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Ser árabe – Cuando se conjugan el corazón y la razón

Sin lugar a dudas, la cultura árabe contiene una gran riqueza de tradiciones y costumbres muy arraigadas. Estando presente en todo el mundo a través de sus expresiones culturales como la danza, música, literatura y gastronomía.

Igualmente se ha destacado por tener personalidades como Jaber íbn Hayyan, Amr Diab, Yasser Arafat, Ibn Sina, Al-Mamún, y el Profeta Muhammad.

Rasgos de esta cultura se muestran en ciudades como El Cairo, Abu Dhabi, Jiddah, Dubái, Marrakech, Luxor y Medina.

Cultura árabe

La cultura árabe se originó en la Península Arábiga, extendiéndose geográficamente por el norte de África y Medio Oriente.

Se conoce como mundo árabe al conjunto de países que hablan la lengua arábiga y que conforman la Liga Árabe. En este sentido, las naciones que conforman el mundo árabe son: Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Arabia Saudita, Siria, Yemen, Libia, Sudán, Marruecos, Túnez, Kuwait, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Omán, Mauritania, Somalia, Palestina, Yibuti y Comoras.

Por ello es importante señalar, que la valoración de la cultura árabe, aunque tenga vínculos históricos con el Islam, es exclusivamente lingüística, tanto que muchos musulmanes no hablan árabe y un grupo de árabes profesan otras religiones.

Nacionalismo árabe

El nacionalismo árabe procura la alianza de prácticamente todo el mundo árabe como una sola nación. De tal forma, existen tres factores que determinan si una persona puede ser considerada árabe o no.

Políticos: si vive en un país miembro de la Liga Árabe, definición que cubre a más de 300 millones de personas.
Lingüísticos: si el idioma materno es el árabe, un concepto que abarca más de 200 millones de personas.
Genealógicos: si tiene ascendencia de originarios de la Península Arábiga.

Cuando fue fundada la Liga Árabe se estableció que: “árabe es una persona que hable árabe, viva en un país de lengua árabe, y simpatice con las aspiraciones de los pueblos árabes”.

En la organización geopolítica del mundo árabe, adicional a la Liga Árabe, el territorio se divide de la siguiente forma:

Magreb: son los países que se encuentran al occidente de Egipto, como Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Estas naciones conforman la Unión del Magreb Árabe o UMA.
Mashrek: está conformado por el resto de las naciones que se ubican al oriente del mundo árabe, incluyendo Egipto. La única organización existente en esta área es el Consejo de Cooperación para Estados Árabes del Golfo, integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Entre otros organismos políticos dedicados a incentivar el desarrollo económico, político y hermandad entre los árabes, para la organización de la economía ,el Fondo Monetario Árabe, Consejo de Cooperación Árabe, Consejo Económico de Unidad Árabe, Organización de los Países Árabes exportadores de Petróleo.


Períodos históricos

Se pueden distinguir dos grandes períodos históricos de la cultura árabe, que sirvieron la culturizar a Europa.

Preislámico

Esta etapa estuvo formada por los pueblos semitas que emigraron de la Península Arábiga, caracterizados por tener un idioma parecido. Así, los babilonios, caldeos, asirios, egipcios, arameos, fenicios, nabateos, sabaneses, himaritas fueron la base de la cultura árabe. De estos pueblos que actualmente conforman el mundo árabe, sobre todo Egipto, los griegos adquirieron muchos de sus conocimientos.

Islámico

Durante este período aparece el Islam, los pueblos de origen semita se unen en torno a las prédicas de Muhammad, constituyendo una civilización árabe musulmana. Con la muerte de Muhammad, empieza la expansión del Islam y una serie de disputas por el poder político-religioso. En este sentido, los sucesores de Muhammad fueron sus discípulos, llamados califas, que instauraron los siguientes califatos.

Ortodoxo (632 -660 D.C.).

Fue el único califato elegido y reconocido por los musulmanes suníes y shiíes. Estuvo distinguido por cuatro califas: Abu Beker, Omar, Otman y Alí, quienes implantaron la Guerra Santa contra los infieles. Conquistaron Palestina, Siria, Armenia, Bizancio, Mesopotamia, Persia y Egipto, y establecieron la capital en Medina.

Omeya (660 – 750 D.C.).

Constituye el primer califato hereditario de orientación musulmana sunnita. Instauraron la capital en Damasco, e iniciaron nuevas conquistas como Beluchistán, Afganistán, Turquestán, norte de África y España.

Abásida (750 – 1242 D.C.)

Fue un califato impuesto por Abu Abbas, luego de asesinar a la familia de los Omeyas, trasladando la capital a Bagdad y posteriormente a El Cairo.

El Islam se expandió hasta las fronteras con la India, pero una cantidad de vaivenes y diferencias generaron su división en tres califatos. De esta manera la civilización árabe musulmana quedó separada en: Califato de Bagdad, Califato de Córdoba, y Califato de El Cairo.

Escritura

Se puede afirmar que la escritura árabe es el principal arte islámico, ya que está basada en veintiocho letras del alfabeto árabe que se unen entre sí, formando las palabras mediante ligeros trazos de caligrafía cursiva llamados ductus, que poseen una gran flexibilidad y elegancia, a la vez que permiten alargar o compactar palabras.

Antes de la llegada del Islam, la mayoría de los árabes rendían culto a varios dioses como Hubal, Wadd, Al-Lat, Manat y Uzza. En ese entonces, algunos pueblos profesaban el cristianismo, otros el judaísmo y un grupo muy reducido, los hanif, rechazaban el politeísmo. Con la expansión del Islam, la mayoría de los árabes se convirtieron en musulmanes, desapareciendo las tradiciones politeístas.

Las principales corrientes de la religión islámica

Sunnitas: constituyen la rama más grande del Islam, y profesan los preceptos establecidos en las enseñanzas de Muhammad. Los sunitas dominan la mayoría del territorio del mundo árabe, especialmente al norte de África.

Shiitas: son los seguidores del yerno de Muhammad, llamado ‘Ali , al cual consideran su sucesor legítimo. Predominan en Bahréin, sur de Irak, adyacencias de Arabia Saudita, sur de Líbano, algunas partes de Siria, norte de Yemen, sur de Irán, y en las costas de Omán.

Otras corrientes son el sufismo, el jariyismo y yihadismo.

Dentro de la religión de la cultura árabe, los cristianos siguen a las iglesias maronitas, coptas, siriacas y griegas ortodoxas, en cambio los judíos no son considerados árabes.

También existe una pequeña comunidad drusa, una rama minoritaria del Islam, que se encuentra principalmente en Siria, Líbano y Jordania.

En la cultura árabe existen diferentes tipos de símbolos y costumbres de acuerdo a cada región, pero hay algunas que generalmente son una constante.

Vestimenta

Existe una tendencia a ser conservadores en la vestimenta, y en muchas ocasiones difieren de la forma de vestir occidental. Por ejemplo, las mujeres en Egipto usan un pañuelo para cubrir su cabeza llamado hijab, mientras que en Arabia Saudita se cubren la mitad inferior de la cara con un niqab, contrariamente, en Líbano el estilo es más occidental. Los hombres se visten con túnicas y camisas largas u otros usan trajes o jeans con una camiseta.

Para los árabes los valores como la lealtad y el honor son importantes en las relaciones para establecer la confianza. El sentido de la amistad, en esta cultura, es tomado muy en serio, por ello son muy selectivos. Ello incide en la interacción masculina, por ejemplo, cuando dos amigos se encuentran, se abrazan, se intercambian besos en la mejilla o se cogen de la mano si van caminando, no indicando esta conducta una preferencia sexual. Usualmente los hombres cuando conversan con una mujer no mantienen un contacto visual, y menos le estrechan la mano.

También, las leyes del matrimonio en el mundo árabe, le permiten al hombre tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo.

Otra característica de la cultura árabe es la arguile, una pipa de agua que se suele fumar entre varias personas.

Una frase muy frecuente en la cultura árabe es In Shâ Allâh, que quiere decir si es lo que Dios quiere.

Legado árabe

El legado que le ha dado la cultura árabe a la humanidad aparte de inmenso, ha sido muy valioso.

Medicina.

En la antigua cultura árabe se descubrió la circulación de la sangre, se realizaban operaciones con anestesia y amplia tecnología.

Farmacia.

Los árabes fueron excelente alquimistas, descubriendo fórmulas químicas que se usan actualmente en muchas medicinas.

Química.

Lograron la extracción de minerales y metales, la mezcla de colores, el curtido del cuero y otras técnicas que surgieron de los procesos de investigación de sustancias químicas.

Fueron los pioneros en elaborar el papel de algodón, que sirvió posteriormente para que los europeos desarrollaran la imprenta.

Geografía.

No solamente en la cultura árabe se perfeccionó la brújula, debido al gran conocimiento astronómico, sino que también, elaboraron la cartografía que posteriormente utilizó Colón para «descubrir» América.

Arquitectura.

Sobresalieron en la construcción de muchas mezquitas con unos diseños propios y decorados en marfil, madera, yeso esculpido, mosaicos.


Otros aportes

En los números y la matemática fueron los precursores del cero, álgebra, trigonometría y geometría. De igual forma se le asigna al califa y poeta Al-Mamún la inspiración de la famosa obra Las mil y una noches.

La gastronomía árabe se ha internacionalizado con platos como el kebbe, cuscús, falafel, maqluba, hummus, shawarma, etc.

Vestimenta:

En la vestimenta árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab. La forma en la que visten se basa en lo que reglamenta el Corán, de esta manera, se enfoca en aspectos tales como: no debe ser estrecha, transparente, imitar alguna moda y evitar los colores llamativos. Sin embargo, existen variaciones en la manera de vestir en los países que componen la cultura árabe.

Un requisito fundamental de la vestimenta árabe, es que el hombre debe cubrir el awrah, es decir, la parte del cuerpo entre el ombligo y las rodillas, igualmente, los atuendos deben ser sencillos, ligeros y no ceñidos al cuerpo. Generalmente, en los países del mundo árabe, los hombres utilizan como prenda diaria una túnica ancha de mangas largas que llega hasta los tobillos, llamada thawb o suriyah, que en verano es de algodón blanco y en invierno de lana oscura, además, lo acompañan con un turbante o kufiyya que usan en la cabeza, representando uno de los símbolos árabes.

Aunque en la cultura árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab, que es una mantilla que cubre completamente la cabeza y el cuello, representando un símbolo tanto religioso como femenino con una gran variedad de estilos, como el niqab que oculta el rostro dejando al descubierto los ojos, también el al-amira, un manto de dos piezas ajustados a la cabeza, mientras que el shayla, por su largo envuelve la cabeza y se pliega en los hombros, o el khimar, que forma una capa que llega hasta la cintura arropando el cabello, el cuello y los hombros.

Entre otros tipos de vestimenta árabe femenina está la reconocida burka, un vestido que encubre absolutamente todo el cuerpo menos los ojos, igualmente, el chador que es una manta muy usada por las iraníes fuera del hogar, o la chilaba, que abriga desde el cuello hasta los tobillos, y es llevada encima de la ropa solo para salir a la calle, de un lugar a otro.

Ciertamente, cada uno de los países que configuran la maravillosa cultura árabe ha realizado sus adaptaciones a estos vestuarios, siempre respetando los cánones que rigen sus tradiciones, es por ello, que la vestimenta árabe se ha convertido en un elemento con mucha información sobre este particular estilo de vida.

Con información de  Cultura10

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Inmigrantes sirios y libaneses en Argentina-Buscando nuestras raíces

En nuestra publicación «Como buscar datos sobre los ancestros sirios o libaneses», hacemos referencia a la migración siria y libanesa en el siglo XIX hasta 1950. Quisimos ampliar la información y colaborar con todos los descendientes ávidos de conocer sus raíces y el origen de sus familias. No disponemos de datos específicos que los ayuden en esta búsqueda, no obstante queremos compartir con ustedes los datos emanados del Ministerio del Interior de la República Argentina y otros organismos nacionales que a través de la recopilación de dichos datos, simplifiquen la búsqueda de sus ancestros.

Desembarcar en Argentina

El acto de desembarco consistía en el abordaje de una junta de visita a cada barco que llegaba, a fin de constatar la documentación exigida a los inmigrantes, de acuerdo a las normas, y permitir o no su desembarco. El control sanitario también se realizaba a bordo, por un médico asignado a ese fin. La legislación prohibía el ingreso de inmigrantes afectados de enfermedades contagiosas, inválidos, dementes o sexagenarios.

La revisión de los equipajes se llevaba a cabo en uno de los galpones del desembarcadero destinado a ese fin. Para los emigrantes el viaje comenzaba en el momento en que partían de su pueblo natal para dirigirse a los puertos. La partida solía ser un acontecimiento colectivo, en el que eran protagonistas grupos de parientes y paisanos que se dirigían al exterior de acuerdo a un itinerario prefijado.


Hotel del inmigrante

EL Hotel de Inmigrantes fue construido para recibir, prestar servicios, alojar y distribuir a los miles de inmigrantes que, procedentes de todo el mundo, arribaban a nuestro país. El complejo estaba conformado por diversos pabellones destinados al desembarco, colocación, administración, atención médica, servicios, alojamiento y traslado de los inmigrantes. Un conjunto de edificios, como una ciudadela. Se comenzó a construir en el año 1906, por la empresa Udina y Mosca, según proyecto del Ministerio de Obras Públicas.

En 1990, durante la gestión del Presidente Carlos Saúl Menem, por Decreto n° 2402, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Se trata de una construcción de cuatro pisos, de hormigón armado, con un sistema de losas, vigas y columnas de ritmo uniforme, que dio como resultado espacios amplios dispuestos a ambos lados de un corredor central. Íntegramente pintado de blanco, se acentuaba en todos los ámbitos la sensación de amplitud y luminosidad.

En la planta baja el comedor, con grandes ventanales hacia el jardín, la cocina y las dependencias auxiliares. En los pisos superiores los dormitorios. Había cuatro dormitorios por piso, con una capacidad para doscientas cincuenta personas cada uno, lo que significa que en el hotel podían dormir tres mil personas.

A los inmigrantes los despertaban las celadoras, muy temprano. El desayuno consistía en café con leche, mate cocido y pan horneado en la panadería del hotel. Durante la mañana, las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos, como el lavado de la ropa en los lavaderos, o el cuidado de los niños, mientras los hombres gestionaban su colocación en la oficina de trabajo.

Se habían dispuesto turnos de almuerzo de hasta mil personas cada uno. Al toque de una campana, los inmigrantes se agrupaban en la entrada del comedor, donde un cocinero les repartía las vituallas. Luego ellos se instalaban a lo largo de las mesas a esperar su almuerzo. Este consistía, generalmente, en un plato de sopa abundante, y guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado. A las tres de la tarde a los niños se les daba la merienda. A partir de las seis comenzaban los turnos para la cena, y desde las siete quedaban abiertos los dormitorios.

Cuando ellos llegaban al hotel, se les entregaba un número que les servía para entrar y salir libremente, y conocer de a poco la ciudad. El alojamiento, gratuito, era por cinco días, por «Reglamento», pero generalmente se extendía por caso de enfermedad o de no haber conseguido un empleo.

Desde mediados del siglo XIX el medio de transporte hacia los puertos fue el ferrocarril, y los barcos a vela fueron siendo reemplazados por los vapores.

Las migraciones más significativas desde Oriente Medio se dieron hacia finales de 1800.

Muestra itinerante del Inmigrante

Provisión de información sobre la llegada de los antecesores extranjeros al puerto de Buenos Aires. Datos tomados de los viejos libros de arribos de barcos, digitalizados por el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA). Período comprendido entre 1882 y 1950. Se entrega un certificado tipo diploma como recuerdo donde figuran entre otros datos el puerto de origen, barco, edad, profesión, religión, estado civil, etc.

Esta base de datos resulta incompleta ya que no se cuenta con información anterior puesto que, en fechas anteriores a 1882 no se registraban los ingresos de inmigrantes a la Argentina. Además los datos asentados en los libros de los inmigrantes, solo eran registrados en el puerto de Buenos Aires, por lo que no existen datos de los desembarcos en otros puertos como los puertos de Bahía Blanca o los inmigrantes que llegaron desde Medio Oriente a Uruguay que por razones de salud o documentación no podían desembarcar en Buenos Aires, y se trasladaron hacia Argentina desde el paso de Concepción del Uruguay provincia de Entre Ríos.

Es de vital importancia contar con ciertos datos que permitan orientar la búsqueda de los ancestros sirios o libaneses aunque no es una regla exclusiva de estos. Pasos sencillos para todos los descendientes de cualquier país de la liga árabe como de Europa.

Si no cuenta con datos relevantes como nombre del barco con el que arribaron a nuestro país, fechas o documentación, puede ser de utilidad el país, ciudad o región de origen. Otro dato importante es la religión profesante. En los países árabes antiguamente los registros se llevaban a cabo en las iglesias. Nacimientos, bodas y fallecimientos eran asentados en los libros de las iglesias, por lo cual resulta importante saber si el origen de su familia desde el punto de vista religioso pertenecía a la religión Ortodoxa, Melkita, Maronita o al Islam (Chiita, Sunita, Druso, Alahuita), para poder ubicar dichos datos en sus respectivas iglesias o mezquitas.


En Siria

Si bien en la ciudad de Damasco existen datos digitalizados, no se cuenta con documentación antigua por lo que contactarse con la iglesia o mezquita del pueblo o región de procedencia podría ser de ayuda. Un dato para tener en cuenta es el de los apellidos. Si tiene conocimiento que su familia permaneció en un lugar determinado por mucho tiempo antes de emigrar a América, tal vez pueda contactarse con familia en el lugar de origen del emigrado. Es así como por ejemplo para el apellido Saleme y todas sus variantes, es probable encontrar familiares en Damasco y pueblos aledaños. Ésta no es una regla exacta ya que muchas personas con ese apellido migraron en forma interna hacia Líbano, entonces provincia de Siria.

En Líbano

Si el origen de su ancestro es libanés y además cristiano, seguramente haya sido Maronita por lo que recomendamos solicitar datos de la iglesia ya sea en Buenos Aires o en la ciudad o pueblo de origen. En América Latina, UCAL, una asociación civil de promoción de la cultura libanesa, puede ayudarlo con la búsqueda, quienes conjuntamente con la iglesia Maronita y mediante el pedido de datos específicos pueden informarle la región de origen de su apellido libanés y además la posibilidad de obtener ciudadanía libanesa.

Una regla importante a tener en cuenta tiene que ver con las costumbres. Recordemos que el apellido se hereda del padre y la religión también. Es así como un padre maronita tendrá hijos que serán educados bajo esa religión. Por lo tanto el origen de su descendencia será del país de origen de su padre.

Otra característica de nuestro pueblo es la de las bodas realizadas entre miembros de la misma familia. No es poco común encontrar un ancestro con apellido materno y paterno iguales.

Por último, sea cual fuere su lugar de residencia, no dude en comunicarse con los consulados del país. Al pie de esta nota dejamos direcciones para su consulta y deseamos a todos y cada uno de nuestros “paisanos” éxitos en su búsqueda.


Notas
Muestra Itinerante

Para solicitar la presentación de la muestra itinerante dentro del territorio de la República Argentina, deberán dirigirse al Coordinador del Programa Complejo Museo de la Inmigración: Arq. Sergio Sampedro
• Horarios de Secretaría: Lunes a Viernes de 9: 00 a 16: 00 hs
• Teléfono: (011) 43 17 02 85 – Secretaría
• E-mail: museodelainmigracion@migraciones.gov.ar

Ministerio del interior de la República Argentina

Web: http://www.migraciones.gov.ar/

UCAL Argentina
Unión Cultural Argentina Libanesa

Web: https://www.facebook.com/UcalNacional/

Embajada y consulado de Líbano en Argentina

Web: http://www.ellibano.com.ar

Embajada de Siria en Argentina

Av. Callao 956
1023 Buenos Aires
Argentina teléfono: (011) 4813.2113
+54.11.4813.2113FAX local (011) 4814.3211
+54.11.4814.3211

E-mail: embajadasiriaba@gmail.com

Con información del Ministerio del Interior de la República Argentina



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Sirios: los precursores de una cultura milenaria

El Imperio asirio fue una superpotencia.

¿Quiénes son los sirios?


Los siriacos son los descendientes de la civilización de Siria y Mesopotamia.

Son descendientes de los arameos y los asirios. Los caldeos y los babilonios, los fenicios, los cananeos sumerios y acadios, que se convirtieron al cristianismo en el primer siglo, todos de ellos formaron la nación de Siria que dio el mundo de la cultura de los pueblos del Oriente como un todo. La herencia griega fue transmitida a través de traducciones de escritores, eruditos y pensadores sirios.

La civilización siríaca comenzó a formarse desde el siglo XII a.C, donde los residentes de Medio Oriente hablaban diferentes dialectos del idioma arameo. Este lenguaje ha sido hablado en  Irán y Urmia al este y noreste, a Irak, a Nínive, a Babilonia y Basora al sur, incluyendo Mesopotamia, así como desde el extremo noreste, la orilla occidental del lago Urmia, las montañas Hakkari y el lago Wan hasta las afueras de Armenia y todo Kilika, Diyarbakir, Mardin y Al-Raha, Antioquía e Iskenderun cruzando el Mediterráneo hacia el oeste y hacia el sur a lo largo de la costa mediterránea, (Líbano, Palestina y Jordania), e incluso el noreste de Egipto, sin ignorar Palmyra y el resto del territorio sirio. El arameo también era conocido y practicado en la península arábiga al sur.

 ¿Cuándo comenzó a caer esta civilización?

Los reyes arameos lucharon contra los asirios, los babilonios y los egipcios. Las ciudades sirias cayeron una tras otra bajo la autoridad de los extranjeros hasta que Alejandro Magno, el macedonio llegó y se estableció como  rey sobre todo Oriente en 330 aC.

Así los griegos entraron a la tierra de Siria, con ellos, el idioma griego y luego la caída de la ciudad de Palmyra  en manos de los romanos a finales del siglo III d.C. La última ciudad del pueblo sirio terminó por convertirse en una ciudad bajo el dominio de Roma.


 La llegada del Islam

Cuando los musulmanes conquistaron el Levante, el rechazo de los arameos hacia los árabes fue visto como la salvación de los persas. Los bizantinos cristianos eran perseguidos y más tarde, sufrieron las invasiones de los turcos y mongoles desde el siglo XIV hasta la gran masacre durante la Primera Guerra Mundial, en la que más de un cuarto de millones de ortodoxos siríacos fueron masacrados en toda la región.

Hay dos importantes innovaciones asociadas con los alfabetos siríacos: el uso de vocales y de signos diacríticos.

 ¿Hay dialectos siríacos o es un idioma?

Cuando los habitantes de Oriente Medio en un acuerdo con el Reino de Edesa que era conocido como el reino de la ciencia y el conocimiento, la lengua utilizada era el que persiste hasta hoy utilizada por los siriacos ortodoxos, católicos y maronitas, una especie de dialecto derivado del arameo. Los asirios orientales, (asirios y caldeos), usaban el dialecto siríaco.

La corriente de Turevidian en Turquía habla su propio dialecto llamado Toruyo. En Siria, hasta la fecha, hay tres pueblos que hablan dialecto nabateo, a saber, arameo, el mismo que hablaba Jesucristo.

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos en el alfabeto fenicio?

 En el siglo 10 a.C los arameos tomaron el alfabeto de los fenicios y lo usaron para escribir y al  que desarrollaron más tarde, se pueden observar en los nombres de las ciudades y pueblos libaneses de origen siríaco, no fenicios, (Fenicio significa en Syriac Marfa).

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos y el alfabeto árabe?

Cuando llegaron los árabes, agregaron seis letras al alfabeto siríaco y el resto de las letras. Los árabes en los albores del Islam, usaron el idioma siríaco . Luego comenzaron a usar el árabe pero utilizaron las traducciones de siríacos de todas las ciencias.

Filosofía griega

La era abásida era la época del califa Harun al-Rashid y sus dos hijos, Amin y al-Ma’mun, la edad de oro de la traducción y el transporte. Los árabes, la civilización y el idioma árabe reemplazaron fuertemente al idioma siríaco en ese momento.

 Siria y Líbano

Desde el siglo XV, los sirios en Líbano comenzaron a convertirse a las doctrinas maronita, ortodoxa o católica. El número de sirios siguió disminuyendo en Irak y Siria, y gran parte de Alepo se convirtió a la fe católica dejando su lengua materna. A principios del siglo XX, solo en el sudeste de Turquía había grandes cantidades de personas de origen sirio.

Hoy en día, la comunidad siria está muy extendida en Europa, particularmente en Noruega, Suecia y Alemania. También hay un gran número de ellos en los Estados Unidos, Canadá y Australia.


 El Evangelio sirio

En 1555, el emperador Fernando de Austria, en Viena, ordenó publicar la Biblia entera en siriaco admirado por la fuerza del pueblo sirio para enfrentar el poder del Sultán Otomano Suleiman I. Situación por la cual hubo un gran arribo de sirios en Austria.

 Música siríaca

Lo que perdura hasta el día de hoy, es la música siríaca  religiosa, que data del siglo IV dC. Hoy notamos que muchas de las canciones populares en los países árabes son música siriaca por excelencia.

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Cristo ha resucitado-Verdaderamente ha resucitado

Iconos Cristianos de la Iglesia de Oriente

La palabra icono en su sentido tradicional de “representación devota de pincel, o de relieve, usada en las iglesias orientales”; y señala también su origen etimológico: el término “icono” proviene del griego “eikon”, imagen. De este modo, el icono remite a una determinada expresión artística de la Iglesia oriental que, por medio de imágenes visibles.

Antiguo origen de los ìconos

Los primeros iconos, cuyo origen se remonta hacia el siglo II en el alto Egipto, poseen evidentes similitudes con los retratos de otras religiones. Efectivamente, los adoradores de los dioses locales pintaban sus iconos representando el retrato de la divinidad rodeada, a veces, con episodios de su vida o de otros dioses inferiores. Estos retratos se hacían por la costumbre funeraria, (de tradición pagana),de colocarlos en las tumbas a la altura del rostro del difunto.

Siguiendo los mismos usos, en los ambientes cristianos, también se continuó la costumbre de colocar los retratos sobre las tumbas de los difuntos venerables por su ejemplaridad de vida. Eran obras de pintores anónimos, ejecutadas a la encáustica, (colorido en cera fundida), sobre madera. Estas imágenes no se exponían para rendirles culto, sino para que los demás fieles pudieran admirar la figura de un personaje que, en vida, se había santificado. Posteriormente, los retratos o iconos entraron en el mismo clima de culto que envolvía la veneración de los mártires y de sus reliquias. Se pensaba que “los santos estaban llenos del espíritu de Dios, y aun después de la muerte, esta fuerza divina no sólo quedaba unida a su alma, sino que se comunicaba también a su cadáver, a su nombre y a su santa imagen” .(S. Dámaso).

El icono capta la palabra de Dios a través de la luz y el color, como imagen. Y ya esta palabra nos es más familiar a nuestra teología occidental, porque el mismo Jesús es la imagen visible, a través de su humanidad, de quien es inefable. Los apóstoles predicaban “lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que palparon nuestras manos”,(Juan1,1), reivindicando la experiencia sensorial de Cristo frente a la posterior tendencia a acercarse –especialmente en Occidente, a partir de 1054- con la sola razón a su misterio. San Juan Damasceno dirá «Las imágenes son el catecismo de los que no leen». Sus páginas traerán a sus ojos el icono, con el deseo de que también le traigan la presencia del representado y, en definitiva, la santidad de Dios.

La técnica de pintura del icono es compleja y solemne como rito. Hay una serie de leyes en los manuales de iconografía que todavía hoy se siguen con gran escrupulosidad, sobre todo en el ambiente monástico.

Se escoge una tabla de madera noble, (ciprés, encina, castaño…) que sea lisa y sin nudos; se prepara la superficie de madera que quede completamente lisa y suave, de modo que se pueda encolar una tela fina que adhiera totalmente a la madera. Con una solución de polvo especial se consigue que formen un fondo duro y estable que se pule perfectamente hasta conseguir una superficie perfecta.

Se marcan entonces los rasgos esenciales del icono y se ponen las hojas de oro en toda la superficie que va a quedar dorada, dejando para un momento posterior la ejecución de los rasgos del vestido, de la cara, de las manos.

Una vez terminado, el icono recibe la bendición de la Iglesia y puede ocupar lugar en la iglesia o en la habitación de los fieles. hay una bendición especial para los iconos. a veces es suficiente ponerlos sobre el altar mientras se celebra la sagrada liturgia, para que el contacto con el misterio eucarístico los santifique.

Con frecuencia se han recubierto los iconos con metales preciosos como oro, plata u otros, dejando sólo la superficie de las manos y del rostro. Este adorno se llama «ryza». Muchos de los iconos clásicos quedaron revestidos de metal y sólo una paciente restauración les ha devuelto su color original, como en el caso de la Trinidad de san Andreij Roublëv.


Los ìconos de la Resurreciòn de Cristo: (Anàstasis y Miròforas)

El misterio de la resurrección fue representado por las primeras comunidades acudiendo a la analogía del profeta Jonás, que salió del vientre de la ballena al cabo de tres días. Sólo al final del S. III se acude directamente a los relatos evangélicos del encuentro del resucitado con las mujeres que portaban mirra y aceites al sepulcro, iconos de Las miróforas y del Sepulcro vacío, (Mc 16, 1-8), o con María Magdalena, en los iconos del “noli me tangere”.

Las generales diferencias de perspectiva entre Oriente y Occidente se perciben también en las representaciones de Cristo resucitado. En Occidente nos resulta familiar la representación de la Resurrección con la imagen de Jesús saliendo victorioso de la tumba; o de ésta con la piedra retirada de la entrada; o del sepulcro con la guardia romana dormida. Su mensaje es claro: Cristo, resucitado por Dios,  es el vencedor de la muerte y del pecado de Adán, para nuestra salvación.

En Oriente, hay dos iconos fundamentales para la Pascua

El Descenso a los Infiernos para liberar a Adán, Eva y su descendencia, (“La anástasis”, palabra griega que significa “resurrección”), y las mujeres portadoras de esencias  al sepulcro, (Las Miróforas). El mensaje del icono oriental es complementario y más lineal respecto al proceso que confiesa la fe: muerte, sepultura, bajada a los infiernos, resurrección al tercer día. Quiere señalar que el triunfo de Cristo nos alcanza a todos, comenzando por la primera pareja ; para ello, baja a los infiernos, derriba sus murallas, lo llena de luz imperecedera, triunfa sobre Satanás y da cumplida respuesta a las promesas divinas y a las esperanzas de los hombres justos.

La escena se sitúa en el infierno, con Cristo entrando impetuoso, abatiendo las puertas, que sus pies pisan, dando una mano a Adán, y la otra a Eva. Detrás de ellos grupos que representan los santos y profetas del Antiguo Testamento,  desde Abel, primer tipo de Cristo, hasta Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, pasando por figuras como Samuel y Elías, David y Salomón, es decir, todos los que han esperado y profetizado la venida del Señor.

Está rodeado de luz, que ilumina la escena. Como resto de la oscuridad del infierno se ve un pequeño osario a los pies del Salvador. Detrás, en el fondo, tras las murallas, se ve el fondo dorado de la santidad de Dios que llena el universo reconciliado ya definitivamente con su creador.

Los textos evangélicos de la Resurrección del Señor y el texto de la 1ª Carta de Pedro sobre el descenso de Jesús al infierno para liberar  a los que estaban en poder de la muerte, iluminan el sentido pleno de los dos iconos de la Resurrección más comunes en la Iglesia de Oriente: el de  la Anástasis o Resurrección bajo el signo del descenso de Cristo a los abismos y el de las mujeres miróforas, portadoras de aromas, ante el sepulcro vacío.

Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: “¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?”. Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y quedaron aterradas. Él les dijo: “No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? Ha resucitado. No está aquí. Mirad el sitio donde lo pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea».

“Allí lo veréis, como os dijo”. Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, del miedo que tenían. Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. (Mc 16, 1-9).

“Porque también Cristo  sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne  pero vivificado en el Espíritu; en el espíritu fue a predicar incluso a los espíritus en prisión, a los desobedientes en otro tiempo”. (1Pe, 18-20).

Representaciòn icònica

CristoOcupa el centro del icono, en medio de una mandorla que significa el universo, el tiempo y la historia, porque Él es el Señor del universo, del tiempo y de la historia. Su cuerpo resucitado muestra una pose impetuosa sobre las puertas del infierno,  derrumbadas a sus pies, signo de su victoria sobre la muerte. Viste amplio vestido blanco, como revestido de poder y de gloria, que le envuelven expresando movimiento, como si el portador tuviese prisa en acabar el trabajo que allí le ha llevado.

Rayos de luz emanan de su cuerpo, luz divina que ya se reveló en el Tabor y que iluminan la mansión de los muertos, simbolizando la luz sin ocaso del octavo día, el día de la nueva creación que él inaugura con su resurrección. Su luz propia se derrama sobre el universo, al fondo del icono, al que tiñe de luz dorada propia de la divinidad.

Su cuerpo parece escapar a las leyes físicas, ya por la gracia y levedad con la que se mueve sobre  la gruta negra que a sus pies simboliza el Hades o al mismo Satanás, ya por la impresión que dan de fortaleza los brazos que tiran de Adán y Eva, que no se corresponden a los hombros ciertamente estrechos con los que le ha dibujado el iconógrafo.

AdánLa mirada de Cristo parece dirigirse al observador del icono, invitándole a sumarse al grupo de los rescatados, mientras con sus manos coge por las muñecas a Adán y a Eva. Con su entrada impetuosa en el Hades anuncia a todos los difuntos su resurrección gloriosa y con su gesto, arrastra tras sí a Adán y toda su humana descendencia. No es difícil interpretar la mirada asombrada de Adán ni el gesto de súplica de su mano extendida hacia el Salvador.

En los brazos de Adán y Eva se perciben túnicas azules, colores de su humanidad, que forman un continuo con el tejido azul que soportan los personajes de la izquierda, dos de ellos con testas coronadas, seguramente los reyes David y Salomón.

Junto con la de Cristo, las figuras de  Adán y Eva forman un triángulo de gran fuerza expresiva, como corresponde al momento de gloria que recoge el icono.

El Infierno o HadesLas puertas de la muerte, sus cerrojos y toda la imaginería propia del caso yacen a los pies del Señor de la Vida. El color negro de la gruta en forma de cueva negra y oscura, que tantas veces ha representado el mundo pagano en la iconografía bizantina,  que se encuentra en el centro inferior del icono, siempre a los pies de Cristo, es la representación del pecado y de la muerte.

La figura allí tendida, ese personaje encadenado, es la muerte, o la fuerza del pecado,  o Satanás, vencidos todos definitivamente. Este aspecto del icono es una catequesis sobre las palabras de Cristo:“Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín”, (Lc 11,21-22). Los muertos, la humanidad herida por el pecado era el botín del Infierno y Cristo, más fuerte que Satanás se ha hecho con él para devolverlos a la vida.





Catequesis que se complementa con  la luz y los colores. El negro del Infierno, en la parte inferior, se contrapone al dorado del universo exterior, en la parte superior. Y en medio, la blanca luz de Cristo disipando definitivamente las tinieblas infernales.

Los Justos: Adán y Eva son los primeros rescatados por Cristo, en el icono ya aparecen cogidos de la mano por el Salvador. Tras ellos se levantan los justos que esperaban en el seno de Abraham este momento. En la parte izquierda se destacan David y Salomón, de cuyas casas y linajes desciende Jesús. Es tradicional señalar en esta iconografía las figuras de Abel, de Juan el Precursor y de los principales profetas, como Elías y Eliseo. Su presencia en este icono es signo inequívoco de la continuidad del Nuevo con el Antiguo Testamento.

Las puertasLas puertas del Infierno rotas, las llaves esparcidas por el suelo y las cadenas, son pisadas por el Resucitado cantando, con el signo más plástico posible, el himno de san Pablo: ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?.

Sobreabundan en esta simbología, la forma de cruz adoptada por las puertas esparcidas por los suelos y  ahora holladas por Cristo.

La CruzEn algunas representaciones de este icono aparece una Cruz, unas veces en manos de Cristo y otras, como en el caso de este ícono, la Cruz es sujetada por los ángeles.

La Iglesia Católica celebra el Domingo de Resurrección o Vigilia Pascual con la máxima solemnidad de su liturgia. Es el domingo por antonomasia.  Es el aniversario del triunfo de Cristo. Es la consumación del plan divino sobre la humanidad, aunque la tensión del “ya sí, pero todavía no” no nos abandone. La semana de dolor concluye con la celebración de esta fiesta que prolongará su alegría pascual cuarenta días más, hasta Pentecostés, y será recordado cada domingo del año. La Historia de la Salvación y la historia humana se fundan intrínsecamente en el acontecimiento más extraordinario: el Hijo de Dios hecho hombre ha redimido a la humanidad de la deuda de Adán.

La Iglesia Ortodoxa festeja durante el viernes y sábado santos la visita de Cristo a los infiernos, la entrada de Jesús  resucitado en el Hades para iluminar como “sol que nace de lo alto” el seno de Abraham donde esperan los justos veterotestamentarios. Con sus más bellos cantos acompaña el pujante descenso de Cristo que dibujan sus iconos y con ellos adorna sus templos para explicar, con luces y colores, el mayor misterio de nuestra salvación.

Con informaciòn de Info Católica

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Dialecto Libanés – La lengua de los hijos de Los Cedros

Dialecto Libanés

La forma de árabe dialectal hablada en Líbano se denomina comúnmente árabe libanés. Existen también, como en otras partes del mundo árabe, un registro intermedio entre el árabe estándar y el árabe dialectal que se utiliza en contextos formales pero distendidos. Como el resto de las variedades habladas de la lengua árabe, no tiene carácter oficial, siendo el árabe estándar la variedad que se usa en la escritura, los medios de comunicación y los contextos muy formales.

La mayoría de los vocablos del libanés son árabes, pero como ocurre con todos los dialectos de la región, se ha enriquecido con aportaciones del turco desde el siglo XVI, cuando la región estaba gobernada por los turcos otomanos. Este dialecto además, ha asimilado palabras provenientes del francés y del inglés.

El dialecto  árabe libanés es una de las variedades de árabe levantino del idioma árabe. Muchos libaneses, especialmente grupos radicales de derecha como los Guardianes de los Cedros, consideran al árabe libanés una lengua separada.

El árabe libanés raramente es escrito en ámbitos formales, excepto en novelas donde el dialecto está implicado o en algunos tipos de poesía que no utilizan el árabe clásico en absoluto. Las publicaciones formales en Líbano, tales como los periódicos, son escritos en el árabe clásico estándar. El árabe utiliza una lengua literaria para la escritura llamada árabe estándar moderno o ¨fushá¨. El alifato o alfabeto árabe es utilizado regularmente, sin embargo, el alfabeto latino es usado informalmente en los medios de trasmisión electrónica. El poeta y filósofo Saïd Akl propuso el uso del alfabeto latino, pero no tuvo aceptación general.

El libanés no es un dialecto árabe

Según Said Akl, poeta, filósofo libanés, e intelectual, para hacer «libanés», su designación del vernáculo hablado de Líbano, el idioma nacional reconocido de su país heterogéneo. Este esfuerzo es «libanismo lingüístico». Akl, un cristiano maronita que se ve a sí mismo como el Dante libanés, ha argumentado que el libanés no es un dialecto árabe (ammiyya ¯ o lahja) en absoluto, pero en realidad el semita indígena idioma del país, enraizado en fenicio / canaanita y siríaco / arameo con una superposición árabe. Esta superposición oculta aún más su verdadera naturaleza, más aun así  cuando se procesa en la escritura árabe consonántica, que es totalmente inadecuada para representar su fonología. Al argumentar este punto, Akl estaba siguiendo los pasos de los fenicios, como Charles Corm y Michael Chiha. Akl fue mucho más allá de sus predecesores nacionalistas, eventualmente.

La teoría de Said Akl

Cualquier persona con familiaridad  con lo que convenientemente llamamos el Arab World es consciente de que en esta vasta extensión que se extiende desde Mauritania y Marruecos en el noroeste de África a Irak, muy al este en Asia, no hay lenguaje hablado común. Más bien existe una gran cantidad de vernáculos, comúnmente denominados dialectos árabes, que no son mutuamente inteligibles y que pueden diferir entre sí tanto como una lengua romance difiere de la siguiente. Además, muchos países árabes acogen otras lenguas nativas como bereber, kurdo, nubio, armenio y arameo, que se hablan por minorías étnicas o religiosas, a veces minorías muy importantes.

También hay varios países donde los idiomas europeos, particularmente el francés o inglés, se utilizan a diario, no solo por élites, sino por cualquier persona con un mínimo de educación. Este bilingüismo es una parte integral de la cultura local de medio oriente, con personas que cambian de idioma a mitad de una conversación o incluso en mitad de la oración (lo que los lingüistas llaman cambio de código). Esto es especialmente cierto en el antiguo Magreb gobernado por Francia y en Líbano.

En el paradigma nacionalista árabe, es el idioma literario clásico árabe (al- # arabiyya al-fu. sh. a¯) en su forma moderna revivida, algo simplificada llamada Modern Standard Arabic (MSA) que une este mundo culturalmente, étnicamente, y en un sentido idealizado (pero no cumplido), políticamente. En esta literatura, el idioma debe aprenderse en la escuela y difiere de los idiomas hablados tanto como el latín difiere del francés, español, italiano y otros idiomas romances.

Pero como en la Europa medieval, donde el latín fue el único reconocido lenguaje escrito por ecclesia et regnum hasta que llegaron Dante, Petrarca y otros, una ficción doctrinaria es mantenida por los proponentes del arabismo y el islamismo, de que las lenguas habladas vivientes son meramente formas dialectales vulgares del verdadero lenguaje, MSA, que es el único medio legítimo para escritos y comunicación formal. Por lo tanto, a un hablante nativo de una lengua vernácula , se le ha enseñado que el lenguaje literario en la escuela no puede entender una transmisión de noticias o un texto escrito cuando se lee en voz alta.

Said Akl defensor del dialecto libanés como lengua oficial del país

De religión maronita, oriundo de Zahle (poblado del valle de la Bekaa), falleció el  28 de noviembre de 2014 a los 102 años.

Poeta, periodista y escritor, Akl deja tras de sí un vasto legado literario. Algunas de sus obras fueron representadas en teatros, otras convertidas en canciones llevando al trovador más allá de las fronteras de Líbano para ser conocido en todo el mundo árabe. Su personalidad y sobretodo el fervor que caracteriza sus obras, en verso como en prosa, no dejó lugar a la indiferencia. Su pluma lo convirtió en un controvertido personaje tanto en las letras como en política. Como todo escritor de renombre, fue vivamente alabado por unos pero también duramente criticado por otros.

Se le recuerda como ferviente patriota , firme defensor de la identidad libanesa, que él trazaba con orgullo en la era fenicia.

Said Akl llegó incluso a crear lo que autoproclamó como alfabeto libanés, transcribiendo el dialecto libanés en un alfabeto de 36 letras usando caracteres latinos como hiciera Kamal Ataturk tras la descomposición del Imperio Otomano. Una apuesta lingüística que si bien no cuajó entre la casta literaria sí alimentó a sus detractores en lo que consideraron un ataque a la lengua árabe.

Sin embargo, Akl optó por el dialecto libanés y el árabe clásico para ensalzar las virtudes de Líbano a la par que rendir homenaje a las grandes metrópolis árabes desde Jerusalén a Damasco pasando por La Meca.

Reforma de la lengua escrita

La cruzada lingüística de Saïd Akl comienza en 1954, cuando pronuncia una conferencia en el Cénacle Libanais, (célebre foro de debate de l’âge d’or libanesa), en la que identifica al árabe con el latín, afirmando, por tanto, que el MSA no es sino una lengua muerta, incapaz de expresar las necesidades del hombre contemporáneo y haciendo un llamamiento a la adopción del dialecto libanés como vehículo de expresión no sólo privada, sino también pública.

Las ideas de Akl no son, sin embargo, tan extrañas como pudiera parecer, pues ya antes que él otras figuras relevantes de la literatura árabe como Salama Musa, Tawfiq Awwan, Abdelaziz Fehmi Pasha o el mismísimo Taha Husein se habían manifestado en pro de la reforma de la lengua escrita. Sin embargo, nuestro protagonista no se quedará en comparaciones árabe-latín, sino que irá más allá y, a partir de los años 60, pasará a negar cualquier tipo de relación entre el árabe y la que, a partir de entonces, denominará siempre lengua libanesa, o como él mismo dice – “la lengua libanesa es el vástago de tu madre Fenicia, no de tu tía Arabia”, es decir, el libanés es una versión modernizada y actualizada de la antigua lengua canaanea hablada en Tiro y Sidón hace miles de años.

El alfabeto akliano

Si la lengua hablada en Líbano no es árabe, lógicamente tampoco la escritura árabe servirá para representar los sonidos de esta lengua libanesa, dirá Saïd Akl, apoyándose para ello en la obra de autores como Adrien Barthélemy, quien en su Dictionnaire des Dialectes de Syrie: Alep, Damas, Liban, Jerusalem, afirmará sin embargo, que “los tres símbolos [vocálicos] de la lengua escrita son incapaces de expresar con precisión las diez vocales de la lengua hablada”.

Frente a la complejidad del alfabeto árabe, con sus más de 600 signos (no en vano, para representar el fonema /g/ se emplean ni más ni menos que cuatro grafías diferentes: غ، ـغـ، غـ، ـغ), Akl propondrá un alfabeto latino modificado, (“consistente en sólo treinta y seis símbolos, desprovistos de puntos, guiones, apóstrofes, acentos o cualquier otro , diacrítico”) y en el que además cada letra representa, sola y exclusivamente, un sonido, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en castellano (en donde la letra c puede representar los fonemas /θ/ o /k/ dependiendo de la vocal que la acompañe).

El legado del “Dante Libanés”

Aunque la lengua libanesa continua siendo el vehículo de comunicación oral predominante en Líbano (tanto en las conversaciones cotidianas como en el espacio público: las clases en la universidad, los sermones en las iglesias, los programas de televisión, etc. se desarrollan, con contadas excepciones, en libanés), lo cierto es que la reforma alfabética propuesta por Akl no ha conocido el éxito que él esperaba (lo que no impide que el autor se identifique a sí mismo con Dante y otros “lobos solitarios” que promovieron las lenguas vernáculas frente a los latines de su tiempo), y él mismo ha continuado escribiendo en árabe clásico.

Las razones que pueden explicar el fracaso de esta propuesta lingüística son, desde luego, numerosas y van desde escrúpulos religiosos (no olvidemos que el Corán está escrito en árabe y que, para los musulmanes, contiene la palabra de Dios mismo; admitir que la lengua árabe está fosilizada o anticuada podría causar preguntas incómodas desde el punto de vista teológico, sobre todo a la luz de Corán 12:2) hasta la pereza, en palabras del propio Said Akl, por aprender nuevos signos y reglas gramaticales .

El intento de Akl ha fracasado, y sin embargo, por doquier se ven instituciones y páginas web dedicadas a la enseñanza de la lengua vernácula libanesa, empleando versiones modificadas del alfabeto akliano, al tiempo que los mitos y leyendas que él contribuyó a crear han saltado de las páginas de Cadmus o Yara a la cultura popular.

Quizás algún día se diga que, efectivamente, Akl ha sido el Dante libanés, pero también cabe que nos preguntemos: ¿qué sentido tiene promover una lengua con tres o cuatro millones de hablantes, cuando hay cuatrocientos millones que utilizan un dialecto del árabe? ¿Puede sobrevivir una lengua minoritaria en este mundo de televisiones por satélite (Al-Jazeera, Al-Arabiya) y comunicaciones globales por internet? Sólo el tiempo podrá responder a estas preguntas, por ahora no nos queda más remedio que felicitar al ya centenario Saïd Akl por haber tenido la valentía, con luces y sombras, de agitar el panorama cultural árabe de su época con sus propuestas rupturistas.

Con información de Franck Salameh, Language, Memory, and Identity in the Middle East: The Case for Lebanon y El-Sawt.

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Un paseo religioso por Siria – Qara, el pueblo de los Cristianos

Qara,un refugio para los cristianos de Medio Oriente

Qara es un pueblo de montaña ubicado en la cordillera montañosa de Qalamun. Se encuentra entre Homs y Damasco, Siria y la región libanesa de Baalbek.

Fue descrito por los turcos en su Geografía de 1321 como «un gran pueblo a medio camino entre Damasco y Homs. Una estación de paso para las caravanas».

«Qara» es una palabra aramea. Significa «el gran frío» porque un viento frío tiende a soplar aquí desde el oeste. Este pueblo de 55 km que se extiende en una meseta entre la cordillera Anti-Líbano, (en árabe, جبال لبنان الشرقية Jabal Lubnan ash-Sharqi), en el oeste y la cordillera de Qalamun en el este. La altitud de es de aproximadamente 1300 m sobre el nivel del mar.

Los residentes de esta remota ciudad en la montaña en Siria vivían de la producción de los cerezos que florecían en sus afueras.

Antiguamente la cordillera Anti-Líbano  albergó verdes bosques florecientes y osos. En el período de la invasión turca,  construyeron un ferrocarril desde Turquía a La Meca, talando todos sus árboles. Ahora es un páramo,  con ocasionales plantaciones de cerezos.

La mayoría de sus habitantes son cristianos  ortodoxos y católicos griegos. Parte de la población profesa la religión musulmana sunita.

Persecución en los días de Baibars

En 1266 d.C  el sultán mameluco Baibars mató a una gran cantidad de cristianos Qari, vendiendo a sus hijos como esclavos en Egipto. En los días de Baybars, esta ciudad tenía una población que era completamente cristiana, con algunos judíos. Algunas fuentes estiman que la población debía ser entre 30 o 40000 habitantes Después de la incursión de Baybars, los cristianos de Qara ya no serían mayoría.

En 1712, los turcos ingresaron al monasterio de San Jacobo, el Persa, matando a 120 monjes. Después del período otomano, durante la ocupación francesa, que duró hasta la independencia de Siria en 1948, los cristianos sufrieron persecuciones porque estaban asociados al invasor francés  ya que compartían su religión. Esta fue la fuente de muchos crímenes de odio.

Hubo 11 iglesias (3 que todavía existen en la actualidad) y un obispado. Desde el inicio del cristianismo, esta ciudad fue un bastión para la ortodoxia. Hoy no son más que 500 cristianos en una población de 20 000.

Monasterio de San Jacobo el Interciso

En Qara se puede visitar el monasterio de San Jacobo el Interciso,(el Persa). San Jacobo, por sobrenombre Interciso, “dividido”, mártir, que en tiempo del emperador Teodosio,  renegó de Cristo por congraciarse con el rey Lasdigerd, pero al ser severamente reprendido por su madre y su esposa, se arrepintió e, intrépidamente, confesó ser cristiano ante Varam, hijo y sucesor del soberano de Persia, quien, airado, pronunció contra él sentencia de muerte, ordenando que lo despedazaran miembro a miembro y finalmente decapitaran.

El monasterio fue fundado en el siglo VI y abandonado por los monjes en el siglo XIX. Los trabajos de restauración comenzaron el 14 de julio de 1994. El 14 de septiembre de 2000, durante la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz del Año del Gran Jubileo, las autoridades eclesiásticas emitieron el decreto de restablecimiento del convento de acuerdo con la tradición de los monasterios orientales. Así decretó el comienzo de una nueva orden religiosa diocesana de las monjas de la Unidad de Antioquía, cuya Casa Madre sería el monasterio.

El 15 de agosto 2004 el obispo extendió la fundación a los hombres: «Que se iniciaran en la torre y cuando crecieran en número, construirían su propio monasterio. La vida comunitaria se inició rápidamente».

A pesar del número todavía reducido, las monjas y los candidatos por orden de llegada de diversas tradiciones orientales: católico griego-melquita, maronita, ortodoxos armenios, ortodoxos sirios, Latina y también hermanos procedentes de origen musulmán.

Actualmente es propiedad de la Iglesia greco-católica de Qara. Fue donde se refugió San Jacobo de la persecución a principios del cristianismo. En la actualidad hay un monasterio, una iglesia y un espacio para acampar en verano.

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Orígenes de los Cristianos Árabes de Medio Oriente

Monasterio de San Sergio en Ma’aloula – Siria

Los árabes cristianos pertenecen a  las distintas confesiones : la Iglesia Melkita griega católica, la Iglesia ortodoxa griega, la Iglesia católica Maronita, la Iglesia católica caldea, la Iglesia católica siriaca, la Iglesia Ortodoxa siriaca, la Iglesia Católica Romana y las Iglesias Protestantes. Son cultural, lingüística y étnicamente árabes, y seguidores de la fe cristiana. Los cristianos árabes ya tenían presencia en el mundo árabe antes de la llegada del Islam y su expansión por Asia y África en el siglo VII.

Muchos musulmanes árabes descienden de árabes originalmente cristianos que se convirtieron al Islam por varias razones;  el pago de la «Yizia», un impuesto existente en ciertas dinastías musulmanas para los habitantes no musulmanes, o la opresión ejercida por parte de los bizantinos hacia la gran mayoría árabe cristiana, ya sea unitaria, monofisita o arriana.

La primera referencia del cristianismo en las tierras árabes se menciona en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo se refiere a su viaje a Arabia después de su conversión (Gálatas 1:17-18)

17- Ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
18- Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días.

Más tarde, Eusebio de Cesárea habla de un obispo llamado Berilo en la sede de Bostra (la actual Bosra), donde se realiza un Concilio.

La mayoría de los árabes cristianos actualmente proceden del Levante Mediterráneo, mientras que históricamente en el mundo árabe los cristianos árabes eran descendientes de los Kahlani y Qahtani, tribus del antiguo Yemen (es decir, ghasánidas y lajmíes principalmente). La mayoría de los patriarcas maronitas de los últimos 10 siglos son descendientes de los conocidos nobles gasánidas Qahtani, árabes que gobernaron el Levante en el período romano y bizantino hasta la era franco-ghasánida.

Los cristianos existen en las tierras de habla árabe desde el siglo tercero. Algunos expertos sugieren que Filipo el Árabe fue el primer emperador cristiano de Roma. En el siglo IV, un número significativo de cristianos ocuparon la Península del Sinaí, Mesopotamia y Arabia. Otros dicen que el primer gobernante cristiano fue un árabe llamado Abgar VIII de Edesa, quien fue convertido al cristianismo.

A lo largo de muchas épocas de la historia, los cristianos árabes han coexistido muy pacíficamente con  no-cristianos de habla árabe, principalmente los musulmanes y los judíos. Incluso después de la rápida expansión del Islam desde el siglo VII d.C en adelante, donde muchos cristianos optaron por no convertirse al Islam y en lugar de eso mantener sus creencias pre-existentes.



Maronitas

Los maronitas eran habitantes del valle del río Orontes (Al-Asi). Pudieron ser descendientes de algunas tribus árabes que nunca se convirtieron al Islam o en parte de los arameos. Es muy posible que los maronitas, como una comunidad de origen árabe, se encontraran entre las últimas tribus de árabes cristianos que llegaron a Siria antes que el Islam y desde el siglo XIV adoptaron la lengua árabe para la liturgia, el siríaco, la forma literaria cristiana del arameo, originalmente el lenguaje litúrgico de todas las sectas semíticas cristianas, tanto en Arabia así como en el Levante y Mesopotamia.

Como «Pueblo del Libro», los cristianos de la región gozan de ciertos derechos por la ley islámica teórica (Sharía) para practicar su religión sin interferencias o persecuciones, que fue, sin embargo, estrictamente condicionado al pago de una cantidad especial de dinero (tributo) obligado para los no musulmanes llamado yizia, en forma de efectivo o bienes, por lo general se entregaba una gran cantidad de animales, a cambio de su seguridad y la libertad de culto. El impuesto no se aplicaba a los esclavos, mujeres, niños, monjes, los ancianos, los enfermos, ermitaños, o pobres.

Muchas tribus árabes  se adhirieron al cristianismo desde el siglo primero, incluidos los nabateos y los ghasánidas. Eran de origen qahtani y hablaban árabe-yemení. Protegieron la frontera sur-oriental de los Imperios Romano y Bizantino en el norte de Arabia.

Del mismo modo que los musulmanes árabes y judíos árabes, los árabes cristianos se refieren a Dios como Allâh, ya que esta es la palabra árabe para «Dios». El uso del término en árabe Allâh, en las iglesias cristianas es anterior al Islam por varios siglos. Desde mediados de 1800, algunos nativos árabes de la región de Levante han sido convertidos a las Iglesias Protestantes tradicionales más recientes, también a  bautistas y metodistas.

Cristianos de Siria

Los cristianos de Siria en la actualidad  son  entre 15 -25%  de la población total del país, que se reparten entre greco-ortodoxos (mayoría en Siria), maronitas, armenios (ortodoxos y católicos) sobre todo en Aleppo y Damasco, melquitas (sirio católicos), jacobitas (sirio- ortodoxos), nestorianos (asirios), caldeos, greco-católicos, católicos latinos, protestantes y anglicanos, todos conviven en armonía.

Los tesoros de la Siria Cristiana

En Siria es posible seguir los pasos de los primeros protagonistas del cristianismo. En Damasco se pueden encontrar huellas de San Pablo: la antigua Vía Recta, capilla de San Ananías, capilla de San Pablo o Bab Kisan (lugar por donde escapó el santo), la tumba de San Juan Bautista (dentro de la mezquita de los Omeyas) y la iglesia Mariyamieh (de María). En Ma’aloula, y en dos pueblos vecinos, todavía se habla el arameo (lengua utilizada por Cristo) y también se pueden seguir los pasos de Santa Tecla. En Seidnaya se levanta uno de los monasterios más venerados de toda la región  que data del año 547, donde existen iconos pintados por San Lucas.

Existen iglesias y monasterios que  pueden ser visitados en casi todo el país, sin olvidar las importantes ciudades cristianas de Damasco y de Aleppo donde se pueden realizar recorridos para descubrir iglesias tan antiguas como el cristianismo mismo en la región.

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