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Franklin Delano Roosevelt y el «matrimonio» con la casa de Saud

Franklin Delano Roosevelt y el rey Abdulaziz


El presidente Franklin D. Roosevelt hizo un trato secreto con Arabia Saudí en relación al petróleo.

En 1933, Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas formales con Arabia Saudí, apenas un año después de que el reino fuese fundado por su gobernante, el rey Abdul Aziz. La conexión quizá no se hizo por razones totalmente inocentes, ya que en esa región se habían descubierto importantes reservas de petróleo.

El reino saudí firmó un acuerdo con la Standard Oil de California aquel mismo año, esperando que la compañía estadounidense descubriese la misma riqueza petrolífera que había sido encontrada en el vecino Irak unos años antes. En 1938, Estados Unidos envió varios equipos de científicos al reino saudí con el propósito manifiesto de ayudar a ese país desértico a encontrar un recurso básico: agua. Estos equipos, en cambio, descubrieron enormes yacimientos de petróleo.


Aunque el reino mostraba una gran reticencia a la presencia de extranjeros en su territorio, la familia real negociaba una serie de acuerdos con proveedores de petróleo estadounidense a través de su compañía nacional, Aramco.

Una vez concluida la segunda guerra mundial, Estados Unidos inició conversaciones con los países productores de petróleo de Oriente Medio en un intento de asegurar un suministro regular del llamado oro negro. Se dice que en 1945 Franklin Delano Roosevelt y el rey Abdul Aziz se reunieron en secreto en un barco amarrado en el canal de Suez para sellar un acuerdo por el cual, a cambio de un suministro regular de petróleo, Estados Unidos proveería al país árabe de seguridad militar, entrenamiento y armas.

La amistad continúa hasta hoy, y ello ayuda a explicar los estrechos lazos que mantuvo George W. Bush con la Casa de Saud, y también la curiosa reticencia de Estados Unidos a reconocer el hecho de que la mayoría de los terroristas que intervinieron en los ataques del 11-S eran, de hecho, saudíes.

Con información de Conspiracy Encyclopedia


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Cronología del Invasor – En busca del Oro Negro

La intervención de los Estados Unidos en Medio Oriente

El Medio Oriente, un conjunto de países de fronteras impuestas después de la Primera Guerra Mundial, devenidas de  la desintegración del Imperio Otomano. Un escenario explosivo para los intereses de Estados Unidos, donde ha defendido su dominio sobre las reservas petroleras y combatido  batallas de la Guerra Fría contra el comunismo.

Sus principales aliados fueron al principio Irán e Israel.

Los  Estados Unidos se interesaron por el petróleo del Medio Oriente en los años 1920, y dos compañías,  Standard Oil of California y Texaco, ganaron la primera concesión para explorar en busca de petróleo en Arabia Saudita en los años 30.

Allí descubrieron petróleo en 1938 cuando Standard Oil of California lo encontró en Bahrain. En ese mismo año  Gulf Oil junto a su socio Anglo-Persian Oil encontraron petróleo en Kuwait.

Así  las compañías estadounidenses sustituyeron a los británicos como la mayor influencia occidental en la región.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense comenzó a buscar fuentes alternativas al petróleo estadounidense, temiendo que las reservas se agotaran, y estableciendo una zona controlada políticamente.

Los EEUU a través de Irán y luego Israel aumentaron su influencia política en la zona, compitiendo con Rusia y Gran Bretaña. A través de su alianza con el Shah de Irán Reza Pahlavi los estadounidenses mantuvieron su poder en el país.

Intervención en Irán (año 1953)

La primera intervención  estadounidense en el Medio Oriente ocurrió en Irán. Allí, los nacionalistas  agrupados en el Frente Nacional y liderados por Mohammed Mossadegh se oponían a la élite petrolera que tenía fuertes lazos con Gran Bretaña.

Los nacionalistas, a través del parlamento, de un modo democrático nacionalizaron el petróleo. Mossadegh se convirtió en primer ministro, a pesar de  la renuencia del Shah, y se opuso a cualquier influencia extranjera, incluyendo la de EEUU.

Sin embargo, la influencia de la Unión Soviética se comenzaba a sentir en manifestaciones y protestas y los comunistas iraníes tomaban auge.

El gobierno estadounidense  temía perder sus fuentes de petróleo, que además estaban comprometidas con la reconstrucción de Europa. La economía de Irán comenzó a deteriorarse y las relaciones con EEUU también. El presidente  Harry Truman apoyó a Gran Bretaña en un boicot al petróleo iraní.

Mossadegh trató de imponer medidas autoritarias, y al tratar de controlar a las Fuerzas Armadas tuvo que renunciar, aunque volvió al poder en breve con sus métodos autoritarios.

El 10 de agosto de 1953, el shah se fue del país “para unas largas vacaciones en el mar Caspio”, mientras una operación militar estadounidense ya se preparaba para intervenir.

Con la ayuda de EEUU, Mossadegh fue depuesto mediante un golpe de estado y el shah  retornó al poder hasta la Revolución islámica de 1979, liderada por el Ayatollah Khomeini.

En represalia, los iraníes toman como rehenes a diplomáticos estadounidenses durante la llamada “Crisis de los Rehenes”.



Panarabismo (1960-1970)

Bajo el liderazgo del presidente egipcio Abdel Nasser se lanza la iniciativa de una unión árabe, con Egipto y Siria unidos. La línea de Nasser, independiente y pro soviética alarma a los estados occidentales.  Con la Guerra de los 6 días, (1967), apoyada por EEUU, Israel invade militarmente a sus vecinos árabes destruyendo sus fuerzas aéreas.

En 1980 EEUU, humillado durante la Crisis de los rehenes,  apoya a Irak en una guerra contra Irán que duró casi una década.

1985-1986 – (El escándalo en torno a R. Reagan)

Pone en jaque la presidencia de Ronald Reagan cuando se descubre que EEUU está vendiendo armas a Irán a cambio de ayuda para la liberación de rehenes en Líbano. El dinero se usa para financiar a la Contra nicaragüense.

La Guerra del Golfo

El 2 de agosto de 1990, Saddam Hussein invadió Kuwait.  Acto seguido el presidente George W. Bush lanzó la operación militar “Tormenta del desierto”, para evitar la expansión de quien había sido  su aliado y quien de ganar el territorio kuwaití controlaría el 40 por ciento del petróleo de la región, alejado de las manos de EEUU.

Bush ofreció varias razones ante las Naciones Unidas: detener un ataque de Saddam a Arabia Saudita, el irrespeto a un gobierno legítimo, (prácticamente una monarquía feudal), comparó a Hussein con Hitler y también expuso el peligro de perder las fuentes de petróleo.

Guerra de Irak

Siguiendo a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Bush lanza una ofensiva contra Irak, con una invasión en marzo de 2003, acompañado por fuerzas de Gran Bretaña, con el pretexto de que existían armas de destrucción masiva, algo que no se verificó. Alegaron además que Irak tenía vínculos con Al-Qaeda, la organización que había perpetrado los atentados del 11 de septiembre.

Para 2006 se hablaba de una guerra civil donde las organizaciones terroristas lejos de ser eliminadas habían crecido y ramificado.

Consecuencias de la Guerra de Irak para el Medio Oriente

Occidente recupera el petróleo: Antes de la invasión dos cosas impedían el acceso de las compañías petroleras extranjeras en Irak: el gobierno de Hussein y el sistema legal del país. La coalición respaldada por EEUU que gobernó a Irak entre abril de 2003 y junio de 2004 cambió las leyes para la explotación del petróleo, que en un 80 por ciento se exporta.

Guerra entre minorías: Los funcionarios del gobierno de Hussein eran de la etnia  árabe suní, minoritaria en el país, pero dominante desde la antigüedad. Con la invasión de EEUU la mayoría shiita,  sin experiencia política, accedió al poder por primera vez en los tiempos modernos. Grupos suníes en Irak se rebelaron contra el nuevo gobierno,  y se crearon sectarismos en otros países con la misma mezcla de ambas etnias como Arabia Saudita, Bahrein y otros países árabes.

Al Qaeda en Irak: Al liberarse del poder de la policía de Sadam Husein, que los aplastaba,  extremistas religiosos de varios credos comenzaron a desarrollarse en los caóticos años siguientes a la caída del gobierno. Al Qaeda, esgrimiendo el odio hacia los estadounidenses y protegiendo a la minoría suní creó alianzas con otros grupos religiosos y no religiosos, y comenzaron a ocupar territorios en el noroeste de Irak, poblado por tribus suníes. Algunos suníes se desligaron de Al Qaeda al ver sus métodos sangrientos de dominación, pero una rama se radicalizó aún más y se convirtió en el llamado Estado Islámico.

Irán, líder de la región: Al quedarse sin su archienemigo, Irán se convierte en el superpoder de la región, y el nuevo gobierno shiita de Irak crea lazos con el régimen shiita de Irán. Un nuevo desafío entre el gobierno suní de Arabia Saudita e Irán se desarrolla.

Fuentes: «Ancient History»: U.S. Conduct in the Middle East Since World War II and the Folly of Intervention. Sheldon L. Richman. Cato Institute Policy Analysis No. 159. August 16, 1991

Por Adriana Collado

Con información de About espanol

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El genocidio de Darfur avergüenza a la humanidad

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Saadiya vive en Suleya, en la región occidental de Darfur, cerca de la frontera de Sudán con el Chad. A los 17 años recibió dos balazos en una pierna mientras juntaba leña en el monte y aún espera que alguna organización humanitaria la traslade al hospital de Juneina, distante 80 km, para que reciba atención médica.

Ha tenido suerte, la ayuda rudimentaria que recibió en su aldea impidió que su herida se le infectara pero con el tiempo su problema se agravará y puede quedar inválida. Ella es una estadística más, como los 200.000 muertos y los dos millones de desplazados que ha provocado la cruenta guerra en Darfur, una región de Sudán, desde 2003.

Por estos lados Sudán no es muy popular. Baste con decir que es una guerra como todas las guerras, cada quien defendiendo lo suyo. En este país unos lo tienen casi todo (árabes musulmanes del norte) y los de Darfur casi nada (minoría africana negra, también musulmana revuelta con cristianos), por eso se levantaron en armas, formando el Ejército de Liberación del Sudán(SLA).

Como los del norte ya habían cedido a una rebelión similar en el sur del país y su estado islamista se podía desdibujar, optaron por la limpieza étnica; pero como su ejército tiene muchos negros de Darfur, decidieron armar un tenebroso grupo paramilitar, los Yanyawid, para retomar el control y de paso apoderarse de las mejores tierras.

Nada nuevo para este mundo acostumbrado a tragedias peores y olvidadas. ¿Pero por qué los poderosos se reunieron en Etiopía para tratar de resolver esta crisis humanitaria? ¿Qué hace tan especial a Darfur que obliga a resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, intervención de las grandes potencias, la Liga Árabe, la Unión Africana (UA) y la Unión Europea?

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Petróleo es el nombre del juego

Sencillo, dinero y política. Sudán está bien colocado en la geografía y tiene recursos que los ricos necesitan (exporta 320.000 barriles diarios de petróleo y se estima que puede llegar a tener el 10% de las reservas del planeta). De ahí que haya tantos convidados a la fiesta.

Por un lado se encuentra un grupo que apoya al gobierno musulmán (Francia, China, la Liga Árabe y los musulmanes), el otro, al sur africano (EUA y sus aliados) y uno más, los organismos internacionales (la UE, la Unión Africana y la ONU).

¿Qué hace Francia ahí metida? Aparte de preservar su influencia política, su petrolera Total tiene concesiones en el Sur que aún no ha podido ejecutar por la guerra. Esto ha hecho que desde 2004 tenga tropas apostadas en el Chad, cerca de Darfur, para defender estos intereses.

China anda en las mismas. Necesitada de reservas petroleras seguras para su creciente demanda industrial ha hecho buenas migas con el gobierno sudanés. Dos empresas chinas (China National Petroleum Corporation –CNPC– y Petrodar) operan allí y está invirtiendo en oleoductos para exportar el crudo por el Índico a través de Port Sudan.

Aparte de las afinidades religiosas, la Liga Árabe tiene velas económicas en este asunto. Los TLC abundan por todos lados y Sudán no es la excepción. En 2002 firmó con los Emiratos Árabes Unidos (los más fuertes inversionistas) y Jordania. Arabia Saudita también tiene grandes inversiones. Y todos sabemos que la estabilidad política protege la económica. De ahí el silencio cómplice de los países árabes.

¿Y los Estados Unidos? Votos, fundamentalismo y business los mantienen allí. El electorado negro (11%) que simpatiza con la minoría sudanesa, los evangélicos que defienden las minorías religiosas y los recursos que Darfur tiene de petróleo, cobre y uranio.

Y hay que verlos empujándose, haciendo cuentas alegres (y tristes también), como lo hace la Unión Africana (UA) que quiere conseguir credibilidad, lo mismo que la ONU, a cuyos cascos azules no se les permite la entrada porque según el presidente sudanés se requiere una solución africana, quizás como la de Ruanda: todos muertos.

¿Genocidio?

Los expertos dicen que no. En su momento (2004), la UE advirtió que hay una «matanza silenciosa de amplias proporciones» y la ONU señaló que se trata de actos genocidas que no constituyen genocidio. La importancia de esta cuestión radica en que de ser calificado como genocida el régimen de Sudán, la comunidad internacional está autorizada para intervenir directamente en el conflicto.

Es indudable que esto dañaría muchos negocios. No obstante, la Corte Penal Internacional al parecer está pronta a iniciar un juicio contra los responsables de los crímenes contra la humanidad allí causados. Mientras tanto, la ayuda humanitaria no llega a su destino, las débiles fuerzas de la Unión Africana no pueden hacer nada para impedirlo y los organismos humanitarios son expulsados, acusados de espionaje.

Al resto del mundo le queda un sinigual recurso. Jugar Darfur is Dying, un videojuego gratuito cuyo objetivo es evitar ser asesinado en Sudán. La tercera conferencia de Games for change espera de esta forma que los jóvenes tomen conciencia de las tragedias que vive la humanidad.

A los dos meses de su lanzamiento fue descargado 750.000 veces, un número inferior a los desplazados que atestan los campamentos de refugiados. No sabemos cuántos han logrado ganar el juego, salvando la vida. En el real, 10.000 personas mueren cada mes sintiendo su propio game over.

Por Marsares
Con información de Equinoxio

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Obama, detrás de la caída del precio del petróleo? – Por Alfredo Jalife-Rahme

Vladimir Putin, presidente de Rusia, durante la grabación de un mensaje de televisión con motivo del Año Nuevo, el miércoles pasado en el Kremlin. ©Ap
Vladimir Putin, presidente de Rusia, durante la grabación de un mensaje de televisión con motivo del Año Nuevo, el miércoles pasado en el Kremlin. ©Ap

En una confesión de sicoanálisis geopolítico, Obama afirmó en una entrevista con la National Public Radio (NPR) que las sanciones de Estados Unidos (EU) garantizaron que la economía de Rusia sería devastada (¡supersic!) por el desplome del precio del petróleo y autoalabó el éxito de su paciencia estratégica para “combatir al presidente ruso, Vladimir Putin (http://goo.gl/qk72cw)”.

Antes de salir de vacaciones a Hawai, Obama comentó a su entrevistador Steve Inskeep, de NPR –la mayor audiencia matutina en la radio de EU–, el significado metafísico de su paciencia estrategia: Recordarás que hace tres o cuatro meses, todos en Washington estaban convencidos de que el presidente Putin era un genio.

Steve Inskeep interrumpe catapultado: Por haber capturado Crimea…, mientras el presidente estadunidense prosigue que, mediante su supuesta genialidad, el presidente Putin nos había superado a todos y nos había amedrentado, y se había abierto, desde el punto de vista estratégico, su camino para expandir el poder ruso.

Son momentos de autoalabanza en los círculos geoestratégicos de Washington que festejan su supuesto triunfo sobre Putin.

El operador geoestratégico de Obama tras bambalinas, el rusófobo polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski se solaza sarcásticamente de la vulnerabilidad económica y el derrumbe de Rusia que, a su juicio, nunca ha existido como país (http://goo.gl/bYh3jB). ¡Súper uf!

Obama enfatiza en cada una de las imperdibles palabras de su histórica entrevista con Inskeep que mientras Putin era considerado genio,nosotros (sic) no deseábamos una guerra (sic) con Rusia, pero podíamos aplicar una presión incesante colaborando con nuestros socios europeos, constituyendo la columna vertebral de una coalición internacional que se opone a las violaciones de Rusia a la soberanía de otro país y que, en el tiempo, esto sería un error estratégico (¡supersic!) de Rusia. ¡Qué visionario!

Falta todavía mucho por ver si se trata de un efímero triunfo táctico de doble pinza financierista/especulativo y económico de Obama, en lugar de su cantada apoteosis estratégica.

Obama confunde táctica con estrategia, porque Putin, en lugar de doblegarse –lo cual equivaldría a un triunfo estratégico de EU– se ha agazapado para contrarrestar en su muy peculiar estilo en el lugar menos esperado y que puede darse, a juicio de varios observadores, en la península arábiga (desde Yemen hasta el golfo Pérsico) y/o en el Golfo de México (despliegue de furtivos submarinos nucleares rusos), sino en la misma Europa o, en última instancia, en el candente Ártico.

¿Dónde asestará su próximo revire Putin cuando ha cosechado resonantes triunfos geopolíticos en relevantes países emergentes: Egipto, Turquía, Vietnam e India?

Rusia seguirá vigente mientras Putin se mantenga en el poder evitando la balcanización de Siberia: el plan de EU para domesticar al oso ruso.

Hasta donde detectamos, desde el punto de vista geoestrtatégico, no existe todavía tal apoteosis estratégica cacareada por Obama y Brzezinski.

Obama comenta que tiene la percepción (sic) de que por lo menos fuera de Rusia algunas (sic) personas piensen que lo que Putin hizo no fue tan inteligente.

¿Qué habrá sucedido en la inopinada entrevista en el aeropuerto de Sheremétievo, en Moscú, entre el presidente Putin y su homólogo francés, François Hollande, en su escala no programada de su trayecto a Kazajstán?

La parte de la entrevista que tendrá muchas interpretaciones hieráticas es la guerra financiera de Obama y su vinculación con las sanciones y la fuga de capitales de Rusia, al unísono del desplome artificial del precio del petróleo.

Aquí las preguntas de su muy dúctil entrevistador Steve Inskeep como las respuestas de Obama son fundamentales.

A la pregunta ¿fue usted suertudo (¡supersic!) que el precio del petróleo bajara y por consecuente su divisa (nota: el rublo) se colapsara o (…)?, Obama interrumpe de inmediato: bien…. ¿Qué significa bien?

Nótese que Obama no desmiente, sino que deja correr la interpretación del entrevistador sobre la suerte (sic), la cual en geopolítica no existe, mucho menos en las finanzas ni en la economía.

Vuelve a la carga el complaciente entrevistador Inskeep, quien pregunta al presidente Obama: ¿Esto es algo que usted hizo (¡supersic!)?Respuesta: Silencio de Obama.

Como en el sicoanálisis, los silencios y las evasivas ambivalentes de Obama son tan significativos como sus respuestas tajantes.

Tampoco desmiente Obama que él haya implementado la triple coordinación: Si recuerdas, su economía (nota: de Rusia) se estaba contrayendo y los capitales estaban huyendo aun antes de que el precio del petróleo se colapsara y parte de nuestro razonamiento en este proceso era que la única cosa (¡extrasupersic!) que mantenía esa economía a flote era el precio del petróleo.

¿Cómo interpretar esta respuesta de Obama?

Por fin: ¿estuvo o no detrás del colapso del precio del petróleo?

Lo más relevante es la percepción del Kremlin que da por hecho que el desplome del petróleo es una estratagema de EU contra Rusia, y, de paso, contra Irán y Venezuela.

Que conste que Obama –uno de los tres estadistas mejor informados del planeta con el zar Putin y el mandarín Xi– no toca siquiera las tesis peregrinas de anacrónicos geólogos y planificadores economicistas sobre la política de participación del mercado de Arabia Saudita, aliado inextricable de EU, para sacar supuestamente del mercado al petróleo/gas shale (esquisto) que se sustenta en una burbuja financierista.

Obama no contesta las preguntas cáusticas que parecen respuestas en sí mismas de su entrevistador Inskeep, pero aporta datos sobre la guerra financiera de EU contra Rusia mediante las sanciones, la fuga de capitales y el desplome del barril: “Sí, de hecho, fuimos persistentes en aplicar la presión de las sanciones (…) que en el tiempo haría a la economía de Rusia suficientemente vulnerable (¡supersic!), entonces sí y cuando se dieran las interrupciones (¡supersic!) respecto al precio del petróleo –que, inevitablemente (sic), iban a ocurrir en algún momento, sino este año, entonces el año entrante o el siguiente– iban a tener una dificultad enorme para manejarlo”.

Obama no expresa nada de la política petrolera de su aliado Arabia Saudita ni de la postura de la OPEP de 12 miembros.

¿Presiona Obama a Rusia para resolver en sus propios términos el contencioso de Ucrania?

Obama deja la puerta entreabierta cuando comenta que no sugiere que resolvió el problema de Ucrania, pero piensa que su resultado es mucho mejor, debido al liderazgo (sic) de EU. Fuck Europe again?

La partida de campeonato por la definición del nuevo orden multipolar del siglo XXI en el tablero de ajedrez global entre EU y Rusia –sin Europa– apenas empezó. Será larga y de pronóstico muy reservado en el escaque de Ucrania.

El verdadero embrollo subyace en que EU, Rusia y China se resignen en forma realista a aceptar que el mundo del siglo será inevitablementetripolar geoestratégico con sus respectivas esferas de influencia: el evanescente G-3 sin Europa; no el tramposo G-2 de Brzezinski que China rechaza.

Don Alfredo Jalife-Rahme
Por Don Alfredo Jalife-Rahme

Con información de La Jornada

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Bush Jr concretó un viejo anhelo imperial

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Las estrechas relaciones de Bush –y también de Cheney– con la industria petrolera le dan una connotación especial a la agresión a Irak y a extender la influencia en el estratégico Golfo Pérsico. Una de las claves para entender esta determinación tiene relación con los importantes campos petrolíferos de Irak. “Tanto el presidente Bush como el vicepresidente Cheney –escribió el presidente de la Fundación de Tendencias Económicas de Washington, Jeremy Rifkin– están relacionados con el petróleo. Ambos proceden de la industria petrolífera. Sus carreras han estado definidas por los intereses del petróleo. Sus fortunas políticas han sido fomentadas por los grupos de presión petrolíferos” ( 28/10/02).

Al mismo tiempo, la política de agresión a Irak llevó adelante viejos planes imperiales. En 1945, el Departamento de Estado –como recordó Noam Chomsky– describió la “inmensa riqueza petrolera de Irak” como “una formidable fuente de poder estratégico y uno de los mayores premios materiales en la historia del mundo”.

El control de “las fuentes estratégicas –anota Chomsky– alimenta el poder económico y militar de EE.UU. y el ‘poder estratégico’ se traduce en una palanca para controlar el mundo” ( 9/11/02). Este mismo propósito estuvo presente en la llamada guerra del Golfo a comienzos de los noventa. George Bush padre en sus memorias reconoce que se bombardeó Irak porque no se podía permitir “que un poder regional hostil tuviera de rehén buena parte del suministro mundial de petróleo”.

Irak posee las segundas reservas mundiales conocidas de petróleo. El ex ministro saudí, Al Jamani, sostiene que las potencialidades de Irak son superiores a las que indican las estadísticas. “La única fuente de energía segura de la magnitud de Arabia Saudí –señala– es Irak, el país que ocupa el segundo lugar del mundo en reservas de crudo. Según nuestros estudios –agrega–, los cálculos son aún demasiado prudentes para Bagdad; las reservas podrían alcanzar a las de Arabia Saudí. El petróleo es de buena calidad, muy fácil de extraer y de transportar por rutas nuevas y políticamente no peligrosas para EE.UU.” ( 26/1/03). De allí su gran interés para EE.UU.

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Bush y Cheney mantuvieron los vínculos con el sector energético luego de asumir sus cargos. En los primeros meses de 2001, Cheney mantuvo reuniones, que durante un largo tiempo permanecieron secretas, para definir la política estadounidense en esta estratégica área económica. El vicepresidente se negó a proporcionar, a pesar de los requerimientos del Congreso, los nombres y vínculos empresariales de los participantes en las deliberaciones.

Posteriormente se conoció un informe elaborado por el National Energy Policy Development Group, redactado por el propio Cheney, fruto de esas deliberaciones, que define la estrategia de EE.UU. para hacer frente a la creciente necesidad de suministros petroleros en el primer cuarto del siglo XXI. El documento le concede una alta prioridad a la adquisición de nuevas reservas externas. El informe cifra la dependencia estadounidense de los suministros desde el exterior, señalando que aumentarán desde el 52 por ciento del consumo en el 2001 a 66 por ciento en 2020. Si se considera que el consumo, al mismo tiempo, irá aumentando, se deberá importar un 60 por ciento más que al iniciarse los años 2000, pasándose de 10,4 millones de barriles diarios a aproximadamente los 16,7 millones, en circunstancias de que la producción estadounidense no cesa de disminuir.Basándose en estas previsiones, el texto define el incremento de las importaciones petroleras como “una prioridad de nuestra política comercial y exterior”.

Una de las propuestas del documento –y en cuyo ámbito se encuentra la agresión a Irak– es aumentar las adquisiciones desde el Golfo Pérsico. El coste de extracción de crudo irakí está entre los más bajos a nivel mundial. Extraer cada barril tiene un costo promedio de poco más de un dólar. La caída de Saddam Hussein, en el análisis estadounidense, termina con el embargo petrolero y permite el desarrollo del negocio en Irak.

La guerra, al decir del vicesecretario de comercio internacional de EE.UU., Grant Aldonas, en un foro de empresarios efectuado a comienzos de 2003, “abriría la espita del petróleo irakí, lo que tendría un profundo efecto en la economía mundial y para los países consumidores de petróleo” ( 21/2/03). Sin embargo, la recuperación de la producción irakí, que oficialmente al comenzar el año 2003 se ubicaba en los dos millones de barriles diarios, no será fácil. El ex ministro irakí del petróleo durante los años 1987-1990, Issam al-Chalabi, manifestó en una reunión efectuada en Houston (EE.UU.) que “el mundo no puede esperar un ‘boom’ instantáneo de la industria petrolera irakí y que se necesitarán muchas inversiones antes de que el país vuelva a producir 3,5 millones de barriles diarios, su nivel en agosto de 1990”. Ese nivel de producción, en su opinión, se volverá a alcanzar recién al menos en dos años y requerirá de una inversión de unos US$ 3.000 millones (23/2/03).

La industria petrolera de Irak ha quedado rezagada. En Houston se informó que de los 526 bloques petroleros descubiertos, delimitados y probados, solo 125 han sido desarrollados, es decir, apenas un 20 por ciento del total. La estructura económica de Irak fue duramente golpeada primero por la guerra con Irán (1980-1988) y posteriormente por el embargo impuesto por las Naciones Unidas después de la Guerra del Golfo.

En 2001, EE.UU. importó 11,6 millones de barriles diarios y más del 20 por ciento de ese crudo era saudí. De allí la importancia que tiene, al mismo tiempo, el curso de los acontecimientos en Arabia Saudita. La Casa Blanca teme que el reino caiga en la inestabilidad política en manos de los integristas islámicos. El wahabismo, la rama más integrista del mundo musulmán, se presume en estos análisis, se encuentra muy arraigada en la sociedad saudí e incluso entre muchos miembros de la familia real.

Un reportaje del diario británico The Guardian, citando a un especialista en inversiones de una empresa bursátil en Nueva York, expresa también este temor estadounidense. “De los 22 millones de habitantes de Arabia Saudita –señala–, la mitad son menores de 25 años y la mitad de éstos son desempleados. Muchos quieren ver el final de la familia real y, lleve esto cinco meses o cinco años, sus días están contados. Si Arabia Saudita cayera en manos de los fundamentalistas musulmanes y se pararan las exportaciones, no hay suficiente petróleo extra en otro lado para compensar la merma” (26/1/03).

El petróleo de Irak no libera a EE.UU. de su dependencia del crudo saudí, pero lo hace menos fuerte. Arabia Saudita es el único país capaz de producir hasta 12 millones de barriles diarios. Al finalizar 2002, su producción era de alrededor de ocho millones de barriles al día, estando en condiciones –según sus ejecutivos– de elevar su producción a diez millones de barriles en forma muy rápida y a 10,5 millones en tres meses. “Los sauditas tienen lejos la cantidad más grande de capacidad no utilizada”, ha destacado Guy Caruso, jefe de la administración de Información de Energía del Departamento de Energía. Agregando que la Reserva de Petróleo Estratégica de Estados Unidos y las existencias en otros países –entre ellos en primer lugar Arabia Saudita– representan la mejor defensa contra las interrupciones a corto plazo ( 27/11/02).

La estrategia propuesta por el informe es no solo depender de los suministros provenientes del Golfo Pérsico. “La diversificación de las fuentes de abastecimiento –señala el documento– es de primordial importancia”. En esta dirección, en América Latina adquieren una importancia particular México, Venezuela y Colombia, que estuvieron entre el conjunto de países desde donde se realizaron las mayores exportaciones a EE.UU. en 2001. Los manejos norteamericanos en Venezuela y Colombia se inscriben en esta perspectiva. En Venezuela han participado abiertamente en maniobras desestabilizadoras. Al tiempo que en Colombia la “asistencia” financiera concedida incluye la protección de los oleoductos transportadores del petróleo desde sus pozos hasta las refinerías. La influencia en México se garantiza a través del TLCAN.

En octubre de 2002, Washington envió a Colombia una avanzada de diez militares de sus fuerzas especiales para entrenar a 6.500 soldados colombianos, preparándolos para proteger el principal oleoducto del país, en Arauca, en la frontera con Venezuela, explotado por el consorcio estadounidense Occidental Petroleum. Se trata del oleoducto Caño Limón-Coveñas, de 780 kilómetros de longitud, que transporta diariamente 105.000 barriles de crudo. En enero, se enviaron otros setenta militares para reforzar el contingente de entrenamiento. Los efectivos norteamericanos fueron formados en el Comando Sur de Estados Unidos en operaciones de inteligencia, combates contraguerrillas y tácticas para proteger la infraestructura petrolera.

Un estudio publicado en noviembre de 2002 por la Agencia de Información Energética –organismo dependiente del Departamento de Energía estadounidense– afirmó que en 2025 el 51 por ciento de la producción mundial de petróleo provendría de los países miembros de la OPEP. Al momento del estudio, ese porcentaje alcanzaba al 38 por ciento, de los cuales dos tercios se originaban en el Golfo Pérsico. George Bush manifestó que esta dependencia del Golfo Pérsico es “virtualmente intolerable” (28/12/02). Debe superarse por diferentes medios.

Un documento elaborado por el Instituto James Baker III de Políticas Públicas de la Universidad Rice de Texas y el Consejo sobre Relaciones Internacionales para la administración Bush antes de los atentados de septiembre de 2001, titulado “Desafíos para una Política Estratégica de Energía del Siglo XXI”, llega a conclusiones similares. Ello vuelve a demostrar que los planes agresivos no surgen después de los atentados, sino que responden a una elaboración anterior. El estudio considera a Irak como vital para los flujos de petróleo desde el Medio Oriente y afirma que por razones de seguridad militar no se puede permitir que Saddam Hussein desarrolle la explotación petrolera. Por tanto, la conclusión es que se requiere un nuevo régimen en Irak.

El análisis destaca que tanto Dick Cheney como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld adquirieron funciones dirigentes en el país en 1974 bajo la presidencia de Gerald Ford, durante el embargo petrolero árabe, y tienden a identificar la situación creada en esos años con la que se puede producir al comenzar la década actual. Con la intervención militar se pretende obtener una mayor seguridad para EE.UU. “Por desgracia –anota el economista norteamericano Jeffrey Sachs, analizando el estudio de la Universidad Rice–, una guerra cuyo motivo sea el petróleo solo desestabiliza aún más la política y la sociedad internacionales y debilitará aún más la seguridad de EE.UU. y el mundo” (31/1/03).

De otra parte, participar en la explotación del petróleo iraquí constituyó una pieza central en la estrategia norteamericana para unir fuerzas tras su política agresiva. Ello ya fue planteado por el ex director de la CIA entre 1993 y 1995, James Woolsey, consejero además de grandes corporaciones como British Airways, y abogado especializado en litigios internacionales. “Francia y Rusia –manifestó Woolsey– tienen empresas petroleras e importantes intereses económicos en Irak. Debemos decirles que si nos ayudan a conseguir que Irak disponga de un Gobierno decente, haremos lo posible para que las nuevas autoridades de Bagdad y las compañías estadounidenses cooperen con sus empresas” (16/9/02).

La afirmación se lee, al mismo tiempo, como que la falta de “cooperación” deja al margen del reparto de la riqueza petrolífera irakí. Precisamente, la posición contraria a la guerra del gobierno francés llevó a funcionarios estadounidenses a advertir que, por su posición, Francia podría quedar excluida del reparto de los recursos petroleros después de producida la intervención. Compañías rusas como Lukoil o Slavneft, la francesa TotalFinaElf, la china National Oil Company y empresas de India, Italia, Argelia y Vietnam, firmaron acuerdos con el Gobierno de Hussein desde que acabó la guerra del Golfo. Esos acuerdos quedaron en suspenso, a la espera de que concluyese el embargo decretado por las Naciones Unidas. Saddam Hussein firmó incluso convenios de producción compartida con compañías extranjeras, entre ellas Total Fina Elf.

Una intervención militar acompañada de la caída del régimen (de Hussein) y la colocación de un poder directamente a sueldo de Estados Unidos –escribió el eurodiputado y profesor invitado de la Universidad Carlos III, de Madrid, Sami Nair, antes de la agresión– replantearía este reparto, que por el momento excluye a estadounidenses y británicos. Se sabe –agrega Nair– que las discusiones estadounidenses con las diversas fuerzas de la oposición iraquí en el extranjero versan principalmente sobre este punto” (27/12/02).

Lo que está en juego, escribió el novelista John Le Carré, “no es el bien y el mal, sino el petróleo, el dinero y la vida de la gente. La tragedia de Saddam es estar sentado sobre el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo. La de su vecino Irán es poseer las reservas de gas natural más grandes del mundo. Bush quiere ambas, y quien le ayude a conseguirlas recibirá una parte del pastel. Y quien no le ayude, no la recibirá. Si Saddam no tuviera petróleo, podría torturar y asesinar a placer a sus ciudadanos” (20/1/03).

La agresión a Afganistán forma también parte de la misma estrategia. “Sus objetivos  afirma Nair, al analizar esta relación– eran claros: poner el pie en una región cuyos recursos petrolíferos son todavía parcialmente desconocidos y cuyos recursos de gas son probablemente muy importantes; contrarrestar la voluntad de expansión de China en esta región; garantizar la seguridad de las redes de tránsito del petróleo consiguiendo que el proyecto estadounidense de oleoducto (cruzando Georgia hasta Turquía) fuera aceptado antes que el proyecto chino, algo que hasta el 30 de agosto de 2001 los talibanes se habían negado a conceder a los estadounidenses, que negociaban secretamente con ellos. Con la guerra de Afganistán, la amenaza que pesa sobre Irak y la guerra de Palestina, Estados Unidos se asegura así el control para los años venideros de lo que los expertos estadounidenses llaman “la elipse estratégica de la energía”, zona que abarca desde la península arábiga hasta Asia central. Ésa es la nueva ley de la historia que los poderosos, ávidos de oro negro —concluye el eurodiputado—, quieren imponer al mundo”.

Por Hugo Fazio
Con información de la Rev. Estudios Árabes.Año 1,número 1

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Yom Kippur,cuando Bilderberg internacionalizó el petróleo

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El poder de los cárteles del petróleo nunca fue más evidente que durante «la crisis del petróleo» preparada por el Bilderberg en 1973. «La función inmediata de la falsa guerra árabe-israelí fue aportar una tapadera para el apoyo formal a los acuerdos de aumento de precio del petróleo negociados antes del estallido de ese conflicto. A ello se añadió el aumento de ingresos de los cárteles de petróleo, dominados por los Rockefeller .»1

El 6 de octubre de 1973, Egipto, Siria, Jordania y otros ocho países árabes se habían movilizado contra Israel en lo que después se ha conocido como la guerra del Yom Kippur. Nos limitaremos a explicar la historia una vez que los acontecimientos, que comenzaron el 12 de octubre de 1973, ya estaban a favor de Israel. El 16 de octubre, tropas israelíes cruzaron el canal de Suez y el presidente egipcio Sadat pidió al líder soviético Leonid Brezhnev que organizara un alto el fuego. En una reunión en Kuwait City, los ministros del petróleo de la OPEP (un cártel del petróleo es la Organización de Países Exportadores de Petróleo, conocida como la OPEP, que incluye a 13 países: Irán, Irak, Venezuela, Kuwait, Arabia Saudí, Argelia, Indonesia, Libia, Nigeria, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Ecuador y Gabón) aumentaron los precios un 50 %, hasta los 5,12 dólares por barril, un 70 % más que lo acordado antes de la guerra del Yom Kippur. Arabia Saudí pedía 8 dólares por barril. Además, los saudíes habían decidido unilateralmente reducir la producción más de un 20 %.

El 17 de octubre, los ministros de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Kuwait, Argelia y Marruecos se reúnen en Washington con el presidente Nixon. Omar Saqqaf, el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, entregó al presidente Nixon una carta del rey Faisal en la que se advertía a Estados Unidos de que «la prolongación de envíos militares a Israel generará un embargo del petróleo en un plazo de dos días». El 20 de octubre, los saudíes, Libia, Abu Dhabi, Argelia y Kuwait imponen un embargo total de petróleo. En diciembre, la OPEP anunció un precio de 11,65 dólares por barril y el resultado fue el caos económico en Estados Unidos y en la Europa Occidental. En mayo de 1973, durante el encuentro secreto del Bilderberg en Suecia, sus miembros hablaron por primera vez del precio del petróleo dentro de un margen de 10-12 dólares por barril, ¡en un momento en que el precio del crudo era de 3,5 dólares por barril! Es decir, ¡los miembros de Bilderberg «previeron» un aumento del 350% sólo seis meses más tarde! De hecho, el informe «ultrasecreto» del Bilderberg de 1973 era uno de los primeros documentos de valor incalculable que yo había adquirido de personas menos relevantes asociadas con el Grupo Bilderberg. Este informe, junto con otros documentos terroríficos como la eliminación planeada de más de 4 mil millones de personas, me demostró que el Nuevo Orden Mundial busca la Esclavitud Total como objetivo final.En marzo de 1974, se levantó el embargo. Las compañías petrolíferas obtuvieron ganancias récord mientras el caos económico, la crisis y la incertidumbre metieron miedo a cada familia trabajadora americana al mismo tiempo que los beneficios anuales de Exxon constituyeron un récord absoluto para cualquier empresa, en cualquier industria.

¿De dónde salió la crisis del petróleo de 1973?

¿De dónde salió la crisis del petróleo de 1973? ¿Quién la preparó? ¿Se podría haber evitado? El embargo del petróleo de 1973 parece indicar que la crisis fue creada por los miembros de Bilderberg. Ante todo, para aumentar las escasas ganancias del sector del petróleo; en segundo lugar, como prueba, para ver si los americanos reaccionaban según el perfil demográfico del Tavistock, principal instituto «de lavado de cerebro» del mundo, en cuanto a la «supuesta» escasez y, finalmente, para llevar a EE.UU. más cerca de la «dictadura mundial única». Esto puede sorprender a muchas personas, pero el movimiento ecologista fue creado por los mismos intereses creados por Bilderberg/CFR/Rockefeller, como la Fundación Ford controlada por Rockefeller, la Carnegie Foundation controlada por Rockefeller, el Rockefeller Brothers Fund, la Rockefeller Foundation y el Rockefeller Family Fund. Los críticos más conocidos de la política ambiental de Estados Unidos eran Robert Anderson, de Atlantic Richfield (miembro del CFR) y Henry Ford II, de la Ford Motor Company (miembro del CFR). Gary Allen, en The Rockefeller File proporciona una explicación excelente de cómo funciona el timo: «La legislación ambiental propuesta en el Congreso se basaba en la presión de innumerables “expertos”. Reunir a estos grupos de presión cívica cuesta mucho dinero; y contrariamente a la falsa publicidad de la mayor parte de tales grupos, el dinero no proviene de los ahorros de los niños ni de las contribuciones de los estudiantes universitarios. El dinero para luchar contra los intereses monopolísticos proviene en gran parte de esos mismos intereses y de las fundaciones que han creado.» Unos precios más altos empobrecerían el país, porque mayor control implica peor escasez y mayores precios, haciendo a la pandilla de Rockefeller increíblemente rica.»

En el mismo libro, Gary Allen afirma que «en 1974, Lloyd’s de Londres, la principal compañía de seguros marítimos del mundo, explicó que durante los tres meses previos al embargo, 474 petroleros abandonaron Oriente Medio, con petróleo para el mundo. Durante tres meses a lo largo de la crisis, 492 petroleros abandonaron aquellos mismos puertos. Durante el embargo, los camioneros de Atlantic Richfield (ARCO, cuyo presidente, Thornton Bradshaw, era miembro del CFR) almacenaban el combustible sobrante en instalaciones del desierto de Mojave. Todas estas pruebas demuestran que no había escasez de petróleo en 1973».

Lo que está en juego realmente, lo que nadie le contará a la prensa ni a sus representantes políticos, ni a los comisarios de la CE, ni a las Naciones Unidas, es algo mucho, mucho más serio: la utilización de la crisis energética continuada como excusa para la creación del Nuevo Orden Mundial. «Controlando la energía, sobre todo el petróleo -continúa Gary Allen-, [los miembros del Bilderberg] podrán controlar a las naciones y sus sistemas financieros; y que el control internacional de los sistemas del petróleo y monetarios podrían traer un gobierno mundial [más pronto que tarde].»

El siguiente es uno de los párrafos más espeluznantes del libro de Pillen: «Pero según el plan de Rockefeller, antes de que el petróleo pueda ser internacionalizado, debe haber una crisis que amenace con causar una depresión mundial. Recuerde: “Las crisis […] hacen que la gente ceda soberanía.” Para tranquilizar a la opinión pública se habló mucho de eliminar las restricciones políticas y alcanzar “independencia energética”. Eso era básicamente una cortina de humo. Mientras hablaban de independencia, los conspiradores de Rockefeller planeaban mantenernos dependientes del petróleo extranjero. Después de todo, poseen [el cártel del petróleo] o venden la mayor parte de ese petróleo extranjero.»

En The Wall Street Journal del 6 de marzo de 1974, Kissinger (agente de Rockefeller, del Bilderberg y del Comité de los 300) admitió que los rumores sobre «independencia energética eran un fraude». Allen confirma que «el Proyecto Independencia es simplemente una estación más en el camino hacia el nuevo Proyecto Interdependencia» y en la Conferencia Mundial sobre Energía de Detroit durante septiembre de 1974, el recién ungido criado de la familia Bilderberg, el presidente Ford, declaró: «Les urjo a que respondan al desafío y propongan al mundo sus recomendaciones para una estrategia de energía global. Que se llame Proyecto Interdependencia o de cualquier otra forma no es lo esencial. La interdependencia es lo esencial.» Sólo después de releer la sección sobre cómo prepararon los miembros del Bilderberg la caída de Nixon mediante el Watergate, (La verdadera historia del Club Bilderberg), se comprende el papel de Ford (Gerald Ford, miembro del Bilderberg y del CFR, puso su sello de aprobación a la política exterior del Bilderberg promovida por Henry Kissinger). Gary Allen escribe: «El presidente Ford dio su aprobación a la política exterior que había diseñado el secretario de Estado Henry Kissinger. Su objetivo era establecer una suerte de gobierno mundial antes del final de la década de los años setenta. Mediante la demanda de una estrategia global sobre los alimentos y el petróleo dentro de la estructura de las Naciones Unidas, el presidente firmó su aceptación del «nuevo orden internacional» que había estado persiguiendo Kissinger.

El presente conflicto en Oriente Medio, desde los territorios palestinos hasta Afganistán, Irán, Irak, Arabia Saudí y Kuwait, es el requisito previo a la situación «necesaria» que causará la internacionalización del petróleo. Los jeques árabes son elementos colocados para hacer estallar una guerra generalizada en Oriente Medio. Si establecemos un paralelismo entre el conflicto de 1973 y el subsiguiente embargo de petróleo, que causó un aumento de precio del 350 %, durante el embargo del petróleo de 1973 Kissinger afirmó que Estados Unidos podría invadir Oriente Medio si se cortaba el suministro de petróleo. Es exactamente lo que ha hecho el presidente Bush, bajo una excusa distinta, y la crisis actual, con un aumento del precio del barril, que ha pasado de costar 10 dólares a valer 24,70 en 2004 y por encima de los 70 dólares a medianos de abril de 2006. Los miembros del Bilderberg ven una situación de confrontación que se desarrolla entre los productores del petróleo y los consumidores de la que surgirá «la internacionalización de la producción petrolífera, de los precios y de la distribución». El monopolio que satisfaría al Nuevo Orden Mundial.

Pero los miembros del Bilderberg no dejan ningún cabo suelto. No trabajan sobre un plan quinquenal. Planean a más largo plazo. A principios de los años setenta, prepararon un plan B, un plan de reparto de petróleo que incluía a Estados Unidos y a otros once importantes países industrializados, estableciendo un mecanismo bajo el que Allen sostiene lo siguiente: «El petróleo producido en el interior de Estados Unidos por primera vez en la historia americana sería compartido y asignado en caso de que hubiera otro embargo del petróleo de Oriente Medio .2» La parte más aterradora para los ciudadanos ordinarios y confiados, el petróleo coloca el detonador, el mecanismo de provocación en manos de los jeques árabes, que a su vez son provocados continuamente por las tácticas de mano dura de los gobiernos de Estados Unidos e Israel. El resultado no es demasiado difícil de predecir. Un embargo del petróleo mundial coordinado por los miembros de la OPEP causará una intervención masiva de Estados Unidos. El Nuevo Orden Mundial dirigido por el Bilderberg provocará la muerte de millones de personas. Uno de los objetivos de sus miembros es la creación de las condiciones ideales para que satisfaga al Nuevo Orden Mundial: la internacionalización del petróleo.


La «prueba» de 1973, preparada por los miembros del Bilderberg, demuestra claramente que el petróleo será utilizado como arma de control. Lo que pasó en 1973 alertó «a la población americana y le hizo ver cuánto control podían ejercer los gobiernos extranjeros y las corporaciones multinacionales sobre la nación», escribe David A. Rivera en Final Warning: A History of the New World Order. También logró hacer que la gente estuviera más atenta, según el modelo de comportamiento humano del Tavistock, a la propaganda sobre la inminente «crisis energética». Lo que significa que una guerra prolongada con millones de víctimas resultará «aceptable» para la población americana, a la que le han hecho creer que una «crisis del petróleo sería un desastre de dimensiones increíbles que muy probablemente causaría un derrumbamiento económico. «La ley y el orden no existirían en este escenario, puesto que la población lucharía entre sí por obtener los escasos recursos disponibles, creando la situación perfecta para la intervención de un Gobierno Mundial», continúa D. A. Rivera .3

Finalmente, la cuenca caspia, formada por Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Azerbaiyán -con unos recursos de petróleo y de gas estimados en unos 5 trillones de dólares- y Asia Central, con unos 6 trillones de metros cúbicos de gas natural y 10 mil millones de barriles en reservas de petróleo sin explotar, son la clave de la energía en el siglo XXI. Sorprendentemente, estas naciones comparten frontera con Afganistán y son la clave para comprender los ataques «terroristas» del 11 de septiembre y la subsiguiente guerra de Bush en Afganistán.

Frank Viviano, del San Francisco Chronicle, lo resumió de la siguiente manera: «Las ganancias ocultas de la guerra contra el terrorismo pueden resumirse con una única palabra: petróleo. El mapa de los santuarios terroristas y de los objetivos en Oriente Medio y Asia Central es también, de manera extraordinaria, un mapa de las principales fuentes de energía del mundo en el siglo XXI.»

Los acontecimientos cruciales que ocurrieron antes y después de los ataques suicidas del 11 de septiembre atribuidos a Bin Laden demuestran el conocimiento previo de la CIA y sugiere claramente que hubo complicidad criminal por parte del gobierno estadounidense en su ejecución. También aclara que los acontecimientos que han ocurrido desde entonces, las invasiones sobre Afganistán e Irak, se basan en un plan que tiene poco que ver con los ataques .4

Por Daniel Estulin


Notas

1 L. Marcos, en la página 5 de Campaigner magazine, en el número de abril de 1974, en un artículo titulado «La verdadera CIA: el establishment fascista de los Rockefeller».

2 «Final Warning: A History of the New World Orden», David A. Rivera, ViewFrom TheWall (1994).

3 Ibid.

4  Este capítulo no podía haber sido escrito sin la ayuda de Larry Chin, un periodista independiente y editor de un diario virtual a cuyo conocimiento y habilidades investigadoras y narrativas se deben porciones significativas relacionadas con la guerra en Afganistán. Fuentes adicionales usadas por Larry Chin:
Independent Media Center. «Oil Wars: The Balkans as an Example».
http://sf.indymedia.org/2001/11/109891.php
Dan Morgan y David Ottaway. «Gas Pipeline Bounces Between Agendas». Washington Post, 5 de octubre de 1998. http://www.washingtonpost.com/wp-srv/inatl/europe/caspian100598.htm
Dan Morgan y David Ottaway. «Kazakh Field Stirs U.S.-Russian Rivalry». Washington Post, 6 de octubre de 1998. http://www.washingtonpost.com/wp-srv/inatl/europe/caspian100698.htm
Dale Allen Pfeiffer. «A Bigger Picture». 27 de diciembre de 2001. http://copvcia.com.
Dale Allen Pfeiffer. «What Will Be the Next Target of the Oil Coup?», 29 de enero de 2002. http://copvcia.com.
Ahmed Rashid. Taliban: Militant Islam, Oil anti Fundamentalism in Central Asia (Yale University Press).
Peter Dale Scott «Afghanistan,Turkmenistan Oil and Gas, and the Projected Pipeline»
(http://socrates.berkeley.edu/pdscott/q7.html).
«Oil Transport Routes» http://www.corfu1.com/spy/oil.htm. «Capital Flight Draws Probe» http://www.americas.org/news/nir/20020120_capital_flight_draws_probe.asp
«Court Steps Up Bank Probe as IMF Warns Argentina»
http://www.forbes.com/newswire/2002/01/18/rtr486124.html

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XXV SEI Nuevos actores políticos:Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi – Por Isabel Stanganelli

Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi
Libia a dos años de la rebelión contra Gadafi

Como consecuencia de la Revolución Verde que, en septiembre 1969, derrocó al rey Idris I, surgió en 1972 la Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista,liderada por el coronel Muammar Gadafi.

Después de diez años de presiones internacionales, el gobierno de Trípoli aceptó en abril de 1999 que los dos agentes libios Abdel Baset al Megrahi y Al Amin Jalifa Fhemah, acusados del atentado del avión de Pan Am sobre Lockerbie —Escocia— en 1989, fuesen juzgados en La Haya por un tribunal escocés. El mismo día la ONU anunció la suspensión del embargo y en septiembre de ese año los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea decidieron suspender las medidas restrictivas tomadas contra Libia. El 2 de diciembre de ese año el primer ministro italiano Massimo D’Alema mantuvo en Trípoli una entrevista con Gadafi, primera con un líder occidental desde 1992.

Sin embargo, en agosto de 2001, EEUU prorrogó la ley D’Amato —sanciones a empresas que operaran en ese país— por otros cinco años. Mientras, Gadafi cuestionaba la continuación efectiva de las sanciones, alegando que había cumplido con todas las condiciones impuestas para el levantamiento de las mismas.

Recién el 12 de septiembre de 2003 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el levantamiento formal de las sanciones, que incluían el embargo aéreo, de armas y de equipamiento industrial. Ese mes se inició una nueva etapa de visitas de mandatarios europeos a Libia. El entonces jefe del gobierno español, José María Aznar, viajó acompañado de una delegación de directivos de 28 empresas de los sectores turismo, alimentación, hidrocarburos, construcción, ferrocarriles, sanidad y educación.

El 9 de enero de 2004 se normalizaron los lazos con Francia y en marzo el entonces primer ministro británico Tony Blair se entrevistó con Gadafi en Trípoli. Coincidiendo con la visita de Blair, la Shell anunció que estableció un contrato con la petrolera estatal de Libia.

La última semana de abril, Gadafi visitó Bruselas y se reunió con funcionarios europeos encabezados por Romano Prodi. Fue una nueva política de puertas más abiertas a las multinacionales occidentales. Poco después celebraron convenios Alemania y Libia.

En febrero 2004, Washington anunció renuentemente el levantamiento de varias de las sanciones impuestas a Libia. Ya toda Europa celebraba acuerdos con Libia.

El 28 de junio el gobierno de EEUU inauguró formalmente una Oficina de Contacto en Trípoli y el restablecimiento de relaciones diplomáticas directas. Pero Libia debió esperar hasta 2006 para que EEUU la eliminara de la lista de países que apoyaban el terrorismo.

La relación del coronel Gadafi con los países occidentales había experimentado un cambio radical en los últimos años, logrando la integración progresiva de Libia en la comunidad internacional, así como su rehabilitación internacional.

A partir de la rebelión libia de 2011, el gobierno estuvo disputado entre Gadafi y el grupo rebelde denominado Consejo Nacional de Transición (CNT), creado el 27 de febrero de 2011, que sesionaba en Bengasi y en agosto de 2011 se apoderó de Trípoli, con Gadafi en retirada. Muammar Gadafi fue asesinado el 20 de octubre del 2011 en su ciudad natal, Sirte.

El petróleo libio

Una de las mayores economías de África, Libia, es un país dependiente del petróleo. Alrededor de un 95% de las exportaciones de esta nación norteafricana son exclusivamente de petróleo, responsable del 25% del Producto Interno Bruto (PIB) y del 80% de los ingresos del gobierno local.

Según datos de la OPEP, en 2009 las reservas libias de petróleo ascendían a 47.000 millones de barriles —que proporcionarían a Libia 63 años de producción al ritmo actual si no se encontraran nuevas reservas— y de gas a 1.549 millones de metros cúbicos. El reto de Libia era —y sigue siendo—mantener la producción en los yacimientos más viejos, mientras encuentra y desarrolla nuevos campos de petróleo.

La mayor parte de Libia sigue estando inexplorada, como consecuencia de las sanciones anteriores y desacuerdos con las compañías petroleras extranjeras (1). Libia está considerada una zona de petróleo altamente atractiva por su bajo costo de producción (1 dólar el barril en algunos campos) y la proximidad a los mercados europeos.

Libia era el cuarto productor del crudo en África, producía diariamente desde 2006 y hasta comienzos de 2011 1,8 millones de barriles y el 79% lo exportaba a Europa, sobre todo a: Italia (37,6%), seguido por Alemania (10,1), Francia (8,4) y España (7,9%). EEUU recibe solo el 6%. (2).

En los últimos años el gobierno libio había firmado contratos millonarios con múltiples transnacionales como la British Petroleum (Reino Unido), Statooil (Noruega), Shell (anglo-holandesa), Exxon Mobil (EEUU), Gazprom (Rusia), Wintershall (Alemania), Conoco Phillips (EEUU), Edison (Italia), Agip (Italia), Repsol (España). Gran parte de las ganancias obtenidas del petróleo, eran reinvertidas en empresas como la Eni (gigante energético italiano), Unit Credit Group, Fiat, Juventus Turín, Finmeccanica y en otros negocios, como telecomunicaciones y medios de difusión. (3)

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Es decir: además del petróleo que llegaba a los mercados —principalmente—europeos, resulta evidente que necesitaban un aliado incondicional para controlar los diferentes focos de inestabilidad en África del Norte y desconfiaban de Gaddafi, aunque en los últimos años se esforzó por ser confiable.

Un poco de historia

Las malas relaciones entre EEUU y el norte de África se remontan a más de dos siglos. Cuando la flamante nación —que no contaba aún con los 50 Estados actuales— a fines del siglo XIX ya poseía una flota comercial, debió enfrentarse con los piratas bereberes que exigían tributo para no atacarlos, unos 20.000 dólares al año.

En octubre 1803 los tripolitanos capturaron el buque Filadelfia, lo desocuparon y quisieron utilizarlo como propio. EEUU envió su flota, incendió el Filadelfia, bloqueó a Trípoli mientras la bombardeaba al igual que al puerto Derna, también tripolitano. Finalmente por medio de un Tratado, firmado en 1805, se estableció que no pagaría más tributos y recién ahí EEUU retiró su escuadra naval.

Además de un accionar que las potencias europeas no habían realizado, esta resultó la primera aventura ultramarina de EEUU. Abundaron bombardeos a la Libia de Gadafi durante diferentes gestiones en el siglo XX.


Notas

  • (1) “Libya-Oil” Country Analisis Brief. US Energy Information Administration (2007). Consultado el 20/1/2008.
  • (2) Fernando Nakagawa. “Libia, un país dependiente del petróleo”. Madrid 22/10/2011 En: http://www.cincodias.com/articulo/economia/libia-paisdependientepetroleo/20110222cdscdseco_4/
  • (3) Francisco Amaya “¿El petróleo de Libia?” Madrid 20/9/2011 En http://www.publico.es/internacional/392563/el-petroleo-de-libia

 


 

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