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Ibn ‘Arabi y el despojo de los bienes

Es así como yo mismo me despojé de todo cuanto me pertenecía; sin embargo, en aquella época, yo no tenía maestro (terrestre), a quien confiar el asunto y entregar mis bienes. Por lo tanto recurrí a mi padre; después de haberle consultado puse en sus manos todo cuanto poseía. No recurrí a nadie más porque no regresé a Dios por intermedio de un maestro, puesto que en aquel entonces no conocía a ninguno. Me separé de mis bienes como un muerto se separa de su familia y de sus propiedades.


En la mentada visión no sólo se le aparece Jesús, sino también las otras dos principales figuras del monoteísmo –Moisés y Muhammad-, brindándole cada uno de ellos un consejo específico. Si Jesús le exhorta a la renuncia de los bienes mundanos, Moisés le augura el logro del conocimiento trascendental de la unidad, mientras que el Profeta le recomienda que se aferre a él para salvarse. Y precisa Ibn ‘Arabi que, a partir de entonces, ya no abandonó el estudio de las tradiciones proféticas durante toda su vida. Por extraño que parezca, ese tipo de guía invisible no es ajeno en el ámbito del sufismo, sino que cuenta con reputados antecedentes históricos que se remontan a la época del mismo Muhammad. Quienes se benefician de ella poseen el estatuto de uwaysi, en alusión a la figura de Uways al-Qarani, contemporáneo del Profeta, que fue instruido por este sin que ambos se encontrasen físicamente.

Por F. Mora

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Noche de Dabke – Samir El Sukaría en Espacio San Miguel

En ocasión de concurrir a cenar al Espacio San Miguel, tuvimos el grato placer de disfrutar del show brindado por el querido Samir El Sukaría y la Orquesta Khalil Gibrán.

Degustamos riquísimos platos calientes y fríos y una variedad de postres con el sabor inigualable de la cocina de Oriente Medio, y bailamos con el querido Samo al ritmo de la Khalil Gibrán.

Conozcamos un poco más sobre este joven bailarín cordobés. A continuación una pequeña reseña.


Samir El Sukaria es un joven cordobés, nacido el 8 de julio de 1990, hace 28 años, en la ciudad de Córdoba, Argentina. Accidentalmente argentino y a la vez, orgullosamente argentino, pero ya desarrollaremos este punto.

Activo participante de la Sociedad Musulmana de Córdoba, participante incansable en las actividades de la colectividad árabe en la ciudad, y el más chico de una familia de exponentes religiosos (su padre, Mounif, fue imam de los musulmanes en Córdoba durante más de 20 años), de la gastronomía árabe y, también, de la política.

Samir bailó dabke toda su vida, en fiestas y eventos de la colectividad, propio de un hijo de padre libanés, que se estableció en Argentina en 1975. Hace un tiempo, empezó la formación de dabke en la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba, realizado como hobby con un grupo de amigos. Ese hobby se fue formalizando hasta que algo pasó, un momento donde Samir entendió que el dabke no era solo una danza, que la descripción de arte le quedaba corta, y que, como todo folklore, representa una expresión integral de lo que siente, vive y construye un pueblo.

Mencionamos anteriormente que Samir nació en Córdoba de manera accidental, o más bien por obra del destino, ¿Cómo? Repasemos… La historia de sus padres es típica de inmigrantes. Su madre, Rosa, cordobesa de nacimiento, viaja a Líbano para conocer a la familia de sus padres. Una vez allí, conoció a Mounif, quien se convertiría en su marido y con quien, tiempo después, vendrían a Argentina a conocer la ciudad y la familia. Lo que no sabían, ni planearon, era que justo ese año, 1975, comenzaría una terrible guerra civil en Líbano, motivo por el que la familia se quedaría y se formaría en Córdoba.

Volviendo al presente, llega el momento donde Samir comienza a desarrollar una carrera como solista, después de meses de estudio y asesoramiento de otros maestros, principalmente su gran mentor, Yamil Mustafá, su primer profesor y una leyenda del dabke en Córdoba, el bailarín más importante, al menos, de los últimos 10 años.

Desde ese momento, Samir comienza a abrir sus conocimientos. Se contacta con maestros de Chile, toma seminarios con maestros de la talla de Said Hamdam, Joel Habib Amir Thaleb. En diciembre de 2017, Samir deja el ballet Ikram, (del que formaba parte), y después de muchos meses se vuelve a juntar con su primer maestro, Yamil Mustafá, y con otro bailarín de gran trayectoria, Chibli Bitar, y juntos forman el Ballet Al Sharaf, el cual se instala rápidamente en el mundo árabe en general y del dabke en particular.


A día de hoy, Samir El Sukaria cuenta con escenarios pisados y clases dadas en diversas provincias del país como Córdoba, San Luis, Tucumán, Río Negro y Capital Federal, entre otras, además de ser un referente del dabke en la ciudad de Córdoba y ciudades del interior, tales como Villa Dolores o Justiniano Posse, entre otras.

Junto con el ballet Al Sharaf, comenzaron un segundo año de existencia enorme, siendo convocados para festivales de colectividades en diversas ciudades, brindando espectáculos de manera estable en restaurantes y locales de Córdoba, donde se pueda difundir el dabke, además de dar clases semanales y seminarios por todo el país.

Siempre es un enorme placer ver bailar al querido Samo, el despliegue en cada una de sus coreografías, deja todo en cada show. Los invitamos a verlo en cada oportunidad que tengan.


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Día internacional de la mujer – Las mujeres del Islam

Cuando el llanto de un recién nacido sonaba en un casa de Meca, el padre sentía una poderosa sensación de desconcierto, especialmente cuando se le anunciaba que era una niña. No podía imaginar un destino peor.

“Se esconde de la gente a causa del mal de lo que se le anunció, pensando si se quedará con ello a pesar de la vergüenza o lo enterrará. ¿Acaso no es malo lo que juzgan?” (La Abeja, 16:59)


Por ello, se escurría en la oscuridad para enterrar a su hija en una tumba, con el fin de no volver a verla ni escucharla nunca más. Esto sucedía en la sociedad de Arabia antes del 621 d.C, en que se pensaba que a una niña recién nacida no merecía la pena mantenerla con vida. E incluso si vivía, llevaría una vida sin oportunidades. Entonces, en el año del elefante, llegó Muhammad, que la paz sea con él, como una misericordia para todos los mundos y una luz para la humanidad. Hizo que los hombres se dieran cuenta de que tenían que temer un día “Cuando la niña enterrada viva sea preguntada por qué crimen la mataron” *.

* [Alude a la práctica de la ignorancia anterior al Islam por la que algunos árabes enterraban vivas a sus hijas al nacer.] “…y en este día, todo aquel que perpetró este mal, tendrá que rendir cuentas por ello” (El Arrollamiento, 81:8-9)

El Islam llegó como una guía para toda la humanidad y como un catalizador en la vida de las mujeres, transformando su situación de la noche a la mañana. Los derechos de la mujer, un concepto que nunca antes se había escuchado, ni siquiera pensado, se estaba imponiendo y protegiendo. De ser una simple mercancía y un objeto de uso, las mujeres pasaron a tener dignidad y voz.

El Profeta, que la paz sea con él, enseñó que no hay diferencia en la valía de los creyentes en función de su sexo. Ambos tienen los mismos derechos y obligaciones de aprender y de enseñar. Las mujeres tienen la misma responsabilidad que los hombres a la hora de condenar el mal y ordenar hacer el bien. El Islam ha puesto el paraíso bajo sus pies como madres, [de ahí el hadith “El Paraíso está bajo los pies de la madre”]. Son la razón por la que sus padres entrarán en el Jardín, y una parte fundamental de la creencia de sus maridos, quienes, si no las honran, no habrán completado su fe. Fue a través de esta recién adquirida posición que las mujeres se elevaron y dejaron su impronta en la Historia.

Las mujeres musulmanas contribuyeron al legado del Islam como eruditas, juristas, gobernadoras, benefactoras, guerreras, mujeres de negocios, expertas legales y demás. El hogar del Profeta era lo que todos los compañeros tomaban como ejemplo y guía, y en él las esposas tenían personalidad y voz propia. Jadiya, quien era su compañera y confidente, fue una exitosa mujer de negocios que le apoyó moral y financieramente cuando recibió la Revelación; Aisha bint Abu Bakr transmitió grandes cantidades de conocimiento procedente de él y se convirtió en una gran jurista y erudita. El consejo de Umm Salama fue aceptado por el mismo Profeta en el momento del tratado de Hudaibiyah; Hafsa, la hija de Umar ibn Al-Jattab, fue la primera persona en quien se confió el Corán escrito cuando murió su padre.

Eruditas del ‘hadith’

La contribución de las mujeres a la preservación del hadith, o dicho y hecho atribuido al Profeta, ha sido de gran importancia. Un estudio de los textos de hadith nos indica que la mayoría de los primeros recopiladores recibieron muchos de ellos de mujeres que hicieron las veces de transmisoras directas. Ibn Hajar estudió bajo 53 mujeres diferentes, As-Sajawi recibió iyazas (licencias de enseñanza), de 68 mujeres, y As-Suyuti tuvo más de 33 maestras, un cuarto de la totalidad de sus maestros.

En el siglo X destacan Fatima bint Abdur-Rahman, comocida como as-sufiyyah, por su devoción; Fatima, la nieta de Abu Dawud, recopilador del Sunan; Amat al-Wahid, la nieta del distinguido jurista al-Muhamili; Umm al-Fath Amat as-Salam, la hija del juez Abu Bakr Ahmad; Jumuah bin Ahmad, cuyas clases eran atendidas por reverenciales audiencias. Todas ellas jugaron un rol importante en su tiempo.

Fathima bint al-Hasan ibn Ali Ad-Daqqaq al-Qushayri fue una gran erudita de los siglos XI-XII, conocida no solamente por su devoción y su maestría con la caligrafía, sino también por su conocimiento de los hadices y por la calidad de sus isnads (cadenas de transmisión). Karimah al-Marwaziyyah fue considerada una de las mayores autoridades de Sahih al-Bujari [la principal recopilación de hadices autentificados] su tiempo; Abu Dharr de Herat, uno de los eruditos más prominentes de ese tiempo, le daba tanta importancia a su autoridad en el Sahih al-Bujari, que recomendaba a sus estudiantes estudiarlo solamente a través de ella por la calidad de su erudición. Entre sus estudiantes se encontraron Al-Jatib al-Baghdadi y Al-Humaydi.

Fatima-bint-Muhammad, conocida como as-Shahdah, la escritora, recibió el honrado título de Musnida Asfahan (la gran autoridad en hadith de Isfahan). Fundó un centro de espiritualidad que su marido dotó generosamente. Sus clases de Sahih al-Bujari eran atendidas por multitudinarias audiencias y muchos incluso clamaban falsamente haber sido sus discípulos.

Sitt al-Wuzra fue otra conocida autoridad del Sahih al-Bujari, quien, además de ser una gran erudita en jurisprudencia islámica, daba clases sobre al-Bujari en Damasco y Egipto. De igual forma, Umm al-Khayr Amat al-Khaliq, fue considerada la última gran erudita del hadith en el Hiyaz.

En el siglo XIII, en Damasco, encontramos a Umm al-Darda, una importante jurista entre cuyos estudiantes se encontraba Abdul Malik ibn Marwan, el Califa en aquel momento; solía enseñar hadith y fiqh en la mezquita. Ilyas-ibn-Mu’awiyah, un importante erudito de aquel tiempo y juez de mérito indiscutible, la consideraba superior a todos los demás eruditos del hadith de su tiempo.

Aisha bint Sa’ad bin Abi Waqqas fue una jurista y erudita, maestra del conocido erudito Imam Malik, el fundador de la escuela de jurisprudencia maliki. Sayyida Nafisa, la nieta del Profeta e hija de Hassan bin Ali bin Abu Talib, fue una conocida maestra de jurisprudencia cuyos estudiantes provenían de sitios lejanos, siendo uno de ellos el Imam Shafi’, famoso erudito y fundador de la escuela de jurisprudencia Shafi’. Fue ella quien cubrió sus gastos de educación.


Enseñaban a hombres y mujeres

Es esta una tradición que nos viene de la época del Profeta, la paz sea con él, y de su esposa Aisha, que fue una de las grandes juristas y Sabias del Islam.

Ashifa bint Abdullah fue la primera mujer musulmana nombrada encargada e inspectora del mercado por el Califa Umar Ibn al-Jattab. Amra bint Abdurrahman fue una de las grandes eruditas del siglo XVIII, llegando a ser jurista, Mufti y erudita del hadith. El el tiempo del Califa Umar se la consideraba una gran autoridad en las tradiciones transmitidas por Aisha, la esposa del Profeta, que la paz sea con él. Entre sus estudiantes se encontraban Abu Bakr ibn Hazim, el conocido juez de Medina a quien el califa Umar ibn Abdul Aziz ordenó que recogiera todos los hadices transmitidos por ella.

Aisha bint Muhammad ibn Abdul Hadi fue una erudita de Damasco quien enseñó a muchos conocidos eruditos y que poseía la cadena de transmisión más corta hasta el Profeta Muhammad. Fue maestra de Ibn Hajr al Asqalani, el mayor erudito de su tiempo. Fatima al-Batayahiyyah fue una distinguida mujer de edad avanzada que enseñaba el Sahih al-Bujari en la misma mezquita del Profeta.

En el siglo IX encontramos a Fatima al-Fihriyya, en Fez, Marruecos, quien fundó la mezquita, y primera universidad del mundo, la Qarawiyyin. Esta fue establecida en el año 859 y a través de ella se extendió el uso de los números árabes en Europa. La universidad adjunta a la mezquita es la primera universidad y la más antigua que sigue en funcionamiento. Los estudiantes acudían de todas partes del mundo para estudiar ciencias, lenguas y estudios islámicos.

Fatima de Córdoba fue una bibliotecaria de siglo X que supervisaba setenta bibliotecas con más de 400.000 libros, mientras que las bibliotecas más avanzadas en Europa en ese momento tenían algunos centenares a lo sumo. En el siglo XI encontramos Banafshaa’ ar-Rumiyya, quien restauraba escuelas, puentes y casas para los pobres en Bagdad.

Después de ellas podemos mencionar a Abidah al-Madaniyya, Abdah bint Bishr, Umm Umar Ath-Thaqafiyyah, Zaynab, la nieta de Ali ibn Abdullah ibn Abbas, Nafisah bint al-Hassan ibn Ziyad, Khadijah Umm Muhammad, Abdah bint Abdar Rahman y muchas otras mujeres que sobresalieron dando clases públicas sobre hadith. Abidah comenzó siendo una esclava de Muhammad ibn Yazid. Aprendió un gran número de hadices y relató cerca de 10.000 provenientes de la autoridad de sus maestro, Madani. Cuando fue entregada por su señor a Habib Dahhun, el gran erudito de los hadices en Al-Andalus, durante una visita a Jerusalén, este quedó tan impresionado por su conocimiento que la liberó, se casó con ella y se fueron de vuelta a Andalucía.

Zaynab bint Sulaiman, al contrario que Abidah, fue una princesa. Su padre fue un primo de As-Saffah, el fundador de la dinastía Abasí, y fue gobernador de Basrah, Oman y Bahrain durante el califato de Al-Mansur. Zaynab recibió una cuidada educación y adquirió maestría en los hadices, ganándose una gran reputación, como una de las eruditas más importantes de su tiempo. Muchos hombres acudían a sus clases.

En el siglo XII tenemos a Shuhadah bint Ahmad al-Ibrii, quien estudió en Bagdad con conocidos eruditos del hadith y se convirtió en una gran erudita y jurista. Era conocida como el ‘orgullo de las mujeres’. Zainab bint Kamal enseñó más de 400 libros de hadith en algunas de las más prestigiosas instituciones académicas de Damasco, y mostraba tanta erudición y amabilidad que se ganaba el corazón de todos los estudiantes. También podemos ver a Fathima bint Muhammad al-Samarqandi, una jurista que aconsejaba a su famoso marido sobre las fatwas. Más recientemente, el el siglo XIX, encontramos a Nana Asma’u de Nigeria; una poeta, maestra, erudita y consejera de su padre, el famoso Usman Dan Fodio.

Mujeres gobernadoras

Algunas de las mujeres que sobresalieron como gobernadoras fueron Arwa al-Sulayhi, una mujer Yemení del siglo XI, quien gobernó durante 77 años y que era conocida como “La noble dama”. También destacó la Sultana Shajarat al-Durr, quien tomó control de Egipto tras la muerte de su marido en el siglo XIII.

Dhayfa Jatún, la sobrina y nuera de Salah Al-Din al-Ayyubi, tras la muerte de su hijo, el rey Abdul Aziz, se hizo reina de Alepo y gobernó durante cuatro años. Durante su reinado se enfrentó a las amenazas de los cruzados, Khuarzmain, los mogoles y los selyúcidas. Además de su función política y social, también apoyó la educación en Alepo, donde fundó dos escuelas.

Sitt al-Mulk fue una princesa Fatimí de Egipto, cuyas conocidas dotes administrativas estaban de acuerdo con las leyes islámicas.

La reina Zubayda, esposa del califa del siglo IX, Harun Ar-Rashid, era famosa por sus generosas contribuciones destinadas a construir recursos para obtener agua y casas para los peregrinos hacia Meca. Fue una intelectual que expresaba sus opiniones políticas en público y que patrocinaba a poetas y escritores -aunque no fuesen musulmanes-, a eruditos religiosos y a los necesitados. El famoso pozo de Zubayda, en las afueras de Meca, todavía lleva su nombre.

En India encontramos a Razia Sultana, la única mujer que ocupó el trono de Delhi durante cuatro años en el siglo XIII. Firishta, un historiador del siglo veinte escribió: “Razia era mejor que veinte hijos”.

Hurrem Sultán, también conocida como Roxelana, fue capturada como prisionera en el siglo XVI en las campañas de Crimea durante el reinado de Yazuz Sultan Salim, llevada al palacio otomano y presentada a Sultan Suleiman, quien más adelantes de casó con ella. Fue la fundadora de una gran número de instituciones, entre las que se incluyen el complejo de una mezquita que cuenta con una madrasa, una cocina pública, un hammam para hombres y mujeres, dos escuelas y un hospital para mujeres. También construyó cuatro escuelas en Meca y una mezquita en Jerusalén.

La educación de las niñas era una orden enfatizada por el Profeta Muhammad. Amina fue la reina de Zazzua, una provincia de Nigeria, en el siglo XVI. Cuando tenía dieciséis años se convirtió en la heredera aparente de su madre. Amina eligió aprender las artes militares y se convirtió en la líder de la caballería zazzua. Durante su reinado, que duró 34 años, expandió su territorio hasta los máximos límites que llegó a alcanzar. Se centró principalmente en que los gobernadores locales aceptasen el estatus de vasallos y permitiesen el paso seguro de los comerciantes Hausa. Se le atribuye el mérito de construir fortificaciones de tierra, características de los Hausa. Muchos de los pueblos y ciudades crecieron gracias a estas murallas, que aún hoy son conocidas como las murallas de Amina.

Hubo una familia de mujeres que gobernó Bophal entre 1819 y 1924, siendo la última gobernadora Begum Kaikhursau Jahan. Esta familia era conocida por haber mejorado la líneas de tren, los sistemas de agua, el sistema postal y la líneas de transporte con la vecindad.

Las mujeres musulmanas también se aseguraban de dejar una legado intelectual y académico. Sutayta al-Mahamili fue una matemática que vivió en la segunda mitad del siglo X y procedía de una familia educada en Baghdad. Sobresalió en muchos campos, como la literatura, la ciencia del hadith y la jurisprudencia. Inventó soluciones para muchas ecuaciones que han sido usadas por otros matemáticos y que muestran su aptitud para el álgebra. Fue alabada por historiadores como Ibn al-Jawzi, Ibn al-Jatib e Ibn Kazir.

Mujeres de Al-Andalus

Labana de Córdoba vivió en el siglo X en España y era una experta en matemática, pudiendo resolver los más complejos problemas geométricos y de álgebra conocidos en aquel tiempo. Trabajó como la secretaria personal del califa Omeya Al Hakam II.

Aisha, hija del príncipe Ahmed de Al-Andalus, quien vivió en el siglo XI, sobresalió en la rima y la oratoria. Sus versos causaban entusiasmo entre los graves poetas cordobeses, y su biblioteca era una de las mejores y más completas del reino.

Wallada, una princesa almohade del siglo XI, era conocida por su conocimiento de la poesía y la retórica, y por sus conversaciones, extraordinarias en cuanto profundidad y originalidad. En las competiciones académicas de Córdoba, la capital que atraía a los más sabios y elocuentes de la Península Ibérica, nunca fallaba en superar, en la prosa y la composición poética, a todos sus competidores.

Al Ghazaniya y Safiyya, las dos sevillanas, eran conocidas por sus genio poético y oratorio en el siglo XI. Safia además era única en la perfección y belleza de su caligrafía.

Miriam, la hija de Al-Faisuli, era conocida por sus logros literarios en todo Al-Andalus. Su agudo ingenio y la sátira de sus epigramas no tenía igual a finales del siglo XI.

En el arte de la caligrafía hay un nombre que surge una y otra vez, el de Thana, una sirviente en la casa de Ibn-Qayyuma. Ibn Qayyuma era el tutor de uno de los hijos del Califa Mansur. Una de las dos que mandó a aprender bajo el mejor calígrafo de su tiempo, Ishaq bint-Hamad, fue Thana, cuyos pupilos dicen que ‘escribió los manuscritos de medidas originales, que no han vuelto a ser igualados’.

Umm-al-Sa’d, en el siglo XI, era conocida por sus familiaridad con las tradiciones islámicas. Al Fihrist-ibn-al-Nadim, un historiador del siglo XVIII, nombra a muchas mujeres con múltiples habilidades. Dos de ellas eran expertas en la gramática, una muy respetada rama de conocimiento relacionada con el uso correcto y completo de la lengua árabe. Una de ellas, en el siglo XI, procedente de ‘las tribus’ era una experta en los dialectos del árabe. Otra conocía las leyendas tribales; una tercera escribió un libro titulado Formas raras y fuentes de los verbos. En un campo diferente, Arwa escribió un libro sobre sermones, moral y sabiduría.

Rasa, un mujer india, fue la autora de un libro sobre el trato médico y cuidado de las mujeres, el libro sigue estando disponible entre los libros de medicina en árabe. Mariyah-al-Qibtiyyah, que era egipcia, escribió sobre la alquimia en el siglo XIII.

Al Ijiliyyah bint al-Ijili al-Asturlabi, siguió el curso de su padre, de quien tomó el nombre el astrolabio, en Alepo, y trabajó en la corte de Sayf-ad-Dawla, uno de los poderosos gobernadores Hamdanin en el norte de Siria.


Mujeres médicos

La Sharia requiere que los musulmanes se preocupen por todas las esferas de la sociedad. Con la llegada del Islam la mujeres pudieron empezar a trabajar como médicos tratando a hombres y mujeres, especialmente en el campo de batalla. El honor de ser la primera enfermera lo tuvo Rufayda bint Sa’ad al-Aslamiyya, quien vivió en el mismo tiempo del Profeta. Ayudó a curar y tratar a los heridos en la batalla de Badr, el 13 de marzo del 625. Aprendió la mayoría de sus habilidades de ayudar a su padre, Sa’ad al-Aslami, quien también era médico.

Al Shifa bint Abdulla al-Quraishiyya al-Adawiyah fue una de las mujeres sabias de su tiempo. Estuvo involucrada en los asuntos de la administración pública y también era médico. Su nombre era Layla, pero recibió el apodo de ‘Al-Shifa’ que significa ‘la que cura’.

Nusayba bint Ka’ab al-Mazneya, puso en práctica sus conocimiento en la batalla de Uhud; Umm-e-Sinan Al-Islami pidió el permiso del Profeta para salir al campo de batalla a ayudar a los heridos y a llevarles agua; Umm Warqa bint Harith, quien participó en la recopilación del Corán, también ayudó en la batalla de Badr.

Nudaybah bint al-Harith, también conocida como Umm al-Athia, ayudaba con los heridos en las batallas y proveía a los soldados con agua, alimentos y primero auxilios; incluso hacía circuncisiones.

Líderes políticas

El relato más cercano de una erudita actual, que dedicó su vida al Islam, es el de Zainab al-Ghazali. Nació en 1917 en Egipto y estuvo relacionada al principio con los Hermanos Musulmanes. Su padre la animó a convertirse en una líder islámica citando el ejemplo de Nusayba bint Ka’ab al Muzaniyya, una mujer que luchó junto al Profeta en la batalla de Uhud. A la edad de diecinueve años fundó la Jama’at al-Sayyidat al-Muslimaat (Asociación de mujeres musulmanas), que contaba con tres millones de miembros cuando fue disuelta por el gobierno en 1964. Hasan al-Banna la invitó a unir su asociación con su movimiento de los Hermanos Musulmanes, oferta que rechazó para mantener su autonomía.

Sus clases semanales atraían a cerca de cinco mil personas. Además de ofrecer clases a las mujeres, la asociación tenía un orfanato, asistía a familias pobres, mediaba en disputas familiares y tenía una publicación periódica. Pasó una larga temporada en la cárcel en la que fue sometida a numerosas dificultades y escribió un libro que fue traducido al inglés como ‘El retorno de la faraona’. Murió el 3 de agosto de 2005 con 88 años.

El Dr. Akram Nadwi, autor contemporáneo de una obra de 40 volúmenes sobre la mujeres eruditas en el Islam, Al-Muhaddizat, sacó a la luz en su investigación muchas eruditas y sus logros, que en la mayoría de los casos están hoy olvidados. Su idea era desmontar la visión acerca de la supuesta sumisión de la mujer en algunos países de mayoría musulmana:

“En un principio creí que habría unas 30 o 40 mujeres, pero a medida que la investigación continuaba, la cuenta seguía aumentando hasta que me di cuenta de que tenía no menos de 8.000 notas biográficas de mujeres que habían jugado un rol importante en la preservación y avance de las tradiciones y ciencias islámicas desde el tiempo del Profeta, que la paz sea con él. Estas mujeres no eran, ni mucho menos, mediocres en comparación con los hombres, y de hecho, muchas excedieron a sus contemporáneos masculinos. Estas eran mujeres excepcionales que no solo participaban en la sociedad, sino que ayudan a que esta se reformase. Una de las cosas más impactantes era su calibre intelectual y el reconocimiento que recibieron por ello”.

Por Zaynab Aliyah
Con información de Young Muslim Digest

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Sayed Makkawi, el Jeque de los Compositores

Sayed Makkawi, apodado el Jeque de los Compositores, un artista egipcio que participó en muchas canciones y melodías de la herencia egipcia.

Cantante y compositor egipcio, famoso en Egipto y en todo el mundo árabe. A lo largo de su carrera artística, se distinguió por sus nuevas e innovadoras melodías que realizó para los mejores cantantes durante su actividad artística.

Era conocido por su colaboración en la radio con Fouad Haddad sobre el personaje de la herencia de Ramadán «Al-Mishrati» que había estado presentando durante todo el Ramadán.

Los inicios

Sayed Makkawi nació en mayo de 1928 en el distrito de Qabudan en el distrito de Nasiriyah de Sayeda Zeinab en El Cairo. Vivió y creció en un centro sencillo.

Perdió la vista cuando era joven, y este fue el factor más importante para empujar a su familia hacia él en la dirección del camino religioso. Memorizó el Corán y lo recitó en el barrio que habitaba en la mezquita de Abu Tabl y Hanafi. Memorizó el mashahat y los himnos mientras escuchaba a los que leen, como el Sheikh Ismael Sukar y Sheikh Mustafa Abdel Rahim.

Tenía dos amigos que compartían su pasión por el arte: Isma’il Raafat y Mahmoud Raafat. Tocaban el qanun y el violín. Tenían muchos discos antiguos y modernos de músicos contemporáneos como Abdel Hay Helmi, Sayed Darwish, Daoud Hosni y Mohamed Osman.

Los logros de Sayed Makkawi

Sayed Makkawi se convirtió en cantante en la radio egipcia a principios de los años cincuenta, cantaba música oriental en fechas fijas al aire. Su primera canción especial fue «Mohammed», compuesta por su amigo Abdul Azim Abdel Haq, y la segunda canción fue compuesta por Ahmed Sidqi, «Túnez El Khadra».

A mediados de los años cincuenta, la radio egipcia emitió canciones religiosas de Sheikh Mohammed al-Fayoumi, «Dios Todopoderoso», «Amén», «O Rifai, Rifai, mataron a todas las serpientes» y «Heiri en la puerta del perdón».

En el mismo período, se lanzaron varias canciones, como «Halawa Mafish Keda» y «Matalala Ya Masada» («La Dama») del poeta Abdallah Ahmad Abdullah. La canción «Haduta» fue el punto de partida y la fama de McAfee, y fue escrita por un amigo formado por el poeta Salah Jahin.

La canción «Mabrouk ya ya majabani ya ghali» y la canción «Eslak Maala», que logró todo el éxito en el centro egipcio, se hicieron conocidas por los intérpretes y compusieron para la cantante Laila Murad, «Nuestra historia», y para la cantante libanesa Shadia, «Hoy Ya Hui Yally Ente Tayer», «Hossam El Hob Ya Ahla Kalam», y para la talentosa cantante Sabah «Estoy aquí, hijo de Halal». También compuso la canción «Ya Mesharni» para el Planeta Oriental Umm Kulthum. Su canto y grandeza. También ha interpretado muchos temas para la gran cantante Warda Aljazeera, como «Shaoury Nihatek», «Kalaby Said», «Bahbak Sedqni» y «Yaqati Belly».

Makkawi participó en muchas de las presentaciones musicales de las series de radio y televisión, como las series «Reda Bond», «Hamza Hamza», «Cuentos de nuestro vecindario», «Arquitectura Shtara» y muchas introducciones en las que eligieron hacer una comedia de tono claro los poetas Abdul Rahman Shawky y Asmat Al – Tabuk.

Makkawi tenía una cita cada Ramadán en la radio egipcia con el pasaje de «Al-Mishrati», que eran las palabras de Fouad Haddad y sus canciones y era uno de los hitos más famosos del mes de Ramadán entre los egipcios.

En la agresión de Port Said en 1956, participó en una canción colectiva titulada «Luchamos todos, luchamos todos», y durante la guerra de 1967 presentó dos canciones del gran poeta Salah Jahin. «La lección terminó para las canciones» de la cantante Shadia después del bombardeo de la escuela Bahr al-Bakr, y «Dejen que los trabajadores me maten»

Ha interpretado muchas obras de teatro como «School of the Rioters», «Souk El Asr», «Hallo Dolly», «Al-Arayes» y «Big Night», que aún son famosas.

En 1961 se casó con Zeinab Khalil, una artista plástica. Tuvieron dos hijas.

Perdió la vista por la crisis provocada por la muerte de su padre.

Sayed Makkawi murió el 21 de abril de 1997.

Con información de Arageek

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Ibn ‘Arabi y la Sura Ya-Sin


Cuando apenas cuenta con doce años, Ibn ‘Arabi cae gravemente enfermo, es muy probable que aquejado de la peste negra que, alrededor del año 1176, azotó el sur peninsular y el norte de África. Ésta es, dicho sea de paso, la referencia autobiográfica más antigua que aparece en sus escritos y también la primera alusión a las abundantes y profundas experiencias visionarias que ya no le abandonarían a lo largo de su vida:

Un día -cuenta Muhyiddin– caí gravemente enfermo y me hundí en el coma, hasta el punto de que se me creyó muerto. Vi entonces gentes de aspecto horrible que intentaban hacerme daño. Percibí entonces a una persona graciosa, poderosa, que exhalaba un delicioso perfume que me defendió de ellos y logró vencerlos. «¿Quién eres tú?», le pregunté. Aquel ser me respondió: «Soy la azora coránica Ya-sin, yo te protejo». Inmediatamente recobré el conocimiento y encontré a mi padre -¡Dios se haya apiadado de él!-, que me velaba, todo cubierto de lágrimas; acababa de terminar la recitación de la azora Ya-sin.

Por F. Mora

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Situación política de Al-Ándalus durante el nacimiento de Ibn ‘Arabi


Sea como fuere, en el momento del nacimiento de Ibn ‘Arabi reinaba en Murcia y Valencia, Ibn Mardanis -conocido en las crónicas cristianas como «rey Lobo»-, quien tras resistir durante largos años los embates de los ejércitos almóhades, acabaría sucumbiendo a ellos en el año 1172, fecha en que fallece y momento que aprovechan sus descendientes para entregar la plaza y rendir vasallaje a los vencedores. Los almóhades culminaban de ese modo su conquista de al-Ándalus y de buena parte del Magreb.

Una vez que Murcia -hasta ese entonces una próspera urbe- claudica a la ocupación almóhade, la familia de Ibn ‘Arabi sigue al victorioso sultán Abü Ya’qüb Yüsuf  y se traslada a Sevilla, donde el padre pasa a formar parte de la administración del sultán, quien había heredado un considerable territorio, tanto en el sur de la península ibérica como en el norte de África, al que agregó sus propias conquistas.

En principio, el movimiento almóhade -surgido en las montañas del Atlas y derivado, etimológicamente, de la palabra «unitario» (al muwahhid)– tuvo un carácter religioso y propugnaba el retorno a las fuentes de la ortodoxia islámica. Los almóhades no sólo se enfrentaron y vencieron al imperante poder almorávide, al que acusaban de permisividad y desviación en cuestiones de fe, sino que también consiguieron detener, provisionalmente, el avance cristiano en el norte.

En poco más de treinta años forjaron un vasto imperio que incluía vastas zonas del norte de África y casi toda la mitad sur de la península ibérica. Culturalmente, también fue un período de gran esplendor pues, con independencia de sus inflexibles tendencias religiosas, los príncipes almóhades no tardaron en recibir la sofisticada y cosmopolita influencia del ambiente andalusí, protegiendo la investigación científica y filosófica y creando diversas joyas arquitectónicas como la Giralda de Sevilla y su homólogo, el minarete de la mezquita Kutubbiya, en Marrakech.

Pero, si bien consiguieron derrotar inicialmente a las tropas castellanas, navarras y aragonesas, capitaneadas por Alfonso VIII, en la batalla de Alarcos (1195), la posterior victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) señaló el principio del fin de la dinastía, no sólo por el resultado adverso de la batalla, sino porque la muerte del entonces califa Muhammad al-Nasir y las luchas sucesorias que le siguieron sumieron al califato en el caos político. En el curso de pocas décadas, las principales ciudades andalusíes pasarían a manos cristianas y el imperio almóhade también acabaría disgregándose en el norte de África.

Por F. Mora

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Wael Kfoury – «El Rey» de la música libanesa


Sin lugar a dudas uno de los mayores referentes de la música árabe de los últimos tiempos.

El nacimiento de un ídolo

Wael Emile Kfoury, un cantante libanés nacido en Zahle, Líbano, el 15 de setiembre de 1974, en el seno de una familia católica del rito Bizantino greco Melkita. Su padre ,Emile Kfoury y su madre, Huda Charbel. Tiene dos hermanas y un hermano, «Rima, Mirna y Milad». Es el segundo de sus hermanos después de Rima, seguido por Mirna y luego su hermano Milad.

Wael aprendió la actuación de su padre, quien se destacó en este campo, su familia se sintió más que animada al alentarlo a ingresar al mundo del arte, especialmente su madre, Huda Charbel, una amante del arte y la música, siempre cantaba en los conciertos de la escuela y sus padres lo alentaban a cantar.

Después de graduarse del bachillerato, ingresó a la Universidad Saint-Esprit de Kaslik (USEK) en Beirut y al Conservatorio Libanés Superior de Música. Empezó a incursionar en los medios cuando formó parte de Studio El Fan, un programa muy popular en donde jóvenes cantantes en busca de fama competían por un premio. Este programa era producido por la Corporación Libanesa de Radiodifusión (LBC) entre 1992 – 1993 y ganó la medalla de oro por ser el mejor cantante masculino del certamen recibiendo la admiración del jurado. El artista Romeo Lahoud (un músico y dramaturgo libanés), le dijo a su talento único que fue el primer aficionado a cantar profesionalmente, como también dijo Lahoud en su honor “hoy me complace otorgarle la medalla de oro a una voz que no hemos escuchado en un evento, en 30 años».

Ascendente carrera discográfica

Wael Kfoury logró el éxito con el primer álbum que lanzó en 1994, «Shafouha», interpretando canciones como «Lo que te prometí con las estrellas de la noche» y «Noche y trueno». Mantuvo este éxito en cada álbum que lanzó después de eso. Se distinguió cantando en dialecto libanés, apoyando la canción libanesa, conservándola y comunicándola a todos.

En el mismo año, Wael Kfoury se hizo más famoso cuando cantó su primera canción en el dialecto egipcio «Baftarlak Ani Bahbek» y su primer dúo con Nawal Al Zoghbi, «Min Habibi Ana», que fue un gran éxito.

En 1995, Music Box lanzó una pieza musical para Waile Kfoury titulada «Mitt Vicky» que incluía una colección de sus canciones favoritas y lo colocó en la primera lista de artistas, necesarios para conciertos en el mundo árabe, además de ser el mejor cantante.

En 1996, lanzó su álbum «After Two Years», con la canción «Happy Kingdom». Fue el mejor cantante en muchas publicaciones del Golfo. y concluyó este año con el ejército para prestar el servicio de la ciencia.

Wael completó su servicio militar a fines de 1997 y lanzó su álbum  después de 12 meses, que incluye todas las canciones que cantó durante el período del ejército, como «Día de la Independencia», «Día de San Valentín» y «Carta a mi madre». Participó en el Festival Jerash en Jordania y recibió el premio al Mejor Cantante Libanés del Club de Leones.

La primera experiencia musical de Kfoury fue en árabe clásico en la canción «Love Arts», que cantó en el álbum «Nets of Love» en 1998.

Al año siguiente, Wael lanzó su álbum, «Hikayah Ashqab» («La historia de un amante»), con un álbum de 2000 de Rotana, titulado «Sallouni», que le otorgó el Premio Murex al Mejor Cantante de la Música Libanesa. Shou Rake fue lanzado en 2001.

En 2003 con el lanzamiento de su álbum «Omri Kolleh» («Omri Kola»). La canción «Omri Kolleh» ganó el Premio Moorish Dor a la mejor canción romántica, y Wael Kfoury ganó el Premio Murex Dor al Mejor Cantante Romántico y Mejor Artista Libanés.

Wael lanzó el álbum «Jeanne El Hawa» a principios de 2004, y más tarde, ese mismo año lanzó el álbum «Near Li», que fue un gran éxito. Este fue el mejor álbum del año y ganó el Premio Golden Lion en el Festival de Cine de El Cairo por el Mejor Videoclip y Mejor Cantante Libanés .

A finales de 2005, Wael Kfoury lanzó su álbum «Wael 2006», y en 2006 lanzó su canción «Hobak Adab», que ganó una admiración indescriptible del público y ocupó el primer lugar en muchas listas y carreras en la radio y en publicaciones. ¡Este año, Wael ganó el Premio Murex D’or al Mejor Cantante Libanés por cuarta vez!

Como todos los álbumes de Wael Kfoury, el álbum «Behan» fue un gran éxito en 2007. El mismo éxito se logró con el álbum «I Love You Too Much» en 2008.

El año 2009 fue el año de las canciones solistas de Kfoury, que cantó «Lo Hobna Ghalta», «Gulak Ghalat» y «Ruling of the Heart».

Participó en las celebraciones del «febrero de Hala» en Kuwait en 2010. También recibió el premio al Mejor Cantante Libanés y la Mejor Canción Libanesa para «Le Hobna Galta». Este año lanzó su maravillosa canción «Love» y su hermosa canción «What You Returned».

El álbum de 2012 de Wael «Ya Dali Ya Rouhi» fue su último álbum hasta la fecha, e incluyó canciones de gran magnificencia.

En cuanto a las campañas publicitarias, Wael Kfoury fue el rostro mediático de muchas compañías, incluyendo Pepsi, LG Mobile y Merz Watches.

El «Rey del Romance»

Se casó con Angela Bishara en secreto en enero de 2011 en Chipre.

Aprovechó el momento en que recibió el Moorish Dur Award en 2013, como el Mejor Artista Libanés, para anunciar su matrimonio y el nacimiento de su hija Michel. El primero de junio de 2016 nació su segunda hija, Milana.

Wael Kfoury participó como miembro del jurado del programa de talentos de Arab Idol con su tercera temporada en lugar de Ragheb Alama.

Se le considera una de las figuras más populares de la música árabe y a menudo se le llama El Rey del Romance o simplemente El Rey· . En una carrera que abarca más de 25 años, se ha convertido en un icono libanés a través de sus canciones románticas.

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