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Kuwait y el trueque de sangre por petróleo

Saddam Hussein ordenó a las tropas iraquíes en retirada que incendiasen los campos de petróleo kuwaitíes, aunque para entonces las posibilidades de victoria eran nulas.

La complicidad de Occidente en los conflictos de Oriente Medio y su codicia por el petróleo.

La controversia de «sangre por petróleo» en Kuwait es un síntoma de la historia cada vez más sucia de la connivencia de Occidente en los acontecimientos geopolíticos que tienen lugar en Oriente Medio. Se ha afirmado que Estados Unidos juega con las vidas de cientos de miles de personas para asegurarse un suministro barato y abundante
de petróleo.


La teoría de la conspiración

Kuwait es un país enclavado en lo que antiguamente se denominaba la península Persa y que en 1899 fue declarado Estado independiente por el protectorado británico de esa región. En términos geográficos, esta decisión significó bloquear el acceso al golfo Pérsico del vecino Irak, con un «emirato» amigo de los británicos, un hecho que tendría consecuencias políticas desastrosas cuando la región comenzó a explotar sus campos de petróleo. Y fundamentalmente dio origen a una feroz enemistad entre Kuwait e Irak que, un siglo más tarde, culminaría en una guerra abierta.

Los teóricos de la conspiración sostienen que Estados Unidos hacía que ambos países se enfrentasen para así mantener su suministro de petróleo. Afirman, además, que la desastrosa lectura hecha por los estadounidenses, y no por primera vez, de las condiciones políticas imperantes en la región fue lo que permitió que se incrementase la tensión entre un empobrecido Irak y un Kuwait que nadaba en petróleo y que, en 1990, provocaría la invasión de Kuwait por parte de
las fuerzas de Saddam Hussein.

Peor fue, sin embargo, que la manipulación que de la situación hizo Estados Unidos inspiró directamente a Saddam, responsable de las horrendas masacres cometidas en las comunidades kurdas asentadas en el norte de Irak, para que invadiese territorio kuwaití. Un levantamiento popular de los iraquíes contra la tiranía de Saddam no recibió ninguna ayuda de Estados Unidos ni otro país occidental, con consecuencias desastrosas para el pueblo que había protagonizado la sublevación.

Las pruebas

El hecho que aparentemente inclinó la balanza en la disputa Kuwait- Irak fue un exceso en la producción de petróleo kuwaití, lo que provocó una reducción en el precio del barril en los mercados de todo el mundo. Esta situación contribuyó a empobrecer aún más la economía iraquí, que, como ya ha sido establecido, había sido esquilmada por la familia de Hussein y sus secuaces. Se ha afirmado que en 1990, diez días antes de que Hussein decidiera invadir Kuwait, el Departamento de Estado norteamericano seguía asegurando al dictador iraquí que Estados Unidos no tenía ningún interés militar en defender Kuwait, lo que suponía virtualmente una invitación a invadir el emirato.

Al mismo tiempo, los diplomáticos estadounidenses advertían a los saudíes que Irak estaba planeando invadir Arabia Saudí y congregaba cientos de miles de soldados en sus fronteras.

Algunos periodistas, sin embargo, se mostraban suspicaces ante esta afirmación; el gobierno de Estados Unidos se negó a transmitir o siquiera mostrar imágenes obtenidas por satélite que, supuestamente, revelaban la presencia de fuerzas iraquíes estacionadas en la frontera.

Unos periodistas del St. Petersburg Times adquirieron imágenes comerciales tomadas por satélite en las que no había prueba alguna de movimientos de tropas, e incluso la red nacional de noticias ABC comenzó a poner en cuestión las declaraciones del gobierno de Estados Unidos. No obstante, el gobierno saudí permitió que alrededor de medio millón de soldados estadounidenses entrasen en su territorio, estableciendo una primera y vital cabeza de puente en Oriente Medio. En 1991 se iniciaron los bombardeos sobre Bagdad. Se calcula que alrededor de doscientos mil civiles murieron como consecuencia de la invasión.


El veredicto

El petróleo es una de las mercancías de la trilogía profana —junto con las drogas y las armas— que aparece una y otra vez en muchas de las teorías de la conspiración que involucran a Estados Unidos y a países del Tercer Mundo con acceso a o interés en esas mercancías.

No hay ninguna duda de que Saddam Hussein y sus hijos eran unos criminales y unos monstruos, y que su partido, el Baas, participó en el saqueo de la economía iraquí. Existen también pruebas filmadas de los espantosos ataques con gas mostaza contra la población kurda en el norte del país. En la otra cara de la moneda, sin embargo, se encuentra el hecho de que el alzamiento popular de 1991 fue fatalmente traicionado por los políticos y militares occidentales, que dejaron que los iraquíes se valiesen por sí mismos cuando Hussein inició sus terribles represalias. Peor aún, los países occidentales permitieron que Saddam aterrorizara, torturara y asesinara a su propio pueblo durante la década siguiente.

Este hecho alimenta las afirmaciones de los teóricos de la conspiración de que, durante este período, había otra agenda funcionando en Oriente Medio. Existe cierto cinismo en la renuencia de Estados Unidos a apoyar el alzamiento popular contra Hussein en 1991, cuando más tarde comprometió miles de millones de dólares en la segunda invasión de Irak después de los ataques del 11-S.

No existe ninguna prueba de una conexión entre Saddam Hussein y Osama bin Laden, aunque sí existen sobradas evidencias de un vínculo entre la familia Bush y la Casa de Saud. La mayoría de los terroristas que actuaron el 11-S en Estados Unidos eran saudíes, un hecho omitido por la administración Bush. El movimiento de tropas estadounidenses a territorio de Arabia Saudí habría beneficiado a ambas partes antes de la invasión de Irak. Considerando su insaciable sed de petróleo, Estados Unidos se beneficiaría inmensamente de sus estratagemas geopolíticas en Oriente Medio. El hecho de que fuese sorprendido mintiendo a los saudíes acerca de la «amenaza» iraquí apunta a cierta deshonestidad en esta aventura.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Franklin Delano Roosevelt y el «matrimonio» con la casa de Saud

Franklin Delano Roosevelt y el rey Abdulaziz


El presidente Franklin D. Roosevelt hizo un trato secreto con Arabia Saudí en relación al petróleo.

En 1933, Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas formales con Arabia Saudí, apenas un año después de que el reino fuese fundado por su gobernante, el rey Abdul Aziz. La conexión quizá no se hizo por razones totalmente inocentes, ya que en esa región se habían descubierto importantes reservas de petróleo.

El reino saudí firmó un acuerdo con la Standard Oil de California aquel mismo año, esperando que la compañía estadounidense descubriese la misma riqueza petrolífera que había sido encontrada en el vecino Irak unos años antes. En 1938, Estados Unidos envió varios equipos de científicos al reino saudí con el propósito manifiesto de ayudar a ese país desértico a encontrar un recurso básico: agua. Estos equipos, en cambio, descubrieron enormes yacimientos de petróleo.


Aunque el reino mostraba una gran reticencia a la presencia de extranjeros en su territorio, la familia real negociaba una serie de acuerdos con proveedores de petróleo estadounidense a través de su compañía nacional, Aramco.

Una vez concluida la segunda guerra mundial, Estados Unidos inició conversaciones con los países productores de petróleo de Oriente Medio en un intento de asegurar un suministro regular del llamado oro negro. Se dice que en 1945 Franklin Delano Roosevelt y el rey Abdul Aziz se reunieron en secreto en un barco amarrado en el canal de Suez para sellar un acuerdo por el cual, a cambio de un suministro regular de petróleo, Estados Unidos proveería al país árabe de seguridad militar, entrenamiento y armas.

La amistad continúa hasta hoy, y ello ayuda a explicar los estrechos lazos que mantuvo George W. Bush con la Casa de Saud, y también la curiosa reticencia de Estados Unidos a reconocer el hecho de que la mayoría de los terroristas que intervinieron en los ataques del 11-S eran, de hecho, saudíes.

Con información de Conspiracy Encyclopedia


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Árabes al Mundial de Fútbol Rusia 2018

Liga árabe de fútbol

La Copa Mundial de Fútbol, Copa del Mundo o Mundial, o Copa FIFA del Mundo, cuyo nombre original fue Campeonato Mundial de Fútbol, es el torneo internacional de fútbol masculino a nivel de selecciones nacionales más importante del mundo. 

Este evento deportivo se realiza cada cuatro años desde 1930, con la excepción de los años 1942 y 1946, en los que se suspendió debido a la II Guerra Mundial. 

La Copa Mundial de Fútbol de 1930 fue la primera edición del campeonato mundial de fútbol  organizado por la FIFA. Se desarrolló en Uruguay entre el 13 y el 30 de julio de 1930. La FIFA decidió entregar la organización del torneo a Uruguay en conmemoración del centenario de la Jura de la Constitución, que la nación celebraba durante julio de ese mismo año, entre otros motivos. En el torneo, participaron 13 selecciones nacionales 

La II Copa Mundial de Fútbol se desarrolló en Italia entre el 27 de mayo y el 10 de junio de 1934. Para este torneo treinta y cuatro asociaciones solicitaron participar, por lo que esta vez se realizaron eliminatorias para determinar las dieciséis selecciones participantes. Sólo participaron cuatro seleccionados no europeos: Argentina, BrasilEstados Unidos y Egipto, que fue la primera selección africana en participar del certamen.


Rumbo al mundial de Rusia

Con la clasificación de Egipto y la suma de Túnez y Marruecos, son tres los representantes del mundo árabe en la copa. Arabia Saudita se suma al cuarto país árabe que representa esa región en el mundial de fútbol 2018 con sede en Rusia.

Por primera vez en la historia África solo suma dos países de población negra. Senegal y Nigeria.

Egipto, siete veces campeón continental vuelve al mundial después de 28 años.

Marruecos se aseguró un lugar al vencer 2-0 a Costa de Marfil en un partido que definió el primer lugar del grupo C.

Por su parte Túnez, en un empate que le permitió el ingreso a este campeonato mundial frente a Libia, Integrando el grupo A dejando a fuera del torneo a Congo.

Las clasificaciones de Marruecos y Túnez representaron un cambio de dirección en el fútbol africano. Tres selecciones de África representadas en este mundial, más que cualquier otra región por primera vez desde 1986.

Un quinto país que en parte posee lengua y cultura árabe es Irán, que clasificó primero en el Grupo A de Asia, sin embargo no se considera como un país árabe.

Seleccion de fútbol Túnez 2018

TÚNEZ

Túnez  encabeza la jerarquía africana. Se mantuvo invicto en el camino hacia Rusia 2018. Los hombres de Nabil Maaloul obtuvieron 4 victorias y 2 empates en la liguilla decisiva, y comenzaron la fase de clasificación para la Copa Africana de Naciones 2019 con un triunfo sobre Egipto.

Las Águilas de Cartago debutaron en las Copas del Mundo en Argentina 1978, donde causaron sorpresa al vencer a México por 3-1, un seleccionado acostumbrado a jugar el gran torneo, aunque hasta la fecha no han logrado superar la primera ronda. Jugaron aquel partido, (el único triunfo de su historia), con una casaca roja con detalles blancos. Regresaron en 1998, ya con los dos motivos actuales. En ese mismo torneo, también consiguieron un empate a 0 con Alemania Federal, campeón defensor. Tras esto, les tomó 20 años para regresar a una fase final, al participar en Francia 1998 y luego en Corea del Sur y Japón 2002. Túnez también clasificó a Alemania 2006 y a Rusia 2018.

A nivel continental, Túnez fue campeón de la Copa Africana de Naciones en 2004, cuando fueron anfitriones del torneo, lo que les dio el derecho a participar en la Copa FIFA Confederaciones 2005 en Alemania donde quedaron en primera fase.

Egipto

La civilización egipcia dio grandes aportes a la historia de la humanidad desde la arquitectura y la matemática hasta los cosméticos y la tecnológica. Pero también hay una contribución al deporte, especialmente al fútbol.

En el siglo III a.C. en el país africano jugaban con un pelota hecha a base de papiro, paja o palma, cubierta con cuero o tela, como parte de un rito de fertilización. Esta actividad consistía en quitar el balón al rival, haciéndolo montado en la espalda de un compañero. El juego se realizaba con la mano, algo muy similar a lo que hoy conocemos como el balonmano.

Esta teoría se suma a otros posibles orígenes del fútbol, que lo ponen en Grecia, China y América Central. Sin embargo, como hoy es este deporte con su reglas y esquema de juego se estableció en las escuelas en Inglaterra durante el siglo XIX.

La historia pone a Egipto como uno de los países donde se empezó a gestar el fútbol, más de dos mil años después el equipo africano está por jugar su tercer Mundial, con Salah como gran referente y con un amistoso ante Colombia en el camino, antes de llegar a Rusia.


Reseña histórica

El 28 de agosto de 1920 fue el primer partido internacional de Egipto a nivel de selecciones, ante Italia en Bélgica sufrió una derrota por 2-1 y ahí comenzó su historia, que en Mundiales no es muy rica pero que en África si lo es.

Egipto solo ha participado en dos Copas del Mundo, Rusia será la tercera. En 1934 hizo parte del Mundial en Italia pero no pasó de primera ronda, en octavos perdió ante Hungría y en su primer partido se fue eliminado tras perder 4-2. Luego volvió en 1990, (nuevamente en Italia), el equipo quedó en el grupo F, junto con Inglaterra, Irlanda y Holanda. En ese torneo empató dos partidos y perdió otro, terminó último del grupo y se fue con un solo gol anotado.

La contra cara de lo hecho en los Mundiales es lo que ha conseguido en la Copa Africana de Naciones. Es la selección con más títulos, 7 en total, aunque el torneo de 1959 lo jugó en conjunto con Siria bajó el nombre de República Árabe Unida. Las otras victorias las consiguió en 1957, 1959,1986, 1998, 2006, 2008. Egipto supera en copas a Camerún (5) y Ghana (4).

Selección de fútbol de Arabia Saudita 2018

ARABIA SAUDITA

En Rusia jugarán su quinto Mundial. Luego de estar presentes en forma ininterrumpida entre 1994 y 2006, se quedaron afuera para 2010 y 2014. Su mejor actuación fue llegar a octavos en Estados Unidos 1994.

La selección de fútbol de Arabia Saudita, (árabe: منتخب المملكة العربية السعودية لكرة القدم‎), es el equipo representativo del país en las competiciones oficiales. Su organización está a cargo de la Federación de Fútbol de Arabia Saudita, perteneciente a la AFC.

Se puede decir que es uno de los equipos más fuertes de Asia, ya que ha ganado en tres ocasiones la Copa Asiática. Su país había organizado la primera Copa FIFA Confederaciones en 1992. Llegó a ser subcampeón perdiendo con Argentina. Su mejor actuación internacional la tuvo en la Copa Mundial de Fútbol de 1994 al clasificar a octavos de final, siendo hasta ahora el único país árabe asiático en llegar a esa instancia y junto a Marruecos y Argelia, de los árabes en general. Pero en las ediciones posteriores solo tuvo una decepcionante actuación cayendo en primera ronda como en la Copa Mundial de Fútbol de 2002 que en su partido inaugural, cayó 0:8 con Alemania, siendo el inicio de lo que a la postre fue el último lugar del Mundial de Fútbol, sin anotar ni un solo gol.

Arabia Saudita es uno de los 32 clasificados a Rusia 2018. Los ‘hijos del desierto’ regresan a la Copa del Mundo después de no haber participado en las anteriores dos citas mundialistas.

El delantero Mohammed Al-Sahlawi es la gran figura de la selección saudita. Llega a la Copa del Mundo con la madurez que otorga los 30 años de edad y con el aval de ser el máximo anotador de la zona asiática con 16 dianas. Es el delantero titular del Al-Nassr saudita, donde juega desde 2009.

Un millonario árabe, Wafaa Zawawi, regaló 22 autos marca Volvo de lujo para los futbolistas de la selección por su enorme participación. Los jugadores habían ganado 25,000 dls y un Mercedez Benz por haber llegado al mundial.

En el mundial de 1998, el jugador más importante de la seleccion,  Sayeed Al-Owairán, fue encontrado bebiendo y con varias mujeres justamente en el Ramadán, mes sagrado para los musulmanes, un delito grave que le valió la cárcel, sin embargo, fue perdonado solo para que jugara el mundial de Francia, ya que era el ’10’ y la figura del equipo.

Arabia se convirtió en el primer equipo en despedir a un técnico en pleno mundial. Sucedió en 1998 cuando el entrenador brasileño Carlos Alberto Parreira, perdiera sus primeros dos partidos de fase de grupos, cosa que al Príncipe de Arabia no le gustó y lo mandó sustituir.

En el mundial de Alemania 2006, los árabes protestaron, después de conocer que una empresa de cerveza entregaría un premio al jugador del partido. «Nuestros jugadores no aceptarán ningún premio que tenga que ver con bebidas alcohólicas». Cosa que no sucedió porque ninguno de sus jugadores fue seleccionado el mejor jugador del partido.


Marruecos

Con otros ocho futbolistas nacidos en otros países, la selección de Marruecos es el combinado nacional que más extranjeros tendrá en sus filas en el Mundial de Rusia 2018. De acuerdo con la FIFA y el CIES Football Observatory, los miembros del equipo con doble nacionalidad representan un 61,5% de los futbolistas del combinado marroquí, una diferencia considerable sobre la selección de Senegal, segunda en la infografía de Statista, que cuenta con un 39,4% de jugadores que no nacieron en su territorio.

Marruecos consiguió la clasificación al Mundial de Rusia 2018 tras superar (0-2) a Costa de Marfil en Abiyán.

La Selección de fútbol de Marruecos es el equipo representativo del país en las competiciones oficiales, pertenece a la FIFA y a la CAF. Es considerada una de las mejores selecciones de África, ganando una Copa Africana de Naciones en el año 1976.

La selección ha participado en 5 mundiales de fútbol (1970),(1986),(1994),(1998) y (2018), se destaca su participación en la Copa Mundial de Fútbol de 1986, cuando logró ser el primer país árabe y africano en pasar a los octavos de final.

Disputó su primer partido oficial frente a Iraq, partido que terminó empatado 3:3. Su primera participación a nivel internacional fue en los Juegos Olímpicos 1964 donde se ubicó en el Grupo B y debutó perdiendo 0:6 frente a Hungría, lo que corresponde a la derrota más abultada en toda su historia. Su segundo partido nuevamente acabó en derrota, esta vez 1:3 frente a Yugoslavia, quedando último del grupo y sin ningún punto.

A mediados de la década del setenta, Marruecos se adjudicó la Copa Africana de Naciones 1976 donde comenzó empatando 2:2 frente Sudán. La selección de Marruecos se coronó campeona por primera vez de la Copa Africana de Naciones.

En la Copa Africana 1980, Marruecos comenzó empatando 1:1 contra Guinea. En semifinales cayó derrotado 0:1 frente a Nigeria. En la final por el tercer lugar superó por 2:0 a Egipto. Después de 16 años, los Leones del Atlas regresaron a los mundiales durante la Copa Mundial de Fútbol de 1986 siendo emparejados en el grupo F junto a Polonia, Portugal e Inglaterra. Cerraron la fase de grupos logrando una histórica victoria de 3:1 sobre Portugal, avanzando a la siguiente fase como líderes de grupo. Ya en octavos de final enfrentaron a Alemania Federal, partido que terminaron perdiendo por la mínima. Marruecos se convirtió en el primer equipo africano en lograr pasar a la segunda fase de un Mundial. Dos años después, organizó la Copa Africana de Naciones 1988 integrando el grupo A. Pasó a semifinales como primero del grupo, donde le tocó enfrentar a Camerún, siendo derrotado por 0:1. En el partido por el 3° lugar, Marruecos empató 1:1 con Argelia, aunque en los penales cae derrotado por 3-4.

Los Leones del Atlas formaron parte de la Copa Mundial de Fútbol de 1994, pero no pudieron superar la primera ronda tras conceder tres derrotas

Marruecos tuvo una participación destacada en la Copa Africana de Naciones 2004 en la cual debutó superando por la cuenta mínima a Nigeria. Sin embargo en la final los marroquíes desperdiciaron la oportunidad de hacerse con su segundo título al perder 1:2 frente al local Túnez.

En las eliminatorias al Mundial, no pudo clasificarse ni a Corea-Japón 2002 ni a Alemania 2006.

En la copa africana 2010, Marruecos no pudo superar la primera fase. Posteriormente fue destituido durante el proceso de clasificación a la Copa Africana de Naciones de 2013, tras una derrota ante Mozambique.

Marruecos estaba elegido para albergar la XXX edición de la Copa Africana de Naciones, siendo la segunda vez que organizaría el certamen después del torneo de 1988. Sin embargo, debido a la solicitud de las autoridades marroquíes a la CAF para aplazar dicho torneo por temor al brote de ébola generado en 2014 para una fecha indefinida, se le retiró el derecho a organizar y a participar del torneo. ​

El día 11 de noviembre de 2017, la selección logra clasificar a la Copa Mundial Rusia 2018 tras vencer 2:0 a Costa de Marfil, logrando quedar primera de su grupo de eliminatorias en donde se encontraban selecciones como Gabón, Mali y Costa de Marfil. Marruecos estuvo  20 años sin asistir a un Mundial desde su última aparición en 1998.

Con información de El Heraldo

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El nuevo rostro del enemigo – Metamorfosis de los videojuegos

Captura de pantalla del juego Call of Duty: Black Ops II donde se muestra un grupo de muyahidines interrogando a un militar. Todos ellos vestidos de manera tradicional y con barbas

Sana Helwâ, (Feliz Cumpleaños), David!

Los terroristas son los nuevos rusos. El enemigo de todos. Cualquiera que haya visto una película de acción en los últimos 15 años lo habrá notado. Pero no cualquier terrorista, no. Para entrar dentro del ideal terrorista de la cultura popular actual occidental ha de tener dos rasgos definitorios: ser árabe y musulmán. Esta trilogía de conceptos, árabe–musulmán–terrorista, es la Santísima Trinidad de la concepción del mal en películas, series, novelas y videojuegos.


El nuevo enemigo

Antes del 11 de septiembre de 2001 no era raro ver a John Rambo luchar junto a muyahidines afganos. Tampoco era raro encontrar a estos muyahidines en el Despacho Oval de la Casa Blanca rodeando a Ronald Reagan. Pero a partir de esta fatídica fecha el espejo se dio la vuelta y los muyahidines, los luchadores fundamentalistas por la religión islámica, se convirtieron en el enemigo. El Imperio necesitaba un nuevo otro, un nuevo discurso, una nueva narrativa para justificar su posición en el mundo enterrado ya el imperio soviético, y la encontraron en el otro lado del mundo. De hecho, este mecanismo no es excepcional, pues todos los países han hecho lo mismo, fabricar un enemigo para crear una identidad común.

Captura de pantalla de Medal of Honor, juego ambientado en Afganistán

Deshumanizar al enemigo, ese es el fin

Lo que sí es único dentro de la lógica cultural estadounidense es el uso de la cultura popular para justificar sus doctrinas ideológicas. El caso del videojuego es el más claro de todos, y dentro de ellos los juegos de disparos son los más definitorios. El jugador, en estos juegos, no siente pena ni vergüenza en segar la vida de todos aquellos que aparezcan en pantalla porque supone, que todos los que aparecen en la pantalla quieren arrebatarle la vida. Son las reglas del juego. Las mismas reglas se aplican a la representación de los enemigos con los que tiene que acabar.

Deshumanización del enemigo: no se ve ni una sola cara. Captura de pantalla de Army of Two

Juegos como The Division (2016), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009) en concreto, pero toda la saga en general, Battlefield 3 (2011) y su continuación, Battlefield 4 (2013), Army of Two (2008) y un largo etc., esconden los rostros de los enemigos con máscaras, pañuelos y cualquier otro elemento. Esto, tan simple pero a la vez tan útil, deshumaniza al enemigo. No estás acabando con la vida de tu primo, no estás acabando con la vida de un ser humano, estás acabando con la vida del enemigo, de aquel que de no ser por tus balas te cortaría la cabeza y la agitaría al viento. Es más, cuando acabas con ellos al cabo del tiempo desaparecen, no están, el escenario queda limpio, sin rastros de la batalla. No son humanos, no son personas. Son, sencilla y simplemente, otros.

Salomon de Battlefield. Su plan es, literalmente, «to set fire to the world». Captura de pantalla de Battlefield

El enemigo no tendrá razón ni argumento

Pensemos en las razones que esgrimen los terroristas en los videojuegos para matar, pensemos. Una, dominar el mundo, dos, hacerse ricos, tres, acabar con cuantos puedan por el camino. Por ejemplo, en Battlefield 3, mencionado antes, el malo de la película es un tipo llamado Solomon. ¿Qué busca este Solomon? Atacar París y Nueva York con armas nucleares. ¿Por qué? No lo tenemos muy claro. Sabemos que antes era un agente de la CIA pero fue expulsado del cuerpo, y para vengarse de esta injusticia se le ocurre un plan, tirar dos bombas atómicas rusas en Europa y América y sentarse a comer pipas mientras ve el mundo arder.


Nosotros, por otro lado, tan solo sabemos que hay que detenerlo y si por el camino nos llevamos a un número similar o parecido a los que causarían las bombas no pasa nada porque nosotros somos los buenos. Generalizando, este es el mismo esquema narrativo de todos los títulos y sagas occidentales que tratan el tema a excepción de Spec Ops: The Line (2008).

El enemigo siempre será violento

Cuando aterricemos en un país extranjero, sin pedir permiso y violando cualquier tipo de soberanía nacional, hecho recurrente en los videojuegos de disparos ambientados en el Gran Medio Oriente, nos recibirán con una ráfaga de tiros, esto es una regla. En juegos como Call of Duty: Modern of Warfare 2, también mencionado antes, los tiros y las balas nos rodearán nada más poner el pie en la ciudad donde transcurre el Acto I, sin más conversación. En Battlefield 3 ocurre exactamente lo mismo, como ocurre en juegos como Medal of Honor: Warfighter (2012), Medal of Honor (2010), Call of Duty: Advanced Warfare (2014), Call of Duty: Black Ops II (2012), Call of Duty: Modern Warfare 3 (2011), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009), Battlefield 2: Modern Combat (2005), Battlefield 3 (2011), Army of Two (2008) o Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (2015), por nombrar únicamente los más conocidos.

La llegada a una ciudad afgana y el comienzo, inmediato, de un tiroteo. Vídeo de Call of Duty 6 Modern Warfare 2.

El enemigo nunca es civil, siempre es militar

Los países que visitaremos mientras acabamos con la vida de terroristas están vacíos, no vive nadie en ellos, no hay taxistas, madres, padres e hijos, no hay nadie, solo terroristas. ¿Dónde están? ¿Por qué no aparecen? ¿Son vergonzosos? De nuevo volvemos a la trilogía conceptual que mencionamos antes, árabe– terrorista–musulmán. Si esta es nuestra regla de oro ¿cómo vamos a mostrar a árabes profesores, médicos, cirujanos, arquitectos, etc.? No podemos mostrarlos porque recordad lo que intentamos demostrar, los otros son violentos por naturaleza. Por esta razón nos olvidamos de la sociedad civil. También, por supuesto, para que el jugador no se sienta culpable de acabar con la vida de civiles.


En Call of Duty: Modern Warfare 2 hay una escena donde se produce una masacre de civiles rusos en un aeropuerto. En Rusia esta escena fue censurada por razones evidentes, pero en el resto del mundo se produjo una ola de indignación y lamentos que llevó a la propia desarrolladora a pedir disculpas y arrepentirse de introducir civiles en el videojuego. También introdujeron en el propio juego una señal de advertencia para los jugadores. El estudio les advertía que iban a presenciar unos hechos «desagradables». Por supuesto, nunca jamás volvieron a cometer el error de representar civiles en un juego sobre terroristas y contraterroristas. Sobre el resto de las muertes del juego nadie dijo nada.

Imagen de una ciudad representada en el juego Call of Duty: Modern Warfare 4. Solo se ve la desolación

Los países donde viven los terroristas no son países, son escenarios de guerra. No existen gobiernos ni administraciones, como hemos mencionado, no existe sociedad civil ni estado de derecho. Los países, algunos reales, otros inventados, son un sencillo escenario desde donde disparar a todo aquel que se mueva. De hecho, muchos juegos que versan sobre actos terroristas y contraterroristas ni tan siquiera se desarrollan en países reales, sino en una entelequia que une los tres conceptos clave, árabes–terrorismo–islam, como War in the Gulf (1993), Delta Force (1998), Conflict: Desert Storm (2002), Full Spectrum Warrior (2004), Kuma/War (2004), Conflict: Global Terror (2005), Alpha Protocol (2010), Call of Duty 4: Modern Warfare (2007) y Counter-Strike: Global Offensive (2012).

Las fuerzas de oposición

Otra evidencia más sencilla de este problema es que nunca, nunca jamás, podremos jugar con un nativo de cualquier país de mayoría musulmana. Una de las veces que esta senda se abrió fue en el juego Medal of Honor (2010). Fue tal la controversia que formó que nunca más se ha vuelto a experimentar con ella. En este juego, en el apartado multijugador, se permitía al jugador encarnar al bando talibán en un clásico juego de policías y ladrones. En pocos días ministros de Canadá, Gran Bretaña, Suecia, etc., pusieron el grito en el cielo y en unos pocos días también la fuerza talibán en el apartado mulitjugador pasó a denominarse «fuerzas de oposición» y a conformar una especie de marca blanca terrorista.

Invención de países. Bandera de Adjikistan, país inventado para el juego SOCOM U.S. Navy SEALs

En concreto tres, Irak, Afganistán y Pakistán. Estos tres países y en especial los dos primeros se han vuelto un sinónimo de terrorismo, un infierno en la Tierra. Si buscamos en Wikipedia listas de videojuegos ambientados en el Gran Medio Oriente podremos comprobar que ganan por mucho a todos los demás. En cambio otros países también azotados por la lacra del terrorismo internacional como Nigeria, Libia, Argelia, Angola, Burkina Faso, Camerún, etc., ni son nombrados ni tenidos en cuenta.

La lógica es evidente, ya que son estos países los que aparecen todos los días en nuestras pantallas mientras comemos, siempre asociados a actos terroristas, y por lo tanto al jugador no le va a extrañar visitarlos con el fin de aniquilar terroristas.

Las palabras islam y terrorismo irán siempre ligadas

Si nos centramos en los enemigos de todos los juegos mentados, todos ellos pertenecen a países de mayoría musulmana y todos ellos, por supuesto, abrazan la fe islámica. Los videojuegos, como todas las percepciones culturales occidentales de los países de mayoría islámica, no entienden a un árabe, sirio, persa, marroquí, etc., laico, ateo o no practicante. Todos son musulmanes, es un hecho. No se representan por sus nacionalidades, sino por su fe, de manera que las mujeres aparecerán con hijab, burkas, etc., y, si son hombres, la tendencia en moda es la barba larga y los vestidos típicos del país donde estemos.


Estas construcciones de discursos, narrativas o relatos responden a una clara intención, construir otro, un enemigo común sobre el que erigir nuestra propia identidad. Sin embargo podemos llegar a preguntarnos ¿esto es útil? ¿Acabar con la vida de todo aquel que se nos cruza en un videojuego con un moreno diferente al nuestro refuerza nuestra identidad? Podríamos pensar que sí, podríamos pensar que no, son las dos opciones, pero si nos atenemos a estudios ya realizados las conclusiones son claras: ayuda a la percepción del ejército y su valoración como elemento útil para la sociedad, como demuestran en el libro «Joystick Soldiers: The Politics of Play in Military Video Games» . Sin embargo, no ayudan a la lucha contraterrorista, como también demuestra el juego The Slippery Slope to Violent Extremism , un videojuego creado por el FBI para ayudar a la lucha contra el terrorismo fundamentalista islámico, pero que ha servido para todo lo contrario. La obra del FBI ha sido criticada con dureza por una gran cantidad de medios. El juego intenta que comprendamos la lógica de caer en las garras del fundamentalismo islámico terrorista, pero por el camino nos presenta un farragoso sistema de juego que no ayuda ni explica nada.

En otro orden de cosas, las representaciones terroristas no ayudan en nada a derribar prejuicios. El islam carga en la actualidad con una fortísima crisis de identidad y, sobre todo, de imagen. Dentro del imaginario colectivo occidental se mezclan las nociones y los conceptos que se emborronan y permiten que la trilogía que nos ha guiado en todo nuestro texto siga vigente. De esta manera se perpetúan las imágenes colectivas que portamos de Oriente Medio porque, además, no permitimos otras imágenes en nuestros aparatos, como demuestra la prohibición de distribución del juego Lylia en la plataforma digital de Apple.

Este juego, en un estilo muy similar al conocido Limbo (2010), fue desarrollado por Rasheed Abueideh, palestino de nacimiento, y narraba el día a día de una niña en la franja de Gaza. Apple, rápidamente, lo canceló argumentado que no era un juego, sino un manifiesto político. Tras duras críticas a la empresa californiana, esta reculó y permitió la publicación de Lylia en su plataforma bajo la etiqueta de juego. Pero no es el único caso. Existen juegos desarrollados en Arabia Saudí que no tienen ningún tipo de presencia en los mercados occidentales, cosa que por supuesto puede deberse a la inherente calidad del juego, pero también a otras cuestiones culturales.


Perpetuando estereotipos

En definitiva, todos estos juegos no ayudan a acabar con el terrorismo fundamentalista islámico. Lo único que hacen es perpetuar estereotipos. Para acabar con el terrorismo solo es necesario hacer una cosa, una cosa difícil, muy difícil, que es examinar sus críticas o sus razones, sean estas válidas o no, y darles la vuelta. Como explicaba Ahmed Rashid, uno de los mayores expertos del mundo en Oriente Medio y los movimientos fundamentalistas islámicos, en una reciente conferencia en la Casa Árabe de Madrid , la única forma de acabar con el fundamentalismo islámico terrorista es ofrecer otro discurso atractivo, otra forma de percibir al otro, y desde luego, estos videojuegos no ayudan en nada a esta causa.

Con información de Vice

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La ciencia ficción en la literatura árabe

Portada de la novela histórica César y Cleopatra de Khalil Saadeh (Beirut, 2016)

Sana Helwâ David…

¿Qué ocurre con la literatura de ciencia ficción en la literatura árabe?
La línea de estudio académico de la literatura árabe suele estar estructurada desde el punto de vista de la organización cronológica y de la división en géneros clásicos. En este sentido no parece que difiera demasiado de otro tipo de estudios occidentales. Cualquier manual de literatura empezará explicándonos el panorama cultural en la época preislámica y analizando el género poético por excelencia. Dedicará algunas páginas a explicar en qué consiste la prosa coránica y acto seguido repasará la producción literaria bajo las diferentes dinastías omeyas, abasíes,  mamelucos… hasta llegar al siglo XIX y la literatura postcolonial. Ni una sola mención a los llamados subgéneros. Absolutamente nada sobre la ciencia ficción en la literatura árabe, por ejemplo. Exactamente igual que en cualquier literatura occidental.

Lo cierto es que en estos momentos estamos viviendo una novedosa revalorización de la literatura de género, (novela negra, rosa, histórica, fantástica, de ciencia ficción…), hasta hace poco condenada a la segunda fila del entretenimiento superfluo. Pero, ¿qué ocurre con la novela de género escrita en árabe?


Género negro, fantástico, erótico e histórico

La  novela negra cuenta con pocos pero interesantes nombres en sus filas y se suele decir que el primer caso detectivesco en lengua árabe lo encontramos en las Mil y Una Noches en el cuento de Las tres manzanas: Una chica con las manos pintadas de henna aparece muerta en un cofre que flota en el río Tigris. El califa Harun al Rachid le encarga a su visir Yafar Ibn Yahya que resuelva el misterio. Por lo que respecta al género fantástico, es de sobra conocida la existencia de genios que conceden deseos, alfombras voladoras y todo tipo de situaciones sobrenaturales en las páginas de la literatura árabe tradicional. La narrativa erótica forma parte de la cultura árabe desde el siglo XII hasta nuestros días de una manera muy intensa. Y si hablamos de novela histórica árabe comprobaremos que, a pesar de los pocos estudios que se han dedicado a ello existe, y existe con fuerza, desde el siglo XIX porque los escritores árabes miran a su propio pasado con la añoranza de quien se sabe heredero de una historia brillante.

Me gustaría que nos centrásemos en la literatura de ciencia ficción en la literatura árabe.

La ciencia contra la magia

El principal problema que nos encontramos es la falta de información al respecto. Es un tema poco estudiado y cuando lo está siempre es desde el punto de vista occidental. Como ya habíamos comentado en un artículo anterior, si no está escrito en árabe no lo consideramos literatura árabe, así que tenemos que dejar fuera de nuestro análisis a los autores que escriben en inglés y francés. El hecho de que esté poco estudiado no quiere decir que no exista o que no interese al público. Un ejemplo de conflicto de intereses entre el sector académico, el mundo editorial, los traductores y los lectores lo encontraremos en las novelas de ciencia ficción árabes.

El interés existe desde que en el siglo XIII Zakariya Qazwini escribe la novela Anwaj bin Anfaq, en la que un curioso extraterrestre llega a la Tierra dispuesto a investigar su modo de vida. Existe desde que en Las Mil y Una Noches encontramos cuentos repletos de autómatas, jinetes de hojalata y ciudades descritas al más puro estilo steampunk, si se nos permite el anacronismo. Cuando los objetos inertes cobran vida siempre hay una explicación tecnológica detrás y pocas veces encontramos justificaciones mágicas. Recordemos que se dice que Muhammad instó a los musulmanes y musulmanas –no se utiliza el masculino genérico en el Corán o en los dichos del Profeta para que quede claro que la orden se dirige igual a hombres y mujeres- a buscar el conocimiento y la sabiduría por encima de todo.

El gran sentido lógico del Islam y su practicidad contribuyeron a superar el conflicto entre fe y razón que alteraba al mundo cristiano medieval temeroso de un conocimiento pagano difícil de asimilar en este contexto. Los sabios musulmanes, en cambio, supieron aprovechar todo aquello que les ofrecía el contacto con la cultura grecolatina, india y persa. Matemática, astronomía, ingeniería, química… todo lo que pudiera servir para encontrar ese conocimiento que buscaban de manera obsesiva para contribuir al desarrollo de una sociedad de progreso.

Las bases de la ciencia ficción en la literatura árabe

Así que tenemos interés por la ciencia y tenemos una tradición de prosa narrativa sólida. Tenemos también una posible definición para el concepto ciencia ficción cuando decimos que se refiere a la inclusión de elementos que no existen en la sociedad actual pero que tienen una explicación empírica y no sobrenatural y que pueden ser tratados desde el punto de vista científico. ¿Será esto suficiente para desarrollar el género literario en cuestión? Como no estamos hablando sobre novela negra acabaremos ya con esta intriga y diremos que sí, que a pesar del todavía escaso interés de las editoriales árabes y de las escasas traducciones, existe una literatura árabe de ciencia ficción más que digna.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia que tuvo la llegada de Napoleón a Egipto en 1797 porque marca el inicio de las relaciones del mundo árabe con Europa y porque se suele aceptar esta fecha como el inicio de la literatura árabe moderna. El contexto no favorece precisamente al mundo árabe. Queda lejos su predominio cultural medieval y además sufre una recreación manipulada por parte de occidente que, o bien lo idealiza o bien lo denigra. Es lo que se conoce como Orientalismo, interesante fenómeno cuyo principal teórico es el palestino Edward Sa’id .


Observando las estrellas entre la tradición y la modernidad

En este contexto, los escritores intentan conciliar la tradición, la religión y la modernidad, y es aquí donde encontramos al egipcio Tantawi Jawhari (1870-1940), quien en 1913 escribe ¿Dónde está el hombre? La novela explica que una noche, mientras el protagonista observa el cielo esperando la llegada del cometa Halley, se le aparece un habitante de otro mundo que lo lleva a visitar diferentes planetas dando lugar a reflexiones filosóficas sobre el estado del mundo.

Pocos años después, ya en la década de los 30, triunfarán los seriales radiofónicos egipcios al más puro estilo La Guerra de los Mundos que serán trasladados al papel en los suplementos culturales de periódicos de los años 70. Sin movernos de Egipto, podemos hablar de Nihad Sharif, nacido en 1932, cuya primera novela, Los vencedores del tiempo, narra como un malvado doctor inventa un sistema para criogenizar seres humanos y como sus terribles planes son descubiertos por un valiente periodista.

Portada árabe de Utopia (2009)

Utopía, bandera de la ciencia ficción en la literatura árabe de la actualidad

Pero si tenemos hoy en día un egipcio destacado en el campo de la ciencia ficción es Ahmed Khaled Tawfik, nacido en 1962. Es un autor muy prolífico. y como dato curioso también es el traductor al árabe de El club de la lucha de Chuck Palahniuk. Su exitosa novela Utopia (2009) ha resultado ser inquietantemente premonitoria, ya que describe la sociedad egipcia en el año 2023 dividida por el monopolio de los recursos y los conflictos que se derivan de ello. Dos años después de publicar Utopia, estallaron lo que en occidente llamamos Primaveras Árabes y que para los árabes es simplemente la Revolución. Una revolución y unas consecuencias que no se alejan demasiado de los que Tawfik describe en su obra. Una vez más los escritores de ciencia ficción se nos desvelan como auténticos visionarios.

De momento, Utopia solo se encuentra traducida al inglés y al francés, es un gran bestseller y parece ser que será llevada al cine próximamente.

Las escritoras de ciencia ficción en la literatura árabe no lo tienen fácil
Quizás una de las dificultades con las que se encuentran los escritores de ciencia ficción es que la literatura árabe tiene tendencia a recrear un pasado que fue glorioso más que a indagar en un futuro que no se les plantea nada fácil. Algunos escritores, sin embargo, reivindican la necesidad de una producción literaria futurista para ser capaces de desarrollar una sociedad de progreso tecnológico. Es el caso de Yasser Bahjatt, ingeniero saudí que actualmente está llevando a cabo un trabajo muy interesante defendiendo el género como símbolo de progreso. Su novela Yaqteenya describe un Oriente Medio futurista y muy diferente del que conocemos ahora. Este autor ha sido además víctima de la censura saudí y de la negativa de las editoriales a publicar sus libros por considerarlos blasfemos.

Afortunadamente, las redes sociales juegan a favor de este tipo de situaciones, y gracias a la autopublicación y a la acción imparable de los foros de internet, las novelas de Bahjat son un éxito sobre todo entre el público adolescente. Aquí tenéis un vídeo de cinco minutos donde da una charla TED hablando sobre ciencia ficción.

En definitiva, no se trata solamente de ser capaces de predecir el futuro. No olvidemos que la historia de la ciencia ficción está llena de distopías futuristas a las que seguramente no querríamos llegar. Para los escritores árabes también es importante la capacidad de analizar el mundo actual y cómo funcionan los regímenes autoritarios, cómo se plantean los problemas medioambientales, cómo se distribuyen los recursos energéticos y de qué manera todo ello nos puede conducir a un futuro oscuro e inhóspito o a una nueva etapa donde la tecnología está al servicio de la construcción de un mundo mejor.

En otras ocasiones hemos hablado de capacidad subversiva de la expresión artística árabe, así que no podemos dejar de hablar de Larissa Sansour. Ella es una artista visual palestina, nacida en Jerusalen Oriental en 1973. Aunque no es estrictamente escritora, sí que se mueve en el campo de la ciencia ficción con sus obras audiovisuales. Larissa Sansour crea mundos post-apocalíticos para hablar de la cuestión palestina de una manera novedosa y profundamente visual. En su cortometraje Nation State (2012), imagina la creación de un Estado Palestino utilizando recursos de ciencia ficción. Aquí tenéis un vídeo donde ella misma explica el proceso de buscar una solución distópica al conflicto.



La versión otomana de Star Wars

La ciencia ficción y el análisis del presente

Al fin y al cabo la capacidad de soñar, de imaginar, de predecir un futuro en ocasiones ideal y a menudo angustioso basándose en la observación y el análisis del presente forma parte de la literatura árabe contemporánea. Bebe de las fuentes legendarias de los cuentos populares con alfombras voladoras, se nutre de las traducciones occidentales de Verne, Shelley y Wells y reclama su sitio sin complejos entre los que miran al cielo esperando el paso de algún cometa inspirador de mundos futuros.

Por  Júlia Zabala
Con información de Teo Palacios

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La llovizna – Huda al-Daghfag

Sana Helwâ Ummi

La llovizna

En la primera página
arrojo el vacío
para tenderme en sus entrañas.
En la página siguiente
me refugio con un temblor
que son mis letras.
Temo que me afecte su vacío tan sugerente
y me envuelva hasta erigirse en azotea que me abruma.
Lloro sobre sus confines.
Su fe se fortalece
y decide abrazar mi rebeldía.
A lo lejos se agranda
y yo me empequeñezco
en el umbral de su amor.
Amo su condición de madre,
amo la escritura
y me amo,
igual que
A
M
O
Todo lo que en mí tiene temblor.

Huda al-Daghfag


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Huda al-Daghfag – La raíz

Dedicado a  Sabrina F. (Sana Helwâ habiba!).

La raíz 

Escribe tu último poema
y cálzalo con tu renuncia;
anuncia tu nueva derrota
y vuelve a empezar, que ese es tu sino.
Escribe tu poema en un deseo,
no temas,
con un bolígrafo
o un lápiz;
habita en él.
No se ha de convertir en un cuadro
cuyos colores habrán de revelar su naturaleza;
extiende, pues, todas tus lágrimas.
Que no haya tinta que las llore contigo.
Recoge lo poco que queda de tu ánimo
Y vuelca en él tu optimismo.
No busques las causas:
Tú eres una de ellas
y también la más ardua.
El dolor de la rebeldía que en ti bulle nunca se acostumbrará a ellos;
El dolor de la rebeldía que en ti bulle nunca dejará de combatirlos;
No te retires,
tus otras vidas,
les proporcionarán, a ellos,
escalas
con las que treparán hasta ti.
Te superarán,
vamos,
no te dejes llevar por la tentación del retorno al origen;
resiste a los niños que hay en ti.
Llévatelos,
no les concedas tregua.
¿Lo harás?
Sé que no.
Despliega la negrura de tu caída
sin hacerla seguir de deseo alguno.
Seguirás retrocediendo
si no eliges un lugar dónde detenerte;
modérate
para que no se te castigue.
O sumérgete
para que no te conviertas en otro.
Seguirás yendo hacia atrás;
escoge un colofón apropiado
y encórvate,
después extiéndete
para formar un círculo que de ti
se compadezca.
Pero sigue así, arqueado,
para luego estirarte.
Rasga tu último poema.
Y con…ti…nú…a

Huda al-Daghfag



Huda al-Daghfag nació en Magmaa, Arabia Saudita el 4 de octubre de 1967. Poeta, narradora, periodista y profesora. Licenciada en Lengua y literatura árabe en la Universidad de Riyadh en 1990. Es miembro de la asociación internacional de prensa, ha laborado en la prensa saudita y ha sido una activista en pro de los derechos de las mujeres. Durante 5 años consecutivos participó en el prestigioso festival Al Ganadriyah de Arabia. También ha representado a su país en festivales poéticos en Bahrein, Omán, Emiratos Árabes, Túnez, Egipto, Jordania y Suiza. En 2004, obtuvo el premio a la mejor actividad poética en Arabia. Ha publicado los poemarios: La sombra hacia arriba, 1993; Nueva pasión, 2002; y El bosque de las mariposas, 2005.


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