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El Grupo 13, el SAS y Ronald Reagan, socios para bombardear a Khadafi

Ivonne Fletcher es asesinada frente a la Embajada de Libia

GRUPO 13
(1970)

Escuadrón de asesinos encubierto del Ministerio de Asuntos Exteriores británico.

Grupo 13: incluso el nombre está envuelto por el secreto. Su existencia, obviamente, nunca ha sido reconocida de manera oficial, pero aquellos que están lo bastante cerca como para saber, y lo bastante lejos como para hablar, han afirmado que el Grupo 13 opera como algo que está entre un brazo ejecutor y un escuadrón de protección para el personal del SAS que interviene en misiones altamente secretas. Es posible que sus métodos de trabajo sean más paramilitares que políticos, pero su agenda siempre ha sido establecida por los jefes de la inteligencia británica y en la consecución de los objetivos —a veces a la extrema derecha— de la comunidad de los servicios secretos británicos.

La teoría de la conspiración

Cuando la agente de policía británica Yvonne Fletcher fue abatida de un disparo durante una manifestación de protesta contra el coronel Khadafi ante la embajada de Libia en St. James Square, Londres, el 17 de abril de 1984, la reacción tanto del público como de los medios de comunicación británicos fue absolutamente comprensible. La conmoción y la ira se fundieron con la repugnancia para crear una atmósfera en la que prácticamente cualquier acción de represalia que se emprendiese contra Libia sería aprobada. De modo que, cuando dieciocho meses más tarde Gran Bretaña autorizó que ocho aviones de guerra estadounidenses estacionados en suelo británico participasen en una incursión sobre Trípoli, la capital libia —en respuesta, según declaró el gobierno de Ronald Reagan, a un atentado con explosivos apoyado por Libia contra la discoteca La Belle, en Berlín occidental, nueve días antes—, muy pocos británicos derramaron una lágrima. Pero se habrían formulado muchas más preguntas si se hubiese sugerido que la agente Fletcher no fue muerta por un experto tirador libio, sino por un agente especial británico. ¿Estaba la mano del Grupo 13 detrás de este incidente?

En marzo de 1990, Jonathan Moyle, el editor de la revista británica Defence Helicopter World, fue encontrado colgado en una habitación de un hotel de Santiago de Chile. Por la acumulación de bolsas de plástico y extrañas prendas de ropa interior, la conclusión de la policía fue que Moyle había muerto en el curso de un frenético intento de aumentar su placer sexual. La imagen creada por esa acusación era tan fuerte y desagradable que la reputación de Moyle como un periodista serio dedicado a temas de defensa quedó muy dañada. Más tarde, sin embargo, se supo que Moyle había estado muy cerca de penetrar en un círculo de venta de armas que implicaba a una compañía fabricante de municiones británica y de conocer en detalle los planes para equipar a helicópteros chilenos con un sistema de orientación electrónico para misiles antitanque. El intento póstumo de manchar el nombre de Moyle era típico de la clase de campaña de «juego sucio» a la que los servicios de inteligencia eran tan afectos. ¿El Grupo 13 otra vez?


Las pruebas

La bala que acabó con la vida de la agente Yvonne Fletcher era un «proyectil terminal» diseñado para «modular» el sonido de una descarga, con ánimo de sugerir a los especialistas forenses la idea de que el proyectil había sido disparado desde corta distancia. La prueba de esta afirmación apareció en 1966 en el respetado programa de investigación de la televisión británica «Dispatches», emitido a través de Channel 4. Un grupo de expertos en balística fue consultado en relación a este tema, aunque la culpa por la muerte de la agente Fletcher fue atribuida por igual a la inteligencia británica y estadounidense.

Uno de los pocos miembros de la industria armamentística que ha hablado en público acerca de sus experiencias es Gerald James, el ex presidente de la compañía Astra, dedicada a la fabricación de explosivos y fuegos artificiales. En su libro In the Public Interest, publicado en 1995, James revela evidencias anecdóticas de gente del gobierno y afirma: «Se dice que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha formado el Grupo 13 con agentes reclutados del SAS y también de empresas de seguridad privadas. Su misión consiste en prestar una clase de «servicio a la nación» que sólo se encomienda a los oficiales del SAS más veteranos y despiadados».

El autor Gary Murray intentó sacar a la luz la historia del Grupo 13, pero su iniciativa estuvo a punto de costarle la vida. En 1991 fue persuadido, con una pistola en la cabeza, de que el libro que tenía intención de escribir acerca de las actividades del Grupo 13 tal vez no fuese comercialmente viable. Cuando bajó, tambaleante y aturdido, de la parte posterior de la furgoneta en la que lo habían metido por la fuerza, ya se había decidido por un tema menos conflictivo, y el escuadrón de asesinos del Grupo 13 —si efectivamente fueron ellos los responsables— consiguió un nuevo encubrimiento para sus acciones.

El veredicto

No hay ninguna prueba sólida de que las dos organizaciones sean sinónimos, pero tanto el programa «Dispatches», junto con el libro de Gerald James, constituyen la evidencia más seria de que disponemos en cuanto a la existencia del Grupo 13.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Libia, tierra de origen del mito de Atenea

Neith – Atenea

Lo que sí parece ser cierto es el hecho de que Libia sea el lugar de origen del mito. Digamos que la Libia clásica es un gran territorio, de cara al Mediterráneo, que arranca justo en el delta del Nilo y que se extiende indefinidamente hasta llegar a la Numidia, situada en lo que ahora se llama Libia y Túnez. Desde esa costa (hoy Egipto), a través de Creta, un cruce de rutas muy importante, en el centro mismo del mundo civilizado de la época. A través de la escala insular, todas las influencias de viajeros y comerciantes fueron una continuada vía de comunicación cultural y religiosa.


Platón cuenta que Neith, diosa libia, es la base sobre la cual se construye la nueva historia griega, bajo la denominación de Atenea. Naturalmente, entre la iconografía egipcia se pueden encontrar muchas imágenes de Neith, asimilada al culto oficial faraónico. Otros autores también señalan el origen libio de la divinidad, contando los ritos de esa deidad, en los que figuraba la lucha sagrada anual entre las sacerdotisas de Neith, como la forma de acceso a la posición de sacerdotisa máxima, en una recreación de la muerte de la niña antagonista y de la singularidad posterior de la nueva divinidad, que se erige como tal una vez que se produce el desenlace fatal, el que el destino ha señalado como trámite inicial de su imperio.

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Libia e Irak – Crónicas de una gran mentira

Libia e Irak, dos países devastados por la intromisión Norteamericana Historia de la gran mentira de los Estados Unidos.

Libia

Libia, en árabe Al-Libia, es un país ubicado al norte de África, limita al norte con el Mar Mediterráneo, al este con Egipto, al sureste con Sudán, al sur con Chad y Nigeria, al oeste con Argelia y al noroeste con Túnez. Fue  colonia italiana desde 1912 hasta su independencia en 1952. Desde entonces estuvo liderada por el Rey Idris I, quien dejó el poder hasta tras ser derrocado en 1969. El coronel Muammar Al Gadafi tomó el poder e implantó un gobierno conocido como Yamahiriyya, (Estado de las Masas).  

Invasión a Libia

La invasión a Libia comenzó el 19 de marzo de 2011, con el ataque de los cazas Rafale de la fuerza aérea francesa a un número indeterminado de inocentes.

El conflicto se extendió entre febrero y octubre de 2011 y terminó con el asesinato del líder libio y la victoria de los rebeldes.

Estados Unidos envió a 12 mil soldados a Libia en la primera fase de movilizaciones hacia la nación norafricana. Las tropas llegaron a Brega, bajo la supuesta premisa de generar «estabilidad» y «seguridad».

La llegada de la marina estadounidense coincidió con el estallido de una bomba de «fabricación casera» en la sede del autoproclamado Consejo Nacional de Transición, (CNT), ubicado en la ciudad de Benghazi, al noreste, luego de que al menos 200 personas protestaran ante sus oficinas denunciado la falta de transparencia en la justicia.

Responsables de CNT aseguraron que «han reforzado las medidas de seguridad» y que investigan quiénes fueron los responsables del ataque.

El  20 de octubre de 2012 el entonces presidente libio, Muammar Gaddafi, fue capturado por las fuerzas de la Organización del Atlántico Norte, (Otan), y entregado a mercenarios rebeldes que procedieron a ejecutarlo. Dos días antes, la Secretaria de Estado de EEUU había hecho una visita a Trípoli para reunirse con el CNT.

La OTAN venía realizando un fuerte bombardeo al país norafricano, luego de la aprobación de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad la Organización de Naciones Unidas que solo se refirió a crear una zona de seguridad aérea, lo que ocasionó una fuerte crítica alrededor del mundo, incluidas las potencias Rusia y China, porque los misiles ocasionaron la muerte de más de 50 mil personas, la mayor parte civiles.

Organizaciones de derechos humanos denunciaron crímenes de guerra y violaciones contra civiles libios por parte de las tropas de la OTAN.

Diez días después de la muerte de Gaddafi, el CNT designó a Abdel-Rahim al-Kib como primer ministro libio. Al-Kib dictó clases en universidades estadounidenses y dirigió el Instituto del Petróleo de Emiratos Àrabes Unidos antes de unirse al CNT a mediados de 2011. Algunas de sus investigaciones en ingeniería eléctrica fueron financiadas por el Departamento de Energía de EEUU.

Desde 2014, Libia está dividida en dos, con una autoridad en el este, bajo el control del Parlamento en Tobruk y la tutela del mariscal Jalifa Hafter, y otra en Trípoli, sostenida por la ONU y representada por el primer ministro, Fayez al Serraj.

Los ciudadanos de Trípoli se quejan de la inseguridad, pues abundan los secuestros; los cortes de luz, al menos tres por semana que pueden prolongarse entre cuatro y ocho horas y de agua, la inflación y la falta de liquidez.

Libia en cifras

En 2010, Libia poseía un producto bruto interno de 73 mil  millones de dólares, con un cálculo per cápita de 12.120 millones de dólares.

Sin embargo estas cifras en 2016 marcaban un ingreso del PBI de Us$33.000 millones y la cifra per cápita fue de 5.193 millones de dólares.

Por otro lado las reservas internacionales se constituían en 106 mil millones de dólares, mientras que en 2016 estas reservas se redujeron a 70 mil millones de la moneda estadounidense.

La extracción de petróleo en 2010 fue de 1,6 millones de barriles y en 2016, tan solo 0,4 millones.

La intervención de la OTAN produjo un costo por los daños causados a Libia de  Us$14 mil millones . Cuatrocientos treinta y cinco mil ciudadanos fueron desplazados en el interior, cuatrocientos mil refugiados libios llegaron a Italia en 2016. El 44% de los hospitales de Libia quedaron fuera de servicio y esa situación continúa aún hoy. Fueron cerradas 558 escuelas.



Irak

La invasión de Estados Unidos a Irak fue una acción militar para lograr el control de los recursos petroleros de la nación árabe y para expandir su posición geoestratégica en el Medio OrienteHa sido uno de los objetivos políticos de Estados Unidos durante 15 años para tomar el control en zonas petroleras y asegurar el abastecimiento energético de su país, sin importar las muertes.

El ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 fue el pretexto usado por el Gobierno de los Estados Unidos, entonces presidido por George W. Bush  para lanzar la operación de «lucha contra el terrorismo» que resultó en un guerra civil.

El real objetivo de la operación militar era tomar el control petróleo en Irak a toda costa. A principios de marzo de 2003 se reunieron en islas Azores, (Portugal), los mandatarios de EE.UU., Reino Unido, España y Portugal, para informar a Irak de la invasión y fijar la fecha del inicio del ataque aéreo a Bagdad, (capital).

En noviembre de 2001 se fijó el objetivo estratégico de la «Guerra contra el  terrorismo» de Bush: la Administración estadounidense ya tenía un plan de ataque contra la nación  y ese mes su secretario de Estado, Colin Powell, coordinó la invasión militar, y preparó una gran maquinaria mediática que propició el terreno para iniciar el caos.

El 20 de marzo del 2003 se dio inicio a la invasión con el apoyo militar de Austria, Polonia y Dinamarca, en principio, para «liberar de la opresión al pueblo iraquí de Saddam Hussein«, a quien EE.UU. acusó de promover el terrorismo.

A la caída y captura de  Saddam Hussein en diciembre de 2003 y su muerte el 30 de diciembre del 2006,  el número de atentados en el país aumentó siete veces tan solo en los primeros tres años, siendo Al Qaeda el grupo que se responsabilizó de los más sangrientos.

La invasión al territorio iraquí se prolongó desde el 2003 hasta el 2011 provocando una guerra civil en el país y la aparición de  grupos terroristas como el autodenominado Estado Islámico, (DAESH), que se extendió por Siria e Irak.

Han pasado 15 años desde que el 9 de abril de 2003 las tropas estadounidenses se hicieran con el control de la capital de Irak, Bagdad. Uno de los objetivos principales de la invasión, que tuvo como consecuencia el derrocamiento de Saddam Hussein, fue la lucha contra el grupo terrorista Al Qaeda, apoyado, según las autoridades estadounidenses, por el gobierno iraquí. Otros de los argumentos que se airearon para justificar la invasión fue la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, así como la lucha por la democracia.

Más tarde, se supo que en Irak no actuaba Al Qaeda. Sin embargo, tras la caída de Saddam Hussein, según distintas estimaciones, el número de atentados aumentó siete veces tan solo en los primeros tres años. De la misma manera, tampoco se descubrieron armas de destrucción masiva, aunque antes de la intervención EE.UU. aseguraba que Irak tenía armas nucleares y arsenales de armas químicas.

Quince años después, el país es el octavo más corrupto a nivel mundial. Los datos socioeconómicos, publicados por la organización Fund For Peace en su Índice de estados frágiles, permiten llegar a la conclusión de que Irak es un Estado fallido.

«La presencia de Estados Unidos aún es patente. Pese a la salida del Ejército, ahora actúa como el motor de los procesos políticos en Irak», comenta Daham Alazawi, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos iraquí. «La gente tiene miedo a hablar, lo que dificulta investigar», se lamenta Alazawi. Según él, diferentes organizaciones internacionales e iraquíes han registrado «miles de violaciones a los Derechos Humanos« durante la ocupación estadounidense.

Los crímenes de guerra durante la ocupación son reiterados. Documentos como, por ejemplo, los Registros de la Guerra de Irak, filtrados por Wikileaks en 2010, evidencian torturas y ejecuciones por parte de la policía iraquí, mientras que decenas de civiles muertos quedan eclipsados por las cifras oficiales.

La batalla de Faluya en 2004 fue decisiva. Decisiva para el destino de los niños nacidos tras aquel ataque, pues cada vez se registran más casos de muertes, de cáncer y de malformaciones congénitas. «Mientras estuve en Irak recibí muchas denuncias de personas que habían sufrido los efectos de las armas químicas. Surgió una gran cantidad de enfermedades que antes no existían: niños muertos con malformaciones, minusválidos», comenta Taher Boumedra, ex jefe de la Oficina de derechos humanos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak, (UNAMI, por sus siglas en inglés).

Los doctores atribuyen el aumento de casos al fósforo blanco y al uranio empobrecido que habrían usado las tropas estadounidenses durante los bombardeos. Pero Faluya no es la única localidad.

En Basra, en el sur de Irak, la cantidad de casos cancerígenos aumentó en «17 veces en comparación con los datos de 1991», dice Souad Al Azzawi, profesora de ingeniería del medio ambiente. «Investigadores independientes comprobaron que en el pelo de las madres de niños nacidos muertos o con malformaciones había restos de uranio. Aunque Estados Unidos niegue el uso de uranio durante la guerra, estas mujeres tenían uranio en sus cuerpos», añade.

Estos son solo dos ejemplos de las consecuencias de las invasiones encabezadas por Estados Unidos en Oriente Medio. En las operaciones militares se observan comportamientos sistemáticos, que permiten el apoyo de las organizaciones mundiales. Las mismas que justifican y dan “carta abierta” al accionar de los Estados Unidos que en ningún caso desempeñó un rol positivo en la región. La violación de los derechos de los países soberanos de Oriente Medio, sus habitantes y su patrimonio han producido en estos muerte, devastación y desolación mientras el mundo permanece ciego ante tanta desidia y horror.

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Riad Sattouf relata en su nuevo cómic «lo absurdo del mundo adulto»

Riad Sattouf relata en su nuevo cómic «lo absurdo del mundo adulto»

El autor parisino del reconocido cómic ‘El árabe del futuro’, Riad Sattouf, vuelve a meterse en la piel de un niño, en esta ocasión en la una niña de 10 años, para contar «lo absurdo del mundo adulto», según ha contado con motivo de la publicación en España de ‘Los cuadernos de Esther’.

Tras relatar cómo había sido su infancia entre Francia, la Libia de Gadafi y la Siria de Hafez el Asad, el que fuera un niño rubio de padre sirio y madre francesa regresa con un cómic sin tapujos y lleno de verdades que ha conseguido metiéndose en la piel de esta niña parisina, «buena alumna, de una familia equilibrada y popular en su casa».

«Cuando estaba escribiendo ‘El árabe del futuro’ conocí a esta chiquilla, hija de una pareja de amigos, después de tiempo. Se puso a hablar de su día a día, de sus gustos, de su forma de ver el mundo; y en ese mismo momento sentí la necesidad de hacer un cómic para plasmar la historia de esta infancia moderna en paralelo con la mía. Es una especie de cuaderno de viajes», relata desde París.

Pero para conocer más a su joven protagonista al francés (París, 1978) no le bastó con ese único encuentro sino que, como confiesa, a través de llamadas y visitas semanales ha ido conociendo lo que sucede en la vida de Esther para así crear esta historia.

«Es apasionante, es como describir lo que piensa un ser de otro planeta. Su punto de vista es excelente para mostrar lo absurdo del mundo adulto». Su mirada es siempre interesante porque es nueva e inocente», describe acerca de algunas de las situaciones que vive Esther, como la de dejar de ponerse falda porque los niños le intentan «tocar por debajo» o cómo analiza los ataques terroristas.

Situaciones ante las que encuentra un «punto en común» con su infancia: «Ya sea en una escuela un poco privilegiada del centro de París o en un colegio sirio en los años 1980, las personas se rigen por el patriarcado. Los chicos juegan al fútbol sin hablar con las chicas, y ellas están en su rincón y detestando a los chicos. Todos los estereotipos de género están muy claros, también en Esther».

Pero, como matiza, lo que realmente diferencia a ambas experiencias vitales es que Esther tendrá «realmente», según sus palabras, los «órganos exteriores» que debe tener.

Es decir, según bromea Sattouf, «el móvil que le va a permitir tener telepatía con otros jóvenes»: «La telepatía, el continente inexplorado de internet, es un tipo de geografía mental más que yo no tenía, en absoluto, en mi infancia».

Experiencias todas ellas que hacen que, como así quiere el autor, sus libros sean una suerte de «relatos de viajes en otro país», el del mundo de un niña de diez años que se nos presenta «muy extraño» y «lleno de prejuicios» que «normalmente son falsos y reductores». «Me interesa mucho sumergirme en un universo que no conozco o que el lector no tiene por qué conocer forzosamente», aclara.

Llevado por este interés, este francés traducido a 17 idiomas confiesa que le «gustaría» que esta especial relación que ha entablado con Esther continuara hasta que ella cumpliera 18 años y así poder hacer «un álbum por año» y contar como va a desarrollar sus estudios, cuál será su orientación, cómo se enfrentará a las crisis de los adolescentes o cómo se llevará con sus padres.

«Si ella acepta -concluye entre risas- porque puede ser que acabe por despedirme».

Con información de El Diario

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Libia: Los efectos de su revolución – Parte II

Fuente: El Periódico (España)
Fuente: El Periódico (España)


Ir a Libia: Los efectos de su revolución – Parte I


El 20 de febrero de 2015 fueron perpetrados tres atentados con coche bomba en forma simultánea, en el este de Libia, provocando la muerte de unas 50 personas y heridas a otras 50. El triple ataque tuvo como objetivo intereses del gobierno internacionalmente reconocido de Tobruk. El primer vehículo explotó cerca de la casa del presidente del Parlamento, Akila Saleh, el segundo junto a la Dirección de Seguridad y el tercero, el más sangriento, en una estación de servicio con numerosos vehículos a la espera de cargar combustible. Aunque el atentado no ha sido reivindicado, todos los indicios apuntaron a que fue obra del Estado Islámico 1.

El mismo día, en Sirte, hombres encapuchados y armados con fusiles Kalashnikov y lanzagranadas asaltaron la universidad, entraron a las aulas y separaron a los estudiantes y profesores por sexos. Del mismo modo, tomaron el Instituto Superior para la Electricidad, impusieron el uso del velo y ordenaron el cierre de salones de bodas, peluquerías y otros negocios relacionados con el cuidado femenino. Otros grupos armados atacaron las sedes de las dos principales estaciones de radio de la ciudad, retuvieron a los periodistas y se llevaron los equipos a un lugar desconocido 2.

El Estado Islámico también decapitó a cinco periodistas —Jaled al Sobhi, Younes al Mabruk al Nawfali, Abdalá al Karkaai, Yousef Kader Boh y Mohamed Jalal— quienes trabajaban para el canal de televisión libio Barka TV, con sede en Bengasi, y quienes habían sido secuestrados en agosto de 2014 3.

Se estima que la rama libia del Estado Islámico se encuentra activa en buena parte del territorio libio. Los propios dirigentes islamistas consideran que Libia es una ubicación estratégica para llegar al sur de Europa, principalmente Roma, lo que no sólo ha sido expresado en foros yihadistas sino también que es un propósito manifestado en conversaciones interceptadas por la inteligencia italiana 4.



Un informe de la Media Luna libia denunció que la escalada de la violencia armada en Libia ha llevado a que más de medio millón de personas tuvieran que huir de sus hogares entre el 14 de mayo de 2014 y principios de abril de 2015. Sin embargo, los desplazamientos de habitantes continúan debido al deterioro de la situación de seguridad, principalmente en las ciudades de Bengasi, Kikla, Uarshafana y Trípoli 5.  El documento señala que Trípoli ha recibido el mayor número de desplazados internos, más de 126.000 personas, mientras que más de 100.000 han sido registrados en la ciudad de Bengasi, la segunda más importante del país.

La costa libia, punto de partida hacia Europa

El descontrol que existe en Libia no permite que los miembros de la Guardia Costera puedan controlar los 1.800 kilómetros de costa que tiene el país. Tal situación permite que remolcadores y barcos cargados de refugiados zarpen sin que puedan ser detectados. La distancia a Lampedusa es de 300 kilómetros.

Bajo el régimen de Gaddafi existía una fuerte cooperación con las autoridades europeas para evitar que los migrantes intentaran lanzarse al mar desde las costas libias. Quienes eran sorprendidos y detenidos eran enviados a campos de prisioneros, donde podían sufrir abusos, violaciones y torturas.

En este contexto se ha generado un nuevo problema a los ya existentes en Libia: el tráfico de personas manejado por las milicias que controlan diversas porciones del territorio libio.

Los miembros de la Guardia Costera libia carecen de barcos y miembros suficientes para frenar la oleada migratoria hacia Europa y a veces requieren de la ayuda de barcos mercantes que se hallan en la zona para el rescate de los refugiados.

Un centenar de cadáveres de inmigrantes fue arrojado por el mar a la costa de Libia tras tres hundimientos de embarcaciones en agosto de 2014 ©EFE
Un centenar de cadáveres de inmigrantes fue arrojado por el mar a la costa de Libia tras tres hundimientos de embarcaciones en agosto de 2014 ©EFE

Según la Comisión Europea, se estima que en Libia podría haber hasta un millón de personas esperando para cruzar el Mediterráneo. Si mientras esperan la oportunidad para emprender la odisea son detenidos por la policía y carecen de un permiso de residencia válido, son derivados a los campos de refugiados o centros de detención, como el de Zawiya, a 50 kilómetros al oeste de Trípoli. En la actualidad, refugiados de diversos países de África se encuentran recluidos en esos campos, cuyo número ya supera los 8.000.

El Mediterráneo se ha cobrado ya miles de vidas de africanos que sólo aspiran a cruzar el mar para intentar una vida mejor. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, manifestó que Europa tiene la “responsabilidad” de afrontar la crisis creada por la creciente migración en el Mediterráneo, donde sólo en el mes de abril han muerto más de 1.500 inmigrantes 6.

En este mismo sentido, Amnistía Internacional (AI) emitió un comunicado en el que expresó que “la continua negligencia de los gobiernos europeos frente a la crisis humanitaria en el Mediterráneo ha contribuido a un aumento de más de 50 veces en las muertes de migrantes y refugiados desde principios de 2015” 7.



A modo de conclusión

Libia es un escenario más que muestra el fracaso de la “primavera árabe” y que, al igual que Afganistán, Somalía e Iraq, se ha convertido en un Estado fallido, camino por el cual también está transitando Siria. De ninguna manera esta afirmación implica considerar que el régimen de Gadafi reunía las virtudes que los ciudadanos pueden esperar de un gobierno pero si podrá convenirse en que mantenía cierto orden interno —acorde a las pautas de cualquier dictadura— y una difícil convivencia en el escenario regional y en el internacional.

Desde lo interno, al igual que Saddam Hussein, partió del laicismo y del nacionalismo para luego introducir el Islam conforme los intereses de su gobierno lo requerían.

Respecto de su gobierno en el contexto internacional, es cierto que recibió acusaciones de haber respaldado el terrorismo, imputaciones de las que no están exentos los mismos Estados occidentales que las formularon. Ejemplos de esto pueden encontrarse a lo largo de la historia de las relaciones internacionales y no sería necesario mencionarlos pero pueden tenerse presente, en el caso de Libia, el apoyo a los rebeldes de Libia y, en el caso de Siria, el respaldo a la subversión de la que surgió el Estado Islámico, ahora combatido por las potencias europeas, Estados Unidos y algunos de sus aliados árabes.  Entre los países árabes también existieron quienes respaldaron incluso —y respaldan— al Estado Islámico para derrocar a Bashar Al-Assad.

Finalizada esta digresión puede considerarse que, en el escenario internacional, la dictadura de Gadafi resultaba ser bastante menos peligrosa que el actual caos que impera en Libia.

Al igual que los otros Estados fallidos, este país del norte de África se ha convertido en un terreno fértil para la emergencia de la peor versión del yihadismo, el Estado Islámico. La consolidación de este grupo en África septentrional y su proyección sobre el Sahel podría abrir un corredor que una las costas del Mediterráneo con el golfo de Guinea dominado por los terroristas. Del mismo modo, si el Estado Islámico se afianza sobre territorio sirio podría establecer una conexión marítima con Libia.

La falta de instituciones en Libia y de fuerzas capaces de ejercer el control sobre el territorio del país favorece la lucha tribal y la expansión de los yihadistas, acrecentando la violencia. Esta falta de control ha agravado de forma considerable las corrientes migratorias ilegales hacia el sur de Europa, las que se verían incrementadas si la situación continúa deteriorándose en Libia y el terrorismo se expande hacia otros países de la región.

La historia reciente ya había demostrado que apoyar la subversión y el terrorismo para derrocar un gobierno autoritario o una dictadura provocaba la desestabilización de un Estado y la emergencia del terrorismo de signo islamista. Sin embargo, las potencias occidentales continúan aplicando el mismo modelo en detrimento, sobre todo, de la población civil y provocando crisis humanitarias de difícil resolución. Una vez más queda demostrado que, con o sin intención, el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces, y más, con la misma piedra.



Por Marcelo Javier de los Reyes (Licenciado en Historia graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID).Profesor de Inteligencia en la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de la Plata).


  1. Ethel Bonet. “El Estado Islámico exhibe su poderío militar en Libia”. En: La Razón (España), 21/02/2015, <http://www.larazon.es/internacional/el-estado-islamico-exhibe-su-poderio-militaren-libia-NG8899618#.Ttt1DeYx2WdcfOb>, [consulta: 24/02/2015].
  2. Ídem.
  3. “Estado Islámico decapita a cinco reporteros de la televisión libia”. En: ABC (España), 28/04/2015,<http://www.abc.es/internacional/20150427/abci-degollados-periodistas-libios-isis-201504272051.html>, [consulta: 28/04/2015].
  4. Ídem.
  5. “Medio millón de desplazados internos en Libia en un año”. En: Deutsche Welle, 24/04/2015,<http://www.dw.de/medio-millón-de-desplazados-internos-en-libia-en-un-año/a-18406406>,
    [consulta: 28/04/2015].
  6. “Mogherini: Europa tiene ‘responsabilidad’ de afrontar crisis migratoria”. En: Deutsche Welle,30/04/2015, <http://www.dw.de/mogherini-europa-tiene-responsabilidad-de-afrontar-crisis-migratoria/a-18420517>, [consulta: 01/05/2015].
  7. “AI: muertes en el Mediterráneo se han multiplicado por 50”. En: Deutsche Welle, 15/04/2015,<http://www.dw.de/ai-muertes-en-el-mediterráneo-se-han-multiplicado-por-50/a-18386282>,
    [consulta: 20/04/2015].

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Libia: Los efectos de su revolución – Parte II por Marcelo Javier de los Reyes se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
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Libia: Los efectos de su revolución – Parte I

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Han pasado unos años desde el comienzo de lo que se denominó la primavera árabe. Probablemente hoy, a la vista de sus resultados, poco importe si se inició el 17 de diciembre de 2010 cuando el joven vendedor ambulante Muhammad Al Bouazizi se inmoló frente al palacio de gobierno, muriendo el 4 de enero siguiente, o en octubre de 2010 cuando se produjo una protesta en la localidad saharaui de Gdeim Izik, probablemente más vinculada a las cuestiones que enfrentan a Sahara Occidental con Marruecos.

Cualquiera haya sido el origen de la “primavera árabe” la intención de sus protagonistas era manifestar su disconformidad con los gobiernos autoritarios de la región y Libia no estuvo exenta de esos movimientos de protesta.

El 1° de setiembre de 1969 el entonces joven militar Muammar Al Gadafi encabezó la revolución contra el rey de Libia Idris I, para conducir un gobierno que pareció mantener las características de una monarquía.

Como una reacción que intentaba defender a un par y frenar escenarios similares en su país, el 15 de enero Gadafi pronunció un discurso lamentando la situación de Zine el Abidine, quien debió abandonar Túnez tras su derrocamiento. El efecto pareció ser el contrario, si es que esa era la intención original de Gadafi. Tras los levantamientos en Túnez y Egipto, las protestas en Libia se iniciaron el 16 de enero de 2011 en las ciudades de Darna, Bengasi y Trípoli. Para limitar la propagación del malestar, el régimen procedió al bloqueo de Youtube y desplegó miembros de las fuerzas de seguridad en Trípoli.



Días después el líder libio se puso del lado del pueblo de Túnez y anunció medidas sociales para responder a las carencias habitacionales existentes entre su población. Nada pudo frenar el impulso del levantamiento contra su gobierno, ni el arresto del abogado activista de derechos humanos Fethi Tarbel, ni las acusaciones al Mossad, al que Gadafi hacía responsable de las revueltas en Egipto.

Para febrero la represión ya se había cobrado varias decenas de muertos. El 25 de ese mes, diplomáticos libios destinados en la ONU renunciaron y solicitaron la intervención de la comunidad internacional. La Unión Europea y Estados Unidos procedieron a congelar los bienes personales del líder libio.

Las ciudades de Bengasi y Misrata se constituyeron en las principales sedes de las protestas libias y el 27 de febrero se creó el Consejo Nacional de Transición (CNT), precisamente en Bengasi, el cual se posicionó en Trípoli en agosto mientras Gadafi perdía el poder. El 20 de octubre fue asesinado en Sirte, su ciudad natal.

La restauración de la relación con Occidente

En oportunidad del XXV Simposio Electrónico Internacional El nuevo mapa político de Medio Oriente y del Norte de África: alcances y perspectivas, la Doctora Isabel Stanganelli mencionó el acercamiento del régimen libio a Occidente desde 1999 1. Ese giro en la política exterior se debió al aislamiento al que Libia fue sometida por las potencias occidentales tras las acusaciones de que su gobierno respaldaba al terrorismo internacional, principalmente luego del atentado cometido en diciembre de 1988 contra el vuelo 103 de la aerolínea estadounidense Pan Am sobre Lockerbie, Escocia, que dejó un saldo de 270 muertos.

Respecto de este hecho, en 2014, Abolghassem Mesbahi, un ex agente de la inteligencia iraní que huyó a Alemania, aseveró en un documental emitido por Al Jazeera que el ayatolá Jomeini ordenó el ataque para “copiar exactamente lo que le ocurrió al Airbus iraní”, después de que un destructor de la Armada estadounidense, el USS Vincennes, derribara supuestamente por error un vuelo comercial iraní que hacía la ruta entre Teherán y Dubai, el 3 de julio de 1988 2.

La investigación plasmada en el documental revela que el cerebro del ataque habría sido el sirio Ahmed Jibril, a quien reclutaron los iraníes por su experiencia en la fabricación de artefactos explosivos, y sostiene la tesis de la existencia de una operación de encubrimiento por parte de los gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido para dejar de lado la responsabilidad siria y acusar de su autoría a Libia, con el objetivo de no contrariar al régimen de Hafez al Assad, entonces un aliado árabe clave de esas potencias en los meses anteriores a la primera invasión de Iraq en 1991 3.

El 5 de abril de 1999, cuando Gadafi acordó que los dos agentes libios acusados del hecho, Abdelbaset al Megrahi y Al Amin Jalifa Fhemah, fueran juzgados en La Haya por un tribunal escocés, su situación con respecto a Occidente comenzó a cambiar. El mismo día la ONU anunció la suspensión del embargo.

El 15 de abril de ese año representantes de Libia concurrieron invitados a la III Conferencia Euromediterránea de Ministros de Exteriores en Stuttgart, Alemania y el 7 de julio el ministerio británico de Exteriores anunció que su país reanudaría las relaciones diplomáticas con Libia, luego de 15 años de ruptura. Este restablecimiento se debió a la colaboración prestada por el gobierno libio en el esclarecimiento de la muerte de una policía británica, ocurrida en la puerta de la embajada libia en Londres en 1984. El 13 de septiembre, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea suspendieron las medidas restrictivas tomadas contra Libia4.

El 2 de diciembre de 1999 Gadafi recibió la visita del Primer Ministro de Italia Massimo D’Alema en su tienda del cuartel bombardeado el 15 de abril de 1986, que rebautizó como “Puerta de Axixia” en honor de su hija favorita fallecida en ese ataque 5.

En esa oportunidad, D’Alema le entregó una escultura de Venus del siglo II, saqueada de las ruinas de Leptis Magna en 1940 por el gobernador fascista Italo Balbo, quien se la había obsequiado a Hermann Goering 6.

Poco tiempo antes de este encuentro, Alemania había devuelto la escultura a Italia, cuyo gobierno consideró pertinente hacer lo propio con Libia “para reparar una herida”, según expresó D’Alema, quien también pidió perdón por los abusos cometidos por los italianos al depositar una corona floral ante el monumento que recuerda a los libios caídos durante la revuelta contra Italia en 1911.

De este modo, D’Alema se constituyó en el primer jefe de un gobierno europeo en visitar Trípoli tras el levantamiento del embargo. Su objetivo era asegurar la provisión de petróleo libio a Italia y la participación de sus empresas en la reconstrucción de Libia 7. Italia se constituía así en el primer socio comercial de Libia.

En agosto de 2001, el gobierno de Estados Unidos decidió prorrogar la Ley D’Amato-Kennedy de 1996 —que imponía sanciones a las empresas estadounidenses o extranjeras que realizaran inversiones en el sector energético de Libia o Irán o que violaran el embargo comercial impuesto por la ONU— por otros cinco años. A pesar de la decisión de la Casa Blanca, Gadafi condenó los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

El 28 mayo 2002 el gobierno libio ofreció una indemnización de US$ 2.700 millones a las familias de las 270 víctimas del atentado de Lockerbie y, un año después, aceptó la responsabilidad civil en este acto terrorista.

El presidente español José María Aznar viajó a Libia en septiembre de 2003 y habló con Gadafi sobre la crisis de Iraq y el levantamiento de las sanciones a Libia por parte de la ONU. Esta visita de Aznar fue muy importante ya que España se erigió como la puerta de entrada de Libia a Europa.



El 9 de enero de 2004 el gobierno libio y los familiares de las 170 víctimas del atentado contra el vuelo 772 de la compañía francesa Union des Transports Aériens (UTA), que cubría la ruta regular de Brazzaville en la República del Congo, vía Yamena en Chad, al aeropuerto de París CDG en Francia, ocurrido en 1989, firmaron en París un acuerdo de indemnización. Esto permitió la normalización de las relaciones entre París y Trípoli. Un mes después, Washington anunciaba el levantamiento de varias de las sanciones impuestas a Libia.

En agosto de 2004, el gobierno libio anunció que pagaría US$ 35 millones a más de 160 personas afectados por el atentado terrorista contra la discoteca berlinesa La Belle, perpetrado en 1986, del que los tribunales alemanes responsabilizaron a la inteligencia libia 8.

El 11 de octubre, la Unión Europea decidió levantar el embargo de armas impuesto a Libia en 1986 e instó a ese país implicarse decididamente en el llamado “Proceso de Barcelona”, que aspiraba a un acercamiento institucional y comercial entre ambas orillas del Mediterráneo 9.

El 15 de octubre de 2004 el canciller de Alemania, Gerhard Schröder, llegó a Libia en visita oficial, siendo esa la primera vez en la historia que un canciller alemán visitaba Libia. En ese entonces, Alemania era el segundo socio comercial de Libia, por eso en esta gira Schröder fue acompañado por empresarios, especialmente interesados en contratos de transporte y en la construcción de infraestructura turística, así como en el negocio del petróleo.

En ese momento Libia suministraba algo más del 10% del crudo importado por Alemania y se situaba en el cuarto lugar entre sus proveedores, detrás de Rusia, Noruega y Reino Unido. Funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania manifestaron que el tema de los derechos humanos también estuvo presente durante esa visita, habida cuenta de la preocupación de Berlín por las cinco enfermeras búlgaras acusadas de infectar a niños libios con el virus del sida, que estaban detenidas y sentenciadas a muerte 10.

En 2006, en el marco de esta reconstrucción de las relaciones diplomáticas entre Libia y Occidente, Estados Unidos sacó a Libia de la lista de países que apoyan el terrorismo.

Por su parte, François Heisbourg, consejero especial de la Fundación para la Investigación Estratégica de Londres, afirmó en 2007 que “la infraestructura militar libia está en condiciones horribles. No hay razón para que las empresas europeas no aprovechen la situación” 11. En este marco, Francia procedió a la venta de misiles al régimen del coronel Gadafi, poniendo en evidencia el interés de las grandes potencias en la modernización de las fuerzas armadas libias. Asimismo, Libia compró misiles antitanque Milan a la empresa europea EADS por US$ 235 millones, un sistema Tetra de comunicaciones de alta seguridad por US$ 180 millones, 15 aviones Airbus a Francia y firmó un acuerdo por US$ 1.100 millones para “modernizar” 40 aviones Mirage. A ello se sumaba la intención de enviar a sus pilotos de guerra para recibir entrenamiento en Francia y se contemplaba la compra de 12 a 16 cazabombarderos Rafale 12.

En julio de 2008, el entonces ministro español de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos visitó Libia y entregó a Gadafi sendas cartas del Rey Juan Carlos y del Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en las que se reafirmaba “la amistad” con ese país. La intención del viaje era consolidar la relación bilateral, tras la visita de Gadafi a España en diciembre de 2007, su primer viaje oficial al reino y un hito importante en la relación bilateral en términos políticos y económicos 13.

El 5 de septiembre de 2008 la secretaria de Estado Condoleezza Rice realizó la primera visita de un alto funcionario de Estados Unidos a Libia en 56 años, 40 de ellos con Gadafi en el poder. Antes de que finalizara el año, el 23 de diciembre, el rey Juan Carlos de España empezó en Trípoli su primer viaje a Libia, respondiendo a una invitación de Gadafi.

El canciller español Miguel Ángel Moratinos visitó nuevamente Libia el 8 de marzo de 2010 y fue recibido por Gadafi. España ejercía entonces la presidencia semestral de la Unión Europea y este viaje se inscribió en el marco de las negociaciones entre el bloque europeo y Libia para resolver la crisis diplomática con Suiza, en la que se involucraron los gobiernos europeos. El día 7 había concurrido a Trípoli el ministro portugués de Relaciones Exteriores, Luis Amado, para abordar la misma cuestión.

En 2008 Libia había tomado medidas en represalia contra Suiza, retirando sus fondos bancarios de los bancos suizos y expulsando a las sociedades helvéticas instaladas en Libia, además de anunciar el cese de sus exportaciones de petróleo a la Confederación. Las relaciones entre ambos países se deterioraron a raíz de la detención, en Ginebra, en ese mismo año, de un hijo del coronel Gadafi, ante una
queja de dos empleados domésticos que lo acusaron de malos tratos.

Una semana antes de las visitas del canciller portugués y de su par español, Libia decidió imponer un nuevo embargo económico “total” contra Suiza en el marco de la crisis diplomática entre Berna y Trípoli. El 25 de febrero de 2010 Gadafi había exhortado a la “guerra santa” contra Suiza como represalia por una votación popular a favor de prohibir la construcciones de nuevos alminares en las mezquitas 14.

En febrero de 2011 comenzaron las revueltas contra el gobierno de Gadafi y las potencias occidentales viraron su posición. No es un dato menor que el CNT nombrase como jefe del Comité de Finanzas y Comercio al opositor Ali Tarhouni, quien estudió Economía en los Estados Unidos 15.

El periodista ruso Andrei Sténin —quien cubrió en el terreno el conflicto libio y tras ser reportado como desaparecido en Ucrania, el 5 de agosto de 2014, fue encontrado calcinado dentro de un vehículo en el que viajaba para realizar un trabajo editorial, muerto por disparos efectuados por las Fuerzas Armadas de ese país 16— reveló que una fuente del Departamento de Tesoro de Estados Unidos determinó que la oposición libia podía reanudar las ventas de petróleo en el mercado internacional, al margen del embargo implementado por la ONU, si lograba crear empresas exportadoras no vinculadas a la Compañía Nacional del Petróleo de Libia, cuyos activos, junto con los de sus cinco filiales fueron bloqueados por la ONU 17.

El cambio de gobierno no significó un obstáculo para continuar haciendo negocios como lo demostró la visita del Ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, quien viajó a Libia el 17 de diciembre de 2012, constituyéndose en la primera de un miembro de un gobierno occidental tras la formación, el 14 de octubre, de un nuevo gobierno que encabezaba Ali Zidan. Lo acompañó la Ministra de Fomento, Ana Pastor, y dieciséis empresarios españoles. García-Margallo se reunió con el presidente del Congreso, Mohamed Magarief, y otras autoridades libias. El objetivo de la misión era lograr la participación de España y de sus empresas en la reconstrucción del país. En esa oportunidad se creó una comisión mixta hispano-libia para determinar los problemas de las empresas que vieron interrumpidos sus contratos por la revolución del 17 de febrero de 2011. La cifra global de negocios en suspenso de firmas internacionales superaba los € 9.500 millones 18.



El rol de Francia

A fines de abril de 2015 los medios difundieron la responsabilidad de Francia, otrora considerada el “gendarme de África”, en la caída de Gadafi y en el consiguiente vacío de poder en el país.

Como se pudo apreciar, desde 1999 Gadafi fue dando los pasos que correspondían para recomponer los sumamente deteriorados lazos con los países occidentales y éstos, por su parte, vieron en Libia petróleo, un mercado para vender sus armas y un país a reconstruir, esencial para las actividades de las grandes empresas dispuestas a obtener enormes ganancias en obras de infraestructura. Sin embargo, a pesar de estas oportunidades, Occidente decidió apoyar a los rebeldes.

En marzo de 2011 el Consejo de Seguridad votó a favor de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, lo que fue muy bien recibido por los rebeldes de Bengasi, el último bastión sedicioso que sobrevivía. La Resolución 1973, aprobada en su 6498ª sesión, celebrada el 17 de marzo de 2011, dispuso que los Estados Miembros
“…adopten todas las medidas necesarias, pese a lo dispuesto en el párrafo 9 de la resolución 1970 (2011), para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque en la Jamahiriya Árabe Libia, incluida Benghazi, […]” y estableció “ una prohibición de todos los vuelos en el espacio aéreo de la Jamahiriya Árabe Libia a fin de ayudar a proteger a los civiles”, a excepción de “los vuelos cuyo único propósito sea humanitario, como el suministro o la facilitación del suministro de asistencia, incluido el material médico, los alimentos, los trabajadores humanitarios y la asistencia conexa, o la evacuación de ciudadanos extranjeros de la Jamahiriya Árabe Libia” 19.

La resolución permitió el uso de la fuerza para imponer esa zona de exclusión aérea sobre Libia. Claramente, la resolución autorizó a los Estados miembros a tomar todas las medidas necesarias para impedir el vuelo de los aviones del gobierno de Gadafi y, bajo su amparo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) emprendió una operación militar el 19 de marzo de ese mismo año.

Este viraje de los países occidentales habría sido impulsado por Francia, cuyo gobierno, tras la aprobación de la resolución, expresó que se debía responder “en cuestión de horas o días”. La decisión de las máximas autoridades francesas se habrían motivada en la percepción de que entre los rebeldes existía un movimiento democrático y a que vislumbró una oportunidad de extender “su área de influencia hacia el este, ocupando un espacio de histórica presencia italiana y británica, con valiosos recursos energéticos” 20, además de procurar la creación de una zona de seguridad en la región del Magreb-Sahel, donde su posición de “gendarme” está consolidada 21.  Los errores de cálculo del gobierno de Francia quedaron en evidencia bien pronto.

Al interior del país, el caos

En la actualidad Libia cuenta con dos gobiernos enfrentados, el que tiene su sede en Trípoli, de corte islamista y afín a la Hermandad Musulmana, y el que reside en Tobruk, que puede considerarse como moderado y nacionalista. El gobierno islamista cuenta con el respaldo externo de Turquía y Qatar y aquí cabe destacar dos cuestiones esenciales. Por un lado, que el gobierno de Turquía fue uno de los principales apoyos al derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi, miembro de la Hermandad Musulmana, condenado por un tribunal a 20 años de prisión por el asesinato de manifestantes en 2012 22.

Por el otro, el anuncio de un programa conjunto entre Turquía y Estados Unidos para entrenar a 15.000 rebeldes por año con el objetivo de crear una fuerza pro occidental capaz de alterar el equilibrio de fuerzas en Siria 23 y el financiamiento de un proyecto para, supuestamente, “sacar a los jóvenes musulmanes de la violencia”, inspirado en la Hermandad Musulmana, derrocada en Egipto. En 2013 se anunció que Estados Unidos y Turquía crearían un fondo de US$ 200 millones para programas que, supuestamente, promoverán la no violencia entre los musulmanes en los puntos calientes del terrorismo como Pakistán, Somalia y Yemen 24. La intención sería combatir el crecimiento de Al-Qaeda, sin comprender —quizás— que esta organización y la Hermandad Musulmana son dos caras de la misma moneda.

Por su parte, el gobierno de Tobruk recibe asistencia de Egipto —país que enfrenta el extremismo de los Hermanos Musulmanes— al punto que sus aviones militares operan en el espacio aéreo libio para atacar a las milicias yihadistas.

Entre los dos gobiernos no logran controlar el resto del país que ha devenido nuevamente en un territorio en el que se observa la lucha tribal —contenida durante el régimen de Gadafi— y la emergencia de diversos grupos islamistas, entre ellos el Estado Islámico.

Los yihadistas han tomado el control total o parcial de varias ciudades costeras del Mediterráneo, como Derna y Sirte, y procedieron a la creación de provincias —wilayats— siguiendo el modelo que el Estado Islámico adoptó en Iraq y Siria. En donde se instalan introducen el terror y las decapitaciones de cristianos, como la que les costó la vida a 21 cristianos coptos 25. Los terroristas también procedieron al asesinato de unos 30 hombres de Etiopía y Eritrea, la mayoría de ellos refugiados…



Ir a Libia: Los efectos de su revolución – Parte II

Por Marcelo Javier de los Reyes (Licenciado en Historia graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente del Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID).Profesor de Inteligencia en la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de la Plata).


  1. Isabel Stanganelli. “Nuevos actores políticos: Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi”. Ponencia presentada en el XXV Simposio Electrónico Internacional El nuevo mapa político de Medio Oriente y del Norte de África: alcances y perspectivas de las revueltas árabes, mayo de 2013, organizado por el Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo (CEID).
  2. Borja Bergareche. “Irán, y no Libia, ordenó el atentado de Lockerbie, según nuevas revelaciones”. En: ABC (España), 12/03/2014, <http://www.abc.es/internacional/20140311/abci-lockerbie-iran-201403111041.html>, [consulta: 01/05/2015].
  3. Ídem.
  4. “Los 26 años negros de Libia”. En: El Mundo (España), 15/05/2006, <http://www.elmundo.es/elmundo/2006/05/15/internacional/1147711702.html>, [consulta: 23/02/2015].
  5. Juan Vicente Boo. “Massimo D’Alema, primer jefe de Gobierno europeo que visita al Coronel Gadafi”. En: ABC (España), 03/12/1999, <http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1999/12/03/039.html>,[consulta: 01/05/2015].
  6. Ídem.
  7. Ídem.
  8. “Schröder a Libia”. En: Deutsche Welle, 01/10/2004 <http://www.dw.de/schröder-a-libia/a-1345175>, [consulta: 24/04/2015].
  9. Ricardo Martínez de Rituerto. “La UE levanta el embargo de armas impuesto a Libia desde 1986”. En: El País (España), 12/10/2004, <http://elpais.com/diario/2004/10/12/internacional/1097532013_850215.html>,[consulta: 24/04/2015].
  10. “Alemania/Libia: ‘nueva era’». En: BBC Mundo.com, 15/10/2004,<http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3745000/3745704.stm>, [consulta: 24/04/2015].
  11. Luisa Corradini. “Khadafy abre la economía libia al capital extranjero. Armas y petróleo, la principal atracción”. En: La Nación (Argentina), 10/08/2007,<http://www.lanacion.com.ar/933188-khadafy-abre-la-economia-libia-al-capital-extranjero>, [consulta: 24/04/2015].
  12. Ídem.
  13. Miguel Máiquez. “Los embarazosos negocios de España con las dictaduras árabes”. En: 20 Minutos, 26/02/2011,<http://www.20minutos.es/noticia/970779/0/espana/revueltas/arabes/>, [consulta: 24/0472015].
  14. “España y Libia abordan el tema de los visados”. En: Swissinfo, 09/03/2010, <http://www.swissinfo.ch/spa/españa-y-libia-abordan-el-tema-de-los-visados/8444652>,[consulta: 24/04/2010].
  15. Isabel Stanganelli. Op. cit.
  16. “Fotoperiodista ruso Andréi Stenin murió por disparos efectuados por las Fuerzas Armadas de Ucrania”.En: RT, <http://actualidad.rt.com/actualidad/view/138006-muere-foto-periodista-rusia-andrei-steninucrania>,[consulta: 23/09/2014].
  17. Andrei Stenin. “EEUU aconseja a rebeldes libios exportar petróleo por su cuenta”. En: RIA Novosti.Moscú, 01/04/2011, <http://sp.rian.ru/economy/20110401/148637945.html>, (Citado por IsabelStanganelli, op. cit.).
  18. Macarena Gutiérrez. “Margallo abre camino a los empresarios españoles en Libia”. En: La Razón(España), 17/12/2012, <http://www.larazon.es/economia/margallo-abre-camino-a-losempresarios-espanole-dc400317#.ttt1krdtuvsriey>, [consulta: 24/02/2015].
  19. La Resolución 1973 (2011) contó con 10 votos a favor y 5 abstenciones, las de dos países con derecho de veto, la Federación de Rusia y China, Alemania, India y Brasil. La abstención alemana se motivó en los “considerables daños y riesgos” que implicaba una acción militar en contra de Gadafi. En función de ello, el Ministro de Exteriores de Alemania afirmó mediante un comunicado que las tropas alemanas “no tomarán parte en una operación militar en Libia”.
  20. Florentino Portero. “Francia propició la caída de Gadafi y el vacío de poder libio”. En: ABC (España), 29/04/2015, <http://www.abc.es/internacional/20150426/abci-francia-gadafi-libia-201504261135.html>,[consulta: 30/04/2015].
  21. Ídem.
  22. “Egipto condena a expresidente derrocado a 20 años de cárcel”. En: El Financiero, 21/04/2015,
    <http://www.elfinanciero.com.mx/mundo/egipto-condena-a-expresidente-derrocado-a-20-anosde-carcel.html>, [consulta: 22/04/2015].
  23. Daniel Iriarte. “EE.UU. y Turquía inician un programa conjunto para entrenar a 15.000 rebeldes sirios”.En: ABC (España), 01/05/2015, <http://www.abc.es/internacional/20150501/abci-turquia-eeuu-rebeldes-sirios-201504302032.html>, [consulta: 01/05/2015].
  24. Ryan Mauro. “U.S. Taxpayers to Pay for Spread of Turkish, Qatar Islamism”.En: Clarion Project,03/10/2013, <http://www.clarionproject.org/analysis/us-taxpayers-pay-spread-turkish-qatar-islamism>,[consulta: 20/04/2015].
  25. Antonio Baquero. “La yihad libia amenaza al sur de Europa”. En: El Periódico (España), 22/02/2015,<http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/yihad-libia-amenaza-sur-europa-3957739>,[consulta: 24/02/2015].

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Libia: Los efectos de su revolución – Parte I por Marcelo Javier de los Reyes se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2016/05/28/libia-los-efectos-de-su-revolucion-parte-i.

Caos en Libia

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Entrevista con Marwan Tashani por Lilia Weslaty

“Soy un juez libio del tribunal de Bengasi establecido en Túnez. Salí de Libia a principios del año 2014 tras recibir amenazas y tras el asesinato de varios magistrados. También presido la Asociación de Magistrados Libios e investigo en los ámbitos de la justicia transicional, de los derechos humanos y de la reforma judicial. Además formo parte de la Red de Defensores de los Derechos Humanos en Libia y en el extranjero”. Así se presenta Marwan Tashani.

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AFKAR/IDEAS: Dice usted que abandonó Libia por razones de seguridad, especialmente tras el asesinato de varios jueces. ¿Puede decirnos algo más sobre ello?

MARWAN TASHANI: Después de 2011, se produjo un hundimiento parcial de las instituciones del Estado y una multiplicación de los grupos armados, así como una proliferación significativa de las armas. Cualquier representante del Estado, es decir jueces, policías, el ejército, activistas, militantes pro-derechos humanos y políticos, se convirtieron en un objetivo. Los asesinatos y las amenazas se multiplicaron. Entre 2012 y 2014, mi ciudad registró el mayor porcentaje de asesinatos, perpetrados por grupos terroristas que se oponían a la reconstrucción del Estado. Las amenazas de muerte que recibí estaban firmadas por “Jund al Khilafa” (Los Soldados del Califato) y “Majlis Shabab al Islam” (El Consejo de los Jóvenes del Islam). Recibía estas amenazas en mi cuenta de Facebook, en mi correo electrónico y en mi teléfono, y eso fue a raíz de mis apariciones en los medios de comunicación para reivindicar un Estado de derecho. Un compañero mío fue asesinado en el juzgado en el que trabajaba aunque no era nada activo en la sociedad civil. Le mataron por el simple hecho de ser juez. Las ciudades más afectadas son Bengasi, Derna y Sirte. Hasta el momento, ocho jueces han sido asesinados por disparos o por artefactos explosivos colocados en sus vehículos, y otros seis han sufrido intentos de asesinato, es decir que les han disparado.

A/I: ¿Cómo describiría la situación en Libia? ¿Podemos hablar de un hundimiento del Estado y de sus instituciones?

M.T.: El Estado está a punto de hundirse. Vivimos una auténtica división en la escena política: tenemos dos gobernadores del Banco Central, uno en Trípoli y otro en Baida; dos parlamentos, uno en Tobruk y otro en Trípoli; dos gobiernos, o incluso tres, el último en Túnez; lo mismo sucede con el Tribunal de Cuentas, y así sucesivamente. Las instituciones están divididas, y eso afecta al Estado. Además, hay que señalar un hecho importante, que es que la administración que gestiona los asuntos de los funcionarios prosigue su trabajo, a pesar de todas estas divisiones. La administración encargada de los salarios de los libios en Tobruk y en Trípoli es la misma. Y sucede lo mismo con la Oficina del Estado Civil. Sin embargo, un documento oficial en Trípoli está firmado por el “gobierno de Salvación”, mientas que otro en Baida estaría firmado por el “gobierno libio provisional”, sabiendo que la comunidad internacional solo reconoce a este último.

Mientras tanto, Estado Islámico (EI) y otros grupos armados se aprovechan de esta división para instalarse en nuestro territorio.

El Estado está a punto de hundirse. Vivimos una auténtica división en la escena política.

A/I: ¿Quiénes son los que realmente toman las decisiones políticas en Libia?

M.T.: Los políticos y algunas personalidades, los emires de los grupos armados que tienen influencia y los jeques de las tribus. Pero, a decir verdad, nadie tiene el poder. Cada uno controla su región. Ibrahim Yadran, por ejemplo, tiene el control de los campos petrolíferos, y solo tiene poder donde se encuentra. En cuanto a Bengasi y la región este, están controladas por Jalifa Haftar, el comandante en jefe del ejército. Por otro lado, en Trípoli, hay varios grupos armados, como los del Congreso Nacional General, islamistas. Hay una autoridad subdividida entre varios actores, pero solo los intereses logran unirlos o desunirlos. Cuando Fayr al Libya llevó a cabo su operación en julio de 2014, unos grupos de Misrata, de Zauia y de otros lugares se unieron contra las milicias del Zintan, que se apoderaron del aeropuerto. Después de haberlos desalojado y de haber impuesto su poder, estos grupos se dividieron de nuevo. Hay por tanto coaliciones puntuales y no permanentes, basadas en intereses comunes. Todos estos actores solo rinden cuentas ante sus tribus y sus regiones, y no ante el Estado.

A/I: ¿Puede identificar entonces los obstáculos para establecer un gobierno de unidad nacional?

M.T.: Esta profunda división de la escena política constituye el obstáculo principal. El Consejo Presidencial ha constituido un Gobierno con 13 carteras, pero eso no ha funcionado porque existen disensiones políticas dentro del propio Parlamento, y todos los diputados no están de acuerdo. Esto se explica por el hecho de que las condiciones en las que se creó el Consejo Presidencial han cambiado desde el 17 de diciembre de 2015. Tres meses más tarde, se cuestiona la propia composición de este consejo. También están los que piden que se vuelva a la cuarta versión del Acuerdo Político, cuando se ha aprobado una quinta, que precisa los criterios de los nombramientos para las carteras del nuevo gobierno, es decir, la capacitación, el profesionalismo y la representación. El problema es que el Parlamento no se ha formado según estos criterios. Recordemos que este Consejo Presidencial representa el mosaico libio, que es bastante amplio: Misrata, Trípoli, la corriente islamista, Haftar, Yadran, etcétera. Pero algunos de sus miembros se niegan a reconocer el hecho de que representan a sus regiones. Por tanto, existe un problema real de representación y de legitimidad.

A/I: Recientemente, el enviado especial de Naciones Unidas en Libia, Martin Kobler, ha denunciado la parálisis política e institucional afirmando que “el vacío político y militar actual permite que los grupos terroristas y las redes criminales se asienten. Hoy en día, Libia no tiene verdaderas instituciones públicas”, declaraba ante los miembros del Consejo de Seguridad. ¿Qué piensa de estas declaraciones y qué opina del trabajo de la misión de Naciones Unidas en su país?

M.T.: El papel de Naciones Unidas en Libia es histórico, porque está vinculado a su independencia en 1951. Por aquel entonces, se envió una misión, dirigida por Adriann Pelt, para redactar la Constitución libia y crear sus instituciones. Al principio de la revolución de 2011, la ONU era “aceptada” por la población. Hubo varios emisarios: primero Ian Martin, que logró la supervisión de las elecciones, luego Tarek Mitri, que continuó el proceso de la reforma y, a continuación, Bernardino León, que se aseguró de que se llevasen a cabo las maratonianas negociaciones y que convenció a los “boicoteadores” para que continuara el diálogo. Sin embargo, los criterios establecidos por la ONU para la representación del gobierno no eran claros y pertinentes; a veces incluso eran opacos.

A pesar de todos estos problemas, finalmente se adoptó este acuerdo político en Skhirat en diciembre de 2015. El problema es que la misión de la ONU está muy influida por el enfoque occidental, especialmente de los cinco países que forman su Consejo de Seguridad, es decir Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia. No obstante, hay que tener en cuenta a otros países importantes como Egipto, Arabia Saudí, Argelia y Turquía. Estoy a favor de que la misión de la ONU, cuyo mandato se ha renovado por otros seis meses este mes de marzo de 2016, prosiga su trabajo.

Por otra parte, su política podría ser más eficaz si diese más importancia a los derechos humanos. La comisión que trabaja en este apartado realiza un trabajo excelente, pero sus recomendaciones no se tienen en cuenta, y es más bien el aspecto político el que se impone. Esta comisión trabaja fuera de Libia desde 2014, y eso es un verdadero problema. Martin Kobler, por su parte, prosigue sus esfuerzos para establecer un gobierno de unidad nacional.

La OTAN y los países que apoyaron la intervención militar tienen una responsabilidad histórica.

A/I: ¿Ha habido intentos de reconstrucción por parte de la OTAN tras la intervención militar en 2011?

M.T.: La OTAN se retiró directamente tras el final de la guerra, y ninguno de los gobiernos que se han sucedido ha elaborado una estrategia de reconstrucción, sobre todo para las regiones que sufrieron bombardeos aéreos intensivos, es decir en Sirte, en Trípoli y en algunas zonas militares en Sabha. Por tanto, la OTAN y los países que apoyaron la intervención militar tienen una responsabilidad histórica. Estos países dieron y vendieron armas a los jóvenes que se rebelaron contra Gadafi, y este último abrió su arsenal para sus combatientes. Los libios han acabado por matarse entre ellos. Incluso Obama reconoció que fue un error haber dejado el país en esta situación. Por tanto, es una responsabilidad no solo histórica, sino también
ética.

A/I: ¿Cuál es la situación actual de los derechos humanos en Libia?

M.T.: La situación de los derechos humanos en Libia es muy deplorable. El Estado es débil y no logra tener un control sobre las cosas; los grupos armados son numerosos y todos los bandos recurren a la violencia. Algunas cárceles, donde se practica la tortura, escapan incluso al control del Estado. Desde 2011, se contabilizan más de 600 asesinatos, más de 250 secuestros, centenares, o incluso miles, de casos de tortura dentro y fuera de las cárceles, y violaciones flagrantes de la libertad de expresión. También se han producido explosiones en edificios de medios de comunicación, algunos periódicos han cerrado, muchos periodistas, a menudo amenazados de muerte, se han visto obligados a exiliarse, etcétera. Según el Centro Hessn para la Libertad de Prensa, más de 14 periodistas han sido asesinados. Según nuestra asociación, ocho jueces y tres abogados también han sido asesinados. Hay más de 400.000 personas desplazadas en las 25 ciudades del país.

A/I: ¿Se puede hablar de crímenes de guerra en Libia?    

M.T.: Según el informe de la misión de investigación de Naciones Unidas en Libia, publicado en febrero de 2015, se han cometido crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad desde 2011. Poblaciones enteras han sido deportadas, algunas ciudades se han vaciado y se han quedado sin población, como ha sido el caso de Tawargha y se han bombardeado edificios. En julio de 2014, algunas instituciones estatales, como los tribunales, el aeropuerto y los campos petrolíferos, fueron atacadas. Recordemos que el Fiscal de la Corte Penal Internacional tiene competencia para investigar y juzgar a los autores de crímenes de guerra, de crímenes contra la Humanidad y de crímenes de genocidio cometidos en Libia desde el 15 de febrero de 2011. Además, en marzo de 2015, se creó una segunda misión de investigación de la ONU para indagar los crímenes graves cometidos en Libia desde 2014.

A/I: ¿Cómo podría Libia llevar ante los tribunales a todos los responsables de estos crímenes?   

M.T.: Actualmente, los tribunales y todas las instituciones judiciales son incapaces de aplicar la ley. El poder judicial necesita al Ministerio del Interior, a la Administración, a los órganos del Estado. Supongamos que hay una sentencia contra alguien: ¿quién va a ejecutarla? Necesitamos un cuerpo de policía para aplicar la sentencia. Si se emite una orden de embargar la cuenta bancaria de una persona, la Administración tendrá que hacerlo.

Necesitamos ante todo mecanismos para proteger los edificios judiciales y a sus funcionarios, y reformas legislativas en materia de seguridad. Necesitamos también un proyecto de ley de justicia transicional. Como militante, lo que me preocupa actualmente es, sobre todo, la documentación de los casos de violaciones de los derechos humanos. Llegará el día en que el poder judicial será funcional. Nuestra asociación tiene militantes desplegados en Libia que se enfrentan cada día a varios peligros. Naturalmente, les formamos en los ámbitos necesarios, sobre todo en el de la seguridad.

A/I: ¿Hay cálculos sobre el número de armas en Libia?  

M.T.: Para una población de 6,5 millones de habitantes, se contabilizan 20 millones de armas. La mayoría son rusas, estadounidenses, francesas y belgas. Varios países de la región también pasaron armas, como Turquía y Emiratos Árabes Unidos. En 2011, cuando Beyi Caid Essebsi era primer ministro, Túnez era un punto de entrada de las armas, sobre todo a través del puerto de Zarzis, desde donde se transportaban a Tatauine, y luego al interior del territorio libio.

La situación de los derechos humanos es  deplorable. El Estado no tiene ningún control

A/I: ¿Existe una propuesta de estrategia para el desarme de los grupos armados?

M.T.: Hay varias experiencias en las que ha habido un desarme como en Kosovo o Serbia, pero esto requiere una voluntad internacional que, por desgracia, no existe en el caso libio. Más bien al contrario, estos países introducen sus armas en nuestro país. Ha habido políticos libios que han hablado de desarme, especialmente el exprimer ministro Ali Ziden. Ha habido una propuesta de recompra de las armas de los ciudadanos, pero todavía no hay una estrategia.

A/I: Según la agencia de prensa alemana DPA, Martin Kobler expresó, en febrero de 2016, sus temores en cuanto a los ataques aéreos contra el EI, que, según dijo, pueden “destruir los esfuerzos llevados a cabo para formar un gobierno de unión nacional” en el país. ¿Comparte su opinión? ¿Y cuáles serían las repercusiones de una intervención militar en Libia?

M.T.: No creo que eso destruyese los esfuerzos realizados para la formación del gobierno porque el EI es un enemigo común. Todo el mundo está de acuerdo en luchar contra él. Si hay una coordinación con las autoridades nacionales, puede que eso dé buenos resultados. Además, añadiría que estos ataques aéreos no serán suficientes. La intervención también tendrá que ser terrestre.

A/I: La economía libia depende básicamente de los ingresos del sector petrolero, que constituyen el grueso de las exportaciones, casi más de la mitad del PIB. ¿Qué consecuencias tendría para la economía libia una intervención militar en el país? ¿Y qué pasará si no la hay?   

M.T.: El sector petrolero ya está afectado. Ibrahim Jadhran controla buena parte de los campos. Actualmente, Libia sufre muchas pérdidas. El precio del barril se ha desplomado, y ha pasado de 125 a 25 dólares. Hoy en día, un dólar equivale a cuatro dinares libios, mientras que en 2011 equivalía a un dinar y 30 céntimos. Además, los bancos ya no tienen liquidez porque los libios tienen miedo de depositar en ellos su dinero. También existe un verdadero peligro de que el EI avance hacia el sur porque podría aliarse con Boko Haram. Pero Libia tiene otras riquezas que explotar. Su emplazamiento estratégico, gracias a sus fronteras con seis países africanos a lo largo de más de 4.000 kilómetros, la convierte en un centro de inversión muy atractivo.

A/I: ¿Qué pregunta hubiese querido que le hiciese?  

M.T.“¿Son las tribus capaces de resolver la crisis? ¿Cuál sería el papel de la tribu en Libia?” Las tribus tienen un modo específico de comunicarse y de trabajar. Pueden contribuir enormemente a resolver la crisis política y de seguridad libia, aunque tienen el mismo problema de representación. Por desgracia, parece que nos dirigimos hacia la escisión del país en dos Estados o hacia un sistema federal, mientras que Libia solo puede ser fuerte si está unida.

Por Lilia Weslaty
Estudios de Política Exterior

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