Archivo de la categoría: Somalía

Entender el Medio Oriente

Es imposible estudiar la problemática del mundo árabe y musulmán sin comprender la lucha por la hegemonía que ha estado presente en esa región desde el desmembramiento del Imperio Otomano al finalizar la primera guerra mundial en la que Turquía fue aliada de Alemania. La disputa por el dominio y control de dichos territorios concluyó con una distribución «amistosa» de los mismos entre Gran Bretaña y Francia.

El instrumento utilizado para «legalizar» este acuerdo franco-británico fue el Tratado Sykes Picot, firmado ya antes de finalizado el conflicto el 16 de mayo de 1916. Su denominación responde al nombre de los negociadores Mark Sykes por Gran Bretaña y Charles Picot por Francia. Tal como había ocurrido 30 años antes cuando durante el Congreso de Berlín de 1884-1885 las potencias coloniales se habían repartido el territorio africano, ahora repetían la operación en la extensa área del desaparecido imperio que se extendía por tres continentes y en cuyo subsuelo se encontraban las mayores reservas de energía del planeta. Al margen, vale decir que este tratado del cual fue desplazado y marginado Estados Unidos fue lo que llevó a la potencia norteamericana a decidir poner el énfasis en Venezuela, -en la búsqueda de petróleo fuera de sus fronteras- donde encontró ambiente propicio durante la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Pero, volviendo al tema, es trascendente decir que este Tratado consagró cinco zonas, una de control británico y una de control francés, otra que dio forma a un protectorado británico, una cuarta, a uno francés y, finalmente una de administración internacional en las ciudades de Nazareth y Jerusalem.

Gran Bretaña recibió el actual Irak, Persia (ahora Irán), Palestina y toda la península arábiga, Francia asumió el control de los territorios vigentes de Siria y Líbano. El Tratado Sykes-Picot dio origen al mapa actual del Medio Oriente que respondía más a los intereses coloniales y hegemónicos de las potencias que a las verdaderas identidades culturales y religiosas de los pueblos que desde hace milenios viven en la región. Así surgió Arabia Saudita, de un acuerdo británico con la familia Saud y crearon Transjordania (hoy Jordania) donde instalaron a la monarquía hachemita que había sido desplazada en Arabia. Inventaron el territorio de Irak, uniendo a Bagdad, con Basora y Mosul, pero antes le arrebataron la estratégica provincia de Kuwait, creando una monarquía regida por un emir que se mantuvo como protectorado británico hasta 1961. Lo mismo ocurrió con los Emiratos Árabes Unidos hasta 1971.

De igual manera, este tratado dio la pauta para que posteriormente Gran Bretaña «autorizara» la creación de un Estado sionista en Palestina a través de la Declaración Balfour en 1917. En ese marco, «rebanó» una parte del territorio sirio (bajo mandato francés) a fin de transportar petróleo a través de un oleoducto que iba desde Irak a Palestina en el mar Mediterráneo. El Tratado Sykes-Picot es el origen de la mayoría de los conflictos en el Medio Oriente porque tuvo una clara orientación colonialista e imperialista.

La respuesta de los pueblos árabes provino desde todas las expresiones de la política y la ideología. Un fuerte sentimiento nacionalista e islámico comenzó a generar una lucha de resistencia a la ocupación que a través de diversas manifestaciones dio origen a organizaciones que se enfrentaban a los colonialistas británicos y franceses.

Sin embargo, aunque algunas de estas organizaciones nacieron enarbolando las banderas del nacionalismo y la lucha anticolonial, pronto sus líderes fueron cooptados por las metrópolis y crecieron en las últimas décadas bajo el alero y la protección de Gran Bretaña con la que han mantenido sólidas y permanentes relaciones de colaboración. Entre ellas hay que mencionar en primer lugar, a la cofradía de los Hermanos Musulmanes (HM), fundada en 1928 y perteneciente a la rama suní del islam. Los HM son la más antigua, influyente y radical organización islámica. Son partidarios de de una aplicación violenta de su religión que apela a la necesidad de que los países de mayoría musulmana practiquen un islam «puro y riguroso».

El origen religioso de los HM hay que buscarlo en las tendencias más radicales del islam: el salafismo y el wahabismo. Los primeros propugnan que los musulmanes deben vivir el islam como lo hicieron los primeros antecesores, aplicando las leyes islámicas. Las fuentes de la ley islámica son el Corán, la sunna y en el islam sunnita, las cuatro escuelas o madahib, mientras que los chiitas siguen una sola escuela diferente de las sunnitas.

Los salafistas son expresión de una corriente radical musulmana que predica la idea de que se debía aplicar la idea de que «Dios me ordenó luchar contra todos aquellos, que no manifiesten la declaración de fe musulmana». Sin embargo, la mayoría de los musulmanes rechazan la violencia y el terrorismo del cual han sido víctimas por casi un siglo.

Por su parte, la otra corriente que impera entre los HM es la wahabita que tuvo su origen en Arabia y hoy es la que permite dar la interpretación oficial del islam en Arabia Saudita, toda vez que la familia real ha prestado un enorme apoyo financiero y logístico para su crecimiento y expansión. Es una corriente ultra radical que se ha propuesto un amplio plan de implantación en el mundo.

Es así que los HM se han asumido como el brazo político de estos movimientos ultra radicales. A partir de 1949 su liderazgo lo asumió Sayid Qotb quien desde muy joven se formó en Estados Unidos, regresando a Egipto con ideas extremistas que lo llevaron a desarrollar una política de terror dentro y fuera del país por lo que el presidente Gamal Abdel Nasser acusó oficialmente a los HM de terroristas, prohibió su funcionamiento en Egipto, deteniendo y ejecutando a su principal líder en 1966.

El pensamiento y las ideas de Qotb fueron tomadas por la mayoría de los grupos islámicos terroristas nacidos en los años setenta como Al Qaeda y sus líderes Osama Bin Laden y Ayman Al Zawahiry. A partir del apoyo que han recibido de las monarquías petroleras árabes se han fortalecido y expandido por el mundo árabe y por Occidente

Hoy los HM gobiernan en Egipto, Turquía, Marruecos y Somalia y, tienen importante presencia en Gaza, en la oposición siria al gobierno de Bashar el Assad, Jordania, Sudán, Irak, Túnez, Libia y Nigeria. En Afganistán, los talibanes son expresión de estas ideas musulmanas fundamentalistas. Como caso curioso, se puede mencionar que el partido de la Justicia y el Desarrollo que es la expresión en Turquía (único país musulmán de Europa) de los HM fue aceptado como observador en el Partido Popular Europeo, conglomerado de derecha que cuenta con más de 70 miembros de 40 países y que lidera los gobiernos en la mayoría de ellos.

Para Estados Unidos ha sido muy complicado explicar su ambivalente relación con estas organizaciones y países. Varios de los Estados mencionados son los principales aliados de Occidente en la región sirviendo a sus intereses en contraposición de la voluntad de la mayoría de los pueblos árabes. Ayudaron a negociar el aplastamiento de la rebelión en Egipto para instalar a los HM en el poder; armaron, fortalecieron e instruyeron militarmente a Al Qaeda, para después declararlos terroristas cuando según ellos atacaron su propio territorio, pero recientemente han recurrido a sus servicios para instrumentar la invasión a Libia y la guerra para derrocar al gobierno sirio; no tienen manera de explicar la ausencia de democracia y violación de los más elementales derechos humanos por las retrógradas monarquías árabes que son sus principales abastecedores de hidrocarburos y, a la vez, sus más privilegiados compradores de armas.

Mientras tanto, a través de sus medios de comunicación y su cine pretenden crear una visión falsa y estereotipada de los pueblos musulmanes y árabes poseedores de tradiciones ancestrales y una vasta cultura que ya existía miles de años antes que Estados Unidos -e incluso la mayoría de los países europeos- se constituyeran como nación. Al contrario, sus vínculos más sólidos son con las corrientes más reaccionarias y atrasadas del mundo árabe que finalmente son sus aliados porque sirven a los intereses imperiales en contra de la voluntad de sus propios pueblos.

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

©2013-paginasarabes®

El secuestro que falló por el lujo – Por Robert Fisk

ACHILLE LAURO
El barco se encaminó de vuelta hacia Port Said y, después de dos días de negociaciones, los palestinos aceptaron abandonar el barco a cambio de poder escapar con seguridad, y se les transportó en un avión comercial egipcio a Túnez . El entonces Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan ordenó que el avión fuera interceptado por aviones F-14 Tomcats, con base en el portaaviones USS Saratoga y llevado a tierra en la base de la OTAN de Sigonella, (Sicilia), donde los palestinos fueron detenidos por Italia después de una falta de acuerdo entre las autoridades norteamericanas e italianas. Al resto de pasajeros del avión,incluyendo el lider del FLP Abu Abbas, se les permitió continuar hasta su destino, a pesar de las protestas de los Estados Unidos. Egipto exigió una disculpa a Estados Unidos por haber desviado el aparato de su itinerario.

El Achille Lauro era un crucero italiano salido del infierno. Bautizado en honor al presidente de la compañía que llegó a ser su propietaria, el barco –su quilla fue levantada en 1939– sufrió una explosión a bordo en 1965, se incendió en 1972, chocó con un carguero en 1975 y volvió a incendiarse en 1981.

Luego, en octubre de 1985, cuando se dirigía al puerto israelí de Ashdod con más de 400 vacacionistas y tripulantes a bordo, fue secuestrado por cuatro palestinos armados cuyo propósito inicial era abrir fuego sobre soldados israelíes al tocar tierra.

El plan salió horriblemente mal. Frente a la costa de Siria los asaltantes perdieron los estribos con quien menos se hubiera imaginado: un anciano pensionista judío estadunidense condenado a una silla de ruedas, Leon Klinghoffer. Uno de ellos lo mató de dos disparos y ordenó a la tripulación tirarlo por la borda con todo y silla.

Cuando el Achille Lauro arribó a Puerto Said y los hombres armados se rindieron por órdenes del líder del Frente de Liberación de Palestina, Abu Abbas, al cual pertenecían, yo estaba junto con muchos otros periodistas en el muelle. Vimos algo horripilante: la sangre de Klinghoffer aún manchaba el costado del barco.

Fue una tragedia, dijeron los palestinos, pero ¿acaso los israelíes no habían enviado a su milicia libanesa asesina a los campos de Sabra y Chatila, tres años antes, en una «operación» en la que hasta mil 700 palestinos fueron masacrados? No era un paralelismo que el mundo estuviera dispuesto a aceptar. El cruel asesinato de Leon Klinghoffer indignó hasta a naciones que habían tratado de apoyar la causa palestina.

En torno al secuestro se tejieron muchas historias míticas. Pero ahora la viuda de Abu Abbas, Reem Nimer, ha escrito su propio relato, próximo a publicarse, de la vida de su marido y del ataque al Achille Lauro. Mujer tan leal a la causa palestina que alguna vez trató de vengar la «traición» del régimen de Assad a los palestinos volando en pedazos el ministerio sirio de defensa, en Damasco –proeza que los rebeldes anti Assad repitieron en forma más espectacular el año pasado–, Nimer revela en su relato nuevos e intrigantes detalles acerca de la travesía fatal del Achille Lauro, y no sólo porque uno de los secuestradores, Bassam Ashkar –quien supuestamente entrenó más tarde a los rebeldes que atacaban a las fuerzas de ocupación estadunidenses en Irak– le dio su propia versión de la historia en Beirut.

En ese tiempo Ashkar tenía apenas 17 años. Abu Abbas concibió el secuestro al contemplar el puerto de Argel. Quedó impactado por lo fácil que sería atacar Israel por mar, más que desde Líbano, Siria o Jordania, y envió a los cuatro palestinos a hacer dos travesías de entrenamiento en el crucero en el curso de 11 meses. Reem Nimer nada sabía de los planes; sólo se dio cuenta de la participación de su esposo al ver un folleto promocional de los cruceros del Achille Lauro en el departamento donde vivían, en Túnez.

Según la investigación de Nimer, y su entrevista con Ashkar el año pasado, los cuatro hombres se disfrazaron de pasajeros latinoamericanos ricos. Lejos de «sorprender» a los secuestradores, los tripulantes fueron alertados por el olor de gasolina en el barco. “Antes de abordar –escribe Nimer en el manuscrito que me dio hace unos días–, las armas estaban escondidas en el tanque de un automóvil estacionado en territorio italiano. Olían a gasolina, y eso levantó sospechas entre los encargados del mantenimiento. Los cuatro jóvenes palestinos, que sufrían por el mismo olor dentro de sus camarotes, sacaron las armas para secarlas con una secadora de pelo.”

Los tripulantes abrieron la puerta no porque sospecharan, sino porque querían dar fruta de cortesía a los pasajeros. Descubiertos con sus armas, éstos decidieron de inmediato secuestrar el barco.

Abu Abbas dijo más tarde a su esposa que su intención era “llevar a cabo una operación honorable contra el ejército israelí… quería que llegaran a Ashdod, no que lucharan contra los pasajeros a bordo”. Más tarde les gritó a los cuatro: «¿Por qué demonios arreglaron las armas sin echar cerrojo a la puerta primero?»

Pero Reem Nimer tiene otra explicación. “Los jóvenes se acobardaron cuando llegó la hora de morir. Venían de los campamentos palestinos de Jordania y Siria, y nunca en la vida habían visto nada tan lujoso como lo que experimentaron en el Achille Lauro … De la noche a la mañana, esos chicos de la calle se veían tomando champán en fiestas al lado de la alberca, rodeados de hermosas italianas en bikini. Antes… siempre habían sonreído a la muerte, pues nunca vieron un día de confort en su vida… (Ahora), comenzaron a entender que había lujos de los que nunca supieron. De pronto la vida comenzó a tener un significado dulce.”

Hoy eso no importa mucho. Cuando juntaron a los pasajeros, «Klinghoffer hizo tanto ruido a bordo que les metió un susto tremendo a los atacantes. Entraron en pánico, lo mataron y lo arrojaron por la borda».

Es una frase incómoda. ¿En verdad los palestinos estaban «muertos de miedo» (sic) por un anciano discapacitado?

Fue un acto despreciable que no sólo indignó a Occidente –la familia de la víctima demandó a la OLP por millones de dólares–, sino que, según Abbas, «fue un desastre financiero y político para la causa palestina». Ese crimen lo persiguió por el resto de sus días. Y cuando murió bajo custodia estadunidense, en un campo de prisioneros de Bagdad, luego de la invasión de 2003 a Irak, todo lo que el mundo recordó de Abbas fue a un inválido llamado Leon Klinghoffer. A nadie le interesó saber cómo fue que un hombre al parecer saludable murió en manos estadunidenses.

El Achille Lauro continuó haciendo travesías sin pena ni gloria, y en 1994 volvió a incendiarse frente a la costa de Somalia. Esta vez se hundió para siempre bajo las olas.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

Con información de : La Jornada

Nota de la Bitácora : Un judío enfermo es arrojado por la borda del Achille Lauro por un renegado de la OLP. Se trata, incontestablemente, de un acto despreciable. Pero cuando, en represalia, un bombardeo israelí sobre Túnez provoca cincuenta muertos, entre los cuales hubo muchos niños, eso se llama «lucha contra el terrorismo y defensa de la ley y el orden». La prueba está en el adocenamiento casi general de los medios de comunicación cuando se trata de invertir, a favor del sionismo, el sentido de los acontecimientos y se califica de terrorismo la violencia de los débiles y de lucha contra el terrorismo la violencia de los fuertes.

¡ Qué pronto la paz nos sea a todos !

©2013-paginasarabes®

La ‘bruja’’que trabaja por los derechos de las mujeres en Somalia

'Mamá' Hawa delante de uno de sus centros.|UNCHR/ACNUR
‘Mamá’ Hawa delante de uno de sus centros.|©UNCHR/ACNUR

‘Mama’ Hawa se ríe con fuerza cuando se acuerda de que hace no mucho tiempo la gente de Galkayo (al norte de la provincia central de Somalia) la llamaba ‘bruja’. Era la manera que tenían de reaccionar ante la mujer que a finales de los años 90 empezó a hablarles de cosas tan misteriosas para la cultura somalí como lo injustificable de la violencia doméstica o el drama de la generalizada mutilación femenina.

«Cuando empecé los programas educativos y toda la campaña para empoderar a las mujeres y adolescentes, mucha gente decía que mi único objetivo era imponer la cultura occidental», explica ‘mama’ Hawa por teléfono desde esta región de Somalia, donde la inestabilidad le obliga muchos días a permanecer encerrada en su casa. «Sentían que había traicionado nuestra cultura y por eso empezaron a llamarme cosas», declara esta mujer somalí de 64 años, todavía sin abandonar la risa.

Las cosas cambiaron rápidamente cuando las primeras mujeres y jóvenes de Galkayo empezaron a beneficiarse de sus lecciones y en cuestión de poco tiempo la ‘bruja’ dejó de serlo para convertirse en ‘madre’, como se llama en África oriental a las mujeres que instigan respeto. Cosas de la vida, Hawa es la versión árabe para Eva, la primera hembra de la humanidad, la madre de todas las madres. Pareciera que el destino de esta enérgica mujer que lleva 40 años defendiendo los derechos de sus congéneres estuviera escrito hace mucho tiempo.

Recientemente galardonada por Acnur con el premio Nansen del Refugiado 2012, con una dotación de 100.000 dólares, ‘mama’ Hawa ha visto la guerra de frente en muchas ocasiones.

El estallido del conflicto civil somalí, en 1992, le pilló con 42 años, cuando ya tenía media vida hecha y una carrera consolidada gracias a su trabajo en el Ministerio de Educación de Somalia.

Aterrizó en Toronto (Canadá) con lo puesto y con el estigma social que siempre acompaña al refugiado, pero decidió que no se quedaría de brazos cruzados. En el nuevo continente, empezó a trabajar ayudando a la integración cultural a las miles de inmigrantes de la extensa diáspora somalí de Toronto, una de las mayores del mundo, convirtiéndose en lo que ella llama «trabajadora social».

Pero, ‘mama’ Hawa sentía que ese no era su lugar. «Veía las noticias en la televisión sobre Somalia y tenía la certeza de que mi labor tendría más utilidad en mi país, donde el sufrimiento era mayor«, declara esta mujer, que a lo largo de su carrera ha trabajado con estudiantes, analfabetas, madres, refugiadas, desplazadas e incluso mujeres relativamente ricas en Somalia. Cuando le preguntan por su labor, ella responde en alto: «¿Cómo se puede dar poder social, político y económico a las mujeres sin educación? Sin educación estás muerto«.

De nuevo en Somalia, en 1995 levantó los pilares para un centro educativo en la ciudad costera de Kismayo (importante puerto del centro del país), pero en 1999 las milicias invadieron la urbe y arrasaron con todo lo que había en el edificio.

Huyendo de la guerra acabó en Galkayo, donde lleva 14 años ofreciendo educación primaria, secundaria y para adultos de forma totalmente gratuita. Desde entonces, más de 35.000 mujeres y menores se han beneficiado de sus programas en un lugar donde ‘mama’ Hawa recuerda «se podría hacer mucho más si no existiera la inestabilidad permanente». «Uno de los principales retos es la ausencia del imperio de la ley; el gobierno es muy débil. No existe ley ni orden», cuenta a través del teléfono.

Un vacío legal e institucional provocado por el conflicto continuado que ha convertido a los jóvenes somalíes en personas «sin referentes ni modelos sociales, sin aptitudes para la vida, sin oportunidades ni ambiciones», explica ‘mama’ Hawa, que lamenta «el elevado nivel de decadencia moral» que sufre su país, convertido en titulares internacionales debido a la piratería en sus aguas y a los radicales islamistas.

Con el objetivo de combatir el desencanto de las generaciones somalíes más jóvenes, ‘mama’ Hawa ha decidido invertir el dinero de Acnur en la construcción de un centro recreacional con instalaciones como una biblioteca y un centro deportivo además de un dormitorio para alojar a los desplazados que huyen de la violencia en la región meridional del país.

Por Joana Socias
Fuente: El Mundo

©2013-paginasarabes®

Arte moderno en el mundo árabe – Entre la leyenda y la realidad – Wijdan ‘Ali


¿Qué es el arte moderno y cuáles son sus referencias? Estas son preguntas cuyas respuestas dependen de la disposición geográfica, el periodo de tiempo y el ambiente cultural del país en cuestión; de ahí que, para comprender el modernismo en el arte árabe, debamos remontarnos a unos cuantos siglos atrás.

El mundo árabe incluye Argelia, Bahrein, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Omán, Palestina, Qatar, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y Yemen, y se extiende por Oriente Medio (o el Mediterráneo oriental), la Península Arábiga y el norte de África. Desde mediados del siglo XVI, todas estas regiones formaron parte del Imperio Otomano, con la excepción de Marruecos, el único territorio árabe que no estuvo sometido a la autoridad otomana. Así pues, la influencia turca no se ha hecho sentir en la cultura y el arte marroquíes, los cuales representan una tradición ininterrumpida que se remonta a la España islámica.

Los primeros países árabes de Oriente Medio que adoptaron el arte occidental fueron Líbano y Egipto. Las primeras olas de occidentalización penetraron en Líbano de la mano de los misioneros europeos, quienes abrieron conventos y escuelas misioneras en las montañas e introdujeron la prensa escrita. Fueron los misioneros de Líbano quienes, durante el siglo XVIII, crearon las bases para una vida cultural, social y política centrada en el Cristianismo, lo que dio lugar a un despertar intelectual y artístico. A través de la Iglesia, el estilo gótico se hizo popular en Líbano durante el siglo XVIII, y con el tiempo vio nacer un estilo local de pintura religiosa gótica.

En Egipto, la invasión de los ejércitos de Napoleón en 1798 sometió repentinamente a la nación al control europeo, convirtiendo al país en el primer territorio árabe en verse expuesto a gran escala a la influencia del arte occidental durante el siglo XVIII. Era la primera vez desde la Cruzadas que una potencia occidental no sólo invadía un país árabe con sus fuerzas militares, sino también con sus intelectuales, artistas, historiadores y escritores. Cuando Napoleón fundó la Academia de Estudios Orientales, dio comienzo la ola de orientalismo occidental y nació el interés de Europa por los logros científicos y literarios de los árabes, junto al interés por sus aspectos militares, sociológicos, políticos y económicos. Por otro lado, la población de Oriente Medio tomó conciencia a gran escala de la civilización occidental.

La pintura de caballete es un fenómeno bastante reciente en el arte árabe. [3] A medida que el genio estético y creativo del arte islámico tradicional se iba debilitando a lo largo del siglo XIX, la cultura árabe cedió cada vez más ante las formas y estilos del arte occidental, el cual se había extendido por el mundo árabe gracias a la superioridad y el dominio de Occidente en el terreno político, económico, científico y militar. El orientalismo occidental alcanzó su apogeo en Europa a mediados del siglo XIX, y varios artistas extranjeros, entre ellos David Roberts [4] y Eugène Fromentin, visitaron Egipto y reflejaron sus costumbres nativas, lugares históricos y paisajes, empleando un estilo artístico tremendamente recargado y romántico. Otros, como Jean-Léon Gérôme, quien residía en El Cairo durante varios meses al año, introdujo en el país la pintura de caballete.

La mejora de los medios de comunicación entre Europa y los países árabes expuso el mundo árabe a las influencias occidentales a un ritmo cada vez mayor y, con el tiempo, permitió la expansión del colonialismo occidental y la difusión del arte y la cultura de Occidente. Desde finales del siglo XIX se produjo un renacimiento artístico en Oriente Medio y el norte de África que finalmente condujo a un cambio radical en la estética y propició una nueva evolución artística en el campo de las artes plásticas.


El príncipe Yusuf Kamal, miembro de la familia real egipcia y un entusiasta mecenas de las artes, inauguró la Escuela de Bellas Artes de El Cairo en 1908. Empleó a artistas extranjeros como profesores, creando así la primera institución del mundo árabe que enseñó arte occidental. Sus primeros estudiantes representaron el núcleo de la generación pionera de artistas árabes modernos. Entretanto, en otros países árabes como Irak y Siria, la pintura seguía confinada dentro de los límites de las tradición otomana.

Sudán se convirtió en una entidad política tras la conquista turco-egipcia de la región en 1821, y los británicos ocuparon el país desde finales del siglo XIX hasta su independencia en 1951. Se trata de una nación con un trasfondo cultural faraónico, africano, copto e islámico. El arte moderno, y en concreto la pintura, es un fenómeno reciente en la cultura sudanesa, el cual apenas comenzó a despuntar en la década de 1940. El arte moderno sudanés se desarrolló a un ritmo acelerado entre 1950 y 1960.

Tras la Primera Guerra Mundial en 1918, el gobierno otomano en el mundo árabe llegó a su fin. En 1919 se había establecido un Mandato francés sobre Líbano y Siria, mientras que Irak, Jordania y Palestina se encontraban bajo Mandato británico, y Egipto se convertía en un Protectorado del Reino Unido. A diferencia de los colonialistas franceses, el principal interés de las autoridades del Mandato británico era formar a funcionarios civiles competentes, de modo que apenas adoptaron medidas para contribuir al desarrollo cultural de los países bajo su control. Así pues, la educación y el mecenazgo artísticos ocuparon un lugar muy bajo en la lista de prioridades británicas en Irak, Jordania y Palestina. Esta es la razón por la cual todos los artistas jordanos y palestinos del periodo posterior a 1950 fueron aficionados autodidactas que practicaban la pintura como pasatiempo. Los movimientos artísticos comenzaron a desarrollarse en ambos países a partir de la década de 1950 y 1960, respectivamente.

La pintura de caballete al óleo se inició en Irak a comienzos del siglo XX, de la mano de un grupo de oficiales que había recibido su formación en las academias militares otomanas de Estambul. Ellos formaron el núcleo que permitió el desarrollo del arte irakí moderno. Este grupo de artistas fue el primero en introducir la pintura occidental en Irak a través de sus propios trabajos, de clases particulares y de la enseñanza en escuelas secundarias. Durante la década de 1930, el progreso en el ámbito cultural comenzó a hacerse notar cuando el gobierno irakí estimuló las actividades artísticas. En 1931, el gobierno, por orden del rey Faisal I, comenzó a conceder becas para estudiar arte en el extranjero y, en 1936, el Ministerio de Educación fundó el Instituto de Música que más tarde, en 1939, se convertiría en el Instituto de Arte.

Fue en la década de 1960 cuando la estética occidental y el arte moderno comenzaron a aparecer en la Península Arábiga, que hoy en día incluye a los estados de Bahrein, Kuwait, Omán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Dos factores clave en la difusión del arte occidental en los países del Golfo fueron la introducción de un sistema educativo moderno en la década de 1950, y la concesión de becas gubernamentales a los estudiantes que deseaban estudiar arte en el extranjero.


En el norte de África, el ejército francés conquistó Argelia en 1830 y la convirtió en una parte de Francia, en lugar de una colonia o un mandato. Como madre patria, Francia consideraba que su deber era “civilizar” el territorio y la población recién adquiridos. En 1881, Túnez dejó de ser parte del Imperio Otomano y se convirtió en Protectorado francés hasta su independencia en 1955. En 1882, Eugène Delacroix se transformó en el primer pintor francés en visitar Argelia y Túnez. Un número considerable de orientalistas franceses siguieron sus pasos a partir de entonces, y algunos incluso se establecieron, residieron y trabajaron en el norte de África. En 1923, el Centre d’Art de la ciudad de Túnez fue la primera escuela de arte que abrió sus puertas en el norte de África. Sin embargo, hasta la independencia en 1955, el número de alumnos tunecinos era insignificante si lo comparamos con el de estudiantes extranjeros.

La introducción en Marruecos de la pintura de caballete está relacionada con el periodo durante el cual el país se convirtió en un Protectorado francés (1912) y la costa mediterránea del norte quedó sometida al dominio español. Como en Egipto, fueron los orientalistas quienes introdujeron en Argelia, Túnez y Marruecos la pintura de caballete.

La mayoría de los países árabes obtuvo su independencia del gobierno colonial británico y francés entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años cincuenta. Aunque el entorno político, económico y social ha provocado desde el siglo XIX la decadencia de las artes tradicionales en el mundo árabe, a su vez ha allanado el camino para el desarrollo de movimientos de arte moderno que incorporan la estética occidental e incluso han tenido éxito a la hora de crear inconfundibles estilos de escultura y pintura, haciendo uso de sus antiguas tradiciones y vinculándolas con las tendencias artísticas internacionales. A mediados del siglo XX, la pintura árabe moderna se había desarrollado basándose en la estética y las normas occidentales; y a finales del siglo XX, en todos los países árabes se habían extendido movimientos de arte moderno que reflejaban su crecimiento artístico y cultural a través de instituciones de arte, actividades artísticas, un número de artistas cada vez mayor y las nuevas tendencias del arte que interactuaban con otros movimientos artísticos en varias partes del mundo.

Temáticas

Un fenómeno interesante del arte árabe moderno es que todos los artistas árabes han experimentado, directa o indirectamente, la tensión y la ansiedad creada por las realidades políticas de la región, y en particular por la ocupación de Palestina. Muchos de ellos comparten una temática común relacionada con los problemas políticos y sociales resultantes de la perdida de una parte de su tierra. Incluso quienes han nacido fuera de Palestina y forman parte de los movimientos artísticos en sus naciones de origen o de acogida han mostrado fuertes vínculos nacionales. Este tema compartido es sin duda único en la historia del arte árabe y ha influido a otros artistas procedentes de países en vías de desarrollo, así como a artistas judíos israelíes, algunos de los cuales han llegado a participar en exposiciones junto a artistas árabe-israelíes y palestinos. Para los palestinos en particular, el arte se ha convertido en un mecanismo emocional de introspección mediante el cual preservan su identidad y dan a conocer su causa en todo el mundo. Otros acontecimientos que han influido en la temática de las obras de muchos artistas árabes son, entre otros, la segunda guerra del Golfo, las sanciones de la O.N.U sobre Irak, el doble rasero que las grandes potencias aplican en el trato a musulmanes y árabes, las guerras civiles, el fundamentalismo, la destrucción del medio,mujeres, la pobreza, los derechos humanos, la superpoblación o la islamofobia. Algunos de los artistas árabes cuyo trabajo gira en torno a estos temas son, entre otros, Nasr Abdul Aziz, Abed Abidi, Nabil Anani, Suleiman Mansour, Mounira Nusseibeh, Leila Shawa y Samia Zaru, todos ellos de Palestina; Abdul Jabbar Ghadban, de Bahrein; Hachemi Azza, de Marruecos; Karima Ben Othaman, de Jordania; Paul Guiragossian, del Líbano; Nazir Nabaa, de Siria; Rachid Koraïchi, de Argelia; o Hamid Nada, de Egipto.

La escuela de caligrafía

La caligrafía no sólo simboliza un vínculo con el patrimonio religioso, literario y artístico del pasado, sino que también constituye un presente vivo que continúa estando vigente en la actualidad. Los artistas árabes comprendieron que podrían unir las tendencias del arte moderno con su propia herencia cultural, y así fue tomando impulso el movimiento de recuperación del patrimonio árabe, el cual culminó con el desarrollo de la Escuela de Artes Caligráficas. Los artistas encontraron allí una estética con la cual podían identificarse, y al mismo tiempo compaginar su formación de tipo occidental con su entorno cultural islámico, para alcanzar una identidad artística con la cual desarrollar una nueva personalidad cultural. Muchos son los artistas árabes dedicados a la caligrafía, entre los cuales podemos destacar a Yussef Ahmad, de Qatar; Aziz Amoura, Muhammad al-Jouqi, Nassar Mansour, Muna Saudi y Wijdan, todos ellos de Jordania; Kamal Boullata y Samir Salameh, de Palestina; Taha Boustani, Raad Dulaimi, Issam El-Said y Hassan Massoud, todos ellos de Irak; Ali Omar Ermes, de Libia; Moustafa Fathi y Khairat Saleh, ambos de Siria; Nja Mahdaoui, de Túnez; Ahmad Moustafa, de Egipto; y Maisoon Saqr Qasimi, de los Emiratos Árabes Unidos.


El arte abstracto

El impulso hacia el internacionalismo y la modernización también ha estado presente en el ambiente artístico del mundo árabe, culminando en el arte abstracto, un estilo internacional sin rasgos regionales que se ha convertido en la tendencia más popular entre muchos artistas árabes, tales como Nawal Abdallah, Khaled Khreis, Nabil Shehadeh, Dodi Tabaa y Fahrelnissa Zeid, todos ellos de Jordania; Farid Balkahia, de Marruecos; Ali Ghaddaf, de Yemen; Haidar Khalid y Mahmoud Ubeidi, ambos de Irak; Mohamed Omer Khalil, de Sudán; Abdel Latif Mufiz, de Bahrein; Ayad Nimmer, de Egipto; y Faisal Samra, de Arabia Saudita.


Sin embargo, no se puede trazar una frontera exacta entre los distintos estilos. Por ejemplo, Rachid Koraïchi, Maysoon Qasimi y Samir Salameh relacionan sus trabajos de caligrafía con temáticas nacionalistas y humanitarias, mientras Laila Shawa emplea una mezcla entre caligrafía y graffiti, y las estilizadas composiciones de Hamid Nada se sitúan entre las abstracción y el simbolismo.

El arte árabe moderno transmite al mundo un destello de belleza y autenticidad, a través del cual se pretende dar a conocer la riqueza de la cultura del pueblo árabe.

BIOGRAFÍA RECOMENDADA

– Hashim Cabrera, Islam y arte contemporáneo , Junta Islámica, Navarra, 2009.

– José Miguel Puerta Vílchez, La aventura del cálamo , Edilux, Granada, 2007.

NOTAS.-

[1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado para promocionar la exposición titulada “Between Legend and Reality: Modern Art from the Arab World”, con obras procedentes de la colección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania. Publicado en Nafas Art Magazine , diciembre de 2003. Disponible online en: http://universes-in-universe.org/eng/nafas/articles/2003/modern_art_from_the_arab_world Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . (Nota de la Redacción).

[2] La princesa Wijdan Ali es historiadora del arte y pintora, y actualmente reside en Ammán (Jordania). Fundó e impulsó el Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania y la Real Sociedad de Bellas Artes.

[3] La pintura de caballete hace referencia a todas las obras pictóricas realizadas sobre un soporte móvil, ya sea tabla o lienzo. (Nota de la Redacción).

[4] Para más información sobre la figura de David Roberts, véase R. H. Shamsuddín Elía. “ David Roberts: de Granada a Jerusalén ”, revista Alif Nûn nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).

Fuente: kálamo

©2011-paginasarabes®