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La ceremonia de circuncisión de Hassan – Amin Maalouf

Circuncisión – José Cruz Herrera – (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1890-Casablanca, Marruecos, 1972).

El séptimo día después de mi nacimiento, mi padre mandó llamar a Hamza el barbero para circuncidarme e invitó a todos sus amigos a un banquete. En razón del estado en que se hallaban mi madre y Warda, fueron mis dos abuelas y sus sirvientas quienes se encargaron de preparar la comida. Mi madre no asistió a la fiesta pero me confesó que se había escabullido a escondidas de su habitación para ver a los invitados y escuchar la conversación. Era tal su emoción aquel día que se le había quedado grabado en la memoria hasta el menor detalle.

Reunidos en el patio, en tomo a la fuente de mármol blanco cincelado, cuya agua refrescaba el ambiente tanto por el rumor como por los miles de minúsculas gotas que esparcía, los invitados comían con tanto mayor apetito cuanto que ya estábamos en los primeros días de Ramadán y estaban rompiendo el ayuno al tiempo que celebraban mi ingreso en la comunidad de los Creyentes.


Según mi madre, que había de regalarse con las sobras al día siguiente, la comida era un auténtico festín de reyes. El plato principal era la maruziyya: carne de cordero preparada con algo de miel, cilantro, almidón, almendras, peras, así como con nueces tiernas cuya temporada acababa de empezar. Había también tafaya verde, carne de cabrito mezclada con un ramillete de cilantro fresco, y tafaya blanca preparada con cilantro seco.

¿Mencionaré los pollos, los pichones, las alondras, con su salsa de ajo y queso, la liebre asada en salsa de azafrán y vinagre, las otras decenas de platos que tan a menudo me ha desgranado mi madre, recuerdo de la última gran fiesta que tuviera lugar en su casa antes de que la cólera del Cielo cayera sobre ella y los suyos? Cuando la escuchaba, niño aún, esperaba, en cada ocasión, con impaciencia que llegara a las muyabandt, esas tortas calientes de queso fresco espolvoreadas de canela y empapadas de miel, a los pasteles de pasta de almendra o de dátiles, a las tortas rellenas de piñones y nueces perfumadas con agua de rosas.

En aquel banquete, los invitados no bebieron más que horchata, me juraba piadosamente mi madre. Bien se guardaba de añadir que, si no se sirvió ni una gota de vino, fue únicamente por respetar el mes santo. La circuncisión siempre ha dado pie, en la región de Al-Andalus, a fiestas en las que se olvidaba por completo el acto religioso que se estaba celebrando.

¿Acaso no se sigue citando en nuestros días la ceremonia más suntuosa de todas, la que antaño organizó el emir Ibn Dhul-Nun en Toledo con ocasión de la circuncisión de su nieto y que, desde entonces, todo el mundo trata de imitar sin conseguirlo? ¿Acaso no se habían servido en ella vinos y licores a raudales, en tanto que cientos de hermosas esclavas bailaban al ritmo de la orquesta de Dany el Judío?

En mi circuncisión, insistía mi madre, también había músicos y poetas. Hasta recordaba versos que le habían recitado a mi padre:

Por esta circuncisión es tu hijo mucho más radiante
Pues la luz del cirio crece cuando se corta la mecha.

Recitados y cantados en todos los tonos por el propio barbero, estos versos de un antiguo poeta de Zaragoza pusieron fin a la comida y principio a la ceremonia propiamente dicha. Mi padre subió al piso superior para tomarme en sus brazos mientras que los invitados se agolpaban en silencio en torno al barbero y a su ayudante, un muchacho imberbe.


Hamza le hizo una seña a éste, quien empezó a dar vueltas al patio con un farol en la mano, deteniéndose ante cada invitado. Había que darle algo al barbero y, según la costumbre, cada uno fue pegando las monedas que entregaba en el rostro del muchacho que anunciaba en voz alta el nombre del donante y le daba las gracias antes de dirigirse al vecino. Una vez recogidas las dádivas, el barbero pidió que le acercaran dos potentes faroles, desenvolvió la cuchilla recitando los versículos apropiados y se inclinó sobre mí. Mi madre decía que el grito que había dado yo entonces se había oído en todo el barrio, como un signo de precoz valentía, y luego, mientras seguía dando alaridos con toda la fuerza de mi minúsculo cuerpo, como si se hubieran presentado ante mi vista todas las desgracias por venir, la fiesta se reanudó al son del laúd, de la flauta, del rabel y del tamboril, hasta el suhur, la comida del alba.

Amin Maalouf

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Ramadán Mubarak – Significado del mes de Ramadán y su ayuno

Ramadán Mubarak

Significado del mes de Ramadán y su ayuno

En la página 64 del 2º volumen de Safinat ul-Bihar, (La nave de los mares), se transmite que dijo el Mensajero de Dios (s.) que Dios ha encargado a un grupo de Sus ángeles la tarea de suplicar por aquellos que observan el ayuno.

En la misma página se transmite que el Imam Yafar as-Sadiq (a.s.) dijo que si una persona ayuna durante un día de calor y sufre sed, Allâh le asignará mil ángeles que limpien su frente y le lleven gratas noticias, y cuando rompe su ayuno, Allâh el Más- Exaltado, el Más- Glorificado, se dirige a él con estas palabras: “¡Qué dulces son tu aliento y tu alma! ¡Oh ángeles míos, anunciadle que Yo le he perdonado!”

En Bihar ul-Anwar, vol. VIII, pág. 183-185 y en la página 96 del libro Zawab al-A’mal wa ‘Iqab al-A’mal y también en la pág. 48 de su libro Al-Amali, (o en las páginas 29-32 de las viejas ediciones), Sheij Abu Yafar Muhammad ibn ‘Alí ibn Husein ibn Babawayh al Qummi as-Saduq, (306-381 a.H.), recoge que dijo Muhammad ibn Ibrahim al-Ma’azi, que dijo Ahmad ibn Yaylawayh al-Yoryani al-Mutajar, que dijo Abu Ishaq Ibrahim ibn Bilal, que dijo Abu Muhammad, que dijo Abu Abdullah Muhammad ibn Kirán, que dijo Ahmad ibn Abdullah, que dijo Sufian ibn ‘Ayinah, que dijo Muawiah ibn Abu Ishaq, que dijo Sa’id ibn Yubair:

“Una vez, pregunté a Ibn Abbas sobre la de uno que ayuna durante el mes de Ramadán, consciente de la grandeza del mismo. Él dijo “Oh Ibn Yubair, prepárate a escuchar lo que tus oídos no han escuchado anteriormente, ni tu corazón ha experimentado, ni tu alma ha reconocido jamás, sobre lo que has preguntado. Lo que estás buscando es el conocimiento de las primeras generaciones y el de las últimas. Entonces yo le dejé y me preparé para encontrarme con él de nuevo. Regresé a él al amanecer. Después de rezar la oración de fayr le recordé la pregunta que le había hecho, entonces volvió su rostro hacia mí y me dijo: “Escucha atentamente lo que te voy a decir. Escuche que dijo el Mensajero de Dios (s.): “Vais a saber cual es vuestra en el mes de Ramadán, deberéis agradecer al Todopoderoso mucho más de lo que usualmente hacéis.

Cuando la primera noche termina, Allâh Todopoderoso y Ensalzado perdona los pecados cometidos por todos los miembros de mi nación, tanto los cometidos en secreto como en público y Él eleva tu posición 200 grados y te construye 50 ciudades en el Paraíso.

Al día siguiente por cada paso que das durante el día, otorgándote la de quien Le adora durante todo un año, la de uno de Sus profetas y la de todo un año de ayuno.

El 3er. día, el Altísimo y Amado te otorga, por cada pelo de tu cuerpo, una cúpula en el Paraíso hecha de una perla blanca, en la cúspide de la cual hay 12.000 mansiones de luz. En cada una de ellas hay mil lechos y en cada lecho una hurí de grandes ojos, cada una de ellas servida por mil sirvientes, la cofia de cada uno de los cuales es mejor que este mundo y todo lo que hay en él.

El 5º día, Él construye para ti en el Paraíso un millón de ciudades, en cada una de las cuales hay 70.000 mansiones, dentro de cada una de ellas hay 70.000 recipientes, en cada uno de los cuales hay 60.000 tipos diferentes de manjares.

El 6º día, Él te otorga 100.000 ciudades en la Morada de la Paz, en cada una de las cuales hay 100.000 habitaciones, en cada una de las cuales hay 100.000 lechos de oro de 1000 metros de longitud, y en cada uno de ellos hay una hurí de grandes ojos, desposada contigo y cuyos cabellos tienen 30.000 mechones engarzados con perlas y zafiros y cada mechón es portado por 100 concubinas.

El 7º día, el Todopoderoso te ofrece en el Jardín de la Felicidad la de 40.000 mártires y otros 40.000 sinceros, (Siddiqs).

El 8º día, Dios Altísimo te otorga la correspondiente a los buenos actos de 60.000 adoradores y otros 60.000 ascetas.

El 9º día, Dios Altísimo te otorga la de 1.000 sabios y 1.000 devotos y 1.000 guerreros luchando por Dios en una tierra extraña.

El 10º día, te otorga 70.000 de tus deseos mundanos y ordena al Sol, la luna y las estrellas, los animales, los pájaros, las bestias, cada roca y cada gota de lluvia, cada cosa húmeda o seca, todos los peces en los océanos y todas las hojas de los árboles, que recen por tu perdón.

El 11º día, el Todopoderoso te otorga la de quien realiza la peregrinación y la Umrah 4 veces y de quien realiza el Hayy con Su Profeta y la Umrah con cada Siddiq o martir.

El 12º día, Él se compromete a reemplazar tus pecados por buenas acciones, luego multiplica esas buenas acciones muchas veces y te otorga la de cada una de ellas un millón de veces.

El 13º día, Dios Altísimo te otorga lo que Él otorga a los devotos de Mecca y Medina y te concede una intercesión por cada una de las piedras y las gotas de lluvia que hay entre Mecca y Medina.

El 14º día, Él te como si te hubieras encontrado con Adán, Noe, Abraham, Moisés, David y Salomón, la paz sea sobre todos ellos, y hubieses seguido sus pasos y como si hubieses estado adorando a Dios Altísimo en compañía de Sus profetas durante 200 años.

El 15º día, Él te otorga diez de tus deseos mundanos y todos los relativos a la otra vida y todo lo que otorgó a Job (a.s.). Entonces, ordena a los ángeles que transportan el Trono, (‘Arsh), que rueguen por tu perdón y el Día de la Resurrección te otorga cuarenta luces: diez en tu derecha, diez en tu izquierda, diez delante de ti y diez detrás.

El 16º día el Todopoderoso te otorga 60 vestiduras para el momento en que abandones tu tumba y una camella para que sea tu montura y te enviará una nube para que te proteja con su sombra del calor de ese Día.

El día 17º, Allah Todopoderoso dice: “Le he perdonado y he perdonado a sus padres y los he librado de tener que pasar por los sufrimientos del Día de la Resurrección.

El 18º día, el Alabado y Ensalzado ordena a Gabriel y, Mikael e Israfil, a los ángeles que transporta el ‘Arsh y a todos los arcángeles que pidan perdón para la nación de Muhammad (s.) hasta el año siguiente y Él te otorgará el Día de la Resurrección la que otorgará a los que participaron en la batalla de Badr.

El 19º, día todos los ángeles de los cielos y de la tierra obtendrán permiso de su Señor para visitar vuestras tumbas y para llevaros a ellas cada día un regalo y una bebida, mientras permanezcáis en el barzaj.

Así, si completas tu ayuno del día 20, Allah Todopoderoso te envía 70.000 ángeles que te protejan de cualquier demonio maldito y te otorga la del ayuno de cien años seguidos por cada día de los que has estado ayunando y pone un foso entre tú y el infierno y te otorga la de todos aquellos que han recitado la Torah, los Evangelios, los Salmos y el Sagrado Corán y escribirá para ti, por cada pluma de Gabriel, la de un año entero y la de aquellos que le glorifican desde el trono (‘Arsh) y el escabel (Kursi) y te casará con mil ninfas por cada uno de las aleyas del Corán.

El día 21, el Todopoderoso expande tu tumba tres mil kilómetros y elimina la oscuridad y la soledad de tu tumba y hace que sea semejante a la de los mártires y tu rostro como el de José (a.s.) y Jacob (a.s.).

El día 22, el Todopoderoso envía al ángel de la muerte y éste envía a los profetas para que eliminen tus preocupaciones mundanas y el tormento de la otra vida.

El día 23, pasarás por el Siratal Mustaqim en compañía de los profetas, los primeros que les siguieron y los mártires, como si tu hubieras protegido a cada huérfano y vestido a cada necesitado.

El día 24, vuestra es que no abandonaréis esta vida sin haber contemplado el lugar que os espera en el Paraíso y se os da la de mil enfermos de mil que regresan arrepentidos a su fe y os otorgará la de quien libera a mil esclavos cautivos descendientes de Ismail (a.s.)

El día 25, Allah te construirá, a los pies de Su trono mil cúpulas verdes, en lo alto de las cuales hay un edificio de luz. El Todopoderoso y Ensalzado dirá: “¡Oh seguidores de Muhammad, Yo soy vuestro Señor y vosotros sois mis siervos! ¡Disfrutad la sombra de Mi trono en estas cúpulas y bebed con deleite, pues no habéis de temer nada ni sentir preocupación alguna! ¡Oh nación de Muhammad, por Mi Dignidad y Grandeza, he de enviaros al Paraíso en una forma que dejará atónitos a las primeras generaciones y a las últimas y he de coronaros a cada uno de vosotros con una corona de mil luces y otorgaré a cada uno de vosotros una camella cuyas patas son de luz y que llevan mil aretes de oro; cada una de ellas lleva un ángel custodio, cada uno de los cuales porta en la mano un bastón de luz, para que podáis entrar en el Paraíso sin tener que ser juzgados!

El día 26, Allah os mirará con compasión y perdonará todos vuestros pecados, excepto el de derramar sangre inocente o robar la riqueza ajena y os otorgará cada día mil barreras contra la murmuración, la mentira, la difamación y la calumnia.

El día 27, Él te considera como si hubieses ayudado a cada hombre y mujer creyente y hubieses vestido a 70.000 necesitados y equipado a mil soldados para acampar en una tierra extraña en defensa del Islam y como si hubieses recitado cada uno de los libros sagrados revelados por Allâh a Sus profetas.

El día 28, Allâh habrá construido para ti en el Paraíso cien mil ciudades de luz y te otorgará cien mil mansiones de plata y cien mil ciudades en el Jardín de las Delicias. En cada una de ellas habrá mil casas. Y te otorga cien mil púlpitos de almizcle en el Jardín de la Grandeza; en cada uno de ellos hay mil casas de azafrán, en cada una de las cuales hay mil lechos de perlas y zafiros y en cada lecho una esposa de entre la huríes de grandes ojos.

Si completas los 29 días de tu ayuno, Allâh Todopoderoso te otorga un millón de estancias, en cada una de las cuales hay una gran bóveda, bajo la cual hay un lecho de alcanfor blanco, en el cual hay mil colchones de seda verde, en cada uno de los cuales hay una hurí engalanada con setenta mil adornos y coronada con ochenta mil engarces, cada uno de los cuales está decorado con diamantes y zafiros.

Si completas los treinta días de ayuno, el Todopoderoso te otorgará, por cada día, la de mil mártires y de mil de los mejores creyentes en Sus profetas, y te asignará la de cincuenta años de adoración y decretará para ti una gran distancia del infierno y un lugar en le Sirat al-Mustaqim y una seguridad contra el tormento.

Una de las puertas del Paraíso es llamada ar-Rayyan y nunca será abierta hasta el Día de la Resurrección. Será abierta para aquellos, de entre la ummah de Muhammad (s.) que ayunaron. Ridwan, custodio del Paraíso, llamara así: ¡Oh seguidores de Muhammad, venid a la puerta de ar-Rayyan! Entonces, permitirá a mi nación entrar en el Paraíso a través de esta puerta.

Por tanto, si alguien no es perdonado durante el mes de Ramadán ¿En qué mes podrá ser perdonado?

¡No hay fuerza ni poder excepto el de Allâh!

¡Allâh es suficiente para nosotros y Él es el mejor Protector!

Con información de Organización Islam

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Ramadán Mubarak! (2018-1439)

As Salam ‘Aleikum wâ Rahmatullah wâ Barakatu.

El equipo de Páginas Árabes quiere hacer llegar su salutación a toda la grey islámica con motivo del comienzo del Sagrado mes de Ramadán, en este año 1439 de la Hégira.

Narra Abu Huraira, (que Allâh esté complacido con él), que el enviado de Allâh,  (que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él), dijo: “Todas la obras, (buenas), del hijo de Adán serán multiplicadas, su recompensa será de diez a setecientas veces”. Allâh, Exaltado y Majestuoso, dijo: ‘Excepto el ayuno que se hace por Mí y soy Yo quien lo recompenso, ya que se abandonan las pasiones y la comida por Mí. Para el ayunante hay dos alegrías: Cuando lo finaliza se alegra y cuando se encuentre con su Señor se alegrará. ¡Por Aquél en Cuyas manos está la vida de Muhammad!

Narra Zaid ibn Jalid al-Yohani, (que Allâh esté complacido con él), que el Profeta de Allâh, (que la paz y las bendiciones de Allâh sean con él),  dijo: “Quien da de comer a un ayunante obtendrá la recompensa de haber ayunado, sin mermarle en nada la recompensa al ayunante”. Al-Tirmidhi 807. Narrado por Tirmidi  y lo declaró Hasan Sahih.

El ayuno educa al ser y lo ejercita para soportar el hambre, la sed y le enseña a ser paciente así como sentir lo que sienten nuestros hermanos musulmanes que no encuentran qué comer o qué beber.

Que Allâh en su magnificencia acepte nuestro ayuno.

Allâh ma’akon.

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