniendo el primer puesto en la lista de ganancias de Irán con $3.276.428. Hablando de este país, el ganador del Main Event de las WSOP de 1992, Hamid Dastmalchi, nació y se crió allí hasta que se fue a vivir a Estados Unidos a los 19 años. También están el líder de Irak, Mohamed Namir ($111.522), de los Emiratos Árabes Unidos, Shams Ahmad ($168.139) y de Jordania, Fuad Serhan ($588.727).

Si hablamos de jugar póker en África, el Casino de Marrakech es el primero que se nos viene a la mente. Ha celebrado los mejores eventos, incluido el WPT National, WSOP Circuit y WPT Main Event. En Marzo de 2016 se jugó el Marrakech Poker Open que reunió a 220 jugadores y vio como el portugués Henrique Pinho se hacía con la victoria y el premio de €35.880.

Mientras que Marrakech es el punto más conocido, está lejos de ser el único póker de África.

Desde la adquisición de la compañía Oldford Group Limited por parte del grupo Amaya Gaming, PokerStars y Full Tilt han sufrido varios cambios, acciones que incluyen el lanzamiento del nuevo software de PokerStars, el nuevo PokerStars 7, o la entrada en los juegos de casino, con la inclusión de Ruleta y Black Jack en PokerStars.es.

El CEO de Amaya, David Baazov aseguraba que utilizarán tanto PokerStars como Full Tilt para entrar en nuevos sectores como el casino o las apuestas deportivas, pero el grupo no parece dispuesto a hacerlo en los llamados «mercados grises», donde los juegos online no están expresamente prohibidos o estrictamente regulados.

Aunque la lista de países excluidos todavía no se ha publicado, ambas salas ya no están disponibles para jugar con dinero real en países como Malasia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Bangladesh, Pakistán, Egipto, Qatar, Jordania, Kuwait, Senegal, Nigeria, Bahrein, Afganistán, Palestina, Kenia, Mozambique, Ruanda y el Vaticano. Otros países que ya no tendrán acceso son Irán, Irak, Siria, Zimbawe, Libia, Sudán, Corea del Norte, Cuba, Myanmar y Yemen.

En el momento del anuncio de la decisión del grupo de salir de hasta 30 mercados, las acciones de Amaya Gaming cayeron casi un 3% en la Bolsa de Toronto, bajando hasta los 28.51 dólares canadienses por acción.


Los jeques árabes se concentran en el Arts de Barcelona para jugar al póker.

Picas, corazones, cartas, jeques árabes y Ben Affleck. Solo un lugar en el mundo podría reunir al director y protagonista de Argo con príncipes de Arabia Saudita y elementos propios de una cinta ambientada en el Far West: el hotel Arts de Barcelona. Según ha podido saber Vanitatis, la decimosegunda temporada del European Poker Tour, que tuvo lugar desde el 18 al 30 de agosto de 2015 en la ciudad condal, volvió a reunir a jeques y príncipes árabes.

Su presencia llamó la atención del resto de huéspedes que pasaban unos días en el hotel, uno de los más lujosos de la capital. Aunque Affleck fue uno de los participantes el año anterior y de ese año, separación mediante, decidió quedarse en casa, la competición, que alberga el Casino de Barcelona, sí ha vuelto a estar llena de príncipes y personalidades del mundo árabe.

El hotel Arts, situado justo al lado del Casino, se convierte en el lugar donde los jeques y sus esposas pernoctan y se toman un respiro entre partida y partida. Según ha podido saber este portal, nada más llegar al recinto, los príncipes y ejecutivos de alto nivel que ocupaban la mayoría de las habitaciones pidieron que se retirase todo el alcohol que se suele dejar en las neveritas de las habitaciones. Pese a que esta retirada obedece a creencias religiosas, algunos de ellos traían sus propias botellas de vodka, ron o ginebra, que eran colocadas por sus séquitos.

En las contadas ocasiones en las que los jeques estuvieron en el hotel, exigieron alfombras orientadas hacia la Meca para poder realizar sus rezos. Entre la lista de huéspedes que frecuentan el Arts de Barcelona para disfrutar de sus habitaciones de vanguardia con spa y todo tipo de comodidades se encuentran el príncipe Bin Meshari Bin Abdulaziz Alsaud o Bin Mohammed Bin Meshari bin Abdu.

Es la misma baraja

La baraja española, la baraja de póker, la baraja de tarot… todas tienen la misma procedencia y todas tienen el mismo significado. Alguno de Ustedes puede pensar… ¡Eso es imposible! ¡La baraja española tiene 40 cartas y la de póker tiene 52, no es la misma baraja!

Lo aclaramos: Cualquier baraja “completa” tiene 52 cartas. Lo que sucede es que en ocasiones, la baraja se “recorta” para que se pueda jugar con ella a ciertos juegos. Como “la escoba”.

Empecemos por el principio: ¿De dónde vienen las barajas? Hay muchas teorías acerca de la procedencia de las cartas en Europa. Algunas teorías aseguran que las introdujeron los pueblos gitanos que venían de Asia… otras dicen que los naipes entraron en Europa a través de los países árabes por España y por Italia alrededor del siglo catorce… Incluso Cervantes se refiere a las barajas en alguna de sus novelas como “el desencuadernado”.

Y ahora explicamos por qué “todas las barajas son la misma baraja”: Cualquier baraja completa tiene cuatro palos distintos, (cuatro “símbolos distintos”), y en cada palo tiene trece cartas que van desde el número uno, el as, hasta el trece. Vamos a darle significado a todo esto, ¿qué quieren decir los palos? ¿Qué quieren decir las cartas? ¿Qué quieren decir los colores?

Los colores

En el caso de la baraja de póker, por ejemplo, tienen dos colores, que es el blanco y el negro. Blanco y el negro, es el simbolismo del día y la noche, la dualidad, el ying y el yang, la vida y la muerte, estarían simbolizados con los colores.

Los valores

Tienen trece valores: desde As hasta el Rey, esos trece serían las trece lunas de un ciclo anual.

Las figuras

Tienen doce figuras, cada baraja tiene doce figuras, tiene la Reina, la J, la Q y K, o la Sota, Caballo y Rey que serán los doce meses del año. También tienen desde “el uno” hasta “el trece”: Son todos los escalafones que tiene una sociedad organizada, ya sea una comunidad primitiva o una sociedad actual, desde el As, que sería el nivel más bajo, hasta el rey, que sería la máxima autoridad.


Los palos

Y ya para finalizar, que sepan que los cuatro palos simbolizaban las cuatro autoridades que tiene una sociedad. En el caso de la baraja española los oros simbolizan el valor económico; las copas simbolizan el valor eclesial o religioso; las espadas simbolizan el valor de la nobleza o los clanes y los bastos simbolizan el valor político.

Con información de 888poker, Pokernews, Vanitatis  e Imagicbox.

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El árabe coloquial, (dialectal) – El árabe dialectal palestino

El sheij Mohsen Ali, excelente profesor de idioma árabe.

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El árabe coloquial, (el dialectal).1

Para poder entender la relación entre el árabe estándar moderno y el árabe hablado es importante entender el concepto de diglosia. Charles Ferguson (1959) 2, el creador del término, define diglosia, (literalmente «dos lenguas»), como la situación que se crea cuando además de los dialectos primarios de una lengua existe otra forma altamente codificada que sirve para entender gran cantidad de literatura muy respetada por los hablantes de la lengua. Además del árabe. Podemos encontrar ejemplos de diglosia en la coexistencia del latín escrito y las lenguas romances habladas como el francés, el italiano o el español. Mientras que el árabe estándar moderno es la forma definitiva de escritura en árabe, existen multitud de dialectos arábigos.

El árabe dialectal, en toda su diversidad, es la auténtica lengua materna de los árabes. Se utiliza en el ámbito doméstico, en la conversación informal entre naturales de una misma área dialectal y en la canción y la poesía populares. Hay diversos dialectos del árabe vulgar o coloquial, pero varían bastante según el lugar de donde procedan sus hablantes. Por un lado, estos dialectos locales pueden ser muy parecidos entre sí mismos. Por ejemplo, los árabes de Jordania, Palestina, Siria y Líbano se entienden entre ellos sin muchas dificultades.

Pero por otro, pueden ser muy diferentes, dificultando de esta manera la comunicación entre los habitantes de algunos países árabes. Un árabe de Levante no puede tener una conversación sostenible en su variante dialectal con un marroquí por ejemplo (Elihay, 2007: 1) 3

Los dialectos del árabe coloquial son generalmente sólo lenguas habladas. Los árabes usan la lengua coloquial en todas sus interacciones diarias, pero si se encuentran en una situación que exige mayor formalidad usarán el árabe estándar moderno. En las partes del mundo donde se habla árabe prevalece las siguiente situación: existe una lengua coloquial, la que se habla normalmente y la que los hablantes aprenden como su lengua materna, y el árabe estándar moderno basado en el clásico o coránico.

La clasificación de los dialectos árabes en función de las regiones geográficas según Nydell (2006)

Estos dialectos difieren del árabe normativo y también lo hacen entre sí en pronunciación, vocabulario y gramática; por lo general, reciben el mismo nombre de las grandes áreas geográficas que lo hablan, así se clasifica como norteafricano, egipcio, y del golfo árabe. 4 Dentro de estas grandes clasificaciones, también hay diferencia entre los hablantes urbanos, rurales y nómadas. Cabe señalar que es imposible vivir en un país árabe y comunicarse con sus habitantes sin saber hablar el coloquial local. (Elihay, 2007: 1)


Clasificación de los dialectos árabes según Xavier Conde. 5
• Árabe Occidental: El Magrebí, El Sahariano Y El Maltés

La zona occidental comprende todo el norte de África excepto Egipto y Sudán. Los dialectos magrebíes están más evolucionados que los orientales, y en ellos las influencias sustráticas son mayores. Distinguimos entre magrebí y sahariano, porque los dialectos hablados en ambas zonas son muy distintos. Los segundos resultan incomprensibles para el resto de la Arabofonía. El maltés evolucionó mucho más independientemente con claras influencias italianas, resultando un idioma semítico pero con infinidad de elementos románicos; es un caso parecido al del inglés, idioma germánico pero claramente marcado por las influencias románicas, (sobre todo francesas).

• Árabe Oriental: El Egipcio, El Levantino El Iraquí Y El Saudí

La zona oriental comprende el resto de la Arabofonía, desde Egipto y Sudán hasta toda la zona asiática de Oriente Medio y la Península de Arabia. Sus dialectos se mantienen más cerca del árabe clásico porque su evolución ha sido menor. Cabe destacar que el árabe egipcio y levantino, (Siria, Palestina, Jordania, Líbano) son casi idénticos, sin apenas problemas de comprensión entre sus hablantes. El árabe iraquí, aún cercano a los dos dialectos anteriores, ya tiene puntos en común con el árabe de la Península Arábiga, donde el habla de Yemen tiene características propias.

Una frase en árabe en distintos dialectos

El árabe dialectal palestino. 6

El árabe palestino, también llamado árabe coloquial palestino o 3ámeyyah es el conjunto de variedades del árabe dialectal habladas tanto en Palestina como en la diáspora en Jordania, Siria, Líbano y otros sitios, que presentan multitud de rasgos comunes que las diferencian de otros dialectos del árabe. El árabe palestino pertenece a la familia del árabe de Levante, (Nydell, 2006, 217), uno de los principales grandes grupos de variedades orales de la lengua árabe. Este dialecto comparte las características generales de todas las variedades de árabe en cuanto a formación de palabras por flexión interna, tiempos verbales, estructuras sintácticas básicas, (Elihay, 2007: 2).

Pero al mismo tiempo, lleva varias ventajas sobre otros dialectos como el egipcio, el sirio o el libanés, (Elihay, 2007: 2). El acento en el árabe palestino es casi idéntico al del árabe clásico, (caso que no se repite en el coloquial egipcio por ejemplo), mientras las vocales son muy parecidas a las del árabe estándar. Por otro lado el vocabulario palestino es tan amplio que abarca muchas de las palabras comunes de los dialectos vecinos, por ejemplo: lissa / ba3d = aún; zayy / methel = igual o como; bardo / kamán = también. Este fenómeno significa que estudiar el árabe palestino es una herramienta eficaz para comunicarse por Oriente Medio.


Los rasgos fonológicos del dialectal palestino

Por M. Sharab (UGR).


Notas:
  1. Véase también Haak, Martine; De Jong, Rudolf & Versteegh, Kees. (2004): «Approaches to Arabic dialects». A Collection of Articles presented to Manfred Woidich on the Occasion of his Sixtieth Birthday. Boston: Brill Leiden; Corriente, F. (2008): Manual de dialectología neoárabe / Federico Corriente, Ángeles Vicente (eds.); con la colaboración de F. Abu-Haidar, J. Aguadé… [et al]. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2008; Dialectología Arabica. (1995): A collection of articles in honour of the sixtieth birthday of Professor Heikki Palva. Helsinki: Finnish Oriental Society, 1995. ; Ingham, Bruce. (1997): Arabian diversions: studies on the dialects of Arabia. Londres: Ithaca Press, 1997; Mitchell, T. F. (1985): Colloquial Arabic. New York: Hodder and Stoughton; De Leacy O’leary, D.D. (1986): Colloquial Arabic. London: Routdelege & Keagan Paul.
  2. Ferguson, Charles A. (1959): «Diglossia». Word 15.325-40.
  3. Elihay, J. (2007): The Olive Tree Dictionary, a Transliterated Dictionary of Conversational Eastern Arabic. (Palestinian). Minerva.
  4. Véase Brage González, Francisco Javier (1988): Estudios sobre el vocalismo en los dialectos árabes. González. Madrid: Instituto Hispano-Arabe de Cultura.
  5. Frías Conde, Xavier: «Algunos Paralelismos Evolutivos Entre El Árabe Vulgar Y Las Lenguas Románicas».
  6. Entre los estudios más destacados sobre el dialecto palestino destacamos los siguientes: Shahin, Kimary N. (2000): Palestinian Rural Arabic (Abu Shusha dialect). 2nd ed. University of British Columbia. LINCOM Europa.; A. Rice, Frank (1998): Eastern Arabic-English, English-Eastern Arabic: dictionary and phrasebook for the spoken Arabic of Jordan, Lebanon, Palestine/Israel and Syria. New York: Hippocrene Books.; Haddad, Elias N. (1909): Manual of Palestinian Arabic. Jerusalem: Syrisches Weisenhaus.; R. L. Cleveland. (1967): «Notes on an Arabic Dialect of Southern Palestine», en: Bulletin of the American Society of Oriental Research 185 (1967), pp. 43-57; Halloun, Moin (2000): A Practical Dictionary of the Standard Dialect Spoken in Palestine. Bethlehem University. ; Halloun, Moin (2003): Spoken Arabic for Foreigners. An Introduction to the Palestinian Dialect. Vol. 1 & 2. Jerusalem. Bauer, Leonard. (1926): Das palastinishce arabisch. Die dialekte des Städes und des Fellachen, Leipzig; Blanc, Haim. (1953): Studies in North Palestinian arabic, Jerusalem; Frank A. Rice Y Majed F. SA·ID. (1953): Jerusalem Arabic. Georgetown University Press, Washington; Rice y Sa·id. (1960): Eastern Arabic. An Introduction to the Spoken Arabic of Palestina, Syria y Lebanon, Kjayat·s, Beirut; Erkki Salonen, (1979-1980): Zum arabischen dialect von Gaza, 2 vols., Finnish Oriental Society, Helsinki; H, Nahmad y C. Rabin, (1951): Everyday Arabic: conversations in Sirian and Palestinian Arabic, J. M. Dent and sons Lts, Londres.

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Reino de Bahréin, aliado geopolítico clave para Occidente

Otrora uno de los socios más importantes del Imperio británico en el Golfo Pérsico, ahora alberga la quinta flota de los Estados Unidos.

Bahréin, según la nomenclatura de la ONU—, oficialmente el Reino de Baréin (en árabe, مملكة البحرين Mamlakat al-Baḥrayn), es un Estado soberano insular asiático situado en la costa este del golfo Pérsico, cuya forma de gobierno es la monarquía constitucional. Su territorio está organizado en cinco gobernaciones y su capital es la ciudad de Manama.

Se cree que Bahréin fue el hogar de la civilización Dilmún en la antigüedad.​ En tiempos posteriores las islas pasaron a ser gobernadas por los imperios persas de los Partos y los Sasánidas. Sus habitantes fueron de los primeros en convertirse al islam, en el 628 d. C. Tras toda la Edad Media bajo dominio árabe, en 1521 los portugueses ocuparon las islas, aunque éstos fueron expulsados en 1602 por el Sah Abás el Grande, del Imperio safávida. En 1783 la tribu Bani Utbah arrebató el control de las islas a la dinastía Kayar  y desde entonces han estado gobernadas por la dinastía Al Jalifa. A finales del siglo XIX, después de la firma de varios tratados con los británicos, Bahréin pasó a ser un protectorado del Reino Unido, situación que se prolongó hasta que el país europeo se retiró de la región en los años 1960 y el país proclamó su independencia en 1971. Formado inicialmente como Estado,  se declaró reino en 2002. En 2011 comenzó en el país una rebelión inspirada por la Primavera Árabe.

El Reino de Bahréin es a menudo retratado como una de las economías más desarrolladas en el Golfo Arábigo. Sin embargo, hay una narrativa alternativa incómoda de este pequeño grupo de islas. Una narrativa centrada en la represión estatal, la censura y las restricciones políticas. Cerrando un ojo en la creciente represión, es una buena estrategia a corto plazo para los países europeos, pero podría dañar gravemente sus relaciones.

El Reino de Bahréin es a menudo retratado como una de las economías más desarrolladas en el Golfo Arábigo. Fue uno de los primeros países en los que se descubrió el petróleo y fue uno de los primeros países en intentar construir una economía diversificada post-petróleo basada en la industria bancaria y con una mano de obra altamente calificada. Bahréin logra buenos resultados en indicadores económicos, como el índice de desarrollo humano o el PIB per cápita. Sin embargo,  está fuertemente basado en Arabia Saudita, su principal socio comercial, y necesita que la inversión extranjera siga siendo competitiva.

Por esta razón,  al igual que la mayoría de los países del CCG, gasta enormes cantidades de dinero en campañas de relaciones públicas que organizan conferencias internacionales y eventos deportivos como el Gran Premio de Bahréin o la construcción de un equipo fuerte olímpica a través de la naturalización. Al mismo tiempo, la familia real tiene relaciones amistosas con sus homólogos europeos, una preciosa imagen de señuelo. Aunque la monarquía controla el gobierno y la mitad del parlamento fuertemente, Bahréin se describe comúnmente como monarquía constitucional, que la hace parecer más tolerante y progresista que su gran vecino, Arabia Saudita.

Sin embargo, hay una narrativa alternativa incómoda de este pequeño grupo de islas. Una narrativa centrada en la represión estatal, la censura y las restricciones políticas. En 2011, año de la Primavera Árabe, las calles de Manama se llenaron de manifestantes que exigían mejores condiciones económicas y libertad política, aunque las reivindicaciones se intensificaron y se requirió el retiro de la familia real. La revolución del gobierno fue brutal y por primera vez la Fuerza de Escudo de la Península (un proyecto de defensa conjunto de los países del CCG) fue desplegado como una fuerza anti-disturbios con tropas de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

A partir de ese momento, el gobierno aumentó la represión y cientos de activistas, disidentes y figuras de la sociedad civil fueron encarcelados. Ha habido llamadas periódicas a la acción y la ola de protestas, que han llevado a una escalada de la represión. Los últimos acontecimientos fueron la disolución de al-Wefaq , el principal grupo de oposición, y la detención de su líder, religioso chiíta Ali Salman, que también ha sido privado de su nacionalidad ; así como la detención de dos activistas que criticaron el apoyo de Bahréin a las acciones sauditas en Yemen.

La situación, sin embargo, en última instancia, no es nueva. Un informe de 1985 señala que desde 1975, los habitantes de Bahrein han vivido en un estado de emergencia virtual que ha empujado todas las formas de oposición política subterránea a la clandestinidad. En 1980, como hoy, el grupo de oposición más importante era predominantemente chiíta. Sus preocupaciones no eran religiosas, sino económicas y políticas. En 1990 hubo también oleadas de protestas que fueron suprimidas por el gobierno.

La mayoría de los medios occidentales describen los conflictos internos de Bahrein como un reflejo de la división entre chiíes y sunitas, que presuntamente afecta a todo el mundo árabe. De acuerdo con este punto de vista, la ola de protestas en 2011 se originó por la alienación de los chiítas, que son la mayoría de la población, pero son excluidos por el gobierno controlado por sunitas y las fuerzas de seguridad. Según algunos comentaristas, este retrato de una escisión entre sunitas y chiítas sólo beneficia a la familia real. Además, no es muy preciso.

Es cierto que el gobierno está dirigido por sunitas y en cierta medida han podido retratar a la oposición como conspiradores chiíes, amenazando la estabilidad y la prosperidad del reino. De hecho, la mayoría de los chiíes son engañados por el gobierno, independientemente de su nivel socioeconómico. Sin embargo, no todos los suníes son extenuantes defensores de la familia real. Muchos de ellos participaron en las protestas, especialmente las pertenecientes a los sectores más pobres de la población. La estabilidad del régimen, por lo tanto, depende de su éxito en mantener a los fieles sunníes alimentando la recíproca sospecha y el odio sectario: dividir y conquistar.

Bahréin es un aliado geopolítico clave para Occidente, ya que alberga a la Quinta Flota de Estados Unidos. Antes de éso, fue uno de los socios más importantes del Imperio británico en el Golfo Pérsico, una relación que se conmemora este año. Desde su independencia formal en 1971, Bahrein fue gobernado por la familia Al Khalifa, que controlaba el país a finales del siglo XVIII. El país mantiene fuertes relaciones con otras monarquías de la península arábiga, que han colaborado en la prestación de ayuda financiera y militar durante los últimos años. Cerrar la ola de la creciente represión de Bahréin es una buena estrategia a corto plazo para los países europeos, pero podría dañar gravemente su relación con el archipiélago árabe si cae el régimen.

Por Alejandro Salamanca Rodríguez
Con información de  Islam Contemporáneo

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Árabes en Canadá: 130 años de historia

La historia de los arabos canadienses no es nueva como muchos lo creen,  más bien parece haber comenzado en 1882 con la llegada del primer inmigrante de origen árabe, Ibrahim Abu Nader, libanés de la ciudad de  Zahle quien, en 1882, formaba parte del Moutassarrifiyat del Monte Líbano, territorio autónomo en el seno del Imperio Otomano.

Sin embargo, después de más de 130 años de inmigración, la historia de los arabos canadienses sigue poco documentada.

Pero, de donde provienen los canadienses de origen árabe? Sus diferentes comunidades, su contribución al mosaico canadiense, dónde y cómo viven, cuáles son sus religiones, las personalidades que se destacan y las organizaciones y los medios de comunicación que los representan? También, cómo los arabo canadienses  reaccionan frente a eventos políticos, como el debate sobre la Carta de la laicidad, la primavera árabe o el terrorismo.

Un análisis del Instituto Canadiense Árabe  producido en 2014 sostiene que habría un poco más de 750 mil canadienses de origen árabe!

Estadísticas oficiales canadienses fijaron en 2011 este número en un poco más de 550.000.

Lo seguro, después de más de 130 años de inmigración árabe en Canadá,  es que el conocimiento sobre los canadienses árabes sigue siendo prácticamente desconocido.

Al inicio, la historia de los inmigrantes de origen árabe en Canadá se parecía de muchas maneras a la de los que inmigraban a Estados Unidos. Generalmente escapaban de la pobreza o huían de regímenes déspotas o corruptos.

Henri Habid, profesor emérito de ciencias políticas en la Universidad Concordia, de Montreal, destaca entre otros, que, aunque inicialmente la inmigración árabe fue masivamente cristiana,  los problemas políticos actuales en Siria y la caída de Irak en 2003 permitieron la llegada masiva de musulmanes. Y que “hoy existe una migración mixta musulmana-cristiana pero no podría decir cuál es la más grande”.

Por otro lado,  el profesor de sociología en la Universidad de Quebec en Montreal, Rachad Antonius, en su libro Las comunidades árabes en Canadá y Quebec distingue  cuatro olas de inmigración provenientes de los países árabes. La primera data de finales del siglo XIX e inicios del XX,  la segunda va desde los años 1950 hasta más o menos 1975, la tercera se extiende de 1975 a 1992, y la cuarta de 1992 hasta el momento actual.

Ellas se distinguen entre sí por los países de procedencia de la mayoría de estos inmigrantes así como por sus características sociodemográficas.  Estos períodos sirven como punto de  referencia, sobre todo para las dos últimas olas según Rachad Antonius.

Los primeros inmigrantes árabes – 1882

Los primeros inmigrantes originarios de los países árabes llegaron a Canadá, más concretamente a Montreal, en 1882. Eran de la Gran Siria, una región que correspondía a los territorios actuales de Siria, Líbano, Jordania y  Palestina.

Se estima que había unos 2.000 inmigrantes sirios en Canadá en 1901, y casi 7.000 en 1911. Pero esta inmigración árabe se detuvo en el medio de las dos guerras y solo el crecimiento natural fue responsable del aumento de la comunidad.

Compuesta  principalmente por cristianos, la primera generación de este grupo fue económicamente activa en la explotación de los pequeños comercios.

La segunda ola de árabes desde 1950

La segunda ola comenzó en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y continuó hasta 1975.

Esta segunda oleada de inmigrantes árabes vino sobre todo de Egipto (37%) y Líbano (33,6%) pero también de Marruecos (14,9 %), de Siria (7,6 %) y de otros países árabes (6,6 %). Conjuntamente, estos grupos árabes suman, en 1971, 28 550 personas en total, según las cifras oficiales que se compilaron siguiendo el criterio de la lengua materna y no el del país de origen.

En 1971, Canadá tenía entre 50 000 a 60 000 personas de origen árabe, y de 70 000 a 80 000 en 1975.

Si bien los inmigrantes de origen egipcio conforman el mayor contingente de esta ola, y que muchos se han asentado en Montreal, cabe señalar que una mayoría de esos egipcios eran cristianos de origen sirio-libanés, proveniente de un grupo que inmigró a Egipto a finales del siglo XIX.

Varios otros grupos originarios de Egipto constituyen esta segunda ola de migración: los coptos (cristianos nativos egipcios) y los musulmanes.

En cuanto a los inmigrantes en esta segunda ola provenientes de Líbano, en su mayoría  eran cristianos, pero también figuraban muchos sunitas, drusos y chiíes.

La tercera ola desde 1975

A partir de 1975 el perfil sociodemográfico de los recién llegados se diversificó en varios aspectos. Ellos no tuvieron el conocimiento de las lenguas inglesa ni francesa contrariamente a los grupos egipcios y libaneses llegados en las décadas de 1960 y 1970.

Éstos solían ser trilingües (árabe-francés-inglés) o, por lo menos, bilingües (árabe y francés o árabe e inglés). Muchos libaneses que deseaban huir de la guerra de las milicias de Líbano, que duró unos quince años, pudieron instalarse en Canadá gracias a la flexibilización de los procedimientos de inmigración, especialmente del llamado Programa Libanés.

También empezaron a emigrar a Quebec personas y grupos procedentes del sur de Líbano, mayoritariamente musulmanes o chiíes. Pero los países de origen ya no son sólo Egipto y Líbano, sino que a partir de este momento se añaden otros países del Levante como Iraq, Jordania, Siria, Palestina, así como países petroleros de la Península Arábiga, como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. También aumenta el porcentaje de inmigrantes procedentes de Túnez y de Marruecos.

La mayoría de estos inmigrantes son musulmanes, francófonos o más bien  bilingües (árabe / francés), en contraposición a la anterior oleada de inmigrantes con una alta proporción de habla de lengua inglesa.

Estos nuevos inmigrantes árabes, incluyendo a los argelinos huyen de la violencia y ponen la religión en el centro de su identidad colectiva.

La cuarta ola

Entre 1997 y 2006, más de 53.000 argelinos y marroquíes llegaron a Canadá.

Con el 24% del total de la inmigración árabe en Canadá entre 1960 y 2011, Líbano es de lejos el mayor contribuyente de inmigrantes árabes, seguido de Egipto (lejos detrás) en 14%, Marruecos 13%, Argelia  11%, e Irak con un 11%. Entre ellos, estos países representan casi tres cuartas partes de la inmigración árabe a Canadá en este período que se extiende aproximadamente en unos 52 años.

Los canadienses árabes, minoría visible

Baha Abu-Laban y Sharon Mcirvin Abu-Laban,  profesores eméritos de sociología en la Universidad de Alberta, dicen en sus escritos, que las categorías raciales son construcciones sociales cambiantes, tal y como prueba la experiencia de las personas de ascendencia árabe en Norteamérica. Y destacan que los primeros inmigrantes árabes, tanto en Estados Unidos como en Canadá, combatieron las leyes de inmigración racistas reivindicando su «blancura» racial.

A diferencia de lo que sucedía en EE.UU, los primeros inmigrantes árabes de Canadá lucharon por la aceptación arguyendo que la legislación existente contra la inmigración iba dirigida a las personas procedentes del Este asiático y que ellos eran caucásicos. Después de la Conferencia de San Remo de 1920, llegaron a sostener que eran europeos, ya que sus países natales estaban en ese momento bajo protectorado francés o británico. Los inmigrantes árabes acabaron consiguiendo convencer a los legisladores de ambos países de su etnicidad «blanca», pero, en la actualidad, la clasificación de los arabos estadounidenses como blancos es puramente oficial.

En Canadá, las personas de origen árabe son consideradas «minorías visibles», es decir, pertenecen a un grupo clasificado como no caucásico y/o «de color no blanco» dentro de la Ley de Igualdad en el Empleo de 1986, que fomenta las prácticas de empleo propositivas para atenuar la gravedad de la exclusión histórica en el mercado de trabajo. La construcción «minoría visible» constituye un término creado por el gobierno canadiense, utilizado de manera habitual por los medios de comunicación y que engloba a todo un abanico de personas que incluye chinos, sud asiáticos, negros y latinoamericanos, entre otros.

Los canadienses de origen árabe definen ellos mismos su pertenencia o no a una minoría visible en los formularios de los censos.

En 2006, uno de cada seis canadienses entraba en la clasificación de minoría visible.

Con información de Radio Canada International

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Qatar, epicentro de dos guerras: petróleo vs. gas y renminbi vs. dólar


Kuwait ha presentado a Qatar una lista de demandas de cuatro naciones árabes con las que cortó lazos a principios de junio de 2017. En la imagen una mujer qatari camina por las calles de Doha Foto Ap
Se manejan muchas causales –unas rocambolescas, otras muy peregrinas– sobre la ruptura dramática de la coalición de varios países árabes poderosos –encabezados por Arabia Saudita (AS), la mayor potencia económica de la región, y Egipto, todavía la mayor fuerza militar del mundo árabe hoy dislocado– con Qatar, diminuto país (con una superficie de 11 mil 581 kilómetros cuadrados) con el segundo mayor PIB per cápita del mundo (129 mil 700 dólares, detrás del paraíso fiscal europeo Liechtenstein) gracias a ostentar la principal exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) del planeta y a su ínfimo número de habitantes autóctonos (¡11.6 por ciento de la población total de 2 millones 258 mil!), encapsulados por la aplastante mayoría de trabajadores residentes primordialmente provenientes del subcontinente indio.

The Hill asevera que detrás la crisis de Qatar se encuentra la telenovela del pago de un rescate por mil millones de dólares de 26 personajes, con varios miembros de la familia real, que andaban de caza en Irak, secuestrados por Al Qaeda y cuya mitad fue pagada al gobierno de Bagdad (https://goo.gl/jsgnVs).

Otros novelistas británicos con pretensiones geopolíticas, afirman que se trata de una venganza del otrora empresario Trump por el desprecio a sus inversiones inmobiliarias y de casinos mafiosos en Qatar.

Seré más estructural con la profundidad geopolítica de la crisis que ha fracturado al Golfo Pérsico –enfrentando a las cinco potencias regionales del Medio Oriente: por un lado, AS, Egipto (e Israel en forma subrepticia), y por otro, a Turquía e Irán que apoyan a Qatar– sin contar la división interna del Consejo de Cooperación del Golfo cuando Kuwait (con una notable población chiíta de 40 por ciento) y Omán se han inclinado por una plausible cuan elusiva salida diplomática– no se diga la neutralidad de Argelia y Marruecos en el mundo árabe y, sobre todo, en el mundo islámico no-árabe, la ecuanimidad, que no nimiedad, de Pakistán: único país musulmán dotado de 130 bombas nucleares que comparte una frontera de 959 kilómetros con Irán y cuenta con una pletórica población chiíta (20 por ciento) inmersa en sus 200 millones de habitantes de mayoría sunita.

Muchos factores han acercado a la potencia sunnita no-árabe de Turquía con la potencia chiíta persa de Irán cuando destacan su mutuo apoyo a Qatar y su común aversión a la creación de un estado independiente kurdo.

Todavía no redacto las causales estructurales, a mi juicio, cuando ya brilla en todo su resplandor la hipercomplejidad de la grave crisis que enfrentan AS y Qatar que ha puesto de cabeza tanto al mundo árabe como al mundo islámico para el schadenfreude –placer que provoca el mal ajeno– de Israel, cuyo anhelo es balcanizarlos con el fin de prevalecer sola con su máximo de 400 bombas nucleares clandestinas.

El gobierno alemán –usualmente parco y prudente en sus apreciaciones globales– teme la detonación de una guerra regional en el Golfo Pérsico.

No es un asunto menor, que tiene como epicentro a Qatar y coloca en relieve dos simultáneas guerras estructurales: 1. La del petróleo (encabezado por AS) contra el gas (el componente LNG de Qatar) y, 2. La del dólar de EU con el renminbi chino.

Entre las 13 exigencias perentorias, transmitidas por la loable intermediación de Kuwait, que han exigido cuatro países árabes –AS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin– para que cumpla Qatar en un plazo de 10 días, destaca el alineamiento (sic) militar, político, social y económico (¡supersic!) con los otros países del Golfo y el mundo árabe, en línea (sic) con el acuerdo logrado con AS en 2014.

Más que alineamiento parece más bien la alienación y la capitulación de Qatar.

Pese a la asfixia en sus únicos 87 kilómetros de frontera terrestre con AS que encabeza un boicot por cielo, mar y tierra –sin contar la pérdida de 13 mil millones de dólares en sus activos bursátiles y la obligada importación de alimentos de Turquía, Irán y Omán–, Qatar cuenta con cartas nada desdeñables: desde sus prósperos Fondos Soberanos de Riqueza (https://goo.gl/Txfs57) –que le han permitido invertir en grandes empresas de Gran Bretaña y Alemania–, pasando por la principal base militar de EU en la zona, hasta la nueva base militar de Turquía.

Alá ha deseado que Qatar comparta geográficamente con Irán su mayor fuente de ingreso de su pletórico yacimiento gasero en el Golfo Pérsico (los contiguos Campo Norte de Doha y el Campo Pars Sur de Teherán) y cuyas transacciones son retribuidas con la divisa china renminbi debido a las sanciones cada vez más asfixiantes de Trump contra la antigua Persia al haber adoptado sin rubor la irredentista política exterior del primer israelí Netanyahu acoplado con el ultraortodoxo judío Jared Kushner, yerno del polémico empresario-presidente.

Tal como pintan las cosas al corte de caja de hoy, se ha gestado la competencia de dos estratégicos oleogasoductos para desembocar en el mar Mediterráneo con mira en el relevante mercado europeo: 1:El de AS-Jordania-Israel, y 2-El de Qatar-Irán-Siria-Turquía.

Ya habrá tiempo para detallar la guerra del petróleo de AS y del LNG de Qatar para centrarme en forma sucinta en el primer centro regional del renminbi en Doha.

Desde hace dos años opera en Qatar un Centro de Compensaciones & Liquidaciones con la divisa china renminbi, según Economist Intelligence Unit, propalado por HSBC (https://goo.gl/xq7jmR), lo cual, a mi juicio, no podía quedar sin respuesta disuasiva por EU que lleva en su conciencia a dos cadáveres conspicuos que intentaron fugarse de los grilletes globales del dólar-centrismo petrolero –el ahorcado iraquí Saddam Hussein, quien se atrevió a formular la permutación de petrodólares por petroeuros,y el libio sodomizado (literal) Muamar Kahadfi quien pretendió lanzar el dinar-oro en lugar de la chatarra del billete verde–, sin contar el extraño accidente aéreo en Rusia de Christophe de Margerie, jerarca de la petrolera gala Total, quien pensaba realizar sus transacciones en petro-rublos en lugar de dólares (https://goo.gl/ZLNH36).

El Centro Renminbi de Qatar es operado por el banco chino ICBC, el mayor del planeta que ayudará en teoría a facilitar los flujos comerciales de China con Qatar y la región.

Hoy las petroleras estatales chinas CNOOC y PetroChina son recipiendarias de las cada vez más crecientes importaciones de LNG qatarí (con la estatal QatarGas,la mayor del mundo), detrás de Japón, Surcorea e India.

La Autoridad de Inversiones de Qatar diversifica sus Fondos Soberanos de Riqueza y ya empezó a invertir en empresas chinas: ICBC, Banco Agrícola de China, Citic Capital (22 por ciento) y Lifestyle International (20 por ciento), mientras la constructora China Harbour Engineering Company y Sinohydro participan en la infraestructura de Qatar que apoyó en forma entusiasta la creación del legendario banco AIIB de patrocinio chino (https://goo.gl/ASe5ho).

El Centro Renminbi de Qatar epitomiza el desplazamiento del dólar en su otrora feudo inexpugnable del Golfo Pérsico, hoy fracturado, cuando se vislumbra la muy riesgosa fase del advenimiento del petroyuan.

¿Dejarán celebrar la Copa Mundial de Futbol en 2022 en Qatar?

Don Alfredo Jalife-Rahme

Por Alfredo Jalife-Rahme
Con información de:La Jornada

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Cuarenta y Ocho horas en Dubai

Burj Khalifa, Dubai

Arquitectura impactante, coloridos mercados y excursiones al desierto, en una guía para descubrir este rincón de Medio Oriente.

Descomunal, intrigante, intensa, atrapante, seductora, lujosa, arquitectónicamente apabullante. Un oasis de modernidad en medio del desierto. A orillas del golfo Pérsico o Arábigo, Dubai –uno de los siete emiratos que, desde 1971, conforman Emiratos Arabes Unidos– supo colocarse en el horizonte de los viajeros como destino deseable a fuerza de construcciones y emprendimientos llamativamente desmesurados, una línea aérea de servicio impecable y varios galardones en su haber –Emirates Airline– y muchas inversiones de lujo, grandes marcas y exquisitas cadenas hoteleras que atrajeron a ricos & famosos de todo el mundo.

Si hay algo que define a este pequeño territorio que sólo se reconoce en la grandilocuencia, es que aquí, en Dubai, “nada es imposible”. Pasó de pequeña villa de pescadores a vibrante ciudad en crecimiento constante.

La visión y la determinación de los últimos jeques de la dinastía Al Maktoum –Rashid, luego su hijo Maktum y, el actual jeque de Dubai, su otro hijo Mohammed, quien también es vicepresidente y primer ministro de los Emiratos– ha sido decisiva. Sabiendo que el petróleo traería mucho dinero, pero que en algún momento se acabará, decidieron apostar al turismo y las finanzas como fuentes de ingresos.

El puntapié inicial estuvo dado, en gran parte, con la inauguración del Burj Al Arab, ese hotel que parece una vela en donde todos quieren pasar, aunque sea, una noche (tenga en cuenta que la habitación más económica cuesta US$ 2.700).

El resto se impuso como por arte de magia: la torre más alta del mundo –el Burj Khalifa–, uno de los shoppings más grandes, el Dubai Mall –hay 75 centros comerciales–, el mercado de oro más importante, el desembarco de reconocidos chefs –Gordon Ramsay, Marco Pierre White y Heinz Beck que acaba de abrir Social by Heinz Beck en el Waldorf Astoria de Palm Jumeirah– y hasta excentricidades como un centro de esquí dentro de un centro comercial –Mall of the Emirates– y emprendimientos inmobiliarios como Palm Jumeirah –un barrio con forma de palmera que ganó terreno al mar– y The World, similar, pero con islas que imitan formas de diversos países (aunque tuvo varias idas y vueltas).

The Palm, un gran barrio de casas privadas y resorts que, como indica su nombre, tiene forma de palmera (Emirates)

Es curiosa la multiplicidad de orígenes de su población: de los dos millones y medio de habitantes, el 80 por ciento proviene de otros países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Egipto, Inglaterra, Irán, Jordania, entre muchos otros). Son los “expatriados”. Aprecian la posibilidad de ingresos que les ofrece Dubai, aunque saben que nunca serán ciudadanos. Sus hijos, aunque nazcan en los Emiratos, tampoco. Muchos de ellos, incluso, trabajan aquí pero tienen a su familia en su país de origen.

Dubai ofrece cada vez más atractivos que lo convierten en un destino en sí mismo –playas, compras, un paisaje desértico para explorar, acuarios gigantes, parques acuáticos, discotecas, excelente infraestructura hotelera, muy buenos restaurantes–, pero es también la escala perfecta para quienes viajan desde Buenos Aires rumbo a otros destinos asiáticos. Desde el Creek, el famoso canal o cala natural que divide a la ciudad en dos, hasta los vertiginosos paisajes que regala el Burj Khalifa, la cultura emiratí y la soledad abismal del desierto, sugerimos aquí algunas propuestas para disfrutar este lugar en dos días. Y dejarse asombrar.

PRIMER DÍA

En Dubai la actividad comienza temprano. Es que al mediodía, el sol y el calor arrecian. Aunque la modernidad se impone y hay un estado de construcción constante, Dubai también tiene un pasado de pequeñas casas, pequeñas comunidades de pescadores, de torres de viento –algo así como los antepasados del aire acondicionado–, de buscadores de perlas y comerciantes marítimos.

En Al Bastakiya, zona restaurada, se pueden ver y recorrer calles estrechas y casas antiguas con patios en donde hoy funcionan galerías, museos, cafés y restaurantes. Hay unas 50 casas originales. También está la mezquita de Bastakiya –no está abierta a las visitas– y hasta se puede ver una parte de la antigua muralla de Dubai, que data de 1822.

Más cerca de la boca del canal, Shindagha también propone un recorrido por la historia ya que es el punto de inicio y posterior crecimiento de Dubai. Allí puede visitarse la casa del Sheikh Saeed Al Maktoum, de 1896 y con una interesante colección de fotos.

9.30 Museo de Dubai

​Construido en 1787, el fuerte Al Fahidi alberga el Dubai Museum (Museo de Dubai) desde 1971. Es una interesante muestra de la vida cotidiana en estas tierras antes del descubrimiento del petróleo. Hay antiguas barcas, objetos en exhibición con explicaciones en árabe e inglés y se destacan la recreaciones de escenas del Creek, casas árabes tradicionales, mezquitas, mercados, la vida en el desierto y la vida de los buscadores de perlas.

Las exposiciones dan cuenta de la evolución de Dubai en los últimos años: en 1912 se creó la primera escuela; en 1951, el primer hospital, en 1960, el aeropuerto, en 1966 se descubrió el petróleo, en 1997 se estableció el turismo como fuente de ingreso. También tienen su lugar los proyectos futuros. La entrada cuesta 3 dirhams (casi un dólar) y funciona de 8.30 a 20.30 (los viernes, a partir de las 14.30).

11.30 En los mercados

Busque una estación de cruce, súbase a un abra –barcazas con capacidad para hasta 20 personas– y atraviese el canal. También puede hacer un paseo a bordo, previo arreglo con el conductor, pero por ahora, cruce. Sólo hay que seguir el bullicio y los aromas para dar con al Mercado de las Especias, básicamente controlado por los iraníes (de allí provienen muchos productos).

Los grandes bolsones coloridos sobre la calle y los pasillos muestran canela, anís, pimienta negra, lima, sal, azufre, pimienta blanca, azafrán, chile, cúrcuma, ajo seco. En la tienda de Abdul Jalil me dejan probar unos pedacitos de chocolate de colores. Asegura que tiene el mejor puesto y que aquí se consiguen, además de las especias que están a la vista, otros productos como viagra natural, un aceite de Argán para el cuidado del pelo y de la piel y también un aceite de hormiga para depilarse. Y un montón de objetos ideales para turistas que no compran especias, pero sí souvenires. Como en todo mercado hay que regatear (podrá obtener hasta un 20 o 30 por ciento de descuento sobre la tarifa inicial).

Junto al puesto de Abdul hay un local que prepara jugos naturales. Si tiene sed, este es el momento (5 dirhams los pequeños, 10 los más grandes).

Mercado de Especias, Dubai

Tras detenerse a revisar pashminas, zapatitos en punta como los de los cuentos de Aladino, alfombras y promesas de “los mejores productos de Dubai”, desembocará en el gran Zoco del Oro, una suerte de galería semicubierta, con aire acondicionado, que concentra más de 300 tiendas –en todo Dubai hay cerca de 700 joyerías– que venden anillos, pulseras, colgantes y hasta lingotes de oro.

Mercado del Oro en Dubai ©AP Photo/Kamran Jebreili

Aunque no tenga pensado comprar joyas, tiene que conocer este lugar. Me detengo en una vidriera y un hombre, desde adentro, levanta un cartel que tienta con un 70 por ciento de descuento. En otro negocio, la gente se agolpa para tomar fotos del Najmat Taiba, el anillo de oro más pesado del mundo que tiene 5,71 kilos de piedras preciosas engarzadas. Un récord Guinness. En algunos pasillos laterales hay tiendas que ofrecen productos de plata.

Al salir, dése una vuelta por los negocios que venden perfumes. El fuerte son las fragancias árabes, bien potentes, pero también tienen las marcas famosas presentes en todo Duty Free Shop.

14.00 Almuerzo frente al mar

No es una buena hora para exponerse al sol, pero si se acerca a la playa Jumeirah Beach verá mucha gente disfrutando del mar. Claro, aquí es otoño y las temperaturas son más agradables como para permitirse estar en la playa. En verano, el calor es abrumador. La propuesta es darse una vuelta y almorzar en The Walk o The Beach, complejos de negocios, bares, heladerías y restaurantes a orillas del mar. Hay de todo, desde hamburgueserías y heladerías, hasta restaurantes especializados en comida étnica.​

16.00 Del té de lujo al esquí

Si almorzó recién y de manera abundante, quizá aún no esté listo para esta propuesta… pero es una de las posibilidades para conocer el hotel Burj Al Arab. El hotel 5 estrellas tiene el ingreso restringido: sólo pueden entrar los huéspedes o quienes tengan reserva para comer o tomar el té. Por US$ 170 (más US$ 30 si quiere una mesa junto a la ventana) se puede tomar el té en el Sky View Bar, en el piso 27. Las infusiones o el café se sirven acompañados de canapés de caviar, salmón, palta, tarteletas, frutos rojos con crema y tortas. Y se paga de manera anticipada para confirmar la reserva.​

Burj Al Arab Hotel en Dubai

El hotel es excéntrico y lujoso, pero si quiere ver con sus propios ojos algo más increíble aún, acérquese al Mall of the Emirates. Sí, es un centro comercial; no, no lo estoy mandando de compras. La sugerencia viene a cuento de que allí, dentro del shopping, hay un complejo de esquí: una ladera cubierta de nieve, aerosillas, gente envuelta en abrigadas camperas que calza esquís y tablas de snowboard y gomones para hacer culipatín. En el medio del desierto, esquiar sobre nieve ¡también es posible!

19.30 Cena en el Creek

Para terminar un día apasionante, una buena alternativa es recorrer el Creek a bordo de uno de los tantos barcos (dhows) con cena a bordo (no todos tienen el mismo horario). Los precios varían, esencialmente, en función de la comida que ofrecen. Pero todos regalan bonitas vistas nocturnas de la ciudad. Incluso los mismos barcos tienen luminarias que recorren su perímetro. Así, el canal también atrae con estas embarcaciones que, suavemente, vienen y van, coloreando la noche.​

SEGUNDO DÍA​

10.00 En la mezquita​

Quienes están interesados en acercarse a la cultura emiratí e islámica, la mezquita Jumeirah ofrece una visita guiada todos los días a las 10 de la mañana, excepto los viernes. Hay que llegar unos minutos antes para registrarse y abonar la visita (US$ 5,50). Se trata de una charla de 75 minutos sobre los pilares de esta religión, los rezos, la indumentaria, las creencias… incluyendo un espacio en el que se contestan inquietudes. Para ingresar, se requiere que las mujeres cubran su cabeza (si no tiene un pañuelo a mano, le ofrecerán uno) y los hombres no pueden entrar con bermudas o shorts, así que también podrán utilizar kanduras (vestimenta tradicional) que tienen a disposición y cubren todo el cuerpo. El calzado debe quedar afuera. La charla es en inglés.​

Mezquita Jumeirah en Dubai

Si este no es plan para su mañana, un paseo en lancha (no por el Creek sino por mar abierto) para ver la ciudad desde el agua es una alternativa divertida. Parten desde Dubai Marina. Un paseo de 75 minutos cuesta US$ 56; de 90 minutos, US$ 79. Los precios y los recorridos varían según la empresa. Si contrata el paseo en una lancha descubierta, no olvide llevar gorro y abundante protector solar.

12.00 Desde las alturas

Como una aguja que busca alcanzar el cielo, el Burj Khalifa, con sus 828 metros, el edificio más alto del mundo, es una visita ineludible, a menos que sufra de vértigo. Parte del complejo del Dubai Mall, el Burj Khalifa ofrece vistas panorámicas de la ciudad y la experiencia de estar en una leyenda arquitectónica. Hay distintas opciones para la observación: el piso 124, por un lado, y la experiencia premium que combina observaciones desde el piso 125 (456 metros) y el 148 (555 metros), recientemente inaugurado. Los tickets suelen agotarse rápidamente. Se recomienda comprarlos con anticipación. La hora más solicitada es la del atardecer.​

Ya con los pies en la tierra, es tiempo de ver de cerca la Fuente de Dubai y de recorrer el Dubai Mall, interesante por su tamaño, por las tiendas, por el Aquarium y Underwater Zoo y por The Waterfall, caída de agua circular, que atraviesa varios pisos y tiene esculturas de hombres tirándose de cabeza.

El Burj Khalifa, Dubai

15.30 Rumbo al desierto

El desierto, las dunas, los orix, las gacelas. A fin de cuentas, el desierto es el paisaje natural de esta región y no conocerlo, no sentir la inmensidad del terreno, sería minimizarlo. Varias empresas ofrecen safaris en una zona cercana al centro de la ciudad. La compañía Arabian Adventures trabaja con zonas exclusivas, en este caso con la Dubai Desert Conservation Reserve, más alejada. Allí se llega en vehículos 4×4. La primera propuesta es disfrutar de un espectáculo en el que muestran cómo los halcones –ave de rol preponderante en la cultura de Medio Oriente– ayudaban a los beduinos con la caza.

Al Maha Resort & Spa de Dubai, un hotel de lujo en medio del desierto.

Luego, la diversión comienza: las camionetas, con menos presión en las gomas, surcan las dunas –siempre por rutas preestablecidas, se trata de una reserva– a modo de montaña rusa. La parada es para ver la puesta del sol, imperdible, en un horizonte de arena. Luego se puede cenar en una suerte de campamento beduino con todas las comodidades. Dátiles y café para la recepción, comida buffet que se disfruta en mesas bajas y almohadones, tatuajes de henna a disposición, breves paseos en camello, shisha (arguile) para fumar tabaco, un puesto de Al nassma, que vende chocolates hechos a base de leche de camello y, para el final, los seductores movimientos de una odalisca.

Paseos en camello por el desierto (Emiratos)

Con la noche, la oscuridad en el desierto es total. La 4×4 desanda la ruta. Allí, a lo lejos, nos esperan las luces de Dubai, ese oasis urbano, de vanguardia, que desafía al desierto y sorprende constantemente a los visitantes.​

Por Grisel Isaac
Con información de Clarín

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