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Qatar, epicentro de dos guerras: petróleo vs. gas y renminbi vs. dólar


Kuwait ha presentado a Qatar una lista de demandas de cuatro naciones árabes con las que cortó lazos a principios de junio de 2017. En la imagen una mujer qatari camina por las calles de Doha Foto Ap
Se manejan muchas causales –unas rocambolescas, otras muy peregrinas– sobre la ruptura dramática de la coalición de varios países árabes poderosos –encabezados por Arabia Saudita (AS), la mayor potencia económica de la región, y Egipto, todavía la mayor fuerza militar del mundo árabe hoy dislocado– con Qatar, diminuto país (con una superficie de 11 mil 581 kilómetros cuadrados) con el segundo mayor PIB per cápita del mundo (129 mil 700 dólares, detrás del paraíso fiscal europeo Liechtenstein) gracias a ostentar la principal exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) del planeta y a su ínfimo número de habitantes autóctonos (¡11.6 por ciento de la población total de 2 millones 258 mil!), encapsulados por la aplastante mayoría de trabajadores residentes primordialmente provenientes del subcontinente indio.

The Hill asevera que detrás la crisis de Qatar se encuentra la telenovela del pago de un rescate por mil millones de dólares de 26 personajes, con varios miembros de la familia real, que andaban de caza en Irak, secuestrados por Al Qaeda y cuya mitad fue pagada al gobierno de Bagdad (https://goo.gl/jsgnVs).

Otros novelistas británicos con pretensiones geopolíticas, afirman que se trata de una venganza del otrora empresario Trump por el desprecio a sus inversiones inmobiliarias y de casinos mafiosos en Qatar.

Seré más estructural con la profundidad geopolítica de la crisis que ha fracturado al Golfo Pérsico –enfrentando a las cinco potencias regionales del Medio Oriente: por un lado, AS, Egipto (e Israel en forma subrepticia), y por otro, a Turquía e Irán que apoyan a Qatar– sin contar la división interna del Consejo de Cooperación del Golfo cuando Kuwait (con una notable población chiíta de 40 por ciento) y Omán se han inclinado por una plausible cuan elusiva salida diplomática– no se diga la neutralidad de Argelia y Marruecos en el mundo árabe y, sobre todo, en el mundo islámico no-árabe, la ecuanimidad, que no nimiedad, de Pakistán: único país musulmán dotado de 130 bombas nucleares que comparte una frontera de 959 kilómetros con Irán y cuenta con una pletórica población chiíta (20 por ciento) inmersa en sus 200 millones de habitantes de mayoría sunita.

Muchos factores han acercado a la potencia sunnita no-árabe de Turquía con la potencia chiíta persa de Irán cuando destacan su mutuo apoyo a Qatar y su común aversión a la creación de un estado independiente kurdo.

Todavía no redacto las causales estructurales, a mi juicio, cuando ya brilla en todo su resplandor la hipercomplejidad de la grave crisis que enfrentan AS y Qatar que ha puesto de cabeza tanto al mundo árabe como al mundo islámico para el schadenfreude –placer que provoca el mal ajeno– de Israel, cuyo anhelo es balcanizarlos con el fin de prevalecer sola con su máximo de 400 bombas nucleares clandestinas.

El gobierno alemán –usualmente parco y prudente en sus apreciaciones globales– teme la detonación de una guerra regional en el Golfo Pérsico.

No es un asunto menor, que tiene como epicentro a Qatar y coloca en relieve dos simultáneas guerras estructurales: 1. La del petróleo (encabezado por AS) contra el gas (el componente LNG de Qatar) y, 2. La del dólar de EU con el renminbi chino.

Entre las 13 exigencias perentorias, transmitidas por la loable intermediación de Kuwait, que han exigido cuatro países árabes –AS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin– para que cumpla Qatar en un plazo de 10 días, destaca el alineamiento (sic) militar, político, social y económico (¡supersic!) con los otros países del Golfo y el mundo árabe, en línea (sic) con el acuerdo logrado con AS en 2014.

Más que alineamiento parece más bien la alienación y la capitulación de Qatar.

Pese a la asfixia en sus únicos 87 kilómetros de frontera terrestre con AS que encabeza un boicot por cielo, mar y tierra –sin contar la pérdida de 13 mil millones de dólares en sus activos bursátiles y la obligada importación de alimentos de Turquía, Irán y Omán–, Qatar cuenta con cartas nada desdeñables: desde sus prósperos Fondos Soberanos de Riqueza (https://goo.gl/Txfs57) –que le han permitido invertir en grandes empresas de Gran Bretaña y Alemania–, pasando por la principal base militar de EU en la zona, hasta la nueva base militar de Turquía.

Alá ha deseado que Qatar comparta geográficamente con Irán su mayor fuente de ingreso de su pletórico yacimiento gasero en el Golfo Pérsico (los contiguos Campo Norte de Doha y el Campo Pars Sur de Teherán) y cuyas transacciones son retribuidas con la divisa china renminbi debido a las sanciones cada vez más asfixiantes de Trump contra la antigua Persia al haber adoptado sin rubor la irredentista política exterior del primer israelí Netanyahu acoplado con el ultraortodoxo judío Jared Kushner, yerno del polémico empresario-presidente.

Tal como pintan las cosas al corte de caja de hoy, se ha gestado la competencia de dos estratégicos oleogasoductos para desembocar en el mar Mediterráneo con mira en el relevante mercado europeo: 1:El de AS-Jordania-Israel, y 2-El de Qatar-Irán-Siria-Turquía.

Ya habrá tiempo para detallar la guerra del petróleo de AS y del LNG de Qatar para centrarme en forma sucinta en el primer centro regional del renminbi en Doha.

Desde hace dos años opera en Qatar un Centro de Compensaciones & Liquidaciones con la divisa china renminbi, según Economist Intelligence Unit, propalado por HSBC (https://goo.gl/xq7jmR), lo cual, a mi juicio, no podía quedar sin respuesta disuasiva por EU que lleva en su conciencia a dos cadáveres conspicuos que intentaron fugarse de los grilletes globales del dólar-centrismo petrolero –el ahorcado iraquí Saddam Hussein, quien se atrevió a formular la permutación de petrodólares por petroeuros,y el libio sodomizado (literal) Muamar Kahadfi quien pretendió lanzar el dinar-oro en lugar de la chatarra del billete verde–, sin contar el extraño accidente aéreo en Rusia de Christophe de Margerie, jerarca de la petrolera gala Total, quien pensaba realizar sus transacciones en petro-rublos en lugar de dólares (https://goo.gl/ZLNH36).

El Centro Renminbi de Qatar es operado por el banco chino ICBC, el mayor del planeta que ayudará en teoría a facilitar los flujos comerciales de China con Qatar y la región.

Hoy las petroleras estatales chinas CNOOC y PetroChina son recipiendarias de las cada vez más crecientes importaciones de LNG qatarí (con la estatal QatarGas,la mayor del mundo), detrás de Japón, Surcorea e India.

La Autoridad de Inversiones de Qatar diversifica sus Fondos Soberanos de Riqueza y ya empezó a invertir en empresas chinas: ICBC, Banco Agrícola de China, Citic Capital (22 por ciento) y Lifestyle International (20 por ciento), mientras la constructora China Harbour Engineering Company y Sinohydro participan en la infraestructura de Qatar que apoyó en forma entusiasta la creación del legendario banco AIIB de patrocinio chino (https://goo.gl/ASe5ho).

El Centro Renminbi de Qatar epitomiza el desplazamiento del dólar en su otrora feudo inexpugnable del Golfo Pérsico, hoy fracturado, cuando se vislumbra la muy riesgosa fase del advenimiento del petroyuan.

¿Dejarán celebrar la Copa Mundial de Futbol en 2022 en Qatar?

Don Alfredo Jalife-Rahme

Por Alfredo Jalife-Rahme
Con información de:La Jornada

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Un mexicano en Qatar

Entiendo que actualmente soy el embajador más joven de México y también entre los colegas en Qatar. Al principio llegaba a las reuniones y siempre saludaban primero a Martín, mi segundo en la embajada, un señor mucho mayor que yo que, por deducción, asumían como el embajador, algo gracioso que, bueno, era parte del trabajo.

Tomar este cargo es un reto fascinante, aun cuando mi experiencia me ha permitido estar expuesto a las relaciones internacionales desde distintas trincheras. Ser el primer embajador mexicano en este país árabe representa una responsabilidad enorme que asumo con orgullo, bajo el aprendizaje y la conciencia de haber vivido recurrentes crisis económicas en mi país y, al mismo tiempo, contar con la cercanía de pensamiento de los jóvenes. Cosa curiosa descubrir hace unos días que, por mi año de nacimiento, formo parte de la generación millennial… aunque no estoy seguro de lo que eso significa, ¡ja!

Un importante inversionista llamado Warren Buffet decía que «no invertía en una empresa hasta entender cómo Internet influía en ésta». Hoy en día creo que no es posible comprender al mundo sin Internet o las redes sociales, pues han transformado la forma de pensar, de consumir e incluso de tomar decisiones, hecho que demanda políticas responsables e incluyentes de dicha visión; la agenda internacional, por supuesto, debe estar alineada con esta realidad.

Entre las anécdotas curiosas que me ha tocado vivir aquí está el haber asistido a una boda, poco después de haber llegado a Doha, la capital del país, pues existen tradiciones muy específicas que México no comparte. Quien se casó es hijo del que probablemente es el empresario más poderoso de Qatar y, como se acostumbra, hombres y mujeres celebramos por separado, sin la presencia de bebidas alcohólicas. Todo comenzó con la felicitación al novio y continuó con la cena, en una mesa con muchos platos diferentes, estilo bufet, y al centro un camello bebé al horno con arroz. Nadie utilizó cubiertos y comimos en un corto periodo, en un ambiente muy relajado. Cosas como la sobremesa no existen aquí, así que el siguiente evento incluyó cánticos tribales y un baile con espadas en mano (entonces agradecí la restricción de bebidas embriagantes).

Cuando estás en un país tan diferente suceden dos cosas: Primero aprendes a entender y respetar otras culturas, pues la ignorancia y los prejuicios no caben en el mundo global en el que vivimos, y en segundo lugar, reflexionas sobre las riquezas de tu país, tu cultura y tu gente.

Es un orgullo representar a México en Medio Oriente, dar a conocer lo mejor que tenemos, promover las relaciones y, al mismo tiempo, beneficiar a los mexicanos a través de oportunidades de negocio y turismo. Con honestidad, no puedo estar más halagado con esta encomienda.

Por Eduardo Salinas y Francisco Niembro (Embajador de México en Qatar). Con información de Warp

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Premio Sheikh Hamad de traducción y entendimiento internacional 2016

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El Premio Sheikh Hamad de traducción y entendimiento internacional se constituyó en Doha, Qatar, en el año 2015, en colaboración con el Foro de Relaciones Árabes e Internacionales. Es un premio internacional supervisado por un consejo directivo independiente, comités de jurados neutrales y un comité de gestión profesional formado para este fin.

VISIÓN

Aspiramos a consolidar la cultura del conocimiento y del diálogo, a desarrollar el entendimiento internacional y a fomentar una interrelación cultural seria y fecunda entre el árabe y los demás idiomas del mundo a través de la traducción. También buscamos premiar la excelencia, fomentar la creatividad y rendir homenaje a los traductores, reconociendo su papel en el fortalecimiento de los lazos de amistad y cooperación entre las naciones y los pueblos del mundo, en la promoción de la diversidad, el pluralismo y la apertura al otro, y en la consolidación de los valores humanos más nobles.

MENSAJE

La difusión y desarrollo de la cultura árabe e islámica, la eliminación de los estereotipos que la empañan y la distorsionan, el fomento de sus relaciones con el resto de las culturas del mundo a través de la transferencia de las ideas, el conocimiento y la ciencia a la lengua árabe, y la traducción de las obras originales de la cultura árabe al resto de idiomas del mundo.

Género: Traducción
Premio: El primer premio 100 mil dólares, el segundo 60 mil dólares y el tercero 40 mil dólares
Abierto a: traductores individuales, editoriales e instituciones culturales
Entidad convocante: Premio Cheij Hamad de traducción y entendimiento internacional
País de la entidad convocante: Qatar
Fecha de cierre: 15:08:2016

OBJETIVOS

– Enriquecer la biblioteca árabe con importantes obras de las culturas del mundo, de su literatura, sus artes y sus ciencias, y enriquecer el patrimonio cultural mundial con las creaciones de la cultura árabe e islámica.

– Estimular a los individuos, editoriales e instituciones culturales árabes e internacionales a interesarse por la traducción del y al árabe y a velar por la excelencia y la creatividad en ambas.

– Rendir homenaje a los traductores y valorar su papel tanto en el ámbito árabe como en el mundial en la labor de tender puentes entre las naciones y los pueblos y enriquecer el patrimonio cultural del mundo.

– Valorar a todos los que han contribuido a la difusión de la cultura de la paz y la promoción del entendimiento internacional, sea a título individual o institucional.

– Contribuir a elevar el nivel de la traducción sobre las premisas de la calidad, la precisión, el rigor, y el valor del conocimiento.

REGLAS PARA LA NOMINACIÓN Y CANDIDATURA

1. La fecha de apertura del período de las nominaciones y la presentación de candidaturas se anuncia en la primavera de cada año

2. Las nominaciones y las candidaturas de las traducciones se limitan, en el período actual, al campo de las humanidades, las letras y las ciencias sociales

3. Las nominaciones se realizan a través de instituciones (editoriales, centros o institutos de investigación, departamentos universitarios, etc.) o a través de la presentación de una candidatura individual

4. Las candidaturas y las nominaciones deben ser para traductores que estén todavía vivos

5. Un mismo traductor no tiene derecho a presentar a concurso más de un trabajo. Cada institución puede presentar tres obras de traductores diferentes

6. Los trabajos presentados tienen que haber sido publicados durante los cinco años anteriores a la fecha del comienzo de las nominaciones y la presentación de candidaturas

7. El premio especial a la trayectoria queda excluido de la condición del período de los cinco años y se otorga a un conjunto de trabajos que hayan supuesto una contribución destacable durante largos períodos de tiempo

8. El comité de gestión del premio tiene derecho, durante el período de una semana después de la fecha límite de la presentación de las solicitudes de candidatura, a nominar a traductores u obras traducidas que no hayan sido presentadas a concurso

9. El comité de gestión tiene derecho a utilizar los trabajos premiados con el fin de difundir y promocionar el premio

10. Las solicitudes se presentarán de la siguiente manera:

– Se descarga de la página web del premio el formulario oficial para la candidatura y la nominación (www.hta.qa/es/formulario-de-nominacion/ ) , y se rellena el formulario por parte del candidato/el nominador

– Se adjuntan al formulario cuatro copias de la obra original y cuatro copias de la traducción (no se devuelven las copias en ningún caso) y se envían a la siguiente dirección: Sheikh Hamad Award for Translation and International Understanding, Qatar, Doha, P.O. Box 12231

CATEGORÍAS DEL PREMIO

El premio se otorga anualmente a traductores individuales, editoriales e instituciones culturales interesadas en la transferencia del conocimiento, las humanidades y las ciencias sociales desde la lengua árabe y hacia ella.

Los premios se distribuyen en las siguientes cinco categorías:

Categoría 1- Traducción del árabe al inglés.
Categoría 2- Traducción del inglés al árabe.
Categoría 3- Traducción del árabe a otra lengua.
Categoría 4- Traducción de otra lengua al árabe.
Categoría 5- Premio especial otorgado en reconocimiento a la trayectoria de una persona o institución que haya contribuido a la construcción de la cultura de la paz y a la promoción del entendimiento internacional.

Los comités responsables del premio eligieron la lengua turca para la adjudicación de la tercera y cuarta categoría en su primer año 2015, así como la lengua española para estas dos mismas categorías en 2016.

EL VALOR DE LOS PREMIOS

El valor de los premios para cada categoría (200.000 $ USA) se distribuye entre los ganadores de los tres primeros puestos de cada categoría de la siguiente manera: el primero 100 mil dólares, el segundo 60 mil dólares y el tercero 40 mil dólares. El premio especial a la trayectoria se concede a una persona o institución cada año.

CRITERIOS DE EVALUACIÓN

Los jurados trabajan de acuerdo con los siguientes criterios:

1- Valor de la obra traducida (30 puntos)

Importancia del trabajo en la cultura de la cual está traducido: 15 puntos
Importancia del trabajo en la cultura a la cual está traducido: 15 puntos

2- Fidelidad de la traducción (40 puntos)

Preservación del contenido y el espíritu del trabajo original: 15 puntos
Exactitud y coherencia en la traducción de la terminología: 15 puntos
Añadidos (comentarios, notas, índices técnicos y bibliográficos): 5 puntos
Supresiones: 5 puntos

3-Estilo de la traducción (30 puntos)

Corrección de la ortografía, gramática y expresión del idioma: 15
Legibilidad de la traducción, fluidez y belleza: 15 puntos

GESTIÓN DEL PREMIO

1-El consejo directivo:

El consejo directivo del premio se compone de cinco a diez miembros elegidos de diversas nacionalidades árabes y extranjeras por un período de dos años susceptible de renovación

El consejo directivo aconseja, asesora y contribuye a la elección de las lenguas extranjeras asignadas para el premio cada año, y participa en la evaluación de la gestión administrativa y científica del premio

El consejo directivo se reúne cada año en Doha con motivo de la adjudicación del premio

2- Los comités de jurados

Los premios se conceden en función de las recomendaciones de comités de jurados internacionales independientes seleccionados por el comité de gestión previa consulta con el consejo directivo, y pueden aumentar o disminuir en número según sea necesario. Asimismo, se podrá recurrir, en determinados casos, a expertos de especialidades determinadas para la evaluación de los trabajos que estén encuadrados en el ámbito de su especialidad.

3- El comité de gestión

El comité de gestión asume las funciones de supervisar la gestión del premio, garantizar su transparencia y establecer una separación absoluta entre los procesos de gestión y la elección de las obras seleccionadas, su revisión y calificación y la adjudicación de los premios. Ningún miembro del consejo directivo ni de los comités de jurados ni del comité de gestión tiene derecho a postularse para el premio.

Referencias: Escritores.org y  Premio Sheikh Hamad de traducción y entendimiento internacional 2016

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Theeb: Un falafel western

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Filmada en el desierto jordano, Theeb es un western que viene del este. Todos los elementos del género están incluidos aquí: duelos, traiciones, emboscadas y una amenaza que asedia a un modo de vida establecido. Los caballos son suplantados por camellos. Lo único que falta es el romance imposible.

Theeb (que quiere decir lobo), es el más joven de los tres hijos de un sheik beduino que ha muerto recientemente. Al principio del filme lo vemos junto a su hermano Hussein (el segundo de los tres hijos del sheik), aprendiendo a disparar y a realizar trabajos prácticos y necesarios para sobrevivir en el desierto. Es obvio que mantienen una relación filial muy fuerte.

Una noche, mientras se encuentran en una amplia tienda del asentamiento, enfrascados en juegos de azar con otros ancianos del grupo, llega un árabe forastero acompañado de un militar británico. Piden la ayuda de alguno de ellos que los guíe hasta un pozo cercano al que no saben llegar. Hussein ofrece sus servicios de guía experimentado y le advierte a Theeb que se quede en el enclave. Theeb queda hipnotizado con el militar. Al día siguiente, inmediatamente que los tres parten, Theeb desobedece a su hermano y sin camello, sigue al grupo. Cuando se dan cuenta, ya es un poco tarde y no hay manera de hacer regresar a Theeb por lo que con todas las inconveniencias que acarrea, Hussein decide continuar el viaje con su hermano.

La zona que deben atravesar está llena de bandidos que se dedican a asaltar a los que por allí pasan, ya que es una senda que usualmente toman los peregrinos camino a la Meca. El militar debe llegar hasta la línea del tren, para supuestamente unirse a las tropas británicas que andan por la región. A partir de aquí comienzan los sucesos, violentos y estremecedores, que entretejen el resto de la trama del filme. No lo voy a contar, porque hay varias sorpresas por el camino.

La película ubica la trama en 1916, un periodo conocido como el de la “Revuelta Árabe”, cuando los nacionalistas árabes buscaban su independencia del Imperio Otomano que ocupaba toda el área de lo que hoy es Araba Saudí. Son los confines del imperio. Es también un periodo en el cual la forma de vida de los beduinos está amenazada por la aparición del ferrocarril, ya que estos se ganaban el sustento como guías de los peregrinos que comienzan a optar por la vía más segura y rápida que les ofrece el tren. El guion hace un trabajo excelente entrelazando las vicisitudes de los personajes con la circunstancia histórica, sin necesidad de didactismos ni que el espectador tenga que romperse la cabeza tratando de comprender elementos históricos que desconoce.

Este es el primer largometraje del director Naji Abu Nowar (Gran Bretaña, 1981), quien creció en Jordania y quien ha descrito su película como un western árabe, en la tradición de los spaghetti western de Sergio Leone. También escribió el guion junto con Bassel Ghandour, otro debutante. La dirección es muy acertada y la trama muestra una bien digerida influencia del western americano, sin que por ello pierda su originalidad. Ha ganado el premio de guion del Festival Internacional de Miami de 2015, el de mejor ópera prima del Festival de Pekin, y el premio al mejor filme del mundo árabe en el festival de Abu Dhabi de 2014. Ahora ha sido nominada al Oscar para la mejor película en lengua extranjera.

La fotografía del austríaco Wolfgang Thaler, un veterano que ha trabajado repetidas veces con Ulrich Seidl, es muy buena y sí recuerda las largas tomas de los filmes de Sergio Leone, pero también algunos aspectos de los encuadres de Rio Bravo y Johnny Guitar.

Excepto por el inglés Jack Fox, todos los actores son debutantes. Las actuaciones son muy buenas y esto tiene mucho que ver con el trabajo de dirección que realiza Nowar. En realidad es un filme que sin reclamar trascendencia, entretiene y está hecho sin que le sobre nada. Aparentemente superficial, está lleno de intrigas, de imágenes con garra, de una violencia cruda y a ratos estremecedora, sin que sea grotesca ni necesite de muchos efectos especiales y fuegos de artificio. Logra a su vez trasmitir con sutileza la situación del hombre enfrentado a circunstancias especiales de carácter histórico, económico y político que escapan a su comprensión y casi a sus posibilidades y a las cuales debe adaptarse. Aborda la relación íntima entre enemigos obligados a vencer la desconfianza por la necesidad de supervivencia. Es también una meditación sobre la maduración apresurada de un adolescente.

Es la primera de las nominadas al Oscar en lengua extranjera que he podido ver, ya que el resto ni siquiera se ha estrenado oficialmente en Estados Unidos. Me ha resultado una agradable sorpresa. Bienvenido el western con sabor a falafel.

Theeb (Jordania/Gran Bretaña/Qatar/Emiratos Arabes Unidos, 2014). Dirección: Naji Abu Nowar. Guion: Naji Abu Nowar y Bassel Ghandour. Director de fotografía: Wolfgang Thale. Con: Jacir Eid (Theeb), Hussein Salameh (Hussein), Hassan Mutlag (Extraño). De estreno limitado en varias ciudades de Estados Unidos.

Por Roberto Madrigal
Con información de:Cubaencuentro

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Escuela española de Qatar retira ‘Blancanieves’

Un padre denuncia los hechos y califica las ilustraciones de «indecentes» y «con contenidos de carácter sexual».

El libro de "Blancanieves y los Siete Enanitos" que ha sembrado la polémica en Qatar
El libro de «Blancanieves y los Siete Enanitos» que ha sembrado la polémica en Qatar

Una escuela española de Qatar ha decidido retirar el libro de ‘Blancanieves y los siete enanitos’ al recibir la queja de un padre, que ha alegando que las ilustraciones eran indecentes.

Después de este incidente, el director del centro privado, de gerencia española, que abrió sus puertas hace dos años, ha pedido disculpas y ha asegurado que no fue intencionado. El polémico cuento ha sido retirado inmediatamente de la librería de la escuela a petición del Qatar’s Supreme Education Council.

El colegio no ha querido hacer públicas las imágenes que han sembrado la polémica, pero en la portada se aprecia el abrazo entre Blancanieves y un príncipe. En la cultura árabe las muestras de afecto en público entre un hombre y una mujer, son culturalmente inapropiadas.

El padre que ha denunciado los hechos calificó las ilustraciones de «indecentes» y «con contenidos de carácter sexual» al medio qatarí Al Sharq, que fue el primero en hacerse eco de esta historia, según recoge el ‘Doha news’. En un primer momento, el periódico publicó que este mismo libro se estaba usando para dar clases, pero el director del colegio, SEC’s Private Schools Office, lo ha desmentido y ha asegurado que estaba en la biblioteca para lectura libre.

Con información de El Periódico

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Mozah bint Nasser, antigua jequesa de Qatar

Creadora de un estilo propio árabe-occidental, la jequesa estrena residencia en Londres, ciudad en la que su familia tiene múltiples propiedades.

Sheikha Mozah bint Nasser con Isabel II en octubre de 2010 ©reuters
Sheikha Mozah bint Nasser con Isabel II en octubre de 2010 ©reuters

Por si las propiedades de la Familia Real qatarí en Londres fueran pocas, la última compra hace escasos días ha sido un palacio formado por tres edificios unidos de Cornwall Terrace, en el céntrico Regent’s Park. El palacio se está adecuando a las necesidades de los Al Thani, entre las que entran dependencias para el juego, la salud, la belleza y los pasatiempos. El edificio será la base de operaciones de la guapa jequesa de Qatar –hasta el ascenso de su hijo al Trono– en sus jornadas de compras en Londres.

Algunas adquisiciones de la Familia Real qatarí en estos últimos años han sido, entre otras, los almacenes Harrod’s, una participación en elmercado de Camden, el edificio de la embajada estadounidense en Grosvenor Square –curioso dato-, parte del accionariado de Barclays y un porcentaje en Sainsbury’s.

El nuevo palacio, como no, poseerá enormes dependencias para albergar el guardarropa de la jequesa Mozah bint Nasser al-Missned, madre del flamante nuevo jeque. Y es que la jequesa tiene un vestidor de infarto y sabe pactar entre pasado y presente, entre clasicismo y modernidad. Su vestuario habitual lo explica todo. En un país donde la mayor parte de las mujeres suelen vestir con abaya y cubrirse la cabeza con hiyab o incluso niqab, la jequesa ha sabido dar un aire occidental a su vestuario, sin dejar de respetar su cultura. Ha creado su propio estilo, uniendo oriente y occidente. He aquí como lo ha conseguido.

1. Un turbante occidental. La jequesa ha encontrado el compromiso justo entre tradición y modernidad adaptando el habitual hijab al estilo europeo de turbante ceñido a la cabeza, muy en boga en los años 50 y 60 en occidente. En realidad, la jequesa, al igual que sus turbantes, se erige como puente entre civilizaciones y generaciones distintas.

2. Un mix entre la abaya y el vestido. Ha sabido inventar una adaptación a la túnica que lleva la mitad de la población femenina en los Emiratos. Bordados, capas, drapeados, cortes asimétricos…Añade todo lo necesario para occidentalizar su oriental atuendo. No choca verla superando a la Reina de Inglaterra en una cena de gala o a Michelle Obama en una recepción ante la prensa. Mientras las mujeres del mundo árabe visten ropa de grandes marcas por debajo de sus abayas, la jequesa ha hecho de sus vestidos un cántico a la ropa a medida, a las mejores casas francesas y a los modistos árabes.

3. Joyas de impacto. Las joyas le dan un toque «real» inigualable, sobre todo al llevar el cabello cubierto. La jequesa tiene predilección por los collares vistosos y nunca olvida adornar su cara con fabulosos pendientes.

4. Tacones superlativos. Sus casi 1,74 metros de estatura se ponen en alza con unos omnipresentes tacones que van de los 9 a los 14 centímetros de altura cuando incluyen plataforma. Deja así en la cuneta a presidentes, reinas y primeras damas de modo habitual.

5. Faldas pantalón. En algunas ocasiones que han requerido menor etiqueta, la jequesa ha utilizado el curioso traje-pantalón hasta los tobillos. Una alternativa muy acertada en su caso.

6. Colores fuertes. Los vestidos monocromáticos, el rojo, el blanco, el verde y el morado dan un aire joven a la jequesa. No hay lugar para cursiladas, dibujitos o florituras.

7. Ropa ceñida. A diferencia de las mujeres árabes cuando llevan sus caftanes o abayas, la jequesa de Qatar ciñe a la cintura sus vestidos. Sus cinturones, pieza frecuente de su guardarropa, aportan el toque oriental a sus atuendos, con formas sinuosas, materiales brillantes o pedrería.

8. Gafas marcadas. Cubriendo su cara y casi uniéndose a sus habituales turbantes, suelen destacar enormes gafas oscuras de grandes marcas de moda. Las gafas de sol son uno de los accesorios favoritos de las mujeres árabes.

9. Belleza exuberante. Su altura, sus curvas, sus ojos y su exótica cara definen su atractivo oriental. En los últimos años, ha retocado y refinado sus rasgos faciales y ha perdido peso, mejorando ostensiblemente su presencia.

10. Formación y Cultura. Con un grado de Sociología por la Universidad de Qatar, buen dominio del idioma inglés y viajando alrededor del mundo, Mozah bint Nasser Al Missned bin Jalifa Al Thani redondea con su interior cultivado, una presencia muy impactante.

Por María Luisa Funes
Con información de ABC

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Nuevamente las saudíes no compiten

La atleta emiratí Alia Saeed. ©AFP
La atleta emiratí Alia Saeed. ©AFP

La foto de Alia Saeed destacaba el pasado viernes en la sección de Deportes de varios diarios de Emiratos Árabes Unidos (EAU). La corredora es una de las cuatro atletas de ese país que esperan llevarse alguna medalla en los Juegos Asiáticos (del 19 septiembre al 4 de octubre en Incheon, Corea del Sur). Su imagen, como la de su compatriota Bethlem Desaleyn, no sólo pone de relieve los avances de las emiratíes en el deporte, sino que desmantela las justificaciones religiosas y sociales de la vecina Arabia Saudí para no enviar mujeres a esa competición. Es el único de los 45 participantes sin equipo femenino, lo que ha motivado la condena de Human Rights Watch (HRW).

“Dos años después de los Juegos Olímpicos de Londres, se ha acabado el tiempo para las excusas. Arabia Saudí tiene que poner fin a su discriminación contra las mujeres y garantizar su derecho a participar en el deporte en igualdad de condiciones con los hombres”, ha declarado Sarah Leah Whitson, la directora de HRW para Oriente Próximo y el Norte de África. En su opinión, “el rechazo a enviar mujeres a los Juegos Asiáticos suscita dudas sobre el compromiso de Arabia Saudí de acabar con la discriminación y permitir que las saudíes participen en futuras competiciones”.

La presión internacional hizo que Riad incluyera a dos mujeres en el equipo olímpico que le representó en Londres 2012. Ni la yudoka Wujdan Shahrkhani ni la corredora Sarah Attar tenían el nivel para clasificarse. Participaron bajo la clausula de universalidad del COI que permite la inclusión de atletas por “motivos de igualdad”. Aunque ambas compitieron cubiertas de la cabeza a los pies, de algún modo hay que empezar.

La corredora saudí Sarah Attar, durante los Juegos Olímpicos de Londres. ©REUTERS
La corredora saudí Sarah Attar, durante los Juegos Olímpicos de Londres. ©REUTERS

“Técnicamente, no estamos preparados y el nuevo presidente de nuestro Comité Olímpico rechazó enviar a mujeres por el mero hecho de participar; quería que compitieran”, ha justificado ahora Mohammed al Mishal, el secretario general del Comité Olímpico de Arabia Saudí, en declaraciones a la agencia Reuters. El responsable aseguró que planean incluir una representación femenina “significativa” para los Juegos de Río de Janeiro dentro de dos años.

Es cierto que el Reino del Desierto carece de mujeres deportistas de nivel internacional. ¿Cómo podría tenerlas cuando la educación física está fuera del programa oficial y las saudíes no tienen acceso a centros deportivos? El mes pasado tampoco envió a ninguna atleta a las Olimpiadas Juveniles en China, aunque cuatro años antes la amazona Dalma Rushi Malhas logró una medalla de bronce en esa convocatoria, a la que acudió por su cuenta.

Para las activistas saudíes, la competición no es lo prioritario. Sus objetivos son más inmediatos: conseguir que se implante la educación física en las escuelas públicas de niñas y poder dejar atrás la clandestinidad de sus partidos de baloncesto. Tal como denunció HRW en un informe en 2012, Arabia Saudí es el único país del mundo que, como norma, todavía prohíbe de forma efectiva que las niñas hagan deporte en las escuelas nacionales. No hay instalaciones deportivas públicas para las mujeres. Sólo dispone de   polideportivos, clubes, pistas de atletismo, entrenadores y árbitros para los hombres.

Por ello se mostraron esperanzadas cuando el pasado abril el Consejo Consultivo, una asamblea sin poderes legislativos que asesora al Gobierno, encargó al Ministerio de Educación que estudiara la posibilidad de introducir la educación física para niñas en las escuelas públicas. Un año antes, las autoridades anunciaron que los colegios privados  femeninos podían organizar deportes siempre que las alumnas los practicaran con “ropa decente” y estuvieran supervisadas por monitoras saudíes. También empezaron a dar licencias para abrir clubs deportivos femeninos, el primero de los cuales se inauguró en la ciudad de Jobar, en la Provincia Oriental, en junio de 2013.

Esas pequeñas reformas para mejorar los derechos de la mujer han chocado no obstante con la resistencia de los sectores más conservadores, que temen que el país está sacrificando sus valores islámicos por los occidentales. Como resultado, por cada paso adelante, Arabia Saudí parece dar dos hacia atrás. Hace unos meses, los alumnos de la Facultad de Ley Islámica lograron que se cancelara una maratón femenina organizada por la Universidad de Taif, al suroeste del país.

La resistencia social está amparada por el estamento religioso. Los ulemas, que legitiman el poder de la familia real, se han opuesto tradicionalmente al deporte femenino con el argumento de que fomenta la interacción entre personas de distinto sexo, extremo considerado tabú por buena parte de esa sociedad en la que se impone la segregación de hombres y mujeres. Los más ultramontanos incluso aseguran que el ejercicio físico arruina la virginidad de las chicas.(sic)

Tales restricciones violan la clausula en pro de la igualdad de la Carta Olímpica, que Arabia Saudí ha suscrito. Pero el problema desborda con mucho el ámbito del deporte. Ese país mantiene un sistema discriminatorio de tutela masculina que reduce a las mujeres a eternas menores de edad. Más allá de la conocida prohibición de conducir, las saudíes no pueden acceder a la universidad, trabajar, casarse, viajar al extranjero, alojarse en un hotel o incluso recibir ciertos tratamientos médicos sin el permiso del varón de su familia que tenga su custodia, sea el padre, el marido, un hermano, un tío paterno o incluso, en ausencia de éstos, un hijo.

Desde los Juegos Olímpicos de Atlanta (1996) ha habido un movimiento reclamando que se impidiera participar en los juegos a los países que no enviaran mujeres, al igual que se hizo con la Suráfrica del apartheid. La campaña No Women No Play sigue activa y considera que el gesto simbólico de enviar dos mujeres a Londres no acaba con la discriminación de las saudíes en el deporte. Por ello sigue pidiendo que se boicotee a Arabia Saudí. Tampoco Qatar o Brunei habían tenido una deportista olímpica hasta 2012, pero a diferencia de aquel no vetaban la participación femenina en torneos deportivos.

Qatar, cuya sociedad es tan conservadora como la saudí y que también sigue la interpretación wahabí del Islam, lleva una década promocionando el deporte femenino, y algunas de sus atletas participan regularmente en torneos regionales, aunque esta semana su equipo de baloncesto se ha retirado de los Juegos Asiáticos al no permitirse que sus integrantes jugaran con hiyab. De igual modo, Emiratos Árabes Unidos hizo un gesto significativo al enviar a Pekín a dos hijas del jeque de Dubái. Al otro lado del golfo Pérsico, en el también islámico aunque no árabe Irán, las autoridades promueven el deporte femenino, eso sí, bajo estrictas normas de segregación. En consecuencia, atletas y nadadoras solo pueden competir ante público y jueces femeninos, lo que limita su participación en torneos internacionales a las disciplinas que les permiten aparecer completamente cubiertas.

Algo parecido está en la mente de los responsables saudíes. Según el citado Al Mishal, el reino limita el entrenamiento de mujeres para la competición a cuatro deportes: hípica, esgrima, tiro olímpico y arco.  ¿El motivo? Permiten que las participantes mantengan las estrictas normas de vestido que les imponen las autoridades con el pretexto de los usos “culturales y religiosos” del reino.

“Limitar la participación de las mujeres a unos deportes concretos es otro ejemplo más del rechazo de Arabia Saudí a permitir que las mujeres compitan en igualdad de condiciones con los hombres”, denuncia Whitson. “Arabia Saudí debiera permitir que las mujeres compitan en todos los deportes y facilitarles un entrenamiento similar al que reciben los hombres”, concluye.

Por Ángeles Espinosa
Con información de El País

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