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Fatta – Comida típica de Egipto

La gastronomía de Egipto está marcada por la larga historia de su cultura y la influencia de otros pueblos. Entre los distintos platos tradicionales de la comida egipcia encontramos la fatta, elaborada con algunos productos típicos de la zona.

Origen

La fatta, también conocida como fatteh, es un plato cuya historia comienza en el antiguo Egipto, concretamente en la cultura nubia. Desde entonces, se ha seguido elaborando, tanto en este país como en otros territorios cercanos, entre los que se encuentran Líbano, Palestina o Jordania.

Antiguamente era un plato que los trabajadores del campo consumían como desayuno, ya que gracias a sus ingredientes aporta un importante número de nutrientes y energía para todo el día.

Hoy en día se lo suele preparar en ocasiones especiales, cuando se reúne para comer un importante número de personas, como una boda o durante el Ramadán, cuando los musulmanes ayunan hasta que se pone el sol.

Ingredientes

3 vasos de caldo de pollo
1 vaso de agua
4 dientes de ajo
1 kg de carne de pollo o cordero
Medio vaso de salsa de tomate
3 panes de pita
500 g de arroz
Sal
Vinagre
Aceite de oliva

Si no quieres consumir carne y prefieres preparar una alternativa vegana, se puede sustituir la carne de pollo o cordero por garbanzos y, de este modo, prepara el llamado hummus fatteh.


Preparación

Esta elaboración es tradicionalmente casera, por lo que la forma de cocinarla puede variar en cada territorio. No obstante, éstos son los pasos básicos que se suelen seguir:

En primer lugar, se corta el pan a trozos y se pone en caldo durante alrededor de 15 minutos. Por otro lado, en una olla se caliente aceite y se echa arroz. Tras dos minutos, se añade agua y sal, y se cocina.

Después, se pican los ajos y se calientan en un sartén con aceite hasta que estén dorados. Se les añade vinagre y salsa de tomate. También se pueden sazonar con otros ingredientes. Asimismo, se asa la carne, que en Egipto se condimenta.

Por último, en una bandeja se coloca el arroz, el pan, el caldo, la salsa de tomate y la carne. Se calienta en el horno durante 10 minutos y ya está listo para servir. A la hora de comerlo, una opción es añadirle por encima un poco de salsa de yogur.

Hay algunos platos con características comunes a la fatta que se preparan en algunas zonas de Egipto. Uno de ellos es el fette, que lleva entre sus ingredientes berenjena, zanahoria y comino.

Otra alternativa es el fattoush, una especie de ensalada que se acompaña con trozos de pollo y verduras, así como pan troceado y frito. Dependiendo de tus gustos, puedes elaborar una variedad u otra.

Con información de Viajejet

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Ruptura en racimo – Suheir Hammad

Ruptura en racimo

Toda la Historia Sagrada, prohibida.
Libros no escritos predijeron el futuro,
proyectaron el pasado,
pero mi cabeza desenvuelve lo que parece no

[tener límite,

la violencia creativa del hombre.

¿Qué hijo, el de quién, será?
¿Qué hijo varón perecerá un nuevo día?
La muerte de nuestros niños nos impulsa.
Acariciamos cadáveres.

Lloramos mujeres, es complicado.
A las putas les pegan a diario.
Se obtienen beneficios,
se ignora a los profetas.

Guerra y diente esmaltaron, echaron sal,

[a infancias de limón.


Todos los colores corren, nadie es firme.
No busques sombra detrás de mí.
La llevo dentro.
Vivo ciclos de luz y oscuridad.

El ritmo es mitad silencio.
Lo veo ahora, nunca fui una y no la otra.
Enfermedad, salud, violencia tierna:
pienso ahora que nunca fui pura.

Antes que forma, fui tormenta, ciega,

[tonta —aún lo soy.

La Humanidad se contrae ciega, maligna.
Nunca fui pura.
Niña consentida antes de madurar.
El lenguaje no puede reducirme.
Experimento de manera exponencial.
Todo es todo.

Una mujer pierde 15, puede que 20, miembros

[de su familia.

Una mujer pierde seis.
Una mujer pierde su cabeza.
Una mujer busca en los escombros.
Una mujer se alimenta de basura.
Una mujer se pega un tiro en la cara.
Una mujer le pega un tiro a su marido.
Una mujer se amarra.
Una mujer da a luz a un bebé.
Una mujer da a luz a las fronteras.
Una mujer ya no cree que el amor la encontrará

[algún día.

Una mujer no lo creyó nunca.

¿Adónde van los corazones de los refugiados?
Rotos, insultados, colocados en un lugar de

[donde no son,

no quieren que no se les vea.
Enfrentados a la ausencia.

Lloramos al otro o no significamos nada de nada.
Mi espina se curva en espiral.

El precipicio corre hacia y desde los seres

[humanos.

Dejamos atrás bombas de racimo.


Minas de facto.
Dolor en llamas.
Cosecha de tabaco contaminado.
Cosecha de bombas.
Cosecha de dientes de leche.
Cosecha de palmas, humo.
Cosecha de testigos, humo.
Resoluciones, humo.
Salvación, humo.
Redención, humo.

Respira.
No temas a lo que ha estallado.
Si has de temer, teme a lo que no ha explotado

[aún.

Suheir Hammad

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Lo que haré – Suheir Hammad

Lo que haré

 

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.
No prestaré mi alma y mis huesos a su tambor

[de guerra.

No bailaré a su ritmo.
Conozco ese ritmo, es un ritmo sin vida.

Conozco muy bien esa piel que usted golpea.
Estuvo viva aún después de cazada, robada,

[expandida.

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.

Yo no voy a estallar por usted.
Yo no voy a odiar por usted,
ni siquiera voy a odiarlo a usted.
No voy a matar por usted.

Especialmente, no moriré por usted.
No voy a llorar la muerte con asesinato ni suicidio.
No me pondré de su lado ni bailaré con bombas

[porque todos los demás están bailando.

Todos pueden estar equivocados.

La vida es un derecho, no un daño colateral

[o casual.


No olvidaré de dónde vengo.

Yo tocaré mi propio tambor.

Reuniré a mis amados cercanos y nuestro

[canto será danza.

Nuestro zumbido será el ritmo.

No seré engañada.
No prestaré mi nombre ni mi ritmo a su sonido.
Yo bailaré y resistiré y bailaré y persistiré y bailaré.
Este latido de mi corazón suena más alto que

[la muerte.

Su tambor de guerra no sonará más alto que

[mi aliento.

Suheir Hammad *


* Nació en Ammán (Jordania), en 1973 en una familia de refugiados palestinos, y está radicada en Nueva York, donde reside desde su infancia. Escritora, actriz y activista política, es autora de libros como Born Palestinian, Born Black (Harlem River Press, 1996); Zaatar Diva (Cypher Books, 2006) y Breaking Poems (Cypher Books, 2008). Su poesía, sobre la que trabaja también en el aspecto de la puesta en escena y el recitado de viva voz, constituye una exploración sobre la identidad, el exilio, la femineidad y la lengua, en la que se inmiscuyen hechos de la actualidad de nuestro tiempo como el bloqueo de Gaza o los atentados del 11 de septiembre.


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La expresión del arte en el campo de refugiados de Za’atari

Pintura de un refugiado de Za’atari

No hay nada peor que la pérdida de la patria.

Encarnando el caso de los miles de refugiados sirios en el campamento de Za’atari, las pinturas fueron realizadas con detalle poniendo énfasis en la esperanza.

El campo de refugiados de Za’atari acoge a más de 80.000 personas que se han visto obligadas a huir de la guerra en Siria. Más de la mitad son niños. Fue abierto en 2011 y al día de hoy es la cuarta ciudad más grande de Jordania en número de habitantes, lo que supone un enorme reto a nivel de infraestructuras y servicios.


Pintura de niño refugiado

El arte como medio de expresión

Las tiendas de lona que dan asilo no impiden resguardarse de las frías noches del desierto y apenas protegen del sol. Artistas de Siria convierten en arte y con ello un mensaje que quieren entregar al mundo a través de su arte. «A pesar del dolor, la esperanza sigue siendo un discurso amplio sobre la crisis de su país y su gente”.

El artista sirio Mohammed al-Amairi  reflexiona “cuando se destruye la patria y el ser humano, solo queda la esperanza”.

Hemos trabajado en varios estilos de arte dentro de las escuelas con una variedad de técnicas a través de los materiales utilizados en las pinturas, como la utilización de telas de las tiendas del campamento de Za’atari con colores simples.

Pintura de niño refugiado

El objetivo principal de esta exposición de dibujo y pintura es comunicar nuestras ideas y mensajes a través del lenguaje del arte que todas las personas entienden en sus diferentes idiomas y nacionalidades, dice Amairi.

Más de cien pinturas fueron coleccionadas por artistas sirios en una exposición titulada “Stamp of Hope”. La exposición contó con la participación de 25 niños sirios del campamento de Za’atari, junto con los artistas.

Según el artista sirio Emad al-Kafi, un refugiado del campo de  Za’atari, «los niños querían transmitir un mensaje a través de la exposición al mundo y destacar la destrucción y el desplazamiento que provoca la guerra».

Enseñamos durante un año y medio a los niños a dibujar y mantener así los cursos, para trasmitir sus mensajes en un lenguaje de arte alejado de la violencia.

Esta es la segunda participación de niños en la exposición que se realizó en el Centro Soeriat a través de la frontera en la capital jordana de Amman. Los organizadores hicieron hincapié en que el arte sirio refleja la actualidad lejos de la guerra y la política.

Las pinturas tratan diferentes temas, algunos muestran el sufrimiento de los refugiados sirios en la diáspora, otras son imágenes cotidianas que los refugiados desplazados padecen a diario.

Pintura de familia refugiada

Los artistas, muchos de ellos venidos de Irbid, esperan que la exposición sea el comienzo del establecimiento de un foro de arte técnico de nivel en Jordania, que reúna a los artistas sirios, jordanos otros artistas árabes que residan en la región.

Por Nader Al-Manaseer
Con información de Souriyati


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La Colina – Amjad Nasser

La Colina

No sabríamos cuánto tiempo
estuvimos ahí durmiendo,
bajo la sombra de nuestras pestañas,
ni cuánto giró la tierra con nosotros
en libros que pasaron por muchos dueños,
pero hemos vuelto despojados
y no hemos encontrado
a aquellos que dejamos en las atalayas
para detener los siete vientos.

Debió de ser tan largo
nuestro sueño
De lo contrario,
por qué se ha ensombrecido el arco iris
y han mermado las cimas de las montañas
y se ha encorvado el alif
como si la flecha del agua,
serena entre las quebradas,
fuera el camino de los nuestros
acostumbrados a regresar
de los trueques fronterizos
igual que figuras vacilantes.
son estériles,
y las canciones ya no amparan a los caminantes
Hay marcas de un letargo en nuestras monedas
y en nuestra voz una vibración que el viento bebe.

Henos de vuelta
para ver el destino de la estrella y la rama
y al frágil
príncipe,
con piernas de caña sobre el barro,
enardeciendo a la tempestad.
Lo levantamos levemente
para que fuera su último suspiro
la colina a la que vamos madrugadores
y para que llore
sobre la piedra de sus antepasados
por su casa,
por sus compañeros
y por las jóvenes doncellas que duermen
blancas en la somnolencia del alba

La luz
araña
la fisura
del diamante
y devuelve
los amuletos
a su materia
original.


Prepararemos las palmas del viernes
y sembraremos sal en la senda de las fieras
y nos enfrentaremos a la luz para que él duerma…
¿acaso no está acechado nuestro hermano,
a quien trenzamos el pelo de niño y lo criamos
entre las doncellas
para ser
el más hermoso ?
Tu cercanía…
El esplendor es alto
y la lozanía
está encajada en una piel encogida
y la espada que te despojó
del gozo de la niñez,
brillante,
dicta
al trono
su filo.
El yelmo y la lanza hienden el puente del grito
y rematan la altanería de las palabras.
Hay, sobre las murallas,
quien
recoge
el aire
espeso
con vasijas.
Respiramos contigo,
siendo tú el guía de lo inútil,
el aire de las armas que sopla desde la noche de la derrota.

La tempestad,
no la sabiduría,
sopesa las intenciones
y mide las atalayas.

La fuerza, confiada en su peso,
se despereza en el polvo que flota
desde observatorios que escudriñan las estrellas
ocupa dependencias
borra
inscribe
y hereda
los sellos reales.

Dónde estás tú, sostenido por nuestros hombros con la cresta de la realeza
y su metáfora
ante aquellos que con sus enseñas y armaduras avanzaron exhaustos
a tu diván;
brillaban con el aceite de las ofrendas, precedidos y apoyados
por alianzas conocidas en los alrededores;
llevaron a sus bocas las copas de las intrigas nocturnas
y se dispersaron en el laberinto de los azulejos y las pinturas del cielo
atraídos por el eco del albedrío y el roce de los alientos.

(La disputa de los recaudadores y los metafísicos resuena
en el umbral del consejo superior de las tramas del viento
mientras que el príncipe, reclinado en su otomana, abre las granadas
con ambas manos y juega a las adivinanzas con sus íntimos.)

Amjad Nasser
(Jordania 1955)

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Mansaf – Plato Nacional de Jordania

Es el plato  nacional de Jordania cuyos principales ingredientes son cordero, arroz, yogurt denominado jameed y piñones. El Mansaf puede encontrarse fácilmente en cualquiera de los restaurantes de los países árabes. Se suele preparar para las ocasiones más importantes y especiales, (bodas y nacimientos, para honrar a un invitado y en los principales días festivos). Sus orígenes se remontan a las antiguas caravanas de  beduinos.

Una de las principales curiosidades de este plato, es que se sirve en el centro de la mesa sobre una gran bandeja. No se utilizan los cubiertos, se come con la mano derecha, que debe estar limpia. El lado derecho, entre los musulmanes, simboliza la suerte y la felicidad, mientras que el izquierdo significa desgracia. Por eso, la mano derecha se utiliza para las cosas consideradas nobles, (entrar en la mezquita con el pie derecho, comer con la mano derecha, se comienza a calzarse con el pie derecho, se duerme sobre el lado derecho), y la izquierda para las viles (limpiarse, descalzase, quitarse la ropa).


Ingredientes    

1 kg cordero
750 gr arroz
1 cebolla
250 gr piñones (de los pequeños)
2 litros de yogurt
(Curry, pimienta, nuez moscada, sal a gusto)

Preparación

Cortar la carne en trozos y freír con la cebolla, agregar sal y  agrega condimentos a gusto. Agregar el yogurt líquido y se deja cocer con la carne hasta que esté blanda.

Preparar el arroz aparte, agregándole caldo de verduras para darle sabor o preparar solo arroz blanco.

Cuando el arroz y la carne están en su punto, se presenta en una bandeja,  el arroz se extiende en toda la bandeja, encima van los trozos de carne y el caldo del yogur.

Decorar con los piñones que se fríen en aceite hasta quedar dorados, y (opcional) se sirve acompañado con la salsa de yogurt en una salsera.


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Manakish – (en árabe, معجنة mu’ajjanāt ‘masa’ o مناقيش manāqīsh)

Manakish es la variante árabe de la pizza y la focaccia. En la región  del Levante, a menudo se encuentran en panaderías, y lo preparan muchas familias de Medio Oriente,  para un desayuno tardío  o comenzar el día con una bandeja llena de manakish, con tomillo, queso o carne picada como aderezo. El singular de Manakish es Mankusheh.

Es una de las comidas más básicas y populares en Líbano, Palestina y Jordania. Es una especie de tostada grande o pizza, servida en trozos o doblada, que puede hacerse y rellenarse con multitud de ingredientes. El auténtico, es el que se elabora con una masa de za’atar y suele tomarse en el desayuno, acompañando a un delicioso y caliente té libanés. Pero existen multitud de variedades y rellenos que le cumplimentan y potencian su sabor. Como los que se preparan con aceite, tomillo y sésamo, con queso, con carne, con piñones, con rúcula o con tomate.

La variante  árabe  original lleva  tomillo. En las tiendas de comestibles árabes, puedes comprar Za’atar (o pedirlo en Internet). Esta mezcla de especias de color verde intenso y muy aromático consiste en tomillo seco (o variedades locales de mejorana), zumaque (una especia no conocida en Occidente y que consiste en bayas de color rojo oscuro de Oriente Medio y sabor agridulce aunque no muy aromática) y semillas de sésamo.

El origen de este plato no se sabe con exactitud, aunque probablemente se remonte a los albores de la historia por los ingredientes tan sencillos que lleva así como por su fácil elaboración.


Manakish (pizza árabe)
(6-8 personas)
Ingredientes

1 kg de harina
1 paquete de levadura fresca
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de azúcar
400 ml de agua
Za’atar (también escrito Sa’tar)
Aceite de oliva
Un poco de sal gruesa para rociar

Preparación

Mezcle todos los ingredientes secos (harina, azúcar y sal) en un tazón.

Disuelva la levadura en el agua y agregue 2 cucharadas de aceite de oliva y mezcle con los ingredientes secos.

Hacer la masa y dejar leudar durante una hora, amasar de nuevo brevemente, dejar reposar durante media hora. Luego dividirlos en pedazos del tamaño de un puño. Estirar un poco sobre una superficie con harina y usar los dedos para hacer panes planos desiguales del tamaño de un plato pequeño. Mezcle Za’atar con  aceite de oliva de modo  que esté húmeda, pero no líquida. Extienda la mezcla en los trozos de masa con una cuchara, luego hornee en el horno sobre papel a 180 grados, dependiendo del tamaño, durante aproximadamente 7 minutos. A continuación, muela un poco de sal gruesa sobre él. Además se puede acompañar con  un vaso de té con menta.


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