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La alheña – Arte y tradición que perdura

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La alheña – Arte y tradición que perdura

La alheña conocida popularmente como henna es un arbusto de la familia de las Oleáceas, de unos dos metros de altura, ramoso, con hojas casi persistentes, opuestas, lisas y lustrosas; cuyas flores son pequeñas, blancas y olorosas. Al igual que muchas palabras que comienzan con el artículo Al, (alcachofa, alcaparra, alfalfa …) y que llevan una h enmedio (albahaca, alhóndiga, alfahar…), la palabra alheña deriva del árabe hispano al-hínna y éste del árabe clásico ḥinnā. La alheña ha sido siempre desde hace varios milenios la litrácea Lawsonia inermis , que se ha usado para cosmética, perfumería y medicina.

Su principal uso es el de tinte natural con un fuerte color que tiñe de marrón anaranjado. Cuanto mas fresco sea el polvo de henna más fuerte será su color y más duradero

En la actualidad, podemos encontrar en el mercado mezclas de henna para teñir el cabello con diferentes colores, debemos tener muy claro que llevan productos químicos añadidos para conseguir esos colores.

Es muy popular entre las mujeres de los países islámicos para dar tono a sus cabellos y teñirse las uñas, las puntas de los dedos y partes de los pies. Los tatuajes de henna no son tatuajes reales, ya que se colorean las capas superficiales de la piel y no son permanentes. El tatuaje irá desapareciendo conforme nuestra piel se vaya renovando.

Además, a la henna se le han atribuido propiedades curativas y mágicas, en algunas culturas se considera sagrada. Tiene un efecto refrescante sobre la piel, si la aplicamos sobre el pelo reducirá el nivel de grasa y hará que el pelo esté más fuerte y tenga más cuerpo. Se dice que si no fuera por las mascarillas de henna, las mujeres musulmanas que llevan todo el tiempo la cabeza cubierta con un pañuelo se les dañaría el cabello. Se ha utilizado para curar enfermedades de la piel, contusiones, dolor de garganta y de cabeza.

La henna es el cosmético más utilizado en la Historia de la Humanidad, sus propiedades se descubrieron desde la antigüedad, a la momia de Ramses II se le identificaron restos de su aplicación en el cabello; los Asirios la utilizaban para tatuar su piel, en  China las damas de la Corte ya se teñían las uñas con henna, también es citada en la Biblia en el Cantar de los cantares. Esta planta talismán que en los pueblos asiáticos se emplea como protector ante la energías negativas; fuente de belleza y placer, durante siglos se ha utilizado para teñir la ropa, pero su uso más habitual es para el pelo y para hacer decoraciones corporales. Estas decoraciones tradicionalmente se hacían en las manos y pies, pero las nuevas modas incluyen diseños para todo el cuerpo.

En África, en los Mares del Sur; en India donde se utiliza al igual que en los países árabes, no sólo para dar fuerza, color y brillo al cabello sino para realizar fantásticos tatuajes de intrincados diseños que sólo duran unos días en la piel, haciendo de las personas obras de arte en movimiento: su carácter efímero hace que los tatuajes puedan ser cambiados cada poco tiempo ajustando sus diseños a diversos acontecimientos y modas, en casi todo Oriente es parte indispensable de fiestas y ceremonias, su uso es un rito de belleza, es la celebración de la vida y la alegría.

Los tatuajes son tan antiguos como la Humanidad, de carácter ritual, étnicos, religiosos, de pertenencia a una tribu o clan.

Ceremonias

Una parte importante de las ceremonias nupciales islámicas, hindúes y judías sefardíes, es la decoración con henna de las manos y pies de la novia. En Marruecos, donde esta celebración dura tres días, la primera noche es la fiesta donde se hará este ritual, en casa de la novia se reunirán sus mejores amigas, a charlar y bailar mientras una Hennaya (tatuadora de henna),  hará la complicada filigrana con que se decorarán sus manos y pies, ésto puede llevar unas tres horas por lo complicado de los diseños, puede parecer incluso que llevan unos finos guantes de encaje. Terminado el dibujo se cubrirán y envolverá la henna con mucho cuidado de no estropear el diseño y no se retirará hasta el día siguiente.

Aunque normalmente la decoración con henna está reservada a la novia, en algunas regiones de la India también se decoran las manos del novio con motivos reservados a los hombres.

Fiestas de Alheña (Hafla al-henna) – para contentar a los Yinn (genios)

Dentro de las creencias populares árabes encontramos los Yinn (genios), las fiestas de Alheña (Hafla al-henna) también sirven para contentar a los genios, y para protegernos de ellos y de su mal de ojo. Se dice que si estas fiestas son del agrado de los genios, y están contentos protegerán y ayudarán a las mujeres con su magia.

Éstas suelen recurrir a ellos para pedir prosperidad o fertilidad y a cambio les ofrecerán organizar una de estas fiestas. Incluso hay diseños y dibujos que corresponden a un genio en particular. Estas fiestas de la Henna duran tres días, se invita a todas las amigas y mujeres de la familia, que vendrán con sus mejores galas.

Lo acostumbrado es que se contrate a una tatuadora profesional conocida como mu’alima (maestra), son mujeres comúnmente de origen humilde que han aprendido el oficio de sus madres, es una figura respetada por su trabajo, pero al mismo tiempo tienen una extraña relación con ellas, ya que son mujeres que trabajan fuera de sus casas, que viajan, que salen de noche y que en ocasiones fuman, en una sociedad musulmana todo ésto no está muy bien visto.

Si el presupuesto lo permite se contratará también una orquesta de músicos que amenizará las noches, momento en el que comienza la danza, aquí es cuando las mujeres árabes bailan el Raks Baladi, o la parte folklórica de la danza oriental.

La homenajeada en estas fiestas está exenta de hacer ninguna tarea en estos días, será el centro de atención, y además como tendrá que estar quieta mientras le dibujan los diseños y después tendrá que esperar con las manos y pies envueltos en algodón al menos un día para que la henna se marque con fuerza y sea duradera, las mujeres de su familia tendrán que cuidarla y alimentarla. Normalmente antes de una fiesta de este tipo, la mujer irá al hammam (baños públicos) para purificarse física y espiritualmente

Diseños con henna

Los diseños varían mucho de una cultura a otra, en los países árabes, como son mayoritariamente musulmanes no incluyen figuras de animales y personas, limitándose a diseños florales o geométricos.

Sin embargo en la India si incluyen este tipo de representaciones, normalmente suele ser el tema central del dibujo, que irá dentro de un cuadrado o un círculo, y alrededor de este se añadirán otros motivos más pequeños normalmente geométricos o florales. Los diseños que se hacen en una mano y otra son independientes, pero a veces son complementarios, y juntando las dos manos se apreciaría el diseño completo.

En los países árabes también podemos encontrar mujeres que llevan teñidas las palmas de las manos y plantas de los pies por entero sin ningún diseño, esto es debido a la creencia de que protege y fortalece la piel.

Ciertamente donde más tiñe la henna es en estas zonas, que es donde la piel es más gruesa. En otras partes del cuerpo agarrará con más dificultad, antes de aplicarla debemos limpiar muy bien la zona y utilizar henna muy fresca, si no el resultado será bastante decepcionante

Los tatuajes de henna para manos

Son muy frecuentes, como por ejemplo los que se aplican a las novias y los diseños de tatuajes puedes encontrarlos en cualquier parte, no solamente en libros y la Web sino observando todo aquello que te rodea… el cielo… el mar … , la mayoría de gente prefiere el tatuaje en el dorso de la mano porque es un lugar más visible… No olvides que en esta zona el color de tu tatuaje probablemente no será tan intenso como el de la palma de la mano ni dure tanto. Ten en cuenta que la piel es más fina… Por eso, debes asegurarte de que el tatuaje no sea muy delicado… que tenga líneas oscuras… que se trate de dibujos geométricos… Si se trata de tatuajes en la palma de la mano, los dibujos de forma redondeada quedan muy bonitos.

Dibujos en el pie

Los tatuajes tradicionales de henna se realizan en manos y pies … En el caso de los tatuajes para pies, no olvides que existen zonas rugosas, como es el caso de la parte posterior del pie y el tobillo. Tienes que tener muy claro el diseño de henna que deseas y qué vas a hacer cuando estés aplicando la henna en esta zona para no obtener un dibujo confuso al flexionar el pie. Coloca el pie de la persona a la que estés tatuando sobre un taburete o cualquier objeto parecido.

Los tatuajes de henna para pies suelen realizarse en la parte superior del pie. Sin embargo, si vives en un lugar de clima seco y sueles caminar descalzo la henna puede proteger la planta de los pies.

En los dedos del pie, es conveniente que los dibujos sean pequeños, finos, delicados…

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La misteriosa albahaca

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La albahaca contiene aceite esencial que difiere según su procedencia y lo proporcionan sus hojas frescas.

La palabra albahaca deriva del árabe hispánico al-habaqa, y éste del árabe clásico habaqah. Habaqah viene de veheca que significa ‘penetrar el cerebro con suave olor’. Hay que recordar que el idioma español tomó del árabe más de 4.000 palabras y albahaca era el nombre que los árabes daban a las plantas aromáticas usadas tanto en la cocina como en la medicina . Basilicum, es el nombre científico de la albahaca, según algunos hace referencia a la palabra griega basileus, que significa rey, en sustitución del término arcaico anax, cambio que se produjo durante la Edad Oscura griega. Otros lo asocian con la legendaria criatura de la mitología griega basilisco, que podía matar con la mirada o destruir con el aliento.

Sus sinónimos en castellano son: albahaca mayor, alhábega, basílico, hierba real, hierba de los reyes, alfavaca, albahaca de limón, albahaca francesa, albahaca mondonguera, albahaca moruna, albahaquita; en portugués y gallego: alfádega, manjericão grande, basílico; en catalán y valenciano: alfàbrega, alfábega, alfabreguera, alfabeguera, alfalga; en vasco: albaraka, albaka, brazilla; en inglés: basil; en francés: basilic; en alemán: Basilikum.

Aunque los árabes  fueron los primeros en cultivar la albahaca adecuadamente y difundirla en los países que conquistaron . Algunos autores sitúan el origen de la planta en diferentes lugares: Irán,India, África o Asia central, debido a que hay una dificultad para establecer si las plantas son autóctonas de un lugar determinado.

En Egipto utilizaban su fragancia para ofrendar y calmar a sus dioses, así también se mezclaba la esencia de albahaca, mirra e incienso para embalsamar a sus muertos, pues constituía parte del bálsamo para el proceso de momificación.

En la India se la considera símbolo de felicidad y amor, por lo que se planta en todos los hogares y templos, se cree también que ofrece protección al alma. Del mismo modo hay la creencia de poner una hoja de albahaca sobre una persona fallecida para asegurar su entrada al paraíso. A la hora del cultivo se pensaba que sólo los hombres la podían cosechar, vistiendo túnicas blancas y sin usar instrumentos de hierro, y antes de ésto debían lavarse las manos en tres fuentes distintas para así tener una buena cosecha y aprovechar al máximo sus propiedades mágicas, las que aún son tomadas muy en cuenta para muchos rituales de magia , por ejemplo para alejar a los malos espíritus. En la India, hasta el día de hoy se considera que la albahaca lo cura todo.



 En Grecia , la nobleza la utilizaba en sus baños y masajes para el cuerpo, por su perfume fragante. Sin embargo los griegos le temían, pues la asociaban con el odio, la pobreza y la desgracia. Se pensaba que para que la planta floreciera se debía maldecir durante la siembra y la cosecha.

En cambio los romanos , estimaban que esta planta  aumentaba la fertilidad y el deseo, de ahí que la asociaran con la fecundidad y la pasión. Se le consideraba un estimulante así como un relajante muscular,  por lo que se recomendaba en las dispepsias nerviosas y para favorecer la secreción de la leche en las madres que amamantaban.

Desde la antiguedad se le atribuye a la albahaca , la virtud de aliviar los dolores durante el parto . A la parturienta se le colocaba una raíz  de albahaca con una pluma de golondrina en la mano, con la intención que el parto fuese rápido y con menos dolor.

Los judíos la utilizaban en periodos de ayuno para que les diese fuerza. Las leyendas africanas cuentan que la albahaca  ahuyenta a los escorpiones.

En América

Fue introducida por la inmigración italiana y española como condimento o planta medicinal. Con la albahaca también llegaron los atributos a sus propiedades; como las mágicas, que son muy utilizadas en Cuba para espantar a los espíritus y romper maleficios. Es indispensable en las sesiones espiritistas y es costumbre pasar un ramo fresco por la cabeza y el cuerpo del médium.

En México se utiliza en la cocina pero también se ha transmitido de generación en genaración la creencia de que la albahaca llama a la fortuna, colocando una maceta con la hierba en la puerta o en alguna ventana de una tienda o negocio, o bien en la caja registradora con el fin de atraer a los clientes; el desarrollo de la planta es signo de la bonanza del negocio.

Se dice que el sacerdote  militar insurgente y patriota mexicano , José María Morelos; sufría de fuertes migrañas por lo que se ceñía un pañuelo alrededor de la cabeza , y debajo colocaba una hojas de albahaca , para disminuir la intencidad del dolor .

Actualmente la albahaca se la asocia con todo el Mediterráneo, gracias a su gran uso en la gastronomía.



Pesto de Albahaca

Ingredientes: 2 tazas de hojas de albahaca fresca, lavadas y secadas con un paño , 1/2 taza de aceite de oliva extravirgen, 1/4 de taza de piñones o nueces, 2 dientes de ajo, 1/2 taza de queso parmesano,1 cdita. de sal y pimienta al gusto

Preparación: Tueste las nueces o los piñones por 5 minutos a 350ºC para que tengan mejor sabor. Ponga todos los ingredientes  en el procesador de alimentos o en una licuadora hasta formar una pasta. Añada el queso rallado y mezcle bien. Pruebe y sazone al gusto. Esta receta hace 3/4 tazas de salsa.

Remedios Medicinales

Para dolor de cabeza: Mascar y comer sin ningún tipo de preparación 5 hojas de albahaca. También puede frotarse una hoja sobre la zona del dolor. Para dolor de oído: se exprimen los tallos y las hojas y con el jugo se empapa un algodón que se introduce en el oído hasta que calme el dolor. Para disminuir la fiebre y para restituir el tono intestinal: se emplea en forma de té. Para padecimientos del mal de ojo : se maja con piedra y se deja reposar en agua  por unas horas, con este extracto se unta todo el cuerpo del niño que padece de ojo.

Se ha demostrado que la albahaca puede matar a la bacteria que causa el acné (International Journal of Cosmetic Science). Estudios de laboratorio también probaron que la albahaca tiene el potencial para bloquear o suprimir el cáncer de hígado y de estómago. Las gotas oftálmicas conteniendo albahaca ayudan a aliviar la resequedad ocular, conjuntivitis y aceleran la recuperación de la cirugía de cataratas. Las heridas a las que se aplica hojas de albahaca aceleran su cicatrización (Indian Journal of Experimental Biology). Se ha demostrado reducción en los niveles de ácido úrico en sujetos con gota e incluso es usada para prevenir la formación de úlceras gástricas en pacientes que toman anti inflamatorios.

 En los Rituales

Es recomendable darse los baños con hierbas amargas antes de los baños con las hierbas dulces. Esto para asegurarse de limpiar el aura de influencias nocivas y alistarla para recibir las influencias benéficas de las hierbas dulces. La serie de baños fluctúa entre tres y nueve veces; y la combinación indicada de hierbas debe estar entre tres, cinco, siete y nueve.

 Los riegos con plantas amargas sirven para limpiar las malas energías de la casa o el negocio. Y los riegos con plantas dulces se emplean para atraer la buena suerte a quienes habitan esos lugares

Baños con diferentes clases de albahaca. Los recomiendan para atraer la buena suerte.

Preparación: se coloca un manojo de tales hierbas en una olla con agua y se deja hervir; luego, cuando el agua haya alcanzado la temperatura indicada se hace el baño, dejando que el agua seque en el cuerpo.



En la Literatura

Giovanni Boccaccio consagró la cuarta jornada de su Decamerón a las historias de amores que rematan en un final desgraciado. De entre todas ellas, sobresale una que –pese a su concisión y a lo extremado de su argumento– destaca tanto por la intensidad dramática desplegada por sus protagonistas como por la profunda fuerza evocadora y por el sutil lirismo que el toscano consiguió impregnar en cada uno de sus párrafos. Nos referimos al cuento titulado : Los hermanos de Ellisabetta …

En la ciudad siciliana de Messina vivían tres prósperos hermanos mercaderes –hijos de un comerciante de San Gimignano ya fallecido– que tenían una hermana soltera, llamada Ellisabetta o Lisabetta, joven educada y de gran belleza. Los hermanos tenían a su servicio, en un almacén de su propiedad, a un apuesto muchacho pisano llamado Lorenzo. Lisabetta comenzó a fijarse en él y Lorenzo lo notó, por lo que pronto surgió el enamoramiento y ambos jóvenes iniciaron una placentera relación secreta. Una noche, cuando Lisabetta se disponía a visitar a Lorenzo, el hermano mayor la descubrió y comprendió sus intenciones, pero no le dijo nada y esperó a que llegara el día para comunicárselo discretamente a sus dos hermanos. Para evitar la infamia y el escándalo públicos, decidieron actuar con sigilo y fingieron invitar a Lorenzo a ir con ellos fuera de la ciudad. Lorenzo no sospechó nada, pues todo el camino fueron charlando y riendo, y cuando llegaron a un lugar solitario lo asesinaron y allí mismo lo enterraron. Al regresar a Messina, hicieron saber que Lorenzo estaba fuera por asuntos del negocio familiar y, como era algo frecuente, todo el mundo creyó esta explicación.

Lisabetta, preocupada por la ausencia de Lorenzo, preguntaba constantemente por él a sus hermanos, hasta que uno de ellos le contestó que, si seguía preguntando, obtendría la respuesta que merecía. La joven, asustada y entristecida, sin atreverse ya a preguntar, pasaba las noches llamando a Lorenzo y derramando lágrimas por él. Tanto lo reclamó que, una noche, se le apareció en sueños, pálido y empapado, y le reveló las circunstancias de su asesinato y dónde estaba sepultado.

Por la mañana y en compañía de una criada, la joven se dirigió al lugar que le había indicado el infortunado Lorenzo y cavó donde la tierra estaba más blanda y allí mismo apareció el cadáver incorrupto de Lorenzo. Como no podía llevarse todo el cuerpo, le separó la cabeza del cuerpo, la envolvió en una toalla y regresaron a casa.

Lisabetta se encerró en su alcoba con la cabeza de Lorenzo, la cubrió de besos y la lavó con sus lágrimas. Después tomó un gran tiesto y puso dentro la cabeza, envuelta en un hermoso paño, la cubrió con tierra y plantó varias matas de albahaca, que regaba con agua de rosas y de azahar o con sus propias lágrimas. La joven tomó el hábito de contemplar, día a día, largo tiempo el tiesto y de llorar sobre la hermosa mata de albahaca que había crecido sobre los despojos de Lorenzo, con lo que cada vez estaba menos bella y más demacrada.

Los vecinos observaron esta conducta y se lo dijeron a sus hermanos, que le quitaron el tiesto, por lo que Lisabetta no cesaba de llorar y acabó enfermando. En su delirio, la joven no hacía más que pedir el tiesto, por lo que los hermanos, intrigados, lo vaciaron y descubrieron la cabeza de Lorenzo, ya descompuesta, pero aún reconocible por su cabello rizado. Los hermanos enterraron la cabeza y, para evitar el posible escándalo, se trasladaron a Nápoles. La desgraciada Lisabetta murió de pena, sin dejar de llorar y de pedir el tiesto de albahaca. Pasado el tiempo, se descubrieron los hechos e, inspirándose en ellos, alguien compuso una canción en la que una joven se lamenta amargamente por el robo de su tiesto.

¡Oh qué barbarie robarme el tesoro donde tenía puesto mi corazón!.
¿Quién sería el mal cristiano que el albahaquero me robó…



Referencias :
Thesaurus pauperum.
Tesoro de la lengua española de Sebastián de Covarrubias y Orozco
Flora Medicinal Indígena de México
El poder curativo de los alimentos . Dr. Sergio Gallegos y Dra. Silvia Ramos.

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El Azafrán – La especia más seductora del mundo

El azafrán, perteneciente al género Crocus, es una planta que goza de una majestuosa belleza, debido a sus pétalos de color violáceo intenso en forma acampanada que se manifiestan en la flor.
El azafrán, perteneciente al género Crocus, es una planta que goza de una majestuosa belleza, debido a sus pétalos de color violáceo intenso en forma acampanada que se manifiestan en la flor.

El azafrán es la especia más antigua conocida y utilizada por el hombre desde los albores de la humanidad estando el cultivo de esta planta estrechamente relacionado con las civilizaciones más cultas del mundo Oriental, y su descubrimiento en Occidente está marcado por los progresivos desplazamientos de los pueblos que, de Este a Oeste, conformaron la secuencia de las culturas de toda la cuenca mediterránea. Sus virtudes y prestaciones han quedado recogidas desde el origen de las civilizaciones, en gran parte, en libros (desde el Antiguo Testamento hasta las más modestas anotaciones) o bien transmitidas oralmente de generación en generación a través de la cultura popular.  En el Cantar de los Cantares se puede leer “Es tu plantel un bosquecillo de granados, de nardos y azafrán … (IV, 13,14).

Esta planta tan antigua, vinculada a la historia y a los valores socio–culturales de la humanidad, desde la Edad del Bronce, también ha sido objeto de interés divino, elevándola a la categoría sagrada del Olimpo, formando parte de la Mitología de la antigüedad clásica.

El azafrán procede de las mesetas de Anatolia, y desde aquella península asiática se extendió su cultivo en todas direcciones, propiciado en gran parte a los árabes, quienes aprovecharon la mítica “Ruta de la Seda”, en sus transacciones comerciales con Oriente (la India, China, Tailandia), y el “Mare Nostrum” de los romanos, para trasladar a Occidente el misterio de esta especia, llegando a la península Ibérica en los siglos VIII y IX, durante el Califato de Córdoba, desde donde se extendió su cultivo a la mayor parte de los territorios de al-Andalus.

Se da referencia de que fueron los árabes quienes lo introdujeron en la península Ibérica con el nombre de “ az–za ́f aran”, que significa color amarillo. Los árabes eran expertos en flores , las palabras amapola, añil, azucena, azahar, lila , alhelí … también nos vienen del árabe, entre otras cuatro mil. La lengua española recogió estas palabras durante los setecientos años de presencia árabe en España.

“Safra”, el nombre de azafrán en persa. Se ha registrado la hipótesis de que fueron los persas los iniciadores del consumo de azafrán en su condición de condimento. Tampoco se descarta la idea de que los persas fueron los primeros exportadores de la especia a Egipto, debido a los amplios conocimientos que este pueblo atesoraba sobre las técnicas de cultivo.

El azafrán, perteneciente al género Crocus, es una planta que goza de una majestuosa belleza, debido a sus pétalos de color violáceo intenso en forma acampanada que se manifiestan en la flor.

Se trata de una iridácea que se reproduce por bulbillos que nacen del bulbo (o cebolla) principal, las flores suelen ser estériles. De los bulbos nace un tallo con hojas alargadas que culminan en una especie de rosa (la rosa del azafrán). La flor del azafrán es de color violeta y su pistilo termina en tres estambres amarillo-rojizos. Estos estigmas constituyen las briznas del azafrán propiamente dicho. Se necesitan 500.000 flores para preparar un kilo de hebras de azafrán, lo que da idea del trabajo que supone la recolección de esta especie, cuyo período de maduración en otoño dura un corto número de días.

A finales de la Edad Media una libra de azafrán costaba lo mismo que un caballo. En 1444 Johst Findeker fue condenado a la hoguera en Nüremberg por vender azafrán adulterado, igual suerte corrió una mujer llamada Ells Pfraghenin en 1456 . También en Francia el rey Enrique II en 1550 decretó que quien adulterase el azafrán sería sometido a castigo corporal. Enrique VIII en Inglaterra, prohibió el empleo de azafrán como tinte para la ropa blanca que empleaban los irlandeses, ya que consideraba que no era un uso digno para una especia tan preciosa. El azafrán se falsifica con las flores del cártamo (alazor), pero el sucedáneo carece de olor y de sabor, aunque proporciona fuerte coloración amarillo rojiza.

El azafrán sirve simultáneamente para dar olor, color y sabor a muchos platos típicos europeos y asiáticos. El sabor se lo da la picrocrocina, un principio amargo; el aroma proviene de un glucósido que al hidrolizarse produce safranal; el color proviene de un carotenoide; crocina, que tiene una gran capacidad de tinción.

Entre los platos que se pueden preparar con azafrán está la paella española, el risotto italiano y la bullabesa francesa. La Bullabesa es un plato muy famoso, inventado por los habitantes de Marsella luego que los fenicios llevaron el azafrán a sus costas. Existe una versión que dice que este plato fue inventado por una mujer francesa con la intención de que su esposo al disfrutarlo, le provocara sueño … y mientras él durmiera, ella podría ir al encuentro de su amante. Esta historia bien puede estar basada en la leyenda sobre Venus, su marido Vulcano y su amante Marte, en la que el arte culinario se mezcla con el arte del engaño matrimonial, aderezado todo ello con la aromática especia.

Desde los sumerios hasta la actualidad, el azafrán ha dado la vuelta al mundo y ha sido capaz de deleitar a gente de todas las razas y condiciones. Muchas de las naves de los fenicios tenían todo su espacio de carga ocupado por el azafrán, y diseminaban por los diversos países todas las diferentes formas en que podía usarse. Ellos mismos lo utilizaban para cocinar y como tinte. La forma de hacer estos tintes era diferente según cada época y pueblo.

La cosecha del azafrán es sumamente especial, pero su aroma se convierte en la recompensa a tanta delicadeza y a tanta paciencia. Ya en los textos médicos sumerios se advierte sobre la adicción a su olor y sabor, y era utilizada de forma medicinal por los sumerios y por sus dioses. Los persas aumentaron sus usos y refrescaban con él sábanas y almohadas para inducir a un sueño tranquilo. Además, “juraban que una taza de infusión de azafrán aliviaba la melancolía; una bolsita llena de azafrán que colgara del cuello y se moviera encima del corazón, encendería el amor”. Los jardines persas se convirtieron, gracias al cultivo crocos, en pequeños paraísos. También fueron ellos quienes empezaron a usar el azafrán para que su alimento fuera algo más que sabroso, “para que sus comidas fueran tan fragantes y bellas como todo lo demás en sus vidas. El acto de comer se transformaría en un ardor casi religioso”.

En Creta, el azafrán fue usado como tinte para cosméticos y textiles y a los egipcios les servía también para realzar su tono bronceado. Ambas civilizaciones lo añadían a sus perfumes, pero “en el uso del azafrán se revela claramente la diferencia de temperamento de los cretenses y los egipcios, pues los primeros lo empleaban por su encanto huidizo y refinado, mientras que para los egipcios tenía un significado más permanente y valioso”.

En la civilización egipcia, la influencia de la creencia en los dioses se transmitía a sus actividades utilizándose el azafrán como un componente ritual, así, por ejemplo, en sus banquetes acostumbraban a rodear el borde de sus vasos de vino con guirnaldas de flores de azafrán y en sus procesiones religiosas, acostumbraban a esparcir pétalos de azafrán junto con otras plantas aromáticas. Además de utilizar el azafrán para embalsamar a sus faraones, en el proceso de momificación, la última capa de tela, de lino, se teñía con la especia hasta el reinado de Ramsés II. En diversos papiros se citan los preparados a base de azafrán como remedio para reducir achaques y dolores, el azafrán tenía un papel principal en todo cuanto tenía relación con el estómago y también para problemas de dientes y ojos. Los egipcios sabían valorar el azafrán por su aroma y agradable sabor, además de proporcionar un excelente tinte, así como infinidad de usos técnicos de la vida doméstica. La certeza de esta existencia es posible visualizarla en diversos grabados de tumbas y templos del Alto Nilo, donde aparece plasmada la flor del azafrán a la vez que se pueden observar gráficos de los métodos de su cultivo.

Lo único que nos resulta permisible, como evidencia tangible de que la especia jugó en China un papel equiparable, en cierto modo, a aquél que había desempeñado en las antiguas civilizaciones mesopotámicas, es reseñar la evocación de dos costumbres tradicionales chinas, practicadas con carácter simbólico desde tiempos ancestrales, consistentes, la primera de ellas, en espolvorear con azafrán molido las vestiduras de los visitantes como prueba de hospitalidad; la segunda, en el intercambio entre familias, como testimonio de afecto y amistad, de un plato de arroz con azafrán al que los chinos han venido denominando ”arroz dorado”. Ambas acciones ponen de manifiesto las connotaciones de la especia con prácticas asociadas a rituales clásicos presentes en otras culturas. Cabe destacar el protagonismo desempeñado por el color amarillo como símbolo en la vida y las costumbres del pueblo chino. Las tejas eran amarillas, como amarillos eran los ladrillos con los cuáles se hallaban pavimentados los patios de numerosos palacios; amarillas eran las libreas que lucía el emperador, adornadas con dragones de oro y las que vestían los integrantes de la guardia imperial, así como banderas, quitasoles, túnicas, y otros artículos y objetos de uso común por parte del pueblo chino. El azafrán constituyó, de hecho, uno de los productos más utilizados por la industria para teñir gran número de artículos y elementos de ese simbolismo

 Sobre la India, una civilización que cuenta con 5.000 años de historia conocida, parecen con algún lujo de detalle, aspectos relacionados con el azafrán y su entorno.

En el papiro egipcio, se deja constancia que por la misma época, es decir, 4000 años a.C. ya era utilizada en la India la cúrcuma, una especie de azafrán – Kurkuma en sánscrito es igual a azafrán – para dar color y sabor al arroz milenario, junto a la pimienta y al cardamomo. Según breves apuntes contemplados en documentos, se revela que en el año 2000 a.C. , el azafrán ya era utilizado en este misterioso país como planta tintórea, revelación que merece plena credibilidad si tenemos presente el simbolismo de la planta y el color de la especia en las costumbres del pueblo hindú. Las vinculaciones del azafrán con el comportamiento social de los hindúes, cuya exaltación se halla, sin duda, en la adopción del color de la especia como signo distintivo para sus hábitos religiosos por parte del budismo. En el Tibet, los lamas fueron y continúan siendo denominados por los acólitos con el nombre de “Túnica azafrán” por ser éste el color de las mismas. Fuego y azafrán se hallaron presentes en cultos litúrgicos oficiados en los templos, formando parte del incienso que en estos recintos se expandía como práctica ritual de las ceremonias religiosas. Los Rajas Hindúes cuando eran derrotados en la guerra se vestían con trajes ornamentados con flores de azafrán para ingresar a la hoguera y cometer suicidio …

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Drusos – Una misteriosa confraternidad

Drusos
Drusos

Pero de este misterio no debe inferirse que la aludida confraternidad sea ficción nominalista con nombre propio, pues no importa que sus adeptos lo llamen indistintamente egipcio, indo o persa.

Sobre este punto dice Mackenzie:

Desde tiempos muy remotos subsiste una oculta confraternidad con su jerarquía de dignatarios y signos secretos, que por peculiares procedimientos didácticos enseñan ciencias, religión y filosofía… Si hemos de creer a los que hoy día dicen pertenecer a ella, entre sus secretos conocimientos se cuentan la piedra filosofa, el elixir de larga vida, el arte de hacerse invisibles y la facultad de comunicarse directamente con el mundo ultraterrestre.

En cuanto a nosotros, hemos conversado con tres personas que aseguran pertenecer a la confraternidad subsistente hoy día.

No había motivo alguno para recelar de aquellos tres individuos, que dan pruebas de conocerse entre sí y que en la austeridad de su vida, sobrios gustos y ascéticas costumbres tenían la más valiosa prueba de veracidad. Representaban de cuarenta y cuarenta y cinco años, y desde luego se colegía su vasta erudición y el conocimiento que de varios idiomas demostraban. No permanecían mucho tiempo en una misma población, sino que se marchaban de improviso, sin que nadie lo advirtiese.

Otra confraternidad subalterna es la llamada de los Pitris en la India, que no obstante haber divulgado Jacolliot su nombre, es todavía más secreta que la llamada Hermanos herméticos por Mackenzie. Si Jacolliot supo algo de esta hermandad de Pitris lo debió a los manuscritos que los brahmanes le permitieron consultar, por razones de ellos conocidas. El Agruchada Parikshai dice algo sobre esta hermandad secreta, tal como era en antiguos tiempos; pero nada en concreto resulta de las explicaciones que da de los ritos místicos y los conjuros mágicos, de suerte que las místicas palabras: L’om L’Rhum, Sh’hrum y Sho-rim Ramaya-Namaha, quedan tan enigmáticas como antes. Sin embargo, preciso es justificar a Jacolliot, porque acepta los hechos plenamente sin entrar en estériles especulaciones.

Quien quiera convencerse de que hoy mismo existe una religión que durante siglos ha burlado las osadas pesquisas de los misioneros y las cachazadas investigaciones de los arqueólogos, procure sorprender en su retiro a los drusos de Siria, que  se extienden desde la llanura oriental de Damasco hasta la costa occidental. No apetecen prosélitos, eluden toda notoriedad y mantienen amistoso trato con cristianos y musulmanes cuando las circunstancias lo exigen, pues respetan las religiones extrañas, aunque sin revelar jamás los secretos de la suya. En vano los misioneros intentan intimidarlos con amenazas, excitarlos con los dicterios de infieles, idólatras, bandidos y ladrones, o atraerlos con halagos y dádivas, pues nada puede persuadir a un druso a convertirse al cristianismo.

Respecto a los profanos, no se les deja ver siquiera los libros sagrados ni tienen el más remoto indicio del lugar donde se custodian; y aunque algunos misioneros se alaban de poseer ejemplares de estos libros, como los que Nasr-Allah regaló al rey de Francia y tradujo Petis de la Croix en 1701, no son mas que una exposición de doctrinas más o menos divulgadas sin secreto alguno entre los montañeses de Líbano, compiladas por un derviche apóstata que fue expulsado de la comunidad hanafita por malversar dinero de los huérfanos y de las viudas. Tampoco tiene ningún valor esotérico la obra de Silvestre de Sacy titulada: La religión de los drusos, que se reduce a un enjambre de hipótesis. El año 1870 un viajero inglés encontró un ejemplar de esta obra en el alféizar de la ventana de una de las capillas de los unitarios, y al preguntarle al okal  sobre la utilidad de aquel libro, respondió irónicamente después de hojearlo: “Leed esta instructiva y verídica obra, porque no podría yo explicaros mejor ni más acabadamente los misterios de Dios y de nuestro bienaventurado Hamsa”. El viajero comprendió la ironía de esta respuesta.

Sin embargo, la hermandad de los drusos es una de las menos esotéricas, pues otras hay mucho más poderosas y cultas, cuya existencia ni siquiera sospechan los europeos. Hay muchas ramificaciones de la Gran Logia Madre, que pueden considerarse como la porción secreta de ciertas comunidades. Una de ellas es la llamada Laghana-Sastra, que cuenta con muchos miles de adeptos diseminados en multitud de grupos por la comarca del Dekkan, al Sur de la India. La superstición popular tiene en gran temor a esta secta por su fama de maga y hechicera. Los brahmanes los califican de ateos y sacrílegos porque no reconocen la autoridad de los Vedas ni de los libros de Manú en los puntos discrepantes de sus peculiares textos, cuya exclusiva autenticidad se atribuyen. No tienen templos ni sacerdotes, pero todo individuo de la comunidad se ausenta de su casa tres días de cada quincena, y según asegura la voz pública, se reúnen en parajes de la montaña, escondidos a las demás sectas, donde la exuberante vegetación índica oculta a las miradas del curioso los amurallados recintos donde celebran sus asambleas. Aquel lugar está circuido por el bosque sagrado (
assonata, y en lengua tamil arassa maram), por el estilo de los que más tarde plantaron los egipcios en torno de sus templos para ocultarlos a las miradas de los profanos.



Acerca de las modernas asociaciones secretas de Oriente, dice Yarker:

Lo que mayor analogía ofrece con los misterios brahmánicos, son sin duda los antiquísimos Senderos de los derviches, gobernados por doce oficiales, de los que el más antiguo ejerce autoridad sobre los otros once. Cada tribunal tiene su presidente (sheik) y sus diputados (califas) que en caso necesario le substituyen en el cargo y pueden ser muchos en número, como ocurre con el título honorífico de maestro masón.

La orden de los Senderos comprende cuatro grados (columnas):

  • El primero es la Humanidad, cuya regla estriba en la observancia de la ley escrita y en la entera sumisión a las órdenes del sheik.
  • El segundo es el Sendero, donde el discípulo (murid) adquiere poderes espirituales y se iguala al fundador del sendero.
  • El tercer grado es el del Conocimiento, cuando el discípulo alcanza la inspiración y se “absorbe en el Profeta”.
  • El cuarto grado le une con Dios, y entonces ve a Dios en todas las cosas.

El primero y segundo grados se han subdividido últimamente en los subalternos de Integridad, Virtud, Templanza y Benevolencia. Después del cuarto grado, el sheike confiere al discípulo el título de maestro honorario, pues según su mística expresión: “el hombre ha de morir antes de que nazca el santo» vemos que este misticismo puede aplicarse a Cristo como fundador de un sendero.

En cuanto a los derviches bektases, que solían iniciar a los jenízaros, llevan por insignia un cubito de mármol manchado de sangre.

El candidato a la iniciación ha de pasar un año de prueba, y en este tiempo se le comunican fingidos secretos por ver si los descubre. Tiene dos padrinos que le despojan del dinero y aún del vestido, y le ponen al cuello una cuerda de lana de oveja y le ciñen un cinturón de la misma contextura. En esta disposición le conducen los padrinos al centro de un aposento y le sientan sobre una gran piedra guarnecida de conchas de peregrino, con los brazos cruzados, el cuerpo hacia delante y el pie derecho sobre el izquierdo, a modo de esclavo en venta. Después de rezar algunas oraciones, se le coloca en actitud especial con la mano puesta de cierto modo en la del sheik, quien recita entonces un versículo del Corán, diciendo:

“Quien jura al darte la mano, ante Dios jura, porque la mano de Dios está en su mano”.

El que viole este juramento lo violará en su daño, y el que lo cumpla recibirá de Dios abundosa recompensa. El signo de estos derviches consiste en ponerse la mano debajo de la barba, tal vez en memoración de su juramento. Emplean el doble triángulo por emblema, con la Trimurti inscrita en sus ángulos, y también se valen del signo masónico de aflicción, tal como se usa en Francia.

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De Persia,Drusos y Magos

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De Persia,Drusos y Magos. 

 

Dice Platón que la mística religión maga denominada Machagistia es la forma cultual menos adulterada. Posteriormente, uno de los Zoroastros le añadió los Misterios de los santuarios caldeos, y Darío Hystaspes la perfeccionó con los conocimientos adquiridos entre los ascetas de la India, cuyos ritos eran idénticos a los de los magos iniciados . Amiano Marcelino, al relatar la expedición de Darío, dice que este monarca llegó en su avance por la India septentrional a una selva donde moraban en apartado retiro los samanos o brahmanes eremíticos, quienes le instruyeron en la ciencia astronómica y en los verdaderos ritos con que después depuró la religión de los magos, quienes, ya expertos en su peculiar ciencia del vaticinio, transmitieron el reformado sistema a sus descendientes y sucesores. De estos magos aprendieron los sufíes de Persia y Siria la astronomía, la medicina y la filosofía esotérica.

Dice King sobre el particular:

La doctrina sufí enseñaba que toda confesión religiosa era perfectamente compatible en su aspecto externo con el secreto mantenimiento de una creencia universal. Así es que los sufíes consideraron las religiones cultuales desde el mismo punto de vista que los filósofos antiguos.

Los drusos del monte Líbano, actuales descendientes de los iniciados de la antigüedad, están esporádicamente difundidos por las arenosas soledades de Egipto, Arabia Pétrea, Palestina y los impenetrables bosques de Abisinia. Son los drusos ardorosos estudiantes que rara vez se prestan a salir de su retiro para tratar con los profanos, y entre ellos los hay de todas las nacionalidades. Puede considerarse esta escuela como una confraternidad subalterna de la suprema confraternidad cuyo sigilo estuvo siempre en directa proporción del recrudecimiento de las persecuciones religiosas, hasta el punto de que en la actualidad el prevaleciente materialismo ha puesto en más hondo misterio su existencia.

Pero de este misterio no debe inferirse que la aludida confraternidad sea ficción nominalista con nombre propio, pues no importa que sus adeptos lo lleven indistintamente egipcio, indo o persa. Algunos investigadores fidedignos, tuvieron trato con individuos de la citada confraternidad, y pueden publicar sobre ella determinados informes por licencia especial del que tiene derecho de concederla.

Sobre este punto dice Mackenzie:

Desde tiempos muy remotos subsiste una oculta confraternidad con su jerarquía de dignatarios y signos secretos, que por peculiares procedimientos didácticos enseñan ciencias, religión y filosofía… Si hemos de creer a los que hoy día dicen pertenecer a ella, entre sus secretos conocimientos se cuentan la piedra filosofal, el elixir de larga vida, el arte de hacerse invisibles y la facultad de comunicarse directamente con el mundo ultraterrestre.

En cuanto a nosotros, hemos conversado con tres personas que aseguran pertenecer a la confraternidad subsistente hoy día.

No había motivo alguno para recelar de aquellos tres individuos, que dan pruebas de conocerse entre sí y que en la austeridad de su vida, sobrios gustos y ascéticas costumbres tenían la más valiosa prueba de veracidad. Representaban de cuarenta y cuarenta y cinco años, y desde luego se colegía su vasta erudición y el conocimiento que de varios idiomas demostraban. No permanecían mucho tiempo en una misma población, sino que se marchaban de improviso, sin que nadie lo advirtiese.



Otra confraternidad subalterna es la llamada de los Pitris en la India, que no obstante haber divulgado Jacolliot su nombre, es todavía más secreta que la llamada Hermanos herméticos por Mackenzie. Si Jacolliot supo algo de esta hermandad de Pitris lo debió a los manuscritos que los brahmanes le permitieron consultar, por razones de ellos conocidas. El Agruchada Parikshai dice algo sobre esta hermandad secreta, tal como era en antiguos tiempos; pero nada en concreto resulta de las explicaciones que da de los ritos místicos y los conjuros mágicos, de suerte que las místicas palabras: L’om L’Rhum, Sh’hrum y Sho-rim Ramaya-Namaha, quedan tan enigmáticas como antes. Sin embargo, preciso es justificar a Jacolliot, porque acepta los hechos plenamente sin entrar en estériles especulaciones.

Quien quiera convencerse de que hoy mismo existe una religión que durante siglos ha burlado las osadas pesquisas de los misioneros y las cachazadas investigaciones de los arqueólogos, procure sorprender en su retiro a los drusos de Siria, que en número de unos ochenta mil se extienden desde la llanura oriental de Damasco hasta la costa occidental. No apetecen prosélitos, eluden toda notoriedad y mantienen amistoso trato con cristianos y musulmanes cuando las circunstancias lo exigen, pues respetan las religiones extrañas, aunque sin revelar jamás los secretos de la suya. En vano los misioneros intentan intimidarlos con amenazas, excitarlos con los dicterios de infieles, idólatras, bandidos y ladrones, o atraerlos con halagos y dádivas, pues nada puede persuadir a un druso a convertirse al cristianismo.

Respecto a los profanos, no se les deja ver siquiera los libros sagrados ni tienen el más remoto indicio del lugar donde se custodian; y aunque algunos misioneros se alaban de poseer ejemplares de estos libros, como los que Nasr-Allah regaló al rey de Francia y tradujo Petis de la Croix en 1701, no son mas que una exposición de doctrinas más o menos divulgadas sin secreto alguno entre los montañeses de Líbano, compiladas por un derviche apóstata que fue expulsado de la comunidad hanafita por malversar dinero de los huérfanos y de las viudas. Tampoco tiene ningún valor esotérico la obra de Silvestre de Sacy titulada: La religión de los drusos, que se reduce a un enjambre de hipótesis. El año 1870 un viajero inglés encontró un ejemplar de esta obra en el alféizar de la ventana de una de las capillas de los unitarios, y al preguntarle al okal  sobre la utilidad de aquel libro, respondió irónicamente después de hojearlo: “Leed esta instructiva y verídica obra, porque no podría yo explicaros mejor ni más acabadamente los misterios de Dios y de nuestro bienaventurado Hamsa”. El viajero comprendió la ironía de esta respuesta …

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Arquitectura Islámica 3

Mezquita del Imam Khomeini en Isfahan - Iran

Mezquita del imam Jomeini en Isfahán – Irán

Se trataba de una «arquitectura ligada al suelo» en el más amplio sentido de la palabra. Los árabes estaban acostumbrados a estudiar minuciosamente el emplazamiento antes de instalar sus tiendas. Olían y oteaban el lugar detectando los vientos dominantes, con sombras de ventiscas, las vistas despejadas y, siempre que fuese posible,la proximidad de un río o un manantial. Toda la construcción musulmana es una «arquitectura cercana al medio», no solo en el emplazamiento y en la climatología sino en sus materiales. Quizás lo mas valioso de la construcción musulmana sea el uso sensible de los materiales y la comprensión perfecta de sus posibilidades para la construcción y la decoración.

Materiales muy deleznables fueron utilizados con acierto en la adaptación de sus elementos constructivos e incluso en la aceptación de los sistemas constructivos, los cuales fueron siempre sumisos con el entorno y receptivos con la tradición edificatoria.En Siria, usaron la piedra, en Mesopotamia el ladrillo. En Irán aceptaron la casa de los cuatro iwanes para su edificio mas propio, la mezquita; y en España, donde el arco de herradura visigodo presidía el entorno arquitectónico, contribuyeron ampliamente a su desarrollo, a la búsqueda de nuevas formas expresivas y, construyeron con él su primer gran edificio,la Mezquita de Córdoba. No obstante la forma de entrecruzar y conjugar estos arcos, las dimensiones entre soportes y las proporciones de sus luces e incluso sus sistemas constructivos mantienen ese aire unificador que hemos reseñado dela arquitectura musulmana.

La mezquita cordobesa ha sido descrita, poéticamente, como:

«…..un bosque de palmeras, generador de un ambiente natural arquitecturado, en el que siempre se deja ver el barro, la piedra, la madera y la obra artesanal».

Aún cuando veamos mezquitas enormes, palacios importantes y portadas de caravansares de grandes dimensiones, la construcción musulmana nunca superará ni perderá la dimensión ni la escala humana. La monumentalidad o grandiosidad le vendrá dada por la riqueza decorativa. Así, aunque se pueda apreciar, al acercarse a las ciudades árabes,un cierto perfil torreado generado por los alminares o por alguna torre que pretende ver más allá de la muralla, no se le puede negar, a la construcción musulmana, la vocación de ligarse al suelo, y será precisamente ese perfil torreado el que reafirmará su horizontalidad, pues sólo una arquitectura baja y de dichas características, potencia la presencias de hitos funcionales, de relativa altura.

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Arquitectura Islámica 2 / Arquitectura Islámica 4

Arquitectura Islámica 2

Arquitectura Islámica 2

Mezquita Al Zulfa en Seeb - Oman
Mezquita Al Zulfa en Seeb – Oman

Un elemento muy importante en el arte musulmán es la decoración y la rica ornamentación que adornan y enmascaran los pobres materiales arquitectónicos. Es común al gusto musulmán dedicar un mayor cuidado a la decoración interior, con riquísimos mosaicos, yeserías, placas de mármol, cerámica esmaltada, etc., mientras que las fachadas exteriores ofrecen una sorprendente simplicidad, que sólo se abandona en portadas y recubrimiento de cúpulas. La influencia bizantina es palpable en la elección de temas decorativos. Ya hemos que se excluyen los temas animados y gozan de predilección los de carácter vegetal presentados de forma estilizada, los atauriques, los de trazado epigráfico (con trazos rectos o cúficos y trazos cursivos o nesijíes), y los motivos geométricos, a modo de estrellas, polígonos y lazos combinados con soluciones infinitas (lacería). Además, un recurso muy utilizado es reiterar y repetir los elementos decorativos, que se multiplican hasta el infinito. La repetición unida a la densidad ornamental contribuyen a crear ese efecto de movilidad y agitación. Muy normal son las ventanas de piedra caladas con motivos geométricos o vegetales, llamadas celosías. También, en el exterior de los edificios se utiliza la cerámica vidriada, que posee un peculiar brillo metálico.

También anotar que en Al-Andalus, durante el dominio Almóhade (1146-1236), es característico el uso de una abundante decoración que llega a enmascarar el nítido esquema constructivo empleado (esta decoración es importada del norte de África). Son característicos los llamados «Paños de sebka», peculiares redes de rombos que se prolongan infinitamente y cubren todos los espacios lisos.

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