Archivo de la categoría: Literatura

El sueño premonitorio de la locura de Nabucodonosor

Miraba yo y vi en medio de la tierra un árbol alto sobremanera. El árbol había crecido y se había hecho muy fuerte, y su cima tocaba los cielos, y se le veía desde los confines de toda la tierra.

Era de hermosa copa y de abundantes frutos; y había en él mantenimiento para todos. Las bestias del campo se resguardaban a su sombra, y en sus ramas anidaban las aves del cielo, y todos los vivientes se alimentaban de él. En las visiones de mi espíritu, en mi lecho, vi que bajaba del cielo uno de esos que velan y son santos; y gritando fuertemente, dijo:




Abatid el árbol y cortad sus ramas, sacudid su follaje y diseminad sus frutos, que huyan de debajo de él las bestias, y las aves del cielo de sus ramas; pero dejad en la tierra el tronco con sus raíces, y atadlo con cadenas de hierro y de bronce, y quédese así entre las hierbas del campo, que le empape el rocío, y tenga por parte suya, como las bestias, la hierba de la tierra.

Quítesele su corazón de hombre y désele un corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos. Esta sentencia es decreto de los que velan, es resolución de los santos, para que sepan los vivientes que el Altísimo es dueño del reino de los hombres y lo da a quien le place, y puede poner sobre él al más bajo de los hombres.

(Daniel, IV, 10-18.)

Por R. de Becker

©2020-paginasarabes®

Dijo el Imam As-Sadiq (P): Cuídate de la vanidad…

Dijo el Imam As-Sadiq (P):

«Cuídate de la vanidad, la mala moral y la poca paciencia, ya que con esas tres características no conservarás ningún compañero, y por ellas no dejarás de tener quien te censure de entre la gente».




©2020-paginasarabes®

Negociaciones sionistas para la creación del estado de Israel

La duplicidad que caracteriza a toda la historia del sionismo se expresa en las interpretaciones de lo que fue la implementación de los esfuerzos de Herzl, es decir, la “Declaración de Balfour” (1917). La fórmula del “hogar nacional judíos” fue retomada en el Congreso de Bale. Lord Rothschild había preparado un proyecto de declaración preconizando “el principio nacional del pueblo judío”. La declaración final de Balfour no habla ya de toda Palestina, sino del “establecimiento en Palestina de un Hogar nacional para el pueblo judío”. De hecho todo el mundo dice habla de un hogar como si se tratase de un centro espiritual y cultural cuando en realidad piensa en un Estado.




Herzl siguió el mismo proceso. Lloyd George escribe en su libro The truth about the peace treaties 1: “No hay duda alguna acerca de lo que los miembros del Gabinete tenían en mente… Palestina debía ser un Estado independiente”. Resulta significativo que el General Smuts, miembro del Gabinete de Guerra, declarara el 3 de noviembre de 1915 en Johannesburgo: “Durante las generaciones venideras van ustedes a ver alzarse de nuevo allí [en Palestina] un gran Estado judío”.

El 26 de enero de 1919 Lord Curzon escribía: “Cuando Weizmann le diga algo y usted piense “hogar nacional judío”, en realidad tendrá otra cosa totalmente diferente en mente. Aspira a un Estado judío y a una población árabe sumisa gobernada por los judíos, y aspira a hacerlo confiando en la protección y la garantía británica”.

Weizmann había explicado con toda claridad al gobierno británico que el objetivo del sionismo era el de crear un “Estado judío” con una población de cuatro o cinco millones de judíos. Lloyd George y Balfour le dieron la garantía de “que al usar el término de hogar nacional en la Declaración Balfour hablamos de un Estado judío”.

El 14 de mayo de 1948 Ben Gurión proclama la independencia en Tel-Aviv: “El Estado judío en Palestina se llamará Israel”.

Hubo divergencias entre dos corrientes, la que, como Ben Gurión, consideraba un deber de cada judío del mundo ir a vivir a Israel y la de aquellos que pensaban que la acción de los judíos de Estados Unidos era más importante en defensa del Estado de Israel. Ésta última se impuso: sobre un total de 35.000 judíos norteamericanos o
canadienses que emigraron a Israel, sólo 5.400 se quedaron 2.

El Estado de Israel fue admitido en las Naciones Unidas gracias a las descaradas presiones del lobby. Eisenhower no deseaba enajenarse a los países árabes productores de petróleo: “Una prodigiosa fuente de poder estratégico y una de las mayores riquezas de la historia del mundo” decía 3.

Truman aparcó sus escrúpulos en función de sus intereses electorales al igual que harían sus sucesores. Él mismo declaró ante un grupo de diplomáticos acerca del poder del lobby sionista y del voto judío en 1946: “Lo lamento señores, pero debo corresponder a centenares de miles de personas que esperan el triunfo del sionismo. No hay miles de árabes entre mis electores” 4. El antiguo Primer Ministro inglés Clement Atlee aporta este testimonio: “La política de los Estados Unidos estaba modelada por el voto judío y por las subvenciones de la mayoría de las firmas judías” 5.

Eisenhower, de acuerdo con los soviéticos, había detenido en 1956 la agresión israelí – apoyada por los dirigentes ingleses y franceses – contra el canal de Suez. El senador J. F. Kennedy, por su parte, no había mostrado entusiasmo alguno en este asunto. En 1958, la Conferencia de presidentes de las asociaciones judías encargó a su presidente, Klutznik, contactar con Kennedy que por aquel entonces se perfilaba como posible candidato. Le manifestó con toda crudeza: “Si dice usted lo que debe decir, puede usted contar conmigo. Si no lo hace, no seré el único en darle la espalda”. Lo que debía decir el propio Klutznik se lo resumió: la actitud de Eisenhower en el asunto de Suez había sido errónea, mientras que en el 48 Truman iba por el buen camino.

Kennedy siguió este consejo en 1960 cuando fue designado por la Convención demócrata candidato. Tras sus declaraciones en Nueva York ante diversas personalidades judías recibió 500.000 dólares para su campaña, a Klutznik como consejero y el 80% del voto judío 6.

En su primer encuentro con Ben Gurión en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York en primavera de 1961, John F. Kennedy le dijo: “Sé que he sido elegido gracias a los votos de los judíos americanos. Les debo mi elección. Dígame lo que debo hacer por el pueblo judío” 7.

Tras Kennedy, Lyndon Johnson fue aún más lejos. Un diplomático israelí escribía: “Perdimos a un gran amigo. Pero hemos encontrado a otro mejor… Johnson es el mejor de los amigos que el Estado judío pueda tener en la Casa Blanca” 8.

Efectivamente Johnson apoyó enérgicamente la Guerra de los Seis Días en 1967. En lo sucesivo el 99% de los judíos americanos defenderían el sionismo israelí. “Ser judío hoy en día significa estar unido a Israel” 9.




La resolución 242 de las Naciones Unidas de noviembre de 1967 exigió la evacuación de los territorios ocupados durante la guerra. De Gaulle, tras esta agresión, decretó el embargo sobre las armas destinadas a Israel. El parlamento americano le siguió. Pero Johnson hizo que se levantara dicho embargo en diciembre y entregó a Israel, bajo presión de la AIPAC, los aviones Phantom que éste le había solicitado 10. A cambio de lo cual Israel no criticó la guerra de Vietnam 11. Cuando en 1979 Golda Meir fue a EEUU, Nixon la comparó con la “Déborah bíblica” y le cubrió de elogios en razón de la prosperidad israelí 12. El “Plan Rogers” que recogía lo esencial de la resolución 262 de la ONU fue rechazado por Golda Meir 13. Nixon entregó a Israel 245 Phantoms más y agregó 80 bombarderos Skyhawk.

Nasser moría el 8 de septiembre de 1970 y Sadat propuso la paz con Israel. Moshe Dayan, ministro de defensa, rechazó la propuesta en contra de la opinión de Abba Eban. El 6 de octubre de 1973 Sadat lanzó en consecuencia la ofensiva que recibió el nombre de la guerra del Yom Kippur y destruyó la reputación de Golda Meir que, junto a Moshe Dayan, se vio obligada a dimitir el 10 de abril de 1974. Con todo, el lobby judío del Capitolio logró un gran éxito con el rearme acelerado de Israel: dos mil millones de dólares bajo el pretexto de combatir a un lobby rival árabe 14. El dinero de los bancos judíos de Wall Street se añadió a la ayuda gubernamental 15.

De las 21 personas que donaron más de 100.000 dólares al senador Hubert Humphrey 15 eran judías y, en primera fila estaban alguno de los jefes de la “mafia judía de Hollywood como Lew Wasserman. En total aportaban más del 30% de los fondos electorales del Partido Demócrata” 16. La AIPAC se movilizó y obtuvo en tres semanas, el 21 de mayo de 1975, la firma de 76 senadores que pedían al Presidente Ford que apoyase como ellos a Israel17.

El camino de Jimmy Carter ya estaba trazado. En la sinagoga de Elisabeth, en New Jersey, cubierto con la toga de terciopelo azul, proclamó: “Honro al mismo Dios que vosotros. Nosotros [los baptistas] estudiamos la misma Biblia que vosotros”. Y concluyó: “La supervivencia de Israel no va ligada a la política. Es un deber moral” 18. Era la época en la que Beguin y los partidos religiosos habían arrebatado el poder en Israel a los laboristas. “Beguin se consideraba más judío que israelí”, escribe su biógrafo 19.

En noviembre de 1976 Nahum Goldmann, presidente del Congreso Judío Mundial, vino a Washington a ver al Presidente y a sus consejeros Vance y Brzezinski. Dio un consejo inesperado a la administración Carter: “Hacer añicos el lobby sionista en los Estados Unidos” 20. Goldmann había consagrado su vida al sionismo y había jugado un papel de primer orden en el “lobby” desde la época de Truman; ahora decía que su propia creación, la Conferencia de Presidentes, era una “fuerza destructiva” y un “obstáculo mayor” para la paz en Oriente Medio. Beguin estaba en el poder y Goldmann estaba decidido a minar su acción política aunque fuera al precio de destruir su propio grupo de presión. Seis años más tarde, Cyrus Vance, uno de los interlocutores de este encuentro, confirma las intenciones de Goldmann: “Goldmann nos propuso acabar con el lobby, pero el Presidente y el Secretario de Estado respondieron que no tenían ese poder y que eso sería la antesala del antisemitismo21.

Beguin, que compartía el poder con los laboristas, designó a Moshe Dayan Ministro de Asuntos Exteriores en lugar de Simon Peres. El Presidente de la Conferencia de Presidentes judíos de los Estados Unidos, Schindler, hizo aceptar esta concesión a los extremistas y recalcó el pragmatismo de Dayan. Beguin, durante un tiempo al menos, no se preocupó apenas por los sionistas americanos a los que consideraba como un apoyo de los laboristas. Pero los hombres de negocios americanos, al constatar la influencia de los rabinos sobre Beguin y, sobre todo, el apego de éste al “libre mercado” (principio contrario al concepto de Estado de los laboristas), saludaron con alivio los acuerdos de Camp David de septiembre de 1978. Sadat, que firmó una paz por separado con Israel, no tocaría Cisjordania (Judea y Samaria, tierras bíblicas según Beguin) y no retendría más que el Sinaí que, para Beguin, no era tierra bíblica 22.

En 1976 Carter había recibido el 68% del voto judío; en 1980 no obtuvo más que el 45%. En el intervalo había dado aviones F 15 a Egipto y Awacs a Arabia Saudí, asegurando sin embargo que esto jamás iría contra Israel ya que el ejército americano dirigía todas las bases militares.

Con todo fue derrotado por Reagan en 1980 quien, al contrario, acordó 600 millones de dólares de créditos militares para los dos años siguientes. Beguin, tras asegurarse tras Camp David de que no iba a ser atacado por Egipto y también por el hecho de que los Awacs vendidos a Arabia Saudí estaban totalmente bajo control americano, pudo mostrar a los estadounidenses su poder por medio de una guerra preventiva procediendo (como los japoneses en Pearl Harbour y los israelíes con la aviación egipcia durante la Guerra de los Seis Días), a la destrucción, sin declaración previa de guerra, de la central nuclear iraquí de Ozirak, construida por los franceses. Beguin seguía invocando el mismo mito sagrado: “Jamás habrá otro Holocausto” 23.

Envalentonado por la debilidad de la protesta americana temiendo un agravamiento de la situación en Oriente Medio, Beguin bombardeó un mes más tarde, el 17 de julio de 1981, el Oeste de Beirut para destruir, dijo, bases de la OLP.

Reagan anunció entonces el proyecto de vender por ocho mil millones y medio varios Awacs así como otros misiles a Arabia Saudí siempre en condiciones que no amenazarían en absoluto a Israel, ya que el control americano era total. Una mayoría del Senado aceptó este buen tratado económico y este refuerzo de la economía americana en el Golfo, (los saudís se comprometieron a no sobrevolar Siria ni Jordania y, por tanto, Israel) 24.




Beguin, siempre subyugado por la visión del “gran Israel” de la leyenda bíblica, prosiguió con la implantación de colonias israelíes en Cisjordania (empezadas por los laboristas), que Carter había declarado “ilegales” y contrarias a las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas. Pero Reagan veía en Israel un medio de bloquear las aspiraciones de la Unión Soviética sobre el petróleo del Golfo. En noviembre de 1981 Ariel Sharon, Ministro de guerra de Beguin, se reunió con su homólogo americano Caspar Weinberger y elaboró con él un plan de “cooperación estratégica” para alejar toda amenaza soviética de la región 25. El 14 de diciembre Beguin se anexionó el Golán. Reagan protestó contra esta nueva violación de la resolución 242 y Beguin se soliviantó: “¿Somos acaso una república bananera? ¿Un estado vasallo del suyo?” 26. Al año siguiente Beguin invadía Líbano. El general Haig, al mando del departamento de guerra, dio luz verde a esta invasión destinada a imponer un gobierno cristiano en Beirut 27.

Por Roger Garaudy


Notas:

  1. Gollancz, 1938, vol. 2 pp. 1138-1139.
  2. Melvin I. Wrofsky, We are one! American jewry and Israel, New York, 1978, Ander Press Doubleday, pp. 265-266.
  3. Bick, Ethnic linkage and Foreign policy, p. 81.
  4. William Eddy, F. D. Roosevelt and Ibn Saoud, N. Y., American friends of the Middle East, 1954, p.31.
  5. Clement Atlee, A Prime Minister Remember, Heinemann, Londres 1961, p. 181.
  6. Melvin I. Wrofsky, op. cit., pp. 265-266 y 271-280.
  7. Edward Tivnan, The lobby, p. 56 citando la biografía de Ben Gurión de Michel Bar Zohar.
  8. I. L. Kenan, Israel’s defense line, Buffalo 1981, Prometehus book, pp. 66-67.
  9. Shlomo Avineri, The Making of modern sionism, N. Y. 1981, Basis Book, p. 219.
  10. Bick, op. cit., pp. 65 y 66.
  11. Abba Eban, Autobiografía, p. 460.
  12. Steven L. S. Spiegel, The other arab-israeli conflict, University of Chicago Press, 1985, p. 185.
  13. Kenan, op. cit., p. 239.
  14. Neff, Warriors of Jerusalem, p. 217.
  15. Bick, op. cit. p. 65 y Abba Eban, op. cit., p. 460.
  16. Stephen D. Isaacs, Jews and American politics, N. Y. 1974, Doubleday, cap. 8.
  17. Texto integral en Shechan, Arabs, Israelis and Kissinger, Reader’s digest press, p. 175.
  18. Time del 21 de junio de 1976.
  19. Silver, Beghin, the haunted prophet, p. 164.
  20.  Stern, Nueva York, 24 de abril de 1978.
  21. Entrevista a Cyrus Vance de Edward Tivnan, The lobby, Simon y Schuster, 1987, p. 123.
  22. Stephen D. Isaacs, Jews and american policy, Doubleday, 1974, p. 122.
  23. Washington Post del 10 de junio de 1981.
  24. Facts and files, 20 de septiembre de 1981, p. 705.
  25. New York Times, 1 de diciembre de 1981.
  26. Steven Emerson, Dutton of Arabia en el New Republic del 16 de junio de 1982.
  27. Ze’ev Shiff y Ehud Ya’ari, Israel’s Lebanon War, N. Y., Simon and Schuster, 1984.

©2020-paginasarabes®

El viaje espiritual en la visión de lbn ‘Arabi

Con independencia de otras consideraciones teóricas, lo que nos describe Ibn ‘Arabi en sus escritos no son sino los pormenores del prodigioso viaje espiritual que conduce, pasando por los diferentes reinos de la naturaleza -humano, animal, vegetal y mineral- y ascendiendo a través de las esferas celestiales, hasta arribar al corazón de la existencia y el horizonte supremo, que es una de las denominaciones que recibe Dios en el Corán (53:7).




El viaje -exterior e interior- es un motivo recurrente, tanto en la obra de lbn ‘Arabi como en su propia vida. Por otra parte, el modelo de esta clase de periplo metafísico nos lo proporciona, en el ámbito del sufismo, el llamado Viaje Nocturno y la Ascensión, un tipo de experiencia mística, cuyo principal exponente es el recorrido iniciático del Profeta Muhammad, donde el sujeto se ve transportado hasta la presencia inmediata de Dios.

El Sayj al-Akbar concede especial importancia a los pormenores prácticos concernientes a la vida religiosa: oración, recuerdo de los nombres divinos, ayuno, peregrinación, examen de conciencia, retiro, etcétera. En ese contexto distingue entre adoración esencial y adoración ritual. La primera de ellas se refiere a la adoración natural que, en su exclusivo y desconocido lenguaje, rinden a Dios todos los seres sin saberlo,mientras que la segunda consiste en los mandamientos transmitidos por los diferentes enviados religiosos.

Resulta imperativo tomar conciencia de dicha adoración esencial e ineludible, ya que aporta la base de la adoración prescrita y voluntaria. Sólo el ser humano está en condiciones de conjugar ambos tipos de adoración.

El conjunto de la doctrina de Ibn ‘Arabi converge, a la postre, en su concepción del ser humano perfecto, quien es, en su opinión, el espejo y el ojo de Dios en el cosmos. De ese modo, el individuo que ha realizado plenamente su potencial espiritual se transforma en eje que comunica cielo y tierra, en confluencia de tiempo y eternidad y en compasivo ojo a través del cual el Todo-Misericordioso derrama sus bendiciones sobre los mundos. En tanto microcosmos y síntesis de la creación, el ser humano congrega realidades contrapuestas.

Por eso, buena parte del trabajo espiritual estriba en la armonización de los aspectos en apariencia contradictorios del ser. En consonancia con su naturaleza universal y sintética, el ser humano perfecto también respeta las distintas religiones y creencias como expresiones de una sola verdad.




Y, como epítome de dicha perfección, no podemos sino evocar a los santos o «amigos de Dios» y, entre ellos, a las «gentes de la reprobación» (malamiyya) y los «solitarios» (airad), los cuales engrosan las filas de la santidad suprema. A pesar de sus más que encomiables virtudes, quienes componen ese selecto grupo disimulan sus profundas experiencias espirituales y, por tanto, suelen ser considerados personas ordinarias que no se arrogan ninguna sabiduría ni poder especial. Como reza un antiguo adagio sufí:

«Cuando están, nadie advierte su presencia y, si se marchan, ninguno se percata de su ausencia».

Por F. Mora

©2020-paginasarabes®

El Mundo Religioso Cananeo

Baal

Algunos autores han creído ver en este mito un reflejo de la muerte y reaparición anuales de la vegetación. Pero en Siria y Palestina el verano no trae consigo la «muerte» de la vida vegetal, sino que es precisamente la estación de los frutos. No es el calor tórrido lo que más teme el agricultor, sino una sequía prolongada. Parece, por tanto, más plausible que la victoria de Mót se refiera al ciclo de siete años de sequía, del que también hay ecos en el Antiguo Testamento (Gn 41; 2 Sm 24,12 y sigs.). 1




Pero el interés de este mito va más allá de sus ocasionales relaciones con el ritmo de la vegetación. De hecho, estos acontecimientos patéticos y a veces espectaculares nos revelan un modo específico de la existencia divina, concretamente un modo de existir que implica la derrota y la «muerte», la «desaparición» en forma de sepultura (Baal), o desmembramiento (Mót), a la que siguen unas «reapariciones» más o menos periódicas. Este tipo de existencia, a la vez intermitente y circular, recuerda la modalidad de los dioses que rigen el ciclo de la vegetación. Se trata, sin embargo, de una nueva creación religiosa que trata de integrar los aspectos negativos de la vida en un sistema unitario de ritmos antagónicos.

En resumidas cuentas, los combates de Baal, con sus derrotas y sus victorias, terminan por asegurarle la soberanía en el cielo y en la tierra, pero Yam sigue reinando en el mar y Mót permanece como señor del mundo subterráneo de los muertos. Los mitos ponen de relieve la primacía de Baal y, en consecuencia, la perennidad de la vida y de las normas que rigen el cosmos y la sociedad humana. Y esto mismo hace que los aspectos negativos, representados por Yam
y Mót, se justifiquen. El hecho de que Mót sea hijo de Él y sobre todo el que Baal no logre aniquilarlo es una manera de proclamar la «normalidad» de la muerte. En último análisis, la muerte viene a ser la conditio sine qua non de la vida. 2

Es probable que el mito en que se relata el combate entre Baal y Yam se recitara durante la fiesta del Año Nuevo, mientras que el conflicto entre Baal y Mót lo sería con ocasión de la cosecha, pero ninguno de los textos conocidos hasta el momento menciona estos hechos. También es posible que el rey, del que sabemos que desempeñaba un importante cometido en el culto, representara a Baal en estos dramas mítico-rituales, pero esta cuestión es aún objeto de discusiones. Los sacrificios eran considerados alimentos ofrecidos a los dioses. El sistema sacrificial parece semejante al del Antiguo Testamento; comprendía holocaustos, el sacrificio u ofrenda de «paz» o de «comunión» y el sacrificio expiatorio.

Los sacerdotes (khnni) tenían el mismo nombre que en hebreo (kohéri). Además de los sacerdotes se mencionan también las sacerdotisas (khnt] y los qadecim, personas «consagradas». (En la Biblia, este término designa la prostitución sagrada, pero los textos ugaríticos no aluden a nada semejante.) Finalmente, se citan los sacerdotes oraculares o profetas. Los templos estaban provistos de altares y de imágenes de los dioses y de símbolos divinos. Aparte de los sacrificios cruentos, el culto se componía también de danzas y numerosos gestos orgiásticos que habrían de despertar más tarde la ira de los profetas.




Pero no hemos de olvidar que las lagunas de los documentos sólo nos permiten formar una visión aproximativa de la vida religiosa cananea. No conocemos ninguna plegaria. Se sabe que la vida es un don divino, pero ignoramos el mito de la creación del hombre. Esta visión religiosa no era exclusiva de los cananeos. Pero su importancia y significación se realzaron por el hecho de que los israelitas, al penetrar en Canaán, se hubieron de enfrentar con este tipo de religiosidad cósmica que tenía la virtualidad de provocar unos actos cultuales complejos y que, a pesar de sus excesos orgiásticos, no carecían de cierta grandiosidad.

Los israelitas compartían la misma convicción acerca del carácter sagrado de la vida, y ello les planteaba en principio un problema: ¿cómo conservar esta creencia sin integrarla en la ideología religiosa cananea? Porque ésta implicaba, como acabamos de ver, una teología específica centrada en la modalidad circular e intermitente del principal de sus dioses, Baal, símbolo de la totalidad de la vida. Pero Yahvé no compartía tales modos de existencia. Tampoco Él, aunque este dios había sufrido ya otras modificaciones humillantes. Por otra parte, si bien el culto de Yahvé comprendía determinados sacrificios, este dios no se dejaba subyugar mediante los actos de culto, sino que exigía la transformación interior del individuo a través de la obediencia y la confianza.

Los israelitas asimilaron muchos elementos de la religiosidad cananea. «Pero incluso estos préstamos eran un aspecto más del conflicto: se luchaba contra Baal con sus propias armas. Si tenemos en cuenta que otros grupos extranjeros, incluso no semitas, como los hurritas y los filisteos, llegaron a olvidarse de su religión propia al poco tiempo de su llegada a Canaán, habrá que juzgar como algo humanamente extraordinario el hecho de que esta lucha entre Yahvé y Baal se prolongara durante tanto tiempo y que, a pesar de los compromisos y a través de muchas infidelidades, terminara con la victoria del yahvismo.» 3

Por Mircea Eliade


Notas:

  1. Véanse Cyrus Gordon, iCanaanite Mythology», 184, 195 y sigs.; M. Pope, en WdM I, págs. 262-264.
  2. Tan sólo en la mitología búdica aparece otro gran dios de la muerte, Mará, que debe su poder inmenso al amor ciego que los humanos tienen a la vida. Pero, evidentemente, en la perspectiva india postupanishádica, el ciclo vida-sexualidad-muerte-retorno a la vida constituye el mayor obstáculo en el camino hacia la liberación.
  3. R. de Vaux, Historia antigua de Israel I, pág. 161.

©2020-paginasarabes®

El Evangelio Según Judas: La Orden Secreta de Jesús

Un manuscrito datado del siglo III o IV y que contendría la única copia conocida del Evangelio según Judas, el apóstol que entregó a Jesucristo a los romanos, ha sido autentificado, ha anunciado la revista National Geographic, que ha publicado en exclusiva la primera traducción al inglés del texto.




El papiro con el Evangelio según Judas, de 26 páginas, fue hallado cerca de la localidad de Beni Masar, en Egipto, en 1978. En 2000, la Fundación Mecenas de Arte Antiguo de Basilea (Suiza), se hizo con el documento e inició los trabajos de traducción. Los expertos consideran que se trata de una copia de un texto aún más antiguo, en el que Judas aparece retratado como una figura benévola que trata de ayudar a Jesús a salvar a la raza humana.

Durante 2.000 años, la Biblia ha retratado a Judas como el apóstol traidor que entregó a Jesús a los romanos para que le juzgaran, recibiendo a cambio 30 monedas de plata. Sin embargo, este Evangelio le retrata de manera positiva, describiéndole como uno de los apóstoles predilectos de Cristo y explicando su traición como la culminación de un plan divino, destinado a provocar la crucifixión y dar así origen al Cristianismo. En pocas palabras: Judas habría traicionado a Jesús siguiendo sus propias órdenes.

La autentificación del documento se ha llevado a cabo utilizando numerosas técnicas, como la prueba del carbono 14, el análisis de tinta, la imagen multiespectral, así como los índices paleográficos e históricos, según ha informado Terry Garcia, vicepresidente de National Geographic. Por el momento, el manuscrito se ha traducido al inglés, al francés y al alemán.

La Orden Secreta de Jesús

Terry Garcia ha calificado el documento en una rueda de prensa como uno de los tres textos antiguos más importantes descubiertos en el último siglo, junto con los manuscritos del Mar Muerto y los de Nag Hammadi (Egipto). Se conocía de la existencia del Evangelio de Judas por una referencia hecha por el obispo Irineo de Lyon en el año 180, en su tratado Contra la herejía, pero hasta ahora nadie sabía a qué hacía mención.

El libro comienza así: «El relato secreto de la revelación que Jesús hizo en conversaciones con Judas Iscariote durante una semana antes de que celebrasen la Pascua». En él se retrata a Judas como «el único discípulo que conoce la identidad verdadera de Jesús», según George Wurst, profesor de la Universidad de Augsburg, en Alemania. En el texto, Jesús dice a Judas: «Tú superarás a todos ellos. Tú sacrificarás al hombre que me recubre». De modo que el apóstol no lo traicionó, «sino que sólo hizo lo que Jesús le pidió», afirma Craig Evans, profesor de Nuevo Testamento de Acadia Divinity College, en Canadá.

El texto está en línea con la tradición de los cristianos gnósticos, que enfatizaban la importancia del conocimiento: gnosis, en griego. Según esta filosofía, Judas, al entregar a Jesús a la muerte, habría facilitado su salida del cuerpo y la liberación de la divinidad que llevaba dentro, explica Wurst. No es la primera vez que se ha lanzado la hipótesis de que Judas actuó por indicación de su maestro al venderlo con un beso. Sin embargo, se trata del primer documento antiguo que defiende esta visión.




Una Revelación Polémica

Si esta versión fuese cierta, esto supondría una completa revolución de la imagen de Judas que hasta la actualidad ha difundido la Biblia. Craig Evans recuerda que, en dos ocasiones, Jesús pidió cosas en privado a dos de sus discípulos, según el Nuevo Testamento, y se pregunta si su entrega a las autoridades judías por parte de Judas no sería una tercera.

Por su parte, el padre Donald Senior, presidente de la Unión Católica de Teología de EE UU, asegura que este texto no se ancla en ninguna tradición histórica. A su juicio, usa los personajes de los libros canónicos, pero «es una expresión de una teología específica», la gnóstica, en su concepción del cuerpo humano y la creación, que son muy diferentes a la de los Evangelios aceptados por la Iglesia Católica.

Quién lo escribió es otro misterio. En ningún lugar se dice que fuera Judas, pero eso no debería hacer dudar de su veracidad, pues la autoría de los Evangelios del Nuevo Testamento tampoco está asegurada.

Con información de El País

©2020-paginasarabes®

Lectura recomendada: La tradition chevaleresque des Arabes

La tradición caballeresca de los árabes

La tradition chevaleresque des Arabes (La tradición caballeresca de los árabes), es una obra de Wacyf Bputros Ghali (1878-1958), escritor y político egipcio, en la que intenta establecer un vínculo entre la tradición caballeresca de la Edad Media europea y los usos y las costumbres de los árabes.




El autor aborda varias propiedades claves de la caballería, a saber: el pedigrí ancestral y moral; el respeto a las mujeres, a los caballos y a las armas, y, sobre todo, el honor —un rasgo común de los árabes y en la Europa medieval, en su opinión—. «Mientras Arabia cultivaba el Honor como fruto de su propia tierra», escribe, «Francia se embriagaba con su perfume, que esparció por toda la humanidad».

Ghali, un cristiano copto ortodoxo, fue parte de la élite cosmopolita egipcia que hablaba francés. Desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, los vínculos culturales entre Egipto y Francia fueron particularmente estrechos: escuelas, periódicos, publicaciones literarias, asociaciones, revistas, teatro, programas radiales y conferencias en francés formaron parte integral de la vida cultural en El Cairo y Alejandría.

En 1952, todavía había cuatro periódicos diarios franceses y 36 publicaciones periódicas en El Cairo, mientras que Alejandría ostentaba cinco periódicos diarios y 26 revistas.

Como tantos de su clase social, Ghali se educó en este entorno francófono y participó de él. Fue de los estadistas de mayor edad entre los intelectuales francófilos en Egipto. A pesar de sus vínculos con el partido nacionalista egipcio Wafd (prestó servicio como ministro de Relaciones Exteriores en cuatro gabinetes del Wafd), fue un verdadero producto de la cultura francesa: vivió en Francia durante largos períodos, se casó con una francesa y publicó este libro en París. Sus escritos críticos recibieron grandes influencias de la erudición orientalista y de la crítica literaria francesa líder de su época.

Para Ghali, la caballería representaba la manifestación de lo mejor de la civilización francesa. La denomina «la semilla divina de la nobleza moral plantada en lo profundo de nuestros corazones», la misma que crece en el seno de otras naciones y culturas, incluso en el mundo árabe.





Referencias:

  • Ghali, Wasif Butrus,” in Arthur Goldschmidt, Jr, Biographical Dictionary of Modern Egypt (Boulder: Lynne Rienner, 2000).
  • Jean-Jacques Luthi, Cinqante ans de littérature égyptienne d’expression francais, 1934–1984 (Alexandria: L’Atelier, 1985).

©2020-paginasarabes®