Archivo de la etiqueta: Drusos

Mohamed Alì Seineldìn: Un hijo de Líbano en la Gesta de Malvinas

Mohamed Alì Seineldìn, el ùltimo gran patriota

Nacido el 12 de noviembre de 1933 en Concepciòn del Uruguay ,Provincia de Entre Rìos. Descendiente de libaneses, de raíces Drusas, un hombre formado dentro de los principios de honor y fe propios de un lìder innato.

Más allá de lo que significa para nosotros los argentinos, me llena de orgullo que nuestro paisano sea coterráneo de mi padre y nacido el mismo año, con diferencia de pocos días. Para mí ha simbolizado en algún modo también un padre, por sus enseñanzas, por su buen trato, por dirigirme tan bellas y nobles palabras en nuestro breve pero rico contacto.

Sus orígenes
Druso o Catòlico?

Consideraba que una persona debe adecuarse a la religiòn del paìs de residencia, por lo cual eligiò convertirse a la fe catòlica sin dejar de lado los preceptos de su origen Druso.

Segùn las costumbres de sus padres,observaron en aquel niño sus deseos de servir a la patria y lo alentaron a ser soldado. Ingresa al Colegio Militar durante el gobierno del General Juan Domingo Peròn, contrario al pensamiento familiar. Hijo de un activo militante de la Uniòn Cìvica Radical,  contrario al gobierno,produjo serias dificultades para el ingreso a la carrera militar.

Con la ayuda del padre de un amigo de la infancia, logra ingresar al colegio militar.

Su carrera militar

En 1959 con el grado de subteniente fue destinado a la provincia de Misiones a cubrir un vasto territorio desde Cataratas hasta Aguarà Guazù en una misiòn a la que llamaba «no convencional» que comprendìa enfrentar la denominada «guerra revolucionaria».

Oficial del arma de infantería egresado del Colegio Militar de la Nación, paracaidista, comando, buzo Táctico de la Infantería de Marina egresado en Mar del Plata, oficial de Estado Mayor de la Escuela Superior de Guerra. Instruyó y dirigió las fuerzas de élite de la República de Panamá. Fue instructor de numerosos comandos de oficiales y suboficiales argentinos en el Colegio Militar y en la Escuela de Infantería instruyó a hombres de las tres FFAA y de las fuerzas de seguridad. El 2 de abril de 1982 comandó al heroico Regimiento de Infantería 25 que peleó bravamente y asestó muchas bajas a los británicos. Los soldados veteranos aún hoy veneran a Seineldín, porque recuerdan que los acompañó en las trincheras.

Es el prototipo del soldado espartano, aquel que se hizo famoso en la Grecia antigua por su preparación para la guerra, acostumbrados al sacrificio que debe aceptar en la vida el soldado. y que se inmortalizó con su jefe Leónidas en la batalla de las Termópilas.

Era un soldado completo. En pocas palabras, siempre se preparó para el momento en que la Patria requiriera de sus servicios, entrega y sacrificio. Y así es como lo recordamos.


Gesta de Malvinas

Un día recibió la visita del Comandante del V Cuerpo de Ejército, quien después de la recorrida de inspección para comprobar el estado de la Unidad, le dijo: “Teniente Coronel Seineldín quiero hablar con usted y el General Daher, (Quien se desempeñaba como Jefe de la Brigada IX), a solas».

Luego de felicitar a Seineldín por el excelente estado de su Regimiento, les pidió que en el más absoluto secreto concurrieran a Bahía Blanca, asiento de ese Cuerpo de Ejército, el primero de febrero de 1982. Cuando se concretó dicha reunión el General García dijo:

–“Teniente Coronel Seineldín, ¿Jura por su honor de soldado, guardar el secreto que le revelaré?…”
–Sí mi General, lo juro.
–He seleccionado su Regimiento, el 25 de Infantería, para recuperar nuestras Malvinas.
–No lo puedo creer mi General, usted me asigna la más hermosa de las responsabilidades, le expresé con gran emoción. Sentía que todo mi cuerpo se expresaba, desde mi piel erizada, hasta mi corazón que latía más de lo normal.

Ese niño, ese joven, y el hoy hombre hecho soldado, sentía que se cumplía su más anhelado sueño. El General Daher y él participarían en la planificación de la operación que debía ejecutarse el día 24 de mayo; luego esa fecha se adelantó para el 2 de abril por los sucesos que se dieron en las Islas Georgias del Sur.

De esta manera, el Teniente Coronel Seineldín, con una sección de su Regimiento, integrando parte de las Fuerzas Anfibias de la Marina de Guerra, se encontraría entre los primeros en pisar las Islas.

Operaciòn «Rosario Azul»

El nombre clave de esta operación era «Azul»; sin embargo, por iniciativa del Teniente Coronel Seineldín, quien se basó en sus creencias religiosas y en un hecho histórico ocurrido durante las invasiones inglesas de 1806, sugirió al Jefe de la operación rebautizar con el nombre de «Rosario» al operativo. Luego del correspondiente pedido de autorización, la operación adopta el nuevo nombre, con el que comúnmente se la conocerá a partir de ese momento.

A las 00 hs. del 2 de abril de 1982 un puñado de Comandos Anfibios y de Buzos Tácticos ponían pie en las Islas Malvinas, la OPERACIÓN ROSARIO-AZUL estaba en marcha. La orden, recuperar las Islas sin causar bajas a las fuerzas británicas ni a la población civil. Fue cumplida acabada y profesionalmente. Hoy es ejemplo de estudio en las principales Academias Militares del mundo.

El Glorioso RI 25 en Malvinas

El RI 25 tuvo una destacadisima actuación en la Gesta de Malvinas, cubrieron el aeropuerto, combatieron en la batalla de Pradera del Ganso, (Goose Green). Sus hombres, (forjados a imagen y semejanza de su líder, («El turco» Mohamed Alí Seineldín), pelearon con bravura y honor, todos y cada uno. Hombres de la talla del Teniente Primero Daniel Esteban, del Teniente Roberto Estévez, del Subteniente Juan José Gómez Centurión y tantos otros que entregaron todo por la Gran Causa Nacional.



Discurso del Tte.Cnel. Seineldín en las Pascuas de 1982

Omnipotente Señor de las Batallas que con su poder y providencia eres el Rey de Reyes de los cielos, la tierra y el mar:

Porque nos ordenaste honrar al Padre y a la Madre en el cobijo de la Patria terrena…

Porque nos enseñaste a dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar…

Porque nos aseguraste que no estar contigo es estar contra ti…

Porque nos aconsejaste buscar primero el Reino de Dios y su Justicia…

Porque caíste en la tierra como semilla para morir y dar con ello abundante fruto…

Porque nos diste una Patria Grande que va desde la Quiaca a la Antártida y desde la Cordillera al Atlántico, donde nuestras son las Islas que hoy huellan con orgullo nuestros pies de argentinos bien Nacidos…

Y porque nuestras madres nos parieron varones y valientes, por eso estamos aquí, porque no amamos tanto la vida que temamos a la muerte y porque si morimos en tu gracia resucitaremos contigo para la Vida Eterna.

Es por eso que en estas pascuas de resurrección nos consagramos al Corazón Inmaculado de tu madre la Virgen María bajo la advocación de Virgen del Rosario, en cuyo nombre fuera designado este operativo y en recordación de la otra gesta heroica de Liniers y la victoriosa batalla de Lepanto.

Reina y Madre de la Nación Argentina:

De hoy en mas depositamos en tus manos nuestros cuerpos y nuestras almas nuestra juventud y nuestra garra criolla, nuestra vida y nuestra muerte, para que dispongas de ellas lo que mejor convenga.

Te consagramos también desde hoy estas Islas Malvinas Argentinas pidiéndote que alejes para siempre todo signo de pecado, de error y de herejía aquí existente. Queremos que –como en el continente – seas honrada con la devoción que mas te agrada: el Santo Rosario, porque solamente así mostraremos al mundo que somos una Nación invencible.

Finalmente, a partir de este momento te reconocemos como comandante en jefe espiritual de nuestros hombres en tierra, mar y aire, y desde lo profundo de nuestro corazón de argentinos damos respuesta a la voz que nos dice:

– A la Virgen del Rosario Subordinación y valor

– Para servir a Dios y la Patria

Seineldin -PPR-MIN

«Jesús, María, Os amo, Salvad las almas»

¡NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO,
SÁLVANOS!


Allí, en el frío suelo de nuestras queridas Islas Malvinas quedó enterrado aquel rosario que prometiste volver a buscar turco querido, y que por designios del Creador no pudo ser.

Capítulo aparte merece tu actuación para devolver a nuestro querido ejército su espíritu Sanmartiniano.

Tuve la suerte y el honor de cumplir mi servicio militar obligatorio con superiores que combatieron con honor y con otros que aún sin haber estado en las Islas tenían la llama viva y así nos la transmitieron. Mi humilde reconocimiento a los entonces Tte.Cnel. Abel Fernando Dalbó, Sargento Pintos, Cabo 1º Alvarez, Tte. Rafael Alejandro Ortiz, Tte. Pedro Rebelato, Sargento Cayo, Sub. Ppal. Polanco, Tte. Eugenio Bruni y tantos que la memoria, en una mala jugada, hace no poder recordar sus nombres. Todos pertenecientes en aquellos años al Glorioso Batallón Logístico 9 que tanto hizo, desde su asiento en Comodoro Rivadavia y también presente en las Islas, por la recuperación de nuestras Malvinas.

Para ir cerrando el presente homenaje, algunas frases de este patriota que hoy debe estar presente en cada uno de los argentinos de bien:

  • “En el peligro el superior siempre adelante y el subalterno siempre
    atrás, en cambio en las actividades de bienestar, el subalterno adelante y el superior atrás”.
  • «En Malvinas no existieron los «niños de la guerra». Todo los que pelearon eran verdaderos HOMBRES!».
  • «Mientras haya tan solo un grupo de Argentinos, que resistan a ser conquistados, la patria vive».

Mi querido Coronel, aplica en un ciento por ciento la frase de Emilio Villarino del Batallón 5 que reza:

«La gloria pertenece al hombre que está en realidad en la arena de la lucha, cuya cara está manchada por polvo, sudor y sangre… quien conoce del gran entusiasmo, de la gran devoción y quien se consume en una causa valerosa… quien al final, en lo mejor, conoce el triunfo de haber llegado, y en lo peor, falla sin importarle demasiado. Así, su lugar nunca estará con aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.

Nuestro gran Pro-hombre murió el 2 de septiembre de 2009, de un ataque cardíaco a los 75 años. La ministro de Defensa de Argentina, la ex terrorista Nilda Garré, prohibió que reciba los honores de militar atento a su jerarquía.

Cierro esta nota con las palabras con las que cerrábamos nuestro contacto epistolar:

«Dios y Patria o Muerte».

Illâl liqâ rais… Hasta el reencuentro! In Shâ Allâh…

Por Moro

©2018-paginasarabes®

Máximas de los drusos

Drusos
Drusos

 

Dice Mackenzie:

Se establecieron en el Líbano hacia el siglo X y parecen ser una amalgama de kurdos, maridárabes y otras tribus semi-cultas. Su religión es una mezcolanza de judaísmo, cristianismo e islamismo. Tienen jerarquía sacerdotal y un sistema regular de signos y consignas. A la iniciación precede un año de noviciado y los dos sexos pueden aspirar a ella.

Entresacamos este pasaje para que se vea cuán poco saben acerca de estos místicos orientales, eruditos tan fidedignos como Mackenzie. El orientalista Mosheim, que sabe tanto, o por mejor decir, tan poco como sus colegas, cae en la candidez de apuntar que la religión de los drusos es peculiar de ellos y está envuelta en el misterio. Valiera más decir que lo estuvo.

Es natural que en la religión de los drusos haya vestigios de mazdeísmo y gnosticismo, pues en el fondo coincide con el sistema ofita. Pero el dogma capital de los drusos es la absoluta unidad de Dios, esencia de toda vida, incomprensible e invisible, aunque a veces se manifiesta en forma humana, y que se ha encarnado varias veces en la tierra. Según los drusos, fue Hamsa el antecesor de la futura manifestación o décimo Mesías, que se llamará Hakem. En sus escritos da Bohaedin a su maestro Hamsa el título de Mesías, y lo considera como personificación de la Sabiduría universal. Sus discípulos, que en distintas épocas comunicaron sabiduría a los hombres, aunque estos la olvidaran, fueron en número de ciento sesenta y cuatro.

De aquí que haya entre los drusos cinco grados de iniciación, simbolizados los tres primeros por los tres pies del candelabro del santuario interno que sostiene la luz de los cinco elementos correspondientes a los cinco grados, de los que los dos últimos son los más terroríficos por corresponder al orden superior de iniciación. Dice un libro druso que los tres pies del candelabro llevan los simbólicos nombres de Aplicación, Entrada y espectro, para dar a entender que el cuerpo es un fantasma, una sombra espectral interpuesta entre las almas externa e interna del hombre. También llaman al cuerpo el rival, porque es ministro del pecado y del mal y siempre suscita disensiones entre la celestial inteligencia (espíritu) y el alma, a que sin cesar está tentando. Las ideas de los drusos acerca de la transmigración son pitagóricas y cabalísticas. Según ellos, el temeami (espíritu o alma divina) estaba infundido en Elías y Juan el Bautista, y el alma de Jesús era del mismo grado de pureza que la de Hamsa. El día de la resurreción, los vehículos espirituales de los hombres quedarán absorbidos en la divina Esencia; pero las almas conservarán sus formas astrales, excepto los escogidos, que desde el momento de separarse de sus cuerpos tendrán ya existencia puramente espiritual.

Distinguen los drusos en la constitución del hombre: cuerpo, mente y espíritu. La mente es el vehículo de la divina chispa de su Hamsa (Christos).

Su credo consta de siete artículos capitales que, no obstante su divulgación entre los profanos, han sido lastimosamente tergiversados por los autores extranjeros, como por ejemplo, Appleton en su Enciclopedia americana, según aparece en el siguiente cuadro sinóptico:

 

Máximas de los  drusos

 

LOS SIETE ARTÍCULOS TAL COMO LOS INSTRUCTORES LOS COMUNICAN VERBALMENTE

LOS SIETE MANDAMIENTOS ADULTERADOS POR FALSA EXPOSICIÓN

1.º  Unidad de Dios.1.º  Veracidad en las palabras, pero sólo respecto de la religión y los iniciados, pues es lícito hablar con mentira a los hombres de las demás religiones.
2.º  Excelencia esencial de la Verdad.2.º  Auxilio mutuo. Vigilancia y protección.
3.º  Tolerancia. Derecho concedido a todos de exponer libremente sus opiniones religiosas y analizarlas con arreglo a la razón.3.º  Repudiar todas las religiones extrañas.
4.º  Respeto a todos los hombres según su carácter y conducta.4.º  Apartarse de corazón, aunque no externamente, de los infieles de todo linaje.
5.º  Sumisión completa a la voluntad de Dios.5.º Reconocimiento de la eterna unidad de Dios.
6.º  Pureza de cuerpo, mente y alma.6.º  Resignarse a los juicios divinos.
7.º  Auxiliarse mutuamente en todas las ocasiones.7.º  Someterse a la voluntad de Dios.

 

Como se ve, no sólo está adulterado el texto, sino alterado el orden sucesivo de los artículos, en demostración de la ignorancia o acaso malicia de autores que, como Silvestre de Sacy, tratan de asuntos que por completo desconocen.

Las virtudes teologales de los drusos son: caridad, justicia, mansedumbre y misericordia, aparte de otras que se exigen de los iniciados. Los cinco pecados capitales son: robo, asesinato, crueldad, avaricia y calumnia, con otros que enumeran las tablas sagradas y no debemos citar. La moral de los drusos es severamente inflexible, y nada podría desviarlos de su deber. Algunos exploradores han afirmado equivocadamente que estos unitarios del Líbano carecen de ritual religioso, por ignorar que lo mantienen oculto a la curiosidad de los extraños. Celebran asambleas públicas todos los jueves, pero ningún intruso logra asistir a las secretas de los viernes. Las mujeres son admitidas a la iniciación en las mismas condiciones que los hombres, y representan muy importante papel en las ceremonias religiosas. El período de prueba o noviciado es largo y riguroso, a menos que por excepcionales motivos obtenga dispensa el candidato. Periódicamente se celebra una fiesta religiosa en que los ancianos de la comunidad y los iniciados de las dos categorías superiores van en peregrinación de varios días a un monasterio de cierto paraje de las montañas, edificado en los albores del cristianismo. Sin embargo, el viajero no vería en aquel lugar más que las ruinas de otro monasterio todavía mayor, donde algunas comunidades gnósticas celebraron las ceremonias del culto religioso en la época de las persecuciones; pero subterráneamente, en área mucho más vasta que la de las ruinas, a flor del suelo, se dilatan las celdas, salones y capilla, cuya riquísima ornamentación, hermosas esculturas y magnificencia de vasos sagrados, parecen “sueño de gloria”, según expresión de un iniciado.

Así como en los monasterios mogoles y tibetanos se aparece en las fiestas solemnes la sagrada sombra de Buda, así también en aquella festividad se aparece el etéreo y resplandeciente espectro del bienaventurado Hamsa para aleccionar a sus fieles. Durante las noches que dura la asamblea ocurren prodigiosos fenómenos de orden mágico, y allí en el seno de la madre tierra, sin el más leve rumor que perturbe la gravedad de las ceremonias ni el más tenue rayo de luz que delate su existenica, celebran los iniciados drusos sus misterios religiosos tal como los celebraban en el pasado.

Lo mismo que Jesús, fue Hamsa hombre mortal; pero Hamsa y Cristo representan conceptos equivalentes en su sentido interno y simbolizan el nous o yo superior del hombre. Los drusos enseñaban, de acuerdo con los filósofos antiguos y los iniciados de toda época, que el hombre tenía un alma mortal y otra inmortal.

 

 

Leer Más >>>

Drusos – Una misteriosa confraternidad

Drusos
Drusos

Pero de este misterio no debe inferirse que la aludida confraternidad sea ficción nominalista con nombre propio, pues no importa que sus adeptos lo llamen indistintamente egipcio, indo o persa.

Sobre este punto dice Mackenzie:

Desde tiempos muy remotos subsiste una oculta confraternidad con su jerarquía de dignatarios y signos secretos, que por peculiares procedimientos didácticos enseñan ciencias, religión y filosofía… Si hemos de creer a los que hoy día dicen pertenecer a ella, entre sus secretos conocimientos se cuentan la piedra filosofa, el elixir de larga vida, el arte de hacerse invisibles y la facultad de comunicarse directamente con el mundo ultraterrestre.

En cuanto a nosotros, hemos conversado con tres personas que aseguran pertenecer a la confraternidad subsistente hoy día.

No había motivo alguno para recelar de aquellos tres individuos, que dan pruebas de conocerse entre sí y que en la austeridad de su vida, sobrios gustos y ascéticas costumbres tenían la más valiosa prueba de veracidad. Representaban de cuarenta y cuarenta y cinco años, y desde luego se colegía su vasta erudición y el conocimiento que de varios idiomas demostraban. No permanecían mucho tiempo en una misma población, sino que se marchaban de improviso, sin que nadie lo advirtiese.

Otra confraternidad subalterna es la llamada de los Pitris en la India, que no obstante haber divulgado Jacolliot su nombre, es todavía más secreta que la llamada Hermanos herméticos por Mackenzie. Si Jacolliot supo algo de esta hermandad de Pitris lo debió a los manuscritos que los brahmanes le permitieron consultar, por razones de ellos conocidas. El Agruchada Parikshai dice algo sobre esta hermandad secreta, tal como era en antiguos tiempos; pero nada en concreto resulta de las explicaciones que da de los ritos místicos y los conjuros mágicos, de suerte que las místicas palabras: L’om L’Rhum, Sh’hrum y Sho-rim Ramaya-Namaha, quedan tan enigmáticas como antes. Sin embargo, preciso es justificar a Jacolliot, porque acepta los hechos plenamente sin entrar en estériles especulaciones.

Quien quiera convencerse de que hoy mismo existe una religión que durante siglos ha burlado las osadas pesquisas de los misioneros y las cachazadas investigaciones de los arqueólogos, procure sorprender en su retiro a los drusos de Siria, que  se extienden desde la llanura oriental de Damasco hasta la costa occidental. No apetecen prosélitos, eluden toda notoriedad y mantienen amistoso trato con cristianos y musulmanes cuando las circunstancias lo exigen, pues respetan las religiones extrañas, aunque sin revelar jamás los secretos de la suya. En vano los misioneros intentan intimidarlos con amenazas, excitarlos con los dicterios de infieles, idólatras, bandidos y ladrones, o atraerlos con halagos y dádivas, pues nada puede persuadir a un druso a convertirse al cristianismo.

Respecto a los profanos, no se les deja ver siquiera los libros sagrados ni tienen el más remoto indicio del lugar donde se custodian; y aunque algunos misioneros se alaban de poseer ejemplares de estos libros, como los que Nasr-Allah regaló al rey de Francia y tradujo Petis de la Croix en 1701, no son mas que una exposición de doctrinas más o menos divulgadas sin secreto alguno entre los montañeses de Líbano, compiladas por un derviche apóstata que fue expulsado de la comunidad hanafita por malversar dinero de los huérfanos y de las viudas. Tampoco tiene ningún valor esotérico la obra de Silvestre de Sacy titulada: La religión de los drusos, que se reduce a un enjambre de hipótesis. El año 1870 un viajero inglés encontró un ejemplar de esta obra en el alféizar de la ventana de una de las capillas de los unitarios, y al preguntarle al okal  sobre la utilidad de aquel libro, respondió irónicamente después de hojearlo: “Leed esta instructiva y verídica obra, porque no podría yo explicaros mejor ni más acabadamente los misterios de Dios y de nuestro bienaventurado Hamsa”. El viajero comprendió la ironía de esta respuesta.

Sin embargo, la hermandad de los drusos es una de las menos esotéricas, pues otras hay mucho más poderosas y cultas, cuya existencia ni siquiera sospechan los europeos. Hay muchas ramificaciones de la Gran Logia Madre, que pueden considerarse como la porción secreta de ciertas comunidades. Una de ellas es la llamada Laghana-Sastra, que cuenta con muchos miles de adeptos diseminados en multitud de grupos por la comarca del Dekkan, al Sur de la India. La superstición popular tiene en gran temor a esta secta por su fama de maga y hechicera. Los brahmanes los califican de ateos y sacrílegos porque no reconocen la autoridad de los Vedas ni de los libros de Manú en los puntos discrepantes de sus peculiares textos, cuya exclusiva autenticidad se atribuyen. No tienen templos ni sacerdotes, pero todo individuo de la comunidad se ausenta de su casa tres días de cada quincena, y según asegura la voz pública, se reúnen en parajes de la montaña, escondidos a las demás sectas, donde la exuberante vegetación índica oculta a las miradas del curioso los amurallados recintos donde celebran sus asambleas. Aquel lugar está circuido por el bosque sagrado (
assonata, y en lengua tamil arassa maram), por el estilo de los que más tarde plantaron los egipcios en torno de sus templos para ocultarlos a las miradas de los profanos.



Acerca de las modernas asociaciones secretas de Oriente, dice Yarker:

Lo que mayor analogía ofrece con los misterios brahmánicos, son sin duda los antiquísimos Senderos de los derviches, gobernados por doce oficiales, de los que el más antiguo ejerce autoridad sobre los otros once. Cada tribunal tiene su presidente (sheik) y sus diputados (califas) que en caso necesario le substituyen en el cargo y pueden ser muchos en número, como ocurre con el título honorífico de maestro masón.

La orden de los Senderos comprende cuatro grados (columnas):

  • El primero es la Humanidad, cuya regla estriba en la observancia de la ley escrita y en la entera sumisión a las órdenes del sheik.
  • El segundo es el Sendero, donde el discípulo (murid) adquiere poderes espirituales y se iguala al fundador del sendero.
  • El tercer grado es el del Conocimiento, cuando el discípulo alcanza la inspiración y se “absorbe en el Profeta”.
  • El cuarto grado le une con Dios, y entonces ve a Dios en todas las cosas.

El primero y segundo grados se han subdividido últimamente en los subalternos de Integridad, Virtud, Templanza y Benevolencia. Después del cuarto grado, el sheike confiere al discípulo el título de maestro honorario, pues según su mística expresión: “el hombre ha de morir antes de que nazca el santo» vemos que este misticismo puede aplicarse a Cristo como fundador de un sendero.

En cuanto a los derviches bektases, que solían iniciar a los jenízaros, llevan por insignia un cubito de mármol manchado de sangre.

El candidato a la iniciación ha de pasar un año de prueba, y en este tiempo se le comunican fingidos secretos por ver si los descubre. Tiene dos padrinos que le despojan del dinero y aún del vestido, y le ponen al cuello una cuerda de lana de oveja y le ciñen un cinturón de la misma contextura. En esta disposición le conducen los padrinos al centro de un aposento y le sientan sobre una gran piedra guarnecida de conchas de peregrino, con los brazos cruzados, el cuerpo hacia delante y el pie derecho sobre el izquierdo, a modo de esclavo en venta. Después de rezar algunas oraciones, se le coloca en actitud especial con la mano puesta de cierto modo en la del sheik, quien recita entonces un versículo del Corán, diciendo:

“Quien jura al darte la mano, ante Dios jura, porque la mano de Dios está en su mano”.

El que viole este juramento lo violará en su daño, y el que lo cumpla recibirá de Dios abundosa recompensa. El signo de estos derviches consiste en ponerse la mano debajo de la barba, tal vez en memoración de su juramento. Emplean el doble triángulo por emblema, con la Trimurti inscrita en sus ángulos, y también se valen del signo masónico de aflicción, tal como se usa en Francia.

©2013-paginasarabes®

Talismanes: características de la Cruz Tau

Cruz Tau
Cruz Tau

 

Según King y otros arqueólogos, la cruz descubierta en las ruinas del Serapión de Alejandría era el símbolo de la vida eterna y se usaba en los misterios eleusinos a semejanza de la tau o cruz egipcia. Era también emblema de la dual potencia generadora, y la colocaba el hierofante sobre el pecho del recién nacido a nueva vida luego de recibir el bautismo, para denotar que su naturaleza inferior se había elevado por la regeneración hasta unirse con su divino espíritu, capacitándole para ascender a la gloriosa y lumínica mansión eleusina.

La cruz tau era talismán mágico a la par que emblema religioso, y los cristianos la tomaron de los gnósticos y cabalistas entre quienes gozaba de mucho predicamento, como lo atestiguan las numerosas joyas en que se ve grabada.

Los gnósticos recibieron a su vez de los egipcios la tau o cruz con mango, y la cruz latina la importaron de la India los misioneros budistas dos o tres siglos antes de Cristo. Tanto los indos como los indígenas de la América pre-colombiana, los asirios, egipcios y romanos usaban la misma cruz con ligeras modificaciones.

Hasta muy entrada la Edad Media se consideró la cruz como un potente amuleto contra la epilepsia y la obsesión demoníaca; y el “sello del Dios vivo”, que según el Apocalipsis llevaba el ángel que venía de Oriente para estigmatizar la frente de los “siervos de Dios”, no era ni más ni menos que la tau egipcia. En una vidriera de la abadía de San Dionisio (Francia) está representado el ángel del Apocalipsis en actitud de sellar la frente del elegido con este sello, cuya inscripción dice: signum Tay. Por otra parte, observa King que las imágenes del eremita egipcio San Antonio Abad llevan generalmente este mismo sello.

El cristiano San Juan, el egipcio Hermes y los brahmanes indos nos explican el verdadero significado de la cruz tau, que para el evangelista era indudablemente el “Nombre inefable”, puesto que llama a la cruz “sello del Dios vivo” y más adelante dice: el nombre del Padre escrito en su frente.

El brahmâtma o jefe de los iniciados indos llevaba en su atavío dos llaves cruzadas, como símbolo del misterio de vida y muerte. En algunas pagodas budistas de Tartaria y Mongolia, la entrada del recinto interior, la escalera que conduce al daghôba y los pórticos de algunos prachidas  están adornados con dos peces en cruz, análogos a los del Zodíaco; y no debe extrañarnos que la Vesica piscis de las catacumbas de Roma sea remedo del signo zodiacal budista. Tan antiguo es este símbolo, que según tradición masónica, los cimientos del templo de Salomón tenían la forma de tau triple.

El significado místico de la cruz egipcia se refiere al dualismo andrógino de todas las manifestaciones de la Naturaleza dimanantes del concepto de una Divinidad también andrógina, mientras que el emblema cristiano no tiene ningún fundamento metafísico.

Si hubiese prevalecido la ley mosaica, sin duda que sufriera Jesús la pena de lapidación, pues la cruz era el instrumento de suplicio acostumbrado entre los romanos, que le llamaban “árbol de infamia”, desconocido como tal en las naciones semíticas. Hasta mucho después no lo adoptaron los cristianos por símbolo, sino que al contrario, durante las dos primeras décadas lo recordaban los apóstoles con horror. Así, pues, resulta indudable que al hablar San Juan del “sello del Dios vivo” no se refería en modo alguno a la cruz cristiana sino a la tau egipcia, Tetragrámaton o nombre inefable, que en los más antiguos talismanes cabalísticos aparecía expresado por las cuatro letras hebreas componentes de la “palabra sagrada”

La famosa señora Ellenborough, conocida entre los árabes de Damasco y las tribus del desierto por el sobrenombre de Hanum Medjuye, tenía un talismán, regalo de un druso del monte Líbano, que por cierto signo del extremo izquierdo se coligió que era una de aquellas piedras llamadas en Palestina amuletos mesiánicos del siglo II o III de la era cristiana. Este talismán es una piedra pentagonal de color verde, en cuya parte inferior aparece grabado un pez, encima del cual se ve el sello de Salomón  y más arriba las cuatro letras caldeas: jod, he, vau, he, componentes de IAHO (nombre de la Divinidad), dispuestas de abajo arriba en orden inverso a estilo de tau egipcio, cuyo significado místico, lo mismo que el de la cruz ansata, es árbol de la vida.

©2013-paginasarabes®

De Persia,Drusos y Magos

.
.

De Persia,Drusos y Magos. 

 

Dice Platón que la mística religión maga denominada Machagistia es la forma cultual menos adulterada. Posteriormente, uno de los Zoroastros le añadió los Misterios de los santuarios caldeos, y Darío Hystaspes la perfeccionó con los conocimientos adquiridos entre los ascetas de la India, cuyos ritos eran idénticos a los de los magos iniciados . Amiano Marcelino, al relatar la expedición de Darío, dice que este monarca llegó en su avance por la India septentrional a una selva donde moraban en apartado retiro los samanos o brahmanes eremíticos, quienes le instruyeron en la ciencia astronómica y en los verdaderos ritos con que después depuró la religión de los magos, quienes, ya expertos en su peculiar ciencia del vaticinio, transmitieron el reformado sistema a sus descendientes y sucesores. De estos magos aprendieron los sufíes de Persia y Siria la astronomía, la medicina y la filosofía esotérica.

Dice King sobre el particular:

La doctrina sufí enseñaba que toda confesión religiosa era perfectamente compatible en su aspecto externo con el secreto mantenimiento de una creencia universal. Así es que los sufíes consideraron las religiones cultuales desde el mismo punto de vista que los filósofos antiguos.

Los drusos del monte Líbano, actuales descendientes de los iniciados de la antigüedad, están esporádicamente difundidos por las arenosas soledades de Egipto, Arabia Pétrea, Palestina y los impenetrables bosques de Abisinia. Son los drusos ardorosos estudiantes que rara vez se prestan a salir de su retiro para tratar con los profanos, y entre ellos los hay de todas las nacionalidades. Puede considerarse esta escuela como una confraternidad subalterna de la suprema confraternidad cuyo sigilo estuvo siempre en directa proporción del recrudecimiento de las persecuciones religiosas, hasta el punto de que en la actualidad el prevaleciente materialismo ha puesto en más hondo misterio su existencia.

Pero de este misterio no debe inferirse que la aludida confraternidad sea ficción nominalista con nombre propio, pues no importa que sus adeptos lo lleven indistintamente egipcio, indo o persa. Algunos investigadores fidedignos, tuvieron trato con individuos de la citada confraternidad, y pueden publicar sobre ella determinados informes por licencia especial del que tiene derecho de concederla.

Sobre este punto dice Mackenzie:

Desde tiempos muy remotos subsiste una oculta confraternidad con su jerarquía de dignatarios y signos secretos, que por peculiares procedimientos didácticos enseñan ciencias, religión y filosofía… Si hemos de creer a los que hoy día dicen pertenecer a ella, entre sus secretos conocimientos se cuentan la piedra filosofal, el elixir de larga vida, el arte de hacerse invisibles y la facultad de comunicarse directamente con el mundo ultraterrestre.

En cuanto a nosotros, hemos conversado con tres personas que aseguran pertenecer a la confraternidad subsistente hoy día.

No había motivo alguno para recelar de aquellos tres individuos, que dan pruebas de conocerse entre sí y que en la austeridad de su vida, sobrios gustos y ascéticas costumbres tenían la más valiosa prueba de veracidad. Representaban de cuarenta y cuarenta y cinco años, y desde luego se colegía su vasta erudición y el conocimiento que de varios idiomas demostraban. No permanecían mucho tiempo en una misma población, sino que se marchaban de improviso, sin que nadie lo advirtiese.



Otra confraternidad subalterna es la llamada de los Pitris en la India, que no obstante haber divulgado Jacolliot su nombre, es todavía más secreta que la llamada Hermanos herméticos por Mackenzie. Si Jacolliot supo algo de esta hermandad de Pitris lo debió a los manuscritos que los brahmanes le permitieron consultar, por razones de ellos conocidas. El Agruchada Parikshai dice algo sobre esta hermandad secreta, tal como era en antiguos tiempos; pero nada en concreto resulta de las explicaciones que da de los ritos místicos y los conjuros mágicos, de suerte que las místicas palabras: L’om L’Rhum, Sh’hrum y Sho-rim Ramaya-Namaha, quedan tan enigmáticas como antes. Sin embargo, preciso es justificar a Jacolliot, porque acepta los hechos plenamente sin entrar en estériles especulaciones.

Quien quiera convencerse de que hoy mismo existe una religión que durante siglos ha burlado las osadas pesquisas de los misioneros y las cachazadas investigaciones de los arqueólogos, procure sorprender en su retiro a los drusos de Siria, que en número de unos ochenta mil se extienden desde la llanura oriental de Damasco hasta la costa occidental. No apetecen prosélitos, eluden toda notoriedad y mantienen amistoso trato con cristianos y musulmanes cuando las circunstancias lo exigen, pues respetan las religiones extrañas, aunque sin revelar jamás los secretos de la suya. En vano los misioneros intentan intimidarlos con amenazas, excitarlos con los dicterios de infieles, idólatras, bandidos y ladrones, o atraerlos con halagos y dádivas, pues nada puede persuadir a un druso a convertirse al cristianismo.

Respecto a los profanos, no se les deja ver siquiera los libros sagrados ni tienen el más remoto indicio del lugar donde se custodian; y aunque algunos misioneros se alaban de poseer ejemplares de estos libros, como los que Nasr-Allah regaló al rey de Francia y tradujo Petis de la Croix en 1701, no son mas que una exposición de doctrinas más o menos divulgadas sin secreto alguno entre los montañeses de Líbano, compiladas por un derviche apóstata que fue expulsado de la comunidad hanafita por malversar dinero de los huérfanos y de las viudas. Tampoco tiene ningún valor esotérico la obra de Silvestre de Sacy titulada: La religión de los drusos, que se reduce a un enjambre de hipótesis. El año 1870 un viajero inglés encontró un ejemplar de esta obra en el alféizar de la ventana de una de las capillas de los unitarios, y al preguntarle al okal  sobre la utilidad de aquel libro, respondió irónicamente después de hojearlo: “Leed esta instructiva y verídica obra, porque no podría yo explicaros mejor ni más acabadamente los misterios de Dios y de nuestro bienaventurado Hamsa”. El viajero comprendió la ironía de esta respuesta …

©2013-paginasarabes®