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Abulcasim Jalaf ben Abbás el Zahrani – Abulcasis – Médico andalucí

Abulcasis,padre de la cirugía moderna

Sana Helwâ tabiba Yasmín!

Toda la Medicina árabe se encuentra influida por el espíritu de la dialéctrica peripatética, que ajustaba perfectamente al carácter mental de pueblos orientales, y que Galeno había adaptado a la Medicina griega, haciendo retroceder la investigación directa de la Naturaleza ante las construcciones mentales apriorísticas y estancando de este modo el avance de la Medicina.

Del mismo modo que el progreso de la Medicina clásica, después de Galeno, sólo fue posible al aparecer un gran material científico, que trae consigo una modificación esencial en los métodos de estudio del mismo, la Medicina árabe, que se mueve por completo dentro de las normas galénicas, supone progreso en cuanto amplía considerablemente la base de observaciones y de conocimiento médicos.

Es indiscutible que somos deudores a los árabes del beneficio de haber enriquecido extraordinariamente el tesoro terapéutico con valiosos remedios, fundando la profesión farmacéutica, creando la farmacopea y desenvolviendo la creación de grandes hospitales, utilizables para la enseñanza, y en la que se cultiva brillantemente la Medicina, sobre todo en las especialidades oftálmica y de enfermedades mentales.

El número de médicos árabes autores de obras científicas es extraordinario. Wüstenfeld lo calcula en más de trescientos ; Leclerc lo eleva a cuatrocientos. De la mayor parte no se conoce más que el nombre del autor y el título de las obras, que existen sólo como manuscritos o que se han perdido y no se conserva más que la cita que de ellas hacen los restantes escritores.

Es tan extraordinario el valor de la ciencia árabe, que en el siglo XII, y sólo por ser el centro de traducción de esta ciencia, Toledo, reconquistado en 1085, se convierte en el centro cultural de la Europa de Occidente. La escuela, conocida con el nombre de «los traductores de Toledo», traslada de Oriente a Occidente la ciencia clásica de los árabes, vertiendo hasta noventa textos médicos; lo habían hecho en sentido inverso es decir, del griego y el latín al árabe, los enviados de Bagdad, Mesué, Johannitus y otros. Estas traducciones nutren el pensamiento europeo por espacio de tres siglos.

Las mejores obras de la escuela de Salerno y las de la ciencia francesa no son más que traslaciones y comentarios de estas traducciones toledanas. Por lo que a España hace referencia, basta decir que en la segunda mitad del siglo XVIII aún eran libros de texto los Cánones de Avicena y de Mesué, y se estudiaban en uno o dos años de la carrera médica.




Abulcasim Jalaf ben Abbás el Zahrani-Abulcasis o Abulcasim (936-1013)

Pertenece al grupo de los grandes médicos bienhechores de la Humanidad y es indiscutiblemente la mayor autoridad quirúrgica de la Medicina árabe.

Nació en Zahara (Córdoba), la residencia del Califa Abderrahemen III, faltando datos seguros acerca de la fecha de su nacimiento y de su muerte, así como del sitio de su residencia habitual. Se admite en general que vivió en la corte de aquel Califa, y como Abderrahmen, murió en 961, la vida de Abulcasis debió deslizarse entre los dos últimos tercios del siglo X y el primero del XI, lo que coincide con los datos de algunos cronistas árabes, que afirman que vivía el año 460 de la Hegira  y que murió el 404 (es decir, el 1013 de la Era cristiana).

Si se admitiera, con León el Africano, que Albucasis vivió cien años, debió de nacer en el 912.

Conocedor de las obras de la antigüedad clásica, y especialmente de la literatura médica de griegos, romanos, judíos y árabes, tuvo Albucasis dos iniciativas que le han inmortalizado: una, la de rehabilitar la Cirugía, reuniendo metódicamente en un solo libro las nociones de este arte, disgregadas antes de él en diversas obras, y otra, el coleccionar alrededor de doscientas láminas que ilustran sus manuscritos, unas originales y otras recogidas de viejos pergaminos, sobre instrumentos, operaciones y representaciones de enfermos y de enfermedades, con lo cual su obra viene a ser el mejor, sino eI primer libro con atlas dedicado a la Cirugía.

La idea de ilustrar el texto con láminas se atribuye a Aristóteles, y varios libros de los comienzos de la Era cristiana las tienen ; pero ninguno en tanto número, ni tan bien expuestas, con sus nombres y descripciones, en cada uno de los capítulos donde tienen su aplicación adecuada.

El conjunto de su obra, dividido en treinta libros, lleva el título de Altasrif (en traducción latina, concessio ei data, qui componere hand valet). Es un compendio de Medicina práctica, traducido en el siglo XII al hebreo por Sem Tob y al latín por Gerardo de Cremona.

Se divide en dos partes : la primera , parte médica, tiene una traducción latina incompleta : Liber theorica nec non practicae Alsaharavii. Ang. Vid., 1519, y se basa principalmente en los escritos de autores árabes anteriores, principalmente de Rhazes. Merece ser citada la parte que trata de la preparación de los medicamentos ; los del reino mineral, principalmente, por sublimación. Para la destilación utilizaba una estufa especial cuyo combustible se iba renovando de un modo automático.

La segunda parte, quirúrgica, publicada primeramente en traducción latina, en Basilea, en 1541 ; después, en el texto original y traducción latina por Channing (Oxford, 1778), traducida posteriormente al francés por Leclerc (París, 1891)

A la Cirugía está consagrado el último de los treinta libros de Albucasis, en el que expone en primer término la Anatomía, aunque no sea ésta más que la primitiva y errónea de aquellos tiempos.

Según los eruditos modernos—Escribano—, la obra de Albucasis es, en lo quirúrgico y en gran parte, copia del sexto libro de Pablo de Egina, a quien, sin embargo, no cita el cordobés, siguiendo en esto la costumbre de los enciclopedistas árabes.

Roger de Parma y Guillermo de Salíceto (siglo XIII), pagaron a Albucasis en la misma moneda, silenciando su nombre a pesar de copiarle repetidas veces.

Por la traducción al francés que hizo Leclerc, en 1861, conocemos el texto y 150 láminas, a la vez que una crítica seria y apenas mejorada posteriormente del autor y de su obra.

Fué Albucasis, según se desprende del estudio de sus obras, un espíritu profundamente religioso, un partidario del método de la observación directa y un cirujano parco en operar y más inclinado al cauterio que al bisturí.

Como creyente convencido, repite varias veces la frase «Yo cuido a los enfermos ; pero realmente es Dios quien los cura», que cinco siglos más tarde adquirirá resonancia, pasando por original y simbólica, repetida en francés por Ambrosio Paré y esculpida en su estatua con las palabras : «Je le pensay et Dieu la guarist», cuya invención, como dice Escribano, es probable que tampoco pertenezca al cirujano de Córdoba, sino a literaturas mucho más antiguas, pero cuyo profundo y laudable sentido comparten gran número de sabios médicos de todos los tiempos.

Como observador sagaz, concede Albucasis gran predominio al método de observación y de experiencia al estilo de Hipócrates, frente a las supercherías de los charlatanes y la astrología de los ilustrados, asegurando que todo lo escrito en sus libros lo había visto con sus propios ojos y practicado con sus manos.

El libro consagrado a la Cirugía aparece dividido en tres partes. En la primera estudia todo lo relativo a los cauterios : sus formas, materiales empleados en su construcción y trastornos patológicos, muy numerosos, en que deben ser aplicados. Encuentra igualmente aplicación el cauterio en la hemostasia, especialmente en la hemorragia arterial. Para combatir ésta recurre, sin embargo, a otros métodos, como, por ejemplo, la división completa de la arteria sangrante, la ligadura doble con doble hebra de la arteria sacada al exterior con un gancho, etc.

Aunque en la segunda parte sigue, en la exposición y en el orden de la misma, a Pablo de Egina, se encuentran también gran número de observaciones propias y de métodos originales, que, prescindiendo de las láminas explicativas, dan gran valor a la obra. No podemos detenernos en la exposición del contenido de la obra, que comprende el estudio de las suturas, la talla, la litotricia y la circuncisión.

Dice, respecto de la traqueotomía, no conocer a nadie que haya realizado esta operación. En las resecciones, además de algún caso muy interesante, describe diferentes clases de sierras y otros instrumentos. La indicación de la amputación es la gangrena, que puede depender de diversas causas. Es admisible la amputación hasta por encima del codo o de la rodilla ; si la gangrena avanza más arriba, la muerte es inevitable. Describe la técnica de la amputación ; la hemorragia se cohibe con el termo con los cáusticos ; no se citan las ligaduras. En el último capítulo se describe la flebotomía y las ventosas.



La tercera parte del libro 30 comprende el estudio de las fracturas y de las luxaciones, describiendo muy detalladamente el tratamiento de las mismas.

Termina la obra exponiendo los métodos más adecuados en aquella época para tratar los partos difíciles y complicados y las diferentes operaciones de Oftalmología, Odontología y Otología.

De que es injusta la censura lanzada contra Albucasis de ser cirujano tímido da buena prueba, entre otras, la sutura intestinal que improvisó en un soldado herido y la extirpación de un tumor del maxilar superior profundamente adherido, empleando, uno tras otro, el bisturí, el escoplo y el martillo y, finalmente, el hierro candente.

La fama de Albucasis trascendió a toda Europa en el siglo XII, gracias a la traducción hecha en Toledo, siendo la base de los libros de Lanfranc (1296) y de Chauliac (1330-1363), los grandes divulgadores de la Cirugía en Francia, Italia y España.

En España debió ser muy leído Albucasis, primero en la escuela de Córdoba y después, ya traducido al latín, en los reinos cristianos, juzgando por la gran notoriedad que alcanzó en la Edad Media y lo mucho que le citan nuestros clásicos, posteriormente ya, en el siglo XVI ; pero al castellano sólo se tradujo un fragmento, en Valladolid, por Alfonso Rodríguez de Tudela, en 1516, y no su libro 30, de Cirugía, sino el 28, que trata de minerales, plantas y animales.

Es dudoso que la obra que con el título de Liber servatoris,impreso en 1471 en Venecia y más tarde, unido a las obras de Mesué el Joven, estudia la preparación de los medicamentos, sea verdaderamente original de Albucasis. 1


Por el Dr. García del Real

(1) Véase edición española de la Historia de la Cirugía, de Harvey Graham, y Apéndice de la Cirugía en España, por García del Real. Barcelona, 1942.


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La Sabiduría Árabe Esotérica y La Mujer Velada

  1. Ya se sabe que entre los orientales no sólo se admitían las mujeres en la Orden sino que hasta podían llegar a ocupar el cargo supremo. Y fue una mujer, aproximadamente 2500 años antes de Cristo, la que dirigió los destinos de la Tabla de Hoggard.
  2. Era una alta entidad que por última vez descendía al mundo físico con humanas vestiduras. Por eso había de ser como un símbolo, como una recopilación de la era mental que se iba, dejando paso a la era del sentimiento cristiano que despuntaba.
  3. Abbumi, la mujer que no tiene cuerpo pues su cuerpo ha sido puro y perfecto, desde niña fue educada y preparada para ejercer el sacerdocio de la Sabiduría.
  4. Los Caballeros de camellos, de blancos turbantes y capas ondulantes al viento le enseñaron los siete idiomas, los siete poderes y las siete fórmulas mágicas.
  5. ¿A que más puede aspirar un ser viviente? Fortificarse cada vez más en aquel místico castillo que es su única morada, donde la sabiduría y el conocimiento son el pan y el amor y ningún hálito humano empaña aquellas sagradas murallas.
  6. La madre de Abbumi había muerto cuando ella nacía. Su padre la adoraba y veneraba, pero el amor entre ellos no era más que una comprensión expresiva de la mente.
  7. El corazón de ella era frío y blanco como la cima del monte Merú. La muerte, el dolor, la miseria, el amor y los deleites humanos eran para Abbumi muecas ilusorias de los velos de la Madre.
  8. ¿Contará ella en el número de aquellas almas selectas que durante centurias conquistaron, para la vida esotérica, el fruto de la más pura sabiduría?
  9. Cabalgando por el desierto avanzan dos viajeros, perdidos en el espejismo de las arenas. El hambre, el cansancio, la desesperación, la debilidad y la próxima locura, pronto acabarán con ellos.
  10. Oschar, el compasivo, pide ayuda para ellos, pero la Madre del desierto contesta: “Dejad que en ellos se cumpla la ley del desierto”.
  11. Otra vez pide el compasivo: “Déjame, Madre, que salve esas vidas”.
  12. Ella contesta: “Salva sus carnes, si quieres. Y si puedes, salva sus almas”.
  13. Presurosamente el árabe, con sus camellos, corre a salvar a los perdidos y con ellos vuelve al Hoggard.
  14. ¿Por qué accede la Madre a la súplica de su discípulo y recibe y visita a los extranjeros?
  15. Un sentimiento nuevo ha nacido en ella. Su alma se ha fijado en otra alma que la mira implorante y dolorida. Siente piedad y, espantada, se pregunta: “¿Es éste el amor humano?”
  16. ¿Dónde está tu sabiduría, oh Madre?
  17. ¿De qué te valen los secretos que conoces si no logras dominar los sentimientos de piedad que se han despertado en ti, y cabalgan desenfrenadamente sobre las nubes de la ilusión?
  18. Abbumi conocerá ahora los dolores de los hombres, sus horas amargas, y padecerá pensando como auxiliarlos.
  19. Está de luto el Hoggard y abandonado el Sello Sagrado. Desolados están los sabios porque la Madre no enciende diariamente su lámpara.
  20. ¡Que muera el culpable!
  21. Inútilmente Oschar procurará salvarle y avisar a la Madre. El alma vale más que el cuerpo y el extranjero ha de morir.
  22. Esta muerte, no obstante, no ha devuelto a Abbumi su antigua sabiduría porque ha abierto en su corazón un surco nuevo: el del sentimiento.
  23. Desde entonces una corriente nueva fue engendrada: con la Sabiduría, el amor.
  24. Desde entonces, las órdenes Esotéricas se dividieron en dos grandes corrientes de fuerza: la del Saber en donde predomina el concepto politeísta de Dios, y el culto a las ciencias; y la del Amor en donde predomina el concepto monoteísta de Dios, con el culto a la salvación de la humanidad.



Por S. Bovisio

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Ben Hecht y la crucifixión de Jesucristo

«Uno de los hechos más exquisitos que la plebe haya podido realizar, fue la crucifixión de Jesucristo. Desde el punto de vista espiritual fue una gesta brillante. Pero hay que reconocer que la masa actúa sin capacidad suficiente. Si yo hubiera sido el encargado de la crucifixión de Cristo, habría actuado de otra manera. Le habría enviado a Roma y le hubiese echado como despojos a los leones. Del cuerpo en carne picada nunca se hubiera podido hacer un redentor.»

Ben Hecht * en A Jew in Love.



*Era hijo de inmigrantes ruso judíos, nacido en Nueva York en febrero de 1894 y que solo terminó la secundaria.

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Trato de la locura en Babilonia

Nabucodonosor – William Blake

Para curar la locura, los médicos babilonios recetaban al enfermo la hoguera o el entierro vivo, sistemas que acababan con la enfermedad de raíz.



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Pócimas medicinales de momia

Las momias eran profanadas por los árabes para hacer medicinas muy costosas contra las úlceras, la anemia, la jaqueca… Pero como las verdaderas momias no abundaban, algunos astutos comerciantes comenzaron a fabricarlos a partir de cadáveres obtenidos por las calles o robados en los cementerios. La pócima era vendida en pequeños frascos que contenían un trozo de carne humana aliñada con sustancias aromáticas, aceites y resinas.



En Occidente esta práctica clandestina se hacía con cuerpos de ahorcados recientes, secados al horno y bañados en betún.

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Mujeres Sirias – El triunfo de la igualdad

El papel de las mujeres en Siria a pesar de la guerra no ha dejado de ser preponderantemente importante para la sociedad toda en medio de un conflicto que ha fortalecido la participación igualitaria en la política y las actividades sociales de ese país.

A pesar del conflicto, Siria no ha dejado de ser uno de los países más avanzados del mundo árabe en lo que a derechos de la mujer se refiere.

Cabe señalar que en el país levantino las mujeres pueden votar desde 1949. La constitución de 1973, además, llama a la igualdad de todos los ciudadanos y cuenta con un artículo que obliga al estado a eliminar todos los obstáculos para el desarrollo de la mujer.

Una de las principales bazas de la política del partido Baaz fue fomentar la integración de la mujer en la educación en un proceso de alfabetización de la población. Así lo remarca en estudio realizado por la Biblioteca del Congreso de EEUU en 1987, el cual señala que para esa década Siria había logrado la plena escolarización de los hombres y la inscripción del 85% de las mujeres en centros educativos. Pocos años después, en 2008, las mujeres llegaron a representar alrededor del 46% del estudiantado universitario, principalmente en grados relacionados con la literatura y la educación.

El gobierno Baaz también ha intentado integrar a las mujeres en el mundo laboral para que tengan una mayor independencia. Tal es así que la tasa de empleo femenino se duplicó entre la década de los 80’s y la de los 2000 según los datos que recoge el Banco Mundial. Estos cambios se han dado principalmente en las ciudades, por lo que en las zonas rurales no ha habido todavía una gran integración de la mujer, que sufre peores condiciones como por ejemplo tener que trabajar más de 15 horas al día.

El sector público es el lugar en el que hay mayor concentración de mujeres; alrededor del 73%. Siguiendo los roles tradicionales de la mujer que todavía se mantienen arraigados en gran parte de la sociedad siria, éstas representan el 63% del profesorado de primaria, el 43% de secundaria y solo un 15% en la universidad. Esta estructura de sociedad se hace más tangible en las áreas rurales, donde debido al colapso del sistema por la crisis, algunos grupos tribales impiden a sus mujeres acceder a los derechos legales que les otorga el gobierno. Esto sucede principalmente en aquellas zonas más conservadoras donde proliferan con mayor facilidad los fundamentalistas islámicos.

Las desigualdades entre ambos sexos en el país generalmente son heredadas de las leyes basadas en la Sharía como por ejemplo son la idea de que lo hombres deben encargarse de las finanzas de la familia o que la mujer solo pueda obtener la mitad de lo que recibe su hermano de una herencia.



Otro de los grandes problemas a los que se está intentando hacer frente en Siria es la inseguridad de la mujer. El gobierno decidió tomar medidas en 2009 después de que las encuestas sacasen a la luz que un 67% de las mujeres habían sufrido algún tipo de violencia física o verbal. Esto forzó un mayor endurecimiento de las penas, pero con el inicio del conflicto en 2011 quedó en papel mojado ya que apenas se aplican.

Hada Half Abás

 

En junio de 2016, Hada Half Abás fue elegida presidenta del Parlamento, convirtiéndose en la primera mujer del país en ocupar un cargo similar. La Unión General de Mujeres Siria, financiada por el gobierno sirio y afiliada al partido Baaz es una de las principales herramientas por la que se apuesta para promover la igualdad de las mujeres. Esta formación nació de la unión de varias organizaciones y asociaciones de asistencia social en 1967 con el objetivo de movilizar a las mujeres y hacer que cuenten con una herramienta para mejorar su nivel educativo, conciencia política en definitiva, prepararse para tener un papel más efectivo en el desarrollo social y económico. Según la presidenta de la Unión General de Mujeres Sirias Soad Bakkur, cuentan con 14 sucursales a lo largo del país, 114 asociaciones y 1850 centros.

La Unión General de Mujeres Sirias no solo se involucra en el movimiento feminista si no que también tiene posiciones políticas tales como el rechazo de la intervención estadounidense en el país o la ocupación israelí de Palestina y los Altos del Golán.

El aspecto militar sin duda es uno de los puntos en los que resulta más destacable el papel femenino en la sociedad siria. El Ejército Sirio ha intentado fomentar la afiliación a sus filas de mujeres, principalmente en las Fuerzas de Defensa Nacional; milicias locales creadas en 2012 con el fin de defender sus pueblos. “Nos unimos al ejército para proteger nuestra ciudad y nuestra gente. Tenemos los mismos derechos que los hombres para proteger nuestra ciudad. Siria es un país que aboga por la igualdad de género”, declara Jiana Eid, una de las 50 mujeres que decidieron unirse como voluntarios a las FDN a finales de 2017.

Mujeres soldados Kurdas

Su contraparte son las mujeres en el territorio controlado por grupos rebeldes. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, existen alrededor de 5.000 mujeres en las filas del Ejército Libre Sirio y organizaciones afines de tendencia islamista.

Uno de los principales batallones femeninos se puede encontrar en el Batallón al-Mouminin Aisha, en referencia a la esposa del Profeta Muhammad.

Um Mohamed, líder de ésta unidad que combatió bajo la bandera de la Brigada al-Tawhid en la batalla de Alepo, estableció que todas las mujeres que quisieran alistarse debían formar parte de la comunidad islámica de Alepo, tener buena reputación y cumplir con sus oraciones además de todos los demás deberes religiosos. El uniforme de la brigada son el niqab y una diadema con el tawhid la ilâha ila allâh (no hay más Dios que Dios ‘Allâh’), con el fin de demostrar su compromiso para con el Islam.

En el norte de Siria se encuentran las YPJ; brigadas femeninas ligadas al PYD y su milicia armada YPG. Una de las particularidades del discurso de las YPJ que no se da en los otros bandos es que trata el feminismo de un modo que ha hecho que se ganen el apoyo de gran parte de los izquierdistas occidentales.

Las zonas donde operan éstas brigadas kurdas no son grandes núcleos urbanos, y si las mujeres no hubiesen participado en la lucha contra el Estado Islámico, hay poblaciones que no podrían haber resistido los hostigamientos de la organización terrorista.

Consecuencia de esta amenaza, muchas mujeres se han incorporado a espacios públicos que antes tenían vetados. Sin embargo, estos cambios tienen más que ver con las brigadas y ciertos espacios políticos que con los hogares, donde las lógicas tradicionales patriarcales como lo son el burka o el niqab se siguen imponiendo.



Pero ¿qué ocurrirá en Siria cuando el conflicto termine? La sociedad ha pasado por grandes procesos de cambio y transformación en todos los ámbitos en los últimos años; principalmente tras el inicio del conflicto armado.

El investigador y profesor Pablo Sapag presentaba brevemente la convivencia en el país levantino de la siguiente manera:

La sociedad siria es una sociedad multiconfesional que se rige por un estado aconfesional, que no laico (…) El estado sirio es un estado aconfesional para garantizar la existencia de una sociedad que es históricamente multiconfesional como resultado de la geografía (…) la historia (…). Hasta bien entrado el siglo XVII en Siria el Islam no llega a ser una mayoría relativa en términos cuantitativos.

Es por ello que una de las claves para la reconciliación debe hallarse en la secularidad, la cual ha sido representada por la propia sociedad durante su historia, donde las mujeres independientemente de su religión y etnia han podido convivir sin la existencia de conflictos.

Es innegable que el estatus de la mujer en Siria está pendiente todavía de experimentar mayores cambios que equiparen las definitivamente no solo a nivel jurídico si no a nivel práctico tanto en las urbes con en las zonas rurales tribales. Si bien el futuro es todavía incierto, hay algo evidente, y es que las mujeres van a jugar un papel imprescindible en la reconstrucción del país.

Con información de  Descifrando la Guerra

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La matanza de los turcos,Sirio-Libaneses canibalizados en la Patagonia

mercachifles

Más de cien inmigrantes árabes fueron asesinados en un hecho oscuro y cruel de nuestra historia por cierto, poco conocida. El misterio develado por las autoridades de la época que dejó al desnudo uno de los crímenes mas repudiables sufrido por los primeros inmigrantes que llegaron a nuestro país en busca de paz y progreso. Encontraron la muerte y el olvido por parte de la historia. Queremos recordar a todos aquellos, víctimas de la barbarie por parte de los “autóctonos” habitantes del sur argentino, con la complicidad del poderío burgués de una Argentina naciente y próspera.

El caso fue conocido como “La matanza de los turcos”. De los expedientes guardados en el Archivo Histórico de la Provincia de Río Negro, surge que más de cien comerciantes trashumantes de origen sirio–libanés habrían sido asesinados y canibalizados por indígenas mapuches. Una historia tenebrosa con un trasfondo de intereses poderosos.

Los “ Turcos mercachifles”

A los vendedores trashumantes se les conoció como “mercachifles” debido a su costumbre de anunciarse a las poblaciones o estancias donde llegaban haciendo sonar una especie de silbato o chifle. “Eran libaneses apenas llegados al país, que salían desde Neuquén y General Roca, en grupos de dos y tres, acompañados por algunos peones y baquianos, con caballos o mulas cargados de ropa, telas y otros artículos”, describe el escritor e historiador Elías Chucair, en reportaje de 2009.

Las desapariciones de “turcos” (genérico en Argentina de todo ciudadano árabe cualquiera sea su nacionalidad), ocurrieron entre 1905 y 1908, o quizás también durante la primera mitad de 1909. La primera denuncia formal sobre desaparición de ciudadanos sirios-libaneses en Patagonia fue presentada en abril de 1909 en el paraje El Cuy, de apenas un centenar y medio de habitantes, por el comerciante Salomón El Dahuk (o Eldahuk), ante la falta de noticias de José Elías, quien acompañado del peón también árabe Kesen Ezen, se internara en la Patagonia unos meses antes.

El denunciante agregó que Elías había partido desde General Roca en Agosto de 1908, con mercadería suya y pactado que regresaría antes de Noviembre. Era habitual que sirios–libaneses ya instalados, ayudaran a sus “paisanos” recién llegados con mercaderías en consignación a fin de que pudieran comenzar una actividad rentable. Estos se internaban en la meseta ofreciendo productos en las poblaciones y estancias alejadas, volviendo varios meses después. También informó el denunciante, que Elías y su peón, habían sido vistos por última vez en Octubre de 1908, en el paraje conocido como “Lanza Niyeo”. Agregando que unas semanas después fueron vistas las dos mulas y el caballo de Elías deambulando por la meseta. Por lo cual tenía la seria sospecha que Elías y su peón podrían haber sido asesinados.



Comienzos de la investigación

Los rumores sobre “turcos” desaparecidos en Patagonia crecían. Llamaba poderosamente la atención que desde 1905 no regresaba ninguno de los “mercachifles” que se internaban en la meseta. De hecho, la firma El Dahuk o Eldahuk Hnos. tenía registrado entre sus deudores a cincuenta y cinco vendedores ambulantes de origen árabe que no habían regresado a regularizar su deuda, entre ellos a José Elías, familiar del denunciante.

Por lo tanto, cuando el comerciante presentó la denuncia formal, el gobernador del Territorio de Río Negro, Carlos Gallardo, ordenó de inmediato al jefe de policía investigar lo que estaba sucediendo. Designaron al comisario José Torino, un estricto funcionario que no dudaba en utilizar “mano dura” para castigar a vagos, maleantes y forajidos. Torino conformó una partida de diez hombres curtidos en la bravura y clima de la región.

En conocimiento que los “turcos” solían salir de General Roca hacia el sur y recorrían el territorio en dos o tres meses, pasando luego por el paraje “Lanza Niyeo” y más tarde por “Lagunitas”, realizó el mismo recorrido. Al principio se encontró con el silencio obstinado de los pocos pobladores. Todos los habían visto pasar, pero no sabían nada más.

Todo cambió cuando detuvieron a unos mapuches que interrogados confesaron varios crímenes, pero que no estaban relacionados con las desapariciones de “turcos”. Fue entonces que el olfato de investigador del comisario Torino le guió directamente hasta “Lagunitas”, donde procedió a detener a un menor llamado Juan Aburto. El joven confesó enseguida que en el toldo (vivienda o choza), de Ramón Sañico, habían matado algunos días atrás a tres sirios. También, que en otras oportunidades, habían asaltado y matado a los “turcos” que llegaban hasta allí.

Con la suerte ahora de su lado, Torino llegó hasta el toldo de Ramón Sañico, quien ya había huido pero pudo recuperar varios objetos robados. El rápido despliegue policial permitió ir apresando a todos los integrantes de la banda y recolectar pruebas. No tardó en localizar los toldos de Antonio Cuece, quien al parecer era mujer que vestía de hombre y machi (bruja o curandera), conocida bajo el alias de “Macagua”.

Los jefes caníbales: Izq.Pedro Vila;capitanejos: Alberto Maripe, Hilario Castro, Juan Carrillo

Junto a ella estaba el huinca (hombre blanco), Pablo Berbránez, chileno, alto, rubio, de ojos verdes y elegante vestir de negro -según le describe el historiador Elías Chucair– cuya curiosa personalidad le llevaba a ser también Juez en Toltén, Chile. Ambos ejercían el liderazgo sobre los capitanejos comandados por Pedro Villa, Bernardino Aburto, Francisco Muñoz y Julián Benigno Muñoz, todos ellos con frondosos prontuarios delictivos. Durante los cuatro meses que duró la investigación el comisario Torino detuvo e interrogó a unas 80 personas.

La Patagonia Rebelde

En aquella época, las poblaciones más numerosas de la región eran “El Coy”, con un centenar y medio de habitantes y “Lagunitas”, de apenas un centenar. En su gran mayoría eran indígenas procedentes de Chile que se dedicaban a la crianza de ganado lanar y yeguarizos, además de la cacería de avestruces y guanacos. Sin embargo, la ausencia de control policial favorecía también la presencia de delincuentes dedicados al robo, pillaje y todo tipo de crímenes. Eran tiempos en que lo habitual era el robo y tráfico de ganado a Chile. Fue en ese lugar desierto y peligroso en que los mercachifles se aventuraban con sus carros cargados de productos.

Mujeres detenidas: A la derecha Vicenta Guaichanas en cuya casa se habría cometido antropofagia

Magia, crímenes y canibalismo

Según consta en las declaraciones, los capitanejos al recibir noticias de la llegada de algún “mercachifle” a la región, reunían a sus secuaces e invitaban a los comerciantes ambulantes con asado de cordero, vino y otras delicias. En cuanto se descuidaban los mataban y procedían a robarles el dinero, ropa, alhajas y la mercadería que transportaban. Luego, les extraían los corazones, el pene o los testículos, que según entendían aquellos delincuentes, eran atributos que consumidos les dotarían de virilidad y fortuna. Aquellas partes eran charqueadas, asadas y posteriormente repartidas entre todos los participantes.

Según algunos autores: Antes de comer un pedazo del corazón del turco José Elías, Julián Muñoz les dijo a los presentes: “Antes, cuando era yo capitanejo y sabíamos pelear con los huincas, sabíamos comer corazones de cristianos; pero de turco no he probado nunca y ahora voy a saber qué gusto tiene”.

El resto de los cadáveres y pertenencias no robadas eran incinerados. Una vez reducidos, los huesos eran molidos y guardado ya que según creían era un útil gualicho(conjuro), para no ser descubiertos. En cuanto a la machi “Macagua”, otros detenidos la señalaron como la encargada de extraer las vísceras para realizar con ellas “remedios”. En su rancho se encontraron varios corazones y partes humanas desecadas.

“Todos pa’dentro”, dicen que repetía el comisario Torino, asqueado ante aquellos asesinos mientras los ataban con tientos a sus cabalgaduras para partir en caravana destino a General Roca, a 22 días de distancia. Antes de arribar con los 45 hombres y 8 mujeres detenidos, la ciudad solicitó refuerzos policiales ante la conmoción general que produjo el descubrimiento de hechos tan repulsivos.

Personal policial de la partida del comisario Torino. A la derecha, los menores detenidos, entre ellos Juan Aburto.

Cosas raras, injusticias y complicidades

Quizás habrá sido por sus poderes mágicos, no se sabe, pero la machi nunca fue arrestada. El comisario Torino la describió como una mujer vieja y moribunda, postrada en una cama con tuberculosis avanzada y sífilis, y que por eso no la llevó con el resto de los detenidos. Sin embargo, unas semanas después le llegó información sobre que la machi había sido vista vagando por el desierto. Envió una comisión policial pero la toldería estaba desierta. Lo curioso, es que sobre una mesa habían dejado un papel firmado por un poderoso patrón de estancia de la zona que le pedía al comisario dejar a la mujer tranquila “porque era una buena persona y no le hace mal a nadie”.



Misterio

Las acusaciones por abuso de autoridad y procedimientos ilegales para obtener las declaraciones de los detenidos llevó a que el comisario Torino y sus hombres fueron encarcelados y suspendidos. El juicio duró cuatro años y ninguno retornó a la institución policial. Sin embargo, la mayoría de los procesados recuperaron su libertad al poco tiempo. Resulta extraño que ningún funcionario saliera en defensa del eficiente comisario Torino, quien sufriera diversos vejámenes durante su detención. Apenas la pequeña comunidad sirio-libanesa fue la que se acercó y pago un abogado que le defendiera.

El poder y la impunidad

Todo parece indicar que Torino desarmó un mecanismo de comercio ilegal que excedía a los capitanejos detenidos. Al parecer, los mapuches eran la mano de obra de ignotos poderosos de la política que manejaban una organización dedicada al comercio en Chile de productos robados en Argentina.

También llama la atención del silencio cómplice de los comerciantes de la región. Una vez ultimados los trashumantes, los asesinos procedían a repartirse el botín. Los capitanejos se quedaban con la mejor parte y el resto acudía a las pulperías o almacenes de ramos generales para cambiar su parte del botín por alcohol, tabaco, yerba mate, ropa y comestibles. El comerciante local no podía desconocer el origen de la mercadería ya que los “turcos” también se las ofrecían a ellos. Sin embargo, por dos monedas las obtenían de los asesinos, manchadas de sangre, pero mucho más baratas.

Ese mismo año, 1909, los registros indican que se esfumaron 50.000 ovejas del recuento durante la esquila. Se presume que fueron comercializadas en Chile al igual que buena parte de los botines obtenidos de los sacrificados “mercachifles”. Era un negocio grande y Torino se había metido para encarcelar la mano de obra barata y útil de mapuches necesitados.

Una historia más de la Patagonia feroz y sangrienta. Esta vez, el desierto se devoró a inmigrantes que con su media lengua e inocencia creían en la buena fe y caían en la trampa de delincuentes. Nunca se supo cuantos sirios-libaneses fueron asesinados debido que su escasa documentación personal fue quemada junto a sus cuerpos. Según los datos recogidos por el comisario Torino, unos 130 hombres.

Con información de : Guioteca

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