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Ser árabe – Cuando se conjugan el corazón y la razón

Sin lugar a dudas, la cultura árabe contiene una gran riqueza de tradiciones y costumbres muy arraigadas. Estando presente en todo el mundo a través de sus expresiones culturales como la danza, música, literatura y gastronomía.




Igualmente se ha destacado por tener personalidades como Jaber íbn Hayyan, Amr Diab, Yasser Arafat, Ibn Sina, Al-Mamún, y el Profeta Muhammad.

Rasgos de esta cultura se muestran en ciudades como El Cairo, Abu Dhabi, Jiddah, Dubái, Marrakech, Luxor y Medina.

Cultura árabe

La cultura árabe se originó en la Península Arábiga, extendiéndose geográficamente por el norte de África y Medio Oriente.

Se conoce como mundo árabe al conjunto de países que hablan la lengua arábiga y que conforman la Liga Árabe. En este sentido, las naciones que conforman el mundo árabe son: Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Arabia Saudita, Siria, Yemen, Libia, Sudán, Marruecos, Túnez, Kuwait, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Omán, Mauritania, Somalia, Palestina, Yibuti y Comoras.

Por ello es importante señalar, que la valoración de la cultura árabe, aunque tenga vínculos históricos con el Islam, es exclusivamente lingüística, tanto que muchos musulmanes no hablan árabe y un grupo de árabes profesan otras religiones.

Nacionalismo árabe

El nacionalismo árabe procura la alianza de prácticamente todo el mundo árabe como una sola nación. De tal forma, existen tres factores que determinan si una persona puede ser considerada árabe o no.

Políticos: si vive en un país miembro de la Liga Árabe, definición que cubre a más de 300 millones de personas.
Lingüísticos: si el idioma materno es el árabe, un concepto que abarca más de 200 millones de personas.
Genealógicos: si tiene ascendencia de originarios de la Península Arábiga.

Cuando fue fundada la Liga Árabe se estableció que: “árabe es una persona que hable árabe, viva en un país de lengua árabe, y simpatice con las aspiraciones de los pueblos árabes”.

En la organización geopolítica del mundo árabe, adicional a la Liga Árabe, el territorio se divide de la siguiente forma:

Magreb: son los países que se encuentran al occidente de Egipto, como Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Estas naciones conforman la Unión del Magreb Árabe o UMA.
Mashrek: está conformado por el resto de las naciones que se ubican al oriente del mundo árabe, incluyendo Egipto. La única organización existente en esta área es el Consejo de Cooperación para Estados Árabes del Golfo, integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Entre otros organismos políticos dedicados a incentivar el desarrollo económico, político y hermandad entre los árabes, para la organización de la economía ,el Fondo Monetario Árabe, Consejo de Cooperación Árabe, Consejo Económico de Unidad Árabe, Organización de los Países Árabes exportadores de Petróleo.


Períodos históricos

Se pueden distinguir dos grandes períodos históricos de la cultura árabe, que sirvieron la culturizar a Europa.

Preislámico

Esta etapa estuvo formada por los pueblos semitas que emigraron de la Península Arábiga, caracterizados por tener un idioma parecido. Así, los babilonios, caldeos, asirios, egipcios, arameos, fenicios, nabateos, sabaneses, himaritas fueron la base de la cultura árabe. De estos pueblos que actualmente conforman el mundo árabe, sobre todo Egipto, los griegos adquirieron muchos de sus conocimientos.

Islámico

Durante este período aparece el Islam, los pueblos de origen semita se unen en torno a las prédicas de Muhammad, constituyendo una civilización árabe musulmana. Con la muerte de Muhammad, empieza la expansión del Islam y una serie de disputas por el poder político-religioso. En este sentido, los sucesores de Muhammad fueron sus discípulos, llamados califas, que instauraron los siguientes califatos.

Ortodoxo (632 -660 D.C.).

Fue el único califato elegido y reconocido por los musulmanes suníes y shiíes. Estuvo distinguido por cuatro califas: Abu Beker, Omar, Otman y Alí, quienes implantaron la Guerra Santa contra los infieles. Conquistaron Palestina, Siria, Armenia, Bizancio, Mesopotamia, Persia y Egipto, y establecieron la capital en Medina.

Omeya (660 – 750 D.C.).

Constituye el primer califato hereditario de orientación musulmana sunnita. Instauraron la capital en Damasco, e iniciaron nuevas conquistas como Beluchistán, Afganistán, Turquestán, norte de África y España.

Abásida (750 – 1242 D.C.)

Fue un califato impuesto por Abu Abbas, luego de asesinar a la familia de los Omeyas, trasladando la capital a Bagdad y posteriormente a El Cairo.

El Islam se expandió hasta las fronteras con la India, pero una cantidad de vaivenes y diferencias generaron su división en tres califatos. De esta manera la civilización árabe musulmana quedó separada en: Califato de Bagdad, Califato de Córdoba, y Califato de El Cairo.

Escritura

Se puede afirmar que la escritura árabe es el principal arte islámico, ya que está basada en veintiocho letras del alfabeto árabe que se unen entre sí, formando las palabras mediante ligeros trazos de caligrafía cursiva llamados ductus, que poseen una gran flexibilidad y elegancia, a la vez que permiten alargar o compactar palabras.

Antes de la llegada del Islam, la mayoría de los árabes rendían culto a varios dioses como Hubal, Wadd, Al-Lat, Manat y Uzza. En ese entonces, algunos pueblos profesaban el cristianismo, otros el judaísmo y un grupo muy reducido, los hanif, rechazaban el politeísmo. Con la expansión del Islam, la mayoría de los árabes se convirtieron en musulmanes, desapareciendo las tradiciones politeístas.




Las principales corrientes de la religión islámica

Sunnitas: constituyen la rama más grande del Islam, y profesan los preceptos establecidos en las enseñanzas de Muhammad. Los sunitas dominan la mayoría del territorio del mundo árabe, especialmente al norte de África.

Shiitas: son los seguidores del yerno de Muhammad, llamado ‘Ali , al cual consideran su sucesor legítimo. Predominan en Bahréin, sur de Irak, adyacencias de Arabia Saudita, sur de Líbano, algunas partes de Siria, norte de Yemen, sur de Irán, y en las costas de Omán.

Otras corrientes son el sufismo, el jariyismo y yihadismo.

Dentro de la religión de la cultura árabe, los cristianos siguen a las iglesias maronitas, coptas, siriacas y griegas ortodoxas, en cambio los judíos no son considerados árabes.

También existe una pequeña comunidad drusa, una rama minoritaria del Islam, que se encuentra principalmente en Siria, Líbano y Jordania.

En la cultura árabe existen diferentes tipos de símbolos y costumbres de acuerdo a cada región, pero hay algunas que generalmente son una constante.

Vestimenta

Existe una tendencia a ser conservadores en la vestimenta, y en muchas ocasiones difieren de la forma de vestir occidental. Por ejemplo, las mujeres en Egipto usan un pañuelo para cubrir su cabeza llamado hijab, mientras que en Arabia Saudita se cubren la mitad inferior de la cara con un niqab, contrariamente, en Líbano el estilo es más occidental. Los hombres se visten con túnicas y camisas largas u otros usan trajes o jeans con una camiseta.

Para los árabes los valores como la lealtad y el honor son importantes en las relaciones para establecer la confianza. El sentido de la amistad, en esta cultura, es tomado muy en serio, por ello son muy selectivos. Ello incide en la interacción masculina, por ejemplo, cuando dos amigos se encuentran, se abrazan, se intercambian besos en la mejilla o se cogen de la mano si van caminando, no indicando esta conducta una preferencia sexual. Usualmente los hombres cuando conversan con una mujer no mantienen un contacto visual, y menos le estrechan la mano.

También, las leyes del matrimonio en el mundo árabe, le permiten al hombre tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo.

Otra característica de la cultura árabe es la arguile, una pipa de agua que se suele fumar entre varias personas.

Una frase muy frecuente en la cultura árabe es In Shâ Allâh, que quiere decir si es lo que Dios quiere.

Legado árabe

El legado que le ha dado la cultura árabe a la humanidad aparte de inmenso, ha sido muy valioso.

Medicina.

En la antigua cultura árabe se descubrió la circulación de la sangre, se realizaban operaciones con anestesia y amplia tecnología.

Farmacia.

Los árabes fueron excelente alquimistas, descubriendo fórmulas químicas que se usan actualmente en muchas medicinas.

Química.

Lograron la extracción de minerales y metales, la mezcla de colores, el curtido del cuero y otras técnicas que surgieron de los procesos de investigación de sustancias químicas.

Fueron los pioneros en elaborar el papel de algodón, que sirvió posteriormente para que los europeos desarrollaran la imprenta.

Geografía.

No solamente en la cultura árabe se perfeccionó la brújula, debido al gran conocimiento astronómico, sino que también, elaboraron la cartografía que posteriormente utilizó Colón para «descubrir» América.

Arquitectura.

Sobresalieron en la construcción de muchas mezquitas con unos diseños propios y decorados en marfil, madera, yeso esculpido, mosaicos.


Otros aportes

En los números y la matemática fueron los precursores del cero, álgebra, trigonometría y geometría. De igual forma se le asigna al califa y poeta Al-Mamún la inspiración de la famosa obra Las mil y una noches.

La gastronomía árabe se ha internacionalizado con platos como el kebbe, cuscús, falafel, maqluba, hummus, shawarma, etc.

Vestimenta:

En la vestimenta árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab. La forma en la que visten se basa en lo que reglamenta el Corán, de esta manera, se enfoca en aspectos tales como: no debe ser estrecha, transparente, imitar alguna moda y evitar los colores llamativos. Sin embargo, existen variaciones en la manera de vestir en los países que componen la cultura árabe.

Un requisito fundamental de la vestimenta árabe, es que el hombre debe cubrir el awrah, es decir, la parte del cuerpo entre el ombligo y las rodillas, igualmente, los atuendos deben ser sencillos, ligeros y no ceñidos al cuerpo. Generalmente, en los países del mundo árabe, los hombres utilizan como prenda diaria una túnica ancha de mangas largas que llega hasta los tobillos, llamada thawb o suriyah, que en verano es de algodón blanco y en invierno de lana oscura, además, lo acompañan con un turbante o kufiyya que usan en la cabeza, representando uno de los símbolos árabes.

Aunque en la cultura árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab, que es una mantilla que cubre completamente la cabeza y el cuello, representando un símbolo tanto religioso como femenino con una gran variedad de estilos, como el niqab que oculta el rostro dejando al descubierto los ojos, también el al-amira, un manto de dos piezas ajustados a la cabeza, mientras que el shayla, por su largo envuelve la cabeza y se pliega en los hombros, o el khimar, que forma una capa que llega hasta la cintura arropando el cabello, el cuello y los hombros.

Entre otros tipos de vestimenta árabe femenina está la reconocida burka, un vestido que encubre absolutamente todo el cuerpo menos los ojos, igualmente, el chador que es una manta muy usada por las iraníes fuera del hogar, o la chilaba, que abriga desde el cuello hasta los tobillos, y es llevada encima de la ropa solo para salir a la calle, de un lugar a otro.

Ciertamente, cada uno de los países que configuran la maravillosa cultura árabe ha realizado sus adaptaciones a estos vestuarios, siempre respetando los cánones que rigen sus tradiciones, es por ello, que la vestimenta árabe se ha convertido en un elemento con mucha información sobre este particular estilo de vida.

Con información de  Cultura10

©2019-paginasarabes®

Cuarenta y Ocho horas en Dubai

Burj Khalifa, Dubai

Arquitectura impactante, coloridos mercados y excursiones al desierto, en una guía para descubrir este rincón de Medio Oriente.

Descomunal, intrigante, intensa, atrapante, seductora, lujosa, arquitectónicamente apabullante. Un oasis de modernidad en medio del desierto. A orillas del golfo Pérsico o Arábigo, Dubai –uno de los siete emiratos que, desde 1971, conforman Emiratos Arabes Unidos– supo colocarse en el horizonte de los viajeros como destino deseable a fuerza de construcciones y emprendimientos llamativamente desmesurados, una línea aérea de servicio impecable y varios galardones en su haber –Emirates Airline– y muchas inversiones de lujo, grandes marcas y exquisitas cadenas hoteleras que atrajeron a ricos & famosos de todo el mundo.

Si hay algo que define a este pequeño territorio que sólo se reconoce en la grandilocuencia, es que aquí, en Dubai, “nada es imposible”. Pasó de pequeña villa de pescadores a vibrante ciudad en crecimiento constante.

La visión y la determinación de los últimos jeques de la dinastía Al Maktoum –Rashid, luego su hijo Maktum y, el actual jeque de Dubai, su otro hijo Mohammed, quien también es vicepresidente y primer ministro de los Emiratos– ha sido decisiva. Sabiendo que el petróleo traería mucho dinero, pero que en algún momento se acabará, decidieron apostar al turismo y las finanzas como fuentes de ingresos.

El puntapié inicial estuvo dado, en gran parte, con la inauguración del Burj Al Arab, ese hotel que parece una vela en donde todos quieren pasar, aunque sea, una noche (tenga en cuenta que la habitación más económica cuesta US$ 2.700).

El resto se impuso como por arte de magia: la torre más alta del mundo –el Burj Khalifa–, uno de los shoppings más grandes, el Dubai Mall –hay 75 centros comerciales–, el mercado de oro más importante, el desembarco de reconocidos chefs –Gordon Ramsay, Marco Pierre White y Heinz Beck que acaba de abrir Social by Heinz Beck en el Waldorf Astoria de Palm Jumeirah– y hasta excentricidades como un centro de esquí dentro de un centro comercial –Mall of the Emirates– y emprendimientos inmobiliarios como Palm Jumeirah –un barrio con forma de palmera que ganó terreno al mar– y The World, similar, pero con islas que imitan formas de diversos países (aunque tuvo varias idas y vueltas).

The Palm, un gran barrio de casas privadas y resorts que, como indica su nombre, tiene forma de palmera (Emirates)

Es curiosa la multiplicidad de orígenes de su población: de los dos millones y medio de habitantes, el 80 por ciento proviene de otros países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Egipto, Inglaterra, Irán, Jordania, entre muchos otros). Son los “expatriados”. Aprecian la posibilidad de ingresos que les ofrece Dubai, aunque saben que nunca serán ciudadanos. Sus hijos, aunque nazcan en los Emiratos, tampoco. Muchos de ellos, incluso, trabajan aquí pero tienen a su familia en su país de origen.

Dubai ofrece cada vez más atractivos que lo convierten en un destino en sí mismo –playas, compras, un paisaje desértico para explorar, acuarios gigantes, parques acuáticos, discotecas, excelente infraestructura hotelera, muy buenos restaurantes–, pero es también la escala perfecta para quienes viajan desde Buenos Aires rumbo a otros destinos asiáticos. Desde el Creek, el famoso canal o cala natural que divide a la ciudad en dos, hasta los vertiginosos paisajes que regala el Burj Khalifa, la cultura emiratí y la soledad abismal del desierto, sugerimos aquí algunas propuestas para disfrutar este lugar en dos días. Y dejarse asombrar.



PRIMER DÍA

En Dubai la actividad comienza temprano. Es que al mediodía, el sol y el calor arrecian. Aunque la modernidad se impone y hay un estado de construcción constante, Dubai también tiene un pasado de pequeñas casas, pequeñas comunidades de pescadores, de torres de viento –algo así como los antepasados del aire acondicionado–, de buscadores de perlas y comerciantes marítimos.

En Al Bastakiya, zona restaurada, se pueden ver y recorrer calles estrechas y casas antiguas con patios en donde hoy funcionan galerías, museos, cafés y restaurantes. Hay unas 50 casas originales. También está la mezquita de Bastakiya –no está abierta a las visitas– y hasta se puede ver una parte de la antigua muralla de Dubai, que data de 1822.

Más cerca de la boca del canal, Shindagha también propone un recorrido por la historia ya que es el punto de inicio y posterior crecimiento de Dubai. Allí puede visitarse la casa del Sheikh Saeed Al Maktoum, de 1896 y con una interesante colección de fotos.

9.30 Museo de Dubai

​Construido en 1787, el fuerte Al Fahidi alberga el Dubai Museum (Museo de Dubai) desde 1971. Es una interesante muestra de la vida cotidiana en estas tierras antes del descubrimiento del petróleo. Hay antiguas barcas, objetos en exhibición con explicaciones en árabe e inglés y se destacan la recreaciones de escenas del Creek, casas árabes tradicionales, mezquitas, mercados, la vida en el desierto y la vida de los buscadores de perlas.

Las exposiciones dan cuenta de la evolución de Dubai en los últimos años: en 1912 se creó la primera escuela; en 1951, el primer hospital, en 1960, el aeropuerto, en 1966 se descubrió el petróleo, en 1997 se estableció el turismo como fuente de ingreso. También tienen su lugar los proyectos futuros. La entrada cuesta 3 dirhams (casi un dólar) y funciona de 8.30 a 20.30 (los viernes, a partir de las 14.30).

11.30 En los mercados

Busque una estación de cruce, súbase a un abra –barcazas con capacidad para hasta 20 personas– y atraviese el canal. También puede hacer un paseo a bordo, previo arreglo con el conductor, pero por ahora, cruce. Sólo hay que seguir el bullicio y los aromas para dar con al Mercado de las Especias, básicamente controlado por los iraníes (de allí provienen muchos productos).

Los grandes bolsones coloridos sobre la calle y los pasillos muestran canela, anís, pimienta negra, lima, sal, azufre, pimienta blanca, azafrán, chile, cúrcuma, ajo seco. En la tienda de Abdul Jalil me dejan probar unos pedacitos de chocolate de colores. Asegura que tiene el mejor puesto y que aquí se consiguen, además de las especias que están a la vista, otros productos como viagra natural, un aceite de Argán para el cuidado del pelo y de la piel y también un aceite de hormiga para depilarse. Y un montón de objetos ideales para turistas que no compran especias, pero sí souvenires. Como en todo mercado hay que regatear (podrá obtener hasta un 20 o 30 por ciento de descuento sobre la tarifa inicial).

Junto al puesto de Abdul hay un local que prepara jugos naturales. Si tiene sed, este es el momento (5 dirhams los pequeños, 10 los más grandes).

Mercado de Especias, Dubai

Tras detenerse a revisar pashminas, zapatitos en punta como los de los cuentos de Aladino, alfombras y promesas de “los mejores productos de Dubai”, desembocará en el gran Zoco del Oro, una suerte de galería semicubierta, con aire acondicionado, que concentra más de 300 tiendas –en todo Dubai hay cerca de 700 joyerías– que venden anillos, pulseras, colgantes y hasta lingotes de oro.

Mercado del Oro en Dubai ©AP Photo/Kamran Jebreili

Aunque no tenga pensado comprar joyas, tiene que conocer este lugar. Me detengo en una vidriera y un hombre, desde adentro, levanta un cartel que tienta con un 70 por ciento de descuento. En otro negocio, la gente se agolpa para tomar fotos del Najmat Taiba, el anillo de oro más pesado del mundo que tiene 5,71 kilos de piedras preciosas engarzadas. Un récord Guinness. En algunos pasillos laterales hay tiendas que ofrecen productos de plata.

Al salir, dése una vuelta por los negocios que venden perfumes. El fuerte son las fragancias árabes, bien potentes, pero también tienen las marcas famosas presentes en todo Duty Free Shop.

14.00 Almuerzo frente al mar

No es una buena hora para exponerse al sol, pero si se acerca a la playa Jumeirah Beach verá mucha gente disfrutando del mar. Claro, aquí es otoño y las temperaturas son más agradables como para permitirse estar en la playa. En verano, el calor es abrumador. La propuesta es darse una vuelta y almorzar en The Walk o The Beach, complejos de negocios, bares, heladerías y restaurantes a orillas del mar. Hay de todo, desde hamburgueserías y heladerías, hasta restaurantes especializados en comida étnica.​

16.00 Del té de lujo al esquí

Si almorzó recién y de manera abundante, quizá aún no esté listo para esta propuesta… pero es una de las posibilidades para conocer el hotel Burj Al Arab. El hotel 5 estrellas tiene el ingreso restringido: sólo pueden entrar los huéspedes o quienes tengan reserva para comer o tomar el té. Por US$ 170 (más US$ 30 si quiere una mesa junto a la ventana) se puede tomar el té en el Sky View Bar, en el piso 27. Las infusiones o el café se sirven acompañados de canapés de caviar, salmón, palta, tarteletas, frutos rojos con crema y tortas. Y se paga de manera anticipada para confirmar la reserva.​

Burj Al Arab Hotel en Dubai

El hotel es excéntrico y lujoso, pero si quiere ver con sus propios ojos algo más increíble aún, acérquese al Mall of the Emirates. Sí, es un centro comercial; no, no lo estoy mandando de compras. La sugerencia viene a cuento de que allí, dentro del shopping, hay un complejo de esquí: una ladera cubierta de nieve, aerosillas, gente envuelta en abrigadas camperas que calza esquís y tablas de snowboard y gomones para hacer culipatín. En el medio del desierto, esquiar sobre nieve ¡también es posible!



19.30 Cena en el Creek

Para terminar un día apasionante, una buena alternativa es recorrer el Creek a bordo de uno de los tantos barcos (dhows) con cena a bordo (no todos tienen el mismo horario). Los precios varían, esencialmente, en función de la comida que ofrecen. Pero todos regalan bonitas vistas nocturnas de la ciudad. Incluso los mismos barcos tienen luminarias que recorren su perímetro. Así, el canal también atrae con estas embarcaciones que, suavemente, vienen y van, coloreando la noche.​

SEGUNDO DÍA​

10.00 En la mezquita​

Quienes están interesados en acercarse a la cultura emiratí e islámica, la mezquita Jumeirah ofrece una visita guiada todos los días a las 10 de la mañana, excepto los viernes. Hay que llegar unos minutos antes para registrarse y abonar la visita (US$ 5,50). Se trata de una charla de 75 minutos sobre los pilares de esta religión, los rezos, la indumentaria, las creencias… incluyendo un espacio en el que se contestan inquietudes. Para ingresar, se requiere que las mujeres cubran su cabeza (si no tiene un pañuelo a mano, le ofrecerán uno) y los hombres no pueden entrar con bermudas o shorts, así que también podrán utilizar kanduras (vestimenta tradicional) que tienen a disposición y cubren todo el cuerpo. El calzado debe quedar afuera. La charla es en inglés.​

Mezquita Jumeirah en Dubai

Si este no es plan para su mañana, un paseo en lancha (no por el Creek sino por mar abierto) para ver la ciudad desde el agua es una alternativa divertida. Parten desde Dubai Marina. Un paseo de 75 minutos cuesta US$ 56; de 90 minutos, US$ 79. Los precios y los recorridos varían según la empresa. Si contrata el paseo en una lancha descubierta, no olvide llevar gorro y abundante protector solar.

12.00 Desde las alturas

Como una aguja que busca alcanzar el cielo, el Burj Khalifa, con sus 828 metros, el edificio más alto del mundo, es una visita ineludible, a menos que sufra de vértigo. Parte del complejo del Dubai Mall, el Burj Khalifa ofrece vistas panorámicas de la ciudad y la experiencia de estar en una leyenda arquitectónica. Hay distintas opciones para la observación: el piso 124, por un lado, y la experiencia premium que combina observaciones desde el piso 125 (456 metros) y el 148 (555 metros), recientemente inaugurado. Los tickets suelen agotarse rápidamente. Se recomienda comprarlos con anticipación. La hora más solicitada es la del atardecer.​

Ya con los pies en la tierra, es tiempo de ver de cerca la Fuente de Dubai y de recorrer el Dubai Mall, interesante por su tamaño, por las tiendas, por el Aquarium y Underwater Zoo y por The Waterfall, caída de agua circular, que atraviesa varios pisos y tiene esculturas de hombres tirándose de cabeza.

El Burj Khalifa, Dubai

15.30 Rumbo al desierto

El desierto, las dunas, los orix, las gacelas. A fin de cuentas, el desierto es el paisaje natural de esta región y no conocerlo, no sentir la inmensidad del terreno, sería minimizarlo. Varias empresas ofrecen safaris en una zona cercana al centro de la ciudad. La compañía Arabian Adventures trabaja con zonas exclusivas, en este caso con la Dubai Desert Conservation Reserve, más alejada. Allí se llega en vehículos 4×4. La primera propuesta es disfrutar de un espectáculo en el que muestran cómo los halcones –ave de rol preponderante en la cultura de Medio Oriente– ayudaban a los beduinos con la caza.

Al Maha Resort & Spa de Dubai, un hotel de lujo en medio del desierto.

Luego, la diversión comienza: las camionetas, con menos presión en las gomas, surcan las dunas –siempre por rutas preestablecidas, se trata de una reserva– a modo de montaña rusa. La parada es para ver la puesta del sol, imperdible, en un horizonte de arena. Luego se puede cenar en una suerte de campamento beduino con todas las comodidades. Dátiles y café para la recepción, comida buffet que se disfruta en mesas bajas y almohadones, tatuajes de henna a disposición, breves paseos en camello, shisha (arguile) para fumar tabaco, un puesto de Al nassma, que vende chocolates hechos a base de leche de camello y, para el final, los seductores movimientos de una odalisca.

Paseos en camello por el desierto (Emiratos)

Con la noche, la oscuridad en el desierto es total. La 4×4 desanda la ruta. Allí, a lo lejos, nos esperan las luces de Dubai, ese oasis urbano, de vanguardia, que desafía al desierto y sorprende constantemente a los visitantes.​

Por Grisel Isaac
Con información de Clarín

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