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Ruptura en racimo – Suheir Hammad

Ruptura en racimo

Toda la Historia Sagrada, prohibida.
Libros no escritos predijeron el futuro,
proyectaron el pasado,
pero mi cabeza desenvuelve lo que parece no

[tener límite,

la violencia creativa del hombre.

¿Qué hijo, el de quién, será?
¿Qué hijo varón perecerá un nuevo día?
La muerte de nuestros niños nos impulsa.
Acariciamos cadáveres.

Lloramos mujeres, es complicado.
A las putas les pegan a diario.
Se obtienen beneficios,
se ignora a los profetas.

Guerra y diente esmaltaron, echaron sal,

[a infancias de limón.


Todos los colores corren, nadie es firme.
No busques sombra detrás de mí.
La llevo dentro.
Vivo ciclos de luz y oscuridad.

El ritmo es mitad silencio.
Lo veo ahora, nunca fui una y no la otra.
Enfermedad, salud, violencia tierna:
pienso ahora que nunca fui pura.

Antes que forma, fui tormenta, ciega,

[tonta —aún lo soy.

La Humanidad se contrae ciega, maligna.
Nunca fui pura.
Niña consentida antes de madurar.
El lenguaje no puede reducirme.
Experimento de manera exponencial.
Todo es todo.

Una mujer pierde 15, puede que 20, miembros

[de su familia.

Una mujer pierde seis.
Una mujer pierde su cabeza.
Una mujer busca en los escombros.
Una mujer se alimenta de basura.
Una mujer se pega un tiro en la cara.
Una mujer le pega un tiro a su marido.
Una mujer se amarra.
Una mujer da a luz a un bebé.
Una mujer da a luz a las fronteras.
Una mujer ya no cree que el amor la encontrará

[algún día.

Una mujer no lo creyó nunca.

¿Adónde van los corazones de los refugiados?
Rotos, insultados, colocados en un lugar de

[donde no son,

no quieren que no se les vea.
Enfrentados a la ausencia.

Lloramos al otro o no significamos nada de nada.
Mi espina se curva en espiral.

El precipicio corre hacia y desde los seres

[humanos.

Dejamos atrás bombas de racimo.


Minas de facto.
Dolor en llamas.
Cosecha de tabaco contaminado.
Cosecha de bombas.
Cosecha de dientes de leche.
Cosecha de palmas, humo.
Cosecha de testigos, humo.
Resoluciones, humo.
Salvación, humo.
Redención, humo.

Respira.
No temas a lo que ha estallado.
Si has de temer, teme a lo que no ha explotado

[aún.

Suheir Hammad

©2018-paginasarabes®

Lo que haré – Suheir Hammad

Lo que haré

 

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.
No prestaré mi alma y mis huesos a su tambor

[de guerra.

No bailaré a su ritmo.
Conozco ese ritmo, es un ritmo sin vida.

Conozco muy bien esa piel que usted golpea.
Estuvo viva aún después de cazada, robada,

[expandida.

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.

Yo no voy a estallar por usted.
Yo no voy a odiar por usted,
ni siquiera voy a odiarlo a usted.
No voy a matar por usted.

Especialmente, no moriré por usted.
No voy a llorar la muerte con asesinato ni suicidio.
No me pondré de su lado ni bailaré con bombas

[porque todos los demás están bailando.

Todos pueden estar equivocados.

La vida es un derecho, no un daño colateral

[o casual.


No olvidaré de dónde vengo.

Yo tocaré mi propio tambor.

Reuniré a mis amados cercanos y nuestro

[canto será danza.

Nuestro zumbido será el ritmo.

No seré engañada.
No prestaré mi nombre ni mi ritmo a su sonido.
Yo bailaré y resistiré y bailaré y persistiré y bailaré.
Este latido de mi corazón suena más alto que

[la muerte.

Su tambor de guerra no sonará más alto que

[mi aliento.

Suheir Hammad *


* Nació en Ammán (Jordania), en 1973 en una familia de refugiados palestinos, y está radicada en Nueva York, donde reside desde su infancia. Escritora, actriz y activista política, es autora de libros como Born Palestinian, Born Black (Harlem River Press, 1996); Zaatar Diva (Cypher Books, 2006) y Breaking Poems (Cypher Books, 2008). Su poesía, sobre la que trabaja también en el aspecto de la puesta en escena y el recitado de viva voz, constituye una exploración sobre la identidad, el exilio, la femineidad y la lengua, en la que se inmiscuyen hechos de la actualidad de nuestro tiempo como el bloqueo de Gaza o los atentados del 11 de septiembre.


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La expresión del arte en el campo de refugiados de Za’atari

Pintura de un refugiado de Za’atari

No hay nada peor que la pérdida de la patria.

Encarnando el caso de los miles de refugiados sirios en el campamento de Za’atari, las pinturas fueron realizadas con detalle poniendo énfasis en la esperanza.

El campo de refugiados de Za’atari acoge a más de 80.000 personas que se han visto obligadas a huir de la guerra en Siria. Más de la mitad son niños. Fue abierto en 2011 y al día de hoy es la cuarta ciudad más grande de Jordania en número de habitantes, lo que supone un enorme reto a nivel de infraestructuras y servicios.


Pintura de niño refugiado

El arte como medio de expresión

Las tiendas de lona que dan asilo no impiden resguardarse de las frías noches del desierto y apenas protegen del sol. Artistas de Siria convierten en arte y con ello un mensaje que quieren entregar al mundo a través de su arte. “A pesar del dolor, la esperanza sigue siendo un discurso amplio sobre la crisis de su país y su gente”.

El artista sirio Mohammed al-Amairi  reflexiona “cuando se destruye la patria y el ser humano, solo queda la esperanza”.

Hemos trabajado en varios estilos de arte dentro de las escuelas con una variedad de técnicas a través de los materiales utilizados en las pinturas, como la utilización de telas de las tiendas del campamento de Za’atari con colores simples.

Pintura de niño refugiado

El objetivo principal de esta exposición de dibujo y pintura es comunicar nuestras ideas y mensajes a través del lenguaje del arte que todas las personas entienden en sus diferentes idiomas y nacionalidades, dice Amairi.

Más de cien pinturas fueron coleccionadas por artistas sirios en una exposición titulada “Stamp of Hope”. La exposición contó con la participación de 25 niños sirios del campamento de Za’atari, junto con los artistas.

Según el artista sirio Emad al-Kafi, un refugiado del campo de  Za’atari, “los niños querían transmitir un mensaje a través de la exposición al mundo y destacar la destrucción y el desplazamiento que provoca la guerra”.

Enseñamos durante un año y medio a los niños a dibujar y mantener así los cursos, para trasmitir sus mensajes en un lenguaje de arte alejado de la violencia.

Esta es la segunda participación de niños en la exposición que se realizó en el Centro Soeriat a través de la frontera en la capital jordana de Amman. Los organizadores hicieron hincapié en que el arte sirio refleja la actualidad lejos de la guerra y la política.

Las pinturas tratan diferentes temas, algunos muestran el sufrimiento de los refugiados sirios en la diáspora, otras son imágenes cotidianas que los refugiados desplazados padecen a diario.

Pintura de familia refugiada

Los artistas, muchos de ellos venidos de Irbid, esperan que la exposición sea el comienzo del establecimiento de un foro de arte técnico de nivel en Jordania, que reúna a los artistas sirios, jordanos otros artistas árabes que residan en la región.

Por Nader Al-Manaseer
Con información de Souriyati


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