Archivo de la categoría: Babilonia

Desde antiguo, muchas religiones se han expresado quemando libros

Incendio de la Biblioteca de Alejandría

Valentino Gentile (1520-1566), era natural de Nápoles y vivió en Ginebra. Seguidor de Socino, escribió un discurso sosteniendo que la doctrina trinitaria de Calvino postulaba un cuarto miembro de la Trinidad. Fue encarcelado durante nueve años. No obstante, a través de la tortura se retractó, pero no sirvió de nada y fue decapitado en Berna. Su obra fue quemada.

Akenatón hizo desaparecer cientos de textos para consolidar el culto de Atón.

Durante el saqueo de Constantinopla en 1453 se quemaron miles de manuscritos contrarios a la fe de Muhammad.

En el incendio de la Biblioteca de Alejandría se destruyeron más de setecientos mil manuscritos.

En cincuenta y seis túneles de las montañas Chistan, en la comunidad de Quetta, en Pakistán, un grupo de sirvientes se desvive hoy por custodiar un cementerio con setenta mil bolsas que resguardan ejemplares dañados del Corán. Estos depósitos son llamados «Jabal-E-Noor-Ul-Quran».



En abril de 2003 se saqueó el Museo Arqueológico de Bagdad, más de catorce mil artefactos menores fueron robados, también ardió el Archivo Nacional, con más de diez millones de registros del período otomano y republicano, y se quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional; esto se repitió en las bibliotecas de Awqaf, de la Universidad de Bagdad y en decenas de bibliotecas universitarias de Irak.

En Basora, el museo de historia natural fue incendiado, así como la Biblioteca Pública Central, la Biblioteca de la Universidad y la Biblioteca Islámica. En Mosul, la Biblioteca del Museo fue visitada por expertos en manuscritos, quienes seleccionaron ciertos textos y se los llevaron. El museo de Tikrit fue saqueado sin contemplaciones por bandas organizadas. Todas las piezas robadas, así como las de Hatra, Isin, Kulal Jabr, Nínive, Larsa, Tell el-Dihab, Tell el-Jebeit, Tell el-Zabul, Tell Jokha, Ur, Tell Naml y Umm el-Aqarib fueron transportadas a Damasco y Kuwait y se vendieron a coleccionistas  privados de Roma, Berlín, Nueva York y Londres, donde se pagaron cantidades astronómicas. Lo verdaderamente triste es que dentro de un tiempo veremos muchas de esas piezas en museos oficiales, tras ser compradas por los gobiernos correspondientes a precios espectaculares.

Se cuentan por cientos de miles los libros destruidos o perdidos desde la más remota antigüedad; los verdaderos orígenes del conocimiento se han perdido.

Por S. Río

©2019-paginasarabes®

Akitu – El año nuevo Sumerio

La importancia de los festivales en el mundo antiguo, sin lugar a dudas se puede ver reflejada en el festival del Año Nuevo en la antigua Sumeria.

Una región histórica de Oriente Medio, parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La civilización sumeria está considerada como la primera civilización del mundo. Aunque la procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta, existen numerosas hipótesis sobre sus orígenes, siendo la más aceptada actualmente la que argumenta que no habría ocurrido ninguna ruptura cultural con el período de Uruk, lo que descartaría factores externos, como podían ser invasiones o migraciones desde otros territorios lejanos.

    • El término «sumerio» también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En dicha lengua, esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, «tierra de Súmer».


Festival de AKITU y el comienzo de un nuevo año

Es conocido como el festival AKITU, celebrado en Babilonia y otras ciudades importantes como el centro de culto de la ANU, URUK del 1 al 10 del mes de NISÁN. Su traducción haría mención a la creación de la vida en la tierra. La celebración coincidía con el 21 de marzo, ( según el calendario gregoriano) , la llegada de la primavera y culminaba el 1 de Abril con la llegada de un nuevo año.

    • Akitu o Zagmuk (término acádico del sumerio, Akītum, ezen á-ki-tum, akiti-šekinku (á-ki-ti-še-gur-ku) «corte de cebada», akiti-šununum «siembra de cebada», babilonio, akitu, también rêš-šattim «cabeza o comienzo del año»), fue una fiesta de primavera en la Antigua Mesopotamia.
    • Su nombre proviene del sumerio, para «cebada«, y originalmente marcaba dos festivales que se celebraban al comienzo de cada uno de los dos medios años del calendario sumerio, con motivo de la siembra de cebada en el otoño y el corte de la cebada en la primavera. La religión babilónica llegó a dedicarla a la victoria de Marduk sobre Tiamat.

En Oriente Próximo, también aparece desde la antigüedad la noción de que los dioses determinan el destino de todos los seres, incluidos los humanos, cada vez que se alcanza un Año Nuevo. En esa fecha, dictamina la suerte que han de correr en los meses venideros hasta el próximo año. Se evoca el ciclo del eterno retorno, que tiene analogías en innumerables culturas y que en Babilonia queda reflejado en la fiesta Akitu.

Akitu babilónica

La fiesta babilónica tradicionalmente comenzaba entre el 21 del mes Adar y el 1 del Nisannu, considerado el primer mes del año (equivalente a marzo-abril del calendario gregoriano). Duraba doce días, comprendiendo complejos rituales.

Del primero al tercer día

El sacerdote del templo Ésagila (casa de Marduk), recitaría oraciones tristes con otros sacerdotes y el pueblo respondería con oraciones igualmente tristes que expresarían el temor de la humanidad a lo desconocido. Este miedo a lo desconocido explica por qué el sumo sacerdote encabezaría desde la Esagila la petición diaria de perdón a Marduk, rogándole que protegiese a Babilonia, su ciudad santa. Esta oración era llamada «El Secreto de Esagila».

Cuarto día

Se seguirían los mismos rituales de los tres días anteriores y luego, por la noche, se recitaría la «Epopeya de la Creación», Enuma Elish, que cuenta la historia de cómo se crearon el universo y las estaciones del año, y cómo, a continuación, todos los dioses se reunían (mediante la colocación de sus estatuas juntas), ante el dios Marduk después de su victoria sobre Tiamat. La recitación de esta epopeya era considerada como el inicio de los preparativos para la sumisión del rey de Babilonia ante Marduk durante el quinto día de Akitu.

Séptimo día

Al tercer día de su encarcelamiento Nabu liberará a Marduk. Los dioses malignos le habían encerrado con una enorme puerta. Marduk estaría luchando hasta la llegada de Nabu, cuando rompería esa puerta y se produciría una batalla de la que finalmente, Nabu saldría victorioso y liberaría a Marduk.

Octavo día

Cuando Marduk es liberado, las estatuas de los dioses son reunidas en el Salón de los Destinos, «Ubshu-Ukkina», para deliberar su destino. Allí se decide unir todas las fuerzas de los dioses y otorgarlas a Marduk. Aquí, el rey implora a todos los dioses que apoyen y honren a Marduk, siendo esta tradición la indicación de que Marduk recibió la sumisión de todos los dioses y fue único en su posición y dominio.

Noveno día

Procesión victoriosa hacia la «Bit Akitu» («Casa de Akitu»), donde se celebraba la victoria de Marduk al principio de la Creación sobre el dragón Tiamat (diosa de las aguas inferiores). La Casa de Akitu que los asirios de Nínive llamaban «Bet Ekribi» («Casa de Oraciones» en antiguo asirio), estaba a unos 200 metros fuera de las murallas de la ciudad, donde había maravillosos árboles decorados y regados cuidadosamente por respeto al dios que estaba considerado como el único que otorgaba naturaleza a la vida. La procesión triunfal era la forma en que la población expresaba su alegría a Marduk (Assur para los asirios, que le habría sustituido). por la renovación de su poder y la destrucción de las fuerzas del mal que casi controlaban la vida en el principio.

Día décimo

Al llegar a «Bet Akitu», el dios Marduk comenzaba la celebración, tanto con los dioses del mundo inferior, como con los del superior (las estatuas de los dioses se organizaban en torno a una gran mesa, como en un banquete), y luego Marduk volvía a la ciudad por la noche para celebrar su matrimonio con la diosa Ishtar, donde la tierra y el cielo se unen, y como los dioses se unieron, así fue esta unión dispuesta en la tierra. De este modo, el rey personifica este matrimonio sagrado, jugando el papel de casarse con la más alta sacerdotisa del Esagila (hieródula que representaría a la diosa), donde permanecerían sentados en el trono ante la población y recitarían poemas específicos para la ocasión. Este amor traerá consigo la vida durante la primavera.

Día undécimo

Los dioses regresaban acompañados de su Señor Marduk (Assur), para reunirse de nuevo en el Salón de los Destinos «Upshu Ukkina», donde se reunieron por primera vez en el octavo día, y donde esta vez se decidirá el destino del pueblo de Marduk (Assur). En la antigua filosofía asiria de la Creación, en general, se consideraba como un pacto entre el cielo y la tierra, siempre y cuando los seres humanos sirvan a los dioses hasta su muerte, por lo que, la felicidad de los dioses no es completa, salvo que los humanos sean felices también. El destino de los seres humanos sería dar la felicidad con la condición de que sirvan a los dioses. Así, Marduk y los dioses renovarían su pacto con Babilonia y luego volverían a su casa superior (cielo).

Día duodécimo

Último día de Akitu. Los dioses regresaban al templo de Marduk (las estatuas volvían al templo), y se reanudaba la vida cotidiana en Babilonia, Nínive, y el resto de las ciudades asirias.

    • La fiesta también fue adoptada en la Asiria de la Edad del Hierro. El rey Senaquerib en el 683 a. C. construyó una «Casa de Akitu» fuera de las murallas de Assur. Otra «Casa de Akitu» fue construida en las afueras de Nínive.

Mitología Comparada

Marduk en el mito de la fiesta Akitu, se conserva en el llamado en inglés Marduk Ordeal Text (KAR 143). Aquí, Marduk aparece como una deidad de vida, muerte y resurrección, lo que refleja el origen agrario de la fiesta basado en el ciclo de siembra y cosecha. Está prisionero en el inframundo hasta que sube de nuevo al tercer día. El obvio paralelismo con la muerte y resurrección de Cristo celebrada en la Pascua cristiana se ha observado hace tiempo, y elaborada en detalle por Zimmern en su editio princeps de 1918.

    • Pallis, en 1926 rechazó algunos de los paralelismos cristológicos señalados por Zimmern, pero siguió insistiendo en que la muerte de Marduk, los lamentos sobre él, su posterior renacimiento y el regocijo por su resurrección está entre uno de los modelos de Oriente Próximo para la mitología comparada de Jesucristo.

El tema de la muerte joven (cosecha/vegetal), de un dios (común en todo el Oriente Medio), también se refleja en las leyendas de Tammuz y de ello se hace referencia en la Biblia como «la mujer que llora a Tammuz», incluso en el templo del dios hebreo.


Legado

La fiesta Akitu se continuó celebrando a lo largo del período seléucida y durante el Imperio Romano. A principios del siglo III, todavía se seguía celebrando en Emesa, Siria, en honor del dios Elagabal. El emperador romano Heliogábalo (r. 218-222), que era de origen sirio, incluso introdujo la fiesta en Italia (Herodiano, Historia de Roma, 5.6).

Fiestas de primavera contemporáneas en el Oriente Próximo

Los iraníes celebran tradicionalmente el 21 de marzo como Noruz («Día Nuevo»). Ja b-Nissan es el nombre de la fiesta de la primavera entre los asirios que se celebra el 1 de abril, como correspondiente al inicio del calendario asirio. El nombre acadio Akitu ha sido reintroducido en el Asirianismo, cayendo el 1 de Nisan del «calendario asirio», introducido en la década de 1950, que se corresponde con el 1 de abril del calendario gregoriano.

Con información de Joannés (F.), (Dir.), Rendre la justice en Mésopotamie, Archives Judiciaires du Proche-Orient Ancien (IIIE-Ier Millénaires Avant J.-C).

©2019-paginasarabes®

Ser árabe – Cuando se conjugan el corazón y la razón

Sin lugar a dudas, la cultura árabe contiene una gran riqueza de tradiciones y costumbres muy arraigadas. Estando presente en todo el mundo a través de sus expresiones culturales como la danza, música, literatura y gastronomía.

Igualmente se ha destacado por tener personalidades como Jaber íbn Hayyan, Amr Diab, Yasser Arafat, Ibn Sina, Al-Mamún, y el Profeta Muhammad.

Rasgos de esta cultura se muestran en ciudades como El Cairo, Abu Dhabi, Jiddah, Dubái, Marrakech, Luxor y Medina.

Cultura árabe

La cultura árabe se originó en la Península Arábiga, extendiéndose geográficamente por el norte de África y Medio Oriente.

Se conoce como mundo árabe al conjunto de países que hablan la lengua arábiga y que conforman la Liga Árabe. En este sentido, las naciones que conforman el mundo árabe son: Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Arabia Saudita, Siria, Yemen, Libia, Sudán, Marruecos, Túnez, Kuwait, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Omán, Mauritania, Somalia, Palestina, Yibuti y Comoras.

Por ello es importante señalar, que la valoración de la cultura árabe, aunque tenga vínculos históricos con el Islam, es exclusivamente lingüística, tanto que muchos musulmanes no hablan árabe y un grupo de árabes profesan otras religiones.

Nacionalismo árabe

El nacionalismo árabe procura la alianza de prácticamente todo el mundo árabe como una sola nación. De tal forma, existen tres factores que determinan si una persona puede ser considerada árabe o no.

Políticos: si vive en un país miembro de la Liga Árabe, definición que cubre a más de 300 millones de personas.
Lingüísticos: si el idioma materno es el árabe, un concepto que abarca más de 200 millones de personas.
Genealógicos: si tiene ascendencia de originarios de la Península Arábiga.

Cuando fue fundada la Liga Árabe se estableció que: “árabe es una persona que hable árabe, viva en un país de lengua árabe, y simpatice con las aspiraciones de los pueblos árabes”.

En la organización geopolítica del mundo árabe, adicional a la Liga Árabe, el territorio se divide de la siguiente forma:

Magreb: son los países que se encuentran al occidente de Egipto, como Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Estas naciones conforman la Unión del Magreb Árabe o UMA.
Mashrek: está conformado por el resto de las naciones que se ubican al oriente del mundo árabe, incluyendo Egipto. La única organización existente en esta área es el Consejo de Cooperación para Estados Árabes del Golfo, integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Entre otros organismos políticos dedicados a incentivar el desarrollo económico, político y hermandad entre los árabes, para la organización de la economía ,el Fondo Monetario Árabe, Consejo de Cooperación Árabe, Consejo Económico de Unidad Árabe, Organización de los Países Árabes exportadores de Petróleo.


Períodos históricos

Se pueden distinguir dos grandes períodos históricos de la cultura árabe, que sirvieron la culturizar a Europa.

Preislámico

Esta etapa estuvo formada por los pueblos semitas que emigraron de la Península Arábiga, caracterizados por tener un idioma parecido. Así, los babilonios, caldeos, asirios, egipcios, arameos, fenicios, nabateos, sabaneses, himaritas fueron la base de la cultura árabe. De estos pueblos que actualmente conforman el mundo árabe, sobre todo Egipto, los griegos adquirieron muchos de sus conocimientos.

Islámico

Durante este período aparece el Islam, los pueblos de origen semita se unen en torno a las prédicas de Muhammad, constituyendo una civilización árabe musulmana. Con la muerte de Muhammad, empieza la expansión del Islam y una serie de disputas por el poder político-religioso. En este sentido, los sucesores de Muhammad fueron sus discípulos, llamados califas, que instauraron los siguientes califatos.

Ortodoxo (632 -660 D.C.).

Fue el único califato elegido y reconocido por los musulmanes suníes y shiíes. Estuvo distinguido por cuatro califas: Abu Beker, Omar, Otman y Alí, quienes implantaron la Guerra Santa contra los infieles. Conquistaron Palestina, Siria, Armenia, Bizancio, Mesopotamia, Persia y Egipto, y establecieron la capital en Medina.

Omeya (660 – 750 D.C.).

Constituye el primer califato hereditario de orientación musulmana sunnita. Instauraron la capital en Damasco, e iniciaron nuevas conquistas como Beluchistán, Afganistán, Turquestán, norte de África y España.

Abásida (750 – 1242 D.C.)

Fue un califato impuesto por Abu Abbas, luego de asesinar a la familia de los Omeyas, trasladando la capital a Bagdad y posteriormente a El Cairo.

El Islam se expandió hasta las fronteras con la India, pero una cantidad de vaivenes y diferencias generaron su división en tres califatos. De esta manera la civilización árabe musulmana quedó separada en: Califato de Bagdad, Califato de Córdoba, y Califato de El Cairo.

Escritura

Se puede afirmar que la escritura árabe es el principal arte islámico, ya que está basada en veintiocho letras del alfabeto árabe que se unen entre sí, formando las palabras mediante ligeros trazos de caligrafía cursiva llamados ductus, que poseen una gran flexibilidad y elegancia, a la vez que permiten alargar o compactar palabras.

Antes de la llegada del Islam, la mayoría de los árabes rendían culto a varios dioses como Hubal, Wadd, Al-Lat, Manat y Uzza. En ese entonces, algunos pueblos profesaban el cristianismo, otros el judaísmo y un grupo muy reducido, los hanif, rechazaban el politeísmo. Con la expansión del Islam, la mayoría de los árabes se convirtieron en musulmanes, desapareciendo las tradiciones politeístas.

Las principales corrientes de la religión islámica

Sunnitas: constituyen la rama más grande del Islam, y profesan los preceptos establecidos en las enseñanzas de Muhammad. Los sunitas dominan la mayoría del territorio del mundo árabe, especialmente al norte de África.

Shiitas: son los seguidores del yerno de Muhammad, llamado ‘Ali , al cual consideran su sucesor legítimo. Predominan en Bahréin, sur de Irak, adyacencias de Arabia Saudita, sur de Líbano, algunas partes de Siria, norte de Yemen, sur de Irán, y en las costas de Omán.

Otras corrientes son el sufismo, el jariyismo y yihadismo.

Dentro de la religión de la cultura árabe, los cristianos siguen a las iglesias maronitas, coptas, siriacas y griegas ortodoxas, en cambio los judíos no son considerados árabes.

También existe una pequeña comunidad drusa, una rama minoritaria del Islam, que se encuentra principalmente en Siria, Líbano y Jordania.

En la cultura árabe existen diferentes tipos de símbolos y costumbres de acuerdo a cada región, pero hay algunas que generalmente son una constante.

Vestimenta

Existe una tendencia a ser conservadores en la vestimenta, y en muchas ocasiones difieren de la forma de vestir occidental. Por ejemplo, las mujeres en Egipto usan un pañuelo para cubrir su cabeza llamado hijab, mientras que en Arabia Saudita se cubren la mitad inferior de la cara con un niqab, contrariamente, en Líbano el estilo es más occidental. Los hombres se visten con túnicas y camisas largas u otros usan trajes o jeans con una camiseta.

Para los árabes los valores como la lealtad y el honor son importantes en las relaciones para establecer la confianza. El sentido de la amistad, en esta cultura, es tomado muy en serio, por ello son muy selectivos. Ello incide en la interacción masculina, por ejemplo, cuando dos amigos se encuentran, se abrazan, se intercambian besos en la mejilla o se cogen de la mano si van caminando, no indicando esta conducta una preferencia sexual. Usualmente los hombres cuando conversan con una mujer no mantienen un contacto visual, y menos le estrechan la mano.

También, las leyes del matrimonio en el mundo árabe, le permiten al hombre tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo.

Otra característica de la cultura árabe es la arguile, una pipa de agua que se suele fumar entre varias personas.

Una frase muy frecuente en la cultura árabe es In Shâ Allâh, que quiere decir si es lo que Dios quiere.

Legado árabe

El legado que le ha dado la cultura árabe a la humanidad aparte de inmenso, ha sido muy valioso.

Medicina.

En la antigua cultura árabe se descubrió la circulación de la sangre, se realizaban operaciones con anestesia y amplia tecnología.

Farmacia.

Los árabes fueron excelente alquimistas, descubriendo fórmulas químicas que se usan actualmente en muchas medicinas.

Química.

Lograron la extracción de minerales y metales, la mezcla de colores, el curtido del cuero y otras técnicas que surgieron de los procesos de investigación de sustancias químicas.

Fueron los pioneros en elaborar el papel de algodón, que sirvió posteriormente para que los europeos desarrollaran la imprenta.

Geografía.

No solamente en la cultura árabe se perfeccionó la brújula, debido al gran conocimiento astronómico, sino que también, elaboraron la cartografía que posteriormente utilizó Colón para «descubrir» América.

Arquitectura.

Sobresalieron en la construcción de muchas mezquitas con unos diseños propios y decorados en marfil, madera, yeso esculpido, mosaicos.


Otros aportes

En los números y la matemática fueron los precursores del cero, álgebra, trigonometría y geometría. De igual forma se le asigna al califa y poeta Al-Mamún la inspiración de la famosa obra Las mil y una noches.

La gastronomía árabe se ha internacionalizado con platos como el kebbe, cuscús, falafel, maqluba, hummus, shawarma, etc.

Vestimenta:

En la vestimenta árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab. La forma en la que visten se basa en lo que reglamenta el Corán, de esta manera, se enfoca en aspectos tales como: no debe ser estrecha, transparente, imitar alguna moda y evitar los colores llamativos. Sin embargo, existen variaciones en la manera de vestir en los países que componen la cultura árabe.

Un requisito fundamental de la vestimenta árabe, es que el hombre debe cubrir el awrah, es decir, la parte del cuerpo entre el ombligo y las rodillas, igualmente, los atuendos deben ser sencillos, ligeros y no ceñidos al cuerpo. Generalmente, en los países del mundo árabe, los hombres utilizan como prenda diaria una túnica ancha de mangas largas que llega hasta los tobillos, llamada thawb o suriyah, que en verano es de algodón blanco y en invierno de lana oscura, además, lo acompañan con un turbante o kufiyya que usan en la cabeza, representando uno de los símbolos árabes.

Aunque en la cultura árabe está prohibida la valoración de la mujer por su belleza física, el vestuario femenino es variado y se caracteriza por algunas indumentarias que no impiden el cumplimiento de su rol en la sociedad, siendo una de las más conocidas el hiyab, que es una mantilla que cubre completamente la cabeza y el cuello, representando un símbolo tanto religioso como femenino con una gran variedad de estilos, como el niqab que oculta el rostro dejando al descubierto los ojos, también el al-amira, un manto de dos piezas ajustados a la cabeza, mientras que el shayla, por su largo envuelve la cabeza y se pliega en los hombros, o el khimar, que forma una capa que llega hasta la cintura arropando el cabello, el cuello y los hombros.

Entre otros tipos de vestimenta árabe femenina está la reconocida burka, un vestido que encubre absolutamente todo el cuerpo menos los ojos, igualmente, el chador que es una manta muy usada por las iraníes fuera del hogar, o la chilaba, que abriga desde el cuello hasta los tobillos, y es llevada encima de la ropa solo para salir a la calle, de un lugar a otro.

Ciertamente, cada uno de los países que configuran la maravillosa cultura árabe ha realizado sus adaptaciones a estos vestuarios, siempre respetando los cánones que rigen sus tradiciones, es por ello, que la vestimenta árabe se ha convertido en un elemento con mucha información sobre este particular estilo de vida.

Con información de  Cultura10

©2019-paginasarabes®

La importancia de la belleza en las mujeres árabes

Las mujeres árabes dan mucha importancia a su apariencia personal.

Desde hace más de 5.000 años, desarrollaron productos de belleza que han acompañado a la mujer árabe a través de los tiempos.

Así es como hasta nuestros tiempos, los cosméticos y la perfumería han acompañado a la mujer desde Medio Oriente, y desde allí, al resto del mundo.

Sin duda las que han marcado tendencia han sido las antiguas egipcias, sin desmerecer a las mujeres de la antigua Babilonia y a las persas, quienes incursionaron en la utilización de cosméticos para acentuar su belleza.

Las técnicas de depilación

En la antigüedad las mujeres utilizaban un sistema de hilo de algodón para depilarse el rostro, técnica que hasta hoy dominan. Consiste en tomar dos hilos finos entre los dedos de las manos y cruzarlos en forma de X, enrollando el hilo alrededor de sí mismo con movimientos controlados sobre el vello, permitiendo así la extracción del vello facial similar a la depilación con pinza.

Los ojos y el kohl

El kohl es un producto antiguo muy utilizado para definir las cejas y el contorno de los ojos. Si bien cumple una función estética, también era utilizado para proteger los ojos de las arenas del desierto y de la luz del sol. Es por eso que los hombres también “delineaban” sus ojos con este producto como medida de protección.

Estaba compuesto de galena molida, un mineral del grupo de los sulfuros. Además incluía en su composición hierbas medicinales como neem, azafrán e hinojo. Era diluido en un medio líquido como leche, grasas animales, aceite o agua.


Labial

Los primeros indicios del uso del labial para resaltar el color de los labios data de 5.000 años en la antigua Mesopotamia. En el antiguo Egipto, los colores de los labiales se obtenían a partir de la mezcla de mucus-algín, yodo, bromo o escarabajos carmín triturados. Luego se perfeccionaría la técnica de elaboración del labial realizando el mismo con una base de cera de abejas y un pigmento vegetal.

Perfumes

Los aromas florales fueron los elegidos por las mujeres en todos los tiempos. Realizados a partir de aceites esenciales de distintas especies de flores, macerados en una base alcohólica.

El cabello

La mujer árabe por cuestiones culturales no mostraba su cabello en público, no les impedía lucir en la intimidad del hogar una hermosa cabellera cuidada con elementos naturales como aceite de oliva y con el tinte dado por el uso de henna, que le daba un tinte rojizo o negro.

Si bien la belleza de la mujer árabe es armoniosa e involucra a todo su cuerpo, sin lugar a dudas, los ojos son los de mayor importancia.

Esto se debe a que la mayor parte del tiempo cubrían sus rostros con un velo dejando los ojos al descubierto. Es así como era preponderante e importante darle un marco de belleza.

La cultura oral de los antiguos pueblos nómadas permitía instruir a la mujer en el arte de la belleza y la seducción.

Las mujeres de las tribus nómadas solían usar esta frase para significar la importancia de los ojos de una mujer a la hora de encontrar esposo…

“Que sus cejas sean como el arco de tu amado siempre firme en su mano”

“Que tus pestañas sean como sus flechas prontas a alcanzar su corazón

“Que tu mirada sea como la herida mortal del amor, que anide en él y viva allí para siempre”.


©2019-paginasrabes®

La antigua ciudad Asiria de Mardaman

Mardaman

Las traducciones de escritos asirios encontrados por los arqueólogos de la Universidad de Tübingen han revelado un secreto perdido en la historia: el lugar donde se encontraron las tablas de arcilla, Bassetki, en la Región Autónoma del Kurdistán en Irak, parece ser la antigua ciudad real de Mardaman. Esta importante ciudad mesopotámica del norte se cita en fuentes antiguas, pero los investigadores no sabían dónde se encontraba.

 Existió entre 2,200 y 1,200 años antes de Cristo, fue a veces un reino o una capital provincial y fue conquistada y destruida varias veces.

Para sorpresa de los arqueólogos, el Dr. Faist pudo identificar el sitio del hallazgo como la antigua ciudad de Mardama. Como lo muestran los guiones cuneiformes, fue la sede administrativa de un gobernador asirio medio. Esto revela una nueva provincia del imperio, hasta ahora desconocida, que se extendía a gran parte del norte de Mesopotamia y Siria en el siglo XIII aC. Incluso el nombre del gobernador asirio, Assur-nasir, y sus tareas y actividades se describen en las tabletas. «De repente, quedó claro que nuestras excavaciones habían encontrado el palacio de un gobernador asirio», dice Pfälzner.


Los arqueólogos del Instituto de Estudios del Antiguo Cercano Oriente de Tübingen encontraron tablas de arcilla en el verano de 2017. Encabezado por el profesor Peter Pfälzner, el equipo está trabajando en el sitio de la Edad de Bronce con el Dr. Hasan Qasim del Departamento de Antigüedades de Duhok. Las tablillas de arcilla datan del Imperio Asirio Medio, alrededor de 1,250 a.C. Las pequeñas tabletas, en parte desmoronadas, ahora han sido leídas cuidadosamente por la filóloga de la Universidad de Heidelberg, la Dra. Betina Faist, que colabora como especialista en el idioma asirio con el proyecto arqueológico en Tübingen. Utilizó fotografías de los textos, que poco a poco arrojaron luz sobre la historia de la ciudad y la región en el momento del Imperio Asirio Medio.

La traducción revela la ubicación de la ciudad nombrada como Mardaman en fuentes de la Antigua Babilonia desde alrededor de 1,800 a.C, y que probablemente sea la Mardama asiria. Según las fuentes, fue el centro de un reino que fue conquistado por uno de los más grandes gobernantes de la época, Shamshi-Adad I, en 1.786 a. C., y se integró en su imperio del Mesopotamia superior. Sin embargo, unos años más tarde se convirtió en un reino independiente bajo un gobernante hurriano llamado Tish-ulme. Siguió un período de prosperidad, pero poco después la ciudad fue destruida por Turukkaeans, gente de las montañas Zagros al norte. «Los textos cuneiformes y nuestros hallazgos de las excavaciones en Bassetki ahora dejan en claro que no fue el final», dice Pfälzner.

«Las tablas de arcilla de Bassetki hacen una nueva contribución importante a la geografía de Mesopotamia», explica la asirióloga Betina Faist. Este descubrimiento puede proporcionar pistas sobre la ubicación de otras ciudades antiguas en Mesopotamia, dice Pfälzner. “Mardaman ciertamente se convirtió en una ciudad influyente y en un reino regional, basándose en su posición en las rutas comerciales entre Mesopotamia, Anatolia y Siria. A veces era un adversario de los grandes poderes mesopotámicos. Así que las futuras excavaciones de la Universidad de Tübingen en Bassetki seguramente producirán muchos descubrimientos más emocionantes”.

Mardaman

El sitio de la ciudad de la Edad de Bronce de Bassetki fue descubierto en 2013 por arqueólogos del centro de investigación colaborativa de Tübingen 1070, Resource Cultures. Las tablas de arcilla encontradas en 2017 se habían depositado en un recipiente de cerámica utilizado como archivo y se habían envuelto en una cubierta gruesa de arcilla junto con otros recipientes. “Es posible que se hayan escondido de esta manera poco después de que el edificio circundante haya sido destruido. Quizás la información que contenía estaba destinada a ser protegida y preservada para la posteridad «, explica Pfälzner.

Con información de  Universität Tübingen


©2018-paginasarabes®

Anath – La Diosa Madre Cananea

Anath – La Diosa Madre Cananea

 

Yo soy la primera y la última
Soy la honrada y la agraviada
Soy la promiscua y la santa
Soy la esposa y la virgen
Soy la madre y la hija
Soy estéril y muchos son mis hijos
Soy aquella cuya boda es grande y no ha
[elegido esposo
Soy la partera y nunca he parido a nadie
Soy la novia y el novio
Y mi esposo me dio a luz
Yo soy la madre de mi padre
Yo soy la hija de mi esposo
Y él es de mi linaje.

Fragmento antiguo extraído de los manuscritos cananeítas. Encontrado en la Biblioteca Cananeíta de la ciudad de Ugarit, situado en la costa mediterránea al norte de Siria, en un lugar que hoy se conoce como Rasshamra. El reino de Ugarit representa el lugar de más alto desarrollo de la cultura cananea y una ciudad de encuentro cultura. Es allí donde surge el primer alfabeto cuneiforme.

La Diosa Madre, fue conocida por los Cananeos como Anath, en Babilonia como Ishtar, en Egipto como Isis, en Grecia fue llamada Afrodita y los romanos la conocían como Venus, Diosa del amor, la lujuria y la guerra.

Con información de Fundación para la Cultura y las Artes


©2018-paginasarabes®

La Historia de Mushkil Gusha – Orígenes de una larga tradición Persa

La historia de Mushkil Gusha  pertenece a la tradición Sufí. Tiene una asociación particular con Bahâ ad-dîn Naqshband (1318-1389), quien dio su nombre a la Orden Sufí Naqshbandi.

Es una historia Persa muy antigua que ha pasado a través de generaciones con el fin de hacer conocer al «Disipador de las Dificultades». Tradicionalmente se cuenta esta historia todos los jueves por la noche, en familia o entre amigos y se comen unos dátiles o se hace un regalo en su nombre a alguien que ayude a los necesitados.


El rey Artabán

Este cuento transcurre en Babilonia, en Caldea, en Jerusalén, parte en Belén, y parte en las montañas de Persia.

Hubo una vez un rey de Babilonia, en las montañas de Persia. Se llamaba Artabán, y estaba educado con gran esmero como todos los hijos del palacio, debido a que sería rey. Vivía rodeado de riquezas y grandezas, eran su más valioso patrimonio una gran herencia, una alta estirpe, y pertenecer a una dinastía próspera.

El palacio donde habían nacido y se había criado Artabán estaba cerca de las ruinas del Palacio de las Siete Esferas. Había sido un palacio construido por una estirpe de magos ya desaparecida de la faz de la tierra.

Cuando Artabán asume el reino de Babilonia, en realidad la hasta entonces próspera dinastía estaba entrando en decadencia.

Empero Artabán no lo padecía, gracias a su educación espléndida, su ser había desarrollado virtudes muy especiales y una gran sensibilidad para observar lo que acontecía a su alrededor.

Un día despertó comprendiendo un sentimiento extraño que lo aquejaba desde hacía mucho, pudo ver claramente que la verdad era que sentía verdadero tedio por la vida monótona del palacio. Pasó largas noches de insomnio tratando de hallar una solución a su problema, hasta que un día decide visitar su reino, pero no de la forma acostumbrada para un rey, lo cual implicaba toda una movilización de guardias, cortejos, pregoneros, fiestas y demás.  No deseaba realizar una visita asediado por los gritos de la gente que vitoreaba “¡Viva el Rey!”… y cosas por el estilo. Su necesidad esencial era otra.

Artabán no sabía nada de la pobreza y la miseria que sufría el pueblo. En sus visitas oficiales por la cuidad, el veía que todos lo aplaudían, se mostraban eufóricos y hacían fiestas. Sólo veía alegría por donde lo llevaban.

Sintió que esta vez debía ir sin previo aviso. No le avisaría a nadie e iría completamente solo. Se escapa entonces disfrazado de mendigo… aunque inquieto por la aventura en la que estaba embarcado, su corazón por primera vez en mucho tiempo se había aquietado y una dulce paz lo invadía porque en el fondo su sentimiento era como el de un pobre pajarillo encerrado en una bella y cómoda jaula de oro, mimado y atendido, pero privado de la libertad de ver más allá de sus lujosos barrotes.

Artabán se escapó de su palacio ese jueves por la noche  través de algunos pasadizos que casi nadie conocía y una oscura callejuela se lo devoró en pocos segundos.

El horror llegó a su corazón cuando vio un pueblo con hambre, víctima de pestes y enfermedades, tanta gente pobre…Y él disfrazado de mendigo sentía desgarrársele el corazón de angustia al tomar conciencia de los hechos. En su mente elucubraba planes para deshacerse cuanto antes de sus ministros, a los que ahora veía como verdaderos rufianes que vivían a costa de sus riquezas y de la miseria del pueblo.

Decide volver al palacio cuando ve por una ventana, en una casa, que estaban preparando e típico arroz persa. A pesar de lo pobres que eran lo dividían en pequeñas porciones para que alcanzara para todos y también se repartían unos pocos dátiles. Llega hasta él el olorcito del arroz persa y siente hambre, recordando que hacía muchas horas ya que vagaba por la ciudad. Finalmente se anima a entrar, Irrumpe en la casa y dice:

¡Yo soy el Disipador de todas las dificultades!


La gente de la casa lo miraban sorprendidos, lo veían sucio, vestido pobremente…Y para más, gracias a sus grandes habilidades histriónicas hasta se había ennegrecido los dientes, se había ensuciado las uñas… pero con unos ungüentos que olían bastante mal lo que completaban en él la imagen completa de la miseria, y no era un personaje nada grato.

Y esa, era una casa de pobres, cada uno con su miseria propia, pero igualmente, por hospitalidad lo dejan entrar y comparten con él su escasa comida.

Él, agradeciendo, miró a uno por uno y dijo:

“¡Pidan lo que quieran porque yo soy el Disipador de todas las Dificultades!”.

Y los pobres, entre risas y bromas, empezaron a pedir cosas. Cuando alguien hacía un pedido todos le deseaban que se le cumpliera. Unos pedían riquezas mundanas, otros justo pedían lo que les estaba faltando, pero todos pedían algo que tenía que ver con el mundo. Imposible describir la sorpresa de esta gente cuando Artabán les propuso brindar con vino color rubí… Brindaron con un vino muy malo, el único que tenían, pero para Artabán tenía un sabor muy especial y disfrutaba enormemente. Todos brindaron por el Disipador de las Dificultades, y él concluyó feliz su extraña visita nocturna.

Vuelto al palacio comenzó a deshacerse paulatinamente de sus ministros. Sin olvidarse de ordenar que se cumplieran los deseos de esa gente; una bolsita de oro para el que había pedido oro, unos pocos dátiles para el que había pedido dátiles y así cada uno recibió la justa medida de lo que había deseado.

A partir de esa noche, todos los jueves comenzó a hacer lo mismo. Mientras tanto continuaba remplazando a sus visires, y modificando todo lo que podía el sistema de gobierno en beneficio del pueblo. Y así el reino iba cambiando, lentamente, porque todos saben que ningún cambio grande y verdadero se logra de un día para otro, ninguna inercia arraigada durante años y años se interrumpe instantáneamente y sin esfuerzos perseverantes.

Por supuesto, y como siempre sucede no tardaron en aparecer los falsos profetas; mendigos que entraban en las casas y decían “Soy el Disipador de las Dificultades” y comían hasta hartarse pero nunca entregaban nada de lo que  prometían.

Y gracias a la bondad de su corazón y de sus hechos la mente de Artabán se abrió a las grandes ideas. Llevaba años realizando ésta tarea. El pueblo ni siquiera agradecía a Artabán; todos decían que el reino había empezado a prosperar a partir que el Disipador de las Dificultades había aparecido.

Todo había cambiado, y el pueblo prosperaba felizmente, cuando un anciano visita a Artabán. Tenía un ropaje suntuoso, decía ser descendiente del Mago Daniel, perteneciente a la secta de Zoroastro, mostraba dignidad y nobleza en sus maneras. Artabán se estremeció cuando el mago le dijo que sabía que Artabán era el Disipador de las dificultades. ¡Un secreto que ni siquiera sabían sus allegados!  Entonces no pudo más que creer en el Mago.

Éste lo llevó al Palacio de las Siete Esferas, que estaba casi en ruinas, y allí enteró al Rey de la existencia de la cofradía de los Adoradores del fuego. Un medallón de oro colgaba a la altura del plexo solar del Mago.

Educado por él, Artabán se transforma también en un mago. Tenía otros compañeros de aprendizaje, sus mejores amigos eran Melchor, Gaspar y Baltasar, todos educados por el mismo mago, seguidores de Zoroastro, descendiente de Daniel.

Todos ellos habían comprendido la Alta Ciencia, se dedicaban a la medicina y estudiaban las estrellas, y siempre continuaron curando y sirviendo a los necesitados, hasta que un día llegaron a la conclusión de que llegaría un Mesías, el nuevo rey de la humanidad. Todas las profecías eran enigmáticas, podían decir que faltaban siete semanas o siete días… ¡Quién podía estar seguro de comprenderlas correctamente! Pero ellos tenían la certeza de que es año ocurriría algo grandioso.

Para ese entonces eran un grupo de verdaderos sabios que habiendo reconocido su total ignorancia perseguían  incansables una esperanza. Se reunieron con otros altos magos, y luego de realizar muchos cálculos concluyeron que el tiempo señalado por la profecía ya estaba llegando. Sin embargo no todos creyeron en dichas conclusiones, la mayoría , es decir casi todos, menos Melchor, Gaspar, Baltasar, Artabán y otro sabio muy Anciano, prefirieron seguir con sus estudios particulares antes que embarcarse en la aventura de creer, de tener fe en una poco probable profecía, por más maravillosa que esta pudiera parecer.

El anciano que sí había creído, también llevaba un talismán dorado sobre su pecho. Había pasado toda su vida en busca de la Alta Ciencia, del Verdadero Conocimiento, y ahora en el fondo de su alma sentía la certeza de haber finalmente encontrado lo que buscaba. Esa noche, reunido con Artabán y sus tres amigos les habló sabiamente y con infinito amor diciéndoles:

“Muchísimos años han pasado desde que me iniciara en los Misterios de las estrellas, los números, la medicina del cuerpo y alma, y aunque aún mi corazón es fuerte y mi mente clara, mi cuerpo obedece a las férreas leyes del tiempo, por eso, aunque me es imposible acompañarlos con mi cuerpo físico en esta divina aventura,  mi boca les habla palabras de mi corazón. Sed osados, es preferible morir persiguiendo la sombra de una esperanza antes que vivir sin haber conocido el intento de la fe. Vuestros corazones son nobles, vuestros cuerpos jóvenes, experimentad lo que para mi espíritu ciertamente ya ES.”

Artabán partió y se fue a estudiar los cielos a una ciudad vecina mientras que sus amigos quedaron en Babilonia habiendo de antemano acordado que cuando Saturno y Júpiter se hubieran aproximado lo suficiente, se encontrarían nuevamente.


Una noche Artabán se había quedado hasta muy entrada la noche estudiando el cielo desde la terraza. Por un instante contempló la maravilla del manto de estrellas que envolvía sus ojos de emoción. Su corazón latió fuertemente, agitado por las inquietas olas de un inmenso amor… Artabán, extasiado, fija su atención en la conjunción de Saturno y Júpiter y comprueba que estaba en el punto justo que habían previsto para la partida, ahora sólo espera alguna señal secreta como la confirmación de que es el momento. Arrullado por la inmensidad descansa apacible bajo el Cielo de los Sabios, cuando una ligera inquietud le hace abrir los ojos, y…

¡Allí está! ¡La señal esperada! Una nueva estrella estrena su brillo, y realiza como un movimiento espiralado  que surca el cielo y luego se aleja señalando la dirección en la que debían partir.

Artabán preparó prontamente sus cosas. Compró un rubí, un zafiro y una perla, dejó el reino en manos de otro y partió . Él estaba en Persia y sus amigos en Babilonia, quince días de caballo a través del desierto lo separaban de sus otros amigos. Ensilla su caballo, habían quedado en encontrarse en el Palacio de las Siete Esferas, y cabalga por terrenos inhóspitos a través del desierto.

Lo que le sucedió durante la travesía es materia para  muchos cuentos que están aún en el Vestíbulo del Ensueño.

El día quinceno, tras haber dormido bajo las estrellas, con su caballo fiel y aventurero como él, faltando tres horas para llegar, cerca de un bosque de palmeras datileras ve una sombra. Se acerca concierto temor. El frío de la muerte recorre su columna: era un moribundo. Enciende un fuego, y ve en su piel que amarillea y sus manos huesudas y frías, la caricia de la muerte. Le quedaba muy poco tiempo de vida. La muerte típica en el desierto era dejar que los buitres hicieran lo suyo, era el entierro más legítimo. Pero cuando está a punto de partir la mano del moribundo se extiende, le toma de las ropas y le pide auxilio. Al Rey se le estremece el corazón, sabe que tiene tres horas para llegar al encuentro estipulado, ya que sino sus amigos partirían sin él. Por un momento se pregunta si debía acaso dejar de lado su fe para darle agua a un moribundo. Pero sin pensarlo demasiado, lo acomoda bajo una palmera, busca agua para hacerle beber unas hierbas medicinales y se dedica a cuidarlo durante horas y horas, hasta que el moribundo empieza a recobrar su ánimo. Ante la pregunta del desconocido le cuenta:

Yo soy Artabán, voy en busca del Rey. Estoy retrasado, y seguramente mis compañeros ya van camino a Jerusalén”.

El moribundo era un hebreo teólogo y cabalista, y notablemente agitado le cuenta que había pasado muchos años de su vida en soledad estudiando la profecía de la cual el mago le estaba hablando. Entonces le cuenta que por medio de sus estudios, supo que el Mesías no nacería en Jerusalén sino en un pequeñísimo pueblo de Judea llamado Belén.

Artában se había retrasado mucho, así que se despiden rápidamente deseándose las bendiciones de Dios uno al otro. Y el Rey parte íntimamente agradecido a Dios por las noticias que le hiciera llegar por medio del moribundo. Luego de tres horas de cabalgata llega a las ruinas, cerca de la madrugada, pero solo encuentra un trozo de pergamino en el que sus amigos le decían que no podían esperar más que los siguiera.

Artában sabía que ningún hombre podía aventurarse solo en el desierto, sus tres amigos iban en una caravana de la que él no lograría encontrar ni una sola huella luego de tres horas.

Finalmente decide regresar a Babilonia y cambiar el zafiro por víveres y caballo. En su mente se agolpan las dudas. Se decía a sí mismo:

 –“Sólo el Dios de la Verdad dirá si seré recompensado por mi acto de servicio o ésta fue una tentación y no veré al Rey”.

Así parte hacia Belén. El viaje era terrible y Artabán ya no era tan joven, tenía cuarenta años. Era una mezcla de ensoñador y guerrero. Poseía ojos estudiosos y perseguía una historia que no sabía si era cierta. Sus anchos hombros le conferían un aspecto imponente, pero la ternura que emanaba de su ser era más avasallante todavía. Llevaba en sí el sello de haber vivido toda una vida de soñador.

Durante bastante tiempo peregrinó por el desierto, sabía que pronto sucedería el gran acontecimiento, pero llevaba días de retraso.

La travesía se transformó en una senda de dolor. Finalmente logra atravesar el desierto y llega a las proximidades del mar de Galilea. Se encamina directamente hacía Belén, tal como le había indicado el cabalista. Y encuentra una choza con una luz en su interior. Desmonta, su fiel caballo estaba tan cansado y agotado como él mismo, pero aun así no flaqueaba. Mira en el interior de la choza y ve a una joven madre amamantando a un niño. Entra silenciosamente pero la mujer se sobresalta ante su presencia imponente y siente temor, entonces él le dice que no tenga miedo que es el mago Artabán y que va en busca del Rey. Le pide información y la mujer recuerda que a donde había nacido Jesús habían llegado unos extraños, que le habían ofrecido oro, incienso y mirra. Artabán inmediatamente se da cuenta de que se refiere a sus compañeros. En ese momento el niño que tenía la mujer le tiende los bracitos y le sonríe, el Rey, sorprendido, por un instante piensa que tal vez ese niño hubiera nacido allí y fuera el Mesías, pero el Dios de la verdad había reservado para él otro destino.

La mujer le cuenta que se comentaba que José, María y Jesús habían partido probablemente a Egipto. La ciudad de Belén estaba casi abandonada, no había hombres. Artabán pregunta el motivo y ella le contesta que estaban todos temerosos porque Herodes cobraría un nuevo tributo.


En ese mismo momento irrumpen trompetas que anunciaban a los soldados de Herodes. Se escuchan gritos y lamentos por todos lados… ¡Matan a nuestros niños! ¡Matan a nuestros niños! Sólo había mujeres en las casas. Los hombres se habían ocultado en las montañas con los niños, ya que el tributo era la vida de sus propios hijos. El corazón de Artabán se estremece de sufrimiento. Ante su vista tiene una mujer indefensa y aterrorizada que cubre con sus cabellos al bebé que amamanta, mientra llora y suplica sin cesar. En tanto el ruido de los cascos de los caballos se escucha cada vez más fuerte.

Artabán ya ha tomado su decisión. Sale de la choza, los soldados se detienen ante semejante estampa de guerrero. Su ropaje suntuoso impresiona. El capitán desciende del caballo y despectivamente lo llama intruso. Artabán, cubría la entrada de la choza, mirando hacia la nada, con sus ojos hacia lo Alto, muestra una lágrima de sangre en su mano: es el rubí y como contemplando las estrellas dice:

“No hay nadie en ésta choza, pero ofrecería esto al capitán si me dejase en paz, puesto que tengo mucho que hacer”.

El capitán sucumbe a su codicia y abandona el lugar apretando entre sus manos la valiosa joya.

Artabán, inmóvil en el mismo lugar, alzando los ojos al cielo pide disculpas al Dios de la verdad por haber mentido para salvar a esa mujer y a su criatura. Ésta agradecida promete rezar a Dios para que ilumine la senda del bondadoso mago.

Artabán estaba preocupado, ya había usado dos de las ofrendas que tenía destinadas al Rey. El no sabía si todos esto sucesos eran tentaciones para desviarlo de su camino o si finalmente lo conducirían hasta el Rey. Su gran corazón llevaba las riendas de sus decisiones y sólo el tiempo daría las respuestas que ansiaba.

Tres días hacía que habían partido los tres magos, José María y Jesús a Egipto. También él parte hacia allá. Durante la marcha pregunta a todos si saben algo del Mesías y de sus padres, pero en esas tierras ya nadie conocía a Jesús, ni a María ,ni a José. Los busca durante mucho tiempo. Cada tanto encuentra algún religioso que puede darle indicios. Él visita hasta los lugares de mayor pobreza, pero nadie sabía nada de sus compañeros, ni del niño ni sus padres.

Sus recorridas siempre estaban marcadas por cientos de actos de servicio. Siempre haciendo el Bien, siempre curando, siempre aliviando los dolores ajenos…

Pasó años en parajes desconocidos y se fue haciendo viejo. Desde los cuarenta años se volvió anciano en la senda del alivio de las dificultades ajenas, pero siempre buscando resolver el enigma que los dioses le habían regalado…Su cabello y sus barbas eran ya completamente blancas. Su columna perdía firmeza con el correr de los años, pero jamás perdía la esperanza de encontrar al Rey.

Uno de los religiosos al que había consultado en Egipto le dice que Jesús había vuelto a Jerusalén.  El mago ya tenía setenta y tres años. Habían pasado treinta y tres años desde el nacimiento del rey, treinta y tres años de búsqueda y permanente servicio.

A pesar de su edad, Artabán viaja hasta Jerusalén, transita las calles, y siente todavía vibrar en su interior esa pequeña y vieja esperanza. Conservaba aún la perla, el último de sus tributos al rey. Llegado a Jerusalén, siente un tumulto, y ve gente que corre apresuradamente, entonces pregunta:

_“¿Qué sucede?”

“_ ¡En el Gólgota, en el Gólgota, está crucificando a dos ladrones y al supuesto Rey de los judíos que hizo prodigios y ahora parece que blasfemo por decir que él era Hijo de Dios!”

En Artabán resurge la esperanza de encontrar al rey, empieza a erguirse se toca el pecho y tiene la perla, cada vez más resplandeciente por su servicio. Se dice

_“Ahora sí voy a ver al Rey “.

De pronto cerca de él siente gritos y ve a unos soldados que arrastraban de los cabellos a una mujer. Ella logra soltarse y se dirige hacia Artabán. Lo toma de las ropas y le  pide su favor, explicándole que ella era hija de un mercader al que habían asesinado y ahora ella sería vendida como esclava para pagar las deudas.

Artabán aún tenía una mano sobre su pecho, compadecido por la tristeza de la muchacha extiende su mano y al abrirla brilla tibiamente en su palma su último tributo al rey, alcanzándole la perla, con voz tierna le dice:

_“Toma compra tu libertad “.

Él no sabía si ésta era su última tentación. Recuerda toda la gente a la que había ayudado durante tanto tiempo. ¿Cómo estar seguro de que no eran pruebas puestas a su fe?…Aún así el impulso de su amor fue mayor.

En ese momento, todo en Jerusalén se volvió oscuro. Los soldados huyeron, tembló la tierra. Una laja se desprendió de una casa y golpeó la cabeza del anciano y por la herida manaba abundante sangre y en ella sentía irse rápidamente la vida. La mujer rescatada permanece todavía a su lado, y teme que el anciano muera desangrado.

En medio de la oscuridad, Artabán siente una voz, como si saliera del mundo. La mujer también la oye. El anciano balbucea palabras entrecortadas.

_“¿Cuándo estuviste enfermo y yo te visité”?

_«¿Cuándo tuviste hambre y este siervo te dio de comer?”

Un resplandor dorado se presenta ante el anciano y ambos escuchan claramente la dulcísima Voz del Rey que le dice:

“Mientras se lo hayas hecho a uno de tus hermanos más pequeños, a mí me lo hiciste”.

Entonces Artabán comprendió el por qué toda una vida de servicio. Ese había sido el destino, regalo de los dioses a quien había preferido vivir tras la sombra de una esperanza que transitar una vida inútil y estéril. Tal había sido el camino de retorno elegido por su noble corazón. Y habiendo ido siempre en pos de lo Alto, ahora veía al Rey.

Jesús había estado durante todos sus treinta y tres años vida consciente de la búsqueda de Artabán, había visto todos sus actos, había registrado cada uno de sus servicios.

Y sucedía al fin el esperado reencuentro.


Ahora, en el momento de su crucifixión, el Rey y el Mago funden sus corazones en un divino abrazo.

Entretanto la joven salvada, sintiéndose participe de un milagro, y llena de adoración y amor por el ser dorado, cuida de las heridas del anciano profundamente agradecida. Luego él poco a poco se reestablece. Una sonrisa permanente se había dibujado en el rostro del mago y rejuvenecía día a día, ya no parecía un anciano.

Un jueves por la noche, apunto de despedirse de la bondadosa mujer, siente otra vez la voz, que le dice:

_“Mi amigo eres, también amigo de todos los hombres, por quienes tuve la dicha de dar la vida, y como tal conozco que eres el disipador de todas las dificultades. A partir de hoy, y como regalo mío, te llamarás Mushkil Gushá y serás Inmortal”.

Y a partir de esa noche Mushkil Gushá estuvo en los brindis de todos los que lo recordaban y en la de todos los que supieron de su historia, y su bondad danzó en cada copa de color rubí que se alzó en cada jueves de la vida de la Tierra.

©2018-paginasarabes®