Archivo de la etiqueta: Uzbekistán

Arquitectura Islámica 3

Mezquita del Imam Khomeini en Isfahan - Iran

Mezquita del imam Jomeini en Isfahán – Irán

Se trataba de una «arquitectura ligada al suelo» en el más amplio sentido de la palabra. Los árabes estaban acostumbrados a estudiar minuciosamente el emplazamiento antes de instalar sus tiendas. Olían y oteaban el lugar detectando los vientos dominantes, con sombras de ventiscas, las vistas despejadas y, siempre que fuese posible,la proximidad de un río o un manantial. Toda la construcción musulmana es una «arquitectura cercana al medio», no solo en el emplazamiento y en la climatología sino en sus materiales. Quizás lo mas valioso de la construcción musulmana sea el uso sensible de los materiales y la comprensión perfecta de sus posibilidades para la construcción y la decoración.

Materiales muy deleznables fueron utilizados con acierto en la adaptación de sus elementos constructivos e incluso en la aceptación de los sistemas constructivos, los cuales fueron siempre sumisos con el entorno y receptivos con la tradición edificatoria.En Siria, usaron la piedra, en Mesopotamia el ladrillo. En Irán aceptaron la casa de los cuatro iwanes para su edificio mas propio, la mezquita; y en España, donde el arco de herradura visigodo presidía el entorno arquitectónico, contribuyeron ampliamente a su desarrollo, a la búsqueda de nuevas formas expresivas y, construyeron con él su primer gran edificio,la Mezquita de Córdoba. No obstante la forma de entrecruzar y conjugar estos arcos, las dimensiones entre soportes y las proporciones de sus luces e incluso sus sistemas constructivos mantienen ese aire unificador que hemos reseñado dela arquitectura musulmana.

La mezquita cordobesa ha sido descrita, poéticamente, como:

«…..un bosque de palmeras, generador de un ambiente natural arquitecturado, en el que siempre se deja ver el barro, la piedra, la madera y la obra artesanal».

Aún cuando veamos mezquitas enormes, palacios importantes y portadas de caravansares de grandes dimensiones, la construcción musulmana nunca superará ni perderá la dimensión ni la escala humana. La monumentalidad o grandiosidad le vendrá dada por la riqueza decorativa. Así, aunque se pueda apreciar, al acercarse a las ciudades árabes,un cierto perfil torreado generado por los alminares o por alguna torre que pretende ver más allá de la muralla, no se le puede negar, a la construcción musulmana, la vocación de ligarse al suelo, y será precisamente ese perfil torreado el que reafirmará su horizontalidad, pues sólo una arquitectura baja y de dichas características, potencia la presencias de hitos funcionales, de relativa altura.

©2013-paginasarabes®

 

Arquitectura Islámica 2 / Arquitectura Islámica 4

Arquitectura Islámica 2

Arquitectura Islámica 2

Mezquita Al Zulfa en Seeb - Oman
Mezquita Al Zulfa en Seeb – Oman

Un elemento muy importante en el arte musulmán es la decoración y la rica ornamentación que adornan y enmascaran los pobres materiales arquitectónicos. Es común al gusto musulmán dedicar un mayor cuidado a la decoración interior, con riquísimos mosaicos, yeserías, placas de mármol, cerámica esmaltada, etc., mientras que las fachadas exteriores ofrecen una sorprendente simplicidad, que sólo se abandona en portadas y recubrimiento de cúpulas. La influencia bizantina es palpable en la elección de temas decorativos. Ya hemos que se excluyen los temas animados y gozan de predilección los de carácter vegetal presentados de forma estilizada, los atauriques, los de trazado epigráfico (con trazos rectos o cúficos y trazos cursivos o nesijíes), y los motivos geométricos, a modo de estrellas, polígonos y lazos combinados con soluciones infinitas (lacería). Además, un recurso muy utilizado es reiterar y repetir los elementos decorativos, que se multiplican hasta el infinito. La repetición unida a la densidad ornamental contribuyen a crear ese efecto de movilidad y agitación. Muy normal son las ventanas de piedra caladas con motivos geométricos o vegetales, llamadas celosías. También, en el exterior de los edificios se utiliza la cerámica vidriada, que posee un peculiar brillo metálico.

También anotar que en Al-Andalus, durante el dominio Almóhade (1146-1236), es característico el uso de una abundante decoración que llega a enmascarar el nítido esquema constructivo empleado (esta decoración es importada del norte de África). Son característicos los llamados «Paños de sebka», peculiares redes de rombos que se prolongan infinitamente y cubren todos los espacios lisos.

©2013-paginasarabes®

 

Arquitectura Islámica 1 / Arquitectura Islámica 3

Samarcanda …

cabecera_citas_2

 

En el fondo del Atlántico hay un libro. Yo voy a contar su historia. Quizá conozcan su desenlace, ya que sus tiempos los periódicos lo refirieron y luego algunas obras lo citaron: cuando el Titanic naufragó durante la noche del 14 al 15 de abril de 1912, mar adentro a la altura de Terranova, la más prestigiosa de víctimas fue un libro, un ejemplar único de los Ruba’iyyat de Omar Jayyám, sabio persa, poeta, astrónomo.

De este naufragio hablaré poco. Unos valoraron en dólares la desgracia y otros enumeraron debidamente los cadáveres y las últimas palabras. Seis años después, sólo me obsesiona aun ese ser de carne y tinta del que fui, por un momento, el indigno depositario. ¿No fui yo, Benjamin O. Lesage, quien se lo arrancó a su Asia natal? ¿No fue en mi equipaje donde se embarcó en el Titanic? ¿Y quién interrumpió su milenario recorrido sino la arrogancia de mi siglo?

Desde entonces el mundo se ha cubierto cada día más de sangre y de tinieblas, y a mí la vida no me ha vuelto a sonreír. He tenido que separarme de los hombres para escuchar únicamente las voces del recuerdo y acariciar una ingenua esperanza, una insistente visión: mañana lo encontrarán. Protegido por su cofre de oro, emergerá intacto de las oscuras sombras marinas, enriquecido su destino con una nueva odisea. Unos dedos podrán acariciarlo, abrirlo, hundirse en él; unos ojos cautivos seguirán de margen en margen la crónica de su aventura, descubrirán al poeta, sus primeros versos, sus primeros, embelesos, sus primeros temores. Y la secta de los Asesinos. Luego, se detendrán incrédulos ante la pintura del color de la arena y la esmeralda.

No tiene fecha ni firma, sólo estas palabras, fervientes o desengañadas: Samarcanda, el más bello rostro que la Tierra haya vuelto jamás hacía el sol … (AM)

©2013-paginasarabes®