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Inmigrantes sirios y libaneses en Argentina-Buscando nuestras raíces

En nuestra publicación «Como buscar datos sobre los ancestros sirios o libaneses», hacemos referencia a la migración siria y libanesa en el siglo XIX hasta 1950. Quisimos ampliar la información y colaborar con todos los descendientes ávidos de conocer sus raíces y el origen de sus familias. No disponemos de datos específicos que los ayuden en esta búsqueda, no obstante queremos compartir con ustedes los datos emanados del Ministerio del Interior de la República Argentina y otros organismos nacionales que a través de la recopilación de dichos datos, simplifiquen la búsqueda de sus ancestros.

Desembarcar en Argentina

El acto de desembarco consistía en el abordaje de una junta de visita a cada barco que llegaba, a fin de constatar la documentación exigida a los inmigrantes, de acuerdo a las normas, y permitir o no su desembarco. El control sanitario también se realizaba a bordo, por un médico asignado a ese fin. La legislación prohibía el ingreso de inmigrantes afectados de enfermedades contagiosas, inválidos, dementes o sexagenarios.

La revisión de los equipajes se llevaba a cabo en uno de los galpones del desembarcadero destinado a ese fin. Para los emigrantes el viaje comenzaba en el momento en que partían de su pueblo natal para dirigirse a los puertos. La partida solía ser un acontecimiento colectivo, en el que eran protagonistas grupos de parientes y paisanos que se dirigían al exterior de acuerdo a un itinerario prefijado.


Hotel del inmigrante

EL Hotel de Inmigrantes fue construido para recibir, prestar servicios, alojar y distribuir a los miles de inmigrantes que, procedentes de todo el mundo, arribaban a nuestro país. El complejo estaba conformado por diversos pabellones destinados al desembarco, colocación, administración, atención médica, servicios, alojamiento y traslado de los inmigrantes. Un conjunto de edificios, como una ciudadela. Se comenzó a construir en el año 1906, por la empresa Udina y Mosca, según proyecto del Ministerio de Obras Públicas.

En 1990, durante la gestión del Presidente Carlos Saúl Menem, por Decreto n° 2402, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Se trata de una construcción de cuatro pisos, de hormigón armado, con un sistema de losas, vigas y columnas de ritmo uniforme, que dio como resultado espacios amplios dispuestos a ambos lados de un corredor central. Íntegramente pintado de blanco, se acentuaba en todos los ámbitos la sensación de amplitud y luminosidad.

En la planta baja el comedor, con grandes ventanales hacia el jardín, la cocina y las dependencias auxiliares. En los pisos superiores los dormitorios. Había cuatro dormitorios por piso, con una capacidad para doscientas cincuenta personas cada uno, lo que significa que en el hotel podían dormir tres mil personas.

A los inmigrantes los despertaban las celadoras, muy temprano. El desayuno consistía en café con leche, mate cocido y pan horneado en la panadería del hotel. Durante la mañana, las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos, como el lavado de la ropa en los lavaderos, o el cuidado de los niños, mientras los hombres gestionaban su colocación en la oficina de trabajo.

Se habían dispuesto turnos de almuerzo de hasta mil personas cada uno. Al toque de una campana, los inmigrantes se agrupaban en la entrada del comedor, donde un cocinero les repartía las vituallas. Luego ellos se instalaban a lo largo de las mesas a esperar su almuerzo. Este consistía, generalmente, en un plato de sopa abundante, y guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado. A las tres de la tarde a los niños se les daba la merienda. A partir de las seis comenzaban los turnos para la cena, y desde las siete quedaban abiertos los dormitorios.

Cuando ellos llegaban al hotel, se les entregaba un número que les servía para entrar y salir libremente, y conocer de a poco la ciudad. El alojamiento, gratuito, era por cinco días, por «Reglamento», pero generalmente se extendía por caso de enfermedad o de no haber conseguido un empleo.

Desde mediados del siglo XIX el medio de transporte hacia los puertos fue el ferrocarril, y los barcos a vela fueron siendo reemplazados por los vapores.

Las migraciones más significativas desde Oriente Medio se dieron hacia finales de 1800.

Muestra itinerante del Inmigrante

Provisión de información sobre la llegada de los antecesores extranjeros al puerto de Buenos Aires. Datos tomados de los viejos libros de arribos de barcos, digitalizados por el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA). Período comprendido entre 1882 y 1950. Se entrega un certificado tipo diploma como recuerdo donde figuran entre otros datos el puerto de origen, barco, edad, profesión, religión, estado civil, etc.

Esta base de datos resulta incompleta ya que no se cuenta con información anterior puesto que, en fechas anteriores a 1882 no se registraban los ingresos de inmigrantes a la Argentina. Además los datos asentados en los libros de los inmigrantes, solo eran registrados en el puerto de Buenos Aires, por lo que no existen datos de los desembarcos en otros puertos como los puertos de Bahía Blanca o los inmigrantes que llegaron desde Medio Oriente a Uruguay que por razones de salud o documentación no podían desembarcar en Buenos Aires, y se trasladaron hacia Argentina desde el paso de Concepción del Uruguay provincia de Entre Ríos.

Es de vital importancia contar con ciertos datos que permitan orientar la búsqueda de los ancestros sirios o libaneses aunque no es una regla exclusiva de estos. Pasos sencillos para todos los descendientes de cualquier país de la liga árabe como de Europa.

Si no cuenta con datos relevantes como nombre del barco con el que arribaron a nuestro país, fechas o documentación, puede ser de utilidad el país, ciudad o región de origen. Otro dato importante es la religión profesante. En los países árabes antiguamente los registros se llevaban a cabo en las iglesias. Nacimientos, bodas y fallecimientos eran asentados en los libros de las iglesias, por lo cual resulta importante saber si el origen de su familia desde el punto de vista religioso pertenecía a la religión Ortodoxa, Melkita, Maronita o al Islam (Chiita, Sunita, Druso, Alahuita), para poder ubicar dichos datos en sus respectivas iglesias o mezquitas.


En Siria

Si bien en la ciudad de Damasco existen datos digitalizados, no se cuenta con documentación antigua por lo que contactarse con la iglesia o mezquita del pueblo o región de procedencia podría ser de ayuda. Un dato para tener en cuenta es el de los apellidos. Si tiene conocimiento que su familia permaneció en un lugar determinado por mucho tiempo antes de emigrar a América, tal vez pueda contactarse con familia en el lugar de origen del emigrado. Es así como por ejemplo para el apellido Saleme y todas sus variantes, es probable encontrar familiares en Damasco y pueblos aledaños. Ésta no es una regla exacta ya que muchas personas con ese apellido migraron en forma interna hacia Líbano, entonces provincia de Siria.

En Líbano

Si el origen de su ancestro es libanés y además cristiano, seguramente haya sido Maronita por lo que recomendamos solicitar datos de la iglesia ya sea en Buenos Aires o en la ciudad o pueblo de origen. En América Latina, UCAL, una asociación civil de promoción de la cultura libanesa, puede ayudarlo con la búsqueda, quienes conjuntamente con la iglesia Maronita y mediante el pedido de datos específicos pueden informarle la región de origen de su apellido libanés y además la posibilidad de obtener ciudadanía libanesa.

Una regla importante a tener en cuenta tiene que ver con las costumbres. Recordemos que el apellido se hereda del padre y la religión también. Es así como un padre maronita tendrá hijos que serán educados bajo esa religión. Por lo tanto el origen de su descendencia será del país de origen de su padre.

Otra característica de nuestro pueblo es la de las bodas realizadas entre miembros de la misma familia. No es poco común encontrar un ancestro con apellido materno y paterno iguales.

Por último, sea cual fuere su lugar de residencia, no dude en comunicarse con los consulados del país. Al pie de esta nota dejamos direcciones para su consulta y deseamos a todos y cada uno de nuestros “paisanos” éxitos en su búsqueda.


Notas
Muestra Itinerante

Para solicitar la presentación de la muestra itinerante dentro del territorio de la República Argentina, deberán dirigirse al Coordinador del Programa Complejo Museo de la Inmigración: Arq. Sergio Sampedro
• Horarios de Secretaría: Lunes a Viernes de 9: 00 a 16: 00 hs
• Teléfono: (011) 43 17 02 85 – Secretaría
• E-mail: museodelainmigracion@migraciones.gov.ar

Ministerio del interior de la República Argentina

Web: http://www.migraciones.gov.ar/

UCAL Argentina
Unión Cultural Argentina Libanesa

Web: https://www.facebook.com/UcalNacional/

Embajada y consulado de Líbano en Argentina

Web: http://www.ellibano.com.ar

Embajada de Siria en Argentina

Av. Callao 956
1023 Buenos Aires
Argentina teléfono: (011) 4813.2113
+54.11.4813.2113FAX local (011) 4814.3211
+54.11.4814.3211

E-mail: embajadasiriaba@gmail.com

Con información del Ministerio del Interior de la República Argentina



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Sirios: los precursores de una cultura milenaria

El Imperio asirio fue una superpotencia.

¿Quiénes son los sirios?


Los siriacos son los descendientes de la civilización de Siria y Mesopotamia.

Son descendientes de los arameos y los asirios. Los caldeos y los babilonios, los fenicios, los cananeos sumerios y acadios, que se convirtieron al cristianismo en el primer siglo, todos de ellos formaron la nación de Siria que dio el mundo de la cultura de los pueblos del Oriente como un todo. La herencia griega fue transmitida a través de traducciones de escritores, eruditos y pensadores sirios.

La civilización siríaca comenzó a formarse desde el siglo XII a.C, donde los residentes de Medio Oriente hablaban diferentes dialectos del idioma arameo. Este lenguaje ha sido hablado en  Irán y Urmia al este y noreste, a Irak, a Nínive, a Babilonia y Basora al sur, incluyendo Mesopotamia, así como desde el extremo noreste, la orilla occidental del lago Urmia, las montañas Hakkari y el lago Wan hasta las afueras de Armenia y todo Kilika, Diyarbakir, Mardin y Al-Raha, Antioquía e Iskenderun cruzando el Mediterráneo hacia el oeste y hacia el sur a lo largo de la costa mediterránea, (Líbano, Palestina y Jordania), e incluso el noreste de Egipto, sin ignorar Palmyra y el resto del territorio sirio. El arameo también era conocido y practicado en la península arábiga al sur.

 ¿Cuándo comenzó a caer esta civilización?

Los reyes arameos lucharon contra los asirios, los babilonios y los egipcios. Las ciudades sirias cayeron una tras otra bajo la autoridad de los extranjeros hasta que Alejandro Magno, el macedonio llegó y se estableció como  rey sobre todo Oriente en 330 aC.

Así los griegos entraron a la tierra de Siria, con ellos, el idioma griego y luego la caída de la ciudad de Palmyra  en manos de los romanos a finales del siglo III d.C. La última ciudad del pueblo sirio terminó por convertirse en una ciudad bajo el dominio de Roma.


 La llegada del Islam

Cuando los musulmanes conquistaron el Levante, el rechazo de los arameos hacia los árabes fue visto como la salvación de los persas. Los bizantinos cristianos eran perseguidos y más tarde, sufrieron las invasiones de los turcos y mongoles desde el siglo XIV hasta la gran masacre durante la Primera Guerra Mundial, en la que más de un cuarto de millones de ortodoxos siríacos fueron masacrados en toda la región.

Hay dos importantes innovaciones asociadas con los alfabetos siríacos: el uso de vocales y de signos diacríticos.

 ¿Hay dialectos siríacos o es un idioma?

Cuando los habitantes de Oriente Medio en un acuerdo con el Reino de Edesa que era conocido como el reino de la ciencia y el conocimiento, la lengua utilizada era el que persiste hasta hoy utilizada por los siriacos ortodoxos, católicos y maronitas, una especie de dialecto derivado del arameo. Los asirios orientales, (asirios y caldeos), usaban el dialecto siríaco.

La corriente de Turevidian en Turquía habla su propio dialecto llamado Toruyo. En Siria, hasta la fecha, hay tres pueblos que hablan dialecto nabateo, a saber, arameo, el mismo que hablaba Jesucristo.

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos en el alfabeto fenicio?

 En el siglo 10 a.C los arameos tomaron el alfabeto de los fenicios y lo usaron para escribir y al  que desarrollaron más tarde, se pueden observar en los nombres de las ciudades y pueblos libaneses de origen siríaco, no fenicios, (Fenicio significa en Syriac Marfa).

¿Cuál es la relación entre los caracteres siríacos y el alfabeto árabe?

Cuando llegaron los árabes, agregaron seis letras al alfabeto siríaco y el resto de las letras. Los árabes en los albores del Islam, usaron el idioma siríaco . Luego comenzaron a usar el árabe pero utilizaron las traducciones de siríacos de todas las ciencias.

Filosofía griega

La era abásida era la época del califa Harun al-Rashid y sus dos hijos, Amin y al-Ma’mun, la edad de oro de la traducción y el transporte. Los árabes, la civilización y el idioma árabe reemplazaron fuertemente al idioma siríaco en ese momento.

 Siria y Líbano

Desde el siglo XV, los sirios en Líbano comenzaron a convertirse a las doctrinas maronita, ortodoxa o católica. El número de sirios siguió disminuyendo en Irak y Siria, y gran parte de Alepo se convirtió a la fe católica dejando su lengua materna. A principios del siglo XX, solo en el sudeste de Turquía había grandes cantidades de personas de origen sirio.

Hoy en día, la comunidad siria está muy extendida en Europa, particularmente en Noruega, Suecia y Alemania. También hay un gran número de ellos en los Estados Unidos, Canadá y Australia.


 El Evangelio sirio

En 1555, el emperador Fernando de Austria, en Viena, ordenó publicar la Biblia entera en siriaco admirado por la fuerza del pueblo sirio para enfrentar el poder del Sultán Otomano Suleiman I. Situación por la cual hubo un gran arribo de sirios en Austria.

 Música siríaca

Lo que perdura hasta el día de hoy, es la música siríaca  religiosa, que data del siglo IV dC. Hoy notamos que muchas de las canciones populares en los países árabes son música siriaca por excelencia.

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Un paseo religioso por Siria: Ma’alula – Pueblo de la lengua de Cristo

Ma’alula

Malula, (o Ma’alula), es una ciudad siria situada a menos de 60 kilómetros al norte de Damasco, en dirección a la ciudad de Homs, en la provincia de Rif Dimashq, en el distrito de Al-Qutayfa y cerca de la frontera con Líbano.

Es un pequeño pueblo en el que las casas, pintadas de color arena y azul plateado, cuelgan de las escarpadas paredes de un acantilado. La mayoría de los cristianos locales pertenecen a la iglesia greco-católica melquita. La ciudad es conocida en Oriente Medio por la ferviente solidaridad con que celebran cada 14 de septiembre la fiesta de la exaltación de la cruz.

La ciudad, que en 2004 apenas superaba los 2.000 habitantes, está protegida por un desfiladero que se asoma al desierto sirio, un accidente geográfico que ha permitido ese aislamiento y ha jugado a favor de la conservación de esta lengua semítica dentro de un país árabe.

Ma’alula

Un pueblo antiguo y pintoresco

Ma’alula es un pintoresco pueblo troglodita, que se encuentra en un valle encajonado al pie de una serie continua de acantilados, a más de 1.600 metros de altitud. Bajo escarpadas paredes pétreas, un enjambre de casas se eleva una encima de otra dispuesta de tal manera que las azoteas de unas sirven de callejones y pasos a las de más arriba.

Algunas están literalmente colgadas de los salientes de los acantilados casi desafiando la ley de la gravedad. Los colores de las casas pintadas de colores pastel amarillo, azul y malva contrastan con el ocre de las rocas. Sus diminutas ventanas y aberturas, pequeñas galerías sostenidas por inseguros tablones de madera y pequeñas puertas adornan estas construcciones cúbica que se alza al pie de un risco.

El arameo, la lengua de Cristo

Junto con otras dos que hay en la región, (Jaba’deen y Bakh’a), tiene la particularidad de que sus habitantes hablan todavía arameo, lengua utilizada por Cristo.

La lengua de enseñanza y de culto es el árabe. Aunque las tres aldeas están situadas sólo a una pequeña distancia unos de otros, hay diferencias notables en el lenguaje, de modo que se puede hablar de tres dialectos diferentes.

El neo-arameo occidental ha sido objeto de estudios filológicos desde el siglo XIX. Esto se debe a su posición única como la única continuación de los dialectos arameos occidentales de la antigüedad.

La lengua aramea constituye en la antigüedad del Medio Oriente el lazo de comunicación, (como el inglés en nuestros días), preponderante entre los pueblos semitas. Alrededor del siglo VIII a.C. prácticamente el imperio de la lengua aramea se extiende desde Egipto hasta regiones muy apartadas de Asia. Los primeros testimonios en lengua aramea se hallan sobre la tumba del rey Kilamu, (siglos IX-VIII a.C), o en Neirab sobre las estelas funerarias del dios Luna al sur de Aleppo.

A partir del siglo VII a. C. el arameo es utilizado en todo el Imperio Asirio. Hacia el año 500 a. C. también los persas adoptan el arameo como lengua «oficial». La escritura con caracteres alfabéticos se extiende rápidamente. Una vez que el Imperio Persa se extiende el arameo se generaliza. Documentos encontrados en la India, (siglo III a.C.) nos muestran que el arameo se utilizaba en toda Asia Menor.  Nos queda claro que la palabra cristiana fue difundida por Cristo y sus discípulos en arameo; idioma hablado y escrito por ellos.

Lo que hoy llamamos siriaco es en realidad un dialecto del arameo hablado en Mesopotamia, (y en lo que hoy es Urfa, Turquía), y que luego se convirtió en la lengua de los cristianos de Siria. A su vez, el siriaco sufre la presión de los invasores árabes sobre todo a partir del siglo V de nuestra era. La distinción entre siríaco oriental y siríaco occidental, (este último hablado en Ma’alula), aparece también en la escritura.

El siriaco oriental utiliza los viejos caracteres unciales, es decir una escritura en mayúsculas; mientras que la escritura del siriaco occidental es más bien cursiva.

Un pueblo Cristiano

Si bien el arameo es hablado también en otras localidades limítrofes, Ma’alula es la única con mayoría cristiana. La población está compuesta mayoritariamente de cristianos, (principalmente ortodoxos de Antioquía y greco-católicos melquitas), además de musulmanes.

San Sergio

Monasterio de Mar Sarkis, (San Sergio)

En el monasterio de San Sergio, se puede escuchar el “Padrenuestro” en lengua aramea. Conocido como Mar Sarkis, fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo romano. De estilo bizantino, guarda en su seno uno de los primeros altares cristianos asirios. Desde su construcción hasta la fecha este monasterio ha sido utilizado como lugar de culto. El monasterio es guarda una importante colección de íconos religiosos de los siglos XVI al XVIII, entre los que se destacan un bello ícono de la Santa Virgen María y otro de los mártires Sergio y Bachos. El pasado, presente en cada rincón de, donde más se ve es en el monasterio de San Sergio que fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo pagano.

Los monjes del monasterio han grabado algunas oraciones en arameo occidental que luego lo venden a los turistas. Este monasterio fue así llamado en honor de San Sarkis, caído en mártir durante el reinado de Maximianos. Saliendo del pueblo, a la derecha de la ruta, se encuentra un camino escarpado que conduce a una terraza donde una pequeña cascada da la bienvenida al peregrino.

Monasterio de Santa Tekla

Convento de Mar Tekla, (Santa Tekla)

El Convento de Santa Tekla donde se encuentra la tumba de la Santa, una fuen­te milagrosa y el convento de San Sergio donde el padre encargado del lugar ofrece vino a los visitantes y les hace escuchar una grabación de una misa en arameo.

Es de rito ortodoxo con un edificio que fue construido sobre varios pisos lo que le confiere una presencia suntuosa. Siguiendo las escalaras se llega al último piso donde  una se erige una iglesia moderna con cúpula y una gruta que deja filtrar un agua que ha dado prueba de prodigios. Curioso monumento religioso que recibe incesantes muestras de devoción, no sólo de peregrinos cristianos, sino también muchos musulmanes convencidos de la santidad del lugar. El convento guarda celosamente los restos de Santa Tekla, hija de un príncipe Selyúcida, y adepto de San Pablo.

Otros vestigios de la vida religiosa pasada se atesoran en el convento. Pero lo que sin duda atrae al curioso es la paz del lugar. Una ocasión insuperable para meditar y entrar en comunión con la belleza del paisaje. Otras iglesias, quizá menos prestigiosas, atestiguan de un fervor religioso intacto.

Iglesia de Santa Tekla

Santa Tekla

Tekla de Iconio, más conocida como Santa Tekla, fue una mártir anatólica del siglo I, venerada como santa por la Iglesia Católica y la iglesia Ortodoxa.

Tekla fue reverenciada como un modelo de castidad femenino por los primeros movimientos ascéticos cristianos, especialmente en Egipto, Siria y Armenia. Su culto estuvo muy difundido en las ciudades de Seleucia, (donde se dice que fue sepultada), Iconium, (actual Konya) y Nicomedia.

Tecla era una joven virgen de Konya, Anatolia. Tras escuchar durante varios días los sermones de San Pablo sobre la resurrección y el valor de la virginidad, su madre y su prometido temieron que se convirtiera en seguidora del apóstol y se confabularon para castigar a ambos. Pablo fue azotado y expulsado y Tekla condenada a morir en la hoguera.

Al menos tres lugares reclaman ser el sitio donde descansan sus restos: Aya Tekla, (Mersin en Turquía), Ma’alula y Roma. En Ma’alula, se encuentra el monasterio ortodoxo griego de Santa Tekla, Deir Mar Takla, construido cerca de una cueva donde se dice que fue sepultada.

Los habitantes de Ma’alula atesoran, oralmente, un cancionero religioso-festivo único.

Tres grandes fiestas destacan como importantes en la vida de los habitantes de este mágico lugar.

El 14 de septiembre en honor de la Santa Cruz. El 22 de septiembre fiesta de Mar Tekla y el 7 de Octubre fiesta de Mar Sarkis. Durante esos días centenas de turistas acuden a gozar de uno de los festivales más religiosos de toda Siria.

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Cristo ha resucitado-Verdaderamente ha resucitado

Iconos Cristianos de la Iglesia de Oriente

La palabra icono en su sentido tradicional de “representación devota de pincel, o de relieve, usada en las iglesias orientales”; y señala también su origen etimológico: el término “icono” proviene del griego “eikon”, imagen. De este modo, el icono remite a una determinada expresión artística de la Iglesia oriental que, por medio de imágenes visibles.

Antiguo origen de los ìconos

Los primeros iconos, cuyo origen se remonta hacia el siglo II en el alto Egipto, poseen evidentes similitudes con los retratos de otras religiones. Efectivamente, los adoradores de los dioses locales pintaban sus iconos representando el retrato de la divinidad rodeada, a veces, con episodios de su vida o de otros dioses inferiores. Estos retratos se hacían por la costumbre funeraria, (de tradición pagana),de colocarlos en las tumbas a la altura del rostro del difunto.

Siguiendo los mismos usos, en los ambientes cristianos, también se continuó la costumbre de colocar los retratos sobre las tumbas de los difuntos venerables por su ejemplaridad de vida. Eran obras de pintores anónimos, ejecutadas a la encáustica, (colorido en cera fundida), sobre madera. Estas imágenes no se exponían para rendirles culto, sino para que los demás fieles pudieran admirar la figura de un personaje que, en vida, se había santificado. Posteriormente, los retratos o iconos entraron en el mismo clima de culto que envolvía la veneración de los mártires y de sus reliquias. Se pensaba que “los santos estaban llenos del espíritu de Dios, y aun después de la muerte, esta fuerza divina no sólo quedaba unida a su alma, sino que se comunicaba también a su cadáver, a su nombre y a su santa imagen” .(S. Dámaso).

El icono capta la palabra de Dios a través de la luz y el color, como imagen. Y ya esta palabra nos es más familiar a nuestra teología occidental, porque el mismo Jesús es la imagen visible, a través de su humanidad, de quien es inefable. Los apóstoles predicaban “lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que palparon nuestras manos”,(Juan1,1), reivindicando la experiencia sensorial de Cristo frente a la posterior tendencia a acercarse –especialmente en Occidente, a partir de 1054- con la sola razón a su misterio. San Juan Damasceno dirá «Las imágenes son el catecismo de los que no leen». Sus páginas traerán a sus ojos el icono, con el deseo de que también le traigan la presencia del representado y, en definitiva, la santidad de Dios.

La técnica de pintura del icono es compleja y solemne como rito. Hay una serie de leyes en los manuales de iconografía que todavía hoy se siguen con gran escrupulosidad, sobre todo en el ambiente monástico.

Se escoge una tabla de madera noble, (ciprés, encina, castaño…) que sea lisa y sin nudos; se prepara la superficie de madera que quede completamente lisa y suave, de modo que se pueda encolar una tela fina que adhiera totalmente a la madera. Con una solución de polvo especial se consigue que formen un fondo duro y estable que se pule perfectamente hasta conseguir una superficie perfecta.

Se marcan entonces los rasgos esenciales del icono y se ponen las hojas de oro en toda la superficie que va a quedar dorada, dejando para un momento posterior la ejecución de los rasgos del vestido, de la cara, de las manos.

Una vez terminado, el icono recibe la bendición de la Iglesia y puede ocupar lugar en la iglesia o en la habitación de los fieles. hay una bendición especial para los iconos. a veces es suficiente ponerlos sobre el altar mientras se celebra la sagrada liturgia, para que el contacto con el misterio eucarístico los santifique.

Con frecuencia se han recubierto los iconos con metales preciosos como oro, plata u otros, dejando sólo la superficie de las manos y del rostro. Este adorno se llama «ryza». Muchos de los iconos clásicos quedaron revestidos de metal y sólo una paciente restauración les ha devuelto su color original, como en el caso de la Trinidad de san Andreij Roublëv.


Los ìconos de la Resurreciòn de Cristo: (Anàstasis y Miròforas)

El misterio de la resurrección fue representado por las primeras comunidades acudiendo a la analogía del profeta Jonás, que salió del vientre de la ballena al cabo de tres días. Sólo al final del S. III se acude directamente a los relatos evangélicos del encuentro del resucitado con las mujeres que portaban mirra y aceites al sepulcro, iconos de Las miróforas y del Sepulcro vacío, (Mc 16, 1-8), o con María Magdalena, en los iconos del “noli me tangere”.

Las generales diferencias de perspectiva entre Oriente y Occidente se perciben también en las representaciones de Cristo resucitado. En Occidente nos resulta familiar la representación de la Resurrección con la imagen de Jesús saliendo victorioso de la tumba; o de ésta con la piedra retirada de la entrada; o del sepulcro con la guardia romana dormida. Su mensaje es claro: Cristo, resucitado por Dios,  es el vencedor de la muerte y del pecado de Adán, para nuestra salvación.

En Oriente, hay dos iconos fundamentales para la Pascua

El Descenso a los Infiernos para liberar a Adán, Eva y su descendencia, (“La anástasis”, palabra griega que significa “resurrección”), y las mujeres portadoras de esencias  al sepulcro, (Las Miróforas). El mensaje del icono oriental es complementario y más lineal respecto al proceso que confiesa la fe: muerte, sepultura, bajada a los infiernos, resurrección al tercer día. Quiere señalar que el triunfo de Cristo nos alcanza a todos, comenzando por la primera pareja ; para ello, baja a los infiernos, derriba sus murallas, lo llena de luz imperecedera, triunfa sobre Satanás y da cumplida respuesta a las promesas divinas y a las esperanzas de los hombres justos.

La escena se sitúa en el infierno, con Cristo entrando impetuoso, abatiendo las puertas, que sus pies pisan, dando una mano a Adán, y la otra a Eva. Detrás de ellos grupos que representan los santos y profetas del Antiguo Testamento,  desde Abel, primer tipo de Cristo, hasta Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, pasando por figuras como Samuel y Elías, David y Salomón, es decir, todos los que han esperado y profetizado la venida del Señor.

Está rodeado de luz, que ilumina la escena. Como resto de la oscuridad del infierno se ve un pequeño osario a los pies del Salvador. Detrás, en el fondo, tras las murallas, se ve el fondo dorado de la santidad de Dios que llena el universo reconciliado ya definitivamente con su creador.

Los textos evangélicos de la Resurrección del Señor y el texto de la 1ª Carta de Pedro sobre el descenso de Jesús al infierno para liberar  a los que estaban en poder de la muerte, iluminan el sentido pleno de los dos iconos de la Resurrección más comunes en la Iglesia de Oriente: el de  la Anástasis o Resurrección bajo el signo del descenso de Cristo a los abismos y el de las mujeres miróforas, portadoras de aromas, ante el sepulcro vacío.

Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: “¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?”. Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y quedaron aterradas. Él les dijo: “No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? Ha resucitado. No está aquí. Mirad el sitio donde lo pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea».

“Allí lo veréis, como os dijo”. Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, del miedo que tenían. Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. (Mc 16, 1-9).

“Porque también Cristo  sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne  pero vivificado en el Espíritu; en el espíritu fue a predicar incluso a los espíritus en prisión, a los desobedientes en otro tiempo”. (1Pe, 18-20).

Representaciòn icònica

CristoOcupa el centro del icono, en medio de una mandorla que significa el universo, el tiempo y la historia, porque Él es el Señor del universo, del tiempo y de la historia. Su cuerpo resucitado muestra una pose impetuosa sobre las puertas del infierno,  derrumbadas a sus pies, signo de su victoria sobre la muerte. Viste amplio vestido blanco, como revestido de poder y de gloria, que le envuelven expresando movimiento, como si el portador tuviese prisa en acabar el trabajo que allí le ha llevado.

Rayos de luz emanan de su cuerpo, luz divina que ya se reveló en el Tabor y que iluminan la mansión de los muertos, simbolizando la luz sin ocaso del octavo día, el día de la nueva creación que él inaugura con su resurrección. Su luz propia se derrama sobre el universo, al fondo del icono, al que tiñe de luz dorada propia de la divinidad.

Su cuerpo parece escapar a las leyes físicas, ya por la gracia y levedad con la que se mueve sobre  la gruta negra que a sus pies simboliza el Hades o al mismo Satanás, ya por la impresión que dan de fortaleza los brazos que tiran de Adán y Eva, que no se corresponden a los hombros ciertamente estrechos con los que le ha dibujado el iconógrafo.

AdánLa mirada de Cristo parece dirigirse al observador del icono, invitándole a sumarse al grupo de los rescatados, mientras con sus manos coge por las muñecas a Adán y a Eva. Con su entrada impetuosa en el Hades anuncia a todos los difuntos su resurrección gloriosa y con su gesto, arrastra tras sí a Adán y toda su humana descendencia. No es difícil interpretar la mirada asombrada de Adán ni el gesto de súplica de su mano extendida hacia el Salvador.

En los brazos de Adán y Eva se perciben túnicas azules, colores de su humanidad, que forman un continuo con el tejido azul que soportan los personajes de la izquierda, dos de ellos con testas coronadas, seguramente los reyes David y Salomón.

Junto con la de Cristo, las figuras de  Adán y Eva forman un triángulo de gran fuerza expresiva, como corresponde al momento de gloria que recoge el icono.

El Infierno o HadesLas puertas de la muerte, sus cerrojos y toda la imaginería propia del caso yacen a los pies del Señor de la Vida. El color negro de la gruta en forma de cueva negra y oscura, que tantas veces ha representado el mundo pagano en la iconografía bizantina,  que se encuentra en el centro inferior del icono, siempre a los pies de Cristo, es la representación del pecado y de la muerte.

La figura allí tendida, ese personaje encadenado, es la muerte, o la fuerza del pecado,  o Satanás, vencidos todos definitivamente. Este aspecto del icono es una catequesis sobre las palabras de Cristo:“Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín”, (Lc 11,21-22). Los muertos, la humanidad herida por el pecado era el botín del Infierno y Cristo, más fuerte que Satanás se ha hecho con él para devolverlos a la vida.





Catequesis que se complementa con  la luz y los colores. El negro del Infierno, en la parte inferior, se contrapone al dorado del universo exterior, en la parte superior. Y en medio, la blanca luz de Cristo disipando definitivamente las tinieblas infernales.

Los Justos: Adán y Eva son los primeros rescatados por Cristo, en el icono ya aparecen cogidos de la mano por el Salvador. Tras ellos se levantan los justos que esperaban en el seno de Abraham este momento. En la parte izquierda se destacan David y Salomón, de cuyas casas y linajes desciende Jesús. Es tradicional señalar en esta iconografía las figuras de Abel, de Juan el Precursor y de los principales profetas, como Elías y Eliseo. Su presencia en este icono es signo inequívoco de la continuidad del Nuevo con el Antiguo Testamento.

Las puertasLas puertas del Infierno rotas, las llaves esparcidas por el suelo y las cadenas, son pisadas por el Resucitado cantando, con el signo más plástico posible, el himno de san Pablo: ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?.

Sobreabundan en esta simbología, la forma de cruz adoptada por las puertas esparcidas por los suelos y  ahora holladas por Cristo.

La CruzEn algunas representaciones de este icono aparece una Cruz, unas veces en manos de Cristo y otras, como en el caso de este ícono, la Cruz es sujetada por los ángeles.

La Iglesia Católica celebra el Domingo de Resurrección o Vigilia Pascual con la máxima solemnidad de su liturgia. Es el domingo por antonomasia.  Es el aniversario del triunfo de Cristo. Es la consumación del plan divino sobre la humanidad, aunque la tensión del “ya sí, pero todavía no” no nos abandone. La semana de dolor concluye con la celebración de esta fiesta que prolongará su alegría pascual cuarenta días más, hasta Pentecostés, y será recordado cada domingo del año. La Historia de la Salvación y la historia humana se fundan intrínsecamente en el acontecimiento más extraordinario: el Hijo de Dios hecho hombre ha redimido a la humanidad de la deuda de Adán.

La Iglesia Ortodoxa festeja durante el viernes y sábado santos la visita de Cristo a los infiernos, la entrada de Jesús  resucitado en el Hades para iluminar como “sol que nace de lo alto” el seno de Abraham donde esperan los justos veterotestamentarios. Con sus más bellos cantos acompaña el pujante descenso de Cristo que dibujan sus iconos y con ellos adorna sus templos para explicar, con luces y colores, el mayor misterio de nuestra salvación.

Con informaciòn de Info Católica

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“Rezo por Siria, asolada por sufrimientos indecibles” – Papa Francisco

Papa Francisco con el abouna Youssef Absi

Esta celebración significa “el abrazo del padre de una Iglesia con Pedro. Una Iglesia rica, con su propia teología dentro de la teología católica, con su propia liturgia maravillosa y con un pueblo, en este momento una gran parte de este pueblo está crucificada, como Jesús”.

El Papa Francisco concelebró una misa este martes 13 de febrero en la capilla de la Casa Santa Marta con el patriarca de la Iglesia de Antioquía Greco-Melquita, en comunión con Roma, Youssef Absi.

En esta misa nuestro hermano, el patriarca Youssef, padre de una Iglesia, de una Iglesia antiquísima viene a abrazar a Pedro, para decir “estoy en comunión con Pedro”, explicó el Papa Francisco al final de la misa en que El Santo Padre no pronunció una homilía, sino unas breves palabras para explicar el significado de la celebración. Al final de misa, el patriarca dio las gracias al Santo Padre y, por invitación del Papa, impartieron juntos la bendición final.

Esta celebración, explicó el pontífice, significa “el abrazo del padre de una Iglesia con Pedro. Una Iglesia rica, con su propia teología dentro de la teología católica, con su propia liturgia maravillosa y con un pueblo, en este momento una gran parte de este pueblo está crucificada, como Jesús”. “Ofrecemos esta misa por el pueblo, por el pueblo que sufre, por los cristianos perseguidos en el Medio Oriente, que entregan sus vidas, sus bienes, sus propiedades porque son expulsados. Y también ofrecemos la misa por el ministerio de nuestro hermano Youssef», expresó el Santo Padre.

Por su parte el patriarca greco-melquita agradeció al Papa “por esta hermosa misa de comunión, en nombre de todo el Sínodo de nuestra Iglesia greco-melquita católica. Personalmente, estoy realmente conmovido por su caridad fraterna, por los gestos de fraternidad, de solidaridad que ha demostrado a nuestra Iglesia durante esta misa. Prometemos mantenerla siempre en nuestros corazones, en los corazones de todos nosotros, clero y fieles, y siempre recordaremos este evento, estos momentos históricos, este momento que no puedo describir por lo hermoso que es: esta fraternidad, esta comunión que une a todos los discípulos de Cristo. Gracias, Santidad”.

El patriarca Youssef Absi se encuentra en Roma junto con los obispos del Sínodo Greco-Melquita para peregrinar a la tumba de San Pedro tras finalizar el Sínodo de esta Iglesia Oriental, en comunión con la Iglesia Católica, clausurado en Líbano.

El Papa: “Rezo por Siria, asolada por sufrimientos indecibles”

El lunes 12 de febrero, Francisco había manifestado su preocupación por el destino de Siria, que ha vuelto a caer en estos últimos días en el abismo de la guerra y de la violencia, lo hizo al recibir en audiencia a los miembros del Sínodo greco-melquita, a quienes aseguró reservar un sitio muy especial a la “amada” nación del Medio Oriente durante la próxima Jornada de Oración y Ayuno por la Paz, que será el 23 de febrero.

“En esa ocasión no dejaré de recordar, en especial, Siria, asolada en estos últimos años por sufrimientos indecibles”, afirmó Francisco y aseguró su cercanía a “todo el Medio Oriente” y a las diferentes comunidades cristianas que viven allí, las que “en este difícil periodo histórico”, están llamadas “a vivir la fe en el Señor Jesús en medio de muchas pruebas”.

En estas tierras la Iglesia está “profundamente arraigada y desempeña un servicio precioso por el bien del Pueblo de Dios”, recordó el obispo de Roma, así como también a los fieles de la diáspora, que se han trasladado a otros países “buscando una vida mejor”. El pontífice espera que “con su testimonio de vida, los obispos y los sacerdotes greco-melquitas puedan animar a los fieles a permanecer en la tierra en donde la Providencia divina quiso que nacieran”.

“Nunca como en estos momentos –explicó Su Santidad citando las palabras que escribió el pasado 22 de julio el entonces patriarca apenas elegido Youssef Abisi–, los pastores están llamados a manifestar, ante el pueblo de Dios que sufre, comunión, unidad, cercanía, solidaridad, transparencia y testimonio”. Sobre todo al final de este Sínodo, que es “momento fundamental, de camino común, durante el cual el patriarca y los obispos están llamados a tomar decisiones importantes por el bien de los fieles, incluso mediante la elección de nuevos obispos, pastores que sean testigos del Resucitado”.

Con información de  Aica

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Un paseo religioso por Siria – Qara, el pueblo de los Cristianos

Qara,un refugio para los cristianos de Medio Oriente

Qara es un pueblo de montaña ubicado en la cordillera montañosa de Qalamun. Se encuentra entre Homs y Damasco, Siria y la región libanesa de Baalbek.

Fue descrito por los turcos en su Geografía de 1321 como «un gran pueblo a medio camino entre Damasco y Homs. Una estación de paso para las caravanas».

«Qara» es una palabra aramea. Significa «el gran frío» porque un viento frío tiende a soplar aquí desde el oeste. Este pueblo de 55 km que se extiende en una meseta entre la cordillera Anti-Líbano, (en árabe, جبال لبنان الشرقية Jabal Lubnan ash-Sharqi), en el oeste y la cordillera de Qalamun en el este. La altitud de es de aproximadamente 1300 m sobre el nivel del mar.

Los residentes de esta remota ciudad en la montaña en Siria vivían de la producción de los cerezos que florecían en sus afueras.

Antiguamente la cordillera Anti-Líbano  albergó verdes bosques florecientes y osos. En el período de la invasión turca,  construyeron un ferrocarril desde Turquía a La Meca, talando todos sus árboles. Ahora es un páramo,  con ocasionales plantaciones de cerezos.

La mayoría de sus habitantes son cristianos  ortodoxos y católicos griegos. Parte de la población profesa la religión musulmana sunita.

Persecución en los días de Baibars

En 1266 d.C  el sultán mameluco Baibars mató a una gran cantidad de cristianos Qari, vendiendo a sus hijos como esclavos en Egipto. En los días de Baybars, esta ciudad tenía una población que era completamente cristiana, con algunos judíos. Algunas fuentes estiman que la población debía ser entre 30 o 40000 habitantes Después de la incursión de Baybars, los cristianos de Qara ya no serían mayoría.

En 1712, los turcos ingresaron al monasterio de San Jacobo, el Persa, matando a 120 monjes. Después del período otomano, durante la ocupación francesa, que duró hasta la independencia de Siria en 1948, los cristianos sufrieron persecuciones porque estaban asociados al invasor francés  ya que compartían su religión. Esta fue la fuente de muchos crímenes de odio.

Hubo 11 iglesias (3 que todavía existen en la actualidad) y un obispado. Desde el inicio del cristianismo, esta ciudad fue un bastión para la ortodoxia. Hoy no son más que 500 cristianos en una población de 20 000.

Monasterio de San Jacobo el Interciso

En Qara se puede visitar el monasterio de San Jacobo el Interciso,(el Persa). San Jacobo, por sobrenombre Interciso, “dividido”, mártir, que en tiempo del emperador Teodosio,  renegó de Cristo por congraciarse con el rey Lasdigerd, pero al ser severamente reprendido por su madre y su esposa, se arrepintió e, intrépidamente, confesó ser cristiano ante Varam, hijo y sucesor del soberano de Persia, quien, airado, pronunció contra él sentencia de muerte, ordenando que lo despedazaran miembro a miembro y finalmente decapitaran.

El monasterio fue fundado en el siglo VI y abandonado por los monjes en el siglo XIX. Los trabajos de restauración comenzaron el 14 de julio de 1994. El 14 de septiembre de 2000, durante la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz del Año del Gran Jubileo, las autoridades eclesiásticas emitieron el decreto de restablecimiento del convento de acuerdo con la tradición de los monasterios orientales. Así decretó el comienzo de una nueva orden religiosa diocesana de las monjas de la Unidad de Antioquía, cuya Casa Madre sería el monasterio.

El 15 de agosto 2004 el obispo extendió la fundación a los hombres: «Que se iniciaran en la torre y cuando crecieran en número, construirían su propio monasterio. La vida comunitaria se inició rápidamente».

A pesar del número todavía reducido, las monjas y los candidatos por orden de llegada de diversas tradiciones orientales: católico griego-melquita, maronita, ortodoxos armenios, ortodoxos sirios, Latina y también hermanos procedentes de origen musulmán.

Actualmente es propiedad de la Iglesia greco-católica de Qara. Fue donde se refugió San Jacobo de la persecución a principios del cristianismo. En la actualidad hay un monasterio, una iglesia y un espacio para acampar en verano.

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Orígenes de los Cristianos Árabes de Medio Oriente

Monasterio de San Sergio en Ma’aloula – Siria

Los árabes cristianos pertenecen a  las distintas confesiones : la Iglesia Melkita griega católica, la Iglesia ortodoxa griega, la Iglesia católica Maronita, la Iglesia católica caldea, la Iglesia católica siriaca, la Iglesia Ortodoxa siriaca, la Iglesia Católica Romana y las Iglesias Protestantes. Son cultural, lingüística y étnicamente árabes, y seguidores de la fe cristiana. Los cristianos árabes ya tenían presencia en el mundo árabe antes de la llegada del Islam y su expansión por Asia y África en el siglo VII.

Muchos musulmanes árabes descienden de árabes originalmente cristianos que se convirtieron al Islam por varias razones;  el pago de la «Yizia», un impuesto existente en ciertas dinastías musulmanas para los habitantes no musulmanes, o la opresión ejercida por parte de los bizantinos hacia la gran mayoría árabe cristiana, ya sea unitaria, monofisita o arriana.

La primera referencia del cristianismo en las tierras árabes se menciona en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo se refiere a su viaje a Arabia después de su conversión (Gálatas 1:17-18)

17- Ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
18- Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días.

Más tarde, Eusebio de Cesárea habla de un obispo llamado Berilo en la sede de Bostra (la actual Bosra), donde se realiza un Concilio.

La mayoría de los árabes cristianos actualmente proceden del Levante Mediterráneo, mientras que históricamente en el mundo árabe los cristianos árabes eran descendientes de los Kahlani y Qahtani, tribus del antiguo Yemen (es decir, ghasánidas y lajmíes principalmente). La mayoría de los patriarcas maronitas de los últimos 10 siglos son descendientes de los conocidos nobles gasánidas Qahtani, árabes que gobernaron el Levante en el período romano y bizantino hasta la era franco-ghasánida.

Los cristianos existen en las tierras de habla árabe desde el siglo tercero. Algunos expertos sugieren que Filipo el Árabe fue el primer emperador cristiano de Roma. En el siglo IV, un número significativo de cristianos ocuparon la Península del Sinaí, Mesopotamia y Arabia. Otros dicen que el primer gobernante cristiano fue un árabe llamado Abgar VIII de Edesa, quien fue convertido al cristianismo.

A lo largo de muchas épocas de la historia, los cristianos árabes han coexistido muy pacíficamente con  no-cristianos de habla árabe, principalmente los musulmanes y los judíos. Incluso después de la rápida expansión del Islam desde el siglo VII d.C en adelante, donde muchos cristianos optaron por no convertirse al Islam y en lugar de eso mantener sus creencias pre-existentes.



Maronitas

Los maronitas eran habitantes del valle del río Orontes (Al-Asi). Pudieron ser descendientes de algunas tribus árabes que nunca se convirtieron al Islam o en parte de los arameos. Es muy posible que los maronitas, como una comunidad de origen árabe, se encontraran entre las últimas tribus de árabes cristianos que llegaron a Siria antes que el Islam y desde el siglo XIV adoptaron la lengua árabe para la liturgia, el siríaco, la forma literaria cristiana del arameo, originalmente el lenguaje litúrgico de todas las sectas semíticas cristianas, tanto en Arabia así como en el Levante y Mesopotamia.

Como «Pueblo del Libro», los cristianos de la región gozan de ciertos derechos por la ley islámica teórica (Sharía) para practicar su religión sin interferencias o persecuciones, que fue, sin embargo, estrictamente condicionado al pago de una cantidad especial de dinero (tributo) obligado para los no musulmanes llamado yizia, en forma de efectivo o bienes, por lo general se entregaba una gran cantidad de animales, a cambio de su seguridad y la libertad de culto. El impuesto no se aplicaba a los esclavos, mujeres, niños, monjes, los ancianos, los enfermos, ermitaños, o pobres.

Muchas tribus árabes  se adhirieron al cristianismo desde el siglo primero, incluidos los nabateos y los ghasánidas. Eran de origen qahtani y hablaban árabe-yemení. Protegieron la frontera sur-oriental de los Imperios Romano y Bizantino en el norte de Arabia.

Del mismo modo que los musulmanes árabes y judíos árabes, los árabes cristianos se refieren a Dios como Allâh, ya que esta es la palabra árabe para «Dios». El uso del término en árabe Allâh, en las iglesias cristianas es anterior al Islam por varios siglos. Desde mediados de 1800, algunos nativos árabes de la región de Levante han sido convertidos a las Iglesias Protestantes tradicionales más recientes, también a  bautistas y metodistas.

Cristianos de Siria

Los cristianos de Siria en la actualidad  son  entre 15 -25%  de la población total del país, que se reparten entre greco-ortodoxos (mayoría en Siria), maronitas, armenios (ortodoxos y católicos) sobre todo en Aleppo y Damasco, melquitas (sirio católicos), jacobitas (sirio- ortodoxos), nestorianos (asirios), caldeos, greco-católicos, católicos latinos, protestantes y anglicanos, todos conviven en armonía.

Los tesoros de la Siria Cristiana

En Siria es posible seguir los pasos de los primeros protagonistas del cristianismo. En Damasco se pueden encontrar huellas de San Pablo: la antigua Vía Recta, capilla de San Ananías, capilla de San Pablo o Bab Kisan (lugar por donde escapó el santo), la tumba de San Juan Bautista (dentro de la mezquita de los Omeyas) y la iglesia Mariyamieh (de María). En Ma’aloula, y en dos pueblos vecinos, todavía se habla el arameo (lengua utilizada por Cristo) y también se pueden seguir los pasos de Santa Tecla. En Seidnaya se levanta uno de los monasterios más venerados de toda la región  que data del año 547, donde existen iconos pintados por San Lucas.

Existen iglesias y monasterios que  pueden ser visitados en casi todo el país, sin olvidar las importantes ciudades cristianas de Damasco y de Aleppo donde se pueden realizar recorridos para descubrir iglesias tan antiguas como el cristianismo mismo en la región.

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