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Napoleón y sus movimientos en Egipto y Palestina

Batalla de las Pirámides (1798)

Al atardecer del primero de julio de 1798, treinta y seis mil soldados, algo más de dos mil oficiales y unas trescientas mujeres entre esposas de militares y prostitutas embarcadas ilegalmente en una de las flotas de guerra más grandes jamás armadas, pusieron pie en las playas egipcias de Alejandría, Rosetta y Damietta. Salvo una reducidísima élite militar, ninguno sabía a ciencia cierta qué esperaba Francia de ellos al otro extremo del Mediterráneo.

Superados los primeros inconvenientes, en sólo veinte días parte de esos efectivos se habían hecho ya con el control del Delta del Nilo y descendían rumbo a El Cairo. Allí vieron por primera vez las impresionantes pirámides de Giza, y bajo sus sombras picudas derrotaron a las poco organizadas hordas de combatientes mamelucos. De esta forma, se ponía fin a tres siglos de dominio otomano en Egipto.



Quien dirigió tan colosal como desconocida operación fue el prometedor y ambicioso general Napoleón Bonaparte. Con la complicidad del ministro de Asuntos Exteriores y del cónsul francés en la capital egipcia, éste planeaba cortar la próspera ruta comercial de los ingleses con Asia, para debilitar así al peor enemigo que tenía Francia por aquel entonces. Napoleón, no obstante, pronto cayó preso de su propia ambición. El almirante británico Horace Nelson localizó y hundió su flamante flota frente a las costas de Abukir el 1 de agosto de aquel mismo año, causando más de mil setecientas bajas y dejándole aislado, sin suministros y a merced de sus enemigos en un territorio hostil y extraño. Pero los franceses resistieron con tenacidad.

Durante los siguientes catorce meses que pasó en tierras egipcias, Bonaparte aprovechó bien el tiempo: fundó un instituto para estudiar el misterioso pasado de aquel pueblo, y puso a trabajar a más de ciento sesenta sabios expresamente reclutados en Francia para exprimir de sus estériles arenas el jugo de una ciencia olvidada y poderosa. Sólo esa acción demostraba que su propósito final en tierras faraónicas no era exclusivamente bélico.

Tal fue la obsesión del general por controlar aquella región del planeta que incluso se adentró en Tierra Santa con la intención de sojuzgarla. Era como si Bonaparte pretendiera emular las hazañas de los primeros cruzados. De hecho, al modo de un templario del siglo XIII, atravesó Palestina de sur a norte, hasta que el 14 de abril de 1799, contra la voluntad de todos los generales que le acompañaban, quiso pernoctar en un pequeño villorrio cercano al lago Tiberiades llamado Nazaret. Jamás —nunca, ni siquiera en su postrer exilio en Santa Elena— explicó el porqué de aquella decisión.

Su campaña militar en los Santos Lugares y Siria fue otro fracaso. Sabía que su carrera amenazaba con desplomarse si persistían las derrotas y los errores estratégicos. Quizá por ello Napoleón asedió Jaffa, la conquistó a sangre y fuego y acabó con las vidas de soldados, mujeres, ancianos y niños sin ningún miramiento. Pero San Juan de Acre —el último reducto de los turcos rebeldes— se le resistió, truncando sus planes de llegar hasta las puertas mismas de Constantinopla, y echando por la borda su secreto deseo de emular las conquistas de Alejandro Magno.

Desmoralizado, el general regresó a El Cairo para descubrir que, el 15 de julio de 1799, más de quince mil turcos apoyados por los ingleses habían desembarcado en Abukir dispuestos a expulsarle definitivamente de Egipto. El lugar elegido por sus enemigos trajo funestos recuerdos a Napoleón. Pero el 25 de julio sus tropas derrotaron a los mamelucos, vengando en parte el agravio de Nelson.

Bonaparte, embriagado por el éxito, puso de nuevo rumbo a El Cairo, adonde llegó el 11 de agosto, en medio de los calores más fuertes del año. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado: mientras ultimaba discretamente su regreso triunfal a Francia, decidió pasar otra noche en un lugar poco recomendable. Esta vez, en el interior de la Gran Pirámide de Giza.



Tampoco explicó nunca el porqué de esta otra decisión. Ni dio demasiados detalles de lo que allá adentro le ocurrió. Sus biógrafos no resolvieron jamás el misterio. Pero después de permanecer la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1799 en el vientre del mayor monumento levantado por el hombre en la antigüedad, Napoleón no volvería a ser ya el mismo…

Por J. Sierra

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Bellezas de Líbano – Gruta de Jeita

La Gruta de Jeita, unas antiguas cavernas ubicadas al norte de Beirut, concretamente en el Valle de Nahr al-Kalb. Es el paseo más conocido de Líbano y no es para menos, ya que las imágenes del interior son preciosas e impactantes por igual.

Aunque fueron descubiertas en 1836 por William Thomson, un importante físico y matemático, las cuevas ya fueron habitadas en la época de la prehistoria, por lo que se trata de un rincón realmente importante tanto en el ámbito histórico como en el natural, por haberse formado debido a la erosión de la corriente del agua contra la piedra.


El río Nahr al-Kalb nos guía hasta la entrada a la Gruta de Jeita, formada por dos cavernas de piedra caliza que se conectan entre sí. La gruta ubicada en la parte superior es en realidad una galería de pasillos y laberintos repletos de estalactitas y estalagmitas. Esta zona no fue descubierta hasta 1958, coincidiendo con la apertura de la Gruta de Jeita al público.

    • Esta parte superior la podremos recorrer a pie, orientados por un guía que nos explicará los detalles más importantes y curiosos de esta cueva. Aparte de las diferentes formas que toman las rocas, como setas, cortinas o todo tipo de animales, en este rincón se encuentra la estalactita más grande del mundo, que llega a alcanzar los 120 metros de altura. Impresionante.

La gruta inferior, se encuentra ubicada bajo las galerías. En esta zona aumenta la humedad y las temperaturas descienden levemente debido a que hasta este lugar llega el cauce del río Nahr al-Kalb, conocido comúnmente como Dark Lake (Lago Oscuro).

    • Este área solo puede ser visitada si nos subimos a bordo de los pequeños botes con remos que los guías tienen a nuestra disposición. Acompañados por ellos, nos adentraremos en las tranquilas aguas del interior de la Gruta de Jeita y seremos partícipes de uno de los paisajes de Oriente Medio más bellos y espectaculares.

Las majestuosas formas de las estalactitas y estalagmitas se combinan con los colores que las aguas subterráneas reflejan sobre la piedra caliza, dejando a todos los viajeros y visitantes de las cuevas extasiados ante tal alarde de belleza y esplendor.

    • La mejor época para visitar la Gruta de Jeita es en verano, ya que, una vez en el interior de las cuevas, disfrutaremos de agradables temperaturas. Por otra parte, si visitamos la gruta en invierno corremos el riesgo que la cueva inferior, que se ha de recorrer en barca, se encuentre cerrada debido a que el nivel del mar haya subido y sea inaccesible.

Para llegar hasta la Gruta de Jeita, la mejor opción es tomar un autobús desde Beirut, ya que, en apenas 45 minutos, nos dejará en el Valle de Nahr al-Kalb. A continuación, para atravesar dicho Valle y llegar hasta la parte superior de las cuevas, desde donde comenzará nuestro tour, deberemos subirnos a bordo de un teleférico o de un pequeño tren.

Una vez arriba, un guía nos acompañará por el interior de las cavernas. Esta visita guiada, que incluye la caminata a pie a través de las galerías superiores, el paseo en bote por las cuevas inferiores y una presentación audiovisual explicativa de la historia de la Gruta de Jeita y sus características generales.

Con información de  Viajeros

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Sentimientos llegando a la Alhambra de Granada

Prosiguiendo nuestro viaje, salimos de las montañas y entramos en la deliciosa vega de Granada. Aquí hicimos la última merienda, a la sombra de unos olivos y a orillas de un riachuelo, con la vieja ciudad morisca en lontananza, coronada por los picos de Sierra Nevada, brillante como la plata. El día estaba sin nubes y el calor del sol atemperado por las frescas brisas de la montaña; después de la comida tendimos nuestras mantas y dormimos nuestra última siesta, acariciados por el zumbido de las abejas entre las flores y por los arrullos de las palomas torcaces en los cercanos olivares. Cuando pasaron las horas del calor emprendimos de nuevo la marcha; y, después de haber pasado por entre vallados de pitas y chumberas y por un laberinto de huertas, llegamos, al ponerse el sol, a las puertas de Granada.

Para el viajero inspirado en lo histórico y en lo poético, la Alhambra de Granada es un objeto de tanta veneración como la Ka’aba o Casa Sagrada de la Meca para los devotos peregrinos musulmanes. ¡Cuántas leyendas y tradiciones verídicas y fabulosas, cuántos cantares y romances amorosos, españoles y árabes, y qué de guerras y hechos caballerescos hay referentes a aquellos románticos torreones! El lector comprenderá fácilmente nuestra alegría cuando, poco después de llegar a Granada, el gobernador de la Alhambra nos dio permiso para residir en las habitaciones vacías del Palacio morisco. Mi compañero fue pronto llamado por los deberes de su cargo oficial; pero yo permanecí de intento algunos meses en el viejo Palacio encantado.

¡Si ellas pudiesen comunicar algo de los fascinadores encantos de este sitio a la imaginación del lector, éste no podría menos de apesadumbrarse de no haber pasado conmigo una temporada en los legendarios salones de la Alhambra!

Por W. Irving



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Proverbio Árabe: Es cierto que no se puede disfrutar de un viaje…

Proverbio Árabe

 

الرفيق قبْل الطريق والجار قبْل الدار

Es cierto que no se puede disfrutar de un viaje cuando se lleva un mal acompañante. Igualmente, un mal vecino puede amargarte la existencia por muy bonita que sea tu casa.


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De la ciudad de Baldach – Caldea

En aquella región, (Caldea), se encuentra la ciudad de Baldach que en las Escrituras se nombra Susis, donde habita el mayor prelado de los sarracenos, que dicen «califa». Se hacen allí paños muy bellos de oro de diversas maneras, e igualmente de seda, asimismo de diversas maneras, a saber, nassit, nac y carmesí.

Baldach es la ciudad más noble de aquella región. En el año de la Encarnación del Señor de MCCL el gran rey de los tártaros Alau la sitió y la tomó por la fuerza, aunque en el interior había más de cien mil jinetes; pero el ejército del Khan era también numeroso a maravilla.


El califa que señoreaba en ella tenía una torre repleta de oro, plata, piedras preciosas y otras maravillas de inmenso valor; pero como era un avaro y no supo aprestar un ejército suficiente ni dio galardones a los soldados que mandaba, por ello sufrió el desastre, ya que el rey Alau tomó la ciudad y prendió al califa, al que ordenó encerrar en la torre de aquel tesoro inestimable privado de bebida y alimento. Y le dijo: «De no haber guardado estas riquezas con avaricia y avidez, hubieses podido salvarte a ti mismo y librar la ciudad. ¡Que ahora te socorra ese tesoro tuyo que amaste con tanta codicia!».

Al cuarto día murió de hambre. A través de la ciudad de Baldach corre un río enorme, por el que se va hasta el Mar Indico, que dista de Baldach dieciocho jornadas; navegan por él mercaderes sin cuento; acaba en la ciudad de Chisi. En medio de Baldach y Chisi se halla la ciudad de Basera, que está rodeada de palmares, en los que hay grandísima abundancia de dátiles afamados.

Por Marco Polo

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Un paseo religioso por Siria: Ma’alula – Pueblo de la lengua de Cristo

Ma’alula

Malula, (o Ma’alula), es una ciudad siria situada a menos de 60 kilómetros al norte de Damasco, en dirección a la ciudad de Homs, en la provincia de Rif Dimashq, en el distrito de Al-Qutayfa y cerca de la frontera con Líbano.

Es un pequeño pueblo en el que las casas, pintadas de color arena y azul plateado, cuelgan de las escarpadas paredes de un acantilado. La mayoría de los cristianos locales pertenecen a la iglesia greco-católica melquita. La ciudad es conocida en Oriente Medio por la ferviente solidaridad con que celebran cada 14 de septiembre la fiesta de la exaltación de la cruz.

La ciudad, que en 2004 apenas superaba los 2.000 habitantes, está protegida por un desfiladero que se asoma al desierto sirio, un accidente geográfico que ha permitido ese aislamiento y ha jugado a favor de la conservación de esta lengua semítica dentro de un país árabe.

Ma’alula

Un pueblo antiguo y pintoresco

Ma’alula es un pintoresco pueblo troglodita, que se encuentra en un valle encajonado al pie de una serie continua de acantilados, a más de 1.600 metros de altitud. Bajo escarpadas paredes pétreas, un enjambre de casas se eleva una encima de otra dispuesta de tal manera que las azoteas de unas sirven de callejones y pasos a las de más arriba.

Algunas están literalmente colgadas de los salientes de los acantilados casi desafiando la ley de la gravedad. Los colores de las casas pintadas de colores pastel amarillo, azul y malva contrastan con el ocre de las rocas. Sus diminutas ventanas y aberturas, pequeñas galerías sostenidas por inseguros tablones de madera y pequeñas puertas adornan estas construcciones cúbica que se alza al pie de un risco.

El arameo, la lengua de Cristo

Junto con otras dos que hay en la región, (Jaba’deen y Bakh’a), tiene la particularidad de que sus habitantes hablan todavía arameo, lengua utilizada por Cristo.

La lengua de enseñanza y de culto es el árabe. Aunque las tres aldeas están situadas sólo a una pequeña distancia unos de otros, hay diferencias notables en el lenguaje, de modo que se puede hablar de tres dialectos diferentes.

El neo-arameo occidental ha sido objeto de estudios filológicos desde el siglo XIX. Esto se debe a su posición única como la única continuación de los dialectos arameos occidentales de la antigüedad.

La lengua aramea constituye en la antigüedad del Medio Oriente el lazo de comunicación, (como el inglés en nuestros días), preponderante entre los pueblos semitas. Alrededor del siglo VIII a.C. prácticamente el imperio de la lengua aramea se extiende desde Egipto hasta regiones muy apartadas de Asia. Los primeros testimonios en lengua aramea se hallan sobre la tumba del rey Kilamu, (siglos IX-VIII a.C), o en Neirab sobre las estelas funerarias del dios Luna al sur de Aleppo.

A partir del siglo VII a. C. el arameo es utilizado en todo el Imperio Asirio. Hacia el año 500 a. C. también los persas adoptan el arameo como lengua «oficial». La escritura con caracteres alfabéticos se extiende rápidamente. Una vez que el Imperio Persa se extiende el arameo se generaliza. Documentos encontrados en la India, (siglo III a.C.) nos muestran que el arameo se utilizaba en toda Asia Menor.  Nos queda claro que la palabra cristiana fue difundida por Cristo y sus discípulos en arameo; idioma hablado y escrito por ellos.

Lo que hoy llamamos siriaco es en realidad un dialecto del arameo hablado en Mesopotamia, (y en lo que hoy es Urfa, Turquía), y que luego se convirtió en la lengua de los cristianos de Siria. A su vez, el siriaco sufre la presión de los invasores árabes sobre todo a partir del siglo V de nuestra era. La distinción entre siríaco oriental y siríaco occidental, (este último hablado en Ma’alula), aparece también en la escritura.

El siriaco oriental utiliza los viejos caracteres unciales, es decir una escritura en mayúsculas; mientras que la escritura del siriaco occidental es más bien cursiva.

Un pueblo Cristiano

Si bien el arameo es hablado también en otras localidades limítrofes, Ma’alula es la única con mayoría cristiana. La población está compuesta mayoritariamente de cristianos, (principalmente ortodoxos de Antioquía y greco-católicos melquitas), además de musulmanes.

San Sergio

Monasterio de Mar Sarkis, (San Sergio)

En el monasterio de San Sergio, se puede escuchar el “Padrenuestro” en lengua aramea. Conocido como Mar Sarkis, fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo romano. De estilo bizantino, guarda en su seno uno de los primeros altares cristianos asirios. Desde su construcción hasta la fecha este monasterio ha sido utilizado como lugar de culto. El monasterio es guarda una importante colección de íconos religiosos de los siglos XVI al XVIII, entre los que se destacan un bello ícono de la Santa Virgen María y otro de los mártires Sergio y Bachos. El pasado, presente en cada rincón de, donde más se ve es en el monasterio de San Sergio que fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo pagano.

Los monjes del monasterio han grabado algunas oraciones en arameo occidental que luego lo venden a los turistas. Este monasterio fue así llamado en honor de San Sarkis, caído en mártir durante el reinado de Maximianos. Saliendo del pueblo, a la derecha de la ruta, se encuentra un camino escarpado que conduce a una terraza donde una pequeña cascada da la bienvenida al peregrino.

Monasterio de Santa Tekla

Convento de Mar Tekla, (Santa Tekla)

El Convento de Santa Tekla donde se encuentra la tumba de la Santa, una fuen­te milagrosa y el convento de San Sergio donde el padre encargado del lugar ofrece vino a los visitantes y les hace escuchar una grabación de una misa en arameo.

Es de rito ortodoxo con un edificio que fue construido sobre varios pisos lo que le confiere una presencia suntuosa. Siguiendo las escalaras se llega al último piso donde  una se erige una iglesia moderna con cúpula y una gruta que deja filtrar un agua que ha dado prueba de prodigios. Curioso monumento religioso que recibe incesantes muestras de devoción, no sólo de peregrinos cristianos, sino también muchos musulmanes convencidos de la santidad del lugar. El convento guarda celosamente los restos de Santa Tekla, hija de un príncipe Selyúcida, y adepto de San Pablo.

Otros vestigios de la vida religiosa pasada se atesoran en el convento. Pero lo que sin duda atrae al curioso es la paz del lugar. Una ocasión insuperable para meditar y entrar en comunión con la belleza del paisaje. Otras iglesias, quizá menos prestigiosas, atestiguan de un fervor religioso intacto.

Iglesia de Santa Tekla

Santa Tekla

Tekla de Iconio, más conocida como Santa Tekla, fue una mártir anatólica del siglo I, venerada como santa por la Iglesia Católica y la iglesia Ortodoxa.

Tekla fue reverenciada como un modelo de castidad femenino por los primeros movimientos ascéticos cristianos, especialmente en Egipto, Siria y Armenia. Su culto estuvo muy difundido en las ciudades de Seleucia, (donde se dice que fue sepultada), Iconium, (actual Konya) y Nicomedia.

Tecla era una joven virgen de Konya, Anatolia. Tras escuchar durante varios días los sermones de San Pablo sobre la resurrección y el valor de la virginidad, su madre y su prometido temieron que se convirtiera en seguidora del apóstol y se confabularon para castigar a ambos. Pablo fue azotado y expulsado y Tekla condenada a morir en la hoguera.

Al menos tres lugares reclaman ser el sitio donde descansan sus restos: Aya Tekla, (Mersin en Turquía), Ma’alula y Roma. En Ma’alula, se encuentra el monasterio ortodoxo griego de Santa Tekla, Deir Mar Takla, construido cerca de una cueva donde se dice que fue sepultada.

Los habitantes de Ma’alula atesoran, oralmente, un cancionero religioso-festivo único.

Tres grandes fiestas destacan como importantes en la vida de los habitantes de este mágico lugar.

El 14 de septiembre en honor de la Santa Cruz. El 22 de septiembre fiesta de Mar Tekla y el 7 de Octubre fiesta de Mar Sarkis. Durante esos días centenas de turistas acuden a gozar de uno de los festivales más religiosos de toda Siria.

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Un paseo religioso por Siria: Homs la antigua ciudad de Emesa

Monasterio de San Jorge o Deir Mar Georges en la ciudad de Meshtaye

La ciudad de Homs (en árabe: حمص) denominada antiguamente como Emesa (griego: Ἔμεσα, Emesa), es la tercera ciudad más importante de Siria después de Damasco y Alepo. Según el historiador Al Muqaddasi, Homs era entonces la ciudad más grande de toda Siria.

Tenía, (hasta antes de la guerra), una población de unos 900.500 habitantes y es la capital de la gobernación de Homs, localizada al oeste del país. Ciudad industrial situada a 501 metros sobre el nivel del mar, junto al río Orontes, a 140 km al norte de Damasco, es también un importante centro carretero y ferroviario. Las industrias de la ciudad comprenden refinamiento de petróleo, procesamiento de remolacha azucarera, textiles, joyería y obras metalúrgicas. Durante aproximadamente 2,000 años, Homs ha servido como un mercado agrícola clave, centro de producción y centro de comercio para pueblos cercanos. Comenzó a declinar bajo el Imperio Otomano, y recuperó su importancia económica después de 1946 cuando Damasco financió la industria del algodón que llenó una porción significativa de tierras fértiles en toda la provincia.

«Emesa» es una composición de «Ham-Es»,  haciendo una referencia al Dios del Sol, (El-Gabal), en los tiempos de la antigüedad.​ El nombre «Emesa» o «Hemesa» es también atribuido a «Emesenoi», el nombre de la tribu árabe que habitó la zona antes de su incorporación al Imperio Romano. También se cree que los romanos usaron este nombre en su tiempo. «Emesa» fue reducido a «Homs» o «Hims» por los árabes, muchos de los cuales habitaban aquí antes de la conquista musulmana de Siria.​ Este nombre ha sido preservado en el tiempo, superando incluso el periodo de ley islámica que está hoy en día vigente. Es también conocida como «la Chamelle» por los Cruzados, aunque ellos nunca gobernaron la ciudad.



Es sede de la Arquidiócesis Metropolitana de Homs, del Patriarcado de Antioquía.

Iglesia de San Elián, (Julián), en Homs

Iglesia de San Elián (Julián)

San Elián o Julián, nació en la tercera centuria de padres paganos en la ciudad de Emesa (la actual Homs).  Se desconoce cómo se convirtió al cristianismo, pero su vida y muerte testifican como lo vivió y sufrió. Él era un afamado y hábil médico  cirujano.

Fue conocido por no cobrar sus honorarios y por su gran altruismo filantrópico. Además de ser médico de cuerpos, condujo a muchos hacia el camino de la Fe en Cristo. Todo esto causó la envidia de otros doctores de la ciudad celosos de su capacidad y generosidad. Los gobernadores romanos recibieron órdenes de perseguir a los cristianos y el padre de Elián o Julián era un oficial de alto rango en la ciudad. Fue el responsable de arrestar al obispo Silouan, al diácono Lucas y al lector Mokimos, para torturarlos. Los golpearon y arrastraron por la ciudad amarrados a una carroza para aterrorizar públicamente a los cristianos, después fueron torturados continuamente.

Iglesia de San Elián, (Julián), en Homs

Elián se escabulló dentro de la prisión intentando curar sus heridas pero fue sorprendido, arrestado y presentado ante su padre quien a su vez lo remitió al gobernador, presenció la ejecución de Silouan, Lucas y Mokimos.

Después su padre lo amarró a un caballo y lo arrastró por las calles, lo apresó y torturó por meses, pero Elián nunca renunció a su fe, sufriendo todos los suplicios de Cristo.

Finalmente su padre le clavó un gran clavo en la cabeza y en los pies. Alcanzó a caminar hasta una cueva en las afueras de Homs, donde finalmente falleció el 6 de Febrero de 284.

Catedral de Santa María o Iglesia del Cinto de la Virgen

La iglesia del Cinturón de la Virgen, (en árabe Kanisat Umm Az Zinar), es uno de los lugares de mayor interés de Homs. En la primera época del cristianismo el cinto de la virgen fue escondido en un cilindro de metal, bajo el altar de la iglesia.



En el año 1852, con motivo de unas obras de restauración del templo, ordenadas por el obispo Julius Butrus IV, se encontró esta reliquia de la Virgen María, se colocó nuevamente en el altar y se cerró con una enorme piedra para preservarla de los saqueos.

El santuario quedó en el olvido durante casi un siglo. Por segunda vez el cinturón se encontró el 20 de julio de 1953, después de descifrar los textos de su ubicación.

En la actualidad, una parte de este cinturón de la virgen (la otra parte está en Jerusalén) se exhibe en una caja con un lado transparente. El edificio de la iglesia se construye sobre parte de la capilla subterránea del año 59 d.C, siendo una de las capillas cristianas más antiguas en Siria.

Monasterio de San Elián El Viejo (Qaryatein)

Qaryatein es un monasterio que se encuentra en la carretera que va de Palmira a Damasco, Mantuvo a cierto número de fieles que vivieron en el lugar y trabajaron en la agricultura y el cultivo.

El primer documento que se conoce sobre este monasterio se encuentra en el Museo Británico, (sustraído en su momento de los archivos del monasterio de Mar Mousa), indica que la edad de este monasterio es de aproximadamente 1.000 años, aunque evidencias encontradas revelan que tiene  más de 1.500 años.

Se convirtió en un centro espiritual en el siglo XVI, hasta el siglo XVIII para sumergirse otra vez en la oscuridad. Sin embargo el cementerio de San Elián se mantuvo y fue venerado tanto por musulmanes como por cristianos. Para los cristianos era San Elián, y para los musulmanes era  Sheikh Ahmad Al-Houri.

Durante todo el siglo pasado el lugar fue visitado por campistas y por grupos de enseñanza. En la actualidad y tras el derrumbe de algunas partes de la estructura original, se reconstruyó una nueva iglesia y se llevaron a cabo varias excavaciones y trabajos de restauración.

Monasterio de San Jorge (próximo al Krak de los Caballeros)

Situado en el llamado Wadi al Nasara o el “Valle de los Cristianos”, el Monasterio de San Jorge o Deir Mar Georges, cuenta con salas subterráneas y un iconostasio.

Desde el monasterio se puede ver la fortaleza del Krak de los Caballeros. Es una zona llena de verdor y muy agradable para visitar sobre todo en los cálidos meses del verano.

El monasterio de San Jorge o Deir Mar Georges es un histórico monasterio ortodoxo antioquiano situado en la pequeña ciudad de Meshtaye en el llamado «valle de los Cristianos» o Wadi al Nasara. Este valle es el centro regional de los cristianos greco-ortodoxos desde el siglo VI.



Veintisiete de sus treinta y dos localidades son hoy en día habitadas por cristianos, otras cuatro están habitadas principalmente por musulmanes alauitas y solo uno, el pueblo del Al Hosn, (adjunto al Krak de los caballeros), está habitado por musulmanes sunitas.

Se dice que el monasterio fue construido sobre los restos de una estatua del dios Homero por el emperador bizantino Justiniano en el siglo V. El monasterio ocupa 6,000 m²  y fue construido enteramente con piedras de estilo bizantino. La moderna iglesia fue reconstruida en 1857. Gran parte de los objetos del antiguo monasterio fueron conservados y están expuestos en el monasterio en la actualidad. Su entrada tiene un triple arco y dos columnas de soporte de origen bizantino. En la entrada sur del monasterio se puede encontrar una gran piedra histórica con grabados religiosos.

El iconostasio de madera que se encuentra en el interior de la iglesia está decorado con impresionantes grabados y son magníficas obras de arte, sus dorados iconos representan varias escenas de la vida de Cristo.

Debajo del principal patio del monasterio se halla una capilla más antigua que data del siglo XIII con un más pequeño iconostasio, que tiene más de 300 años de antigüedad. Sus iconos representan escenas de la vida de San Jorge, (un santo muy venerado entre los cristianos de Oriente Medio).

En este plano inferior también hay lo que se cree es la entrada del monasterio original del siglo VI y varias grandes ánforas. También el Monasterio de San Jorge exhibe muchos otros antiguos artefactos como cruces, escritos, libros, grabados, copas y otros instrumentos. También guarda un manuscrito redactado  por el califa Omar bin al Khattab, que trataba de las relaciones entre los musulmanes y cristianos.

Un gran número de peregrinos asisten al monasterio durante la fiesta de San Jorge celebrada el 6 de Mayo y en la fiesta de la elevación de la Sagrada Cruz  el 14 de Septiembre.

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