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Qatar, epicentro de dos guerras: petróleo vs. gas y renminbi vs. dólar


Kuwait ha presentado a Qatar una lista de demandas de cuatro naciones árabes con las que cortó lazos a principios de junio de 2017. En la imagen una mujer qatari camina por las calles de Doha Foto Ap
Se manejan muchas causales –unas rocambolescas, otras muy peregrinas– sobre la ruptura dramática de la coalición de varios países árabes poderosos –encabezados por Arabia Saudita (AS), la mayor potencia económica de la región, y Egipto, todavía la mayor fuerza militar del mundo árabe hoy dislocado– con Qatar, diminuto país (con una superficie de 11 mil 581 kilómetros cuadrados) con el segundo mayor PIB per cápita del mundo (129 mil 700 dólares, detrás del paraíso fiscal europeo Liechtenstein) gracias a ostentar la principal exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) del planeta y a su ínfimo número de habitantes autóctonos (¡11.6 por ciento de la población total de 2 millones 258 mil!), encapsulados por la aplastante mayoría de trabajadores residentes primordialmente provenientes del subcontinente indio.

The Hill asevera que detrás la crisis de Qatar se encuentra la telenovela del pago de un rescate por mil millones de dólares de 26 personajes, con varios miembros de la familia real, que andaban de caza en Irak, secuestrados por Al Qaeda y cuya mitad fue pagada al gobierno de Bagdad (https://goo.gl/jsgnVs).

Otros novelistas británicos con pretensiones geopolíticas, afirman que se trata de una venganza del otrora empresario Trump por el desprecio a sus inversiones inmobiliarias y de casinos mafiosos en Qatar.

Seré más estructural con la profundidad geopolítica de la crisis que ha fracturado al Golfo Pérsico –enfrentando a las cinco potencias regionales del Medio Oriente: por un lado, AS, Egipto (e Israel en forma subrepticia), y por otro, a Turquía e Irán que apoyan a Qatar– sin contar la división interna del Consejo de Cooperación del Golfo cuando Kuwait (con una notable población chiíta de 40 por ciento) y Omán se han inclinado por una plausible cuan elusiva salida diplomática– no se diga la neutralidad de Argelia y Marruecos en el mundo árabe y, sobre todo, en el mundo islámico no-árabe, la ecuanimidad, que no nimiedad, de Pakistán: único país musulmán dotado de 130 bombas nucleares que comparte una frontera de 959 kilómetros con Irán y cuenta con una pletórica población chiíta (20 por ciento) inmersa en sus 200 millones de habitantes de mayoría sunita.

Muchos factores han acercado a la potencia sunnita no-árabe de Turquía con la potencia chiíta persa de Irán cuando destacan su mutuo apoyo a Qatar y su común aversión a la creación de un estado independiente kurdo.

Todavía no redacto las causales estructurales, a mi juicio, cuando ya brilla en todo su resplandor la hipercomplejidad de la grave crisis que enfrentan AS y Qatar que ha puesto de cabeza tanto al mundo árabe como al mundo islámico para el schadenfreude –placer que provoca el mal ajeno– de Israel, cuyo anhelo es balcanizarlos con el fin de prevalecer sola con su máximo de 400 bombas nucleares clandestinas.

El gobierno alemán –usualmente parco y prudente en sus apreciaciones globales– teme la detonación de una guerra regional en el Golfo Pérsico.

No es un asunto menor, que tiene como epicentro a Qatar y coloca en relieve dos simultáneas guerras estructurales: 1. La del petróleo (encabezado por AS) contra el gas (el componente LNG de Qatar) y, 2. La del dólar de EU con el renminbi chino.

Entre las 13 exigencias perentorias, transmitidas por la loable intermediación de Kuwait, que han exigido cuatro países árabes –AS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin– para que cumpla Qatar en un plazo de 10 días, destaca el alineamiento (sic) militar, político, social y económico (¡supersic!) con los otros países del Golfo y el mundo árabe, en línea (sic) con el acuerdo logrado con AS en 2014.

Más que alineamiento parece más bien la alienación y la capitulación de Qatar.

Pese a la asfixia en sus únicos 87 kilómetros de frontera terrestre con AS que encabeza un boicot por cielo, mar y tierra –sin contar la pérdida de 13 mil millones de dólares en sus activos bursátiles y la obligada importación de alimentos de Turquía, Irán y Omán–, Qatar cuenta con cartas nada desdeñables: desde sus prósperos Fondos Soberanos de Riqueza (https://goo.gl/Txfs57) –que le han permitido invertir en grandes empresas de Gran Bretaña y Alemania–, pasando por la principal base militar de EU en la zona, hasta la nueva base militar de Turquía.

Alá ha deseado que Qatar comparta geográficamente con Irán su mayor fuente de ingreso de su pletórico yacimiento gasero en el Golfo Pérsico (los contiguos Campo Norte de Doha y el Campo Pars Sur de Teherán) y cuyas transacciones son retribuidas con la divisa china renminbi debido a las sanciones cada vez más asfixiantes de Trump contra la antigua Persia al haber adoptado sin rubor la irredentista política exterior del primer israelí Netanyahu acoplado con el ultraortodoxo judío Jared Kushner, yerno del polémico empresario-presidente.

Tal como pintan las cosas al corte de caja de hoy, se ha gestado la competencia de dos estratégicos oleogasoductos para desembocar en el mar Mediterráneo con mira en el relevante mercado europeo: 1:El de AS-Jordania-Israel, y 2-El de Qatar-Irán-Siria-Turquía.

Ya habrá tiempo para detallar la guerra del petróleo de AS y del LNG de Qatar para centrarme en forma sucinta en el primer centro regional del renminbi en Doha.

Desde hace dos años opera en Qatar un Centro de Compensaciones & Liquidaciones con la divisa china renminbi, según Economist Intelligence Unit, propalado por HSBC (https://goo.gl/xq7jmR), lo cual, a mi juicio, no podía quedar sin respuesta disuasiva por EU que lleva en su conciencia a dos cadáveres conspicuos que intentaron fugarse de los grilletes globales del dólar-centrismo petrolero –el ahorcado iraquí Saddam Hussein, quien se atrevió a formular la permutación de petrodólares por petroeuros,y el libio sodomizado (literal) Muamar Kahadfi quien pretendió lanzar el dinar-oro en lugar de la chatarra del billete verde–, sin contar el extraño accidente aéreo en Rusia de Christophe de Margerie, jerarca de la petrolera gala Total, quien pensaba realizar sus transacciones en petro-rublos en lugar de dólares (https://goo.gl/ZLNH36).

El Centro Renminbi de Qatar es operado por el banco chino ICBC, el mayor del planeta que ayudará en teoría a facilitar los flujos comerciales de China con Qatar y la región.

Hoy las petroleras estatales chinas CNOOC y PetroChina son recipiendarias de las cada vez más crecientes importaciones de LNG qatarí (con la estatal QatarGas,la mayor del mundo), detrás de Japón, Surcorea e India.

La Autoridad de Inversiones de Qatar diversifica sus Fondos Soberanos de Riqueza y ya empezó a invertir en empresas chinas: ICBC, Banco Agrícola de China, Citic Capital (22 por ciento) y Lifestyle International (20 por ciento), mientras la constructora China Harbour Engineering Company y Sinohydro participan en la infraestructura de Qatar que apoyó en forma entusiasta la creación del legendario banco AIIB de patrocinio chino (https://goo.gl/ASe5ho).

El Centro Renminbi de Qatar epitomiza el desplazamiento del dólar en su otrora feudo inexpugnable del Golfo Pérsico, hoy fracturado, cuando se vislumbra la muy riesgosa fase del advenimiento del petroyuan.

¿Dejarán celebrar la Copa Mundial de Futbol en 2022 en Qatar?

Don Alfredo Jalife-Rahme

Por Alfredo Jalife-Rahme
Con información de:La Jornada

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Café con aroma árabe

©Joaquín Hernández Mena

Un ameno recorrido por la aromática ruta del café, desde Yemen, su país de origen, por otros pueblos de la región y del Norte de África, ofreció el Excmo. Bader Al Awadi, embajador del Estado de Kuwait y decano del cuerpo diplomático árabe acreditado en Cuba.

La disertación sobre usos y costumbres árabes en la preparación y consumo de esta bebida universal tuvo lugar en la Casa de los Árabes, donde su director, Rigoberto Menéndez Paredes, recordó que el café fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en diciembre de 2015, y que la explicación de Al Awadi acercó al público cubano a una práctica que constituye un símbolo de proverbial hospitalidad en la cultura, hábitos y tradiciones de algunos pueblos.

El diplomático kuwaití brindó una panorámica de la milenaria historia del café, tipos, formas de cultivo, preparación y maneras de ingerirlo en los diversos países árabes e islámicos, donde el acto posee una liturgia propia  y representa una forma de expresar el compromiso social, la amistad, la fraternidad y el amor.

©Joaquín Hernández Mena

Al Awadi habló de las tres formas de café más populares, el llamado café árabe, el turco y el negro, que es el más conocido en Cuba. Explicó el uso que se le da entre los pueblos de su país natal, donde se mezcla con otras especias aromáticas como el cardamomo, el azafrán, y el clavo de olor, lo que les confiere un color, aroma y sabor característico.

La conferencia del kuwaití contó con el apoyo didáctico de los utensilios empleados, por ejemplo, en el ritual del café entre beduinos. Mostró los pilones, así como algunas de las antiguas y modernas cafeteras atesoradas por la Casa de los Árabes, perteneciente a la Oficina del Historiador de La Habana, utensilios que en algún momento sirvieron para triturar y procesar los aromáticos granos.

©Joaquín Hernández Mena

Habló de las costumbres propias de la cultura árabe de tomar café y brindarlo como gesto cortés a los familiares, invitados o visitas. Para ello existe un grupo de reglas no escritas que se transmiten oralmente y dicen mucho de la hospitalidad, la fraternidad y las relaciones sociales entre los que comparten una taza de café.

La primera taza suele ser la más importante, aclaró Al Awadi, pues si el visitantes la acepta y la toma, predice una charla amena, tranquila, pero si la coloca en el piso sin beberla, significa que trae un problema o solicitud que quiere tratar con el dueño de la casa, que es quien prepara el café.

©Joaquín Hernández Mena

Otra peculiaridad es que mientras el visitante extienda la taza, se le debe servir. Cuando está satisfecho debe sacudirlo de forma peculiar.

Los dátiles y otras golosinas dulces suelen acompañar el consumo del café en esa región y también fueron degustadas con placer por quienes compartieron una tarde de café a lo “beduino”.

La disertación y la ceremonia del café fueron ocasión propicia para recordar la frase de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba:

“El café tiene un misterioso comercio con el alma; dispone los miembros a la batalla y a la carrera, limpia de humanidades el espíritu, aguza y adereza las potencias, ilumina las profundidades interiores, y las envía en fogosos y preciosos conceptos a los labios. Dispone el alma a la recepción de misteriosos visitantes, a tanta audacia, grandeza y maravilla”

©Joaquín Hernández Mena

Por Juan Dufflar Amel y Yimel Díaz
Con información de Trabajadores

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Nuevas voces en la literatura de Medio Oriente

Basma Abdel Aziz, autora de 'The Queue' ©Richard Perry/The NYT
Basma Abdel Aziz, autora de ‘The Queue’ ©Richard Perry/The NYT

Basma Abdel Aziz caminaba una mañana por el centro de El Cairo cuando vio una larga fila de personas paradas frente a un edificio del gobierno cerrado.

De regreso, varias horas después, Abdel Aziz, una psiquiatra que da terapia a víctimas de tortura, pasó junto a las mismas personas que aún esperaban, apáticas: una joven y un anciano, una madre que cargaba a su bebé. El edificio permanecía cerrado.

Al llegar a casa, se puso a escribir de inmediato sobre las personas en la fila, y no paró de hacerlo durante 11 horas. La historia se convirtió en su primera y surreal novela, The Queue, cuya acción se desarrolla después de una revolución fallida en una ciudad sin nombre de Medio Oriente. La trama se desarrolla a lo largo de 140 días, mientras los civiles deben esperar en una larga fila para solicitar servicios básicos a una autoridad poco clara llamada The Gate.

“La ficción me dio espacio para poder decir lo que quería sobre una autoridad totalitaria”, dijo Abdel Aziz hace poco en una entrevista.

The Queue, que Melville House acaba de publicar en inglés, ha provocado comparaciones con clásicos occidentales como 1984 de George Orwell o El proceso de Franz Kafka. Representa una nueva ola de narrativa distópica y surrealista escrita por autores de Medio Oriente que se enfrentan al caótico desenlace y el ácido desencanto en que ha terminado la Primavera Árabe.

Cinco años después de los levantamientos populares en Egipto, Túnez, Libia y otros lugares, una veta desolada y apocalíptica de literatura posrevolucionaria ha echado raíces en la región. Algunos escritores recurren a la ciencia ficción y los tropos fantásticos para describir la oscura realidad política de sus países. Otros escriben sobre temas polémicos como la sexualidad y el ateísmo o sacan a la luz episodios históricos dolorosos antes prohibidos.



En una cultura literaria en la que la poesía ha sido tradicionalmente el medio más celebrado, los escritores ahora están experimentando con una amplia gama de géneros y estilos, incluyendo cómics y novela gráfica, alucinantes novelas de terror y obras alegóricas de ciencia ficción.

“Nos estamos alejando del realismo que había dominado la literatura árabe”, afirmó el novelista nacido en Kuwait Saleem Haddad. Su nuevo libro, Guapa, está narrado por un joven árabe gay. Su amigo fue detenido después de una protesta. “Lo que está surgiendo ahora es más oscuro y un poco más profundo”.

Hace mucho que la ciencia ficción y el surrealismo son válvula de escape para los escritores que viven en regímenes opresores. En América Latina, las largas décadas de fascismo y guerra civil inspiraron obras maestras del realismo mágico por autores como Gabriel García Márquez e Isabel Allende. En Rusia, el novelista posmoderno Vladimir Sorokin ha publicado inquietantes y polémicas novelas futuristas que critican subrepticiamente al gobierno represivo de ese país.

Los temas distópicos no son completamente nuevos en la narrativa árabe. Sin embargo, han ganado importancia estos años, de acuerdo con las editoriales y los traductores. El género ha proliferado en parte porque capta el sentimiento de desencanto que muchos escritores dicen sentir ante la represión y la violencia cíclica. Al mismo tiempo, los ambientes futuristas brindan a los autores una especie de capa con la que pueden cubrir su exploración de ideas políticas sin que se les tache de disidentes.

“Todas estas historias futuristas tratan sobre la utopía perdida”, dijo Layla al Zubaidi, co-editora de una colección de textos posteriores a la Primavera Árabe titulada Diaries of an Unfinished Revolution. “La gente podía imaginar un futuro mejor, pero ahora las cosas están casi peor que antes”.

En los meses turbulentos que siguieron a las revueltas, cuando se iba percibiendo que las promesas de democracia y mayor libertad social seguían sin concretarse, algunos novelistas canalizaron sus miedos y frustraciones hacia oscuros cuentos apocalípticos. En su valerosa novela Otared, que la American University de El Cairo publicará este año, Mohammed Rabie presenta a un antiguo policía egipcio que se une a la lucha contra una misteriosa potencia invasora que gobierna el país en 2025.

Rabie comentó que escribió la novela en respuesta a las “derrotas sucesivas” sufridas por los defensores de la democracia después de las manifestaciones de 2011 que terminaron con los 30 años en el poder del presidente Hosni Mubarak. Aunque hay paralelismos con la sociedad egipcia de hoy en día, al ubicar la trama en el futuro cercano pudo escribir con mayor libertad, sin establecer una asociación directa con el gobernante egipcio actual, según afirmó en una entrevista a través de un correo electrónico traducido por su editor árabe.

Nael Eltoukhy, cuya novela, oscura y satírica, publicada en 2013, Women of Karantina, transcurre en parte en una Alejandría dominada por el crimen en el año 2064, dijo sentir que una farsa futurista era la mejor manera de reflejar el hartazgo egipcio.

“En Egipto, especialmente después de la revolución, todo es terrible, pero todo es también muy gracioso”, dijo en una entrevista. “Creo que ahora todo está peor que en tiempos de Mubarak”.

Esas historias, tan futuristas como sombrías, han demostrado ser populares entre los lectores y muchas han sido un éxito tanto de crítica como de ventas. Este año Otared fue finalista del prestigioso Premio Internacional de Narrativa Árabe.

Los editores dicen que estos libros le gustan al público en parte porque exudan ese sentimiento colectivo de frustración.

Yasmine el Rashidi ©Brigitte Lacombe
Yasmine el Rashidi ©Brigitte Lacombe

Este nuevo corpus de literatura posrevolucionaria constituye un marcado cambio de tono frente al efusivo éxtasis surgido inmediatamente después de la Primavera Árabe, cuando muchos autores publicaron sus exultantes memorias o desenterraron viejos manuscritos que habían guardado durante años.

Varios novelistas egipcios de renombre como Ahdaf Soueif y Mona Prince escribieron recuentos no ficticios de primera mano de las protestas ocurridas en 2011 en la Plaza Tahrir. La novelista siria Samar Yazbek publicó los diarios que escribió durante el levantamiento en su país. Una nueva generación de escritores encontró inspiración en las impresionantes escenas de ciudadanos alzados en contra de dictaduras firmemente afianzadas.

“Algo que sucedió en la experiencia revolucionaria fue que de pronto uno tenía una voz, y esa voz tenía peso y tenía sentido”, dijo Yasmine el Rashidi, una periodista egipcia cuya primera novela, Chronicle of a Last Summer, que trata sobre el despertar político de una joven de El Cairo durante y después del gobierno de Mubarak, se publicará en Estados Unidos el próximo mes.

En los años transcurridos desde la revolución, ese optimismo ha decaído y las autoridades han reprimido la expresión creativa en la región. En Arabia Saudita, el año pasado se sentenció al poeta Ashraf Fayadh a muerte por sus versos, que las autoridades religiosas consideran blasfemos. El clamor internacional hizo que su sentencia se redujera a ocho años de prisión y 800 latigazos.

En Egipto, el gobierno del presidente Abdulfatah el Sisi ha cerrado galerías de arte y ha irrumpido en las editoriales para confiscar las copias de libros que considera controvertidos. El año pasado, funcionarios de las aduanas recogieron 400 copias de Walls of Freedom, un libro sobre el arte callejero político en Egipto, con el argumento de que estaba “instigando a una revuelta”.

“Ahora nos preocupa lo que publicamos”, dijo Sherif-Joseph Rizk, director de la editorial árabe Dar al Tanweer en Egipto. “Si algo se prohíbe, eso crea problemas comerciales”.

A pesar de las garantías explícitas a la libertad de expresión incluidas en la Constitución de Egipto de 2014, las autoridades tienen en la mira a escritores y artistas. El novelista Ahmed Naji está cumpliendo con una condena de dos años de prisión debido a violaciones de la “moral pública” por los pasajes explícitamente sexuales en su novela experimental The Use of Life. Muchos temen que su encarcelamiento lleve a un incremento en la autocensura.



“La Primavera Árabe y la revolución vencieron el miedo de las personas, dotándolas de la iniciativa para expresarse”, afirmó Abdel Aziz. Su novela, The Queue, se publicó en árabe en 2013. “Ahora estamos de nuevo bajo la opresión”.

Esta autora de 39 años obtuvo una maestría en neuropsiquiatría en 2005 y ahora trabaja medio tiempo en un centro en El Cairo donde da terapia a víctimas de tortura y violencia. Ha publicado dos colecciones de cuentos y varios libros de no ficción sobre temas delicados como la tortura y las violaciones a los derechos humanos a manos de las fuerzas de seguridad egipcias.

Sin embargo, después de la caída de Mubarak, escribir un recuento realista de los hechos le pareció una manera inadecuada de captar la experiencia surreal de los egipcios que vivieron los levantamientos y las medidas represivas que siguieron. Quiso escribir una historia universal que reflejara lo que ocurría a su alrededor al tiempo que trascendiera la geografía y los sucesos del momento.

Comenzó a escribir The Queue en septiembre de 2012. La novela gira en torno a un joven vendedor, Yehya, que recibe un balazo durante un levantamiento fallido. A Yehya se le niega la atención médica y se le obliga a esperar en una cola infinita para solicitar a The Gate permiso para una cirugía. A medida que se debilita, la fila solo se alarga más, extendiéndose a lo largo de varios kilómetros.

Abdel Aziz utiliza un lenguaje codificado para eventos y términos con carga política a lo largo de la novela, que tradujo Elisabeth Jaquette. El levantamiento de 2011 en contra de Mubarak se llama “The First Storm” (la Primera Tormenta). Una revuelta civil posterior que termina en un gran derramamiento de sangre se denomina “The Disgraceful Events” (los Sucesos Vengonzosos).

A Abdel Aziz le preocupa el escrutinio creciente al que se enfrentan los escritores y activistas egipcios. Una decena de sus amigos está en prisión, afirmó. La han arrestado tres veces por participar en manifestaciones y protestas. No obstante, piensa que vivir con miedo es inútil.

“Ya no tengo miedo”, declaró. “No dejaré de escribir”.

Por Alexandra Alter
Con información de The New York Times

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Kuwait: Parque Al Shaheed

El parque urbano de 20ha. contiene dos museos, un gran estacionamiento subterráneo y otras instalaciones, como un lago artificial que oculta un telescopio para observar el izado de la bandera nacional, y un centro de visitantes para las recepciones oficiales del Emir para representantes de Estados extranjeros.

Al Shaheed Park  ©Nelson Garrido
Al Shaheed Park  ©Nelson Garrido

En palabras de los arquitectos y diseñadores del proyecto:

“Después de las preocupaciones planteadas por la Oficina de los Mártires en cuanto al estado de conservación del parque en los últimos años, la oficina del Emir (Kuwait Amiri Diwan) reclamó, en 2012, el uso del Parque Al Shaheed para celebraciones y festivales nacionales en recuerdo de los mártires de guerra. El monumento para celebrar el “Jubileo de Oro de la Constitución de Kuwait” fue la primera acción hacia esta reconversión, seguido por un amplio programa de edificios públicos. El proceso de re-diseño fue determinado por el valor estratégico precedente de este proyecto inacabado, principalmente a través de la propuesta de Peter y Alison Smithson para la misma zona, diseñada entre 1969 y 1975.”

La propuesta paisajística utiliza una red existente de servicios subterráneos y árboles, que distribuirán los programas interiores y exteriores, que serán luego convertidos en montículos debido a una consideración de estudios acústicos -protección contra el ruido- y al impacto visual de los alrededores. En una instancia mayor, esta grilla es un medio climático que mitiga viento, ruido, polvo y luz solar. La posibilidad de introducir grandes techos verdes en Kuwait es un desafío similar al uso de estructuras de hormigón y acero para la construcción de la central eléctrica y planta de desalinización de Shuwaik en 1953, las primeras estructuras modernas construidas en Kuwait.

El Museo del Hábitat, ‘Mathaf Al Mawten‘ en árabe, es una gran duna de arena plantada con especies nativas que se mueve en la proximidad de los senderos del jardín y cubre las salas de exhibición, la biblioteca, el laboratorio, las oficinas, la cafetería, la librería y un centro de aprendizaje para niños.

Los viejos elementos dominantes de Al Shaheed Park -la fuente y el anfiteatro- fueron sustituidos por el lago. El paisajista estuvo interesado desde los primeros momentos en la continuidad y la unidad junto con el paisaje nativo del país. Bordeando el nuevo lago, tanto el Centro de Visitantes como el Edificio de Administración, son ejemplos posibles de la tipología de edificio con patio.

En el extremo opuesto al jardín, en dirección a la antigua Puerta de Sha’ab, el Museo de los Mártires de Guerra reclama un ”lenguaje arquitectónico de protección: en planta baja proporcionando un oasis de sombra para la ciudad“. Este lenguaje está arraigado en la cultura edilicia de Kuwait desde que Peter y Alison Smithson lo introdujeron a la agenda contemporánea de la disciplina, mediante la “demostración de los mat-building” para las Oficinas de los Ministerios de Kuwait.

El límite de la arboleda de palmas se define por un sistema de retención de jardines terraplén revestidos, no con fragmentos de azulejos de Persia, sino con azulejos portugueses tridimensionales, dando lugar a un gran número de caminos peatonales. Estos elementos de retención, al definir las caras interiores del edificio, contienen baños, salas de oración y otras instalaciones de servicio que son compartidas entre el uso del museo y el jardín circundante.

En el punto más bajo y más fresco del jardín el visitante será guiado por el paso subterráneo hacia un anfiteatro, la antigua puerta de la ciudad “Maidan”, donde las paredes son aún jardines rampantes con azulejos, y las sillas son portátiles para encuentros ocasionales o performances. En el nivel más bajo, el siguiente túnel hacia el sur indica la posibilidad de conectarse con una extensión adicional de los planes de reconversión de Amiri Diwan, un campo de usos múltiples que puede funcionar para la población joven como un forma de involucrarse en deportes y en el espíritu empresarial.

Cada uno de los programas de construcción de este parque de reconversión deben leerse como un plan de acción con objetivos formales y sociales precisos. Estos son los componentes de un proyecto integral de Amiri Diwan para instigar la participación de los ciudadanos en el espacio público de la ciudad, más allá de los centros privados comerciales. Actualmente, esta concepción informa a la práctica de la Oficina de Emir y las políticas sociales.


Información técnica

Al Shaheed Park Author: Ricardo Camacho + STROOP
Date: April 2013- Nov 2014
Client: Kuwait Al Diwan Al Amiri, Eng. Haifa Al Muhanna (Project Engineer)
General Contractor: Kharafi National, ENg Jacob Kurian (Project Construction Manager)
Lead Consultant: The Associated Engineering Partnership (TAEP)
Architecture and Landscape Consultants: Ricardo Camacho + Stroop | landscape urbanism (Portugal)
Lead Designers: Ricardo Camacho (Architecture) + Sara Machado (Landscape)
Interior Design: Sara Saragoca
Design team collaborators: Frederico Barosa, Sarah Behbehani, Abdulaziz Al Khandari, Rita Tadi, Fernando Martins, Nuno Sequeira, Hugo Ferreira, Graca Vaz, Miguel Costa, Yousef Abdulaal
Structural Design: Al Farooqi Engineering Consultants Bureau (Kuwait, Serbia) + R5 Engenharia (Portugal)
MEP Design: Kharafi National, Eng Magdy Mohamed (MEP Design Coordination)
Irrigation Design: Geodesenho (Portugal) + Eng Pedro Nobre Correia
Civil Landscape: ProGolf (Brazil) + Eng. Benjamim Silva
Acoustics and Thermal: Psicometro (Portugal)
External Lighting: Atelier33 Architectural Lighting Design Beirut (Lebanon)
Facade Designer: Alico Projects Department (Kuwait)
Green Roof Design: ZinCo GmbH (Germany)
Identity and Project Communication: Ze Pedro Font Amado (Wang Design)
Environmental Consultant: Ali Al-Dousari ( Kuwait Institute for Scientific Research )
Environmental Consultant: Fahed Shuaibi (Amiri Diwan Consultant)
Photography: Nelson Garrido www.ngphoto.com.pt


Por Ricardo Camacho
Con información de Arqa

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Emwazi,el criminal inglés más odiado

A la izquierda, un Mohamed Emwazi adolescente, integrado en la vida escolar inglesa. A la derecha, ya transformado en Jihadi John
A la izquierda, un Mohamed Emwazi adolescente, integrado en la vida escolar inglesa. A la derecha, ya transformado en Jihadi John ©ABC

El colegio londinense Quintin Kynaston, fundado en 1886, está cercano a dos símbolos quintaesenciales de la cultura popular inglesa. El centro, con más de mil alumnos y rodeado de avenidas arboladas, se encuentra en la parada siguiente a Baker Street, la calle del inexistente Sherlock Holmes, y a diez minutos caminando del paso de cebra más famoso del mundo, el de Abbey Road, que cruzaron los Beatles en su triunfo crepuscular. El 70% de sus alumnos son musulmanes. A las cuatro de la tarde de un viernes soleado van saliendo de clase, con sus uniformes de americana gris y corbata. Chicos y chicas adolescentes conversan de buen rollo. Algunas completan su atuendo con un velo.

El colegio fue visitado dos veces por el primer ministro Tony Blair,como ejemplo de buena tarea docente. Pero ahora ha cobrado celebridad por un motivo tétrico: allí estudió su educación secundaria, hasta 2006, el que puede que sea el criminal más odiado del mundo y sin duda alguna el más buscado: Mohamed Emwazi, de 26 años, más conocido como Jihadi John. El verdugo encapuchado del Estado Islámico, que ha oficiado el asesinato de cinco rehenes indefensos y maniatados, seguramente vio pasar a Blair por su aula. Tal vez hasta le dio la mano a «su» primer ministro.

Episodios de acoso escolar

Jo Shuter, una cincuentona rubicunda, fue hasta 2013 la directora de Quintin Kynaston, empleo que perdió por un desfalco (7.000 libras de la caja de la escuela desviadas para su fiesta de cumple). Jo recuerda bien al adolescente Emwazi. Afirma que conocer su nueva identidad le supuso un «shock, un horror». En su memoria, Emwazi, cuyos hermanos estudiaban también allí, sufrió al principio algunos episodios de acoso e hizo «las típicas cosas de los adolescentes». Pero luego evolucionó hasta convertirse en «un chico tranquilo, que trabajaba duro y con mucha ambición, porque hasta consiguió ir a la Universidad que quería».

Un niño que llegó de su Kuwait natal a los seis años, se adaptó a la vida inglesa y hasta se graduó en programación informática en la Universidad de Westminster. Un crío que cursó primaria en una escuela de la Iglesia de Inglaterra, donde era bueno en ajedrez, poco sociable y muy inteligente. Las fotos de entonces muestran a un niño delgado y moreno, con uniforme de jersey rosado y polo blanco, de pelo ondulado y orejas grandes, hincha del Manchester United. Su cara luce una sonrisa enorme, blanca e ilusionada. Una buena historia de integración. Que en realidad nunca fue tal.

Su madre, Ghania, un ama de casa de 47 años, madre de cinco hijos, se cree que está en paradero desconocido con cuatro de ellos en algún lugar secreto de Inglaterra. Tras despejarse la identidad de Jihadi John, guardias de la seguridad británica los protegen día y noche. El dispositivo cuesta unos 6.000 euros diarios. Una de sus hermanas es una profesional integrada y con buen empleo, acosada ahora en su Facebook.

El padre, Jassem Emwazi, de 51 años, trabajó de taxista en Londres y pronto regresó a Kuwait, aunque viaja con frecuencia a Inglaterra. Allí está empleado en el almacén de una cooperativa agrícola. El lunes fue interrogado por las fuerzas de seguridad. Llorando constantemente, llama a su hijo «perro» –grave insulto para un musulmán–, asegura que desea su muerte «cada día» y lamenta «no haberlo podido controlar».

De Kuwait al Reino Unido

Los Emwazi eran unos parias en su Kuwait de origen por doble motivo: formaban parte de la tribu de los Bedoons, un grupo marginado allí, que carecía del derecho a la ciudadanía completa; y además simpatizaron con Sadam Husein durante su invasión. El padre de Jihadi John era policía en Kuwait. Pero tras la guerra fueron perseguidos por apoyar a Sadam y finalmente lograron viajar al Reino Unido en 1993 como refugiados políticos. Ahí es cuando Mohamed, de seis años, se convierte en un niño inglés, que juega al fútbol 7 (ha aparecido un vídeo donde se le ve en acción), al ajedrez…

Aunque también hay una veta más oscura. De acosado pasó a pandillero. En el colegio Quintin Kynaston, él y su hermano pequeño Omar, de 21 años, formaron parte de un grupo que se hacía llamar La Mafia Musulmana.Omar y Mohamed tenían una especialidad, el robo de bicicletas. El hermano pequeño llegó a ser condenado por ello: cien horas de trabajo comunal y al pago de las costas, 800 libras. Mohamed, tal vez más inteligente y hábil, fue absuelto. También robaban móviles y cometían actos vandálicos en un colegio judío próximo. Un compañero recuerda a Mohamed en la escuela hablando bien de Hitler cuando la profesora lo estaba condenando en su disertación, «porque hizo lo que había que hacer con los jodidos judíos».

¿Pueden unos padres oír la voz de su hijo, ver sus ojos, y no reconocerlo? Ghania rompió a gritar «¡es mi hijo!» cuando el pasado agosto vio la primera aparición ante el mundo del psicópata del cuchillo, Jihadi John, que con su acento de Londres hacía de maestro de ceremonias en la decapitación del periodista estadounidense James Foley. Luego vendrían cuatro rehenes más. En septiembre se empezó a sospechar de él. Sus padres conocían el horrible secreto desde el primer momento. Nunca avisaron a la policía.

Los «London Boys»

En el colegio, Mohamed Emwazi era un chico introvertido y religioso, pero no intrusivo, que rezaba en la mezquita de Regent’s Park. Pero en 2006 pasa a la Universidad de Wesminster, un centro donde el radicalismo tiene un buen caldo de cultivo amparado en la libertad de debate, que permite conferenciar allí a salafistas. Es entonces cuando se integra en una célula durmiente de Al Qaida llamada los «London Boys», que trabajan para Al Shabab, la rama somalí del grupo terrorista. Son días de doble vida.

En la Universidad le gusta la buena ropa, impresionar a las chicas y saca sus estudios adelante. «Era diligente, trabajaba duro. Responsable, reservado y tranquilo. Tenía todo lo que debe tener un estudiante», recuerda uno de sus desconcertados profesores.

Pero ya dejaba indicios de su otro yo. En una ocasión su hermano Omar fue golpeado en una pelea de pandilleros. Mohamed, ya en la Universidad, se presentó en el barrio de Ladbroke Grove, al Oeste de Londres, en un coche y acompañado de dos salafistas barbados. Patrullando, encontraron a los agresores. Los subieron al coche, los desnudaron y los dejaron como vinieron al mundo en la autopista M1.

En 2009, casi dos mil personas celebran en Harrow, frente a una mezquita del noroeste de Londres, el octavo aniversario del 11-S. Uno de los oradores enfebrecidos es el futuro asesino que degollará en la calle al soldado Lee Rigby. En el público un joven alto porta una bandera con letras en árabe. Lleva el rostro encapuchado. Solo se ven sus ojos. Mohamed Emwazi, un veinteañero al que le gusta la ropa Nike y el pop chicle de S Club 7, se está convirtiendo en Jihadi John.

Por Luis Ventoso
Con información de ABC

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Arquitectura Islámica 5

Masjid Al Haram en Meca - Arabia Saudita  (cúpulas)
Masjid Al Haram en Meca – Arabia Saudita (cúpulas)

EL ARTE ISLÁMICO
LA ARQUITECTURA.
LA MEZQUITA

El monumento capital es la mezquita (MASYID), lugar de oración para la comunidad musulmana (Umma), que tiene escasas exigencias arquitectónicas. En realidad, basta con un espacio de terreno libre de impurezas, incluso sin cubierta alguna, donde el musulmán ora en dirección a La Meca. Pero las primeras mezquitas de Siria no tardan en crear un tipo monumental de planta rectangular, donde, a sus orígenes en la casa del Profeta Muhammad (BPD) en Medina, se pueden añadir el eco de las basílicas paleo-cristianas.

Su estructura es, con frecuencia, como sigue:

· El patio o SAHN, a cielo descubierto, rodeado de una arquería o un muro y con una fuente o SABIL para las abluciones rituales que preceden a la oración, que suele estar cubierta con un templete. En uno de sus lados se sitúa la torre AL-MINAR o MINARETE, que puede tener diversas plantas (cuadrada, octogonal, etc.), desde donde el muecín llama a la oración. El patio precede a la Sala de oración, dividida en numerosas naves o HARAM, orientadas perpendicularmente hacia el muro o QUIBLA, que da frente al este, en dirección a La Meca. En este muro se abre un nicho generalmente en el eje central, o MIHRAB, que es el lugar santo de la mezquita y suele estar profusamente decorado. Su origen puede estar en los ábsides paleo-cristianos o bizantinos. Ante el mihrab se sitúa la MAXURA, un recinto generalmente cercado por estar dedicado al califa o al imán; junto a la maxura se suele situar un púlpito o MIMBAR, desde el que se lanzan sermones a los fieles.

· En época abasida se suelen añadir unas salas abovedadas, cerradas en tres de sus cuatro lados, llamadas IWAN.

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El terrorismo visto desde Washington

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El informe anual del Departamento de Estado sobre el terrorismo en el mundo está lleno de contradicciones y sobre todo de omisiones. Al leerlo parece que Siria es el centro mundial del terrorismo, pero no se menciona que ningún sirio haya sido víctima del terrorismo durante el año analizado (2013). Por cierto, según ese informe Siria no es un país afectado por el terrorismo sino, por el contrario, el principal y más antiguo patrocinador del terrorismo en el mundo entero. Thierry Meyssan analiza este sorprendente trabajo de propaganda.

El Departamento de Estado dio a conocer, el 30 de abril de 2014, su informe anual sobre el terrorismo en el mundo.

Para las Naciones Unidas, el terrorismo es, según la definición del investigador holandés Alex P. Schmid:

«un método de acción violenta repetida que inspira ansiedad, utilizado por actores clandestinos individuales, colectivos o estatales (semi)clandestinos, por razones de idiosincrasia, de orden criminal o políticas, según el cual –por oposición al asesinato– los blancos directos de la violencia no son los blancos principales. Las víctimas humanas inmediatas de la violencia son escogidas generalmente al azar (blancos de oportunidad) o de forma selectiva (blancos representativos o simbólicos) dentro de una población utilizada como blanco y sirven para generar un mensaje. Los procesos de comunicación basados en la violencia o en la amenaza entre los (las organizaciones) terroristas, las víctimas (potenciales) y los blancos principales son utilizados para manipular el blanco principal (el público) haciendo de este un blanco del terror, un blanco de exigencias o un blanco de atención, según que el primer objetivo sea la intimidación, la coerción o la propaganda.» [1].

Sin embargo, desde 2004 la ley estadounidense define el terrorismo como «actos premeditados de violencia política contra no combatientes [cometidos] por grupos infranacionales o agentes clandestinos» [2].

Esta definición apunta a condenar como acto criminal toda acción de resistencia contra el colonialismo o el imperialismo mientras que justifica los crímenes perpetrados por el Estado colonial de Israel y los Estados imperialistas occidentales, comenzando por Estados Unidos.

Es una ley que califica la resistencia como terrorismo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el término «resistencia» designaba las fuerzas reaccionarias que se oponían al progreso. Pero a partir de esa guerra, cuando se habla de «resistencia» ese término designa «todo movimiento que se opone a las fuerzas extranjeras que ocupan un país», tomando como referencia la lucha de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi y contra los elementos franceses que colaboraban con las fuerzas ocupantes y con los funcionarios civiles o militares del Reich.

Al-Qaeda según el Departamento de Estado

Así que el informe del Departamento de Estado mete en el mismo saco los crímenes cometidos indiscriminadamente contra los civiles –exceptuando, claro está, los cometidos por el Imperio– y los actos de resistencia. Como el documento reconoce que el centro del terrorismo mundial se halla actualmente en la región MENA (siglas en inglés para Medio Oriente y Norte de África) y que gira alrededor de al-Qaeda y sus afiliados, presté particular atención a la presentación de cada uno de los países de esa zona. Si bien el informe reconoce que en 2013 hubo en Irak 8 800 víctimas del terrorismo, el resto del documento está lleno de omisiones.

– El informe no menciona que el ex número 2 de al-Qaeda, Abdelhakim Belhaj, se convirtió en gobernador militar de Trípoli –la capital libia– y en jefe del partido Al-Watan, de donde provenía el primer ministro Ali Zeidan.

– El informe tampoco menciona la calurosa acogida de Israel a los combatientes heridos de al-Qaeda ni las felicitaciones que estos recibieron personalmente del primer ministro israelí Benyamin Netanyahu, quien se tomó el trabajo de ir a visitarlos en sus hospitales.

– Turquía, clasificada como país europeo en vez de asiático, es presentada como un viejo socio de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. El informe se extiende sobre las acciones del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) pero no dice ni una palabra sobre la existencia de 3 campos de entrenamiento de al-Qaeda en territorio turco –dos cerca de la frontera con Siria y un tercero en las afueras de Estambul. Por supuesto, tampoco menciona la investigación de la justicia turca que muestra que el primer ministro Recep Tayyip Erdogan recibía secretamente al banquero de al-Qaeda para financiar sus operaciones en Siria [3], a pesar de que esta información fue la noticia más importante del año 2013 en materia de terrorismo.

– El informe estadounidense no contiene ni una palabra sobre la nominación de Nayif Muhammad al-Ajmi como ministro de Justicia y Asuntos Religiosos de Kuwait, a pesar de que el propio Departamento del Tesoro estadounidense lo acusa de ser uno de los principales recaudadores de fondos para al-Qaeda [4]. Como eso se supo el 5 de enero de 2014, pudiéramos considerar que no entra en el periodo de tiempo considerado en el informe de 2013, pero el documento menciona otros hechos que datan de febrero de 2014.

– Tampoco aparece en el informe ni una palabra sobre Arabia Saudita, país cuyo consejero de seguridad nacional y jefe de los servicios secretos era en 2013 nada más y nada menos que el príncipe Bandar Ben Sultan, considerado como el verdadero jefe de al-Qaeda desde que Osama Ben Laden tuvo que jubilarse por razones de salud en agosto de 2011.

Los patrocinadores del terrorismo, según el Departamento de Estado

El informe pasa en revista los diferentes países afectados por el terrorismo, con excepción de 4 que Washington considera responsables del terrorismo internacional, o sea que no los considera víctimas sino verdugos: Cuba (desde 1982), Irán (desde 1984), Sudán (desde 1993) y Siria (desde 1979).

– Cuba es acusada de dar albergue a terroristas estadounidenses fugitivos a los que da alojamiento, alimentación y atención médica. En realidad se trata de ¡sobrevivientes de los Panteras Negras!

– Irán es acusado de respaldar la Resistencia (cosa que Irán no oculta) en la región del Levante, o sea el Hezbollah libanés, la Yihad Islámica Palestina y el Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), y en Yemen. Y sobre todo afirma que en Irán hay bases de al-Qaeda (?) dirigidas por Muhsin al-Fadhli. El informe asegura que Teherán autoriza envíos de fondos y de yihadistas a través del territorio iraní… hacia Siria (?). Según el informe del Departamento de Estado, Irán es por lo tanto aliado de al-Qaeda en Siria y lucha junto al Estado sirio y los terroristas contra la «oposición pacífica». El informe no contiene ni una palabra sobre los asesinatos de científicos iraníes ni los atentados de los Muyahidines del Pueblo.

– Según el informe, el gobierno sudanés colabora con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo pero se obstina en respaldar al Hamas y por eso sigue bajo «sanciones». Los redactores del informe parecen no saber que el Hamas es dirigido desde el fiel y ejemplar emirato de Qatar.

– Se acusa a Siria de apoyar la Resistencia en el Levante (de lo cual Siria se enorgullece). El informe subraya que, a pesar de su adhesión a la MENAFATF [5], Siria es incapaz de controlar el financiamiento del terrorismo porque el 80% de sus ciudadanos realizan sus transacciones en efectivo, escapando así a la vigilancia bancaria. También se menciona que Siria se comprometió a destruir su armamento químico, sobre el cual ya se sabe que podría haber sido utilizado por grupos terroristas. Y nada más.

En 2013, según el Departamento de Estado, no hubo terrorismo en Siria, a pesar de ser este país el principal destino de al-Qaeda y de que esa afluencia de miles de yihadistas plantea un problema para Estados Unidos y sus aliados. Al contrario, «el régimen ha tratado durante todo el año de presentar el país como víctima del terrorismo, caracterizando a todos sus opositores armados como terroristas». A Washington no le interesan las cabezas cortadas que se exhiben en las entradas y las plazas centrales de las «zonas liberadas» por esa «oposición» a la que tanto respalda la OTAN. Por el contrario, le regocija que al-Nusra y el Emirato Islámico de Irak y el Levante digan que no tienen nada que ver con la Coalición Nacional, que Washington patrocina oficialmente.

Es evidente que, con esa lógica negacionista, la administración Obama no podía aceptar las demandas de la delegación siria en las negociaciones de Ginebra.

Siria es el Estado que más se menciona en el informe. El documento observa que la yihad en Siria se ha convertido en un problema para 26 países que envían combatientes y que ahora temen verlos regresar y hacer en sus territorios lo mismo que hacen en Siria. Eso se menciona en las presentaciones sobre los principales Estados europeos y árabes, pero en el resto del mundo sólo se menciona Kirguistán a pesar de tratarse de un problema ampliamente discutido en muchos otros países, sobre todo en Indonesia. Sin embargo, en otra parte del informe nos enteramos de que ese problema también se plantea en todas las repúblicas de la antigua Unión Soviética.

Las contradicciones del Departamento de Estado

En definitiva, el informe está tan lleno de contradicciones que cualquiera puede darse cuenta de que Washington ya no logra seguir ocultando su juego.

¿Por qué no se menciona el papel de Abdelhakim Belhaj en Libia? Porque hay que ocultar su participación junto a la OTAN en la conquista de ese país. ¿Por qué no se menciona el financiamiento de al-Qaeda con fondos públicos turcos malversados por el primer ministro? Porque Turquía es un país de la OTAN. ¿Por qué se acusa al Hamas de ser una organización terrorista hostil a Israel sin decir que es una organización domiciliada en el amable emirato de Qatar? Porque la política de Washington hacia la Hermandad Musulmana no está bien definida. ¿Por qué no se mencionan las colectas del ministro de Justicia de Kuwait a favor de al-Qaeda? Porque así se financia al-Qaeda en Siria. ¿Por qué no se menciona el papel del príncipe saudita Bandar Ben Sultan, más conocido como «Bandar Bush»? Porque actuaba por cuenta de la CIA.

Si alguien duda todavía que la «guerra contra el terrorismo» es una patraña, que el terrorismo en general y al-Qaeda en particular son instrumentos de la política estadounidense, este informe es una prueba más.

Notas :

[1] “Terrorism is an anxiety-inspiring method of repeated violent action, employed by (semi-) clandestine individual, group or state actors, for idiosyncratic, criminal or political reasons, whereby –in contrast to assassination– the direct targets of violence are not the main targets. The immediate human victims of violence are generally chosen randomly (targets of opportunity) or selectively (representative or symbolic targets) from a target population, and serve as message generators. Threat –and violence– based communication processes between terrorist (organization), (imperilled) victims, and main targets are used to manipulate the main target (audience(s)), turning it into a target of terror, a target of demands, or a target of attention, depending on whether intimidation, coercion, or propaganda is primarily sought” in Political Terrorism: A New Guide To Actors, Authors, Concepts, Data Bases, Theories, And Literature, por Alex P. Schmid y Alebert J. Jongman, Transaction Publishers, 1988, pp. 1-2.

[2] “Premeditated, politically motivated violence perpetrated against non-combatant targets by subnational groups or clandestine agents”. Cf. Section 2656f(d) of Title 22 of the United States Code.

[3] «El primer ministro turco se reunía en secreto con el banquero de al-Qaeda» y «Al-Qaeda, eterno auxiliar de la OTAN», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 2 y 6 de enero de 2014.

[4] «El ministro de Justicia de Kuwait, financiero de al-Qaeda», Red Voltaire, 27 de abril de 2014.

[5] La Middle East and North Africa Financial Action Task Force o MENAFATF, es una estructura creada para investigar y perseguir los movimientos internacionales de fondos destinados al financiamiento del terrorismo.

Por Thierry Meyssan
Con información de : Red Voltaire

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