Archivo de la etiqueta: Idioma Árabe

Los Moriscos de Túnez y el legado del idioma español

Pintura de la expulsión de los moriscos camino a Túnez.

La lengua fue, evidentemente, un factor de identidad de los moriscos a lo largo de todos los siglos, de la pertenencia de los musulmanes en las sociedades hispanas. La lengua de la liturgia personal y colectiva del Islam y lengua de su texto sagrado, el Corán.

Los factores identitarios del grupo étnico o social que llamamos moriscos quedan modificados cuando se ven obligados a emigrar a sociedades islámicas, (Marruecos, Imperio Otomano del Magreb o del Máshreq u Oriente Árabes; territorios dominados por los turcos en Anatolia y en los Balcanes).


Las diversas oleadas de andalusíes que emigraron a Túnez en la Edad Media o los que lo hicieron a partir del Reino nazarí de Granada recién conquistado por los cristianos, a principios del siglo XVI, no sabrían generalmente las lenguas de la Península Ibérica, fuera del árabe. En cambio los moriscos expulsados de España a principios del siglo XVII, (Gran expulsión general de 1609-1614), eran en su mayoría hispanohablantes monolingües o bilingües con el árabe, sobre todo los de Castilla, (incluida Murcia, Extremadura y gran parte de Andalucía), y de los reinos de la Corona de Aragón . Conservan mejor el árabe de los reinos de Granada y  los del reino de Valencia.

Conservaron el uso social de su lengua de origen de la Península Ibérica durante más de un  siglo después de la expulsión, dentro de la sociedad tunecina árabe-hablante. La forzada diáspora de moriscos españoles hispano-hablantes es específica: se trata de un grupo religioso musulmán o cripto-musulman. Es un grupo demográficamente numeroso de hispano-hablantes: en la primera generación de expulsados de España serían unos 300.000. Aunque no todos poseían el mismo grado de uso del castellano o del catalán-valenciano junto al uso del árabe, para muchos de ellos, cuando aún estaban en la península.

Y ya en sus tierras de acogida se da un uso tradicional relativamente largo en el tiempo, ya que se prolonga, al menos ciertos grupos sociales de Tunicia, desde principios del siglo XVII a la primera mitad del XVIII, para la lengua hablada, (y escrita por algunos), con restos léxicos y onomásticos hispánicos, en el árabe tunecino hasta nuestros días. Este fenómeno no se puede comparar con los antecedentes poco conocidos del goteo de emigraciones de moriscos o de musulmanes hispano-hablantes a países musulmanes a lo largo de los siglos medievales y especialmente del siglo XVI, época de máxima expansión y poder político de España en el Mediterráneo y de bastante movilidad humana entre territorios de sus costas.

El árabe es lengua sagrada de culto y de cultura y lengua hablada dialectal o coloquial.

En Tunicia la lengua dominante es el árabe coloquial, en su variante magrebí semejante a la que actualmente se sigue usando en esa república y en los territorios vecinos de Libia, Argelia y algo más diferenciado por los aportes del italiano y del inglés, en las islas cristianas de Malta y Gozo. Tenía una estructura lingüística parecida, pero con diferencias al árabe coloquial andalusí y marroquí, él mismo diferenciado según las regiones de la península , especialmente en la Andalucía oriental, el antiguo reino nazarí de Granada, donde se habría conservado mejor, al menos hasta la mayoritaria diáspora que arrojó la guerra de Las Alpujarras a mediados del siglo XVI.

La lengua árabe clásica o coránica era conocida por una élite de la sociedad tunecina y de extranjeros musulmanes, entre ellos algunos andalusíes: es la lengua sagrada del Corán y por tanto con un carácter divino que hacia escribir a un morisco tunecino, en castellano y en 1627 que era “la más excelente de las hablas que Dios Nuestro Señor ha dado a sus escrituras desde el principio del mundo y la más suave y comprehendiosa”.


Los moriscos-andalusíes debieron aprender muy pronto, también, el árabe coloquial tunecino y algunos educarse en el árabe coránico, en la propia Tunicia o en otros territorios musulmanes adonde fueron a parar en su diáspora, países árabe-hablantes o turco-hablantes.

En Medio Oriente la lengua árabe dominante o Máshriq árabe pueden documentarse diversos territorios con presencia de mudéjares y moriscos, andalusíes, en época anterior o muy posterior a la gran expulsión, aunque no suele mencionarse documentalmente el uso del español de esos emigrantes. Se puede pensar lógicamente que los moriscos o de sus descendientes andalusíes aún conservarían el uso de las lenguas hispánicas- uso activo, al menos uso pasivo o uso residual de hispanismos en árabe- cuanto más reciente era la fecha de salida de España, a lo largo del siglo XVI o tras la expulsión general de 1609-1614.

El tantas veces mencionado texto del bien informado hstoriador AL-Máqqari de Tremecén, que se instaló en Egipto para redactar su principal libro sobre Al-Andalus, resume brevemente los territorios donde había una población importante de moriscos expulsados de España, con otros compatriotas de emigraciones anteriores. (…Un grupo llegó de Estambul a Egipto y a la gran Siria, así como a otras regiones musulmanas.  Actualmente así están los Andalusíes).

En Palestina y el territorio de la Gran Siria, (Bilâd ash-shâm), especialmente en Jerusalen, (en árabe Al-Quds), a principios del siglo XVIII se ha podido documentar la presencia de descendientes de moriscos o andalusíes, en un episodio ya presentado anteriormente, partiendo del estudio de la profesora Eva Lapiedra Gutiérrez. Se trata de un alboroto producido por la pretensión por parte de diversos cristianos, en particular por la llamada Custodia de Tierra Santa de los religiosos Franciscanos de España, de restaurar el templo cristiano, (Santísimo Templo del Santo Sepulcro), según reza el texto del franciscano español encargado de la obra. Contra la interpretación musulmana estricta del texto del Corán sobre este tema frente a la autorización otorgada por parte de las autoridades turcas. Esa interpretación coránica y prohibición de restaurar el templo era exigida en particular por unos descendientes de moriscos o andalusíes “magrevinos” según las crónicas y correspondencia en castellano de los franciscanos de la custodia.

En el extremo más oriental del mundo arabe-hablante o Máshriq, árabe, (Masiq “levante”), no está documentada, por ahora, la presencia de moriscos en Mesopotamia o actual Irak, pero sí en la península de Arabia, en dos dimensiones específicas: la presencia regular de peregrinos musulmanes de origen morisco en los lugares santos del Islam, La Meca y Medina, en el centro de Arabia, y la presencia de truchimanes o traductores moriscos, en las costas.

Del Océano Indico, por donde transitaban toda clase de naves y viajeros del Imperio asiático de Portugal. Finalmente, está documentada la presencia de un morisco “que hablaba en castellano” y era alto funcionario de la administración turco-otomana de la capital de Yemen, hacia 1590-1595, antes de la expulsión general de los moriscos de España. Sobre los peregrinos se ha podido resumir unas investigaciones particulares con muchas posibilidades de ampliación.

Por  Mîkel de Epalsa Ferrer-Abdel Hakim Slama Gafsi

©2018-paginasarabes®

Lenguas de Oriente Medio – El Origen Semita de la Palabra

Indudablemente, la región tradicional de las lenguas semíticas es el Asia occidental, en particular Arabia, Mesopotamia y Siria-Palestina.

El origen de estas lenguas en la península arábiga o en el cuerno de África es una mera especulación y no puede ser establecido con seguridad. Además de Arabia y Etiopía también el habla semita fue difundida fuera de estas regiones en virtud de la emigración o la conquista: la penetración de los árabes en el norte de África y en las islas del Océano Índico; los asirios en Anatolia; o los fenicios por las costas e islas del Mediterráneo. El fenicio fue usado incluso en Karatepe, Cilicia, donde el autor de las inscripciones reales parece haber estado acostumbrado al uso del fenicio para propósitos lapidarios. El arameo ganó una difusión espectacular como lingua franca desde Afganistán a Egipto.

Al realizar una clasificación de las lenguas semíticas según criterios geográficos, encontramos la lengua semítica nororiental, (las lenguas de Mesopotamia), semítica noroccidental, (Siria y Palestina), semítica sudoccidental, (las lenguas de Arabia y Etiopía).

Podemos decir entonces  que esta división geográfica se corresponde con la distribución de las características lingüísticas.

El acadio es una lengua semítica nororiental que se hablaba en Mesopotamia 2.500 años antes de la era cristiana y que reemplazó a otra lengua no semítica: la sumeria. Esta última, sin embargo, ejerció una fuerte influencia en el sistema fonético y fonológico del acadio, (especialmente en la pérdida de las laringeales), y en la sintaxis. En el curso de la larga historia del acadio ha desarrollado un número de dialectos y ha pasado por ciertas fases lingüísticas fácilmente distinguibles.

Aparición de las lenguas Semíticas

Las lenguas noroccidentales semíticas de SiriaPalestina hacen su primera aparición atestiguada en el segundo milenio a. C., especialmente en las inscripciones jeroglíficas de Biblos, en las protosinaíticas y en las glosas cananeas en las cartas de Tell Amarna.

El amorreo está representado por ciertos nombres propios y alguna peculiaridades lingüísticas de los textos acadios del periodo de la primera dinastía babilónica y especialmente en los textos de Mari.

El ugarítico es la lengua del material epigráfico descubierto en Ras Shamra desde 1929 en adelante, siendo la principal lengua semítica noroccidental del segundo milenio a. C. Esta lengua ha influido notablemente el estudio del Antiguo Testamento y la adición del ugarítico al repertorio de lenguas semíticas señala un cambio de dimensiones considerables en el campo de los estudios semíticos.

Hacia el final del segundo milenio a. C. se produce la distinción entre el cananeo y el arameo, al representar el cananeo la manifestación lingüística no aramea de la región sirio-palestina. El estudio más atestiguado, longevo y elaborado de este grupo de lenguas, (e incluso de cualquier lengua semítica), corresponde, por supuesto, al hebreo. Con un milenio de literatura bíblica precediendo a la era cristiana, más 1500 años de escritos rabínicos, así como obras poéticas, exegéticas y filosóficas, incluyendo un siglo de avivamiento moderno de la lengua, el hebreo todavía presenta muchos problemas a los lingüistas. Aunque su posición dentro de las lenguas semíticas no es tan ambigua como puede suponerse, su sistema verbal está lejos de haber entregado todos sus secretos y su sintaxis está esperando todavía un tratamiento exhaustivo de su larga historia. La lengua moabita, representada en el siglo IX a. C. en la inscripción de Mesa, puede ser un dialecto hebreo del tipo cananeo central.


La Lengua Aramea

El arameo está atestiguado en una región muy amplia del Cercano y Medio Oriente y en varias formas dialectales, habiendo sobrevivido en varias comunidades aisladas hasta nuestros días. El arameo clásico o imperial, (del cual el arameo bíblico de los libros de Esdras y Daniel es un ejemplo prominente), es la lengua que fue empleada bajo los Imperios Asirio, Babilónico y Aqueménida. El arameo occidental está representado por el nabateo y el palmireño, lenguas ambas usadas por las poblaciones árabes, así como por el arameo palestino judaico, que fue la lengua hablada en Palestina en el tiempo de Jesús y durante los primeros siglos de la era cristiana. El arameo palestino cristiano y el arameo samaritano pertenecen al grupo occidental, pero sus documentos literarios no pueden compararse en extensión y diversidad a los del arameo palestino judaico. Un interesante avivamiento del arameo occidental se puede encontrar en la población de Ma’lula en el anti-Líbano.

El lenguaje Siriaco, lengua del Arameo Oriental

La principal lengua aramea oriental es el siríaco, que fue originalmente la lengua de Edesa y que desarrolló una rica literatura cristiana atestiguada en dos diferentes formas, caracterizada por divergencias fonéticas: la jacobita occidental y la nestoriana oriental. Otros representantes del arameo oriental son el arameo babilónico, la lengua del Talmud de Babilonia, y el mandeo, la lengua de la secta gnóstica de Mesopotamia. Hay supervivientes modernos del arameo oriental cerca del Lago Urmia y en el vecino Mosul. Esos dialectos arameos modernos han sido estudiados recientemente, con rigor y profundo conocimiento del asunto.

En la región semítica sudoccidental encontramos tres representantes principales: árabe, lenguas arábigas meridionales y lenguas etíopes. La posición del sudarábigo con los otros dos grupos no está todavía establecida con seguridad, pudiéndosele asignar un lugar independiente entre las lenguas semíticas occidentales. Que los conquistadores sudarábigos trajeron sus lenguas y escritura a Abisinia es algo que no puede negarse, pero desde un punto de vista descriptivo se ha señalado que el arábigo meridional antiguo está en muchos aspectos en armonía con el árabe clásico y en desacuerdo con el etiópico.

El término proto-arábigo es el que se ha acuñado para describir las lenguas del material epigráfico antecesor del árabe clásico. Las subdivisiones convencionales son safaítico, lihyanita y tamudeo.

El árabe clásico, el árabe por excelencia, vino a reemplazar al arameo como la lingua franca en la mayoría de las regiones semíticas y más allá hasta las costas del Atlántico. Su cristalización lingüística se debe a la poesía pre-islámica y al Corán, mientras que su difusión geográfica y larga supervivencia son el resultado de las conquistas islámicas del siglo VII d. C. De este modo los árabes moldearon un medio supra-tribal de comunicación que trascendía sus propios dialectos y modos ordinarios de lenguaje, convirtiéndose en el más poderoso símbolo de la unidad árabe y en una de las grandes lenguas del mundo.

El antiguo árabe meridional es la lengua epigráfica, dialectalmente variada, de las antiguas ciudades-estado de Arabia sudoccidental, (siglos VIII-VI a. C.). Aunque la ausencia de notación vocal y de ciertos morfemas, en su estilo lapidario, han puesto limitaciones a nuestro conocimiento de la lengua, eruditos como Beeston, Höfner, Ryckmans y otros han hecho posible el avance de nuestro entendimiento del sabeo, mineo, qatabánico, hadramita y awsanio. Hasta donde se puede juzgar por la apariencia del esqueleto consonántico, esos dialectos probablemente eran mutuamente inteligibles.

Las modernas lenguas arábigas meridionales, soqotrí, mehri y shawri, son consideradas continuación y desarrollo de las antiguas formas de habla, si bien no es posible determinar esto con fehacientemente.

El etiópico, (ge’ez), es la lengua que echó raíces en suelo etíope como resultado de la penetración arábiga meridional en el cuerno de África. Sus primeros testimonios epigráficos proceden de los primeros siglos de la era cristiana, particularmente en las inscripciones de Aksum. Posteriormente se convirtió en el vehículo de una extensa literatura cristiana que ha llegado hasta los tiempos actuales. Como lengua hablada la ge’ez ha sido reemplazada por un gran número de lenguas semíticas modernas, como la tigré y tigriña, en el norte, y amhárico, harari y gurage, en el sur, sometidas al impacto, variable en extensión, de un número de características cusíticas.

Las lenguas semíticas anteriormente consideradas muestran una cercanía lo suficientemente estrecha como para asumir que en un tiempo hubieron de constituir una sola lengua que, en el curso del tiempo y en virtud de la extensión geográfica, se diferenciaron en una cantidad de dialectos.


Escritura Antigua

Excepto los dos alfabetos cananeos, que no se han descifrado, y el maltés, que se escribe con el abecedario romano, las lenguas semíticas emplean tres alfabetos básicos: el cuneiforme, en cuyos caracteres se ha escrito el antiguo asirio-babilonio, y en otra variedad también cuneiforme el ugarítico. La antigua escritura semítica del semítico septentrional era alfabética, uno de cuyos primeros ejemplos se encuentra en las inscripciones de la piedra Moabita, (del siglo IX a. C.; se descubrió en 1868 y actualmente se conserva en el Museo del Louvre).

Los alfabetos árabe y hebreo, de caracteres rectangulares, surgen del arameo en una de las variantes del semítico septentrional; de este alfabeto pudo proceder el griego. Los septentrionales, como el árabe y el hebreo, son alfabetos consonánticos; las marcas especiales que representan las vocales parece que empezaron a emplearse en el siglo VIII. La tercera clase de escritura, la semítica meridional o sudarábiga, pudiera haber tenido su origen en la septentrional, aunque sobre ello no exista acuerdo alguno. Se trata también de un alfabeto consonántico, que se llevó a Etiopía hacia el primer milenio a. C. y de él procede la escritura silábica de las modernas lenguas etíopes.

 Antiguo Lenguaje

Las lenguas pertenecientes a esta rama de la familia afroasiática cubren la mayor parte del norte de África, toda la península arábiga, Iraq, Palestina, Líbano, Siria, buena parte de Etiopía, la isla de Malta y partes de Irán y Turquía, pudiendo dividirse en las siguientes sub-ramas: Oriental o acadia, en el que las lenguas pertenecientes a este grupo fueron lenguas de gran importancia en la antigüedad pero todas están extinguidas. La acadia, incluyendo sus dos variantes: asiria y babilónica, se hablaron desde el 3000 a. C. hasta el comienzo de la época cristiana, en una zona que corresponde a la actual Iraq.

Occidental, que a su vez se subdivide en las siguientes dos divisiones: Central, que está formada por: Arameo, una de las más antiguas y extendidas lenguas del Medio Oriente y que subsiste en la forma siríaca, usada en la liturgia de la Iglesia Asiria. Hay cuatro grandes grupos de arameo como lenguas vivas:

Ma’alula, en Siria, Turoyo o suryoyo en el sudeste de Turquía y en Siria.

El arameo nororiental, en una región septentrional de Irán y partes adyacentes de Turquía y Siria. Mandeo moderno, hablado por un número indeterminado de personas en Juzistán, Irán.

La lengua Arábiga, que incluye el árabe, principal representante de este grupo con más de 160 millones de hablantes y maltés, hablado por unas 300.000 personas en la isla de Malta en el Mediterráneo, si bien muchos lingüistas lo consideran una lengua diferenciada, muy alejada de los demás dialectos árabes e influenciada grandemente por lenguas europeas, pues la mayor parte de los malteses son cristianos. Cananeo, cuyo principal representante es el hebreo que, tras ser lengua muerta o casi muerta durante siglos, ha revivido en la Palestina ocupada por el invasor sionista, siendo su lengua oficial. Durante la dispersión, los judíos hablaron diversas lenguas, según el país en el que habitaran: judeo-árabe en los países árabes, judeo-español en España y yiddish en Europa central y oriental. Además otras lenguas antiguas pertenecían a este grupo como el fenicio, hablado en la costa de lo que hoy es Líbano y en varias colonias fenicias dispersas por el Mediterráneo.

Las lenguas semíticas habladas en Etiopía, amhárico, con 10 millones de hablantes que la consideran su lengua materna y otros que la tiene como segunda lengua. Tigriña, 4 millones en Eritrea, tigré, medio millón viviendo en Eritrea, gurage central occidental en Etiopía y gurage oriental, unos 200.000 en Etiopía. Además en este grupo habría que encuadrar la lengua mehri, hablada en Omán por 50.000 personas y algunos miles más dispersos por Kuwait, Arabia Saudita y Yemen. Conformando así la región Central-meridional.

Lenguas semíticas según su conformación gramatical

En las lenguas semíticas, las palabras están constituidas por un conjunto de tres consonantes, que se llaman raíz, portadoras del significado de la palabra. Junto a esto, existen unos esquemas o patrones vocálicos, (también pueden ser vocales y consonantes), que se añaden a la raíz y modifican su significado o sirven como flexión, de la misma manera que los sufijos varían el significado de las palabras en otros tipos de lenguas, (como el tiempo y el número en la flexión verbal). Así por ejemplo, en árabe, la raíz ktb significa ‘escribir’ de donde procede kitab que significa ‘libro’, maktub, ‘carta’ y kataba ‘escribía’.

La estrecha relación que mantienen entre sí las diferentes lenguas semíticas, se comprueba con la presencia de la misma raíz en varios idiomas semíticos, (por ejemplo, slm es ‘paz’ en asirio-babilónico, hebreo, arameo, árabe y alguna lengua más). En las lenguas semíticas, las consonantes que se articulan en la misma zona de la boca se clasifican en tres grupos: sordas, sonoras y enfáticas o aspiradas, como por ejemplo la serie que se transcribe como g, k, q, del árabe y del hebreo, (la q se pronuncia como velar aspirada y en posición más retrasada que la k).

Hay dos géneros, masculino y femenino, con el marcador femenino típico siendo -(a)t. El número es singular, dual y plural, aunque el dual es raro en etíope.

El pronombre interrogativo es man ‘żquién?’, min/ma ‘żqué?’.

El orden de la frase en sentencias nominales es sujeto, verbo y objeto, pero en sentencias verbales es verbo, sujeto y objeto.

Con información de  proel


©2018-paginasarabes®

Omi thoma omi (ﺍﻣﻰ ﺛﻢ ﺍﻣﻰ)

عيد ميلاد سعيد الأم في القانون- (Sana Helwâ al ´ummi fi alqanun)

Después de este amor
¿Qué hace ella, todo esto se merece?
Después de este amor, ¿qué
Ella que da afecto así sin pedir nada a cambio
Besamos el suelo sobre el que camina

Mi madre, y luego, mi madre
Hasta el último día de mi vida
Amor desde el primer momento de mi vida
Y su preocupación es mía
Ella, que es bondad, es generosa
Su bondad se derritió en mi sangre y yo vivo con ella

Después de la madre, ¿qué más hay?
Con una dulce llamada abriendo la puerta cerrada
Después de la madre, ¿qué más hay?
Ella calma tu mente cuando está luchando
Y te muestra que el mundo entero está abierto para ti y te satisface

Soy una representación de ella
Su corazón es inimaginablemente bueno
Soy una representación de ella
Ella que se quedó hasta tarde y cansada y me crió 

Comienzas cien mil celebraciones en mí
Quién en mi agotamiento se quedó despierta y no durmió
¿Quién me apoyó la primera vez que caminé?

Después de lo que has hecho, ¿qué puedo hacer?
El día que me trajiste a este mundo
Después de lo que has hecho
Desde tu simpatía hasta tu perdón
El cielo está debajo de ti
Esto lo dijo nuestro señor, (está en el Corán).

Te amo mi madre
Hasta el último día de mi vida.



ﻳﺎﺭﺍ

ﺑﻌﺪ ﺍﻟﺤﺐ ﺩﺓ ﺍﻳﺔ ﺍﻟﻰ ﺗﻌﻤﻞ ﻛﻞ ﺩﺓ ﺗﺴﺘﺎﻫﻞ ﺍﻳﺔ
ﺑﻌﺪ ﺍﻟﺤﺐ ﺩﺓ ﺍﻳﺔ ﺍﻟﻰ ﺗﺪﻳﻰ ﺣﻨﺎﻥ ﻛﺪﺓ ﻣﻦ ﻏﻴﺮ ﺣﺴﺎﺏ ﻧﺒﻮﺱ ﺍﻟﺘﺮﺍﺏ ﺍﻟﻰ ﻣﺎﺷﻴﺔ ﻋﻠﻴﺔ
ﺍﻣﻰ ﺛﻢ ﺍﻣﻰ ﻟﺤﺪ ﺍﺧﺮ ﻳﻮﻡ ﻓﻰ ﻋﻤﺮﻯ
ﺣﻀﻦ ﻣﻦ ﺍﻭﻝ ﺣﻴﺎﺗﻰ ﻭﻫﻤﺔ ﻫﻤﻰ
ﺍﻟﻰ ﻛﺘﺮ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﺩﺍﺏ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﻓﻰ ﺩﻣﻰ ﻭﻋﺎﻳﺶ ﻓﻴﺔ
ﺭﺍﻣﻰ ﻋﻴﺎﺵ
ﺑﻌﺪ ﺍﻻﻡ ﻓﻰ ﺍﻳﺔ ﺩﻋﻮﺓ ﺣﻠﻮﺓ ﻓﺎﺗﺤﺔ ﺳﻜﺔ ﻣﻘﻔﻠﺔ
ﺑﻌﺪ ﺍﻻﻡ ﻓﻰ ﺍﻳﺔ ﻳﻬﺪﻯ ﺑﺎﻟﺔ ﺍﻟﻰ ﻓﻰ ﻋﻴﺎﻟﺔ
ﺍﻟﺪﻧﻴﺎ ﻛﻠﻬﺎ ﻣﻔﺘﺤﺎﻟﺔ ﻭﺭﺍﺿﻴﺔ ﻋﻠﻴﺔ
ﺍﻣﻰ ﺛﻢ ﺍﻣﻰ ﻟﺤﺪ ﺍﺧﺮ ﻳﻮﻡ ﻓﻰ ﻋﻤﺮﻯ
ﺣﻀﻦ ﻣﻦ ﺍﻭﻝ ﺣﻴﺎﺗﻰ ﻭﻫﻤﺔ ﻫﻤﻰ
ﺍﻟﻰ ﻛﺘﺮ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﺩﺍﺏ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﻓﻰ ﺩﻣﻰ ﻭﻋﺎﻳﺶ ﻓﻴﺔ
ﻫﻴﺜﻢ ﺷﺎﻛﺮ
ﺍﻋﻤﻠﻬﺎ ﺗﻤﺜﺎﻝ ﺍﻟﻰ ﻃﻴﺒﺔ ﻗﻠﺒﻬﺎ ﻓﻮﻕ ﺍﻟﺨﻴﺎﻝ
ﺍﻋﻤﻠﻬﺎ ﺗﻤﺜﺎﻝ ﺍﻟﻰ ﺳﻬﺮﺕ ﻭﺍﻟﻰ ﺗﻌﺒﺖ ﻭﺍﻟﻰ ﺭﺑﺖ
ﻭﺍﻟﻰ ﺷﺎﻟﺖ ﺣﻤﻞ ﺟﺒﺎﻝ
ﺍﻣﻰ ﺛﻢ ﺍﻣﻰ ﻟﺤﺪ ﺍﺧﺮ ﻳﻮﻡ ﻓﻰ ﻋﻤﺮﻯ
ﺣﻀﻦ ﻣﻦ ﺍﻭﻝ ﺣﻴﺎﺗﻰ ﻭﻫﻤﺔ ﻫﻤﻰ
ﺍﻟﻰ ﻛﺘﺮ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﺩﺍﺏ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﻓﻰ ﺩﻣﻰ ﻭﻋﺎﻳﺶ ﻓﻴﺔ
ﺟﻨﺎﺕ
ﻟﻮ ﻫﻌﻤﻠﻚ ﺍﻳﺔ ﺗﺴﺘﻬﻠﻰ ﻣﻴﺖ ﺍﻟﻒ ﻋﻴﺪ ﻋﻞ ﺍﻟﻰ ﻋﻤﻠﺘﻴﺔ
ﻟﻮ ﻫﻌﻤﻠﻚ ﺍﻳﺔ ﻣﻴﻦ ﻓﻰ ﺗﻌﺒﻰ ﺳﻬﺮ ﻣﻨﻤﺸﻰ
ﻣﻴﻦ ﻓﻰ ﺍﻭﻝ ﻣﺮﺓ ﺑﻤﺸﻰ ﺳﻨﺪﺕ ﻋﻠﻴﺔ
ﺍﻣﻰ ﺛﻢ ﺍﻣﻰ ﻟﺤﺪ ﺍﺧﺮ ﻳﻮﻡ ﻓﻰ ﻋﻤﺮﻯ
ﺣﻀﻦ ﻣﻦ ﺍﻭﻝ ﺣﻴﺎﺗﻰ ﻭﻫﻤﺔ ﻫﻤﻰ
ﺍﻟﻰ ﻛﺘﺮ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﺩﺍﺏ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﻓﻰ ﺩﻣﻰ ﻭﻋﺎﻳﺶ ﻓﻴﺔ
ﺗﺎﻣﺮ ﺣﺴﻨﻲ
ﺑﻌﺪ ﺍﻟﻰ ﻋﻤﻠﺘﻴﺔ ﺍﻋﻤﻞ ﺍﻳﺔ ﻳﻮﻡ ﻓﻰ ﺍﻟﻰ ﻭﺻﻠﺘﻴﻨﻰ ﻟﻴﺔ
ﺑﻌﺪ ﺍﻟﻰ ﻋﻤﻠﺘﻴﺔ ﻣﻦ ﺣﻨﺎﻧﻚ ﻣﻦ ﺳﻤﺎﺣﺘﻚ ﺍﻟﺠﻨﺔ ﺗﺤﺘﻚ
ﺩﺓ ﺍﻟﻰ ﺭﺑﻨﺎ ﻗﺎﻝ ﻋﻠﻴﺔ
ﺍﻟﻤﺠﻤﻮﻋﻪ
ﺍﻣﻰ ﺛﻢ ﺍﻣﻰ ﻟﺤﺪ ﺍﺧﺮ ﻳﻮﻡ ﻓﻰ ﻋﻤﺮﻯ
ﺣﻀﻦ ﻣﻦ ﺍﻭﻝ ﺣﻴﺎﺗﻰ ﻭﻫﻤﺔ ﻫﻤﻰ

ﺍﻟﻰ ﻛﺘﺮ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﺩﺍﺏ ﺧﻴﺮﻫﺎ ﻓﻰ ﺩﻣﻰ ﻭﻋﺎﻳﺶ ﻓﻴﺔ.


©2018-paginasarabes®