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Influencia lingüística de la lengua árabe en la lengua española

Desde los comienzos de la historia de la humanidad, el Oriente Medio siempre ha dejado huellas muy sobresalientes en la cultura europea occidental, contribuyendo de una forma directa a la cultura global del planeta. En la historia antigua, las culturas de Egipto, Mesopotamia, Persia, y Anatolia influyeron en los griegos y los romanos. Los fenicios establecieron colonias comerciales a lo largo de todo el Mediterráneo.

En la Edad Media, la cultura árabe e islámica ejerció una influencia profunda en Europa occidental. Este efecto fue particularmente intenso en ciertas zonas y periodos. Fue importante por ejemplo en Sicilia, que fue conquistada en el 827 y que permaneció bajo dominio islámico durante tres siglos. En los Balcanes (Grecia, Albania, ex Yugoslavia, Bulgaria y Rumanía), que permaneció bajo el dominio otomano desde 1300 hasta 1914, y en España y Portugal, que estuvieron bajo dominio islámico desde 712 hasta 1492, casi ocho siglos.1

La influencia de la lengua árabe en la España medieval y en Portugal fue mayor y más importante en comparación con los otros países occidentales con los cuales el Islam tuvo contacto. Los préstamos lingüísticos en la lengua española son una prueba permanente de esta influencia.


La invasión de Tariq Ibn Ziyad, que entró por Gibraltar en el 711 y de Musa Ibn Nusayr, el año siguiente, supone el inicio de un dominio militar árabe sobre una gran parte de la Península Ibérica que durará casi ocho siglos. Posteriormente se inicia una lenta expansión de los reinos cristianos hacia el sur, que culminará en 1492 con la toma del reino nazarí de Granada. Durante ese período se irán tomando y repoblando los territorios arabizados en lengua, usos y costumbres 2.

La conquista de los musulmanes fue rápida; en menos de ochos años conquistaron toda Hispania a excepción de una pequeña franja en el norte de la Península, donde los núcleos de resistencia dieron lugar a los reinos cristianos peninsulares, que fueron recortando progresivamente el espacio musulmán 3.

España se hizo musulmana, tomó el nombre de Al-Andalus, adoptó en gran parte las costumbres, la cultura y la lengua de los musulmanes y esa influencia desempeñó un papel decisivo en su desarrollo histórico.

Las numerosas comunidades que poblaron las ricas tierras de Al-Andalus,
procedentes de lejanas tierras del Yemen, Arabia, Siria, Irak, Egipto y Marruecos, vivieron largos siglos con el elemento autóctono hispano en una asociación constructiva, pasando a veces por épocas agitadas, logrando no obstante forjar esa civilización arábigo-andaluza que nos enorgullece a todos.

Desde el primer momento, el idioma árabe influyó en la formación de esas comunidades. Este idioma, enriquecido en Oriente a causa de los diferentes contactos que tuvo con las viejas culturas, floreció de manera especial en Al-Andalus, portando con él los conocimientos humanos clásicos a las academias españolas medievales, interpretando de manera fiel y segura la Filosofía, la Medicina, la Astronomía, la Botánica y haciendo de Córdoba el centro difusor y propagador de esas ciencias para el resto del mundo occidental. Sin duda la influencia del árabe en España ha sido radical en todas las manifestaciones de la vida social, artística, político-militar y laboral 4.

Los musulmanes llegaron a la península ibérica portando una cultura superior. Esa superioridad cultural hizo que se introdujeran muchos términos nuevos inexistentes en el español medieval y se quedaran como una prueba evidente de aquella superioridad. Como dice Menéndez Pidal: “nos enseñaron (los árabes) a proteger bien la hueste con atalayas, a enviar delante de ella algaradas, a guiarla con buenos adalides, a vigilar el campamento con robdas o rondas, a dar rebato en el enemigo descuidado” 5.

La lengua árabe siempre ha influido en las lenguas de los pueblos donde llegó el Islam y eso se debe a que el árabe está vinculado con El Quran; y siendo este libro sagrado intraducible, excepto al nivel de los significados, pues pierde su consagración cuando se vierte a otro idioma, los pueblos que se hicieron musulmanes de las tierras que cayeron bajo el dominio musulmán se encontraron ante la necesidad de aprender el árabe a fin de practicar los ritos de la religión musulmana.


La llegada de los musulmanes a España viene acompañada con una lengua de naturaleza diferente en sus manifestaciones escritas y orales de las lenguas románicas. Esta lengua – el árabe – fue impuesta como la lengua formal y de cultura junto al latín, que era una lengua coloquial y fragmentada y carecía de normalización. Mucha gente dominaba ambas lenguas convirtiendo Al-Andalus en una sociedad bilingüe hasta el siglo XI o XII.

La influencia del árabe ha sido muy sobresaliente casi a todos los niveles lingüísticos y sobre todo a nivel léxico. A nivel fonológico Cano Aguilar en su libro El Español a través de los tiempos afirma que el español no tomó prestado ningún fenómeno lingüístico del árabe: “Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a la otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro» 6.

Pero Cano Aguilar vuelve a decir que el efecto de los prestamos lingüísticos del árabe rectifica la frecuencia de ciertos tipos de acentuación: se incrementaron las palabras oxítonas y proparoxítonas y se produjo el aumento de polisílabas: almogávar. Berenjena. 7

A nivel morfológico el árabe influyó en el Español en ciertos aspectos como la anteposición del artículo “al-” a numerosos sustantivos, a diferencia del francés o el catalán (albornoz / bornus; algodón / coton. La fusión de ese artículo con el lexema del sustantivo permite el uso de artículos romances: la almohada, el alcalde…..en muchos casos, las palabras se han formado con el artículo “al-” unido a la base latina (almeja < ár. al + lat. mitulu, alpiste (< ár. al + lat. pistu) 8.

En el campo derivativo, el árabe ha dejado el sufijo -í, para formar gentilicios (ceutí, marroquí, yemení…) u otros sustantivos o adjetivos (jabalí, maravedí, muladí, baladí…). El término «alfonsí» aparece en el siglo XIII para referirse a lo relativo a Alfonso X. En el campo de las preposiciones, de origen árabe es hasta (< ar. hatta) y sus variantes adta, ata, hata, fasta 9.

Lo son también las partículas marras, de balde, en balde. Con respecto a los indefinidos, la voces fulano (< ár. fulan «uno», «cualquiera») y mengano (< ár. man kana «el que sea») son también de procedencia árabe 10. Las interjecciones hala, ojalá, guay y la antigua ya «Oh». También ha dejado influencia notable en el español al nivel de los aspectos semánticos y fraseológicos de la influencia árabe que se interpretan como aquellas palabras y expresiones románicas en cuanto a origen y forma, pero parcial o totalmente arabizadas en cuanto a su significado.11 Así, infante «niño que no habla» pasó a significar «hijo de noble», «hijo de rey», apoyándose en el termino árabe walad «hijo», «niño», «heredero al trono». Parecido fenómeno se observa en hidalgo, fidalgo, hijodalgo; hijo se relacionó con el árabe ibn «descendiente de primer grado», «relacionado con». Casos como esos son casa («casa»/«ciudad»), plata («lámina»/«plata»)12. Al lado de estas palabras las costumbres árabes dejaron una serie de expresiones romances calcadas del árabe: quede usted con Dios, gracias a Dios, que Dios te lo pague, a la paz de Dios, que vaya con Dios, etc.

Por Ziyad Muhammad Gogazeh (Universidad de Jordania)

Notas:

1.Stewart, Devin, Arabic influence on Spanish language, Literature, and culture, Emory Resourses on the Middle East, 15-02-07.
2. Pan, José, El legado del árabe. Consejería de Educación y Ciencia en Bélgica, 15-02-07.
3.Toro Lillo, Elena, La invasión árabe. Los árabes y el elemento árabe en español, Instituto Cervantes. 12-02-07.
4.Mekinnasi, A., Léxico de las palabras españolas de origen árabe, Madrid, Cremades, 1965, p.3.
5.Menéndez Pidal, Manual de Gramática Histórica Española, Madrid, Ed. Espasa Calpe. 1993, p.32.
6.Cano Aguilar, R. El español a través de los tiempos, 1999, p.52.
7.Idem, p.145.
8.Lillo, Elena, La invasión árabe, los árabes y el elemento árabe en español, p.6. 12-04-07, www.cervantesvirtual.com.
9.Idem, p.7.
10.Lleal, C. La formación de las lenguas romances peninsulares, Barcelona, Barcanova, 1999, pp. 190-194.
11.Lillo, Elena, La invasión árabe, los árabes y el elemento árabe en español, p.7, www.cervantesvirtual.com.
12.Cano Aguilar, R. El español a través de los tiempos, 1999, p.54

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El vocabulario español debe al elemento árabe más de 4000 palabras

Pedro Shimose, poeta, narrador, ensayista y periodista boliviano, nacido en 1940, ha escrito una valiosa obra. Es Premio Casa de las Américas y Premio Nacional de Poesía en su país, tiene un interesante artículo que se refiere al origen de muchos vocablos españoles que vienen del árabe. Insertamos una parte del texto:

En su libro Historia de la literatura latinoamericana, sostiene que “el vocabulario español debe al elemento árabe más de cuatro mil palabras, incluyendo formaciones derivadas”. Como no soy lexicólogo ni etimólogo les propongo un juego de salón que consiste en enumerar una serie de palabras que derivan del árabe. No en vano los árabes vivieron, durante ocho siglos, en el territorio que hoy llamamos España.

“Cuando leemos: “El arancel aduanero grava la exportación de azúcar con tarifas abusivas” deberíamos reflexionar sobre el origen de las palabras arancel, aduana, azúcar y tarifa.

“Fulano y Mengano van a la fonda a comer aceitunas, zanahorias, alcachofas, berenjenas y albóndigas, vacían la alacena de alfajores, las alcuzas y las jarras de limonada”. Hasta aquí hemos usado trece palabras de origen árabe.

“Fulano viene de fulán, que quiere decir “un tal” y Mengano, viene de man qan, o sea, “uno cualquiera”. Fonda viene de fundaq; albóndiga, de al bondoca (la bola); alacena, de al jizena; alcuza, de al quza (la vasija); limón (laimún) y jarra. (Una aclaración “zutano” no es voz árabe).

“Como soy beniano de monte y pampa, voy a hablar del caballo, especie en vías de extinción. Debido a la irrupción de los medios motorizados, su función ha dejado de ser decisiva así en la paz como en la guerra. Desde la Antigüedad, el caballo acompañó al hombre en su caminata por la Historia. Junto con el camello y el dromedario, fue el símbolo de una civilización fundada en el desierto. Caballo es, en árabe, al faras.

“En nuestro país, el caballo fue introducido por los españoles y jugó, hasta hace muy poco, un papel decisivo en el desarrollo de la ganadería. Por eso se conservan voces de origen árabe, pertenecientes al oficio: jinete, por ejemplo, proviene del árabe zanata, nombre de una tribu berberisca famosa por su destreza en la equitación.

“Otras voces vinculadas al caballo: alazán (al hisán, el de color canela), azabache (as sabay, piedra negra o de color negro), jáquima (sakima, cabezada de cordel para conducir las bestias), albarda, alforja, etc.

“Si digo: “El jinete colocó las alforjas sobre la albarda del alazán y, sin soltar la jáquima, hizo alarde de su alborozo” hago uso de siete voces de origen árabe. Alarde viene de al ard, formación militar distinguida por su gallardía; y alborozo, de al boroz o al buruz, que significa el griterío que suscita la parada militar. De esta raíz nace la palabra “alboroto”. 1

El autor se extiende sobre un gran número de palabras utilizadas en diversas situaciones y, finaliza el texto señalando que en su país de origen existen muchos nombres que son árabes: “Abundan en Bolivia, nombres de mujeres, de origen árabe: Zaida, Zoraida, Zulema, Mireya, Dunia, Zeneide, Almudena, Zulma, Elvira, Nasira y Alcira, provenientes, quizás de Las mil y una noches. Los relatos de este libro fascinante alegraron nuestras vidas con leyendas y fantasías orientales dignas de Scherezade. La ciudad de Bagdad, la alfombra mágica, Alí Babá y Aladino y su lámpara maravillosa siguen cautivando nuestro espíritu tan ávido de paz y de aventuras.” 2

Por Pedro Shimose

Notas:

1 Pedro Shimose: Historia de la lengua española,
2 Ibíd.,

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